EL Rincón de Yanka: DIGNIDAD

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domingo, 17 de mayo de 2026

ORACIÓN POR LOS EMIGRANTES Y EL CESE DEL SUFRIMIENTO Y "VERSITOS DEL EMIGRANTE" por NADIT LEÓN

ORACIÓN POR LOS EMIGRANTES Y EL CESE DEL SUFRIMIENTO

"Dios de la Vida, misericordia, mira a tus hijos que caminan con miedo, 
lejos de su tierra, buscando solo vivir y sostener a los suyos.
Acompaña a cada migrante que hoy huye, que se esconde, 
que espera una oportunidad. 

Calma los corazones endurecidos, 
detén la violencia, disipa el odio y la persecución.
Señor, te pedimos que la justicia camine de la mano de la compasión. 
Que las autoridades no olviden su humanidad y la vida sea siempre respetada.

Abraza a las familias que hoy lloran, 
especialmente a quienes han perdido a un ser amado. 
Dales consuelo y fortaleza.

Que llegue pronto un tiempo de paz, de diálogo y de respeto, 
donde nadie sea tratado como amenaza 
por el solo hecho de buscar un futuro.

Te encomendamos a los refugiados, 
desplazados y víctimas de trata. 
Tú, que eres el Dios de los pobres y humildes, 
acompaña a tus hermanos en este movimiento.

Jesús, tú que fuiste extranjero, 
acompaña a cada emigrante en los países lejanos, 
sé su refugio, esperanza y paz.

En ti confiamos, Amén."


Dejé mi casa y mi acento colgados en la memoria.
Me vine buscando historia y encontré viento y silencio.
El alma en desplazamiento, la raíz en otro suelo.
Y aunque me abrace este cielo que no sabe a lo que fui,
hay un país dentro de mí que no cabe en el desvelo.

Cargo la fe en la maleta y el miedo bien escondido.
Un sueño recién nacido y una pena que no aprieta.
La distancia es una grieta que no se deja coser.
Pero me obliga a crecer como árbol sin estación,
con la esperanza en la voz y el coraje de volver.

Soy extranjero en la acera, en la lengua y en la mirada.
Pero llevo mi jornada con dignidad verdadera.
No hay frontera que detenga lo que empuja el corazón 
ni papel ni condición que me quite lo vivido.
Porque aunque esté dividido, soy entera en mi razón.

No me fui por valentía, me fui porque no quedaba,
ni pan, ni fe, ni palabra que sostuviera mis días.
Ahora cargo la agonía de no ser de ningún lado,
con el corazón partido entre el ayer y el después,
soy mitad de lo que es y mitad de lo que he dejado.

Me fui porque me empujaron con hambre, miedo y censura.
No fue pura aventura. Fue un país que me negaron.
Mis pasos no desertaron. Fue la tierra la que hirió.
Fue la historia que torció mi derecho a quedarme, 
y ahora quieren llamarme el que su patria vendió. 

No soy cifra ni expediente, ni mano de obra barata, 
soy la herida que retrata lo que oculta el dirigente, 
y aunque... levante otro trecho y me acostumbre al extraño, 
no se domestica el daño ni se olvida lo deshecho. 

Yo no traicioné el derecho de quedarme y resistir, 
pero no es vivir sufrir sin futuro ni salida, 
y a veces, salvar la vida,  también es saber huir. 


lunes, 11 de mayo de 2026

CONOZCA, ¿QUIÉN ES EL GRAN ENEMIGO DE VENEZUELA? 💩


¿CUÁL ES EL GRAN ENEMIGO
DE LOS VENEZOLANOS?


«La SOCIEDAD VENEZOLANA es terriblemente ignorante, emocionalista, irresponsable y sin la capacidad de razonar y accionar por sí misma». 
Y es que HISTÓRICAMENTE la SOCIEDAD VENEZOLANA ha sido culpable de su propio fracaso. El mismo Bolívar comenzó a ver con profunda decepción y frustración que enfrentaba a una fuerza mayor y más destructiva que el mismo ejército del Imperio español: 

*«...un PUEBLO IGNORANTE es instrumento ciego de su propia destrucción»* 

Su preocupación central era que, tras lograr la independencia militar de España, el pueblo no supiera gestionar su propia libertad. Argumentaba que un pueblo que no conoce sus derechos ni sus deberes es fácilmente manipulable por tiranos o demagogos. Bolívar temía que ese "vicio" de la obediencia ciega se trasladara a los nuevos gobiernos republicanos, donde la gente podría seguir a líderes autoritarios simplemente por no tener un criterio propio. 

Y HOY, 207 años después de que Bolívar pronunciara esas palabras, no solamente siguen en vigencia, sino que además confirman la RAIZ de nuestros males: 

"SOMOS UN PUEBLO IGNORANTE" 

El mayor enemigo es justamente esa IDIOSINCRASIA, esa "VIVEZA", esa "masa amorfa, sin ideología, principios, sin orden ni consciencia propia" que tiene la capacidad de sufragar: EL PUEBLO. 
Y es que sería A TRAVÉS DEL VOTO que la misma SOCIEDAD VENEZOLANA se pondría una pistola en la frente. Es que si Chávez no hubiera nacido, la SOCIEDAD VENEZOLANA, igual se lo inventa. 

LA MALDICIÓN DEL IGNORANTE 

Y el problema NO es que SOMOS IGNORANTES, el problema es que NO LO QUEREMOS RECONOCER... 
NO solo se trata de que en 1999 LA SOCIEDAD VENEZOLANA votó por Hugo Chávez fuese presidente, sino que se trata también que durante los siguientes 27 años contribuyó a que permaneciera en el poder. Porque no hay nadie más fácil de manipular y engañar que UN IGNORANTE. 
Y en Venezuela los IGNORANTES no solo están en los barrios, no solo es la gente humilde de los estratos bajos. Hay también muchos IGNORANTES de clase alta con Maestrías y Postgrados. 

EL CICLO DE LOS 6 AÑOS 

Dicen que: "El que NO aprende de sus errores ESTÁ CONDENADO A REPETIRLOS". Nosotros cometíamos LOS MISMOS ERRORES cada seis años: 
  • Se levanta un "líder opositor" que promete que, participando en un proceso electoral, se desplazará al Chavismo del poder.  
  • La SOCIEDAD VENEZOLANA lo apoya irrestrictamente: Sin críticas, sin cuestionamientos de ningún tipo, de forma masiva y contundente.  
  • Se va a unas ELECCIONES, a pesar de que el Chavismo controla el tablero, pone las fichas, y dicta las normas del juego.  
  • El Resultado es obvio: El Chavismo "gana" las elecciones.  
  • La SOCIEDAD VENEZOLANA sale a las calles a reclamar, se manifiesta, hay revueltas y protestas.  
  • El líder opositor derrotado convence a la SOCIEDAD VENEZOLANA que regrese a sus hogares. Se luchará en otros ámbitos.  
  • La Oposición se sienta a "negociar" con el Régimen.  
  • Se adormece a la SOCIEDAD VENEZOLANA hasta que se necesite para un NUEVO PROCESO ELECTORAL, donde se levantará un nuevo "Líder Opositor" que reiniciará el Ciclo.  
*¿CUÁL ES EL COSTO DE LA IGNORANCIA?* 

Este es el resumen de lo que nos ha dejado CADA CICLO por 27 años: 

*Detenciones*: Más de 18,980 personas detenidas por motivos políticos. La mayoría sufrió torturas y tratos crueles con secuelas físicas y psicológicas permanentes. 
*Asesinados*: Más de 280 fallecidos documentados en el contexto de manifestaciones masivas. 
*Exiliados y migrantes*: 7.9 millones de personas han salido de Venezuela hasta la fecha (cifra oficial de la plataforma R4V) Pero son muchísimos venezolanos más sin registro. 

¿Y SI LO HACEMOS A "LA AMERICANA"? 

Por primera vez en 27 años SE ROMPIÓ EL CICLO: El 03 de Enero una variable inesperada golpeó la mesa y derribó el tablero.  
  • Se sometió al RÉGIMEN.  
  • Se apartó a la FALSA OPOSICIÓN.  
  • Se tutela a la SOCIEDAD VENEZOLANA. 
¿Será que esta vez NO lo arruinaremos?

Somos lo que somos PORQUE FUIMOS lo que fuimos.
Y estamos como estamos, porque somos como somos.
No somos capaces de ver la realidad de nuestra realidad.
Nuestra "VIVEZA" es nuestra "TORPEZA".

27 años Bailando: Daniel Lara Farías

VER+:

📕 LIBRO "NO VALE, YO NO CREO" 
DE AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ 
Y EL OPTIMISMO ES EL OPIO DEL PUEBLO 😇











lunes, 12 de enero de 2026

LIBRO "EL TEJÓN DE LA MIEL: EL VENENO DE LA LEY": Biografía de un fiscal venezolano que enfrentó el poder un régimen represivo y corrupto por PEDRO LUPERA

EL TEJÓN 
DE LA MIEL
EL VENENO DE LA LEY

Biografía de un fiscal venezolano que enfrentó 
el poder un régimen represivo y corrupto

El libro Biografía del fiscal venezolano Pedro Alexander Lupera Zerpa en tiempos de dictadura es una obra profunda que narra la vida y carrera de uno de los fiscales más valientes en la lucha contra la corrupción en Venezuela, en un contexto de creciente autoritarismo y represión bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. La obra se adentra en los desafíos y obstáculos a los que se enfrentó a Lupera Zerpa mientras investigaba casos de corrupción de alto perfil, como los relacionados con PDVSA, Odebrecht y figuras clave del chavismo como Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Tarek William Saab, entre otros.
PRÓLOGO

En él relato experiencias personales vinculadas con mi trabajo en la fiscalía venezolana y los desafíos institucionales a los que me enfrenté durante ese período.
Su propósito es documentar los hechos desde una perspectiva vivencial y profesional. Hay lágrimas, noches de desvelo, riesgos asumidos y una verdad silenciada durante mucho tiempo detrás de cada palabra escrita en este libro.

Mi historia comenzó como la de cualquier niño: jugando en Maracay, con la complicidad de mis hermanos y la guía incansable de mis padres.
Sin embargo, la vida me reservaba un golpe que no llegó en la infancia, sino en mi juventud, cuando ya trabajaba en la fiscalía. Allí, entre expedientes y casos, recibí la noticia que lo cambió todo: mi madre había sido asesinada de un disparo en la cabeza, en plena calle, por un dinero que no valía nada en comparación con su vida.
Aquella mañana, la muerte no solo se la llevó a ella, también se llevó una parte de mí. No obstante, en ese vacío nació una fuerza nueva: el compro­ miso de no callar jamás ante la injusticia.

Las páginas que siguen relatan cómo pasé de ser un joven tímido, fascinado por la informática, a descubrir, casi por accidente, una vocación inquebran­table por el Derecho. En la fiscalía, primero como asistente y luego como fis­ cal, fui testigo del lado más oscuro del sistema judicial venezolano. Vi cómo una jueza cambiaba sentencias a cambio de "Padre Nuestros" y "Ave Marías", un sistema de corrupción tan grotesco como real. Participé en operativos que destaparon redes criminales en las que los poderosos se movían con total impunidad, creyéndose intocables.

Con el tiempo, mi trabajo me llevó a enfrentarme a los gigantes de la corrup­ción. Me ocupé de los casos de Petróleos de Venezuela (PDVSA), donde el oro negro dela nación se convirtió en botín de las mafias enquistadas en el poder, y de las investigaciones de Odebrecht, una red de sobornos internacionales que alcanzó las más altas esferas de la política venezolana.
Esos expedientes no solo destaparon fortunas ilícitas y contratos amañados, sino que también desataron amenazas directas contra mí, llamadas en las que me advertían que me volarían "en mil pedazos" si continuaba.

No eran amenazas vacías. Las balas atravesaron mi vehículo en un atentado planificado para acabar con mi vida. Mi nombre fue manchado con falsas acusaciones fabricadas con perversidad para destruirme moralmente. Pero no callé. No podía. Cada intento por silenciarme se convirtió en combustible para seguir adelante.

Este libro no solo cuenta mi historia. Es la historia de un país que pasó de ser una tierra de promesas a convertirse en un territorio dominado por la co­rrupción, el narcotráfico y la violencia.
También es un homenaje a las víctimas que nunca tuvieron voz, a los fun­cionarios honestos que resistieron dentro de un sistema manipulado y a los amigos y familiares que me sostuvieron cuando todo parecía derrumbarse.
El lector encontrará en estas páginas momentos de ternura e inocencia, pero también de extrema crudeza: desde los juegos con mis hermanos en Caracas hasta los allanamientos a despachos de alcaldes corruptos; desde las charlas con informantes y contactos con agencias internacionales de inteligencia, hasta las amenazas de muerte, los atentados y las traiciones de quienes al­guna vez consideré aliados.

Aquí está la historia completa, sin adornos ni silencios convenientes, con nombres, hechos y recuerdos que aún hoy me estremecen.
Si llegas a leer estas líneas, te invito a acompañarme en este recorrido.
No será un viaje fácil. Habrá pasajes que te indignarán, otros que te dolerán y quizá algunos que te devuelvan la esperanza. Pese a los obstáculos, las prue­bas y los testimonios permanecen como evidencia de la búsqueda constante de la verdad y la justicia.

El propósito de esta autobiografía es compartir experiencias que pueden resultar impactantes o difíciles de asimilar. Espero que contribuyan a la re­ flexión sobre la justicia y la dignidad humana.

domingo, 7 de diciembre de 2025

LIBRO "EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD": ENSAYO DE UNA ÉTICA PARA LA CIVILIZACIÓN TECNOLÓGICA por HANS JONAS



Ensayo de una ética para
la civilización tecnológica

HANS JONAS


Muchas son las maravillas,
pero el hombre es la mejor.
Por el mar canoso corre sin miedo
al soplo invernal del Noto
y a su destino llega entre olas encrespadas;
atormenta a la diosa
soberana entre todas, la Tierra incansable
y eterna, y cultiva cada año los surcos
con la prole del caballo.

Echa la red y persigue
a la raza de los pájaros
de mentes atolondradas
y a las fieras de los bosques
y a las criaturas marinas
el hombre lleno de ingenio;
y con sus artimañas
domina a la fiera que el monte recorre,
pone yugo al corcel en su crin ondeante
y al fuerte toro silvestre.
Y lenguaje adquirió y pensamiento
veloz como el viento
y costumbres de civil convivencia
y a huir aprendió de la helada lluvia.
Infinitos son los recursos
con que afronta el futuro,
mas de Hades no escapará,
por más que sepa a dolencias graves sustraerse..

Pero así como mal puede usar
de su arte sutil e increíble,
le es posible aplicarla a lo bueno.
Si cumple la ley de su país
de acuerdo con los dioses por que jura,
patriota será, mas no,
en cambio, quien a pecar se atreva.
¡No conviva conmigo ni comparta
mis ideas quien tal hace!


El carácter modificado de la acción humana.

Todas las éticas habidas hasta ahora -ya adoptasen la forma de preceptos directos de hacer ciertas cosas y no hacer otras, o de una determinación de los principios de tales preceptos, o de la presentación de un fundamento de la obligatoriedad de obedecer a tales principios compartían tácitamente las siguientes premisas conectadas entre sí: 

1) La condición humana, resultante de la naturaleza del hombre y de las cosas, permanece en lo fundamental fija de una vez para siempre. 
2) Sobre esa base es posible determinar con claridad y sin dificultades el bien humano. 
3) El alcance de la acción humana y, por ende, de la responsabilidad humana está estrictamente delimitado. 

Es propósito de las consideraciones siguientes mostrar que tales premisas ya no son válidas y reflexionar sobre lo que ello significa para nuestra situación moral. Más concretamente, afirmo que ciertos desarrollos de nuestro poder han modificado el carácter de la acción humana. Y dado que la ética tiene que ver con las acciones, seguidamente habremos de afirmar que la modificada naturaleza de las acciones humanas exige un cambio también en la ética. Esto, no sólo en el sentido de que los nuevos objetos que han entrado a formar parte de la acción humana han ampliado materialmente el ámbito de los casos a los que han de aplicarse las reglas válidas de comportamiento, sino en el sentido mucho más radical de que la naturaleza cualitativamente novedosa de varias de nuestras acciones ha abierto una dimensión totalmente nueva de relevancia ética no prevista en las perspectivas y cánones de la ética tradicional. 
Las nuevas capacidades a que me refiero son, claro está, las de la técnica moderna. Mi primer paso consistirá, pues, en preguntar de qué modo afecta esa técnica a la naturaleza de nuestras acciones, en qué medida hace que las acciones se manifiesten de modo distinto a como lo han hecho a lo largo de todos los tiempos. Puesto que en ninguna de esas épocas careció el hombre de técnica, mi pregunta apunta a la diferencia humana entre la técnica moderna y todas las técnicas anteriores.

Las nuevas dimensiones de la responsabilidad

Todo esto ha cambiado de un modo decisivo. La técnica moderna ha introducido acciones de magnitud tan diferente, con objetos y consecuencias tan novedosos, que el marco de la ética anterior no puede ya abarcarlos. El coro de Antígona sobre la «enormidad», sobre el prodigioso poder del hombre, tendría que sonar de un modo distinto hoy, ahora que lo «enorme» es tan diferente; y no bastaría ya con exhortar al individuo a obedecer las leyes. Además, hace tiempo que han desaparecido los dioses que en virtud del juramento recibido podían poner coto a las enormidades del obrar humano. Ciertamente, los viejos preceptos de esa ética «próxima» -los preceptos de justicia, caridad, honradez, etc.- siguen vigentes en su inmediatez íntima para la esfera diaria, próxima, de los efectos humanos recíprocos. Pero esta esfera queda eclipsada por un creciente alcance del obrar colectivo, en el cual el agente, la acción y el efecto no son ya los mismos que en la esfera cercana y que, por la enormidad de sus fuerzas, impone a la ética una dimensión nueva, nunca antes soñada, de responsabilidad.

El nuevo papel del saber en la moral

En tales circunstancias el saber se convierte en un deber urgente, que transciende todo lo que anteriormente se exigió de él: el saber ha de ser de igual escala que la extensión causal de nuestra acción. Pero el hecho de que realmente no puede ser de igual escala esto es, el hecho de que el saber predictivo queda rezagado tras el saber técnico que proporciona poder a nuestra acción, adquiere por sí mismo relevancia ética. El abismo que se abre entre la fuerza del saber previo y la fuerza de las acciones genera un problema ético nuevo. El reconocimiento de la ignorancia será, pues, el reverso del deber de saber y, de este modo, será una parte de la ética; ésta tiene que dar instrucciones a la cada vez más necesaria autovigilancia de nuestro desmesurado poder. Ninguna ética anterior hubo de tener en cuenta las condiciones globales de la vida humana ni el futuro remoto, más aún, la existencia misma de la especie. El hecho de que precisamente hoy estén en juego esas cosas exige, en una palabra, una concepción nueva de los derechos y deberes, algo para lo que ninguna ética ni metafísica anterior proporciona los principios y menos aún una doctrina ya lista.

¿Tiene la naturaleza un derecho moral propio? ¿Y si el nuevo modo de acción humana significase que es preciso considerar más cosas que únicamente el interés de «el hombre», que nuestro deber se extiende más lejos y que ha dejado de ser válida la limitación antropocéntrica de toda ética anterior? Al menos ya no es un sinsentido preguntar si el estado de la naturaleza extrahumana -la biosfera en su conjunto y en sus partes, que se encuentra ahora sometida a nuestro poder- se ha convertido precisamente por ello en un bien encomendado a nuestra tutela y puede plantearnos algo así corno una exigencia moral, no sólo en razón de nosotros, sino también en razón de ella y por su derecho propio. 

Si tal fuera el caso, sería menester un nada desdeñable cambio de ideas en los fundamentos de la ética. Esto implicaría que habría de buscarse no sólo el bien humano, sino también el bien de las cosas extrahumanas, esto es, implicaría ampliar el reconocimiento de «fines en sí mismos» más allá de la esfera humana e incorporar al concepto de bien humano el cuidado de ellos. A excepción de la religión, ninguna ética anterior nos ha preparado para tal papel de fiduciarios; y menos aún nos ha preparado para ello la visión científica hoy dominante de la naturaleza. Esta visión nos niega decididamente cualquier derecho teórico a pensar en la naturaleza como algo que haya de ser respetado, pues la ha reducido a la indiferenciación de casualidad y necesidad y la ha despojado de la dignidad de los fines. Y, sin embargo, de la amenazada plenitud del mundo de la vida parece surgir una sorda llamada al respeto de su integridad. 

¿Debemos escucharla?, ¿debemos reconocer su exigencia como vinculante, puesto que está sancionada por la naturaleza de las cosas, o bien no ver en ella más que un sentimiento nuestro al que, si lo deseamos, bien podemos abandonarnos siempre que podamos permitírnoslo? 
La primera alternativa, si se toman en serio sus implicaciones teóricas, nos obligaría a ampliar mucho más el mencionado cambio de ideas y a pasar de la doctrina de la acción, esto es, de la ética, a la doctrina del ser, esto es, a la metafísica, en la que toda ética ha de fundarse en último término. Acerca de este asunto especulativo no voy a decir aquí sino que deberíamos mantenernos abiertos a la idea de que las ciencias naturales no dicen toda la verdad acerca de la naturaleza.

El homo faber por encima del homo sapiens

Si volvemos a consideraciones estrictamente humanas, observamos un nuevo aspecto ético en el crecimiento de la techne en cuanto aspiración humana, crecimiento que rebasa las metas pragmáticamente limitadas de otros tiempos. 
Por aquel entonces, así lo hemos visto, la técnica era un dosificado tributo pagado a la necesidad, no el camino conducente a la meta elegida de la humanidad; era un medio con un grado finito de adecuación a fines próximos bien definidos. Hoy la techne, en su forma de técnica moderna, se ha transformado en un infinito impulso hacia adelante de la especie, en su empresa más importante, en cuyo continuo progresar que se supera a sí mismo hacia cosas cada vez más grandes se intenta ver la misión de la humanidad, y cuyo éxito en lograr el máximo dominio sobre las cosas y los propios hombres se presenta como la realización de su destino. 

De este modo el triunfo del homo faber sobre su objeto externo representa, al mismo tiempo, su triunfo dentro de la constitución íntima del homo sapiens, del cual solía ser en otros tiempos servidor. En otras palabras, incluso independientemente de sus obras objetivas, la tecnología cobra significación ética por el lugar central que ocupa ahora en la vida de los fines subjetivos del hombre. 
La acumulativa creación tecnológica -es decir, el mundo artificial que va extendiéndose- intensifica en un constante efecto retroactivo las fuerzas concretas que la han producido; lo ya creado exige su siempre nueva capacidad inventiva para su conservación y ulterior desarrollo, recompensándola con un éxito aumentado que, a su vez, contribuye a que surja aquella imperiosa exigencia. Este feed-back positivo de necesidad funcional y recompensa -en cuya dinámica no hay que olvidar el orgullo por los logros alcanzados- alimenta la creciente superioridad de un aspecto de la naturaleza humana sobre todos los demás y lo hace inevitablemente a costa de ellos. Si bien nada tiene tanto éxito como el éxito, nada nos atenaza tanto como él. 

La ampliación del poder del hombre sobrepasa en prestigio a todo lo demás que pertenece a su plenitud humana; y así, esa ampliación, sometiendo más y más las fuerzas de los hombres a su empeño, va acompañada de una contracción de su ser y de su concepto de sí. En la imagen que de sí mismo sustenta -la idea programática que determina su ser actual tanto como lo refleja- el hombre es ahora cada vez más el productor de aquello que él ha producido, el hacedor de aquello que él puede hacer y, sobre todo, el preparador de aquello que en breve él será capaz de hacer. Pero ¿quién es ese «él»? No vosotros o yo. Son el actor colectivo y el acto colectivo, no el actor individual y el acto individual, los que aquí representan un papel; y es el futuro indeterminado más que el espacio contemporáneo de la acción el que nos proporciona el horizonte significativo de la responsabilidad. 

Esto exige una nueva clase de imperativos. Si la esfera de la producción ha invadido el espacio de la acción esencial, la moral tendrá entonces que invadir la esfera de la producción, de la que anteriormente se mantuvo alejada, y habrá de hacerlo en la forma de política pública. Nunca antes tuvo ésta parte alguna en cuestiones de tal alcance y en proyectos a tan largo plazo. De hecho la esencia modificada de la acción humana modifica la esencia básica de la política.

individuales difíciles entre sus miembros. Esto representa el paso del uso médico al uso social de las posibilidades técnicas; se abre así un campo indefinido de potencialidades preocupantes. Los rebeldes problemas del dominio y de la anomia en la moderna sociedad de masas hacen extremadamente seductor el extender tales métodos de control a categorías extramédicas con vistas a la manipulación social. Surgen aquí varias preguntas sobre los derechos y la dignidad del hombre; el complicado problema de la tutela que quita los derechos de mayoridad frente a la que los otorga exige respuestas concretas. 

¿Debemos inducir la disposición al estudio en los niños en edad escolar mediante el suministro masivo de drogas y esquivar así la apelación a la autonomía de la motivación? ¿Debemos superar la agresividad mediante la pacificación electrónica de ciertas regiones cerebrales? ¿Debemos provocar sentimientos de felicidad, o al menos de placer, por medio de una estimulación independiente de los centros del placer -esto es, independiente de los objetos de dicha y de placer- y de su obtención en la vida y actuación personales? 
Las preguntas pueden multiplicarse. Las empresas podrían tener interés en utilizar algunas de esas técnicas para aumentar la productividad de sus empleados. Dejando aparte la consideración acerca de la coacción o el consentimiento, e independientemente de la cuestión de los efectos colaterales no deseados, cada vez que de esta manera esquivamos el modo humano de tratar los problemas del hombre, sustituyéndolo por los cortocircuitos de un mecanismo impersonal, suprimimos algo de la dignidad del yo personal y damos un paso más en el camino que lleva a convertir a los sujetos responsables en sistemas programados de comportamiento. 

La funcionalidad social, por importante que sea, constituye sólo una cara del asunto. La pregunta decisiva es qué clase de individuos componen la sociedad para que la existencia de ésta pueda ser valiosa como un todo. En algún momento a lo largo de la línea de creciente capacidad de manipulación social al precio de la pérdida de la autonomía individual habrá que plantearse la cuestión del valor, de si «vale la pena» toda la empresa humana. La respuesta apunta a la idea de hombre con la que nos sentimos comprometidos. Hemos de volver a reflexionar sobre ello a la luz de lo que hoy podemos hacer con esa idea o del perjuicio que podemos ocasionarle, cosa que antes no era posible.

El control de la, conducta

Algo parecido sucede con el resto de las casi utópicas posibilidades que el progreso de las ciencias biomédicas en parte pone ya a nuestra disposición -para su traducción en capacidad técnica- y en parte promete. Entre ellas, el control de la conducta está ya mucho más cerca de la fase de su realización que el todavía hipotético caso al que acabo de referirme; y las cuestiones éticas que plantea son menos hondas, pero tienen una relación más directa con la concepción moral del hombre. También esta nueva forma de intervención sobrepasa las viejas categorías éticas. Éstas no nos han equipado para juzgar, por ejemplo, sobre el control de la mente mediante agentes químicos o mediante influjos eléctricos directos sobre el cerebro por implantación de electrodos; intervenciones que -supongámoslo así- se efectúan con vistas a fines perfectamente admisibles e incluso loables. 

La mezcla de posibilidades saludables y dañinas es notoria, pero la frontera entre ambas no puede trazarse fácilmente. Liberar a enfermos mentales de síntomas dolorosos que provocan trastornos funcionales en el organismo parece sin duda beneficioso. Pero es imperceptible el paso que lleva de aliviar al paciente -una meta perfectamente acorde con la tradición médica- a aliviar a la sociedad de la incomodidad provocada por comportamientos

La manipulación genética

Esto tiene aún mayor vigencia en lo que se refiere al último objeto de la tecnología aplicada al hombre: el control genético de los hombres futuros. Es un tema demasiado extenso como para tratarlo de pasada en estas consideraciones preliminares, por lo que tendrá su propio capítulo en la «parte aplicada» que se publicará con posterioridad. Aquí nos contentaremos con aludir a este ambicioso sueño del homo faber, que vulgarmente se resume diciendo que el hombre quiere tomar en sus manos su propia evolución, no sólo con vistas a la mera conservación de la especie en su integridad, sino también con vistas a su mejora y cambio según su propio diseño. Si tenemos derecho a ello, si estamos cualificados para tal papel creador, son las preguntas más serias que se les puede plantear a unos hombres que de repente se hallan dueños de ese poder que el destino ha puesto en sus manos. 

¿Quiénes serán los escultores de esa imagen, según qué modelos y sobre la base de qué conocimientos? Se plantea también la cuestión del derecho a experimentar con los seres humanos futuros. Éstas y parecidas preguntas, que exigen una respuesta antes de que emprendamos viaje a lo desconocido, muestran de la forma más enérgica en qué medida nuestro poder de acción desborda los conceptos de toda ética anterior.


Hans Jonas propone que todo saber implica una carga moral: conocer es también responder por las consecuencias de ese conocimiento. En una era donde la ciencia transforma la vida misma, el pensamiento de Jonas nos exige repensar la ética como una fuerza capaz de contener el poder del hombre sobre la naturaleza. 
La responsabilidad del conocimiento no es un límite al progreso, sino su conciencia. Para Jonas, la humanidad solo será verdaderamente sabia cuando su saber no destruya aquello que le da sentido: la vida. Así, la filosofía se convierte en un llamado urgente a custodiar el futuro con la lucidez de quien entiende que cada descubrimiento es también una promesa y una amenaza.


VER+:








 

Jonas- El principio de responsabilidad.pdf by José Luis Castrejón Malvaez


jueves, 20 de noviembre de 2025

PELÍCULA "EL PRECIO DEL TRIUNFO (PATTERNS)" PATRONES 1956 🏢

 
EL PRECIO DEL TRIUNFO 
(PATTERNS) PATRONES 1956

Estamos ante un clásico en la línea de "La torre de los ambiciosos" de Robert Wise, aunque me atrevería a decir que la presente es mejor. La premisa es la moralidad a la hora de que una empresa obtenga el poder y los beneficios pertinentes; es decir, el éxito. De si todo es permisible con tal de conseguirlo, y si no, cuáles son los límites. En este sentido, y a pesar de las posiciones enfrentadas, la película nos deja entrever los plausibles razonamientos de cada lado. Todo ello a través de una poderosa historia, servida con unas interpretaciones de primer orden, y portentosas en el caso de Everett Sloane y del gran Van Heflin, quien siempre supo dotar a sus personajes de una gran humanidad. Es una pena que no sea un filme muy conocido, porque se trata de una perla del cine clásico. Ojalá los cinéfilos de pro la descubran.

El cine ha ofrecido, en pinceladas, buenos filmes sobre la inhumanidad en el mundo laboral, como, por ejemplo, Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio, 1992) o la serie Mad Men, deudora de este filme. ¿La ambición debe tener límites si mejora a la empresa? Asistiremos a un mobbing planificado y puesto en marcha con la precisión de un reloj suizo, para destruir la confianza de un excelente técnico en si mismo, para humillarlo en público ante el silencio cómplice de la mayoría de cargos. Sin embargo el film tiene un final un tanto ambiguo, como relataré en el spoiler, tras un último tercio de gran carga dramática.

El Precio del Triunfo | Película clásica en español | Cine negro

jueves, 23 de octubre de 2025

LA ESCLAVITUD POSTMODERNA DE LA AGENDA 2030 GLOBALISTA: EL PODER COMO CONTROL Y SOMETIMIENTO por SUSAN FISKE


LA     ESCLAVITUD      POSTMODERNA 
DE  LA  AGENDA  2030  GLOBALISTA

LAS 5 MOTIVACIONES SOCIALES BÁSICAS SEGÚN SUSAN FISKE
TEORÍA DEL PODER COMO CONTROL

Los seres humanos tienen cinco motivos sociales esenciales para el bienestar psicológico y social:
  1. La necesidad de pertenecer;
  2. La necesidad de entendernos a nosotros mismos, a otras personas y al mundo en el que vivimos;
  3. La necesidad de crecer y cultivar una autoimagen positiva;
  4. La necesidad de confiar (ya sea en otras personas o en la eficacia de las instituciones sociales);
  5. La necesidad de control, autonomía y competencia sobre el curso de nuestra vida.
La mayoría de estas necesidades requieren tener poder personal, ya que el poder no es meramente la habilidad de controlar a otros, sino también la capacidad de moldear nuestra vida según nuestros deseos. Ese poder también es necesario para formar relaciones sanas, dado que todas las relaciones sociales están estructuradas por dinámicas de poder. Una persona sin poder carece de un sentido de dignidad. La sociedad no respeta a un hombre impotente.





UNIVERSIDAD DE GRANADA
MMXVII

Cognición Social

Susan Fiske puede considerarse como una de las impulsoras y delimitadoras de lo que hoy en día se denomina “Cognición Social”, esto es, el estudio de cómo el conocimiento (contenido y estructura) sobre la realidad social y los procesos cognitivos (adquisición del conocimiento, representación y recuperación de la información) son claves para comprender la conducta social. 
La Cognición Social ha mostrado ser una de las áreas más prolíficas de la Psicología Social, y un prometedor campo de intersección con otras disciplinas.
Desde sus inicios investigadores, Fiske contribuyó enormemente al desarrollo de este campo de investigación. 

En primer lugar, realizando algunas de las investigaciones que tuvieron un hondo impacto en la disciplina. Por ejemplo, cuando en 1989 la Revista de Psicología Social me pidió que editara un monográfico incluyendo un artículo impactante en nuestra disciplina y pidiéndole a diferentes colegas que escribieran comentarios y reflexiones sobre dicho trabajo, elegí el trabajo titulado “Bases categoriales y contextúales de la memoria de personas y de la estereotipia”, publicado en 1978 y del que era co-autora la profesora Fiske. Se trataba ya de un trabajo de los que dejan huella en una disciplina. Curiosamente, podríamos decir que esa fecha, hace 28 años, es el comienzo de la colaboración entre Susan Fiske e investigadores de nuestra universidad.

Su “Modelo continuo en la formación de impresiones” (continuum model), desarrollado junto a Steven Neuberg (Fiske & Neuberg, 1990), fue uno de los primeros modelos duales, que tanto proliferaron después, en los que se contrastaba la automaticidad del pensamiento humano con el control y la deliberación. Más concretamente, dicho modelo estableció alguno de los mecanismos de los que dependía que prestáramos atención bien a las características individuales de una persona bien a los estereotipos relativos a tal persona como miembro de un determinado grupo. En su caso, el mecanismo propuesto fue la motivación: si dependemos de los demás, probablemente atenderemos a las características idiosincráticas; si no, a las estereotípicas.

Su aproximación investigadora, que se refleja en el título de su trabajo de 1992 “Thinking is for doing” (Fiske, 1992), nos ha mostrado que las personas somos relativamente buenos perceptores sociales, a pesar de que numerosas investigaciones arrojaban una visión “defectuosa” del pensamiento humano, plagado de errores y sesgos, que dotamos de significado a nuestro mundo (a través de las características percibidas en los demás, estereotipos, e historias) y que nuestras estrategias de pensamiento dependen de nuestras metas.

En segundo lugar, la contribución de Fiske a la Cognición Social, se refleja en la publicación, junto a su mentora y colega Shelley Taylor, de la primera edición del libro "Social Cognition", en 1984. Desde esta edición, hasta la última aparecida el año pasado, este manual se ha convertido en el libro de referencia en este campo, mostrando que es perfectamente posible acercarse a este tema, amplio y difícil, sin perder rigor ni profundidad.

Como he indicado, hoy en día la Cognición Social es uno de los campos de mayor reputación en la Psicología, pero en la década de los ochenta del siglo pasado, adentrarse en este terreno implicaba altas dosis de riesgo y, en consecuencia, valentía y talento de quien decidía adentrarse en él, especialmente cuando, como ocurría en el caso de Fiske, ni siquiera tenía una plaza fija como profesora. Bajo el fuego cruzado de los propios psicólogos sociales (quienes consideraban a la cognición social como poco social) y de los psicólogos cognitivos (quienes la consideraban poco cognitiva), la tarea fue, como mínimo, abrumadora.

Estereotipos y poder

Muy vinculada a su investigación sobre cognición social, está su teoría sobre el “Poder como control" (Fiske, 1993), según la cual las personas sin poder tienden a estereotipar poco a quienes tienen poder sobre ellas, pues dado que sus resultados dependen de estas personas con poder, les interesa formarse una impresión lo más individualizada y exacta posible. En cambio, las personas con poder son más vulnerables a la estereotipia de quienes dependen de ellas, bien porque no necesitan formarse esa impresión individualizada, bien porque no pueden prestar atención a tantas personas, o bien porque no quieren hacerlo. Desarrollos posteriores de la teoría mostraron que las personas con poder pueden (sin darse cuenta) estereotipar y menospreciar a sus subordinados a través de dos procesos diferentes: por “defecto” (default), no prestándole atención a la información inconsistente con los estereotipos; y por “diseño” (design), esto es, intencionadamente y dedicándole esfuerzo y recursos cognitivos, porque centrándose en la información consistente con el estereotipo los “poderosos” pueden sentirse más seguros y legitimados en sus posiciones de poder. En esta línea, la profesora de nuestra universidad, Rosa Rodríguez Bailón, profundizó en la importancia que la “legitimidad” en posiciones de poder y liderazgo puede tener (Rodríguez-Bailón, Moya, & Yzerbyt, 2000): los resultados de su investigación mostraron que -como ocurría en estudios previos-, en comparación con quienes no tenían poder, los líderes prestaban más atención a los atributos estereotípicos negativos. Sin embargo, en un segundo estudio encontró que este proceso solo ocurría cuando el poder era ilegítimo, pero no cuando era legítimo.

Además, en investigaciones posteriores encontró que cuando una persona era elegida líder de una forma arbitraria (e.g., no basada en sus cualidades), y se le pedía que eligiera entre dos ayudantes para que trabajasen con ella (uno con mayores cualificaciones que el otro), tendían a elegir al menos cualificado. En cambio, cuando el líder era “legítimo”, elegía al de mejores cualificaciones. Creo que se pueden obviar, por evidentes, las profundas implicaciones que estos procesos tienen para cualquier organización.

En este tipo de investigaciones aparece con evidente claridad lo que decía al inicio de mi discurso: la interacción entre la psicología y la realidad social. Organizaciones con determinados procedimientos, en este caso en el sistema de selección -esto es, que reclutan para puestos de responsabilidad a personas poco capacitadas-, favorecen determinados procesos psicológicos en dichas personas (como formarse ciertas impresiones y seleccionar como ayudantes a otras personas -poco capaces- que no puedan amenazar su posición), lo que a su vez repercute en la propia organización, legitimándose, en este caso, una estructura social no solo injusta, sino también ineficiente y difícil de cambiar.

El Modelo del Contenido de los Estereotipos

Este modelo (Fiske, Cuddy, Glick, & Xu, 2002) se ha centrado en dos dimensiones que usamos cuando percibimos a los demás, ya sea como individuos o como grupos: la competencia (e.g., inteligencia, capacidad) y la sociabilidad (e.g., simpatía, cordialidad). Estas percepciones dependen de la estructura social, esto es, del poder o estatus que ocupan los grupos y de la relación entre ellos de cooperación o competición. Sus investigaciones han demostrado que dependiendo de la combinación entre competencia (alta o baja) y sociabilidad (alta o baja), los grupos suscitan emociones diferentes: orgullo, desprecio, envidia, y lástima, así como conductas también diferentes. Utilizando tanto métodos de encuesta, como experimentos de laboratorio y la nuevas técnicas de neuro-imagen, el laboratorio de la Dra. Fiske ha demostrado, por ejemplo, como deshumanizamos y despreciamos a quienes percibimos como no competentes y no sociables (e.g., las personas sin techo o drogadictas), nos alegramos de los males de quienes percibimos como competentes pero no sociables y por ello los envidiamos (e.g., las personas ricas y poderosas), y sentimos lástima hacia quien percibimos como poco competentes pero sociables, (e.g., las personas mayores, discapacitadas o las mujeres que desempeñan roles tradicionales).

De nuevo, una teoría propuesta por la Dra. Fiske ilustra cómo las condiciones sociales moldean nuestra psicología y como ésta psicología contribuye a una determinada organización social. Por ejemplo, si minusvaloramos a quienes vemos como afectuosos pero poco competentes, es muy probable que estos grupos sigan en su posición de inferioridad.

La Teoría del Sexismo Ambivalente

Junto al prof. Peter Glick, Fiske elaboró la teoría del Sexismo Ambivalente (Glick y Fiske, 1996), quizás la teoría más influyente en las últimas décadas sobre este tema. Según esta teoría las relaciones entre hombres y mujeres son únicas y diferentes a las existentes entre otros grupos en los que aparece el prejuicio, y lo son porque junto a la dominancia de los hombres sobre las mujeres (prácticamente en todo el mundo los hombres ocupan, en comparación con las mujeres, posiciones de mayor estatus, poder y acceso a los recursos), se da la interdependencia: los hombres mantienen relaciones estrechas con mujeres desde que nacen y las necesitan para satisfacer sus necesidades afectivas. Esta combinación de superioridad y dependencia da lugar a dos formas de sexismo: el hostil, similar a lo que tradicionalmente se ha considerado sexismo, y el benévolo, una visión subjetivamente positiva de las mujeres (e.g., las mujeres son maravillosas”, “los hombres no pueden vivir sin ellas , etc.), que es más fácil de aceptar por las propias mujeres, y que no suele ser visto como sexismo, pero que puede ser incluso mas peligroso que el sexismo hostil. La complementariedad de sexismo hostil y benévolo lleva a castigar a las mujeres que se “salen” de su papel y desafían el poder de los hombres (e.g., profesionales, feministas, lesbianas, “seductoras”) y recompensa a las mujeres siempre y cuando se ajusten a las prescripciones de rol de género tradicionales (e.g., esposas, madres). 
Diversos investigadores de nuestra universidad han colaborado activamente en el desarrollo de esta teoría, mostrando con sus investigaciones algunas de las consecuencias dañinas del sexismo benevolente.

Aun cuando lo importante para quien se dedica a la ciencia son las contribuciones al conocimiento de la realidad, no lo es menos cómo ese conocimiento se divulga y comparte. En este sentido, la contribución de la profa Fiske no es menos abruma­dora: autora de más de 350 libros, capítulos y artículos, sus obras han sido traducidas al húngaro, polaco, chino, italiano, griego, aleman, italiano, coreano, y español. Trabajadora incansable, ha sido co-editora desde el año 2000 del “Annual Review of Psychology”, de la 4a y 5a edición del “Handbook of Social Psychology”, del “Sage Handbook of Social Cognition”, o de “Social Neuroscience”, entre otros trabajos.

Esta activa y rica vida investigadora y académica de la profesora Fiske la ha hecho acreedora de innumerables premios y reconocimientos, dentro del campo de la Psicología. Por ejemplo, la American Psychological Association le otorgó en 1991 el premio a la Contribución de la Psicología al Servicio Público para un investigador joven, y en 2010 a la Contribución Científica Distinguida; la Association for Psychological Science en 2016 el Mentor Award for Lifetime Achievement; o este mismo año 2017 la European Federation of Psychologists’ Associations (EFPA) y la American Psychological Foundation, el premio Wilhelm Wundt-William James”, en reconocimiento a su distinguida contribución a la ciencia y a la profesión de la Psicología y a la promoción de la cooperación efectiva entre Europa y Norte América.

También otras disciplinas y entidades han reconocido el mérito de la profesora Fiske (e.g., pertenece a asociaciones como la American Philosophical Society, National Academy of Sciences, British Academy, o New York Academy of Sciences), habiendo recibido el doctorado Honoris Causa por tres prestigiosas universidades europeas (Lovaina, Leiden y Basilea).

A la par de sus méritos como investigadora, la profesora Fiske se ha caracterizado por un compromiso, desde el inicio de su carrera, con la igualdad y la dignidad humana, empeñada siempre en que el conocimiento psicológico estuviera al servicio del bienestar de las personas. Sirvan como ejemplos, su testimonio en 1989 ante la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso “Hopkins V. Price Waterhouse”, un juicio en el que se argumentaba que una mujer directiva había sido penalizada en su empresa por no adherirse a los roles tradicionales de género, que sentó un precedente en la jurisprudencia sobre discriminación de género; su testimonio experto ante la Comisión para Temas Raciales creada por el Presidente Clinton; o su artículo sobre la tortura publicado en la revista Science en 2009 (Fiske, Harris, & Cuddy, 2004).

No quisiera terminar sin resaltar las cualidades humanas excepcionales de la profesora Fiske. Dentro de su teoría sobre el Contenido de los Estereotipos, algunos investigadores han encontrado una tendencia compensatoria entre las dimensiones de competencia y sociabilidad. Esto es, quien tiende a ser percibido como alto en una dimensión (e.g., muy sociable) tiende a ser visto como bajo en la otra (poco competente), y viceversa (no tiene que extrañarnos pues la tendencia de algunos colegas a mostrarse poco sociables pensando que de esa manera aumentarán la competencia con la que se les percibe). Sin embargo, hay excepciones a esta tendencia compensatoria. La profesora Fiske es el mejor ejemplo de esta excepcionalidad: alguien que habiendo alcanzado las máximas cotas en la competencia científica es a la vez un ejemplo claro de generosidad, sencillez y empatia. Siempre dispuesta a acoger en su universidad y en su casa, literalmente, a quien quiere acercarse a ella; y siempre dispuesta a aceptar una invitación de cualquier lugar del mundo en el que se la requiera, a pesar de la incomodidad de viajes y cambios horarios. Esta disponibilidad suya cobra especial valor cuando quien la requiere no es una gran o prestigiosa universidad, sino universidades o departamentos más modestos, y especialmente quienes inician su carrera académica e investigadora, y que siempre han encontrado en la Dr. Fiske no solo un modelo, sino el apoyo instrumental y emocional que tantas veces necesitamos.

Como conclusión puedo afirmar que la trayectoria académica e investigadora de la profesora Fiske, así como las repercusiones para el avance del conocimiento y la solución de los problemas sociales de sus investigaciones, la hacen merecedora de la distinción que hoy se le otorga. 

En nombre de la Universidad de Granada considero un alto honor contar con la profesora Susan T. Fiske en su claustro de Doctores Honoris Causa.

Muchas gracias por su atención.



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