EL Rincón de Yanka: 2019

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martes, 24 de septiembre de 2019

¿POR QUÉ EL "ARTE" MODERNO ES TAN PÉSIMO?: PORQUE HAY MUCHO ESTÚPIDO 😵🎨


¿Por qué el "arte" moderno es tan malo?


La Mona Lisa, La Piedad, La Joven de la Perla, por muchos siglos los artistas enriquecieron la sociedad occidental con sus obras de impactante belleza como "La Guardia Nocturna" o "El Pensador", maestros tras maestros, de Leonardo a Rembrandt, a Bierstadt, produjeron obras que nos inspiraron, elevaron y conmovieron. Y lo hicieron por exigirse a sí mismos los máximos estándares de excelencia, innovando sobre el trabajo de los maestros de generaciones anteriores y continuar inspirando a lograr la mayor calidad posible.

Pero algo ocurrió camino al siglo XX, lo profundo, lo inspirador y lo hermoso, fueron reemplazados por lo nuevo, lo diferente y lo feo. Hoy, lo tonto, lo sin sentido y lo puramente ofensivo son considerados como lo mejor del arte moderno. 
Miguel Ángel esculpió a su David en una roca, el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles solo nos ofrece una roca, las 340 toneladas de ella, a este punto disminuyeron los estándares.
¿Cómo pasó esto?, ¿Cómo el ascenso de miles de años hacia la perfección artística y la excelencia murió?... Pues no lo hizo, fue desplazado, empezando a finales del siglo XIX, un grupo apodado como Los Impresionistas se reveló contra la Academia Francesa de Bellas Artes y su demanda por estándares clásicos, cualquiera que fueran sus intenciones los nuevos modernistas hallaron el camino al ‘’Relativismo Estético’’, la mentalidad de que la belleza está en los ojos de quien la mira, hoy todos aman a los impresionistas, y como con la mayoría de las revoluciones, la primera generación produjo obras de mérito genuino, ‘’Monet’’, ‘’Renoir’’, ‘’Degas’’, todavía mantenían los elementos de diseño y ejecución disciplinados, pero con cada nueva generación, los estándares cayeron hasta que no hubieron estándares, todo lo que quedó fue ‘’expresión personal’’.

El gran historiador del arte Jakob Rosenberg, escribió que la calidad del arte ‘’no es apenas una cuestión de opinión personal, sino un alto grado de objetividad localizable’’, pero la idea de estándares universales de calidad en el arte, se encuentra por lo general con una fuerte resistencia sino abierto al ridículo. ¿Cómo puede el arte ser medido objetivamente?, en respuesta señalo los resultados artísticos producidos por los estándares universales, comparados a lo que es producido por relativismo estético, lo anterior dio al mundo el ‘’Nacimiento de Venus’’, o el ‘’Gálata Moribundo’’, mientras lo segundo nos dio a la ‘’Santa Virgen María’’ (adornada con estiércol de vaca e imágenes pornográficas), y ‘’Petra’’ (la laureada escultura de una mujer policía en cuclillas y orinando, completada con un charco de orina sintética).
Sin los estándares estéticos no tenemos manera de determinar calidad o inferioridad, hay una prueba que les hago a mis estudiantes de grado, todos talentosos y bien educados, ‘’Por favor, analicen esta pintura de Jackson Pollock y expliquen por qué es buena.
Sólo luego que cuando ellos dan respuestas muy elocuentes como ‘’audaz, poco convencional, evocador’’, les informo que la pintura en realidad, es una captura cerrada de mi delantal de estudio.

No los culpo, probablemente yo hubiese hecho lo mismo, debido a que es casi imposible diferenciarlas, y ¿Quién determina la calidad?, si vamos a ser intelectualmente honestos, todos conocemos situaciones que dependen de la experiencia profesional reconocida, tomemos el patinaje artístico en los Juegos Olímpicos, donde la excelencia artística es juzgada por expertos en la materia, seguramente dudaríamos del competidor que se arrojara indiscriminadamente sobre el hielo y demandara que su rutina sea aceptada por tener el mismo valor que la del patinador más disciplinado.

No solo disminuyó la calidad del arte, sino también la temática pasó de lo trascendental a lo vulgar, donde alguna vez los artistas aplicaron sus talentos a escenas de sustancia e integridad de la literatura, la religión, la mitología, etc. Muchos de los artistas de hoy usan su arte para hacer declaraciones que no van más allá de impresionar, causar ‘’Shock’’, los artistas del pasado también solían hacer declaraciones a veces, pero jamás a expensas de la excelencia visual de su trabajo. No solo los artistas están fallando, sino también a quienes componen la denominada comunidad artística, los jefes de los museos, los dueños de galerías, y lo críticos quienes alientan, financian, y facilitan la producción de esta bazofia.

Son ellos quienes apoyan el grafiti y lo llaman ‘’genio’’, quienes promueven lo escatológico y lo llaman ‘’significativo’’, son ellos quienes en realidad, son los emperadores desnudos del arte, por quienes se gastan más de 10 millones de dólares en una roca y pensar que eso es arte, pero ¿Por qué tenemos que ser víctimas de este mal gusto?... No debemos, por el arte que frecuentamos en los museos o compramos en las galerías, podemos dar a conocer no solo nuestra opinión sino hacerla sentir. Las galerías de arte, al fin y al cabo, son un negocio como cualquier otro, si el producto no se vende, no se produce. Apoyemos a organizaciones que trabajan para restaurar los estándares objetivos en el mundo del arte, aboguemos por la enseñanza de apreciación artística clásica en nuestras escuelas.
Celebremos lo que sabemos es bueno e ignoremos lo que sabemos no lo es.
Por cierto, el fondo blanco que ven detrás de mi, no es símplemente un gráfico blanco decorativo, es una completa pintura blanca del reconocido artista Robert Rauschenberg expuesta en el Museo de San Francisco.




lunes, 23 de septiembre de 2019

👉 PEDRO BONIFACIO PALACIOS (ALMA FUERTE) MAESTRO Y POETA DEL PUEBLO


Los poetas no van al cielo
La poesía interpela a Dios y a los tiranos,
contradice el mandato social,
se declara insumisa e impenitente:
los poetas no van al cielo.


“Si en la lid el destino te derriba; si todo en tu camino es cuesta arriba, si tu sonrisa es ansia insatisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha, si a tu caudal se anteponen diques... Date una tregua ¡pero no claudiques!”. Rudyard Kipling

Me quebré, me rompí, como una clara,
Bruñida copa de cristal sonante:
Pero me queda inspiración bastante
Para incendiar el Sol, si se apagara.

Pedro Bonifacio Palacios, más conocido como Almafuerte entre los muchos pseudónimos que utilizó, fue un maestro y poeta argentino que luchó en su época contra un sistema que él creía injusto y, un gobierno que le prohibía enseñar, quizás como a los maestros en la actualidad.

Pedro Bonifacio Palacios nació en 1854 en la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de San Justo. De muy niño perdió a su madre y fue abandonado por su padre, eso lo lleva a ser criado por familiares. Muy poco se sabe de la época de su niñez.
Los primeros datos que se tienen de su vida es una beca que pide al gobierno para dedicarse a la pintura, al ser negada la misma, pone todos su esfuerzo en la poesía y en la docencia. Siendo aún adolescente ejerció como maestro en La Piedad, Balvanera, Salto y varias localidades de Buenos Aires. Contaba con 16 años cuando fue nombrado director de una escuela en Chacabuco. Allí, en 1884 conoció a Domingo Faustino Sarmiento, con el cual tuvo grandes disidencias y fue, lo que se decía en la época, que lo llevara a ser destituido por primera vez de las aulas (vuelve a ejercer la enseñanza en 1894, pero también es despedido a los pocos años).
Ya en los años de maestro y en los que estaba alejado de ella, empezó a escribir poemas y artículos para algunos diarios. Su discurso y sus poemas, que siempre bregaban por los pobres, lo hacen muy popular en su época.

Pero ¿qué es lo que molestaba al gobierno de su discurso? Diego Attala en su obra “La Biblia en Almafuerte, precursor de libertarios rioplatenses” señala algunos puntos del pensamiento de Palacios, que podían coincidir con los anarquistas: 

"1) Almafuerte es el único escritor de relieve de su generación que se colocó en las antípodas del régimen oligárquico que gobernó y usufructuó las riquezas de su país desde 1880 hasta poco antes de su muerte en 1917. 2) Ese carácter contestatario lo consagró como maestro de la juventud, según lo define J. Más y Pi, crítico de ideas libertarias y precisamente uno de sus discípulos. Entre los viejos escritores locales, Almafuerte es así el precursor casi exclusivo de la copiosa literatura social y en particular anarquista rioplatense. 
3) También Almafuerte denunció todo tipo de injusticias y no sólo las derivadas en forma directa del régimen político, en lo que también se encuentra con el anarquismo y otras militancias de la época como el socialismo, con las que, en lo que toca a los intelectuales rioplatenses, el anarquismo tan a menudo se solapa. 
4) Pero esta última lucha tiene, en efecto, un contenido semejante al anarquista más que al socialista y al comunista: la conmiseración para con los oprimidos de toda clase y no únicamente con el proletariado, es decir con los desclasados –presidiarios, prostitutas, enfermos, analfabetos, locos, desgraciados en general, lumpen en los términos peyorativos de Marx, víctimas en el discurso conmiserativo libertario y chusma en la expresión antifrástica de Almafuerte–, es tal vez el tema más importante de su obra. 
5) Almafuerte se movió también a contrapelo de la élite intelectual de la llamada generación del ochenta, siempre, esta, del lado de los opresores; Martínez Estrada denominó a la de aquella generación, excluyendo de ella con cuidado al “poeta de los humillados y ofendidos”, la “Era del Oropel” (2008: 111)”.
Almafuerte era el poeta de los desclasados, de las prostitutas, de los linyeras, de los borrachos, de los pobres. A los que quería educar y buscar un lugar en la sociedad. Pedro B. Palacios era un maestro del pueblo, sin importar quién era ese pueblo. Lo que hacen los maestros en nuestra actualidad, educar sin importar si es de la villa, consume paco, tiene su propia identidad sexual, o está echado de la sociedad. Y para terminar una frase del mismo Poeta: 
“Quiero ser esas manos invisibles que manejan por si la creación, y formar con tus sueños y los míos otro mundo mejor para los dos.


NO TE DES POR VENCIDO
 NI AUN VENCIDO



¡AVANTI! 

Si te postran diez veces, te levantas 
otras diez, otras cien, otras quinientas: 
no han de ser tus caídas tan violentas 
ni tampoco, por ley, han de ser tantas. 
Con el hambre genial con que las plantas 
asimilan el humus avarientas, 
deglutiendo el rencor de las afrentas 
se formaron los santos y las santas. 
Obsesión casi asnal, para ser fuerte, 
nada más necesita la criatura, 
y en cualquier infeliz se me figura 
que se mellan los garfios de la suerte . . . 
¡Todos los incurables tienen cura 
cinco segundos antes de su muerte! 

¡PIU AVANTI! 

No te des por vencido, ni aun vencido, 
no te sientas esclavo, ni aun esclavo; 
trémulo de pavor, piénsate bravo, 
y arremete feroz, ya mal herido. 
Ten el tesón del clavo enmohecido 
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; 
no la cobarde estupidez del pavo 
que amaina su plumaje al primer ruido. 
Procede como Dios que nunca llora; 
o como Lucifer, que nunca reza; 
o como el robledal, cuya grandeza 
necesita del agua y no la implora... 
Que muerda y vocifere vengadora, 
ya rodando en el polvo, tu cabeza! 

¡MOLTO PIU AVANTI! 

Los que vierten sus lágrimas amantes 
sobre las penas que no son sus penas; 
los que olvidan el son de sus cadenas 
para limar las de los otros antes; 
Los que van por el mundo delirantes 
repartiendo su amor a manos llenas, 
caen, bajo el peso de sus obras buenas, 
sucios, enfermos, trágicos,... ¡sobrantes! 
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos! 
¡nunca sigas impulsos compasivos! 
¡ten los garfios del Odio siempre activos 
los ojos del juez siempre despiertos! 
¡Y al echarte en la caja de los muertos, 
menosprecia los llantos de los vivos! 

¡MOLTO PIU AVANTI ANCORA! 

El mundo miserable es un estrado 
donde todo es estólido y fingido, 
donde cada anfitrión guarda escondido 
su verdadero ser, tras el tocado: 
No digas tu verdad ni al mas amado, 
no demuestres temor ni al mas temido, 
no creas que jamás te hayan querido 
por mas besos de amor que te hayan dado. 
Mira como la nieve se deslíe 
sin que apostrofe al sol su labio yerto, 
cómo ansía las nubes el desierto 
sin que a ninguno su ansiedad confíe... 
¡Trema como el infierno, pero rie! 
¡Vive la vida plena, pero muerto! 

¡MOLTISSIMO PIU AVANTI ANCORA! 

Si en vez de las estúpidas panteras 
y los férreos estúpidos leones, 
encerrasen dos flacos mocetones 
en esa frágil cárcel de las fieras, 
No habrían de yacer noches enteras 
en el blando pajar de sus colchones, 
sin esperanzas ya, sin reacciones 
lo mismo que dos plácidos horteras; 
Cual Napoleones pensativos, graves, 
no como el tigre sanguinario y maula, 
escrutarían palmo a palmo su aula, 
buscando las rendijas, no las llaves... 
¡Seas el que tú seas, ya lo sabes: 
a escrutar las rendijas de tu jaula! 

VERA VIOLETA 

En pos de su nivel se lanza el río 
por el gran desnivel de los breñales; 
el aire es vendaval, y hay vendavales 
por la ley del no fin, del no vacío; 
la más hermosa espiga del estío 
ni sueña con el pan en los trigales; 
el más dulce panal de los panales 
no declaró jamás: yo no soy mío. 
Y el sol, el padre sol, el raudo foco 
que fomenta la vida en la Natura, 
por calentar los polos no se apura, 
ni se desvía un ápice tampoco: 
¡Todo lo alcanzarás, solemne loco, 
siempre que lo permita tu estatura! 

LA YAPA 

Como una sola estrella no es el cielo, 
ni una gota que salta, el Océano, 
ni una falange rígida, la mano, 
ni una brizna de paja, el santo suelo: 
tu gimnasia de cárcel, no es el vuelo, 
el sublime tramonto soberano, 
ni nunca podrá ser anhelo humano 
tu miserable personal anhelo. 
¿Qué saben de lo eterno las esferas; 
de las borrascas de la mar, la gota; 
de puñetazos, la falange rota; 
de harina y pan, la paja de las eras?... 
¡Detente, por piedad, pluma no quieras 
que abandone sus armas el idiota! 


ALMAFUERTE - 1949



domingo, 22 de septiembre de 2019

ENTRO, SEÑOR, EN TUS IGLESIAS VACÍAS QUE A MUY POCOS TU PASIÓN REDIME ⛪



ENTRO, SEÑOR, EN TUS IGLESIAS


Entro, Señor, en tus iglesias... 
Dime, si tienes voz, ¿por qué siempre vacías?
Te lo pregunto por si no sabías
que ya a muy pocos tu pasión redime.

Respóndeme, Señor, si te deprime
decirme lo que a nadie le dirías:
si entre las sombras de esas naves frías
tu corazón anonadado gime.

Confiésalo, Señor. Sólo tus fieles
hoy son esos anónimos tropeles
que en todo ven una lección de arte.

Miran acá, miran allá, asombrados,
ángeles, puertas, cúpulas, dorados…
Y no te encuentran por ninguna parte.


sábado, 21 de septiembre de 2019

VIVIR LA FE (Y LA IGLESIA) A LA INTEMPERIE ☁⛆

VIVIR LA FE 
A LA INTEMPERIE


En este libro el autor reflexiona una vez más sobre la dimensión teologal de la vida cristiana, desplegada en la fe, la esperanza y el amor, poniendo de relieve su poder de transformar la vida de las personas, dándole valor, sentido, esperanza y una profunda alegría que no elimina los sufrimientos, pero permite vivirlos sin desfallecer en ellos. La imagen de la intemperie subraya la falta de apoyos sociales y culturales para la fe y su constante exposición a peligros que pueden parecer insuperables. Pero a la intemperie crecen los árboles más vigorosos, y la intemperie procura la oportunidad de vivir la fe de forma más personalizada y resistente. El cansancio espiritual, la vejez y la soledad forzosa condicionan el ejercicio de la fe. La segunda parte del libro quiere ayudar a dar con el perfil de creyente que responde a esas vicisitudes de la vida.
PRÓLOGO

Con este libro pretendo ofrecer una reflexión sobre la vida cristiana, centrada en su dimensión teologal, que destaque el poder que esta tiene de transformar la vida humana, dándole hondura, valor, sentido, pero también color, belleza, amabilidad y, en definitiva, capacidad de animar a personas que se encuentran, en la actual si­ tuación social, cultural y religiosa, con notables dificultades ­para vivirla.

A estas dificultades me refiero con la metáfora de la "intemperie". Como el "desierto", la "noche", el "invierno", tan frecuéntemente utilizadas para referirse a la ac­tual situación sociocultural de los cristianos, la intempe­rie evoca las dificultades que comporta el momento actual para quienes pretendemos vivir en él nuestra con­dición de cristianos. "Intemperie" destaca la falta de abrigo, de apoyos, que impone al cristianismo la secula­rización radicalizada característica sobre todo de los paí­ses europeos de antigua tradición cristiana, y los peligros con que le enfrentan una "cultura de la ausencia de Dios", y el clima de gélida indiferencia que extiende.


Todos los observadores de la actual situación espiritual y religiosa insisten, además, en la interiorización por los creyentes de no pocos rasgos de la situación que vivimos. De tanto "predicar en el desierto·, los cristianos habríamos interiorizado el desierto ambiental; nos estamos, añaden algunos, "haciendo indiferentes a la indiferen­cia"; también los creyentes, han afirmado incluso res­ponsables de la Iglesia, estamos contaminados por la cri­sis de Dios que viene incubándose a lo largo de la época moderna y que, desde la segunda mitad del siglo XX, se ha ido extendiendo a amplios sectores de Ja población.

En escas circunstancias puede decirse con razón que religiosamente, cristiánamente hablando, "creer o no creer, esta es hoy la cuestión ". Que la crisis de la fe es hoy -tal vez lo haya sido siempre, aunque no siempre hayamos sido conscientes de ello-, la cuestión stantis aut ca­dentis ecclesiae, el punto en que se juega el futuro del cris­tianismo en el continente en el que se implantó y desde el que se extendió a todo el mundo. "¿Somos los últimos cristianos?", se preguntaba hace unos años un eminente teólogo, refiriéndose a los cristianos adultos de Europa. La intemperie tiene también aspectos existenciales, personales, como sucede con vicisitudes de la vida en las que creer cristiánamente puede convertirse en tarea aparentemente irrealizable. A ellas se refieren los tres úl­timos apartados del texto sobre el cansancio espiritual, la vejez y la experiencia de la soledad.

Pero conviene anotar que la metáfora de la intemperie no deja de tener resonancias favorables para el desarrollo de la vida cristiana. Vivida e interpretada creyén­temente, la actual situación sociocultural y las vicisitudes de la vida que parecen dificultar la práctica de la vida cristiana se convierten en "signos de los tiempos" a tra­vés de los cuales Dios sigue haciéndose presente a los cristianos de nuestro tiempo y llamándoles a orientar sus vidas hacia Él, su verdadera meta. Porque el desierto, lu­gar de la prueba y la tentación, no deja de ser también el lugar donde Dios lleva a los suyos para hablarles al co­razón; el invierno es el tiempo en que ocultamente las semillas germinan; y las especies vegetales más robustas, los árboles más resistentes y de raíces más profundas y vi­da más larga no crecen precisamente en invernaderos. 
Estas páginas están escritas a lo largo de no pocos años de crisis, ambiental, eclesial, personal, vivida desde la convicción permanente de que la intemperie puede ser un estímulo para despertar de situaciones en que la fe era dada por supuesta y considerada un elemento más de la cultura, que se trasmitía por herencia y se conser­vaba por una especie de inercia histórica que aseguraba su permanencia.

"Vivir la fe" o, tal vez mejor, "ser creyente" son expresiones que remiten a una forma original de ejercicio de la existencia, una peculiar forma de ser hombre y mujer, que transforma la vida toda del ser humano, tiene su ori­gen en el encuentro con Dios, unum necessarium, "la per­la preciosa de extraordinario valor", que provoca la con­versión del sujeto, el cambio de rumbo en la vida, la transformación radical de la mente y el corazón que da lugar a un nuevo nacimiento y origina un hombre y una mujer nuevos. El solo hecho de preguntarse, como tan­tas veces se hace, qué añade la fe a la vida, cómo influye en ella, es señal de una concepción distorsionada de la fe que la ha desvirtuado, le ha privado de su fuerza ge­neradora, y la ha devaluado, le ha despojado de gran parte de su valor.
Porque ser creyente no pertenece al orden de lo que el hombre tiene o hace. Ser creyente hace posible a la persona decir como Pablo: "Yo vivo de la fe en el Hijo de Dios...". Porque, efectivamente, "la fe hace vivir a los hombres", y los hace vivir una vida enteramente nueva que les hace posible "no agobiarse por el día del mañana", "perdonar hasta setenta veces siete", y "amar a los enemigos", porque les permite llegar a ser "hijos del Pa­dre celestial que hace salir el sol sobre buenos y malos y caer la lluvia sobre justos y pecadores".

Así entendida, la actitud teologal solo puede ser descrita recurriendo a los múltiples aspectos que abarcan la fe, la esperanza y el amor: Así entendida, la actitud teo­logal aparece además como tarea de la vida, de toda la vi­da del ser humano mientras peregrina hacia su meta en Dios.
Este libro no pretende ser un tratado, ni siquiera mí­nimo, de teología de la fe. Su pone, sin duda, una deter­minada comprensión de la fe: la abierta por los mejores teólogos del siglo pasado. Pero en realidad se propone narrar, sobre todo, cómo intentan vivirla los grupos de cristianos entre los que ha discurrido la vida del apren­diz de creyente que ha sido y sigue siendo su autor. Un relato que termina contando que para ellos ser creyente ha valido y sigue valiendo la pena serlo. Que ser creyen­tes ha bañado, a pesar de todo, sus vidas en un clima de verdadera alegría; que les ha ayudado a vivir como hermanos en fraternidades en las que reina el amor mutuo y que, a las puertas de la ancianidad o entrados de lleno en ella, les permite enfrentarse a la muerte sostenidos por la esperanza.

Las páginas de este libro no pretenden ofrecer leccio­nes sobre los temas que aborda. Jubilado hace ya años de la docencia, no siento la menor necesidad de seguir ejerciéndola. Han surgido de reflexiones al hilo de la expe­riencia y pretenden invitar a sus lectores a contrastar con la suya propia sus resultados. Me es grato recordar a al­gunos grupos a cuyo calor cristiano han surgido mis re­flexiones: Delegación Diocesana de Emigración de Ma­drid y Colegios "Santa María del Parral (1962-1977); Centro de estudios san Dámaso (1962-2004); Seminario conciliar de Madrid (1977-1987); Instituto superior pastoral de la UPSA (desde 1964); Grupo "Jaris" de oración (desde 1981); Parroquia san Pablo de Vallecas, Madrid (desde 1987).
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La mayoría se ha ido marchando silenciosamente, sin sacar ruido alguno. Siempre han estado mudos en la Iglesia. Nadie les ha preguntado nada importante. Nunca han pensado que podían tener algo que decir. Ahora se marchan calladamente. ¿Qué hay en el fondo de su silencio? ¿Quién los escucha? ¿Se han sentido alguna vez acogidos, escuchados y acompañados en nuestras comunidades?
Muchos de los que se van eran cristianos sencillos, acostumbrados a cumplir por costumbre sus deberes religiosos. La religión que habían recibido se ha desmoronado. No han encontrado en ella la fuerza que necesitaban para enfrentarse a los nuevos tiempos. ¿Qué alimento han recibido de nosotros? ¿Dónde podrán ahora escuchar el Evangelio? ¿Dónde podrán encontrarse con Cristo?


Otros se van decepcionados. Cansados de escuchar palabras que no tocan su corazón ni responden a sus interrogantes. Apenados al descubrir el "escándalo permanente" de la Iglesia. Algunos siguen buscando a tientas. ¿Quién les hará creíble la Buena Noticia de Jesús? 


viernes, 20 de septiembre de 2019

📨 LA CARTA PROFÉTICA DE WHITMAN SOBRE LA LEYENDA NEGRA





La ciudad de Santa Fe, Nuevo México, estaba celebrando el 333° aniversario de su fundación por exploradores españoles, y el orador principal invitado tendría que viajar allí desde Nueva Jersey. Y así, el gran poeta estadounidense Walt Whitman escribió una carta explicando que compromisos previos le impediría asistir. La carta fue escrita en 1883, pero podría haber sido escrita hoy. Su mensaje sigue siendo muy actual. Dice:
“Nosotros, los americanos aún no hemos aprendido realmente nuestros propios antecedentes (…) Hasta ahora, impresionados por escritores y maestros de escuela de Nueva-Inglaterra, tácitamente abandonamos a la idea de que nuestros Estados Unidos se han formado de sólo las Islas Británicas, y, esencialmente, forma solamente una segunda Inglaterra sólo — que es un error muy grave“.
La carta sigue: “Para la identidad compuesta estadounidense del futuro, el carácter español suministrará algunas de las partes que más se necesitan (…) Nadie muestra una retrospectiva histórica más grandiosa – grandiosa en religiosidad y lealtad, o para el patriotismo, el coraje, el decoro, la gravedad, y el honor“.

Lo sorprendente de este escrito, es que es un texto prácticamente único en un mar de cultural supremacista anglosajón. Y sigue Whitman, reconociendo que se ha creado una leyenda negra: “Es hora de darse cuenta -por ser bien cierto- que no se encontrará más crueldad, tiranía, superstición, etc., en el resumen de la historia española que en el currículo correspondiente de la historia anglo-normanda“.
Ciertamente Whitman no denominó al fenómeno “leyenda negra (término designado por Julián Juderías en su libro de 1914, “La Leyenda Negra y la Verdad Histórica”). Pero en 1883, 31 años antes, Whitman ya la había descrito perfectamente: “es hora de despedir (…) heredadas de los escritores ingleses de los últimos 200 años”.
En una época en que los anglosajones americanos tenían una imagen muy negativa de los hispanos y nativos del suroeste, Whitman tomó una postura valiente y que le dejó solo: “En cuanto a nuestra población de aborígenes o indios -los aztecas en el Sur, y muchas tribus en el Norte y Oeste- yo sé que parece estar acordado que deben disminuir gradualmente a medida que el tiempo sigue rodando, y en unas pocas generaciones más dejaran solamente un recuerdo, un espacio en blanco (…) Pero no estoy del todo claro sobre eso”.



La carta de Walt Whitman sobre la leyenda negra



jueves, 19 de septiembre de 2019

¿DÓNDE ESTÁS PALABRA AMIGA, PALABRA ENGENDRADORA, PALABRA PERDIDA? 💬



Necesito palabras porque sí,
palabras explosiones
de lo hondo dormido,
reventones de las raíces de mi ser
bajo una mirada amiga,
necesito palabras,
pedazos de alma
porque no soy roca, no soy arena,
tengo fibras heridas
debajo del barro, debajo de la cara,
debajo de los ojos, debajo de las manos.

La soledad me ha cubierto,
pero nunca me ha besado,
me ha dicho sus secretos
y yo le he contado los míos.
Nunca me ha llamado por mi nombre.
He caminado mirando a mis hermanos,
he esperado todos los siglos
que guarda una corta vida.

He soñado.
Pero nunca llegó la palabra hermana,
ajena de la cortesía,
más honda que el cariño.
La que puede taladrar con su luz
el sentido de la vida,
el sentido de una vida,
el sentido de todas las vidas.

Cada corazón es una isla solitaria
y el mar es un tejido de caminos.
Pero basta el barco
de una sola palabra
para cruzar todos los abismos.
¿Dónde estás palabra amiga,
palabra engendradora,
palabra perdida?

José María Velaz




miércoles, 18 de septiembre de 2019

Los pastores vascos (The Basques Sheepherders) y la guerra de las praderas en el oeste americano 🐑🐕⛺





Pastores vascos en el ‘Far West’, 
los grandes olvidados del Oeste Americano

Miles de ‘basque sheepherders’ llegaron a las grandes praderas norteamericanas para dedicarse al pastoreo entre mediados del siglo XIX y gran parte del XX
Cowboys, pieles rojas, sheriffs y forajidos contribuyeron a forjar una leyenda del "salvaje oeste americano" marcada "a fuego" en el imaginario colectivo de varias generaciones por las películas de Hollywood y unas novelas del ‘Far West’ de las que los pastores vascos fueron los grandes olvidados.
A pesar de contar con una presencia relativamente importante en las grandes praderas norteamericanas, la figura del "basque sheepherder" tan sólo tuvo reflejo en unos pocas teleseries y películas del oeste, la más conocida de las cuales, ‘El desfiladero de la muerte’ de Russell Rouse (1959), hizo un retrato completamente idealizado y hasta cómico de sus costumbres, absolutamente alejado de las durísimas condiciones de trabajo que en realidad vivieron.

Aunque no hay estudios concretos, se estima que entre mediados del siglo XIX y gran parte del XX, miles de personas procedentes de Euskadi, Navarra y el País Vascofrancés, hombres en su mayoría, llegaron a las grandes praderas para dedicarse al pastoreo. Según explica a EFE Iker Saitua, investigador postdoctoral de la Universidad de California y de la UPV/EHU, se trató de una mano de obra que comenzó a emigrar a América debido a las Guerras Carlistas y a los cambios "socioestructurales" que se produjeron en el País Vasco en aquella época.

Muchos de ellos se trasladaron en un primer momento a países de Latinoamérica para acudir después -influenciados por la "fiebre del oro" desatada en California- a los Estados Unidos, donde se establecieron en lugares como Nevada, Idaho, Wyoming y Utah para trabajar en la ganadería, un negocio que resultaba "boyante" porque las "poblaciones en creciente desarrollo" necesitaban alimentos.

Allí, relata Saitua, se encontraron con una sociedad "de frontera", muy salvaje que, como vemos en las películas del "salvaje oeste", se desarrolló en un contexto de gran violencia, mientras muchos estados aún estaban en proceso de creación y casi en una ausencia completa de la ley. Por estos motivos, se producían conflictos constantes, por todos conocidos a través de los "western" de Hollywood. Las "trifulcas" entre ganaderos por el uso de los pastos de las "tierras públicas" fueron relativamente habituales, con una competencia especialmente enconada entre vaqueros, todo un icono del "lejano oeste", y ovejeros, muchos de ellos de origen vasco.


‘El desfiladero de la muerte’, de Russell Rouse (1959), es la película más conocida en la que aparecen pastores vascos
Tampoco faltaron las reyertas con los "pieles rojas", la más sonada de las cuales sucedió en 1911 cuando, según recuerda Saitua, cuatro pastores, tres de ellos de origen vasco, fueron asesinados por los indígenas en un episodio que motivó la denominada "batalla de Kelley Creek", considerada la última guerra india del Oeste.
Fueron unos años de "mucho racismo" en los Estados Unidos en los que, además de los negros y los indios, minorías como los mexicanos soportaron una situación de "discriminación" que también vivieron los vascos, marcados por una profesión, el pastoreo, de "connotaciones muy negativas" porque era una labor "denigrada y marginalizada".
Los vascos cuidaban rebaños que podían superar las 2.000 ovejas en lugares "escabrosos" y de "difícil acceso", en unas condiciones de extrema soledad que ocasionaron problemas psicológicos a algunos de ellos y en las que cualquier accidente podía tener unas "graves" consecuencias, describe Saitua. Podían pasar meses con las ovejas en las praderas hasta que regresaban a los ranchos, donde se convertían en "mano de obra intensiva", esquilando a los animales y haciendo otras labores.
Los pastores vivían en condiciones muy precarias y podían pasarse meses con las ovejas hasta que regresaban a los ranchos
Mientras trabajaban en las haciendas, los pastores se alojaban en unos hoteles que comenzaron a abrir otros inmigrantes de origen vasco -algunos de ellos aún operativos en la actualidad, como el Hotel Star de Elko en Nevada- que se convirtieron en verdaderos puntos de encuentro y amparo social para estos pastores, alejados de su familia, en un país extraño y con un idioma que no dominaban.

Algunos de estos hoteles, señala Saitua, empezaron a recibir también a clientes de diferentes orígenes y llegaron a funcionar de una forma similar a los "salones del oeste", contribuyendo a que los vascos fueran más fácilmente admitidos en la sociedad americana. Una integración a la que también ayudó su participación en la iglesia y en las comunidades católicas que comenzaron a desarrollarse, teniendo en cuenta que la religión tuvo "un papel muy importante" como forma de organizar aquellas sociedades de frontera tan "inestables" y "desordenadas".
Pero no todo fueron penurias en el Oeste para los vascos, varios de ellos llegaron a cumplir el "sueño americano" y triunfar en su nuevo país, donde se convirtieron en grandes ganaderos, como la familia Garat, del País Vascofrancés, o los hermanos Altube de Oñati (Gipuzkoa). Estos últimos, propietarios de uno de los primeros ranchos de Nevada, contribuyeron a mantener la "cadena migratoria" dando trabajo a otros "basque sheepherder", cuyo "poso" cultural resulta aún perceptible en muchas localidades del Oeste Americano.

Los pastores vascos (The Basques Sheepherders) 
y la guerra de las praderas en el oeste americano







El desfiladero de la muerte 1959

The Basque Sheepherder

En los 90 minutos que dura, esta película documental (en inglés) nos habla del bizkaino Juan Gorospe y de como se va a los USA para pasar allí tres años, como pastor, consiguiendo el dinero suficiente que le permita volver a su pueblo y casarse. 
Fue realizada en los primeros años de la década de los ’70 del pasado siglo XX y como decíamos, nos muestra un mundo del que apenas nos quedan algunos ecos. 
Ciertamente la comunidad vasca en los USA se mantiene fuerte, activa y decidida a conservar sus tradiciones. Pero el papel del “vasco” en la sociedad USA ha cambiado de forma sustancial. El mundo de los pastores vascos. en su visión más tradicional, la que recoge este documental, se esta convirtiendo en una imagen del pasado. Lo mismo que el País Vasco o los USA que aparecen en esas imágenes son parte ya de la historia. Ni las poblaciones ni las personas son las mismas. Incluso las imágenes que aparecen sobre Sanfermines se nos presentan como propias de una época muy pretérita.