EL Rincón de Yanka: IDEOLOGISMO

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domingo, 2 de agosto de 2026

LIBRO "DE ESPALDAS A DIOS": 👿👥 GUÍA DE DISCERNIMIENTO PARA LA NUEVA ERA, EL YOGA Y OTROS ESPIRITUALISMOS POSMODERNOS por P. GUSTAVO LOMBARDO, IVE


DE  ESPALDAS  A  DIOS

GUÍA DE DISCERNIMIENTO PARA LA NUEVA ERA, 
EL YOYA Y OTROS ESPIRITUALISMOS POSMODERNOS

Vivimos en una época de gran búsqueda espiritual… pero también de gran confusión.
El yoga, el mindfulness, el reiki y muchas corrientes de la llamada Nueva Era se presentan como caminos hacia la paz interior, la sanación y el crecimiento espiritual. Millones de personas las practican convencidas de que son compatibles con la fe cristiana. Pero surge una pregunta inevitable:

¿Conducen realmente a Dios?

En "De espaldas a Dios", el P. Gustavo Lombardo ofrece una guía clara y profunda de discernimiento cristiano para comprender el origen, las ideas y los peligros espirituales de estas corrientes.

Fruto de años de estudio, investigación y experiencia pastoral, este libro analiza:

• las raíces gnósticas y esotéricas de la Nueva Era
• la relación entre yoga, mindfulness, reiki y espiritualidad oriental
• el trasfondo filosófico y religioso de estas prácticas
• sus incompatibilidades con la fe cristiana
• y las infiltraciones de estas ideas en la cultura moderna e incluso en ámbitos católicos

Desde la filosofía, la teología y la tradición de la Iglesia, estas páginas iluminan con la verdad del Evangelio uno de los fenómenos espirituales más influyentes de nuestro tiempo.
Una obra indispensable para quienes desean comprender, discernir y defender la fe cristiana frente a las nuevas espiritualidades contemporáneas.
«La Nueva Era no tiene ninguna novedad; es solo nostalgia (y reviviscencia) del antiguo paganismo, del esoterismo, del ocultismo y del gnosticismo que la luz del Evangelio logró disipar parcialmente durante algunos siglos y que ahora vuelve a cernirse sobre el mundo ensombrecido por el crepúsculo de la civilización que nos toca vivir».

— P. Miguel Ángel Fuentes, IVE, del Prólogo.

Prólogo: No hay nada nuevo bajo el sol

«No hay nada nuevo bajo el sol», dice con mucha sabiduría el Eclesiastés (1,9). Y la «Nueva Era» no es una excepción.
Esta tiene de «nueva» solo el nombre. De hecho, no es más que la «Vieja Era» que enfrentaron los Apóstoles vendida al hombre ignorante de hoy como si recién saliera del horno.

Ya los antiguos adoraban la luna y el sol, endiosaban los ríos y los bosques, se dejaban guiar por druidas y brujas, creían en las runas y piedras mágicas, estaban convencidos de que transmitían poderes y energías, estaban repletos y agobiados de supersticiones, se cargaban de rituales para alejar a los demonios y a las sombras malignas que los atormentaban, bailaban y se drogaban para entrar en contacto con la divinidad, invocaban a los muertos, identificaban la experiencia mística con el espasmo genital, preparaban pócimas mágicas, invocaban demonios y duendes, imponían manos, se dejaban cabalgar por entidades desconocidas y practicaban la adivinación. San Pedro, recordando a los cristianos provenientes de la gentilidad su antigua situación, la describía diciendo: «ya habéis pasado bastante tiempo obrando conforme al querer de los
gentiles, viviendo en desenfrenos, liviandades, crápulas, orgías, embriagueces y en cultos ilícitos a los ídolos» (1 Pe 4,3). 
La Nueva Era no tiene ninguna novedad; es solo nostalgia (y reviviscencia) del antiguo paganismo, del esoterismo, del ocultismo y del gnosticismo que la luz del Evangelio logró disipar parcialmente durante algunos siglos y que ahora vuelve a cernirse sobre el mundo ensombrecido por el crepúsculo de la civilización que nos toca vivir...

San Pablo resumió a Timoteo todo este potaje con una expresión muy feliz: «fábulas profanas y cuentos de viejas» (1Tim 4,7). También calificó muchos de estos fenómenos como  provenientes de «espíritus de error y enseñanzas de demonios» (1 Tim 4,1).

Lo único realmente nuevo que ha conocido el mundo desde su creación se cifra en Jesucristo. Él es el «Hombre Nuevo» (Col 3,10), y su doctrina, la «Ley Nueva» o «Nueva Alianza» (Hb 8,13). Porque tanto Aquél como ésta son kainós, adjetivo con que los griegos calificaban lo que es nuevo en sentido de novedoso, nunca antes visto, original, inaudito. Cristo sí que es nuevo en el sentido más propio de la palabra, porque es Dios que se hace hombre en un momento histórico y en un lugar concreto del mundo (y en un seno perpetuamente virginal, cosa jamás vista, ni antes ni después); y todo lo hecho por Él participa de su inequívoca e inagotable novedad, en particular el hombre renovado por su gracia que se hace, mediante esta, una «criatura nueva» que deja atrás la antigua, marchita y pecadora (2 Co 5,17). «Hoy hemos visto cosas increíbles», decían los testigos de la vida y milagros de Cristo (Lc 5,26); «Jamás se vio cosa igual en Israel», exclamaban otros (Mt 9,33).

En cambio, las novedades que pretende ofrecer la Nueva Era son nuevas en otro sentido que los antiguos griegos designaban con un calificativo diferente: neós. Neós es lo nuevo sin novedad; algo ya visto hasta el cansancio, pero vuelto a proponer por enésima vez ante nuestros ojos. Es nuevo porque aparece ahora, pero es la repetición de algo que ya estuvo aquí antes. Es una nueva puesta de sol, igual a la que vimos ayer y antes de ayer... y hace cientos de años nuestros abuelos. Un pañuelo nuevo es un pañuelo sin usar que no se diferencia en nada del que acabamos de arrojar al basurero, usado y cargado de manchas.

Por eso, todo cuanto ofrece la Nueva Era son errores viejos, engaños rancios, trucos trasnochados... De hecho, mucho de lo suyo fue inventado por la «Serpiente antigua», como designa san Juan a Satanás (Ap 12,9; 20,2; también ella calificada de marchita y anticuada), quien intentó establecer una «nueva era» en el mismo Paraíso terrenal, fascinando a Adán y a  Eva y tratando de convencerlos de sentar un nuevo hombre de espaldas a Dios (cf. Gn 3) Y bien sabemos cómo terminaron los tres novadores. Nuevo significa aquí, simplemente, que lo viejo —que, según san Pablo, «ya pasó» por obra de Cristo (2 Co 5,17)— intenta volver al rodeo aprovechando la desorientación del hombre que ha apostatado del Evangelio y camina por este mundo, según Isaías, «palpando como ciego la pared, a tientas como quien no tiene ojos, tropezando en pleno día como si fuera noche y habitando en tinieblas como los muertos» (Is 59,10).

La Nueva Era ha sido posible por la crisis de fe que afecta al hombre de nuestro tiempo. Es un fenómeno múltiple, turbulento, movedizo y efervescente como los gusanos convulsivos de un cuerpo en descomposición, porque se origina en la putrefacción de la fe. Se la enfrenta, por tanto, volviendo a la frescura y solidez de la fe en Cristo, que mana mansa de su boca como las aguas de Siloé (Is 8,6).

Deseamos que estas páginas ayuden a muchos a hacer este camino hacia el Hombre-Dios, Nuevo y Eterno, que no envejece ni pasa de moda y eterniza lo que toca.

P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

Yoga en centros ignacianos, mindfulness en parroquias, reiki como «imposición de manos» alternativa: el P. Lombardo documenta en su nuevo libro cómo la Nueva Era se ha colado en la vida espiritual católica en autores como Pablo d'Ors y Javier Melloni, S.I.

El yoga, el mindfulness, el reiki y otras propuestas de espiritualidad alternativa se han instalado en la vida cotidiana de millones de personas, también de católicos practicantes. 
¿Son caminos legítimos hacia la paz interior o sucedáneos que desvían de la fe? Son preguntas relevantes especialmente cuando hay indicadores cualitativos y cuantitativos que muestran, al menos, «un giro espiritual» en la juventud.

El P. Gustavo Lombardo, sacerdote argentino del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), lleva años estudiando la cuestión. Ordenado en 2005, ha dedicado buena parte de su ministerio a la predicación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, apostolado que desarrolla también a través de la página Ejercicios Espirituales Online, en funcionamiento desde 2007. Su investigación sobre la incompatibilidad entre el yoga y los Ejercicios Espirituales, realizada en el marco de un Máster en Ciencias Sociales y Humanísticas por la Universidad Abat Oliba CEU (Barcelona), fue el germen de un libro que ahora ve la luz: una guía de discernimiento que rastrea las raíces gnósticas de la Nueva Era y sus infiltraciones en la cultura, en la espiritualidad e incluso en la teología católica: De espaldas a Dios: Guía de discernimiento para la Nueva Era, el Yoga y otras espiritualidades posmodernas

Desde los fundamentos filosóficos hasta el análisis de autores y prácticas concretas, la obra ofrece herramientas para reconocer lo que el P. Miguel Ángel Fuentes, IVE, describe en el prólogo como una realidad que no tiene nada de nueva: «solo nostalgia (y reviviscencia) del antiguo paganismo, del esoterismo, del ocultismo y del gnosticismo que la luz del Evangelio logró disipar parcialmente durante algunos siglos y que ahora vuelve a cernirse sobre el mundo ensombrecido por el crepúsculo de la civilización que nos toca vivir».

Padre, ¿qué lo llevó a escribir este libro?

Viviendo en Argentina, ya hace unos 15 años atrás, tenía cierta curiosidad sobre qué sería esto del yoga, que ya se empezaba a escuchar. Al llegar a España pude constatar algo que me dolió mucho: en no pocos centros de espiritualidad ignaciana, los Ejercicios Espirituales de San Ignacio eran sustituidos o mezclados con prácticas de la Nueva Era: yoga, mindfulness, meditación zen.
Llevo veinte años predicando Ejercicios y sé lo que valen (es algo que hacemos como familia religiosa); ver cómo se los desnaturaliza fue el detonante. Empecé a investigar en un máster sobre el tema, y el trabajo de fin de máster se convirtió en este libro de 460 páginas.

¿Qué es exactamente la Nueva Era? ¿No es simplemente una moda inofensiva?

Es exactamente lo contrario de inofensiva. La Nueva Era no tiene ninguna novedad; es la resurrección del antiguo gnosticismo —la pretensión de alcanzar la divinización por medios puramente naturales— revestida con lenguaje moderno. Sus raíces pasan por la Cábala, la masonería y la teosofía de Helena Blavatsky. Su denominador común es el panteísmo —todo es Dios— y el monismo —no hay distinción entre Creador y criatura—, lo cual es radicalmente incompatible con la fe católica. Ya en 2003 la Santa Sede publicó el documento Jesucristo portador del agua de la vida advirtiendo sobre sus peligros.

Usted dedica el capítulo más extenso del libro al yoga. ¿Por qué dice que es incompatible con la fe católica? Mucha gente lo practica «solo como ejercicio físico».

Esa es precisamente la trampa. El P. Joseph-Marie Verlinde, científico belga que fue discípulo de un gurú en la India durante tres años, cuenta que su maestro, Maharishi Mahesh Yogi, se reía de los occidentales que practicaban yoga «solo para relajarse». Les decía: «Sois asombrosos: practicáis esas técnicas sagradas buscando en ellas unos efectos periféricos a los que nosotros damos la menor importancia, y no prestáis la menor atención a las transformaciones profundas que producen en vosotros».
Las técnicas producen sus efectos espirituales queramos o no. No se puede separar la postura del sistema religioso que la sustenta: el yoga es un camino de fusión con lo “divino impersonal”, exactamente lo contrario de la relación personal con Dios que propone el cristianismo.

¿Y qué hay del mindfulness? Se lo presenta como algo científico y neutral.

Eso es un maquillaje muy bien hecho. El mindfulness nació como práctica de meditación budista orientada a alcanzar la iluminación. El monje vietnamita Thich Nhat Hanh lo trajo a Occidente en los años 60, y luego Jon Kabat-Zinn le quitó la etiqueta religiosa para meterlo en hospitales y universidades. Pero el propio Kabat-Zinn ha reconocido que el mindfulness es «el corazón de la meditación budista». Además, estudios científicos recientes documentan efectos adversos significativos. San Juan Pablo II fue muy claro al decir que el budismo es «en gran medida un sistema ateo» y que su camino de salvación es «contrario» al cristiano.

¿Hay exorcistas que confirmen los peligros espirituales de estas prácticas?

Varios, y con casos concretos. El P. Gabriele Amorth, probablemente el exorcista más conocido del mundo, aunque haya fallecido hace unos años; el P. Chad Ripperger en Estados Unidos, que ha visto personas poseídas por practicar yoga; el P. Andrés Esteban López Ruiz, exorcista de la Arquidiócesis de México; y otros en España, Chile y Canadá. El propio Verlinde descubrió que estaba poseído durante una Misa celebrada por un exorcista, después de años de practicar «el más puro yoga». Yo mismo conozco dos casos de posesiones vinculadas al yoga.

Usted también trata el reiki. ¿Es una invocación directa del demonio como se oye decir a menudo?

No en el sentido de que el practicante invoque conscientemente a Satanás. El mecanismo es más sutil: el reikista se abre a una «energía vital universal» de origen indeterminado, suspendiendo el juicio crítico. Como esa fuerza no procede de Dios ni de la gracia, esa apertura deja al sujeto expuesto a influencias del maligno, que, como dice San Pablo, «se disfraza de ángel de luz». El diablo imita la imposición de manos sacramental con una imposición de manos que viene de él.

La cuarta parte del libro es la más delicada: analiza la infiltración de la Nueva Era en la teología católica. ¿Puede dar algún ejemplo?
Analizo en detalle a dos autores: Pablo d'Ors, sacerdote secular de Madrid, y Javier Melloni, S.I. En el caso de d'Ors, bajo lenguaje aparentemente cristiano, propone una espiritualidad donde la conciencia reemplaza a Dios, el pecado se reduce a ignorancia, el sufrimiento pierde su valor redentor y la salvación viene por «el despertar interior» y no por la gracia.
Es una espiritualidad gnóstica, monista y panteísta con ropaje católico. En cuanto a Melloni, disuelve la divinidad única de Cristo en un «Cristo cósmico» accesible a todas las religiones. Propone mezclar los Ejercicios ignacianos con prácticas orientales, desnaturalizándolos por completo.
También dedica un capítulo a Teilhard de Chardin. ¿No ha sido rehabilitado por la Iglesia?

Marilyn Ferguson menciona a Teilhard en veintiséis ocasiones a lo largo de su libro La conspiración de Acuario, conocido como “La biblia de la Nueva Era”. Además, la autora envió un cuestionario a más de doscientas personas y obtuvo ciento ochenta y cinco respuestas, y concluye que “Teilhard aparece como la figura más citada por los Conspiradores de Acuario” entre cuantos ejercieron sobre ellos un influjo profundo, por encima de Aldous Huxley, Carl Jung y Abraham Maslow.
En cuanto a la rehabilitación a la que Ud. hace mención, si bien hubo algún intento, no hay rehabilitación alguna. Teilhard recibió dos condenas del Santo Oficio: un decreto en 1957 que ordenó retirar sus libros de seminarios y librerías católicas, y un Monitum en 1962 que declaró que sus obras «abundan en ambigüedades e incluso errores serios que ofenden a la doctrina católica». Este Monitum nunca ha sido revocado. A pesar de ello, hay quienes hoy proponen hacer los Ejercicios Espirituales «según Teilhard de Chardin», lo cual analizo críticamente en el último capítulo.

El libro tiene un capítulo sorprendente sobre el «engaño alienígena». ¿Qué tiene que ver eso con la Nueva Era?

Más de lo que parece. Muestro cómo el fenómeno extraterrestre es utilizado como herramienta de ingeniería social y está vinculado con lo preternatural. La Nueva Era incorpora la narrativa alienígena como parte de su cosmología: los «seres de luz», los «maestros ascendidos», los mensajes canalizados... todo eso converge. No es ciencia ficción: es una pieza más del mismo rompecabezas gnóstico.

Después de un panorama tan preocupante, ¿qué esperanza le queda al lector?

Toda. El libro se cierra con un capítulo titulado «¡Tú eres fuerte!», que es una exhortación a la fortaleza en la fe. El cristiano no tiene por qué temer a la Nueva Era si conoce su fe y la vive. Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, bien hechos, son la mejor vacuna contra todo este engaño, porque ponen al alma cara a cara con Cristo. Y la Santísima Virgen, Sede de la Sabiduría, es nuestra mejor protección. Como digo en el libro: de lo que se trata es de pasar de estar de espaldas a Dios a contemplar su Rostro.

HAY LIBROS DICTADOS POR DEMONIOS: NUEVA ERA (NEW AGE)

VER+:




sábado, 11 de julio de 2026

👉 EL PROFESOR ESTÁ MÁS SOLO QUE NUNCA, EN SU TAREA DE INSTRUIR por PABLO PÉREZ

El profesor está más solo que nunca, 
en su tarea de instruir

(Y LOS PADRES ESTAMOS MÁS SOLOS QUE NUNCA EN LA TAREA DE EDUCAR)

En el intrigante conversatorio titulado "Ser profesor hoy", el destacado filósofo y educador, el doctor Pablo Pérez, arrojó luz sobre tres aspectos inquietantes que acechan la noble tarea docente, delineando un panorama en el que el profesor se encuentra más solo que nunca en su compromiso de educar.
Pérez, exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación de UDEP y experto en Filosofía y Psicología, desentrañó la complejidad contemporánea del rol del maestro, destacando que en el pasado la familia y la sociedad colaboraban en la labor educativa. Sin embargo, en la actualidad, el docente se enfrenta a una soledad creciente, ya que la familia no desempeña su papel educativo y la sociedad, en cambio, desorienta.
"Tenemos que enseñar nosotros solos, compitiendo con lo que se dice fuera. Por ello, debemos estudiar mucho más", expresó, evidenciando la carga adicional que recae sobre los hombros de los educadores modernos.
En su análisis, Pérez subrayó dos preocupaciones fundamentales. En primer lugar, destacó la escasez de verdad en el mundo actual y la responsabilidad del maestro de buscarla activamente. "Si no la encontramos, nos quedaremos sin profesión; no tendremos qué enseñar", advirtió. El educador, según Pérez, debe dedicarse a descubrir y enseñar verdades fundamentales que sirvan como brújulas para la vida.
"Tenemos que enseñar nosotros solos, compitiendo con lo que se dice fuera. Por ello, debemos estudiar mucho más".
Pérez comparó la tarea del filósofo, que busca la verdad, con la del educador, que tiene la tarea de enseñarla. Enfatizó que la educación no debe adaptarse a la "sociedad líquida" de modas y tendencias, sino centrarse en la búsqueda y transmisión de la verdad, rechazando la mera adaptación a ideologías efímeras.
El filósofo también señaló la preocupación de que la educación priorice los métodos sobre el conocimiento de la verdad. Enfatizó que el método no revela la verdad, simplemente se ajusta a las demandas cambiantes de la sociedad. 
"Hay que preocuparse de que el maestro conozca la verdad; si la conoce bien, siempre encontrará la forma de enseñarla", apuntó.
Pero el análisis de Pérez no se detuvo en la pedagogía. Hizo hincapié en la importancia de que los maestros sean sabios en la comprensión del ser humano y el mundo, permitiéndoles orientar a los estudiantes en los desafíos cotidianos. Subrayó la necesidad de respetar cada etapa de formación y no verlas simplemente como preparación para la siguiente, advirtiendo que lo que se omite aprender en una etapa puede perderse para siempre.
"Hay que preocuparse de que el maestro conozca la verdad; si la conoce bien, siempre encontrará la forma de enseñarla".

Falta humanidad en el mundo

Finalmente, Pablo Pérez concluyó su reflexión con una llamada a la humanidad. En un mundo carente de humanidad, enfatizó la importancia de que los maestros se conviertan en sabios en esta virtud esencial. Remarcó que el maestro debe ser un portador de verdad y amor, pues no hay mejor manera de formar a las personas que hacerlo con amor.
En resumen, la tarea del profesor, según Pablo Pérez, se enfrenta a desafíos únicos en la sociedad actual, que exige más que nunca una búsqueda constante de la verdad y una conexión profunda con la humanidad. 
En su soledad aparente, el profesor se erige como un faro de conocimiento y amor, guiando a las generaciones futuras en un mundo que necesitan más de ambas virtudes.

sábado, 4 de julio de 2026

EL SESGO DE SALIENCIA DEL SOCIALISMO Y DE LAS IDEOLOGÍAS MANIPULADORAS Y DOGMÁTICAS

 EL SESGO DE SALIENCIA

El sesgo de saliencia y el marinero hacen referencia a una conocida historia psicológica sobre cómo el cerebro humano tiende a priorizar lo espectacular frente a lo constante.

La historia del marinero

Cuenta el relato que un viejo marinero se encargó durante diez años de mantener el barco en perfecto estado y reparar pequeños problemas antes de que se convirtieran en catástrofes. Como resultado, nunca ocurrió ningún incidente grave y su trabajo pasó desapercibido.
Un día, un joven marinero novato ignoró una pequeña fuga hasta que se convirtió en una emergencia. El joven corrió desesperado, logró tapar el agujero y salvó a la tripulación, lo que le valió grandes aplausos y un ascenso inmediato. En ese momento, nadie recordó la década de tranquilidad y prevención que había aportado el viejo marinero.


El Sesgo de Saliencia

El sesgo de saliencia (DESTACAR LO ESPECTACULAR SOBRE LO CONSTANTE BIEN HECHO) describe nuestra tendencia a centrarnos en los elementos o la información que más nos llaman la atención ya ignorar los que no lo hacen.
El caso más patente de este sesgo es masificar las ideologías progres silenciando las cuestiones importantes del ser humano: DERECHOS INDIVIDUALES Y NATURALES  E INDIVIDUALES. DOGMATIZAR LAS IDEAS POR ENCIMA DE LAS REALIDADES...

En psicología, el sesgo de saliencia describe la tendencia natural de nuestro cerebro a enfocarse en los elementos, estímulos o eventos que más llaman la atención y destacan por su espectacularidad o urgencia, ignorando o restando importancia a los procesos silenciosos, continuos o preventivos.
En la vida laboral y cotidiana, esto se traduce en dos situaciones muy comunes:
Falsa percepción de necesidad: Cuando alguien hace su trabajo tan bien que nunca ocurre ningún problema, los demás asumen erróneamente que esa persona no es necesaria.
Premios reactivos: El reconocimiento casi siempre llega para quien resuelve una crisis (apagafuegos), no para quien la evitó.

miércoles, 24 de junio de 2026

LIBRO "CÓMO SE PIERDE UNA NACIÓN (VENEZUELA) SIN DARSE CUENTA" y "¿CÓMO VUELVE A LEVANTARSE UNA NACIÓN?" por JAVIER LORETO



 
CÓMO SE PIERDE
UNA NACIÓN
SIN DARSE CUENTA

Pequeñas traiciones
que terminan en grandes ruinas

JAVIER LORETO

“Ninguna nación se derrumba 
de la noche a la mañana. 
Primero se pierden los valores, 
luego la verdad, después la libertad”.

Pequeñas traiciones que terminaron en grandes ruinas

¿Cómo puede un país rico, lleno de oportunidades y esperanza, terminar sumido en la pobreza, la división y el éxodo de millones de personas?

La respuesta rara vez aparece de un día para otro.

Las naciones no suelen perderse en una sola decisión. Se pierden poco a poco: cuando la verdad deja de importar, cuando la corrupción se vuelve costumbre, cuando el miedo sustituye la libertad y cuando las pequeñas renuncias de hoy se convierten en las grandes tragedias de mañana.

En este libro, Javier Loreto realiza una profunda reflexión sobre el proceso de deterioro de una sociedad, inspirándose en acontecimientos reales que marcaron la historia reciente de Venezuela. Con un lenguaje claro, humano y accesible, el autor analiza cómo las decisiones políticas, la pérdida de valores, la dependencia, la polarización y el silencio colectivo pueden transformar el destino de una nación.
Pero esta obra no es solamente una mirada al pasado. Es también una advertencia para el presente y una invitación a construir un futuro diferente.

"Cómo se pierde una nación sin darse cuenta" es un libro para quienes desean comprender, recordar y aprender; para quienes creen que la libertad, la verdad y la dignidad deben defenderse cada día.
Porque las naciones pueden perderse lentamente.
Y también pueden reconstruirse.

Introducción

Hay momentos en la historia de los pueblos que no se entienden de inmediato. Momentos en los que lo que parecía firme comienza a debilitarse, y lo que parecía seguro empieza a desmoronarse sin hacer ruido.

No ocurre de un día para otro. No llega con una señal evidente que todos puedan reconocer. Sucede poco a poco... en decisiones pequeñas, en silencios prolongados, en verdades que dejamos de defender.

Un país no se pierde solamente por quienes gobiernan, ni se destruye únicamente por quienes toman decisiones desde el poder. También se debilita cuando la conciencia se apaga, cuando lo correcto deja de ser prioridad, y cuando el interés personal comienza a reemplazar los valores que sostienen a una sociedad.

Este libro no nace para señalar culpables, ni para juzgar desde la distancia lo que otros vivieron o decidieron. Nace como una reflexión profunda, como una mirada hacia adentro, como una invitación a comprender cómo ocurren estos procesos sin que muchas veces nos demos cuenta. porque entender como se pierde una nacion...es el primer paso para no repetir la historia.

Porque las grandes caídas no comienzan con grandes actos, sino con pequeñas concesiones, con decisiones que parecen insignificantes, pero que, con el tiempo, se convierten en el camino hacia la pérdida.

Aquí no se habla solo de un país. Se habla de todos. De cualquier nación que haya sentido cómo su rumbo cambia, cómo su gente se divide, y cómo lo que un día fue esperanza se convierte en incertidumbre. Pero también se habla de algo aún más importante: la posibilidad de reconstruir.

Porque si un país puede perderse, también puede encontrarse. Si los valores pueden debilitarse, también pueden volver a levantarse.

Todo comienza en lo pequeño. En la decisión diaria de hacer lo correcto, en la valentía de no callar ante lo que no está bien, y en la conciencia de que cada acción, por mínima que parezca, forma parte del destino de una nación.
Este libro es una invitación. A pensar, a reflexionar, a recordar lo que realmente sostiene a un pueblo. Y, sobre todo, a entender que el cambio no empieza afuera... empieza en cada uno de nosotros.

¿CÓMO VUELVE A 
LEVANTARSE UNA NACIÓN?

Una nación no se levanta solamente cuando cambian sus instituciones. Se levanta cuando sus ciudadanos deciden recuperar los valores, asumir su responsabilidad y volver a creer que un futuro distinto todavía es posible.
¿Cómo vuelve a levantarse una nación? es una invitación profunda y esperanzadora a reconstruir el país desde sus verdaderos cimientos: la familia, la educación, el trabajo, la justicia, la verdad, la participación ciudadana y el compromiso con el bien común.
A través de veintisiete cartas, Javier Loreto conversa con quienes tienen en sus manos una parte del porvenir colectivo: familias, maestros, estudiantes, médicos, trabajadores, agricultores, empresarios, profesionales, periodistas, artistas, iglesias, comunidades, jueces, abogados, instituciones, cuerpos de seguridad, políticos, creadores de contenido, la diáspora, quienes permanecieron en su tierra y las futuras generaciones.

Cada capítulo reconoce heridas y responsabilidades, pero también rescata la capacidad de servir, unir, crear y comenzar de nuevo. Estas páginas no ofrecen fórmulas rápidas ni esperan que la reconstrucción venga de una sola persona. Proponen algo más exigente y más poderoso: que cada ciudadano descubra cuál es su lugar en la tarea de levantar la nación.
Escrito con sensibilidad, firmeza y amor por Venezuela, este libro también puede hablarle a cualquier sociedad que necesite recuperar la confianza, sanar sus divisiones y reencontrarse con los principios que hacen posible la convivencia.
Porque un país puede atravesar tiempos difíciles sin perder para siempre su destino. Mientras existan personas dispuestas a sembrar valores, defender la verdad, trabajar con honestidad y reconciliarse, siempre habrá un horizonte posible.
Este no es solo un libro para leer. Es una carta abierta para reflexionar, conversar y decidir qué podemos hacer, desde nuestro propio lugar, para comenzar a levantarnos.

Ningún país puede reconstruirse sin sus ciudadanos.

VER+:


LIBROS 💥 "DESTRUCCIÓN DE UN PAÍS" I y II 💥 
por OLIVIA SIFONTES




"DEL CHOVINISMO A LA VERGÜENZA" 
por PEDRO LUIS PEDROSA 💩





BUSCANDO A VENEZUELA: 
LA VENEZOLANIDAD PERDIDA E INFESTADA 
POR EL CASTROCHAVISMO COMUNISTA 👥👿😵


martes, 23 de junio de 2026

LIBRO Y PELÍCULA "PAÍS PORTÁTIL" 💼💻 por ADRIANO GONZÁLEZ LEÓN, e IVÁN FEO y ANTONIO LLERANDI, RESPECTIVAMENTE

 

Un País Portátil (1968), Adriano González León retrata a Andrés Barazarte, un joven que carga no solo un arma, sino también la memoria de un país marcado por la violencia y las heridas de su historia. La novela muestra cómo la fractura social y política de Venezuela no empezó ni terminó con un régimen, sino que es una herencia que todos llevamos a cuestas: un “país portátil”.

País Portátil es una película Venezolana dirigida por Iván Feo, Antonio Llerandi que está basada en la novela del mismo nombre, del escritor Adriano González León, cuya temática está inspirada en su personaje central, Andrés Barazarte, que es un estudiante de derecho de la Universidad central de Venezuela en los convulsionados años 70 y que se involucra en las guerrillas urbanas de esos años. Pero Andrés Barazarte es mucho más que eso, él pertenece a una familia con tradición guerrera que comienza con su tatarabuelo el General Doctor Epifanio Barazarte, terrateniente que posee una gran hacienda de café en Trujillo en los andes venezolanos y que a finales del siglo XIX participa en varios alzamientos militares a favor del partido liberal y así mediante la guerra y pactos políticos llega a ser presidente de su estado.

Esta película tiene una característica muy importante que es que se desarrolla interpolando épocas distintas de la historia de Venezuela y la vida de la familia Barazarte en paralelo para mostrar varias épocas de la historia del país y explicar de alguna forma que desde que terminó la guerra de independencia en nuestro país nunca hemos podido disfrutar de una verdadera paz ya que siempre hay facciones o grupos descontentos con el estado de cosas que ocurren políticamente y quieren demostrar cada uno mediante la fuerza que tienen la razón. 
En lo personal considero que más que nunca esta película está vigente y que vale la pena volverla a ver y de ser posible leer la novela.

¿SOMOS UN PAÍS PORTÁTIL?

Isabel Pereira

Acudí a releer al magnífico escritor Adriano González León, quien legó una novela clave para entender a Venezuela "País Portátil". Allí muestra que nunca logramos sembrar instituciones garantes de derechos humanos, y menos el vislumbre de una esperanza en la construcción del futuro. En País Portátil, las verdades amargas no deben ser desechadas, la primera refiere a las grandes decisiones políticas, la reflexión sobre el reparto de poder en los inicios de la democracia. La decisión primera de nuestro naciente liderazgo civil giraba en torno a quién era el sujeto del poder después de la derrota del caudillismo en el siglo XIX y de la “aparente” desaparición del militarismo en el siglo XX. Lejos aún de los descubrimientos de Tocqueville en la democracia americana cuando afirmaba que en ese territorio donde priva el dogma de la soberanía del pueblo, cada individuo constituye una parte igual de esa soberanía y participa igualmente en el gobierno del Estado.

La decisión antes de 1958 era contundente, o nos inclinábamos por una sociedad que fortaleciera las personas, la responsabilidad individual, el Estado de Derecho y la libertad, o decidíamos armar un poderoso guardián que presuntamente podría garantizar que los derechos pautados en la Constitución fuesen respetados. Aquí ocurre el momento de quiebre, la gran decisión, optamos por ceder a una Institución “Estado” el poder de cancerbero y propietario, basado en las amargas experiencias posindependentistas, la guerra incesante de caudillos (más de 93 asonadas en un solo año), la falsa creencia que este era el mejor camino para erradicar las atrocidades de las dictaduras militares o las ambiciones oligárquica de ciertos grupos inescrupulosos. Cómo el ánimo de estos primeros líderes de la democracia era alcanzar el bienestar del pueblo, imponer la justicia para todos y evitar el renacimiento de pretensiones dictatoriales, se depositaron todas las esperanzas en ese Estado, institución que paralelamente a la modernización y urbanización del país encarnaría un camino incesante de concentración de poder político, hijo legítimo del gran propietario de la riqueza nacional.

La concentración de poder en el Estado y más propiamente en el Poder Ejecutivo fue el principio de diseño de la nación Venezuela, totalmente respaldado por las disposiciones jurídicas contenidas en las Constituciones vigentes.

Si el poder del Estado crecía, el poder del ciudadano decrecía. La responsabilidad ciudadana era un reclamo sin fuerzas, no el motor que movía la gestión, la administración y el orden del país. El resto de las instituciones, legislativas y judiciales simplemente se subordinaron a la existencia de un poder central cada vez más fuerte. Allí está la clave del País Portátil, ser sólo aquello que el poder central decide, no hay otra esperanza que acercarse a la centrífuga de esa enorme maquinaria de poder. Las posiciones divergentes se anclaron en utopías, como vivió el personaje Andrés Barazarte, promotor de la lucha de clases, motor de la historia, de la dictadura de un proletariado inexistente porque la economía dependía de los ingresos del petróleo y no del esfuerzo de emprendedores y trabajadores. Crecer, inventar, educarse, emprender, no fueron nunca los grandes desafíos. El tema era poder entrar en la vorágine del reparto nacida desde el corazón de la bestia, el Estado central. Por supuesto, en esta secuencia no es descabellado pensar que alguna vez ese Estado podría ser tomado por aquellos que escondían sus ambiciones tras la consigna de lograr una mayor suma de felicidad para todos. Si todo el poder lo tenía el Estado nada impedía saltar hacia el socialismo, la vieja utopía. Y el País Portátil así lo hizo, su carga institucional era muy débil en favor de la libertad, el mercado y la responsabilidad individual.
Hoy, varias décadas después, entre ruinas, con gente emigrando despavorida, el mayor éxodo del mundo. Cuatro veces superior a los que huyeron de Cuba aterrorizados por Fidel Castro y el Che, quienes eliminaron directamente a más de mil personas, hasta el País Portátil se volvió escombros. Todavía hoy Diaz-Canel sostiene que su principal objetivo en Cuba es luchar contra el capitalismo y la economía de mercado. Creo que le bastaría dar una ojeada a los resultados de su revolución para cambiar los propósitos.
Sin embargo, Dios aprieta, pero no ahoga y renace la oportunidad. El País Portátil no logró construir las instituciones que garantizan la libertad, pero enseñó que la utopía socialista es un camino a la servidumbre apoyado en las armas, antípodas de la libertad humana. Hoy es posible fortalecer el espíritu del ciudadano que decide, ejerce poder y lo vigila, crear instituciones al servicio de sus aspiraciones de un desarrollo humano anhelante de libertad.

Hoy como ayer tenemos una gran tarea construir nuestro basamento institucional entendiendo que estas entidades son como las define Douglas North: “Instituciones como reglas del juego (formales o informales) y los medios disponibles para su aplicación”. Esta definición diferencia “instituciones” (reglas y medios para aplicarlas) de “organizaciones”.

En este camino metodológico en el año 2012 Daron Acemoğlu y James Robinson publican, según los comentaristas una obra que ha conmovido a los analistas políticos y sociales, el título: ¿Por qué fracasan los países? A partir de un análisis de las instituciones en diferentes espacios y tiempos, logran determinar las causas del fracaso. Los autores de este texto según los comentaristas defienden una idea muy original “Existe una mayor probabilidad de que los países desarrollen instituciones adecuadas cuando tienen sistemas políticos plurales y abiertos, con competencia entre los candidatos a escoger cargos políticos y un amplio electorado con capacidad de apostar por nuevos líderes políticos. 
Un concepto que enlaza las instituciones políticas y económicas. Afirman que instituciones políticas con voluntad integradora que apoyan instituciones económicas con carácter inclusivo resultan claves para una prosperidad sostenida. Nos quedan grabadas las imágenes del texto de Acemoglu y Robinson. La diferencia entre dos pueblos situados en la misma localización geográfica “las luces en Corea del Sur y la oscuridad en Corea del Norte” o el caso de Nogales en México y Nogales en Estados Unidos, separados sólo por una valla, pero con indicadores económicos totalmente diferenciados, favorables al pedazo de Estados Unidos y negativos para México.

La gran tarea es transformar ese Estado –aún vivo- y esas reglas de juego que niegan la existencia de instituciones integradoras que han presidido nuestra realidad sociopolítica. Que decida el espíritu, la razón y no el poder aniquilador de la fuerza. Si estamos de acuerdo en superar el País Portátil tenemos la oportunidad de decidir por ello.

País Portátil, Film de Iván Feo y Antonio Llerandi (1979)

viernes, 19 de junio de 2026

LIBRO "LA INVOLUCIÓN DEL SIGLO XXI": DE HOMOSAPIENS A BONOBOS CON TECNOLOGÍA por A. CARLOS GONZÁLEZ


LA INVOLUCIÓN 
DEL SIGLO XXI
DE HOMOSAPIENS 
A BONOBOS CON TECNOLOGÍA

UNA CRÍTICA TAN DESPIADADA COMO NECESARIA 
DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS 
QUE AFECTAN A LA SOCIEDAD ACTUAL

EL PROGRESO SE HA DECONSTRUIDO, 
LOS VALORES SE HAN PERDIDO, 
EL ODIO SE HA IMPLANTADO


Podemos definir la involución como la detención y/o retroceso de una evolución, tanto si ésta es biológica, económica, cultural, política o social. En el último siglo se han producido más avances —a todos los niveles— que en toda la historia de la humanidad, pero existe una alta probabilidad de que en los anales de la historia se hable del siglo XXI para explicar cómo se produjo una de las mayores involuciones de la humanidad.

En el año 2004, las redes sociales entraron en escena. Al mismo tiempo, el movimiento feminista cobró fuerza, se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género y comenzaron a darse toda una serie de eventos imprevistos. Las relaciones comenzaron a dañarse y el número de nuevos matrimonios comenzó a descender al mismo tiempo que los divorcios se comenzaron a disparar.

En los siguientes años llegaron los teléfonos inteligentes, y las redes sociales cambiaron su estrategia con el fin de obtener más ingresos, comenzando a gestar un problema que nunca antes ha experimentado la humanidad. Las personas comienzan a ser víctimas de este nuevo entorno, al mismo tiempo que comienzan a surgir discursos de odio entre hombres y mujeres como nunca antes se había visto. El periodismo desaparece por completo y ya sólo busca manipular la información y transformar las noticias convirtiéndose en parte del problema.

En el año 2015, por primera vez, el número de divorcios comienza a superar el número de nuevos matrimonios, coincidiendo con un aumento considerable de enfermedades de transmisión sexual. El porqué esta observación es importante, únicamente es para entender un proceso involutivo que ya ha vivido el humano en varias ocasiones y que nos avisa del inicio de un ciclo. Por otra parte, el concepto de belleza mínima estándar se vuelve preocupante por culpa, nuevamente, de las redes sociales. Los problemas relacionados con la salud mental se disparan de forma alarmante. La sociedad del siglo XXI se sumerge en una involución social disfrazada de progreso. Y estamos a tiempo de revertirlo.

A lo largo de este ensayo, sustentado en la biología, psicología y antropología, confrontaremos algunas de las principales ideas que nos están dirigiendo a abrir puertas que deberían permanecer cerradas.
  • Analizaremos a fondo la idea de deconstruir el matrimonio, la destrucción del concepto de familia y el fin de la monogamia, pues en el siglo XXI es el camino hacia el que nos dirigimos, y acabaremos pagando las consecuencias. Eso que algunos llaman "tradiciones anticuadas" es lo que ha mantenido viva a nuestra especie, siendo también lo que nos ha hecho progresar como sociedad. Ya dejamos de ser bonobos.
  • Veremos los motivos de esta guerra sin sentido entre hombres y mujeres.
  • Hablaremos de cómo los algoritmos y redes neuronales están destrozando (literalmente) nuestro cerebro y nuestra forma de vida en lo que es el mayor experimento en tiempo real y a escala masiva que el mundo haya conocido.
  • Analizaremos los peligros del nuevo estándar de belleza y de los problemas que está ocasionando en nuestros jóvenes y no tan jóvenes.
  • Y por supuesto, analizaremos desde varios ángulos las políticas de género y otros asuntos.Además encontrarás.¿Por qué los senderistas de Tinder tienen más probabilidad de contagiarte una ETS?
  • Conversaciones filosóficas con una prostituta.
  • ¿Por qué ellas siguen buscando hombres con dinero a pesar de que son económicamente independientes?
  • ¿Por qué no funcionan ni funcionarán las relaciones sexualmente abiertas?
  • y mucho más...
Hoy en día, tanto lo superficial como lo material están a la orden del día. El mundo seguirá girando en la dirección correcta gracias a esas mujeres que rechazan las locas ideas de odio y desunión que promueven este tipo de movimientos. La toxicidad se ha instalado en las altas esferas de la sociedad y pretende arrasar con todo sin importarle las consecuencias. No demos lugar a ello.

Me ha sorprendido la forma en que ha ido enlazando los diferentes estudios antropológicos para terminar llegando a conclusiones psicológicas. Si bien se nota que Carlos ha hilado para llegar a la conclusión deseada lo ha logrado hacer con maestría, de forma que como él mismo dice, «podrás estar de acuerdo o no, pero te costará refutarlo con coherencia». En este libro nos advierte de los peligros futuros de romper las relaciones sexoafectivas y el concepto de familia, del daño cerebral que están produciendo las redes sociales y las redes neuronales, de los peligros de estándar de belleza actual y otras muchas hipótesis que ha elaborado. Buen ensayo donde condensa de forma precisa, amena y al grano, sobre los principales problemas que se encuentran en la sociedad actual.
Y efectivamente, si nos dejamos arropar por las nuevas tecnologías e ideologías sin sentido crítico, simplemente nos involucionaremos de forma irreversible, tal como se plantea, aún estamos a tiempo de revertirlo.

Para Tenenbaum, al igual que para la escritora Virginia Woolf y Kate Millet, el matrimonio y las relaciones sexoafectivas son un constructo social reciente que oprime a la mujer. Este discurso parte de la premisa de que, en la prehistoria, las relaciones eran abiertas y polígamas. El matrimonio únicamente es una invención reciente cuyo propósito es poseer, dominar y oprimir a la mujer, pues la misión de la mujer ha sido la de corresponder y satisfacer los deseos de su marido, mientras que el marido podía mantener relaciones sexuales con otras mujeres sin que la mujer le pudiera reprochar absolutamente nada. La mujer simplemente aceptaba esta conducta del hombre. También se habla de esas épocas en las que los matrimonios eran en su mayoría por conveniencia y la mujer era obligada a casarse con un hombre que ella no había elegido. Es cierto que estas situaciones se han dado. En pleno siglo XXI ya no podemos comprar la teoría de ese feminismo marxista que relacionaba la monogamia con la opresión hacia la mujer, donde el matrimonio era comparable a la relación entre el capitalista (hombre) y el obrero (mujer).

Hoy en día ambas partes pueden decidir deshacer un matrimonio sin dar explicaciones; ni marido ni mujer están obligados a permanecer en esta unión por hipocresía o por guardar las apariencias; la mujer no está obligada a aguantar que su marido tenga relaciones extramaritales a cambio de comida, casa y validación social. El hombre es libre. La mujer es libre. Ambos miembros de la pareja pueden decidir quedarse o marcharse. Ahora existe otro discurso que podría partir de una base algo más egoísta. Para Tamara y un amplio grupo de mujeres y hombres, tener una relación de pareja estable monógama únicamente significa que te estás perdiendo la oportunidad de estar con otras personas; podrías perderte la oportunidad de estar con alguien mejor; podrías perderte la oportunidad de disfrutar mucho más. La relación perfecta, según la literatura feminista actual, sería tener una relación afectiva estable, pero al mismo tiempo, que la relación sea abierta sexualmente. Es decir, tener un novio o novia —marido o mujer—, pero si te apetece tener sexo con otra persona, hacerlo con total libertad.

Hoy día, un gran porcentaje de personas han incorporado el hábito de consumismo extremo al terreno de las relaciones. De la misma forma que consumimos productos, ahora consumimos personas. La pregunta sería si, al igual que ocurre con el consumismo desmedido—que no aporta más felicidad—, cuando consumimos personas de forma desmedida, ¿somos capaces de encontrar más felicidad? En principio, los niveles de infelicidad en las personas promiscuas nos indicaría que no. Debemos comprender que una de las cosas que está predominando en la sociedad del siglo XXI es el egoísmo de las personas y la búsqueda del placer inmediato y, a menudo, sin detenerse a pensar en las consecuencias. Tampoco estamos dispuestos a hacer ningún tipo de sacrificio si ese sacrificio conlleva perdernos algo de placer. Lo queremos todo; no queremos perdernos nada.
n tocarse, dormir, tener sexo y comer, los humanos tenemos ciertas obligaciones, incluso ciertos propósitos de vida, por lo que para fomentar las relaciones abiertas
A diferencia del chimpancé o el bonobo, cuyas únicas preocupaciones so, éstas deben sustentarse en otro tipo de discurso que no sea únicamente decir que la monogamia no está en nuestra naturaleza. Porque posiblemente la única naturaleza del ser humano sea la supervivencia, y fue debido —precisamente— a esa naturaleza de supervivencia que nuestros antepasados eligieron la monogamia. De lo contrario, en estos momentos seguiríamos haciendo lo mismo que hacen los bonobos.

Las relaciones abiertas surgen para darle una solución al desgaste que produce la pareja monógama estable. Estas personas piensan que la pareja durará más si normalizan el hecho de que pueden tener sexo con otras personas, teniendo fuera de casa lo que ellos consideran que va a fallar dentro de casa, pero en mucho casos, se acaban dando de bruces con la realidad. Y es que, además de los problemas que mencionamos en el apartado anterior, aquí surge otro problema. Las parejas abiertas tienen solucionado el problema del sexo, pero no solucionan los problemas que acarrea la convivencia ni solucionan los problemas que tenemos como seres individuales. Finalmente, este tipo de parejas acaban siendo almas libres sexualmente que conviven como compañeros de piso que, de vez en cuando, mantienen relaciones sexuales entre ambos (compañeros de piso con derecho a sexo). Pero no desaparecen los problemas que tienen las parejas monógamas, como es el hecho del reparto de tareas, el cuidado de los niños— en caso de que existan—, el carácter y personalidad de los partícipes, así como posiblemente, nuevas discusiones por este estilo de relaciones sexualmente abiertas. Esta situación es mucho peor en las relaciones poliamorosas, donde ya no es únicamente una cuestión de sexo abierto, sino que en este caso, también es una relación abierta afectivamente. En este tipo de relaciones “a tres” o más, existen —eso sí— unas claras ventajas, como puede ser un mejor y efectivo reparto de tareas y una mayor contribución económica al núcleo familiar. El problema de estos matrimonios poliamorosos es una cuestión de sentido común y matemáticas. Supongamos que una mujer está conviviendo con dos hombres. En una relación monógama, encontraríamos las discusiones típicas entre marido y mujer. Es decir, el marido puede tener ciertos problemas con su mujer y la mujer puede tener ciertos problemas con el marido. Evidentemente, al haber otro miembro más dentro de la relación, el problema se duplicaría.

Los hombres denominados INCEL (Celibato Involuntario), una subcultura que nace del resentimiento hacia la mujer, debido a que estos hombres tienen serias dificultades para mantener relaciones románticas y sexuales con mujeres. Según ellos, las mujeres se han vuelto demasiado exigentes y no logran atraer el interés de las féminas. Algunos simplifican el mensaje de esta “comunidad”, reduciéndolo a algo tan simple como: “Están molestos porque no consiguen follar”. Pero lo cierto es que su molestia va más allá del sexo. En realidad les duele la carencia afectiva.

Podríamos definir la hipergamia como el acto de buscar una pareja o cónyuge de mejor nivel socioeconómico que ella, es decir, una mujer buscaría una pareja que, como mínimo, tenga los mismos ingresos que ella, pero, preferiblemente, por encima de su nivel. En el caso del hombre, si éste tiene un nivel socioeconómico alto, la hipergamia consistiría en el interés de este hombre por una mujer que, independientemente de su nivel de ingresos, sea de un atractivo físico superior —o más juventud y belleza— que él mismo. Traducido a un lenguaje sencillo y coloquial— de la forma que circula en la actualidad por las redes sociales—, una mujer guapa sólo estaría interesada en un hombre con más dinero que ella, mientras que un hombre con dinero únicamente estaría interesado en una mujer más guapa y/o más joven. La mayoría de mujeres niegan que se fijen en el nivel de ingresos de un hombre a la hora de elegir pareja. Y posiblemente sea cierto, al menos el hecho de que lo hagan de forma totalmente consciente, racional y deliberada.

Posiblemente Tinder sea la aplicación de citas líder del momento, con más de 100 millones de descargas únicamente en la Play Store, y más de 50 millones de usuarios activos que cada semana interactúan deslizando su dedo hacia la izquierda o hacia la derecha en la búsqueda de ese deseado Match. Si bien la idea original de esta aplicación es que puedas encontrar el amor, todo indica que la mayoría de los usuarios —aun no descartando que se pueda encontrar pareja— la usan para tener encuentros sexuales (algunos de ellos ni siquiera saben que la usan con estas intenciones y lo descubren una vez que únicamente están teniendo encuentros sexuales). Muchas mujeres se quejan de que algunos hombres les entren directamente con sus intenciones sexuales cuando reciben un match, pero, posiblemente, estos hombres entren de esa manera, debido a que les ha funcionado con otras mujeres. 

En 2014 llegué a la conclusión de que en una aplicación de citas es más fácil quedar para practicar sexo que para tomarse un café. Y por desgracia, en 2022 es aún más fácil—más fácil tener sexo, más difícil encontrar algo serio—. Y también es cierto que la gente ahora miente bastante más. El mayor problema del VIH es que un alto porcentaje de los seropositivos no saben que son seropositivos, por lo que mantienen relaciones sexuales con otras personas dentro de la nueva moda sexual, que no deja de ser variada y desprotegida. Esto respondería a la pregunta que hacíamos en el apartado anterior: 
¿Importa la conducta y hábitos sexuales de una persona con la que vas a tener encuentros sexuales? Importa desde muchos puntos de vista, pero para este punto en cuestión, importa bastante. Con el uso de protección —preservativos en este caso— es cierto que eliminamos gran parte del riesgo, aunque no el 100% en la mayoría de enfermedades de transmisión sexual. En el caso del VPH, el preservativo es donde menos practicidad encontramos, pues los propios fluidos y roce de piel con piel pueden ser suficientes para contagiarte. De hecho, aunque poco probable, no es del todo descartable que una persona se pueda contagiar incluso con besos profundos. 

En este sentido, no todos los científicos se ponen de acuerdo. Algunos dicen que sí existe posibilidad, mientras que otros aseguran que la probabilidad es nula. Si algo debemos saber con respecto a la ciencia es que nunca existe el 100% de certeza en algo. Según las investigaciones, las mujeres (al igual que los hombres) son más propensas a tener sexo sin protección con una persona atractiva. Si a ésto le añadimos que, además, esa persona lleva —o aparenta llevar— un tipo de vida saludable, nuestra cabeza automáticamente descarta la idea de que esa persona pueda ser portadora de alguna enfermedad de transmisión sexual, por lo que la mujer bajará la guardia a la hora de protegerse en sus relaciones sexuales; algo que no haría, en la mayoría de los casos, con una persona físicamente menos atractiva o con un tipo de vida menos saludable. Y aquí es donde olvidamos que las enfermedades de transmisión sexual no entienden de atractivo físico, y únicamente entienden de cuántas veces has tenido sexo de riesgo con otras personas que eran portadoras de alguna ETS. A mayor actividad sexual, mayor probabilidad de dar con una persona que en ese momento esté infectada por alguna ETS, y por tanto, mayor probabilidad de ser infectado.

En la actualidad (2022), Internet —con las redes sociales al frente— se ha dividido en dos claros bandos. Por una parte, el discurso feminista radical donde se muestra un odio jamás antes visto hacia los hombres, tachándolos de potenciales violadores y maltratadores. Por otro lado, esos hombres que, viendo el panorama y los discursos de odio de las mujeres hacia los hombres, deciden combatirlo con el mismo odio. Artículos y vídeos virales en ambos sentidos donde se parte de una peligrosa deducción: la generalización de géneros. “Todas las mujeres son…” y “todos los hombres son…” Todo sea dicho de paso, aquí el problema también se debe a los vendedores de odio. Un hombre y una mujer no son iguales. Es más, no deberían serlo, pues gracias a eso, se ha mantenido viva nuestra especie. Las primeras diferencias entre ambos géneros, como ya hemos visto, tienen mucho que ver con la biología, y otras muchas diferencias sí que podrían estar interpuestas por causas culturales, aunque en cierto modo, como ya explicamos antes, algunas de las causas culturales se han dado debido a las causas biológicas. Y con esto no estoy insinuando que una mujer deba estar en casa y su marido trabajando. Simplemente que, al igual que en una empresa o en un equipo deportivo, todos no pueden hacer lo mismo; hay que repartir tareas y funciones.

Lo que comenzó siendo un feminismo que únicamente buscaba la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres —algo en lo que creo que a día de hoy no existe nadie que esté en contra —, acabó convirtiéndose en un movimiento político que ha metido sus garras en lo económico, social, cultural y sexual. Y este movimiento está alejado de la construcción. Usan con frecuencia la palabra deconstrucción, pero para deconstruir, primero hay que destruir. El problema es todo lo que están destruyendo a su paso. El algoritmo o red neuronal de cualquier red social puede conocernos mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Es más, ni siquiera necesitaría conocernos, pues la alteración de un algoritmo puede guiarnos en nuestra forma de pensar. Viendo las publicaciones y los “me gusta” de tu perfil en una red social, cualquier persona puede hacerte el molde. No hay que ser un genio para saber, a partir de tu actividad en redes sociales, si te gustan los coches o el cine, si eres más afín a la izquierda o a la derecha, si pasas los fines de semana en discotecas o de viaje (sobre todo si eres de los que publica toda clase de actividades e intimidades). Eso lo ve cualquier persona. Pues bien, un algoritmo es capaz de hacerte el molde con mucha más exactitud que 1000 humanos observando tu actividad en redes sociales y conviviendo contigo 24 horas al día. El algoritmo no sólo ve tus “me gusta”, sino aquellas publicaciones en las que más tiempo pasas, aquellos vídeos que ves hasta el final aunque no le des un “me gusta”, incluso tus conversaciones privadas en el chat.

Los medios de información siempre han estado polarizados, y por supuesto, siempre han intentado influir en la forma de pensar de los lectores. Eso no es nada nuevo del siglo XXI. Lo que sí es nuevo, es que ahora no se esfuerzan por disimular que lo hacen. Tratan a los usuarios como verdaderos idiotas sin tomarse la más mínima molestia por tratar de ocultarlo. Si quieres cambiar la línea editorial de un medio de información, quítales la interacción, y cambiarán la línea de su discurso. Recuerda que el periodismo de hoy día es como un mercenario. No actúa en base a un código ni a unos valores. Si no recibe dinero, no va a la guerra. Por lo tanto, si no recibe interacción en una línea editorial, dejará de trabajar en esa línea editorial al ser un tema de poco interés para el lector. Por desgracia, hasta ahora les ha funcionado. La guerra de mujeres contra hombres comenzó, y a base de noticias cruzadas, a menudo sensacionalistas, se fue implantando en el cerebro de los consumidores de noticias el hecho de que los hombres son malvados por naturaleza. Y por ende, los hombres, tras ver este tipo de mensajes, comenzaron a pensar que a las mujeres se les estaba yendo la cabeza con este tipo de discursos. Si el objetivo de algunas partes interesadas era acabar generando desconfianza entre la unión afectiva de un hombre y una mujer, sintiéndolo mucho, a grandes rasgos, lo lograron. La familia tradicional está en peligro en el siglo XXI. La pregunta sería: 
¿Estaba en peligro y por ello los medios comenzaron a hablar de esta situación, o fue a raíz de que los medios comenzaron a magnificar este problema, lo llegamos a convertir en un serio problema? Tengo mis dudas en este sentido. Quizás pusimos esta guerra de sexos entre las películas más vistas, y gracias a ello se convirtió en la película más vista.

Al problema de los medios de comunicación se le sumó el problema de los creadores de contenido. Y es que un creador de contenido, siendo honestos, busca un nicho que le genere una interacción que le permita ganar dinero. La guerra de sexos era un tema candente en este sentido. 
En el caso del odio entre hombres y mujeres, existen demasiados interesados. Por una parte, los propios medios de comunicación y creadores de contenido que cubren este tipo de contenido que genera odio, y por tanto alimenta la interacción de los usuarios. Por otra parte, la desunión entre hombres y mujeres como forma de dirigir al 50% de la población (mujeres) hacia una ideología política concreta. Si a esto le añadimos la ideología completa, la división es mucho más amplia, pues ya también incluirían dentro de un mismo grupo a mujeres, trans, homosexuales, inmigrantes y todo colectivo al que se le ha hecho creer que existe un enemigo común. 
De esta manera, el partido político hace suyos a un grupo de colectivos que, sumados entre sí, son un grupo bastante amplio de personas. Los beneficiados en este sentido serían los interesados en hacerse con estos colectivos. 
Las víctimas: todo el mundo. Y con el tiempo nos daremos cuenta de eso.

La INVOLUCIÓN del siglo XXI - Un análisis de los problemas de la sociedad actual.

La Involución Del Siglo XXI - A. Carlos González by David Villota