EL Rincón de Yanka

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

CALENDARIO DE ADVIENTO 2017








martes, 21 de noviembre de 2017

📗🎬 EL PASTOR DE LAS COLINAS (THE SHEPHERD OF THE HILLS




Pocas obras de ficción estadounidense han demostrado ser duraderamente populares como The Shepherd of the Hills de Harold Bell Wright. La novela de Wright, publicada por primera vez en 1907, fue un best seller instantáneo; en 1918 el libro había vendido más de dos millones de copias; el año siguiente fue adaptado para la pantalla silenciosa (la primera de cuatro versiones cinemáticas); ya mediados de la década de 1920 Wright se estableció como el novelista estadounidense de mayor éxito comercial de todos los tiempos. La convincente y conmovedora historia de Wright de un extraño que comienza una nueva vida en el aislado mundo del ficticio Mutton Hollow se basa en su trabajo como pastor protestante y su familiaridad con la cultura pionera de los colonos en la región montañosa de Ozark en el sur de Missouri. La novela es emocionante y elegíaca, misteriosa y melodramática.


‎'El pastor de las colinas' (The shepherd of the hills, 1941), de Henry Hathaway es un obra de cautivadora y radiante armonía, que refrenda como en ciertas obras el cine de Hathaway transitaba senderos cercanos a los de John Ford, por ejemplo en su equilibrada conjugación de tonos, entre la comedia y el drama, entre lo siniestro y lo solar; o su enfoque sobre las comunidades en el conflicto entre progreso y tradición. Magnifico el technicolor de Charles B Lang y W Howard Green. Y mencionar la labor de ese gran actor que fue Harry Carey, que fue una estrella del western en la época y que precisamente en esos años trabajó en varios de ellos con Ford.


La película habla sobre el miedo a lo desconocido, los rencores del pasado y la fuerza de los lazos familiares. Pero, sobre todo nos habla de los prejuicios y de nuestras condenas y autocondenas, de nuestras represiones impuestas por nosotros mismos. 




Habitualmente nos convertimos en víctimas o verdugos de nuestro dolor, nos resistimos a aceptar las cosas tal cual son. Nos condenamos con pensamientos negativos, sin darnos cuenta de que somos en gran parte creadores de nuestro sufrimiento.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es casi opcional. No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Como nos sentimos depende en gran parte de la interpretación que hacemos de la realidad y no de la realidad misma.

Los pensamientos no son los hechos, pero los vivimos y actuamos como si lo fueran. Construimos grandes mentiras y nos convencemos de que son la verdad y seguimos adelante, alejándonos de la verdadera felicidad. Creemos que el horizonte está lejos y de donde más lejos estamos es de nosotros mismos.
Queremos vender una imagen que no somos y terminamos engañándonos a nosotros mismos. Cuando vamos por la vida mostrándonos extremadamente vulnerables, carentes de estima y de amor propio, quedamos mucho más expuestos frente a las circunstancias y mucho más influenciables por nuestro entorno familiar, social y laboral. Lo que piensen los demás empieza a ser más importante que lo que pensamos nosotros mismos.

Y para no seguir sintiéndonos desnudos, poco a poco nos vamos vistiendo con las creencias de la mayoría, y empezamos a pensar y a actuar según las normas socialmente más valoradas, aunque no seamos felices, aunque en el fondo estemos solos, porque la carencia común es más invisible y es más fácil de sobrellevar. Sin embargo por dentro seguimos sintiéndonos faltos de autoestima.
La falta de autoestima tiene graves consecuencias, tanto en nuestra forma de interpretar y comprender el mundo como en nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás. A veces la falta de autoestima obliga a muchas personas a compensarse emocionalmente, mostrándose de adultas orgullosas y soberbias. Poderosas y competentes.




lunes, 20 de noviembre de 2017

📘 DE PAVÍA A ROCROI, LA SENDA DE LOS TERCIOS Y LA HISTORIA ILUSTRADA DE LA LEGENDARIA INFANTERÍA



LA SENDA DE LOS TERCIOS
LAS LANZAS 

Fernando Martínez Laínez

Empecé a escribir este libro de Las Lanzas alrededor de una idea que incluía dos protagonistas encuadrados en el momento histórico culminante de la guerra de Flandes a principios del siglo XVII. Los personajes de mi novela son Ambrosio de Spínola y Alonso de Montenegro, y lo que me propuse fue crear con ellos una especie de alternancia de personalidades que se complementan en la aceptación del destino que les ha sido impuesto. Ambos reflejan el contraste entre la realidad histórica, encarnada en Spínola, y la ficción, simbolizada en Montenegro. Uno es el patricio genovés, condottiero de vocación, personaje quijotesco dispuesto a sacrificar su fortuna por la gloria militar. El otro, un español cualquiera, hijo de familia hidalga de modesta cuna, al que las circunstancias empujan a combatir en Flandes. Una guerra no buscada, en la cual Montenegro se siente partícipe, en forma un tanto inconsciente, de los valores de una España agotada y al borde de la derrota, pero que todavía mantiene la fidelidad a unas banderas que ha prometido defender. Sabe que los españoles de los tercios no son ángeles, pero sus enemigos de Flandes no les van a la zaga en fechorías, injusticia y crueldades. Crímenes por crímenes, elige permanecer leal a sus camaradas y no se plantea desertar ni traicionarlos.

En la idea que yo tenía del personaje quería dejar claro que Montenegro debía ser ante todo un soldado comprometido no solo con su país, sino también, por una cuestión de lealtad personal, con su “señor” y general Ambrosio de Spínola. En el caso de Montenegro no se trata de un sicario ocasional o un mercenario al servicio de nobles caprichosos. Ante todo, era un combatiente de los tercios de aquel tiempo (la mejor infantería de la época), que pasó los años de juventud con sus camaradas y aceptó resignado retirarse a morir solitario y pobre, pero conservando la honra. Igual que muchos viejos combatientes españoles de aquel tiempo, que pasaban de empuñar largo tiempo la espada al estoicismo conventual y la contemplación serena de su propia muerte.
"Son momentos que marcarán el cenit y la ruina de un país cuyo poderío económico y militar pasa del auge a la profunda miseria en menos de medio siglo"
Las Lanzas es también una novela sobre el modo de vivir y pelear de los tercios de Flandes, y la primera parte de una trilogía con la que pretendo resumir el balance histórico del ascenso y caída de España en la Europa del siglo XVII. Son momentos que marcarán el cenit y la ruina de un país cuyo poderío económico y militar pasa del auge a la profunda miseria en menos de medio siglo, y está a punto de ser desmembrado en tiempos de Felipe IV y Carlos II.

En cuanto al contenido formal de la obra, he tratado de configurar el argumento como una especie de rompecabezas de voces y ecos diferentes, utilizando personajes, situaciones, palabras y expresiones propias del espacio temporal en que transcurre la acción.

Es una técnica que ya he utilizado en otras novelas históricas como El náufrago de la Gran Armada o El rey de Maestrazgo, y que me permite generar una panorámica amplia de sucesos sin recurrir a excesivas descripciones, balanceando situaciones y personajes, creando con ellos una especie de espiral con saltos de tiempo y espacio que en ocasiones fragmentan la estructura lineal del relato, al igual que ocurre con la realidad de nuestros propios pensamientos, que siempre es fragmentaria y parcial.
"Otro autor imprescindible para el marco histórico de la guerra en los Países Bajos es el hispanista Geoffrey Parker, con títulos ya clásicos, como El ejército de Flandes y el Camino Español."
Escribir la novela Las Lanzas exigía una carga de documentación importante y para ello recurrí a unas cuantas obras fundamentales, entre las que se cuentan la biografía sobre Spínola de Antonio Rodríguez Vila, un tanto añeja, pero que todavía sigue siendo referencia importante, o el testimonio coetáneo del jesuita Hermann Hugo, colaborador y confidente del propio Spínola. Junto a ellos, otro autor imprescindible para el marco histórico de la guerra en los Países Bajos es el hispanista Geoffrey Parker, con títulos ya clásicos, como El ejército de Flandes y el Camino Español. Sin olvidar al gran teórico René Quatrefages, con su libro sobre los tercios y la revolución militar moderna, lo que él llama “el crisol español”.

No hay muchos estudios, sin embargo, que hayan indagado ampliamente en la figura de Ambrosio de Spínola. En España, su bibliografía personal es más bien escasa y la suma de sus méritos, en cualquier caso, están muy por debajo de su renombre, aunque eso es algo que, a través de los tiempos y como si fuera una maldición, se repite en España con la mayoría de los hijos que más la han defendido.

De Pavía a Rocroi. 
Los tercios españoles

Si, siguiendo a Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, habría que considerar a los tercios como un instrumento esencial de la política de los Austrias. Macedonia tuvo sus falanges. Roma, sus legiones. Y España, sus tercios. Siempre mal pagados, siempre blasfemando bajo los coletos atravesados por una cruz roja, los tercios enmarcan con sus picas un período fulgurante de la historia de España, para acabar muriendo bajo sus banderas desgarradas en una larga agonía en los campos de batalla europeos y, de forma más dolorosa, en la memoria de sus compatriotas. De ahí el colosal aporte historiográfico que supuso la publicación en 1999 de De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles, de Julio Albi de la Cuesta, una obra seminal que recuperaba del olvido a “aquellos hombres que fueron tan famosos y temidos en el mundo, los que avasallaron príncipes, los que dominaron naciones, los que conquistaron provincias, los que dieron ley a la mayor parte de Europa”.

Desperta Ferro Ediciones reedita este clásico imprescindible e imperecedero que plantea un recorrido por la historia de los tercios, célebres soldados de infantería de la Monarquía Hispánica, desde sus orígenes y nacimiento en los albores de la modernidad hasta su injustificada transformación con el cambio dinástico a comienzos del siglo XVIII, por su organización, armamento y tácticas, por la vida cotidiana, el espíritu de cuerpo y la disciplina y, por supuesto, por su experiencia de combate ya en los mortíferos campos de batalla, ya en las penosas trincheras de asedio, ya en los traicioneros puentes de las armadas. Y lo hace imprimiendo su sello de marca, dotando a De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles de vívidas imágenes y detallada cartografía histórica ausentes en la edición original.
“Es una magnífica noticia que se rescate este clásico, porque De Pavía a Rocroi es una obra maestra, imprescindible en toda buena biblioteca histórica. Con este libro espléndido, Julio Albi consiguió un relato fascinante del auge y ocaso de la que fue mejor infantería del mundo”. Arturo Pérez-Reverte

Historia ilustrada de 
legendaria infantería español

En este libro José Javier Esparza relata con extraordinaria épica la aventura de la infantería española desde los tiempos del Gran Capitán, a principios del siglo xvi, hasta la disolución formal de los tercios dos siglos después. 

La pluma de José Javier Esparza y el pincel de José Ferre Clauzel, como si ambos hubieran estado allí- quizá lo estuvieron- nos explican cómo se construyó el mejor ejército del mundo, quiénes eran aquellos hombres y aquellas mujeres, cómo combatían, cómo vestían, como vivían y cómo morían, por qué y desde cuándo los tercios se llamaron así, cómo se usaban un arcabuz y una pica, por qué hacíamos la guerra en Italia, cómo peleaba la primera infantería de marina de la historia y cómo se hacía un asedio en Flandes. 

Una lección de historia militar que es también un fascinante paseo por dos siglos de Historia de España.




domingo, 19 de noviembre de 2017

CAPITANES INTRÉPIDOS (CAPTAINS COURAGEOUS)




Capitanes Intrépidos 


La regalada vida de Harvey, el malcriado y consentido hijo de un multimillonario magnate, cambiará de golpe cuando se vea a bordo del pesquero We're Here, en el que descubrirá los rigores y las penurias de la vida en alta mar, y sobre todo, el valor del trabajo, la disciplina y la camaradería. Además de una novela de aventuras, "Capitanes intrépidos" es una historia sobre la madurez, la responsabilidad y el sentido del deber.

Publicada en 1897, Capitanes Intrépidos (Captains Corageous), del británico Rudyard Kipling, es una novela de aventuras clásica, con la acción y el desarrollo típicos del género, poseedora de un ritmo muy vivo y un estilo vigoroso, pero que además del propósito lúdico tiene una clara intención moralizante, enfocado al público juvenil.

Destacan los mensajes positivos que transmite (lo que hoy llamamos valores), la caracterización de los personajes, la cuidada ambientación, su desarrollo vivaz y, como veremos, el haber sido eclipsada en popularidad por su versión en celuloide.


El resumen es sencillo, porque la historia os sonará: 

Harvey es un joven repelente, arrogante y presuntuoso, hijo de un multimillonario magnate de los transportes. Su padre, centrado en sus negocios, apenas le presta atención y le concede una vida fácil llena de lujos (con apenas dieciséis años tiene doscientos dólares de la época al mes para sus gastos, cuando el sueldo de un obrero podía ser de treinta o cuarenta como mucho). En un viaje a bordo de un enorme trasatlántico, se cae por la borda, mareado por un fortísimo cigarro que se fuma para impresionar a otros viajeros. 


Es recogido por Manuel, un marinero portugués que pertenece a la tripulación del pesquero We're here, capitaneado por el veterano Disko Troop. Una vez a bordo, comienza por comportarse de forma déspota y exigente, pero tras ser puesto a raya por Troop, termina sirviendo como grumete, amistando con Dan (el hijo del capitán), madurando a marchas forzadas, disfrutando de la vida a bordo y de la camaradería del resto de marineros, sintiéndose orgulloso de sus logros, saboreando la sensación de pertenencia a un colectivo y, en resumen, cambiando y convirtiéndose en una mejor persona, un «joven adulto» despierto, maduro y voluntarioso que reniega de su vida anterior. 
Si debo destacar un elemento definitorio de esta novela (tema moral aparte, del que hablaremos) es su ritmo ágil, su amenidad, lo rápidamente que transcurre todo, convirtiéndolo en una lectura muy agradable que, ayudada por su delicioso tono de aventura clásica, de novela de viajes, y por su ambientación «exótica», hacen que se lea con rapidez y resulte liviana, pudiéndose devorar en un par de tardes. 
Kipling conoció los Estados Unidos, que recorrió, y para su libro se vale de la mítica industria pesquera del Estado de Massachusetts (en cuyas costas comienzan Moby Dick y Las aventuras de Arthur Gordon Pym), radicando al We're Here en una localidad llamada Gloucester, sede de la flota bacaladera en la que destaca, entre todos, el barco del capitán Disko Troop. Si bien la pesca del bacalao no tiene el exotismo ni la épica de otras grandes odiseas marinas, el autor consigue darle un cariz heroico, convirtiéndola en una lucha del hombre contra los rigores del Atlántico, y en una persecución casi frenética de los bancos de peces, a los cuales el experimentado Troop y su tripulación casi parecen presentar batalla en vez de pescarlos. 

Kipling muestra a la marinería como un colectivo unido, como un universo propio con sus reglas, tradiciones, usos y costumbres, con sus rencillas, bromas y enemistades (los de Gloucester sienten una especial antipatía por los marineros franceses), pero que siempre disfruta del ambiente de trabajo y de competencia que se propicia cuando barcos de tan distintas procedencias y nacionalidades se dan cita en un caladero para hacerse con el precioso pescado, y donde el mayor orgullo es llenar hasta arriba de bacalao salado las bodegas y regresar al hogar antes que los otros barcos. 

Hi, Hi, Yoho. 
¡Mandad vuestras cartas!
¡Hemos gastado toda la sal, 
hemos levado el ancla!
Aferrad vuestras velas mayores,
volvemos a la patria con mil quinientos quintales
y otros mil quinientos quintales.
Mil quinientos quintales hasta los topes

El resumen es sencillo, porque la historia os sonará: Harvey es un joven repelente, arrogante y presuntuoso, hijo de un multimillonario magnate de los transportes. Su padre, centrado en sus negocios, apenas le presta atención y le concede una vida fácil llena de lujos (con apenas dieciséis años tiene doscientos dólares de la época al mes para sus gastos, cuando el sueldo de un obrero podía ser de treinta o cuarenta como mucho). En un viaje a bordo de un enorme trasatlántico, se cae por la borda, mareado por un fortísimo cigarro que se fuma para impresionar a otros viajeros. Es recogido por Manuel, un marinero portugués que pertenece a la tripulación del pesquero We're here, capitaneado por el veterano Disko Troop. Una vez a bordo, comienza por comportarse de forma déspota y exigente, pero tras ser puesto a raya por Troop, termina sirviendo como grumete, amistando con Dan (el hijo del capitán), madurando a marchas forzadas, disfrutando de la vida a bordo y de la camaradería del resto de marineros, sintiéndose orgulloso de sus logros, saboreando la sensación de pertenencia a un colectivo y, en resumen, cambiando y convirtiéndose en una mejor persona, un «joven adulto» despierto, maduro y voluntarioso que reniega de su vida anterior. 

Dentro de todos estos personajes, Harvey es, evidentemente, el protagonista, y la historia, narrada en tercera persona, versará sobre él, siendo el eje argumental la transformación que sufrirá a lo largo del relato, de joven burgués indolente a avispado grumete amante de la rigurosa y fatigosa vida de un barco pesquero. Será al final del libro cuando esta intención moral de Kipling se haga más notoria, y vemos a través de los logros de Harvey, de cómo reconduce su vida y de cómo desprecia los lujos y la frivolidad de su existencia pretérita, que el autor desea exaltar las virtudes del trabajo duro y disciplinado, así como la importancia de la figura paterna en la educación de los niños. 

Porque Disko Troop, que se presenta como antítesis del padre de Harvey, no sólo es el capitán del We're Here, sino que es también el padre de Dan (el grumete que se convertirá en el inseparable amigo y apoyo de Harvey) al que trata con exigencia y con rigurosidad, pero con justicia, y al que no descuida un momento. Troop es, en general, una figura paterna, en cuanto se desvela por su tripulación, la cual le trata con admiración y respeto, que se extienden a toda la flota bacaladera, en la que es un referente por su experiencia y su habilidad. 

El valor de la camaradería, de la confianza en los otros miembros de la tripulación, personas de las que puede depender la propia vida, y cuya vida depende de la de uno, es otro de los elementos morales que vemos claramente en esta novela. Que Harvey comprenda la importancia de su responsabilidad para con el grupo es algo que Kipling maneja como motor de la trama, y a la par que aprende a desenvolverse en el entorno, que muestra el proceso de maduración y de metamorfosis del protagonista. 

Así que Capitanes intrépidos es, en resumen, una novela de viaje personal, un "bildungsroman" (novela de formación) en el que Harvey es arrancado de su existencia y expuesto a un viaje tanto físico como vital, haciéndole madurar y desarrollar habilidades que le permitan completar airoso su aventura, de la que saldrá fortalecido como individuo. De tal manera que el autor, valiéndose de un argumento emocionante, una ambientación atractiva y de un estilo narrativo ameno y animado, crea una historia que es un clásico de la literatura que recomiendo leer a los amantes de las grandes novelas de aventuras decimonónicas y que puede resultar una lectura más que agradecida para cualquiera. 

Entre todas las licencias artísticas que Victor Fleming se tomó para articular su versión de Capitanes Intrépidos, brilla con especial intensidad la escena de Manuel cantando, acompañado por su zanfoña, la canción «Ah oh little fish, don't cry, don't cry...» [Vídeo]

Que tiene una curiosa historia detrás. Si bien está compuesta por dos señores que se llaman Gus Khan y Franz Waxman, hay, al menos, tres posibles precedentes:

1) La canción navideña popular catalana titulada El noi de la mare, cuya interpretación más famosa (casi diré recuperación, pues se basa en una pieza del siglo XVI) es obra del compositor y guitarrista catalán Miguel Llobet. [Vídeo]
2) La canción de cuna tradicional australiana The Little Fish, muy extendida en North Queensland, pero a la que atribuyen origen portugués. [Vídeo]
3) La pieza Gaitas, del compositor y guitarrista Santiago de Murcia, madrileño, que compuso diversas piezas de inspiración gallega. Se incluye en Folías Galegas, de su Códice Saldivar IV, de 1732. [Vídeo (atentos a partir del minuto 1:40)]