EL Rincón de Yanka: MOTIVAR

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jueves, 23 de octubre de 2025

LA ESCLAVITUD POSTMODERNA DE LA AGENDA 2030 GLOBALISTA: EL PODER COMO CONTROL Y SOMETIMIENTO por SUSAN FISKE


LA     ESCLAVITUD      POSTMODERNA 
DE  LA  AGENDA  2030  GLOBALISTA

LAS 5 MOTIVACIONES SOCIALES BÁSICAS SEGÚN SUSAN FISKE
TEORÍA DEL PODER COMO CONTROL

Los seres humanos tienen cinco motivos sociales esenciales para el bienestar psicológico y social:
  1. La necesidad de pertenecer;
  2. La necesidad de entendernos a nosotros mismos, a otras personas y al mundo en el que vivimos;
  3. La necesidad de crecer y cultivar una autoimagen positiva;
  4. La necesidad de confiar (ya sea en otras personas o en la eficacia de las instituciones sociales);
  5. La necesidad de control, autonomía y competencia sobre el curso de nuestra vida.
La mayoría de estas necesidades requieren tener poder personal, ya que el poder no es meramente la habilidad de controlar a otros, sino también la capacidad de moldear nuestra vida según nuestros deseos. Ese poder también es necesario para formar relaciones sanas, dado que todas las relaciones sociales están estructuradas por dinámicas de poder. Una persona sin poder carece de un sentido de dignidad. La sociedad no respeta a un hombre impotente.





UNIVERSIDAD DE GRANADA
MMXVII

Cognición Social

Susan Fiske puede considerarse como una de las impulsoras y delimitadoras de lo que hoy en día se denomina “Cognición Social”, esto es, el estudio de cómo el conocimiento (contenido y estructura) sobre la realidad social y los procesos cognitivos (adquisición del conocimiento, representación y recuperación de la información) son claves para comprender la conducta social. 
La Cognición Social ha mostrado ser una de las áreas más prolíficas de la Psicología Social, y un prometedor campo de intersección con otras disciplinas.
Desde sus inicios investigadores, Fiske contribuyó enormemente al desarrollo de este campo de investigación. 

En primer lugar, realizando algunas de las investigaciones que tuvieron un hondo impacto en la disciplina. Por ejemplo, cuando en 1989 la Revista de Psicología Social me pidió que editara un monográfico incluyendo un artículo impactante en nuestra disciplina y pidiéndole a diferentes colegas que escribieran comentarios y reflexiones sobre dicho trabajo, elegí el trabajo titulado “Bases categoriales y contextúales de la memoria de personas y de la estereotipia”, publicado en 1978 y del que era co-autora la profesora Fiske. Se trataba ya de un trabajo de los que dejan huella en una disciplina. Curiosamente, podríamos decir que esa fecha, hace 28 años, es el comienzo de la colaboración entre Susan Fiske e investigadores de nuestra universidad.

Su “Modelo continuo en la formación de impresiones” (continuum model), desarrollado junto a Steven Neuberg (Fiske & Neuberg, 1990), fue uno de los primeros modelos duales, que tanto proliferaron después, en los que se contrastaba la automaticidad del pensamiento humano con el control y la deliberación. Más concretamente, dicho modelo estableció alguno de los mecanismos de los que dependía que prestáramos atención bien a las características individuales de una persona bien a los estereotipos relativos a tal persona como miembro de un determinado grupo. En su caso, el mecanismo propuesto fue la motivación: si dependemos de los demás, probablemente atenderemos a las características idiosincráticas; si no, a las estereotípicas.

Su aproximación investigadora, que se refleja en el título de su trabajo de 1992 “Thinking is for doing” (Fiske, 1992), nos ha mostrado que las personas somos relativamente buenos perceptores sociales, a pesar de que numerosas investigaciones arrojaban una visión “defectuosa” del pensamiento humano, plagado de errores y sesgos, que dotamos de significado a nuestro mundo (a través de las características percibidas en los demás, estereotipos, e historias) y que nuestras estrategias de pensamiento dependen de nuestras metas.

En segundo lugar, la contribución de Fiske a la Cognición Social, se refleja en la publicación, junto a su mentora y colega Shelley Taylor, de la primera edición del libro "Social Cognition", en 1984. Desde esta edición, hasta la última aparecida el año pasado, este manual se ha convertido en el libro de referencia en este campo, mostrando que es perfectamente posible acercarse a este tema, amplio y difícil, sin perder rigor ni profundidad.

Como he indicado, hoy en día la Cognición Social es uno de los campos de mayor reputación en la Psicología, pero en la década de los ochenta del siglo pasado, adentrarse en este terreno implicaba altas dosis de riesgo y, en consecuencia, valentía y talento de quien decidía adentrarse en él, especialmente cuando, como ocurría en el caso de Fiske, ni siquiera tenía una plaza fija como profesora. Bajo el fuego cruzado de los propios psicólogos sociales (quienes consideraban a la cognición social como poco social) y de los psicólogos cognitivos (quienes la consideraban poco cognitiva), la tarea fue, como mínimo, abrumadora.

Estereotipos y poder

Muy vinculada a su investigación sobre cognición social, está su teoría sobre el “Poder como control" (Fiske, 1993), según la cual las personas sin poder tienden a estereotipar poco a quienes tienen poder sobre ellas, pues dado que sus resultados dependen de estas personas con poder, les interesa formarse una impresión lo más individualizada y exacta posible. En cambio, las personas con poder son más vulnerables a la estereotipia de quienes dependen de ellas, bien porque no necesitan formarse esa impresión individualizada, bien porque no pueden prestar atención a tantas personas, o bien porque no quieren hacerlo. Desarrollos posteriores de la teoría mostraron que las personas con poder pueden (sin darse cuenta) estereotipar y menospreciar a sus subordinados a través de dos procesos diferentes: por “defecto” (default), no prestándole atención a la información inconsistente con los estereotipos; y por “diseño” (design), esto es, intencionadamente y dedicándole esfuerzo y recursos cognitivos, porque centrándose en la información consistente con el estereotipo los “poderosos” pueden sentirse más seguros y legitimados en sus posiciones de poder. En esta línea, la profesora de nuestra universidad, Rosa Rodríguez Bailón, profundizó en la importancia que la “legitimidad” en posiciones de poder y liderazgo puede tener (Rodríguez-Bailón, Moya, & Yzerbyt, 2000): los resultados de su investigación mostraron que -como ocurría en estudios previos-, en comparación con quienes no tenían poder, los líderes prestaban más atención a los atributos estereotípicos negativos. Sin embargo, en un segundo estudio encontró que este proceso solo ocurría cuando el poder era ilegítimo, pero no cuando era legítimo.

Además, en investigaciones posteriores encontró que cuando una persona era elegida líder de una forma arbitraria (e.g., no basada en sus cualidades), y se le pedía que eligiera entre dos ayudantes para que trabajasen con ella (uno con mayores cualificaciones que el otro), tendían a elegir al menos cualificado. En cambio, cuando el líder era “legítimo”, elegía al de mejores cualificaciones. Creo que se pueden obviar, por evidentes, las profundas implicaciones que estos procesos tienen para cualquier organización.

En este tipo de investigaciones aparece con evidente claridad lo que decía al inicio de mi discurso: la interacción entre la psicología y la realidad social. Organizaciones con determinados procedimientos, en este caso en el sistema de selección -esto es, que reclutan para puestos de responsabilidad a personas poco capacitadas-, favorecen determinados procesos psicológicos en dichas personas (como formarse ciertas impresiones y seleccionar como ayudantes a otras personas -poco capaces- que no puedan amenazar su posición), lo que a su vez repercute en la propia organización, legitimándose, en este caso, una estructura social no solo injusta, sino también ineficiente y difícil de cambiar.

El Modelo del Contenido de los Estereotipos

Este modelo (Fiske, Cuddy, Glick, & Xu, 2002) se ha centrado en dos dimensiones que usamos cuando percibimos a los demás, ya sea como individuos o como grupos: la competencia (e.g., inteligencia, capacidad) y la sociabilidad (e.g., simpatía, cordialidad). Estas percepciones dependen de la estructura social, esto es, del poder o estatus que ocupan los grupos y de la relación entre ellos de cooperación o competición. Sus investigaciones han demostrado que dependiendo de la combinación entre competencia (alta o baja) y sociabilidad (alta o baja), los grupos suscitan emociones diferentes: orgullo, desprecio, envidia, y lástima, así como conductas también diferentes. Utilizando tanto métodos de encuesta, como experimentos de laboratorio y la nuevas técnicas de neuro-imagen, el laboratorio de la Dra. Fiske ha demostrado, por ejemplo, como deshumanizamos y despreciamos a quienes percibimos como no competentes y no sociables (e.g., las personas sin techo o drogadictas), nos alegramos de los males de quienes percibimos como competentes pero no sociables y por ello los envidiamos (e.g., las personas ricas y poderosas), y sentimos lástima hacia quien percibimos como poco competentes pero sociables, (e.g., las personas mayores, discapacitadas o las mujeres que desempeñan roles tradicionales).

De nuevo, una teoría propuesta por la Dra. Fiske ilustra cómo las condiciones sociales moldean nuestra psicología y como ésta psicología contribuye a una determinada organización social. Por ejemplo, si minusvaloramos a quienes vemos como afectuosos pero poco competentes, es muy probable que estos grupos sigan en su posición de inferioridad.

La Teoría del Sexismo Ambivalente

Junto al prof. Peter Glick, Fiske elaboró la teoría del Sexismo Ambivalente (Glick y Fiske, 1996), quizás la teoría más influyente en las últimas décadas sobre este tema. Según esta teoría las relaciones entre hombres y mujeres son únicas y diferentes a las existentes entre otros grupos en los que aparece el prejuicio, y lo son porque junto a la dominancia de los hombres sobre las mujeres (prácticamente en todo el mundo los hombres ocupan, en comparación con las mujeres, posiciones de mayor estatus, poder y acceso a los recursos), se da la interdependencia: los hombres mantienen relaciones estrechas con mujeres desde que nacen y las necesitan para satisfacer sus necesidades afectivas. Esta combinación de superioridad y dependencia da lugar a dos formas de sexismo: el hostil, similar a lo que tradicionalmente se ha considerado sexismo, y el benévolo, una visión subjetivamente positiva de las mujeres (e.g., las mujeres son maravillosas”, “los hombres no pueden vivir sin ellas , etc.), que es más fácil de aceptar por las propias mujeres, y que no suele ser visto como sexismo, pero que puede ser incluso mas peligroso que el sexismo hostil. La complementariedad de sexismo hostil y benévolo lleva a castigar a las mujeres que se “salen” de su papel y desafían el poder de los hombres (e.g., profesionales, feministas, lesbianas, “seductoras”) y recompensa a las mujeres siempre y cuando se ajusten a las prescripciones de rol de género tradicionales (e.g., esposas, madres). 
Diversos investigadores de nuestra universidad han colaborado activamente en el desarrollo de esta teoría, mostrando con sus investigaciones algunas de las consecuencias dañinas del sexismo benevolente.

Aun cuando lo importante para quien se dedica a la ciencia son las contribuciones al conocimiento de la realidad, no lo es menos cómo ese conocimiento se divulga y comparte. En este sentido, la contribución de la profa Fiske no es menos abruma­dora: autora de más de 350 libros, capítulos y artículos, sus obras han sido traducidas al húngaro, polaco, chino, italiano, griego, aleman, italiano, coreano, y español. Trabajadora incansable, ha sido co-editora desde el año 2000 del “Annual Review of Psychology”, de la 4a y 5a edición del “Handbook of Social Psychology”, del “Sage Handbook of Social Cognition”, o de “Social Neuroscience”, entre otros trabajos.

Esta activa y rica vida investigadora y académica de la profesora Fiske la ha hecho acreedora de innumerables premios y reconocimientos, dentro del campo de la Psicología. Por ejemplo, la American Psychological Association le otorgó en 1991 el premio a la Contribución de la Psicología al Servicio Público para un investigador joven, y en 2010 a la Contribución Científica Distinguida; la Association for Psychological Science en 2016 el Mentor Award for Lifetime Achievement; o este mismo año 2017 la European Federation of Psychologists’ Associations (EFPA) y la American Psychological Foundation, el premio Wilhelm Wundt-William James”, en reconocimiento a su distinguida contribución a la ciencia y a la profesión de la Psicología y a la promoción de la cooperación efectiva entre Europa y Norte América.

También otras disciplinas y entidades han reconocido el mérito de la profesora Fiske (e.g., pertenece a asociaciones como la American Philosophical Society, National Academy of Sciences, British Academy, o New York Academy of Sciences), habiendo recibido el doctorado Honoris Causa por tres prestigiosas universidades europeas (Lovaina, Leiden y Basilea).

A la par de sus méritos como investigadora, la profesora Fiske se ha caracterizado por un compromiso, desde el inicio de su carrera, con la igualdad y la dignidad humana, empeñada siempre en que el conocimiento psicológico estuviera al servicio del bienestar de las personas. Sirvan como ejemplos, su testimonio en 1989 ante la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso “Hopkins V. Price Waterhouse”, un juicio en el que se argumentaba que una mujer directiva había sido penalizada en su empresa por no adherirse a los roles tradicionales de género, que sentó un precedente en la jurisprudencia sobre discriminación de género; su testimonio experto ante la Comisión para Temas Raciales creada por el Presidente Clinton; o su artículo sobre la tortura publicado en la revista Science en 2009 (Fiske, Harris, & Cuddy, 2004).

No quisiera terminar sin resaltar las cualidades humanas excepcionales de la profesora Fiske. Dentro de su teoría sobre el Contenido de los Estereotipos, algunos investigadores han encontrado una tendencia compensatoria entre las dimensiones de competencia y sociabilidad. Esto es, quien tiende a ser percibido como alto en una dimensión (e.g., muy sociable) tiende a ser visto como bajo en la otra (poco competente), y viceversa (no tiene que extrañarnos pues la tendencia de algunos colegas a mostrarse poco sociables pensando que de esa manera aumentarán la competencia con la que se les percibe). Sin embargo, hay excepciones a esta tendencia compensatoria. La profesora Fiske es el mejor ejemplo de esta excepcionalidad: alguien que habiendo alcanzado las máximas cotas en la competencia científica es a la vez un ejemplo claro de generosidad, sencillez y empatia. Siempre dispuesta a acoger en su universidad y en su casa, literalmente, a quien quiere acercarse a ella; y siempre dispuesta a aceptar una invitación de cualquier lugar del mundo en el que se la requiera, a pesar de la incomodidad de viajes y cambios horarios. Esta disponibilidad suya cobra especial valor cuando quien la requiere no es una gran o prestigiosa universidad, sino universidades o departamentos más modestos, y especialmente quienes inician su carrera académica e investigadora, y que siempre han encontrado en la Dr. Fiske no solo un modelo, sino el apoyo instrumental y emocional que tantas veces necesitamos.

Como conclusión puedo afirmar que la trayectoria académica e investigadora de la profesora Fiske, así como las repercusiones para el avance del conocimiento y la solución de los problemas sociales de sus investigaciones, la hacen merecedora de la distinción que hoy se le otorga. 

En nombre de la Universidad de Granada considero un alto honor contar con la profesora Susan T. Fiske en su claustro de Doctores Honoris Causa.

Muchas gracias por su atención.



Las motivaciones sociales básicas.docx by jyounis3765



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jueves, 11 de julio de 2024

POEMAS DE ALEXIS DÍAZ PIMIENTA, REPENTISTA


Décimas contra la depresión
Alexis Díaz Pimienta

Cuando uno está deprimido
Piensa que todo se hunde.
La soledad lo confunde:
El silencio huele a ruido.
En las penumbras, hundido,
Un segundo se eterniza.
Llovizna polvo y ceniza.
Hay azufre en el café.
Y todo el cuerpo es un pie
en arena movediza.

Al llegar, la depresión
cierra puertas y ventanas.
Doblan todas las campanas
menos las del corazón.
Pero nos queda la opción
De confiar en uno mismo.
De inocular optimismo
Pensando en cosas mejores.
Sembrar de Luces y Flores
Lo que parece un abismo.

Porque del hueco se sale.
Del pozo ciego también.
Cada cuál es cada quién,
Y el Olvido no nos vale.
Que el dolor no nos iguale.
Que no nos mate ni ciegue.
Que la tristeza no juegue
A ganarnos la partida.
Lo único inmenso es la Vida,
Aunque la muerte lo niegue.

Bebe. Canta. Juega. Vive.
Sueña. Ríe. Salta. Crece.
Sal de hueco. Reaparece.
Corre. Grita. Suda. Escribe.
Habla. Cocina. Revive.
Dúchate. Píntate. Sal.
Nunca olvides que al final
Solo una vez se está vivo.
¡La vida es un buen motivo
Para no pasarla mal!

Todo el mundo alguna vez
Pasa por un pozo ciego.
Pero todo el mundo luego
Se hace luz y lucidez.
¡Te espero en la nitidez
Y en la palabra encendida!
Tras la fase deprimida
Destierra la depresión.
Escucha a tu corazón.
¡Te esperamos en la vida!


La tristeza

La tristeza es de piedra,
música sólida cayendo sobre el pecho,
inoportuna brizna bajo el párpado.

La tristeza, si llega,
no aceptará negociar un minuto,
no respetará los teléfonos
ni las alacenas.

De nada servirá desnudar hembras,
romper vasos,
mirar la luna hasta que críe nuevos cráteres.
De nada valdrá mirar revistas
o aceptar una lluvia hipotética.

La tristeza es de piedra,
música sólida cayendo
y destrozando.

II
Nada se sabe sobre la distancia.
Inútiles ventanas, inútiles teléfonos,
pobres nubes.

Siempre se habla sobre la lejanía,
sobre la ausencia, sobre la nostalgia;
se habla,
se canta,
se escribe,
se sueña,
pero nada se ha dicho sobre la distancia.

A no ser ese humillo que sube de los ceniceros.
A no ser ese olor que, inesperadamente,
entra por los balcones.
A no ser esta música desgraciada en el pecho.

(LA TRISTEZA. Poema de mi libro 
«En Almería casi nunca llueve», 
Scripta Manent Ediciones, 2010)


La ciudad de los locos

Poema de Alexis Díaz Pimienta
Del cuaderno "Traficantes de oxígeno",
mención del Premio Casa de las Américas 2008 y
publicado por Scripta Manent Ediciones en 2017.


Esta ciudad tiene locos ilustres
poetas del escándalo
locos sin los que la ciudad no sería ella
no pensemos en el Caballero de París
sino en esos pequeños
cotidianos transeúntes de la indiferencia
pensemos en el gordo que hace bailar un tanque de agua
de los grandes / en medio de las avenidas
pensemos en la vieja de las tetas enormes
que siempre pide centavitos de dólar
para arreglar su casa
y en el que lleva 21 años lavando carros
y tiene título de fregador
y es «socio fuerte» de Eusebio Leal
y en el que se disfraza cada día
de un cuerdo distinto
y en el que habla en voz alta con antiguos
jugadores de las Grandes Ligas
y en el que ladra y ríe / ríe y ladra
ladra y compra la prensa
y en el que saca la lengua gorda / blanca
cuarteada como tierra del desierto
y en el que le cobra a las turistas los piropos
y en la que lee los periódicos de atrás hacia adelante
y en el que recoge las colillas para luego venderlas
y en la que cree que es invisible
y en el que tose en alemán
y en el que se masturba sin tocarse el cuerpo
y en el que / bien vestido / va pensando en comer
cuando llegue a su casa
y en el que enamorado de mil mujeres a la vez
solo duerme con una
y en el que militante de diez partidos a la vez solo vota por uno
y en el que fuma y fuma y fuma y fuma y fuma
para acabar con el tabaco
y en el que lee sus poemas en las paradas de las guaguas
y se cree Dios con espejuelos / sí /yo mismo

Alexis Díaz-Pimienta, nació en La Habana, Cuba, en el año 1966. Es escritor, repentista, investigador y docente. Director de la Cátedra Experimental de Poesía Improvisada, y Sub-director del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (CIDVI), ambas con sede en La Habana, Cuba. Cultiva casi todos los géneros literarios (Novela, cuento, poesía, enyayo, literatura para niños), y su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, farsi (lengua autóctona iraní), árabe, búlgaro y alemán, en antologías y revistas.


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La improvisación […] es suficientemente importante como para exigir un análisis que se le ha negado, que no existe. Parece que el espíritu científico que nos caracteriza ha olvidado que los factores casuales encajan en las teorías físico-matemáticas de la probabilidad. Leo Brouwer 
La improvisación es un misterio. Se puede escribir un libro sobre el tema, pero al final nadie sabe qué es. Cuando improviso y estoy en buena forma, estoy como semidormido. Hasta me olvido de que hay gente mirándome. Los grandes improvisadores son como sacerdotes: solo piensan en su dios. Stéphane Grappelli 
Me preocupa igualmente […] que a veces se descarte sin más el término de “poesía popular”, que no hace sino remitir al ámbito socio-cultural en el cual se desarrolla mayoritariamente esa poesía […] Usemos el término que usemos, siempre tendremos que explicitar lo que entendemos por él, porque todas esas palabras son endemoniadamente polivalentes. Me parece que no vale la pena, pues, darle importancia excesiva a esa cuestión puramente léxica. Margit Frenk

V. Completa. Un día de rimas, risas e improvisación. Alexis Díaz-Pimienta, escritor y repentista

miércoles, 3 de julio de 2024

PELÍCULA "ESTRELLAS EN LA TIERRA (Taare Zameen Par)": CADA NIÑO ES ÚNICO Y ESPECIAL ☆☆☆☆✨🌍

 

ESTRELLAS  EN  LA  TIERRA
CADA  NIÑO   ES   ESPECIAL

Hermosa película, sin duda tendría que ser vista por todo el mundo, especialmente padres y profesores, el mundo necesita altas dosis de empatía para seguir evolucionando.
"Taare Zameen Par" es una película de la India que narra la historia de un niño llamado Ishaan Awasthi quien tiene necesidades especiales debido a dislexia (dificultad especifica en el aprendizaje de la lectura y escritura de un niño que no presenta ningún otro déficit intelectual o sensorial, y que está sometido a un régimen de escolarización normal), lo cual le impide progresar en el colegio; y de Ram Nikumbh, su maestro.

Ishaan Awashi es un niño de 8 años cuyo mundo está plagado de maravillas que nadie más parece apreciar: colores, peces, perros y cometas, que simplemente no son importantes en la vida de los adultos, que parecen más interesados en cosas como los deberes, las notas o la limpieza. E Ishaan parece no poder hacer nada bien en clase. Cuando los problemas que ocasiona superan a sus padres, es internado en un colegio para que le disciplinen. Las cosas no mejoran en el nuevo colegio, donde Ishaan tiene además que aceptar estar lejos de sus padres. Hasta que un día, el nuevo profesor de arte, Ram Shankar Nikumbh, entra en escena y se interesa por el pequeño Ishaan.

¡ATENCIÓN PADRES CON NIÑOS 
QUE TIENEN DIFICULTADES DE LECTOESCRITURA!

Me ha llenado el corazón esta película. Me ha hecho volver a la infancia y recordar muchos momentos en los cuales, como el niño protagonista, mi cabeza estaba principalmente ida hacia fantasías, dibujos, juegos e imaginaciones, lo cual era visto por los demás como un problema, como una indisciplina, como un niño no apto para estudiar que había que dejar por imposible.

Entonces, cuando un pequeño (que por ser así no es tonto ni falto de inteligencia, sino simplemente necesitado de un ritmo distinto) siente como la familia, los maestros y los demás niños te recriminan, te miran raro, sin entender que todos los árboles no tienen el mismo ritmo de crecimiento ni de poda, entonces ese niño incomprendido, sufre mucho, se siente afuerado, se ensimisma, se hacia solitario, insociable, incluso puede hundirse y perecer.

La suerte del niño protagonista de esta preciosa y educativa película es que se cruza en su camino un maestro que nada más verlo, comprende qué es lo que le pasa, entiende su proceso y lo que está ocurriendo dentro de su ser. Este maestro resulta un bendito de Dios, un ángel de la guarda, un salvador, un valedor del débil, segregado e incomprendido ante el mundo y la gente que lo habita.

El director Aamir Khan demuestra con esta película que sabe filmar una historia real como la vida misma, tocando con mucha ternura los sentimientos y las contrariedades por las que cualquier marginado ha de pasar, removernos el alma y la fuente de las lágrimas, y además compaginarlo todo con canciones pegadizas al estilo del cine indio actual de Bollywood, e incluso ser un serio aspirante a suceder al magnífico e imperecedero director indio de "El mundo de Apu", Satyajit Ray.

Bellísima película, una desapercibida aguja de oro en un pajar de miles de filmes intrascendentes llenando las carteleras, la cual será encontrada o vista por muy pocos seres humanos. Yo por lo pronto he cumplido escribiendo de forma gratis y desinteresada sobre esta joya cinematográfica "made in India".

Por último les hago una llamada a los padres que tienen niños con dificultades de lectoescritura: ¡Vean esta película! Les será de mucha utilidad, les abrirá ventanas que quizás no conocían, de las que no se habían percatado o que no sabían que se podían abrir. Será una bendición para ustedes y para sus hijos.



¿Cómo papás, mamás, entrenadores, 
maestros, adultos, vecinos, podemos ver más allá?
¿Podemos ver más allá de las apariencias?
¿Podemos ver más allá de los prejuicios?
¿Podemos ver más allá de las etiquetas?
¿Podemos ver más allá de lo pre establecido?
¿Nacimos para volar o para arrastrarnos?


Un día, Thomas Alva Edison llegó a casa y le dio a su mamá una nota.
Él le dijo a ella: "Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre".
Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó en voz alta la carta que le trajo su hijo.
"Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted".
Entonces la madre se dedicó a enseñarle a Edison.
Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores del siglo.

Un día él estaba mirando algunas cosas viejas de la familia. Repentinamente él vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio.
Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito:
"Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela".
Edison lloró horas, entonces él escribió en su diario: "Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se convirtió en el genio del siglo".

Qué impresionante la reacción de la mamá, ¿verdad?
En lugar de leer lo que realmente decía la carta, y habiendo podido hacer sentir menos a su hijo, le dió un giro completamente y ¡le inyectó seguridad y certeza a su hijo!
Le hizo creer que era un genio y se lo creyó tanto, que creció y murió siéndolo.
Es asombroso el poder que tienen los padres sobre los hijos.
ES MUY IMPORTANTE RECORDAR SIEMPRE EL PODER QUE TIENEN LAS PALABRAS…
Y como la mamá de Edison, no hay que dejar que las palabras nos afecten, si ya las escuchamos entonces hay que superar las expectativas de los demás y lo más importante…
¡No rendirse nunca!
Autor: desconocido

Taare Zameen Par - Estrellas en la Tierra

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domingo, 26 de mayo de 2024

LIBRO Y PELÍCULA "REMANDO COMO UN SOLO HOMBRE" (The Boys in the Boat): LA HISTORIA DEL EQUIPO DE REMO QUE HUMILLÓ A HITLER por DANIEL JAMES BROWN


REMANDO  COMO   
UN   SOLO   HOMBRE
(THE   BOYS  in   the   BOAT)
La historia del equipo de remo   
que humilló a Hitler

«En un deporte como este -de mucho trabajo, 
poco reconocimiento y una gran tradición-, 
tiene que haber algo que a los hombres 
normales se les escapa, pero que los hombres 
extraordinarios captan». 
George Yeoman Pocock

“Cuando el bote de ocho asientos consigue el ritmo justo, estar dentro es un auténtico placer. No es duro cuando se alcanza el ritmo, el SWIMG, como lo llaman. He oído gritos de placer entre los remeros cuando el bote lo alcanza; es algo que no olvidarán mientras vivan”. George Yeoman Pocock.
“El valor espiritual del remo está en el sacrificio y la abnegación de uno mismo por el esfuerzo colectivo de la tripulación”. George Yeoman Pocock
“Todos era hábiles, duros y decididos, pero también eran todos buenas personas. Cada uno había aprendido que en la vida había fuerzas que superaban a la fuerza, belleza y juventud. Los retos que se habían enfrentado juntos les había enseñado la humildad”.
Es esta una fascinante historia de perseverancia, superación individual y espíritu de equipo. Con orígenes en la depresión americana y a pocos años de la Segunda Guerra Mundial, Daniel James Brown narra la epopeya del equipo de ocho remeros y su timonel de la Universidad de Washington y su épica misión de ganar la medalla de oro en 1936 en los Juegos Olímpicos del Berlín de Hitler. El equipo de remo estadounidense que sorprendió al mundo y que transformó este deporte atrajo la atención de millones de personas. Fue una misión improbable desde el principio. Con un equipo compuesto por hijos de madereros, trabajadores de los astilleros y agricultores, el equipo de la Universidad de Washington no esperaba poder derrotar a los equipos de élite de la Costa Este y Gran Bretaña; sin embargo lo hizo, y llegó a sorprender al mundo al derrotar al equipo alemán de remo de Adolf Hitler. Partiendo de los propios diarios de los chicos y de los vívidos recuerdos de un sueño, Brown ha creado el retrato inolvidable de una era, una celebración de un logro notable y una crónica de búsqueda personal a través de la visión de uno de estos jóvenes extraordinarios.
"Había una razón muy sencilla para explicar lo que pasaba. A los chicos del Clipper se les había seleccionado con una competencia muy dura, y de la selección había surgido una especie de personalidad común: todos eran hábiles, todos eran duros y todos eran muy decididos, pero todos eran también buenas personas. Todos tenían orígenes humildes o habían sufrido una cura de humildad debido a los estragos de la época. Cada uno a su manera, habían aprendido que en la vida no se podía dar nada por supuesto, que, a pesar de su fuerza, belleza y juventud, en el mundo había fuerzas que los superaban. Los retos a los que se habían enfrentado juntos les habían enseñado la humildad -la necesidad de integrar sus egos individuales en el bote conuunto- y la humildad era la puerta de entrada común a través de la cual ahora podían juntarse y empezar a hacer lo que no habían podido hacer antes". (p.282)

Este libro nació un día de primavera, frío y lloviznoso, en el que trepé por encima de la cerca de cedro que rodea mi prado y me abrí camino a través del bosque húmedo hasta la modesta casa de madera donde John Rantz agonizaba.
Solo sabía dos cosas de Joe al llamar ese día a la puerta de su hija Judy. Sabía que, con setenta y tantos, arrastró él solo un montón de troncos de cedro montaña abajo, que los partió a mano, cortó los postes e instaló los 667 metros lineales de la cerca por la que acababa de trepar; una tarea tan hercúlea que, cada vez que pienso en ella, muevo la cabeza maravillado. También sabía que había sido uno de los nueve jóvenes del estado de Washington -agricultores, pescadores y leñadores- que conmocionaron tanto al mundo del remo como a Adolf Hitler al ganar la medalla de oro en la modalidad de ocho con timonel en los Juegos Olímpicos de 1936.

Cuando Judy me abrió la puerta y me acompañó hasta la acogedora sala de estar, Joe estaba echado en un sillón reclinable con los pies levantados, con todos sus 188 centímetros de altura. Llevaba un chándal gris y unos botines afelpados de un rojo in­tenso. Lucía una barba blanca y corta. Tenía la piel cetrina y los ojos hinchados, debido a la insuficiencia cardíaca congestiva que le aquejaba. Cerca había una bombona de oxígeno. El fuego crepitaba y silbaba en la estufa de leña. 
Las paredes estaban cubiertas de viejas fotografías de familia. Una vitrina atestada de muñecas, caballos de loza y porcelana con motivos florales descansaba contra la pared del fondo. La lluvia salpicaba una ventana que daba al bosque. En la minicadena, sonaban con suavidad canciones de jazz de los años treinta y cuarenta.

Judy me presentó y Joe me tendió la mano, extraordinariamente larga y delgada. Judy le había leído en voz alta uno de mis li­bros y él quería conocerme y hablar del texto. Se daba la casualidad de que, de joven, había sido amigo de Angus Hay Jr., hijo de un personaje determinante en la historia que cuenta ese libro. Así que estuvimos hablando un rato del tema. Luego la conversación fue derivando hacia su propia vida.
Tenía la voz aflautada, frágil y debilitada casi hasta el límite. De vez en cuando se quedaba en silencio. Sin embargo, poco a poco, incitado con suavidad por su hija, se puso a tirar de algunos hilos de su vida. Al recordar su infancia y sujuventud durante la Gran Depresión, habló con la voz entrecortada, pero con decisión, sobre las privaciones que soportó y los obstáculos que superó: una historia que, mientrasyo tomaba notassentado, empezó por sorprenderme y luego me asombró.

Sin embargo, no fue hasta que empezó a hablar de su dedicación al remo en la Universidad de Washington cuando se puso a llorar de cuando en cuando. Habló del aprendizaje del arte de remar, de botes y remos, de tácticas y técnica. Rememoró las largas y frías horas pasadas en el agua, bajo cielos grises como el acero; las victorias cosechadas y las derrotas evitadas por los pelos; el viaje a Alemania y la entrada en el Estadio Olímpico de Berlín bajo la atenta mirada de Hitler; y al resto de compañeros de tripula­ción. Sin embargo, ninguno de estos recuerdos le arrancó una lágrima. Fue en un intento de hablar del «bote» cuando se le empe­zaron a entrecortar las palabras y los ojos, todavía vivaces, se le llenaron de lágrimas.

En un primer momento, pensé que se refería al Husky Clipper, el bote de competición con el que saltó a la fama. ¿O tal vez se refería a sus compañeros de equipo, un grupo inverosímil que consiguió uno de los grandes hitos del remo? Finalmente, al ver a Joe esforzándose una y otra vez en no perder la compostura, me di cuenta de que «el bote» era algo más que la embarcación o los remeros. Para Joe, incluía ambas cosas pero las trascendía: era algo misterioso y casi imposible de definir. Era una experiencia compartida, algo singular que pasó en una época dorada y lejana, en la que nueve jóvenes generosos lucharon juntos, trabajaron codo con codo, como un solo hombre, y dieron todo lo que tenían los unos por los otros, unidos para siempre por el orgullo, el res­peto y el afecto. Joe lloraba, como mínimo en parte, por la pérdida de ese momento, pero mucho más, creo, por la pura belleza del mismo.

Cuando ya estaba a punto de irme, Judy sacó la medalla de oro de Joe de la vitrina y la puso entre mis manos. Mientras la ad­miraba, me contó que años atrás desapareció. La familia buscó y rebuscó en la casa de Joe, pero finalmente se rindió y la dio por perdida. No fue hasta al cabo de muchos años, al reformar la casa, cuando por fin la encontraron escondida entre el material ais­lante del desván. Al parecer, una ardilla le cogió afición a los destellos del oro y escondió la medalla en su nido como si de un tesoro se tratara. Mientras Judy me lo contaba, se me ocurrió que la historia de Joe, igual que la medalla, llevaba demasiado tiempo oculta.

Estreché de nuevo la mano de Joe y le comenté que me gustaría volver otro día y hablar un poco más con él, y que me gusta­ría escribir un libro sobre su época de remero. Joe me agarró otra vez de la mano y dijo que a él le parecía bien, pero entonces se le volvió a entrecortar la voz y me advirtió con delicadeza: «Pero no tiene que ser solo sobre mí. Tiene que ser sobre el bote».




REMANDO COMO UN SOLO HOMBRE TRAILER SUBTITULADO

miércoles, 5 de abril de 2023

SUPERANDO LA ADVERSIDAD: EL VIOLINISTA QUE, PESE A TODO, SIGUIÓ TOCANDO 🎻🎶


Superando la adversidad: 
El violinista que, pese a todo, siguió tocando

Hay una historia que recorre Internet desde hace unos años y tiene que ver con Itzhak Perlman, un excepcional violinista de nuestra época, que a lo largo de su vida ha tenido que enfrentarse cara a cara con la adversidad.
Ha sido solista en una serie de bandas sonoras de películas, como el tema de la película de 1993 La lista de Schindler de John Williams, que ganó un premio de la Academia a la mejor banda sonora original.

Cuando era niño, Itzhak contrajo la polio y su movilidad quedó muy reducida de por vida. Las muletas le han acompañado desde entonces. Eso no impidió, sin embargo, que su talento y sus enormes ganas de tocar el violín le hayan llevado a la cumbre, a ser uno de los mejores en lo que más le gusta hacer: tocar el violín.

Cada vez que Itzhak da un concierto junto con una gran orquesta, entra en el auditorio lentamente, con signos de fatiga y dolor, hasta finalmente lograr colocarse en su sitio. Lo que para los demás músicos es muy sencillo, llegar andando a su sitio en el escenario, para él es muy difícil. Por contra, lo que para la gran mayoría de nosotros es tremendamente difícil: tocar el violín, para Itzhak parece muy sencillo.

Cuenta la historia que en un concierto muy especial, con un público muy ilusionado, que llevaba mucho tiempo esperado ver y escuchar a Itzhak Perlman, ocurrió algo muy infortunado: a los pocos segundos de comenzar el concierto, con sólo unos pocos -pero mágicos- acordes interpretados por Itzhak en su maravilloso violín Stradivarius, repentinamente una de las cuatro cuerdas del violín se rompió con un tremendo chasquido.

Aclaración: un violín que pierde una de las cuerdas se convierte en algo prácticamente inútil para tocar música sinfónica, debido a los inarmónicos que genera. Cualquiera que toque el violín u otro instrumento de cuerda de la misma familia lo podrá corroborar. Es imposible tocar un violín de tres cuerdas y por eso los violinistas suelen llevar un violín de reserva, aunque cuando se toca un Stradivarius no es posible tener otro de las mismas características en reserva.

La orquesta dejó de tocar inmediatamente, el público enmudeció y el director de orquesta, tras ver lo que había ocurrido, se dio la vuelta y se dirigió al público:

Estimado público, lamentamos profundamente lo ocurrido. Por desgracia, una de las cuerdas del violín del maestro Perlman se ha roto. Es un hecho muy poco frecuente, pero es una adversidad que no podemos resolver a tiempo para continuar con este concierto, por falta de tiempo; el horario es muy ajustado y se necesita más de media hora para cambiar la cuerda y poner a punto el violín. Les pedimos sinceras disculpas…

En ese momento, Itzhak Perlman interrumpió al director y le dijo que por favor se preparase para continuar con la obra. Itzhak cerró los ojos, se quedó en silencio unos segundos, como recomponiendo su mente y visualizando interiormente las tres cuerdas de su Stradivarius. Y acto seguido le hizo una señal al director y la pieza musical arrancó donde se había quedado.

Itzhak puso tanta pasión en su interpretación con sólo tres cuerdas, imposible de hacer según muchos, que aquella noche se escuchó uno de los conciertos más bellos de la historia. Al finalizar, Itzhak se secó el sudor de la frente (fue un grandísimo esfuerzo el que tuvó que hacer aquella noche para tocar lo imposible) y se dirigó al público con estas palabras:

¿Saben ustedes? en ocasiones el artista tiene la obligación de descubrir cuánta música puede aún hacer con los recursos que le quedan.

Itzhak hizo esa noche lo imposible. En lugar de concentrarse en la cuerda que se había roto, se concentró con toda su energía, talento y ganas, en las otras tres cuerdas que le quedaban. Y con ellas siguió adelante y superó todas las expectativas.

Itzhak, nacido en 1945 de padres judíos originarios de Polonia, habiendo superado la polio en su infancia, habiendo, pese a la adversidad, llegado a lo más alto en la carrera musical, nos enseño a todos esa noche una gran lección, que es aplicable a muchos ámbitos de la vida:

No te concentres en lo que has perdido debido a la crisis o a cualquier adversidad acontecida; concéntrate en lo que te queda, en todo lo que puedes hacer con los recursos que tienes ahora.
Nada es más fuerte que la voluntad, y eso es algo que todos llevamos dentro y que no nos pueden quitar. Si tienes voluntad por hacer algo, nada te podrá detener.

A pesar de que la historia apareció publicada en el diario Houston Chronicle e incluso inspiró un libro, podría tratarse de una leyenda urbana. ¿Demasiado bonita para ser verdad? Y, sin embargo, tras investigar un poco he dado con otros casos –si bien no tan bellos– de violinistas que siguieron adelante con sus conciertos tocando con sólo tres cuerdas. Y todos sabemos de alpinistas cojos que coronan cimas porque, como Perlman en esta historia, no sabían que se trataba de algo imposible.

En el contexto en el que la escuché, sin embargo, la historia no pretendía ejemplificar hasta dónde se puede llegar con el esfuerzo en medio de la adversidad (este no era el principal objetivo). Se trataba de una charla sobre ecuanimidad, ese palabro que no hay que confundir con indiferencia, frialdad o titubeo. La ecuanimidad se interesa por lo que sucede, sea lo que sea, simplemente porque está ocurriendo, y tiene la capacidad de abrazar los extremos sin perder el equilibrio. Contiene la voluntad de observar los eventos placenteros y dolorosos con la misma intensidad.
La vida sucede, en fin, y a menudo no colabora con nosotros. Entonces, cuando parece que sólo tenemos tres cuerdas, todavía es posible hacer música.

Deseo que esta historia te haga reflexionar. Es sólo una historia; algunos dicen que nunca ocurrió, otros dicen que es una leyenda urbana que se ha ido exagerando con el paso de los años, otros cuentan que se publicó en el New York Times y que es totalmente verídica. Yo pienso que el mensaje es lo importante y que hoy, más que nunca, su vigencia es completa.

Deja de pensar en la cuerda rota y concéntrate en las otras tres.
Supera la adversidad y con tu voluntad, sigue tocando.

CON TAN SÓLO TRES CUERDAS (ITZHAC PERLMAN)

Itzhak Perlman - Theme From Schindler's List