El caso Epstein
o la evidencia de que las élites
pueden quedar impunes
El caso Epstein es "el espejo más turbio en el que se reflejan las élites internacionales". En 'Momento América', el periodista Mauricio Hdez. Cervantes da cinco claves del caso que tiene repercusiones directas en Estados Unidos y Reino Unido. Desde "la red de explotación sexual" hasta la muerte de Epstein en prisión, "esta trama demuestra que sigue habiendo nombres de gente intocable" para la justicia.
Los archivos de Epstein contienen más de seis millones de páginas de documentos, imágenes y vídeos que detallan las actividades delictivas y no delictivas del financiero estadounidense y delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein y su círculo social de figuras públicas, entre las que se encontraban políticos, miembros de la realeza, ejecutivos de empresas, académicos y famosos.
El mero hecho de aparecer en los documentos no prueba que se haya cometido ningún delito, y es habitual que las personas que figuran en las publicaciones hayan negado haber cometido ningún delito en relación con la vida y los delitos de Epstein. Aparte de Epstein y Ghislaine Maxwell, ninguna otra persona ha sido condenada por ningún delito relacionado con Epstein o con las revelaciones contenidas en los archivos a fecha de febrero de 2026.
En el corazón de la ecléctica esfera que gobierna el mundo late un secreto que se resiste a morir: el caso Epstein. No es solo la historia de un magnate arruinado, ni la crónica de otra celda en la que el suicidio se convirtió en sinónimo de sospecha. Es, más bien, una suerte de espejo que muestra el reflejo más obsceno, más turbio de las élites internacionales. Lo que vertebra a esta historia, más que una suma de delitos (gravísimos), es el silencio: complicidades, privilegios y presuntos chantajes, todo oculto en una infinita red de poderes sumergidos bajo la que parece ser el mayor escándalo de tráfico sexual de la élite global. Incluso parece un caso digno de otros tiempos.
"En ellos se menciona a los intocables, entre ellos expresidentes, magnates, intelectuales, banqueros, etc. No solo es la selección de apellidos ilustres, sino la confirmación de que la impunidad es el 'modus vivendi' de las élites globales"
Pese a lo que sabíamos hasta hace un par de años, el secreto de Jeffrey Epstein no murió con él en aquella prisión neoyorquina en 2019. Los archivos en los que incontables nombres de gente muy poderosa se relacionan con quien está considerado como uno de los mayores depredadores sexuales de nuestro tiempo son un océano inabarcable. Hablamos de más de tres millones de documentos, vídeos e imágenes filtrados como agua sucia por las rendijas del poder. En ellos se menciona a los intocables, entre ellos expresidentes, magnates, intelectuales, banqueros, etc. Pero esta lista no solo es la selección de apellidos ilustres, sino la confirmación de que la impunidad es el modus vivendi de las élites globales.
La desclasificación de esta información, desafortunadamente, lanza más preguntas que respuestas. ¿Es cierto que Donald Trump estuvo en la misma fiesta que miembros del Cártel de Sinaloa, una en la que supuestamente hubo violencia sexual contra una mujer? (No hay prueba oficial que confirme esos hechos, pero así se menciona en los documentos del caso). ¿Qué tan grave es que nombres como José María Aznar, Ana Botella o el magnate mexicano Ricardo Salinas Pliego hayan estado en la lista de contactos de Epstein, o en asuntos administrativos? ¿Qué implicaciones —judiciales, mediáticas— tiene o tendría el intercambio epistolar digital que hay entre Noam Chomsky y Epstein, en el que el intelectual y profesor emérito del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) se posiciona en contra de la forma en la que los medios y la prensa han atacado al presunto violador serial? Cabe destacar que la mera mención en este caso no es motivo de acusación judicial o de vínculo alguno con los delitos por los que fue juzgado Jeffrey Epstein, pero sí abre una ventana de investigación sobre la magnitud de la red de contactos del acusado.
Y es aquí cuando la pregunta se vuelve inescrutable: ¿qué significa que las élites mundiales aparezcan en estos papeles? Situaciones como la del príncipe Andrés de Inglaterra —acusado por Virginia Giuffre, una de las víctimas de trata de Epstein, que sostuvo haber sido abusada sexualmente por él mientras ella era menor de edad— muestran que, efectivamente, se cometieron delitos sexuales, que existía una red y que las víctimas hoy quieren contar la historia. En otro registro, Bill Clinton también fue forzado a declarar debido a sus vínculos con Epstein: aceptó haber estado con él en vuelos privados y haberlo conocido, pero negó cualquier conducta indebida o participación en los crímenes del protagonista del caso. Y la lista es larga, muy larga.
Pero ¿cuáles son las claves para comenzar a comprender, más que un caso, a un fenómeno en el que el poder, la impunidad y las redes sexuales alcanzaron a las más altas esferas mundiales, y del que apenas se conoce la punta del iceberg?
Las cinco claves del caso
¿Por dónde comenzar a comprender las dimensiones de una trama que obliga a asomarse al lado más ciego y oscuro del poder? En Agenda Pública hemos identificado cinco claves que pueden ayudar a develar la fotografía de un caso que aún tiene bastante recorrido.
La primera clave: la red de explotación sexual. Si hay un nombre que convierte a este caso en una trama de novela negra global es el de Ghislaine Maxwell, la hija de Robert Maxwell, un magnate británico caído en desgracia. Creció entre mansiones y privilegios, habituada a los salones donde se mezclan el poder y el dinero como la ginebra con el cítrico de moda. En 1991 conoció en Nueva York a Epstein y, desde entonces, se convirtió en su sombra: fue la mujer que reclutaba adolescentes bajo la promesa de trabajo, glamour o estudios, y que las convertía en otras piezas (de tantas más) del inmenso engranaje de explotación sexual que dirigía.
"Su abogado ha contado a los medios que ella está dispuesta a exculpar a Donald Trump y a Bill Clinton de esta trama si se le concede la inmunidad"
Sin ella, probablemente, el perturbador mecanismo no hubiese sido tan eficaz, tan discreto, tan maquiavélico. Maxwell convertía la violencia en un ritual social, en una promesa eterna para adolescentes que terminaba en no pocas ocasiones en delitos sexuales graves. Su figura representa la extrema obscenidad del caso: la aristocracia que se vuelve proxeneta, la high society que se convierte en cómplice y operador a la vez, el poder que, debajo de su elegancia, oculta el abuso y el delito.
El FBI la detuvo en 2020 y desde 2022 cumple una condena de veinte años en una prisión de Texas. Recientemente se acogió a la quinta enmienda de la Constitución estadounidense para evitar declarar en una comparecencia. Su abogado ha contado a los medios que ella está dispuesta a exculpar a Donald Trump y a Bill Clinton de esta trama si se le concede la inmunidad. Su palabra (y sus silencios) sigue siendo, al parecer, la moneda de cambio de un caso que demuestra que la corrupción alcanza a cualquier institución.
La segunda clave: la muerte de Epstein en prisión. El 10 de agosto de 2019, Jeffrey Epstein apareció colgado en su celda, en una prisión de Nueva York. ¿Cuál fue la versión oficial? Un suicidio. Pero esa historia está marcada por una sucesión de errores: los guardias no lo monitorearon, a pesar de que había alertas de riesgo de suicidio; las cámaras, supuestamente, fallaron en momentos clave, y varios protocolos de seguridad no funcionaron con normalidad. Es como si alguien hubiese querido que todo saliera mal. Y la versión de que él mismo se quitó la vida se volvió sospechosa desde el primer momento.
Poco a poco las dudas fueron creciendo. Vídeos de la noche de su muerte dejaban ver a figuras extrañas en los pasillos. Hubo contradicciones respecto a los testimonios de las personas que supuestamente habían entrado a la zona de la celda de Epstein. A eso se le sumaron minutos faltantes en las grabaciones, informes de negligencia, etc. El punto es que la muerte del antiguo magnate fue tan turbia como su vida: ese evento, más que resolver el caso, solo avivó teorías de que, una vez preso, hubo mucha gente que quiso garantizar que su silencio fuese eterno.
"La medida se presentó como un gesto de transparencia, pero también como un movimiento político (el presidente dijo que el Partido Demócrata quedaría más perjudicado por lo que allí apareciera)"
La tercera clave: los archivos desclasificados. La desclasificación de estos millones de documentos es el punto de inflexión del caso y abre, por lo menos, algunas puertas sobre los detalles y los nombres de quienes pueden ser clave en el esclarecimiento de la aterradora red de tráfico de influencias y delitos sexuales. Cuando el Congreso estadounidense aprobó en noviembre de 2025 que el Departamento de Justicia hiciera públicos estos documentos, Donald Trump lo permitiría. La medida se presentó como un gesto de transparencia, pero también como un movimiento político (el presidente dijo que el Partido Demócrata quedaría más perjudicado por lo que allí apareciera).
La cuarta: el impacto en las élites. Los nombres hablan por sí solos. Andrew Mountbatten-Windsor (perdió el título de "alteza real", además de honores militares, y es el nombre más empapado en las cloacas de este caso); Lord Mandelson (político británico caído en desgracia por esta trama. Varios correos electrónicos revelan que, mientras fue embajador en Estados Unidos, pasó información sensible a Epstein. Renunció a su puesto vitalicio en la Cámara de Lores, y ahora está siendo investigado penalmente); Richard Branson (el creador de la empresa Virgin aparece en la lista de contactos sociales del protagonista de este caso, y en un correo electrónico él hace una supuesta alusión al "harén" de Epstein). Bill Gates, Steve Bannon, etc. La lista es muy larga.
"Todavía quedan muchas dudas sobre el proceso de desclasificación, sobre todo por el tiempo que pasó desde el supuesto suicidio de Epstein hasta las filtraciones de información"
La quinta: la desconfianza institucional. Dinero, intercambio de favores, nepotismo, chantajes y redes de silencio que llegaron hasta los despachos más poderosos del mundo. De cara a la opinión pública, este caso ha expuesto, de forma muy clara, el doble discurso de quienes más dinero y poder tienen: venden la idea de un mundo mejor, imponen la norma de las instituciones o de sus mercados y, finalmente, aparecen en los archivos del creador de una red global de depredación sexual.
También, el proceso de esta trama demuestra que sigue habiendo nombres de gente intocable y que la justicia, por supuesto, no se aplica de la misma manera para todos. Todavía quedan muchas dudas sobre el proceso de desclasificación, sobre todo por el tiempo que pasó desde el supuesto suicidio de Epstein hasta las filtraciones de información.
Cabe destacar que este fenómeno, esta clave, ha desatado también una ola de ideas conspirativas respecto a la muerte de Jeffrey Epstein, así como a quiénes podían estar detrás de este enmarañado caso. Tras la liberación de los famosos documentos, en la red comenzaron a circular varias imágenes de un supuesto Epstein, con pelo largo y barba, paseando por las calles de Tel Aviv, alegando que jamás se suicidó. Son falsas. Un vídeo de la BBC News explica que esas "fotografías" fueron hechas con inteligencia artificial, y muestra cómo las marcas de agua (visibles e invisibles) propias de los programas digitales demuestran que solo son parte de otras tantísimas fake news. En esa pieza audiovisual, también se desmonta la idea de que sigue vivo porque hay registros de que ha estado jugando al Fortnite, un videojuego muy popular. Por último, la cadena británica tuvo acceso a información directa del Departamento de Justicia y al fiscal general, y confirman que Epstein (¿?) murió el 10 de agosto de 2019.
Sin embargo, estas cinco claves son solo eso, claves. Es, sin duda, una trama a la que le queda mucho recorrido y, por lo tanto, nos orilla a hacer la siguiente e incómoda pregunta: ¿quién, y por qué, borró, tachó o editó los nombres que tanto se mencionan en los documentos? Epstein está muerto, pero sus secretos todavía no.
Los archivos desclasificados
también menciona a:
- Barak Obama
- Naomi Campbell - Modelo
- Bill Clinton e Hillary Clinton - ex presidente de Estados Unidos y esposa
- Alexandra Cousteau - directora de cine
- Alan Dershowitz -ex profesor de Derecho de la Universidad de Harvard
- Leonardo DiCaprio - actor
- Stephen Hawking - físico-investigador
- Heidi Klum - Modelo y presentadora
- George Lucas - director de cine
- Kevin Spacey - actor
- Thomas Pritzker - presidente ejecutivo del multimillonario Hyatt Hotels
- Leslie Wexner - ex CEO de Victorias Secret
- Bruce Willis - actor
- Oprah Winfrey - presentadora de televisión
- Al Gore, exvicepresidente de Estados Unidos
La podredumbre que rodea al caso Epstein y su círculo demoníaco es absolutamente repugnante y deleznable. Es la bajeza más absoluta de unos seres repulsivos que se creían con tanto poder como para hacer lo que quisieran con el resto de las personas, que no eran para ellos más que meros objetos prescindibles. Toda la información que nos va llegando, aún con cuentagotas y en muchos casos incompleta o desvirtuada, reflejan la inmoralidad absoluta y la total carencia de empatía de los poderosos que dominan el mundo. De todo ello nos habla el gran maestro Enrique de Vicente. Nadie como él conoce todos los entresijos del poder y de sus ritos satánicos.





