EL Rincón de Yanka: 2017

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#GALICIANOARDELAQUEMAN

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domingo, 22 de octubre de 2017

🌎 #EFECTOOVERVIEW: TOMAR DISTANCIA PARA CONOCERNOS MEJOR

El «Overview effect», descrito por el autor Frank White en 1987, se refiere a una experiencia relatada por astronautas que han visto la Tierra desde el espacio, y que es capaz de cambiar su punto de vista y percepción sobre el lugar que ocupa la humanidad. La experiencia común pasa por un sentimiento de admiración hacia el planeta, una profunda comprensión del ciclo de la vida y un renovado sentido de la responsabilidad por el cuidado del medio ambiente.

La vida en el Espacio tiene importantes consecuencias para el cerebro de los astronautas. Durante los viajes espaciales el cerebro se ve sometido a un estrés constante. El cambio de los líquidos en la cabeza provoca la constante sensación de estar del revés. Sin embargo, en el Espacio no hay ni arriba ni abajo. Por tanto, el cuerpo se ve inmerso en una desorientación que provoca sensación de agotamiento.

Sin embargo, el cerebro humano tiene una enorme capacidad para adaptarse a señales contradictorias que envía el cuerpo, tras vivir condiciones extremas. Esta es la principal conclusión que recoge un estudio, Brain-DTI, realizado por la ESA (Agencia Espacial Europea) en colaboración con diversas universidades belgas (Antwerpen, Liege y Leuven).

Los primeros avances de la investigación desvelan, a su vez, que la experiencia es un factor clave. Por esta razón, el cerebro de los astronautas que ya han protagonizado previamente alguna misión, tiene una mayor capacidad de adaptación a estas reacciones contradictorias.





LE PREGUNTARON A RUMI...



Le preguntaron a Rumi, maestro espiritual persa del siglo XIII: 

¿Qué es el veneno? 
- Cualquier cosa más allá de lo que necesitamos es veneno.
Puede ser el poder, la pereza, la comida, el ego, la ambición, el miedo, la ira, o lo que sea ...
¿Qué es el miedo? 
- La no aceptación de la incertidumbre. Si aceptamos la incertidumbre, se convierte en aventura.
¿Qué es la envidia? 
- La no aceptación de la bienaventuranza en el otro. Si lo aceptamos, se torna en inspiración.
¿Qué es la ira? 
- La no aceptación de lo que está más allá de nuestro control. Si aceptamos, se convierte en tolerancia.
¿Qué es el odio? 
- La No aceptación de las personas como son.
Si las aceptamos incondicionalmente, a continuación, se convierte en amor.

¿Qué es la madurez espiritual?
1. Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.
2. Es cuando aceptamos a las personas como son.
3. Es cuando entendemos que todos están acertados según su própia perspectiva.
4. Es cuando se aprende a "dejar ir".
5. Es cuando se es capaz de no tener "expectativas" en una relación, y damos de nosotros mismos por el placer de dar.
6. Es cuando comprendemos que lo que hacemos, lo hacemos para nuestra propia paz.
7. Es cuando uno para de demostrar al mundo lo inteligente que es.
8. Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás.
9. Es cuando paramos de compararnos con los demás.
10. Es cuando se está en paz consigo mismo.
11. La madurez espiritual es cuando somos capaces de distinguir entre "necesidad" y "querer" y somos capaces de dejar ir ese querer...
Por último y lo más importante! 
12. Se gana la madurez espiritual cuando dejamos de anexar la "felicidad" a las cosas materiales.

VER+:

SUFISMO: EL CORAZÓN DEL ISLAM


ORACIÓN SUFÍ



sábado, 21 de octubre de 2017

ASOMBRO Y EMPATÍA: DOS DESAFÍOS COMPLEMENTARIOS PARA LA EVANGELIZACIÓN


Asombro y empatía


Dos claves para renovar el lenguaje 
de la evangelización y de la catequesis. 

EN EL AMPLIO MAR DEL CRISTIANISMO, EN CUANDO UNO EMPRENDE LA NAVEGACIÓN, ENCUENTRA SIEMPRE AGUAS NUEVAS. Y EL SEÑOR CAMINA SOBRE ELLAS, CON LA ASOMBROSA MAJESTAD DE LOS HOMBRES LIBRES. 

"VIVIR EN EL ESPÍRITU ES EXPERIMENTAR LA MISERICORDIA CON ASOMBRO QUE NOS IMPULSA EN CONSTANTE CONVERSIÓN,CAMBIO Y RENOVACIÓN DE COMUNIÓN"

Lo mejor que podemos sentir es el lado misterioso de la vida.
Este es el sentimiento que se encuentra en el fondo
del arte y de la verdadera ciencia.
Quien no puede sentir asombro ni sorpresa está como muerto.
Sus ojos se apagaron. 

"La cosa más hermosa que podemos experimentar es el misterio. Es la fuente de todo verdadero arte y ciencia. Aquél a quien esta emoción le es extraña, que no puede hacer una pausa para meditar y permanecer en un rapto de asombro, está tan bien como muerto: sus ojos están cerrados." 

[Albert Einstein (1879-1955), físico alemán, Premio Nobel de Física 1921]

La capacidad de entusiasmo 
es signo de salud espiritual. 
Gregorio Marañón 

«El asombro es la base de la adoración.» 
"Sartor Resartus" (1833-34) 
THOMAS CARLYLE


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¿Estaremos a la altura de una evangelización que realmente sea nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones, como quería san Juan Pablo II?, ¿de una catequesis renovada, más esencial, más mistagógica y más inculturada con el hombre de hoy, sobre todo con las nuevas generaciones?En nuestras manos está el intentarlo, a sabiendas de que, como nos dice Francisco, más vale «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a sus propias seguridades» (Evangelii gaudium, 49).
El lenguaje del amor 
Introducción: 
Dos desafíos complementarios 

Nadie duda de que el lenguaje es para la comunicación mucho más que un conjunto de códigos de comprensión1. En la comunicación de la fe ocurre exactamente lo mismo, tanto en la evangelización en general como en la catequesis en particular. Por eso, cuando hablamos del lenguaje de la evangelización y de la catequesis, hablamos de todo ese mundo de referencias cognitivas, simbólicas, emotivas y motivadoras del ser humano, creyente y no creyente, en el diálogo vital que trata 
del sentido de sus vidas, de la apertura a la experiencia y a la revelación religiosa, y que constituye un contexto en el que los códigos lingüísticos no son solo los idiomáticos, sino todos aquellos códigos de sensación y de comprensión que consideramos su cultura. Por eso, los lenguajes de la evangelización y de la catequesis no son elementos meramente metodológicos, sino constitutivos. Y están sometidos a la doble fidelidad a la que nos invita la misión evangelizadora y catequística de hoy, como explica el Directorio general para la catequesis: Si Jesucristo constituye la viva y perfecta relación de Dios con el hombre y del hombre con Dios, de Él recibe la pedagogía de la fe, en la que se nos da «una ley fundamental para toda la vida de la Iglesia (y por tanto para la catequesis): 
la fidelidad a Dios y al hombre, en una misma actitud de amor». Por eso, «será auténtica aquella catequesis que ayude a percibir la acción de Dios a lo largo de todo el camino educativo, favoreciendo un clima de escucha, de acción de gracias y de oración, y que a la vez propicie la respuesta libre de las personas, promoviendo la participación activa de los catequizandos». Lo cual «comporta para la catequesis la tarea nunca acabada de encontrar un lenguaje capaz de comunicar la Palabra de Dios y el Credo de la Iglesia, que es el desarrollo de esa Palabra, a las distintas condiciones de los oyentes» 2

Se trata del principio de la doble fidelidad: fidelidad al mensaje y fidelidad al destinatario. El lenguaje evangelizador y catequético ha de ser a la vez –y dándole a ambos objetivos la misma importancia– fiel a la Palabra de Dios y fiel a la palabra (el lenguaje, el ámbito lingüístico de comprensión) del hombre de hoy, su destinatario, teniendo en cuenta su mundo y su cultura. 

Como nos dice el papa Francisco, «el encuentro catequístico es un anuncio de la Palabra y está centrado en ella, pero siempre necesita una adecuada ambientación y una atractiva motivación, el uso de símbolos elocuentes, su inserción en un amplio proceso de crecimiento y la integración de todas las dimensiones de la persona en un camino comunitario de escucha y de respuesta […]. Hay que atreverse a encontrar los nuevos signos, los nuevos símbolos, una nueva carne para la transmisión de la Palabra, las formas diversas de belleza que se valoran en diferentes ámbitos culturales  
e incluso aquellos modos no convencionales de belleza que pueden ser poco significativos para los evangelizadores pero que se han vuelto particularmente atractivos para otros» (Evangelii gaudium, 166-167). 

En este trabajo abordamos dos aspectos de esta doble fidelidad del lenguaje evangelizador y catequético. Son dos aspectos entre muchos otros, pero dos aspectos hoy en día indispensables. En primer lugar, y mirando más hacia la fidelidad al mensaje –pero sin olvidar la fidelidad al destinatario–, proponemos una especial atención y recuperación del genuino lenguaje religioso, o lenguaje religioso originario, que es el lenguaje que nos remite a la experiencia religiosa universal, incluso previa a la revelación cristiana, y completamente asumida y reconocida por esta. 

Es el lenguaje del asombro religioso, que ha existido y existirá siempre como seña de identidad de una verdadera religación trascendente, de religación a lo sagrado y a su misterio que es Dios. Se trata de una propuesta de purificación del lenguaje religioso desde la novedad del acontecimiento religioso por excelencia, la encarnación del Hijo de Dios, que ha roto el velo que separaba abismalmente lo sagrado de lo profano. Y que, al mismo tiempo, nos salva de la tentación de una mundanización o secularización de la propuesta cristiana, presentada no pocas veces como una ética –cuando no una ideología– inmanentista y arreligiosa. 

Este requerimiento del lenguaje del asombro sirve para abordar no pocos desafíos de la evangelización y la catequesis de hoy, como son el de apuntar a una nueva evangelización que sea nueva en su ardor explícitamente religioso y a recuperar una verdadera catequesis de la experiencia, de iniciación y de conversión cristianas, y una catequesis más mistagógica. Y que, por tanto, supere una catequesis meramente doctrinal que resbale para quienes no han hecho nunca la experiencia religiosa del asombro, y al mismo tiempo que supere también una catequesis que, con el sano deseo de conectar con la experiencia vital de los destinatarios, termine siendo un bucle que sirva solo para dar vueltas sobre la experiencia humana, sin abrir una puerta a la experiencia del asombro ante Dios y de la conversión a Él. 

El reclamo del asombro en la evangelización y en la catequesis coincide además con la primacía de la transmisión de la experiencia del evangelizador en la evangelización y del catequista en la catequesis, pues solo es capaz de contagiar el asombro quien vive del asombro. Como dice el teólogo José María Castillo, «las creencias religiosas solamente se pueden comunicar desde la propia experiencia religiosa, no meramente desde los conocimientos religiosos. Esto es lo grande y también lo peligroso y exigente que tiene la religiosidad. Por eso hay personas que no paran de hablar de religión y lo que producen es rechazo y malestar. Mientras que otras personas apenas hablan y, sin embargo, su sola presencia transmite tal bondad, tanto respeto, tanta humanidad, que inmediatamente uno siente que ahí está Dios»3

Y –no menos importante– el reclamo del asombro en la evangelización y en la catequesis es capaz de conectar, en este caso en preeminente clave de fidelidad al destinatario, con esa «nostalgia de Dios» que anida en el corazón del hombre secularizado de hoy, que demanda espiritualidad porque anhela amar y ser amado de modo infinito, porque anhela la experiencia de Dios en su sentido más amplio y natural, en su necesidad de sentido y de destino para su vida.


1 Si nos fijamos en el clásico esquema del proceso comunicativo, el lenguaje no conforma solo el mensaje y el canal en el proceso, sino que configura también al emisor y al receptor, y determina tanto la llave del acceso (gate-keeper) de la comunicación como sus efectos (feedback). El lenguaje está en todos los elementos del proceso, porque si bien se identifica principalmente con el canal porque los códigos (a codificar y a descodificar en el proceso) son fundamentalmente lingüísticos, el lenguaje tiene que ver con la persona del emisor y del receptor (con su mundo cognitivo y emotivo), con su capacidad de suscitar embudos y ruidos, frenos y desviaciones en el proceso, y de determinar la reacción del receptor cuando pasa a ser el emisor en la comunicación interactiva. 

2 CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Directorio general para la catequesis, EDICE, Madrid 1997, pp. 164-165 (nº 145-146). En el nº 145 cita a JUAN PABLO II en su exhortación apostólica Catechesi tradendae, 55.

3  Cf. JOSÉ MARÍA CASTILLO, La humanidad de Dios, Trotta, Madrid 2012.


VER+:




EL VICTIMISMO CATALÁN ES EL MISMO QUE LOS SERBIOS: VÍA ESLOVENA CATALANISTA


John H. Elliott: 
"El victimismo catalán es el mismo 
que el de los serbios"
"En la antigua Yugoslavia ocurrió lo que ocurrió porque los serbios vivían obsesionados con los mitos". "Tanto Podemos como el Partido Laborista son partidos muy anticuados". "Crear tantas autonomías ha traído corrupción e ineficiencia".

cómo fue la declaración 
de independencia de Eslovenia 

Bosnia, la guerra separatista 
y nazionalista de la vergüenza

El 6 de abril de 1992 se inició el conflicto en Europa más sangriento desde la II Guerra Mundial. Murieron cerca de 100.000 personas. 

98.000 muertos, un millón de desplazados y limpieza étnica sistemática. El 6 de abril de 1992, la Unión Europea reconoció la independencia de Bosnia-Herzegovina de la deteriorada Yugoslavia. Ese mismo día, un grupo de serbobosnios dispararon a quemarropa frente a un grupo de manifestantes dando inicio a la guerra más cruenta desde la Segunda Guerra Mundial. “Peor aún que el número de muertos es el hecho de que la mayoría de las víctimas fueron asesinados de la manera más feroz, organizada y planeada”, asegura a Efe el director de cine bosnio Dino Mustafic.

La República Socialista de Bosnia y Herzegovina era una de las seis repúblicas constituyentes de Yugoslavia. Dentro de sus fronteras convivían musulmanes, serbios y croatas. Tras la declaración de independencia de Bosnia y la completa ruptura de la antigua Yugoslavia, el ejército serbobosnio comandado por, entre otros, el general Ratko Mladic, quien está siendo juzgado ante el tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) por genocidio, inició una campaña de acoso y derribo con la intención de crear la Gran Serbia.

Hay pocos historiadores que hayan tenido un impacto tan importante en el estudio de la Historia de España como Sir John Huxtable Elliott, más conocido como John H. Elliott. El hispanista británico, cuyas obras como La España imperial y La revuelta de los catalanes son de obligada lectura para cualquier interesado en nuestra historia, llegó a España en los años cincuenta con el objetivo de corregir la historiografía del régimen franquista. Desde entonces, Elliott ha desmontado mitos de la historia de Cataluña y del Imperio español y ha sido uno de los principales autores que ha rebatido la leyenda negra.

Es complicado llegar a la residencia de Elliott. El historiador vive a las afueras de Oxford, de cuya Universidad es profesor emérito, en lo que es un vivo retrato de la campiña inglesa. A pesar de ser otoño es un día soleado, por lo que Elliott nos invita a llevar a cabo la entrevista en una terraza cubierta desde puede verse el jardín. La luz del sol que se refleja a través de los cristales y la atmósfera relajada de la habitación crean un ambiente perfecto para recorrer los distintos episodios de la historia de España.

En sus libros y entrevistas usted repite con frecuencia que el primer objetivo del historiador es desmitificar la Historia. ¿Esto es especialmente relevante en el caso de la historia española?
Claro que sí. Cuando llegué a España en los años cincuenta había una historiografía oficial del régimen franquista que estaba bastante deformada. Se incidía mucho en la España imperial del siglo XVI y en el éxito del régimen al rescatar a España de la amenaza del comunismo. Casi toda la historiografía estaba enfocada para resaltar el régimen, su importancia y su prestigio. Mi objetivo era corregir algunas de estas deformaciones.

En su libro 'Haciendo Historia', usted escribe que aferrarse a un pasado inventado o distorsionado puede conducir al desastre. ¿Se refiere a algún caso en particular?
Probablemente estaba pensando en la historiografía de Cataluña, y en el peso de los mitos en su historia. Y también en lo que ocurrió en la antigua Yugoslavia porque los serbios vivían obsesionados con los mitos. Este victimismo de los serbios es el mismo que el de los catalanes, que durante siglos se han creído víctimas del gobierno de los castellanos. Es muy peligroso agarrarse a este tipo de mitología. Por eso es tan importante la labor del historiador, para dar otra visión del pasado cuando un pueblo está encarcelado dentro de una mentalidad victimista de su propia historia. 

En referencia a Cataluña, usted ha hablado del “síndrome de la nación elegida”.
El victimismo va acompañado muchas veces de un sentido del destino de tu propio país. Estados Unidos por ejemplo tiene este síndrome de creerse el pueblo elegido, igual que lo tuvo Gran Bretaña en los siglos XVIII y XIX, que se creía responsable de una misión civilizadora… esto es muy común en muchos países. En el caso de Cataluña, echaron durante tres o cuatro siglos la culpa de todo a los gobiernos de Madrid y se olvidaron de los defectos de su propia sociedad.
España es un país plural, y eso no gusta a los gobiernos centrales, que quieren más uniformidad y más unidad
Usted ha escrito que “la historia de España parece consistir en un conflicto sin fin entre la diversidad inherente del país y una presión insistente desde el centro por la unidad”. ¿Entonces el problema catalán es inevitable?
España es un país plural, y eso no gusta a los gobiernos centrales, que quieren más uniformidad y más unidad. Entonces existe una tensión perpetua entre la diversidad y la unidad. Esta tensión enriquece en muchos aspectos, pero al mismo tiempo puede llevar a situaciones de confrontación, como se ve ahora con el País Vasco y Cataluña.

¿En qué cree que se parecen el nacionalismo catalán y el escocés?
Tienen parecidos importantes y también diferencias. Una gran diferencia es la cuestión del idioma, que los catalanes han conservado y la mayoría de los escoceses no. El idioma ha sido el centro del nacionalismo catalán. Pero en estas dos últimas décadas hemos visto un resurgimiento de un tipo de nacionalismo que es bastante parecido en los dos países, con una búsqueda de mayor control, lo que se llamaba en la Gran Bretaña del siglo XIX y principios del siglo XX home rule, que puede, en ciertas circunstancias, llevar a demandas de independencia. Es lo que estamos viendo ahora tanto en Cataluña como en Escocia, en la que una sección de la población, que generalmente sigue siendo una minoría pero es una minoría fuerte, cree hablar por todo el país. Este es el peor tipo de nacionalismo.

¿Cree que los escoceses tienen mayor razón para querer independizarse que los catalanes?
Es verdad que Escocia, desde la Edad Media hasta el Acta de Unión, fue un reino independiente, lo que Cataluña nunca ha sido, ya que formaba parte de la monarquía de la corona de Aragón. Pero el tratamiento de Escocia por parte los ingleses ha sido muy diferente al que Madrid ha dado a los catalanes. La unión en 1707 entre Escocia e Inglaterra fue parlamentaria. Los escoceses empiezan a formar parte del imperio británico y el imperio dio a Gran Bretaña un gran sentido de unidad.

Sin embargo, en España, sobre todo en el siglo XIX, hubo problemas muy graves entre Madrid y Barcelona. Solo hace falta recordar los bombardeos por parte de los militares del gobierno central. En Gran Bretaña en cambio hubiera sido impensable que Londres hubiera dado orden de bombardear Edimburgo. A mi modo de ver hay muchas menos razones para pensar en Escocia como víctima de otro país. Se ha beneficiado muchísimo de la unión con Gran Bretaña.

¿Se puede hablar de un carácter nacional español?
Hasta cierto punto sí. En el fondo todos tenemos varias identidades. Un español, comparado con un ruso, se sentiría español. Pero un español de Castilla se sentirá más castellano que catalán o andaluz. Es una cuestión de múltiples identidades, que no necesariamente se excluyen las unas a las otras. Depende de quién es el opuesto en ese momento.

Por supuesto hay claras diferencias entre los españoles y los británicos. Pero al mismo tiempo, los dos hemos sido poderes imperiales. Y eso da un tipo de confianza a una sociedad, mezclada muchas veces con la arrogancia del poder. Este sentido de ser países elegidos por Dios a raíz de haber dominado una época histórica se ha notado tanto en Inglaterra como en Castilla. Pero al mismo tiempo hay diferencias muy importantes entre nosotros y vosotros. Por ejemplo, la fuerza de la familia en España es mucho mayor que en Gran Bretaña. La importancia de la familia, que es muy típica de países mediterráneos, ha dado una solidez y una coherencia a la sociedad española que tal vez no tenemos nosotros, y es lo que ha salvado a España en los momentos de recesión económica.

También podría decirse que a consecuencia de esta mayor importancia de la familia es el amiguismo y el clientelismo que proliferan en la sociedad española.
Claro. Efectivamente, esa es la otra cara de la moneda. Este clientelismo tan arraigado dentro de la sociedad española ha complicado mucho la política.

¿Falta cultura democrática en España?
No. Ahora no. Creo que la Transición ha tenido un impacto enorme, que las nuevas generaciones de españoles se sienten europeas y están orgullosas de pertenecer a una sociedad democrática. Es verdad que la democracia no ha funcionado muy bien algunas veces, como hemos visto en el curso de este año con la falta de Gobierno. Pero eso es más una cuestión de las élites políticas, de la clase dirigente, que de la sociedad, que para mí en España tiene mucho sentido común.

Hace unas semanas el ex director del British Museum decía que la manera en la que los británicos estudian su historia es peligrosa, ya que se recuerda solamente “la parte buena” (“the sunny side”). ¿Está de acuerdo con esta interpretación?
Hasta cierto punto sí. Preferimos recordar las cosas buenas y olvidar las que no nos gustan tanto. Pero esto pasa con todas las sociedades. No es exclusivo de los británicos, ni mucho menos.

Sin embargo en España prevaleció durante mucho tiempo la leyenda negra. ¿Nos castigamos más por nuestro pasado que otros países?
Es verdad que hay mucha tradición de autoflagelarse en España. La ha habido desde el siglo XVII, desde Las Casas, por la colonización de las Américas. En realidad eso es muy meritorio. En cuanto a la leyenda negra, en parte fue invención europea, sobre todo de los italianos en los siglos XV y XVI, pero también fue el resultado de la autocrítica de los españoles que después recogieron otros países europeos. Con el retraso económico del siglo XIX los españoles nunca perdieron este sentido de la leyenda negra. Y eso ha influido hasta la Transición.

Sin embargo, en América del Norte también ha habido muchas críticas sobre el tratamiento a los indios americanos. Y en las últimas décadas se ha hablado mucho de la esclavitud como la gran mancha de la historia de EE.UU. En Reino Unido tal vez no hubo tanta autocrítica porque fuimos expulsados de América del Norte. En cuanto a la esclavitud, ahora se está empezando a hablar del papel pionero de Reino Unido en el comercio de esclavos del siglo XIX.
Los españoles no querían indios muertos, querían indios para ayudarles a construir su sociedad en las Américas
Usted es uno de los grandes expertos de la conquista española de las Indias. Hoy en día todavía existe el debate sobre si fue o no un genocidio.
No me gusta mucho esa palabra. El genocidio implica una decisión tomada con premeditación para exterminar a un pueblo. Los españoles no querían indios muertos, querían indios para servirles y ayudarles a construir su sociedad en las Américas. Eso es muy distinto que un genocidio. Ahora, es verdad que la Conquista trajo consigo muchas atrocidades y muertes. Pero también es verdad que gran parte de la catástrofe demográfica de la conquista española del siglo XVI fue el resultado de enfermedades europeas, y no de un intento deliberado de exterminar a las poblaciones indígenas.

En 'Los exploradores españoles del siglo XVI' el historiador norteamericano Charles Lummis escribía que la legislación española referente a los indios debería avergonzar a naciones como Reino Unido o Estados Unidos, ya que era incomparablemente más humanitaria.
Mucho más. No hay duda. Desde el principio de la conquista y colonización del nuevo mundo, la Corona se sintió obligada, gracias a la donación papal, a proteger a los indios, aunque es verdad que esta política fracasaba muchas veces. Había muchas presiones por parte de los colonos en contra de esta política. Pero muchas comunidades indígenas, sobre todo en México y Perú, aprendieron a utilizar el sistema burocrático de España para presentar peticiones a los virreyes y enviar delegados a Madrid para dar parte de sus reclamaciones al Consejo de Indias y al rey personalmente. Estas válvulas de escape existían a pesar de la opresión de los colonos.

Además de la leyenda negra, en España también hay debate sobre nuestra historia más reciente. Por ejemplo sobre la Transición.
Parece que ha regresado este sentido de la autocrítica que tenéis los españoles tras 20 o 30 años de optimismo. Esto se entiende sobre todo a raíz de la recesión económica. También parece que la nueva generación no tiene un sentido suficiente de la Historia. Los jóvenes no saben lo que fue el Gobierno de Franco, y muchos no saben nada de la Transición, y de los compromisos que hicieron falta para rescatar a España de la dictadura. Con un poco de sentido de Historia uno se da cuenta de los difíciles parámetros en los que tenían que obrar los políticos en aquel entonces. Debemos mucho a esta generación de la Transición por solucionar tantos problemas, aun creando nuevos, como por ejemplo el sistema de café para todos, que retrospectivamente parece haber sido un error.
La corrupción está en todos los países de Europa, pero es verdad que la clase política en España parece más corrupta
Quiere decir el sistema autonómico.
Sí, eso de crear tantas autonomías con tanta independencia. Es verdad que ha enriquecido a España en muchos aspectos, sobre todo culturalmente, pero también ha creado el tipo de problemas que estamos viendo ahora, como la corrupción y la ineficiencia.

Ahora que habla de corrupción: a pesar de los escándalos del último año Mariano Rajoy repite como presidente del gobierno.
La corrupción está en todos los países de Europa, pero es verdad que la clase política en España parece más corrupta. En Reino Unido los miembros del Parlamento están bastante controlados. 

A España le ha costado casi un año pactar la formación de gobierno. ¿Se puede entender el bloqueo político mirando a nuestra historia reciente?
Tal vez la tradición de los dos partidos, que viene del siglo XIX, fue muy importante en su momento para dar estabilidad en la sociedad. Pero en este nuevo mundo es mucho más difícil basar toda la política en dos partidos. Ya vemos lo que está pasando en Reino Unido, con las divisiones dentro del Partido Conservador y dentro del Partido Laborista y el auge de nuevos partidos como UKIP. Y por supuesto lo que está pasando en España con Podemos y Ciudadanos. Parece que la sociedad actual no encaja tan bien en un sistema bipartidista como hace 40 años.
Lo peor es el impulso que el 'brexit' ha dado al nacionalismo populista derechista en muchas partes de Europa
¿El bipartidismo es cosa del pasado?
No necesariamente. Pero hay que reconocer que hay otras voces en esta sociedad. O los viejos partidos incorporan estas voces de una manera u otra o aceptan la necesidad de gobiernos de coalición. En Inglaterra no habíamos tenido un gobierno de coalición desde la Segunda Guerra Mundial, pero el Gobierno del Partido Conservador y los Liberal Demócratas entre 2010 y 2015 funcionó, a mi modo de ver, mucho mejor que lo que tenemos ahora, porque frenaba a los extremistas dentro del partido dominante.

Hablemos del 'brexit'. Últimamente hemos visto un resurgimiento de la xenofobia en Reino Unido.
Es muy grave. La campaña del brexit ha dado alas a la xenofobia. También es verdad que la campaña en favor de la permanencia falló a la hora de mostrar la gran importancia de la visión europea, a pesar de todos sus defectos. Para mí lo peor no es lo que está pasando en este país, que también es preocupante, sino el impulso que el brexit ha dado a este tipo de nacionalismo populista derechista en muchas partes de Europa.

Llama la atención que, al contrario que en Reino Unido y muchos otros países europeos, en España no haya surgido ningún partido xenófobo o de ultraderecha.
Eso me ha impresionado mucho. En parte creo que es un resultado del tipo de inmigración. La inmigración de América Latina se asimila fácilmente, la de Rumanía también.
Los jóvenes están hartos de la vieja política y buscan algo nuevo, pero lo que les seduce es, en realidad, muy anticuado
En España el descontento de los ciudadanos parece haberse materializado en los nuevos partidos, especialmente en Podemos.
Sí. Es lo que también está pasando con el partido laborista de Jeremy Corbyn. Es curioso porque se trata de un tipo de izquierdismo muy anticuado, que pertenece a los años sesenta, pero que por alguna razón está atrayendo mucho a las nuevas generaciones. Los jóvenes están hartos de la vieja política y están buscando algo nuevo. Pero lo curioso es que los movimientos por los que se ven seducidos están en realidad muy anticuados.

Para terminar, ¿qué lecciones cree que podemos aprender los españoles de nuestra historia reciente?
Yo he escrito mucho sobre lo que he llamado las monarquías compuestas, la España de los Austrias, donde había un diálogo permanente entre el gobierno central y las distintas regiones. Este diálogo constante, cómo intentaban solucionar los problemas de unidad y diversidad, que tienen tanto peso ahora como lo tenían en el siglo XVI o XVII, es una de las lecciones más importantes que se pueden aprender de la historia de España. Hay que aprender a dialogar con los que piensan de forma diferente.

Eso cuesta un poco en España.
Un poco (ríe).




VER+:

El diálogo y la concesión de demandas no hacen sino fortalecer la posición del beligerante; y que esa fue la dolorosa lección de la locura de Chamberlain y Daladier de no hacer honor al compromiso adquirido por Inglaterra y Francia con Checoslovaquia tras la I Guerra Mundial.
El incumplimiento de sus obligaciones por parte de los primeros ministros inglés y francés por mor de su bello pacifismo provocó 70.000.000 de muertos.



viernes, 20 de octubre de 2017

ALIENACIÓN DEL NEOLENGUAJE IZQUIERDISTA


ENTREVISTA RADIO 6 AL SECRETARIO 
DE LA ONG "MUNDO ABIERTO" 
ÁLVARO AGUIRRE

EL NEOLENGUAJE FASCISTA Y DICTATORIAL DEL IZQUIERDISMO


"Contra lo políticamente estúpido"

Lo políticamente correcto es una de las formas más edulcoradas de la estupidez. Se basa en la negación de la realidad, y por ende inhabilita para su análisis, pues se crea una ficción llena de beaterías y cortinas de humo, que degenera en una colección de tópicos que podría servir para transitar en Alicia en el país de las maravillas". Enrique de Diego 

"La Peste de lo "Políticamente Correcto" que vino a sustituir a la tan denostada CENSURA y resulta mucho más amordazadora que aquélla. Porque contra la censura estaba bien visto rebelarse, puesto que venía impuesta desde fuera, pero la corrección política no es otra cosa que AUTOCENSURA. 
Miedo a decir lo que uno piensa y a no estar en sintonía con la "moral" al uso, cuando a veces esa moral completamente ESTÚPIDA". Carmen Posadas 

"La corrección política es la incapacidad para pensar con claridad: Lo que no se puede decir no se puede pensar, no es que no se pueda decir lo impensable, es que no se puede pensar lo indecible. Alain Badiou



VER+:



jueves, 19 de octubre de 2017

NI DIÁLOGO NI CONCESIONES AL CHANTAJE NAZIONALISTA



"Ni diálogo ni concesiones" 
"Los rebeldes deben arrostrar las consecuencias 
de sus actos y penar por sus delitos"

"LA PATRIA NO SE HACE, LA DEMOCRACIA, SÍ. 
¿Derecho a Decidir? 
Sin Poder de Decidir.

Una Nación es algo dado, 
que no depende de la voluntad. 
Igual que no podemos decidir 
quién es nuestro padre". 

Antonio García-Trevijano"

Ya no. Se acabó. Lo que hasta ayer fue soportado ha dejado de ser soportable. Ni una concesión más. El diálogo ya no es admisible. No hay interlocución posible porque ya no hay nada de lo que hablar. Los que se han declarado en rebeldía y se han puesto a sí mismos -y a las instituciones catalanas- fuera de la ley no se pueden ir a su casa sin más y pretender establecer una negociación como si su delito de rebelión les hubiera ganado el derecho a ser escuchados y a ver sus demandas atendidas.

El diálogo y la concesión de demandas no hacen sino fortalecer la posición del beligerante; y que esa fue la dolorosa lección de la locura de Chamberlain y Daladier de no hacer honor al compromiso adquirido por Inglaterra y Francia con Checoslovaquia tras la I Guerra Mundial.
El incumplimiento de sus obligaciones por parte de los primeros ministros inglés y francés por mor de su bello pacifismo provocó 70.000.000 de muertos.

No puede haber diálogo ni más concesiones. Los delincuentes rebeldes deben arrostrar las consecuencias de sus actos y penar por sus delitos. Se han rebelado contra el estatuto de Cataluña, contra la constitución, y lo más grave, contra la unidad del sujeto constituyente español. Hay que acabar con la monstruosa idea partidocrática -creada por el consenso del 78'- de que hacer política consiste en esquivar y pisotear la Ley.

No caben el diálogo ni las concesiones. Sólo la Ley.




DE LA SEDICIÓN A LA REBELIÓN


LA ESPAÑOLIDAD

VER+:



VER+:

El diálogo y la concesión de demandas no hacen sino fortalecer la posición del beligerante; y que esa fue la dolorosa lección de la locura de Chamberlain y Daladier de no hacer honor al compromiso adquirido por Inglaterra y Francia con Checoslovaquia tras la I Guerra Mundial.
El incumplimiento de sus obligaciones por parte de los primeros ministros inglés y francés por mor de su bello pacifismo provocó 70.000.000 de muertos.