EL Rincón de Yanka: nacionalismo

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sábado, 12 de septiembre de 2026

LIBRO "ENTRE EL REICH Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI": Las raíces del autoritarismo, el precio del silencio y la hoja de ruta del futuro por SAÚL E. COLMENAREZ PÉREZ


ENTRE  EL  REICH 
Y  EL  SOCIALISMO 
DEL SIGLO XXI
Las raíces del autoritarismo, 
el precio del silencio 
y la hoja de ruta del futuro


¿Cómo puede una sociedad permitir que el poder se concentre progresivamente hasta poner en riesgo sus propias instituciones?
Entre el Reich y el Socialismo del Siglo XXI explora las raíces del autoritarismo y los mecanismos mediante los cuales una sociedad puede pasar, casi imperceptiblemente, de la crisis y la incertidumbre a la concentración del poder.
A través de un recorrido que conecta la experiencia del régimen nazi con la realidad venezolana contemporánea, el autor analiza patrones que aparecen una y otra vez en la historia: la construcción del enemigo, la propaganda, la manipulación del miedo, la transformación de las instituciones, el debilitamiento de los contrapesos y el silencio de una sociedad que, poco a poco, puede terminar aceptando como normal aquello que antes habría considerado inaceptable.

El libro no plantea una equivalencia histórica entre el Reich y el llamado Socialismo del Siglo XXI. Su propósito es observar mecanismos de poder y preguntarse qué ocurre cuando determinadas condiciones políticas, sociales y económicas permiten que esos mecanismos se desarrollen.
Venezuela  ocupa un lugar central en este análisis. Desde la llegada de Hugo Chávez hasta la evolución posterior del sistema político, el autor examina cómo una democracia puede deteriorarse desde dentro y cómo el deterioro institucional termina afectando la economía, la seguridad, la educación, la justicia y la vida cotidiana.

Pero el libro no se queda en el diagnóstico.
La última parte plantea una pregunta diferente: ¿qué hacer después del autoritarismo?
A partir de la experiencia venezolana, se propone una hoja de ruta orientada a la reconstrucción institucional, la recuperación económica, la seguridad, la educación, la justicia y la convivencia democrática.
Porque comprender cómo se pierde la libertad puede ser tan importante como comprender cómo se puede recuperar.

Entre el Reich y el Socialismo del Siglo XXI es un ensayo sobre poder, responsabilidad, instituciones y sociedad. Una invitación a mirar la historia no solamente como algo que ocurrió, sino como una advertencia sobre aquello que puede volver a ocurrir cuando el silencio, el miedo y la concentración del poder terminan imponiéndose sobre las instituciones.
Una pregunta atraviesa toda la obra: cuánto poder estamos dispuestos a entregar antes de darnos cuenta de que ya no sabemos cómo recuperarlo.

PRÓLOGO
Por qué este libro

Este libro nació de una pregunta incómoda que muchos venezolanos se han planteado en algún momento, aunque pocos se atrevan a formularla en voz alta:¿cómo fue posible?
¿Cómo fue posible que un país con recursos naturales suficientes para ser una de las economías más prósperas del hemisferio terminara produ­ciendo la mayor migración forzada de la historia latinoamericana? ¿Cómo fue posible que un proceso que llegó al poder por las urnas terminara des­truyendo las mismas instituciones que lo habían legitimado? ¿Cómo fue posible que millones de personas apoyaran, toleraran o simplemente ca­llaran ante algo que hoy parece tan evidente?

La respuesta que este libro propone no es moral, sino histórica y psicológica. Lo ocurrido en Venezuela  no fue un accidente ni una anoma­lía: fue el resultado de mecanismos precisos, documentados y repetibles. Mecanismos que ya habían operado en otro lugar, en otro siglo, con con­ secuencias igualmente devastadoras.

La comparación entre el ascenso del nazismo en Alemania y el ascenso del chavismo en Venezuela no busca equiparar magnitudes -el Holo­causto no tiene equivalente en la historia venezolana- ni intenciones declaradas. Lo que equipara es la gramática del poder autoritario: los me­canismos mediante los cuales un líder carismático, en un momento de crisis profunda, usa la democracia para destruirla desde dentro. Ese me­canismo no tiene ideología. No tiene patria. Tiene condiciones. Y cuando las condiciones se dan, se activa.

Este libro tiene tres partes. La primera analiza el patrón: cuatro capí­tulos que comparan a Hitler y a Chávez en sus estrategias de ascenso, consolidación y supervivencia del poder. 
La segunda parte es el diagnós­tico: qué dejó el autoritarismo en la sociedad venezolana, incluyendo la dimensión psicológica de la complicidad y la negación. 
La tercera parte es la propuesta: qué han hecho otros países que partieron desde condi­ciones igualmente devastadoras y qué puede aprender Venezuela de esas experiencias.

No es un libro de nostalgia ni un catálogo de horrores. Es un libro sobre mecanismos, porque solo quien entiende el mecanismo puede evitar que se repita. Y es un libro sobre esperanza, porque la evidencia comparada demuestra que la reconstrucciones posible: difícil, lenta, multigeneracio­nal, pero posible.
Lo escribí porque creo que Venezuela merece algo más que lamentos. Merece un análisis honesto de lo que ocurrió y una propuesta rigurosa de lo que puede hacerse. Eso es lo que estas páginas intentan ofrecer.

Saúl E. Colmenarez Pérez
Alzira, España, junio de 2026

 
ENTRE EL REICH Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

miércoles, 6 de mayo de 2026

LIBRO "LA FINANCIACIÓN DEL TERRORISMO": ¿CUÁNTO DINERO MOVIÓ ETA? ¿DE QUÉ FORMA DEPREDÓ LA ECONOMÍA DEL PAÍS VASCO? por MIKEL BUESA


LA FINANCIACIÓN
DEL TERRORISMO

¿Cuánto dinero movió ETA?
¿De qué forma depredó 
la economía del País Vasco?

ETA Y EL MOVIMIENTO 
DE LIBERACIÓN NACIONAL VASCO

MIKEL BUESA

La financiación del terrorismo ha sido objeto de pocos estudios detallados que permitan conocer con precisión sus fuentes y evolución. 
En este libro, Mikel Buesa aborda esta cuestión en el caso de ETA y el Movimiento de Liberación Nacional Vasco. El autor reconstruye, a partir de información hasta ahora dispersa, los datos que permiten cuantificar los recursos de los que dispuso esta organización terrorista desde 1967, cuando decidió emprender una campaña de asesinatos, hasta 2010, cuando finalizaron sus atentados. En estas páginas, se analizan los rendimientos obtenidos mediante la violencia, tales como atracos, secuestros de personas adineradas, extorsiones a empresarios y robos, así como los logrados a través de las entidades del MLNV mediante la captación de subvenciones públicas, beneficios comerciales y fraude fiscal. 
El lector descubrirá que, entre los primeros, los rescates pagados por las familias de los secuestrados jugaron un papel principal, mientras que la extorsión y otras fuentes tuvieron una importancia secundaria. En cuanto a los segundos, destacan los fondos proporcionados por el Gobierno Vasco, siendo menor el papel desempeñado por las demás administraciones, y las ganancias que dejaron los negocios controlados por ETA. 
Este libro también examina las deficiencias de la política represiva de la financiación del terrorismo, cuyos resultados fueron exiguos y no impidieron que el conjunto de ETA y el MLNV llegara a contar con más de 440 millones de euros para desplegar su campaña terrorista. 
Una obra fundamental para entender las claves económicas del terrorismo vasco.

El catedrático estima que la banda terrorista movió unos 440 millones de euros entre los años 1967 y 2010 y que mantuvo a unos 8.000 militantes
La concienzuda investigación ha terminado con la conclusión de que ETA y el MLNV movieron como mínimo 440 millones de euros entre los años 1967 y 2010, periodo que abarca el trabajo. Sus fuentes de financiación más importantes fueron, por este orden, secuestros, extorsiones, atracos y subvenciones a partidos políticos y entidades culturales. El entramado dio de comer durante estos años a los militantes de ETA, unos 8.000, según Buesa.

El catedrático explica que los alrededor de cuarenta secuestros que realizó ETA en estos años supusieron más de la mitad de su financiación: 
«Decayeron en los años 90 por la presión popular. La campaña del lazo azul desencadenada tras la captura de Julio Iglesias Zamora fue clave, aunque los secuestros no desaparecieron hasta el que acabó con el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Este último no fue un secuestro económico, sino político».
Las cantidades que se pagaron por los secuestros han estado ampliamente documentadas por los periódicos. Como ejemplo se puede poner que por Javier Ybarra, expresidente de El Correo y el Diario Vasco, y exalcalde de Bilbao, se pidieron 1.000 millones de pesetas en el año 1977. «La familia no pudo reunir el dinero y fue asesinado», recuerda Buesa.
El catedrático explica que ETA intensificó su campaña de extorsiones cuando se derrumbaron las subvenciones. Diferencia entre quienes fueron secuestrados y estuvieron en peligro inminente de muerte y los que fueron extorsionados y no lo estaban. Aclara que el 88 % de los extorsionados nunca pagó: «Asumieron el riesgo. Hubo algún asesinato. Otros iban al sur de Francia a negociar rebajas o pagos a plazos», explica.

Los atracos fueron la tercera fuente de financiación, importante en la década de los 70: robaban explosivos y armas para atentados.

Otra parte de la financiación provino de las subvenciones a partidos políticos y a entidades culturales que promocionaban el euskera (prensa, libros…). Buesa aclara que las subvenciones no son ilegales, pero se dan mirando para otro lado. Las considera un «pseudopatrocinio». Lamenta que todas las Administraciones Públicas hayan financiado el terrorismo, con un protagonismo destacado del Gobierno Vasco, que afirma que lo ha hecho en un 60 % de los casos. Sobre las subvenciones electorales a Batasuna, señala que «Felipe González se las negó, al igual que Aznar y Zapatero. Al final el Gobierno las pagó al Tribunal Supremo cuando liquidó Batasuna».
Buesa también habla del negocio de las alrededor de cien herriko tabernas que estima vinculadas con ETA. Calcula que recaudaron unos 60 millones de euros en el periodo estudiado y que lo emplearon en financiar el terrorismo. La Fiscalía no pudo actuar contra sus propietarias, que eran asociaciones culturales diferentes, y liquidarlas.

Buesa no ha podido estudiar si se ha trasladado dinero a Bildu. Sabe que entre 2000 y 2010 ETA recaudó 33 millones, y que sus gastos no fueron más de 15-16 millones. 
«¿Dónde han quedado los 17-18 millones que faltan? Alguien debería investigarlo», sostiene.
Los gastos iban menguando, entre otros motivos, porque los militantes cada vez estaban menos tiempo en ETA. Al principio aguantaban tres años, y en la década de los 2000 ya no llegaban al año. Buesa explica además que mantener una organización terrorista no cuesta mucho dinero: «Es una forma de guerra barata. No requiere de una gran cantidad de dinero, sino de voluntad de matar. Solo hay una organización terrorista con un presupuesto elevado: Hezbolá».

La huella de ETA en Bildu no queda demostrada más allá de la noticia de la presencia de exetarras en las listas electorales, el nombramiento de dos alcaldes condenados por colaboración con la banda y de concejales que también estuvieron relacionados con ellos. En el libro, Buesa busca mostrar la verdad económica del terrorismo, y parte de esa realidad es el impacto dañino que tuvo sobre la economía vasca. Aunque el consejero de Economía del Gobierno Vasco, Pedro María Azpiazu, dijo hace poco que el terrorismo fue doloroso para el País Vasco pero no influyó en su economía, Mikel Buesa demuestra que «es falso. La economía vasca pasó de crecer un 7,5 % respecto al PIB español en el año 1975 a hacerlo un 5,3 % cuando acabó ETA. Ese 5,3 % era el mismo crecimiento que tenía la región en el año 1955».
El País Vasco dejó de recibir población en esos años, y Buesa estima que se fueron de allí entre 100.000 y 125.000 empresarios en esos años. Afortunadamente aquello se acabó, y lo ideal sería poner los medios para que no vuelva a repetirse.

FINANCIACIÓN DEL TERRORISMO


La financiación es, según se dice, el alma del terrorismo. Sin embargo, su estudio adolece de importantes lagunas, en especial por lo que respecta a los cambios que experimenta a lo largo del tiempo. Este artículo se centra en esa dinámica y en sus factores determinantes, tomando en consideración los casos de ETA en España y de las FARC en Colombia, así como la yihad terrorista ejemplificada en el Estado Islámico. 
El trabajo muestra que la del terrorismo es una economía depredadora que se basa en fuentes legales e ilegales que cambian con el tiempo y cuya composición depende de las necesidades financieras de las organizaciones terroristas, las oportunidades existentes sobre el terreno y factores políticos. Se comprueba que existe una relación estrecha entre la financiación y la capacidad de esas organizaciones para encuadrar militantes armados y desarrollar campañas de atentados. Finalmente, se muestra que, en las tareas de obtención de recursos, juegan un papel relevante tanto los elementos armados de la organización como los que se encuadran en las entidades de su entorno político y civil.

1 Introducción

Economía de la guerra terrorista 

El terrorismo es una actividad de naturaleza política y revolucionaria —dado que las organizaciones que lo practican tienen como objetivo trastocar el orden social, bien para establecer una nación independiente, bien para someter a la sociedad a los dictados de una ideología o una religión— que se desarrolla mediante el ejercicio de la violencia en razón, sobre todo, de la asimetría que se constata entre quienes lo ejercen y las fuerzas de seguridad y defensa de los países a los que ataca. Menachem Begin —el que fue dirigente del Irgún, en Israel, antes de la independencia— lo señaló con nitidez meridiana en sus memorias de aquella etapa de su vida cuando dijo que, debido a la fortaleza del ejército británico, la del Irgún solo podía ser «una lucha política desarrollada con medios militares» (Begin, 2008). 

Desde esta perspectiva, el terrorismo puede ser concebido como una forma de guerra, pues se trata de «la continuación del tráfico político con otros medios» —tal como la definió su teórico moderno más destacado, el general Carl von Clausewitz (1832, 31)—, cuya principal singularidad viene dada por el hecho de la limitación de sus acciones armadas, pues éstas no se diseñan con vistas a «la aniquilación de las fuerzas armadas enemigas» (ibidem, 35), sino al logro del desistimiento de la sociedad —y de su Gobierno— frente a las pretensiones de dominación de dichas organizaciones. Es, por ello, una guerra de baja intensidad orientada sobre todo hacia objetivos civiles —a los que ataca por su valor simbólico o propagandístico, sin atenerse a ningún tipo de reglas— que se realiza preferentemente con armamento ligero, fácil de adquirir en los mercados clandestinos y de financiar con medios relativamente modestos. 


Las diferencias entre la guerra moderna y la guerra terrorista son notorias, tal como muestra el
Cuadro 1, en cuyo detalle no entraré por haberlo hecho en otro lugar (Buesa, 2010), aunque sí me detendré en la última de sus líneas, referida a la economía.
Desde esta perspectiva, lo característico del terrorismo es que se fundamenta sobre un modelo de depredación de recursos para poder sostener el esfuerzo bélico. Ello es posible porque este último es, por lo general, de una dimensión reducida, de manera que no son necesarios demasiados recursos para mantenerlo. 

La guerra terrorista es, en este sentido, una guerra barata, tal como muestran las diferentes estimaciones de que se dispone con respecto a organizaciones concretas, cuyo coste anual se ubica generalmente en las decenas o los centenares de miles de euros o dólares1. No obstante, conviene añadir que nuestros conocimientos sobre las finanzas terroristas son casi siempre fragmentarios y se basan en fuentes limitadas que no ofrecen una contabilización completa de los ingresos y gastos de dichas organizaciones2. 

La economía sobre la que se fundamenta la guerra terrorista es el contrapunto de la que se corresponde con la guerra moderna. Ésta se basa en una movilización de recursos destinados a generar los bienes y servicios que consume la preparación y ejecución de las acciones bélicas y contribuye así a sostener la base productiva nacional, mientras que aquella se basa en el expolio o la rapiña de los bienes que se encuentran sobre el territorio en el que actúa, destruyendo su capacidad productiva. Ello es coherente con el objetivo de movilización política que tiene la guerra terrorista, pues su logro se fundamenta en la extensión del miedo, lo que es compatible con la destrucción del capital humano —a través, por ejemplo, del desplazamiento de una población a la que se roban sus propiedades o de la limpieza étnica e ideológica—, de las infraestructuras y el capital privado, así como con los ataques sistemáticos a objetivos civiles para generar inseguridad. 

Sin embargo, tal depredación tiene también sus límites, pues las organizaciones terroristas tienen que evitar dañar los bienes del segmento de la población en cuyo nombre actúan y del que obtienen tanto su apoyo político como sus militantes (Reinares, 1998). Señalemos adicionalmente que, aunque para dichas organizaciones el territorio controlado no es irrelevante, su geografía es generalmente variable, adaptada al curso de la guerra y, por tanto, supeditada a la necesidad estratégica de prolongar el conflicto. Por ello, no es posible asentar sobre él una actividad productiva permanente orientada al sostenimiento del esfuerzo bélico y resulta preferible el aprovechamiento oportunista de sus recursos, toda vez que ese esfuerzo es, como ya se ha señalado, relativamente pequeño. 

2. Las fuentes de financiación del terrorismo y sus condicionantes 
Después de que, tras los atentados de Al Qaeda en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2011, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptara la decisión de declarar ilícita la financiación del terrorismo e instara a los Estados miembros a incorporar este asunto en su legislación penal, ha proliferado la literatura académica sobre él3. Los estudios disponibles se ubican generalmente en el terreno descriptivo con referencia a casos concretos, empleando fuentes muy diversas, entre las que predominan las de carácter periodístico, aunque también se citan informes de inteligencia o policiales, casi siempre filtrados a la prensa.

Es importante tener en cuenta que no se dispone de ninguna fuente que recopile sistemáticamente la información disponible acerca de los recursos utilizados por las organizaciones terroristas, lo que contrasta con los grandes avances que, por el contrario, ha experimentado la elaboración de datos acerca de los atentados cometidos por ellas, sus circunstancias tácticas y sus consecuencias en términos de victimación4. 

Además, los Gobiernos nacionales no emplean los resultados de sus investigaciones policiales o de inteligencia para desarrollar una aproximación a las dimensiones económicas de la financiación terrorista, elaborando series anuales de datos, siendo excepcionales los casos en los que se dispone de este tipo de fuentes, como se verá más adelante. Y otro tanto ocurre con los organismos policiales internacionales, incluso cuando, como es el caso de Europol, publican informes anuales sobre el terrorismo5. Una de las principales consecuencias de esta situación es que, para casi todas las organizaciones armadas, solo se dispone de un esbozo de su financiación, siendo muy pocos los casos en los que se conoce su evolución temporal con un mínimo detalle. 

El enorme esfuerzo empírico que se ha desplegado durante la última década y media en esta materia —en el que no son infrecuentes las reiteraciones de tópicos asentados cuyo fundamento documental es más bien débil y a veces puramente especulativo (Romaniuk, 2015, 10)— no ha ido más allá de establecer que los terroristas necesitan dinero para su actividad violenta de la misma manera que cualquier otro tipo de organización delictiva. Más aún, no se han encontrado diferencias sustanciales entre aquellos y éstas, de forma que, como destaca Romaniuk (2015, 9), «la actividad financiera terrorista es menos distintiva de lo que se pensaba» y solo puede identificarse por su finalidad, pero no por el tipo de transacciones en las que se concreta. Ello hace extraordinariamente compleja la represión del delito de financiación del terrorismo. 

Con base en los estudios disponibles se han avanzado algunos catálogos de fuentes de financiación empleadas por las organizaciones terroristas (Vittori, 2011), así como algunas tipologías para clasificarlas. Entre estas últimas, la que alcanza un mayor grado de generalidad es la propuesta por Freeman (2012), quien distingue los cuatro grupos siguientes (Esquema 1): 

● En primer lugar, el patrocinio estatal. Esta fuente de recursos fue muy frecuente predominantemente en el período de la Guerra Fría, cuando varios Estados armaron y financiaron a grupos terroristas para alimentar las tensiones internas de sus enemigos o rivales. Tras la caída del Muro de Berlín muchos de esos patrocinios, aunque no todos, cesaron, y las organizaciones terroristas que pervivieron o las que se formaron después experimentaron un proceso de «privatización» en cuanto a la base de sus recursos financieros. 
● Un segundo tipo de fuentes de financiación es el que se deriva del ejercicio de actividades ilegales por parte de las organizaciones terroristas. Cabe aquí una multiplicidad de elementos, dependiendo de las oportunidades, idiosincrasia y base territorial de esas organizaciones como son el robo, las amenazas y el secuestro extorsivo, el contrabando, los tráficos ilegales de mercancías valiosas, tabaco y drogas, la falsificación de tarjetas de crédito, la imposición forzada de servicios de protección, la venta de documentos de identidad falsificados y la explotación de redes de inmigración irregular. 
● Hay también, en tercer lugar, actividades legales o de apariencia legal que se desarrollan en forma de empresas o negocios destinados a obtener una rentabilidad de la que extraer recursos para el sostenimiento de las organizaciones terroristas, así como a emplear a excombatientes o a militantes en activo, y también ocasionalmente al blanqueo de dinero. A veces se emplean como infraestructuras para el desarrollo de las acciones armadas. 
● Finalmente, debe mencionarse el apoyo popular que se expresa bajo la forma de cuotas de afiliación a entidades vinculadas con las organizaciones terroristas y donaciones directas o indirectas —a través, por ejemplo, de instituciones de caridad o de asociaciones de emigrantes— hacia ellas. 


En el Esquema 1 se reflejan también los factores que, de acuerdo con la propuesta de Freeman (2012), determinan el mix de fuentes de financiación para cada una de las organizaciones terroristas. 
Este autor propone la consideración de seis criterios condicionantes que, de manera combinada, podrían explicar la singularidad de cada caso y, por tanto, también la variedad de formas con la que se resuelve en el mundo real la obtención de recursos por las organizaciones terroristas. Son los siguientes: 

● En primer lugar, la cantidad. Las organizaciones terroristas requieren una determinada cantidad de recursos cuya dimensión dependerá de sus fines políticos, su capacidad de movilización para encuadrar militantes, sus necesidades de infraestructura y armamento, y el desarrollo de sus actividades ideológicas, de propaganda y de atención social dirigidas a su población de referencia. Esa cantidad será siempre limitada, tal como se evidencia en el hecho de que la guerra terrorista sea, incluso en los casos más extremos, barata y, por ello, no se puede atribuir a los grupos terroristas un comportamiento maximizador similar al que caracteriza a otras organizaciones delictivas, pues no buscan obtener el mayor rendimiento posible de sus «acciones económicas», sino tan solo el que cubre sus necesidades operativas6. 
● Un segundo criterio se refiere a la legitimidad de las fuentes de financiación. Dada la naturaleza política de las organizaciones terroristas, todas sus acciones, incluidas las económicas, buscarán legitimar sus opciones ante la sociedad o población en cuyo nombre actúan. Ello significa que los métodos de recaudación de fondos que sean vistos por ésta como ilegítimos no podrán utilizarse, como ocurre a veces con el narcotráfico o el secuestro. 
● El tercer criterio se refiere a la seguridad y alude a los riesgos que asumen las organizaciones terroristas para obtener recursos, que dependerán de la naturaleza de las fuentes de financiación y de las facilidades que ofrezcan a las fuerzas de seguridad del Estado para obtener información sobre aquellas. 
● Está, en cuarto lugar, la fiabilidad de las fuentes de financiación. Las organizaciones terroristas tratarán de explotar aquellas que sean predecibles y ofrezcan un flujo regular de recursos, e intentarán apartarse de las sujetas a fluctuaciones aleatorias o a casuísticas de difícil conocimiento. 
● Otro criterio, el quinto, alude a la simplicidad. Los métodos de obtención de recursos que sean sencillos, necesiten un esfuerzo pequeño y conlleven un coste reducido serán siempre preferibles a los que requieran una alta cualificación, una operativa compleja o tengan un coste elevado. 
● Y finalmente, está el control. Las organizaciones terroristas, debido a su naturaleza política y a sus necesidades de operar en la clandestinidad, tratarán de controlar al máximo sus fuentes de recursos. 

Teniendo en cuenta la variedad de las posibles fuentes de recursos a las que pueden acudir las organizaciones terroristas y la multiplicidad de criterios con los que, finalmente, se determinará el mix de aquellas, cabe esperar que la financiación del terrorismo se resuelva de una forma singular en cada caso e, incluso, que esa forma sea cambiante con el tiempo. Ello conllevará una extraordinaria complejidad en la realidad empírica de este asunto y, por tanto, una enorme dificultad para identificar cualquier tipo de operaciones, en términos abstractos, con el terrorismo. Esto solo será factible en términos concretos, de modo que lo que en unos casos es financiación del terrorismo puede no serlo en otros. Mi propósito en lo que sigue es mostrar esta diversidad de modelos de financiación a partir de los resultados de la investigación de unas pocas organizaciones o de algún tipo específico de actividades. 

3. La financiación de ETA 

He estudiado la financiación de Euskadi ta Askatasuna (ETA), la organización surgida en el País Vasco a finales de la década de 1950 que desarrolló su campaña terrorista entre 1968 y 2010, en sendos trabajos complementarios cuyos resultados —expresados en euros de 2010— utilizaré en las páginas que siguen7. Los datos que se muestran proceden, en todos los casos, de fuentes públicas, principalmente periodísticas y bibliográficas, que se han ido recopilando a lo largo de más de una década. Esas fuentes se hacen eco de la documentación incautada por las fuerzas de seguridad a ETA, haya sido utilizada o no en sumarios judiciales. Se trata de datos dispersos que ha sido necesario sistematizar, ordenar y expresar a precios constantes, para lo que se ha empleado el deflactor del PIB. 

La cobertura temporal de esas fuentes arranca del año 1978, recién estrenada la democracia en España, y termina en 2010, fecha en la que ETA dejó de cometer atentados, aunque no declaró el cese de sus actividades armadas hasta un año más tarde. Sin embargo, las lagunas en la información son muy importantes hasta el comienzo de la década de 1990, pues con anterioridad a ella se ha carecido de fuentes que sobre los recursos obtenidos por el conjunto de las organizaciones formales —partidos políticos, asociaciones, fundaciones y empresas— e informales — coordinadoras, grupos alegales— han formado parte del entorno político de la banda terrorista y han estado controladas por ella8. En consecuencia, nuestro conocimiento sobre la financiación de ETA es mucho más completo desde 1992 que antes de este año.
_______________________________

1 Una reciente estimación de los ingresos de las principales organizaciones terroristas del mundo, publicada por la revista Forbes en su edición israelí de noviembre de 2014, establece el siguiente ranking (en millones de euros anuales): Estado Islámico (IS): 1.600; Hamás: 800; FARC: 430; Hezbolá: 400; Talibanes: 321; Al Qaeda: 120; Lashkar-eTaiba: 64; Al Shabab: 64; IRA Auténtico: 40; Boko Haram: 20. Con una perspectiva histórica más amplia, FREEMAN (2012) reúne las cifras estimadas en diversos estudios para las décadas de 1990 y 2000, que oscilan entre los 15.000.000 de dólares del IRA Provisional y los 1.000 millones de las FARC colombianas.
2 Alguna autora, como RACHEL EHRENFELD (2005) aprovecha esta circunstancia para enfatizar en todo lo contrario, señalando que «el coste total de mantenimiento de la red global del terror islamista se estima en miles de millones de dólares» (p. 2), aunque su apreciación parece exagerada. Véase, para una discusión acerca del carácter incompleto del conocimiento sobre las finanzas terroristas, el trabajo de ROMANIUK (2015), del que procede la cita anterior.
3 Veáse PRICE (2013) para una recopilación amplia de los estudios disponibles en la que se contienen varios centenares de referencias.
4 Las dos principales bases de datos internacionales son las siguientes: International Terrorism: Attributes of Terrorist Events (ITERATE), sostenida por la Duke University y Global Terrorism Database (GTD), mantenida por el National Consortium for the Study of Terrorism and Responses to Terrorism (START) en la Universidad de Maryland. Con menor amplitud, en Estados Unidos se reúne información tanto por la RAND Corporation como por el National Memorial Institute for the Prevention of Terrorism (MIPT) de Oklahoma, financiado por el US Department of Homeland Security. Para los países europeos se dispone de Terrorism in Western Europe: Event Data (TWEED), desarrollada por el profesor Jan Oskar Engene en la Universidad de Bergen. Véase, para una consideración metodológica sobre todas ellas, ENDERS, SANDLER y GAIBULLOEV (2011). Existen también bases de datos nacionales, como es el caso, para España, de la que mantiene sobre el terrorismo yihadista el Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI) de la Universidad de Granada.
5 Véanse los informes anuales de Europol que llevan por título TE-SAT (año). EU Terrorism Situation and Trend Report.
6 Mi planteamiento es discrepante en este punto del de FREEMAN (2012), pues este autor afirma que «las organizaciones terroristas quieren tanto dinero como sea posible» (p. 10), atribuyéndoles así un sentido maximizador.
7 BUESA (2011) y BUESA y BAUMERT (2012). 
8 BUESA y BAUMERT (2012). En la página 6 puede encontrar el lector una relación completa de esas organizaciones.

VER+:


lunes, 20 de abril de 2026

LOS PRODUCTOS BONOS BASURA O TÓXICOS PREFERENTES FINANCIEROS (HIPOTECAS SUBPRIME) DE LA BASURA DE LOS POLÍTICOS DE MIERDA 🏦💩 EN GALICIA Y EN ESPAÑA


LOS PRODUCTOS BASURA 
DE LA BASURA DE LOS POLÍTICOS DE MIERDA
🏦💩

ME HAN ELIMINADO ENTRADAS 
EN MI BLOG Y EN MIS REDES 
SOBRE EL TEMA DE 
LAS CAJAS DE AHORRO. 
Y EN INTERNET, NO APARECE NADA...
El periodo de crisis financiera y la comercialización de productos financieros complejos y de alto riesgo a clientes minoristas, un fenómeno conocido comúnmente como la comercialización de preferentes y deuda subordinada, considerados activos "basura" o de alto riesgo por su complejidad y falta de liquidez.
Aquí están los puntos clave basados en la información histórica:

Comercialización de productos de riesgo: La entidad, antes de su integración en Novagalicia Banco y su posterior quiebra, comercializó masivamente participaciones preferentes y deuda subordinada a pequeños ahorradores, muchos de los cuales no tenían perfil inversor para este tipo de productos.
Consecuencias y estafa: Estas prácticas llevaron a denuncias por parte de sindicatos (como la CIG) y asociaciones de consumidores, acusando a exdirectivos de la entidad (como José Luis Méndez y Mauro Varela) de estafa y administración desleal, alegando una estrategia para ocultar la situación real de insolvencia de la caja.

Quiebra y saneamiento: Caixa Galicia (integrada en NCG) quebró y tuvo que ser intervenida, resultando en pérdidas millonarias para los contribuyentes (8.000 millones de euros) y en la venta de la entidad al grupo venezolano Banesco por 1.003 millones en 2013.
Situación actual: Tras la reestructuración bancaria, el grupo resultante fue adquirido y el banco original de Caixa Galicia desapareció. Actualmente, las referencias a CaixaBank y "residuos" son de carácter ambiental, enfocadas en programas de recogida de basura en entornos naturales.
En resumen, el concepto de "productos basura" aplicado a Caixa Galicia se refiere a la venta de productos financieros tóxicos que resultaron en la pérdida de ahorros de miles de clientes.


El juez cuestiona la fusión, impulsada por la Xunta 
y que costó al Estado 8.000 millones €s

La sala de lo Penal de la Audiencia Nacional afirma en un auto del pasado día 1 que las ayudas públicas que en 2010 recibió la fusión de las cajas gallegas, que ascendieron a 9.000 millones de euros, fueron motivadas por “la situación económica financiera en la que se encontraba Caixa Galicia antes de la fusión”. “CaixaNova nunca habría sido intervenida si no se hubiera visto obligada a fusionarse con Caixa Galicia, dando lugar a NovaCaixaGalicia (NCG)”, añade.
El auto que citas, dictado el 1 de octubre de 2020 por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, constituye un documento clave para entender el colapso del sistema financiero gallego. En esta resolución, la justicia establece una distinción clara entre la salud financiera de las dos entidades originales antes de su unión forzosa.

A continuación, se detallan los puntos fundamentales que recoge el auto y el contexto de este rescate:

Conclusiones de la Audiencia Nacional

Culpa de Caixa Galicia: El tribunal afirma que la situación de insolvencia de Caixa Galicia fue la que arrastró a la nueva entidad y motivó el uso de fondos públicos.
Viabilidad de Caixanova: Según el auto, Caixanova era una entidad viable que "nunca habría sido intervenida" de no haber sido obligada a fusionarse.
Fusión Política: Se señala que la fusión fue una decisión impulsada por la Xunta de Galicia y avalada por el Banco de España para evitar la quiebra inminente de Caixa Galicia.
Inyección de capital: La intervención del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) se debió exclusivamente a los riesgos generados por el balance de la caja con sede en La Coruña.

Impacto Económico del Rescate

La cronología del coste para el contribuyente se resume en estas cifras: 
Inyección total: El Estado inyectó aproximadamente 9.000 millones de euros para sanear la entidad resultante (NovaCaixaGalicia).
Venta a Banesco: En 2013, la entidad (ya convertida en NCG Banco) fue vendida al grupo venezolano Banesco por 1.003 millones de euros, dando origen a lo que hoy es ABANCA.
Pérdida neta: El Estado dio por perdidos unos 8.000 millones de euros de dinero público tras la operación.

Consecuencias Judiciales

El auto supuso un giro en las responsabilidades legales, ya que: 
Inhibición del caso: La Audiencia Nacional se inhibió en favor de la Audiencia Provincial de Pontevedra para juzgar operaciones específicas de inversión.
Crítica a la gestión: Subrayó que los riesgos asumidos por Caixa Galicia en el sector inmobiliario fueron determinantes para el "derrumbe" de la caja única gallega.
Dato clave: La Audiencia destacó que las inversiones de Caixanova que estaban bajo sospecha (como una operación en Cangas) solo representaban el 4% de sus recursos propios y no comprometían su viabilidad.

Cómo las CAJAS de ahorro ARRUINARON ESPAÑA - VisualEconomik

MÁS ALLÁ DEL CRASH por SANTIAGO NIÑO BECERRA


LA GRAN ESTAFA 
DE LAS PREFERENTES
Abusos e impunidad de la banca durante 
la crisis financiera en España


El libro pone al descubierto las estrechas vinculaciones entre los abusos bancarios y las características del actual sistema financiero. El libro profundiza en los problemas de la asimetría de la información que preside las relaciones entre bancos y ciudadanos que se encuentran en una clara posición de inferioridad. Los bancos han incumplido masivamente la legislación de protección de los usuarios, entre los que figuraban ancianos, analfabetos, menores y enfermos de Alzheimer. El relato destaca las multitudinarias movilizaciones que fueron determinantes para que muchas personas pudieran recuperar sus ahorros. Las protestas propiciaron la concienciación de los jueces, que han dictado decenas de miles de sentencias condenatorias de los bancos, un acontecimiento sin precedentes en España.
La historia nunca contada sobre el mayor escándalo financiero español Alternativas Económicas edita La gran estafa de las preferentes, de Andreu Missé.

• Las duras quitas impuestas a los clientes atrapados, de hasta el 70% de lo invertido, se aplicaron en España sin una base legal europea específica.
• Las preferentes fueron empleadas por los bancos y cajas españoles como un instrumento de capitalización más barato al eludir el pago de impuestos entre 1998 y 2003. Durante este periodo captaron más de 18.000 millones de euros.
• La legalización de las preferentes se realizó tras una amnistía fiscal en 2003.
• Las pérdidas de los preferentistas redujeron la factura del rescate bancario español en más de 15.000 millones de euros.
• Sólo la presión de las protestas de los afectados mitigó el alcance de las pérdidas.
• Los jueces de lo civil dan la razón a los clientes engañados con decenas de miles de sentencias contra la banca mientras continúa la investigación penal. Barcelona, 7 de septiembre.
La gran estafa de las preferentes, cuyo autor es el periodista Andreu Missé, desvela el papel determinante de los abusos y malas prácticas de la banca durante la gestación, el estallido y los intentos de reparación de la crisis financiera en España.

Las duras quitas impuestas a los clientes atrapados, de hasta el 70% de lo invertido, se aplicaron en España sin una base legal europea que lo permitiera de manera específica, según la investigación periodística de Missé. Los ahorradores españoles se convirtieron de este modo en conejillos de indias sobre los que la Unión Europea asentó en 2012 una nueva doctrina de que los preferentistas participaran, además de los contribuyentes, en el rescate del sector financiero. 
El Gobierno español cedió a las presiones y no defendió lo suficiente a los afectados a sabiendas de que la comercialización de un producto de elevado riesgo se había realizado como si se tratara de un depósito. 

Resultado de ello fue una factura menos costosa del rescate bancario español que ya ha consumido 94.755 millones de ayudas directas de capital. La experiencia española sirvió de base para elaborar la nueva legislación europea a partir de 2013 que no entró en vigor con todos sus efectos hasta 2016. Las multas impuestas a las entidades financieras españolas por estas prácticas abusivas son irrisorias, pues apenas han alcanzado los diez millones de euros en los caso más elevados. 

Mientras que los diez principales bancos de Estados Unidos y Europa que han incurrido en prácticas abusivas han pagado multas que en su conjunto superan los 150.000 millones de dólares. El trabajo de Andreu Missé, director de AlterEco, ha durado más de dos años y maneja una cantidad ingente de documentación y de fuentes informativas, además de retratar decenas de perjudicados que evidencian el engaño. Los perfiles de afectados convierten el libro en lo que el autor define como “una crónica sobre los perdedores de la crisis”. 

La gran estafa de las preferentes ahonda en los orígenes en paraísos fiscales de este producto maldito, que fue empleado por bancos y cajas como un instrumento de capitalización de bajo coste, eludiendo el pago de impuestos. Entre 1998 y 2003 captaron una inversión superior a los 18.000 millones de euros. El pionero en esta práctica fue el antiguo BBV y Bankia ha sido la entidad que ha tenido un mayor número de afectados.

El trabajo expone a su vez la amnistía fiscal que resultó de la legalización de las preferentes hace trece años en España, capitaneada por el ex vicepresidente económico Rodrigo Rato y el entonces secretario de Estado de Economía y hoy ministro Luis De Guindos; se detiene en la popularización de las preferentes entre particulares convencidos de que sus ahorros estaban seguros cuando los inversores profesionales ya habían huido de un producto de alto riesgo entre tibias advertencias del supervisor; y, sobre todo, destaca las elevadas pérdidas impuestas por la UE y el Gobierno a los ahorradores españoles, que fueron más allá de lo previsto en el marco legal vigente en la Unión Europea. 

El libro atribuye a las incansables protestas de los afectados, y no a la actuación de las autoridades, la respuesta que finalmente empezaron a dar bancos y cajas al problema, que no evitaron importantes pérdidas ni lograron recuperación inmediata del dinero. La solución del arbitraje, controlado en todo momento por la banca, resolvió el problema a un número importante de perjudicados per dejó a más de 125.000 excluidos de este mecanismo. 

El autor destaca el rol clave desempeñado por los jueces de lo civil con decenas de miles de sentencias condenatorias a las entidades financieras en un escándalo que ha llegado a colapsar los juzgados y tras el que la banca española ha acabado inspirando la peor valoración ciudadana de un país europeo, sólo por detrás de la irlandesa. Varias investigaciones judiciales en la vía penal siguen abiertas.


Presentación del libro: La gran estafa de las preferentes, de Andreu Missé

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Los ciudadanos del mundo entero vivimos con inquietud la grave situación económica de nuestros días. Entre esperanzados y desconfiados, oímos las buenas palabras y los anuncios de planes salvadores con que nos bombardean nuestros gobernantes. Pero, mas que frases de aliento y anuncios de milagros que no se cumplen, lo que deseamos es saber la verdad, encontrar respuestas fiables a las preguntas que todos nos formulamos: 
¿Cuál es el origen de la actual situación económica? ¿Se trata de una crisis más, de efectos pasajeros? ¿Ha estallado la crisis, o estamos todavía en sus prolegómenos? ¿Cuál podría ser su alcance? ¿Tiene remedio? 
Santiago Niño Becerra alertó hace tiempo de que los años de vacas gordas estaban llamados a terminar, y advirtió que esta vez íbamos a enfrentarnos a una crisis verdaderamente profunda, a una crisis sistémica, que conduciría a un inevitable y necesario cambio, pues el capitalismo está agotándose. 
En El crash del 2010 desarrolla y profundiza su análisis de la situación, y ofrece respuesta a todas esas preguntas. 
Se trata de una obra valiente, clara y contundente. La crisis no ha empezado todavía, estallará con toda su crudeza en el 2010, y será larga y muy dura, sobre todo en algunos países, como España. Lo dice uno de los pocos expertos mundiales que, en los momentos de plena euforia, se atrevieron a anunciar lo que ahora apenas comenzamos a intuir.




La crisis de las hipotecas "subprime" fue una crisis financiera por desconfianza crediticia que se extendió inicialmente por los mercados financieros de Estados Unidos y fue la alarma que puso en el punto de mira a las hipotecas «basura» de Europa desde el verano de 2007, evidenciándose al verano siguiente con la crisis financiera de 2008. Generalmente, se considera el detonante de la Gran Recesión en el plano internacional, incluyendo la burbuja inmobiliaria en España.
La crisis hipotecaria, hasta octubre de 2008, se había saldado con numerosas quiebras financieras, nacionalizaciones bancarias, constantes intervenciones de los bancos centrales de las principales economías desarrolladas, profundos descensos en las cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global real que ha supuesto la entrada en recesión de algunas de las economías más industrializadas.


sábado, 18 de abril de 2026

LA CAJA: EL EXPOLIO PERFECTO SIN CULPABLES, SOLO TESTIGOS DISTRAÍDOS EN LA ESPAÑA DE LA OLIGARQUÍA PARTIDOCRÁTICA DE M... 👥🏦💼💩💰


La Caja

La Caja es el núcleo narrativo de Vidas Paralelas: un relato de ficción construido sobre experiencias reales y documentación verificable.
En esta historia se cruzan política y poder, ambición y corrupción, lealtad y traición. Pero no se cuentan desde fuera.
Aquí se narra cómo se vivieron desde dentro decisiones que alteraron trayectorias personales e institucionales y que dejaron una huella colectiva.
Su eje es el libro. Lo acompañan los personajes, las pruebas documentales y su posible traducción al lenguaje cinematográfico.
Es el reverso íntimo de un escándalo público.

Aquí se desarrolla la historia, en forma de relato, de quien la vivió desde dentro.
David narra en primera persona cómo se entrelazan ambición política y financiera, dinámicas de corrupción y el deterioro paralelo de una vida personal que no logra mantenerse al margen de lo que sucede alrededor.
El relato alterna episodios íntimos y hechos públicos, siguiendo la lógica interna de lo vivido. No es una crónica periodística ni una autobiografía literal, sino una reconstrucción narrativa que busca comprender, no justificar.
Es la columna vertebral de La Caja: el eje sobre el que se articulan los personajes, las pruebas documentales y su posible traducción al lenguaje cinematográfico.

Introducción

El expolio perfecto no necesita culpables, 
solo testigos distraídos

Junio de 2025
  • Entre 2010 y 2020, el 51 % del sistema financiero español se esfuma sin dejar rastro y… ¡No pasó nada!
  • Las cajas de ahorros nacieron en España hace más de tres siglos.
  • No se parecían a los bancos comerciales. Eran entidades con vocación social.
  • Su misión: custodiar pequeños ahorros y conceder préstamos con intereses bajos a familias humildes y pequeños emprendedores.
  • Representaban seguridad, estabilidad y servicio público. No perseguían beneficios privados.
  • Su imagen era la de instituciones serias, solventes, arraigadas en lo local y gestionadas con honestidad.
  • En 1985 se promulgó una nueva Ley de Cajas con la intención de “modernizar su concepto y dotarlas de un marco legal acorde con las nuevas realidades”.
  • En la práctica, fue el inicio de su desmantelamiento ético, la puerta de entrada a su desnaturalización.
  • La ley permitió la entrada de partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales en sus órganos de gobierno.
  • A partir de entonces, muchas cajas se convirtieron en herramientas de poder, corrupción y clientelismo.
  • Se ocuparon cargos sin criterio técnico ni profesional.
  • Comenzaron operaciones de riesgo sin control ni rendición de cuentas.
  • Las decisiones dejaron de responder al interés del ahorrador. Primaba el interés del político, del constructor, del amigo… o del familiar.
  • La práctica totalidad de las cajas (más de 50) quedaron atrapadas en una estructura paralela de poder financiero bajo apariencia legal.
  • En 2008 estalla la crisis financiera global.
  • Las cajas de ahorros, que representaban más del 50 % del sistema financiero español, estaban estructuralmente debilitadas. Contablemente eran un castillo de naipes.
  • El Estado organiza un rescate de más de 70.000 millones de euros. Dinero público. Dinero de todos.
  • Ese dinero nunca se recuperó, ni se exigió.
  • A pesar del rescate, muchas cajas quebraron. Otras se fusionaron sin transparencia. Se socializaron las pérdidas. Se blindaron los culpables.
  • La más emblemática: Caja Madrid.
  • Convertida más tarde en Bankia, fue el epicentro del fraude, el símbolo de la impunidad.
  • Cientos de miles de pequeños ahorradores lo perdieron todo o casi todo.
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Y sí,
a pesar del rescate,
a pesar de las denuncias,
a pesar del dolor real de cientos de miles de familias arruinadas,
a pesar de la teórica vigilancia del Banco de España,
de la Comisión Nacional del Mercado de Valores,
de los Ministerios de Economía y Hacienda,
y de los inspectores y funcionarios públicos encargados de velar por la legalidad…

¡No pasó nada!

Nada esencial: ni política, ni penalmente. Y moralmente… lo justo para disimular. No lo suficiente para cambiar nada.
Porque aquello no fue un accidente.
Ni una negligencia.
Ni una cadena de errores.
Fue una colonización progresiva, oportunista y consentida.

Y lo sabían.

El relato de La Caja se apoya en hechos reales y en documentación verificable.
Este apartado reúne una selección representativa de las fuentes que lo sustentan.
El material vinculado a esta historia es de naturaleza diversa y puede agruparse en tres niveles:
Documentación pública y publicada, accesible y difundida en su momento a través de medios de comunicación u otras fuentes abiertas. Es la que, fundamentalmente, se muestra aquí.
Documentación pública no publicada, cuya existencia puede acreditarse.
Documentación de carácter privado, no publicable por afectar a la esfera íntima de las personas implicadas.

Quien desee conocer con mayor detalle el alcance documental del proyecto o comprender mejor la relación entre los hechos narrados y su respaldo material puede ponerse en contacto conmigo.