EL Rincón de Yanka: 2017

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martes, 27 de junio de 2017

👀 SENTIDO COMÚN: PENSAMIENTO COLECTIVO (JUEGOS MENTALES - BRAIN GAMES)

👀 Sentido común

Nuestro cerebro está constantemente tomando decisiones para guiarnos a través de la vida diaria, esta habilidad para pensar y comportarse de un modo razonable es lo que llamamos "sentido común". En este episodio se pondrán a prueba ciertas creencias y percepciones.

Desde saber cuándo cruzar la calle o qué ropa usar para ir a trabajar hasta que no hay que tocar el horno caliente, su cerebro está constantemente tomando decisiones que lo más probable es que usted ni les dé importancia. Lo atribuimos al sentido común. ¿Pero es realmente común? ¿De dónde provienen las percepciones más básicas y cómo es uno capaz de pensar y comportarse de una manera aceptable, similar a la de la mayoría? 

¿Hay sabiduría en las multitudes o es que la mentalidad de rebaño siempre conduce al camino equivocado? 

Por medio de juegos interactivos y pruebas mentales, podrá ver sus propios atajos mentales y aprender a aprovechar el poder del pensamiento colectivo. Juegue con nosotros para entender cómo el sentido común puede llevarlo por mal camino o mantenerlo en la buena senda... en "Juegos mentales (Brain Games)".



Como está a punto de ver si hablamos del sentido común,

las apariencias pueden engañar. Eso es porque algo que parece obvio su cerebro no tiene problemas en confiar en los atajos del sentido común. Pero eso no significa que siempre deba tomarlos. Para aclararlo, tenemos a Sri Sarma de la Facultad de Ingeniería Biomédica Johns Hopkins. Su cerebro evolucionó para reconocer que hay seguridad en los grupos, si su grupo piensa de una manera y usted de otra, su cerebro envía una señal haciéndole saber que puede que esté tomando la decisión equivocada, incluso teniendo razón. Pero, algunas veces, la sabiduría popular puede tener toda la razón.


¿No lo cree? Observe este experimento.

Delante de mí hay un tarro enorme lleno de chicles. 
¿Puede adivinar cuántos chicles tiene el tarro? 
Eche un vistazo. 
¡Adelante!

Calcule un número. 
¿Lo tiene? 
Recuerde ese número.
Antes de decirle cuántos chicles hay en este tarro, 
veamos algunos cálculos.
-1620
-337
-100
-1088
-1625
-600
Parece que no está muy claro. ¿Usted qué cree? 
¿Cuántos chicles hay en este tarro gigante?
-372
-305
-¿3970?
¿Cree que alguno de nuestros veinte voluntarios ha acertado?
Y ¿en qué se parece su cálculo al suyo? 
De acuerdo, chicos, gracias por lo cálculos. 
Lo siento, pero están equivocados ¡Ooooh! 
pero no se preocupen, gracias a esas respuestas incorrectas, ahora es posible calcular el número correcto de chicles.


¿Listos para descubrir cómo?
¡Si!
Bien, ¿alguna idea de cómo hacerlo?
¡No!
Les presento nuestra arma secreta. 
¡Eiden! ¡Bien, Eiden!

Así fue vas a adivinar cuántos chicles hay en este tarro.
Sí, con mi calculadora. ¿Una calculadora?
Seguro que está pensando... ¿cómo puede una calculadora solucionar este juego de chicles?
Para descubrir el secreto de Eiden ¡Paciencia!
¡Vaaaya!
Pero, primero, es hora de un estimulante cerebral. 
!Prepárese¡ ¿Cuánto tiempo tardaría uno de los ordenares más rápidos del mundo, en reproducir un segundo de la actividad de su cerebro?

A. 40 minutos, B. 40 segundos o C. 40 milisegundos. 

Es hora de revelar nuestro estimulante cerebral.
¿Cuánto tiempo tardaría uno de los ordenadores más rápidos del mundo en reproducir un segundo de la actividad de su cerebro?
La respuesta es: A
Se calcula que el cerebro humano puede hacer 20 millones de millardos de cálculos por segundo. Eso es mucha rapidez y potencia. 
Pedimos a 20 personas que calcularan cuántos chicles había en el tarro. Algunos cálculos eran muy altos:
-1620
Y otros muy bajos:
-337
¿Cuántos chicles cree usted que hay en este tarro?
Seguramente su cálculo, como el de nuestros voluntarios, esté equivocado. 
¡Ohhhhh,nooo!
¡Pero no se sienta mal! Gracias a esos cálculos, Eiden, nuestro aprendiz de matemático, tiene la información que necesita para hacer un cálculo mucho mejor.
¿Tiene alguna idea de cómo este niño y su calculadora van a solucionar nuestro juego?

De acuerdo, Eiden, ¿qué vas a hacer?
Es sencillo sumo todos los números y luego divido esa cantidad entre 20. 
¡Dejaré que te concentres!
Eiden, está determinando el cálculo promedio del grupo.
¿Cree que hay alguna sensatez en lo que está haciendo?
2425.
2425. !Es asombroso¡
Porque el número total es 2447.

¡Vayaaa! 
22 chicles menos de la suma total. ¿No es una locura? 
Ésta es su inteligencia colectiva en marcha.
Los resultados son sorprendentes y pensará cómo es posible que el promedio del grupo, sea mucho mejor que cualquier cálculo individual. 
La sabiduría de la multitud.




lunes, 26 de junio de 2017

🔔 RAMIRO DE MAEZTU: LA DEFENSA DEL ESPÍRITU Y DE LA HISPANIDAD





Los principios han de ser lo primero, porque el principio, según la Academia, es el primer instante del ser de una cosa. No va con nosotros la fórmula de «politique d'abord», a menos que se entienda que lo primero de la política ha de ser la fijación de los principios. Aunque creyentes en la esencialidad de las formas de gobierno, tampoco las preferimos a sus principios normativos. La prueba la tenemos en aquel siglo XVIII, en que se nos perdió la Hispanidad. Las instituciones trataron de parecerse a las de mil seiscientos. Hasta hubo aumento en el poder de la Corona. Pero nos gobernaron en la segunda mitad del siglo masones aristócratas, y lo que se proponían los iniciados, lo que en buena medida consiguieron, era dejar sin religión a España.

La impiedad, ciertamente, no entró en la Península blandiendo sus principios, sino bajo la yerba y por secretos conciliábulos. Durante muchas décadas siguieron nuestros aristócratas rezando su rosario. Empezamos por maravillarnos del fausto y la pujanza de las naciones progresivas: de la flota y el comercio de Holanda e Inglaterra, de las plumas y colores de Versalles. Después nos asomamos humildes y curiosos a los autores extranjeros. Avergonzados de nuestra pobreza, nos olvidamos de que habíamos realizado, [450] y continuábamos actualizando, un ideal de civilización muy superior a ningún empeño de las naciones que admirábamos. Y como entonces no nos habíamos hecho cargo, ni ahora tampoco, de que el primer deber del patriotismo es la defensa de los valores patrios legítimos contra todo lo que tienda a despreciarlos, se nos entró por la superstición de lo extranjero esa enajenación o enfermedad del que se sale de sí mismo, que todavía padecemos.

Mucho bueno hizo el siglo XVIII. Nadie lo discute. Ahí están las Academias, los caminos, los canales, las Sociedades económicas de los Amigos del País, la renovación de los estudios. Embargados en otros menesteres, no cabe duda de que nos habíamos quedado rezagados en el cultivo de las ciencias naturales, porque, respecto de las otras, Maritain estima como la mayor desgracia para Europa haber seguido a Descartes en el curso del siglo XVII, y no a su contemporáneo Juan de Santo Tomás, el portugués eminentísimo, aunque desconocido de nuestros intelectuales, que enseñaba a su santo en Alcalá. El hecho es que dejamos de pelear por nuestro propio espíritu, aquel espíritu con que estábamos incorporando a la sociedad occidental y cristiana a todas las razas de color con las que nos habíamos puesto en contacto. Ahora bien, el espíritu de los pueblos está constituido de tal modo, que, cuando se deja de defender, se desvanece.

No vimos entonces que la pérdida de la tradición implicaba la disolución del Imperio y por ello la separación de los pueblos hispanoamericanos. El Imperio español era una Monarquía misionera, que el mundo designaba propiamente con el título de Monarquía católica. Desde el momento en que el régimen nuestro, aun sin cambiar de nombre, se convirtió en ordenación territorial, militar, pragmática, económica, racionalista, los fundamentos mismos de la lealtad y de la obediencia quedaron quebrantados. La España que veían a través de sus virreyes y altos funcionarios, los americanos de la segunda mitad del siglo XVIII, no era ya la que los predicadores habían exaltado, recordando sin cesar en los púlpitos la cláusula del testamento de Isabel la Católica, en que se decía que: 

«El principal fin, e intención suya, y del Rey su marido, de pacificar y poblar las Indias, fue convertir a la Santa Fe Católica a los naturales», por lo que encargaba a los príncipes herederos: «que no consientan que los indios de las tierras ganadas y por ganar reciban en sus personas y bienes agravios, sino que sean bien tratados.» [451] No era tampoco la España de que, después de recapacitarlo todo, escribió el ecuatoriano Juan Montalvo: «¡España, España! Cuanto de puro hay en nuestra sangre, de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de ti lo tenemos, a ti te lo debemos.»

Esta no es la doctrina oficial. La doctrina oficial, premiada aún no hace muchos años con la más alta recompensa por la Universidad de Madrid en una tesis doctoral, la del Dr. Carrancá y Trujillo, afirma solemnemente que: «por la índole de su proceso histórico, la independencia iberoamericana significa la negación del orden colonial, esto es, la derrota política del tradicionalismo conservador, considerado como el enemigo de todo progreso.» Pero que este concepto haya podido sancionarse, después de publicada en castellano la obra de Mario André El fin del Imperio español en América, no es sino evidencia de que, con el espíritu de la Hispanidad, se había apagado entre nosotros hasta el deseo de la verdad histórica.

La verdad la había dicho André: «La guerra hispanoamericana es guerra civil entre americanos que quieren, los unos la continuación del régimen español, los otros la independencia con Fernando VII o uno de sus parientes por rey, o bajo un régimen republicano.» ¿Pruebas? La revolución del Ecuador la hicieron en Quito, en 1809, los aristócratas y el obispo al grito de ¡Viva el Rey! Y es que la aristocracia americana reclamaba el poder, como descendientes de los conquistadores, y por sentirse más leal al espíritu de los Reyes Católicos que los funcionarios del siglo XVIII y principios del XIX. «No queremos que nos gobiernen los franceses», escribía Cornelio Saavedra al virrey Cisneros en Buenos Aires, 1810. Montevideo, en cambio, se declaró casi unánimemente por España. Se exceptuaron los franciscanos, cuyo convento el gobernador Elío hizo forzar a los soldados. ¿Por qué cruzó los Andes el argentino San Martín? Porque los partidarios de España recibían refuerzos de Chile. Pero desde 1810 hasta 1814 España, ocupada por las tropas francesas, no pudo enviar tropas a América. Y, sin embargo, la guerra fue terrible en esos años en casi todo el continente. ¿Quienes peleaban en ella, de una y otra parte, sino los mismos americanos? [452]

El 9 de julio de 1816 proclamó la independencia argentina el Congreso de Tucumán. De 29 votantes eran 15 curas y frailes. El Congreso se inclinaba también a la Monarquía. Lo evitó el voto de un fraile. En cambio, los clérigos de Caracas se pusieron al principio de la lucha al lado de España. Verdad que la pugna por la independencia había sido iniciada en Venezuela por un club jacobino. Los llaneros del Orinoco pelearon al principio con Boves por España, después con Paéz por la independencia. Luego el Gobierno de Caracas, como muchos otros Gobiernos americanos, juró solemnemente con el cargo «defender el misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María Nuestra Señora». Ya en 1816, el general Morillo, a pesar de estar persuadido de que: «La convicción y la obediencia al soberano son la obra de los eclesiásticos, gobernados por buenos prelados», había aconsejado enviar a España a los dominicos de Venezuela. ¿Y en Méjico? Si el movimiento de 1821 triunfó tan fácilmente fue porque se trató de una reacción: «Contra el parlamentarismo liberal dueño de España, desde que tras las revoluciones militares iniciadas por Riego, Fernando VII fue obligado a restablecer la Constitución de 1812.» Los tres últimos virreyes y las cuatro quintas partes de los oficiales españoles de guarnición en Méjico eran masones.

La situación está pintada con que Morillo, el general de Fernando VII, era volteriano, y Bolívar, en cambio, aunque iniciado en la masonería cuando joven, proclamaba en Colombia el 28 de septiembre de 1827, que: «La unión del incensario con la espada de la ley es la verdadera arca de la alianza», y en su Mensaje de despedida dirigió al nuevo Congreso esta recomendación suprema: «Me permitiréis que mi último acto sea el recomendaros que protejáis la Santa Religión que profesamos, y que es el manantial abundante de las bendiciones del cielo.» Esta historia no se parece a la que los españoles e hispanoamericanos hemos oído contar. Pero André la ha sacado del Archivo de Indias y de documentos originales, y ni los españoles, ni los hispanoamericanos nos distinguimos por la excelencia de los historiadores. Durante los largos años de la revolución por la independencia, algunos políticos y escritores hispanoamericanos propagaron, como arma de guerra, la leyenda de una América martirizada por los obispos y virreyes de España. Como su partido resultó vencedor, durante todo el siglo XIX se continuó propalando la misma falsedad y haciendo contrastes [453] pintorescos entre «las tinieblas del pasado teocrático y las luminosidades del presente laico». Lo más grave es que un historiador tan serio como César Cantú, había escrito sobre la conquista de Nueva Granada, no obstante existir, desde 1700, la curiosísima historia, ahora reeditada, del dominico Alonso de Zamora, que: «Los pocos indígenas que sobrevivieron se refugiaron en las Cordilleras, donde no les podían alcanzar ni los hombres, ni los perros, y allí se mantuvieron muchos siglos hasta el momento –momento que la Providencia hace llegar más pronto o más tarde– en que los oprimidos pudieron exigir cuentas de sus opresores.» Verdad que en otro tomo de su historia se olvida de su bonita frase y reconoce que en Nueva Granada había a principios del siglo XIX unos 390.000 indios y 642.000 criollos, además de 1.250.000 mestizos, que no vivían seguramente fuera del alcance de los hombres y de los perros.

Alguna vez ha protestado España contra estas falsedades. Generalmente las hemos dejado circular, sin tomarnos la molestia de enterarnos. Pero esto de no enterarnos es inconsciencia, y la inconsciencia es una forma de la muerte. Lo característico de la conciencia es la inquietud, la vigilancia constante, la perenne disposición a la defensa. Ser es defenderse. La inquietud no es un accidente del ser, sino su esencia misma. Conocida es la antigua fábula latina: «Erase la Inquietud, que cuando cruzaba un río y vio un terreno arcilloso, cogió un pedazo de tierra y empezó a modelarlo. Mientras reflexionaba en lo que estaba haciendo, se le apareció Júpiter. La Inquietud le pidió que infundiera el espíritu al pedazo de tierra que había modelado. Júpiter lo hizo así de buena gana. Pero como ella pretendía ponerle a la criatura su propio nombre, Júpiter lo prohibió y quiso que llevara el suyo. Mientras disputaban sobre el nombre se levantó la Tierra y pidió que se llamase como ella, ya que le había dado un trozo de su cuerpo. Los disputantes llamaron a Saturno como juez. Y Saturno, que es el tiempo, sentenció justamente: «Tú, Júpiter, porque le has dado el espíritu, te llevarás su espíritu cuando se muera; tú, Tierra, como le diste el cuerpo, te llevarás el cuerpo; tú, Inquietud, por haberlo modelado, [454] lo poseerás mientras viva. Y como hay disputa sobre el nombre, se llamará homo, el hombre, porque de humus (tierra negra) está hecho.»

Vivir es asombrarse de estar en el mundo, sentirse extraño, llenarse de angustia ante la contingencia de dejar de ser, comprender la constante probabilidad de extraviarse, la necesidad de hacer amigos entre nuestros con-seres, la contingencia de que sean enemigos, y estar alerta a lo genuino y a lo espúreo, a la verdad y al error. La inquietud no es un accidente, que a unos les ocurre y a otros no. Esta es la esencia misma de nuestro ser. Y por lo que hace a la patria, en cuanto la patria es espíritu y no tierra, es el ser mismo. Nuestra inquietud respecto de la patria es, en verdad, su quinta esencia. Somos nosotros, y no ella, los que hemos de vivir en centinela; nos hemos de anticipar a los peligros que la acechan, sentir por ella la angustia cósmica con que todos los seres vivos se defienden de la muerte, velar por su honra y buena fama, y reparar, si fuere necesario, los descuidos de otras generaciones.

No fue meramente humildad nuestra, sino incuria, la razón de que se nos borrara del espíritu el sentido ecuménico de España. Incuria nuestra y actividad de nuestros enemigos. Mirabeau descubrió en la Asamblea Nacional que la fama de Luis XIV se debía en buena parte a los 3.414.297 francos (calculados al tipo de 52 francos el marco de plata) que distribuyó entre escritores extranjeros para que pregonasen sus méritos. Luis XIV fue seguramente el enemigo más obstinado y cruel que jamás tuvo España. Al mismo tiempo que colocaba a su nieto en el trono de Madrid decía secretamente a su heredero en sus Instrucciones al Delfín: «El estado de las dos coronas de Francia y España se halla de tal modo unido que no puede elevarse la una sin que cause perjuicio a la otra.» De otra parte explicaba a su hijo la razón de haber auxiliado a Portugal, después de haberse comprometido con España a no hacerlo, diciendo que: «Dispensándose de cumplir a la letra los tratados no se contraviene a ellos en sentido riguroso.» La tesis de Luis XIV es falsa. A España no le perjudica que Francia sea fuerte. Lo que le dañaría es que fuera tan débil y atrasada como Marruecos. Ni Francia ha perdido nada por la pujanza de Italia, ni tampoco se debilitaría con el poder de España. Pero todavía Donoso Cortés tuvo que contestar a un publicista francés que aseguraba que el interés de Francia consistía en que España no saliera de [455] su impotencia, para no tener que atender al Pirineo en caso de pelear con Alemania.

Ello es exagerado, y todo lo exagerado es insignificante, decía Talleyrand. Si no hubiera más política internacional que debilitar al vecino, como afirmaba Thiers, bien pronto desaparecería toda política, porque los vecinos se confabularían contra la nación que la emprendiera, y el mundo se descompondría en la guerra de todos contra todos. La defensa de la patria no excluye, sino que requiere, el respeto de los derechos de las otras patrias. Pero la apologética no es exagerada sino cuando se hace exageradamente. Es tan esencial a las instituciones del Estado y a los valores de la nación como a la vida de la Iglesia. Si no se sostiene, caen las instituciones y perecen los pueblos. Es más importante que los mismos ejércitos, porque con las cabezas se manejan las espadas, y no a la inversa. Esto que aquí inició la «Acción Española», que es la defensa de los valores de nuestra tradición, es lo que ha debido ser, en estos dos siglos, el principal empeño del Estado, no sólo en España, sino en todos los países hispánicos. Desgraciadamente no lo ha sido. No defendimos lo suficiente nuestro ser. Y ahora estamos a merced de los vientos.

Todos los países de Hispanoamérica parecen tener ahora dos patrias ideales, aparte de la suya. La una es Rusia, la Rusia soviética; la otra, los Estados Unidos. Hoy es Guatemala; ayer, Uruguay; anteayer, el Salvador; no pasa semana sin noticia de disturbios comunistas en algún país hispanoamericano. En unos los fomenta la representación soviética; en otros, no. Rusia no la necesita para influir poderosamente sobre todos, como sobre España desde 1917. Es la promesa de la revolución, la vuelta de la tortilla, los de arriba, abajo; los de abajo, arriba; no hay que pensar si se estará mejor o peor. Sus partidarios dicen que tenemos que pasar quince años mal para que más tarde mejoren las cosas. Sólo que no hay ejemplo de que las cosas mejoren en país alguno por el progreso de la revolución. Sólo mejoran donde se da máquina atrás. La revolución, por sí misma, es un continuo empeoramiento. No hay en la historia universal un solo ejemplo que indique lo contrario. [456]

Los Estados Unidos son la fascinación de la riqueza, en general, y de los empréstitos, particularmente. Algunos periódicos se quejan de que las investigaciones realizadas en el Senado de Washington, sobre la contratación de empréstitos para países de la América hispánica, hayan descubierto que algunos bancos de Nueva York han impuesto reformas fiscales y administrativas, que las repúblicas aceptaron. Ningún escrúpulo se ha alzado contra esta ingerencia de los banqueros norteamericanos en la vida local. Los banqueros se han convertido en colegisladores. Y la conclusión que ha sacado el Senado de Washington es que todavía hace falta apretar mucho más las clavijas de los países contratantes, si han de evitarse suspensiones de pagos, y eso que las últimas falencias hispanoamericanas más se deben al acaparamiento del oro por los Estados Unidos y Francia, que a la falta de voluntad de los deudores.

He ahí, pues, dos grandes señuelos actuales. Para las masas populares, los inmigrantes pobres y las gentes de color, la revolución rusa; para los políticos y clases directoras, los empréstitos norteamericanos. De una parte, el culto de la revolución; de la otra, la adoración del rascacielos. Y es verdad que los Estados Unidos y Rusia son, por lo general, incompatibles y que su influencia se cancela mutuamente. Rusia es la supresión de los valores espirituales, por la reducción del alma individual al hombre colectivo; los Estados Unidos, su monopolio, por una raza que se supone privilegiada y superior. Rusia es la abolición de todos los imperios, salvo el de los revolucionarios; los Estados Unidos, al contrario, son el imperio económico, a distancia. Dividida su alma por estos ideales antagónicos, aunque ambos extranjeros, los pueblos hispánicos no hallarán sosiego sino en su centro, que es la Hispanidad. No podrán contentarse con que se les explote desde fuera y se les trate como a repúblicas de «la banana». Tampoco con la revolución, que es un espanto, que sólo por la fuerza se mantiene. El Fuero Juzgo decía magníficamente que la ley se establece para que los buenos puedan vivir entre los malos. La revolución, en cambio, se hace para que los malos puedan vivir entre los buenos.



De cuando en cuando se alzan en la América voces apartadas, señeras, que advierten a sus compatriotas que no debían de ser tan malos los principios en que se criaron y desarrollaron sus sociedades, [457] en el curso de tres siglos de paz y de progreso. A la palabra mejicana de Esquivel Obregón responde en Cuba la de Aramburu, en Montevideo la de Herrera y la de Vallenilla Lanz en Venezuela. Son voces aisladas y que aún no se hacen pleno cargo de que los principios morales de la Hispanidad en el siglo XVI son superiores a cuantos han concebido los hombres de otros países en siglos posteriores y de más porvenir, ni tampoco de que son perfectamente conciliables con el orgullo de su independencia, que han de fomentar entre sus hijos todos los pueblos hispánicos capaces de mantenerla. En trabajos sucesivos hemos de mostrar la fecundidad actual de esos principios. Hay una razón para que España preceda en este camino a sus pueblos hermanos. Ningún otro ha recibido lección tan elocuente. Sin apenas soldados, y con sólo su fe, creó un Imperio en cuyos dominios no se ponía el sol. Pero se le nubló la fe, por su incauta admiración del extranjero, perdió el sentido de sus tradiciones y cuando empezaba a tener barcos y a enviar soldados a Ultramar se disolvió su Imperio, y España se quedó como un anciano que hubiese perdido la memoria. Recuperarla, ¿no es recobrar la vida?
"¡Vosotros no sabéis por qué me matáis! ¡Yo si sé por qué muero: por que vuestros hijos sean mejores que vosotros!", se cuenta dijo Maeztu momentos antes de ser fusilado, dirigiéndose a quienes se disponían a matarle. Ramiro de Maeztu no murió increpando a sus asesinos ni lamentándose de su mala suerte, sino ofrendando su sangre para que fecundara la tierra española y para obtener del Señor que bendijera y llevase al recto camino a los hijos de sus verdugos.

Preso arbitrariamente al iniciarse el Alzamiento Nacional en julio de 1936, Maeztu fue sacado de la cárcel de las Ventas en la madrugada del 29 de octubre, y, en el momento de salir, se postró a los pies de un sacerdote, también cautivo, y le dijo: "Padre, absuélvame", recibiendo viril y piadosamente esa absolución que recuerda la de los antiguos cruzados antes de entrar en combate o, más propiamente, la de los mártires antes de salir a la arena del circo a ser destrozados por las fieras.

"Amad a vuestros enemigos. Haced bien a los que os aborrecen y maldicen", decretó, con caracteres de orden imprescriptible y eterna, quien ofrendó su vida por la salvación de todos los hombres, sin exceptuar a los que le daban muerte inhumana. Y Maeztu, empapado de espíritu cristiano, supo ser discípulo del Maestro divino y morir sin rencores y sin odios, bendiciendo a los hijos de sus matadores.


Maeztu murió amando y no odiando. Su muerte es la más bella página que jamás escribió en su vida. Con contarse éstas por millares, es aquella cuya meditación mayor bien puede hacernos". Evocación, por Eugenio Vega Latapie

Fue asesinado el 29 de octubre de 1936 junto con Ramiro Ledesma Ramos por milicianos del Frente Popular. Su alegato a favor de la hispanidad quedará quizá como su obra más perdurable por su exhaustividad, relevancia y vigencia.




VER+:
LA DEFENSA DEL ESPÍRITU Y DE LA HISPANIDAD 
SUPERAR LA CRISIS EUROPEA 
Y EL CANSANCIO ESPIRITUAL


12 RAZONES PARA CELEBRAR 
EL 12 de OCTUBRE 
DÍA DE LA HISPANIDAD

domingo, 25 de junio de 2017

💀 LA LOCURA COLECTIVA DEL CASTROCHAVISMO y CANCIÓN "YO SOY LIBERTADOR"


💀 La locura colectiva 

El problema de la locura colectiva es que al estar inmersos en ella, no nos damos cuenta de la misma.

Los signos de locura han estado presentes desde el comienzo de la revolución bolivariana, pero solo harán su efecto si bajamos la guardia. Sigamos luchando y votando por el futuro de Venezuela que queremos. 
Batalla Psicológica, Memorándum:

1. El comunismo necesita imperiosamente neutralizar o silenciar a las mayorías. Son su peor y mortal obstáculo, aunque no lo parezca.
2. La revolución ha montado una calculada guerra psicológica, y procura disimularla con un señuelo de "Guerra Convencional Abierta-represiva" (Open-reprisal-lure). 
3. El régimen revolucionario intenta provocar en la resistencia opositora, el conocido proceso en línea de Psy-War:
CONFUSIÓN-DECEPCIÓN-FRUSTRACIÓN-ADAPTACIÓN.
4. En este segmento el régimen aplica un ataque psicológico de "Destrucción de la Mentalidad Despierta". Necesita y le es vital una APATÍA POR DECEPCIÓN en la oposición que aún no logra conseguir, porque ese proceso es y debe ser constantemente obstaculizado.
5. Manipulación de las Leyes: Esta técnica de operación, muy usada en Cuba y otros estados totalitarios, no tiene como objetivo principal una "ventaja legitimadora" de las acciones revolucionarias; lo que procura con afán principal es crear la sensación de decepción-frustración en el adversario. Esta "ventaja legitimadora" es puramente alevosa, inexistente y virtual, opera al contrario y disminuye cualitativamente la cohesión en las bases de quien lo aplica. Suele ser una técnica psicológica de alto costo político. (Es conveniente tener presente que todo lo que hizo Hitler fue legal porque mediante una ley habilitante y un parlamento sumiso, formuló todas las leyes que necesitaba).La oposición debe criticar y fuertemente atacar toda violación de la legalidad y la constitucionalidad.
6. Ocultar la Reacción Neurálgica: El régimen revolucionario sabe que pisa arenas movedizas y busca ocultarlo. Para ello acelera el intento de DESMORALIZACIÓN de quienes ya han reaccionado, porque sabe que la perseverancia activa en la reacción es detonante para quienes son NEURÁLGICOS a su estabilidad y no han reaccionado aún plenamente (pilares de soporte). El régimen teme el contagio por reacción, porque mientras su proceder otorga mayores razones y argumentos, el detonante sigue encendido. (De ahí el aplastamiento a los Comisarios, a los Gobernadores y Alcaldes de Oposición, a los Empresarios, etc.).
7. Estamos en una Guerra de Sensaciones: El régimen está atacando todas las áreas: Gente de Petróleo, Militares Democráticos, Fuerza Armada Nacional, Sociedad Civil, Empresarios, Medios de Comunicación, etc., para que los opositores experimenten la sensación de que no hay más nada que hacer, que no tienen salida, que esta guerra la pierden o para que lancen el último cartucho de "honrilla". Pura sensación para desmoralizar y ocultar la reacción restante.
8. En la medida en que las personas de la resistencia opositora permitan que el ataque psicológico las afecte, la revolución se mantendrá "ganando", y en la medida en que el espíritu de las personas en resistencia se mantenga firme y decidido a que de esto saldrán fortalecidos, aunque económicamente empobrecidos, pero se lograrán losobjetivos de retornar a la Democracia para que se convierta en una Democracia Permanente.
9. Las personas en la resistencia tienen que seguir luchando, cada uno desde su entorno, con perseverancia, sin miedo y con inteligencia, pero -por encima de todas las cosas- con la seguridad de que están ganando, a pasos muy lentos pero seguros. No se debe permitir que algún espíritu decaiga o sea víctima de la Operación Psicológica revolucionaria, ayudar a elevarlo inmediatamente es una acción estratégica. O como dice Belmonte: Impermeables al Desaliento!!!
10. Ganar por Jaque simple: Las Operaciones Psicológicas buscan tácticas que le permitan ganar por Jaque simple, tener que llegar al difícil Jaque Mate. Es decir, inducir en el adversario una sensación de derrota virtual que le otorgue al atacante la rendición práctica del adversario. Desmoronar la Fortaleza y Valor Interno del resistente: De lo que se trata es de extinguir y eliminar la VOLUNTAD DE LUCHAR que posee el adversario, aquí está el centro de toda lucha. Por eso los ajedrecistas -estrategas en tablero- siempre dicen: "No se pierde hasta que se llega a la última contienda".
11. Conócete a ti mismo: Es preciso también conocer tus potencialidades. La resistencia opositora lleva en sí valiosísimas ventajas en la lucha contra la tiranía y es muy importante para el régimen que los venezolanos en resistencia no tengan conciencia de ello, que no reconozcan la dimensión de sus potencialidades. La resistencia en Venezuela posee: Argumento, Verdad y Razón, Moral, Unidad, Interés Común y Fervor Patriótico, Convicción, Voluntad de Lucha, Necesidad de Triunfo, Coraje y Sacrificio, Capacidad de Construcción de un Nuevo País, Inteligencia, Información y Comunicación, Capital Humano, Solidaridad, Disciplina, Táctica, Fe de Estrategia y Claridad de Objetivo, Conciencia de Ventaja, Conquistas Moralizantes, entre otras muchas potencias. Es precisamente en este momento que los ciudadanos civiles debemos tener más presente el objetivo inmediato del régimen revolucionario: La aplicación del conocido proceso en línea de Psy-War: 
CONFUSIÓN-DECEPCIÓN-FRUSTRACIÓN-ADAPTACIÓN. Y así mismo, hay que tener en cuenta que en la extensa masa crítica de resistencia opositora, todavía la operación revolucionaria no logra hacer que se introduzca de lleno -ni mucho menos- en la primera fase: de la CONFUSIÓN a la DECEPCIÓN. En esta línea de Psy-War está la batalla estratégica de los civiles, cuyo escenario es: LA CALLE.

De esta manera, sin optimismos infundados, la resistencia debe estar muy activada y la extensa ciudadanía en resistencia debe evitar que otros colaboren -aun haciéndolo de buena fe- con mensajes de tendencia confusa, decepcionante o frustrante. La desesperación desequilibrada es síntoma de estas tendencias.
Por favor distribuye ampliamente este mensaje. Con tu participación y colaboración activa, VENEZUELA va a volver a la DEMOCRACIA! Y esta vez va a ser una Democracia Permanente...





Yo Soy Libertador "AV Martins"
Canción dedicada a los libertadores de Venezuela


🚢🚶⛪ EL CAMINO INGLÉS (THE WAY OF St JAMES) DESDE EL REINO UNIDO INGLATERRA EUROPA


 Peregrinación desde la abadía de Finchale hasta la catedral de Durham por ser puntos de desembarco.


🚢🚶⛪

"Ultreia, suseia, Santiago" 
(Ánimo, que más allá, 
más arriba, está Santiago). 

Desde la abadía de Finchale -el auténtico comienzo del Camino Inglés a Santiago- hasta la catedral de Durham. Se superaba así la cifra de los que habían protagonizado la del año anterior, que tuvo el honor de ser la primera en medio milenio. La Coruña y Ferrol fueron amplia y repetidamente citadas por la profesora Penélope Johnson en su explicación inicial a los peregrinos como lugares de desembarco, «donde echaban pie a tierra los antepasados después de una travesía que en algún momento habrá que recuperar».

El recorrido fue de algo menos de ocho kilómetros pero de un gran simbolismo, puesto que no solo era el que hacían los peregrinos en la Edad Media sino que fue prohibido bajo pena de muerte por el rey Enrique VIII de Inglaterra. El Ayuntamiento de Durham colaboró ahora con el grupo de voluntarios, a su vez potenciado el año pasado desde el Xacobeo, empeñado este en recuperar la tradición en tierras del noreste de Inglaterra muy cercanas a Escocia.


Una vez en Finchale, el profesor Benjamin Dodd hizo una documentada exposición sobre la vida de San Godric, fundador de la abadía y él mismo peregrino a Compostela, a lo que siguió la intervención de la profesora Johnson muy centrada en Galicia y resaltando el valor histórico de La Coruña y Ferrol, así como el paisaje del Golfo Ártabro.


El recorrido se realizó sin incidentes. Al llegar al centro de Durham, al nutrido grupo se unió el alcalde, concejales y hasta dos personas que, vestidas a la usanza medieval y tocando una gaita, los condujeron hasta la catedral, en un ritual no solo elegante sino también muy solemne.

A todos los participantes se les entregó un folleto informativo remitido desde Galicia y centrado en el Camino Inglés, y una certificación de que habían realizado los primeros kilómetros de esa ruta jacobea.

Camino Inglés

No solo los peregrinos ingleses optaban por iniciar las rutas del Camino de Santiago desde las costas coruñesas hacia Santiago de Compostela. En realidad, el conocido como Camino Inglés, con sus variantes desde A Coruña o Ferrol, era en el alto y bajo medievo un compendio de itinerarios recorridos por devotos ingleses, sí, pero también escoceses, irlandeses, escandinavos o flamencos, esto es, del norte y oeste de Europa, con destino a la Catedral de Santiago. Por ello eran varios los puertos de partida y no menos los destinos, a menudo fijados a merced de las tempestades que sacudían los navíos de poco calado que traficaban en los puertos secundarios gallegos. El juego de entrantes y salientes del accidente que los romanos bautizaron como Magnus sinus Artabrorum, o golfo Ártabro, constituía en conjunto el punto de arribada de las peregrinaciones, valiéndose luego, por tierra, de los antiguos Caminos Reales y otras sendas.

Unos trescientos años después de la inventio –o descubrimiento de la tumba de Santiago en el siglo IX- la peregrinación pasó a convertirse en un fenómeno de masas al que no eran ajenos los pobladores anglosajones, entusiastas de las marchas a santuarios europeos.

Una ruta marítima para evitar a los asaltantes 
y reducir el tiempo de peregrinaje

Suponía el itinerario anfibio una ruta práctica y segura. Aventurarse al viaje por mar, no exento de riesgos, reducía el peregrinaje a unas tres semanas, ida y vuelta, frente a los cerca de cinco meses que duraba el periplo para aquellos que cruzaban Francia y los duros Pirineos por unos caminos infestados de maleantes y ladrones de todo pelaje.

El Camino de Santiago Inglés alcanzó su apogeo en el siglo XV, periodo de mayor afluencia de súbditos y barcos ingleses que tenían como destino el puerto de A Coruña, rada que ostentaba ya entonces el permiso oficial aduanero para la descarga de mercancías y pasajeros. Los desembarcos más numerosos se documentaron coincidiendo con los años santos 1428, 1434 y 1445. Registros similares de peticiones de licencias de embarque para los peregrinajes por mar desde las Islas Británicas dejaron constancia de los periodos jacobeos. Esas fechas redundan en que los años santos se suceden con una cadencia regular de seis, cinco, seis y once años, o lo que es lo mismo, 14 cada siglo.

Pero el flujo floreciente de penitentes religiosos por el Camino de Santiago Inglés, aumentado por el eco propagandístico de las cruzadas y los caballeros que en su viaje a Tierra Santa se apartaban a esta costa, se vio menguado casi hasta el extremo con la reforma protestante.

Tanto la variante desde A Coruña, también conocida por Camiño do Faro, como la iniciada en el puerto de Ferrol, no suponen más que un afluente al caudaloso Camino Francés. Sin embargo, la importancia histórica de esta ruta Camino de Santiago favoreció la instauración de monasterios, hospitales y las órdenes religiosas que se encargaban de su atención. En definitiva, los valedores del peregrino.

La travesía por el temible océano

"No se piensa en reír cuando se embarca para Santiago. Para muchos es un dolor. Desde que se sube a bordo en Sandwich, en Winchelsea, en Bristol, o allí donde se puede, el corazón empieza a temblar. Lleva rápida la canoa, marinero, para que nuestros peregrinos se diviertan un poco, ya que algunos gemirán antes de que sea medianoche". Así reza este inquietante fragmento del poema Pilgrims Sea-Voyage and Sera-Sicknes. Si la peregrinación por tierra era todo un reto de supervivencia, la marítima, en ocasiones, aún ponía más a prueba las aptitudes y la fe del peregrino. En los siglos tempranos de la peregrinación a Santiago, a bordo de naves mercantes medievales de tipo kogge y hulk, hacinados como una mercancía más y tras haber pagado el costoso pasaje de ida y vuelta, los peregrinos de allende los mares se dirigían al País de Santiago.

La odisea marítima hasta las costas de Galicia y del Cantábrico gozó de mucho auge entre los siglos XII y XV. Mientras que un peregrino a pie empleaba, en el mejor de los casos, una estación del año o varias para ir y regresar de Santiago, por mar podía consumir de diez días a tres semanas, a lo sumo, siempre dependiendo de las tempestades, la dirección de los vientos y mil y un imprevistos. Conforme las peregrinaciones se hicieron más frecuentes, los armadores tuvieron que solicitar para cada viaje alguno de los permisos de la Corona, que les autorizaba a embarcar un número determinado de peregrinos. Durante la travesía, los peligros podían acechar tanto del exterior como del interior de la nave. Los pasajeros con menos recursos viajaban en condiciones deplorables, expuestos a infecciones o a enfermar por comer alimentos en mal estado.

Según cita el historiador y especialista en temática jacobea, Francisco Singul, en el prólogo de la obra Los Caminos de la mar a Santiago de Compostela "Escandinavos, flamencos y británicos fueron los pueblos que, por su situación en la fachada atlántica, emplearon con mayor empeño las vías marítimas para alcanzar A Coruña, Ferrol, Ribadeo, Muros y Noia" . 

Noruegos como el rey Sirgud Jorsalafar en 1108 o San Reginaldo III en el año 1151 viajaron a Galicia, como apunta el profesor Vicente Almazán en Dinamarca Jacobea, Historia, Arte y Literatura. Almazán también cita la magna expedición de 1217, donde participaron daneses, noruegos, renanos y frisones, y recoge las palabras del cronista: "teniendo el viento a nuestro favor llegamos el viernes siguiente a La Coruña, habiendo anclado nuestros navíos salimos al día siguiente hacia Compostela y después de haber ido a adorar a Dios y al Santo Apóstol regresamos a La Coruña donde tuvimos que esperar nueve días a que se calmaran los vientos que nos eran contrarios".

Los ingleses utilizaron sobre todo los puertos de Dartmouth, Plymouth, Bristol, Southampton, Londres y Newcastle para embarcar hacia Galicia. Los irlandeses hicieron lo propio desde Galway, Kinsale y Dublín, según recogen Feliciano Novoa y Pilar Ramos en Los caminos de la mar a Santiago de Compostela. 

La Rochelle, Burdeos y Bayona también vieron desembarcar peregrinos que continuaban a pie por el Camino Francés. En el Cantábrico, puertos del Camino de la Costa como los de San Sebastián, Castro Urdiales, Laredo, Gijón y Ribadeo, fueron también recurrentes. 

"La Coruña se consideraba el puerto de Santiago", como añade Vázquez de Parga en el primer tomo de Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela. Varios autores de los aquí comentados hacen alusión al Año de la Perdonanza de 1434, cuando se autorizó el embarque de 2.310 peregrinos, debido al cual el precio de los derechos de anclaje en el Puerto de La Coruña aumentaron de 2.000 a 14.000 maravedíes. En palabras de Braulio Valdivieso en Aventura y Muerte en el Camino de Santiago: "el ansia de los jacobeos era llegar a la Tumba Apostólica o errar hasta la muerte que transportaba a la vida eterna" .




14 de las 18 localidades por las que transcurre la ruta hasta Santiago de Compostela pasan a formar parte de su estructura

La recién creada "Asociación do Camiño Inglés" tendrá su primer presidente en Manuel Mirás, actual alcalde de Oroso, mientras que la vicepresidencia corresponde al concello de Ordes; la secretaría queda en manos de Betanzos y la tesorería de Carral y los tres vocales son para Mesía, Pontedeume y Narón. 

La asociación estará constituida por 14 de los 18 concellos o ayuntamientos de la provincia de A Coruña por los que transcurre esta ruta: Ferrol, Narón, Neda, Fene, Cabanas, Pontedeume, Miño, Paderne, Betanzos, Abegondo, Carral, Mesía, Ordes, Oroso y Santiago. Tan solo no se han sumado a ella las localidades de A Coruña, Culleredo y Cambre.

El Camino Inglés es una ruta jacobea con muchos cientos de años de tradición utilizada por los peregrinos del norte y oeste de Europa que llevaba en barco a las costas de A Coruña con destino a Santiago de Compostela. Entre estos peregrinos se encontraban sobre todo ingleses, aunque también escoceses, irlandeses, escandinavos o flamencos, que tomaban las variantes que nacen en A Coruña o Ferrol. Actualmente es una ruta en auge que cada vez toman más peregrinos y que va aumentando sus servicios y alojamientos dedicados al peregrino. Además, desde hace unos meses ya es posible obtener la compostela partiendo desde Ferrol o Coruña.





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