EL Rincón de Yanka

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lunes, 29 de junio de 2026

LIBRO "LA CARABELA SANLESMES": EL VIAJE MÁS ÉPICO DE LA HISTORIA por LUIS GORROCHATEGUI 🌍🌎🌏

 
LA  CARABELA  
SAN LESMES

EL  VIAJE  MÁS  ÉPICO  DE  LA  HISTORIA

En el año 1525 siete naves de la expedición Loaísa-Elcano zarpan desde La Coruña con la intención de comenzar la anhelada ruta de las especias, descubierta en la primera circunnavegación al planeta, pero en esa titánica misión una de las naves, la carabela San Lesmes, encalla en una isla perdida en la inmensidad del Pacífico. Sin posibilidades de regresar, la tripulación tendrá que abrirse camino en las paradisiacas playas de la Polinesia.
De la mano de Luis Gorrochategui, conoceremos esta apasionante historia de supervivencia y expansión de unos navegantes a los que dieron por muertos, y la fascinación sentida por las expediciones españolas que siglos después hallaron a sus descendientes en aquellas tierras. La investigación también nos muestra nuevos datos sobre Australia y la exploración del Pacífico, e incidencias de la vida de James Cook jamás conocidas por sus numerosos biógrafos.
El paradero de la Carabela San Lesmes siempre ha estado rodeada de un halo de misterio. Aquel barco que zarpó de La Coruña en 1525 con el propósito de abrir la ruta de las especies nunca llegó a su destino. Siempre se ha pensado que acabó en el fondo del mar. Pero Luis Gorrochategui, historiador y autor de un reciente libro sobre la expedición, aporta datos de expediciones posteriores que apuntarían a que este barco no sólo acabó en la Polinesia pacífica, sino que sus habitantes se mezclaron con la población nativa y dejaron su huella en forma de mestizaje, artes pesqueras, en la forma de construir embarcaciones, en la lengua, o incluso en prácticas de entretenimiento como el teatro.

El 24 de julio de 1525 zarpa desde La Coruña la expedición Loaísa-Elcano con la intención de llegar a las Islas Molucas y abrir la ruta de las especias, descubierta poco antes en la primera circunnavegación al planeta. Es el propio Juan Sebastián Elcano el marino de esta nueva expedición, comandada por el noble García Jofre de Loaísa, que fijaría allí su residencia como Gobernador y Capitán General del archipiélago.

Pero los designios humanos son azarosos y de los siete barcos de la jornada solo la capitana, la nao Santa María de la Victoria, tras un año, tres meses y mil peripecias, conseguirá arribar a las Molucas. Durante su interminable viaje, mientras atraviesa el Pacífico, encontrará la muerte Loaísa, sucediéndole en el mando el marino de Guetaria, que cuatro días después, a comienzos de agosto de 1526, hallará digna sepultura a su grandeza en el más grande de los océanos.

Ya sin Elcano ni Loaísa aquella nao mantendrá una guerra con los portugueses durante largos años hasta que Carlos V vende las Molucas a Portugal por 350.000 ducados. Los escasos supervivientes volverán a España completando la segunda circunnavegación al planeta once años después de su partida. Entre ellos regresa Andrés de Urdaneta, que años más tarde abrirá el cerrojo del Pacífico descubriendo el tornaviaje que durante siglos surcará el galeón de Manila.
De aquellos siete barcos hay uno, la carabela San Lesmes, que en junio de 1526 se extravía en el sur del océano Pacífico y no se vuelve a tener noticia de ella. Hasta aquí no habría nada más que reseñar y esta carabela sería uno más de los barcos perdidos para siempre en los océanos. Y así ocurriría si olvidásemos lo que encontraron los exploradores que mucho tiempo después volvieron a esa olvidada zona de nuestro planeta. Pero lo vamos a recordar.

Expedición de Wallis a las Tuamotu, en la Polinesia, en 1767

Adelantemos la moviola del tiempo 241 años. Estamos en 1767. La expedición de Samuel Wallis llega a las Tuamotu, en la Polinesia. En la isla de Nukutavake, George Robertson, el maestre del Dolphin, se sorprende de la construcción de sus embarcaciones: «con el tablado unido por pequeñas maderas, y el armazón que recuerda a los nuestros» y habla de «redes hechas de la misma manera que en Inglaterra». Exactamente lo mismo dirá el guardiamarina William Hambly. En lo que se refiere a las mujeres de Tahití, es significativa la anotación de Robertson: «las había de color cobrizo, otras mulatas, pero también casi, si no del todo, blancas».


El misterio de los diferentes colores de piel será una de las características de los tahitianos que más fascinará a Robertson: «Hay tres colores de piel aquí, y esto es lo más difícil de explicar de todo lo que hemos visto. Los cobrizos son diez veces más numerosos que los mestizos, que son un medio entre los más blancos y los cobrizos, y los mestizos son cerca de diez veces más numerosos que los más blancos».
Además, Robertson nota una jerarquía según el color de su piel. Los pasajeros de las canoas situados en los entoldados eran blancos, mientras que los remeros cobrizos. Robertson cree que esos blancos se asemejan a españoles o portugueses, y los cobrizos, por su lado, a los malayos. Tras su retorno a Inglaterra, los periódicos cantarán las maravillas de Tahití y hasta se harán eco de la existencia de mujeres pelirrojas.

Expedición de Louis de Bougainville a Tahití en 1768

El siguiente viaje en que nos detenemos es el de Louis-Antonie de Bougainville llega a Tahití en abril de 1768 y nos deja importantes relaciones: «Los salvajes parecen afables y desembarazados… algunos son mulatos, algunos blancos, otros cobrizos y otros negros…», escribirá el marinero Charles Fesche en su diario. En una de las canoas que se acercó al Etoile, un barco de esta expedición, iba un hombre con su hija, de unos 16 o 18 años. Para Pierre Caro, un oficial de este barco, era asombroso «como tan blanca y encantadora gente podía ser encontrada tan lejos de Europa, cuando los otros vistos durante el viaje eran negros y sin finura». Por su parte, el príncipe de Nassau-Siegen, que viaja en el Boudeuse, escribirá que las mujeres tienen «ojos grandes y bonitos, dientes atractivos, rasgos europeos y piel suave».

Por su lado, Bougainville será engalanado con una gola hecha de mimbre y cubierta con plumas negras y dientes de tiburón, que le recordará vivamente a aquellas del tiempo de Francisco I de Francia, la época de la San Lesmes. Escribirá: «Los habitantes […] se dividen en dos razas muy diferentes, pero que hablan igual, tienen las mismas costumbres, y parecen mezclarse sin distinción. La primera […] nada distingue su apariencia de un europeo, y si se vistiesen, y vivieran menos a la intemperie y expuestos al sol y la luna, serían tan blancos como nosotros; su pelo es en general negro. La segunda raza, de tamaño medio, tienen el pelo rizado como cerdas, y en color y apariencia parecen mulatos».

Bougainville también anota que la clase inferior va cubierta con taparrabos, mientras que los jefes llevan largos jubones hasta las rodillas. Tienen unas artes de pesca muy avanzadas, y también sofisticados útiles para fabricar su aparejo: «los cinceles que utilizan son exactamente de la misma forma que los que usan nuestros carpinteros». En los entierros baten sus castañuelas y llevan luto que cubre la cabeza con un velo. Tienen un dios superior, que no se asocia a ninguna imagen, y también dioses inferiores.

Cook, Commerson, Boenechea y Mourelle también apuntan a la Carabela San Lesmes

Pero la más interesante de todas las relaciones será la del botánico de la expedición Philibert Commerson. En ella propone que los tahitianos son una raza mixta entre los nativos y los náufragos de un barco español de las primeras exploraciones. Se basa en algunas costumbres: que los tahitianos conozcan el arte de anudar y hacer sus como los europeos; que hagan sangrías a los enfermos; que sus asientos se parezcan a los taburetes bajos de cuatro patas de nuestros carpinteros; que sus cuerdas y tanzas de fibra vegetal también sean muy parecidas; que usen trenzas, cestas, azuelas, hachas y ropa muy elegante para los hombres… «su pasión por pendientes y brazaletes, y algunas otras costumbres que individualmente no significan nada, pero consideradas en su conjunto, denotan imitaciones de maneras de Europa». Así, su conclusión es que hubo un naufragio español mucho tiempo atrás, que puede haber ocurrido «a cien o doscientas leguas de Tahití, nos han asegurado los lugareños».

James Cook llegará Tahití en 1769. El contramaestre del Endeavour, Robert Molyneux, comenta las costumbres religiosas de sus habitantes, que, silenciosamente se sientan, arrodillan y ponen de pie como lo harían los ingleses. Según el relato de Cook, los tahitianos tienen diferentes colores de piel: la raza superior se protege de los trabajos bajo el sol y son más altos y blancos, tanto como los propios ingleses que residen en las Indias, y algunas mujeres son, de hecho, prácticamente como las europeas. También toman nota de que uno de los instrumentos de sus bailes son unas castañuelas hechas con conchas de nácar, y Banks, botánico de la expedición, se sorprende, como anteriores viajeros, de que sus artes de pesca sean tan parecidas a las de los europeos. En la cercana isla de Raiatea asistieron a un espectáculo teatral, que les «recuerda mucho al teatro clásico inglés».

La Expedición de Felipe González Ahedo a la isla de Pascua en 1770, por su parte, certificó el carácter caucásico de los pascuenses. Francisco Aguera, piloto de la fragata Santa Rosalía, nos brinda una reveladora descripción física: 

«su fisonomia en nada se pareze a los Yndios del Continente de Chile, Perú, y Nueva-España, siendo estos Ysleños de un color entre blanco, trigueño, y rubio, nada getosos [boca prominente], correspondiendo en todo más á europeos que a Yndios. Tan inequívoca descripción, será refrendada por Juan Hervé, piloto del navío San Lorenzo: «pelo liso barba cerrada, y no se parecen en nada a los Yndios del Continente de esta América, y si se vistiesen como nosotros, podrían pasar mui bien por Europeos».

Nos fijamos ahora en los viajes de Domingo Boenechea a Tahití de 1772 a 1774, que conllevarán la profundización de nuestros conocimientos sobre la Polinesia, al haber fundado España allí el primer asentamiento europeo. Somos testigos de un remedo de eucaristía, en la que reparten trocitos de cerdo asado en vez de pan; de la distribución étnica de sus habitantes, al modo de lo dicho por anteriores viajeros, y además hallarán una gran cruz en el atolón de Anna, cercano a Tahití. Su expedición encontrará múltiples ejemplos de indígenas rubios y de ojos azules, y un gran cuenco sagrado con cuatro patas fabricado en dolerita negra, el llamado umete, un objeto único en la Polinesia que sólo pudo ser tallado utilizando metal.

Arriba Umete. Museo Nacional de Antropología. 
Fotografía de Pablo Linés Viñuales. 
Abajo, Korotangi. 
Museo de Nueva Zelanda, Wellington.

Por último, hacemos referencia a la expedición de Francisco Mourelle, que en 1781 descubre las islas Vavao, uno de los últimos paraísos vírgenes del Pacífico, situadas 2.000 km. al oeste de Tahití, y en la vertical de Nueva Zelanda, y que marcan el límite noroeste de la aparente zona de influencia de nuestra carabela. Encontramos otra vez indígenas con aspecto europeo, y muy avanzadas técnicas de construcción naval y agricultura.

Hipótesis de Martín Fernández Navarrete en el siglo XIX

Adentrándonos ya en el siglo XIX, nos topamos en 1837 con la primera hipótesis que identifica como la carabela San Lesmes al barco español supuestamente perdido en tiempos pretéritos. Será al marino e historiador Martín Fernández de Navarrete al que le corresponda postularla, por pura eliminación de posibilidades, en el intento de explicar el origen de la mencionada cruz encontrada en Anna. Y a partir de ahora los indicios de la presencia temprana de la carabela se multiplican.

El australiano Robert Langdon dedicó su vida a recopilarlos. Siguiendo su investigación, encontramos significativos datos de la impronta europea de los maoríes de Nueva Zelanda en distintos ámbitos. En lingüística, con palabras de probable origen español, como el vocablo “pero”, para referirse a perro, que sorprendió a varios investigadores. También el aspecto europeo de una proporción llamativa de maoríes y polinesios. Algo que salta a la vista, y que puso sobre la pista al investigador neozelandés Winston Cowie de la necesidad de una presencia europea en Nueva Zelanda previa a la llegada de Cook. También Langdon recoge un análisis genético realizado entre 1970 y 1972 en la isla de Pascua cuyos resultados apuntan al origen europeo de los pascuenses. Asimismo, encontramos restos materiales, como un casco español del siglo XVI encontrado en Nueva Zelanda, objetos de piedra, como el citado umete o la escultura de un pájaro, sagrada para los maoríes, que solo pudieron ser tallados con metal.

Todos estos indicios, y muchos más que se recogen al detalle en La carabela San Lesmes. El viaje más épico de la historia, CRÍTICA 2022, nos llevan a la conclusión de que hay suficientes elementos como para tomarse muy en serio la hipótesis de la supervivencia de la tripulación de la San Lesmes, la proliferación de sus descendientes, y su influencia en la cultura del Pacífico sur. Estaríamos ante el caso más sorprendente de éxito de un grupo humano aislado durante siglos. Sin duda, un análisis genético in situ sería muy adecuado para resolver este enigma, cuando están a punto de cumplirse 500 años desde su comienzo.

Introducción

Es fascinante el empeño que pusieron nuestros antepasados en la edad heroica de la exploración oceánica. Y el año 1525 no se quedó atrás. Ese verano zarpa desde La Coruña la expedición Loaísa-Elcano, con Ja in­ tención de abrir la ruta de las especias siguiendo el camino descubierto pocos años antes en la primera circunnavegación al planeta. Es decir, a través del estrecho de Magallanes arribar hasta las islas Molucas, situa­das al sur de las islas Filipinas, y muy anheladas dado el potencial del mercado de las especias, debido al gran precio que estas alcanzan en Europa. La expedición larga trapo con 450 hombres y siete naves, de las que solo una, y con grandes pérdidas, conseguirá llegar a las Molucas. Se hace entonces patente la excesiva dificultad y distancia de ese trayecto, que será abandonado y sustituido por tres más cortos y sincronizados. El primero, la ruta que une Filipinas con Acapulco por el Pacífico norte: así nacerá el galeón de Manila, que durante siglos conectará Asia con América en viaje de ida y vuelta. Después, la caravana terrestre de Aca­pulco a Veracruz, que lleva la mercancía al Atlántico en carretas, y por fin, la flota de Indias, que une América con Europa.

Así, podríamos decir que la expedición Loaísa-Elcano sirvió a la postre para descartar esta ruta y fue por lo tanto útil. Sin embargo, más allá de esa utilidad, esta jornada va a generar el más apasionante misterio de la historia de la navegación oceánica. Todo comenzó con el descubrimiento, en 1929, en el atolón de Amanu, en la Polinesia, de cuatro cañones de la primera mitad del siglo XVI. Sabemos que esas piezas exclusivamente pueden pertenecer a uno de los barcos de esta expedición: la carabela San Lesmes, pues conocemos el destino de las demás naves y también que no volvieron a transitar barcos por la zona en esta época. Asimismo, sabemos que el barco fue reflotado, pues no se hallaron más restos en el lugar, y sí piedras foráneas que pudieron servir de lastre. Así, los cañones y las piedras fueron arrojados por la borda para liberar la carabela y permitirle continuar la navegación. Este hallazgo puso sobre la pista al investigador australiano Robert Lang­ don, que dedicó gran parte de su vida a intentar resolver este misterio, algo que no es de extrañar, pues el asunto es realmente sugestivo. En efecto, los cañones, aun siendo la evidencia más clara del paso de la San Lesmes por la Polinesia, no son en absoluto la única, pues encontramos numerosos indicios de tal paso, y asentamiento, en áreas tan dispares como la genética, la arqueología, las influencias culturales, incluyendo construcción naval, lingüística, vestimenta, folclore o incluso la forja de mitos y elementos religiosos, que nos presentan las piezas de un gigantesco rompecabezas que este libro expande sobre la mesa. Otras investigaciones han añadido aún más intriga, denunciando las insal­vables incongruencias cronológicas que encontramos entre la historia oficial de los descubrimientos en el Pacifico y la datación conocida de los antiguos mapas. Así, en los mapas aparece información sobre luga­res que, según esa historia oficial, aún no habían sido descubiertos.

La primera parte del libro relata la expedición Loaísa-Elcano, su origen y singladura. La segunda se ocupa de la carabela San Lesmes y repasa las expediciones históricas a la zona en busca del rastro de esta nave. Viajaremos con Sarmiento y Mendaña a las Salomón, con Quirós y Torres a Australia e iremos a Tahití con Wallis, Bougainville y Cook. Nos detendremos después en los viajes de Boenechea y Gayangos a esta isla, donde España fundó el primer asentamiento europeo y tuvo tiempo de recabar incomparable información. Tras esto, nos metere­mos en la piel de Mourelle y, después de viajar a Alaska y comprobar la distinta idiosincrasia de sus moradores, descubriremos las islas Vavao, el último paraíso inexplorado del Pacífico, que pone un broche de oro al mapa de la zona de influencia sanlésmica. Como colofón, se expone y analiza la fundada hipótesis de Robert Langdon. Hay que tener muy presente que estamos hablando de un hecho que ocurrió hace medio milenio. Es decir, aquellos viajeros que encallaron en la inmensidad del Pacífico sur, quedándose aislados, y las numerosas generaciones de sus descendientes tuvieron realmente mucho tiempo para hacer sentir su presencia e influencia a través delos siglos y a largas distancias. Así, en­contrarnos una historia no solo de supervivencia, sino de éxito y difu­sión, lo que convierte la peripecia de la San Lesmes en un viaje que llega hasta nuestros días. Hagámoslo juntos.

La carabela San Lesmes, el viaje más épico de la historia. Con Luis Gorrochategui

domingo, 28 de junio de 2026

LIBRO "A LAS AFUERAS DE LA CRUZ": LAS SECTAS DE ORIGEN CRISTIANO EN ESPAÑA 🕆 MÁS DE 1.000 SECTAS Y 400.000 AFECTADOS

A las afueras 
de la cruz
🕆
Las sectas de origen cristiano 
en España

Una de las características del pluralismo religioso es la existencia de las sectas. Se calcula que en torno al 1% de la población española forma parte de esos grupos que se mueven en un amplio espectro que va entre lo religioso y la búsqueda del bienestar personal. Aunque la secularización ha afectado en su crecimiento y difusión a las sectas más religiosas, continúan siendo una realidad que no podemos desatender. En estas páginas se ofrece información actualizada de casi un centenar de sectas de origen cristiano presentes en España, ordenadas por «familias»: de origen católico o anglicano, de origen protestante, procedentes del adventismo, metafísicas o de sanación, restauracionistas, proféticas y mesiánicas. Desde movimientos con más de un siglo de historia en nuestro país y miles de seguidores hasta pequeños grupos con una modesta actividad que a veces se limita al ámbito de las redes sociales; aquí se analiza su origen, historia, doctrinas, prácticas, organización interna y entidades dependientes.
El estudio detallado de cada secta y la visión de conjunto permiten comprender el título: A las afueras de la cruz, porque, a pesar de la apariencia y de la terminología cristiana, estos movimientos muestran un progresivo alejamiento de los principales núcleos de la fe en Jesús, tal como se plasmó desde sus inicios en unas fórmulas doctrinales, unas celebraciones litúrgicas y un estilo de vida propio.
INTRODUCCIÓN

«Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”» (Mt 11,2-3). La inquietud mostrada por el Bautista y que relata el evangelista Mateo, ha planeado como una sombra a lo largo de veinte siglos de cristianismo. Desde el principio hubo grupos y personas que reclamaron un papel importante —y hasta exclusivo— en el nuevo camino que habían iniciado los seguidores de Jesús de Nazaret, llegando a proponer sus propios caminos divergentes. En una historia larga y compleja, la vivencia de la fe cristiana se ha ido configurando socialmente, dando lugar a las diversas Iglesias y comunidades eclesiales que forman el mapa plural del cristianismo contemporáneo, pero han seguido surgiendo propuestas alternativas que se han situado al margen de las denominaciones tradicionales. 

Al elaborar el mapa del pluralismo religioso en España, espacio geográfico y cultural en el que se enmarca este trabajo, es obvio que el cristianismo debe ocupar un lugar primordial. Junto a la Iglesia católica se encuentran otras confesiones cristianas con una importancia tanto histórica como actual, y que podemos localizar con relativa facilidad en las grandes corrientes de la ortodoxia, la Reforma protestante y el anglicanismo. Sin embargo, no es tan sencilla la labor de identificar y ordenar la compleja realidad del fenómeno sectario que se mueve en torno al hecho cristiano. Por eso, la inclusión de algunos movimientos en esta obra será, ciertamente, discutible y polémica. 
¿Es posible hacer una distinción, en el ámbito cristiano, entre lo que es una secta y lo que no lo es? 

Manuel Guerra, en su obra de referencia fundamental sobre este tema, ofrece su propia definición de secta, después de estudiar cientos de grupos: 
«Una secta es la clave existencial, teórica y práctica, de los que pertenecen a un grupo autónomo, no cristiano, fanáticamente proselitista, exaltador del esfuerzo personal y expectante de un cambio maravilloso, ya colectivo —de la humanidad—, ya individual o del hombre en una especie de superhombre»1. Ciertamente llama la atención ese criterio definitorio de «no cristiano», algo que el propio autor aclara refiriéndose a tres cuestiones que determinan que nos encontremos ante una secta cuando el lenguaje, la apariencia y hasta la denominación apuntan al cristianismo: la negación de los contenidos dogmáticos básicos de la fe cristiana, la consideración abierta de la revelación divina y el valor secundario de la Biblia. 

Aquí es donde se hace precisa una aclaración terminológica en torno al subtítulo de este libro: hablamos de sectas «de origen cristiano» o «de impronta cristiana»2, y no de «sectas cristianas» porque, como se ha dicho, la mayor parte de ellas realmente se apartan de los mínimos para que podamos considerarlas como tales. Para establecer estos mínimos, basta con que asumamos las condiciones establecidas en 1961 para que un movimiento pueda formar parte del Consejo Mundial de las Iglesias: la profesión de fe en el Dios trinitario y en la divinidad de Jesucristo y el bautismo como medio de incorporación a él3. Junto a esto, habría que revisar las cuestiones ya señaladas del valor dado a la Biblia y el carácter abierto o no de la revelación en estos grupos, cuestiones sujetas a importantes controversias. Además de tener en cuenta que en algunas ocasiones nos encontraremos con movimientos cuyo cristianismo es mera apariencia o parafernalia, o la forma de ocultar una doctrina realmente esotérica o gnóstica, tal como se puede comprobar en las páginas que siguen.

Todas estas consideraciones no se limitan a una postura particular de perspectivas católicas. En un libro que pretende mostrar los datos fundamentales de todas las confesiones cristianas del mundo, el experto evangélico Ron Rhodes aclara por qué no incluye —como sí hacen otros autores— a grupos como los mormones o los testigos de Jehová, que generalmente suelen estudiarse bajo el paraguas del cristianismo. 
«Hay una razón importante para su exclusión. Aunque no es políticamente correcto decirlo, estos grupos no son denominaciones cristianas, sino que son sectas» 4. A explicarlo dedica todo un apéndice de su obra, en el que reivindica el uso de la palabra «secta» (el término cult, el más peyorativo, como el que tenemos en castellano, y no sect) en un sentido más teológico que sociológico. Según Rhodes, «teológicamente hablando, una secta es un grupo religioso que se deriva de una religión madre (como el cristianismo), pero que de hecho se aparta de esa religión madre al negar (ya sea explícita o implícitamente) una o más de las doctrinas esenciales de esa religión»5

¿Y por qué una atención especial a los grupos que se mueven en el entorno del cristianismo? Precisamente por el problema de discernimiento y el desafío al ecumenismo que suponen, tal como lo han subrayado algunos documentos, tanto de las diversas Iglesias y comunidades cristianas como los que son fruto del diálogo interconfesional. Las sectas de impronta cristiana no son objeto del empeño ecuménico, ni tampoco le corresponden como tema al diálogo interreligioso. La nueva religiosidad constituye algo propio y peculiar, y así ha de ser abordado teológica y pastoralmente, constituyendo una llamada siempre actual al discernimiento y a la conversión de los cristianos, además de un impulso para la ayuda a las víctimas6

En la introducción a su encíclica Ut unum sint, el papa san Juan Pablo II recordaba que «los creyentes en Cristo no pueden permanecer divididos. Si quieren combatir verdadera y eficazmente la tendencia del mundo a anular el misterio de la redención, deben profesar juntos la misma verdad sobre la cruz» (n. 1). Unas palabras que explican muy bien el título escogido para esta obra: 
A las afueras de la cruz, porque las sectas analizadas en este volumen, a pesar de su uso de elementos cristianos, se han alejado de la correcta comprensión de la persona de Jesucristo, del sentido de su misión y de la que ha de ser la identidad de sus seguidores en el mundo, tanto en el plano teórico como en la concreción práctica vital. 
Heterodoxia y heteropraxis van de la mano en una experiencia grupal que, aunque tenga la cruz como referencia y a Jesús como símbolo, se sitúa, con mayor o menor proximidad, en sus afueras. 

La base de este trabajo ha sido una serie de artículos publicados entre 2018 y 2021 en la revista Pastoral Ecuménica, editada por el Centro Ecuménico «Julián García Hernando». En ellos se fue desgranando con cierto detalle la realidad de las sectas de impronta cristiana en España, de forma que queden claros los aspectos más importantes de los grupos de la nueva religiosidad que se mueven de una forma u otra en la órbita del cristianismo —aunque en la inmensa mayoría de los casos, como veremos, se sitúan doctrinal y existencialmente fuera de él—. Se pensó como un servicio a las delegaciones diocesanas de Relaciones Interconfesionales y a todas las personas dedicadas al ecumenismo para ayudar en la identificación y el discernimiento de una serie de sectas cada vez más presentes en el territorio nacional. La novedad del libro no consiste solo en la recopilación de dichos artículos, sino en un estudio más profundo y detallado, que amplía el número de grupos estudiados y actualiza sus datos hasta finales del año 2022. 

Partimos, para ello, de un estudio anterior —presentado en el año 2014 en las XXIV Jornadas para Delegados Episcopales y Directores de Secretariados de Relaciones Interconfesionales, organizadas por la Conferencia Episcopal Española—, en el que se resumía la actualidad global del fenómeno sectario en nuestro país, pero que, necesariamente, prescindía de ofrecer una relación concreta de los movimientos ubicados en cada categoría7. La clasificación de las sectas de impronta cristiana se ha hecho siguiendo, en sus líneas principales, la realizada por los estudiosos Massimo Introvigne y PierLuigi Zoccatelli en su repaso al pluralismo religioso de Italia8. Así, en los sucesivos capítulos se encuentran las siguientes subcategorías: grupos de origen católico, grupos de origen protestante, grupos de la familia adventista, grupos metafísicos y de sanación, grupos restauracionistas y grupos proféticos y mesiánicos. Y cada capítulo cuenta con su propia introducción, donde se hacen las consideraciones particulares necesarias. 

Para la elaboración de la información relativa a cada una de las sectas se ha tenido en cuenta principalmente la bibliografía general que se indica al principio del volumen y la específica de cada capítulo, al final de cada uno de ellos, además de otros materiales que forman parte de la Biblioteca-Centro de Documentación «José María Baamonde» que tiene la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) en Zamora. En muchos casos han sido fuentes fundamentales, para los detalles concretos, tanto las publicaciones de los grupos en Internet y las redes sociales —algunas de ellas ya inexistentes— como las aportaciones de exadeptos y familias afectadas. Cuando se trata de sectas sobradamente conocidas y con una amplia bibliografía, no nos hemos detenido en sus aspectos doctrinales y prácticos, sino en lo más propio de su presencia y actuación en España. La insistencia en ofrecer nombres de personas y de entidades —que se refleja en sendos índices al final de la obra— responde a la necesidad de contar con referencias concretas a la hora de conocer con datos ciertos un mundo que en muchas ocasiones se mueve entre sombras, medias verdades, desinformación y camaleonismo. 

A pesar de la pretensión de exhaustividad, somos conscientes de la limitación del estudio. En primer lugar, por la velocidad de los cambios que se dan en estos grupos y la frecuente dificultad de acceso a su realidad interna, lo que ha hecho tener que actualizar muchos datos hasta el último momento de la publicación, y lo que explicará la pronta caducidad de un buen número de sus informaciones. En segundo lugar, porque en ocasiones ha sido difícil confirmar la existencia real y actual de algunas sectas más allá de lo conocido en años anteriores, estructuras organizativas o presencia en el ciberespacio. Y, en tercer lugar, porque hay grupos que, por su implantación reciente, su pequeño tamaño o su voluntad de pasar desapercibidos, habrán escapado a nuestro repaso. Puede extrañar, por ejemplo, que no aparezca ninguna secta de origen netamente ortodoxo o cristiano bizantino. Es posible que haya alguna —más allá del grupo de los autodenominados cátaros, cuyo líder fundó con anterioridad una secta ortodoxa en su país natal—, pero no hemos logrado hallar ninguna que podamos incluir con certeza. Pedimos disculpas por las omisiones, así como por los errores que se hayan podido cometer. 

Para finalizar estas palabras introductorias, no puede faltar el agradecimiento sincero y de corazón a las personas y entidades que han contribuido a la elaboración de este libro. Sería muy difícil nombrarlos a todos y seguramente quedaran algunos nombres en el tintero. Dejo constancia del agradecimiento especial a todos los compañeros de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) —sobre todo a los que ya nos han dejado— y a los que han sido responsables de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española —los sacerdotes Julián García Hernando, Carlos de Francisco Vega, Manuel Barrios Prieto y Rafael Vázquez Jiménez—, por la confianza depositada y el impulso a nuestro trabajo de investigación, formación y ayuda. Post scriptum Toda aportación, corrección, puntualización o sugerencia será bienvenida en la siguiente dirección de correo electrónico 

____________________________________

1 M. Guerra Gómez, Diccionario enciclopédico de las sectas (BAC, Madrid 5 2013) 862.2 En su clasificación del panorama sectario, Julián García Hernando emplea la expresión «sectas de origen cristiano», mientras que Manuel Guerra habla de «impronta cristiana»; cf. J. García Hernando (dir.), Pluralismo religioso en España. I: Confesiones cristianas (Sociedad de Educación Atenas, Madrid
2 1992); M. Guerra Gómez, Los nuevos movimientos religiosos (las sectas). Rasgos comunes y diferenciales (Eunsa, Pamplona 1993).
3 Cf. R. Saarinen, «World Council of Churches», en W. A. Dyrness – V.-M. Kärkkäinen (eds.), Global Dictionary of Theology. A Resource for the Worldwide Church (InterVarsity Press, Downers Grove 2008) 946-949.
4 R. Rhodes, The Complete Guide to Christian Denominations (Harvest House, Eugene 2005) 417.
5 Ibid.
6 Cf. L. Santamaría del Río, «Ecumenismo y nueva religiosidad»: Diálogo Ecuménico 159-161 (2016) 285-325.
7 Cf. L. Santamaría del Río, «Sectas y nueva religiosidad en la España pluralista»: Nova et Vetera 83 (2017) 69-91. 
8 Cf. M. Introvigne – P. Zoccatelli (dirs.), Enciclopedia delle religioni in Italia (Elledici, Turín 2013).

VER+:


-¿Estamos viviendo un nuevo auge de las sectas en España e Hispanoamérica o simplemente ahora son más visibles?
-Sí, las sectas crecen y se multiplican en la actualidad. Es cierto que su visibilidad es mayor, tanto por la propia labor proselitista de estos grupos (que aprovechan sobremanera las posibilidades que les ofrecen las redes sociales de Internet) como por el espacio que le dais a esta cuestión los medios de comunicación.
»Pero la apariencia, en este caso, coincide con la realidad. Las sectas no han pasado de moda; al contrario, en todos estos años he constatado cómo se trata de un fenómeno en crecimiento. Cada vez hay más sectas –muchas de ellas, grupos pequeños que pueden pasar más desapercibidos– y cada vez tienen más capacidad de llegar a la gente. Y esto lo confirma otro dato del que dan fe mi teléfono, mis redes sociales y mi buzón de correo electrónico: cada vez más familias y personas acuden a quienes nos dedicamos a este tema pidiendo ayuda.

- ¿Cuál es hoy el perfil más habitual de persona captada por una secta?
- No hay un único perfil. Yo diría que hay múltiples perfiles de personas más fácilmente captables. Porque, en realidad, cualquiera puede caer. Eso no invalida el estereotipo de persona vulnerable que comentas… ¡porque todos somos vulnerables! Acostumbro a decir que las sectas, para seducir a sus potenciales adeptos, apuntan a nuestro corazón, y no a nuestra cabeza. ¿A qué me refiero? Al corazón en sentido simbólico, claro: la sede de nuestra afectividad, por un lado (relaciones, emociones, identidad y pertenencia), y de la espiritualidad, por otro (búsqueda de sentido, razones para vivir, fundamentos de nuestra esperanza).
(...)

Diccionario Enciclopédico de Las Sectas (Manuel Guerra Gomez) (Z-Library) by akomi2111


Manuel Guerra Gomez- Los Nuevos Movimientos Peligrosos (Las Sectas) by Alfonso Escobar


sábado, 27 de junio de 2026

LIBRO "VOCES EN RESISTENCIA": TRAUMA COLECTIVO Y RESILENCIA EN VENEZUELA por Escuela de Gobierno Mercedes Pulido

 

VOCES EN RESISTENCIA

Escuela de Gobierno Mercedes Pulido 

Voces en resistencia retrata el trauma y la fortaleza de millones de venezolanos que, en medio de la crisis, la represión y el exilio, continúan luchando por su dignidad. Una obra para construir nuestra memoria colectiva, comprender este período de Venezuela y la resiliencia de su gente.

En siete capítulos que recorren la experiencia venezolana reciente desde la movilización ciudadana, la salud mental, el cuidado comunitario, la comunicación digital, la memoria histórica y la defensa de la infancia, este libro examina las formas en que una sociedad sometida al autoritarismo, la precariedad y la represión ha sostenido espacios de resistencia civil. 
Voces en resistencia: trauma colectivo y resiliencia en Venezuela reúne testimonios y ensayos que parten del 28 de julio de 2024 como episodio político y emocional, pero amplían la mirada hacia las redes humanas que han permitido documentar, acompañar, comunicar y preservar la dignidad colectiva. La obra ha sido escrita por un grupo de autores venezolanos vinculados al activismo, la psicología, la comunicación, la investigación social, la memoria y los derechos humanos.

El ensayo político, el testimonio, el análisis psicosocial, la crónica documental y la reflexión sobre derechos humanos se dan cita en las 174 páginas de este volumen. Su escritura alterna registros narrativos, clínicos, históricos y comunicacionales, siempre con el propósito de comprender el daño colectivo y las formas de respuesta que han surgido desde la sociedad civil. Voces en resistencia es el título Nº 50 publicado por la alianza editorial Letralia-FBLibros, y se inscribe en una línea de libros que atienden problemas contemporáneos desde una perspectiva crítica, testimonial y ciudadana.

El equipo autoral está compuesto por Francisco Coello, Psicóloga en Resistencia, Manuel Llorens, José G. Guerra, Eugenio Espejo y Elda Loramont, un grupo plural de profesionales comprometidos con el cuidado y la defensa de la vida democrática en Venezuela. Algunas de estas personas permanecen dentro del país y otras se encuentran en el exilio; no las une una ubicación geográfica, sino la convicción de acompañar a quienes, desde el terreno, han sostenido con su esfuerzo cotidiano la posibilidad de un país más justo, libre y humano. El libro se presenta así como un acto de memoria, un gesto de acompañamiento y una invitación a seguir generando conocimiento desde lo vivido, bajo la premisa de que cuidar, nombrar y documentar también son formas de lucha.

Si bien es cierto que es fuera de toda proporción el daño causado a la sociedad venezolana no es menos cierto (y ciertamente asombroso) que aún nos encontremos con manifestaciones de funcionamiento civilizado gracias a la empresa privada, las universidades, la Iglesia, las ONG, fundaciones culturales, científicas y académicas así como medios de comunicación independientes y en general el esfuerzo de millones de venezolanos por no sucumbir al experimento totalitario alimentándose de las tres amenazas antes mencionadas. Podemos afirmar que los venezolanos hemos redefinido o llevado a otro nivel el concepto de resiliencia.



Presentación

Las amenazas a la libertad

Las luchas civiles en favor de la democracia, en sociedades que se han convertido en regímenes totalitarios, implican múltiples amenazas tanto intelectuales como personales, por ello es necesario dar cuenta de la trayectoria que Venezuela ha llevado a cabo para mantener viva la as­piración de libertad y progreso.

Entre las tantas amenazas que pueden experimentar los activistas, destacan tres: 

el Insilio, la Anomia y la Desesperanza aprendida. Todas asociadas a las sociedades donde se desarrolla un proyecto totalitario y en las que las amenazas indicadas han cumplido y cumplen funciones claveen los objetivos de cercenar los derechos humanos, bloquear las li­bertades civiles y la búsqueda de un progreso incluyente e integrador.
  • Insilio: sin necesidad de dejar tu nación, los ciudadanos expe­rimentan un exilio interno que consiste en la sensación de no pertenecer ni sentirse representado por un Estado y un régimen político que niega los valores, los principios y creencias com­partidas sobre los que se ha construido la nacionalidad vene­zolana. En consecuencia, el activista y el ciudadano en general crean una barrera psicológica y social en torno a sus vidas para protegerse física, emocional e intelectualmente.
  • Anomia: la ciudadanía queda sin referencias morales y conduc­tuales para orientar su acción como resultado de severas crisis sociales, en este caso la descomposición social, económica y cultural de una nación, resultado de un programa político diri­gido a concentrar el control sociopolítico por la vía de la devas­tación y la desintegración.
  • Desesperanza aprendida: consiste en que la ciudadanía sufre una especie de fatalismo ante los problemas y la hostilidad de su entorno social. En términos políticos, esa experiencia no es casual, es el resultado de una acción estatal, policial y parainstitucional dirigida a cerrar cualquier salida civilizada e institucional de los severos problemas que el propio régimen construyó como parte de la mencionada anomia en tanto polí­tica de Estado.
Testimonios y reflexión

Voces en resistencia es una muestra de las diferentes maneras en las que un grupo de mujeres y hombres venezolanos han enfrentado estas amenazas desde perspectivas personales y profesionales muy diversas. Hemos reunido un conjunto de testimonios/reflexiones sobre lo que representa, desde la resiliencia y el activismo, un gigantesco esfuerzo de esperanza. Entendida esta como una herramienta de acción política, consistente en la convicción de que la realidad puede ser cambiada a partir de la conjunción del esfuerzo personal y colectivo, centrado en mantenerse en pie de lucha y con las convicciones de libertad y progreso como guías permanentes.

Por ello, el objetivo de este libro es poner en común la trama de experiencias existenciales, políticas y sociales de la resistencia civil en forma testimonial, pero al mismo tiempo analítica. Todo ello será fun­damental para alimentar la memoria colectiva de los venezolanos para reconocemos en el horror, pero también en el trasfondo de humanidad y solidaridad que la mayoría ha mantenido en estos años de infamia.

Voces en resistencia pretende dejar constancia de un legado para nuestras conciencias, un insumo central para la ansiada recuperación de la libertad y la reconstrucción integral de la nación (desde la infraestructura pasando por las instituciones y el espíritu de la venezolanidad).

Esta obra tiene dos protagonistas, por un lado, la sociedad civil re­ presentando la hazaña de mantener cohesión social y capacidad orga­nizativa; por otro, los autores de los diferentes capítulos cada uno de ellos representando distintas variaciones del coraje de los ciudadanos y la capacidad de hacer aportes concretos para los problemas críticos que padece la nación.

Veamos a la sociedad civil en este contexto. Si bien es cierto que es fuera de toda proporción el daño causado a la sociedad venezolana no es menos cierto (y ciertamente asombroso) que aún nos encontremos con manifestaciones de funcionamiento civilizado gracias a la empresa privada, las universidades, la Iglesia, las ONG, fundaciones culturales, científicas y académicas así como medios de comunicación indepen­dientes y en general el esfuerzo de millones de venezolanos por no su­cumbir al experimento totalitario alimentándose de las tres amenazas antes mencionadas. Podemos afirmar que los venezolanos hemos re­ definido o llevado a otro nivel el concepto de resiliencia.

La constatación de este logro colectivo está en la existencia de una variada gama de organizaciones de la sociedad civil (OSC) provenientes de los 40 años previos de democracia, así como las que se han ido incor­porando en los últimos 25 años en respuesta al proyecto totalitario. La importancia de la sociedad civil ha quedado demostrada en la respuesta que ha dado a pesar de las debilidades, la hostilidad y la gravedad de los problemas:
  • Ante el desmoronamiento del sistema de partidos en 1998, las ose llenaron en gran parte el vacío dejado.
  • Respuesta a necesidades de la población (salud, alimentación, educación entre otras) a medida que avanzaba el colapso del Es­tado para cumplir sus funciones.
  • Divulgación, documentación y denuncias nacional e interna­cional sobre los diferentes problemas que afectan a la nación.
  • Formación y capacitación de la ciudadanía en el ejercicio de sus derechos e incorporación como ciudadanos.
  • Organización de la población en diferentes áreas de interés so­cial, económico y cultural.
  • Programas de responsabilidad social empresarial. Hay que aña­dir que las empresas que cumplan con su función de prestar servicios y generar bienes es también responsabilidad social en las actuales circunstancias (mantener empresas abiertas es otra forma de resistencia y promoción de la democracia).
Podemos afirmar que las OSC han cumplido con muchas de las funciones que les corresponde y han ido más lejos cubriendo el vacío dejado por partidos políticos y el Estado en general. Aún diezmadas limitadas, las ose son las que proporcionan servicios que nos permiten mantener aspectos centrales de convivencia, solidaridad y atención de la población más afectada por la megacrisis.
Adicional a estos logros, hay tres hechos que podemos considerar notables en el plano político que cambiaron el escenario y la narrativa sobre las luchas libertarias en Venezuela:
  • El evento Hablan los Candidatos, que reunió a las diferentes candidaturas de la oposición (por primera vez en 10 años en un ambiente de respeto, diálogo y tolerancia democrática). De 35 organizaciones de la sociedad civil, que mostró una formida­ble capacidad de organización, coordinación y promoción. Este evento fue una señal de las otras iniciativas de las ose, que marcarían un desafío en el futuro y cuya importancia fue reco­nocida a nivel internacional.
Podemos afirmar que las OSC han cumplido con muchas de las funciones que les corresponde y han ido más lejos cubriendo el vacío dejado por partidos políticos y el Estado en general.
  • La Primaria fue el mecanismo por el cual el debate sobre la legitimidad y la vigencia del liderazgo de la oposición quedó zanjado por la enorme participación, las trabas vencidas al poder y la contundencia del triunfo. Un acontecimiento que contó con la participación de los partidos políticos, pero fueron la sociedad civil y la Academia los que aportaron el músculo, la organización y la movilización para alcanzar el éxito incontes­table que representó.
  • Estos antecedentes abrieron el camino para el proceso que condujo al 28J, el cual es digno de un estudio de caso para las Ciencias Políticas. Nuevamente, la sociedad civil fue la prota­gonista con el acompañamiento comprometido de los partidos políticos y la mayoría de sus dirigentes, así como los candidatos que honraron su palabra expresada en el evento Hablan los Candidatos. No representó un convencional enfrentamiento electoral entre partidos políticos bajo un "modelo competitivo", como diría el gran Sartori, fue mucho más allá, el proceso que remató en el 28J constituyó un formidable movimiento social que incluyó a todos los sectores, todas las clases socia­ les, creencias religiosas y doctrinas políticas. Decimos movi­miento social porque, tal como lo establece la literatura de la Ciencia Política y la Sociología, se trató de la activación política de grandes sectores de la sociedad que no buscaban solo ganar un proceso electoral sino un cambio de modelo institucional, político y social.
De esta sociedad civil provienen los autores de Voces en resistencia, quienes han desarrollado una destacada trayectoria aportando ideas, proyectos y opciones al país para aliviar, pero también para construir salidas a largo plazo.

En esta obra convergen periodistas, psicólogos, sociólogos, creadores y activistas de otros campos y visiones, articulados por los principios de la libertad y el bienestar de la ciudadanía, así como la prestación de servicios de asistencia a otros activistas y a la población en general como parte de las labores docentes, de investigación y asesoría que ca­racterizan a la Escuela de Gobierno Mercedes Pulido.

Cada capítulo es la descripción de una iniciativa que, ante las formas convencionales del activismo, se propone ofrecer alternativas para se­ guir por la lucha de las libertades civiles y mantener viva la esperanza (esa gran herramienta política como mencionamos antes) y apartar el inmovilismo de la vida del país. Nos vamos a encontrar con experien­cias reales y probadas, también con un lugar de encuentro para que los lectores comprueben que el activismo sigue despierto y conocer de pri­mera mano fórmulas que pueden ser replicadas en otras iniciativas y en cualquier lugar de Venezuela.

No está comprobado que sea de su autoría, aunque bien pudo decirlo el admirable Churchill "si te toca atravesar un infierno lo más aconseja­ble es seguir avanzando". Los hombres y mujeres de Voces en resistencia son un excelente ejemplo de lo acertado de esta recomendación, han seguido en la senda sin sacrificar principios y manteniendo el activismo en sus respectivos escenarios.

La posición del grupo de escritores de este compendio

De acuerdo a sus principios y misión, se han reunido estas historias y a estos activistas con la intención de promover una narrativa que per­ mita alcanzar varios objetivos:
  • Que los venezolanos se sientan representados, expresados y reivindicados en las experiencias que mostramos para servir de inspiración, así como de insumo para promover otras iniciati­vas.
  • Proporcionar a nuestros activistas, colaboradores y asociados información de experiencias que ayuden a comprender la reali­dad venezolana desde diferentes perspectivas y abordajes.
  • Ayudar a reconstruir la memoria colectiva indispensable para esbozar un futuro de encuentro y construcción de consensos necesarios para la formulación de Políticas Públicas y la adop­ción de modelos funcionales.
  • El pasado no se negocia, no podemos ni debemos edulcorar ni olvidar el calvario que ha sufrido la nación, no se trata de reta­liación sino de documentar lo sucedido y asegurarse de que la ciudadanía entienda que lo que nos pasó no es azar, mala suerte ni siquiera mala gestión. Se trata de educar a la población, a partir de la dolorosa experiencia, en la comprensión de que hay doctrinas, modelos políticos y ciertos tipos de liderazgo que in­ eludiblemente llevan a las naciones a la ruina, la tiranía y la descomposición social.
Si Voces en resistencia ayuda en la consecución de estos objetivos, nos daremos por satisfechos.