EL Rincón de Yanka: APOLOGÍA

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martes, 11 de agosto de 2026

EL CELO DE DIOS QUE NO ES POR DIOS 😡: SOBERBIA EGÓLATRA INSULTANTE Y ANTIEVANGÉLICO DE LOS FALSOS CRISTIANOS

 
EL CELO DE DIOS 
QUE NO ES POR DIOS
"Hermanos, el deseo de mi corazón y la súplica que elevo a Dios, es en favor de ellos para que sean salvos. Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios, pero no según el conocimiento; por cuanto ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios; porque el fin de la Ley es Cristo para justicia a todo el que cree". Rm 10, 1-4.
Hay muchos "cristianos" que van de apologistas, de "puros", pisando y difamando a otros hermanos sin ninguna caridad ni fraternidad. 
No voy a dar nombres, ya saben de quienes hablo. Se encuentran tanto entre los progres como en los conservadores. Están en "RELIGIÓN DIGITAL", INFOCATÓLICA, etc.

El "celo por Dios que no es de Dios" se refiere a una pasión religiosa o activismo espiritual intenso que nace del ego, la ignorancia o el orgullo humano en lugar del verdadero conocimiento y amor divino.

Características del celo humano vs. el celo divino

Celo verdadero (de Dios): Nace del amor santo, busca la unidad, la gracia y la obediencia guiada por la humildad y la verdad.
Celo falso (que no es de Dios): Se impulsa por el juicio propio, la ideología, la soberbia, la intolerancia y el deseo de imponer méritos personales en lugar de aceptar la guía de Dios. Nunca se equivocan. Nunca piden perdón. Son rigoristas y fundamentalistas. 
El peligro: Puede justificar acciones dañinas, exclusión o fanatismo creyendo erróneamente que se está sirviendo al Creador.

MAURICIO OZAETA: Defensa a Padres Artur, Juan María y Pedro, a Sor Amapola, 
y a Monseñores Strickland y Schneider, y también como defensa 
a la Misión de la Divina Misericordia.

Arturo Picatoste, Periodista Católico y Vicente Montesinos son los ejemplos de fariseísmo fundamentalista espiritualista de soberbia ególatra. 
Que El Señor nos quebrante....

domingo, 2 de agosto de 2026

LIBRO "DE ESPALDAS A DIOS": 👿👥 GUÍA DE DISCERNIMIENTO PARA LA NUEVA ERA, EL YOGA Y OTROS ESPIRITUALISMOS POSMODERNOS por P. GUSTAVO LOMBARDO, IVE


DE  ESPALDAS  A  DIOS

GUÍA DE DISCERNIMIENTO PARA LA NUEVA ERA, 
EL YOYA Y OTROS ESPIRITUALISMOS POSMODERNOS

Vivimos en una época de gran búsqueda espiritual… pero también de gran confusión.
El yoga, el mindfulness, el reiki y muchas corrientes de la llamada Nueva Era se presentan como caminos hacia la paz interior, la sanación y el crecimiento espiritual. Millones de personas las practican convencidas de que son compatibles con la fe cristiana. Pero surge una pregunta inevitable:

¿Conducen realmente a Dios?

En "De espaldas a Dios", el P. Gustavo Lombardo ofrece una guía clara y profunda de discernimiento cristiano para comprender el origen, las ideas y los peligros espirituales de estas corrientes.

Fruto de años de estudio, investigación y experiencia pastoral, este libro analiza:

• las raíces gnósticas y esotéricas de la Nueva Era
• la relación entre yoga, mindfulness, reiki y espiritualidad oriental
• el trasfondo filosófico y religioso de estas prácticas
• sus incompatibilidades con la fe cristiana
• y las infiltraciones de estas ideas en la cultura moderna e incluso en ámbitos católicos

Desde la filosofía, la teología y la tradición de la Iglesia, estas páginas iluminan con la verdad del Evangelio uno de los fenómenos espirituales más influyentes de nuestro tiempo.
Una obra indispensable para quienes desean comprender, discernir y defender la fe cristiana frente a las nuevas espiritualidades contemporáneas.
«La Nueva Era no tiene ninguna novedad; es solo nostalgia (y reviviscencia) del antiguo paganismo, del esoterismo, del ocultismo y del gnosticismo que la luz del Evangelio logró disipar parcialmente durante algunos siglos y que ahora vuelve a cernirse sobre el mundo ensombrecido por el crepúsculo de la civilización que nos toca vivir».

— P. Miguel Ángel Fuentes, IVE, del Prólogo.

Prólogo: No hay nada nuevo bajo el sol

«No hay nada nuevo bajo el sol», dice con mucha sabiduría el Eclesiastés (1,9). Y la «Nueva Era» no es una excepción.
Esta tiene de «nueva» solo el nombre. De hecho, no es más que la «Vieja Era» que enfrentaron los Apóstoles vendida al hombre ignorante de hoy como si recién saliera del horno.

Ya los antiguos adoraban la luna y el sol, endiosaban los ríos y los bosques, se dejaban guiar por druidas y brujas, creían en las runas y piedras mágicas, estaban convencidos de que transmitían poderes y energías, estaban repletos y agobiados de supersticiones, se cargaban de rituales para alejar a los demonios y a las sombras malignas que los atormentaban, bailaban y se drogaban para entrar en contacto con la divinidad, invocaban a los muertos, identificaban la experiencia mística con el espasmo genital, preparaban pócimas mágicas, invocaban demonios y duendes, imponían manos, se dejaban cabalgar por entidades desconocidas y practicaban la adivinación. San Pedro, recordando a los cristianos provenientes de la gentilidad su antigua situación, la describía diciendo: «ya habéis pasado bastante tiempo obrando conforme al querer de los
gentiles, viviendo en desenfrenos, liviandades, crápulas, orgías, embriagueces y en cultos ilícitos a los ídolos» (1 Pe 4,3). 
La Nueva Era no tiene ninguna novedad; es solo nostalgia (y reviviscencia) del antiguo paganismo, del esoterismo, del ocultismo y del gnosticismo que la luz del Evangelio logró disipar parcialmente durante algunos siglos y que ahora vuelve a cernirse sobre el mundo ensombrecido por el crepúsculo de la civilización que nos toca vivir...

San Pablo resumió a Timoteo todo este potaje con una expresión muy feliz: «fábulas profanas y cuentos de viejas» (1Tim 4,7). También calificó muchos de estos fenómenos como  provenientes de «espíritus de error y enseñanzas de demonios» (1 Tim 4,1).

Lo único realmente nuevo que ha conocido el mundo desde su creación se cifra en Jesucristo. Él es el «Hombre Nuevo» (Col 3,10), y su doctrina, la «Ley Nueva» o «Nueva Alianza» (Hb 8,13). Porque tanto Aquél como ésta son kainós, adjetivo con que los griegos calificaban lo que es nuevo en sentido de novedoso, nunca antes visto, original, inaudito. Cristo sí que es nuevo en el sentido más propio de la palabra, porque es Dios que se hace hombre en un momento histórico y en un lugar concreto del mundo (y en un seno perpetuamente virginal, cosa jamás vista, ni antes ni después); y todo lo hecho por Él participa de su inequívoca e inagotable novedad, en particular el hombre renovado por su gracia que se hace, mediante esta, una «criatura nueva» que deja atrás la antigua, marchita y pecadora (2 Co 5,17). «Hoy hemos visto cosas increíbles», decían los testigos de la vida y milagros de Cristo (Lc 5,26); «Jamás se vio cosa igual en Israel», exclamaban otros (Mt 9,33).

En cambio, las novedades que pretende ofrecer la Nueva Era son nuevas en otro sentido que los antiguos griegos designaban con un calificativo diferente: neós. Neós es lo nuevo sin novedad; algo ya visto hasta el cansancio, pero vuelto a proponer por enésima vez ante nuestros ojos. Es nuevo porque aparece ahora, pero es la repetición de algo que ya estuvo aquí antes. Es una nueva puesta de sol, igual a la que vimos ayer y antes de ayer... y hace cientos de años nuestros abuelos. Un pañuelo nuevo es un pañuelo sin usar que no se diferencia en nada del que acabamos de arrojar al basurero, usado y cargado de manchas.

Por eso, todo cuanto ofrece la Nueva Era son errores viejos, engaños rancios, trucos trasnochados... De hecho, mucho de lo suyo fue inventado por la «Serpiente antigua», como designa san Juan a Satanás (Ap 12,9; 20,2; también ella calificada de marchita y anticuada), quien intentó establecer una «nueva era» en el mismo Paraíso terrenal, fascinando a Adán y a  Eva y tratando de convencerlos de sentar un nuevo hombre de espaldas a Dios (cf. Gn 3) Y bien sabemos cómo terminaron los tres novadores. Nuevo significa aquí, simplemente, que lo viejo —que, según san Pablo, «ya pasó» por obra de Cristo (2 Co 5,17)— intenta volver al rodeo aprovechando la desorientación del hombre que ha apostatado del Evangelio y camina por este mundo, según Isaías, «palpando como ciego la pared, a tientas como quien no tiene ojos, tropezando en pleno día como si fuera noche y habitando en tinieblas como los muertos» (Is 59,10).

La Nueva Era ha sido posible por la crisis de fe que afecta al hombre de nuestro tiempo. Es un fenómeno múltiple, turbulento, movedizo y efervescente como los gusanos convulsivos de un cuerpo en descomposición, porque se origina en la putrefacción de la fe. Se la enfrenta, por tanto, volviendo a la frescura y solidez de la fe en Cristo, que mana mansa de su boca como las aguas de Siloé (Is 8,6).

Deseamos que estas páginas ayuden a muchos a hacer este camino hacia el Hombre-Dios, Nuevo y Eterno, que no envejece ni pasa de moda y eterniza lo que toca.

P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

Yoga en centros ignacianos, mindfulness en parroquias, reiki como «imposición de manos» alternativa: el P. Lombardo documenta en su nuevo libro cómo la Nueva Era se ha colado en la vida espiritual católica en autores como Pablo d'Ors y Javier Melloni, S.I.

El yoga, el mindfulness, el reiki y otras propuestas de espiritualidad alternativa se han instalado en la vida cotidiana de millones de personas, también de católicos practicantes. 
¿Son caminos legítimos hacia la paz interior o sucedáneos que desvían de la fe? Son preguntas relevantes especialmente cuando hay indicadores cualitativos y cuantitativos que muestran, al menos, «un giro espiritual» en la juventud.

El P. Gustavo Lombardo, sacerdote argentino del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), lleva años estudiando la cuestión. Ordenado en 2005, ha dedicado buena parte de su ministerio a la predicación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, apostolado que desarrolla también a través de la página Ejercicios Espirituales Online, en funcionamiento desde 2007. Su investigación sobre la incompatibilidad entre el yoga y los Ejercicios Espirituales, realizada en el marco de un Máster en Ciencias Sociales y Humanísticas por la Universidad Abat Oliba CEU (Barcelona), fue el germen de un libro que ahora ve la luz: una guía de discernimiento que rastrea las raíces gnósticas de la Nueva Era y sus infiltraciones en la cultura, en la espiritualidad e incluso en la teología católica: De espaldas a Dios: Guía de discernimiento para la Nueva Era, el Yoga y otras espiritualidades posmodernas

Desde los fundamentos filosóficos hasta el análisis de autores y prácticas concretas, la obra ofrece herramientas para reconocer lo que el P. Miguel Ángel Fuentes, IVE, describe en el prólogo como una realidad que no tiene nada de nueva: «solo nostalgia (y reviviscencia) del antiguo paganismo, del esoterismo, del ocultismo y del gnosticismo que la luz del Evangelio logró disipar parcialmente durante algunos siglos y que ahora vuelve a cernirse sobre el mundo ensombrecido por el crepúsculo de la civilización que nos toca vivir».

Padre, ¿qué lo llevó a escribir este libro?

Viviendo en Argentina, ya hace unos 15 años atrás, tenía cierta curiosidad sobre qué sería esto del yoga, que ya se empezaba a escuchar. Al llegar a España pude constatar algo que me dolió mucho: en no pocos centros de espiritualidad ignaciana, los Ejercicios Espirituales de San Ignacio eran sustituidos o mezclados con prácticas de la Nueva Era: yoga, mindfulness, meditación zen.
Llevo veinte años predicando Ejercicios y sé lo que valen (es algo que hacemos como familia religiosa); ver cómo se los desnaturaliza fue el detonante. Empecé a investigar en un máster sobre el tema, y el trabajo de fin de máster se convirtió en este libro de 460 páginas.

¿Qué es exactamente la Nueva Era? ¿No es simplemente una moda inofensiva?

Es exactamente lo contrario de inofensiva. La Nueva Era no tiene ninguna novedad; es la resurrección del antiguo gnosticismo —la pretensión de alcanzar la divinización por medios puramente naturales— revestida con lenguaje moderno. Sus raíces pasan por la Cábala, la masonería y la teosofía de Helena Blavatsky. Su denominador común es el panteísmo —todo es Dios— y el monismo —no hay distinción entre Creador y criatura—, lo cual es radicalmente incompatible con la fe católica. Ya en 2003 la Santa Sede publicó el documento Jesucristo portador del agua de la vida advirtiendo sobre sus peligros.

Usted dedica el capítulo más extenso del libro al yoga. ¿Por qué dice que es incompatible con la fe católica? Mucha gente lo practica «solo como ejercicio físico».

Esa es precisamente la trampa. El P. Joseph-Marie Verlinde, científico belga que fue discípulo de un gurú en la India durante tres años, cuenta que su maestro, Maharishi Mahesh Yogi, se reía de los occidentales que practicaban yoga «solo para relajarse». Les decía: «Sois asombrosos: practicáis esas técnicas sagradas buscando en ellas unos efectos periféricos a los que nosotros damos la menor importancia, y no prestáis la menor atención a las transformaciones profundas que producen en vosotros».
Las técnicas producen sus efectos espirituales queramos o no. No se puede separar la postura del sistema religioso que la sustenta: el yoga es un camino de fusión con lo “divino impersonal”, exactamente lo contrario de la relación personal con Dios que propone el cristianismo.

¿Y qué hay del mindfulness? Se lo presenta como algo científico y neutral.

Eso es un maquillaje muy bien hecho. El mindfulness nació como práctica de meditación budista orientada a alcanzar la iluminación. El monje vietnamita Thich Nhat Hanh lo trajo a Occidente en los años 60, y luego Jon Kabat-Zinn le quitó la etiqueta religiosa para meterlo en hospitales y universidades. Pero el propio Kabat-Zinn ha reconocido que el mindfulness es «el corazón de la meditación budista». Además, estudios científicos recientes documentan efectos adversos significativos. San Juan Pablo II fue muy claro al decir que el budismo es «en gran medida un sistema ateo» y que su camino de salvación es «contrario» al cristiano.

¿Hay exorcistas que confirmen los peligros espirituales de estas prácticas?

Varios, y con casos concretos. El P. Gabriele Amorth, probablemente el exorcista más conocido del mundo, aunque haya fallecido hace unos años; el P. Chad Ripperger en Estados Unidos, que ha visto personas poseídas por practicar yoga; el P. Andrés Esteban López Ruiz, exorcista de la Arquidiócesis de México; y otros en España, Chile y Canadá. El propio Verlinde descubrió que estaba poseído durante una Misa celebrada por un exorcista, después de años de practicar «el más puro yoga». Yo mismo conozco dos casos de posesiones vinculadas al yoga.

Usted también trata el reiki. ¿Es una invocación directa del demonio como se oye decir a menudo?

No en el sentido de que el practicante invoque conscientemente a Satanás. El mecanismo es más sutil: el reikista se abre a una «energía vital universal» de origen indeterminado, suspendiendo el juicio crítico. Como esa fuerza no procede de Dios ni de la gracia, esa apertura deja al sujeto expuesto a influencias del maligno, que, como dice San Pablo, «se disfraza de ángel de luz». El diablo imita la imposición de manos sacramental con una imposición de manos que viene de él.

La cuarta parte del libro es la más delicada: analiza la infiltración de la Nueva Era en la teología católica. ¿Puede dar algún ejemplo?
Analizo en detalle a dos autores: Pablo d'Ors, sacerdote secular de Madrid, y Javier Melloni, S.I. En el caso de d'Ors, bajo lenguaje aparentemente cristiano, propone una espiritualidad donde la conciencia reemplaza a Dios, el pecado se reduce a ignorancia, el sufrimiento pierde su valor redentor y la salvación viene por «el despertar interior» y no por la gracia.
Es una espiritualidad gnóstica, monista y panteísta con ropaje católico. En cuanto a Melloni, disuelve la divinidad única de Cristo en un «Cristo cósmico» accesible a todas las religiones. Propone mezclar los Ejercicios ignacianos con prácticas orientales, desnaturalizándolos por completo.
También dedica un capítulo a Teilhard de Chardin. ¿No ha sido rehabilitado por la Iglesia?

Marilyn Ferguson menciona a Teilhard en veintiséis ocasiones a lo largo de su libro La conspiración de Acuario, conocido como “La biblia de la Nueva Era”. Además, la autora envió un cuestionario a más de doscientas personas y obtuvo ciento ochenta y cinco respuestas, y concluye que “Teilhard aparece como la figura más citada por los Conspiradores de Acuario” entre cuantos ejercieron sobre ellos un influjo profundo, por encima de Aldous Huxley, Carl Jung y Abraham Maslow.
En cuanto a la rehabilitación a la que Ud. hace mención, si bien hubo algún intento, no hay rehabilitación alguna. Teilhard recibió dos condenas del Santo Oficio: un decreto en 1957 que ordenó retirar sus libros de seminarios y librerías católicas, y un Monitum en 1962 que declaró que sus obras «abundan en ambigüedades e incluso errores serios que ofenden a la doctrina católica». Este Monitum nunca ha sido revocado. A pesar de ello, hay quienes hoy proponen hacer los Ejercicios Espirituales «según Teilhard de Chardin», lo cual analizo críticamente en el último capítulo.

El libro tiene un capítulo sorprendente sobre el «engaño alienígena». ¿Qué tiene que ver eso con la Nueva Era?

Más de lo que parece. Muestro cómo el fenómeno extraterrestre es utilizado como herramienta de ingeniería social y está vinculado con lo preternatural. La Nueva Era incorpora la narrativa alienígena como parte de su cosmología: los «seres de luz», los «maestros ascendidos», los mensajes canalizados... todo eso converge. No es ciencia ficción: es una pieza más del mismo rompecabezas gnóstico.

Después de un panorama tan preocupante, ¿qué esperanza le queda al lector?

Toda. El libro se cierra con un capítulo titulado «¡Tú eres fuerte!», que es una exhortación a la fortaleza en la fe. El cristiano no tiene por qué temer a la Nueva Era si conoce su fe y la vive. Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, bien hechos, son la mejor vacuna contra todo este engaño, porque ponen al alma cara a cara con Cristo. Y la Santísima Virgen, Sede de la Sabiduría, es nuestra mejor protección. Como digo en el libro: de lo que se trata es de pasar de estar de espaldas a Dios a contemplar su Rostro.

HAY LIBROS DICTADOS POR DEMONIOS: NUEVA ERA (NEW AGE)

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lunes, 27 de julio de 2026

LIBRO "GRÜNARRIANISMO": De la Gnosis Progre-Luciferina 👿👥 de Anselm Grün por Dr. Federico Highton, S.E.


 GRÜNARRIANISMO
De la Gnosis Progre-Luciferina
de Anselm Grün
👿👥

 Dr. Federico Highton, S.E.

El objeto de estudio de este trabajo (o, mejor dicho, el subiectum, si seguimos la epistemología aristotélica), es la doctrina del teólogo alemán, Anselm Grün, «considerado el monje más famoso de Alemania» (Alonso, 3 de julio de 2020) y, según dice Castro Cubells en el prólogo a una obra de este monje germano, «conocido hoy en casi todo el mundo» (Grün, 2004a, p. 10).

El problema científico principal que ocupa este trabajo que aquí comenzamos, esto es, el gran tema a resolver o la gran pregunta a desentrañar en estas líneas puede resumirse en este interrogante: «¿es o no católica la doctrina de Grün?».
Nuestra hipótesis investigativa es doble y se resume en dos proposiciones: 1) la doctrina de Anselm Grün no es católica y 2) la doctrina de Anselm Grün es gnóstica.

Escribir un libro sobre Grün encierra un especial desafío ya que para él no hay ninguna autoridad: ni la Escritura (que él interpreta a su manera al punto de decir disparates aplicando el principio luterano del libre examen en grado máximo) ni el Magisterio infalible de la Iglesia (que él desprecia llamándolo «dogmatismo romano») ni Santo Tomás y la Escolástica en general (que él cree superados por la Teología Moderna) ni los argumentos de razón (que él elude con un pseudo-misticismo onírico gnóstico).

¿Cómo vamos a refutar a un sujeto que no acepta ninguna autoridad sino que es un librepensador en grado sumo? Nuestra estrategia será simple: nos limitaremos a demostrar que su pensamiento es profundamente contrario a la doctrina católica. De este modo, advertiremos a los fieles que en sus escritos no se encontrará la Verdad sino veneno a medida del gusto del hombre moderno.

Nos hemos tomado el trabajo de leer, citar y refutar, total o parcialmente, 79 obras (la mayoría libros y algunos ensayos) de Anselm Grün, lo cual es suficientemente representativo para conocer y desenmascarar a este lobo con piel de cordero (de la Introducción).

Hace casi catorce años asistíamos a la primera Misa del Padre Federico Highton (¡si hasta parece mentira todo lo que ha pasado desde ese entonces!).

Era una capilla pequeña en un orfelinato, con apenas un par de personas mayores y algunas niñas. Pero sabíamos que nuestro antiguo alumno, amigo y camarada, estaba comenzando un ministerio que daría que hablar; alguien que, como muchas veces nos alentamos mutuamente, buscaría por todos los medios terminar su vida o mártir, o exhausto de cansancio por predicar la verdad. Todo, menos esos obituarios aburridos y patéticos que dicen: “aquí yace Fulano de Tal: que nació tal día y murió tal otro”.

Tuve la gracia de que me pidiera predicar y la segunda gracia de guardar esa homilía que, en sus partes finales, decía:

“Por último, Padre Federico, quedan las palabras que a vos se dirigen. Esas palabras que sólo se pueden decir en el marco de una primera Misa de alguien que va a hacer mucho bien a la Iglesia si, como creo, te mantienes fiel y radical como hasta ahora.

Hacía meses que esperaba esta ordenación y ayer no pude contener las lágrimas al imponer mis manos sobre tu cabeza, mientras imploraba del Espíritu Santo el don de Consejo, ese don que ilumina la inteligencia para saber cómo obrar en cada instante.

Pero no las diré de mi boca, sino de boca de aquel santo que ha guiado gran parte de nuestro camino de formación y que hoy, providencialmente celebramos en sus primeras vísperas: San Francisco Javier.

Así decía el gran santo navarro desde Japón a sus compañeros jesuitas que se hallaban en España:

‘Venid a la misión; disponeos a buscar mucha humildad persiguiéndoos a vosotros mismos en las cosas que sentís repugnancia… y de aquí creceréis en mayor Fe, esperanza y confianza y amor de Dios y caridad del prójimo’”.

Pues hoy, más de una década después, es lo que exactamente el Padre Federico ha hecho: estar en la primera línea de misión, haciendo la opción preferencial por los pobres, los de verdad, los paganos que no conocen a Cristo y, desde allí, con un poder de concentración que hasta ahora no he visto en otro mortal, leer y refutar con sus escritos algunos temas tan fundamentales como repugnantes, sean éstos el budismo tibetano, el islamismo herético o la cábala talmudista.

Y esta vez ha entrado en las profundidades de otro tipo, el del psicologismo newageísta barnizado de catolicismo de una de las últimas vacas sagradas de la espiritualidad progre contemporánea: el monje benedictino Anselm Grün.

Hay libros que nacen para adornar bibliotecas… y hay otros que nacen para hacerlas temblar. El que el lector tiene entre manos pertenece, sin duda, a la segunda especie, haciendo con este libro lo que muchos consideran imprudente y otros directamente imposible: leer, estudiar, analizar… y luego juzgar no uno, sino decenas de las obras del monje alemán, cuyas obras han sido traducidas a más de 30 idiomas con más de 15 millones de libros vendidos.

– Perdón, ¿dijo “juzgar”?

Exacto. El padre Federico juzga -a pesar de que esa palabra cause urticaria en muchos oídos “tolerantes” de hoy. Y el fenómeno que analiza —con paciencia de cirujano y sin anestesia retórica— es uno de los más curiosos de nuestro tiempo: el éxito masivo de ciertas propuestas “espirituales” que, cuanto más se alejan de la fe católica, más parecen gustar… incluso dentro de ambientes que se dicen “católicos”.

Uno podría preguntarse: ¿pero cómo es posible? La respuesta es incómoda: porque muchas veces se prefiere una mentira agradable a una verdad exigente. Y aquí es donde este libro cumple su función: desmontar, paso a paso, una construcción que ha seducido a no pocos, mostrando sus presupuestos, sus fuentes y, sobre todo, sus consecuencias.

No se trata de una crítica superficial ni de un panfleto apresurado. Es el producto de una tesis doctoral en teología; estamos ante un trabajo serio, documentado, trabajado con ese raro equilibrio entre inteligencia y combatividad que caracterizaba a los grandes polemistas católicos de otras épocas, cuando todavía se entendía que la caridad no consistía en callar la verdad, sino en decirla a tiempo.

Pero alguno dirá que este libro es “duro”. Probablemente lo sea. Pero conviene distinguir: no es duro con las personas; es duro con los errores. Y eso, lejos de ser un defecto, es una obra de misericordia espiritual, tan olvidada como necesaria. Porque el error —especialmente en materia de Fe— no es un simple desacierto académico: es un veneno. Y si no se alerta sobre los venenos, terminamos bebiéndolos.

Y el Padre Highton, aún desde su hábitat propio de la misión, ha decidido no mirar para otro lado. Y eso tiene un costo. Siempre lo tiene. Pero también tiene un mérito: el de servir a la verdad sin negociar con la moda. Al lector le espera, entonces, un recorrido exigente pero iluminador. No encontrará aquí frases hechas ni concesiones al espíritu del tiempo, sino algo mucho más valioso: argumentos.

Y en una época que ha reemplazado el argumento por la emoción, eso ya es, en sí mismo, una forma de resistencia.

Terminemos con una advertencia —o, si se prefiere, una invitación—: este no es un libro para quien busca confirmación de prejuicios, sino para quien todavía cree que la verdad existe… y que vale la pena defenderla.

Los demás, probablemente, lo encontrarán incómodo.

Y eso, lejos de ser un problema, es una excelente señal.

P. Javier Olivera Ravasi, SE 

INTRODUCCIÓN

Palabras preliminares o motivos de la confutación

Anselm Grün (o Anselmo Verde, como lo llamaba graciosamente Caste­llani), «considerado el monje más famoso de Alemania», «conocido hoy en casi todo el mundo», autor de «"best-sellers" espirituales», «uno de los escritores cristianos de lengua alemana más leídos» y aun «uno de los es­critores cristianos más leídos de la actualidad» e incluso uno de los autores espirituales más leídos del mundo, leído «tanto en círculos progresistas como conservadores» (principalmente por mujeres), citado por muchos scholars como una autoridad en Teología, que ostenta «una reputación de es­cribir libros que combinan la reflexión espiritual y  una buena investigación [=scholarship] general», traducido a más de treinta lenguas (al punto de ser, curiosamente, uno de los más editados en República Checa e incluir lenguas como el chino, el ruso, el noruego y hasta el swahili), me irritaba por un simple motivo: su impostura se intuía con solo ver la tapa de los libros «de este monje benedictino que, según dice el prologuista de uno de sus libros, toca una cuerda particular en el corazón del hombre contemporáneo», lo cual torna urgente refutarlo ya que, como enseña el escoliasta Gómez Dávila (cuya «escritura fragmentaria» y «estética reaccionaria» iluminará nues­tro libro), «La idea deletérea no alcanza a veces a corromper a su inventor, pero corrompe a toda una posteridad imprudente».

Me sorprendía que sus obras ocupasen el centro de las vitrinas de tantas brillosas librerías católicas y que tantas señoras instruidas se gozasen de leer a este autor. Desde el vamos olía a gato encerrado. Luego se me fue la irritación, pues me habitué a sufrir la agobiante omnipresencia del espíritu progresista que, en el ámbito de la espiritualidad, termina infiltrando en las almas una especie de tibieza militante (si se nos permite el oxímoron), que acaban dispuestas a todo menos a defender la Verdad.

Como bien observa Caal Coy, no hay mucho escrito sobre Anselm Grün. Hace muchos años, el buen Padre Gabino Tabossi (que en paz descanse) re­futó a Grün y hace poco mi amigo el Padre Horado Bojorge, en una entrevista online en el portal QNTLC, denunció con lucidez y firmeza la heterodoxia de los gruñidos de Grün, todo lo cual es de suyo suficiente para que los bautizados decentes descarten a semejante impostor; pero como la plaga sigue en curso, sus libros se siguen vendiendo por millones, los videos online son difícilmente citables y siguen habiendo muchos laicos generosos que con santas intenciones apostólicas insisten en usar la pseudo-espiritualidad grü­niana para predicar retiros de conversión. 

Mi gran amigo el Dr. Carlos Romero Berdullas, uno de los pocos penalistas tomistas de la Argentina, me venía in­sistiendo para que refute sistemáticamente a Anselm Grün, a quien podemos llamar el profetastro más vendido de la espiritualidad moderna católica, que de católica no tiene casi nada y que, en el fondo, no tiene nada ya que cuando se mezcla la fe con la herejía ya no queda fe sino un caos doctrinal, si bien Grün dice que él «procura salvaguardar el tesoro de la tradición».

Le dije varias veces que no tenía tiempo, pero finalmente cedí y así me dispuse a hacer un opúsculo, que terminó siendo una tesis doctoral en Teo­logía y luego un libro (que alarga la tesis y la adapta levemente), que busca desmontar de una vez a este sofista contemporáneo, que ofende al buen Jesús diciendo que «Jesús era buen bebedor», que calumnió a los santos mártires de la Iglesia primitiva calificándolos de masoquistas y que no temió inter­pretar en clave psicologista los exorcismos del Señor y hasta la misma señal de la cruz, diciendo que «el hombro izquierdo representa lo inconsciente; y el derecho, lo consciente» y, a la vez, «la izquierda lo femenino, la derecha lo masculino.

Valga aclarar que no hicimos una enciclopedia refutando absolutamente todos los errores de Anselmo Verde y cada uno de sus tomos (escribió una gigantesca cantidad de libros) sino que, por el contrario, nuestro propósito no fue sino el de elaborar un libro de estudio para demostrar de modo contun­dente e irrefutable que este autor no sólo es pródigo en errores gravísimos sino que creó una cosmovisión gnóstico-cristianoide radicalmente contraria a la Santa Fe Católica, esto es, escribimos este libro para probar que Grün no es un autor católico que tiene algunos errores sino el fautor de un sistema gnóstico radicalmente anticatólico, lo cual es muy grave ya que, como en­seña Meinvielle, «para destruir al cristianismo había que vaciarlo por dentro dejando toda su apariencia exterior. Y éste es el trabajo de los gnósticos, incluyendo a Anselm Grün, el más vendido de los gnósticos-cristianos en la actualidad.

Nos hemos tomado el trabajo de leer, citar y refutar, total o parcialmente, 75 obras (la mayoría libros y algunos ensayos) de Anselm Grün, lo cual es suficientemente representativo para conocer y desenmascarar a este lobo con piel de cordero. Como el autor escribió «más de trescientos libros» con «media de unos diez títulos por año», hemos elegido los más pedidos y los más vendidos en las librerías pretendidamente católicas más importantes de la Ciudad de Buenos Aires, que es donde empezamos a escribir el libro con ocasión de un problema de salud ocular que la Trinidad Sacrosanta se dignó enviarnos para Su mayor gloria.

No creemos que nadie nos reproche que no citemos 300 libros, lo cual sólo serviría para que nadie lea este. Leer, citar y confutar más de 75 obras de este monje modernista que hace gala de su ignorancia al afirmar que «los mayores moralistas nunca hacen lo que exigen a los otros».2.Z, es suficiente si queremos evitar ser víctimas de alguna psicopatía. Además, no hace falta citar 300 libros de un autor moderno ya que hoy «Nadie se empeña tanto en opinar como el que es simple eco». De todos modos, si aún así alguien nos reprocha no haber citado toda la biblioteca grüniana, lo invitamos a que busque alguna retractación que este autor haga de alguna de sus tesis y con gusto la publicaremos.

Es urgente refutar a Grün ya que es uno de los principales autores gnósti­cos de la era contemporánea (mas se hace pasar por católico) y dado que hoy la gnosis está tan vigente que, como bien dice Gómez Dávila («el solitario de Dios»), «En todas las sectas que hoy pululan fermenta una soteriología gnóstica»: Si Grün no tuviese vestidura de monje católico y no ostentase la etiqueta de benedictino, nadie lo leería ni publicaría y en tal caso no valdría la pena refutarlo, pero pasa lo contrario.

Si bien Grün reconoce que, al tratar un tema, lo que más le atrae es ex­ ponerlo primero sobre el fondo de la actual psicología, y después en diálogo con las otras religiones y sus tradiciones místicas, Grün atribuye su éxito de ventas al hecho de que, como él dice, «hay un gran anhelo por una espiri­tualidad cristiana que sea sana». Ahora bien, él les vende una espiritualidad que no es ni cristiana ni sana, por lo que hay que concluir que, allende sus in­ tenciones (él dice que los benedictinos no deben engañar a las personas en el nombre de Dios, que su Padre le enseñó a ser francoli y que él siente el reto de «convertirse en roca para los demás), la obra de Grün es una gran estafa, una estafa grave ya que él insiste en que él «no pretende dar consejos, sino poner a la gente en contacto con la sabiduría cristiana», cuando en realidad pone a sus lectores en contacto con lo que San Pablo llama «ineptas fábulas», esto es, «mitos ridículos» (1Tim v, t) y, más específicamente, mitos gnósticos secularizados con fachada cristianoide. Mas, Grün dice: «en cualquier caso, para mí es importante permanecer fiel a mi mensaje [¿no al de Cristo?, nos preguntamos] y llevarlo adelante» y «debo escuchar una y otra vez a mi voz interior [¿y si no es la de Cristo?] y seguir mi camino (¿y si no es el de Cristo?)»

Pero, ¿por qué decimos que no es ni cristiana ni sana? Ante todo, porque es una obra gnóstica, como veremos a lo largo de nuestro libro.

De todos modos, como admite su biógrafo, otro de los móviles por los cuales Grün escribe es el de «desahogarse de los anhelos por medio de la escritura»12, anhelos que, como su escritura evidencia, son en gran medida tenebrosos.

Nos dirán que somos unos intolerantes y que no amamos al prójimo, mas es al revés, no solo porque «Sólo es respetuoso el que subraya con vigor las diferencias» sino también porque era mucho más cómodo para nosotros no escribir nada y usar el tiempo en dormir más y hacer más deporte que en refutar imposturas, pero por el bien de las almas, al cual nos debemos y con­sagramos desde el día de nuestra ordenación sagrada, decidimos privarnos de legítimas comodidades, sacar tiempo de donde no tenemos y proceder a la clarificación doctrinal, ya que como dijo el único Salvador del género hu­mano: «conocerán la verdad y la verdad los hará libres» (Jn. 8, 32). Sabemos que -salvo un milagro- los libros de Grün se seguirán vendiendo dado que «el tonto no renuncia a un error mientras no pasa de moda», aunque también sabemos que «Matar un error no es posible, pero es posible apalearlo». Al fin de cuentas, como bien dice Grün, «A la larga, no se puede vivir impune en­frentando a la verdad», y «Jesús obliga a la verdad», y por eso lo refutamos.

No faltan quienes, con el afán de defender al famoso monje de Münsterschwarzach, dicen que los que lo atacan son «la derecha de la Iglesia», lo cual no deja de ser simpático no sólo porque las vulgares etiquetas derecha-izquierda son ineptas para describir el pensamiento católico sino porque, como reco­noce la editorial Herder (la cual, desde su viraje progresista, le publica los libros), «su trabajo se nutre de las influencias de (...) Karlfried Dürckheim», un propagandista nacionalsocialista que en 1938 fue enviado por quien poco después devino el Canciller del III Reich, Joachim Von Ribbentrop, al Japón, para estudiar la educación nipona y la posibilidad de usar actividades cultu­rales para promover los objetivos políticos de la Alemania de Hitler en Japón y toda zona asiática bajo el dominio imperial nipónil. Es más, el mismo Jung, una de las máximas fuentes de la doctrina de Grün fue, a juicio de varios estudiosos, como Eric Harper, antisemita, a tal punto que, según Harper, ésta fue una de las principales razones de que la ruptura entre Freud y Jung.

Terminamos este prólogo pidiendo al Espíritu Santo que nos llene de su luz y así nos salve «de la confusión que propagan los falsos maestros», es­pecialmente de aquellos que tienen «ingenio teológico», que, según el gran pensador bogotano, «consiste hoy día en inventar formas subrepticias de apostasía», concluyendo estas líneas inaugurales convocando a los lectores a prepararse para reírse ya que, como decía el citado poeta colombiano, ante el progresismo actual, «el católico viejo se indigna primero, se asusta des­pués, finalmente revienta de risa».

Subiectum: problema, hipótesis, objetivos y estructura del trabajo

El objeto de estudio de este trabajo (o, mejor dicho, el subiectum, si segui­mos la epistemología aristotélica), es la doctrina del teólogo alemán, Anselm Grün, «considerado el monje más famoso de Alemania» (Alonso, 3 de julio de 2020) y, según dice Castro Cubells en el prólogo a una obra de este monje ger­mano, «conocido hoy en casi todo el mundo» (Grün, 2004a, p. 10).

El problema científico principal que ocupa este trabajo que aquí comenza­mos, esto es, el gran tema a resolver o la gran pregunta a desentrañar en estas líneas puede resumirse en este interrogante: «¿es o no católica la doctrina de Grün?».

Nuestra hipótesis investigativa es doble y se resume en dos proposiciones:

1) la doctrina de Anselm Grün no es católica 
y 2) la doctrina de Anselm Grün es gnóstica.

Nuestro trabajo tiene objetivos de dos tipos: general y específico. El objetivo general de este trabajo es investigar dos asuntos conexos: 
1) si la doctrina de Anselm Grün es católica (o no) 
y 2) si su doctrina es gnóstica (o no). 
Al fin de cuentas, ambos asuntos pueden formularse en una sola proposición ya que, como enseña J. Meinvielle (y veremos a lo largo de este trabajo), en el fondo sólo hay dos concepciones posibles: la católica o la gnóstica, como leemos al comienzo de la conclusión de la obra maestra del dicho autor: «A través de toda la historia humana no hay sino dos formas fundamentales del pensa­miento y de la vida: la católica y la gnóstica» (Meinvielle, 1970, p. 456).

Para ahorrar equívocos desde el comienzo, precisemos en qué consiste la concepción católica y en qué la gnóstica: La concepción católica es la concep­ ción revelada por Dios y enseñada oficialmente por la Iglesia en Magisterio bimilenario infalible, la cual fue expuesta magníficamente por Santo Tomás de Aquino, que es el mayor Santo de los Sabios y el mayor Sabio de los Santos, siendo tan importante su exposición que es el único Doctor Universal vene­ rado por la Iglesia con el glorioso título de Doctor Universalis.

Por otra parte, como enseña Meinvielle, «Se llama gnosis y cábala a toda concepción de Dios, el mundo y el hombre que asigna una única sustancia, homogénea, a estas tres realidades» (Meinvielle, 1970, p. 18).

Consecuentemente con lo ya señalado, los objetivos específicos de este tra­ bajo son dos: 
1) investigar el itinerario intelectual de Anselm Grün, sus fuen­ tes y, en la medida de los estrechos límites permitidos por la longitud de una tesis doctoral y que lo pida la mejor consecución de nuestro objetivo general, estudiaremos las fuentes de las fuentes grünianas, trazando una especie de árbol genealógico de la doctrina grüniana y, por ende, en cierta medida, de la gnosis alemana moderna; 
2) investigar los principales puntos de la doctrina de Anselm Grün siguiendo el orden temático empleado por Santo Tomás en la Summa Theologice, que comienza con Dios y termina con Cristo, pasando por los ángeles, los hombres y, luego, la moral.

Que el petiso Grün tenga el apoyo entusiasta de la progresía y de la milenaria Abadía benedictina de Münsterschwarzach, en la que él vive, no da ninguna garantía de ortodoxia, sino al contrario. De hecho, Grün contra­ dice la doctrina católica en todos o prácticamente todos los grandes temas. Por eso, podemos hablar de "gruñidos grünianos" teniendo en cuenta que el gruñido es un sonido emitido por un animal en señal de ataque o amenaza, metáfora esta que nos sirve para denotar los gruñidos con los que el lobo amenaza o ataca a la grey católica falsificando la fe.

El eje de nuestro trabajo, entonces, consiste en desenmascarar los gruñi­dos grünianos, lo cual haremos siguiendo la siguiente estructura: primero, describiremos las fuentes, influencias y clave del pensamiento grüniano; segundo, salteando lógicamente algunos puntos, expondremos la doctrina grüniana siguiendo el orden expositivo de la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino (citado aisladamente en algunas de sus obras por Grün 2):

1) Dios Uno y Trino; 2) el hombre; 3) Teología moral (general y especial); 4) Cristo (y la Virgen); 5) Liturgía; 6) escatologíall. 
Este libro, podríamos decir, es como una especie de Anti Suma Teológica. Alguno nos preguntará quizá por qué tratar tantos temas y la respuesta es, parafraseando al escoliasta bogotano, que «Sobre toda idea noble la Teología moderna ha sabido dejar la huella digital de su calumnia».

Status quo investigativo y metodología empleada

Escribir un libro sobre Grün encierra un especial desafío ya para él no hay ninguna autoridad: ni la Escritura (que él interpreta a su manera al punto de decir disparates aplicando el principio luterano del libre examen en grado máximo) ni el Magisterio infalible de la Iglesia (que él desprecia llamándolo «dogmatismo romano») ni Santo Tomás y la Escolástica en general (que él cree superados por la Teología Moderna) ni los argumentos de razón (que él elude con un pseudo-misticismo onírico gnóstico).

¿Cómo vamos a refutar a un sujeto que no acepta ninguna autoridad sino que es un librepensador en grado sumo? Nuestra estrategia será simple: nos limitaremos a demostrar que su pensamiento es profundamente contrario a la doctrina católica. De este modo, advertiremos a los fieles que en sus escritos no se encontrará la Verdad sino veneno a medida del gusto del hom­bre moderno.

Lo novedoso de este trabajo

Nuestra tesis es novedosa ya que no hay ningún trabajo científico que demuestre el carácter gnóstico del pensamiento grüniano a partir de los es­critos del mismo autor. El valiosísimo trabajo del Padre Tabossi se basa más bien en citas de citas, mas el nuestro en las citas primarias. Por otra parte, nuestro trabajo es novedoso ya que nunca fue estudiado el corpus grüniano siguiendo el orden temático de la Summa Theologiae, que es lo que hacemos en este trabajo doctoral.

 
ANSELM GRÜN. Libro del P. Federico Highton. "De la gnosis progre-luciferina de Anselm Grün"

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domingo, 28 de junio de 2026

LIBRO "A LAS AFUERAS DE LA CRUZ": LAS SECTAS DE ORIGEN CRISTIANO EN ESPAÑA 🕆 MÁS DE 1.000 SECTAS Y 400.000 AFECTADOS

A las afueras 
de la cruz
🕆
Las sectas de origen cristiano 
en España

Una de las características del pluralismo religioso es la existencia de las sectas. Se calcula que en torno al 1% de la población española forma parte de esos grupos que se mueven en un amplio espectro que va entre lo religioso y la búsqueda del bienestar personal. Aunque la secularización ha afectado en su crecimiento y difusión a las sectas más religiosas, continúan siendo una realidad que no podemos desatender. En estas páginas se ofrece información actualizada de casi un centenar de sectas de origen cristiano presentes en España, ordenadas por «familias»: de origen católico o anglicano, de origen protestante, procedentes del adventismo, metafísicas o de sanación, restauracionistas, proféticas y mesiánicas. Desde movimientos con más de un siglo de historia en nuestro país y miles de seguidores hasta pequeños grupos con una modesta actividad que a veces se limita al ámbito de las redes sociales; aquí se analiza su origen, historia, doctrinas, prácticas, organización interna y entidades dependientes.
El estudio detallado de cada secta y la visión de conjunto permiten comprender el título: A las afueras de la cruz, porque, a pesar de la apariencia y de la terminología cristiana, estos movimientos muestran un progresivo alejamiento de los principales núcleos de la fe en Jesús, tal como se plasmó desde sus inicios en unas fórmulas doctrinales, unas celebraciones litúrgicas y un estilo de vida propio.
INTRODUCCIÓN

«Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”» (Mt 11,2-3). La inquietud mostrada por el Bautista y que relata el evangelista Mateo, ha planeado como una sombra a lo largo de veinte siglos de cristianismo. Desde el principio hubo grupos y personas que reclamaron un papel importante —y hasta exclusivo— en el nuevo camino que habían iniciado los seguidores de Jesús de Nazaret, llegando a proponer sus propios caminos divergentes. En una historia larga y compleja, la vivencia de la fe cristiana se ha ido configurando socialmente, dando lugar a las diversas Iglesias y comunidades eclesiales que forman el mapa plural del cristianismo contemporáneo, pero han seguido surgiendo propuestas alternativas que se han situado al margen de las denominaciones tradicionales. 

Al elaborar el mapa del pluralismo religioso en España, espacio geográfico y cultural en el que se enmarca este trabajo, es obvio que el cristianismo debe ocupar un lugar primordial. Junto a la Iglesia católica se encuentran otras confesiones cristianas con una importancia tanto histórica como actual, y que podemos localizar con relativa facilidad en las grandes corrientes de la ortodoxia, la Reforma protestante y el anglicanismo. Sin embargo, no es tan sencilla la labor de identificar y ordenar la compleja realidad del fenómeno sectario que se mueve en torno al hecho cristiano. Por eso, la inclusión de algunos movimientos en esta obra será, ciertamente, discutible y polémica. 
¿Es posible hacer una distinción, en el ámbito cristiano, entre lo que es una secta y lo que no lo es? 

Manuel Guerra, en su obra de referencia fundamental sobre este tema, ofrece su propia definición de secta, después de estudiar cientos de grupos: 
«Una secta es la clave existencial, teórica y práctica, de los que pertenecen a un grupo autónomo, no cristiano, fanáticamente proselitista, exaltador del esfuerzo personal y expectante de un cambio maravilloso, ya colectivo —de la humanidad—, ya individual o del hombre en una especie de superhombre»1. Ciertamente llama la atención ese criterio definitorio de «no cristiano», algo que el propio autor aclara refiriéndose a tres cuestiones que determinan que nos encontremos ante una secta cuando el lenguaje, la apariencia y hasta la denominación apuntan al cristianismo: la negación de los contenidos dogmáticos básicos de la fe cristiana, la consideración abierta de la revelación divina y el valor secundario de la Biblia. 

Aquí es donde se hace precisa una aclaración terminológica en torno al subtítulo de este libro: hablamos de sectas «de origen cristiano» o «de impronta cristiana»2, y no de «sectas cristianas» porque, como se ha dicho, la mayor parte de ellas realmente se apartan de los mínimos para que podamos considerarlas como tales. Para establecer estos mínimos, basta con que asumamos las condiciones establecidas en 1961 para que un movimiento pueda formar parte del Consejo Mundial de las Iglesias: la profesión de fe en el Dios trinitario y en la divinidad de Jesucristo y el bautismo como medio de incorporación a él3. Junto a esto, habría que revisar las cuestiones ya señaladas del valor dado a la Biblia y el carácter abierto o no de la revelación en estos grupos, cuestiones sujetas a importantes controversias. Además de tener en cuenta que en algunas ocasiones nos encontraremos con movimientos cuyo cristianismo es mera apariencia o parafernalia, o la forma de ocultar una doctrina realmente esotérica o gnóstica, tal como se puede comprobar en las páginas que siguen.

Todas estas consideraciones no se limitan a una postura particular de perspectivas católicas. En un libro que pretende mostrar los datos fundamentales de todas las confesiones cristianas del mundo, el experto evangélico Ron Rhodes aclara por qué no incluye —como sí hacen otros autores— a grupos como los mormones o los testigos de Jehová, que generalmente suelen estudiarse bajo el paraguas del cristianismo. 
«Hay una razón importante para su exclusión. Aunque no es políticamente correcto decirlo, estos grupos no son denominaciones cristianas, sino que son sectas» 4. A explicarlo dedica todo un apéndice de su obra, en el que reivindica el uso de la palabra «secta» (el término cult, el más peyorativo, como el que tenemos en castellano, y no sect) en un sentido más teológico que sociológico. Según Rhodes, «teológicamente hablando, una secta es un grupo religioso que se deriva de una religión madre (como el cristianismo), pero que de hecho se aparta de esa religión madre al negar (ya sea explícita o implícitamente) una o más de las doctrinas esenciales de esa religión»5

¿Y por qué una atención especial a los grupos que se mueven en el entorno del cristianismo? Precisamente por el problema de discernimiento y el desafío al ecumenismo que suponen, tal como lo han subrayado algunos documentos, tanto de las diversas Iglesias y comunidades cristianas como los que son fruto del diálogo interconfesional. Las sectas de impronta cristiana no son objeto del empeño ecuménico, ni tampoco le corresponden como tema al diálogo interreligioso. La nueva religiosidad constituye algo propio y peculiar, y así ha de ser abordado teológica y pastoralmente, constituyendo una llamada siempre actual al discernimiento y a la conversión de los cristianos, además de un impulso para la ayuda a las víctimas6

En la introducción a su encíclica Ut unum sint, el papa san Juan Pablo II recordaba que «los creyentes en Cristo no pueden permanecer divididos. Si quieren combatir verdadera y eficazmente la tendencia del mundo a anular el misterio de la redención, deben profesar juntos la misma verdad sobre la cruz» (n. 1). Unas palabras que explican muy bien el título escogido para esta obra: 
A las afueras de la cruz, porque las sectas analizadas en este volumen, a pesar de su uso de elementos cristianos, se han alejado de la correcta comprensión de la persona de Jesucristo, del sentido de su misión y de la que ha de ser la identidad de sus seguidores en el mundo, tanto en el plano teórico como en la concreción práctica vital. 
Heterodoxia y heteropraxis van de la mano en una experiencia grupal que, aunque tenga la cruz como referencia y a Jesús como símbolo, se sitúa, con mayor o menor proximidad, en sus afueras. 

La base de este trabajo ha sido una serie de artículos publicados entre 2018 y 2021 en la revista Pastoral Ecuménica, editada por el Centro Ecuménico «Julián García Hernando». En ellos se fue desgranando con cierto detalle la realidad de las sectas de impronta cristiana en España, de forma que queden claros los aspectos más importantes de los grupos de la nueva religiosidad que se mueven de una forma u otra en la órbita del cristianismo —aunque en la inmensa mayoría de los casos, como veremos, se sitúan doctrinal y existencialmente fuera de él—. Se pensó como un servicio a las delegaciones diocesanas de Relaciones Interconfesionales y a todas las personas dedicadas al ecumenismo para ayudar en la identificación y el discernimiento de una serie de sectas cada vez más presentes en el territorio nacional. La novedad del libro no consiste solo en la recopilación de dichos artículos, sino en un estudio más profundo y detallado, que amplía el número de grupos estudiados y actualiza sus datos hasta finales del año 2022. 

Partimos, para ello, de un estudio anterior —presentado en el año 2014 en las XXIV Jornadas para Delegados Episcopales y Directores de Secretariados de Relaciones Interconfesionales, organizadas por la Conferencia Episcopal Española—, en el que se resumía la actualidad global del fenómeno sectario en nuestro país, pero que, necesariamente, prescindía de ofrecer una relación concreta de los movimientos ubicados en cada categoría7. La clasificación de las sectas de impronta cristiana se ha hecho siguiendo, en sus líneas principales, la realizada por los estudiosos Massimo Introvigne y PierLuigi Zoccatelli en su repaso al pluralismo religioso de Italia8. Así, en los sucesivos capítulos se encuentran las siguientes subcategorías: grupos de origen católico, grupos de origen protestante, grupos de la familia adventista, grupos metafísicos y de sanación, grupos restauracionistas y grupos proféticos y mesiánicos. Y cada capítulo cuenta con su propia introducción, donde se hacen las consideraciones particulares necesarias. 

Para la elaboración de la información relativa a cada una de las sectas se ha tenido en cuenta principalmente la bibliografía general que se indica al principio del volumen y la específica de cada capítulo, al final de cada uno de ellos, además de otros materiales que forman parte de la Biblioteca-Centro de Documentación «José María Baamonde» que tiene la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) en Zamora. En muchos casos han sido fuentes fundamentales, para los detalles concretos, tanto las publicaciones de los grupos en Internet y las redes sociales —algunas de ellas ya inexistentes— como las aportaciones de exadeptos y familias afectadas. Cuando se trata de sectas sobradamente conocidas y con una amplia bibliografía, no nos hemos detenido en sus aspectos doctrinales y prácticos, sino en lo más propio de su presencia y actuación en España. La insistencia en ofrecer nombres de personas y de entidades —que se refleja en sendos índices al final de la obra— responde a la necesidad de contar con referencias concretas a la hora de conocer con datos ciertos un mundo que en muchas ocasiones se mueve entre sombras, medias verdades, desinformación y camaleonismo. 

A pesar de la pretensión de exhaustividad, somos conscientes de la limitación del estudio. En primer lugar, por la velocidad de los cambios que se dan en estos grupos y la frecuente dificultad de acceso a su realidad interna, lo que ha hecho tener que actualizar muchos datos hasta el último momento de la publicación, y lo que explicará la pronta caducidad de un buen número de sus informaciones. En segundo lugar, porque en ocasiones ha sido difícil confirmar la existencia real y actual de algunas sectas más allá de lo conocido en años anteriores, estructuras organizativas o presencia en el ciberespacio. Y, en tercer lugar, porque hay grupos que, por su implantación reciente, su pequeño tamaño o su voluntad de pasar desapercibidos, habrán escapado a nuestro repaso. Puede extrañar, por ejemplo, que no aparezca ninguna secta de origen netamente ortodoxo o cristiano bizantino. Es posible que haya alguna —más allá del grupo de los autodenominados cátaros, cuyo líder fundó con anterioridad una secta ortodoxa en su país natal—, pero no hemos logrado hallar ninguna que podamos incluir con certeza. Pedimos disculpas por las omisiones, así como por los errores que se hayan podido cometer. 

Para finalizar estas palabras introductorias, no puede faltar el agradecimiento sincero y de corazón a las personas y entidades que han contribuido a la elaboración de este libro. Sería muy difícil nombrarlos a todos y seguramente quedaran algunos nombres en el tintero. Dejo constancia del agradecimiento especial a todos los compañeros de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) —sobre todo a los que ya nos han dejado— y a los que han sido responsables de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española —los sacerdotes Julián García Hernando, Carlos de Francisco Vega, Manuel Barrios Prieto y Rafael Vázquez Jiménez—, por la confianza depositada y el impulso a nuestro trabajo de investigación, formación y ayuda. Post scriptum Toda aportación, corrección, puntualización o sugerencia será bienvenida en la siguiente dirección de correo electrónico 

____________________________________

1 M. Guerra Gómez, Diccionario enciclopédico de las sectas (BAC, Madrid 5 2013) 862.2 En su clasificación del panorama sectario, Julián García Hernando emplea la expresión «sectas de origen cristiano», mientras que Manuel Guerra habla de «impronta cristiana»; cf. J. García Hernando (dir.), Pluralismo religioso en España. I: Confesiones cristianas (Sociedad de Educación Atenas, Madrid
2 1992); M. Guerra Gómez, Los nuevos movimientos religiosos (las sectas). Rasgos comunes y diferenciales (Eunsa, Pamplona 1993).
3 Cf. R. Saarinen, «World Council of Churches», en W. A. Dyrness – V.-M. Kärkkäinen (eds.), Global Dictionary of Theology. A Resource for the Worldwide Church (InterVarsity Press, Downers Grove 2008) 946-949.
4 R. Rhodes, The Complete Guide to Christian Denominations (Harvest House, Eugene 2005) 417.
5 Ibid.
6 Cf. L. Santamaría del Río, «Ecumenismo y nueva religiosidad»: Diálogo Ecuménico 159-161 (2016) 285-325.
7 Cf. L. Santamaría del Río, «Sectas y nueva religiosidad en la España pluralista»: Nova et Vetera 83 (2017) 69-91. 
8 Cf. M. Introvigne – P. Zoccatelli (dirs.), Enciclopedia delle religioni in Italia (Elledici, Turín 2013).

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-¿Estamos viviendo un nuevo auge de las sectas en España e Hispanoamérica o simplemente ahora son más visibles?
-Sí, las sectas crecen y se multiplican en la actualidad. Es cierto que su visibilidad es mayor, tanto por la propia labor proselitista de estos grupos (que aprovechan sobremanera las posibilidades que les ofrecen las redes sociales de Internet) como por el espacio que le dais a esta cuestión los medios de comunicación.
»Pero la apariencia, en este caso, coincide con la realidad. Las sectas no han pasado de moda; al contrario, en todos estos años he constatado cómo se trata de un fenómeno en crecimiento. Cada vez hay más sectas –muchas de ellas, grupos pequeños que pueden pasar más desapercibidos– y cada vez tienen más capacidad de llegar a la gente. Y esto lo confirma otro dato del que dan fe mi teléfono, mis redes sociales y mi buzón de correo electrónico: cada vez más familias y personas acuden a quienes nos dedicamos a este tema pidiendo ayuda.

- ¿Cuál es hoy el perfil más habitual de persona captada por una secta?
- No hay un único perfil. Yo diría que hay múltiples perfiles de personas más fácilmente captables. Porque, en realidad, cualquiera puede caer. Eso no invalida el estereotipo de persona vulnerable que comentas… ¡porque todos somos vulnerables! Acostumbro a decir que las sectas, para seducir a sus potenciales adeptos, apuntan a nuestro corazón, y no a nuestra cabeza. ¿A qué me refiero? Al corazón en sentido simbólico, claro: la sede de nuestra afectividad, por un lado (relaciones, emociones, identidad y pertenencia), y de la espiritualidad, por otro (búsqueda de sentido, razones para vivir, fundamentos de nuestra esperanza).
(...)

Diccionario Enciclopédico de Las Sectas (Manuel Guerra Gomez) (Z-Library) by akomi2111


Manuel Guerra Gomez- Los Nuevos Movimientos Peligrosos (Las Sectas) by Alfonso Escobar