EL Rincón de Yanka: febrero 2013

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

CALENDARIO DE ADVIENTO 2017








jueves, 28 de febrero de 2013

CADA DÍA VENCER


 

 CADA DÍA VENCER
 

Cada día vencer
vencer al temporal
a la tierra que resiste
al injusto sudor
y a la bronca nacida de dolor
 
 
Cada día querer
querer lo que vendrá
lo que se sembró
y también el fruto
que el ayer prometió
 
 
Cada día perdonar
a la propia división
la mentira profunda
los tobillos vacilantes
y lo aburrido del pecado
 
 
Cada día esperar
esperar la posible bondad
el término del luto
cuiden de la mecha que humea,
no se apagará
 
 
Cada día transitar
transitar por los bordes de la noche
rejuntando estrellas
y tantos rumbos:
remolinos serán que no se perderán
 
 
Cada día mirar
y ver la mano que cuida
la grulla que vuelve
la alondra que se va
 
 
Cada día decidir
y optar por la verdad y el amor
dejar la estupidez repetida
emprender la ruta
camino al último lugar.





domingo, 24 de febrero de 2013

EL ATLAS DE LAS NUBES (CLOUD ATLAS): "Yo no voy a ser objeto de abuso criminal" (I will not be subjected to criminal abuse)


Para el creyente en Jesucristo como Señor y Salvador, hay mapa, camino, dirección, sentido, puerta y casa...Porque sí hay camino,  y se hace camino al andar...
Gracias a Él no hay caos ni inseguridades...Sin Él, La Vida es como un mapa de nubes.



"Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos".  Apuleyo
"La verdad es singular.
Sus "versiones" son falsedades"
"Yo no voy a ser objeto de abuso criminal"
 "I will not be subjected to criminal abuse"

Lo insignificantes que somos cada uno de nosotros pero también de nuestra importancia porque cada acción transforma nuestro destino y con el nuestro el de todo el Universo. En un momento de la película uno de sus personajes dice "Nuestras vidas no nos pertenecen, estamos unidos a otros, en el pasado y en el presente. Y con cada crimen, con cada gesto amable forjamos nuestro futuro". Todo lo que hacemos, por pequeño que nos pueda parecer, puede ser vital en nuestra vida y tal vez en la de personas que vivirán mucho después de nosotros, como también nosotros somos el resultado de las acciones, emociones y decisiones de otras personas que vivieron hace siglos

En la gran película "¡Qué bello es Vivir!", el personaje después de una gran crisis económica, desea no haber vivido, que el mundo no notaría su existencia, a lo que el ángel le demuestra lo contrario. 
La tradición judía dice "Aquel que salva a un hombre salva al mundo entero" y la Madre Teresa de Calcuta afirmaba "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota". ¿Qué es una vida? Tal vez muy poco, tal vez lo es todo.

"El atlas de las nubes" está basada en la novela del escritor británico David Stephen Mitchell (1969), un puzzle de seis historias en tiempos , personajes y situaciones diferentes, donde poco a poco, a lo largo de sus casi tres horas de duración , los tres directores de "El Atlas de las Nubes" logran darle un sentido estableciendo una conexión entre todas ellas, la misma que conectaría nuestras vidas , los actos de aquellos que nos precedieron igual que los nuestros influirán en las vidas de los que vendrán y donde el amor, el temor y las creencias son las principales fuerzas que influyen sobre la vida de sus protagonistas.

La película tiene momentos poéticos, otros violentos, de fantasía y otros con un toque de humor, en especial la historia del grupo de ancianos que se enfrenta a la tiranía del personal de una residencia. Lara Wachowski dice sobre la novela que inspiró la película y cuyo autor consideraba que era casi imposible llevarla a la pantalla: "El simple hecho de que esta novela existiera nos animó a saltarnos las reglas de juego convencionales y utilizar nuestra imaginación para escapar de esas jaulas en las que el mundo nos intenta encasillar". Ese es el reto al que se enfrentan los protagonistas de estas historias desde el joven que se rebela contra su suegro esclavista para defender la abolición, al anciano que no se resigna a una vida sin alicientes en una residencia. Romper convenciones e ignorar el papel que otros desean que interpretemos, así viven y luchan los protagonistas de "El Atlas de las nubes"

"El atlas de las nubes" que da nombre a la película, porque la música es el lenguaje universal que supera todas las fronteras y nos une a través de las emociones, de lo que hay de más humano en nosotros.


Sus protagonistas buscan respuestas a la vida y sentido a la muerte "La muerte no es más que una puerta que da paso a un mundo mejor" afirma uno de ellos, luchan contra ese miedo que nos impide vivir en libertad y nos hace aceptar convencionalismos que, como si fueran cadenas, sujetan nuestras almas negándonos a ser quienes somos , renunciando a ser quienes podríamos llegar a ser. También nos habla de la resistencia del amor frente a la tiranía, de como puede transformarse en el último refugio cuando todo lo demás parece hundirse y como finalmente es el amor el que nos salva. A medida que avanza la proyección y se desarrollan las historias, lo que antes parecían relatos inconexos va adoptando una forma, al igual que lo hace la figura que emerge del barro caótico cuando es moldeada por el escultor, y se desvelan las conexiones invisibles que unen a sus protagonistas, sus destinos inexplicablemente unidos y como nuestra vida puede cambiar de un momento a otro para seguir un camino insospechado que nos llevará hacia un futuro que nunca habíamos imaginado como dice uno de los personas interpretados por Tom Hanks "Ayer mi vida iba en una dirección, hoy va en otra" Nuestras vidas, nuestro mundo, nuestro Universo unido a través de todos las edades y forjado por nuestros sentimientos, por aquello que tememos, que creemos y que amamos.

La película, como sucede en la vida, es la pugna constante entre el deseo del ser humano por ser libre, por amar y vivir en paz frente a aquellos que le quieren dominar, que dan latigazos a un esclavo en una plantación, que condenan a un joven compositor por su homosexualidad, que sacrificarían miles de vidas por proteger sus intereses empresariales, que encierran a unos ancianos en una residencia para librarse de ellos, que deshumanizan a otras personas para servirse de ellas como piezas de un engranaje donde no hay lugar para la esperanza y terminan transformando al mundo , después de siglos de evolución, a una mera lucha por la supervivencia. Y, sin embargo, aunque pueda parecer que todas las puertas están cerradas , generación tras generación también sobreviven los sentimientos más nobles de la humanidad, transmitidos como en una cadena de relevos, donde el gesto bondadoso que alguien realizó hace siglos de alguna forma sigue existiendo hoy influyendo en nuestras vidas. Si, "El Atlas de las nubes" no es una película convencional porque habla de temas que no suelen tratarse en el cine actual, la vida, la muerte, el destino, en realidad, el sentido de nuestra propia existencia y de todo aquello que nos rodea y lo hace de la mejor forma posible, a través de la belleza.

"Temer, creer , amar. Acciones que determinan el rumbo de nuestras vidas. Estas fuerzas comienzan mucho antes de nuestro nacimiento y sobreviven a nuestra desaparición" dice otro de los personajes de "El Atlas de las nubes" un título que ya lleva en si mismo una paradoja, porque no hay nada más indefinible y esquivo que una nube que cambia cada segundo y escapa si tratamos aprisioanarla entre nuestras manos, mientas que los mapas que contienen el Atlas están atrapados en él, dentro de sus fronteras, detenidos en el tiempo. Acción, drama, humor, amor , valor , sacrificio, maldad, bondad y, sobre todo, esperanza, la esperanza de que incluso estando el Universo en nuestra contra es posible hallar una puerta hacia un mundo mejor.

Sólo escribo sobre aquellas películas que de una forma u otra me emocionan, que me aislan de la realidad cotidiana y me sumergen en su mundo y que siguen vivas en la imaginación, como sucede con las pinturas, las esculturas o los libros que nos conmueven, que nos hacen pensar y reflexionar sobre nosotros y lo que nos rodea, que nos ponen en contacto con las cuestiones que son las únicas importantes ¿quiénes somos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿por qué vivimos?, ¿qué hay después? Y "El Atlas de las Nubes" hace estas preguntas y , al memos a mi, consigue emocionar. Si, temer, creer, amar son las fuerzas que dominan nuestras vidas, las que nos hacen ser quienes somos, y de la importancia que demos a unas sobre otras, sobre nuestro coraje para superar las convenciones y ser libres, dependerá nuestro futuro y el del Universo, porque somos sólo una gota, pero ¿no es el mar la unión de millones de ellas y no sería éste menos mar si no estuviera la nuestra? Tal vez no sirva de mucho hacerse estas preguntas, pero aunque no tengamos las respuestas, creo que mirar a las estrellas y preguntarnos sobre nosotros es lo que nos hace humanos y forma parte de lo que de extraordinario hay dentro de cada uno. Y sobre ese misterio que es la existencia trata "El Atlas de las nubes" , un mundo donde todo está conectado. ¿No lo habéis sentido alguna vez así?






EL TESORO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES



El fondo del mar guarda los sueños que son de todos
Jesús Prieto de Pedro



El Estado español recuperó, tras una dura batalla legal, el tesoro del galeón español "Nuestra Señora de las Mercedes", que naufragó como consecuencia de un cañonazo de un navío de la Armada británica en octubre de 1804, en la costa de Algarve, Portugal (naufragio que desencadenaría un año más tarde la batalla de Trafalgar), y que fue descubierto por el barco cazatesoros norteamericano "Odyssey", y llevado a los Estados Unidos. El pasado 2 de diciembre, el tesoro, compuesto por más de 500.000 monedas (principalmente de plata) de la época de los Borbones (finales de siglo XVIII y principios del XIX y acuñadas en los virreinatos americanos), fue depositado en el ARQUA de Cartagena. El tesoro de “La Mercedes” incluye gemelos, hebillas y otros objetos.

 
 







(Los 8 escudos o Peluconas o macuquinas fueron la moneda por excelencia en España hace 200 años y reconocida a nivel mundial. Es lo que se llama una onza española, de peso 27 gramos -de pureza, alrededor de 90%-. con efigie de Carlos IV.




 Monedas o reales de plata de a ocho. En el siglo XVIII se convirtió en la primera divisa de uso universal -se aceptaba y se reacuñaba en China, Arabia, Ceilán, Zanzibar... -y fue la primera de curso legal en Estados Unidos.



El ingente tesoro incluye un total de 574.553 monedas, de las cuales 212 son de oro, 309.184 de plata y 265.157 de metal plata. Pertenecen al sistema monetario español de la época de los Borbones (Carlos III y Carlos IV), emitidas entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Fueron acuñadas en los virreinatos americanos, en las Reales Casas de Moneda de Lima, Potosí, Popayán y Santiago de Chile, pero las más abundantes son las de Carlos IV, acuñadas en 1803 en la ceca de Lima. Una vez realizado su traslado a Cartagena, en los próximos 18 meses se procederá a su restauración, según informa el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Actualmente aún se está realizando un diseño museográfico para la exposición temporal itinerante que girará, a partir del segundo semestre de 2013, por aquellas instituciones culturales que la soliciten.
Caso Odyssey "¿hemos de considerar ese depósito un bien público o, por el contrario, un botín privado de los depredadores llamados cazatesoros?"


El fondo del mar guarda, sin duda, uno de los depósitos más puros de los sueños y de la memoria de la humanidad. En él duermen los vestigios de los anhelos, venturas y desventuras del hombre de descubrir nuevos mundos y culturas, de epopeyas, de búsqueda de tierras ignotas, de llevar a las personas, sus cosas y sus bienes más íntimos a otros lugares a los que nunca llegaron, de conflictos bélicos movidos por la ambición de nuevos dominios y hegemonías…, que tejían las relaciones políticas, culturales y comerciales. En definitiva, con el tiempo el mar ha ido absorbiendo grandes trozos de la vida humana que explican mucho de quienes somos y dónde nos encontramos hoy. La pregunta es, planteémoslo ya, si hemos de considerar ese depósito un bien público o, por el contrario, un botín privado de los depredadores llamados cazatesoros. Esa es la tesitura a la que se enfrentaba la disputa, entre España y la empresa Odyssey, sobre los restos de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida por una agresión bélica inesperada el 5 de octubre de 1804 frente a las costas de Huelva y que se llevó al fondo del mar 250 personas y un rico cargamento entre el que había varios cientos de miles de monedas. Hecho triste del que, con pluma maestra, nos dejaron testimonio Pérez Galdós en su novela Trafalgar, así como Alcalá Galiano en sus memorias.
 
 
Durante mucho tiempo esos sueños permanecieron en paz en los limos de los fondos marinos, pues la capacidad del hombre de saber donde estaban los objetos arqueológicos marítimos y de aprehenderlos era ínfima. Pero los recientes desarrollos tecnológicos han quebrado este estado de paz, porque los actuales sistemas de detección hacen cada vez más transparente el fondo del mar y, además, se ha disparado la capacidad de los artefactos e ingenios para extraer los restos sumergidos.
Los bienes arqueológicos terrestres se vienen beneficiando, hace ya tiempo, de un sistema de protección jurídica extraordinariamente eficaz, que es el de, como hacen las leyes de la mayor parte de los países, considerarlos bienes de dominio público. Es, sin duda, la medida jurídica disponible más enérgica para proteger un bien público, pues descansa en dos reglas o principios contundentes. Primero, supone que son bienes, como decía el derecho romano, extra commercium, es decir, que no son susceptibles de comercio ni de apropiación privada. En segundo lugar, ser bienes de dominio público conlleva que quedan afectos a un destino público, que no es otro que el de ser conocidos, gozados y disfrutados por todos.

 
Sin embargo, los bienes arqueológicos subacuáticos, que en nada se diferencian en su calidad y valor cultural de los terrestres dado que el medio que los cobija no es más que un mero accidente, han tardado mucho más tiempo en alcanzar una protección jurídica tan eficaz. ¿Por qué? Pues, fundamentalmente porque, como hemos dicho, estuvieron menos accesibles a su descubrimiento y rapiña hasta ese reciente cambio tecnológico. Sin entrar en mayores finuras técnico jurídicas, tradicionalmente eran considerados tesoros ocultos, regidos por la regla de la ocupación, es decir, eran de quien los encontraba. Pero el despegue de la conciencia sobre su valor cultural ha empezado a modificar las cosas. Sobre todo a partir del Convenio de la UNESCO sobre el patrimonio subacuático, aprobado en 2001 y que entró en vigor en el año 2009 – España fue uno de los primeros países en ratificarlo- se aprecia un cambio importante de escenario. Este Convenio descansa en una visión del patrimonio arqueológico como un bien de interés general de las sociedades, los Estados, las naciones y la humanidad entera. Y, a tal fin, enuncia principios como el de que el patrimonio subacuático no será objeto de explotación comercial y la preferencia por la conservación “in situ” del patrimonio subacuático (arts. 2 y 7), que las actividades dirigidas a su recuperación deberán servirse de técnicas y métodos no destructivos (norma 4 del Anexo) y la no perturbación innecesaria de los restos humanos o de los sitios venerados (art. 2).

El Derecho internacional reconoce la solemnidad de su tumba, y el interés soberano de España por preservarla.
Las sentencias dictadas por los jueces norteamericanos en el caso Odyssey (en 2007 y en 2009), si bien no llegan a aplicar el Convenio, son en buena medida portadoras del espíritu de estos principios jurídico culturales a partir de una fina mirada de altura en la interpretación del derecho internacional. Nada mejor lo resume que las palabras, no exentas de un toque poético, del Juez Mark Pizzo del Juzgado de Tampa (Florida) cuando apela al “interés común y al respeto mutuo entre las naciones” para rebatir los argumentos privatistas de la defensa de Odyssey: “Han pasado más de 200 años desde que explotó la Mercedes. Su lugar de reposo y el de cuantos perecieron en ella aquel fatídico día permanecieron inalterados durante siglos. Hasta hace poco. El Derecho internacional reconoce la solemnidad de su tumba, y el interés soberano de España por preservarla. El interés común y el respeto mutuo entre las naciones justifica que aceptemos la reclamación de España sobre la Mercedes y desestimemos la de Odyssey”.
 
 
                                                                                   Fragata Nuestra Señora de las Mercedes
Esta es la enseñanza del caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, una aportación magistral y referencia ejemplar para el futuro de la protección de los bienes culturales subacuáticos en el mundo entero. Un antes y un después.
Pero es, además, desde 2005 –cuando se adopta la decisión de iniciar las reclamaciones- hasta hoy, una muestra inigualable de un ejercicio coral sobre cómo se ha de llevar adelante una política de Estado, con la suma de todos, en los asuntos importantes. Y es un canto a las potencialidades de la lex artis de los profesionales, arqueólogos, conservadores, archiveros, historiadores e investigadores, juristas, jueces y fuerzas de seguridad, gestores públicos, profesionales de la información… que, en una armonía poco frecuente en este tiempo del especialismo ciego y autosuficiente que criticaba Ortega, han aportado ilusionada y generosamente al común sus modestas perspectivas y contribuciones en pro de una polifonía profesional que ha hecho posible la canción que ahora celebramos: el fondo del mar guarda nuestros sueños, cuidemos nuestros sueños porque son de todos.

Jesús Prieto de Pedro es Director General de Bellas Artes,
Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas

viernes, 22 de febrero de 2013

LA CRISIS ESPAÑOLA DESDE UN PUNTO DE VISTA DIFERENTE







España es un país lleno de oportunidades, pero lo único que sabe hacer la gente que se queja es eso, quejarse y no dar soluciones, es más fácil criticar que poner soluciones sobre la mesa y tirar para adelante como sea...Lo único que necesita es gente con fuerza de voluntad y que confíe en su país.
 


jueves, 21 de febrero de 2013

¿QUÉ ASPECTO TENDRÁ LA IGLESIA DEL FUTURO? DE JOSEPH RATZINGER


‘¿Qué aspecto tendrá la Iglesia del futuro?’
de Joseph Ratzinger
 
 
 
El teólogo no es un adivino. Tampoco es un futurólogo que, por los factores calculables del presente, deduce el futuro. Su oficio escapa bastante al cálculo. Sólo en una mínima parte podría por tanto ser objeto de la futurología, que no es tampoco adivinación, sino que constata lo calculable y debe dejar en suspenso lo incalculable. Ya que la fe y la Iglesia se internan hasta esa profundidad del hombre de la que brota continuamente lo nuevo creador, lo inesperado y no planificado, su futuro sigue siéndonos oculto incluso en la época de la futurología. ¿Quién, al morir Pío XII, hubiera podido predecir el Concilio Vaticano II o la evolución posconciliar? ¿O quién se hubiera atrevido a predecir el Vaticano I cuando Pío VI, secuestrado por las tropas de la joven república francesa, murió prisionero en Valence en 1799? […]
 
Seamos, por tanto, cautos con los pronósticos. Todavía vale la frase de Agustín de que el hombre es un abismo; lo que de ahí sube, nadie puede verlo de antemano. Y quien cree que la Iglesia no sólo está determinada por el abismo, sino que se funda en el abismo mayor, infinito, de Dios, podrá tener bastante razón en abstenerse de unas predicciones cuyo ingenuo ‘querer-saber-respuestas’ podría ser sólo una manifestación de falta de visión histórica. […]
 
El futuro de la Iglesia puede venir y sólo vendrá, también hoy, de la fuerza de aquellos que tienen raíces profundas y viven de la plenitud pura de su fe. No vendrá de aquellos que dan sólo recetas. No vendrá de aquellos que sólo se acomodan al instante actual. No vendrá de los que critican sólo a los otros y se aceptan a sí mismos como norma infalible. Por eso tampoco vendrá de aquellos que sólo escogen el camino más cómodo, los que evitan la pasión de la fe, y tienen por falso y superado, por tiranía y legalidad, todo lo que exige al hombre, lo que le duele, lo que le obliga a renunciar a sí mismo. Digámoslo positivamente:
 
el futuro de la Iglesia, también ahora, como siempre, ha de ser acuñado nuevamente por los santos. Por hombres, por tanto, que perciben algo más que las frases que son precisamente modernas. Por hombres que pueden ver más que los demás, porque su vida tiene mayores vuelos. El desprendimiento que libera a los hombres, sólo se alcanza por las pequeñas renuncias diarias a sí mismo. En esta pasión diaria, por la cual únicamente puede expresar el hombre de qué múltiples formas le ata su propio yo, en esta pasión diaria y sólo en ella, se va abriendo el hombre palmo a palmo. El hombre sólo ve tanto cuanto ha vivido y sufrido. Si hoy apenas podemos percibir a Dios, es porque nos resulta muy fácil escapar a nosotros mismos, huir de la profundidad de nuestra existencia al sopor de cualquier comodidad. Así lo que es más profundo en nosotros sigue estando inexplorado. Si es verdad que sólo se ve bien con el corazón, ¡cuán ciegos estamos todos!
 
Y esto ¿qué significa para nuestra cuestión? Pues significa que las grandes palabras de quienes nos profetizan una Iglesia sin Dios y sin fe, son discursos vacíos. No necesitamos una Iglesia que celebre en ‘oraciones’ políticas el culto de la acción. Nos es completamente superflua y perecerá con toda espontaneidad. Permanecerá la Iglesia de Cristo. La Iglesia que cree en el Dios que se ha hecho hombre y nos promete vida más allá de la muerte. Del mismo modo, el sacerdote que sólo es un funcionario social puede ser substituido por psicoterapeutas y otros especialistas. Pero el sacerdote que no es especialista, que no se está mirando al espejo al dar asesoramiento ministerial, sino que, a partir de Dios, se pone a disposición de los hombres, que está a su servicio en su tristeza, en su alegría, en su esperanza y en su angustia, éste seguirá siendo muy necesario.
 
Demos un paso más. De la Iglesia de hoy saldrá también esta vez una Iglesia que ha perdido mucho. Se hará pequeña, deberá empezar completamente de nuevo. No podrá ya llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más propicia. Al disminuir el número de sus adeptos, perderá muchos de sus privilegios en la sociedad. Se habrá de presentar a sí misma, de forma mucho más acentuada que hasta ahora, como comunidad voluntaria, a la que sólo se llega por una decisión libre.
 
Como comunidad pequeña, habrá de necesitar de modo mucho más acentuado la iniciativa de sus miembros particulares. Conocerá también, sin duda, formas ministeriales nuevas y consagrará sacerdotes a cristianos probados que permanezcan en su profesión: en muchas comunidades pequeñas, por ejemplo en los grupos sociales homogéneos, la pastoral normal se realizará de esta forma. Junto a esto, el sacerdote plenamente dedicado al ministerio como hasta ahora, seguirá siendo indispensable. Pero en todos estos cambios que se pueden conjeturar, la Iglesia habrá de encontrar de nuevo y con toda decisión lo que es esencial suyo, lo que siempre ha sido su centro: la fe en el Dios trinitario, en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la asistencia del Espíritu que perdura hasta el fin de los tiempos. Volverá a encontrar su auténtico núcleo en la fe y en la plegaria y volverá a experimentar los sacramentos como culto divino, no como problema de estructuración litúrgica.
 
Será una Iglesia interiorizada, sin reclamar su mandato político y coqueteando tan poco con la izquierda como con la derecha. Será una situación difícil. Porque este proceso de cristalización y aclaración le costará muchas fuerzas valiosas. La empobrecerá, la transformará en una Iglesia de los pequeños. El proceso será tanto más difícil porque habrán de suprimirse tanto la cerrada parcialidad sectaria como la obstinación jactanciosa. Se puede predecir que todo esto necesitará tiempo.
 
El proceso habrá de ser largo y penoso. Hasta llegar a la renovación del siglo XIX, también fue muy largo el camino desde los falsos progresismos en vísperas de la revolución francesa, en los cuales incluso para los obispos era de buen gusto bromear sobre los dogmas y quizá hasta dar a entender que no se había de tener de ninguna manera por segura ni siquiera la existencia de Dios.
 
Pero tras la prueba de estos desgarramientos brotará una gran fuerza de la Iglesia interiorizada y simplificada. Porque los hombres de un mundo total y plenamente planificado, según serán indeciblemente solitarios. Cuando Dios haya desaparecido completamente para ellos, experimentarán su total y horrible pobreza. Y entonces descubrirán la pequeña comunidad de los creyentes como algo completamente nuevo. Como una esperanza que les sale al paso, como una respuesta que siempre han buscado en lo oculto. Así que me parece seguro que para la Iglesia vienen tiempos muy difíciles. Su auténtica crisis aún no ha comenzado. Hay que contar con graves sacudidas. Pero también estoy completamente seguro de que permanecerá hasta el final: no la Iglesia del culto político, que ya fracasó en la revolución francesa, sino la Iglesia de la fe.
 
Ya no será nunca más el poder dominante en la sociedad en la medida en que lo ha sido hasta hace poco. Pero florecerá de nuevo y se hará visible a los hombres como patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte.
 
 
(Tomado de: Joseph Ratzinger,
Fe y Futuro, 1974. Salamanca, Sígueme).


VER+:
La profecía olvidada de Ratzinger
sobre el futuro de la Iglesia:

Una Iglesia redimensionada, con menos seguidores, obligada incluso a abandonar buena parte de los lugares de culto que ha construido a lo largo de los siglos. Una Iglesia católica de minoría, poco influyente en las decisiones políticas, socialmente irrelevante, humillada y obligada a «volver a empezar desde los orígenes».


http://vaticaninsider.lastampa.it/es/vaticano/dettagliospain/articolo/papa-el-papa-pope-benedetto-xvi-benedict-xvi-benedicto-xvi-22434/




VER+:

http://elrincondeyanka.blogspot.com/2011/10/la-iglesia-que-quiso-el-concilio.html


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



viernes, 15 de febrero de 2013

SIN VALENTÍA NO HAY DERECHO NI JUSTICIA NI DEMOCRACIA


 
CÁTEDRA DE DERECHO
 
 
Una mañana cuando nuestro nuevo profesor de “Introducción al Derecho” entró en la clase lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:
 
- ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Juan, señor.
-¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más! – gritó el desagradable profesor.
 
Juan estaba desconcertado. Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase. Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.
 
-¡Ahora sí!- y preguntó el profesor:
¿Para qué sirven las leyes?…
Seguíamos asustados pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta:
 
-”Para que haya un orden en nuestra sociedad”
-”¡No!” contestaba el profesor-
-”Para cumplirlas” “¡No!”
-”Para que la gente mala pague por sus actos” “¡¡No!!
-¡¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?!”.
-”Para que haya justicia”, dijo tímidamente una chica.
-”¡Por fin! Eso es… para que haya justicia. Y ahora ¿para qué sirve la justicia?”
 
Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera. Sin embargo, seguíamos respondiendo: “Para salvaguardar los derechos humanos” “Bien, ¿qué más?”, decía el profesor. “Para discriminar lo que está bien de lo que está mal”… Seguir… “Para premiar a quien hace el bien”.
 
-Ok, no está mal pero… respondan a esta pregunta ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan?….
Todos nos quedamos callados, nadie respondía.
- Quiero una respuesta decidida y unánime.
-¡¡No!!- dijimos todos a la vez.
-¿Podría decirse que cometí una injusticia?
-¡Sí!

-¿Por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?
Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más!
Vete a buscar a Juan- dijo mirándome fijamente.
 
Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de Derecho.
Cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad y la dignidad no se negocia.
 
 
DESCONOZCO AUTORÍA

martes, 12 de febrero de 2013

PEDIMOS QUE SE REFORME RADICALMENTE LA CURIA ROMANA (VATICANA)


Reformar la Curia es también ayudar al Papa

Publicado en el nº 2.708 de Vida Nueva
(del 22 al 28 de mayo de 2010).
No están siendo buenos tiempos para Benedicto XVI. Ya el pasado año, con motivo del levantamiento de la excomunión a los obispos lefebvrianos, así como la falta de información previa sobre el negacionismo del Holocausto por parte de uno de ellos, el Papa escribió una carta en la que reconocía una deficiente actuación de algunos órganos de gobierno de la Curia romana.
Ya desde el inicio de su pontificado se venía apuntando cierta “renovación” y hubo incluso quien apuntó que nadie mejor que el propio cardenal Ratzinger sería capaz de acometer esta reforma curial, toda vez que él la conocía bien, e incluso había llegado a sufrirla. La reforma de la Curia había sido un viejo sueño de sus precedesores, aunque con deficientes logros. Pablo VI, en 1967, acometía una reforma dando mayor poder al Secretario de Estado, un poder que Juan Pablo II limitó tímidamente, otorgando mayor independencia a otros dicasterios en la reforma que hizo en 1988.
Crece en la Iglesia el sentimiento de que una de las reformas que hay que acometer para ayudar al Papa es apoyar una reforma de la Curia. Las palabras recientes del cardenal arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, han destacado la necesidad de esta reforma y de ningún modo se puede inferir que se trate de unas declaraciones fuera de tono. La autoridad con que siempre son recibidas sus palabras hace prever algo más por parte del cardenal vienés, serio papable en el último cónclave y amigo personal del Pontífice.
En el trasfondo de muchas de las dificultades por las que la Iglesia, en general, y el Papa, en particular, están atravesando, aparece con tintes sombríos el entramado curial, y algunos de sus destacados dirigentes, ya eméritos y jubilados, están siendo blanco de las críticas que se suceden a cada paso. Conforme avanza el tiempo se hace evidente que algunos de los problemas de claridad en la información desde la propia Curia, así como la escasa diligencia en la solución de conflictos y la coordinación de los trabajos en la misma, están en la raíz de algunas de las dificultades de las que ahora nos lamentamos.
Dos nuevos problemas avalan esta sospecha:
por un lado, las declaraciones del cardenal Darío Castrillón responsabilizando a Juan Pablo II del silencio ante un caso de pederastia en Francia; y, por otro, del apoyo a los Legionarios y a la figura de Marcial Maciel por parte de Wojtyla y, fundamentalmente, del actual decano del colegio cardenalicio y ex secretario de Estado, Angelo Sodano, quien queda en entredicho tras el reciente comunicado vaticano sobre la conducta inmoral del sacerdote mexicano.
La claridad con la que el Papa ha empezado, de forma tímida, a salir al frente de los problemas está siendo interpretada como un atisbo de reforma de facto. Varias actuaciones de una valentía plausible y de una nitidez inusual están llevando a considerar que la reforma de la Curia es inminente, pero que el Pontífice aún se encuentra atado para poder llevarla a cabo con mayor celeridad. Nadie duda que a lo largo de este año, tras el consistorio que se espera en otoño y una vez que se produzcan algunas dimisiones por razones de edad, el Papa podrá contar con cardenales de su total confianza en los puestos de gobierno de la Iglesia. Puesto que se trata de un gobierno vicario, la Curia ha de reportar información clara al Papa y nunca ocultar, como ha sucedido, aspectos relevantes para el ejercicio del ministerio petrino, que ya Juan Pablo II quiso abordar en su momento. Es la hora de abordar estos cambios. El Papa no puede ser prisionero de su propia Curia. Los males de la Iglesia, cuando tienen su raíz en el interior, son difíciles de erradicar.

http://www.vidanueva.es/2010/05/21/reformar-la-curia-es-tambien-ayudar-al-papa/


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La Curia romana requiere una reforma más radical, en la línea de las instrucciones y la visión del Concilio Vaticano II. La Curia debería continuar existiendo por sus útiles servicios administrativos y ejecutivos.

Los obispos son vicarios de Cristo, no vicarios del papa. Tienen una responsabilidad inmediata de sus diócesis, y una responsabilidad, compartida con los otros obispos y el papa, respecto a la comunidad de fe mundial.
Que se cumpla de veras la enseñanza del Vaticano II: "los obispos no deben ser considerados como vicarios del romano pontífice" (LG 27).



Que la curia romana no fue fundada por Jesucristo. Y que es, junto con los Cardenales y los Nuncios, uno de los elementos más contingentes de la estructura eclesial.

Su configuración, por tanto, ha de depender de su eficacia evangelizadora y de su servicio a la colegialidad episcopal, que son dos principios eclesiológicos muy superiores a ella.


Quede claro que estoy hablando de la curia y no de la sede romana. En el s. XXI será fundamental que la curia no interfiera en las relaciones entre Pedro y el colegio apostólico, impidiendo así la verdadera colegialidad.
El Concilio Vaticano II ordenó que debía haber colegialidad y corresponsabilidad en todos los niveles. Esto no ha sido llevado a cabo. Como estableció el Concilio, los consejos presbiterales y los consejos pastorales, deben involucrar a los creyentes más directamente en las tomas de decisión concernientes con la formulación de la doctrina, la gestión de la pastoral y la evangelización de la sociedad secular.
El ejercicio de la autoridad de nuestra Iglesia debe emular las normas de transparencia, de rendición de cuentas y de democracia que son practicadas en la sociedad moderna. La autoridad en la Iglesia debe ser percibida como honesta y digna de confianza, inspirada por un espíritu de humildad y de servicio, mostrando preocupación por la gente más que por las reglas y la disciplina, transparentando a un Cristo que nos hace libres, y escuchando al Espíritu de Cristo que habla y actúa a través de cada persona.


DECLARACIÓN SOBRE LA AUTORIDAD EN LA IGLESIA CATÓLICA:
PARA FIRMAR LA DECLARACIÓN:

UN PAPA RODEADO DE UNA CURIA DE LOBOS


LA RENUNCIA DE UN PAPA



Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia.
Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino.


Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.


Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice.

Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.


Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP XVI



     CAE UN RAYO EL MISMO DÍA DE LA RENUNCIA DEL PAPA EN EL VATICANO














Un Papa rodeado por Lobos





"Miren que los envío como ovejas en medio de lobos: sean, pues, precavidos como la serpiente, pero sencillos como la paloma.¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos, y los azotarán en sus sinagogas". Mt 10, 16-17 

"Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer.

Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo"» Mt 16, 18-19



En cinco años de pontificado, Benedicto XVI ha cambiado al 80% de los llamados ministerios del Vaticano. Para Zizola, las nuevas decisiones del Papa representan "un paso más" en el camino para lograr una reforma de la Curia Romana, que muchos consideran necesaria ante los profundos cambios de la sociedad.
Sin embargo, estima que son insuficientes, ya que no cumplen con los objetivos fijados por el Concilio Vaticano II (1962-1965), que Juan Pablo II tampoco tuvo el coraje de realizar y que resume en tres: 
"reducción de la Curia, descentralización del poder y gobierno colegial de la Iglesia".


Desde el inicio de su pontificado, y con cada vez más insistencia, ha hecho apremiantes llamamientos a rechazar, en los hombres de Iglesia, el afán de hacer carrera, la búsqueda de posiciones de gobierno o prestigio… Este pontificado, en su relación con los sacerdotes, obispos, cardenales…, está siendo un continuo llamamiento a esa conversión interior, que debe vivir quien está al servicio de Cristo, junto al sucesor del apóstol Pedro. De eso –dice el Papa– depende la verdadera reforma de la Iglesia.


Para decir a la curia romana qué cosa no debía hacer, Pablo VI la describió en el año 1967, el año de su reforma, como “una burocracia pretenciosa y apática, sólo canonista y ritualista, un ejercicio de escondidas ambiciones y de sordos antagonismos”

Pero ni siquiera Benedicto XVI es tierno. El 7 de mayo del 2006, ordenando en San Pedro 15 nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, en la homilía recordó que Jesús dice de sí, poco antes de definirse buen pastor: “Yo soy la puerta”. Y sigue:


"En el servicio de pastor hay que entrar a través de él. Jesús pone de relieve con gran claridad esta condición de fondo, afirmando: 'El que sube por otro lado, ese es un ladrón y un salteador' (Jn 10, 1). Esta palabra 'sube' (anabainei) evoca la imagen de alguien que trepa al recinto para llegar, saltando, a donde legítimamente no podría llegar. 'Subir': se puede ver aquí la imagen del arribismo, del intento de llegar 'muy alto', de conseguir un puesto mediante la Iglesia: servirse, no servir. Es la imagen del hombre que, a través del sacerdocio, quiere llegar a ser importante, convertirse en un personaje; la imagen del que busca su propia exaltación y no el servicio humilde de Jesucristo. Pero el único camino para subir legítimamente hacia el ministerio de pastor es la cruz. Esta es la verdadera subida, esta es la verdadera puerta".

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"No hay reforma de la Iglesia sin renovación en la fe".  Benedicto XVI


Un sector de la Curia vaticana considera que el actual Papa ha ido demasiado lejos al promover la transparencia en los dineros de la Iglesia...
Cuentan que a Juan Pablo II le preguntaron en cierta ocasión: “Su Santidad, ¿cuánta gente trabaja en el Vaticano?”. A lo que el polaco Karol Wojtyla, Papa entre 1978 y 2005, contestó con ironía: “Más o menos, la mitad…”.

Ahora ya sabemos , siguiendo una broma que en realidad no lo era ni lo es tanto, a qué se dedica la otra mitad. De unas semanas a esta parte, el Vaticano vive conmocionado por una serie de filtraciones de documentos secretos que han llevado al portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, a admitir que la Iglesia está sufriendo su particular Vatileaks. La publicación de una denuncia interna sobre corrupción y de un extraño complot para matar a Benedicto XVI dejan al descubierto las descarnadas luchas de poder ante la posible inminencia del fin de su papado. Aunque representante de Dios en la Tierra, Joseph Ratzinger es en realidad un hombre enfermo a punto de cumplir 85 años. En expresión de L’Osservatore Romano, “un pastor rodeado por lobos”.

Los lobos, aunque se vistan de púrpura, se excitan con la sangre. Y el pastor Ratzinger ya avisó hace dos años, en una entrevista de Peter Seewald convertida en libro, que “cuando un Papa alcanza la clara conciencia de no estar bien física y espiritualmente para llevar adelante el encargo confiado, entonces tiene el derecho y en algunas circunstancias también el deber de dimitir”. ¿Piensa Benedicto XVI dar un paso atrás coincidiendo con su 85 cumpleaños el 16 de abril o con el séptimo aniversario, tres días después, de su papado?
Tal vez solo él y Dios lo sepan, pero lo que sí parece estar muy claro es que, ante tal posibilidad, los candidatos a sucederle se han puesto a luchar como hombres para un puesto divino. Y, por afinar un poco más, como hombres italianos. Tanto los apellidos que ilustran esta historia de intrigas y golpes bajos como las armas elegidas para el duelo son puramente locales. Hay además una razón de peso. La silla de Pedro lleva siendo ocupada por un extranjero desde 1978. ¿No es hora de ya de que el Espíritu Santo vuelva su mirada hacia un cardenal italiano en la próxima reunión de la Capilla Sixtina?

La lucha de poder en el seno de la Iglesia se está dirimiendo —de forma inédita y dolorosa para muchos verdaderos hombres de fe— en las páginas de los periódicos. Como si se tratase de la última filtración sobre los zafios escándalos de Silvio Berlusconi. El primer golpe llegó con la divulgación, a través de un programa de televisión, de una carta del arzobispo Carlo Maria Viganó, actual nuncio en Estados Unidos, en la que le contaba al Papa diversos casos de corrupción dentro del Vaticano y le pedía no ser removido de su cargo como secretario general del Governatorato —el departamento que se encarga de licitaciones y abastecimientos—. Viganò, sin embargo, fue enviado lejos de Roma. La segunda filtración destapaba un supuesto complot para matar al Pontífice. El periódico Il Fatto Quotidiano publicó una carta muy reciente enviada a Benedicto XVI por el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos en la que le contaba que el cardenal italiano Paolo Romeo, arzobispo de Palermo (Sicilia), había realizado un viaje a China durante el cual habría comentado: “El Papa morirá en 12 meses”. Pero no solo eso. Según la carta del obispo colombiano, escrita en alemán y bajo el sello de “estrictamente confidencial”, el arzobispo de Palermo se había despachado a gusto en China contando supuestos secretos del Vaticano tales como que el Papa y su número dos, Tarcisio Bertone, se llevan a matar y que Benedicto XVI estaría dejando todo atado y bien atado para que su sucesor al frente de la Iglesia fuese el actual arzobispo de Milán, el cardenal Angelo Scola.

¿Qué hay de verdad y de mentira en tales confidencias que ven la luz ahora? Tal vez nada a partes iguales. Quizás lo único cierto es que un sector de la Curia vaticana, la casta de diplomáticos pontificios, considera que el actual Papa ha ido demasiado lejos al promover la transparencia en los dineros de la Iglesia y al cortar de un tajo la permisividad con los abusos a menores. Demasiado lejos y demasiado rápido para quien, a fin de cuentas, es un alemán de 85 años, enfermo y solo, perdido en un laberinto ajeno de intrigas y golpes bajos. Durante 26 años, reinó sobre el Vaticano un Papa polaco, experto en relaciones públicas. Desde hace siete, un introvertido Papa alemán. Da la impresión de que Italia ha iniciado la reconquista de la silla de Pedro.


Pablo Ordaz - Roma
El País / Madrid




Cómo es el VatiLeaks que amenaza al Papa
y pone en peligro a la Iglesia    21/02/2012

Benedicto XVI enfrenta una “rebelión de monseñores”. Cuáles son las facciones que se enfrentan. Intrigas palaciegas, filtración de documentos y una lucha por el poder.

“A fronte praecipitium a tergo lupi”. El Papa Benedicto XVI podría sentirse identificado con esa antigua fórmula latina: “Al frente un precipicio y los lobos a la espalda”. Los “lobos”, como el diario del Vaticano L’Osservatore Romano denominó a una facción de la Curia romana, acechan al pastor de la Iglesia Católica.
Joseph Ratzinger enfrenta una lucha intestina sin precedentes en la Santa Sede, que jaquea a sus hombres de mayor confianza, ventila documentos escandalosos de los palacios vaticanos y hasta abre especulaciones sobre un paso al costado del Sumo Pontífice.

En las últimas semanas, los vaticanistas de los principales medios italianos se regodearon con una serie de filtraciones nocivas para la cúpula eclesiástica que rápidamente despertaron comparaciones con WikiLeaks. Los archivos revelados dan cuenta de sospechas de corrupción en las licitaciones inmobiliarias del Vaticano, manejos financieros irregulares en el Banco Vaticano e incluso de un supuesto y disparatado complot para asesinar a Benedicto XVI.

Los expertos coinciden en que detrás de la fuga de documentos existe una guerra palaciega entre dos sectores de los purpurados. Al parecer, las filtraciones forman parte de una “rebelión de monseñores” contra Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano y mano derecha de Ratzinger. Las fuentes vaticanas consultadas por los especialistas sospechan que detrás de la embestida está la mano de Angelo Sodano, un influyente veterano diplomático que antecedió a Bertone en su cargo y sirvió a Juan Pablo II durante más de quince años.


Cuando asumió, todos esperaban que Ratzinger condujera un Papado “de trancisión”. Pero el Papa alemán se propuso sanear la imagen de la Iglesia, afectada por numerosos casos de pedofilia y corrupción, y avanzó con investigaciones incómodas para algunos miembros de la “vieja guardia” de la Curia romana. Bertone, dicen, fue el artífice de esa política de mano dura. Aunque no había hecho carrera dentro del cuerpo diplomático del Vaticano, Benedicto XVI lo escogió en 2006 para la Secretaría de Estado porque había trabajado bajo su órbita cuando era cardenal.
“Bertone rompió un pacto de silencio y ahora la vieja guardia busca vengarse”, dijo a PERFIL el vaticanista español Jesús Bastante. Esa hipótesis explica el carácter selectivo de las filtraciones: todos los archivos que se conocieron dejan mal parados a Bertone y sus hombres. El objetivo inmediato es la mismísima cabeza del secretario de Estado. El Vaticano no acostumbra a señalar con el dedo en público, pero la salida de Bertone podría resolverse con la tradicional política de “promoveatur removeatur”: promoverlo a otro cargo –por ejemplo, a alguna nunciatura en el exterior– para sacárselo de encima.


La lucha de poder, sin embargo, tiene otra dimensión de más largo plazo. Comenzó a dirimirse nada menos que la sucesión del actual Papa. Siete de los 18 nuevos “cardenales electores” –aquellos con derecho a votar en la elección del Sumo Pontífice– que designó Ratzinger son italianos, y seis de ellos son amigos de Bertone.
Sus enemigos ven con desagrado cómo el secretario de Estado prepara el terreno para que, luego de dos sucesivos Papas no italianos, la conducción de la Iglesia vuelva a manos de quienes han tenido su monopolio durante más de 450 años.
Mientras la interna de los cardenales hace temblar los cimientos del Vaticano, Ratzinger sigue al margen de los asuntos de gobierno y “vive aislado en su propio mundo”, interesado en sus libros y sus sermones, como indicaron a los medios fuentes anónimas de la Curia. “Benedicto XVI es un Papa teólogo y su única preocupación pasa por la pureza a nivel religioso”, subrayó el español Bastante.
No es la primera vez que ocurre una lucha intestina en el Vaticano. En el siglo XIII, el Papa Celestino V habilitó la renuncia papal en el derecho canónico. Los lobos al borde del precipicio deben tenerlo más presente que nunca.



Palabras de San Bernardo
al Papa Eugenio III:


“Como puedes comprobar, todo el celo de los eclesiásticos se agota únicamente en defender su dignidad personal. Todo se va en honores; casi nadie se empeña en la propia santidad. Si alguna vez, por requerirlo las circunstancias, intentas ser más sencillo y accesible, escucharás en seguida: Cuidado. No está bien, no es propio de nuestros tiempos, no corresponde a tu grandeza; lleva cuenta del cargo que representas. Lo último que mencionen será la voluntad de Dios.

Viven totalmente despreocupados de su salvación, como si creyésemos que las grandezas pueden salvarnos o pensáramos que es justo todo lo que satisface a la vanagloria. Lo humilde es juzgado en tu corte como una abyección; por eso encontrarás antes al sencillo que a quien desee parecerlo. El temor de Dios se considera como una simpleza, por no decir como una necedad. Llaman hipócrita al comedido y al hombre de conciencia. Al que ama la paz y se reserva un tiempo para su espíritu lo tienen por inútil.


Y tú, ¿en qué piensas? ¿aún no te has enterado de que te envuelven las redes de la muerte? Te suplico que te contengas un poco y me soportes. Más aún: discúlpame que te hable ahora respetuosamente, pero sin ligereza alguna. Me consume el deseo de tu bien. Ojalá que esta impetuosidad mía te sirva de algo.


Sé dónde vives; conviven contigo hombres incrédulos y rebeldes. Son lobos y no ovejas; pero eres su pastor. No lo niegues, no sea que sentándote en su sede, te rechace como heredero. Vives junto al sepulcro de Pedro. El jamás se presentó vestido de sedas, cargado de joyas, cubierto de oro sobre blanco corcel, escoltado por soldados y acompañado de aparatoso séquito. Pero desnudo de todo, tuvo suficiente fe para creer que podría cumplir el mandato salvador: Si me amas, apacienta mis ovejas.

Es como para pensar que tú no eres el sucesor de Pedro, sino del emperador Constantino. Te aconsejo que a lo más toleres esas costumbres, porque así lo han impuesto los tiempos pero que no las apetezcas como algo que te corresponde. Prefiero exhortarte a que cumplas las obligaciones que has contraído. Aunque te vistas de púrpura, aunque lleves oro encima, no tienes por qué rehuir el trabajo y la solicitud pastoral, heredero como eres del Pastor: no debes avergonzarte de anunciar el Evangelio. Al contrario, si evangelizas celosamente, participarás de la misma gloria de los apóstoles. Evangelizar es como apacentar. Cumple tu misión de evangelista y así llevarás a cabo tu oficio de pastor".

Del Libro "De Consideratione",
de San Bernardo, libro IV, capítulos 5 y 6.

VER+:
PEDIMOS QUE SE REFORMA RADICALMENTE LA CURIA ROMANA VATICANA
http://elrincondeyanka.blogspot.com/2013/02/pedimos-que-se-reforme-radicalmente-la.html