EL Rincón de Yanka

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SI LOS MEDIOS CALLAN, EL PUEBLO GRITA

SI LOS MEDIOS CALLAN, EL PUEBLO GRITA
#SOSVenezuela

sábado, 13 de septiembre de 2014

AL FINAL TUS RAÍCES SIEMPRE SERÁN PARTE DE TI...






NUNCA OLVIDES DE DONDE VIENES...

Cuando vives mucho tiempo en un lugar, te terminas pareciendo a el, pero al final tus raíces siempre serán parte de ti...








VER+:

NUNCA DEBES OLVIDAR QUIEN ERES NI DE DONDE VIENES










viernes, 12 de septiembre de 2014

SUBDESARROLLADOS Y DESARROLLADOS




La culpa la tienen los otros. La culpa es del coco.La culpa es del FMI, del BM, etc... Y no hablan de 
su mentalidad corrupcionista de sus propios dirigentes con la 
complacencia de sus pueblos.
Eso significa ser subdesarrollados mentales.


Cuenta un Ingeniero que tuvo la suerte de ir a trabajar a Suecia, que los primeros días en su trabajo, un compañero sueco que vivía cerca se ofreció para pasarlo a traer todos los días y así irle contando y demostrándole la cultura y la idiosincrasia del pueblo sueco, su primera lección la tuvo al tercer o cuarto día, ya que extrañado por un gesto incomprensible para él, este ingeniero sueco llegaba muy temprano y se quedaba en el estacionamiento más distante. Intrigado le preguntó  por qué lo hacia, ya que siendo ingeniero y un alto ejecutivo de la empresa y además siendo el primero en llegar debería tener un estacionamiento privilegiado, o al menos podría escoger un estacionamiento muchos más cómodo. La respuesta fue sorprendente: 



“si nosotros llegamos temprano, podemos estacionarnos mas lejos, podemos caminar un poco y aún nos sobrara tiempo, en cambio hay otros que por muchas razones, llegaran después y por tanto ellos necesitan estacionamientos más cercanos y más cómodos”. 



¿Cómo entender esa mentalidad? 

Si nosotros hacemos todo lo contrario, ojalá el primero y el mejor estacionamiento sea el nuestro, incluso somos capaces de estacionarnos en los estacionamientos para lisiados y somos capaces de simular un trauma para que nadie nos ..... perdón, moleste. 

Este ingeniero incluía en su relato otro hecho sorprendente, allá todo proyecto se demoraba dos años en concretarse, por simple o fácil que sea incrementarlo, no hay prisa por nada, si algo funciona así, puede seguir funcionando así y si queremos reformarlo debemos primero estar seguro que funcionara, allí es donde entra todo el valor y la fuerza del trabajo, pues cada cosa se estudia, se analiza, se prueba y se vuelve a probar, se utilizan todas las tecnologías, todas las alternativas, todas las posibilidades y cuando han transcurridos los años suficientes y no hay nada más que agregar, estando seguros de los resultados, allí recién se implementa y se hacen efectivos, de aquí los resultados que ellos obtienen con empresas como Volvo, Nokia, Skania, Ericsson, ABB, Electrolux, Nobel Biocare y muchas otras reconocidas mundialmente, basta decir que la Volvo fabrica los motores para la propulsión de los cohetes de la NASA.



Las diferencias entre los países pobres y los ricos

Lo que hace la diferencia es la actitud de las personas, y sus valores.



Casi todas las personas buscan la felicidad, y desean ganar dinero y progresar, para sí mismos y sus familias.

Y así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos. ¿Dónde está la diferencia?


La diferencia entre los países pobres y los ricos no es su antigüedad.
Queda demostrado con los casos de países como India y Egipto, que tienen mil años de antigüedad y son pobres. Al contrario, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran desconocidos, hoy son, todavía, países desarrollados y ricos.

La diferencia entre países pobres y ricos, tampoco está en sus recursos naturales, pues Japón tiene un territorio muy pequeño y su 80 % es montañoso, malo para la agricultura y ganado. Sin embargo es una de las primeras potencias económicas del mundo. Su territorio es como una gran fábrica flotante que recibe materia prima de todo el mundo y los exporta transformados, acumulando su riqueza.

Por otro lado se encuentra Suiza; sin océanos, tiene una de las mayores flotas náuticas del mundo; no tiene cacao, pero sí el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, cría ovejas y cultiva el suelo solo cuatro meses al año ya que el resto del tiempo es invierno; pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Igual que Japón, no tiene productos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícil de superar. Es un país pequeño que da una imagen de seguridad, orden y trabajo, que los convirtió en la “caja fuerte” del mundo.

Tampoco es la inteligencia de las personas la diferencia, como lo demuestran los estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y consiguen resultados académicos sobresalientes.
Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas, y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual.

Finalmente no podemos decir que la raza haga la diferencia, pues en los países centro-europeos o nórdicos vemos cómo los llamados “ociosos” de América Latina o de África, demuestran ser la fuerza productiva de esos países. 


Entonces, ¿qué hace la diferencia?


Hay que diferenciar la cultura con la instrucción académica de un pueblo. En los años 50, 60 y 70, España tenía una gran cultura social y poca instrucción académica. Tenía valores como el trabajo, el esfuerzo, la honradez, la humildad, la superación, la familia, etc... En cambio países latinoamericanos tenían todo lo contrario. Un país desarrollado lo hace su cultura o educación social.



LA ACTITUD DE LAS PERSONAS, 

Y SUS VALORES, HACEN LA DIFERENCIA


Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos, se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas, cuyo orden puede ser discutido:

1. La moral como principio básico
2. El orden y la limpieza 
3. La integridad 
4. La puntualidad 
5. La responsabilidad 
6. El deseo de superación 
7. El respeto a las leyes y reglamentos 
8. El respeto por el derecho de los demás 
9. La ética del trabajo 
10. El esfuerzo personal

¿Necesitamos de más leyes? 
¿No sería suficiente cumplir y hacer cumplir estas 10 simples reglas?

En los países pobres sólo una pequeña parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. 
No somos pobres porque a nuestros países les falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Somos pobres por nuestra actitud, y por no cumplir estas premisas básicas del funcionamiento de una sociedad.

Si esperamos que el gobierno solucione nuestros problemas, esperaremos toda la vida.

Cuanto más empeño pongamos en nuestros actos y cambiemos nuestra actitud, puede significar la entrada de nuestro país en la senda del progreso y bienestar...





jueves, 11 de septiembre de 2014

11-S ES EL MODELO, LA ESTRATEGIA Y LA IDEOLOGÍA DE GUERRA CONTRA OCCIDENTE





El #11S es el modelo, la estrategia y la ideología de guerra contra occidente. Utilizan nuestro estado de bienestar y de derecho para atacarnos y someternos...
El alcalde musulmán de Rotterdam, Ahmed Aboutaleb subvenciona únicamente a la religión musulmana. Oído al parche...




Es la guerra santa, idiotas: 
"... A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta. Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe. Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. 


Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra. Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas. Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio. 

Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros". 



VER+:

UNA CIVILIZACIÓN DEGENERADA CREA BÁRBAROS




miércoles, 10 de septiembre de 2014

NEUROCIENCIA Y DIOS: NEUROTEOLOGÍA (NEUROFENOMENOLOGÍA DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA)





Javier Igea es sacerdote y doctor en Astrofísica 
por la Universidad de Nueva York.




La neurociencia se quiere convertir en la madre y en el padre 
de las ciencias matando a la filosofía

Considero que existen al menos tres puntos de diálogo entre la neurociencia y la religión: la cuestión del alma y su relación con el cerebro, las experiencias religiosas ordinarias y las experiencias religiosas psicóticas. La primera cuestión, desde el punto de vista filosófico, es simple: alma y cuerpo (no cerebro) se relacionan como materia y forma mediante una unión substancial. Esta es la manera habitual de evitar el monismo materialista y el dualismo cartesiano salvando que en el hombre hay un componente espiritual que explica nuestra libertad y capacidad de conocimiento abstracto. Sin embargo, para que esto pueda ser aceptado es necesario que la materia (en este caso las neuronas, sus sinapsis u otras estructuras cerebrales) tengan propiedades que permitan una correlación alma-cuerpo. Una hipótesis sobre como este contacto puede darse es la propuesta por Beck y Eccles en 1994, quienes desarrollaron un modelo cuántico para un proceso de la exocitosis en las sinapsis cerebrales basándose en el efecto túnel de los electrones. Una física no determinista como es la cuántica posibilitaría la acción del «yo» en el cerebro. Para ser honestos hay que decir que este modelo no ha sido universalmente aceptado, pero la hipótesis es sugerente.



La neurociencia actual indaga otras líneas de investigación para explicar los fenómenos conscientes del hombre y busca sus mecanismos. En general saca como conclusión que la postura que se debe mantener es la de un monismo emergentista. La mente sería el resultado de la interacción de miles de millones de neuronas a través de sus sinapsis en el cerebro y del cerebro con otros órganos del cuerpo y con el mundo que nos rodea. Este sería, en resumen, el modo como el cerebro crea la mente o, en otras palabras, como la mente emerge del cerebro.



Yo sostengo que la opción por el monismo en base a unos datos científicos es una opción más filosófica que científica. El ánima es el principio que anima un cuerpo vivo, lo que distingue un ser inanimado de un ser animado. Por ello, ánima es lo que hace que exista vida. Y también el ánima es lo que da forma a la materia, esto es su in-formación. Por ello, no es incompatible conocer los mecanismos con los que se maneja la información en el cerebro y los mecanismos de la vida humana y creer en el alma tal como se concibe en la filosofía aristotélica: por medio de la causalidad formal. Es más, no me terminan de convencer las propuestas monistas para explicar el más sagrado de los elementos del hombre: su libertad. Por todo esto no veo ninguna incompatibilidad entre la neurociencia y la existencia de Dios.

"Somos seres condicionados pero no determinados". 
Paulo Freire

Otro punto que la neurociencia analiza es el de los mecanismos cerebrales que explicarían las experiencias religiosas. Se han hecho experimentos para ver qué zonas del cerebro están activas en los momentos de meditación en los que dicen experimentar la presencia de Dios. Se han descubierto dichas zonas e incluso se formulan teorías evolutivas del cerebro que explican el origen de la religión en base a estos descubrimientos. Algunos incluso llegan a decir que si se suprimieran estas áreas cerebrales desaparecería la fe en Dios. Sin embargo, se puede argumentar que relacionar la fe en Dios con la existencia de estas áreas es lo mismo que decir que los olores se deben a que existe la nariz. ¡Amputemos la nariz y desaparecerán los olores! Aun cuando es cierto que durante la oración pueden activarse determinadas áreas del cerebro, la existencia de Dios no depende de que uno lo llegue a experimentar por medio de lo que los creyentes llamamos la experiencia mística. Ésta es subjetiva, mientras que Dios es para el creyente un ser objetivo independiente de él, y del que tiene serias razones metafísicas para admitir su existencia. Pero basta con esto en lo referido a la neurociencia.

El filósofo Piergiorgio Odifreddi nos argumentaba a favor del ateísmo poniendo como prueba que sólo un 7% de los científicos de altura creen en Dios. Este porcentaje tan pequeño me recuerda al número tan pequeño de sabios que creían en la Edad Media que la Tierra era redonda; era bajo el porcentaje, pero tenían razón. Y uno de los que lo sostuvo fue San Alberto Magno. Encuentro que lo más peculiar de la negación de Dios desde la matemática es la rotundidad de la misma. Yo no me atrevería a tanto. Sostengo que ni la física ni la matemática pueden afirmar o negar la existencia de Dios por una razón muy simple: el teorema de Gödel que limita la posibilidad de hacer afirmaciones absolutas. John Barrow lo expone de la siguiente manera: si se define una religión como un sistema de pensamiento que requiere una creencia en unas verdades que no se pueden probar, entonces la matemática es la única religión que puede probar que es una religión. Y la física también tiene limitada la posibilidad de hacer afirmaciones porque se basa en la matemática, aunque según algunos es posible que se den las condiciones para que no se le apliquen a la física las limitaciones impuestas por el teorema de Gödel.

PERO VOLVIENDO a Odifreddi, no veo coherente su afirmación de que existen solo logoi en matemáticas; es cierto que la matemática contiene logoi, pero la existencia de estos logoi lleva a la existencia de un único logos, que él reconoce; las razones que él expone para llamarlo Dios vienen más bien de no creer en el misterio de la Encarnación o en la historicidad de Jesucristo. Con razón el papa Benedicto XVI le dice que si el logos es racional y existe, teniendo en cuenta las limitaciones de la teología apofática y la analogía para hablar de Dios, podemos afirmar la existencia del Logos con mayúscula que los creyentes llamamos Dios. Por ello, el ateísmo de Odifreddi es más bien un rechazo del cristianismo que una negación de la existencia de Dios, pero el análisis de la coherencia de su rechazo del cristianismo no es el objeto de este artículo.

Pero no todos los matemáticos han sido ateos. Gödel fue un hombre de fe, conocedor de la filosofía de Leibniz. Esto le distinguió de Einstein, conocido seguidor de Spinoza. El planteamiento religioso de Einstein se puede resumir en su siguiente afirmación, que leída con atención no afirma la existencia de un Dios personal: todo aquel que está seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre, y ante el cual, nosotros con nuestros poderes debemos sentirnos humildes. Gödel fue más lejos. Estudió el argumento ontológico incluyendo las modificaciones de Leibniz. Una revisión de la literatura sobre el tema indica un creciente interés en el argumento ontológico por parte de lógicos y filósofos.

En conclusión, la negación de Dios se hace muchas veces a la ligera. La fe en Dios tampoco es fácil para quien quiere tomársela en serio. El creyente tiene en la fe un tesoro que, por desgracia, no siempre vive. Pero también desde la fe el creyente aprende a ver a todos con los ojos del Dios en que cree, y asume las palabras que el libro de la sabiduría predica de Dios: «Te compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado» (Sab 11,23).

Las conclusiones de muchos estudios, como de otros numerosos que aquí no es posible describir en detalle, llegaron a afirmar que durante la experiencia religiosa numerosas regiones cerebrales se activan, especialmente a nivel de la corteza. Esto implica unas redes neuronales complejas, cognitivamente estructuradas, con activación relevante en comparación a un estándar (monjas que no estaban orando) de la famosa AAA (Attention Association Area), zona cerebral asociada a la concentración. Los cientificos evidenciaron también la reducción de activación de la OAA (Orientation Association Area) o zona de la asociación y de la orientación espacial. Ya en 2004 Olaf Blanke del Departamento de Neurología de Ginebra (Suiza), había publicado en la revista Brain un interesante trabajo sobre la implicación de esta zona y las experiencias extracorpóreas o out-of-body experience.

Como datos científicos, estos resultados revelan sencillamente esto: durante una experiencia espiritual numerosas áreas de nuestro cerebro vienen moduladas (se activan o se desactivan). Lo que se mide no son las experiencias místicas en sí, sino una intensa actividad intelectivo-emocional. La riqueza de la experiencia religiosa, natural en todo ser humano, se manifiesta en la dimensión corporal a nivel de las complejas redes neuronales en juego.

Del dato científico muchas veces se pasa a su interpretación hasta llegar a una verdadera manipulación. Así el doctor Andrew Newberg de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia (EEUU), realizando los mismos experimentos con monjes budistas y franciscanos y llegando a los mismos resultados científicos, escribió un libro titulado Dios en el cerebro (God in the brain, Why God Won’t Go Away), donde se reduce la experiencia religiosa a producto de nuestro cerebro. Newberg y otros reduccionistas interpretan los datos sobre la experiencia de lo trascendente como si el cerebro mismo fuese la causa directa y última de tal experiencia. Entonces podríamos concluir según el ‘padre’ de la neurociencia contemporánea, Michael S. Gazzaniga: si nuestro cerebro produce la experiencia religiosa, Dios está en el cerebro, y al fin de cabo, el cerebro se vuelve Dios. Sencillo, casi un silogismo perfecto. Esta visión fue divulgada con éxito por el español E. Punset en su libro El alma está en el cerebro.

La verdad es, desafortunadamente para este tipos de científicos (que son la minoría), que los datos neurocientíficos no investigan directamente la experiencia humana de Dios, sino que tratan de identificar las bases neurofisiológicas que se asocian en la fenomenología de cualquier experiencia religiosa.

Las falsas interpretaciones de los resultados a nivel de imágenes de resonancia magnética funcional no son desenmascaradas fácilmente por el público no experto. Por eso a la hora de interpretar los datos se requiere mucha prudencia y mucho equilibrio. Hay que recordar que la experiencia humana, justo por ser ‘humana’, se caracteriza por una riqueza y complejidad notable.

Vuelve a la memoria una afirmación importante de Tomás de Aquino, hoy como nunca actual en el contexto de la reducción de la persona humana a simple materialidad: “hic homo singularis intelligit” (S. Th. I, q.76, a.1, c.), es este hombre quien piensa. No es su cerebro el que hace la experiencia de Dios, sino que es él mismo, él en su totalidad, quien se pone en contacto con una realidad no medible y empírica. Una verdad no se puede encarcelar en un aparato de resonancia magnética, aunque sea ‘funcional’. Según el filósofo vienés Günther Pöltner este enfoque a la vida práctica de Tomás representa una contribución al contemporáneo debate imbuido de reduccionismo psicológico y neurológico.


Hace falta abrir toda la potencialidad de nuestra racionalidad y no reducirla al tamaño de nuestro órgano cerebral.

Nuestro cerebro no cree en nada. Ni siquiera sabe que existe. El reduccionismo de la actual y “oligopólica” Neurociencia, está encegueciendo a la Ciencia.



Señalan algunas líneas científicas actuales que los momentos álgidos de experiencias religioso-místicas a las que se refieren algunos de los personajes más ilustres de la historia no serían más que síntomas de epilepsia. Por ejemplo, existen autores que explican la conversión de Pablo de Tarso como una crisis de epilepsia localizada en el lóbulo temporal del cerebro; o también, conforme a las afirmaciones del neurólogo Esteban García-Albea, que las crisis místicas de Santa Teresa no serían otra cosa que un tipo de epilepsia que le hacía suplicar a Dios en busca de su liberación. Pero no sólo en el cristianismo: Mahoma no escapa de esta caza de brujas y se dice del profeta que pudo encontrar su inspiración al respecto de su particular visión del paraíso en plena crisis epiléptica. Cuando esta vía de justificación (la epilepsia) se hace inaccesible, comienza entonces a surgir la idea de que aquellos raros estados podrían estar causados por algún tipo de sustancia alucinógena. La Universidad John Hopkins se refiere, por ejemplo, al poder del psilocybin, un hongo que modifica el comportamiento de las personas y les permite acceder a vivencias místicas; se administraron dosis de tal hongo a algunos voluntarios, y la narración de sus experiencias resultó ser muy similar a la que recogen textos bíblicos y religiosos de todos los tiempos.

La cuestión a plantear es si cabría entonces reducir la religión a un conjunto de acontecimientos neurológicos… si esa misma activación en el cerebro pudiera ser producida por máquinas ajenas a la persona en cuestión. 

Si en definitiva, los dioses y la religiosidad están en el cerebro, la única alma posible. 

¿Qué fenómeno de la vida no puede ser reducido a patrones psico-fisiológicos? ¿Qué quieren decirnos mediante este determinismo, cada vez más agrio y pasado de moda (por mucho que la neurociencia “sea el futuro”, como dicen sus acólitos), y que afirma poder explicar lo por antonomasia inexplicable? ¿Cómo se origina un pensamiento? ¿Dónde está el pensar? ¿Qué significa conocer la localización de nuestro pensar, si su contenido sigue siendo insondable?

VER:


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Una historia muy larga prueba que la ciencia jamás es inocente. Todo lleva a pensar que el complejo cultural es una proyección externa del cerebro; sin embargo, escribe el profesor Changeux (1983), se está creando una profunda desarmonía entre el cerebro del hombre y el mundo que lo rodea.

Médicos, psicólogos, y psiquiatras están en diferentes países al servicio de los verdugos. El científico trabaja para el Estado que le paga. El Premio Nobel, prestigiosa consagración científica, ha sido a veces otorgado a notorios racistas. El científico también es un hombre, dotado de un cerebro imperfecto legado por la evolución: tiene prejuicios.


VER+:



Hace unas semanas Gerald Crabtree, director del Laboratorio de Genética de la Universidad de Stanford publicó un artículo en el que aseguraba que el ser humano en los últimos tiempos en lugar de evolucionar ha involucionado y que de seguir así en unos años un niño tendrá serios problemas para realizar una suma. ¿es eso cierto? ¿Pueden las nuevas tecnologías creadas por el hombre y las comodidades de nuestro estilo de vida provocar esto?



martes, 9 de septiembre de 2014

EL CEREBROCENTRISMO Y NEUROCIENCIA CIENTIFICISTA



La neurociencia se quiere convertir en la madre y en el padre de las ciencias matando a la filosofía










Cerebrocentrismo es la que promulga el señor Eduard Punset, en lo referente a la psicología (porque este señor por lo visto sabe de todo), y consideramos que es una lacra para la ciencia (por tanto, para la sociedad) en la medida en que perpetúa el dogma “mente – cuerpo”, que ha evolucionado hasta convertirse en el dogma “cerebro (donde se entiende que “habita” la mente) – comportamiento”. Este dogma hace que se sitúe la causa de la conducta del organismo (el ser humano) dentro del propio organismo, obviando el papel determinante de los contextos (cultura, educación, etc) en el mismo. Esto es, se obvia que el cerebro tan sólo es un órgano más del ser humano, siendo éste un organismo que se comporta en su ambiente (perspectiva Skinneriana), por tanto, siendo el ambiente el que lo moldea, el que lo “causa”. Y, siendo el cerebro un órgano más, se obvia que es el ambiente, el contexto, el que lo "programa".



El cerebrocentrismo es la tendencia a explicar todos los asuntos humanos de forma reduccionista, esto es, refiriéndolos únicamente al cerebro. Tendencia que puede encontrarse en libros de neurocientíficos famosos como Antonio Damasio, Zemir Seki, Francisco Mora o Gazzaniga, en libros de divulgación científica tipo Punset, o de libros de autoayuda, etc. Desde hace un par de décadas, más exactamente, desde la llamada “década del cerebro” (1990), ha habido una proliferación de disciplinas neurológicas que invaden todos los espacios de nuestras vidas (educación, ética, religión, economía, filosofía, etc.). Son las neuro-X, que pretenden absorber cualquier disciplina de las ciencias sociales o de las humanidades, o cualquier otro tema que se tercie (amor, elección de pareja, marketing, altruismo, egoísmo, la felicidad, etc.) Esto es de un reduccionismo casi insoportable, ya que estas neuro-X pretenderían tener la respuesta para prácticamente todo.



Por otra parte, el sujeto en neurociencia y en psicología cognitiva aparece con un doble papel, como cerebro creador y como objeto de entrenamiento. Parece, según nos dice la neurociencia de la que hablamos, que es el cerebro lo que nos hace humanos. Sin el cerebro no seríamos capaces de percibir ni de conocer el mundo. Pero resulta que el cerebro, al contrario de lo que podría parecer, no es el que percibe ni el que conoce, sino que lo hace el organismo en su conjunto, que está incluido en un contexto ambiental determinado. Si no fuese así, sería algo así como un homúnculo, un “fantasma en la máquina”. Por tanto, la importancia del cerebro no estaría sólo en crear una cosa u otra (en desarrollar una red de conexiones u otras), ni en percibir una cosa u otra, sino en mediar lo que los organismos necesitan para vivir, siempre en función de lo que el medio le exija y le ofrezca. Un ejemplo de esto nos lo da la plasticidad cerebral. La plasticidad cerebral nos muestra que el cerebro es capaz de variar enormemente en sus configuraciones para dar respuesta a los mismos fenómenos, y que es dependiente de las conductas del sujeto y del ambiente sociocultural en el que dicho sujeto se encuentre. Por tanto, el cerebro sería más dependiente de esas variables externas que causa de ellas.



Otro error que podemos señalas de esta reducción de la dimensión humana al cerebro sería tomar al cerebro como objeto de entrenamiento. Y es que el cerebro no es un órgano que tenga sensibilidad ni pueda ser sujeto de entrenamiento como si fuese un músculo. Entre otras cosas porque las modificaciones que pueda experimentar el cerebro dependen de las actividades del organismo en su conjunto, y son estas actividades las que producen y dejan “huellas” en el cerebro y en el resto del organismo. De modo que el cerebro, y su estructura, no serían la causa o la razón del conocimiento, o del aprendizaje, sino que sería al revés. La estructura del cerebro (de sus redes neuronales) sería la que es porque es producto del conocimiento que va adquiriendo. Es algo a posteriori, no a priori, por lo que no puede ser causa. Por ejemplo, se sabe que los taxistas de Londres tienen un desarrollo mayor del hipocampo que otros sujetos humanos, pero dicho desarrollo de las redes neuronales en esa zona es producto de su continuada experiencia y aprendizaje como conductores. Sería estúpido decir, no conozco a nadie que lo haya defendido, que son taxistas porque tenían ya esa zona más desarrollada. Lo mismo pasaría cuando hablamos del resto de redes que el cerebro crea a lo largo de su desarrollo en todos los ámbitos del conocimiento. Lo cual no quita para que, una vez producidas las alteraciones, se entre en un “bucle de recurrencia” en el que el desarrollo del cerebro produzca un mejor y mayor conocimiento, y este mejor y mayor conocimiento provoque nuevos cambios, etc. Aquí ya podríamos hablar del cerebro como causante, pero no debemos entender que su participación como causa sea de forma aislada, siempre está determinado y acompañado por el organismo al que pertenece y el contexto en que este se encuentra.



Lo más importante para entender el cerebro es tener en cuenta lo que ocurre epigenéticamente, es decir, en su desarrollo. El cerebro no está ya programado, como bien se dan cuenta los conexionistas. Su propia plasticidadmuestra, como hemos dicho, los efectos del contexto cultural y ambiental en que se encuentra el organismo. Podríamos decir que lo que el “cerebro conoce” no lo conoce por sí solo, sino que depende del organismo, y de los contextos o entornos culturales y ambientales en los que el organismo al que pertenece se encuentra y en los que actúa. En definitiva, la conducta del organismo es esencial para entender el modo de funcionamiento del cerebro. No se trata por nuestra parte de negar la importancia del cerebro en todo esto, eso sería absurdo, sino de señalar que no es el primero en estas cuestiones ni “está solo”, sino que es todo el organismo el que participa. Igual que no es sólo el estómago, por ejemplo, el que realiza el proceso digestivo.



Por ello peguntas como: ¿cómo forma el cerebro al yo o a la conciencia o el conocimiento? Son preguntas mal formuladas desde un principio, porque no se pueden formular así, ya que están pidiendo el principio. El yo o la conciencia o el conocimiento no es algo que emerja del cerebro, sino que es algo sociocultural, es una construcción histórica. Es decir, tanto la conciencia como el conocimiento, y tantas otras cosas, tienen un carácter institucional (cultural) e histórico-social, no son asunto exclusivo de la neurociencia o de la psicología cognitiva (sin perjuicio de que lo que estas disciplinas puedan decirnos sobre el cerebro contribuya en gran medida a entender el yo o la conciencia o el conocimiento). Y es que hasta el propio funcionamiento del cerebro está a expensas de la sociedad. Por ejemplo, se sabe que la invención de la escritura ha reorganizado algunas funciones del cerebro.

Importante es resaltar también la constante falacia mereológica cometida por muchos neurocientíficos y cognitivistas. Se atribuyen al cerebro capacidades que sólo tiene el organismo en su completitud, es decir, se toma la parte por el todo. No es el cerebro el que “rastrea o selecciona la información” que requiere para una actividad, sino que es el sujeto con sus operaciones, sus sentidos y su cerebro, su organismo entero en definitiva, el que lo hace, lo cual evidentemente involucra y afecta a su cerebro. Acciones como “pensar”, “razonar”, “decidir”, pero también “ver”, “observar”, etc., no son únicamente funciones cerebrales, sino que tienen una estructura que viene histórica y socialmente determinados (yo no percibo igual la Luna o el Sol que otra persona hace 4.000 años, mis conceptos sobre estos astros son diferentes). La visión o el habla no están localizados exclusivamente en unas redes neuronales específicas o partes del cerebro (en las áreas 17, 18 y 19 de Brodmann (lóbulo occipital) o en el Área de Broca respectivamente). ¿Por qué? Porque sin los órganos de la visión y el entorno en el que el organismo está el cerebro no puede participar en el proceso de visión. Y porque el lenguaje, como la cultura, es un elemento supraindividual y previo que envuelve al sujeto, es más, da forma a su estructura cerebral. Este error, esta falacia es cometida por los cognitivistas y neurocientíficos por el afán de negar el dualismo tipo cartesiano, lo que les hace negar el cogito, la mente cartesiana, para recaer en un monismo reduccionista hipostasiando al cerebro.



El cerebro, en definitiva no puede ser visto, en principio, como causa de nada, sino más bien como efecto de las conductas y los sistemas culturales. Si bien, una vez constituidas esas redes o estructuras, pueden afectar a su vez a esas conductas y sistemas culturales, en un proceso de feedback continuo. Dicho de otra forma Naturaleza y Cultura están trabadas y conjugadas indisolublemente.



Nuestro cerebro no cree en nada. Ni siquiera sabe que existe. El reduccionismo de la actual y “oligopólica” Neurociencia, está encegueciendo a la Ciencia. 








-Marino Pérez Álvarez, El Mito del Cerebro Creador: Cuerpo, Conducta y Cultura, Alianza Editorial, Madrid, 2011.



Íñigo Ongay de Felipe, “El cerebro no nos engaña”, en El Catoblepas, Revista Crítica del Presente, Nº 118, Diciembre 2011, págs. 14-24.


-Antonio Damasio, Y el Cerebro Creó al Hombre, Destino, 2010.







Una historia muy larga prueba que la ciencia jamás es inocente. Todo lleva a pensar que el complejo cultural es una proyección externa del cerebro; sin embargo, escribe el profesor Changeux (1983), se está creando una profunda desarmonía entre el cerebro del hombre y el mundo que lo rodea.
Médicos, psicólogos, y psiquiatras están en diferentes países al servicio de los verdugos. El científico trabaja para el Estado que le paga. El Premio Nobel, prestigiosa consagración científica, ha sido a veces otorgado a notorios racistas. El científico también es un hombre, dotado de un cerebro imperfecto legado por la evolución: tiene prejuicios.
 En nuestros días trata de imponerse una tecnocracia biológica. Muchos científicos dicen al respecto más de lo que deben, dada la limitación y la fragmentación de su saber.

Algunas teorías supuestamente científicas están llenas de presupuestos ideológicos... Es poca la distancia que separa la imposible objetividad y los extravíos ideológicos: la elaboración de la ciencia está muy lejos de tener la pureza que se quiere atribuir, siendo casi natural la recuperación política desemejantes ideas.
La idea de una ciencia completamente inductiva es un mito peligroso. Los expertos en todos los terrenos sólo tienen conocimientos muy relativos, muy parcelados, y además no están de acuerdo entre ellos mismos. Una investigación efectiva, la elección de un tema, los métodos empleados,la interpretación de los resultados, todo, a cada nivel, se apoya siempre en opciones metacientíficas.

La magnitud de los recientes adelantos científicos debería conducirnos a una mayor sensatez y modestia. 
El hombre sospecha de la inmensidad del universo, se ha vuelto capaz de manipular los genes y pronto podrá actuar, cada vez más sutilmente, sobre el cerebro.
¿Qué superhombre vamos a tener la tentación de crear?. ¿De qué nuevos medios van a disponer los poderes?.
Ya estamos en capacidad de autodestruirnos.


VER+:
La paciente ha logrado llegar a la edad adulta e, incluso, ha podido convertirse en madre sin ningún problema.
El cerebelo es una región de nuestro cerebro imprescindible para el buen funcionamiento del mismo. O eso creíamos. La revista científica «Brain» ha informado recientemente del caso de una paciente de 24 años y nacionalidad china que, tras haberse sometido a los pertinentes exámenes médicos a consecuencia de los vómitos y mareos que venía sufriendo desde hacía tiempo, ha descubierto para su sorpresa y la de los médicos que carece de cerebelo.


lunes, 8 de septiembre de 2014

CONTEMPLACIÓN Y PSICOLOGÍA. LIBRO DE MANUEL VEGA FERNÁNDEZ




Actualmente los psicólogos y psiquiatras miran con curiosidad a la mística cristiana, tan rica en experiencias internas sobrenaturales, intentando encontrar alguna luz para sus investigaciones. Por otro lado, los estudios y el mayor conocimiento del psiquismo humano están posibilitando nuevas formas de acercarse al fenómeno de la contemplación que los místicos apenas eran capaces de describir.Este mutuo interés y acercamiento ha movido al autor a exponer sus conocimientos, sobre todo en el terreno de la mística, apoyándose en la indiscutible autoridad de San Juan de la Cruz, para abrir nuevas vías de conocimiento a muchos cristianos que sienten una fuerte llamada a contemplar y en aquellos estudiosos de la mente humana que pretenden ayudar al hombre a ser plenamente humano.



Grün une, en su espiritualidad, las enseñanzas de los Padres de la Iglesia con la psicología de Jüng. 

La espiritualidad y la fe pueden resultar muy beneficiosas, incluso sanadoras, siempre y cuando no se utilicen como “la gran evasión” de lo que somos, tenemos y vivimos.
Precisamente es en la fe, en la espiritualidad y en la psicología donde tenemos que cultivar, sobre todo, la semilla de la autenticidad, para que seamos de verdad, y nuestras relaciones y nuestra vida no estén , ya más, soportadas en la mentira. 
Es un autoengaño o una falta colosal de madurez pretender utilizar o acercarse a la espiritualidad para esconderse de la realidad vital que cada uno tiene. 

Leí, no hace mucho: para conocer a un hombre sólo hay que hacer dos preguntas. Una, ¿cómo te gustaría que fuera tu vida? 
Dos, ¿qué estás dispuesto a hacer, deshacer o cambiar para conseguirlo?


"La psicología transpersonal se ha ocupado en las últimas décadas del misticismo y de las experiencias místicas. Demuestra que el misticismo no es solamente un camino hacia Dios, es también un camino hacia la verdadera libertad de la persona. La psicología transpersonal, como se la práctica actualmente sobre todo en los Estados Unidos, tiene muchos padres. Principalmente Abraham Maslow,quien desarrolló una psicología de la motivación. Entre las necesidades que motivan a las personas, él considera, además de las necesidades de seguridad, posesión, poder, pertenencia a un grupo, autoestima y autorealización, también las denominadas meta necesidades, como son la necesidad de verdad, de belleza, de bondad, de ampliación de la conciencia, de unidad consigo msmo y con Dios, de autotrascendencia. Las meta necesidades son inherentes a la persona. Dice Maslow: "Imponen veneración y adoración y exigen sacrificio. Vale la pena vivir y morir por ellas. Concentrarse en ellas y fusionarse con ellas es la felicidad máxima de la que es capaz una persona".

Así, también la vida espiritual es un ámbito esencial de la persona."Sin ella la naturaleza humana no es completamente naturaleza humana. Forma parte del verdadero sí mismo, de la identidad, de la esencia de la persona" (Maslow)". Anselm Grün.

Hay evidentemente un vínculo entre la psicologia y la espiritualidad, porque lo hay entre el desarrollo humano de cada persona y su desarrollo espiritual. La madurez humana y la espiritual andan de la mano, se sostienen mutuamente. La fe puede ayudar a sanar la psiquis de una persona, ayudarla a vencer una limitación, una dependencia. Recientemente un documento vaticano valoraba la ayuda de la psicología en el discernimiento vocacional, y eso es algo positivo, más allá del contexto en que aparece esa afirmación. Varios autores de espiritualidad contemporáneos utilizan la psicología como un elemento fundamental de sus escritos, y han resultado muy provechosos para hombres y mujeres de nuestro tiempo, creyentes y no creyentes.

El doctor William Brown, catedrático de Filosofía Mental en la Universidad de Oxford y psicoterapeuta del Hospital King´s College, ha dicho: "Estoy más convencido que nunca de que la religión -la espiritualidad- es la cosa más importante en la vida y que es esencial para la salud mental".

Hasta hace poco se había llegado a pensar que con la técnica, los adelantos científicos, la psicología, se podía casi todo; sin embargo, nos damos cuenta de que en las zonas más profundas de nuestra alma existen valores y realidades humanas más amplias de lo que puede entender nuestra razón. Percibimos el misterio de esas realidades humanas por la intuición. Muchos empiezan a interiorizarse, a buscar dentro de nuestro ser... Hay que hermanar ambas cosas, inteligencia y voluntad; idea y sentimiento, para lograr el equilibrio psíquico de la persona, como dice el psícologo suizo doctor Stepahan Blarer.


Ser parte de todo... ¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN. 



AHORA



Callado por largo tiempo,
Ahora que el viento no está a mi favor,
Me nace de adentro
Un suave silencio con tonos de sol.

Ahora que solo y herido
No tengo camino ni tengo valor,
Empuja de adentro hacia fuera
Una primavera que invita al amor.

Ahora, me digo,
Cuando el enemigo se pone peor,
Yo siento que vuela el amor a mi vera
Y se vuelve canción.

Ahora que es siempre,
Ahora que es todo,
Que crece y que siente
En medio del lodo.
Ahora la vida será bendecida
Y la luz renacida
Tendrá otro color.

Ahora, y mañana,
Y cada semana, y en cada estación,
Habrá una certeza
Donde la pobreza se vuelva ocasión.
Ahora, tranquilo,
Aguardo en mi nido,
La nueva creación.

Ahora, me digo,
Cuando el enemigo se pone peor,
Yo siento que vuela el amor a mi vera
Y se vuelve canción.

21 de julio de 2012.
Manuel Enrique Valls


sábado, 6 de septiembre de 2014

DEL PENSAMIENTO DÉBIL AL PENSAMIENTO DE LOS DÉBILES






La postmodernidad es un tema del que mucho se habla, pero poco se profundiza. La postmodernidad no conforma una escuela, sino que es un tema que ha suscitado enfoques polémicos, muchas veces contradictorios entre sí. Su denominador común es el enfrentamiento radical con la racionalidad moderna. Uno de los autores que ha reflexionado sobre la postmodernidad es el filósofo italiano Gianni Vattimo.


Nacido en 1936, estudió filosofía en la universidad de su ciudad natal, Turín. Fue discípulo del alemán Hans-Georg Gadamer. Vattimo encontró en el autor deVerdad y método, una reflexión valiosa sobre la hermenéutica, es decir, sobre la importancia de la interpretación en la vida humana.



Vattimo es conocido por su obra El pensamiento débil, que plantea una crítica hacia los fundamentos de la modernidad occidental. El pensamiento moderno es un pensamiento que establece verdades absolutas e inconmovibles, es decir, un pensamiento fuerte, que fundamenta su metafísica. El pensamiento débil, por el contrario, sería un pensamiento que parte de lo provisional que es la realidad.

Para Maurice Beuchot, “esta hermenéutica débil consiste en la no pretensión de una verdad textual, es decir, no se engaña pensando que va a llegar a una interpretación ‘rigurosa’, ‘estricta’ u ‘objetiva’ del texto. Mas bien tiene la conciencia de que solamente logramos una aproximación débil a la verdad del texto”. Dicho de otra forma, el pensamiento fuerte pretende haber llegado a la verdad absoluta de las cosas. Y de esta pretensión al absolutismo y la intolerancia, no hay más que un paso. 

Sobre los filósofos de la postmodernidad ha pesado la acusación de crear un pensamiento conformista, de claudicación ante la decadencia de los proyectos modernos, y que a la postre terminaría contribuyendo con la injusticia y la opresión. El pensamiento y la práctica de Vattimo desmiente esta imputación. El pensador italiano ha participado en movimientos políticos de izquierda. Además, ha mantenido una postura de abierta crítica a la política de los Estados Unidos y al neoliberalismo, a los que identifica con el Pensamiento Único que intenta instaurarse para el mundo entero. Más aún, para Vattimo los gobiernos de izquierda latinoamericanos pueden constituir un contrapeso importante a la hegemonía norteamericana. En una entrevista concedida a un periodista colombiano, el filósofo italiano declaró: “Creo que América Latina con Lula, Chávez, Castro, Kirchner y con Tabaré Vázquez tiene la posibilidad de liderar un movimiento, no de guerra a los Estados Unidos, sino de construcción de un orden alternativo a lo norteamericano, con una distribución más igualitaria de los recursos. Esta es la diferencia entre Bush y Chávez: mientras el primero adoctrina mediante su política del terror y su discurso de guerra preventiva, en Venezuela se trabaja para lograr la transformación social”.

Vattimo ha encontrado en el concepto paulino de kénosis, que nos presenta a un Dios que por amor se humilla y desciende a convivir con los humanos, una muestra de ese pensamiento débil. Este planteamiento del pensador italiano tiene el mérito de ser una propuesta antiautoritaria y de resistencia a las distintas formas de dominación.





Mons. José Ignacio Munilla Aguirre





Quizás ya nos resulte familiar la expresión. Aunque se le suele dar distintos matices, según quién la utiliza, nosotros designamos como "pensamiento débil" a la lógica de razonamiento y de discernimiento que se está extendiendo en nuestra sociedad occidental, una vez que ésta va quedando huérfana de los principios y valores filosóficos, morales y espirituales sobre los que estaba sustentada.



La flaqueza de pensamiento se contrapone a la firmeza de la reflexión cristiana, que no se apoya en la debilidad de la carne, sino en la fortaleza del espíritu. Baste recordar aquel texto de San Pablo que decía: "Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error, antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo" (Ef. 4, 14‑15)

No es fácil definir en pocas palabras las características del pensamiento débil, máxime cuando no hablamos sólo de una filosofía, sino de una forma de vida. Como afirmaba un profesor universitario, se han cambiado las tres preguntas esenciales de la vida:"¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?", por estas otras: "¿Cómo lo has pasado? ¿Cuánto ganas? ¿A dónde vamos a comer?".

Aun a riesgo de simplificar, describimos con los siguientes rasgos el llamado "pensamiento débil":

- Es aquél que está totalmente condicionado y hasta impuesto por los hábitos y costumbres de vida. Aquello que dice el refrán: "Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives". En realidad no se trata de "lo que pienso", sino de dar una cobertura ideológica a "lo que hago". Es una autojustificación, más o menos inconsciente.

- Otra característica de esta forma de pensamiento es el rechazo hacia los compromisos y metas que se plantean a medio o largo plazo. La "debilidad" es incompatible con la perseverancia, y uno de los recursos de quien no quiere sentirse decepcionado por sus fracasos, es el de no plantearse metas, si no son muy cercanas.

- Más todavía, el pensamiento débil es incapaz de distinguir entre "lo que quiero" y "lo que me apetece". La voluntad deja de ser una facultad del alma, para confundirse con un sentimiento instintivo. El hombre no elige, sino que es arrastrado o atraído.

- Es muy típica también la dificultad de mantener un pensamiento propio al margen de las circunstancias y del ambiente. La aceptación y la consideración de los demás, se convierten en un peaje obligatorio para quien carece de otro punto de referencia.

- Confusión entre lo bueno y lo rentable: en la medida en que el hombre ha perdido conciencia de su dignidad natural y sobrenatural, se sustituye la estima del "ser" por la del "tener". Aquello que dice el refrán: "El dinero no nos hace felices, pero es lo único que nos consuela de no serlo".

- Alergia a las preguntas últimas o definitivas. El pensamiento débil no acostumbra a preguntarse si algo es verdad o mentira, ni siquiera si es bueno o malo. Más bien, los planteamientos se derivan hacia otros matices menos comprometidos: practicidad, conveniencia…etc.

- En consecuencia con lo anterior, otra característica es la tendencia a poner las certezas bajo sospecha. Si algunos filósofos ya habían recurrido a la duda como método para alcanzar la certeza, ahora se da un paso más para convertir la duda en un fin en sí misma. La certeza es sospechosa de dogmatismo, mientras que la duda sistemática es equiparada a la tolerancia.

Frente a estos contravalores sobre los que se apoya el pensamiento débil, el cristianismo no plantea un "pensamiento soberbio", ni la búsqueda de falsas seguridades. No se trata de que nos creamos con "receta" para todo, ni de que busquemos en la Biblia respuestas que nos dispensen de discernir, ni de que minusvaloremos las dificultades. El pensamiento fuerte cristiano no se traduce en terquedad, incomunicación, desprecio de las cuestiones terrenales… etc.

Sencillamente, aquello que lo caracteriza es la confianza en que "Dios ha elegido lo necio de este mundo para confundir a los sabios, y ha elegido lo débil para confundir a los fuertes" (1Cor. 1, 27). El pensamiento firme es sinónimo de sabernos "anclados" en Cristo, roca sobre la que hemos de edificar nuestra casa (Cf. Mt. 7, 24). Como tenemos clara conciencia de la contradicción que supone llevar ese tesoro en vasijas de barro (Cf. 2Cor. 4, 7), nos sentimos más impulsados a confesar a Cristo como la Verdad que nos libera: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn. 8, 31‑32)