EL Rincón de Yanka

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BIENAVENTURADA NAVIDAD









domingo, 23 de noviembre de 2014

AMAR ES ENSEÑAR






AMAR ES ENSEÑAR

Si es cierto que me amas, no pongas en mis manos
el pez que otros pescaron a fuerza de remar
no quiero ser tu esclavo, prefiero ser tu hermano
levántate, camina, enséñame a pescar…

Si es cierto que me amas, no cubras mis harapos 
con telas que otras manos tejieron y es mejor 
que sienta yo el orgullo de ver sobre mis hombros
el paño que mis manos hicieron con amor…

Si es cierto que me amas, no pongas en mis manos
el pan que otros ganaron, y te pido por favor...
Invítame a los campos, entrégame un arado
el pan es mas sabroso mezclado con sudor…

Si es cierto que me amas, no trates de narrarme 
la historia de otros hombres, difícil de entender
despiértame a la vida, tu puedes levantarme
invítame a la escuela, enséñame a leer…

Si es cierto que me amas y sientes en el alma
la paz y la esperanza que ha puesto en mi tu Dios
ayúdame a ser bueno, yo anhelo tener calma
enséñame la senda del bien y del mal…

Si es cierto que me amas, estréchame la mano
enfréntame a la vida, anímate a luchar
ayúdame a ser libre, yo quiero ser tu hermano
que amor no es sentir lástima, amar es enseñar...


Autor: 




miércoles, 19 de noviembre de 2014

REFLEJO DE LA VIDA: CUESTIÓN DE ACTITUD. VEMOS LO QUE SOMOS...





Reflejo De La Vida 
Cuento sufí

Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un árbol en la plaza de su pueblo. 

Un día, un joven se le acercó y le preguntó: 
- Es la primera vez que vengo por aquí, ¿Cómo son los habitantes de este pueblo? 
El anciano le respondió con otra pregunta: 
- ¿Cómo son los habitantes de la ciudad de la que vienes? 
- Egoístas y malvados, por eso estoy contento de haber salido de allí. 
- Pues así son los habitantes de aquí, respondió el anciano. 

Poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta: 
- Acabo de llegar a instalarme aquí, pero me gustaría saber cómo son los habitantes de este pueblo. 
El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta: 
- ¿Cómo son los habitantes de la ciudad de la que vienes? 
- Son buena gente, generosos, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos. 
- También los habitantes de este pueblo son así, respondió el anciano. 

Un hombre que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano: 
- ¿Cómo puedes dar dos respuestas tan distintas a la misma pregunta hecha por dos personas? 
- Es fácil, le respondió, pues cada uno lleva el universo en su corazón. 
Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. 
En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, también encontrará aquí amigos leales y fieles. 
Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. Encuentran siempre lo que esperan encontrar. 
Todo lo bueno y lo bello de la vida que necesitas lo llevas dentro de ti. Simplemente déjalo salir. 



martes, 18 de noviembre de 2014

LA OLA ES EL MAR. ESPIRITUALIDAD MÍSTICA





LA OLA ES EL MAR. 
ESPIRITUALIDAD MÍSTICA
Por Willigis Jäger



El siglo XXI, o es místico, o no será nada.
O bien hacemos experiencias en el espacio transpersonal, o no vamos a poder sobrevivir como especie humana.



El tema de la espiritualidad mística está cobrando hoy gran importancia en las diferentes comunidades cristianas y Willigis Jäger en esta materia es un referente necesario.

En este libro, el autor, en torno al tema de la espiritualidad mística, viene a insistir en que:

"la realidad que tomamos por real no es la realidad real. Esta se revela sólo cuando abandonamos nuestra consciencia egóica cotidiana y entramos en una esfera más alta de la mente. La conciencia transpersonal".

Esto es lo que el entiende como conciencia transpersonal:

"En el nivel mental transpersonal la persona sobrepasa su consciencia del yo, queda inmersa en una realidad que trasciende nuestro yo. En el nivel sutil esto se da en forma de imágenes y símbolos; es el nivel de las visiones y de las profecías. En el nivel causal ocurre la experiencia de unidad con alguien que está frente a mí: un Dios personal independientemente de cómo se llame."

Y así explica la consciencia egóica:

"Durante años vamos construyendo una identidad que llamamos yo. Nos identificamos con una serie de patrones. Defendemos nuestro yo con ira y con miedo. Pero en el fondo el yo carece de sustancia. Consiste en un cúmulo de cosas aprendidas y no es más que un centro de funcionamiento utilizado como instrumento por nuestra naturaleza esencial. Se disolverá con nuestra muerte; lo que quedará entonces será nuestra verdadera identidad divina."

Para Willigis Jäger:

"El intelecto es una manifestación concreta del espíritu y el cerebro no es otra cosa que la densificación material de energía espiritual. La realidad espiritual se experimenta a sí misma en la experiencia mística. En ella el espíritu se encuentra a sí mismo, mientras que en el nivel racional, con su dualismo de sujeto-objeto, sigue estando separado de sí."

No pretende polemizar con nadie y para ello se apoya en:

"Carl Jung: "La experiencia religiosa es absoluta. Se escapa a cualquier discusión. Lo único que se podrá decir es que nunca se ha tenido esa experiencia y la otra persona dirá: "lo siento, pero yo sí la he tenido". Y con ello la discusión ha terminado. Carece de importancia lo que el mundo opine sobre la experiencia religiosa, quien la tiene posee el gran tesoro de algo que se ha convertido para él en fuente de vida, sentido y belleza, proporcionando un brillo nuevo al mundo y la humanidad".

Para Jäger la mística es el modo de abrir nuestra capacidad mental:

"Ahora nos damos cuenta de que las características actuales de nuestra capacidad mental tienen un límite. Hemos llegado a un punto en que nos vemos en la necesidad de liberar las potencialidades que aún están ocultas en nosotros, para aprender más sobre lo que es verdaderamente la realidad. La liberación de la capacidad oculta de la consciencia reside en el espacio transpersonal de ésta; es la mística.

La mística no está más allá de Dios y del mundo. La mística es Dios y mundo, una unidad indivisible. Este ser no se puede expresar con palabras, imágenes o símbolos porque toda imagen, símbolo o lenguaje sobre el ser están sujetos a cambios constantes, mientras que lo divino permanece inmutable.

La experiencia mística trasforma a la persona radicalmente. La moral se relega a un segundo plano, pues ahora se ve invadida por un amor global hacia todo y hacia todos. El amor se convierte en la norma determinante de todas sus actuaciones. La consciencia mística apunta a la unidad. Quien se experimenta como uno con el prójimo tendrá una base totalmente nueva para la moral."

Dios sucede en el aquí y el ahora. Únicamente es este preciso instante es posible la comunión y la comunicación con Él. La vida es la religión auténtica; es la consumación de Dios. Dios se revela en las situaciones menores exactamente igual que en las que llamamos elevadas.

La verdadera importancia de Jesús radica, no en su muerte expiatoria en la cruz por una humanidad pecadora, sino en habernos señalado un camino hacia la experiencia de unidad con el principio divino originario, una experiencia que el mismo tuvo "Abba" "el Padre y yo somos uno" "quien me ve a mí ve al Padre".

Todos tenemos acceso a la experiencia de Dios:

"Todas las religiones son caminos que llevan a la experiencia de lo divino, pero ninguna de ellas puede afirmar que posee el acceso único. Las religiones son como las vidrieras de colores de una iglesia, dan una estructura determinada a la luz que trasluce, que está detrás de ellas. Si no hay luz resultan insignificantes e incoloras. La luz es lo realmente decisivo pero no podemos verla con nuestros ojos. Solamente será visible al descomponerse en colores.

El cosmos es la epifanía de Dios"

El libro se mueve en torno a estos conceptos y otros relacionados y me viene a la memoria aquel dicho de Karl Rahner, si mal no recuerdo, en el que decía que: "en el siglo XXI el cristianismo será místico o no será".

Vale la pena tener este libro y leerlo y meditarlo con calma, a mí me ha hecho mucho bien.




lunes, 17 de noviembre de 2014

DE COMO LA PALABRA QUISO SER Y NO PODÍA POR ESTA LIBERTAD #SOSVENEZUELA






                  POR ESTA LIBERTAD
  Por esta libertad de canción bajo la lluvia
  habrá que darlo todo

  Por esta libertad de estar estrechamente atados
  a la firme y dulce entraña del pueblo
  habrá que darlo todo
  Por esta libertad de girasol abierto en el alba de fábricas
  encendidas y escuelas iluminadas
  y de esta tierra que cruje y niño que despierta
  habrá que darlo todo
  No hay alternativa sino la libertad
  No hay más camino que la libertad
  No hay otra patria que la libertad
  No habrá más poema sin la violenta música de la libertad

  Por esta libertad que es el terror 
  de los que siempre la violaron
  en nombre de fastuosas miserias
  Por esta libertad que es la noche de los opresores
  y el alba definitiva de todo el pueblo ya invencible.
  Por esta libertad que alumbra las pupilas hundidas
  los pies descalzos
  los techos agujereados
  y los ojos de los niños que deambulan en el polvo
  Por esta libertad que es el imperio de la juventud
  Por esta libertad
  bella como la vida
  habrá que darlo todo
  si fuere necesario
  hasta la sombra
  y nunca será suficiente.
           FAYAD JAMIS

          LA PALABRA O LA VIDA La libertad dormida por fin ha despertado Levanta el tiempo el ancla para seguir su ruta,  y la mirada, libre de toda nube, escruta el más amplio horizonte que el sol ha iluminado. Escuchad la palabra que del alma despega para que sean claros los caminos oscuros. Escuchad la palabra que atraviesa los muros porque es algo de todos, y el corazón nos llega. A su paso la bruma se vuelve fugitiva y se mueven las tierras sin que un dios las sacuda;  el más hondo secreto de ayer se desnuda y la voz de los vientos se levanta agresiva. Los pueblos que han llegado con su dolor muy lejos en las entrañas cantan un júbilo inminente. Una nueva alegría pone clara la frente y limpia las pupilas hasta hacerlas espejos. Escuchad la palabra que la forma dibuja de la vida más bella.  Escuchad la palabra que a viajar nos empuja por encima del pájaro, más allá de la estrella. A. MILLARES S.
            DE COMO LA PALABRA 
             QUISO SER Y NO PODIA

  Mientras la paz sea el fin y no el comienzo
  mientras el miedo se combata con el miedo
  mientras la ley sea norma y no principio 
  mientras la soledad sean miles de adjetivos
  mientras sólo a los de siempre les llegue el agua al cuello
  mientras la libertad sea una palabra de las enciclopedias
  mientras la inteligencia se escriba con minúsculas 
  mientras los fusiles nos tengan a todos como blanco
  mientras la sociedad sea la suciedad
  mientras el orden se mantenga a culatazos
  mientras la justicia esté de vacaciones
  mientras todos estemos en libertad provisional
  mientras se diga ejército y no ejercito
  mientras la igualdad sea un signo matemático

  No me digáis que la palabra sirve para algo
MANUEL DIEZ DE LOS RIOS


domingo, 16 de noviembre de 2014

LUGAR DE SILENCIO COMUNITARIO: MONASTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE SUESA, CANTABRIA



MONASTERIO SANTÍSIMA TRINIDAD


Suesa, en femenino y plural


Llamamos a las puertas del Monasterio de la Santísima Trinidad, en Suesa, Cantabria, y las monjas trinitarias nos abrieron sus puertas. Esta comunidad, presente también en las redes sociales, mantiene una escuela de oración y muchos se acercan para compartir unos días con las hermanas que lo habitan.

Monasterio sin rejas, mujeres libres que necesitan retirarse, no encerrarse. Conectadas, muy conectadas, consigo mismas, con el mundo y con Quien las llamó a esa vida. Trintarias, es decir, al servicio de la liberación de quienes se acercan buscando la auténtica libertad, la única que nos va a dejar vivir en este siglo XXI que nos aturde con nuevas esclavitudes. 


"Soy monja. Y además, se me nota. Me refiero a monja “contemplativa”, una mujer integrada en una comunidad religiosa de vida contemplativa. Un poco pretencioso suena el adjetivo pero, más o menos, así nos definen. Lo prefiero a que me digan que soy “monja (¡monjita!) de clausura”. ¡Qué horror! Como si la clausura fuese lo que define o determina mi vida. Y, además, soy feliz, y encima, tengo la certeza de que, a lo largo de mi vida, podré realizarme como persona, como mujer y como monja. 

Soy monja. Y, además, para mayor sorpresa de gran parte de la sociedad, soy feliz, y encima, tengo la certeza de que, a lo largo de mi vida, podré realizarme como persona, como mujer y como monja católica.

A mucha gente le parece imposible. Claro, influye bastante el concepto que se tenga de “persona”, “mujer” y “monja”.

No es imprescindible, ni mucho menos, tener vastísimos conocimientos intelectuales para realizarse como persona. Ni viajar, o conocer otras culturas (cuanto más lejanas mejor), saber varios idiomas, conocer las últimas tendencias en moda, música, arte, deporte… No. No es imprescindible. Tampoco adquirir amigos chateando, enviar mensajes con el móvil, o hacer llamadas perdidas. Si así fuese, anularíamos a millones y millones de personas que no tienen acceso a todo esto, o que no quieren acceder a ello.

Es más conveniente procurar indagar en nuestro interior, conocer sus atajos y sus baches, sanarlo y alimentarlo, enriquecerlo con la reflexión, la apertura a las diferencias del prójimo, la generosidad y el sosiego. Así podremos entender y no juzgar otras culturas, valorar los pasos y caminos de la sociedad actual, enriquecernos con la felicidad ajena y transmitir la propia. Indudablemente es más efectiva la comunicación interior que la de los correos electrónicos “FW”. Eso no significa no dedicarle tiempo al estudio, el conocimiento, la información y el ocio. Faltaría más.

Por qué no hacemos espeleología interior. Porque nos da miedo. La vida es asencillarse. El conocerte, el adentrarte y el silenciarte es cuestión de toda la vida... Atrévete.... No temas... 

Si sólo pueden realizarse aquellas mujeres que son madres, que ejercen el don biológico de la fertilidad, o que son esposas, que han contraído matrimonio, o que se enamoran de un varón, o… desde luego, borramos de un plumazo a millones y millones de mujeres solteras, estériles, célibes, o vírgenes…, a millones de mujeres dedicadas a su Dios a lo largo del tiempo y del espacio. A mujeres que optan por caminar sin pareja, que prefieren otro tipo de autonomía.

Se es fértil también de otras maneras, haciendo de las entrañas lugar de acogida, fuente de expresión. Engendrando vida con todo el ser, no sólo con los órganos reproductores. Recibiendo amor y caricias, y repartiendo ternura y desvelo por los demás varones y mujeres. Engendrando un proyecto con otra gente, compartiendo techo, alimento, ilusión y cansancio sin necesidad de amor platónico o genital. Y enamorándose cada mañana de las oportunidades, de la propia vida, de los amigos y amigas… Que no hay más que echar un vistazo en el diccionario de la RAE para observar cómo hemos reducido esa hermosa palabra.

No, estoy segura de que podré realizarme como mujer en el camino que he escogido.



Si sólo pueden realizarse en la fe cristiana aquellas mujeres y varones que trabajan más directamente (“más eficazmente” me han dicho alguna vez) con inmigrantes, enfermos de sida, drogodependientes, mujeres maltratadas, en el campo educativo o en países empobrecidos,… si sólo puede realizarse en esta fe ese grupo de gente… creo que pediré el libro de reclamaciones.

Creo firmemente que desde mi vocación monástica, también puedo realizarme. Porque oramos, como Jesús, en un lugar apartado (Lc 5, 16). Ayudamos en el camino de la oración a quien nos pregunta (Mt.6, 9-13), como Jesús con los discípulos. Compartimos lo que tenemos con el resto, pobres y no pobres. Puedo realizarme en mi vocación. Porque nuestro tiempo está al servicio de quien llega. Porque nos arriesgamos a transmitir la Buena Noticia con nuestras palabras y nuestros silencios. Porque procuramos construirnos un corazón pacífico y así regalar sosiego a quienes llaman a nuestra puerta. Porque apostamos fuertemente por una vida en común, con esfuerzo diario, proclamando que es posible vivir junta gente muy diferente, y durante mucho tiempo, con mucho esfuerzo, repito, pero con una riqueza asombrosa. Porque…

No me costaría demasiado seguir argumentando los motivos por los que creo que se puede ser plenamente feliz, plenamente realizada siendo “persona, mujer y monja”, y, en mi caso, monja trinitaria en Suesa. Es cierto que no siempre resulta fácil en una sociedad tan plural en la que encuentras gente que no valora a las personas, que no reconoce la igualdad y dignidad de las mujeres, que considera a las monjas seres beatos, anacrónicos e ineficaces.

Y a pesar de todo ello, yo me empeño en seguir siendo feliz, y en proclamar que se trata de encajar tu pieza en el gran sueño de Dios. Por eso, sin ningún pudor, te invito a dejar entrar en tu consciencia la posibilidad de realizarte como persona, como mujer y como monja. Es una alternativa".




sábado, 15 de noviembre de 2014

CAMBADOS II: INTRAHISTORIA Y METAHISTORIA DE CÁNDIDO MORENO, COMPILADOR





Quén no seu corazón...



¿Quen no seu corazón non leva un arpa

que saiba das cancións

escoitadas do berce entre os arrolos
e na reixa do Amor?
¿Quen non garda a memoria, triste ou leda,
dun alqo que xa foi?
¿Quen, orfo, sen fogar, abandonado
dos homes e de Dios,
non atopa consolo na lembranza
dun tempo que pasou?

¿Quen non lle fixo cova no seu peito
a unha morta ilusión?
Eu non sei, eu non sei que nos espera
este mundo ó deixar,
nin sei o que está diante, o que ha traernos
o escuro máis alá;
mais para ter, cen anos que morrendo
vivira neste chan,
febres no corpo, brétemas na alma
e loitos que chorar,
para ter as feridas sempre abertas .
¡chega de abondo o que ficou detrás!

(No desterro, 1913)


Quién en su corazón...

¿Quién en su corazón no lleva un arpa
que sepa de canciones
escuchadas en la cuna entre arrullos
y en la reja del Amor?
¿Quién no guarda la memoria, triste o alegre,
de algo que ya fue?
¿Quién, huérfano, sin hogar, abandonado
de los hombres y de Dios,
no encuentra consuelo en el recuerdo
de un tiempo que pasó?

¿Quién no le hizo una cueva en su pecho
a una ilusión muerta?
Yo no sé, yo no sé qué nos espera
al dejar este mundo,
ni sé lo que esté delante, lo que ha de traernos
el oscuro más allá;
pero para tener, cien años que muriendo
viviera en este suelo,
fiebres en el cuerpo, nieblas en el alma
y lutos que llorar,
para tener las heridas siempre abiertas
llega de sobra lo que quedó detrás.


CAMIÑO LONGO

Camiño, camiño longo,
camiño da miña vida,
escuro e triste de noite,
triste e escuro de día...
¡camiño longo
da miña vida !
Vereda, vereda torta
en duras laxes aberta,
arrodeada de toxos*,
crebada polas lameiras...
¡vereda torta, ti onde me levas!

Camiño, camiño longo.
A choiva, a neve e as silvas 
enchéronme de friaxe,
cubríronme de feridas...
¡camiño longo da miña vida !
Vereda, vereda fonda
de fontes tristes, sen auga;
sen carballos que dean sombra,
nin chouzas que dean pousada..
¡vereda fonda, ti cando acabas!

CAMINO LARGO

Camino, camino largo,
camino de mi vida,
oscuro y triste de noche,
triste y oscuro de día…
¡camino largo
de mi vida!
Vereda, vereda torcida
en duras losas abierta,
rodeada de toxos*,
quebrada por lodazales…
¡vereda torcida, tú donde me llevas!

Camino, camino largo.
La lluvia, la nieve y las zarzas
me llenaron de frío,
me cubrieron de heridas
¡camino largo de mi vida!
Vereda, vereda honda
de fuentes tristes, sin agua
sin robles que den sombra
ni chozas que den posada
¡Vereda honda, tú cuando acabas!

HIMNO DE ACCIÓN GALLEGA

¡Irmáns! ¡Irmáns galegos!
¡Desde Ortegal ó Miño
a folla do fouciño*
fagamos rebrillar!
Que vexa a vila podre,
coveira da canalla,
a aldea que traballa
disposta pra loitar.

Antes de ser escravos,
¡irmáns, irmáns galegos!
que corra o sangue a regos
desde a montaña ó mar.
¡Ergámonos sen medo!
¡Que o lume da toxeira*
envolva na fogueira
o pazo señorial!
Xa o fato de caciques
ladróns e herexes fuxe
ó redentor empuxe
da alma rexional!
Antes de ser escravos,
¡irmáns, irmáns galegos!
que corra o sangue a regos
desde a montaña ó val.

HIMNO DE ACCIÓN GALLEGA

¡Hermanos! ¡Hermanos gallegos!
¡Desde Ortegal al Miño
la hoja de la hoz
hagamos rebrillar!
Que vea la villa putrefacta,
cueva del canalla
la aldea que trabaja
dispuesta para luchar

Antes de ser esclavos
¡hermanos, hermanos gallegos!
que corra la sangre a chorros
desde la montaña al mar
¡Levantémonos sin miedo!
¡Que el fuego de la toxeira*
envuelva en la hoguera
el pazo señorial!
Ya el rebaño de caciques
ladrones y herejes huye
al redentor sea empuje
del alma regional!
Antes de ser esclavos
¡hermanos, hermanos gallegos!
que corra la sangre a chorros
desde la montaña al valle

(de Vento Mareiro, 1915)


*Toxo: planta de hojas espinosas y flores amarillas, autóctona de Galicia.
*Toxeira: conjunto de toxos.

*Fouciño: tipo de hoz de tamaño pequeño.

Ramón CABANILLAS

********************************************
A LAS MADRES SOLTERAS 
DE LA GALICIA PROFUNDA

José Luis Meijón Padín

Las vejadas,

vilipendiadas,

ultrajadas,

mancilladas,

orilladas,
acusadas,
señaladas,
despreciadas,
rebajadas,
desconsideradas,
avergonzadas,
repudiadas,
identificadas,
desestimadas,
manipuladas
torturadas,
maltratadas,
perjudicadas,
malinterpretadas,
ofendidas,
insultadas,
desechadas,
desprotegidas,
anuladas,
aborrecidas,
desinformadas,
ignoradas,
indeseadas,
perseguidas,
acosadas,
desdeñadas,
marcadas,
condenadas,
sentenciadas,
vituperadas y mil zarandajas más...

Por una so(u)ciedad que se decía y se dice "CRISTIANA".





El Papa llama a madre soltera: 
Eres una mujer valiente

El Papa Francisco telefonea a Anna, quien rechazó abortar: «¡Yo bautizaré a tu hijo! "Papa Francisco bautizará a mi hijo". Lo cuenta Anna Romano, una joven de Roma, 35 años, quien había escrito al Papa para contarle su dolorosa y transformadora experiencia. 

Quedó embarazada, había sido abandonada por el padre del niño. Padre que, entonces, ella había descubierto que ya tenía otra familia y otro niño. El hombre, dejándola, le aconsejó que debía abortar. 

Anna escribió al Papa Francisco, dirigiéndose a él como padre para contarle su historia. Luego se fue a un período de vacaciones en Gallipoli, convencida que debía traer a la vida a este hijo que crecía en su vientre. 

La llamada 
El martes 03 de septiembre, alrededor de las cuatro de la tarde, el Papa Francisco la llamó... 

"Vi un número fijo de Roma que no conocía -dijo Anna a el periódico Corriere-, y cuando respondía me quedé sin palabras. Al principio pensé que era una broma, pero luego me hizo referencia a la carta.Y lo que yo le había escrito sólo lo sabían mi mejor amiga y mis padres. Me dijo que había leído mi carta, que nosotros los cristianos no debemos dejar de aferrarnos a la esperanza. Cuando le dije que quería bautizar a mi hijo, pero que me temía no era posible debido a que soy una madre soltera, ya divorciada de otro, él me dijo que si acaso no tenía un padrino para el bautismo … porque había pensado impartir él mismo el sacramento a mi pequeño". 

Un ejemplo para muchas mujeres 
Anna dijo que si su bebé es varón, se llamará Francisco: "Me ha hecho feliz, me ha dado fuerzas. Y yo cuento mi historia porque deseo que pueda servir de ejemplo para muchas mujeres que se sienten alejadas de la Iglesia sólo porque se han encontrado con el hombre equivocado, están divorciadas o porque se encontraron con hombres que no son dignos de ser padre".




VER+:

CÁNDIDO MORENO ARAGÓN, COMPILADOR Y ESCRITOR: "EL TIEMPO NO ES UNA DIMENSIÓN. EL TIEMPO ES UN SENTIMIENTO"




FRANCISCO, PAPA: LUZ RENOVADORA. LIBRO COMPILADOR DE CÁNDIDO MORENO





IGNACIO CAMACHO


Con su empatía emocional, Francisco parece creer más en los gestos que en las encíclicas


Un año después Francisco ha demostrado cualquier cosa menos timidez. Dotado de una formidable empatía, ha sustituido la doctrina por un estilo de emocionalidad carismática que mezcla rasgos del coraje épico de Juan Pablo con la dulzura parroquial de Juan XXIII. Más que un Pontífice parece un cura de barrio adornado con ese cierto populismo de retórica peronista que trae de fábrica cualquier argentino con vocación pública. Su espiritualidad es de índole franciscana y en su prédica de pobreza evangélica se reconoce el eco de las iglesias del subcontinente americano. Da la impresión de creer más en los gestos que en las encíclicas y abraza sin titubear a enfermos deformes con una pasión cristológica. Pero aunque detesta el circuito cerrado del poder ha demostrado que sabe tomar decisiones difíciles, y todas las que ha adoptado han ido en la misma dirección de depurar la estructura eclesial de sus conniventes –pecadoras, dijo B16 antes de irse– adherencias políticas.

Aún se le ve con un aire de recién llegado, con esa ligera desubicación de un trasterrado que acaba de soltar las maletas. Se sabe raro en la vieja Roma curial y conspirativa, pero también se le nota decidido a inspirar en ella un innegociable hálito reformista. De momento trata de definir un estilo a través de la comunicación emotiva; impactos icónicos, mensajes escuetos y transparentes para la sociedad líquida. Un apostolado de proximidad, humilde, pastoral, gentista; una especie de teología popular de la comprensión y del sufrimiento expresada no en solemnes homilías, sino en el molde posmodernísimo de los titulares de prensa. ¿Quién soy yo para juzgar?, les espetó a los periodistas en un avión rumbo a Copacabana. Quizá sea esa la clave del nuevo tiempo de la posmodernidad en la Iglesia: un Papa respaldado por un dogma de infalibilidad que da más importancia a las preguntas que a las respuestas.


MANUEL FRAIJO
Este pontífice desea una institución austera y ejemplar y ha comenzado a corregir los desafueros económicos de la curia vaticana, pero algunas de las más importantes reformas tendrán que esperar
A la memoria entrañable de Alfonso Álvarez Bolado

Lo cuenta el historiador de las religiones Mircea Eliade: la tribu de los achilpa, convencida de que su dios había labrado un poste sagrado de madera por el que había trepado al cielo, se esmeró en el cuidado del poste; lo transportaban siempre con ellos y seguían la ruta que les marcaba la inclinación del poste. Pero un buen día el poste se rompió y sobrevino la catástrofe: toda la tribu quedó presa de la angustia; durante algún tiempo sus miembros caminaron sin rumbo y, finalmente, se sentaron en el suelo y se dejaron morir. Y es que su poste sagrado era su modo de orientarse en la vida, su sistema de valores, el sentido de su existencia. Roto este, se abrió paso el caos, el desconcierto y, en cierto modo, la nada.

Desde su llegada al pontificado, analistas y teólogos tratan de identificar el poste sagrado del papa Francisco. Hay bastante consenso en que se ha encontrado con un mundo en el que escasean los postes sagrados, tanto los religiosos como los profanos. Aunque suene a tópico, conviene repetirlo: existe una preocupante crisis de valores, no sabemos en qué pozo beber ni qué melodía entonar, fallan los sistemas de orientación moral, cultural, política y económica. Nuestras sociedades, nuestras tribus, andan tan a la deriva como los achilpa. El poste sagrado religioso se ha derrumbado antes de que alumbremos postes sagrados profanos, es decir, algo así como virtudes públicas vinculantes. A. Camus nos legó una frase inolvidable: “Lo urgente es curar”. Existe lo que no puede esperar, lo intolerable. De ahí la importancia de un poste sagrado que conduzca a la acción necesaria.

Por lo que al papa Francisco se refiere, no puede haber duda: su principal poste sagrado es su fe cristiana. Se le ve feliz con ella, da la impresión de tenerla profundamente interiorizada; es una fe con sabor a confianza sencilla y filial, que irradia convencimiento firme. Pero a los papas la fe se les supone, como a los soldados el valor. No nos detendremos, pues, en este poste. Y, al buscar otro, nos topamos, creo, con el de la misericordia y la compasión. En varias ocasiones ha repetido el Papa: “Primero la misericordia, no juzgar”. Y creo que fue en el imponente escenario de la plaza de san Pedro donde elogió el libro del cardenal W. Kasper, La misericordia. Profundamente consciente de la vulnerabilidad de la condición humana, de nuestra indigencia —todos somos “indigentes”, dejó escrito Platón—, el Papa se inclina por la comprensión y la benevolencia: “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?”. Ha sido, tal vez, su frase más afortunada. Testigos del momento aseguran que la pronunció en voz baja, mirando al suelo y algo ensimismado. Personalmente, me ha traído a la memoria unas palabras, muy logradas, de Ortega y Gasset: “A ser juez de las cosas, voy prefiriendo ser su amante”. Ortega se inscribe así en una larga tradición de filósofos, más propensos a la compasión que al enjuiciamiento rápido y condenatorio. Expresión acertada de esta tradición es una memorable conversación entre J. Habermas y H. Marcuse. Próximo este último a su muerte, espetó a su visitante y amigo Habermas: “Ya sé cuál es el fundamento último de la ética: la compasión”. Se comprende que Habermas recuerde una y otra vez aquel último encuentro con su amigo.

El obispo de Roma critica con libertad y coherencia “la globalización de la indiferencia”

Pero al papa Francisco no es necesario buscarle precedentes filosóficos. Él tiene otra autoridad en su mente: la de Jesús de Nazaret, que sentía compasión por la multitud, por los que Flavio Josefo llamaría después “los desharrapados del Mediterráneo”. Los italianos llaman a Francisco “párroco del mundo”. No cabe duda de que se está manifestando como párroco de nuestra aldea global, pero sobre todo de los que ocupan las chabolas de la aldea, de los menos afortunados, de los marginados, de los más pobres y olvidados de la tierra; viene criticando, con libertad y coherencia, “la globalización de la indiferencia” frente al sufrimiento y el hambre. Y fustiga el hedonismo de los saciados; sabe que media humanidad, cristiana por más señas, derrochamos lo que la otra media necesita para sobrevivir. De ahí que haya comenzado por intentar corregir los desafueros económicos de su nueva casa, de la curia vaticana. No piensa tolerar tamaño contrasentido. Entre paréntesis: creo recordar que también el malogrado papa Luciani tenía parecidos propósitos de reforma de la curia pontificia, pero no dispuso de tiempo para llevarlos a cabo; es de esperar que Francisco tenga más suerte. “Central de consejo” llamaba el filósofo marxista E. Bloch a la Iglesia. Pero ¿qué consejos puede ofrecer si se convierte en una central de negocios sucios, de intrigas palaciegas, de lucha por el poder y de tolerancia frente a lo más abyecto que se nos ha ocurrido a los humanos, la pederastia? Se comprende bien que Francisco quiera una Iglesia austera, solidaria, ejemplar, justa, humilde, no burocratizada, eficaz, transparente. Son adjetivos que él viene empleando. Y tampoco sorprende que ruegue a los obispos que no tengan “psicología de príncipes”. Él no parece tenerla. Es conocida su aversión, muy ignaciana, a lo superfluo y a todo boato innecesario.

Pero ¿qué sucede con las otras deseadas reformas, entre las que siempre se menciona la abolición del celibato obligatorio de los sacerdotes y el acceso de la mujer al sacerdocio? Desgraciadamente tendrán que esperar. Ambas son pastoralmente necesarias y teológicamente legítimas; pero su introducción supondría cambios tan profundos en la estructura de la Iglesia que ningún papa querrá cargar en solitario con la agobiante responsabilidad de protagonizarlos. Solo un concilio, o un gran sínodo, podría asumir semejante responsabilidad. El papa Francisco ya ha dejado claro que en estos temas se atiene a lo de siempre, a la tradición de la Iglesia. Habrá, pues, salvo sorpresas parecidas a las que nos dio Juan XXIII, que seguir esperando. Pero este Papa entiende de sorpresas: no es pequeña la que nos ha dado al hacer suya la encíclica Lumen fidei (La luz de la fe) redactada casi íntegramente por su predecesor Benedicto XVI. Es difícil no emocionarse cuando, en la introducción, Francisco escribe: “Se lo agradezco de corazón (a Benedicto XVI) y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones”. Todo un ejemplo de humildad y sencillez, de grandeza espiritual y humana.
Benedicto XVI elogia el “carisma” de su sucesor y este saborea el privilegio de tener en casa a Ratzinger
Los que temían un choque de papas en el Vaticano pueden, pues, respirar tranquilos. Benedicto XVI elogia el “carisma” de su sucesor y este saborea el privilegio de tener en casa a Ratzinger, “el abuelo sabio”. Tal vez sea este el momento de recordar al papa Francisco que no lejos de Roma, en la hermosa ciudad de Tubinga que a lo mejor conoce, vive otro anciano sabio, compañero del anterior, que, desde unas tristes navidades, las del año l979, espera pacientemente ser rehabilitado como teólogo católico. Méritos no le faltan: Hans Küng ha sido, continúa siendo, un excelente valedor de la causa cristiana en todo el mundo. Por otra parte, Juan Pablo II, el Papa que le retiró su condición de teólogo católico, conocerá próximamente la gloria de los altares y, desde esas cumbres, seguro que agradecerá al Papa actual que concluya cristianamente esta historia. Una imagen del papa Francisco, flanqueado por los dos ancianos sabios, prestaría un notable servicio a la fe cristiana y a la teología católica. ¡A lo mejor la vemos!

Finalmente, y en conexión con lo anterior: ¿será la teología otro poste sagrado para el papa Francisco? Su viaje a Brasil ha levantado un impresionante “alboroto místico” (R. Otto) que debería ir seguido de arduas tareas de fundamentación teológica. El cristianismo no ha terminado de ser pensado. Al gran teólogo E. Schillebeeckx le preocupaba que los centros de reflexión de ayer se hayan convertido en actuales lugares de meditación. La reflexión teológica no puede ser algo “estacional” en la Iglesia, algo que solo exista si tenemos un Papa teólogo. La teología no puede ser una variable, sino una constante en el devenir del cristianismo. Pero seguro que el papa Francisco sabrá mimar también este imprescindible poste sagrado.