EL Rincón de Yanka: febrero 2018

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miércoles, 28 de febrero de 2018

🙊 CALLAR A VECES ES VIRTUD, Y OTRAS VECES ES MALDAD E IGNOMINIA


CALLAR
"El silencio frente a la injusticia 
es complicidad con el opresor". 
Ginetta Sagan


Callar las cualidades propias es humildad.
Callar las buenas obras del prójimo es envidia.
Callar para no herir la susceptibilidad es delicadeza.
Callar los defectos propios es prudencia.
Callar los defectos ajenos es caridad.
Callar las palabras inútiles es sabiduría.
Callar para escuchar es educación.
Callar a tiempo es discernimiento.
Callar junto al que sufre es solidaridad.
Callar cuando se ha de hablar es cobardía.
Callar ante el fuerte es sometimiento.
Callar ante el débil es magnanimidad.
Callar ante una injusticia es complicidad.
Callar cuando te humillan es andar en la verdad
Callar en los momentos de dolor es virtud
Callar ante la injuria es fortaleza.
Callar para mejor amar es santidad.



VER+:

El Arte del Hablar y La Virtud del Callar



martes, 27 de febrero de 2018

🔎 'IT IS NOT WHAT IT IS' (NO ES LO QUE ES) - The real (S)Pain of Europe (El verdadero dolor de Europa)

(NO ES LO QUE ES) 
The real (S)Pain of Europe
(El verdadero dolor de Europa)

El ejecutivo holandés que ha resumido en 383 páginas todos los defectos de España 
Lleva 17 años viviendo en España y participó en la manifestación constitucionalista del 8 de octubre con una bandera europea. Cree que la sociedad española puede hundir a la UE
Al parecer, la mayoría de los españoles tenemos en común siete carencias. Nos falta información sobre lo que ocurre a nuestro alrededor (1), nuestra ética no está a la altura de la “ética occidental” (2), no tenemos cultura financiera (3), nadie asume responsabilidades (4), así como tampoco riesgos a la hora de emprender o adaptarnos a los cambios (5), somos cortoplacistas y decidimos sobre la marcha (6) y los servicios que ofrecen nuestras empresas y administraciones públicas son un auténtico desastre (7).

Vincent R. Werner ha dedicado 383 páginas a explicar todo lo que, a su juicio, funciona mal en España. Que es bastante. La tesis del libro que acaba de lanzar (“It is not what it is. The real (S)pain of Europe”) es que nuestra sociedad es una bomba de relojería que podría acabar dinamitando toda la Unión Europea. El texto es una sucesión de ideas, tópicos, datos y anécdotas personales acumulados durante 17 años: dos en Madrid y 15 en Barcelona.
Vincent llegó con 26 del brazo de una chica catalana, Susana, de la que se había “enamorado perdidamente” en Ámsterdam y con la que se instaló en Olesa de Bonesvalls, un pueblecito que aquel año contó con “900 habitantes, cuatro vacas y un holandés perdido”. Un tiempo después volvía a estar soltero e instalado en Barcelona, donde ha tenido una exitosa carrera en cargos ejecutivos y trabajo de consultoría para multinacionales como Apple o el banco holandés ABN Amro.

PREGUNTA. Tu libro empieza con la premisa de que “el mundo necesita saber lo que realmente está pasando en España”. ¿Qué es lo que está pasando?
RESPUESTA. Hace 17 años que escucho aquí eso de que “hay que cambiar el chip”, pero nadie lo cambia. Solo se quejan echando la culpa al Gobierno. Está esa otra frase, la de “esto es lo que hay” (que da título al libro). España está mucho peor de lo que piensan en el extranjero y nadie intenta cambiarlo. Eso es lo que yo quiero comunicar. No lo digo desde el odio. Al revés, yo amo el país. En Holanda me llaman 'el español' y aquí 'el guiri'.
España está mucho peor de lo que piensan en el extranjero y nadie intenta cambiarlo
Vincent salta del español al inglés, idioma en el que tampoco es nativo pero con el que se encuentra más cómodo. Le preocupa mucho que su mensaje se interprete como un ataque. “Planeo seguir viviendo aquí mucho tiempo. Hay cosas que me fascinan de los españoles, como la manera de divertirse, de la cual participo. Lo que me molestan son las injusticias. Las sufrís y ni siquiera lo sabéis porque aquí es lo normal”.

P. Algunas expresiones del libro me recuerdan a los tabloides británicos. Dices que buscamos una “vida confortable de siesta y fiesta” para “no estresarnos trabajando”. ¿De verdad?
R. Es un tema delicado. He dirigido equipos de hasta 50 personas en España. No es que la gente no trabaje, pero como les digo en inglés siempre, “you have to work smart” (tenéis que trabajar de manera inteligente). Mis amigos me dicen que han trabajado mucho y yo les digo que no, que lo que han hecho es pasar mucho rato en la oficina. No se trabaja de una forma eficaz. Hay gente aquí a la que le gusta tomar café, salir a fumar cada 15 minutos... He tenido esta gente en mis equipos y no son muy productivos.
Sé que es muy difícil para los españoles encajar las críticas de un extranjero, pero creo que hay lecciones que aprender
En la web de promoción de su libro se destacan cuatro datos sobre España sin citar la fuente: solo el 7% de la población habla inglés de manera fluida, a pesar de que el 10% del PIB proviene del turismo; el 50% de los españoles no ha acabado la educación secundaria, el 78% no son felices en sus trabajos y las empresas pierden anualmente 25.500 millones por el absentismo laboral. “Estas cosas no son normales en el resto de Europa. Como lo del 'top manta', como las tarjetas 'black', como los préstamos de bancos arruinados para fichar futbolistas. Sé que es muy difícil para los españoles encajar las críticas de un extranjero, pero yo digo lo que veo y creo que hay lecciones que aprender”.

Vincent empezó a pensar en escribir su alegato al atraversar una frustración profesional, cuando trabajaba de 'business developer manager' para la expansión de ABN Ambro en España. “Yo era el máximo responsable y desde lejos todo pintaba muy bien porque en Holanda leían los informes de Bloomberg y de consultoras conocidas que utilizan indicadores oficiales. Cuando los directivos vinieron a Madrid, hicieron un montón de planes que luego fue una tortura llevar a cabo porque nada era como les habían prometido. Empecé a redactarles un informe describiendo la verdadera España y al final decidí que lo tenía que convertir en un libro. La burocracia, la lentitud de todo, las colas, las esperas… Es todo desesperante”.

P. En el libro dices que España es el país más corrupto de la Unión Europea y su eslabón más débil. ¿Has llegado a esa conclusión leyendo periódicos o por tu propia experiencia?
R. He visto muchas cosas que confirman lo que dice la prensa. La corrupción es consecuencia de dos cosas: nadie asume responsabilidades y hay una enorme falta de ética. La gente cuando piensa en la corrupción piensa en el Gobierno, pero yo creo que está extendido a las empresas, a la economía, en el 20% del PIB que se mueve en negro, en los 'top manta'… Cuando camino por las calles de Barcelona, sé dónde están las plantaciones ilegales de marihuana porque huele. Y siguen ahí porque hay gente que cobra directamente de los dueños de esas plantaciones.
La corrupción en España es consecuencia de dos cosas: nadie asume responsabilidades y hay una enorme falta de ética
Vincent introduce la falta de 'ética occidental' de los españoles con una famosa frase de Bárcenas (“No voy a decirle que tenía una cuenta en Suiza cuando no se sabía que tenía una cuenta en Suiza, ¿no? Es de sentido común”). Y lo desarrolla así: “En las empresas españolas yo siempre he visto esa misma actitud: gente buscando vacíos legales, huecos por los que colarse. Hecha la ley, hecha la trampa, que es una frase casi intraducible y típicamente española”.

P. ¿Algún ejemplo más de esta ética no ajustada a Occidente?
R. Conozco gente que trabaja en grandes consultoras y les obligan a trabajar como poco 50 o 60 horas a la semana. Hay multinacionales que no tienen ni idea de que sus filiales en España están haciendo este tipo de cosas. No puedes comparar la productividad con la de EEUU, Canadá, Alemania, porque esos horarios son infernales… Aquí hay gente que no tiene tiempo de ver a sus hijos por la noche. Y al día siguiente es más de lo mismo. Y al siguiente, y al siguiente…
La irrelevancia de la Marca España en datos: ni viaja, ni gasta, ni influye
La institución creada para mejorar la reputación de España dentro y fuera de nuestras fronteras no tiene presupuesto y cada vez viaja menos
P. Todos los estudios que intentan comparar los niveles de corrupción hacen variaciones de la siguiente pregunta a los encuestados. ¿Ha pagado usted alguna vez un soborno para conseguir algo? ¿Con qué frecuencia? Se lo pregunto a usted.
R. Lo más chocante me lo contó un empresario extranjero instalado aquí en Cataluña. Me dijo que una gran compañía americana tuvo que entregar un sobre con 5.000 euros para participar en una licitación. Y otros 3.000 euros justo después. Son cosas que yo he visto en África y que no pueden aceptarse en la UE de 2018.
Hay multinacionales que no tienen ni idea de que sus filiales en España están haciendo este tipo de cosas
Frente al “perfil de riesgo cero” que atribuye al carácter español, Vincent se define como una persona con “un perfil de riesgo elevado”. “Al margen de mis trabajos, he montado un montón de negocios aquí. He trabajado como consultor, he hecho estudios de mercado para multinacionales. Ahora por ejemplo estoy levantando una escuela para enseñar a los turistas extranjeros a hacer paella”, dice.

P. ¿Los expatriados con los que te juntas tienen una visión parecida de España? Cuando os juntáis, ¿habláis de todos estos defectos?
R. He visto cientos de extranjeros yendo y viniendo, de todo el mundo. La gente más feliz es la que trabaja para grandes multinacionales y tiene jefes de perfil internacional, que pueden ser también españoles que hayan viajado o vivido fuera y están acostumbrados a otras dinámicas. Pero del resto, la mayoría esperaba encontrarse con un país diferente y va desarrollando una visión menos positiva con el tiempo. La gente más joven es diferente, porque se divierten mucho, pero todo cambia si quieres crear algo, construir un proyecto de vida, montar un negocio…
La mayoría esperaba encontrarse con un país diferente y va desarrollando una visión menos positiva con el tiempo
El libro está cuajado de afirmaciones complicadas de digerir. Dice, por ejemplo, que el nivel de pobreza actual es el más alto desde la II Guerra Mundial. “Es que es doloroso ver miles de personas sin techo por las calles de Madrid y Barcelona. Hay una enorme diferencia en la manera de tratar a la gente sin techo. Aquí duermen en la calle, en los parques. Pasan frío. En Holanda tenemos centros donde pueden ir a comer, ducharse y dormir. Cuando veo gente rebuscando en la basura me duele. Sobre todo pensando en todo el dinero que se ha enviado a España [desde la UE]".

P. En el libro das a entender que sin la ayuda de la UE prácticamente seguiríamos en el franquismo.
R. El país hubiese ido mejorando porque es un proceso natural. Pero llegó un aluvión de dinero y muchas cosas más. El 40% de las carreteras están pagadas con dinero europeo, por ejemplo.

P. ¿Te preocupa que España hunda la UE? Dices que es el eslabón más débil.
R. Cuando empezó la crisis en Grecia, aquí decían que podría contagiar a España, como si este fuera un país muy limpio. Me hizo gracia eso. Lo de Grecia no es nada porque si España cae, cae la cuarta economía. Tenemos problemas en Francia, tenemos problemas en Alemania, pero yo creo que el mayor riesgo de todos lo tenemos con España.
Vincent participó en la masiva manifestación unionista de Barcelona el pasado 8 de octubre con una bandera de la Unión Europea
Vincent ha vivido casi todo el tiempo en Barcelona, pero ha viajado bastante por la Península. “Estuve hasta en Cuenca una semana. Y he trabajado y conducido por muchos sitios con nombres que ya ni recuerdo”, dice. No compra tampoco el discurso del independentismo catalán, hasta el punto de que se manifestó con una bandera europea en la famosa manifestación del 8 de octubre. “Yo lo veo esto desde una postura económica y un punto de vista europeísta. No elijo un bando político porque luego me llaman fascista, pero creo que fraccionarse nos hace más débiles a todos”.

P. En tu blog eres muy crítico también con el nacionalismo catalán.
R. Me molesta que haya gente aquí [en Barcelona] que diga que el Gobierno central es muy corrupto y ellos no lo son. Todos sabemos lo del 3% de CiU y todos sabemos sobre Pujol y sobre Artur Mas… La corrupción en España está en todos lados. Seguro que en Holanda y en Alemania también la hay, pero aquí está totalmente fuera de control y sería ridículo decir que solo está en algunos sitios. Yo la he visto aquí en Barcelona.

En su retrato lacerante de España, Vicent describe como “atroz” la manera de tratar a los inmigrantes. “En Europa central tendemos a preocuparnos más por los derechos humanos de la gente. Creemos que es importante garantizar la vivienda, la comida, la higiene… En España no siempre es así".

P. ¿Pero crees que los españoles somos racistas?
R. Es una pregunta complicada. Digamos que la gente a veces no entiende muy bien de dónde vienen los demás, las otras culturas.

El holandés se queja también de la educación española porque cada vez que va a dar una conferencia la gente se pone a tomar apuntes. “Aquí no hay una interacción real. No se desafía al profesor. En Holanda se fomenta el debate. Aquí se acepta que lo que te dicen “es lo que hay” y no se avanza. Luego ves la tasa de fracaso escolar y no se puede discutir que hay un problema. Es objetivo.

P. Por seguir con los tópicos, ¿te molesta que la gente llegue tarde?
R. [Risas] En eso estoy bastante integrado y llego tarde yo también a las citas. Pero hay una diferencia entre mi vida personal y la laboral. Cuando necesito documentos de instituciones, cuando llamas y no te responden al teléfono, cuando pasas horas en una cola y luego no te resuelven nada o te mandan a una página web. Son cosas que podrían automatizarse, pero que sigue haciendo gente a las que no le gusta su trabajo, desmotivada, haciendo horas y horas. Nadie está contento.

P. Quizá, solo si te apetece, podríamos acabar la entrevista diciendo algo bueno de España que no sea la comida o el paisaje. ¿Te gusta algo de la sociedad española?
R. Me gusta que la gente está muy inclinada a ayudar al prójimo. Cuando alguien se tropieza, ves a tres o cuatro personas que van a ayudar enseguida.

P. Esa tendencia a ayudarse es la otra cara de la moneda que criticas en tu libro. En todos los países mediterráneos, esos lazos sociales tan intensos son los que derivan en amiguismo, enchufismo, los que te hacen ayudar a un familiar cuando puedes… No sé si se pueden disociar.
R. No puedo estar más de acuerdo, pero es muy importante que en España aprendamos a distinguir entre la vida personal y el trabajo. La línea divisoria es demasiado fina. Ese es el problema.


lunes, 26 de febrero de 2018

🌎 CALENTAMIENTO GLOBAL: IDEOLOGÍA DEMAGÓGICA CONTRA LO CIENTÍFICO

Calentamiento global: 
la política contra la ciencia
El calentamiento global no puede considerarse una perturbación del “equilibrio natural”. Nunca hubo tal equilibrio
Allí donde la política y la ciencia se encaman, florecen la irracionalidad y el fanatismo. Los científicos se dedican principalmente —deberían— a descubrir y describir las relaciones existentes entre lo que nos rodea y, por lo tanto, de su actividad investigadora surgen inevitablemente nuevas preguntas. Los políticos, al contrario, están particularmente interesados en aquellas respuestas que apoyan su agenda y que pueden usar bajo el marchamo absolutista de verdad definitiva: “lo dice la ciencia”.
La hipocresía política crece a partir de la necesidad de escoger entre el ramillete de la creciente cartera de conocimientos científicos-técnicos, únicamente aquellos que mejor sirvan a los objetivos fijados. El sinsentido aquí radica en que, si bien la elección así realizada proporciona apoyo a la argumentación del político, también reduce el campo de posibles acciones … políticas, sociales o científicas.
Uno de los temas que mejor ilustra lo que les cuento es el del debate climático, donde un proceso físico como el efecto invernadero se considera evidencia suficiente para promocionar la descarbonización de nuestra forma de vida. Y esto a pesar de que probablemente ni los políticos que han adoptado esa agenda, ni los periodistas que la inculcan, serían capaces de explicar con corrección —más allá de cuatro cifras aprendidas y un par de citas bien escogidas —qué es eso del cambio climático.

Lo cierto es que el clima de la tierra es, además de complejo, muy variable. La vida en nuestro planeta se ha desarrollado subiendo y bajando en la montaña rusa tectónico-oceánica-climática: de épocas glaciares a períodos cálidos en los que crecían palmeras en el Círculo Polar Ártico, pasando de pangeas a continentes y sorteando las nuevas cadenas montañosas que surgían tras la colisión de dos placas tectónicas.

En lo que al clima se refiere, los últimos 500 millones de años están bastante bien caracterizados por la ciencia de la paleoclimatología. Para este período, que corresponde aproximadamente a la era del Fanerozoico (es decir, la edad geológica en la que han surgido las formas de vida complejas), los científicos pueden hacer reconstrucciones bastante precisas del clima. Usan para ello los llamados “proxies”, obteniendo información de los anillos de los árboles, sedimentos marinos o núcleos de hielo.
Los hallazgos fósiles demuestran que los cocodrilos y las tortugas vivían al norte del Círculo Polar Ártico. En ninguna parte, ni siquiera en los polos, la temperatura media era inferior a cero grados centígrados
De forma muy resumida: vivimos hoy en un período relativamente cálido (interglacial) dentro de un período muy frío (edad de hielo). Hace 100 millones de años, en el período Cretácico, la Tierra se veía muy diferente a como la vemos hoy. Los hallazgos fósiles demuestran que los cocodrilos y las tortugas vivían al norte del Círculo Polar Ártico. En ninguna parte, ni siquiera en los polos, la temperatura media era inferior a cero grados centígrados. Como el agua no estaba fijada en los glaciares, el nivel del mar era 200 metros más alto que hoy.

La bajada de temperaturas que condujo a la edad de hielo actual comenzó hace unos 50 millones de años. Las razones de ello son controvertidas. Una de las teorías más aceptadas supone que la propagación y la posterior sedimentación del helecho de agua dulce Azolla capturó cantidades significativas de gases de efecto invernadero, como el CO2. En los últimos doce millones de años, la caída de temperatura se ha vuelto más fuerte, culminando en una rápida sucesión de glaciaciones cada vez más intensas que han caracterizado los últimos tres millones de años.

¿Y el Homo sapiens? Hace unos 12,000 años, en el Neolítico, comenzó una transición global por la que las culturas de cazadores-recolectores pasaron a convertirse en culturas de campesinos sedentarios. Con el fin de obtener tierras para la agricultura y material para generar energía (calor, cocina, industria de los metales…), comenzamos a talar y quemar bosques de forma cada vez más extensiva, liberando cantidades significativas de CO2. A esto hemos ido agregando el metano generado a través de la cría de ganado y el cultivo de arroz (los campos de arroz son esencialmente pantanos artificiales).
Es muy probable que esta tendencia al calentamiento “antropogénico continúe en las próximas décadas
Con la industrialización en el siglo XIX, la concentración de CO2 siguió aumentando debido a la quema de carbón y más tarde de petróleo y gas natural. Aunque ignoramos si esto es únicamente debido a la acción humana, podemos afirmar que desde el año 1000 DC, el contenido de CO2 de la atmósfera ha aumentado de 280 partes por millón (ppm) a más de 400 ppm.

El resultado es una tendencia de calentamiento en plena época interglacial. Dado que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando para generar prosperidad en las economías emergentes y en vías de desarrollo, es muy probable que esta tendencia al calentamiento “antropogénico continúe en las próximas décadas.
Y hasta aquí hemos llegado: la ciencia pone estos conocimientos en manos de los políticos y ellos deciden planificar nuestro futuro. El primer paso: descabonizar la economía, que es lo mismo que decir descabonizar nuestro modus vivendi. Ocurre que, incluso si nos abandonamos al principio de precaución más absolutista, ignorando todos los imponderables asociados a las proyecciones, pronósticos y modelos al uso, una estrategia destinada principalmente a reducir y evitar las emisiones de gases de efecto invernadero no carece de alternativas.
Incluso si se parte de la premisa de que los riesgos potencialmente concebibles de un calentamiento global progresivo nos obligan a la acción, la investigación científica básica no determina qué debemos hacer. Al contrario, lo normal en ciencia sería que surgiesen conceptos y propuestas diametralmente opuestos a la política climática actual, o cuando menos, diferentes alternativas.
Lo normal en ciencia sería que surgiesen conceptos y propuestas diametralmente opuestos a la política climática actual, o cuando menos, diferentes alternativas
Alrededor de las traídas y llevadas consecuencias del calentamiento global nos encontramos con muchos malentendidos. Contrariamente a la creencia popular, un aumento de temperatura media del planeta no es un desastre para la biodiversidad. Dado el tamaño de la tierra y la diversidad de sus hábitats, la ciencia sobre la biodiversidad todavía está en su infancia. Hasta ahora, los biólogos conocen alrededor de 1,75 millones de especies animales y vegetales. Sin embargo, cuando se trata de la cantidad de especies desconocidas que existen, las estimaciones científicas varían ampliamente. Podríamos estar hablando de tres millones o 10 millones de especies.

Con tanta incertidumbre, es prácticamente imposible hacer ninguna afirmación confiable sobre el tema. Afirmar, sin embargo, que un mundo más cálido debería ser menos rico en especies parece la menos plausible de todas. Cuanto más cerca del ecuador —clima más cálido— mayor es la biodiversidad; en latitudes más altas (es decir, más frías) y en las montañas la biodiversidad disminuye. En la historia de la tierra, los períodos cálidos fueron siempre los más ricos en especies.

El cambio climático antropogénico tampoco ha sido un problema importante para la humanidad hasta el momento. Puede parecer contraintuitivo, pero, de hecho, las muertes relacionadas con fenómenos climáticos han estado disminuyendo dramáticamente durante décadas. El número de muertes por tormentas, sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra, incendios forestales y temperaturas extremas ha disminuído, según datos de la Agencia Americana para el Desarrollo Internacional (OFDA) y el Centro Belga de Investigación sobre Epidemiología de Desastres Naturales (CRED), considerablemente en los últimos 90 años y esto a pesar de que durante el mismo período la población mundial se ha más que triplicado. Las razones son el progreso tecnológico, el acceso a energía abundante y barata y el consiguiente aumento de la prosperidad. Cada vez podemos predecir mejor el clima extremo (por ejemplo, a través de la tecnología satelital) y protegernos físicamente de él (por ejemplo, a través de diques, sistemas de drenaje o edificios más robustos).

Por último, el cambio climático antropogénico no parece ser una desviación relevante de las fluctuaciones que se han producido en el contexto de la variabilidad natural durante millones de años (¡la Tierra sigue en una época de frío!). En términos de velocidad —la famosa aceleración imprecedente— tampoco podemos calificar el cambio actual como infrecuente (los rápidos cambios climáticos también ocurren naturalmente, véase la llamada fluctuación Misox hace 8200 años, que provocó una caída de la temperatura global de alrededor de tres grados Celsius en 150 años). Por lo tanto, el calentamiento global no puede considerarse una perturbación del “equilibrio natural”. Nunca hubo tal equilibrio. El cambio climático antropogénico no es principalmente un problema para la naturaleza, sino para los humanos. Esto se debe a la extensa infraestructura física (ciudades, tierras agrícolas) que hemos creado cerca de la costa y que está amenazada por el aumento del nivel del mar.

Una respuesta racional al cambio climático podría incluir medidas para proteger áreas costeras y no entorpecer —mediante absurdas leyes que únicamente atienden a determinadas agendas políticas o intereses de algún lobby— el desarrollo, la mejora y la aplicación de tecnologías de generación de energía de coste bajo y fácil acceso. Sin embargo, las voces racionales son raras en el debate actual. En los círculos occidentales dominantes, impera la visión por la que el cambio climático es únicamente consecuencia de la acción humana sobre una naturaleza “siempre armónica y en equilibrio”, o incluso como una especie de “castigo” por nuestra arrogancia. Este punto de vista se ve respaldado por el alarmismo de los ecologistas —y los políticos que compran su agenda—, algunos científicos “activistas”, y los periodistas que toman esas afirmaciones y esa visión del mundo de manera totalmente acrítica haciéndolas propias.
La ciencia del clima es todavía una disciplina relativamente joven. No conocemos las respuestas a casi ninguna pregunta
La ciencia del clima es todavía una disciplina relativamente joven. No conocemos las respuestas a casi ninguna pregunta. La investigación seria sobre el clima es, por lo tanto, útil y necesaria. Precisamente por esta razón se debe sospechar siempre de una política de protección climática consistente en gastar mucho dinero del contribuyente e intervenir con más y más reglas en la economía y la sociedad. Es más sensato seguir investigando para comprender mejor el clima, para desarrollar tecnologías que nos permitan hacer frente (adaptarnos) a las consecuencias del cambio climático y, en última instancia, para influir en el clima de forma selectiva.
Necesitamos un debate serio y abierto sobre el cambio climático, sus posibles consecuencias y nuestras opciones de acción. Únicamente desde una relación libre de intereses entre ciencia y política lograremos nuestros objetivos.

VER+:







domingo, 25 de febrero de 2018

"EL RÍO DE LA VIDA (A River Runs Through It)" PARA DESCUBRIR QUE PODEMOS AMAR, AUNQUE NO ENTENDAMOS







El río de la vida
Norman Maclean



Este fascinante relato nos cuenta la vida de dos hermanos, que fluye como un río, sin que podamos resolver muchos de los interrogantes que plantea el misterio de la condición humana. ¿Por qué dos hijos, criados en la iglesia, tienen una existencia tan diferente? El escritor, que llegó a ser profesor de literatura inglesa, se plantea al final de su vida por qué su hermano no quiso recibir ayuda, para descubrir que podemos amar, aunque no entendamos.


EL PASTOR PESCADOR
El río de la vida es la primera de tres historias que contiene esta obra, que publicó el autor a los 73 años como su primera obra de ficción en su larga carrera académica. Es un relato autobiográfico de su vida en los años treinta, como hijo de un pastor presbiteriano de origen escocés. Habla sobre todo de la relación con su hermano, y su afición a la pesca. Sus primeras palabras comienzan también la película que dirigió Robert Redford: 
′En nuestra familia no había una frontera clara entre la religión y la pesca con mosca. Vivíamos en una zona de grandes ríos de truchas en Montana occidental, y nuestro padre era un ministro presbiteriano y pescador con mosca. Nos contaba que los discípulos de Cristo eran pescadores, y eso nos hizo pensar, a mi hermano y a mí, que todos los pescadores de primera del Mar de Galilea eran pescadores con mosca.′ 
Es evidente que la pesca se usa aquí como una metáfora de la vida misma. Los que no sabemos nada de pesca -yo intenté aprender un verano en Londres, cuando era adolescente, pero fácilmente me desanimé, por mi habitual torpeza-, podemos pensar que este es un libro para iniciados, pero no es así. De hecho, es un libro que habla tanto de la fe y la familia como de la pesca. Lo expresa así ya en la primera página: 
′Es verdad que un día a la semana se entregaba por completo a la religión. Los domingos por la mañana mi hermano Paul y yo íbamos a la escuela dominical y después a los servicios matinales para oír los sermones de nuestro padre. En el intervalo de las tardes de domingo, debíamos estudiar el catecismo menor de Westminster durante una hora y a continuación recitarlo antes de salir a caminar por la montaña con él, en el tiempo que le dejaban libre los servicios′. 
LA GRACIA DE LA VIDA
Aunque Maclean cree que nunca formulaba más que la primera pregunta del catecismo: ¿Cuál es el fin primordial del hombre? Respondían los dos juntos, para que pudiese continuar uno, si el otro se olvidaba: El fin primordial del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él por toda la eternidad. La conocida respuesta de este documento reformado -que ha inspirado la obra de autores como Packer o Piper-, expresa la fe de su padre. Maclean aprendió que el hombre es un desastre por naturaleza -como dice al principio de la película-, pero que por gracia puede volver a estar en armonía con Dios, recuperando el poder y la belleza. 

En una semana normal de su infancia, el autor recibió tantas horas de instrucción de pesca, como de temas espirituales. Porque ′hasta que el hombre sea redimido, siempre echará la caña demasiado atrás y demasiado adelante′. Ya que ′es natural que el hombre procure alcanzar la fuerza sin la gracia′. El recuerda que, para su padre, ′todas las cosas buenas -tanto la trucha como la salvación eterna- se adquieren por gracia′. El escritor intentó por eso conciliar su vida de periodista con ′los objetivos de la vida que responden a la primera pregunta del catecismo de Westminster′. 

Su hermano Paul trabaja de guarda forestal, pero enseguida se aficiona a las chicas y las apuestas, olvidando las palabras ′pintadas en una pared lateral de nuestra escuela dominical: Dios es Amor′. La dureza del hijo del pastor se muestra desde su resistencia a las gachas de avena, como su inclinación a las peleas. La descripción de su ropa coincide exactamente con la que Brad Pitt lleva en la película. 

¿CÓMO AYUDAR A QUIEN NO QUIERE AYUDA?
Maclean recuerda que su hermano rechazaba siempre cualquier ofrecimiento de ayuda. El escritor lucha con la frustración de ′cómo ayudar a alguien cercano, de quien piensa que necesita ayuda, aunque el otro no piense así′. No comprende a su hermano, pero quiere ayudarle, ser ′salvador de su hermano′, en lenguaje bíblico. 

Desde el principio de la Escritura, con la historia de Caín y Abel, entendemos que uno es ′guardián de su hermano′ (Génesis 4:9). El problema es que, como el hijo mayor de la parábola de Jesús, cuando hablamos al Padre, consideramos a nuestro hermano perdido como si no fuera siquiera nuestro hermano -′ese hijo tuyo que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas′ (Lucas 15:30) -. El hijo pródigo tiene un fariseo como hermano. Tristemente, la Iglesia está llena también de hermanos mayores. 
′La ayuda implica dar parte de ti mismo a alguien′, dice su padre, el pastor. Lo que pasa es que ′pocas veces podemos ayudar a alguien, bien porque no sabemos qué parte dar o bien porque no nos gusta dar ninguna parte de nosotros mismos′. Además, ′más veces de las que pensamos, la parte que se necesita no es la que se quiere′. Y lo que es peor, ′más a menudo todavía, no tenemos esa parte que se necesita′. 
EL HERMANO QUE NECESITAMOS
Gracias a Dios, tenemos un Hermano mejor. Alguien que no sólo va a una provincia lejana a buscarnos, sino que ha venido del cielo a la tierra. El no nos ofrece dinero, sino el coste infinito de su propia vida, para llevarnos a la familia de Dios. 

Todos nos hemos rebelado contra el Padre. Maclean recuerda que ′tiempo atrás había aprendido, para mi pesar a veces, que la piedad está acompañada por un conocimiento previo y completo del pecado′. Merecemos la alienación, el aislamiento, y el rechazo. El perdón tiene un precio, pero nuestro Hermano mayor ha pagado la deuda, en la cruz, por nosotros. Su amor sacrificado cambia las cosas. 
Despojado de su dignidad, es exhibido desnudo en la cruz, para que nosotros podamos disfrutar de su dignidad hoy. Si Él fue despreciado, es para que nosotros podamos entrar en su familia, por la gracia de Dios. Bebió la copa de la justicia eterna, para que podamos levantar la copa de alegría, por el gozo del Padre. Si el Señor del Universo nos ama tanto, ¿de qué podemos tener miedo? ′Podemos amar completamente, sin entender completamente′.

Oda a la inmortalidad
William Wordsworth

Aunque el resplandor que
en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.

Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba

Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porqué la belleza subsiste 
siempre en el recuerdo.

En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la muerte.

Gracias al corazón humano,
por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, 
la flor más humilde al florecer,
puede inspirarme ideas que, a menudo,
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.


🚣 GASTAR LA VIDA RUMBO A DIOS Y AL PRÓJIMO

Oración 
"Gastar la vida" 
Jesucristo ha dicho: “Quien quiera economizar su vida, la perderá; y quien la gaste por Mi, la recobrará en el vida eterna”. Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida, entregarla sin reservas. Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo, y nos atenaza cuando queremos jugarnos la vida. Tenemos seguros por todas partes, para evitar los riesgos. Y sobre todo está la cobardía...
Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida. Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla; no se la puede economizar en estéril egoísmo. Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen; hacer un favor al que no va a devolver; gastar la vida es lanzarse aún al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.
Somos antorchas que solo tenemos sentido cuando nos quemamos; solamente entonces seremos luz.
Líbranos de la prudencia cobarde, la que nos hace evitar el sacrificio, y buscar la seguridad.

Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos, y falsa teatralidad. La vida se da sencillamente, sin publicidad, como el agua de la vertiente, como la madre da el pecho al niño, como el sudor humilde del sembrador.
Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia; no podemos caer en el vacío.
El futuro es un enigma, nuestro camino se interna en la niebla; pero queremos seguir dándonos, porque Tú estás esperando en la noche, con mil ojos llenos de lágrimas.


El rumbo de la vida
(Tejido a tierra) 
🚣
Principio y fundamento de la vida, 
eres Tú quien regala cada día 
gracia tras gracia, del sol al ocaso 
señalas el rumbo a avanzar; 
eres puerto desde donde salgo al mar. 

Tu amor me invita a desplegar las velas, 
a levantar el ancla que impide zarpar. 
Tu amor espera, nos llama y renueva 
la promesa de un padre que nos quiere abrazar. 

En medio del mar que amenaza 
tu mano sostiene la esperanza. 
Regalas la calma, la ruta hacia el Padre, 
enciendes fuego en mi andar; 
eres Cristo, compañero en el amar. 

Tu amor me enseña a gastar la vida entera, 
a remar mar adentro confiado en tu paz. 
Tu amor entrega una madre para el mundo, 
una estrella en los mares para tu rostro alumbrar. 

Y cuando arrecien los vientos y me llamen de la costa, 
cuando se cansen los brazos y el miedo me inhunde, 
con tu gracia me mantendré rumbo a Dios. 

Tu amor consuela, incendia y alienta, 
soplo que empuja mi fuerza al cantar. 
De ti venimos, contigo vamos, 
hacia a ti vamos rumbo al hogar.


sábado, 24 de febrero de 2018

PROFESOR SUSPENDE A LA TOTALIDAD DE LA CLASE

Sobre la imposibilidad del socialismo 
(ejemplo práctico)

Cuentan que un reconocido profesor de economía de la universidad norteamericana de Texas Tech alegó que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender a un curso entero. Cuentan que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que, en ese sistema, no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad entre todos. El profesor propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo: todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota, de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría un sobresaliente.

Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron notable. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos. Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener un sobresaliente; y, así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue suficiente! Y nadie estuvo contento. Unos, los estudiosos, porque esperaban un notable; los otros, los vagos, porque creían merecer también un notable.

Cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó insuficiente. Todos los alumnos fueron suspendidos. A partir de ahí las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelearse entre si, culpándose unos a los otros por las malas notas, hasta llegar a insultos y resentimientos mutuos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía. Para asombro de toda la clase, todos perdieron el año cuando su intención original era que todos lo aprobasen.
El experimento socialista fracasó, porque cuando la recompensa es grande, el esfuerzo por el éxito individual es grande; pero cuando el gobierno quita todas las recompensas, tomando los logros de los que se esforzaron para darlos a los que no batallaron por ellas, entonces nadie más va querer hacer su mejor esfuerzo. Tan simple, como por ejemplo son Cuba, Corea del Norte y Venezuela...
1. No se puede llevar al más pobre a la prosperidad, quitando la prosperidad del más rico.
2. Para cada uno que recibe sin haber tenido que trabajar, hay una persona trabajando sin recibir.
3. El gobierno no consigue dar nada a nadie, sin que para ello tenga que quitar algo a otra persona.
4. Al contrario de lo que predica el socialismo, es imposible multiplicar la riqueza intentando dividirla.
5. Cuando la mitad de la población entiende la idea de que no necesita trabajar, entonces la otra mitad entiende que no vale la pena trabajar para sustentar a la primera mitad, entonces llegamos al comienzo del fin de una nación.
6. Haz tu parte, lee esta información. Enseña a los ignorantes lo que realmente significa el socialismo, el izquierdismo y los riesgos que hay para el futuro de nuestro país.
Y esto nos lleva al célebre pensamiento de Adrian Rogers:Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo… El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona. Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso… mi querido amigo… es el fin de cualquier Nación. 
“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”

La Caída del Imperio Romano por Jesús Huerta de Soto

VER+:




🏫 EDUCAR A LOS NIÑOS EN EL "YO PUEDO" #AprendemosJuntos

Kiran Bir Sethi 
Fundadora de Design for Change
🏫
Kiran Bir Sethi lo tiene claro: en la escuela hay que aprender a cambiar el mundo. ¿Cómo? La propuesta de esta educadora india es Design for Change, un movimiento que fomenta la creatividad y la iniciativa de los niños para resolver problemas de su entorno, y que en la actualidad, está presente en más de 60 países. Sethi es también la fundadora de la escuela Riverside, allí hace crecer a sus pequeños exclamando ¡Yo puedo! Por supuesto, al ritmo de Bollywood.
Creando Oportunidades

Cuando la gente me pregunta: “¿A qué te dedicas?”, a mí me gusta decir que cada día toco el futuro porque trabajo con niños. Pero lo único que he aprendido de todos mis años como profesora, es que les hemos estado mintiendo a todos los niños. Les hemos dicho que ellos son el futuro, que un día serán mayores y harán del mundo un lugar mejor. Y lo que he aprendido es que no son el futuro. Son el presente, el ahora.

Me llamo Kiran Bir Sethi. Soy de India. Yo estudié para ser diseñadora. Me lo pasaba pipa diseñando restaurantes, identidades corporativas y parques temáticos. Entonces, hace veintiséis años, me convertí en madre. La primera vez que tuve a mi hijo en mis brazos, me enamoré. Miré a mi hijo a los ojos, y recuerdo que le dije: “Te voy a prometer una cosa. Te prometo que serás amado, que todos conocerán tu nombre, y que todos sabrán lo maravilloso que eres”. Y, después, entró en el colegio.

Solo tenía cinco añitos cuando entró al colegio. Y yo pensaba: “Qué bien, todos lo adorarán tanto como yo. Los profesores lo adorarán, sus amigos lo adorarán, todo irá bien”. Y un día fui al colegio y le dije a su profesora: 

“Hábleme de mi hijo. ¿Qué le gusta hacer en clase? ¿Quiénes son sus amiguitos?”. Y ella me miró con cara de aburrimiento y me preguntó: 

“¿Cuál es su número de lista?”. Y yo pensé: “¡Madre mía, mi hijo ni siquiera tiene un nombre! Se ha convertido en un número. Una estadística más de la cantidad de niños indios escolarizados”. Y entonces me di cuenta: “No hay forma de que nadie entienda quién es mi hijo”. ¿Y qué iba a hacer yo?

Muchas madres dirían: “Lo sacaré de este colegio, me quejaré y lo meteré en otro colegio”. Pero yo no dejaba de darle vueltas. Y, viéndolo como diseñadora, me dije: “He aprendido que cuando no tienes elección, la elección eres tú”. Y ese mismo día lo saqué del colegio. Y mi marido decía: 

“¡Madre mía! ¿Y ahora qué? ¿Dónde estudiará?”. Y le dije: “¡Yo abriré un colegio!”. Así que abrí un colegio en mi casa, y me propuse lo siguiente: “Cada niño será capaz de decir ‘yo puedo’, cada niño tendrá una historia, cada niño tendrá un nombre”. Y, hace dieciséis años, en una hermosa mañana de verano, abrí mi casa para convertirla en un colegio. Con veinticinco niños.

Eso hice. Y cuando me pongo a pensar en aquello, hace dieciséis años, aún recuerdo los nombres e historias de cada niño. Poco a poco, con el tiempo, el colegio Riverside creció y se convirtió en un colegio capaz de otorgar el superpoder del “yo puedo” en todos los niños. Y eso es lo que he aprendido. Casi todos los niños, desde pequeños, aprenden a decir “no puedo”. Cuando van al colegio, el colegio les dice que no pueden. Yo siempre les digo a los profesores y a las madres que en los dos primeros años de vida de un niño, ¿qué es lo que hacen? Gatean, se sientan, se levantan y corren. En los dos primeros años. En los dos primeros nos dicen: “¡Mira, mamá! ¡Soy un superhéroe!”. En dos años. En los dos primeros años, cuando les dices: “Di ‘mamá'”, y el niño dice “mamá”. O les señalas a un cuervo y ellos dicen: “¡Un pájaro!”. Y justo cuando responden, corren, juegan y piensan, los mandamos al colegio.
¿Por qué nuestros hijos no son creativos, empáticos ni responsables? Porque se han pasado quince años aprendiendo a decir “no puedo”
Y el colegio les dice: “¿Que podéis correr y jugar? Pues no. Tú sentadito. ¿Que puedes pensar? Lo siento, eso no está permitido. Tienes que escucharnos a nosotros. ¿Que tienes ideas? Pues muy mal, no tienes elección”. Y no les hacemos esto un día, ni un mes, ni un año. Nos pasamos quince años diciéndoles a los niños: “No te queda otra que escuchar lo que nosotros digamos”. Y luego nos sorprendemos. “Anda, ¿por qué nuestros hijos no son creativos, empáticos ni responsables?”. Porque se han pasado quince años aprendiendo a decir “no puedo”. El objetivo del colegio Riverside, que yo fundé, y luego Design For Change, era prometer a cada niño: “Sí que puedes. Y puedes hacerlo hoy. No cuando tengas dieciocho años, ni cuando seas mayor, ni cuando seas fuerte, ni cuando seas rico. Hoy puedes hacer del mundo un lugar mejor”.

Y eso es todo. En la actualidad, Design For Change y el superpoder está presente en sesenta y seis países. También aquí, en España. Estos jóvenes superhéroes han hecho un campo de golf en su colegio. ¿A que habéis hecho un campo de golf? ¿A que sí? ¡Sí! ¿Y qué edad tenéis? ¡Seis! ¡Ocho! ¡Siete! ¡Hala! Ahí los tenéis. Mirad qué diferencia entre esta energía y esta otra.

Si esto pasara en otro colegio, los profesores dirían: “Tienen que estar en silencio, tienen que portarse bien”. No, yo no creo que portarse bien sea estar en silencio. No creo que seamos buenos cuando estamos en silencio. Yo creo que la voz es un don que todos tenemos. Somos la única especie del planeta capaz de pensar, y que puede ser creativa. Somos la única especie del planeta con capacidad de empatía. Y esto es lo que hace única a nuestra especie. Pero es algo que hay que entrenar. ¿Alguien va al gimnasio a hacer ejercicio? ¿Nadie hace ejercicio? ¿No? Tú parece que sí. ¿No? ¿Eres así por naturaleza? Vale. Bueno…

Igual que entrenamos los músculos del cuerpo, hay que entrenar el músculo de la empatía. Hay que entrenar el músculo del superpoder del “yo puedo”. Y eso es lo que Design For Change lleva a todos vuestros corazones. Yo siempre digo que nacimos humanos sin más. Como una lombriz o un gato. Pero adquirimos nuestra humanidad por nuestras elecciones. Y nuestro mundo necesita más ciudadanos con humanidad en vez de humanos sin más. Si no, lo único que hacemos es ocupar espacio. Así que nuestra humanidad viene de las elecciones que realizamos. ¿Puedo ser empática? ¿Puedo amar más? ¿Puedo compartir más? ¿Puedo aprender más? ¿Puedo ser más creativa? Ese es el don que debemos otorgar a cada niño. Hay que hacerle esa promesa a cada niño. Ningún niño llega a eso por casualidad. Es algo intencionado. ¿Pueden convertirse los colegios en un caldo de cultivo para esto? ¿Podemos implementar una cultura del “yo puedo” en cada colegio? Para que cada niño reciba esta promesa, para que cada niño se gradúe como un ciudadano del mundo.
Igual que entrenamos los músculos del cuerpo, hay que entrenar los músculos de la empatía y el superpoder del “yo puedo”.
Para que podamos dejar de arreglar el mundo. Fijaos en cómo está el mundo, hay que arreglarlo todo. Hay basura, abuso infantil, pobreza, calentamiento global… ¡Por Dios! ¿Qué clase de mundo tenemos? ¿Y si nosotros, como educadores, o vosotros, como ciudadanos del mundo, creyéramos que el mundo no hace falta arreglarlo? Este superpoder del “yo puedo”, como semillas en sus mentes, se convierte en esa promesa. Por eso todos estos niños creen que pueden hacer un mundo mejor, hoy.

Nos cuesta tanto sonreír y decirle a alguien: “Eres maravilloso”. Creemos que si le decimos eso a alguien, nosotros no somos tan buenos, y es mejor criticarle. Esas son las pequeñas lecciones que he aprendido. Cuando veo los ojos de los niños, me acuerdo de cuando tenía diecisiete años y llegué por primera vez a mi escuela de diseño. Sentí por primera vez lo que era estar viva. Mi profesor me miraba a los ojos y me escuchaba. Nunca lo había experimentado. No sabía cómo era que te escucharan. No en plan “eres una niña, te escucho”, sino: “Me parece maravilloso, es una idea estupenda”. Y entonces pensé: 

“¿Acaso soy alguien? ¿Soy importante? ¿Qué ha pasado aquí?”. Y pensé: “Esto es lo que se siente”. Era contagiosa, la idea de que eres humano, de que te escuchan, de que te valoran, de que tienes una cara, unos ojos, una historia. Y pensé: “¡Madre mía, he tardado diecisiete años en experimentarlo!”. Y cuando abrí el colegio, me propuse que a los siete años cada niño tiene que experimentar lo mágico que es ser escuchado.

A los profes les encanta hablar: “Yo sé lo que te conviene, tienes que hacer esto”. Es lo que Design For Change da a los niños: 
“Te escucho. ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedes cambiar el mundo? Quiero creer en ti”. Y la idea del “yo puedo” se contagia y se convierte en “tú puedes”. La idea de compartir. Insisto, en los colegios no se enseña a compartir. Al menos en mi país, la gente pone la mano así al escribir. ¿Os habéis fijado en que los niños no comparten? ¿Dónde han aprendido eso? ¿En qué momento un niño de seis años dice: “No debo compartir”? Lo aprenden de nosotros, los adultos. Y la idea de abrirse, de compartir en cuerpo y alma… “¿Y ponerlo fácil?”.
¿Y esa postura? ¡Hay que compartir! El cuerpo tiene que contar una historia. Al llegar a un sitio, la gente debería alegrarse y sonreír simplemente por existir. Conforme nos hacemos mayores, nuestros cuerpos hacen así. Y nos vamos encogiendo. “No me hables”. Nuestros cuerpos se van encogiendo y encogiendo… ¿Verdad que sí? Y miramos hacia abajo. Nos cerramos. Tienes que abrir tu corazón, abrir tu mente, abrirte por completo… y enfrentarte al mundo cada día con un gran: “¡sí, puedo!”. ¡Eso es! ¿No? ¡Sí!
"Design for Change es como una receta con cuatro sencillos pasos: siente, imagina, actúa y comparte"
¿Qué es exactamente Design For Change? ¿Cómo funciona? Y, sobre todo, ¿de qué manera ayuda a cambiar, o incluso a transformar la educación en cualquier país y sistema?

Design For Change es como una receta. Es como una fórmula o un marco. Design For Change consiste en cuatro sencillos pasos: siente, imagina, actúa y comparte. Lo llamamos FIDS for KIDS. Esas son las siglas en inglés. Cada paso equivale a algo, es como una fórmula. Lo de “A” más “B” igual a lo que sea. Aquí es “F” más “I” más “D” más “S” es igual a “yo puedo”. Cuando plantas en los niños las semillas de “siente, imagina, actúa y comparte”, en todo el mundo, porque estamos en más de sesenta países, vemos que los niños se yerguen y son más capaces de creer, porque ellos han elegido lo que les preocupa. Ese es el primer paso: siente. Les preguntamos: “¿Qué te preocupa? ¿Qué es lo que te inquieta?”. Y les escuchamos, que es el primer paso para mostrar tu respeto a un niño.

Con “imagina”, pedimos a los niños que nos cuenten cuál sería el éxito, cuál es el mejor de los casos. Con “actúa”, lo llevan a la práctica. Y el cuarto paso, para mí, es el mejor: “comparte”. Cuenta tu historia, compártela. Para que otro pueda decir: 

“¡Yo también puedo hacer eso!”. Y en eso consiste Design For Change.

Y la razón por la que os cuento todo esto es que ya tenemos veinte mil historias de cambio de todo el mundo. Y vemos tendencias, un patrón. ¿Sabéis lo que más preocupa a los niños en todo el mundo? El acoso escolar. Los niños tienen miedo. Tienen miedo de ir al baño de los colegios. Los cuatro lugares son: los baños, los pasillos, el tráfico durante el transporte, y los patios de recreo. Ellos nos dicen que cada uno de estos lugares les asusta. Y nosotros les decimos: “Aprende a hacer ecuaciones”.

No escuchamos al niño. Imaginad el miedo que debe pasar sin saber cuándo se meterán con él, sin saber qué pasará en los pasillos cuando salga de clase, o cuando vaya al servicio, que a veces está en un lugar recóndito, donde la iluminación es escasa y no hay nadie. Un niño no quiere ir allí. Nadie los acompaña en la comida. Los niños tienen miedo. Y no estamos haciendo nada. Creo que Design For Change tiene ya tantos datos que sabemos que hay que cambiar hasta el diseño de los edificios.
En Riverside no hay sala de profesores ni despacho del director. Hemos quitado las paredes entre niños y adultos. No somos “nosotros” y “ellos”, todos compartimos el mismo espacio
En Riverside no hay sala de profesores, no hay un despacho del director. No hay paredes. Hemos quitado las paredes entre niños y adultos. No somos “nosotros” y “ellos”, todos compartimos el mismo espacio. Cuando le preguntamos a un niño: “¿Qué te preocupa?”. No nos dicen que el calentamiento global. Nos dicen: “Nadie se sienta conmigo, mi mochila pesa demasiado, no hay patio de recreo, hace mucho calor cuando me siento ahí”. Nos cuentan historias muy personales. Y, como adulta, sería ridículo que yo le dijera: “No, eso no importa, importa el calentamiento global”. Nosotros les decimos: “Si a ti te preocupa, para nosotros es importante”. Así que yo creo que la mayor aportación de Design For Change a la educación, respondiendo a tu pregunta, es el hecho de escuchar al niño. Y cuando escuchas a un niño, surge la magia. De pronto se yerguen y dicen: “¡Vaya! ¿Me estás escuchando? ¿No me vas a decir que es una tontería sin importancia?”. Y se sienten importantes. Eso es lo que queremos, para eso está la educación, y a eso aspira. Eso es lo que ha conseguido Design For Change. Y cuando conozco a los niños, no importa el idioma que hablen, no importa el colegio del que procedan, no importa dónde vivan, no importa si van a un colegio privado o a un colegio rural. Algunas de las mejores historias nos llegan de las aldeas de India, y de las montañas de Bután, y de las playas de Brasil. ¡Historias increíbles!

Y cuando celebramos con los niños… Acabamos de tener una celebración en España hace dos días, en la conferencia Be the change. ¡Madre mía! Había niños de la Amazonia, de Bolivia, había niños de Singapur. Y en el escenario todos decían: “He hecho del mundo un lugar mejor”. Cada uno hablaba en su idioma, pero daba igual. Daba igual que pudieran entenderse o no. Esa es la clave, si un adulto le dice a un niño: “tú puedes”, entonces pueden. Design For Change les devuelve… esa promesa. Cumple la promesa que se le hace al niño. Mano de santo. Rodrigo.

Te diré por qué “I can” es tan importante, porque yo sé lo que hace el “yo no puedo”. Ya os he contado que cuando mi hijo tenía seis años y empezó a ir al colegio, aprendió a decir “yo no puedo”. Sin haberle enseñado siquiera a decir las palabras “yo no puedo”. Era un niño en una clase de sesenta. La profesora no le hacía ni caso. Así que conseguir la atención de la profesora era un problema. La profesora había decidido que algunos niños daban igual. Los niños aprenden muy fácilmente el comportamiento de una profesora. “Si me quedo callado, la profe no me regañará”. Es impresionante. Nadie se lo enseña, pero los niños lo aprenden. Es un hábito, como lavarte los dientes, o como ver cómo tu padre se pone el abrigo y tú quieres ponértelo igual, nadie te lo enseña. Pero los niños lo aprenden muy pronto.

Recuerdo que una vez llegó a casa y había escrito una redacción titulada “La vaca”. ¡Ni siquiera la había escrito él! La había escrito la profesora en la pizarra. “La vaca es un animal. La vaca tiene cuatro patas. La vaca da leche”. Cuando mi hijo llegó a casa vi que en el papel tenía un enorme tachón rojo. Le pregunté: “¿Qué ha pasado? ¿Por qué te lo ha tachado?”. Y me dijo: “No lo sé, mamá”. Y solo era porque había puesto que el punto dos era el tres. Ni siquiera estaba siendo creativo, se limitaba a copiar. Y en ese momento pensé: “¡Cómo me frustra esta profesora!”. Y él me vio la cara, así. Yo no podía ponerle esa cara a la profesora, se la ponía mi hijo. Y él se quedó así. Madre mía… Nuestros hijos siempre están aprendiendo a decir “yo no puedo”. Y, como padres, les imbuimos aún más “yo no puedo”. “¿Por qué no has sacado un diez?”. Y si el niño dice: “Mamá, pero he sacado un cinco con ocho”. “¡Quién ha sacado más! ¿Por qué tú no?”. Y así continuamente. ¿Y qué van a hacer ellos?

Me estoy acordando de otro incidente. Este fue la gota que colmó el vaso. Fuimos a por el boletín de notas. Imaginaos el boletín de un niño de cinco años. Nos pusimos a la cola. Yo era la tercera, llevaba a mi hijo de la mano. Había dos madres delante, y la profesora: “¿Cómo te llamas?”, y te daba el boletín de notas. Y la segunda madre se puso así para ver qué notas había sacado el primer niño. ¡Imaginaos! ¡Niños de cinco años! Entonces le tocó a ella y cogió su boletín. No sé qué pondría, pero se giró a su hijo y le dio un bofetón allí mismo. Y mi hijo, que iba de mi mano, dio un respingo. Noté que su mano se estremecía y yo me quedé… Cuánto miedo metemos a nuestros hijos. Cuántas veces les decimos que les querremos solo si sacan buenas notas, que les querremos solo si se portan bien, que les querremos si dicen “gracias”, “por favor”, “hola”, “buenos días”. No les queremos solo por existir.

Ese es el “no puedo” que yo vi en mi hijo. Y por eso creer en el “yo puedo” me parece tan importante. Porque de ahí viene la empatía, la ética, la excelencia y la nobleza. Es un superpoder. Por eso es tan importante. 

Vale, en esta parte de la experiencia vamos a ver en acción el espíritu del “yo puedo”. Hemos preparado un pequeño ejercicio. Voy a enseñaros la misma actividad. Será la misma tanto para los mayores como los niños. Las reglas e instrucciones son las mismas. Veréis cómo surge la magia. ¡A ver! Niños superhéroes, ¿estáis listos? Por favor, venid aquí. Un aplauso muy grande. Muchas gracias. Vale. Fijaos en que todos son de diferentes edades.