EL Rincón de Yanka

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viernes, 4 de septiembre de 2026

"EL PEQUEÑO LIBRO DE LA ASTUCIA": 🦊 ESTRATEGIAS, TÉCNICAS Y RASGOS DE CARÁCTER PARA EL CULTIVO DE UNA PERSONALIDAD ASTUTA por LUCAS BRACCO


EL PEQUEÑO 
LIBRO
DE LA ASTUCIA
ESTRATEGIAS, TÉCNICAS Y RASGOS DE CARÁCTER
PARA EL CULTIVO DE UNA PERSONALIDAD ASTUTA

LUCAS BRACCO

Es un manual breve pero muy potente que recopila estrategias de inteligencia práctica, sagacidad social y pensamiento táctico para moverte mejor en la vida. El enfoque del libro es enseñarte a ser más perspicaz, leer mejor a las personas, anticiparte a sus movimientos y protegerte de manipulaciones.
🦊
Es un griego el primero que le muestra a Occidente una valiosa lección sobre las ventajas del ingenio sobre la fuerza. Ulises —u Odiseo (Ὀδυσσεὺς) si atendemos a su nombre en griego— es uno de los personajes clave de la mitología griega y tan importante como Hércules o Aquiles. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, Ulises no es ni el mejor guerrero, ni el más fuerte, ni el más valiente. Con Ulises estamos ante el triunfo de la astucia. Es el héroe pícaro, bribón y taimado que siempre encuentra alguna treta cuando algo va mal; que siempre concibe algún invento para darle vuelta a una situación difícil y así ganarle a los más fuertes. 
En él se encarna el célebre dicho «Más vale maña que fuerza», uno de los principios básicos de la astucia. Ahora bien, aquí no entenderemos la astucia como manipulación o maquiavelismo, sino como prudencia, inteligencia, sagacidad y discreción.

Este no es, pues, un libro más de “psicología oscura” o de manipulación. Se trata del primer y único tratado que explora la verdadera astucia, misma que se entenderá siempre en relación con la inteligencia práctica, la virtud, la perspicacia y la noble sagacidad. La diferencia entre una persona astuta y una manipuladora es que la primera no tiene malicia ni egoísmo en su corazón. Mientras que el manipulador parece deleitarse engañando y manipulando a las personas, el astuto solo utiliza sus argucias cuando la ocasión lo amerita y siempre respaldado por la verdad, la justicia y la honradez.

Pues ser astuto no equivale a ser manipulador. A diferencia del manipulador, que actúa con vileza y egoísmo, la persona realmente astuta siempre juega limpio. Las luchas en las que pelea el astuto las gana con la inteligencia, pero también con la decencia. Quien vence con ruindad, muy pronto cosecha la antipatía y el desprecio de los demás y sus victorias se convierten en derrotas. Quien es verdaderamente sagaz, nunca opta por usar armas ilegítimas y mañas prohibidas. El manipulador maneja a los otros con trampas y engaños. El astuto sabe que la inteligencia asociada a la generosidad siempre es superior. Mientras que el manipulador está a gusto en la mezquindad y la cobardía, el astuto es noble y no transige con la bajeza.

En este libro veremos algunas generalidades de la personalidad astuta. Hablaremos de la importancia del uso de la razón y la reflexión; de pensar por adelantado y del control de las emociones. Veremos la importancia de la cultura y la indiscutible necesidad de estar bien informado conservando siempre un sano escepticismo. Exploraremos lo que significa la astucia vital o existencial: una inteligencia práctica para la vida que nos evitará caer en las neurosis contemporáneas (depresiones, ansiedades, fobias) y nos procurará paz mental, tranquilidad y alegría. Examino también una de las principales reglas de la astucia: no revelar nuestras intenciones y nuestros planes. Analizo los rasgos de la personalidad astuta en el trato con los demás. Aprenderemos los fundamentos del «saberse relacionar»; de elegir correctamente a nuestros amigos y conservarlos; de evitar a los fracasados; de saber manejar a las personas tóxicas. Examinaremos todo lo concerniente al tema de la reputación, la comunicación verbal y no verbal, la persuasión e influencia; algunas formas de sembrar ideas en la mente de los otros; veremos el arte de la insinuación y aprenderemos a ganarnos su voluntad. Finalmente, hablaremos de la importancia del sentido del humor en sociedad y conoceremos algunas técnicas (ironía, sarcasmo, imaginación, detalles humorísticos, comparaciones, contrastes) para convertirnos en personas divertidas y agradables.

“Os envío como ovejas en medio de lobos; 
sed, pues, astutos como la serpiente y sencillos como palomas” 
Jesús de Nazaret (Mateo, 10; 16)

Introducción

Con este consejo, Jesús se dirige a sus discípulos al enviarlos a difundir su mensaje en las ciudades de Israel. Extraño consejo que no esperaríamos escuchar de los labios del mismísimo «hijo de Dios» —máxime si se vale de la imagen de la serpiente, primer personaje astuto (y malvado) que encontramos en la Biblia—, y que sin embargo se inscribe en la más pura tradición del Nuevo Testamento. En este episodio, Jesús sabe que envía a sus apóstoles a una misión peligrosa. Sabe que se arriesgan a ser azotados por los sanedrines de las sinagogas, auténticos lobos de la sociedad religiosa de la época. Por eso les recomienda ser astutos como la serpiente, es decir, prudentes, cautos, con esa inteligencia que otorga la sabiduría, pero que —a diferencia de la serpiente del Génesis— no deja de ser noble y honrada. Mucho antes que Jesús, es un griego el primero que le muestra a Occidente una valiosa lección sobre las ventajas del ingenio sobre la fuerza. Ulises —u Odiseo (Ὀδυσσεὺς) si atendemos a su nombre en griego— es uno de los personajes clave de la mitología griega y tan importante como Hércules o Aquiles. 

Sin embargo, a diferencia de estos últimos, Ulises no es ni el mejor guerrero, ni el más fuerte, ni siquiera el más valiente. Con Ulises estamos ante el triunfo de la astucia. Es el héroe pícaro, bribón y taimado que siempre encuentra alguna treta cuando algo va mal; siempre concibe algún invento para darle vuelta a una situación difícil y así ganarle a los más fuertes. La más conocida de sus astucias es la de haber construido un enorme caballo de madera —regalo de los aqueos a los troyanos— en cuyo interior se escondieron treinta escogidos guerreros mientras los demás simulaban poner fin al asedio, argucia que finalmente provocó la caída de Troya. Este es su ardid más conocido, pero es solo una de las muchas tretas y engaños que Homero nos cuenta de su héroe en la Odisea. 

Ulises es, por sus cualidades, el más humano de los héroes homéricos. Sabe engañar y domina la palabra; con ella seduce a todo aquel que se cruza en su camino. Es ingenioso y fecundo en recursos de listeza y perspicacia. En él se encarna el célebre dicho «Más vale maña que fuerza», uno de los principios básicos de la astucia. Si la fuerza es el antagonista externo de la astucia, la impulsividad y la irreflexión son sus enemigos internos. Es muy tentador reaccionar con vehemencia, con indignación, pero casi siempre es contraproducente y perjudicial. La persona astuta se contiene, domina sus impulsos y piensa en una estrategia para lograr sus fines. Va siempre dos pasos adelante, pues lo ha pensado todo con antelación y sabe a cada paso dónde está pisando. 

Ahora bien, aunque la definición que nos da la RAE de astucia es “Agudo, hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr artificiosamente cualquier fin”, aquí no entenderemos la astucia como manipulación o maquiavelismo, sino como prudencia, inteligencia, sagacidad y discreción. La diferencia entre una persona astuta y una manipuladora es que la primera no tiene malicia ni egoísmo en su corazón. Mientras que el manipulador parece deleitarse engañando y manipulando a las personas, el astuto solo utiliza sus argucias cuando la ocasión lo amerita y siempre respaldado por la verdad, la justicia y la honradez. 

Los manipuladores suelen ser gente que se aprecia poco a sí misma, por lo que necesitan sentir que tienen a la gente bajo su control y eso los lleva a buscar en todo momento ocasiones para manipular a los demás. Tienen, pues, lo que en psicología se conoce como personalidad narcisista, lo que los hace personas sumamente tóxicas y dañinas. Ser astuto no equivale a ser manipulador. A diferencia del manipulador, que actúa con vileza y egoísmo, la persona realmente astuta siempre juega limpio. Las luchas en las que pelea el astuto las gana con la inteligencia, pero también con la decencia. Quien vence con ruindad, muy pronto cosechará la antipatía y el desprecio de los demás y sus victorias se trocarán finalmente en derrotas. Quien es verdaderamente sagaz, nunca opta por usar armas ilegítimas y mañas prohibidas. 

El manipulador maneja a los otros con trampas y engaños. El astuto —como veremos— sabe que la inteligencia asociada a la generosidad siempre es superior. Mientras que el manipulador está a gusto en la mezquindad y la cobardía, el astuto es noble y no transige con la bajeza. Este no es, pues, un libro más de “psicología oscura” —es decir, de manipulación—, sino que es la primer y única obra que trata sobre la verdadera astucia, misma que se entenderá siempre en relación con la inteligencia práctica, la virtud, la perspicacia y la noble sagacidad. 

En el capítulo I veremos algunas generalidades de la personalidad astuta. 
Hablaremos de la importancia del uso de la razón y la reflexión, de pensar por adelantado y del control de nuestras emociones. 
Veremos en esta primera sección la importancia de la cultura y la indiscutible necesidad de estar bien informado, conservando siempre un sano escepticismo para detectar información falsa (tan común hoy en día). Hablaré, además, de una astucia vital o existencial en el sentido de una inteligencia práctica para la vida que nos evitará caer en las neurosis contemporáneas (depresiones, ansiedades, fobias) y nos procurará paz mental, tranquilidad y alegría. 

En el capítulo II trato el tema de la actitud del individuo astuto en relación a la jerarquía social en la que se encuentra. Analizo la importancia de actuar con la dignidad y la magnificencia de un grande; veremos el uso de los gestos, la mirada, la voz, la postura corporal; hablaremos del uso de amenazas; de cómo ocultar los defectos y callar los propios errores; del uso de las apariencias, de las excusas, de la soberbia y la abyección (dos extremos a evitar). 

En el capítulo III entramos en acción. Examinaremos ahí una de las principales reglas de la astucia: no jugar a juego descubierto, esto es, no revelar nuestras intenciones y nuestros planes. Examinaremos ahí el papel de la suerte; la importancia y el modo de aprovechar las oportunidades que se nos presentan; la conveniencia de tantear el terreno antes de entrar en acción; la exigencia de ser resoluto y, sobre todo, de proceder con audacia; hablaremos también de los compromisos y las expectativas generadas. 

El capítulo IV, el más extenso de todos, analiza los rasgos de la personalidad astuta en el trato con los demás. Veremos aquí los riesgos de aislarse y la conveniencia de ampliar al máximo nuestros círculos sociales; analizaremos la importancia de observar a los demás para comprender su carácter y evitar reacciones indeseadas; aprenderemos los fundamentos del «saberse relacionar»; de elegir correctamente a nuestros amigos y conservarlos; de evitar a los fracasados; de saber manejar a las personas tóxicas. 
Aprenderemos a evitar todas las formas en las que podemos fastidiar a los demás y las maneras para atraerlos y hacerlos nuestros aliados. 
Hablaremos del manejo de los conflictos; de la inconveniencia de la sinceridad absoluta; de la dependencia y la independencia. 
Abundaremos, además, en el tema de las apariencias y el valor de la escenificación astuta. 

El capítulo V prolonga el tema del trato con los demás, pero centrándose en las técnicas existentes para hacer que nazca en los otros el aprecio por nuestra persona. Analizaremos el concepto de «buen dejo»; la noción de «escasez» en el contexto de las relaciones sociales; la importancia de interesarse por los demás; lo relativo a las ofensas, los secretos, las burlas y los rumores. Y examinaremos —por último— todo lo concerniente al tema de la reputación. 

En el capítulo VI y VII analizaremos la comunicación verbal y no verbal, respectivamente. Hablaremos ahí del arte de conversar, analizando para ello la información implícita en los mensajes que emitimos y que recibimos todos los días. Explicaré ahí los cuatro aspectos del mensaje y las distintas formas de interpretarlos; señalaré qué interpretaciones debemos evitar y cuáles debemos privilegiar. Veremos también la mejor manera de salir airoso en una discusión; la mejor forma de hacer una crítica; la llave para sonsacarle a los demás sus secretos y el medio infalible para desarmar a quien está enojado con nosotros. 
En lo que respecta al lenguaje no verbal, aprenderemos a observar e interpretar el lenguaje corporal de los demás; a detectar engaños y mentiras; a cuidar las señales no verbales que mandamos a los demás; y a adoptar una «postura de poder» que transmita confianza y que nos haga sentir también seguridad interior. 

Siguiendo con el tema de la comunicación, el capítulo VIII se centra en las estrategias de persuasión e influencia que el individuo astuto puede utilizar para lograr que los demás colaboren en la consecución de sus objetivos. Veremos la importancia de la generosidad inteligente y su relación con la persuasión; hablaremos de la ley de la reciprocidad y de la conveniencia de otorgar favores y regalos; analizaremos las tesis del «egoísmo psicológico» y la utilidad de centrarse en el interés y la conveniencia ajenos. 
Hablaremos de los beneficios de aprovecharse de la codicia y la avaricia de los demás, y aprenderemos a utilizar en nuestro favor su anhelo innato de ser apreciados. 
Conoceremos también formas de sembrar ideas en la mente de los otros y mañas para hacerles creer que son ellos mismos los que eligen nuestro curso de acción; estudiaremos el arte de la insinuación y aprenderemos a ganarnos su voluntad a través del elogio sincero. 

Finalmente, en el capítulo IX, hablaremos de la importancia del sentido del humor en sociedad y conoceremos algunas técnicas (ironía, sarcasmo, imaginación, detalles humorísticos, comparaciones, contrastes) para convertirnos en personas divertidas y agradables. 

Todo lo que te enseñaré este libro —insisto en esto— ha de hacerse sin malicia. El astuto que tiene malas intenciones nunca lo es tanto, pues a la larga labra su ruina. Ahora bien, la teoría y la práctica son enteramente diferentes. Muchos hay que entienden bien las cosas, pero luego no las recuerdan y mucho menos saben ponerlas en práctica. 
¿No son inútiles en ese caso los conocimientos? Es como tener un tesoro guardado en una caja fuerte que sin embargo no puedes abrir. Los conocimientos que aquí te comparto son fáciles de comprender, pero ponerlos en práctica es más difícil de lo que parece. Por ello tendrás que hacer de este libro tu manual de cabecera y reflexionar una y otra vez sobre las máximas que contiene. Si sus lecciones permanecen frescas en tu memoria, te será más fácil aplicarlas en tu vida y dominar poco a poco el arte de ser astuto. Espero, lector mío, que lo disfrutes y, sobre todo, que te sea de provecho.

Lucas Bracco, 
marzo de 2022.

Conclusión

Hemos llegado al final de este pequeño manual sobre la astucia. Te habrás dado cuenta de algo muy importante: la inteligencia humana, aunque está dada de antemano para todos, es algo que tiene que ser cultivada para hacerse efectiva. En otras palabras, todos somos sagaces y astutos en potencia, pero habrá que razonar, practicar y trabajar con nuestra inteligencia para pasar de la potencia al acto. 

La astucia no es, pues, una cualidad que se da sin más en ciertos individuos. La astucia es un ejercicio, una práctica, un hábito que hay que reforzar y desarrollar todos los días. Su base está en la reflexión y en el conocimiento; en la experiencia y en la sabiduría que vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas; en el ingenio y la creatividad que pongamos en nuestras acciones. 

La astucia escoge la maña por encima de la fuerza. Va siempre dos pasos adelante y se pone siempre por encima de las circunstancias. La última y la más paradójica de las lecciones de la astucia es esta: la mejor astucia es la que no se ve. Procura no sentir la necesidad de ser considerado astuto, pues esto es mera vanidad que, además de ser inútil, puede llegar a ser contraproducente pues solo pondrá a los demás a la defensiva. Ser tenido por astuto genera recelo, de la misma manera que ser tenido por inteligente despierta envidias y, en muchas ocasiones, resistencias y antagonismos gratuitos. 

La astucia se puede encubrir muy fácilmente con comentarios humorísticos que tomen por objeto la propia torpeza (y de paso generen cierto humorismo): “Vaya —diremos ante un descuido propio—, creo que me hicieron falta un par de tazas de café esta mañana”; o “Diablos, creo que debo borrar la palabra ‘perspicaz’ de mi currículum”, etc. La astucia es, en definitiva, prudencia, inteligencia práctica a nuestro servicio. Prudencia en el trato con los demás; prudencia al momento emprender algo; prudencia en nuestros pensamientos y en nuestro comportamiento en general. Por ningún motivo has de olvidar que la astucia jamás trata a los demás como un medio. No, ser astuto no equivale a ser manipulador. 

La astucia es sagacidad práctica unida a la nobleza, la virtud y la generosidad. Es solo el astuto, y nunca el manipulador, quien triunfa en la vida. 
“Sean astutos como la serpiente, pero sencillos como palomas”, dijo Jesús a sus discípulos. No es otro el mensaje de este libro.


El Pequeño Libro de La Astucia Estrategias Técnicas y Rasgos De by MensajeSabatino


jueves, 3 de septiembre de 2026

EL P. JAMES MANJACKAL RECIBIÓ LA EFUSIÓN DEL ESPÍRITU SANTO Y TODO CAMBIÓ EN SU VIDA


Un cura indio explica cómo pasó 
de mediocre y acomodado 
a evangelizar con pasión


Recibió la efusión del Espíritu Santo y todo cambió en su vida. Dios le curó una grave enfermedad y él, extremadamente tímido, se convirtió en un predicador.

El P. James Manjackal es un sacerdote indio que, como tantos otros cristianos –también les ocurre a ellos-, era poco fervoroso, acostumbrado a lo justo y, de alguna forma, acomodaticio; nada afecto a creer en las conversiones repentinas y en la acción del Espíritu Santo en la vida de los hombres.
Una persona, en fin, instalada en la mediocridad. Sin embargo, un día se le cruzó Dios en el camino y hoy es un predicador lleno del Espíritu Santo, sacerdote a tiempo completo, misionero no sólo en su tierra natal y en Occidente, sino incluso en lugares a donde pocos se atreven a ir: a los países de mayoría musulmana como los de la península de Arabia.

Retiros de milagros y conversiones
En sus retiros, en donde se reúnen miles de personas, se dan auténticas conversiones y curaciones físicas y psíquicas. Quienes acuden a ellos explican su fervor y su hondura a la hora de celebrar la Eucaristía, la fuerza de su predicación, su pasión por Cristo… El P. James narra su testimonio de conversión, o mejor dicho de efusión del Espíritu Santo.

Testimonio personal de conversión
El P. James nació en una familia católica, como la mayoría de Kerala. Ingresó en la congregación de los Misioneros de San Francisco de Sales y se ordenó sacerdote en 1946.

Persona tímida e introvertida
Sus primeros destinos pastorales fueron las misiones en Visakhapatnam y después, por fin para él, fue nombrado profesor en el seminario de Kerala. Este destino fue una meta largamente anhelada, pues la pastoral de parroquia no estaba hecha para él. La razón es que desde pequeño fue una persona tímida e introvertida.
Sufrió por parte de sus compañeros lo que hoy llamaríamos “bulling”, haciendo de él una persona más bien intelectual y poco dada a las relaciones sociales. Su timidez era tan grande que incluso en la homilía de su Primera Misa no fue capaz de decir más que “mis queridos hijos, mis queridos hijos…”.

Promoción personal y seguridad…
A su carácter se le sumaron sus no siempre honestas inquietudes personales: “Cuando era un estudiante en el seminario, mi deseo más sincero era el ser profesor en la universidad o en el seminario. Una posición cómoda y honorable en la vida sacerdotal. Yo no me podía imaginar yendo como un vagabundo de lugar en lugar, confrontando diferentes situaciones, gente, cultura y comidas –explica el sacerdote indio-. Dentro de mí, buscaba comodidades materiales y la seguridad de una vida feliz”.
En pocas palabras, el destino del seminario era la meta perfecta para un hombre como él.

… pero algo cambió en un retiro

En esas fechas, más por curiosidad que por otro motivo, el P. James fue a un retiro carismático. Le gustó la predicación y los cantos. Poco más.
Sin embargo hubo algo que le suscitó especial interés: en una de las actividades, denominada “efusión del Espíritu”, el sacerdote responsable del retiro imponía las manos a los asistentes. Cuando llegó su turno, el predicador le dijo: “James, vas a ser un predicador carismático”. Al escuchar esto se rió, ¿cómo iba a ser un predicador carismático si en su vida jamás había sido capaz de pronunciar un discurso?

Una enfermedad llega a su vida

Pero ya sabemos que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Y sí, efectivamente, Dios tenía sus medios para conseguir lo que buscaba. El medio o la ocasión llegó al acabar el retiro, y, como también suele ser habitual, por medio de una enfermedad.
El padre fue pasando de médico en médico y de hospital en hospital, hasta que finalmente fue diagnosticado, entre otras afecciones, de tuberculosis en los riñones. Su vida corría serio peligro.
Estando en el hospital se presentó un joven en su habitación. Le explicó que hacía poco que se había convertido a la fe católica, que el Espíritu Santo le había dado varios dones y que, yendo en autobús, el Espíritu le había indicado que debía acercarse al hospital para imponerle las manos y curarle.

Un desconocido ora por él y lee su alma
Antes que el P. James pudiera reaccionar, el joven ya estaba manos a la obra orando en voz alta por la sanación del sacerdote. Oró al Padre, oró a Jesucristo, oró en lenguas… Oró por su enfermedad y oró recordando episodios de su vida pasada –su infancia, cuando perdió a su padre, cuando era rechazado por sus compañeros…

– ¡Oh, Señor! Este sacerdote es un buen sacerdote, pero no es capaz de predicar tu Evangelio porque es muy tímido debido a su complejo de inferioridad, el cual desarrolló al principio de su niñez. Perdió a su padre cuando tenía siete años, Señor. Se sintió rechazado y discriminado entre los otros cinco niños con los que creció. La madre, joven y viuda, tuvo cantidad de problemas para sacar a sus hijos adelante.

Como él era muy gordo, sus hermanos y hermanas lo molestaban llamándole “gordito”. Los compañeros de colegio lo llamaban “negrito” por el color de su piel. Por esto, en su temprana infancia, este niño ha sido muy herido. Tiene mucho resentimiento en su corazón.
Señor, Espíritu Santo, cura sus heridas internas y resentimientos y dale un nuevo yo interior. Libéralo de todas sus esclavitudes y del poder de la oscuridad. ¡Oh, Espíritu Santo! llena su corazón con tu amor…

«Todo eso era verdad»
En esos momentos de auténtica sorpresa y vértigo, el P. James comenzaba a resquebrajarse por dentro:

“Todo lo que decía de mi vida era verdad. Sabía que todo lo que había dicho en oración no estaba en el historial del hospital. Él estaba leyendo un historial diferente, el del Espíritu Santo. Derramé lágrimas sobre mi orgullo, especialmente sobre mi orgullo intelectual –explica el P. James-. Me di cuenta de que este muchacho joven, un recién convertido, había nacido en el Espíritu, mientras que yo, un católico tradicional, un sacerdote ordenado, permanecía en la carne”.

El Señor lo sana
En esos momentos, además, sintió una sensación de calor en el estómago y en los riñones. ¿Le estaría curando el Señor? Con todo, su mente estaba en otro lugar: ¿y si el joven comienza a revelar en voz alta sus pecados más escondidos? Todo llega:

– Jesús, tú eres quien lo llamó al sacerdocio, pero él está ofreciendo Misas con un corazón impuro y con manos impuras. Este sacerdote está teniendo mucha falta de perdón hacia muchos, dale la gracia de perdonar al prójimo y lávalo en tu preciosa sangre y dale un corazón más blanco que la nieve.

Llamar entre lágrimas al Señor
“Para entonces –explica el P. James- el mismo Espíritu Santo comenzó a acusarme de mis pecados. Yo no sabía que el muchacho había salido de la habitación para orar sobre otros. Vi una página blanca de papel enfrente de mí en la que estaban escritos claramente todos mis pecados, pecados que fueron confesados, y algunas veces escondidos en las confesiones debido al temor o vergüenza. Vi claramente a las personas a las cuales no había perdonado y con las que todavía no me había reconciliado en mi corazón».

Entre lágrimas dije: «Señor, no puedo liberarme de estos malos hábitos, yo soy incapaz. No puedo continuar, no puedo ser un sacerdote puro. Entre lágrimas empecé a llamar a gritos al Señor, a lo mejor era la primera vez que yo oraba llorando. Estaba en una absoluta confusión, no sabía si debía dejar el sacerdocio o continuar. El Espíritu me decía que si continuaba debía ser un sacerdote santo, una persona diferente».

«Pensé que las Misas ofrecidas en el pasado no habían sido aceptadas por el Padre en el Cielo y que ninguna de mis oraciones había sido escuchada por el Señor. Cuando fuese al Altar debería haber perdonado y reconciliado. Debería haber perdonado a los otros para que mis oraciones pudieran ser efectivas. ¡Pensé que era un ser miserable, completamente perdido!”

Y Cristo le dice…
En esos momentos, Jesucristo le habló claramente: James, tú eres mi sacerdote desde siempre. Incluso cuando Yo fui concebido en el vientre de mi Madre, tú estabas ahí como un sacerdote compartiendo mi Sacerdocio eterno. Yo te perdono todos tus pecados y te hago completamente nuevo.

El médico confirmó que estaba curado
Volvió en sí cuando una enfermera le llamó por su nombre. Le traía las medicinas, pero las rechazó porque se sentía curado. El doctor también insistió, pero al ver los evidentes cambios –podía levantarse, estaba con fuerzas, dormía sin somníferos…- decidió repetir todas las pruebas. Éstas fueron concluyentes.
El doctor “me llamó a su despacho y me enseñó los antiguos y los nuevos resultados de las pruebas clínicas, y me confirmó que mi riñón estaba completamente curado, que podía dejar de tomar las medicinas y que estaba dado de alta del hospital. Yo no sé cómo explicar la alegría que sentí en ese momento. Dije ‘alabado sea el Señor’, abracé al doctor y abandoné el hospital”.

Comienza como predicador carismático
La experiencia vivida en el hospital fue un romper aguas, un antes y un después en su vida. Tal y como le habían anunciado en el retiro sería a partir de ahora un predicador carismático. Renunció a su trabajo, incluso a la oferta que le hicieron sus superiores de los Misioneros de San Francisco de Sales, su congregación, de ir al extranjero a estudiar un doctorado.
Las rechazó porque el Espíritu Santo le dijo claramente: “Yo soy suficiente para ti”. El recién bautizado en el Espíritu Santo cambió de vida: de tímido y acomodado profesor pasó a ser predicador y apóstol de Jesucristo. Incansable y constante.

Una casa de retiros para miles de personas
Fundó la Charis Bhavan, en su Kerala natal, una casa para retiros que se ha convertido en un lugar de encuentro con Dios para miles de personas. Con programas de ayuda para resolver o, en última instancia, sobrellevar los problemas sociales, económicos, psicológicos, domésticos y espirituales.
Pero el P. James hace tiempo que decidió cruzar fronteras y se ha convertido en un predicador incansable por Sudamérica y USA, por Bosnia, Croacia, España, Francia, Suiza y centro Europa, por Asia e, incluso, en algunos países islámicos de la península arábiga.
Ha publicado libros, poemas, artículos y canciones que circulan por millares y han sido traducidos a innumerables idiomas. Entre sus libros se encuentran: "27 oraciones carismáticas", "Entra en el Arca" y "Eureka". Y entre sus artículos destacan algunos relativos a la incompatibilidad entre el Yoga y la fe cristiana.

Apóstol en toda ocasión

Quienes asisten a sus retiros son testigos de primera mano de la acción del Espíritu Santo sobre sus vidas, pero quienes se encuentran con él por el camino de la vida también son testigos de ese soplo divino.
En cierta ocasión, estando en el aeropuerto de Bombay esperando a subir al avión, había un joven europeo vestido como un hindú, de color azafrán y con ceniza en su frente, discutiendo con la policía. La razón era relativamente obvia: el joven pretendía subir al avión con sus dioses encima, es decir, con un ratón y una serpiente enroscada al cuello, que por supuesto estaban vivos. Ni que decir tiene que el joven estaba cargado de razones para hacerlo:

– Estos son mis dioses recibidos en la India y vosotros policías indios, ¿no me permitís ir con ellos?, les preguntaba a los agentes de aduanas.
Mientras los policías resolvían esta cuestión relativa a la fe y a las leyes, la gente comenzaba a desesperarse y a gritar. Allí se encontraba también el P. James, quien se puso a rezar por aquel joven tan despistado en cuestiones de fe. Movido por el Espíritu Santo, actuó:

– José, ¿no eres un católico alemán? ¿No estarás queriendo tomar a estas criaturas como tus dioses?, le preguntó mientras ponía la mano sobre su hombro.
– ¿Quién le ha dicho que me llamo José y que soy católico alemán?, le respondió con sorpresa. Sacando un crucifijo le explicó el sacerdote:
– Él es mi Dios, que me revela estas cosas por medio del Espíritu Santo.

Con lágrimas en los ojos le preguntó si estaba dispuesto a hablarle más sobre Jesús y el Espíritu Santo. Dijo que sí, pero le puso como condición que renunciase a aquellos animales. Él, como un niño, obedeció y tiró el ratón y la serpiente al cubo de la basura.
Durante el vuelo, el padre le explicó a José muchas cosas sobre Jesús y el Espíritu Santo. Él era un católico que había abandonado la fe para ir tras las mujeres, las drogas y el alcohol, y que había adoptado el hinduismo como forma de vida. Confesó que todo eso no había dado sentido a su vida y que le faltaba algo.
Terminó por confesarse y recibir la Comunión en una Misa que el P. James celebró en el hotel de Ryad, en Arabia Saudita. El joven estaba feliz y con lágrimas le dijo: Ahora mi sed y mi hambre de Dios han sido colmados con Jesús en la Comunión.

El P. James comenta, a raíz de este caso, que el sacerdote recibe muchas alegrías al perdonar los pecados de quienes estaban alejados de Dios: “Habría valido la pena haber nacido y haber sido sacerdote para confesar a este hombre pecador y después haber muerto al ver su alegría y su paz. ¡Vale la pena morir para dar vida!”.

PADRE JAMES MANJACKAL ✝️ 7 AÑOS de GRAN TRIBULACION 🌍 2026-2033

«Es hora de que Europa despierte y regrese al Señor Jesús, el único refugio y ayuda. Deben saber que hasta hace poco estos eran países católicos y cristianos. Ahora, en estos dos países, ni siquiera el 4% de la población asiste a la misa dominical, y este es el requisito mínimo para la identidad cristiana. Hay muchos niños sin bautizar, un gran número de hombres y mujeres conviven fuera del matrimonio, pocas personas se confiesan o reciben otros sacramentos, ¡y la oración familiar es inexistente! Es cierto lo que dijo el profeta Jeremías: 
“Han abandonado a Dios, la fuente de la vida”. ¡El divorcio, las uniones entre personas del mismo sexo, el aborto, la eutanasia y toda otra forma de inmoralidad están legalizadas en estos países! ¡Son como Sodoma y Gomorra! Entre sus habitantes no hay temor ni de Dios ni de los hombres. Ciertamente, el Señor no está complacido con estos ni con otros países similares. Creo que el castigo y la retribución de Dios se acercan», son las palabras del padre James Manjackal.

Ahora es el momento para que quienes ostentan el poder, y toda la población de estos países, vuelvan sus ojos al Señor y comiencen a invocar su nombre; porque todo aquel que invoca el nombre de Dios será salvo. Es tiempo de arrepentirse, cambiar de conducta y decidir vivir conforme a la voluntad de Dios. El Señor dice: «Vuelvan a mí y yo volveré a ustedes». Nuestro Dios, Jesús, es misericordioso y bondadoso. Cuando, tras el llamado de Noé, los ninivitas se arrepintieron, Dios se arrepintió y cambió su plan de destruirlos. Es tiempo de que la Europa cristiana despierte y regrese a las raíces de su vida y cultura, que son Cristo y el cristianismo. Necesita renunciar a la frialdad, la tibieza y la indiferencia hacia Cristo y la Iglesia, quienes son los únicos que tienen las respuestas y soluciones a los problemas de hoy. Si Europa reconoce su fe en Cristo vencedor, Él estará con los europeos y acabará con sus enemigos actuales, advierte el padre James Manjackal.

También es hora de que los líderes políticos de Europa se unan en Cristo para luchar contra el enemigo. Es lamentable que Europa esté dividida; el enemigo se aprovecha de estas divisiones. Ruego que Europa se una en la fe en Cristo y en la Iglesia, y que crezca en paz y prosperidad. Deseo y ruego que todos los cristianos europeos lleguen a conocer el poder de Cristo, su Salvador y Señor. Que María, Madre de Cristo y Reina de Europa, interceda por la salvación de Europa, dijo el Padre James Manjackal al mundo.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

PELÍCULAS "EL JUDAS", 1952 DIRIGIDO POR IGNACIO FERRÉS IQUINO y "EL BESO DE JUDAS", 1954 POR RAFAEL GIL


EL JUDAS
1952

Un individuo de malos sentimientos y peores acciones, dispuesto a todo con tal de satisfacer su avaricia y vanidad, se muestra descontento con el papel de Judas que encarna en la Pasión que tradicionalmente se representa en su pueblo. Él aspira a interpretar el papel de Jesús. El tema religioso (la Pasión de Esparreguera en Cataluña es el escenario) permitió que esta película se exhibiera en catalán durante los años del régimen autoritario de Franco (Después hablan los nazionalistas).
Excelente film de Ignacio Ferrés Iquino, uno de los directores y productor a la vez, más prolíficos e interesantes del cine español. “El judas” nos presenta un drama social que tiene su inspiración en la Pasión de Esparraguera. Una antigua tradición que proviene del siglo XV en esta pequeña población catalana, en la que participa todo el pueblo en una serie de representaciones, mundialmente famosas a día de hoy, de la Pasión de Cristo durante la cuaresma. La película pertenece a un tiempo en que el cine religioso era apoyado y subvencionado generosamente por el régimen de Franco (como en todo el mundo), e Iquino que atravesaba un mal momento económico se adscribió con este interesante trabajo que desde mi punto de vista, se presta a muchas interpretaciones, más allá de las que vigilaba la censura. Pues el film plantea soterradamente un mordaz crítica sobre la falsa caridad y la doble moral.

El cineasta que también participó en el guion, se sirve de los propios habitantes y actores aficionados de la representación, además del excelente trabajo profesional de Antonio Vilar como protagonista absoluto. El dilema moral que plantea este profundo drama, reside en cómo el perfil espiritual de un personaje pude influenciar al ser humano que lo interpreta, transformando progresivamente a un ser perverso. Si la obsesión por ese personaje ejemplar, termina contaminando positivamente la moral del actor y su personalidad en la vida real. Tema recurrente en otras películas americanas.

Y es que, ahí reside la grandeza del cine, que consiste en hacer posible lo improbable, porque Mariano Torné es un tipo que no tiene sentimientos cristianos y que hace el papel de Judas en la representación anual, un rol de malvado que debe a su reputación. Mariano es lo que se dice, una mala persona, un tipo agrio y mal encarado, corroído por la codicia y el egoísmo, capaz de esquilmar a su propia familia, un tipo despreciable que goza con el sufrimiento ajeno. Pero su vanidad es infinita y hará lo posible por encarnar el papel de Jesús, el más importante de la escena. Entonces es cuando la misma dirección del evento se divide a la hora de permitir a tal villano sus aspiraciones, por la ausencia del Jesús habitual.

Y aquí se articula lo que puede crear la magia del cine, que un hombre cruel sea capaz de redimirse. La grandeza de esta película se articula huyendo de la moralina habitual en el cine religioso, cine de historias bienintencionadas pero soporíferas y previsibles. Iquino concibe una historia que atrapa porque el villano se nos presenta cercano y está perfectamente dibujado, como decía Hitchcock: “Cuanto mejor está descrito el malo, más interesante y atractiva es la historia”. Iquino saca todo el jugo posible a este film, cercano al neorrealismo, pero que no renuncia a la ficción del personaje de Jesús, obligándonos a reflexionar sobre nuestro comportamiento personal con nuestros convecinos. Excelente puesta en escena, ilustrada con una excelente música sacra de Bach y Handel.


 
El Judas | Película Completa

EL BESO DE JUDAS, 1954

EL BESO DE JUDAS 1954

Por motivos ideológicos, filosóficos, sincera convicción o como un simple ejercicio literario, durante los siglos XIX y XX algunos autores abordaron la figura de Judas buscando hallar alguna justificación a sus actos.
En este contexto hay que situar "El beso de Judas", frase que, lo mismo que el nombre de su protagonista, está indefectiblemente unido al de traición.
Lo mismo que "Las memorias de Judas" (Petruccelli della Gattina, 1867), la obra de Gil describe a un Judas revolucionario, un nacionalista que está al frente de las revueltas judías contra Roma. De hecho lo vemos en una de las primeras escenas, con una actitud claramente política, rechazar las súplicas del padre de un joven revoltoso (Sancho) que va a ser ajusticiado por su participación en las algaradas.
Es decir que Judas de Keriot, como es nombrado en la cinta y de donde derivaría Iscariote, cree al pie de la letra que Jesús, "El Salvador de Israel", ha venido para "Restaurar el reino de Israel", para convertirse en "El Rey de los judíos". De ahí su decepción al comprender demasiado tarde que "Mi Reino no es de este mundo", que Tiberio y el resto de gobernadores romanos continuarán como siempre han hecho "Dándoles estiércol para recoger su oro".
Cinematográficamente contada en infinidad de ocasiones, la Pasión y muerte de Jesús se ofrece aquí con una perspectiva nueva, original, desde el desengaño de uno de los grandes protagonistas de la tragedia del Gólgota.
Naturalmente la dirección se centra en el personaje de Judas destacando su ambición y rebeldía, pero también su inteligencia y pragmatismo que le llevará, decepcionado, a traicionar al Maestro.
Magnífica la interpretación de Rivelles, como la del resto del elenco. Tal vez Rabal en su papel del centurión Licinio peque de cierta sobreactuación.
Gil debía tenerle tomada la medida a las películas religiosas, pues el año anterior había estrenado "La guerra de Dios", otra obra excelente.
"El beso de Judas" es para nosotros una de las mejores representaciones de la Pasión de Cristo. Dramática, realista, sobrecogedora.
Como acertadamente señalan otras críticas, si la cinta se hubiera hecho en cualquier otro sitio bajo la dirección de un apellido de campanillas no habría Semana Santa que no la pasasen las televisiones y, en consecuencia, los votantes de FA se contarían por miles y no con poco más de un par de cientos.
Una gran película española de los 50 que merece ser reivindicada.