EL Rincón de Yanka

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viernes, 30 de julio de 2021

LIBRO Y PELÍCULA "GRANDES EXPECTATIVAS" DE CHARLES DICKENS 💚💚💚


GRANDES EXPECTATIVAS (ESPERANZAS) 
En las novelas de Dickens está su visión de Jesús 
y esa misericordia de Dios. 

"LOS QUE NO TIENEN MEMORIA 
ES PORQUE NO TIENEN CORAZÓN"

"Grandes esperanzas" es uno de los títulos más célebres del gran autor inglés. Publicado originalmente en 1860, narra la historia de Pip, un joven huérfano y miedoso, cuyo humilde destino se ve agraciado por un benefactor inesperado que cambiará el sino de su vida y hará de él un caballero. Una maravillosa novela de aprendizaje y una magistral galería de protagonistas que trazan un acabado retrato de época, al mismo tiempo que una honda reflexión sobre las constantes de la condición humana. La realidad de la vida cotidiana en Inglaterra y la fantasía se dan la mano, mostrándonos un mundo extraordinariamente humano y detallista y una peculiar psicología de los personajes...
“Como el apellido de mi padre era Pirrip y mi nombre de pila Philip, mi habla infantil no conseguía pronunciar ambos nombres de una manera más larga o clara que no fuese Pip. Así pues, me llamaba a mi mismo Pip, y de ese modo pasé a se llamado”.
Con esta frase comienza Grandes esperanzas, la decimotercera novela de Charles Dickens y su penúltima novela completa, que representa la educación de un huérfano apodado Pip. Es la segunda novela de Dickens, después de David Copperfield, que se narra completamente en primera persona. La novela se publicó por primera vez como una serie en el periódico semanal "All the Year Round", que había sido fundada por el propio Dickens un año antes del 1 de diciembre de 1860 a agosto de 1861. En octubre de 1861, Chapman y Hall publicaron la novela en tres volúmenes.

La novela se desarrolla en Kent y Londres desde la víspera de Navidad de 1812, cuando el protagonista tiene sólo siete años de edad, hasta el invierno de 1840 y contiene algunas de las escenas más celebradas de Dickens, comenzando en un cementerio, donde el joven Pip es abordado por el convicto fugitivo Abel Magwitch. Grandes esperanzas está lleno de imágenes extremas (pobreza, barcos de prisión y cadenas, y peleas hasta la muerte) y tiene un variado elenco de personajes que han entrado en la cultura popular. Estos incluyen a la excéntrica señorita Havisham, la bella pero fría Estella, y Joe, el herrero poco sofisticado y amable.. Los temas en la novela de Dickens incluyen riqueza y pobreza, amor y rechazo, y el eventual triunfo del bien sobre el mal. Grandes esperanzas, se hizo muy popular tanto entre lectores como entre los críticos literarios.

Tras su lanzamiento, la novela recibió una aclamación casi universal. George Bernard Shaw elogió la novela como “Todo de una pieza y consistentemente veraz”. Durante la publicación en serie, Dickens se mostró satisfecho con la respuesta del público a "Grandes esperanzas"; cuando la trama se formó por primera vez en su mente, la llamó “una idea muy buena, nueva y grotesca”.
Una curiosidad: Tras los comentarios de Edward Bulwer-Lytton de que el final era demasiado triste, Dickens lo reescribió antes de su publicación.

CADENAS ROTAS [1946]

jueves, 29 de julio de 2021

EMPRESAS ESPAÑOLAS AFINCADAS EN CUBA: ENRIQUECER Y PERPETUAR EL RÉGIMEN COMUNISTOIDE REPRESOR DEL PUEBLO CUBANO 👥👿💀👿


Las Empresas Españolas afincadas en Cuba, 
la Mayoría desde 1993, lo único que han hecho es:

- Enriquecer a la Elite Comunista. 
- Obtener beneficios a costa del hambre de los Cubanos con precios prohibitivos en alimentos inalcanzables.
- Perpetuar el Régimen Comunista.

Son Cerca de 300 Empresas Españolas Establecidas en Cuba con el Régimen Comunista. Todas tienen que entrar por el ARO (Comisiones) y deben ser fiel a los dictados del Régimen si no, !!fuera!!.

Nota:
De las primeras, fue ALDAKETA, "cercana a ETA".

Para todo ese conglomerado de Empresas Españolas y el resto de extranjeras, el Régimen tenía un Empresa Empleadora dirigida por alguien de Confianza de la Cúpula. Las Firmas les pagan el Salario en $ de esos trabajadores y la empleadora le pagaba a estos en PESOS CUBANOS

Por Ej., si las firmas tenían que pagar 500 $ a la Empresa Empleadora, esta le paga a sus trabajadores 500 CUP (PESO CUBANO = 0,042 $) (20 $/mes) y alguna jabita de Aseo. Negocio Redondo para ambas partes. El de la firma extranjera para compensar al empleado le paga en B, 100, 200 $ según función.
Para las Grandes Empresas o Firmas como las Hoteleras, la dinámica de Contratación de Personal y empleados es similar, excepto directivos Españoles de alta en RGSS Español. Pero la forma de Operar en el Régimen Comunista es mediante la forma de Empresa Mixta
Esa Empresa mixta, el Inversor Extranjera pone la pasta de su infraestructura y su personal cualificado y el Régimen a los empleados. El régimen se ocupa del Mantenimiento. La explotación es compartida y se supone que gastos y beneficios al 50%, pero el Régimen pasa de los gastos

Así que el inversor tiene que tragar. Pero en cualquier caso, le es Negocio por la Sencilla razón que no tienen gastos de salarios en Empleados que como habéis leído están muy mal pagados por el Régimen Comunista, esa es una de las razones por la que allí permanecen.
En fin, aún siendo los Empleados Cubanos que trabajan en Firmas y empresas Españolas y de otros países, unos privilegiados respecto al resto de Cubanos, siguen siendo unos miserables explotados, sin más garantía que un salario y paupérrima Jubilación de 20 o 50 €/mes.
Todas las firmas y Empresas Mixtas extranjeras tienen un oficial de la Contrainteligencia y del DTI asignado que controla cada movimiento de sus directivos y empleados para que ideológicamente mantengan el discurso y no le roben ni un céntimo a la élite Comunista.

Los Negocios del @psoe en Cuba. 

Al menos conocemos que Miguel Ángel Moratinos Exministro de Exteriores con ZAPATERO ha estado Vinculado con dos Empresas que operan en Cuba. 

ICP CONSULTING y Lindmed Trade SL.

LOS SOCIOLISTOS, TRAICIÓN A ESPAÑA Y NEGOCIOS EN EL NARCOCOMUNISMO. 

En 2015, después de la polémica visita de Moratinos y José L. Rodríguez Zapatero a Cuba, a los 10 meses ofrecía su 'lobby' para hacer negocios en Cuba y factura 800.000 €s a través de su Empresa "ICP Consulting".
El último proyecto de ICP Consulting es en temas Hidráulicos en Angola, país Africano Controlado por Cuba. Un detalle; Miguel A. Moratinos tiene su Empresa ICP Consulting en Ferraz 75, Madrid y el PSOE en Ferraz 70, Madrid. ¿Qué casualidad, verdad?


El holding ligado a Moratinos usó firmas en Suiza y Malta para sus negocios con Obiang.
El empresario Pedro Hermosilla, cercano al exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, canaliza una parte de sus negocios con la Guinea Ecuatorial de Obiang a través de Suiza y Malta.

Corría el otoño de 2009 cuando Miguel Ángel Moratinos aterrizaba en La Habana que ya regía ‘de facto’ Raúl Castro. Durante esa visita oficial, el ministro de Exteriores por excelencia de los gobiernos de Zapatero mediaba para la liberación de un ciudadano español que estaba en prisión por cohecho y vulneración de la Ley de Contratación de Cuba. Se trataba de Pedro Hermosilla, un empresario que llevaba casi dos decenios suministrando material científico a hospitales y laboratorios de la isla caribeña. En verano de ese mismo año 2009, Hermosilla había ido junto a Moratinos en un viaje oficial a Guinea Ecuatorial en compañía de otros industriales.
Los vínculos entre el exministro socialista y Hermosilla han continuado en el tiempo, así como el hecho de que sus intereses empresariales coinciden geográficamente en países como Cuba, Kazajstán, Angola o la Guinea que dirige Teodoro Obiang con mano de hierro desde 1979. Durante tres años, Moratinos llegó a ser presidente de una sociedad ligada al entramado empresarial de Hermosilla que provee material sanitario, biotecnológico e industrial a Cuba.
En lo que respecta a Pedro Hermosilla, los 13,5 millones de documentos de Paradise Papers, una filtración conseguida por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung' y compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), El Confidencial y La Sexta, entre otros medios, desvelan que el dueño y presidente del Grupo AGEM creó desde 2015 una estructura ‘holding’ entre Suiza y Malta para gestionar parte de sus negocios en Guinea Ecuatorial. Estos están principalmente relacionados con el suministro de material hospitalario y la construcción, el aprovisionamiento de equipamiento y puesta en marcha de centros médicos. La tenedora de las cuatro sociedades maltesas es, a su vez, otra registrada en Suiza. La sede del Grupo AGEM, sin embargo, está en Madrid.


Desde Suiza a Malta para gestionar Guinea

En octubre de 2014, Hermosilla, junto a dos de sus hijos, inscribió en la localidad suiza de Neuchâtel la sociedad Gravina Holding SA por un valor accionarial de 18,3 millones de francos, unos 16 millones de euros. El propósito de la compañía era “la adquisición y administración de participaciones de cualquier sociedad o empresa”.
Seguidamente, durante 2015, registró en Malta una sociedad ‘holding’, propiedad al 100% de Gravina, que a su vez adquirió la totalidad de las acciones de otras tres sociedades comerciales o de ‘trading’.
Gravina Holding es, por tanto, la matriz de la estructura del ‘holding’ suizo-maltés para administrar un parte de los negocios en Guinea Ecuatorial del Grupo AGEM. Esto significa que la matriz posee la totalidad de las filiales en Malta. Ese tipo de organización puede desembocar en beneficios fiscales, mercantiles o de simple gestión. La estructura ‘holding’ es habitualmente usada, por ejemplo, para evitar la doble imposición a sociedades de un mismo grupo empresarial, según cuenta un experto en fiscalidad internacional que prefiere salvaguardar su identidad.


La atracción de Malta

Malta es un Estado miembro de la Unión Europea desde 2004, pero cuenta con ciertas ventajas fiscales que atraen a muchos empresarios españoles y de otras nacionalidades, así como lo hacen países como Luxemburgo o Irlanda. La investigación de los Paradise Papers muestra cómo algunos residentes fiscales en España tienen o han tenido sociedades en Malta. El expresidente del FC Barcelona Joan Laporta o la cantante Shakira son dos ejemplos.
Las autoridades comunitarias tienen bajo la lupa al archipiélago mediterráneo. Es un hecho que en su último informe la Comisión de Investigación sobre Blanqueo de Capitales y Elusión y Evasión Fiscales del Parlamento Europeo tilda al Gobierno maltés de “particularmente poco colaborador” en los trabajos de examen de sus mecanismos de control.
El tipo del impuesto de sociedades maltés es en principio del 35%, el más alto de la UE. En España es del 25%, y el promedio de los 28 países miembros, del 22,5%. Pero si los accionistas de la firma no residen en Malta o sus actividades económicas no se llevan a cabo en su suelo, el sistema de tributación permite que al final la tasa efectiva se reduzca en muchos puntos. En la práctica, existe un sistema de créditos y devoluciones para los accionistas que reduce el impuesto a tipos de entre el 4,2% y el 6,5% sobre los beneficios en función del tipo de sociedad existente.



Bono, Isabel II, Madonna, Pierre Omidyar, George Soros, Paul Allen, Blairo Borges Maggi, Sheldon Adelson, Noor al-Hussein (Reina de Jordania), Juan Manuel Santos... Estos son algunos de los nombres implicados en los Paradise Papers, una investigación internacional coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) a partir de la documentación obtenida por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung', en la que han participado 35 periodistas y 94 medios del mundo durante un año; El Confidencial y La Sexta en España.
Parte de una filtración múltiple, 1,4 terabytes de información con 13,4 millones de documentos procedentes de dos bufetes de abogados que ofrecen servicios 'offshore': Appleby, fundado en Bermudas, y Asiaciti Trust, en Singapur, así como de los registros mercantiles de 19 jurisdicciones opacas.
Si los Papeles de Panamá permitieron conocer en detalle el funcionamiento básico del mundo 'offshore' por primera vez, Paradise Papers va un paso más allá y se introduce de lleno en el mundo de la planificación fiscal.


Así, se pueden crear dos tipos de empresas: IHC (International Holding Company), que es el caso de Partridge Holding Limited en el entramado de Pedro Hermosilla, e ITC (International Trading Company), en el supuesto de las otras tres. La primera es una sociedad cuya actividad se limita a tener participaciones en propiedades o acciones. Partridge Holding es accionista única de African Consulting, AH Progress y Maltcon. Estas últimas son compañías ‘trading’ que desarrollan sus actividades comerciales fuera de la jurisdicción de Malta, en este caso, entre terceros países y Guinea Ecuatorial.
Como consecuencia, en la estructura creada por Hermosilla, de los 5,2 millones de euros de beneficios obtenidos antes de impuestos por las empresas maltesas en 2016, una gran parte podría llegar a su matriz suiza tras una tributación baja en su jurisdicción fiscal de origen. Es legal en Malta.
Preguntado por este diario, Hermosilla contesta: “La razón para estructurar los negocios con entidades maltesas responde a criterios empresariales y de negocio y no tiene por qué ser por meras razones de disminuir la carga tributaria”.
Añade el fundador del Grupo AGEM en 1980: “Todo este patrimonio empresarial está perfectamente declarado a la Agencia Tributaria española, cumpliendo con exactitud todas las exigencias informativas e impositivas de nuestro país”.

Lazos entre Moratinos y Hermosilla

Desde que dejara su escaño por Córdoba en el Congreso de los Diputados en diciembre de 2011, Miguel Ángel Moratinos ha creado varias empresas y ha trabajado como lobista. Especial eco mediático tuvieron sus viajes precisamente a Guinea Ecuatorial en julio de 2014 junto a José Luis Rodríguez Zapatero y José Bono, y a Cuba en febrero de 2015 acompañado también por el expresidente socialista.

Zapatero y Moratinos, recibidos por Raúl Castro en La Habana en febrero de 2015

Se da la circunstancia de que en el periodo de esos viajes, y entre abril de 2014 y marzo de 2017, el extitular de Exteriores fue consejero y presidente de Lindmed Trade SL, una sociedad que suministra productos sanitarios y biotecnológicos al mercado cubano. La empresa está vinculada al Grupo AGEM de Pedro Hermosilla. En el Registro Mercantil se especifica que su accionista único es Sincronix SL, una firma del Grupo AGEM, cuya única propietaria es María Concepción Muñoz, exesposa de Hermosilla, y cuyo 'email' de contacto corporativo es agarcia@agemsa.com
Es también un hecho que a Moratinos lo sustituyó en la presidencia de Lindmed Trade el que fuera su jefe de Gabinete en Exteriores, Juan Díaz Muñoz.
Además, dos meses después de la reunión de Zapatero y Moratinos con Raúl Castro en febrero de 2015, Lindmed Trade participó en la Convención Internacional de Salud Pública celebrada en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Unos años antes, en 2012, Moratinos había creado International Consulting Partnership (ICP Consulting), una empresa “especializada en la promoción de sinergias entre gobiernos y el sector privado”, según se lee en su sitio web. Esta consultora, cuyo administrador único es su estrecho colaborador Juan Díaz Muñoz, ofrece sus servicios en tres sectores principales: la internacionalización de la empresa, consultoría estratégica para organismos y compañías, y asesoría en responsabilidad social corporativa en las países donde están ubicados sus clientes.
En muchos de los países donde trabaja el Grupo AGEM en el suministro de equipamiento hospitalario y científico, material de seguridad o protección civil o donde presta servicios de ingeniería, también opera ICP Consulting de forma prioritaria: Cuba, Guinea Ecuatorial, Angola, Senegal, Marruecos o Kazajstán.

Los beneficios después de impuestos declarados de ICP Consulting son modestos: casi 30.000 euros en 2016 y 150.602 en 2015, para un cifra de negocios de medio millón y 800.000 euros, respectivamente.
Por su parte, las ventas de la matriz en España de AGEM, Auxiliar General de Electromedicina SL, fueron de 10,4 millones de euros en 2016 y de 13,8 millones en 2015, según se refleja en el Registro Mercantil. Pero sus beneficios registrados en España en 2016 fueron de apenas 15.000 euros. Recordemos que en Malta sus sociedades generaron un saldo a favor en ese mismo año de 5,2 millones antes de impuestos.
En septiembre de 2016, Moratinos también creó el laboratorio de ideas MAM Think Tank SL, un empresa de consultoría de la que es accionista único.

¿Tienes información sobre este u otros casos? Envíanosla de forma anónima a través de buzon.elconfidencial.com o ponte en contacto con nosotros en investigacion@elconfidencial.com


¿Alguna vez has pensado en trabajar en Cuba? Una de las posibilidades que tenemos a la hora de encontrar trabajo en Cuba es acudir a las empresas españolas establecidas en Cuba.
Cuba es isla situada en el archipiélago del mar de las Antillas, también conocido como mar Caribe. Su isla principal, conocida como Isla de Cuba, es la más grande de las Antillas Mayores. También forman parte del archipiélago la Isla de la Juventud y una multitud de cayos o pequeñas islas que rodean a las antes mencionadas, entre estos cayos destacan: Cayo Coco, Cayo Guillermo, Cayo Largo del Sur, Cayo Jutía, entre otros. Al norte se encuentra Estados Unidos y Bahamas, al oeste México, al sur las Islas Caimán y Jamaica y al sudeste la isla La Española.

En este artículo vas a encontrar cuales son las principales empresas españolas establecidas en Cuba. Como ya sabéis, si sois asiduos a nuestra web, tenemos un sección dedicada a la búsqueda de empresas españolas en el extranjero. y es que cuando hablamos de las opciones que tenemos para buscar empleo en el extranjero, y en este caso en Cuba, una de las principales opciones que barajamos es acudir a las empresas españolas que se ubican en la país de destino que hemos elegido.

Encontrar empleo desde fuera del país puede resultar costoso y sin lugar a dudas, no se va a realizar de un día para otro, a no ser que demos con un golpe de suerte. Por esta razón y con la ayuda del ICEX que hace una recopilación en su web ofreciendo un listado de empresas españolas en Cuba, podemos ofrecerla en este artículo.
En ellas puedes acceder a las ofertas de empleo de las empresas establecidas en este país, estas ofertas las encontrarás tanto en sus páginas web como dirigiéndote directamente a ellas solicitando un empleo.
Para trabajar en Cuba, aunque seamos contratado por una empresa española, uno de los requisitos que nos van a pedir es hablar inglés, aunque no sea la lengua oficial del país, es un requisito que piden la mayoría de las empresas. En esta web tienes una selección de diferentes cursos de inglés que puedes realizar a través de nuestro portal.

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LIBRO "NOSOTROS" por YEVGUENI ZAMIATIN: LA REALIDAD DE ESTOS TIEMPOS PROFETIZADAS EN LA NOVELA HACE UN SIGLO 👥👤👤👤👤


Libertad y felicidad: 
El mundo que describe Zamiatin es un mundo de paredes de cristal, donde la privacidad no existe salvo para el sexo y los nombres han dejado paso a la deshumanización del código de serie. El autor del diario escribe para vosotros -el lector- que será un ser considerado inferior por el hecho de no poseer aún la sabiduría para crear un Estado Único. La misión de nosotros será la de llevarle la bendición del Estado Único a vosotros, sin embargo una serie de acontecimientos –llevados a cabo por ellos, naturalmente- pondrán en compromiso el cometido.
En la ciudad de cristal y acero del Estado Único, separada por un muro del mudo salvaje, la vida transcurre sometida a la inflexible autoridad del Bienhechor: los hombres-número trabajan con horarios fijos, siempre a la vista de todos, sin vida privada: el "yo" ha dejado lugar al "nosotros". El narrador de este diario íntimo, D-503, es el constructor de una nave interestelar que deberá llevar al universo «el bienaventurado yugo de la razón». Pero se enamora: el amor equivale a la rebelión, y el instinto sexual al deseo de libertad. Aunque, tras extirparle a D-503 el "ganglio craniano de la fantasía", el Estado sedentario, entrópico, salga victorioso de la conspiración, allende sus muros siguen los hombres nómadas, llenos de energía, que generarán nuevos insurrectos: no existe, ni jamás existirá, la última revolución. Muchos lectores, al leer Nosotros, escrita entre 1919 y 1921 (publicada inicialmente no en ruso, sino en su traducción al inglés, en Nueva York, en 1924, y en ruso solamente en 1952), prohibida oficialmente hasta 1988 en la URSS, comprobarán cómo se anticipa magistralmente a todas las novelas posteriores sobre utopías totalitarias, sobre todo la de Orwell, 1984. Junto a Un mundo feliz (Aldous Huxley). y 1984 (George Orwell) forma la trilogía clásica de novelas antiutópicas de la primera mitad de siglo XX.
Prólogo

Zamiatin y la antiutopía
Julio Travieso Serrano

Antiguo, casi tan antiguo como el mismo ser humano, es su deseo de vivir en un estado mejor, de plena felicidad y justicia. Aprisionado en un mundo cruel, absurdo e irracional, donde su existencia es precaria y angustiosa, el Hombre siempre ha soñado con otra existencia, de perfección e igualdad. Tal vida pudiera darse en los paraísos de casi todas las religiones, en las sociedades que, según las doctrinas milenaristas, advendrán al final de la historia o en los mundos perfectos que, desde la Antigüedad, nos han presentado numerosos escritores en sus novelas, relatos y ensayos. ¿Dónde localizar tales mundos? En Utopía, es decir, en ninguna parte. La lista de aquellos que nos describen Utopía es grande y variada. Ya desde la Antigüedad tenemos a Platón con su República, pero es a partir del Renacimiento cuando la relación se hace amplia. En 1516, Tomás Moro publica Utopía. Ésta es un mundo desconocido al que arriba un tal Rafael Hitlodeo, compañero de Américo Vespucio. En ella, según nos cuenta Hitlodeo, «no existe ocasión para la ociosidad ni reuniones secretas, pues el hecho de estar cada uno bajo la mirada de los demás oblígales a un diario trabajo y a un honesto reposo». 

Los utopianos sólo podían aventurarse más allá de su ciudad con un permiso expreso de un Magistrado. Si alguien se aventuraba a salir sin ese permiso y era capturado, podía se condenado duramente y, en caso de reincidencia, ser reducido a la esclavitud. Allí, nos sigue contando Hitlodeo, los utopianos eran felices. Más tarde, en 1621, Robert Burton nos entrega Anatomía de la melancolía; hacia 1622 aparece La nueva Atlántida, de Francis Bacon, y en 1632 es editada La ciudad del sol, de Tommaso Campanella. Luego, la relación de obras de corte utópico se mantiene con James Harrington, Samuel Gott, John Harlitb, François Fénelon. 

Esas Utopías siguen un patrón común: la existencia de una comunidad maravillosa, donde los hombres viven, armoniosamente, una existencia diaria regularizada y prefijada, bajo la sabia dirección de un rey, un patriarca, un dictador o un grupo de sabios. Nada falta, nada sobra, todos tienen lo mínimo indispensable, trabajan jubilosamente y reina el igualitarismo y el amor. En pocas palabras, la felicidad y la justicia imperan en el reino del hombre. Sin embargo, ninguna era real, ninguna se materializaba en un lugar concreto. Ellas sólo eran el sueño de un autor, plasmación de la mítica Edad de Oro de la humanidad que nos presentó Hesíodo en Los trabajos y los días, cuando los humanos vivían sin miserias ni inquietudes, en la abundancia de bienes. ebookelo.com - Página 5 La última obra utópica de esa época, Las aventuras de Telémaco, de Fénelon, es de l699. Luego, el siglo XVIII no fue fértil en literatura utópica, aunque sí en obras críticas del orden social establecido, como las de Jonathan Swift. Sin embargo, en el siglo XIX, las Utopías vuelven de la mano de los llamados socialistas, que a ese nombre añaden el adjetivo utópico. Ahora, el reino de la Utopía será dominado por una forma de vida, la socialista, donde un grupo social, el de los trabajadores oprimidos, instaurará un régimen de felicidad, igualdad y justicia. 

Sus grandes profetas son bien conocidos: Proudhon, Owen, Fourier, Saint-Simon. Incluso, uno de ellos, Étienne Cabet, autor de una célebre novela utópica El viaje a Icaria, puso en práctica su proyecto social y fundó, en los Estados Unidos, hacia 1849, una comunidad utópica socialista que, al final, fracasó. En el siglo XX, la Utopía en la literatura pervive, pero se produce una reacción contra ella. Éste es el siglo de las guerras ideológicas (como las llamó Octavio Paz), de los grandes proyectos revolucionarios y de reformas sociales, de las terribles masacres étnicas y de los grandes sistemas totalitarios que esclavizaron al hombre. Es también la época de la decepción de muchos y de las novelas antiutópicas que denuncian a las sociedades aparentemente perfectas. Tres de ellas son fundamentales: Nosotros (1924), del ruso Yevgueni Zamiatin; Un mundo feliz (1938), del inglés Aldous Huxley; y 1984 (1950), del también inglés George Orwell. Las tres nos muestran una futura sociedad humana. 

Las tres tienen un antecedente en La máquina del tiempo de H. G. Wells, publicada en l895, que no es exactamente una obra antiutópica, sino sólo una visión parcial de lo que sería la civilización dentro de muchos siglos. Entonces, el Viajero de la Máquina del Tiempo se encuentra con una raza de seres humanos, los Eloi, que viven bucólicamente, entre risas y juegos, a la espera de que lleguen los Morlocks, habitantes de las profundidades de la Tierra, humanos también, que cada cierto tiempo salen por la noche a la superficie, para capturar a los Eloi, con los que se alimentan. Eso es todo. Wells no nos explica qué tipo de sociedad es la de los Morlocks, si son felices o no, quién los gobierna, cómo viven. Tampoco nos habla mucho de los Eloi, con la excepción de su vida bucólica, aparentemente feliz, hasta ser devorados por los Morlocks. En realidad, la primera novela antiutópica es Nosotros, publicada inicialmente no en ruso, sino en su traducción al inglés, en Nueva York, en 1924, y en ruso solamente en 1952. 

En "Nosotros", Zamiatin, salvando las distancias, sigue el modelo de las novelas utópicas. Aquí también hallamos una sociedad donde, aparentemente, reina la felicidad, bajo la férrea tutela de un Estado Único, regido por una sola persona, el Bienhechor, al que todos deben obediencia ciega. En esa sociedad han desaparecido los nombres y los apellidos de las personas. Éstas sólo son números y por sus números se les llama. Así, el personaje principal, un gran científico, ingeniero constructor de un cohete que irá a otros planetas, que nos narra parte de su vida, se llama D-503. Luego de doscientos años de guerras, los humanos viven en paz, rodeados por un muro verde que no deben traspasar, más allá del cual se halla un espacio desconocido y peligroso. Todo es tranquilidad, bienestar y orden absoluto. 

En Nosotros, los Números visten igual, se alimentan a base de nafta, viven en departamentos de paredes de cristal, por lo que pueden ser vistos desde fuera, y tienen un horario de vida estrictamente regulado y controlado. Así, deben despertar y marchar al trabajo a una hora fijada. «Cada mañana, nosotros —nos dice D-503—, una legión de millones, nos levantamos a una misma hora, a un mismo minuto y a un mismo tiempo; todos, como un ejército de millones, comenzamos nuestro trabajo y al mismo instante acabamos». Tales desplazamientos se realizan en filas de a cuatro, bajo la música del Himno del Estado Único. Disponen de una hora de descanso, durante la cual se pasean en grupos, y también durante una hora se les permite bajar una cortina de sus departamentos para tener relaciones sexuales. Éstas las regula el Departamento de Cuestiones Sexuales. Los hijos que nazcan pasan a manos del Estado Único. Todos son observados por los Guardianes, auxiliares y ejecutores de las órdenes del Bienhechor, que castigan a quienes incumplen las reglas establecidas, a veces con un simple toque de electricidad de un bastón que llevan consigo. En casos de más gravedad, el infractor es llevado, en el Día de la Justicia, a la Plaza del Cubo. Allí se le introduce en la Máquina del Bienhechor, una especie de campana de cristal en la que se le encierra y lentamente se le asfixia. Sin embargo, en este Estado perfecto, aún subsisten la envidia, la haraganería e, incluso, el deseo de libertad de un grupo de Números, entre ellos D-503. 

El Bienhechor considera que tales manifestaciones son provocadas, porque aún impera la fantasía en la mente de los Números. Para ponerles fin, se realiza, masivamente, una operación quirúrgica en el cerebro de los Números, que extirpa la fantasía. Entonces, todos, como D-503, serán felices y olvidarán sus deseos de libertad y rebelión. Al final, D-503 acepta esa operación, denuncia a la joven I-330, de la cual se ha enamorado, y quien intentó rebelarse contra el Estado Único, y, con total frialdad, asiste a su ejecución por asfixia en la Maquina del Bienhechor. Muy lejos nos hallamos ya de los paraísos terrenales presentes en la anterior literatura utópica. Atrás quedaron los reinos de la igualdad y justicia social entrevistos por Moro, Campanella, Burton, Bacon y todos los demás soñadores de la felicidad. En Nosotros, el Proyecto Utópico se ha desarrollado, pero su resultado es terrible y cruel. Lo que Zamiatin nos describe es una inmensa cárcel, en la cual los seres humanos han sido transformados en zombis. Privados de su conciencia, e individualidad, son incapaces, en su inmensa mayoría, aunque tengan un alto conocimiento tecnológico, de enjuiciar el mundo que les rodea, y se sienten satisfechos, con la misma satisfacción que siente un animal cuando tiene mínimamente satisfechas sus necesidades materiales. 

El precio de esa satisfacción es la ausencia de libertad y libre albedrío. El único capaz de razonar y decidir por todos es el Bienhechor. Él sí tiene libertad y libre albedrío. Aquí estamos en los mundos de los totalitarismos del siglo XX, con masas dominadas y manipuladas que se inclinan, acatan y adoran al Gran Caudillo. Como todas las obras antiutópicas, Nosotros es una novela pesimista, pero Zamiatin no nos cierra las puertas de la esperanza. La joven I-330 y otros se rebelan, conspiran y tratan de cambiar las cosas. Han cruzado el muro verde, han ido más allá de los límites permitidos, han encontrado a seres humanos normales, con todos los defectos y virtudes de los hombres, pero libres, y han votado en contra del Bienhechor cuando éste se hace reelegir en el Día de la Unanimidad. Al final, terminan ejecutados en la Máquina, pero algunos de sus compañeros logran escapar. Más allá de las calidades literarias de la novela, el gran mérito de Zamiatin (como el de Kafka) es que actuó como una especie de profeta, capaz de prever la actividad de los regímenes totalitarios que dominarían parte del mundo en el siglo XX. 

Mucho le deben Un mundo feliz y, sobre todo, 1984 en cuanto a ambientes y personajes; al extremo de que vale la pena preguntarse si Huxley y Orwell no la habrán leído antes de publicar sus respectivas obras. En Nosotros tenemos al Bienhechor; en Un mundo feliz, a Mustafá Mond; en 1984, al Big Brother. En las tres novelas, el mundo ha pasado por largas y exterminadoras guerras, luego de las cuales se ha implantado una sociedad, cerrada y supuestamente perfecta, donde las relaciones sexuales, la reproducción y la educación de los niños es absolutamente controlada por el Estado. En Nosotros, las personas no llevan nombres, sino números; en Un mundo feliz, las diferentes categorías de seres humanos se identifican con una letra del alfabeto. Tanto Huxley como Orwell, siguiendo el modelo de Zamiatin, nos presentan una sociedad vigilada y controlada por una policía política que castiga el más mínimo incumplimiento de la ley con la pena de muerte. En las tres sociedades descritas impera la vida colectiva y hay una total ausencia de individualidad y derechos. En ellas, casi todos piensan que viven en el mejor de los mundos posibles, fuera del cual sólo impera el caos. Casi todos piensan que el alto poder que los gobierna hace todo lo posible por el bienestar de la sociedad, aunque en esa sociedad se viva en viviendas transparentes, observables desde todas partes, y la alimentación, el transporte y el resto de los medios de vida sean espantosos y mínimos. Otras muchas son las similitudes entre las tres obras, pero lo relevante es que la primera en publicarse fue Nosotros. 

Como la mayoría de los intelectuales rusos de fines del siglo XIX, Zamiatin tuvo una vida agitada y expuesta al peligro. Nacido en 1884, cursó estudios de ingeniería naval y en 1913 se unió a los bolcheviques. Detenido, fue enviado a la cárcel y al destierro en Siberia. De allí escapó, regresó a San Petersburgo, nuevamente fue apresado y otra vez mandado al destierro. De ese periodo son importantes dos novelas suyas El provinciano y En el fin del mundo. En 1917 se produjo la Revolución de Octubre, y Zamiatin estuvo, al igual que casi todos los jóvenes escritores rusos, entre sus sostenedores y defensores. En 1918 publicó una serie de importantes relatos: El norte, El agrimensor, Infancia, El dragón, Ivanes, La cueva. Este último, muy cercano a El hombre del cubo de Kafka, es, en palabras de un crítico ruso de la época, «la materialización de una pesadilla, la historia de la degradación y miseria de personas cuyo único objetivo es la obtención de comida y alimentación». Es también obra de experimentación formal, novedosa en cuanto al estilo y el lenguaje. Hacia 1920, cuando escribió Nosotros, Zamiatin era ya un reconocido autor. En ese año, la situación material y cultural de Rusia tocaba fondo. La guerra civil había provocado el cierre de editoriales, periódicos, universidades, centros culturales; había dispersado a los intelectuales, muchos de los cuales, en especial los jóvenes, se alistaron en el Ejército Rojo. Otros, los más viejos, emigraron. Luego, el fin de la guerra civil provocó un renacimiento de la vida cultural. Se reabrieron las universidades, aparecieron nuevos periódicos, revistas, editoriales, centros culturales. 

El gobierno revolucionario impulsó una campaña para acabar con el analfabetismo y propiciar, en el gran imperio ruso, la lectura entre las masas analfabetas. Todos quisieron aprender y superarse. Aquella fue la década de la gran eclosión de la cultura, la cual llegó hasta los más apartados rincones del país. Entre la intelectualidad, todos discutían, polemizaban, sobre cómo debería ser la nueva cultura. Al mismo tiempo, se reafirmaban las vanguardias culturales. Pronto aparecieron innumerables tendencias en la literatura. Tres fueron las principales: el Lef (Frente de Izquierdas), acaudillado por Vladimir Mayakovski, cuya consigna era barrer con el pasado cultural y hacer del escritor el escudo y la lanza de la Revolución. El Proletcult (Cultura proletaria), con un programa similar al Lef, pero con la diferencia de que la nueva cultura sólo podían engendrarla los obreros y campesinos; éstos debían ponerse al servicio incondicional de la Revolución, ir a donde ésta les pidiera y escribir sólo de aquellos temas que le interesasen a la Revolución. Para el Proletcult, los viejos escritores apestaban, eran representantes de la burguesía, al igual que todos aquellos que procedieran de la intelectualidad y de las capas medias. Para el Proletcult, Gorki y Mayakovski no pasaban de ser unos decadentes. La tercera tendencia en aquel agitado mundo fue la de los Hermanos Serapios, que tomaron su nombre de un personaje de E. T. A. Hoffman. Los Serapios, casi todos muy jóvenes, apoyaron, desde sus inicios, la Revolución y una buena parte de ellos peleó en las filas del Ejército Rojo. Desde el primer momento, reivindicaron su derecho a escribir libremente de lo que quisiesen y cuando quisiesen. Se manifestaron por la experimentación formal en la literatura, con rupturas en el lenguaje, la sintaxis, y la incorporación de nuevos vocablos procedentes del folklore ruso. El mentor de los Serapios fue Zamiatin.

Como es natural, el Lef y el Proletcult atacaron a los Serapios y, en especial, a Zamiatin. No por casualidad, el título de la novela Nosotros es una respuesta a las obras de dos importantes representantes del Proletcult: Alexander Bogdanov y Aleksei Gastev. En la poesía de Gastev son muy frecuentes versos como: «Nosotros crecemos a partir del hierro», «Nosotros vamos», «Nosotros juntos», «Nosotros en todas partes», «Nosotros atacaremos», en los cuales el pronombre nosotros es una clara alusión al colectivismo, en este caso proletario, en contraposición a un yo individualista, burgués. En su poema Tren expreso, Gastev dibuja la vivienda del futuro, la vivienda del pueblo, como una edificación de diez pisos, con cristales desde el suelo hasta la azotea, que se extiende a lo largo de cuatro calles. Para Gastev, el hombre y la máquina deben acoplarse en una sola cosa, transformarse en un organismo único de producción. Para ello se requiere de la más férrea disciplina y fiscalización de la vida laboral y personal de los humanos. 

En la novela de Bogdanov Estrella roja, el héroe principal ha sido elegido para un viaje a Marte, porque precisamente él reúne la condición que se necesita: poseer un mínimo de individualismo. Zamiatin no sólo nos da su visión de un horripilante mundo futuro. También se está burlando de aquellos escritores rusos, como Gastev y Bogdanov, para quienes el futuro sería perfectamente luminoso y sin contradicciones. He ahí el segundo gran elemento de Nosotros, la burla, la sátira. A casi noventa años de la publicación de la novela, al lector moderno le cuesta trabajo distinguir la burla presente en ella. Sin embargo, para los contemporáneos de Zamiatin que leían a Bogdanov, Gastev y a otros iguales, todo estaba claro. Al burlarse y ridiculizar, Zamiatin prosigue esa corriente de sátira tan típica de la literatura rusa, que viene desde Gogol, se continúa en Chejov y culmina en una obra magistral como El Maestro y Margarita, de Mijail Bulgakov. Zamiatin se burla de sus colegas, pero lo más importante es que nos plantea una eterna pregunta: ¿puede el ser humano ser feliz sin libertad, en una situación semejante a la de los animales de los zoológicos, que son alimentados y cuidados? 

En un Estado donde reina la tranquilidad y en el cual las necesidades materiales de la vida han sido mínimamente solucionadas, pero donde no hay libertad, de conciencia, de expresión, de movimientos, ¿alcanza el hombre su total desarrollo? El mundo alucinante que Kafka describió ya existía en vida de él. Lo mismo puede decirse de las obras de Huxley y Orwell, pero cuando Zamiatin escribió su novela, en 1920, aún faltaban dos años para que Mussolini controlase Italia y la era de los totalitarismos modernos aún no había llegado. Sin duda, el escritor ruso fue un visionario, con esa capacidad de visión característica de los buenos escritores, en especial de los de ciencia ficción, como Ray Bradbury, que en su Fahrenheit 451 nos muestra un futuro lleno de comodidades materiales y, al mismo tiempo, aberrante. A veces, ser visionario puede ser peligroso. Aunque su novela se publicó originalmente en inglés y sólo muchos años después en ruso, los críticos rusos iniciaron, desde el primer momento, una violenta campaña en su contra. Pronto, sus obras teatrales (La pulga, Atila, Los fuegos del santo Dominico) se prohibieron y sus libros dejaron de editarse. En tal circunstancia, le envió, en 1931, una carta a Stalin, solicitando que se le permitiera partir al extranjero. El que se le privara de la posibilidad de escribir constituía para él una sentencia de muerte, escribió. No le fue fácil obtener tal autorización que, sólo gracias a las gestiones de Maximo Gorki, entonces patriarca de las letras soviéticas, con quien lo unía una fuerte amistad, se le concedió en 1932. En aquel año, Zamiatin contaba el cuento de un gallo del Cáucaso que tenía la costumbre de cantar una hora antes que los demás gallos. Aquel canto prematuro provocó que su dueño le cortara la cabeza. «Mi novela Nosotros fue como el gallo caucasiano —decía el escritor—, su tema, presentado así, resultaba prematuro. Por eso, luego de su publicación (en otros países) los críticos soviéticos me cortaron la cabeza». 

Su situación recuerda la de Mijail Bulgakov, otro grande de la literatura rusa. Él, como Zamiatin, fue criticado y marginado, al extremo de tener, también, que dirigirse a Stalin con el pedido de que se le dejara abandonar Rusia o se le diera un trabajo decente para poder vivir. Stalin se comunicó con él y, finalmente, Bulgakov permaneció en la Unión Soviética. Sin embargo, no llegó a publicar en vida su obra cumbre El Maestro y Margarita. Si lo hubiese hecho en aquellos años, seguramente le habrían cortado la cabeza, en la literatura y en la vida real. Zamiatin se estableció en París. Allí escribió una serie de artículos y ensayos sobre grandes hombres de la cultura rusa y la novela El azote de Dios, basada en Atila, que sólo se editó luego de su muerte, en 1938. Ahora, después de permanecer, por muchos años, ignorada y olvidada, por razones extraliterarias, su obra vuelve a recobrar el lugar que se merece en la literatura rusa y mundial.
Julio Travieso Serrano

Varios años después de oír por primera vez de su existencia, tengo por fin entre manos un ejemplar de "Nosotros" de Zamiátin, que es una de las curiosidades literarias de esta era de quema de libros. Al buscar en 25 years of Soviet Russian literature, de Gleb Struve, encuentro que la historia ha sido esta:

Zamiátin, que murió en París en 1937, era un novelista y crítico ruso que publicó varios libros antes y después de la Revolución. Nosotros se escribió en torno a 1923, y aunque no trata de Rusia y no tiene una conexión directa con la política contemporánea –es una fantasía que sucede en el siglo XXVI– rechazaron su publicación porque se consideró ideológicamente indeseable. Un ejemplar del manuscrito pudo salir del país, y el libro se publicó en traducciones inglesas, francesas y checas, pero nunca en ruso. La traducción inglesa se publicó en Estados Unidos, y nunca he podido conseguir un ejemplar, pero hay algunos de la traducción francesa (el título es Nous autres) y al fin he conseguido que me presten uno. En la medida que puedo juzgar no es un libro de primera categoría, pero sin duda es inusual, y es asombroso que ningún editor inglés haya tenido suficiente iniciativa como para reeditarlo.
Lo primero que vería cualquiera de "Nosotros" es el hecho –nunca señalado, creo– de que "Un mundo feliz" de Aldous Huxley debe en parte derivar de él. Los dos libros tratan de la rebelión del espíritu humano primitivo contra un mundo racionalizado, mecanizado e indoloro, y las dos historias transcurren dentro de seiscientos años. La atmósfera de los dos libros es similar, y se describe un tipo de sociedad bastante parecido, aunque el libro de Huxley muestra menos conciencia política y está más influido por teorías biológicas y psicológicas recientes.

En el siglo XXVI, tal como lo ve Zamiátin, los habitantes de Utopía habrán perdido hasta tal punto su individualidad como para ser conocidos solo como números. Viven en casas de cristal (se escribió antes de que se inventara la televisión), lo que permite que la policía política, conocida como los “Guardianes”, supervise con mayor facilidad. Todos llevan uniformes idénticos, y un ser humano es normalmente designado como “un número” o “un unif” (por uniforme). Se alimentan de comida sintética y su diversión habitual es ir a cuatro patas mientras el himno del Estado único suena en los altavoces. A intervalos regulares se les permite que durante una hora (llamada “la hora del sexo”) bajen las cortinas de sus apartamentos de cristal. No hay, por supuesto, matrimonio, aunque no parece que la vida sexual sea completamente promiscua. Para los propósitos del amor, todo el mundo tiene una especie de cartilla de racionamiento de tickets rosas, y el compañero con el que pasa una de sus horas de sexo asignadas firma el recibo. El Estado Único es dirigido por un personaje conocido como "El Benefactor", que reelige anualmente toda la población, el voto siempre es unánime. El principio rector del Estado es que la felicidad y la libertad son incompatibles. En el Jardín del Edén el hombre era feliz, pero en su locura pidió la libertad y fue expulsado al páramo. Ahora el Estado Único ha restaurado su felicidad eliminando su libertad.

Hasta ahí el parecido con Un mundo feliz es llamativo. Pero aunque el libro de Zamiátin está peor hilvanado –incluye una trama más bien débil y episódica que resulta demasiado compleja para resumir– tiene un componente político del que el otro carece. En el libro de Huxley el problema de la “naturaleza humana” queda en cierto sentido resuelto, porque asume que a través del tratamiento prenatal, las drogas y la sugestión hipnótica el organismo humano puede especializarse del modo que se desee. Un trabajador científico de primera fila se produce con la misma facilidad que un imbécil Épsilon, y en cualquier caso los vestigios de los instintos primitivos, como la emoción maternal y el deseo de libertad, se tratan con facilidad. Al mismo tiempo no hay una razón clara por la que la sociedad debería estar estratificada en la elaborada manera que se describe. El objetivo no es la explotación económica, pero el deseo de mandar y dominar tampoco parece ser un motivo. No hay hambre de poder, no hay sadismo, no hay dureza de ningún tipo. Los que están en la cima no tienen un motivo fuerte para seguir en ella, y aunque todo el mundo es feliz con una vida vacía, la vida se ha vuelto tan absurda que resulta difícil creer que una sociedad así podría durar.

El libro de Zamiátin es en general más relevante para nuestra situación. A pesar de la educación y vigilancia de los Guardianes, muchos de los viejos instintos humanos siguen ahí. El narrador de la historia, D-503, aunque es un ingeniero de talento, es una criatura pobre y convencional, una especie de utópico Billy Brown de London Town, siempre está horrorizado por los impulsos atávicos que le asaltan. Se enamora (esto es un crimen, por supuesto) de una tal I-330, que es miembro de un movimiento de resistencia clandestino y durante un tiempo consigue conducirlo a la rebelión. Cuando la rebelión estalla parece que los enemigos del Benefactor son de hecho bastante numerosos, y esa gente, además de tramar el derrocamiento del Estado, incluso se entregan, cuando se bajan las cortinas, a vicios como fumar cigarrillos y beber alcohol. D-503 se salva al final de las consecuencias de su propia locura. Las autoridades anuncian que han descubierto la causa de los recientes desórdenes: es que algunos seres humanos sufren una enfermedad llamada imaginación. El centro nervioso responsable de la imaginación ha sido descubierto y puede curarse con un tratamiento de rayos X. D-503 sufre la operación, después de la cual le resulta fácil hacer lo que siempre ha sabido que debería hacer: es decir, traicionar a sus confederados a la policía. Con completa ecuanimidad observa cómo torturan a I-330 por medio de aire comprimido bajo una campana de cristal.

Me miró, con las manos agarrando los brazos de la silla, hasta que cerró los ojos por completo. La sacaron, volvió en sí tras una descarga eléctrica y la pusieron otra vez debajo de la campana. Esta operación se repitió tres veces y no salió una palabra de sus labios.
Los que habían llevado con ella se mostraron más sinceros. Muchos confesaron después de una aplicación. Mañana todos serán enviados a la Máquina del Benefactor.
La Máquina del Benefactor es la guillotina. Hay muchas ejecuciones en la Utopía de Zamiátin. Tienen lugar públicamente, en presencia del Benefactor, y van acompañadas por odas triunfales recitadas por poetas oficiales. La guillotina, por supuesto, no es el viejo y crudo instrumento que conocemos, sino un modelo muy mejorado que liquida literalmente a su víctima, reduciéndola en un instante a una bocanada de humo y una piscina de agua clara. La ejecución es, de hecho, un sacrificio humano, y la escena que la describe recibe deliberadamente el color de las siniestras civilizaciones esclavas del mundo antiguo. Es esta comprensión intuitiva del lado irracional del totalitarismo –sacrificio humano, la crueldad como un fin en sí mismo, la adoración de un líder a quien se atribuyen cualidades divinas– lo que hace que el libro de Zamiátin sea superior al de Huxley.

Es fácil entender que el libro no fuera publicado. La siguiente conversación (la abrevio un poco) entre D-503 e I-330 habría bastado para poner en marcha los lápices azules.

- ¿Te das cuenta de que lo que sugieres es una revolución?
- Claro, es una revolución. ¿Por qué no?
- Porque no puede haber una revolución. Nuestra revolución fue la última y no puede haber otra. Todo el mundo lo sabe.
- Querido, eres matemático. Dime, ¿cuál es el último número?
- ¿Qué quieres decir con el último número?
- ¡Bueno, el mayor número!
- Pero eso es absurdo. No puede haber un último número.
- Entonces ¿por qué hablas de la última revolución?

Hay otros pasajes similares. Puede ser, sin embargo, que Zamiátin no quisiera que el régimen fuera el objetivo especial de su sátira. Escribía en la época de la muerte de Lenin, y no pudo por tanto pensar en la dictadura de Stalin, y las condiciones de Rusia en 1923 no facilitaban que alguien fuese a revelarse porque la vida era demasiado segura y cómoda. Zamiátin no parecía apuntar a ningún país sino a los objetivos implícitos de la civilización industrial. No he leído ninguno de sus otros libros, pero he sabido por Gleb Struve que pasó varios años en Inglaterra y había escrito algunas sátiras abrasadoras sobre la vida inglesa. Cuando lees Nosotros resulta evidente que Zamiátin tenía una fuerte inclinación hacia el primitivismo. Encarcelado por el gobierno zarista en 1906, y luego encarcelado por los bolcheviques en 1922 en el mismo corredor de la misma prisión, tenía motivos para sentir desagrado ante el régimen político bajo el que había vivido, pero su libro no es solamente la expresión de un agravio. Es un estudio de la Máquina, el genio que el hombre ha dejado salir irreflexivamente de la botella y no puede volver a poner en su lugar. Este es un libro que buscar cuando aparezca una versión en inglés. ~
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