EL Rincón de Yanka: 2019

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CALENDARIO CUARESMAL 2020

CALENDARIO CUARESMAL 2020

martes, 31 de diciembre de 2019

🍇🕛 LAS UVAS DEL TIEMPO DE ANDRÉS ELOY BLANCO Y FALTAN CINCO PA´ LAS DOCE

LAS UVAS DEL TIEMPO 
(EL 31 DE DICIEMBRE) 

🍇🕛

Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre, tan solo!; 
pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujeres ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.

Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.

Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compás de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.

¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.

Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!

¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.

Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.

Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...

Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.

Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce anonimia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!

Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, 
con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas 
siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.

¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...

Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen 
las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como 
un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.

Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.


  CINCO PA´LAS DOCE - NÉSTOR ZAVARCE

LA ÑAPA NAVIDEÑA | ASÍ FUE NUESTRA NAVIDAD | 
DANIEL LARA FARÍAS & NEHOMAR HERNÁNDEZ

lunes, 30 de diciembre de 2019

GÉNESIS DEL NAZIONALISMO SEPARATISTA 💣



Génesis 
del nacionalismo separatista

Teniendo en cuenta la dificultad que existe actualmente en España para constituir un Gobierno estable, al menos mientras sean los partidos separatistas los que pueden determinar de qué lado se torcerá la balanza, y al margen de que el Rey decida o no disolver la Asamblea y convocar nuevas elecciones si el supuesto candidato no consigue los apoyos suficientes o si éstos son claramente anticonstitucionales, en este escrito me parece importante señalar algunos aspectos de la génesis del nacionalismo regional español cuya comprensión se le hace difícil a los sociólogos actuales, y ello se debe, en gran parte, al hecho de que el nacionalismo extremo que vivimos hoy en día, sobre todo en Cataluña, no ha nacido precisamente como una aspiración de identidad, sino más bien como el rechazo a la identidad común, es decir, todo lo contrario.

Paralelismos americanos y génesis del trauma español

Algo parecido a lo que pasa en España se puede observar en Hispanoamérica, pues cuando dejas caer la idea de que aquella parte del mundo es una sola Nación dividida en 20 Estados, la idea no gusta y no llega a cuajar, ya que la parte que une a todos los pueblos de Hispanoamérica es la herencia hispánica, por lo tanto, fomentar la unión es reconocer ese pasado común hispánico, lo que una gran parte de los intelectuales de inspiración marxista se niega a aceptar como premisa en sus análisis socio-políticos y lo que los movimientos indigenistas, manipulados desde el exterior, quieren enterrar como algo no propio, y por esa razón, con el apoyo y la incitación del neo evangelismo militante de EEUU, atacan a todo lo que lo identifica: cultura hispánica, mestizaje, lengua española y religión católica.

En lo que se refiere a España, el nacimiento de ese separatismo nacionalista y popular que rechaza la identidad común de todos los españoles tiene su origen principal, pero no exclusivo, en una traumática frustración nacional, generada durante el S. XIX por la pérdida de los territorios de la Nueva España, que se independizaron aprovechando la debilidad económica y militar que se produjo en España por la invasión de Napoleón, a lo que se añadiría la guerra con los EEUU, que obligó a los españoles a ceder Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Evidentemente, España estaba ya en un proceso decadente provocado por el desgaste de 300 años de imperio en constante guerra con sus principales vecinos, pero los procesos independentistas americanos se hubiesen producido paulatinamente y sin traumas ni financieros (conservándose el “Real de a Ocho”, que era la moneda mundialmente reconocida y aceptada, por encima de cualquier otra) ni comerciales (manteniendo un comercio regulado no afectado por la manipulación de Gran Bretaña y Holanda, que produjo una desarticulación progresiva de las producciones locales), si no hubiera habido la invasión de Napoleón, cuyas convulsiones fueron aprovechadas por los británicos para destruir una parte de la industria española y lanzar una campaña de desestabilización en América, constituyendo, este conjunto de circunstancias, la causa desencadenante de los abruptos y violentos procesos de las “independencias americanas”, que por cierto, no eran deseadas por una gran parte de la población hispana (mestiza e indígena), y con razón, pues una vez acabados los procesos secesionistas, esta población fue la más negativamente afectada, ya que a la mayor parte se le expropió la tierra para beneficio de los nuevos capitalistas criollos, que ya no tuvieron que rendir cuentas a la Corona de España.

Desarrollo del proceso nacionalista excluyente

Después de haber echado a Napoleón, España se encontró con un tejido industrial destruido y sin sus territorios de ultramar. La crisis tanto económica como socio-política fue brutal, generando varias guerras civiles y un progresivo conflicto identitario cuyo estallido final se produjo con la pérdida, en condiciones humillantes, de los tres últimos territorios: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Es a partir de ese momento que empiezan a aparecer los nacionalismos excluyentes y de rechazo a una identidad común en España, tal y como había ido sucediendo en América durante el S. XIX, con la identidad común hispánica. Ese nacionalismo separatista, que en España parece haber nacido de la frustración y de la vergüenza o deshonor, mostrará su aspecto más violento durante el S. XX, con las declaraciones de independencia acaecidas durante la Segunda República, entre 1934 y 1936, con la Guerra Civil y, posteriormente con el conflicto terrorista generado por ETA, que duró hasta principios del S XXI y que aún no ha desaparecido.

¿Cómo podríamos explicar que tantas tensiones hayan acabado por transformarse en un continuo derramamiento de sangre y en una incubadora de odio como el que constatamos actualmente en Cataluña y País Vasco? Solo una frustración socio-nacional equivalente a la que nos inunda el espíritu cuando hemos perdido a un ser querido, puede explicar la extrema violencia, convulsiva e irracional, que los nacionalistas radicales aplican a aquellos que consideran responsables de su frustración. Por eso es tan importante preguntarse a quién hacen responsables de su frustración los nacionalistas-separatistas españoles. Cuando Españaperdió la totalidad de los territorios americanos, el orgullo nacional quedó tan profundamente afectado, que nuestro país parecía un barco a la deriva. En un breve lapso de tiempo pasamos de ser los más poderosos y temibles del mundo a ser desposeídos de todo: territorio, dinero y honra. Hasta el más débil de nuestros antiguos enemigos nos había perdido el respeto. La fuerza destructora de este sentimiento de impotencia y de vergüenza nos fue transmitida, de manera involuntaria, por casi todos los autores de la generación del 98, anclando en el subconsciente colectivo español la Leyenda Negra que la propaganda inglesa, holandesa y francesa, destilaba, tanto en su literatura como en sus tratados científicos.

El peso de la humillación se había vuelto tan insoportable que era necesario deshacerse de él y a cualquier precio, para poder caminar con la cabeza alta, pero ¿cómo hacer? En ese momento crucial para la historia de España, y sobre todo, de la España ex imperial, el reino de Castilla aún se identificaba con España y España con Castilla. Y precisamente esta identificación que seguía estando muy presente en el espíritu de los intelectuales españoles de las regiones “periféricas”, les hizo comprender que la única manera de deshacerse de la vergüenza y de la humillación de sentirse los perdedores, era deshacerse de la piel de castellano/españoles, es decir, rechazar esa parte de su identidad común y reivindicar una identidad mítica, regional no-castellana y por lo tanto, lo más alejada posible de lo español, esencia que empezaron a describir como opuesta a la propia y a menudo denigrada, con el n de hacer desaparecer de sus conciencias la responsabilidad de la derrota española y salvar así, el honor perdido.

Aquí se pueden encontrar algunos de los elementos que orientan el rechazo de lo hispano entre los indigenistas americanos, manipulados por las corrientes evangelistas y los intelectuales de inspiración marxista. En estos elementos, inspirados en parte en la Leyenda Negra, se observa la marca tanto del rechazo al perdedor y a la pobreza por él generada, como del rechazo del invasor acusado de ladrón, violador y genocida. Lo que habitualmente produce una extensión de odio violento hacia lo católico y un intento de marginalización de la lengua española.

La búsqueda de una legitimidad científica

Volviendo al caso de España, este paso de lo español a lo anti-español es un proceso que se desarrolla paralelamente a los movimientos literarios románticos entre el fin del S. XIX y la primera mitad del S. XX, movimientos que han tenido guras de gran genio, no exentas de imaginación y una gran creatividad, capaces de crear y de exaltar valores y elementos culturales diferenciadores, hasta la fecha desconocidos, de las regiones de cultura no castellana. Estos movimientos folclórico-culturales fueron acompañados de innumerables trabajos de investigación antropológica tendente a demostrar “científicamente” las enormes diferencias existentes entre las etnias de culturas periféricas y las etnias castellano-españolas, con el fin de asentar los nuevos movimientos nacionalistas/indigenistas, a veces culturales, otras raciales, en un halo de racionalidad científica que les permitiría generar el mito de naciones sojuzgadas por el yugo de Castilla (léase de España), lo que – alargo plazo– traería, inevitablemente, la reivindicación del derecho a la autodeterminación.

El injerto del nacionalismo en el subconsciente colectivo se fue generando como consecuencia de este proceso. Así, las oposiciones Euskadi-España, Cataluña-España o Galicia-España, empezaron a consolidarse y a generar una vida propia con un carácter marcadamente político, donde, poco a poco, Castilla/España, la humillada perdedora, se convierte en el enemigo natural de las regiones periféricas, pues, como su estatuto de perdedora deja entender, es incapaz de generar valor por si-misma, convirtiéndose en un depredador de las extraordinarias riquezas de las regiones históricas. En América, este aspecto se nota en el rechazo irracional a los términos España o Hispanidad, para definir su cultura, siendo suplantados por latinos - Latinoamericanos.

Penetración de la Leyenda Negra

La creación de esta realidad mítica, inconscientemente admitida por los ciudadanos y por un gran número de intelectuales, consolida una ideología de diferenciación compensatoria donde el español periférico, no castellano, que rechaza su hispanidad, está obligado a atacar, a excluir, a denigrar y a negar al otro: el denominado español/castellano, que representa hoy el Poder Central, origen de todos sus males. La leyenda negra internacional encuentra aquí la llave para introducirse en el inconsciente colectivo español, debido, como hemos dicho, a esta imperiosa necesidad de superar el agravio de una derrota, que todos los españoles consideraron injusta y, sobre todo, vergonzosa. Estos sentimientos, no explicitados, pero ya inscritos en el ADN político-social español, surgirán con fuerza en ciertos momentos de la historia de España, así por ejemplo, durante la segunda República, hubo una fuerte recrudescencia de la violencia política y nacionalista, la oposición España/Periferia, llegó al paroxismo, desencadenándose – con la ayuda evidente de múltiples factores exógenos – la cruenta guerra civil española y un gran paréntesis que solo se cerrará con la desaparición del General Franco, el 20 de noviembre de 1975 y con la aprobación consensuada de la nueva Constitución, el 5 de diciembre de 1978.

Ataque a la Constitución del 78 y a la Monarquía Parlamentaria

Fue, precisamente, la Constitución de 1978, la que en su liberalidad y en su ausencia de memoria histórica, reactivó el ADN nacionalista, al crear las regiones autónomas y autorizar la transferencia de importantes competencias, como por ejemplo la Educación, a las regiones llamadas históricas. Hoy en día, 40 años después, existen varias generaciones formateadas por una enseñanza de oposición: España-Periferia y que han integrado los nuevos mitos fundadores como realidades indiscutibles que justifican las demandas basadas en el rechazo del otro y de nuestra historia común, inimaginables hace tan solo 20 años, de autodeterminación y de plurinacionalidad. Y esto está ocurriendo en una España que, aun siéndolo, no se siente solidaria. Como decíamos antes, consciente o inconscientemente, el camino para el cambio, tal y como lo imagina un partido como Podemos, ha sido preparado con antelación, pero el resultado final depende, como siempre, de las estrategias y la capacidad de anticipación a las mismas por las fuerzas políticas que, en estos momentos, empiezan a ver más claramente quienes son sus enemigos, su determinación y las armas de que disponen.

Las exigencias catalanas de independencia han dejado al descubierto toda una trama que busca cambiar el modelo de Estado, reformando por las buenas o por las malas la Constitución, destituyendo la Monarquía e instaurando una, la tercera República, que en esta ocasión se pretende que sea federal y plurinacional, es decir, compuesta por Estados asociados, pero no solidarios. Si el ideario de Podemos se llevase a cabo, España dejaría de ser una nación para convertirse en un territorio estatal compartido y nuestro pasado, así como nuestro patrimonio, dejarían de pertenecemos.

¿Existen soluciones?

Es evidente que esta situación ya no puede ser mantenida oculta por más tiempo. Debemos encontrar una solución de fondo y desarrollar una estrategia a corto, medio y largo plazo que pueda corregir las distorsiones históricas y sus nefastas consecuencias sobre el comportamiento social de nuestras poblaciones, solo así podríamos generar una comunicación serena y no distorsionada por las fuerzas políticas separatistas. De hecho, desde un punto de vista interno, España necesita construir una cultura de tolerancia - lo que no quiere decir de debilidad - gracias a una política educativa unicadora que, reconociendo las diferencias, trabaje sobre las convergencias y complementariedades con el fin de devolver a España un espíritu creativo, de cooperación y solidario, así como una identidad común en la que todos podamos vernos reejados con orgullo. Para que se consiga esto, tiene que ser el Estado, y no las regiones, el que dirija y controle la política educativa en todo el territorio, favoreciendo la movilidad, con una buena política de becas estilo Erasmus, pero dentro del territorio nacional, con movilidad interregional, y que esta movilidad se base, prioritariamente, en el mérito.

Asimismo, debe establecerse una política clara de defensa y de promoción de la lengua española, que no solo vertebra la identidad nacional, sino que además, con 570 millones de personas que la hablan, es hoy una de las más importantes joyas de nuestro patrimonio y, por último, facilitando el intercambio de experiencias y la transversalidad de competencias profesionales entre territorios Lo dicho anteriormente, exige – para ser realista – armonizar las competencias enseñadas y la creación de certicaciones nacionales reconocidas en todo el territorio nacional y si ello fuese posible, en todos los territorios de la Hispanidad. Solo de esta manera se podrán eliminar las diferencias en el acceso a la cultura, a la formación y al trabajo, de todos los españoles e hispanos. Al mismo tiempo que se trabaja sobre la educación, es necesario recuperar una buena imagen de España y el honor perdido de los españoles en un espejo no deformado de nuestra historia, sobre todo y de manera muy especial, la que parte de la pérdida de los territorios americanos y que nos ha ocultado la excelencia de los 300 años precedentes durante los cuales España creó una nueva cultura de impacto mundial.

Por lo tanto, para luchar contra la leyenda negra, debemos mejorar el conocimiento de nuestra historia, abordándola desde múltiples disciplinas, y debemos sentirnos orgullosos de ella y, globalmente, de lo que España e Hispanoamérica – cuando esta última también era España – han aportado al mundo. Solo de esta manera conseguiremos abrir las puertas a la razón y rencontrar la solidaridad latente en todos los españoles. Para completar estas ideas de fondo, realicé una encuesta a mí alrededor, con el fin de saber qué otras cosas se deberían emprender en España, y entre las sugerencias recibidas, he registrado que: Se necesita comunicar más y mejor tanto en el interior como en el exterior del país. Además, las comunicaciones, al margen de los objetivos concretos de las mismas, debieran ayudar a difundir el conocimiento de las grandes gestas, de las invenciones científicas, técnicas y sociológicas, y de los personajes que han hecho de España un país de referencia y de peso en la historia universal.

Estos temas son complejos y deben ser abordados de manera pluridisciplinar. Por ejemplo, en lo que concierne al nacionalismo y a la presencia cada vez más importante del islam, ciertos intelectuales actuales, como Karen Amstrong, consideran que los nacionalismos, así como los movimientos yihadistas, están substituyendo la fe religiosa en nuestras sociedades burguesas y secularizadas, y lo explica diciendo que quizás sea porque el yihadismo introduce una cierta épica en la lucha contra lo que ellos denominan “el opresor”, épica que el cristianismo no puede ofrecer actualmente sin regresar a los inicios de su historia y a la cultura del "Libro", sin intermediarios jerárquicos, como ya hacen actualmente las sectas evangelistas.

Sin embargo, el nacionalismo separatista español, tal y como lo he presentado, obedece fundamentalmente a una frustración que fue sublimada por la exclusión y rechazo del culpable, asociado a la creación de mitos fundadores, excluyentes de la iglesia católica. Por supuesto, esto quiere decir que dichos mitos han generado su propia épica, pero que ésta transcurre por caminos paralelos a la épica católica, con poca probabilidad de colusión, salvo la excepción, digna de estudio, del País Vasco. En este sentido, una épica antinacionalista, que no sea ni religiosa, ni yihadista, es por lo tanto posible, puesto que el catolicismo primario de la vieja España, gracias a las aportaciones de la Escuela de Salamanca, se ha convertido en el "humanismo" de la nueva Europa y, aunque muchos de nuestros conciudadanos no sean conscientes de ello, dicha transformación debiéramos apropiárnosla y no dejarla en manos de un protestantismo excluyente y manipulador, como está sucediendo en América y como ya ha sucedido, en parte, en Europa, donde algunos intelectuales repiten sin asomo vergüenza que nuestra moderna social-democracia, defensora de los Derechos Humanos, tiene como principales pilares el “liberalismo británico”, la “filosofía alemana” y la “Revolución francesa”. Por supuesto las medidas educativas y de comunicación socio-histórica a las que hemos hecho referencia, deben ir acompañadas, a corto plazo, de otras medidas de carácter jurídico-político como por ejemplo:

Destituir, manu militari, toda persona acusada y condenada o con sospechas fundadas de corrupción. Bloquear el aparato de comunicación separatista y anticonstitucional de manera legal y firme. Aplicar la ley existente con toda su fuerza moral, legítima y legal, en los casos de intentos de sedición, rebelión y obstrucción separatista.

Y a medio y Largo plazo, podrían implementarse otras medidas como la que a continuación explico:

Creo que sería una medida útil la ampliación de la posibilidad de que los americanos de origen hispano puedan adquirir la nacionalidad española hasta los tataranietos como mínimo, pues, sin que ello suponga una llegada importante de flujos migratorios, si nos daría mayor representación en las instituciones europeas y nos devolvería el derecho de veto que tienen Alemania, Francia e Italia, por un lado, y por el otro, esta vuelta a la unidad hispana también nos permitiría frenar los ímpetus secesionistas y revalorizaría el uso del español como lengua obligatoria de todas las instituciones internacionales, diplomáticas, financieras, universitarias, científicas y arbitrales, con todas las ventajas que esto supondría para nuestra economía y para nuestra representatividad política. No obstante, insisto, es mi opinión y nadie está obligado a compartirla, aunque tiene el mérito de buscar una alternativa a lo que hoy está sucediendo. Gracias por haberme leído.



domingo, 29 de diciembre de 2019

NO COLO DE MIÑA NAI: ESA É MARÍA, UNHA NAI QUE SE CHAMA MARÍA 👸



NO COLO DE MIÑA NAI

NO COLO DE MIÑA NAI 
Xesús Portas Ferro 

No colo de miña nai escoitei que morreras por min 
e aínda e hoxe o día que creo en Ti (2) 

Véxote andar polos camiños 
cheos de po do teu país, 
ós pecadores, á xente pobre 
e ós enfermos buscar por Ti. 

Véxote entrar onda os amigos, 
sentarte á mesa, falar de amor; 
torna-los medos, ama-la vida, 
espallar azos ó teu redor. 

Vexo a mañá en que rexurdes 
á vida nova que agardo eu, 
marcha-la noite, chega-lo día 
facerse o mundo Reino de Deus



ESA É MARÍA

ESA É MARÍA
(Carme Pérez/ Xosé Luis Reza) 

Que bonito despois do traballo 
recollerse á calor do fogar 
e sentir esa fala tan doce 
dunha nai que te sabe esperar. 

Que bonito nas noites de insomnio, 
cando o medo te vén desvelar, 
escoitar unha nana suave 
dunha nai que te ven arroupar. 

Esa é María, é a nosa nai, 
dóce naiciña, comigo vai. (bis) 

Que bonito sentir na door 
esa man que sabe acariciar, 
esa man que consola e alivia, 
esa man que te pode curar. 

Que bonito atopar no perigo 
un braciño ó que se agarrar, 
que bonito é ter unha naiciña 
que os fillos poidamos chamar.

 
UNHA NAI QUE SE CHAMA MARÍA

NA TARDIÑA BAIXA DA VIDA

sábado, 28 de diciembre de 2019

EL DECLIVE DE LA NAVIDAD 😟🎄


El declive de la Navidad
Esta crisis de fe se manifiesta de muchas maneras, incluso entre quienes se confiesan cristianos
Hace sólo unos días, en su discurso a la Curia romana previo a la Navidad, el papa Francisco ha reconocido el desplome de la Cristiandad como realidad no ya política o social, también cultural: 
"No estamos ya en un régimen de cristianismo porque la fe -especialmente en Europa, pero incluso en gran parte de Occidente- ya no constituye un presupuesto obvio de la vida común; de hecho, frecuentemente es incluso negada, burlada, marginada y ridiculizada". Esta situación debería provocar un profundo desgarro entre los cristianos; sin embargo, sorprendéntemente no es así. 
En el seno de la Iglesia se ha instalado una mentalidad que asume la inevitabilidad de ese proceso, la imposibilidad de revertirlo, un espíritu que prepara la rendición ante el paganismo triunfante. Me parece que la innegable decadencia de la Navidad como fiesta cristiana es un buen exponente de este increíble declive, sobre todo si se compara con la forma en que no hace tantos años se celebraba entre nosotros el nacimiento del Niño Dios. Detrás de todo esto hay una crisis de fe, como en 2012 escribía Benedicto XVI: 
"Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ámpliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas".
Esta crisis de fe se manifiesta de muchas maneras, incluso entre quienes se confiesan cristianos. Una de ellas, que quizá se observa claramente en la Navidad, es la incapacidad para extraer consecuencias de los principios que se afirman. 

¿Por qué ha desaparecido la vieja alegría de la Navidad, incluso en las celebraciones litúrgicas? 
Posiblemente porque el nacimiento de Jesús no es concebido ya por muchos como el inicio de la salvación, la fuente primera de toda esperanza. Cuando decimos Niño Dios, todos vemos fácilmente al niño, pero no a Dios. 
Desde hace mucho tiempo, la Iglesia que camina hacia la plena condición de ONG habla mucho del hombre y cada vez menos de Dios. 
En los primeros tiempos cristianos escandalizaba que Dios todopoderoso se hubiera podido encarnar en un niño inerme y desamparado, hoy no somos capaces de reconocer a Dios en un niño porque hemos borrado la impronta de Dios en el hombre. Y la creación que antes saltaba de gozo, hoy enmudece en la noche de Navidad.

📕🎬 LIBRO Y PELÍCULA "UN SACO DE CANICAS"

Un saco de canicas 

para escapar del horror del nazismo


Llega a los cines la película basada en la novela y la historia de Joseph Joffo, que junto a su hermano abandonó a sus padres para huir de los nazis.

En 1997 un cineasta enamoró al mundo con una historia que contaba el horror de la Segunda Guerra Mundial pero cambiaba el punto de vista para dárselo a un niño. La vida es bella contaba el afán de un padre por ocultar a su hijo que el mundo se iba a pique y que estaban condenados a la muerte. Roberto Benigni convertía el campo de concentración y el holocausto nazi en la base con la que el protagonista inventaba un juego que convenciera al pequeño, aunque el espectador era consciente de lo que ocurría detrás. El filme fue un éxito, y hasta Hollywood se rindió a los pies del italiano.

Casi 10 años después, en 2006, el británico John Boyne repitió la fórmula en forma de libro con El niño del pijama de rayas. La historia del hijo de un nazi que entabla amistad con un niño judío preso en un campo de concentración con el que habla a través de la verja que les separa partió el corazón de millones de lectores. Lo mismo que la posterior adaptación cinematográfica. Antes de ellos ya hubo una persona que apostó por la mirada infantil para contar el horror del nazismo. Se trata de Joseph Joffo, escritor francés que en 1970 escribe la novela "Un saco de canicas".

Hasta entonces Joffo se había dedicado a ser peluquero, pero durante una convalecencia por un accidente de esquí decidió contar su propia historia. Una de esas que parecen sacadas de una película o de una novela. Porque el escritor nació en París de casualidad, ya que su padre llegó allí escapando de Rusia para no ser reclutado por el ejército del Zar. Esquivó el terror una vez, pero el convulso siglo XX le estalló en la cara. En 1941, con sólo diez años, su padre les dio 5.000 francos a él a su hermano y les dijo que escaparan de un París que ya se veía en manos nazis y se fueran con sus hermanos mayores a Menton, en la llamada ‘Francia libre’. Con ese poco de dinero y la presencia de sus inseparables canicas, se montan en un tren que los nazis controlaban al dedillo para intentar acabar en un campo de concentración.

Una historia de superación, que narra con la fuerza de la primera persona lo que ocurrió aquellos años en los que el mundo tuvo auténtico miedo. La fuerza de la película y de la novela es saber que lo que cuenta le ocurrió de verdad a su narrador. Ya no es la fantasía de aquel niño con su pijama, son los recuerdos terribles con los que una persona ha tenido que convivir toda su historia. Esos que cuando cierra los ojos aparecen una y otra vez. El autor fue uno de los afortunados que vivió para contarlo, igual que toda su familia a excepción de su padre, que murió en un campo de concentración.

Ahora llega la adaptación cinematográfica de la novela de Joseph Joffo -que en su título españo cambia para ser Una bolsa de canicas, dirigida por Christian Duguay y con Patrick Bruel en su reparto. Cuesta creer que semejante historia no hubiera vivido otras versiones previas, y de hecho sí que las hubo. En 1975, Jacques Doillon fue recomendado por Claude Berri para dirigir una primera película basada en la obra. Las malas lenguas dicen que a Joffo no quedó nada contento con el resultado. No veía esa inocencia perdida que tenía que tener el relato, y desde entonces se obsesionó con ver en pantalla grande la historia de su vida. Por fin lo ha conseguido.

Prólogo 

Este libro no es obra de un historiador. A través de mis recuerdos de infancia, he querido narrar mis aventuras durante los tiempos de la ocupación. Han pasado treinta años. La memoria, así corno el recuerdo, pueden metamorfosear algunos pequeños detalles. Pero lo esencial está ahí, con su autenticidad, su ternura, su gracia, y la angustia vivida. Para no herir susceptibilidades, he cambiado muchos de los nombres de personas que aparecen en este relato. Un relato que narra la historia de dos niños en medio de un universo de crueldad, de absurdo, y también a veces, de ayuda inesperada.

Epílogo 
Y colorín colorado… 

Ahora tengo cuarenta y dos años, y tres hijos. Miro a mi hijo como mi padre me miraba a mí hace treinta años, y se me ocurre una pregunta, puede que tonta, como muchas preguntas. 
¿Por qué he escrito este libro? 
Es evidente que esta pregunta tendría que habérmela hecho antes de empezar, habría sido más lógico, pero a menudo las cosas no ocurren de manera lógica. El libro salió de mí como algo natural, tal vez me era necesario. Pienso que él lo leerá más adelante, y con esto me basta. Lo rechazará, lo considerará un montón de recuerdos archisabidos, o al contrario, le dará que pensar, pero le tocará a él entrar en juego. En todo caso, me imagino que esta noche, en el momento en que va a entrar en su habitación, al lado de la mía, me veo obligado a decirle: «Hijo, toma el morral, aquí tienes 50.000 francos (antiguos) y ahora tienes que marcharte». Me ocurrió a mí, le ocurrió a mi padre, y me invade una alegría sin límites al pensar que a él no le ocurrirá. 

El mundo ¿irá mejor? 
Hay un anciano al que yo admiro mucho: Einstein. Escribió cosas muy sabias, y dijo que entre cinco minutos pasados sobre la plancha roja de un fogón y cinco minutos en los brazos de una muchacha hermosa, existía, a pesar de la igualdad de tiempo, el intervalo que separa el segundo de la eternidad. 
Mientras miro cómo duerme mi hijo, sólo puedo desearle una cosa: que jamás conozca el tiempo del sufrimiento y el miedo como lo viví yo durante aquellos años. 
Pero, ¿por qué temer? Estas cosas no volverán a producirse más, nunca jamás. Los morrales están en el desván, y allí seguirán para siempre. Tal vez…

Una bolsa de canicas - Trailer español (HD)


viernes, 27 de diciembre de 2019

APORTACIONES QUE LA CRISTIANDAD HA HECHO A EUROPA... Y AL MUNDO 🌍

15 aportaciones que el cristianismo 
ha hecho a Europa… y al mundo

El perdón, la noción de persona y la gratuidad son algunas de ellas
La situación actual de Europa es ambigua y llena de contradicciones. Por un lado tiene un potencial enorme, y por otro presenta signos preocupantes.

¿Qué elementos de tradición y de origen cristiano pueden contribuir a hacer una Europa mejor, más humana? Nos propone 15 ideas, desde su sabiduría de ecumenista, el profesor y cura Antoni Matabosch, que ha sido presidente de la Fundació Joan Maragall, a quién el Gobierno Catalán acaba de conceder la Cruz de Sant Jordi.

1. La noción de persona. En la tradición judeocristiana encontramos la gran novedad que Dios quiere establecer una relación de amor / amistad con cada hombre y con cada mujer. Todos los seres humanos son amigos de Dios de la misma manera. Todos son iguales y valiosos. No son Dios, pero son imagen de Dios. La suprema dignidad de todo hombre / mujer es un bien democrático incuestionable, es un bien cultural supremo y no negociable. En la reflexión cristiana posterior, esta dignidad humana fue llamada persona e implica cuatro dimensiones principales. La persona es subjetividad y autoposesión, se pertenece y administra (es el valor único e irrepetible de toda persona). También es apertura al tu y a los demás. Es ser con los otros, solidariamente. Es, finalmente, apertura a Dios.

2. La primacía del ser sobre el tener. Si no se pone en primer término cada persona humana y su maduración personal, es fácil caer en el «fetichismo de la mercancía», como diría Marx. El consumismo y el productivismo radical nos envuelven en una rueda en la que somos absorbidos por lo que es externo, y el exceso no nos hace más personas. Es una caída en la exterioridad personal y en las tiranías de la propaganda.

3. La síntesis entre logos (razón) y ágape (amor). La tradición griega ha aportado el valor de la racionalidad, de la razón, que ha dado los frutos durante toda la historia de Europa, con un acento especial en la Modernidad. Por eso hay que tener cuidado con las corrientes actuales que hablan de “pensamiento débil” (Vattimo), de “pensamiento o sociedad líquida” (Baumann) o de postverdad. Hay que rechazar, sin embargo, un racionalismo unidimensional. La dignidad de la persona humana exige que todo (también lo más ingenioso y agudo) esté empapado por el amor. No sin razón se habla ahora de la inteligencia emocional. San Agustín ya decía que «no se puede entrar en la verdad si no es por la caridad»: sólo una razón arraigada en lo que es más radical, el amor, se revela como el más razonable y, por tanto, como la matriz más fecunda de toda buena cultura. Esto también nos ayuda a entender la razonabilidad de la fe.

4. La historia, espacio de la libertad creativa del hombre. El devenir histórico tiene un sentido que está en manos de la acción humana singular y colectiva. No hay un determinismo fatalista, ni un eterno retorno. Hay un mundo y una sociedad que va creando una cultura llevada por la mano del hombre. Nada más lejos de una visión trágica del proceso histórico, aunque debido a la libertad podemos avanzar o retroceder. La realidad es producto de la libertad.

5.- Los derechos humanos, el valor de la democracia y del estado de derecho. La concepción de todo ser humano como persona, con una dignidad inviolable, ha llevado poco a poco a afirmar una derechos humanos universales, proclamados finalmente por la ONU en 1948. Los derechos humanos proporcionan un fundamento sólido para instaurar y vivir en democracia, teniendo como base del Estado de Derecho.

6. La apertura a lo trascendente. Cuando una sociedad se cierra sobre sí misma y no se abre a todo lo que la sobrepasa, se asfixia, queda reseca. Es aquella apertura al que se llama los trascendentales: la belleza, la verdad, la bondad. Incluye la religión, pero se amplía a otras dimensiones. Esta apertura es el origen de grandes empresas y creaciones.

7. El ecumenismo y diálogo interreligioso. El ecumenismo busca la unidad de los cristianos y de las iglesias, en una Europa pluriconfesional cristiana que en el pasado fue un nido de discordias religiosas. El ecumenismo se basa en la libertad religiosa, en la aceptación de los valores de los otros, al tener una identidad propia clara pero abierta a nuevas ideas, y, finalmente, en el diálogo. Por otra parte, Europa es cada vez más plural, más plurirreligiosa y la experiencia que tienen las confesiones religiosas en las relaciones interreligiosas contribuye mucho a la paz y la convivencia. Las relaciones interreligiosas buscan la armonía y se basan en la aceptación de los valores religiosos de las otras religiones, la colaboración por el bienestar de la sociedad, las experiencias religiosas compartidas y en el diálogo.

8. El favorecer un Islam europeo. Ciertos valores y visiones cristianas muy asentadas y convertidas ya en cultura común de los europeos puede ayudar a que los musulmanes establecidos en Europa practiquen un Islam que no sea puramente de imitación de lo que es tradicional en sus países de origen. Los valores básicos de los europeos podrían influir en una mayor aceptación de todos los derechos humanos, a introducir la razón hermenéutica en sus textos sagrados y que se convierta cada vez más en una religión sólo religiosa.

9. La unidad de la familia humana y la solidaridad universal. Si la tradición europea, basada en la enseñanza bíblica, nos enseña que todos los hombres y mujeres son iguales en dignidad y forman una sola humanidad, deberíamos ser solidarios con todo el mundo habitado. «La Europa que hemos sido llamados a construir», dice el card. Martini, «debería ser capaz de ofrecer a todo el mundo una nueva contribución de sabiduría: la que brota de aquella cultura milenaria que la savia vital cristiana ha contribuido a madurar en el curso de los siglos. En efecto, se pide a Europa que no se cierre sobre sí misma, sino que siga estando abierta a toda forma de cooperación, sobre todo a favor de los pueblos y los países más necesitados. También en favor de la construcción de una civilización en la que el hombre se vuelva a reconciliarse con la creación, con sus semejantes, consigo mismo ». No basta con crear la «casa común europea»: hay que contribuir a formar una “familia de naciones».

10. Una nueva cultura de la solidaridad acogedora. La tradición cristiana hace hincapié en el amor a los demás, en las obras de misericordia. Europa debería aprender a crear un sistema y una cultura del asilo y de la migración. Deberían estar abiertas las puertas a los inmigrantes y refugiados. El cierre hacia los demás crea una Europa egoísta y mísera.

11. El derecho de los pueblos. Entre las nuevas generaciones de derechos humanos, junto a los individuales y económicos, hay que poner los derechos de los pueblos, los cuales, basados en una cultura propia, forman una nación aunque no tengan Estado. Juan Pablo II ha repetido muchas veces esta doctrina, especialmente ante la ONU, en 1995. La Unión Europea debería reflexionar seriamente sobre los inconvenientes y las injusticias que implica el estar fundamentada sólo en las naciones-estado. La Unión Europea debería estar igualmente atenta a la unificación universal y la pluralidad de entidades que la componen.

12. Aprender a distinguir entre política y religión y entre Estado y religión. Las vicisitudes de la historia han sido muy variadas, pero si se devuelve a las raíces cristianas, los cristianos pueden aportar la importancia básica de la separación de las religiones y el Estado, la libertad religiosa, que el Estado reconozca la positividad básica las religiones y la necesidad de que se establezcan acuerdos o convenios a fin de asegurar la paz social.

13. Las estructuras universales y el principio de subsidiariedad. Para alcanzar y afianzar un mundo solidario y que respete todos los pueblos de la tierra, es cada vez más necesario crear estructuras internacionales: un nuevo Derecho internacional, una nueva estructura mundial económica y financiera, tribunales que ayuden a superar tensiones entre pueblos, un gobierno universal y democrático que supere las actuales soberanías, etcétera. Como principio rector de esta nueva forma de comunidad mundial, habrá que aplicar con rigor el principio de subsidiariedad según el cual todo lo que se pueda hacer a un nivel inferior no es necesario que lo haga uno superior, a fin de asegurar al máximo la participación de todos a todos los niveles. Sería bueno que Europa fuese un buen ejemplo.

14. Crear una “casa común europea”. La Asamblea Ecuménica Europea de Basilea remarcó que los cristianos deben ayudar a reencontrar el alma de Europa, una especie de “casa común europea”, un modelo de vida sustentado, basado en el humanismo, con un “reglamento de la casa “sustentado en la igualdad, los valores compartidos, el diálogo, la acogida, etc.

15. El perdón reconciliador, la acogida y la gratitud. Para llevar a cabo estos valores que están en la tradición de Europa se necesitan unas actitudes de fondo que son inequívocamente cristianas y profundamente humanas y humanizadoras. Para superar de verdad los enfrentamientos, las guerras o el terrorismo, llega un momento que sólo el perdón lleva a la reconciliación y la paz verdadera y duradera. Sólo una actitud acogedora de toda clase de vida y de toda persona (venga de cerca o de lejos) puede poner una base estable de convivencia ciudadana. La gratitud es la capacidad que se tiene que contemplar algo como un don recibido, como un regalo, que se debe guardar con cuidado. Europa y el mundo debería vivir como un intercambio mutuo de dones.


Con la brújula segura y sugerente de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, analizamos algunas de las huellas del cristianismo en diversos campos de la vida europea[10]:

a) El arte: El arte europeo y, sobre todo, su espíritu profundo se muestra ininteligible sin el influjo del Cristianismo.
b) La música: La música europea nace como entidad original con el canto gregoriano, que recoge la técnica musical griega de los ocho modos y la pone al servicio de una mentalidad trascendente, heredada en parte de la sinagoga hebrea y cultivada de modo singular en el monacato cristiano.
c) La literatura: Las grandes cimas literarias de Europa nacieron en un clima abierto activamente al horizonte sobrenatural. No podemos entender a fondo a Dante, Tirso de Molina, Cervantes, Goethe, o Dostoievski… sin la orientación hacia un mundo trascendente.
d) La ciencia: La ciencia europea estuvo también potenciada por la fe judeo-cristiana en un Dios Creador, que encarga al hombre convertir el mundo en un lugar de habitación y encuentro.
Las Universidades, como estamos recordando en estas fechas en Asturias, nacieron al abrigo de la Iglesia, y dependían directamente del Papa (Oxford, Salamanca, Palencia, Bolonia, París, Lovaina, Viena, Praga, Cracovia, Alcalá…). Propiciaron becas, consolidaron ricas bibliotecas y beneficiaron a artistas y mecenas. La lengua común de todas ellas era el latín.
e) La Filosofía: Suele decirse que Descartes es el padre de la modernidad europea. Pero el auténtico Descartes no puede ser entendido sin su faceta de creyente y la herencia filosófica cristiana anterior a él mismo.
f) El Derecho: El cristianismo asumió el derecho romano y lo complementó en algunos casos, y lo reformó profundamente en otros, particularmente en el tema de reconocimiento de derechos y dignidad de la persona humana.
Que los hijos de todas las clases sociales se educaran juntos, que las iglesias fuesen declaradas inviolables (derecho de asilo), que la justicia se impartiera gratuita para los pobres, que se hiciera la defensa de los indios en el nuevo mundo, que los esclavos fuesen considerados seres humanos… son herencias indiscutibles del cristianismo y de su visión humanista, y a la vez trascendente, de la dignidad de la persona humana.
g) Orden político: Tras la caída del Imperio Romano, La Iglesia de los siglos V-XI hizo posible la existencia de regímenes políticos, que fueron el rudimento de la nueva Europa[11].

¿Por qué el cristianismo quiere seguir siendo fuente de los nuevos valores?
Hoy, el cristianismo, aunque no se le quiera reconocer de forma explícita en el boceto de Constitución Europea, desea seguir contribuyendo a lo que expresan los artículos 1-2, cuando se afirma: “La Unión se fundamenta en los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la no discriminación”.

Se acentúa la dimensión humanista de la Unión Europea, frente a la permanente tentación de una visión más próxima a la perspectiva economicista. Es una visión de relaciones sociales y comunitarias fundada en una auténtica cultura y ética de la solidaridad. El cristianismo tiene mucho que decir y aportar en este sentido[12]. Con una advertencia muy clara: en el futuro, tan perjudicial como un “confesionalismo religioso cerrado” para Europa, sería un “confesionalismo laicista”. La verdadera “laicidad europea” se planteará, siguiendo el espíritu y la letra de Gaudium et Spes nº 76, desde la independencia y la sana colaboración, al mismo tiempo, entre la Iglesia y la comunidad política para servir a la persona humana y sus derechos. Entre dichos derechos, el de la libertad de conciencia que comporta la libertad religiosa[13].

Europa necesita al cristianismo como el cristianismo tiene necesidad de seguir creciendo en Europa, en el mismo sentido del dogma cristológico: sin confusión ni cambio; sin división ni separación. La referencia al cristianismo está incluso en el símbolo por excelencia, la bandera, porque las doce estrellas provienen del culto a la Virgen María y están desligadas del número de estados adherentes[14].

¿Qué significa una Europa de los valores?

En el fondo, lo que está sobre la mesa, y son palabras del cardenal Martini, “no es una Europa de lo mercados ni siquiera de los estados, de las regiones y de los municipios. Es más bien una Europa de los pueblos, de los ciudadanos, de los hombres y de las mujeres. Es una Europa reconciliada y capaz de reconciliar; una Europa del espíritu, edificada sobre sólidos principios morales… Por ello mismo, la Europa soñada tendrá la posibilidad de ofrecer a todos y a cada uno auténticos espacios de libertad, de solidaridad, de justicia y de paz. No queremos una Europa que viva aburrida, sino una Europa gozosa, capaz de entregarse con generosidad a su misión”[15].

Recientemente, A. Cordovilla se ha atrevido a afirmar que, en la reconstrucción espiritual de Europa, se necesita anchura de mirada; que la tarea de Europa es contemplar el poder como servicio; que Europa debe aceptarse humildemente en clave de Providencia divina; y, finalmente, que Europa y el cristianismo están inevitablemente unidos en reciprocidad de destino[16]. Aunque el cristianismo futuro sea menos eurocéntrico[17]. Y, Europa, al mismo tiempo, realidad y tarea, libertad y gratuidad[18].

¿Qué puede aportar, entonces, el cristianismo a Europa? 
– La respuesta la encontramos en las palabras finales que el Papa Benedicto XVI intentó pronunciar en la Universidad “La Sapienza” el día 17 de Enero del presente año: El cristianismo “debe mantener la sensibilidad por la verdad; invitar siempre…a buscar lo verdadero, el Bien, a Dios mismo… y urgir a elegir las luces más útiles…y a Cristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro”[19]. Todo un reto y una esperanza.

[10] G. REALE, Raíces culturales y espirituales de Euroopa, Herder, Barcelona 2005; D. NEGRO, Lo que Europa debe la cristianismo, Unión Editorial, Madrid 2006; T. WOODS, Cómo la Iglesia construyó la civilización ocdcidental, Ciudadela, Madrid 2007.
[11] No entramos a enumerar lo que el cristianismo ha aportado a las diversas ideas culturales e intelectuales de Europa . Cf. S. REVERTER, Europa a través de sus ideas, DDB, Bilbao 2006.
[12] G. REALE, Raíces culturales y espirituales de Europa, Prefacio, XIII-XXII.
[13] Cf. R. BERZOSA, Iglesia, sociedad y comunidad política. Entre la confesionalidad y el laicismo, DDB, Bilbao 2006.
[14] Mauro es profesor de Historia de las Instituciones y autor del libro en italiano «El Dios de Europa» («Il Dio dell'Europa», Ediciones Ares, 2007).
[15] C.M. MARTINI, Sueño una Europa del espíritu, BAC, Madrid 2000, 208.
[16] A. CORDOVILLA, El cristianismo en Europa: ¿Lastre o herencia?: Pliego de “Vida Nueva” 2596 (12-18 Enero de 2008) 27-29.
[17] O. GONZALEZ DE CARDEDAL, La entraña del cristianismo, Sígueme, Salamanca 2000, 107-140.
[18] R. GUARDINI, Europa: realidad y tarea, Obras Completas, I, Madrid 1981, 11-27.
[19] BENEDICTO XVI, Alocución en el encuentro con la Universidad “La Sapienza” de Roma: “Santa Sede Digital” (20-1-08) 6.

Los europeos exigen 
recuperar sus raíces cristianas

Con motivo de la frustrada Constitución europea se pudo ver cómo el proyecto de las élites políticas y económicas europeas se alejaba de la población a la que debían representar.
La apertura generosa a las necesidades de los demás manifestado en una disposición de apertura a la llegada y acogimiento del necesitado
La diferenciación del necesitado del que viene a cambiar nuestras costumbres: existía una preocupación ante lo que se percibía como un fenómeno provocado de llegada masiva de personas de religión musulmana a Europa
En definitiva la población europea quiere seguir siendo Europa. Es necesario que haya una política de bien común y no economicista que estando abierta a las necesidades de todas las regiones del mundo conforme a la solidaridad que siempre ha caracterizado a Europa, defienda las verdaderas raíces de nuestro continente.

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