EL Rincón de Yanka: enero 2011

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#GALICIANOARDELAQUEMAN

#GALICIANOARDELAQUEMAN








lunes, 31 de enero de 2011

POEMAS: LA CONFUSIÓN - VIVE TU TIEMPO - EL VAGABUNDO - EL DECÁLOGO - RECUERDA - LA CAUSA - LA SOLUCIÓN

LA CONFUSIÓN

No confundas la energía con la terquedad,
la perseverancia con la obstinación,
el ideal con la quimera,
el propósito general con la apetencia egoísta,
el desapego con la ociosidad,
tus aspiraciones con tus posibilidades.

0. S. Marden

VIVE TU TIEMPO

Date tiempo para trabajar:
es el precio del triunfo.
Date tiempo para pensar:
es la fuente del poder.
Date tiempo para jugar:
es el secreto de la eterna juventud.
Date tiempo para leer:
es el fundamento de la sabiduría.
Date tiempo para ser amigo:
es el camino de la felicidad.
Date tiempo para soñar:
es atar tu carreta a una estrella.
Date tiempo para mirar alrededor:
el día es muy corto para ser egoísta.
Date tiempo para reír:
es la música del alma.

EL VAGABUNDO

No tengo nada que ocultar,
nada de lo que avergonzarme,
nada de lo que arrepentirme;
mi mente es como un alambre sin final....
tengo los dos pies firmes sobre la tierra.
No tengo nada que empeñar,
ni que pedir nada a nadie.
No necesito nada que se pueda comprar,
no tengo nada para vender, ni para dejar prestado.
No tengo que demostrarle nada a nadie.
No tengo nada que enseñaros.
Mi vida podría terminar ahora mismo.
No tengo nada que dar, nada que ofreceros,
nada que merezca la pena, nada de valor.
No tengo a nadie que reciba lo mío,
nadie a quien darme.
Mi vida es una subida sin final,
una pendiente constante.
Mi amor es un sueño escrito en papel usado.
No me queda nada excepto tiempo.
No tengo nada que deciros,
no sé nada, nada he conseguido.
No poseo nada de valor,
no sé tan siquiera mi propio nombre,
pero no voy por ahí dando vueltas
como una peonza,
aunque nadie me acompañe,
estando enamorado...

Gordon Lightfoot

EL DECÁLOGO

1) Yo no hablo, ni permito que se me hable nada
que sea contrario a la perfecta salud,
la felicidad y la prosperidad.
2) Yo le hago sentir a todo ser viviente
que lo considero valioso.
3) Yo le busco el lado bueno
a todo lo que me ocurre,
y a todo lo que veo ocurrir a otros.
4) Yo pienso en todo lo mejor.
Espero todo lo mejor.
Trabajo únicamente por lo mejor.
5) Yo siento igual entusiasmo
por lo bueno que le ocurre a otro
como por lo que me ocurre a mí.
5) Yo olvido mis errores del pasado
y sigo adelante a mayores triunfos.
6) Yo llevo una expresión agradable en todo momento,
y sonrío a todo ser que contacto.
7) Yo no tengo tiempo para criticar a los demás,
ya que paso tanto tiempo mejorándome.
8) Yo me hago tan fuerte
que nada puede perturbar la paz de mi mente.
9) Yo soy demasiado grande para preocuparme.
Demasiado noble para enfurecerme.
Demasiado fuerte para temer.
Demasiado feliz
para permitir la presencia de algo negativo.

Connie Méndez

RECUERDA

Recuerda siempre que:
Nuestro valor como personas no depende
de cuanto consigamos y realicemos,
sino de la capacidad para disfrutar plenamente
de cuanto la vida nos ofrezca.

Que la felicidad no consiste
en no tener problemas,
sino en afrontarlos con mente lúcida
y corazón tranquilo.

Que no necesitas la aprobación de los demás,
porque nuestro valor no depende
de nuestra conducta:
somos seres únicos e irrepetibles.

Que no es egoísmo amarse a uno mismo,
porque, si no lo hacemos,
seremos incapaces de amar a los demás.

Que tienes derecho a equivocarte,
porque eres un ser humano
y nadie te obliga a ser perfecto.

Que tienes control sobre lo que sientes
y experimentas,
porque la causa de todo lo que te ocurre
no está afuera, sino dentro de tu mente.

Que el propósito de las buenas acciones
no debe ser buscar que te aprueben,
pagar tu culpa,
demostrar nada,
sino expresar tu espíritu esencialmente bueno.

Que eres responsable de las cosas
que te pasan en la vida,
pero no eres culpable.

Que, con más frecuencia de lo que crees,
lo que la gente te hace
es lo que tú les has pedido.

... Y recuerda:

No olvides nunca tus sueños, tus ilusiones,
que el último día de tu vida puedas decir:

"Acordaos sólo de que he reído".

L. Benitez

LA CAUSA

He buscado la causa profunda
de la felicidad humana.
Nunca la he encontrado
en el dinero, en el lujo,
en el propio provecho,
en el poder, en el ocio,
en el ruido, en el placer.

En las personas felices
he encontrado siempre
una rica vida interior,
una alegría espontánea
hacia las cosas pequeñas,
una gran sencillez.

En las personas felices
me ha impresionado siempre
la falta de envidias insensatas.
En las personas felices
no he encontrado nunca
impaciencia, agresividad o divismo,
y siempre poseían una gran dosis de humor.

Phil Bosmans

LA SOLUCIÓN

¡Oh, señor!, cuando yo tenga hambre,
ponme junto a alguien que necesite alimento.
Cuando tenga sed,
dame a alguien que necesite bebida.
Cuando tenga frío,
dame a alguien a quien ofrecer calor.
Cuando esté triste,
dame a alguien para que lo consuele.
Cuando mi carga me resulte pesada,
hazme compartir la carga de otro.
Cuando sea pobre,
condúcerne a alguien que esté necesitado.
Cuando no tenga tiempo,
dame a alguien a quien pueda echar una mano.
Cuando me sienta humillado,
permíteme tener a alguien a quien alabar.
Cuando esté descorazonado,
envíame a alguien para que lo alegre.
Cuando precise de la comprensión de los demás,
dame a alguien que tenga necesidad de la mía.
Cuando necesite que se cuiden de mí,
envíame a alguien para cuidarme de él.
Cuando esté centrado exclusivamente
en mí mismo,
orienta mis pensamientos hacia algún otro.

André Bogaert



sábado, 29 de enero de 2011

HORNEROS URBANOS





Visto lo anterior, sólo cabe hacer alguna acotación:

Primera y fundamental, no soy fotógrafo (tan sólo saco alguna foto).
Segunda, lo construyeron entre fines de septiembre y el 30 de noviembre.
Tercera, trabajan de 8 a 10 horas diarias.
Cuarta, ¡los domingos no trabajan! Ninguno de los dos, durante los domingos que hubo en esos dos meses y poco, concurrió a marcar tarjeta« si alguien sabe por qué, agradezco que me respondan.
Y quinta, es fascinante verlos moverse, es increíble el trabajo que hacen« ¡sin manos! Cómo laburan. En fin, la noticia es que a partir de diciembre, algunos días, me despertarán estos bichitos...

Daniel Carbajal Solsona



jueves, 27 de enero de 2011

UNA IGLESIA MÁS EVANGÉLICA (BIENAVENTURADA)


Al formular las bienaventuranzas, Mateo, a diferencia de Lucas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús. De ahí la importancia que tienen para nosotros en estos tiempos en que la Iglesia ha de ir encontrando su estilo cristiano de estar en medio de una sociedad secularizada.

No es posible proponer la Buena Noticia de Jesús de cualquier forma. El Evangelio sólo se difunde desde actitudes evangélicas. Las bienaventuranzas nos indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la Iglesia mientras peregrina hacia el Padre. Las hemos de escuchar en actitud de conversión personal y comunitaria. Sólo así hemos de caminar hacia el futuro.
Dichosa la Iglesia "pobre de espíritu" y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.

Dichosa la Iglesia que "llora" con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada por Dios.
Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.

Dichosa la Iglesia que tiene "hambre y sed de justicia" dentro de sí misma y en el mundo entero, pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.
Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de Dios misericordia.
Dichosa la Iglesia de "corazón limpio" y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.

Dichosa la Iglesia que "trabaja por la paz" y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.

Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y persecución a causa de la justicia, sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.
La sociedad actual necesita conocer comunidades cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Sólo una Iglesia evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.


IGLESIA MÁS EVANGÉLICA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA






miércoles, 26 de enero de 2011

LA NUEVA TIRANÍA





La nueva tiranía (I)

Me pone un poco nervioso esa gente que se refiere a la democracia como si fuera una forma de gobierno superadora de tiranías. La democracia admite una expresión ideal, pero también su degradación en tiranía, como cualquier otra forma de gobierno. La aristocracia que defendía Platón nada tiene que ver con las dictaduras militares que han asolado Hispanoamérica en décadas recientes, por mucho que ambas postulen que el poder sea depositado en manos de unos pocos. Tampoco la democracia, tal como fue formulada en sus orígenes, se parece demasiado a su degeneración actual.

Hay personas que identifican la tiranía con los totalitarismos de otras épocas, como si fuese una reliquia de la Historia; actitud que, amén de complaciente y hasta bobalicona, resulta tan disparatada como afirmar que la poesía tiene que escribirse necesariamente en cuartetos de versos alejandrinos monorrimos, como hacían los poetas del mester de clerecía, ignorando que después vino el verso endecasílabo, el verso blanco, el verso libre y lo que te rondaré morena. Las tiranías no constituyen una forma de gobierno específica, sino que se adaptan a la forma de gobierno impuesta por cada época: hace casi un siglo, las tiranías hallaron acomodo en las ideologías totalitarias que entonces triunfaban; hoy, tratan de colonizar la forma hegemónica de gobierno instaurada en Occidente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, que no es otra que la democracia.

Naturalmente, la tiranía se manifiesta de un modo muy diverso según la forma de gobierno a la que se acoge. Si perseveramos en el anacronismo de identificarla con el ascenso de un líder carismático y autoritario que monopoliza la maquinaria del poder, no conseguiremos dilucidar la verdadera naturaleza de la tiranía contemporánea. Mucho más eficaz en esta labor de desenmascaramiento resulta establecer cuál es el rasgo común a todas las tiranías que en el mundo han sido, el objetivo primordial y siempre repetido que las ha delatado. Dicho objetivo no es otro que la ‘construcción’ de un ‘hombre nuevo’, una labor de ingeniería social consistente en uniformizar a los individuos, convirtiéndolos en una masa amorfa, indistinta y fácilmente moldeable.

Para ello, la tiranía anula la naturaleza del individuo, la extirpa de aquellos elementos que juzga incompatibles con sus designios y, mediante una labor de adoctrinamiento cruenta o sibilina (dependiendo del grado de sofisticación de la tiranía en cuestión), la introduce en una trituradora ideológica de la que los individuos salen convertidos en lacayos más o menos mohínos o satisfechos, incluso (si la tiranía actúa con perspicacia) orgullosísimos de su condición de lacayos. Antaño, estas trituradoras ideológicas adquirían rasgos pavorosos: campos de trabajo, burocracia policial, torturas, etc.; por supuesto, las tiranías de hogaño han conseguido hacer mucho más presentables y asépticas sus trituradoras de almas, han logrado incluso que tales trituradoras resulten amables, simpáticas, encandiladoras, irresistibles.

Las tiranías siempre han mirado con suspicacia la dimensión intelectual y espiritual del hombre. Alguien que se sabe ser pensante y traspasado de trascendencia es más consciente de su vocación de libertad. Pero a la tiranía le interesa el hombre esclavizado: despojado de libertad, en el caso de las tiranías más rudimentarias y antediluvianas; o, mejor todavía, el hombre que ha olvidado que la libertad es una posesión consustancial a su condición humana y que, en su lugar, la considera algo que graciosamente se le concede desde una instancia de poder. Pero para que este espejismo resulte efectivo primero hay que lograr, mediante una minuciosa labor reeducadora, que el hombre reniegue de su libertad intrínseca; y para ello la tiranía contemporánea dispone de poderosas herramientas propagandísticas.

En esta labor de mutilación humana, la tiranía emplea dos métodos muy eficazmente quirúrgicos: por un lado, la ‘desvinculación’ del individuo, que lo torna mucho más vulnerable e inconsistente, al obligarlo a romper lazos con toda forma de tradición cultural que sirva para entender sus orígenes, su lugar en el mundo, que en definitiva le sirva para explicarse, para hacerse inteligible; por otro lado, su ‘fisiologización’ salvaje, su conversión en un pedazo de aburrida carne que no tiene otro anhelo sino la satisfacción de unos cuantos apetitos y pulsiones, como un perro de Paulov.



La nueva tiranía (II)

Tratábamos de exponer en una entrega anterior cómo las tiranías han tratado de corromper cualquier forma de gobierno, desde que el mundo es mundo; por supuesto, la democracia no es indemne a esta gangrena. Y señalábamos que las nuevas formas de tiranía, en su afán por convertir a las personas en una masa amorfa, indistinta y fácilmente moldeable, cuentan con instrumentos poderosísimos. A uno lo llamábamos ‘desvinculación’. Se trata de borrar del ‘disco duro’ del individuo todo sentido de pertenencia, de romper todos aquellos vínculos que le sirven para hacerse inteligible, para entender sus orígenes y su lugar en el mundo. Por supuesto, la primera víctima de este proceso desvinculador es la educación: todas aquellas disciplinas que nos proponen una explicación de la realidad, de nuestra genealogía intelectual y espiritual, que nos proporcionan una explicación unitaria de las cosas son expulsadas de los planes de enseñanza, o condenadas a la irrelevancia. La historia, la filosofía, el latín y, en general, cualquier otra asignatura que postule una forma de conocimiento basado en la traditio (esto es, en la transmisión de saber de una generación a otra) es arrumbada en el desván de los armatostes inservibles. Se transmite a los jóvenes la creencia absurda de que pueden erigirse en ‘maestros de sí mismos’ y convertir sus impresiones más contingentes y caóticas en una nueva forma de conocimiento. Al privarlos de un criterio explicativo de la realidad, la nueva tiranía los condena a zambullirse en la incertidumbre y la dispersión; carentes de un criterio que les permita comprender la realidad, se los condena a ceder ante el barullo contradictorio de impresiones que los bombardea, a dejarse arrastrar por la corriente precipitada de las modas, por la banalidad y la inercia. La tiranía, sin embargo, presenta esta amputación bajo un disfraz de libertad plena. Sabe perfectamente que las personas a las que no se les proporciona un criterio para enjuiciar la realidad son personas mucho más vulnerables a la manipulación; por ello se esfuerza en presentar esa ‘desvinculación’ como un espejismo de libertad. La nueva tiranía le propone al individuo: «Durante siglos estuviste sometido a códigos de conducta externos, dictados desde instancias represoras; nosotros hemos abolido esas instancias, para que desde hoy seas tú mismo quien elija su destino». Y, para subrayar esa impresión, para que el súbdito de la tiranía se crea borracho de libertad y liberado de enojosas autoridades y castrantes códigos morales que coartan su capacidad decisoria, la tiranía se presenta como un garante de esa libertad recién conquistada. Así no debe extrañarnos que, mientras las disciplinas que explican la realidad e infunden en el individuo una verdadera libertad de juicio y una verdadera libertad de elección son relegadas al ostracismo, se impulsen otras que crean vínculos nuevos, que imponen un nuevo sistema de valores, so capa de reconocimiento de esa ‘libertad ilimitada’ que graciosamente la tiranía nos concede. La misión de la nueva tiranía consiste en administrar y hacer productiva esa ‘suma de egoísmos’ en que, inevitablemente, se convierte cualquier sociedad desvinculada. Así se explica la implantación de asignaturas como la llamada Educación para la Ciudadanía, que bajo una fachada de amable libertad trata de suministrar pienso ideológico a una sociedad atomizada que ha olvidado su genealogía. Pero ya nos advirtió François Revel que «la tentación totalitaria, bajo la máscara del demonio del Bien, es una constante del espíritu humano». En este designio de ingeniería social que anhela la ‘desvinculación’ del individuo, cualquier forma de agrupación humana que proteja a la persona de las injerencias del poder es de inmediato identificada por la tiranía como enemigo a batir. Inevitablemente, la familia, ese ecosistema que crea, sobre la argamasa de los vínculos de la sangre, afectos y lealtades fuertes y –lo que aún resulta más peligroso para los propósitos de la nueva tiranía— transmisión de convicciones que se escapan a la fiscalización del poder, es hostigada, escarnecida, presentada como un reducto de arcaico autoritarismo. Todo lo que contribuya a desnaturalizarla y hacer más quebradizos los vínculos que en su seno se entablan, todo lo que contribuya a su destrucción será aplaudido y auspiciado por la nueva tiranía, en su afán por crear ‘hombres nuevos’ sin sentido de pertenencia, náufragos en un mundo sin cimientos ni asideros. Pero la nueva tiranía aún dispone de otro instrumento muy eficaz para engullirnos en su trituradora. Lo llamaremos ‘fisiologización’ del hombre.
La nueva tiranía (III)

Lo hemos llamado ‘fisiologización’, pero también podríamos haberlo denominado ‘despersonalización’. Quizá sea el rasgo más distintivo de nuestra época; y, desde luego, uno de los más arrasadores instrumentos en manos de la nueva tiranía. Su finalidad no es otra que aplastar, anestesiar, negar la dimensión espiritual del hombre. No me refiero tan sólo a la inquietud religiosa –que, desde luego, es tratada como un cáncer que conviene extirpar– sino, en general, a cualquier efusión del espíritu que nos eleve sobre el barro del que procedemos. Esta ‘fisiologización’ es también una expresión de esa ‘desvinculación’ a la que nos referíamos en un artículo anterior: se trata de mantener al hombre entretenido mientras chapotea en el lodazal de sus apetencias más bajunas, negándole cualquier vocación ascendente; se trata, en definitiva, de reducir la existencia humana a una pura experiencia material y de acallar cualquier nostalgia de otra forma de vida superior. Así, hasta lograr que el hombre se convierta en un perro de Paulov que sólo necesita para seguir viviendo satisfacer de forma casi automática sus pulsiones. Todo ello, por supuesto, servido con una apariencia lúdica y risueña que lo haga más fácilmente digerible.

La nueva tiranía ha encontrado poderosos medios propagandísticos que le garanticen este proceso de paulatina ‘fisiologización’. Seguramente el más poderoso y eficaz sea la televisión, convertida en divulgadora festiva de nuevas formas de vida que postulan nuestra conversión en pedazos de aburrida carne y halagan nuestros instintos más sórdidos. El otro día, mientras zapeaba, me tropecé con un programa de enormidades titulado Esto es increíble, en el que varias mujeres de aspecto neumático soportaban los embates de una polla de caucho que, instalada en un mecanismo de émbolos, penetraba en sus orificios genitales a un ritmo cada vez más frenético; ganaba el concurso la mujer que resistía durante más tiempo el trasiego. Por supuesto, tan degradante espectáculo era glosado por un locutor que introducía comentarios de discutible comicidad. Sólo un espectador que haya descendido hasta subsuelos de abyección podría contemplar aquel programa sin desasosiego; sólo alguien que niegue la dignidad intrínseca del ser humano podría atreverse a programarlo. A continuación, el programa incluyó un reportaje de parejas sorprendidas en la calle en pleno folleteo, quizá bajo los efectos del alcohol; eran imágenes tristísimas, de una sordidez que encogía el corazón, donde las parejas espiadas eran mostradas como ratas que copulan en una alcantarilla, pero persistían los comentarios pretendidamente cómicos del locutor. Aquel programa no constituye una excepción: a cualquier hora del día o de la noche, el espectador desprevenido se topa con tertulias de chismorreos degradantes, o con concursos de telerrealidad donde los concursantes eructan y defecan y fornican sin rebozo ante las cámaras, como homínidos felices de su condición, erigidos en modelos para las masas que los contemplan desde sus hogares.


Así nos quiere la nueva tiranía, rehenes de la pura fisiología, babeantes de flujos, chapoteando satisfechos en el barro de la degradación. Cualquier intento de revitalizar el espíritu es de inmediato escarnecido, vituperado, condenado al descrédito o señalado como subversivo. Y, por supuesto, cuando el cuerpo deja de ser templo del espíritu, se transforma en templo narcisista de sí mismo: en este contexto debe entenderse el miedo del hombre contemporáneo a la vejez y a la decadencia física, la dictadura de la salud como bien absoluto, la exaltación de la cirugía plástica. Cuando la vida deja de tener sentido, cuando no la anima ninguna pesquisa de índole espiritual, el hombre se aferra desesperadamente al espejismo de la eterna juventud. Pero, pese a que la nueva tiranía se esfuerza porque la amputación del espíritu sea indolora y no deje cicatrices, no ha conseguido evitar que el hombre contemporáneo sienta esa ausencia como un vacío que de vez en cuando emite un dolor sordo, como el manco siente en las noches que preludian cambios atmosféricos un dolor en el brazo inexistente, un dolor que en realidad es la manifestación de una nostalgia.
También la nueva tiranía cuenta con un recurso para paliar esa nostalgia de una vida superior. Y, de este modo, completa la arquitectura de su dominación. Lo contaremos en el último artículo de la serie.

La nueva tiranía (y IV)

A diferencia de otras formas de tiranía más rudimentarias y ásperas, que sólo ofrecían a sus súbditos —a cambio de pasarlos por la trituradora— vagas entelequias irrealizables o delirantes (que si la dictadura del proletariado, que si pomposas ensoñaciones imperiales), la nueva tiranía ha entendido que necesita brindarles una anestesia de efectos inmediatos que sofoque cualquier posibilidad de rebelión. Hemos visto en artículos anteriores cómo esos 'hombres nuevos' desvinculados, sin sentido de pertenencia, extirpados de su espíritu, náufragos en un mundo sin cimientos ni asideros, sienten la nostalgia de una vida superior, sienten la amputación que la nueva tiranía les ha infligido como un vacío que de vez en cuando emite un dolor sordo, un dolor que a falta de antídoto puede convertirse en desquiciante y desgarrador. La multiplicación en progresión geométrica de trastornos mentales y demás enfermedades del alma que se ha producido en las últimas décadas (trastornos que afectan a personas de cualquier edad y condición) constituye una expresión contundente de ese dolor; también el crecimiento de los suicidios, elevados ya al rango de una de las principales causas de mortandad en el seno de las sociedades modernas.
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La nueva tiranía no puede consolar a sus súbditos con visiones de un futuro promisorio, puesto que previamente los ha despojado del espíritu, que es tanto como privarlos de fe en el futuro. A una sociedad escéptica, materialista, configurada como una 'suma de egoísmos', que descree del porvenir (y así se explica, por ejemplo, el estancamiento demográfico que ensombrece Occidente, y su incapacidad para defender los valores que fundaron su idiosincrasia) ya no se la puede engatusar con vagas remisiones a un horizonte de grandeza, como hacían las tiranías antañonas; hace falta procurarle paraísos terrenales que la mantengan dócil y adormecida, voluptuosamente entregada a deleites que favorezcan su ensimismamiento. La nueva tiranía sabe que los hombres, cuando reniegan de otras aspiraciones más elevadas, devienen caprichosos y compulsivos, necesitan acallar el hastío de seguir viviendo mediante lenitivos de efecto inmediato, una metadona incesante que les permita acallar su dolor también incesante. Esa metadona que la nueva tiranía administra con generosidad entre sus súbditos se llama dinero; y con esa metadona es posible construir ese paraíso terrenal de consumismo y hedonismo a granel que la nueva tiranía desea instaurar, un reino de satisfacciones inmediatas donde cualquier capricho o apetencia es inmediatamente atendido, inmediatamente renovado, inmediatamente convertido en adicción. La prosperidad económica —una prosperidad orgiástica, capaz de atender cualquier veleidad, capaz de convertir cualquier veleidad en razón constitutiva de una vida sin otros alicientes que la pura bulimia de poseer, la pura ansiedad de mantenernos ahítos— es la gran novedad de esta tiranía contemporánea, el broche de oro que garantiza su permanencia, la coraza que la hace menos vulnerable que cualquier otra forma de tiranía anterior.
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La prosa periodística suele decir que los centros comerciales son «las catedrales de nuestro tiempo». Bajo esta acuñación, de apariencia tan tontorrona, se esconde una verdad tenebrosa y amedrentadora: el consuelo que los hombres de otras épocas buscaban en el espíritu lo hallan ahora en el trasiego de la tarjeta de crédito. Sólo que, mientras aquel consuelo expandía las posibilidades humanas, éste las empequeñece y aprisiona, hasta convertirnos en gurruños de aburrida carne que se refocilan en deleites puramente materiales. Así nos quiere la nueva tiranía: cerdos satisfechos hozando en la pocilga del consumismo y del hedonismo, felices de su condición porcina, dispuestos a defender esa condición con uñas y dientes ante cualquier amenaza subversiva.
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Alguna de las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan quizá se pregunte: «Y bien, ¿quién es el tirano que sostiene la tiranía aquí descrita? ¿Hemos de entender que se trata de tal o cual facción política, tal o cual organismo estatal o supraestatal, tal o cual estructura de poder mediático o empresarial?». Yo les respondería que el Tirano al que me refiero abarca tales instancias y otras muchas; es multiforme y adquiere apariencias muy diversas en su unánime, inquebrantable, insomne designio de destruir al hombre. ¿Adivinan ya su nombre?

JUAN MANUEL DE PRADA




VER+:




martes, 25 de enero de 2011

GRACIAS POR TU VIDA, TATIC SAMUEL RUIZ


DIOS MANDA AL PROFETA
PARA QUE ARRANQUE
Y DESTRUYA,
PARA QUE EDIFIQUE Y PLANTE



QUIERO INJERTARTE CRISTO
en los árboles de la selva lacandona
que las flores y frutos en brote
por tu savia
sacien nuestra hambre de justicia.
De la herida hecha en la montaña
donde clavó su lanza el opresor
se formará un arroyo claro
y beberemos todos
el agua de Tu costado.
Tú, sólo Tú, en sacrificio cruento
en el calvario...
¡Baste Tu Sangre al mundo
ya somos redimidos!
Que Tu caliz derrame el vino de la paz
y del amor
en la diaria eucaristía
cuando el astro como hostia ardiente
se oculte en el ocaso;
comulgaremos todos
acudiendo al clamor
de tu pueblo indoamericano.

NINA SALGUERO





No morirá la flor de la palabra.
Podrá morir el rostro oculto de quién la alumbra hoy.  
Pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.



El Sup



jueves, 20 de enero de 2011

Se suicida la madre de Isabelle Caro, la modelo que murió con anorexia nerviosa


La madre de Isabellle Caro, la modelo francesa cuya muerte en noviembre se ha convertido en un símbolo del poder devastador de la anorexia nerviosa, se ha suicidado, según informa el diario londinense 'TheTimes', que cita a la familia de la modelo.

Christian Caro, el padrastro de Isabelle, ha informado también de que denunciará al hospital en el que murió la modelo, de 28 años, por homicidio, ya que considera que la negligencia de sus médicos causó la muerte. El hospital niega sus acusaciones y afirma que la paciente murió de una neumonía complicada por su fragilidad.

'Marie [la madre de la modelo] se sentía culpable porque llevó a Isabelle al hospital de Bichat [al norte de Paríss]. Ella no quería ir a ese hospital", ha manifestado Caro al diario suizo '20 minutes'. Según el padrastro, Isabelle acabó de hundirse por las declaraciones que Oliverio Toscani hizo tras la muerte de su hija. El fotógrafo italiano, que trabajó con Isabelle cuando ésta ya estaba seriamente enferma, la describió como 'arrogante" e interesada en medrar.

En realidad, la situación de Marie Caro ya quedó malparada cuando se publicó la autobiografía de su hija, 'La chica que no quería crecer'. "Tenía mucho miedo de crecer, porque estaba convencida de que mi madre iba a dejar de quererme si dejaba de ser su pequeña niña". Isabelle dedicó ese libro a su padrastro, Christian.







sábado, 15 de enero de 2011

THE ARCTIC CIRCLE (EL CÍRCULO ÁRTICO)





The Arctic Circle from Kevin Parry on Vimeo.


EL MÉDICO Y EL ABOGADO




Pasa un abogado por un consultorio médico, y ve el aviso:


“Diagnósticos Garantizados. Ofrecemos cura a sus males, o le devolvemos el doble de su dinero”.

Piensa:
- Vamos a ver cómo puedo sacarle provecho a esto, que me lo ponen en bandeja de plata.
Entra y pide consulta. Cuando es atendido, el médico le pregunta su malestar.

- Doctor: perdí el sentido del gusto. No se la diferencia entre un helado, un manjar, un postre o algo salado…
- No hay problema, buen señor. Enfermera: tráigame el balde N° 13!!!!
Al llegar la enfermera con el balde, el médico le da una cucharada al abogado. Éste responde:
- Guácala. Me dio mierda!
- Paciente curado! Que venga el siguiente!

El abogado sale cabizbajo y con el orgullo herido. Piensa:
- El médicucho este me agarró desprevenido. Ya vendré mañana con una mejor estrategia para vengarme!
Al día siguiente asiste de nuevo al consultorio. Cuando el médico lo ve, le pregunta:
- Buenos días. A qué debemos el honor de tenerlo por acá de nuevo?
El abogado le responde:
- ¿De nuevo? ¿Por acá? Nunca había venido. ¿Quién es usted?
A lo que el médico le ordena a la enfermera:
- Enfermera: tráigame el balde N° 13!
Y el abogado exclama:
- No! El balde de mierda otra vez no!!!!
Y el médico afirma:
- Ya recobró la memoria! Otro paciente curado!




miércoles, 12 de enero de 2011

¡ CREO EN TI ! AUNQUE TIEMBLE LA TIERRA. TÚ ERES MI SALVADOR

SOS x HAITI






NO DESISTAS


NO DESISTAS

CUANDO VAYAN MAL LAS COSAS
COMO A VECES SUELEN IR;
CUANDO OFREZCA TU CAMINO
SOLO CUESTAS QUE SUBIR;
CUANDO TENGAS POCO HABER,
PERO MUCHO QUE PAGAR;
CUANDO PRECISES SONREIR
AÚN TENIENDO QUE LLORAR;
CUANDO YA EL DOLOR AGOBIE
Y NO PUEDAS YA SUFRIR,
DESCANSAR ACASO DEBES,
PERO NUNCA DESISTIR.
TRAS LAS SOMBRAS DE LA DUDA YA PLANTEADAS,
YA SOMBRÍAS;
PUEDE BIEN SURGIR EL TRIUNFO,
NO EL FRACASO QUE TEMÍAS.
NO ES DABLE A TU IGNORANCIA
FIGURARSE CUAN CERCANO PUEDE ESTAR,
EL BIEN QUE ANHELAS
Y QUE JUZGAS TAN LEJANO.
LUCHA PUES,
POR MÁS QUE EN LA BREGA TENGAS QUE SUFRIR....
CUANDO TODO ESTE PEOR,
MÁS DEBEMOS INSISTIR.
.

RUDYARD KIPLING.





lunes, 10 de enero de 2011

NO TODO ESTÁ EN LOS LIBROS...



PINCHA AQUÍ:




"Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran". Jn 21, 25




jueves, 6 de enero de 2011

NO DEJES DE SEGUIR LA ESTRELLA DEL AMOR

El Santo Padre afirmó que para los Magos “era lógico buscar al nuevo rey en el palacio real”. Sin embargo, “la estrella les guió a Belén, una pequeña ciudad; les guió entre los pobres, entre los humildes, para encontrar al Rey del mundo. Los criterios de Dios son diferentes a los de los hombres; Dios no se manifiesta en el poder de este mundo, sino en la humildad de su amor, ese amor que pide a nuestra libertad ser acogido para transformarnos y capacitarnos para llegar a Aquel que es el Amor”.
Tras poner de relieve que para los Magos “fue indispensable escuchar la voz de las Sagradas Escrituras: sólo ellas podían indicarles el camino”, el Papa subrayó que “la Palabra de Dios es la verdadera estrella, que, en la incertidumbre de los discursos humanos, nos ofrece el inmenso esplendor de la verdad divina”.
“Dejémonos guiar por la estrella, que es la Palabra de Dios, sigámosla en nuestra vida, caminando con la Iglesia, donde la Palabra ha plantado su tienda. Nuestro camino estará siempre iluminado por una luz que ningún otro signo puede darnos. Y también nosotros -concluyó- podremos convertirnos en estrellas para los demás, reflejo de esa luz que Cristo ha hecho resplandecer sobre nosotros”.







miércoles, 5 de enero de 2011

SON PURO HUMO...



Un viernes de vísperas para carnavales nos habían notificado la muerte del padre  de nuestro hermano guía del preuniversitario Paraguaná, nuestro querido y maestro Teo, en el último año del bachillerato. Y nos invitaron para la misa funeral por su difunto padre. Nos había sorprendido que no acudiese a su Argentina natal para despedirse de su padre acompañando al resto de su familia en estos momentos tan desconsoladores. Pero como era religioso marista y estaba lejos de su país, no pudo acudir.

Yo, como casi todos mis compañeros, exceptuando a dos o tres, y sin pensarlo, preferimos ir a “bonchar”* a una miniteca o guateque que coincidía en la misma tarde del viernes.
Al volver de los carnavales al instituto, en la primera clase de la mañana nos increparon y reprendieron por la falta de solidaridad y humanidad; además de que el hermano Teófilo estaba muy desengañado y decepcionado de nosotros, que no se merecía tanta indiferencia de nuestra parte; que para él éramos como sus hijos puesto que lo había dejado todo, y nosotros conformábamos su todo; y que lo pasaba muy mal cuando eran vacaciones. Estaba pendiente de cada uno de nosotros; y era el primero en recibirnos en la misma entrada del instituto cuando bajábamos del autobús, para felicitarnos en nuestros respectivos cumpleaños; y para estar siempre a nuestro lado cuando más se le necesitara: como cuando murió la madre de nuestro compañero Sergio, y nos llevó a todos para animarlo en su casa después de varios días sin querer asistir al instituto; y así a cada uno nos ayudó en algo…

En eso que estábamos todos con la cabeza agachada después de irse el Padre Julio que nos daba la primera clase, entraba el hermano Teo muy circunspecto nos dijo:
- “Ahora mismo dejo de ser su hermano guía. Me sustituirá el Hermano Urriza. Únicamente les quiero decir que me han decepcionado como seres humanos. Están vacíos. Sólo son humo y ruido. No merecen llamarse humanos ni cristianos. Adiós”.

Se empezaron a escuchar unos lloros, y al rato empezaron aumentando paulatinamente las voces de varios hablando al mismo tiempo…

- Eso no es cristiano.
- Vaya ejemplo de maestro.
- Pero no entiende que somos unos chamos*.
- Pero qué se ha creído, no hicimos nada malo…
Estaba anonadado. No me lo podía creer, tener tanta desfachatez de nuestra parte.
En eso se levantó un compañero y espetó con furia y disconformidad a la clase:

- Después de haber hecho lo que le hemos hecho, aún encima le echamos la culpa y nos auto exculpamos. Somos una mierda, yo me voy de esta mierda…
Y en eso que se estaba encaminando hacia la puerta para salir, muchos lo agarraron para que no se fuera, pero él con rabia se fue deshaciéndose y cerró la puerta con fuerza.
Todos nos callamos y nos fuimos saliendo poco a poco hacia el patio…
Yo estaba muy compungido, contrito como todos y no me atrevía a acercarme a él, pues me parecía distante y esquivo.
Pasó el tiempo, no mucho. Se acercaba el fin de curso y de etapa preuniversitaria para la ceremonia de entregas de diplomas en el teatro de la ciudad después de la celebración eucarística, cuando se me acercó Teo y me pidió que en representación de mis compañeros preparara unas palabras de despedida para el momento final de la eucaristía, no me lo podía creer, pero estaba tan emocionado y descentrado con la ceremonia que cuando llegó el momento para el discurso, Teo me miró y le dije con muecas que no había preparado nada y tuvo que salir él para dirigirse a la asamblea. Sentí un poco de vergüenza de haberle fallado pero me sentí muy bien que fuera él mismo que hablara en nombre de todos. Era la mejor representación nuestra. Era nuestro líder.

Nos habló de muchas anécdotas simpáticas, de la amistad, de que no olvidáramos lo que habíamos aprendido. Que lo pusiéramos en práctica, como nos decía el evangelio que se había leído, sobre los talentos. Que no dejáramos de ser por el tener. Y terminó el discurso con estas palabras:

“sean contracorriente del mundo, que los únicos que van con la corriente son los peces muertos”.
Y respondimos con un caluroso y sonoro aplauso.
Pasaron unos días y fui a recoger unos papeles para el ingreso universitario, al instituto y vi a Teo para despedirme, lo noté indiferente y distante. Me dijo que le habían destinado para otra ciudad. Me despedí con mucha tristeza y con una espina en mi alma que me acompañaría para el resto de mi vida, y él siguió mirando unos papeles.
Al año le escribí varias cartas pidiéndole perdón y siempre me fueron devueltas. Al cabo de los años me enteré que había regresado a su Argentina y que estaba en Misión Pompeya, la zona más pobre y marginada del país. No tenían teléfono y me dieron el correo-e. de un maestro que estaba con él, le escribía y nunca recibía contestación. Después me contaron que le había mandado a la Ciudad de Buenos Aires y le escribí y al fin después de tantas cartas de desagravio no contestadas me respondió con mucha alegría siendo consciente de mi mucha correspondencia. Me notificó su nueva misión en Uruguay y al cabo de unos meses le escribí felicitándole por su cumpleaños y remitiéndole una foto de su persona de aquellos años estudiantiles…
La espina doliente después de tanto tiempo se va desapareciendo de mi ser y sigo recordándole con agradecimiento como mi maestro y mi guía de siempre. Doy gracias a Dios por Teo por haber sido mi maestro y mi amigo. Gracias Teo por existir…


VIII PROMOCIÓN DE 1978 INSTITUTO JUAN XXIII MARISTAS PUNTA CARDÓN EDO. FALCÓN VENEZUELA


*BONCHAR: VIENE DE BONCHE: fiestear, parrandear, rumbear, festejar.

*CHAMO venezolano es un equivalente del “pibe” argentino, el “chavo” mexicano y el “chaval” español.



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