EL Rincón de Yanka

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martes, 19 de mayo de 2026

LIBRO "LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER" 💥👧👩👵💥 por SVETLANA ALEXIÉVICH, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2015


LA GUERRA NO TIENE
ROSTRO DE MUJER

SVETLANA ALEXIÉVICH

La Premio Nobel de Literatura 2015 Svetlana Alexiévich, «la voz de los sin voz», muestra en esta obra maestra una perspectiva de la guerra ignorada hasta el momento: la de las mujeres que combatieron en la segunda guerra mundial.
Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial, pero su historia nunca ha sido contada. Este libro reúne los recuerdos de cientos de ellas, mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.
¿Qué les ocurrió? ¿Cómo les transformó? ¿De qué tenían miedo? ¿Cómo era aprender a matar? Estas mujeres, la mayoría por primera vez en sus vidas, cuentan la parte no heroica de la guerra, a menudo ausente de los relatos de los veteranos. Hablan de la suciedad y del frío, del hambre y de la violencia sexual, de la angustia y de la sombra omnipresente de la muerte. Alexiévich deja que sus voces resuenen en este libro estremecedor, que pudo reescribir en 2002 para introducir los fragmentos tachados por la censura y material que no se había atrevido a usar en la primera versión.
«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.
«Soy historiadora de almas [...]. Por un lado, estudio a la persona concreta que ha vivido en una época concreta y ha participado en unos acontecimientos concretos; por otro lado, quiero discernir en esa persona al ser humano eterno. La vibración de eternidad. Lo que en él hay de inmutable».

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, soldados del Ejército Rojo cometieron violaciones masivas en territorios ocupados, especialmente en Alemania. Se estima que hasta 2 millones de mujeres fueron víctimas, muchas en repetidas ocasiones.
En Berlín, tras la caída del Tercer Reich en abril-mayo de 1945, al menos 100,000 mujeres fueron violadas por tropas soviéticas. Muchas eran menores de edad, algunas de apenas 12 o 13 años.
Las agresiones comenzaron en 1944, con el avance soviético en Europa del Este. En Alemania, los casos se dispararon en la zona de ocupación soviética. Hospitales reportaron abortos masivos y miles de muertes.
Según el historiador Antony Beevor, en Prusia Oriental, Pomerania y Silesia, al menos 1.4 millones de mujeres fueron violadas. Algunas sufrieron hasta 70 agresiones. La escala se describe como el mayor caso de violaciones masivas en la historia. Testimonios, como los recopilados por Svetlana Alexiévich, revelan la brutalidad: “Éramos jóvenes, sin mujeres durante años. Tomábamos niñas de 12 o 13 años. Si lloraban, las silenciábamos”. Las víctimas incluían alemanas, polacas y ucranianas.
En Berlín, los registros de abortos de 1945-1946 (995 solo en Neukölln) reflejan la magnitud de las violaciones. Se estima que 10,000 mujeres murieron por suicidio o enfermedades tras las agresiones.
Aunque Stalin sabía de las atrocidades, según archivos de la NKVD, no hizo mucho para detenerlas. Incluso dijo: “Un soldado que ha cruzado miles de kilómetros merece divertirse”. 
Las violaciones no fueron sancionadas oficialmente y muchos violadores fueron recompensados.
En la posguerra el tema fue silenciado. En Alemania Occidental se usó políticamente para victimizar a la población alemana. En Rusia, muchos veteranos negaron las acusaciones o las justificaron.
Las violaciones masivas del Ejército Rojo son una tragedia histórica que dejó cicatrices imborrables. Es importante que hoy en día hay gente que defiende el comunismo o la figura de Stalin, políticas totalmente criminales y contrarias a la moral de occidente.





lunes, 18 de mayo de 2026

CANCIÓN HECHA MAR Y CIELO: "VI LA ISLA EN SUEÑOS" por JOSÉ LEDESMA BATISTA


Vi la isla en sueños | Una canción que no sé explicar… – José Ledesma Batista

VI LA ISLA EN SUEÑOS
JOSÉ LEDESMA BATISTA 

Vi la isla en sueños. Siempre supe que existía. 
Recuerdo lo que dijeron los viejos: el canto del fuego, 
el origen del mar, la voz de la tierra... 
el primer amanecer en el jardín del mundo. 
Ya lo dijeron: El viaje termina justo donde empieza el deseo. 
Donde el volcán..., por fin..., habló con el mar. 

Seguí las estrellas antiguas, busqué la tierra de la bruma, 
seguí la voz del océano, crucé el camino del sol y el viento... me llevó al jardín. 
Cuánta sombra crucé buscando una orilla, 
tantos cielos cargué sin poder dormir, y entonces, al borde del mundo, 
la tarde me dijo: "Lo que has perdido sigue dentro de ti". 
Bellas islas, allende el mar. Lugar que es maravilloso. 

¡Óyelo!, ¡óyelo! 

Mar y cielo, míralos, son los campos elíseos, son... 
Las Afortunadas. Ahí está el Titán, con el cuello de basalto, 
sosteniendo en el azul, en el punto más alto. 
¿Dónde están las tres hermanas? ¿Dónde el oro de la flor? 
Si es mi sangre la de un Drago, ¿por qué siento este dolor? 

No es solo agua, es el llanto de la historia, 
es el precio que se paga de quien busca la gloria. 
Cae la gota, nace el árbol, rojo el drago, blanco el mármol... 
Y de su herida, que el tiempo no cierra, 
brota la savia que abona la tierra. 

Las ventanas gritan ganas de un aroma que perdí, 
del salitre en la mañana y el olor a musgo allí. 
La espuma que se deshace, un sorbo de agua mansa, 
el paraíso es este... donde el alma por fin descansa. 
Bellas islas, allende el mar. Lugar que es maravilloso. 

¡Óyelo!, ¡óyelo! 

Mar y cielo, míralos, son los campos elíseos, son... 
Las Afortunadas. La memoria sigue viva. 
La luz vuelve a mi voz. 
Respirar el Atlántico hasta volverse marea... 
El mar canta... dentro de mí.

domingo, 17 de mayo de 2026

ORACIÓN POR LOS EMIGRANTES Y EL CESE DEL SUFRIMIENTO Y "VERSITOS DEL EMIGRANTE" por NADIT LEÓN

ORACIÓN POR LOS EMIGRANTES Y EL CESE DEL SUFRIMIENTO

"Dios de la Vida, misericordia, mira a tus hijos que caminan con miedo, 
lejos de su tierra, buscando solo vivir y sostener a los suyos.
Acompaña a cada migrante que hoy huye, que se esconde, 
que espera una oportunidad. 

Calma los corazones endurecidos, 
detén la violencia, disipa el odio y la persecución.
Señor, te pedimos que la justicia camine de la mano de la compasión. 
Que las autoridades no olviden su humanidad y la vida sea siempre respetada.

Abraza a las familias que hoy lloran, 
especialmente a quienes han perdido a un ser amado. 
Dales consuelo y fortaleza.

Que llegue pronto un tiempo de paz, de diálogo y de respeto, 
donde nadie sea tratado como amenaza 
por el solo hecho de buscar un futuro.

Te encomendamos a los refugiados, 
desplazados y víctimas de trata. 
Tú, que eres el Dios de los pobres y humildes, 
acompaña a tus hermanos en este movimiento.

Jesús, tú que fuiste extranjero, 
acompaña a cada emigrante en los países lejanos, 
sé su refugio, esperanza y paz.

En ti confiamos, Amén."


Dejé mi casa y mi acento colgados en la memoria.
Me vine buscando historia y encontré viento y silencio.
El alma en desplazamiento, la raíz en otro suelo.
Y aunque me abrace este cielo que no sabe a lo que fui,
hay un país dentro de mí que no cabe en el desvelo.

Cargo la fe en la maleta y el miedo bien escondido.
Un sueño recién nacido y una pena que no aprieta.
La distancia es una grieta que no se deja coser.
Pero me obliga a crecer como árbol sin estación,
con la esperanza en la voz y el coraje de volver.

Soy extranjero en la acera, en la lengua y en la mirada.
Pero llevo mi jornada con dignidad verdadera.
No hay frontera que detenga lo que empuja el corazón 
ni papel ni condición que me quite lo vivido.
Porque aunque esté dividido, soy entera en mi razón.

No me fui por valentía, me fui porque no quedaba,
ni pan, ni fe, ni palabra que sostuviera mis días.
Ahora cargo la agonía de no ser de ningún lado,
con el corazón partido entre el ayer y el después,
soy mitad de lo que es y mitad de lo que he dejado.

Me fui porque me empujaron con hambre, miedo y censura.
No fue pura aventura. Fue un país que me negaron.
Mis pasos no desertaron. Fue la tierra la que hirió.
Fue la historia que torció mi derecho a quedarme, 
y ahora quieren llamarme el que su patria vendió. 

No soy cifra ni expediente, ni mano de obra barata, 
soy la herida que retrata lo que oculta el dirigente, 
y aunque... levante otro trecho y me acostumbre al extraño, 
no se domestica el daño ni se olvida lo deshecho. 

Yo no traicioné el derecho de quedarme y resistir, 
pero no es vivir sufrir sin futuro ni salida, 
y a veces, salvar la vida,  también es saber huir.