EL Rincón de Yanka

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viernes, 27 de abril de 2018

💎 EL MAPA DEL TESORO TAMBIÉN ESTÁ EN TU CORAZÓN 💕



"...porque donde esté tu tesoro, 
allí estará también tu corazón". 
Mt 6.21
💕
"El progreso sin cambios es imposible, 
y aquellos que no pueden cambiar sus mentes, 
no pueden cambiar nada" 
George Bernard Shaw

¿QUÉ ES EL MAPA DEL TESORO?

No se trata de un baño, ni de un embrujo, ni un talismán.
Es un ritual muy antiguo basado en que el pensamiento tiene fuerza y poder y el MAPA DEL TESORO es la manifestación de ese pensamiento. Es como una maqueta para los arquitectos, porque es eso: ver hecho, plasmado lo que yo imaginé, lo que yo concebí. Antes que nada debemos tener claro que TODO LO CREADO FUE ANTES PENSADO. Cuando yo deseo algo, en algún plano de la existencia, ese algo se crea tan sólo con que yo lo desee o le ponga atención. El libro del Alquimista nos ha enseñado que: CUANDO QUEREMOS ALGO EL UNIVERSO ENTERO CONSPIRA PARA DÁRNOSLO.... El MAPA DEL TESORO tiene un 100% de seguridad de cumplimiento GARANTIZADO!!. Esta garantía se basa en que es una poderosa conexión con tu verdadero poder.

PREPARACIÓN PARA HACER EL MAPA DEL TESORO
Debemos sacar los miedos de nuestra vida y uno de los miedos más grandes que tenemos es que no creemos que eso que queremos existe y que es para nosotros. Debemos estar seguros y confiar en que eso existe. A veces podemos tener miedo por pensar que eso que queremos cuesta mucho dinero; si lo que queremos tiene precio, mejor aún, pues sabemos que podemos tener acceso a eso por ese precio.

El MAPA DEL TESORO siempre nos va a reflejar las dudas y miedos que tenemos, porque es amor en acción y como ya sabemos el amor hace a un lado todo lo que no es amor.
Esos miedos pueden ser nuestros pensamientos (el radio prendido) o que alguien venga y nos sirva de columna de respuesta, que es la manifestación externa de los miedos que tengo y no veo.
Por eso es importante antes de hacer el MAPA DEL TESORO sacar esos miedos, y entonces nos sentamos con lápiz y papel y escribimos:

LOS MIEDOS QUE YO TENGO PARA CONSEGUIR ESTO SON... y allí comenzamos a escribir, dejamos salir todo, por más insignificante, absurdo, ridículo, o tonto que parezca, sin parar. Luego, cuando sintamos que ya terminamos, que ya no queda nada lo leemos y lo quemamos.
Y si cada vez que leemos el MAPA DEL TESORO sentimos algún miedo, duda, o alguna vocecita interior, también podemos hacer el ejercicio de los miedos y quemarlos.
El MAPA DEL TESORO puede hacerse para cualquier cosa, material o espiritual, para cualquier situación, porque precisamente permite plasmar nuestros deseos y al plasmarlos ya sabemos que eso es para nosotros.

I
¿QUÉ ES LO QUE QUIERO?

La claridad es fundamental. Debemos reconocer la diferencia que hay entre anhelo y deseo. Muchas veces
anhelamos cosas que realmente no queremos y que, por
supuesto nunca se nos van a dar, y se nos va la vida en eso. Ejemplo: el señor que anhelaba reconstruir su vida, pues estaba separado de su familia, y quería saber qué hacer, si Carlos Fraga le podía decir algo para ayudarlo.
Entonces cuando me preguntó si yo tenía tiempo y estaba
dispuesto y le dije "sí como no, venga a sentarse conmigo
a conversar", el señor me dice: "espere un momentico que voy a buscar a mi amante y ya vengo". Entonces ¿qué es eso? ¿De qué se trata? Lógicamente eso es un anhelo, no un deseo real, allí lo que hay es una total incoherencia.
Debemos alinearnos con la energía de lo que queremos.
Tenemos que estar claros en qué es lo que queremos, en
todos los sentidos y debemos estar claros en que es ALGO
QUE YA SE DA POR HECHO, ESTO ES ASÍ, porque ya yo lo pensé y al pensarlo lo creé.

II
COMO ENCABEZAR

Una vez que ya sabemos qué es lo que queremos, empezamos a utilizar nuestro poder con la certeza de que ESO EXISTE. Debemos estar seguros que eso que estamos pidiendo YA EXISTE PARA MI y lo que voy a establecer es cómo quiero que eso se de. Esto pareciera una forma de controlar, pero en el fondo no es así, ya que cuando yo sé qué es lo que quiero y cómo lo quiero lo SUELTO (soltar es dejarlo en manos de Dios, del
Universo, de la Energía Universal, del Espíritu Santo).

Cuando yo estoy generando algo aquí y ahora, tengo la seguridad absoluta de que en algún otro plano energético eso que yo estoy pidiendo existe para mí.
El MAPA DEL TESORO siempre nos va a llevar al poder absoluto que cada uno de nosotros alberga dentro de sí mismo. El MAPA DEL TESORO siempre nos va a conectar a nuestra conciencia de seres poderosos. Nos permite plasmar todo lo que queremos y cómo lo
queremos y hacerle un seguimiento. El MAPA DEL TESORO siempre me va a recordar lo que está en mi mente y en mi corazón.
No podemos limitarnos al pedir, no pedir cosas chiquitas, ni tampoco nos debe importar el cómo eso se va a dar. No podemos manipular y decir yo quiero que esto se dé así, así y así.... NO! Es manifestar qué y cómo lo quiero y a partir de allí SOLTAR.

II
¿COMO ENCABEZAR?

El QUÉ QUIERO debe encabezar SIEMPRE el MAPA DEL TESORO. Eso es un decreto que yo hago, es un hecho.

EL TÍTULO DEBE SER VISIBLE Y EN LETRAS GRANDES.

Por ejemplo:
Este es el carro que yo quiero.
Este es el carro que yo merezco
Este es el apartamento para mí
Este es el cuerpo sano que me abro a recibir
Esta es la pareja perfecta para mí
NO PUEDE HACERSE MAPA DEL TESORO POR NADIE. CADA QUIEN QUE HAGA SU PROPIO MAPA DEL TESORO. Ni siquiera en caso del MAPA DEL TESORO por salud. En el caso de personas enfermas les podemos ayudar o inspirar pero la persona debe querer hacerlo y estar allí, poniendo su energía en eso.

III
LEY DE LA PREPARACIÓN

Consiste en crear las condiciones perfectas para que se dé lo que estamos pidiendo. Aquí realmente puedo saber si es eso lo que quiero.
Por ejemplo si lo que estoy pidiendo es un carro y no sé manejar, lo primero que debo hacer es tomar clases de
manejo porque sino ¿qué voy a hacer cuando llegue el carro? Luego saco los documentos legales necesarios, como certificado de salud, licencia de conducir, etc.
Entonces voy a los concesionarios de vehículos y comienzo a ver carros, cuál es el que me gusta, cuál quiero, me monto en el carro, veo los colores, me puedo llevar una cámara fotográfica y pedirle al vendedor que me saque una foto montado en mi carro ( Y esa puede ser la imagen central del MAPA DEL TESORO). Una vez que ya decidí cuál es el que quiero, en qué color lo quiero, con qué accesorios, pido presupuestos y a partir de allí comienzo a pedir precios, a preparar los documentos para solicitar el crédito, etc..
Ya desde ese mismo instante ese carro está en tu vida, ya existe, sólo hay que esperar que llegue a partir de ese momento ya todo está listo, preparado y allí comienza a funcionar la LEY DE SINCRONÍA: cuando yo salgo a buscar algo, ese algo también sale a buscarme a mí. Esta ley es inexorable ( si no se da el encuentro entre ambos es porque allí hay miedo)

Si yo quiero hacer el MAPA DEL TESORO para tener el cuerpo perfecto no puedo hacer como alguien que yo conozco y que hizo su MAPA DEL TESORO y colocó las fotos de todas las modelos famosas con su cara. Entonces yo le dije y ¿qué más? ¿Estás haciendo alguna dieta, algún cambio de alimentación, te inscribiste en un gimnasio, vas a comenzar a caminar? Y me dijo no, nada más. Eso así no funciona, hay que ponerle acción, comenzar a preparar el terreno para que eso se dé. Y en este caso hay que hacer el MAPA DEL TESORO del RESULTADO no del proceso, no fotos de alguien haciendo ejercicios y sudando o haciendo dietas. ¡Cuidado con eso! Porque van a pasarse toda la vida haciendo dieta para tener el cuerpo perfecto.
Si lo que quiero es un nuevo apartamento o casa, además de hacer el MAPA DEL TESORO comienzo a arreglar el apartamento actual en el que vivo para dejarlo perfecto para las personas que lo vengan a habitar y entonces si hay que pintarlo o repararle algo, lo hago, en eso radica la ley de la preparación.

IV
¿QUÉ QUIERO LOGRAR?

Siempre debo preguntarme y colocar en el MAPA DEL TESORO LO QUE YO QUIERO LOGRAR DE ESTO ES...LO QUE YO QUIERO LOGRAR CON ESTO ES... Ejemplo, yo tenía un amigo que quería un carro. ¿Para qué quieres un carro, le pregunté? Bueno, para mi libertad. Y le llegó el maestro perfecto de la libertad, porque cuando salía a fiestas o reuniones no había dónde estacionar, y mientras todo el mundo disfrutaba de la fiesta y bailaba él estaba asomado en el balcón CUIDANDO EL CARRO!

¡La libertad!
Por ejemplo yo Carlos, no quiero yates, ni lanchas, ni aviones, nada de eso, pero sí quiero que mis amigos los
tengan y me inviten a disfrutar con ellos.
Si alguien está pidiendo pareja tiene que preguntarse ¿para qué quiero yo una pareja? Y si la repuesta es para poder ser feliz o algo parecido, es mejor que empiece a trabajar desde ahora su propia felicidad y no esperar que venga alguien a hacerlo feliz, porque no le va a llegar; de hecho cuando alguien huele eso, huye, sale corriendo. Una vez que se ha escrito con claridad la razón por la cual se desea esto o aquello, no olvidar poner:

¡GRACIAS PADRE ESTO ES UN HECHO!

Los pasos primordiales para crear 
un mapa del tesoro:

  1. Debes establecer lo que deseas alcanzar
  2. Elige en que condiciones quieres que se manifieste en tu realidad y determina sus características.
  3. Determina que cosas adicionales quieres.
  4. Toma una papel, cartulina u hoja en la cual se va a elaborar el mapa del tesoro y colocar un encabezado como el que sigue: "Este es lo que me merezco, que ya existe para mi y me abro a recibirlo”.
  5. Como estas haciendo un ritual, debes hacer una lista con todos los temores que puedas tener alrededor de la adquisición de ese bien y luego quemarla.
  6. Debes crear un mapa del tesoro perspicuo, agradable, completo y visible.
  7. Toda frase que coloques en el mapa del tesoro debe estar en presente.
  8. Debes escribir como se adquiere el bien y bajo que condiciones.
  9. Recuerda que si escribes afirmaciones te ayudaran y afianzaran el sentimiento hacia lo que tu deseas.
  10. Puedes colocar agradecimientos alrededor del bien que desea, tales como agradecer todas las cosas que tienes.
  11. Si deseas, en el fondo del mapa, dejando espacio para cualquier cosa que quiera agregar, debes escribir "Esto o algo mejor existe para mi de manera perfecta y en armonía para todo el universo".
  12. Finalmente lo que queda es darle tiempo, espacio y energía al mapa del tesoro para que se haga realidad.
  13. Una vez que se haga realidad, lo que se pide a través del mapa del tesoro , es recomendable hacer un ritual donde se agradezca el bien, terminado el ritual con la cremación del mapa del tesoro
“Casi en cualquier situación considerada como mala, hay la posibilidades de transformación, por la cual, lo indeseable puede ser cambiado por lo deseable”. Es por ello que siempre les recuerdo que todas las experiencias forman parte de un camino transformador, y nuestra atención consciente es quien lo transforma.
  • El mayor misterio de la existencia es la existencia misma.
  • Las personas infelices tienen un mecanismo cerebral que interpreta las situaciones como problemas.
  • Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
  • La realidad es flexible y está sujeta a modificaciones. La realidad es producto de la percepción, la cual es un acto selectivo de atención e interpretación.
  • Cuanto menos abres tu corazón a otros, más sufre tu corazón.
  • Te guste o no, todo lo que te está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que has tomado en el pasado.
  • El impulso creador de la vida es la fuerza más poderosa del universo.
  • Lo que somos trasciende el espacio, el tiempo y las relaciones de causa y efecto. Nuestra conciencia fundamental es inmortal.
  • Debes aprender a ponerte en contacto con la más profunda y pura esencia de tu Ser. Esta esencia verdadera va más allá del ego, no conoce el miedo. Es libre, es inmune a la crítica. No le teme a ningún reto, no es inferior a nadie, ni superior a nadie. Está lleno de magia, misterio y encanto.
  • Debes encontrar el lugar dentro de ti donde nada es imposible.
  • Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.
  • Cada una de nuestras elecciones envía señales químicas que atraviesan el cerebro, incluyendo la elección de ser feliz, y cada señal moldea el cerebro año tras año.
  • Según las investigaciones, las acciones que realicemos en favor de la felicidad de los demás son una vía rápida para la felicidad duradera.
  • Hay que arriesgar para ser feliz.
  • El éxito viene cuando las personas actúan juntas; el fracaso tiende a ocurrir solo.




¡Palabra de aliento para enfrentar la crisis! 
Por Carlos Fraga

¡QUE LA PAZ CON JUSTICIA Y LIBERTAD 
PREVALEZCA EN TODA LA TIERRA 
SOBRE TODO EN VENEZUELA! 

Como venezolano, profesional y hombre con una fe que no la quebranta una circunstancia (hecatombre) política, como la que acontece, puesto que mi bienestar y mi paz no están condicionados a ningún factor externo. Quiero escribir para quienes se sienten tristes, angustiados o frustrados.
He aprendido que mi equilibrio no me lo quita nada ni nadie y que ante acontecimientos significativos, que pudieran resultar amenazantes, me detengo a mirarme a mí mismo y a reafirmar lo que soy: Soy un ser inteligente, con fe en Dios y en mí mismo, capaz de enfrentar toda adversidad.

He aprendido en toda crisis a fortalecer mi esperanza y a descubrir las oportunidades que hay ocultas en todo eso que llamamos pérdidas o fracasos. Es tiempo o momento para afianzar mi creencia de que mi plenitud no requiere que ocurran las cosas.
Las cosas ocurren y yo las asimilo. Acepto lo que pasa si no lo puedo modificar y desarrollo mi flexibilidad y adaptación para vivir feliz con la situación o a pesar de la situación.

En estos momentos yo acepto esta circunstancia y pongo la mirada en el futuro, en el que aparecerá una luz, una nueva oportunidad y no me desaliento, sino por el contrario, me inspiro en la fe en Dios y en mi fortaleza, la cual he construido con todas las crisis que he tenido, adversidades, fracasos y pérdidas y me decido a caminar con las fuerzas de mis convicciones, hacia un futuro cuyo desafío me hace más fuerte.

Los invito a reafirmarse como seres capaces de vencer todo obstáculo, a no perder el foco de lo que quieres, a renunciar al miedo y a caminar con fe de que en todo hay una oportunidad. Es el momento de crecer y de saber que no estamos solos, los venezolanos somos un bloque…que debemos mantenernos unidos y optimistas, porque los grandes retos, representan grandes desafíos y los grandes desafíos requieren de hombres grandes en fe y en esperanza, que no desfallezcan ante ningún obstáculo, por más grande que parezca.

Dios está con nosotros, con todos, sin color, sin prejuicios, sin discriminaciones de ningún tipo, y contra la justicia divina no hay fuerza humana que pueda, pero tener fe va por nuestra cuenta, súbele el volumen a tu fe y bendice este momento, descansa en los brazos de Dios y comienza tu ejercicio de proyectar optimismo en medio de tanto pesimismo, porque eso te eleva a un nivel en el que puedes estar feliz, más allá de las circunstancias.

jueves, 26 de abril de 2018

📒 VENEZUELA: BIOGRAFÍA DE UN SUICIDIO 💥#VENECIDIO

VENEZUELA 
BIOGRAFÍA DE UN SUICIDIO💥

“Venezuela arde por los cuatros costados, acorralada por el fanatismo y la tozudez”. Así lo afirma Juan Carlos Chirinos, escritor venezolano afincado en Madrid, que explica en “Venezuela, biografía de un suicidio”, por qué en ese país “están como están”.
MÍNIMA PRESENTACIÓN 

Este libro es una provocación. En primer lugar, por el carácter personalísimo de su enfoque. Venezuela, ahora mismo asunto público de todo el planeta, es abordada aquí como intimidad, como cosa y causa propia. La intensidad, la pasión, el abrazo que Chirinos despliega en su ensayo pertenecen a la esfera de lo que importa: el autor se aleja de cualquier fórmula académica o periodística, y escribe desde una perspectiva irrepetible: desde el título hasta el punto final, está presente la sensación de una Venezuela adolorida. Aquí, el país es un sujeto doliente, sometido a una conjunción de avatares. 

Es una provocación porque construye un relato que va y viene a lo largo de dos siglos, desde comienzos del XVIII hasta el comienzo de este XXI, alrededor de hechos que están ocurriendo ahora. En su trasfondo, el suyo es un ensayo sobre el presente y, más todavía, sobre la resistencia de todo presente a ser pensado. Quien lea las páginas que siguen será testigo de la lucha de un escritor por penetrar en una realidad que le concierne, pero que también concierne a treinta millones de venezolanos, y a otros millones de ciudadanos en el mundo, que siguen a diario lo que allí acontece. 

El libre arbitrio con que escoge sus fuentes, el modo como las usa y las entremezcla —las referencias de la Historia, los posibles mitos de la cultura venezolana, los hechos crasos, las leyendas urbanas, los discursos sobre la tradición política venezolana—, son los de un incitador: no un desplante, pero sí un método propio con el que logra abrirse paso en la complejidad. Porque, y esto hay que decirlo, Venezuela es ahora mismo una de las realidades más desafiantes del planeta: inextricable, mutante, voraz con las interpretaciones: las traga y las olvida. 
Chirinos, observador de esa complejidad, no le huye ni la resuelve con fórmulas hechas. Al contrario: asume la condición dramática del conflicto venezolano. Lo que subyace en su ensayo es el drama de una sociedad obligada a luchar para evitar el sometimiento. Y para escenificarlo, usa una lengua cargada de contrastes, donde los grandes enunciados conviven con flashes de la lengua coloquial: de todo ello surge una prosa que se abre paso. Que ilumina e interpreta. Que señala las claves. Que no dictamina, pero sí señala los caminos para seguir pensando a Venezuela, el país que el autor lleva en su alma. En sus pensamientos, que son como secretas oraciones. 
NELSON RIVERA 
INVENTAMOS Y ERRAMOS 

Ha llegado la hora de serenarse y de reflexionar sobre las razones de tanto fracaso. De examinar qué hemos dejado de hacer o qué hemos hecho mal. Ha llegado la hora de preguntarse no ya en qué ha fallado la democracia sino más bien en qué le hemos fallado nosotros a ella. 
Marcel Granier, La generación de relevo 
vs. el Estado omnipotente (1985) 

(Re)conozco de mi país unas pocas ciudades en las que he vivido o por las que he pasado. Algunas de esas ciudades quedan del otro lado de la frontera, pero en el fondo la patria toda permanece intacta en esa íntima piel que es la memoria. Mi exilio comienza cuando llego a un borde que se desvanece en cuanto pongo el pie sobre él. Y digo: no me quitan este trozo de país, lo llevo encima como una penitencia, para provocar. 
Para la exposición Manifiesto País, 
de Lisbeth Salas (Caracas, 2014)

MUCHÍSIMO ANTES DE ESCRIBIR estas palabras introductorias, cavilaba sobre cómo les iba a dar inicio. Durante un tiempo estuve a la caza de los vocablos que producirían el efecto justo para comenzar con buen pie la siempre secreta y difícil relación de los libros con sus lectores. Mi plan consistía en llamar a Ofida, mi mamá, que vive en Valera, la ciudad de los Andes venezolanos donde nací, lugar que he mitificado para gozo, burla y deleite de mis amigos («¡es el centro del mundo!», proclamo a los cuatro vientos no sin razón); le pediría a ella que me dijera al menos una cosa buena sobre Venezuela con la que pudiera arrancar mi prólogo. Con su imbatible optimismo, su inagotable buen humor, su ferocísimo entusiasmo y la devota fe en su dios estaba seguro de que, como flecha de bienaventuranza, me hablaría no de una sino de varias cosas buenas para dar inicio a este (tal vez demasiado pesimista) libro con unos toques bondadosos, pues tampoco se trata de agobiar al lector con un extenso peán guerrero abundante de llanto y descalabros. 
Releía y escribía, investigaba y anotaba; iba a la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos e invertía horas frente a mi computadora leyendo noticias y artículos, y mirando videos en torno al tema venezolano en YouTube, esa videoteca ahora indispensable, y otros medios. Recuperé de mis propias estanterías un ensayo al que no me había acercado bien del todo, y cuyo comienzo había olvidado. Se trata de El orden del discurso, de Michel Foucault, que no es sino la lección inaugural leída en el Collège de France el 2 de diciembre de 1970, con la que tomó posesión de la cátedra de historia de los sistemas de pensamiento. Su inicio iluminó un particular aspecto en la escritura de este libro en el que no había reparado. Dice Foucault que quiere deslizarse «subrepticiamente» dentro de su discurso, y «más que tomar la palabra, hubiera preferido verme envuelto por ella y transportado más allá de todo posible inicio». 

De modo que se trataba de eso: tenía que «deslizarme subrepticiamente» en mi libro. Porque todo lo que el lector encontrará sobre Venezuela en las páginas que siguen es apenas la continuación del discurso que cada venezolano de este tiempo lleva consigo, y rumia y desarrolla y discute y comenta y critica. No sería necesario, entonces, pedirle a mi mamá, allá en la arcádica Valera, que me orientara con su sabiduría, pues esta sería la «cosa buena» (o no) que de mi país querría destacar aquí, más que cualquier otra: los venezolanos hablamos de Venezuela con la propiedad del que la ha parido, sin pudor, con una seguridad solar que produce diversos efectos en quien nos escucha. Y el escepticismo no es el último de ellos. 
Cuando en 1999 Gabriel García Márquez quiso describir al recién elegido presidente Hugo Chávez, a quien acababa de conocer en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que los llevaba de La Habana a Caracas, apuntó lo siguiente: «Tenía la cordialidad inmediata y la gracia criolla de un venezolano puro». Como agudísimo observador de los demás, y habiendo vivido en Venezuela «cuando era feliz e indocumentado», el Nobel colombiano supo definir en dos afiladas expresiones nuestra idiosincrasia: «cordialidad inmediata» y «gracia criolla». No deja de asombrarme hasta qué punto era capaz García Márquez de profundizar en los tipos humanos y escribir sobre ellos con la precisión del neurocirujano. Hace poco el escultor español Andrés Alcántara, creo que citando a Picasso, me explicó que algunos pintores, cuando quieren plasmar el sol, ponen una mancha amarilla; y hay otros, como Turner, que de una mancha amarilla sacan un sol. Eso hace García Márquez. El mundo, sin embargo, siempre es el comentario de otra cosa. Aquellas dos espléndidas frases del escritor colombiano no pretenden agotar la definición de la identidad venezolana, por lo demás cambiante, al igual que todas. 

Finalmente no le he pedido a mi mamá que me dijera cosas buenas de Venezuela; coloco lo que he observado y lo muestro como lo he visto, lo he pensado, lo he leído y lo he estudiado. No quiero que mi cordialidad inmediata ni la parte que me toca de la gracia criolla disuelvan el defecto de mi pensamiento, el pentimento que subyace en toda idiosincrasia y que la hace hermosa y oscura a la vez y, por eso mismo, deseable. 
En este libro no intento ni por asomo contar la historia de Venezuela; ni siquiera una historia «alternativa» de Venezuela. A lo sumo he tratado de colocar un espejo frente a mi país y describir lo que veía. Notará el lector que el espejo está empañado, pero no olvide que el reflejo de la realidad, que es lo que nuestra memoria nos permite contemplar, jamás es la realidad misma. Además, hay un número no desprecia ble de documentos bibliográficos, hemerográficos y videográficos que he consultado para sustentar más o menos razonablemente lo que quería describir de esa realidad que, para parafrasear (otra vez) a Foucault, «tiene nuestra edad y nuestra geografía». Anoto aquí que en la bibliografía solo he colocado una muestra representativa de aquellos textos y obras directamente relacionados con Venezuela que me han sido especialmente útiles: la «verdadera» bibliografía, qué duda cabe, es enorme y discurre subterránea y crece sin cesar. Sé, sin embargo, que el arsenal documental que he usado, en vez de citas textuales, son excusas que apenas pulen el reflejo de país que ofrezco. Espero, no obstante, que este reflejo lleve algo auténtico: la bandera blanca que ondea en el puente que limita entre lo que somos y lo que hemos tratado de ser. 

Venezuela es una nación que ha tenido varias oportunidades de encarrilar su organización política y social hacia una condición más o menos estable; algunas veces lo ha logrado, pero transitoriamente. Quizá la principal tarea que no hemos cumplido es la de conformar una república sólida que de una vez por todas encuentre los mecanismos para generar más inclusión en vez de segregación; más conocimiento en vez de mayor fanatismo; una tarea que consista en hallar el país que se valore en su justa medida sin necesidad de recurrir a exaltados clarines épicos ni a luctuosas mantillas untadas de mala suerte. A veces pienso que los venezolanos necesitamos una buena dosis de ataraxia, el sencillo e imperturbable bienestar de ser y estar. No somos ni una pequeña Venecia ni la gran Venezuela ni el secreto mejor guardado del Caribe ni el epicentro de la Patria Grande: tan solo somos un país más que quiere ofrecer lo mejor de sí en el concierto de las naciones; y convivir. Simplemente eso: convivir. A la hora en que cierro estas páginas, Venezuela arde por los cuatro costados, acorralada por el fanatismo y la tozudez; por el hastío, el malandraje y la corrupción; por el hambre, la mezquindad y el crimen. Termino de escribir y el futuro es cada vez más opaco, más incierto. Una larga hora menguada que no parece tener final. 

Puede que el subtítulo de este libro, biografía de un suicidio, alarme a más de uno; o acaso lo soliviante. Trataré de explicarme. En principio, me pareció un buen gancho, una provocación necesaria para llamar la atención; luego vinieron a mi memoria las frases de dos personajes venezolanos muy disímiles entre sí pero que quizá oculten un secreto vínculo que los relaciona; involuntario, pero de poderoso significado. 
Hace unos años, una editorial eslovena me pidió que preparara una antología de relatos venezolanos contemporáneos y yo acepté entusiasta. No hay que desaprovechar toda oportunidad de promoción de la cultura de un país con tan pocas posibilidades de ser reconocido por algo más que el petróleo, el populismo, las misses y las telenovelas. Escribí entonces unas palabras preliminares, parte de las cuales quiero rescatar, porque allí empezó a gestarse esta idea del «suicidio patrio»: Venezuela es un país esencialmente insumiso. No sigue reglas; las inventa. Condiciona sus leyes y las amplía (o las tergiversa); sigue un programa con obsesión y lo deshace en cuanto puede; es formal y coloquial, cariñoso y distante; exuberante y parco. Perezoso y workahólico, alegre y depresivo; musical y ruidoso. Desierto y selva; páramo nevado y calurosa sabana; mar Caribe y caudaloso río Orinoco: empeñado en ser grande y original, no se cansa de caer en los lugares comunes de los países ricos pero sin riqueza, aunque su mestizaje tal vez lo salve del desgobierno total y de la condición bipolar con que toda dicotomía amenaza. Verborreico y lacónico, su casi millón de kilómetros cuadrados se defi ne con un hermoso diminutivo: Venezuela, o sea, la Pequeña Venecia. Y se percibe desde el nombre que este país puede ser, además, una continua contradicción. La contradicción del que no se somete nunca y siempre busca una nueva opción, una nueva propuesta, una nueva salida a su creatividad. Sus habitantes no se conforman fácilmente con soluciones simples o conocidas; de hecho, una de sus mayores figuras civiles, Simón Rodríguez (1769-1854), maestro de Bolívar y reformador de la educación en la América del siglo XIX, ilustrado, políglota e inquieto viajero, dejó para el consumo del subconsciente venezolano una frase que está grabada en nuestras neuronas con el hierro candente de los destinos aplazados: o inventamos o erramos. 

«O inventamos o erramos». Rodríguez, consciente de que las repúblicas que recién nacían en América se enfrentaban a un reto enorme y que no serían los viejos modelos europeos los que las ayudarían, en Sociedades americanas (1842) lanzó esa brillante pero peligrosa frase como un revulsivo para sus compatriotas. Inventamos, o nos morimos. Inventamos, o desaparecemos. Más de un siglo después, y por razones completamente distintas, uno de los últimos presidentes venezolanos, Carlos Andrés Pérez (1922-2010), cuya (quizá injusta) fama de poco leído entonces era célebre (también la de su esposa), acuñó para el diccionario del escarnio y el chascarrillo en Venezuela una palabra que aún hoy se usa con humor; incluso Nicolás Maduro, al presentar su memoria y cuenta del año 2014, utilizó el vocablo de manera irónica: «autosuicidio». 
Pérez no parece haber tenido, ni mucho menos, la consciencia lingüística del maestro Rodríguez que anima a inventarse el mundo o a condenarse al yerro; pero me temo que la cándida temeridad verbal de CAP es una de las hijas bastardas del consejo del sabio. La capacidad para improvisar, para guataquear sin pestañear del venezolano tiene en el chusco y redundante neologismo presidencial un emblema que debería servirnos de advertencia: no toda invención es producto de la improvisación. Ni le conviene siempre a la invención el gesto arbitrario del que no sabe ni quiere saber. 

Quizá debí subtitular este libro biografía de los suicidios, porque en realidad se trata de eso; de que cuando se revisa su historia y, sobre todo, la de los últimos setenta años, es imposible no pensar que el país se abocó con devoción a autodestruirse reiteradamente, tal vez con la esperanza de un renacimiento producto de la suerte que trae inventar para no errar. También cabe la posibilidad de que la invención sin prudencia desemboque en un «autosuicidio», y no en legítima defensa. 
Mi intención aquí es la de escudriñar en lo que ha ocurrido y por qué; mostrar al lector no familiarizado, en pequeños cuadros que son los fragmentos de que se compone, qué es eso que llamamos Venezuela y cuáles algunas de las causas por las que ha llegado al estado en que se encuentra. Tal fue el reto que me propuso Philippine González-Camino, mi editora, a quien agradezco enormemente la idea, el estímulo, la confianza y el apoyo: lo que sigue es el testimonio de ese intento, que empezó a tomar forma, entre otros, sobre la base de un artículo mío publicado en 2013 en la Revista de Occidente a petición de su Secretario de Redacción, Fernando Rodríguez Lafuente, a propósito de la muerte de Hugo Chávez. En el fondo, uno jamás deja de dar vueltas en torno a las mismas ideas. Aprovecho también para agradecerles a la filóloga Amelia de Paz y al historiador Sergio Rodríguez Lorenzo sus valiosísimas sugerencias, a pesar de las cuales reclamo para mí los numerosos defectos de este libro. A Marianella Castro debo agradecerle la enorme generosidad al ceder su espléndida foto de María Lionza para que «proteja» estas páginas. Y agradezco también a mi primera lectora, Fátima Aranzabal, que detecta como nadie los errores de un manuscrito. 

Inventé o erré: lo comprobará el que recorra estas páginas. Por esta razón el lector tendrá la posibilidad, si quiere, de leer el libro en el orden que le apetezca más; creo que el conocimiento existe en varias dimensiones y flota como las neuronas en el cerebro. El conocimiento va llegando en trozos dispersos, y se suma, y es adiposo y así es como genera nuevas ideas. Por eso he tratado de que el orden no sea excesiva mente rígido… Me gustaría que este libro se leyese siguiendo las instrucciones de Cortázar para entrar en su Rayuela: a saltos, con el programa que da la intuición. 
Una aclaración de vocabulario. Encontrará el lector en este libro, no pocas veces, diferentes términos para referirme a la región de donde provengo: Latinoamérica, Iberoamérica, etc. Quiero dejar firme constancia de que abjuro de todos ellos. América Latina es un calificativo inventado en la Francia del siglo XIX con fines espurios; el gentilicio que nos identifique debería ser el de «americanos»: ¿qué otro nombre más genuino si hasta Andrés Bello apuntó en el título de su Gramática que estaba «destinada al uso de los americanos»? Pero ya que no podemos zafarnos de la servidumbre de los gentilicios (soy valerano, trujillano, venezolano, americano, etc.), que por lo menos sean los que estén menos contaminados. Aun así, he decidido no pelearme más con la poderosa fuerza de la costumbre; pero que la costumbre no amanse la airada protesta. 
Esta es, pues, una biografía de cuán suicidas hemos sido los venezolanos, siempre tan pueriles, tan frívolos, tan serios, trabajadores y perezosos. Tan contradictorios y cordiales; tan graciosos y listos. Y tantas veces tan pendejos (huevones).
VER+:




Empleando las técnicas del monólogo en primera persona, la crónica, el testimonio y el ensayo, y usando la literatura de un escritor emblemático del siglo XX latinoamericano (Mario Vargas Llosa) como punto de apoyo para poner a dialogar a la ficción con la historia con mayúsculas, Zapata ejecuta una radio- grafía política y moral de su país. Nos muestra cómo una clase dirigente que empezó significando la buena cara del continente acabó en lo que está convertida hoy. Y lo hace explorando la psicología de sus viejos líderes, de quienes tuvieron en sus manos la responsabilidad de llevar a Venezuela al primer mundo y optaron por alejarla de él, así como los actuales, los que dieron el puntillazo a lo bueno que había. El lector asistirá así a la narración de los hechos que a lo largo del tiempo llevaron al surgimiento de uno de esos caudillos que parecían confinados a los libros polvorientos de la historia del populismo latinoamericano y han cobrado una actualidad espeluznante. También verá con nueva luz hechos recientes, ocurridos a bajo el populismo autoritario, que son objeto de una incesante propaganda tendiente a nublar la verdad e instalar mentiras en la conciencia de la gente. Pero, atención: no es un libro pesimista. Uno no emerge de sus páginas con desaliento sino con una melancolía no exenta de estímulos para imaginar una Venezuela mejor.



miércoles, 25 de abril de 2018

🎶 "PUEBLO GUEVÓN" Y CUIDADO CON LOS BOLUDOS 💩


Pueblo Guevón 
Marze Rodríguez
🎶
Cómo puede mi pueblo tener tanto aguante
todo el mundo lo roba y él sigue feliz
dicen que hay unos males que son los causantes
de la sarta de ladrones que viven aquí
elegimos a un grupo de gente importante
que prometen el cambio pa nuestra nación
mientras que hacen la ley se reparten campantes
los contratos esperando su comisión

Roba el blanco, roba el verde, roba el rojo y el azul
de donde sacan los fondos pa ganarse esa curul
con razón no pasa nada, no prestamos atención
si el escándalo del siglo lo olvidamos con un gol
que la selección de fútbol pal mundial clasificó

Esta es mi tierra linda, es mi nación
parece de mentiras, pueblo guevón
esta es mi patria boba, es mi nación
parece de mentiras, pueblo guevón

Y después monumentos le hacemos a aquellos
que se llevan la plata para otro país
y en la tele nos dicen según un sondeo
que somos de este mundo el lugar más feliz
cómo pueden nos suben los tales impuestos
y los niños muriéndose de hambre y de sed
pero pa la salud no alcanzó el presupuesto
y después el culpable sigue siendo usted

Roba el blanco, roba el verde, roba el rojo y el azul
de donde sacan los fondos pa ganarse esa curul
con razón no pasa nada, no ponemos atención
si hasta el muerto más sentido lo olvidamos con un gol
que la selección de fútbol pal mundial clasificó

Esta es mi tierra linda, es mi nación
parece de mentiras, pueblo guevón
esta es mi patria boba, es mi nación
parece de mentiras, pueblo guevón

Yo no quiero más silencio
si soy parte de esta historia
no perdamos la memoria
que es el único remedio
pa luchar hay que acordarnos
que esta viva la nación
que nos toca estar unidos
pa acabar la corrupción

Esta es mi tierra linda, es mi nación
parece de mentiras, pueblo guevón
esta es mi patria boba, es mi nación
parece de mentiras, pueblo guevón



CUIDADO CON LOS BOLUDOS - FACUNDO CABRAL

El universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia. Porque cada niño que nace significa que dios todavía cree en nosotros, si no no seguiría mandando gente al mundo. Es más, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos.

Mi abuela decía -Habría que acabar con los uniformes que le dan autoridad a cualquiera, porque ¿Qué es un general desnudo? 
– Tenía derecho a hablar de esto porque ella estuvo casada con un Coronel. Que eso si había que reconocerlo era un hombre muy valiente. Solamente le tenía miedo a los boludos.

Un día le pregunte ¿Por qué? y me dijo: 
– Porque son muchos, ¡no hay forma de cubrir semejante frente! Por temprano que te levantes, a donde vayas, ¡ya está lleno de boludos! y son peligrosos, porque al ser mayoría eligen hasta el presidente… Y los hay de toda categoría, por ejemplo:
  • El boludo informático, que es un boludo computado.
  • El boludo burócrata, que es oficialmente boludo.
  • El boludo optimista, que cree que no es boludo.
  • El boludo pesimista, que cree que él es el único boludo.
  • El boludo esférico, porque es boludo por todos lados.
  • El boludo fosforescente, porque hasta de noche se ve que por allá viene un boludo.
  • El boludo de referencia, ¿Dónde está Alberto? allá al lado del boludo de traje marrón.
  • El boludo de sangre azul, que es hijo y nieto de boludos.
  • Y el más peligroso de todos, el boludo demagogo, que cree que el pueblo entero es boludo!