EL Rincón de Yanka

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

COMO EL COLOR DE LA SANGRE QUE POR TI SE DERRAMÓ






Como el Color de la Sangre
Alex Campos

Si acaso ya no vuelves, tal vez.
Recuerda lo que te dije ayer
Cuando de niño yo te formé.
Tus ojos yo nunca olvidaré. 
Cuando a la luna yo te lleve
Aunque lejos te hayas ido 
Y de la tormenta yo te cuide
y se pare tu amor 

El lucero de este cielo,
Mi amor siempre incansable. 
Luchará a tu favor. 
Y si niegas mi existencia,
lo que yo siento por vos. 
Como el color de la sangre
te dirá que aquí estoy yo. 
Te dirá que soy tan cierto 
como lo es tu corazón. 

Fue por este amor que callé.
Si acaso ya no vuelves, tal vez. 
No olvides que siempre yo te amé. 
Mi vida por ti yo entregué. 
Vuélvete a mi, te esperaré. 
El reino de mi padre dejé. 
Y en busca de tu amor yo zarpé. 
No hay que temer 
Te cuidaré, Aquí estaré. 

lo que yo siento por vos. 
Aunque lejos te hayas ido 
Y se pare tu amor. 
Mi amor siempre incansable. 
Luchará a tu favor. 
Y si niegas mi existencia 
Como el color de de la sangre 
que por ti se derramó. 

El lucero de este cielo te dirá 
que aquí estoy yo. 
Te dirá que soy tan cierto 
como lo es tu corazón. 
que el silencio canto yo.
Como el amor de aquel padre 
que su hijo entregó. 
Como lo es esta canción






martes, 27 de septiembre de 2016

LIBRO "PEREGRINAR A SANTIAGO DE COMPOSTELA EN LA EDAD MEDIA"

























PEREGRINAR A COMPOSTELA 
EN LA EDAD MEDIA
Bajo el título "Peregrinar a Compostela en la Edad Media", un libro que habla sobre la historia del legendario camino jacobeo y el fenómeno de las peregrinaciones.El historiador Jaime Nuño y el ilustrador historiador Chema Román cuentan en sus páginas los motivos que impulsaban a las personas a realizar el viaje, los peligros que sorteaban, y los pormenores del día a día del caminante.  Los peregrinos de aquella época no contaban con la información que tienen los peregrinos en la actualidad. El historiador explica esa tesis con un ejemplo: “Es como si ahora mismo alguien quisiera atravesar África de norte a sur sin un mapa”.Fue editada por la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, institución que trabaja por iniciativas que promuevan el patrimonio natural, social y cultural de España.
Peregrinar a Santiago de Compostela en la Edad Media, un camino peligroso, de devoción y sin GPS.
"El peregrino podía toparse con tumultos o guerras, con barqueros codiciosos y un enjambre de oportunistas; se arriesgaba a tomar agua y alimentos a los que no estaba acostumbrado, a enfrentarse a enfermedades, accidentes o extravíos", indican los autores en el libro. También había hospitales en las diferentes rutas aunque no como se conocen hoy en día. Se trataba de edificios orientados a acoger a niños huérfanos, viudas, pobres y peregrinos. Allí, los caminantes recibían algo de pan, vino y una cama donde dormir. Una persona sana podía recorrer una media de 30 kilómetros al día -o hasta 100 si iba a caballo- y los itinerarios eran muy desiguales.

En cuanto a los motivos, el principal era la religiosidad, al igual que en la actualidad -el 47% lo siguen haciendo por esta razón exclusivamente-, aunque los peregrinos medievales eran más devotos y muchas veces se desviaban del camino para visitar santuarios cercanos en los que venerar reliquias de algunos santos esperando que les concedieran un milagro. Tal y como se puede leer en el libro, "hacer tal viaje aportaba una compensación espiritual enorme, además de un caudal de de experiencias que hacían del peregrino un auténtico héroe, modelo de valentía y virtud".

Según los últimos datos de la Oficina del Peregrino, en el mes de julio de 2016, Jubileo de la Misericordia, llegaron a Santiago 45.483 peregrinos, frente a los 42.472 del anterior Año Santo, una tendencia que se repite mes a mes. En total, en lo que va de año, han realizado el camino más de 146.500 peregrinos. Se espera que se bata el récord histórico alcanzado en el Año Santo 2010 cuando 272.135 peregrinos llegaron a la tumba del Apóstol.

La fe y la espiritualidad medievales constituyen la explicación de uno de los fenómenos más extendidos en el viejo continente: las peregrinaciones. La peregrinación jacobea, en su origen, tiene hondas raíces religiosas y no puede entenderse fuera de ese contexto espiritual del medievo. La tradición del Camino de Santiago, arrancó en la Alta Edad Media (s. IX-XIII) pero aún en nuestra sociedad occidental del consumo y el bienestar, llena con fuerza, un hueco espiritual importante.
En el contexto actual, se hace difícil reflexionar acerca de los motivos que iniciaron las peregrinaciones jacobeas y sobre los factores que ayudaron a su consolidación. Cuesta imaginar las dificultades que presentaba la ruta para el peregrino medieval o los servicios que éste hallaba a lo largo del camino, e incluso es difícil pensar en las motivaciones que podían llevarle a iniciar un viaje tan incierto y complicado.

El Camino de Santiago en la Edad Media
El Camino de Santiago ha significado en la historia europea uno de los primeros elementos vertebradores del viejo continente. El hallazgo del sepulcro del primer apóstol mártir en el siglo IX supuso encontrar un punto de referencia que contribuyó a la consolidación de los territorios conquistados por las emergentes monarquías cristianas, además de abrir diferentes vías de conexión con la Europa cristiana y con el mundo musulmán de Al-Andalus.
La ruta jacobea históricamente representa una importancia económica, cultural, artística, urbanística, articuladora del territorio, y otros muchos aspectos.
El mundo medieval

Hacia el año 776, un monje de Liébana, Beato, extraordinariamente importante en la vida del reino astur, redactaba unos Comentarios al Apocalipsis de san Juan, uno de los libros más leídos, copiados y difundidos de la Alta Edad Media europea, del que se poseen bastantes ejemplares fechados entre los siglos X y XIII. En él se afirma, recogiendo la tradición contenida en el Breviarium apostolorum, la predicación de Santiago en España, noticia por entonces difundida por toda la Cristiandad y, de hecho, recogida en diversos códices, desde el Sinaí y Africa a las Galias y Germania.

Tras la caída de Roma, una Europa occidental fragmentada recuperó poco a poco la unidad a través del cristianismo. La nueva creencia promovió la idea del homo viator, un hombre que viajaba incansablemente en busca del Paraíso y la vida eterna. Su cosmovisión diferenciaba un mundo conocido, el existente alrededor del Mediterráneo, de otro misterioso lleno de monstruos y seres extraños. El viajero que se aventuraba en esas tierras lejanas, con nombres de reinos bíblicos, nunca volvía. Un océano exterior rodeaba los tres continentes. La búsqueda de la salvación eterna y de nuevos mercados más allá de las tierras conocidas contribuyó a dibujar, con el paso del tiempo, el mapa del mundo que hoy conocemos.
Santiago de Compostela se convierte en centro de peregrinación cristiana con los cambios que se estaban produciendo en la Península.

Sobre el origen del camino
El origen del Camino de Santiago es difícil de precisar, unas veces por el carácter legendario de los relatos, otras por las incertidumbres de los cronistas de la época. Sin embargo, la historia del descubrimiento de la tumba fue rápidamente divulgada y aceptada por la sociedad de la Alta Edad Media.
En este ámbito se presenta una revisión de los hechos, mitad históricos, mitad legendarios, que condujeron al establecimiento de Santiago de Compostela como lugar de peregrinación. Entre estos hechos se destacan tres momentos importantes: la muerte y decapitación del apóstol en Judea, donde había regresado tras predicar en tierras hispanas; el posterior robo y traslado de su cuerpo (translatio) de Palestina a Galicia en una barca de piedra; y el descubrimiento del sepulcro (inventio) por el eremita Pelayo y el obispo de Iria Flavia Teodomiro.
La construcción del camino

Entre los siglos IX y XIII, antes de convertirse en una ruta exclusivamente religiosa, el camino servía también para intereses políticos. Los nuevos reinos cristianos vieron en el descubrimiento de la tumba de Santiago y la peregrinación una forma de consolidar los territorios reconquistados, a la vez que aseguraban su hegemonía con la unión del poder civil y el religioso.
En este ámbito, los personajes que contribuyeron decisivamente a consolidar la ruta jacobea, van desde Alfonso II, artífice de las primeras peregrinaciones, hasta los Reyes Católicos, cuyo reinado coincidió con el fin del esplendor del camino. Asimismo, se habla de la consolidación de la devoción al apóstol a través de las distintas imágenes que existen de Santiago: Santiago magister, sedente y majestuoso; Santiago peregrino, con sus atributos ?sombrero, bordón y morral; y Santiago caballero, armado sobre un caballo blanco. Existían diferentes tipos de peregrino, segun sus lugares de procedencia y los objetos más característicos que llevaban con ellos, como el morral, el bordón o la vieira.

Un camino de vida
El camino fue en la Edad Media una vía densamente transitada. Generó una gran diversidad de actividades e intercambios. Todo este movimiento provocó que las poblaciones por las que pasaba el camino se convirtieran en mercados de mayor o menor importancia, donde los productos locales se intercambiaban por aquellos que venían de otras tierras.
Para el éxito del Camino de Santiago no bastaba con la protección ideológica y política, hacía falta también un esfuerzo a la hora de dotarlo de las infraestructuras necesarias. La peregrinación a Santiago impulsó de forma espontánea y sin planificación la construcción de una importante red de caminos, que rápidamente fue modificada y adaptada, configurando un sistema de vías rápidas y seguras, equipadas con sus correspondientes servicios (hospitales, posadas, etc.) y también con sus peajes, pasos fronterizos y centros de control.

Sin negar la relevancia de muchos de los monumentos que se encuentran en el Camino de Santiago, la catedral compostelana merece un capítulo aparte. Estrechamente vinculada al arte del camino francés por su decoración escultórica y su arquitectura, constituye el máximo exponente de lo que ha sido definido como iglesia de peregrinación. La percepción de la catedral medieval por parte del peregrino se producía desde un monte situado en las afueras, donde por primera vez se divisaba el lugar sagrado que se iba a visitar. Este montes gaudii significaba un punto de inflexión en la ruta, ya que desde allí los peregrinos que la recorrían a caballo continuaban a pie y, en algunos casos, incluso descalzos.





lunes, 26 de septiembre de 2016

CON EL TIEMPO... ENTIENDES QUE

Con el tiempo 
Jesús Quintero

Soy el loco de la colina. Mi territorio es la noche. Mi compañía eres tú. Mi sueño un mundo limpio, sin basura, donde el ser humano sea la medida de todas las cosas. Amo todo lo que nos ayuda a crecer. Odio el odio y todo lo que nos empequeñece y nos denigra. Me gusta hablar, pero desprecio la palabrería.
Con el tiempo… entiendes que los verdaderos amigos son contados y que el que lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado de amistades falsas.

Con el tiempo… aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar eso es solo cosa de almas grandes.

Con el tiempo… comprendes que si has herido a un amigo duramente muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo… te darás cuenta que, aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos a quienes dejaste ir.

Con el tiempo… te darás cuenta de que cada experiencia vivida, con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo… comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen, ocasionará que al fin no sean como esperabas.
Con el tiempo… te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estás viviendo. Justo este instante. Pero, desafortunádamente, solo con el tiempo, uno aprende.
Estoy y quiero vivir como si no tuviera nada que perder, como si cada día fuera el último, como si siempre estuviera a partir la nave que nunca ha de tornar.

Quiero besar como si cada beso fuera el último.
Quiero gozar como si cada gozo fuera el último. La última copa de vino, la última noche de amor, el último paseo por las calles de Sevilla, la última canción, las últimas palabras.
Cuando a uno le da igual perderlo todo, desaparecen los miedos, las cadenas, las ataduras, los compromisos, la timidez…el miedo.
Cuando uno está dispuesto a perderlo todo empieza a estar en condiciones de ganarlo todo. 
¿Qué es todo?, el valor, la sinceridad, la autenticidad, la claridad, la libertad…el camino, la verdad y la vida… que decía mi tocayo.
Quiero vivir de acuerdo conmigo mismo, de eso es de lo que se trata, hermano.



Pasarán el paro, el hambre, la injusticia, la violencia, la carrera de armamentos, los bloques, los días y las noches de miedo y de miseria.

Pasarán la incomprensión, la intolerancia, el fanatismo, los valores eternos, los deberes, las órdenes, las leyes...

Pasarán los hombres cuyo nombre hoy es inevitable y las causas por las que se nos pide trabajar sin descanso y morir si es preciso.



Los Estados Unidos y la URSS pasarán como pasaron otros imperios, caerán como cayeron Persia, Roma o Cartago.
Pasarán las naciones y sus sagrados símbolos.
Pasarán los ejércitos, las guerras, las fronteras.
Pasarán la crisis, todas las crisis.

No hay tragedia que dure eternamente ni fiesta que no acabe.
Paciencia, hermano, sólo es cuestión de tiempo. Todo esto pasará... aunque ni tú ni nadie pueda tal vez contarlo.

Hoy he oído cantar a los pájaros, he respirado el aroma de las flores, he paseado a mi antojo por las calles y por los parques, he sonreído y me han sonreído, he estrechado amistosas manos y me han besado. Hoy he recibido mi ración de amistad, de amor, de libertad, de poesía y de belleza. Si no soy feliz es porque pienso es porque pienso que tal vez tú no has tenido la misma suerte en el reparto. Para que no te acuestes en ayunas, me gustaría que me dejaras compartir contigo mi parte. Hoy soy rico.

Creo en la libertad todopoderosa hija de la inteligencia y de la imaginación.

Creo en la constitución que es como las grandes escrituras de los demócratas.

Creo en un mundo sin guerras, sin cárceles.

Creo en el amor y sinceramente creo que no hay límites, ni fronteras, ni códigos para dos seres que se unen en una vida o en una habitación.
Creo en la paz y creo en un mundo futuro en el que salgan claveles del tallo de los misiles y en el que los niños puedan jugar sobre sus tanques de juguete aunque sean tanques de verdad. 
Creo que todos los seres humanos del mundo tienen derecho a la paz, al pan, a la educación, sean andaluces o catalanes, negros o blancos, chinos o cheyennes.
Creo en la alegría del vino.
En la fuerza revolucionaria de la palabra y de la poesía. 
Y en la necesidad de la cultura como un camino hacia la libertad.
Y creo en otra televisión de la que te estamos dando.
Y creo que una piedra si se le habla con amor responde.
Creo que el fondo de los mares es para el coral y no para los submarinos nucleares.
Creo que la luna debe seguir siendo para los enamorados, no para bases de lanzamiento.
Creo que la Tierra debe seguir siendo el tercer planeta del Sistema Solar y no un hueco vacío en el espacio.
Por todo lo dicho...por todo lo dicho,creo que soy el loco de la colina.
Y tú que crees?



Vivir: he ahí la consigna. 
No desaprovechar ni un solo momento de la vida. 
Vivir intensamente, voluptuosamente abierto a todo. 
Vivir por los ojos, por los oídos, por la boca, por la piel... Vivir con el cerebro, con el corazón, con la imaginación, con la fantasía... 

Vivir el arte y vivir la vida. 
Vivir la realidad y los sueños. 
Amarlo todo, besarlo todo, acariciarlo todo, probarlo todo, sentirlo todo, mirarlo todo, leerlo todo, tratar de comprenderlo todo... 
Vivir: he ahí la consigna. 
Vivir, vivir, vivir, hasta morirla.


Te aseguro, te aseguro que cuando hablo de soledad, de depresión, de incomprensión, de angustia, de dolor, o de rabia… no hablo de oídas.
Por suerte o por desgracia, sé lo que estoy diciendo porque todo eso y más lo he padecido yo en mi propia carne.

No estoy con los que sufren solamente por solidaridad sino también y sobre todo por compañerismo porque pertenecen a la misma tribu que yo.
Sé por experiencia lo que es sentirse como en un desierto en una ciudad de miles o de millones de habitantes.

Sé lo que es estar solo entre la gente.
Sé lo que es esperar y desesperar.

Conozco el sabor de la traición y del desengaño, del desamor, del miedo.
Le he visto las orejas al lobo de la enfermedad y del dolor.

He vivido sin dinero.
He visto morirse amores que parecían eternos y amistades de toda la vida. Ya tú sabes.
Conozco el vicio y sus tentáculos.

Sé lo que es volver a casa con los bolsillos vacíos y conozco los demonios de la resaca y del remordimiento.
He padecido los abusos del poder.

He sido agredido y he visto el odio, el odio pintado en unos ojos que me miraban.
Conozco los aledaños de la locura, que he puesto mi coche a más de ciento ochenta kilómetros por hora en una carretera sobre el precipicio y me he asomado al balcón con intenciones negras.

Sé lo que es acurrucarse en un rincón y esperar a que llegue el fin del mundo. Sé lo que es no desear nada, no esperar nada, no creer en nada, no alegrarse ni conmoverse por nada.
Sé lo que es sentirse como un muerto.

He conocido todas las hambres y esa sed que no se sacia con el agua. No hablo de oídas...
Por suerte o por desgracia, también a mí me ha tocado mi ración de sufrimiento.
No estoy con los ojos que sufren por caridad, sino porque me considero otro más entre ellos.

Estoy contigo porque, porque te miro y te siento como un compañero, como un compañero de fatigas.

VER+:


domingo, 25 de septiembre de 2016

PARA CUÁNDO IGLESIAS PORTAAVIONES, Y TRAER GENTE A LA IGLESIA O VICEVERSA


¿Para cuándo iglesias portaaviones?

Doug Spada, fundador de Worklife, una organización cristiana que promueve la vivencia de la fe en el trabajo secular, describe un nuevo paradigma de iglesias consistente en pasar de ser cruceros aportaaviones.

La idea es simple, estamos acostumbrados a las iglesias crucero, en donde la gente viene a recibir, pero la verdadera esencia de la iglesia es salir, por lo que la cuestión es si somos capaces de cambiar y convertirnos en portaaviones.

Dicho de otra manera, una conversión pastoral como la que nos pide la Iglesia en este momento, requiere de un cambio de paradigma.
¿Cuál ha sido el paradigma reinante hasta hace nada? : pues que la iglesia existe para santificar. Como me decía un vicario general: a mi me educaron para santificar, no para evangelizar.
Bajo este modelo la mejor de las parroquias es la que más gente acomoda un domingo, y la mejor de las experiencias religiosas es la que sucede cuando todo el mundo se dedica a rezar. Pero como dice por activa y por pasiva Rick Warren, el éxito de una iglesia se mide no por la gente que acomoda el domingo, sino por la gente que envía.

En el pasado Sínodo para la Nueva Evangelización, el cual el papa Benedicto XVI abrió con una homilía en la que afirmó el retorno al paradigma primigenio: “la iglesia existe para evangelizar”, se pudo observar la convivencia de estos dos paradigmas en la Iglesia.

Para algunos padres sinodales la Nueva Evangelización era simplemente santificar más y mejor, abrir más las iglesias, confesar más, decir más misas, etc,etc. Es normal que la gente opere bajo los parámetros en los que ha sido educada, y escuchando cosas así yo me pregunto hasta qué edad puede uno cambiar de paradigma en esta vida. A mi me gustaría conservar la frescura siempre y no ser esclavo de mi propio carisma, de mi formación, o de mis costumbres, para llegado el momento poder seguir adaptándome al cambio constante que pide Dios (“he aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,15)

¿En qué consiste el cambio de paradigma entonces?

El papa Francisco habla de una iglesia en salida, una iglesia en las periferias, una conversión pastoral...yo creo que no hemos asimilado todavía ni el 10% de lo que conlleva un cambio así. El paradigma es pasar de una iglesia de llegada, a una de salida. El paradigma es la evangelización.
Si asimiláramos lo que significa una iglesia en salida empezaríamos a cerrar parroquias, liberar sacerdotes de la santificación para que se dediquen a la evangelización, promover piedras vivas en vez de edificios, liberar laicos y discipular conversos.
Hay diócesis que ya lo hacen, pero es muy diferente hacerlo por necesidad, por la fuerza de los hechos cuando viene la insostenibilidad humana o económica, que hacerlo porque tenemos visión de conjunto.

Uno no construye un portaaviones con los restos de un crucero desarbolado y sin apenas tripulación cuando ya se ha quedado sin gente. Para hacer un gran buque hacen falta planes, hacen falta obreros, hace falta inversión. Hay que formar gente que sepa hacer algo distinto a navegar, hay que traer gente de otras ramas del ejército como son los pilotos de avión que en principio no estaban diseñados para estar en el mar. Hay que pensar en soluciones nuevas, protagonistas nuevos, y entender que el portaaviones está en función de salir fuera porque su razón de ser es convertirse en una base flotante que responda con movilidad a las cambiantes necesidades estratégicas.

Los portaaviones son una inversión a medio y largo plazo, y no simplemente una operación de maquillaje de un crucero a corto plazo. Porque el crucero ni tiene la eslora, ni la capacidad, y por más que queramos reconvertir a la Nueva Evangelización estructuras caducas que no fueron diseñadas para ella sino para santificar, aunque la mona se vista de seda, en mona se queda.
La idea de un nuevo paradigma es de lo más sugerente, porque nos da la clave explicativa necesaria a nivel de visión para realizar los cambios consecuentes. Como dice la Escritura “donde no hay visión, el pueblo perece” (Prob. 29,18). 
Cuanto antes entendamos que el Papa que tenemos no es una improvisación, sino que es la culminación de un cambio de paradigma que se remonta a la Lumen Gentium y tiene como carta magna la Evangelli Nuntiandii, más pronto podremos pasar del paradigma a sus consecuencias y entender que una iglesia en salida no es simplemente salir de excursión del crucero a pescar más pasajeros.
Cada vez me convenzo más de que el mayor enemigo de la evangelización somos nosotros mismos. Ni la agresiva cultura secular, ni la persecución, ni la falta de recursos. Es nuestra propia cortedad de miras, la falta de radicalidad y consecuencia, la simple falta de escucha de lo que la Iglesia está diciendo.
Somos como esas señoras que lo acumulan todo, no queremos descartar nada, y no somos capaces de entender lo que el cambio de paradigma nos propone porque simplemente estamos demasiado ocupados haciendo mil cosas que objetivamente no evangelizan. Y vaya si nos duelen prendas a la hora de deshacernos de ellas. Nos dan insatisfacción, pero no somos capaces de tirarlas por la borda.

Hay gente meritoria, sí, que empieza a operar un crucero con mentalidad de portaaviones. Hacen sus dos o tres excursiones evangelizadoras, pero esencialmente siguen trabajando para un crucero. Es verdad que no es culpa de ellos, muchas veces es dónde les han puesto, y no está en su mano vender diez cruceros y comprarse un portaaviones nuevo. Pero eso no les exime de la responsabilidad de hacer ver a sus superiores que no están trabajando en el paradigma adecuado, el que les pide la superioridad más alta.

En fin…¿para cuándo parroquias portaaviones? 
¿Para cuando una pastoral bajo un paradigma postmoderno y a la vez eterno? 
¿Cuándo empezaremos a valorar las parroquias por la gente que envían, no por la gente que acomodan? ¿Cuándo y cómo veremos la Nueva Evangelización despegar como un proyecto sólido a medio plazo que dé los pasos necesarios y no como una operación “vamos todos a la calle” de una tarde al mes?

Ha llovido mucho desde el sueño de don Bosco sobre la nave de la iglesia...si tuviéramos mil don boscos hoy en día, ¿qué tipo de barco sería aquel con el que soñarían para representar la nave de la Iglesia?


  Traer gente a la iglesia vs. 
traer la iglesia a la gente


¿Se han dado cuenta de que el 95% de las actividades que llamamos de Nueva Evangelización consisten en traer a la gente a la iglesia?
Ya sea en una evangelización nocturna, haciendo unas misiones populares, o predicando desde el púlpito a los que ya están dentro, parece que todo se trata en traer a la gente a lo nuestro.
Obviemos el hecho de que vamos hacia una iglesia tipo síndrome de Mr. Bean y Amo a Laura que empiezan a ser una triste realidad descrita profécticamente por la parodia, en vez de una mofa malintencionada que deforma una realidad pujante.

Lo cierto es que aunque fuéramos la más atractiva de las iglesias, con las más atractivas de las personas dentro, todavía habría algo mal planteado en una evangelización que se concibe como traer a los de fuera adentro de la Iglesia.
Si el papa nos pide ser una Iglesia en salida, ¿cómo es que seguimos siendo una iglesia de llegada? ¿Cómo podemos dormir tranquilos con una oveja en el redil teniendo noventa y nueve fuera? ¿En qué mente cabe pensar que una parroquia de éxito es la que acomoda más gente el domingo y no la que más gente envía?
Seguimos pensando que el éxito de la evangelización es que la gente vuelva a la iglesia, y así nos va.
Una iglesia que no hace primero una operación de autoevaluación, la que nos pedían los lineamenta y deja abierta la Evangelii Gaudium, difícilmente se puede poner a evangelizar porque en el mejor de los casos traerá a la gente de visita pero en absoluto estará en condiciones de dar nada sustancioso porque le falta lo más fundamental, ya que está inmersa en una crisis de fe e identidad.
Resuelto el problema de fe e identidad, no hay que lanzarse precipitadamente a evangelizar. Una Iglesia que vive en un desfase más que evidente con la cultura dominante (como explicó Mons. Dominique Rey en Manresa) debe preguntarse primero si sus edificios, espacios y simbologías están codificados en unas claves culturales inteligibles para los sujetos a los que pretende llegar.
Más allá de los espacios están las piedras vivas que harán la evangelización. Una iglesia que se ocupa en misiones, planes y proyectos de pastoral sin preocuparse por el hecho de no tener a las personas adecuadas para llevarlos a cabo, ni sostener e invertir en las que sí que podrían hacerlo, será el enésimo papel mojado que no tendrá resultados y del cual ni siquiera se hará revisión.
¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla? Lc 15,4
Como ven el problema es mucho más complejo que la dicotomía del título, traer a la gente a la iglesia, versus traer la iglesia a la gente.
No basta con salir de mentirijillas para traer gente dentro. Tampoco sería suficiente salir de corazón, a tumba abierta, y perderse por los caminos del mundo para acabar secularizados como les pasó a tantos en el postconcilio.
Hace falta redescubrir nuestra identidad más profunda en Cristo, la que nos edifica como Iglesia y nos hace misioneros una vez que hemos sido hechos discípulos.

Yo sé que esto no es fácil de entender ni de digerir.

Si queremos llegar afuera, primero tendremos que llegar adentro, al núcleo de la fe, a la experiencia primera, a Jesucristo. Es pura lógica: si no estamos dando a Jesucristo, la primera pregunta es si acaso no será que no lo tenemos suficientemente agarrado, y más nos vale asirnos de su orla si queremos ir a algún lado.
Si queremos llegar a los de fuera no podemos pretender que entren en una casa, la de la evangelización, el discipulado y la misión, que lleva años sin limpiarse, sin renovarse, y cuyas maneras y cuyo liderazgo son los que nos han llevado a la crisis actual.
Si queremos llegar a los de fuera tendremos que arriesgarnos a salir fuera nosotros también, ponernos de reformas y quedarnos en la calle mientras tanto, a ver si en el proceso se nos quitan algunas de las adherencias y anquilosidades que se nos han generado a base de llevar tanto tiempo dentro.

La palabra misa, tiene como origen en el latín missa, término usado por lo menos desde el tiempo de Constantino (siglo IV d. de C.). El vocablo latino fue tomado de la fórmula final del oficio religioso: Ite, missa est; habitualmente traducido en forma incorrecta como «podéis iros, la misa ha terminado». En efecto, en esta fórmula litúrgica, missa es el participio pasivo del verbo mittere, missio
 ‘enviar’.

En definitiva, hace falta una iglesia afuera, en salida, que se reencuentre consigo misma en las periferias, no una iglesia autorreferencial y nostálgica de tiempos mejores donde traer a los cuatro despistados que aún se prestan a pisar una reliquia del pasado.
Y aunque parezca paradójico, el día en que hagamos esto, será cuando se vuelvan a llenar las iglesias, cuando a ellas lleguen conversos, y no simples turistas, pseudoevangelizados o despistados anacrónicos, que parece que es lo único que conseguimos atraer hoy en día.
Porque ojo, no es lo mismo traer a alguien a la iglesia con minúsculas, que traer a alguien a la Iglesia con mayúsculas.
Lo primero puede ser traer a alguien a un edificio, a un grupo pío, a una actividad o una celebración; lo segundo es traer a una persona de la vida a la muerte, de la condenación del pecado a la salvación en Cristo...y para eso existe la Iglesia, para dar vida y darla en abundancia...y eso en una palabra es la evangelización.


VER+:


“Debemos ser pescadores de hombres, 
no guardianes del acuario” 
Mike Francen


Una visión - Hermanas Abreu


sábado, 24 de septiembre de 2016

PARA RENOVAR LAS PARROQUIAS: EXPULSAR OKUPAS Y HACER DISCÍPULOS Y COMUNIDAD

Para renovar las parroquias: 
expulsar okupas y crear expectativas altas, 

Una perspectiva global y parroquial
Mallon es un pastor con una perspectiva peculiar para la renovación espiritual y pastoral de las parroquias. Es miembro de la directiva internacional de Cursos Alpha, asesor de la Renovación Carismática en Canadá, presentador televisivo en la EWTN, director de pastoral vocacional de su diócesis y miembro de su consejo presbiteral, ha elaborado un curso para recién convertidos llamado Cristianismo 2.0 y ha puesto en marcha una parroquia casi desde cero, Saint Benedict en Halifax (www.saintbenedict.ca), donde la Nueva Evangelización es la “meta y ADN de todo lo que se hace”.
— Tres ideas clave: evangelizar es hacer discípulos

Mallon trajo varias ideas clave para todos aquellos interesados en que la Iglesia sea evangelizadora:

1- La Iglesia es para evangelizar: esa es su identidad; si hay cosas en una parroquia o comunidad que dificultan que sea evangelizadora, deben quitarse. Tener claro que la identidad es evangelizar ayuda a tomar decisiones difíciles (como expulsar grupos que ocupan locales parroquiales y no sirven a la evangelización)
2- La misión de la Iglesia es “id y haced discípulos”; para hacer discípulos, se necesitan líderes, que deben ser discipulados.
3- Para conseguir líderes y discípulos hay que cambiar estructuras: realizar toda una conversión pastoral. Es posible sólo teniendo clara la identidad de la iglesia.

“He sido cura durante 17 años y párroco durante 14 años. Quiero ver renovación no solo en la Iglesia en general sino en nuestras parroquias, que la vida de fe que vemos a menudo en los movimientos se vea en las parroquias. Durante 14 años de párroco trabajé por eso y cometí muchos errores y aprendí cosas”, explicó en el ENE.
Hace 4 años a Mallon se le encargó la parroquia de Saint Benedict, que aún estaba a medio construir, y reunía la feligresía de otras tres parroquias que se cerraban. El cura escocés pidió permiso al obispo para hacer “un laboratorio pastoral”. El obispo le dijo: “pónmelo por escrito”. Lo leyó, dijo sí… y empezó la experiencia.

— Con identidad clara: expulsar a los okupas
En la experiencia de Mallon de haber intentado renovar parroquias antes, uno de los grandes problemas era la falta de identidad evangelizadora: pasó por 3 parroquias, y todas ellas tenían los locales tan ocupados con actividades no evangelizadoras –scouts poco católicos, ligas de jugadores de cartas que no iban a misa, deportes- que no se podían realizar las actividades necesarias para evangelizar, de primer anuncio (como Cursos Alpha) o de discipulado.
Al principio, Mallon era renuente a expulsar estas actividades de los locales, pero después reflexionó sobre la expulsión de los mercaderes del Templo. Recordó que Dios había dado un mandato: “Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”… pero en el Templo de Jerusalén no podían entrar todos los pueblos, excepto al atrio de los gentiles, donde no se podía orar porque estaba lleno de mercaderes, animales, cosas mundanas…

— Cuatro mandatos de Cristo Resucitado
Jesús resucitado manda 4 cosas a sus discípulos: “Id, haced discípulos, bautizad, enseñad”. De estas cuatro cosas, dice Mallon, la central, incluso gramaticalmente, es “Haced discípulos”. “Sí que vamos, enseñamos y bautizamos… pero damos poco fruto porque no hacemos discípulos”.

Para él, el ciclo “virtuoso”, marcado por Jesús y eficaz en la práctica es:
1º- Hacer discípulos (cristianos a los pies de su Maestro)
2º- Ellos renuevan la Iglesia (cambiando las estructuras necesarias)
3º- Eso genera misioneros y apóstoles
4º- Los misioneros salen a evangelizar y generan discípulos…

“A dos minutos caminando desde mi casa en Halifax está el cementerio donde enterraron las víctimas del Titanic", explicó el párroco. "Del Titanic bajaron 18 barcas… con 472 espacios sin utilizar, barcas de rescate medio vacias. Quedaron 1.500 personas flotando en el agua, que tardaron 5 minutos en morir de hipotermia, pero los de las lanchas de rescate no hicieron nada por recogerlos. La Iglesia no es el Titanic, la Iglesia es las barcas de rescate. Si llega alguien nadando le dejamos subir, pero eso no basta, porque Jesús nos manda “ir”.

— Contra el minimalismo y el clericalismo
Para Mallon, la herejía del pelagianismo hoy se concreta en la cultura católica del “cumplir”, que es un “cumplir lo mínimo” y pensar que eso salva. Es toda una cultura del minimalismo “que es lo que mata a nuestra iglesia”. Por el contrario la Biblia pide un amor apasionado y desmedido entre Dios y su Esposa, Dios y los hombres: “Yo soy tuyo y tú eres mío”, citó.
Otro problema que señala es el clericalismo, que define como “la apropiación por parte del clero de lo que es propio de todos los bautizados”, como por ejemplo evangelizar, la llamada universal a la misión y a la santidad.
“El clericalismo aísla al clero y deja inmaduro al laicado”, denuncia Mallon. “Un buen padre desea hijos maduros. Y un clero aislado cae con facilidad en la soledad y el abuso de poder, algo que está en la raíz de muchos abusos”.

— 10 valores que cambian la parroquia
Con estas bases, Mallon planteó 10 valores para renovar las parroquias

1- El fin de semana debe ser prioritario: “hagamos que el fin de semana sea la mejor experiencia para nuestros fieles”… hasta desbancar a otras propuestas.
2- Hospitalidad y acogida: absolutamente esencial
3- Música que eleve: sea tradicional o moderna, ha de elevar el alma
4- Homilías transformadoras: que no sean solo informativas
5- Que la comunidad sea real, significativa: los feligreses han de conocer a los miembros de su comunidad, tratarse con ellos, verlos importantes… eso se suele conseguir con grupos pequeños
6- Que cada feligrés sepa lo que la parroquia espera de él: “en las organizaciones sanas cada uno sabe lo que se espera de él”
7- Detectar las fortalezas y talentos y usarlos: en vez de detectar agujeros en la estructura y llenarlos (“necesito a cualquier para hacer catequesis de niños”), se ha de detectar las capacidades de la gente y ponerlas a rendir para el Reino de Dios.
8- Usar comunidades pequeñas; cuanto más grande eres, más pequeño necesitas ser: en el caso real de Saint Benedict “tenemos 250 parroquianos en grupos que se reúnen en casas”.
9- Experiencia del Espíritu Santo: cultivar sin miedo sus dones y carismas
10- Cultura del invitar: “si los parroquianos ya están realizando los otros 9 puntos, este les saldrá de forma natural”, comenta Mallon.

— Hablando con sacerdotes
Mallon dio más detalles en un encuentro especial en el ENE orientado para sacerdotes. Ante unos 30 sacerdotes, Mallon explicó que el Documento de Aparecida, redactado por Jorge Mario Bergoglio y que debe orientar la evangelización y prioridades de la Iglesia en América, y perfectamente aplicable a Europa, llama a una “conversión pastoral” y usa 121 veces el concepto “discípulos misioneros”.
“En Aparecida por primera vez en la Iglesia se desarrolla un plan pastoral usando investigaciones y estudios que analizan por qué los católicos dejan la Iglesia y se van a los evangélicos y otros grupos religiosos. Lo explica en los párrafos 225-226”.

— Las 4 causas por las que dejan el catolicismo
La gente no deja la Iglesia Católica por razones teológicas sino vivenciales, por 4 cosas que la Iglesia Católica predica pero no practica en muchos sitios:

- La gente busca la experiencia religiosa, el encuentro personal con Cristo
- La gente busca vida de comunidad que no encontraba en la Iglesia Católica
- La gente busca formación doctrinal y bíblica que no encontraba en su parroquia
- La gente quería sentir un compromiso misionero en toda la comunidad, algo que no encontraron en la Iglesia Católica

En Aparecida, como respuesta se insiste: “el encuentro con Jesucristo debe ser constantemente renovado por el testimonio personal, la proclamación del kerygma y la acción misionera de la comunidad”.

— La importancia del kerigma
El kerigma es el primer anuncio y la verdad central del Evangelio: Dios, que nos ama, nos ha enviado a su Hijo, que ha muerto y ha resucitado por salvarnos y darnos el perdón y el poder del Espíritu Santo.
Esto, dice Mallon remitiéndose a Aparecida, debe impregnar toda la pastoral, porque “el kerigma no es solo una etapa sino el leitmotiv de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo; sin el kerigma, los otros aspectos están condenados a la esterilidad”.

“En mi parroquia estamos enseñando a todos nuestros parroquianos a hablar de cómo Jesús ha cambiado su vida; los católicos han de pensar que esto es normal. Al principio te dicen que les hace sentir incomodo pero en 4 años ya se normaliza. Nuestro boletín personal tiene testimonios de fe y conversión. En Alpha y otros programas decimos: “escribe tu testimonio”. Se dan testimonios también en misa, o entrevisto a testimonios durante la homilía. Se dan testimonios en grupos pequeños. Convocamos desayunos, a veces solo de hombres, o solo de mujeres, para dar testimonios. Proclamamos el kerigma en bodas, funerales y misas de domingo”, va enumerando Mallon.

— 5 sistemas de la vida eclesial: a examen
El padre Mallon también analizó los 5 “sistemas” en la vida eclesial:
- el culto
- el servicio o ministerio
- la comunidad o fraternidad
- el discipulado
- la evangelización

“Hoy en la mayoría de las parroquias hay un poco de lo primero, algo de lo segundo, casi nada de lo tercero –sustituido por actividades culturales-, absolutamente nada de lo cuarto y nada o casi nada de lo quinto; de hecho, se hacen las cuatro primeras cosas y las llaman a todas evangelización para no hacer evangelización real; en realidad, si llamas evangelización a todo, al final nada lo es”, denuncia Mallon.

— Él detalló más esos 5 puntos:
El culto: 
“Para nosotros el núcleo del culto es la liturgia, lo que Dios hace por nosotros, su entrega eterna del Hijo de Dios al Padre, en el Cenáculo, la Cruz y el Cielo… Pero el culto también debería elevar los corazones hacia Dios, por ejemplo con himnos de alabanza. Si alabamos “sin sentir” a veces es también un buen culto, el mejor, como cuando somos fieles en el matrimonio y actuamos con amor en momentos que no nos apetece…”

El ministerio: 
“Significa servir, dentro y fuera de la iglesia, porque el Hijo del Hombre vino a servir, no a ser servido. Todo ministerio interno debería ayudar a salir afuera, ser misional. Una parroquia muy ocupada y que parezca ir bien, si no es misionera, en realidad no es buena, solo hace mantenimiento”.

Comunidad: 
“En griego es koinonía, implica saberse conocido, amado, acompañado por los hermanos”; requiere de grupos pequeños, que se conozcan y apoyen

Discipulado: 
“Es equipar a los santos –como dice Efesios 4, 9-12; San Pablo dice que se esfuerza por “presentaros a todos maduros-perfectos para Cristo”, no es tanto una perfección absoluta como un alcanzar la madurez, la completitud…

Evangelización: 
“Es la proclamación explícita de Jesús… Muchos dicen que evangelizan ‘con su vida’ pero ya Pablo VI explicaba que tarde o temprano el testimonio de vida debe dar paso a la palabra, hay que mencionar a Jesús… no hay evangelización si no se proclama el Nombre, persona, obras de Jesucristo. Sin proclamación explícita no es evangelización. Será, como mucho, pre-evangelización. Lo de “evangeliza sin parar y si es necesario usa palabras” que se atribuye a Francisco de Asís no sale en realidad en ninguno de sus textos.

— El pastor y las ovejas ninja
Mallon, hablando a los curas reunidos en el ENE, les comentó que “el pastoreo implica alimentar a las ovejas y cuidarlas y protegerlas de los lobos, y últimamente nos dedicamos más a enterrarlas y a cuidar algunas, en vez de alimentarlas a todas. Una noche soñé que yo predicaba y decía algo absurdo: “¡Estamos llamados a hacer ovejas-ninja, no pasivas!”. Cuando desperté me pregunté de donde vendría la idea… pero me gustó. ¡Hagamos ovejas ninja! Son ovejas altamente entrenadas, con muchas habilidades, y eso prediqué.”

Para Mallon, las “ovejas ninja” es a lo que se refiere Evangelii Gaudium 15 (“un ministerio pastoral decididamente misionero”) y Evangeliun Gaudium, 120 (“discipulado”).
Para “hacer ovejas ninja” en Saint Benedict Mallon estableció dos pasos:

Primero: conseguir el impulso inicial, creando expectación en los parroquianos
Segundo: ser estratégico, y atender procesos (más que programas)

— Cómo crear el impulso
“Hemos dedicado los 4 primeros años a crear el impulso, crear la expectación, el deseo… y ahora vamos a por lo estratégico”, explicó.
“Para crear el impulso decimos a la gente: mira, en esta parroquia esperamos que seas un discípulo… “. La parroquia puede ser “exigente”, pedir mucho al parroquiano, porque también el parroquiano espera mucho de la parroquia. La parroquia es muy acogedora porque va a ser muy exigente.

El parroquiano va a aprender tener altas expectativas:

- En la alabanza: música, emoción, elevación espiritual…
- En el estar y sentirse conectado con la gente, los hermanos, Dios
- En el crecer personalmente
- En el servicio
- En el dar (también económicamente… “sin pagar no hay empleados, y son necesarios para el cambio”, dice Mallon).

Decía Miguel Ángel, el artista renacentista: “nuestro peligro es tener expectaciones demasiado bajas y alcanzarlas”. Ese es, según Mallon, el problema de las parroquias. Mallon recuerda que en la parábola de los talentos el Amo esperaba un fruto elevado de su inversión, del uso de los talentos. “Si la Iglesia no crece es que no está sana”, sentencia.

— Senescalía: sé generoso, Dios te lo prestó
El impulso inicial para transformar una parroquia llega predicando insistentemente que “lo que tenemos cada uno –tiempo, dinero, salud, talentos- no es nuestro, solo se nos ha prestado para que los administremos para Dios”, somos senescales o administradores de Dios”.

Mallon explica el fruto de insistir a los parroquianos en esta cultura de la “senescalía”, del ser administradores de Dios: “Nuestra colecta pasó de 10.000 dólares cada domingo a 25.000 a la semana”.
Pero, ¿cómo se consiguen esas cifras de donativos, que permiten contratar personal y dedicar recursos a la música, la misión, la evangelización…? Con 3 campañas anuales durante 4 años:

- Una sobre “administración del tiempo”: se fomenta el dar tiempo para servir, con testimonios, un librito con programas de discipulado, un festival para mostrar los ministerios parroquiales y una llamada visible: “sube ahora y elige en qué te comprometes”, con cada feligrés levantándose y entregando una tarjeta ante el altar con su compromiso

- Otra campaña similar sobre los talentos y el servicio;
- Y una tercera sobre “como administrar tus tesoros”, con testimonios y predicaciones 5 semanas al año sobre donaciones y generosidad
En 4 años se consigue el “impulso inicial” en la parroquia: “un 45% de nuestros feligreses han asumido esta cultura ya, una cultura de evangelización y discipulado, con vidas cambiadas; ahora pasan mil cosas a todas horas en la parroquia y los feligreses se pelean por las salas y locales aunque son muchos, porque hay muchos servicios en marcha”.

— Procesos, no proyectos
Tras la fase inicial basada en crear expectativas viene la fase estratégica, que depende necesariamente de tener “discípulos misioneros”. ¿Cómo define Mallon a un discípulo misionero (que debería ser lo estándar y normal de un cristiano maduro y adulto en una parroquia)?

El discípulo misionero es un feligrés que:

- Tiene relación personal con Jesús
- Puede compartir su fe con otros, hablar de ella
- Está abierto a los dones del Espíritu Santo y los usa
- Conoce las Escrituras
- Conoce teología básica
- Es de oración diaria
- Acude al menos a la misa dominical
- Se confiesa
- Puede orar espontáneamente
- Puede orar en voz alta si se le pide
- Ve su vida como un campo de misión

En esta fase ya no importan tanto los programas (cosas que hay que hacer) como los procesos (cambios que la gente vive).
“Ofrecíamos 60 programas 90 veces al año”, comenta Mallon. “A mí me gustaba pero mi personal se frustraba y eso no era estratégico. Ahora hemos reducido las opciones mucho y ofrecemos procesos, cosas que cambian a la gente”.

— El poder de tener visión
Todo esto parecen teorías locas si no hay una visión apasionada detrás. Mallon cita a Bill Hybels que define “la visión” como “una visión del futuro que produce pasión”. Es el fuego de Jeremías 20,9 (“un fuego ardiente”) y de Juan 2,17 (“el celo de tu casa me consume”).

“La visión es como poner un cartel en tu autocar con la ciudad donde vas; si tu parroquia no tiene visión, no va a ningún sitio, es un autocar parado. El primer paso es decir: hay que moverse. El segundo es la visión: a dónde vamos”, comenta Mallon.
En Evangelii Gaudium, el Papa Francisco habla así: “Tengo un sueño, una opción misionera, un impulso misionero capaz de cambiarlo todo… Tiempos y horarios, lenguajes y estructuras” También Martin Luther King dijo: “tengo un sueño”, y no “tengo un plan”.
“Los sueños son lo que inspira a la gente, si tienes un sueño, una visión, la gente te seguirá; si tienes sólo un plan, no. La falta de financiación nunca es un problema de dinero, sino de visión; la falta de unidad en la Iglesia también es un problema de falta de visión”.

Por eso Mallon dice a los sacerdotes y párrocos y líderes cristianos: “Id a la capilla, preguntad al Señor cual es vuestra visión, la imagen futura que os apasiona, sin la que no podrás liderar”.
Para Mallon, la Iglesia es como un campo deportivo donde los laicos son los jugadores, el cura es el entrenador y el mundo es espectador asombrado… El cura cumple la palabra de San Pablo: “Equipar a los santos –los creyentes- para el trabajo del ministerio, para edificar el cuerpo de Cristo”.
“¿Cuáles son las personas clave de tu diócesis, zona, etc… con influencia? ¡Comparte con ellos tu visión, con unos 20 de ellos! Anímalos a ver si se suben al bus. No solo los que te caigan bien: alguien que no te cae bien puede entender y contagiar tu visión”, propone Mallon.

— Insistir con la visión lo que haga falta
“Yo tengo 2 diáconos y un compañero sacerdote en la parroquia; cada tres fines de semana yo predico una homilía dominical sobre la visión, sobre a dónde debe ir la parroquia, por qué hacemos lo que hacemos… En 4 años insistiendo, así consigues contagiar la visión. Debes apelar a lo que afecta a la gente. A los feligreses les digo: “¿Os gusta que vuestros hijos y nietos dejen de ir a misa, que no bauticen a sus hijos, que no se casen…?” Eso preocupa mucho a los fieles. Y les digo: vamos a hacer algo distinto para cambiarlo”.

Contagiar la visión significa que muchas reuniones deben sustituirse o eliminarse para insistir en la visión: es inevitable, igual que es inevitable que el piloto no sirva bebidas y lo deje a las azafatas: el piloto sabe donde hay que ir y se dedica a ello.
“El 90% de las personas que vienen a mí en la parroquia quieren que haga algo por ellos… pero así no puedo hacer funcionar la visión; hay que tomar decisiones duras, quizá ser menos accesible a la gente, si así conseguimos difundir la visión. Claro, en cuanto actúes y muevas el autobús muchos te gritarán, regañaran y se quejarán al obispo, incluso al Papa. Habrá cartas de anónimos que protestan y dicen representar al 90% de la parroquia. Pero hay que tener clara tu identidad, tu visión y perseverar”, dice Mallon a las treintena de curas españoles que toman nota.
Mallon remite a Evangelii Gaudium 85: “Contra la tentación del pesimismo y derrotismo, el Papa pide coraje y celo, porque nadie va a la batalla sin creer en la victoria”.

— 7 consejos para lograr procesos de cambio
Y por último da 7 consejos para la fase estratégica:

1. Equipo de liderazgo que funcione: la función de un consejo pastoral –excepto en iglesias muy pequeñas- debe ser la visión, saber dónde vamos y contagiarlo y desarrollar la estrategia. “Nada de hablar de qué color pintas las paredes. Si tienes gente buena, santa e inteligente… escúchales, liderad juntos”, propone Mallon.
2. Desarrollar una declaración de visión de la parroquia, la visión que tienes en tu corazón… en comunión con la del obispo, se supone. “Pero hay obispos sin visión. Los hay que son maestros, o gestores, pero no tienen visión ni liderazgo”.
3. Haz una declaración de propósitos en UNA frase, que será la brújula de la misión. La parroquia de Saint Benedict tiene esta frase: “Ser catalizador de la renovación de la Iglesia”. O podría ser: “Crear discípulos misioneros”.
4. Evalúa los 5 sistemas de la vida parroquial (ver arriba)
5. Crea un plan de 5 años con objetivos mesurables… Muchos curas infravaloran lo que se puede hacer en 3 años y en cambio sobrevaloran lo que se puede hacer en un año.
6. Fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas… 4 cosas a evaluar en nuestro plan para la parroquia
7. Todo esto no es algo que el párroco pueda controlar con detalle. “Si eres maniático del control matarás la obra de Dios. No debes ser micromanager, un pastor micromanager vuelve loco a la gente y luego no funcionará casi nada. Prefiero un porcentaje de incorrección a un 0% de crecimiento. Yo no controlo los 90 ministerios de mi parroquia, sus 60 programas de formación. Yo solo imparto uno. Tenemos 10 grandes grupos de conexión en casa y no voy a ninguno. Los fieles rinden ante su equipo y los equipos ante mí. Hay que rendir cuentas, basarse en la subsidiariedad”.

— Pensar a lo grande: es para Dios
¿Todo esto es muy ambicioso para un párroco cualquiera en España o Hispanoamérica, para un catequista, para un responsable de grupo católico?
A eso Mallon responde que a Dios no le bastaba con reunir las tribus de Israel, que a Isaías le dio una visión de todos los pueblos adorando al Dios de Israel, una visión desmedida.
“Si tu visión no es tan grande como aterrorizarte quizá es insultante para Dios. ¿Crees que Dios puede cambiar el mundo a través de ti? Él dice: mi Gracia te basta. María dice: el Poderoso ha hecho obras grandes en mí. ¿Esperas que Dios haga cosas grandes? Si tu visión es factible por meros esfuerzos tuyos no necesitas la fe. Ha de ser una visión loca y grande que requiera la fe. Se nos ha encomendado ser testigos…¡hasta los confines de la Tierra!”, concluye Mallon.

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN 

PASA POR UNA PARROQUIA 


DE ''ROSTRO NUEVO'' capaz de acompañar en la fe 
y en el mundo personal y afectivo a la gente.


No es posible realizar la Nueva Evangelización sin abrirse a la acción del Espíritu Santo pues Él es quien otorga los carismas para el anuncio de Jesucristo y el servicio a la sociedad como discípulos de Jesús. El Espíritu es quien hace realidad la alegría y el gozo con el que hay que evangelizar.
Sin una eclesiología, es decir, sin un modo de autocomprensión y de ser y estar en el mundo contemporáneo que profundice laenseñanza del Concilio Vaticano II, la Iglesia no podrá empeñarse en una nueva evangelización.
Es fundamental definir la relación “Iglesia-mundo actual”. De no hacerlo, seguiríamos dando la impresión de “institución”, y no de asamblea reunida en torno a Jesucristo, donde todo lo humano tiene cabida. Es esta comunidad de fe y de discípulos misioneros al servicio del mundo (diakonía), la que recibió la misión de anunciarlo.

Una conveniente eclesiología va de la mano con un profundo examen de conciencia de la Iglesia respecto de si misma. No hablamos de Nueva Evangelización sólo porque los otros han cambiado. Es hora de preguntarnos: ¿qué pecados tiene la Iglesia que nos han llevado a una Nueva Evangelización? Un status questionis [estado de la cuestión] sobre la Iglesia en sí misma y su lugar en el mundo es imprescindible a la hora de una nueva evangelización.
La comunión es la fuente y el fruto de la nueva evangelización, porque Dios trino, de quien procede la Iglesia y a quien la Iglesia tiene que anunciar, es relación y comunión y, además, porque hoy vivimos en una sociedad particularmente individualista. Estacomunión trinitaria es la que hace realidad la comunión efectiva entre nosotros y es de aquí de donde debe brotar la misión. Esto también es esencialmente trinitario.

Algunos contenidos, sujetos, destinatarios y estilo 
de la Nueva Evangelización

La fuente de la nueva evangelización es Dios Trino. Quién evangeliza es Dios Padre, quien por amor, conduce su designio salvador para la humanidad; es Dios Hijo, quien con su misterio pascual es oferta de gracia y verdad; es el Espíritu Santo, quien hace posible la comunión con Dios salvador en el seno de la Iglesia y el corazón de los creyentes; el Espíritu es quien acompaña y sustenta a los evangelizadores.
La nueva evangelización tiene por contenido el anuncio por la palabra y el testimonio de Cristo Resucitado, vivo, cercano, fuente de amor. Este anuncio y testimonio tiene que llevar al encuentro personal con Él y, en Él, con el Padre.

a) Familia
La familia es un ámbito de primera importancia cuando se piensa en qué hay que evangelizar (destinatario), pero también cuando se piensa en quién tiene que evangelizar (sujeto). Dentro de la familia, los niños son los primeros destinatarios de la evangelización de padres evangelizados.

b) Catequistas
Es indispensable valorar y fortalecer la labor de los catequistas y de la catequesis. Con catequistas bien formados se puede desarrollar una catequesis que se entienda y practique como proceso de discipulado, es decir, como una real experiencia de fe en el seguimiento del Señor. Para este proceso se requieren formas inteligibles (lenguajes) de dirigirse a la gente de hoy considerando sus anhelos y culturas.

c) Fieles laicos
Sin la función evangelizadora de los fieles laicos en su ámbito propio, que es la gestión de la vida familiar, social, política, económica y cultural, no habrá nueva evangelización. Pero éstos requieren una formación integral y el reconocimiento efectivo de que son corresponsables en la tarea del Reino.
La vocación y misión de los laicos requiere una profunda reflexión sobre su inserción en el mundo, sobre todo en los nuevos areópagos, y de su participación en la Iglesia. Al respecto, habría que revisar qué servicios eclesiales habría que confiar a los laicos teniendo en cuenta la Nueva Evangelización y los nuevos escenarios.
El estilo de la nueva evangelización es un testimonio alegre, atrayente y audaz de la fe; por tanto, el nuevo estilo de evangelizar no se caracteriza por “imponer”, sino por “atraer”.
Evangeliza una Iglesia pobre que renueva su opción por los pobres y marginados, como Cristo Jesús, pues ellos, son destinatarios privilegiados de la salvación. “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

d) Especial atención al lenguaje que utilizamos
El lenguaje, como mediación para comunicar la buena nueva de Jesucristo, requiere una atención especial. Se hace necesario un examen de conciencia sobre nuestro uso del lenguaje y si somos capaces o no de expresarnos en un mundo donde hay nuevos lenguajes. Nuestro lenguaje peca de clericalismo.

e) La parroquia
La renovación de la Iglesia particular y, en ella, la renovación de la parroquia, para replantearla como casa y escuela de comunión, lugar eclesial de espiritualidad y donde se aprende la comunión y la corresponsabilidad en la misión de la Iglesia, con mayor razón hoy, cuando se diluye la persona y aparece el individuo o la masa.
La nueva evangelización pasa por una parroquia de “rostro nuevo”, capaz de acompañar en la fe y en el mundo personal y afectivo a la gente, de lo que más se carece hoy en nuestra sociedad.
Las parroquias debieran ser una red de comunidades eclesiales que, en sus concretos contextos, sustenten la fe en Cristo Jesús y su seguimiento y, por lo mismo, el crecimiento en la dimensión humana integral. Estos “cuerpos eclesiales” (las parroquias y sus comunidades) son los llamados a mostrar al Señor resucitado, que da vida y sentido a la existencia. Quizás el problema más acuciante de la Nueva Evangelización es la constitución y acompañamiento de estas pequeñas comunidades eclesiales.

Fuente: 
XIII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS (Vaticano, 7-28 de OCTUBRE 2012) Presentación de monseñor Santiago Jaime Silva Retamales, obispo titular de Bela, auxiliar de Valparaíso, Chile, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).



VER+:

¿CÓMO REVITALIZAR UNA PARROQUIA? DE DOMINIQUE REY