EL Rincón de Yanka: DESARROLLO

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lunes, 31 de agosto de 2026

LIBRO "UN GRANO DE ARENA" por HERACLIO E. ATENCIO BELLO (FUNDACIÓN VENEZUELA POSITIVA)

UN GRANO DE ARENA


FUNDACIÓN VENEZUELA POSITIVA

La Fundación Venezuela Positiva, institución privada sin fines de lucro, abierta a toda persona, sin distinción de credos políticos, raciales o religiosos, inició sus actividades en 1992 cuando el país se encontraba inmerso en una crisis sistémica que amenazaba y afectaba negativamente a todas sus actividades: desde la economía hasta la política, desde la educación hasta la salud, desde el orden público hasta el mal funcionamiento de un monstruoso e ineficiente Estado, y desde el aumento de la inflación corrosiva hasta la creciente y deshumanizante miseria de la pobreza. Si bien es cierto que esa es una realidad que aún subsiste y que el país no puede eludir, también es verdad que prevalece otro escenario más optimista donde el venezolano trabaja, lucha y batalla para superarse, transformándose en agente proactivo en medio de asombrosas dificultades y problemas, pero siempre queriendo reafirmar la PAZ democrática, con la finalidad de alcanzar el mayor bienestar económico, intelectual y espiritual posible. 

Es importante tener presente el gran significado de la historia de nuestro país y el costo que ha significado sembrar la noción política de democracia. Y por ello confiamos en que Venezuela si tiene futuro a pesar de sus imitaciones. Acabemos todos con las predisposiciones negativas y las actitudes obstinadas de los pesimistas. Para ello es necesario que la energía activa y creativa esté presente en los venezolanos para poder lograr el avance firme, paso a paso, conformando así la base de la estructura de un posible desarrollo sostenido. 
La Fundación Venezuela Positiva se opone rotundamente a los que se empeñan en regar esterilidad, calumnias, malos presagios y peores mentiras sobre el suelo sagrado de la Patria. 

El futuro de todos los venezolanos es un ineludible compromiso de dimensión nacional e internacional. No dejemos que el tiempo se nos escape como el viento y que la oportunidad se pierda con su paso inexorable. Busquemos la identidad perdida, formemos un ente más consistente, más expresivo, capaz de traducir en realidad lo que tanto deseamos todos. Aún estamos a tiempo para transformar la crisis actual en el punto de partida de un nuevo orden económico y social con ingredientes morales y éticos al servicio de toda la población venezolana, en especial, lo más pobres y los más necesitados. Tendríamos que estar dormidos si de un vergel tan exuberante de la voluntad de todos sus hijos. Caminemos hacia el futuro confiados todos en que vamos a vencer el derrotismo, el negativismo y la incertidumbre política. No le tengamos miedo a los grandes desafíos, espacios oscuros y peligros amenazantes.
Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada: cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores: cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo. y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti: cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada. AYN RAND (1950)

COMO UN GRANO DE ARENA

Juego de la palabra que deriva de un
hacer y andar por lo que diga

Por lo que Venezuela positiva al tiempo
diera y en su ruta siga.

Veinte y cinco años de amor y ansia
viva sembrando vida que al afán prosiga.

Así este libro cuenta lo sembrado,
lo que ha dado queda aquí plasmado
con voz de campanario y voz serena.

Trazo de luz en la mansión del sino y en el
amanecer de su camino.

Todo será como un grano de arena.

Luis Beltrán Mago

lunes, 10 de agosto de 2026

LIBRO "¡BASTA DE HISTORIAS!": LA OBSESIÓN LATINOAMERICANA CON EL PASADO Y LAS 12 CLAVES DEL FUTURO por ANDRÉS OPPENHEIMER

¡Basta de historias!
La obsesión latinoamericana con el pasado 
y las 12 claves del futuro


Para Andrés Oppenheimer la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación en la región latinoamericana es urgente, y la razón es simple: el XXI será el siglo de la economía del conocimiento.
Andrés Oppenheimer, periodista influyente y siempre dispuesto a desafiar las modas políticas con inteligencia y humor, aporta en ¡Basta de historias! ideas útiles para trabajar en la principal asignatura pendiente de América Latina, la única que podrá sacarla de la mediocridad económica e intelectual: la educación.
La obsesión de América Latina con su pasado ¿la ayuda a prepararse para el futuro o la frena en la tarea de competir en la economía de conocimiento del siglo XXI?
Para Andrés Oppenheimer la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación en la región latinoamericana es urgente, y la razón es simple: el siglo XXI será el de la economía del conocimiento. Contrariamente a lo que pregonan presidentes y líderes populistas latinoamericanos, los países que avanzan no son los que venden materias primas ni productos manufacturados básicos, sino los que producen bienes y servicios de mayor valor agregado.
¡Basta de historias! sale a la luz en momentos en que buena parte de Latinoamérica está festejando el bicentenario de su independencia. La obsesión con el pasado es un fenómeno característico de la región, algo que curiosamente no ocurre en China, India y otros países asiáticos y de Europa del Este, a pesar de sus historias milenarias. Entonces, vale la pena entonces preguntarnos: ¿Es saludable esta obsesión con la historia? ¿Nos ayuda a prepararnos para el futuro? ¿O, por el contrario, nos distrae de la tarea cada vez más urgente de prepararnos para competir mejor en la economía del conocimiento del siglo XXI?


Prólogo  

Este libro sale a la luz en momentos en que buena parte de Latinoamérica está festejando el bicentenario de su independencia, y la región está dedicada con mayor entusiasmo de lo habitual a conmemorar, discutir y revisar su pasado. La pasión por la historia es visible por donde uno mire. Los gobiernos –incluyendo el de España, que creó una Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios- han destinado millones de dólares a los festejos. En los medios de comunicación ha habido acalorados debates sobre cuáles figuras del siglo XIX deberían ser consideradas próceres e la independencia y cuáles enemigas de la patria. En las librerías, los best-sellers del momento son las novelas históricas sobre la vida de Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José Sucre, José de San Martín, Bernardo O’Higgins, Miguel Hidalgo, José María Morelos y otros héroes de la emancipación latinoamericana. 

El "presidente" de Venezuela, Hugo Chávez, acaba de desenterrar los restos de Bolívar en una solemne ceremonia difundida en cadena nacional para iniciar una investigación sobre si el prócer fue asesinado; hace sus discursos al país delante de un retrato del prócer, y hasta le ha cambiado el nombre al país por el de “República Bolivariana de Venezuela”. 
Los presidentes de Bolivia y Ecuador se proclaman herederos de legados históricos que siguiendo los pasos de Chávez- evocan constantemente para consolidar sus propios proyectos de acaparamiento del poder y justificar la “refundación” de sus países bajo nuevas reglas que les dan poderes absolutos. En todo el continente, desde Argentina hasta México, hay una verdadera pasión por redescubrir la historia. 

La obsesión con el pasado es un fenómeno que, si bien está exacerbado por los festejos de la independencia, es característico de la región. Curiosamente, no he observado el mismo fenómeno en mis viajes recientes a China, la India y otros países asiáticos, a pesar de que muchos de ellos tienen historias milenarias. Entonces, vale la pena hacernos algunas preguntas políticamente incorrectas, pero necesarias. 
¿Es saludable esta obsesión con la historia que nos caracteriza a los latinoamericanos? ¿Nos ayuda a prepararnos para el futuro? ¿O, por el contrario, nos distrae de la tarea cada vez más urgente de prepararnos para competir mejor en la economía del conocimiento del siglo XXI? 

Este libro argumenta que los países latinoamericanos están demasiado inmersos en una revisión constante de su historia, que los distrae de lo que debería ser su principal prioridad: mejorar sus sistemas educativos. Sin poblaciones con altos niveles de educación, la región no podrá competir en la nueva era de la economía del conocimiento, donde los productos de alta tecnología –desde programas de software hasta patentes de la industria farmacéutica- se cotizan mucho más en los mercados mundiales que las materias primas, o las manufacturas con poco valor agregado. 

Para buscar ideas sobre cómo mejorar la calidad de la educación en nuestros países, en los últimos años he viajado a países que tienen en común el haberse destacado por sus avances en la educación, la ciencia y la tecnología. Viaje a China, la India, Singapur, Finlandia, Suecia, Israel y otros países de diferentes colores políticos, pero que –cada uno a su manera- han logrado mejorar sus niveles educativos y reducir dramáticamente la pobreza. Y luego viajé a México, Brasil, Chile, Argentina y otros países iberoamericanos para ver qué estamos haciendo –de bueno y de malo- en la región. Realicé más de 200 entrevistas a figuras calve del mundo –incluyendo el presidente Barack Obama; el fundador de Microsoft, Bill Gates, y el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz- y numerosos otros jefes de Estado, ministros, rectores universitarios, científicos, profesores, estudiantes y padres y madres de familia. 

Para mi sorpresa, descubrí que mejorar sustancialmente la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación no son tareas imposibles. Hay coas muy concretas, y relativamente fáciles, que se están haciendo en otras partes del mundo, y que podemos emular en nuestros países. Este libro está lleno de ejemplos al respecto. 

La tarea es impostergable, porque el siglo XXI es, y será, el de la economía del conocimiento. Contrariamente al discurso de la vieja izquierda y la vieja derecha en la región, los recursos naturales ya no son los que producen más crecimiento: los países que más están avanzando en todo el mundo son los que le apostaron la innovación y producen bienes y servicios de mayor valor agregado. No en vano el país con el mayor ingreso per capitán del mundo es el diminuto Liechtenstein, que no tiene ninguna materia prima, mientras que países con enorme riqueza de materias primas, como Venezuela y Nigeria, están entre los que tienen más altas tasas de pobreza. Y no en vano los hombres más ricos del mundo son empresarios como Gates, el mexicano Carlos, Slim o Warren Buffet, que producen de todos menos materias primas. 

El mundo ha cambiado. Mientras en 1960 las materias primas constituían 30 por ciento del producto bruto mundial, en la década de 2000 representaban apenas 4 por ciento del mismo. El grueso de la economía mundial está en el sector servicios, que representa 68 por ciento, y en el sector industrial, que representa 29 por ciento, según el Banco Mundial. 

Y esta tendencia se acelerará cada vez más. La reciente crisis económica mundial hizo tambalear los precios de las materias primas de Sudamérica y las exportaciones de manufacturas de México y Centroamérica. Además, la crisis ha reducido el tamaño del pastel de la economía mundial, lo que deja mejor posicionados a los países más competitivos; o sea, los que pueden producir bienes y servicios más sofisticados a mejores precios. La receta para creer y reducir la pobreza en nuestros países ya no será solamente abrir nuevos mercados –por ejemplo, firmando más acuerdos de libre comercio –sino inventar nuevos productos. Y eso sólo se logra con una mejor calidad educativa. 

Ojalá este viaje periodístico alrededor del mundo sirva para aportar ideas que nos ayuden a todos –gobiernos y ciudadanos comunes- a ponernos las pilas y empezar a trabajar en la principal asignatura pendiente de nuestro país, y la única que nos podrá sacar de la mediocridad económica e intelectual en la que vivimos. 

Finamente, quisiera agradecer muy especialmente a Bettina Chouhy, Annamaría Muchnik y Angelina Peralta, que durante los últimos años me han ayudad en la investigación y la logística que hicieron posible este libro. Sin ellas, esta obra hubiera sido imposible.

Andrés Oppenheimer

Cuando funcionarios de todo el mundo vienen aquí para ver por qué los estudiantes de Singapur obtienen tan buenos resultados en exámenes internacionales de ciencia y matemática, no les lleva demasiado tiempo descubrir el secreto: hay una obsesión nacional con la educación.
Es una obsesión que, como pude observar a los pocos minutos de llegar al aeropuerto, se manifiesta hasta en los billetes de dólares del país. Mientras los billetes en Estados Unidos y América latina muestran imágenes de próceres del pasado, el billete de dos dólares de Singapur muestra un aula con alumnos escuchando al profesor, con una universidad en el fondo. Debajo se lee una palabra: "Educación".

En el transcurso de una visita de una semana, encontré en todas partes síntomas de esta obsesión nacional: hay bibliotecas públicas en los centros comerciales, enormes titulares en los medios sobre estudiantes que sobresalen académicamente y un ministro de Educación que también es ministro alterno de Defensa. Hay algunas cosas que muchos países latinoamericanos, y Estados Unidos, podrían aprender del papel de la educación acá.

Hace apenas cuatro décadas, cuando Gran Bretaña le retiró a Singapur su estatus de colonia británica, este pequeño país era tan pobre que ninguna otra nación quiso hacerse cargo de su territorio. Su PBI en los años 60 era menos de la mitad del de la Argentina y similar al de México y Jamaica.
Hoy, en gran parte por su énfasis en la educación, Singapur es el noveno entre los países más ricos del mundo en ingreso per cápita . Comparativamente, Estados Unidos ocupa el 10° lugar y la Argentina, el 81°.
En lo que hace a su sistema educativo, la historia de Singapur es asombrosa. Hace cuatro décadas, tenía un alto nivel de analfabetismo. 
Hoy, Singapur ocupa el primer puesto en los exámenes internacionales destinados a evaluar la capacidad de los estudiantes de 4° y 8° grado en matemática y ciencias.

"Para nosotros, la educación es una cuestión de supervivencia", me dijo el presidente de la Universidad Nacional de Singapur, Tan Chorh Chuan. "Singapur no tiene recursos naturales, de manera que no podemos sobrevivir si no nos concentramos en formar gente".
¿Cómo lo hizo Singapur? Según funcionarios y académicos locales, el fundador del país, Lee Kwan Yew, tuvo la visión de convertir a Singapur en un país angloparlante con educación bilingüe, donde los estudiantes aprenden inglés como primer idioma y su lengua materna -mandarín, tamil o malayo- como segundo. Eso contribuyó a convertir a Singapur en un centro importante del comercio mundial, afirman.
También convirtió el sistema educativo en una de las más duras meritocracias del mundo, que produce trabajadores altamente calificados y que exporta cada vez más productos de alta tecnología. 
La meritocracia académica de Singapur empieza en primer grado, donde los niños son clasificados en un ranking según su desempeño académico, desde el primero hasta el último.
En la escuela primaria Rulang, especializada en enseñanza robótica, los maestros me miraron un poco perplejos cuando les pregunté si informarle a una niña de siete años que es la última de su clase no es someterla a una presión excesiva.

"No", me dijo la directora de la escuela, Cheryl Lim. "Les decimos en qué lugar del ranking están para dejarles saber qué lugar ocupan en este momento y que pueden mejorar el año próximo".
Según el resultado que obtengan en un riguroso examen nacional al finalizar la primaria, los estudiantes son destinados a diferentes secundarias, cada una de las cuales tiene una especialidad particular. Por medio de un proceso de "canalización", las escuelas identifican las capacidades de los estudiantes y los encauzan en diferentes vertientes académicas que finalmente los conducen a la universidad o a escuelas técnicas o vocacionales.

Al finalizar la primera etapa del secundario, los estudiantes deben rendir otro examen y, según el resultado, pueden ir a institutos que ofrecen tecnicaturas especializadas o certificados en peluquería, asistencia de enfermería y otros oficios. Las autoridades educativas y académicas niegan que sea un sistema draconiano. Señalan que esos institutos proporcionan una carrera a todo el mundo.
"Esa es la joya de mi corona", me dijo el ministro de Educación, Ng Eng Hen. "Casi todos los países tienen buenas universidades, pero pocos tienen un buen sistema de escuelas vocacionales.´´

Mi opinión: por su pequeño tamaño y su régimen autoritario, no se puede presentar a este país como un modelo por seguir. No obstante, podemos aprender algo de su obsesión con la educación y de su red de seguridad académica para estudiantes de bajo desempeño. Tal vez deberíamos empezar por poner la palabra "educación" en nuestros billetes, para recordarnos la importancia de un buen sistema educativo en la economía global, cada vez más basada en el conocimiento.

Los pronósticos que hace el FMI para 2022. El crecimiento global será de 3,2 %; para Asia, de 6,2 %; para África, de 3,4 % y para América Latina, de 0,6 %.
Éstas cifras reflejan la mirada hacia el futuro que tienen los asiáticos, mientras que los latinoamericanos vivimos en el pasado. Para ilustrar su argumento dice que una observación a los billetes comprueba su hipótesis. Mientras que en los nuestros aparecen los próceres de la independencia representando el pasado, en Singapur aparece una universidad con estudiantes esmerados y entusiastas hacia el futuro.

No hay duda de que Singapur es un caso extraordinario de desarrollo económico. De un país pobre y subdesarrollado en la década de los sesenta pasó a ser uno de los países más desarrollados del mundo. En el índice global de competitividad del Foro Económico Mundial (FEM) de 2019 aparece como el país más competitivo del mundo, por encima de Suiza, Japón y Alemania.
Revisando el índice con más detalle se advierte que es el país que tiene la mayor expectativa de vida saludable del mundo. Es también donde se observa la menor tasa de homicidios: dos asesinatos al año por cada millón de habitantes. La carga regulatoria sobre el sector privado es mínima, la eficiencia del sistema judicial para resolver disputas es la más alta del mundo y la corrupción casi no existe. Singapur ha tenido, pues, un sobresaliente desempeño durante los últimos setenta años.


Los Peligros Del Desdoblamiento Populista | "Yo No Soy Yo, Yo Soy El Pueblo".


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sábado, 16 de mayo de 2026

LIBRO "¡Franco, Franco, Franco!: Memorias del tardofranquismo" por ENRIQUE DE DIEGO

¡Franco, Franco, Franco!: 
Memorias del tardofranquismo

Enrique de Diego escribe sus Memorias que construyen el paisaje sociológico de un pasado mejor, vivido en primera persona, el tardofranquismo. Diabolizado interesadamente mediante la tenaz propaganda. Ante nuestros ojos pasa la vida y el balance de la gestión de Franco, personaje histórico comparable a Carlomagno e Isabel la Católica. Ajuste de cuentas con el mundo político y mediático de la mierdocracia. En el circo mediático van pasando, con pluma afilada y estilo exquisito, las personas que ha conocido con sus miserias y su corrupción moral: Luis María Anson, Joaquín Vila, José Antonio Vera, Ramón Pi, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos. Julio Ariza, inventor de Vox. y Risto Mejide. Y en el político: José María Aznar, Eduardo Zaplana, Federico Trillo y José Bono. Por último, el autor se enfrenta al genocidio en curso con el que se juramenta para hacer pagar a todos los culpables.
A Assumpta, mi primer y único amor. No hubo ningún hecho extraordinario, ninguna conjunción astral, ningún hecho histórico relevante, y sin embargo, el 3 de abril de 1956 fue una fecha marcada para mi historia pues vine al mundo. También fue una jornada importante para mis queridos padres, sobre todo para mi querida madre, María Villagrán Mozo. Ella dio a luz en casa, en una casa hecha de adobes que está a las afueras de Villameca de Ce­peda, un villorrio hermoso en el noroeste de León.

Mi madre me tuvo como una amazona, con su partera. Así era entonces. No se paría en un hospital, desde luego tendría que haber ido, en todo caso, a Sueros de Cepeda o, mejor, a Astorga. Mi madre nunca me ha hablado de este hecho, para mí inusual, pero ella no le debió dar importancia. Entonces, pa­sábamos los nueve meses fortaleciéndonos, tranquilos y seguros. No estába­mos amenazados por el aborto cruel y sanguinario, por el que una presunta criminal mata a su hijo en sus entrañas, en su vientre; en aquellos días, las mujeres amaban a sus vástagos y eran una bendición de Dios, se decía que veníamos con un pan bajo el brazo; amor infinito a un futuro abierto. 

Hoy en día, cuando la Medicina se ha degradado hasta el ínfimo nivel del matarife, en España se ejecutan cien mil abortos, en 2005, ligero descenso respecto a 2004. Una matanza. Es decir, que en diez años se han masacrado a un millón de españoles, que no verán la luz del día, un millón de españoles para hacer grande a España.
Entonces las madres no anestesiaban su conciencia con eufemismos absurdos como interrupción voluntaria del embarazo, ni mucho menos con eso de los derechos sexuales y reproductivos. Pero la naturaleza no sabe de palabras vacuas, ni de circunloquios semánticos, y gasta jugadas traicioneras. Con el aborto no sólo se mata a un inocente, se desgracia la vida de la madre fallida. Es el shock post aborto. He conocido mujeres que celebran el cumpleaños de su hijo asesinado. Es un drama terrorífico. Queda en el pensamiento provo­cando destrozos inenarrables.

Corre el año 1956 y hasta 1975, esto es obra de Francisco Franco, y de la generación que le supo seguir como Caudillo invicto. A diferencia de otros personajes históricos, todo en Franco es verdad. Hitler se dedicó al culto de la personalidad, su título era el de Führer. Lo mismo sucede con Benito Musso­lini. Era el Duce y el Duce, prepotente y fatuo, siempre tiene razón. Franco es el Caudillo y es invicto, encabezó a sus tropas en la batalla y siempre los llevó a la victoria. Es el Caudillo elegido por sus pares, como en los almogávares, elevado al palenque, como en nuestro pasado íbero, que exige la devotio, por­ que él ha asumido una enorme responsabilidad. Comparativamente, tiene la entidad de un Carlomagno o de Isabel la Católica.

Duré poco en Villameca de Cepeda, a los cuarenta días emprendo viaje desde mi paraíso terrenal. En ese corto lapso de tiempo, he recibido las vivificantes aguas del Bautismo, con un tesoro de gracias. Han sido mis padrinos, Hipó­lito y Araceli, de quienes he recibido el nombre del padre de él. Un matrimo­nio al que el Señor no ha bendecido con hijos que alegren su hogar, pero que está bienavenido y a los que no conoceré hasta catorce años después. 
¿Por qué un segoviano ha terminado en León y emprende ahora viaje, en la más tierna infancia hacia Salou y Vilaseca, en tierras de Cataluña? Es sencillo. Mi muy querido padre, Mariano de Diego Alonso es guardia civil y ha ascendido a cabo, es para mí un ejemplo de superación, pues-una auténtica proeza- lle­gará a capitán, la meta más alta en su brillante y sacrificada carrera militar.

¡Oh, mi querido papá! como te admiro y te amo. Te echo de menos cada día, tan largos sin ti. Mi padre era un artista enfundado en las galas de guardia civil. Quería ser alguien en la vida. Con ese propósito, quiso estudiar y se fue interno a un colegio de frailes en Nava de la Asunción. Estalló la guerra y tuvo que volver a la casa familiar en Fuente el Olmo de Íscar, en tierra de pinares en Segovia. Me lo imagino gallardo montando la yegua. O cuando volvió de otro pueblo donde había aprendido una forma de riego mejor y más rápida y todo el pueblo comentó que era vago y no quería trabajar. A él, que era todo laboriosidad. Ahora, me lo imagino en la foto de boda con las galas de la Benemérita y su bigotito airoso, hecho un chaval. Y me lo imagino cruzando los arcos milenarios del Acueducto de mi entrañable Segovia, él el primero, abriendo las austeras y profundas procesiones de Semana Santa, todo galán, montado a caballo. ¡Qué orgulloso me sentía yo, con los ojos ple­namente abiertos, a punto de salirse de las órbitas!

Mas he dicho que mi padre tenía alma de artista enfundado en el traje verde. En la Casa Cuartel de Segovia tenía dos encargos: era el jefe del equipo de mantenimiento y el jefe del servicio fiscal. Segovia -pues terminamos en la ciudad amada de Enrique IV, que coronó a Isabel la Católica, tras su azarosa juventud de pretendiente al trono, y la orgullosa ciudad donde primero prendió la rebelión comunera con sus milicias comandadas por Juan Bravo- no tenía mucho problema de contrabando, así que la mayor parte del tiempo la dedicaba a los carpinteros, electricistas, fontaneros, jardineros, etc., porque el Cuartel debía ser autosuficiente; y también, con el camión, de tiempo en tiempo, salía a comprar, para el Economato (que se contaba un chiste en que los guardias daban el alto a unos gitanos, 'quién vive' y respondían: 'vosotros, que tenéis economato') cerdos y terneras. 

Mi padre todo lo hacía bien, era puntilloso, perfeccionista, a todo le dedicaba sus conocimientos y si no aprendía. Ponía los cinco sentidos en la tarea encomendada y más en sus aficiones. Entrenaba duro con la pistola y el máuser hasta entrar a formar parte del equipo nacional de tiro de la Benemérita. Empero a lo que dedicó sus mayores esfuerzos fue a la carpintería, hasta brillar. Empezó haciendo barcos como la réplica del San Juan Neopomuceno. Cuadros con El Alcázar o la Catedral de Segovia. Luego camas torneadas, como la que uso para dor­mir, bandejas, armarios, auténticas maravillas. Cuando se jubiló, encontró una carpintería donde le dejaban pasar las tardes trabajando. También sacó adelante un taller en quiebra que se dedicaba a hacer tresillos. Yo le decía que debía hacer escuela, formar aprendices, montar una exposición, hacer negocio, pero él había hecho promesa de no ganar dinero con lo que era su pasión. Cuando compró un piso en el barrio de La Albuera, resultó que el constructor había dejado los solares yermos, abandonados. Él, ni corto ni perezoso, mo­vilizó voluntarios, que se dedicaron a convertirlo en un vergel, plantando árboles, setos, rosales, jardines. Prestó especial atención a la Iglesia, que es preciosa. Este esfuerzo titánico lo desarrolló una vez jubilado.

Solía definirse como un "desertor del arado". Aquella Guardia Civil de tiem­pos de Franco, provenían, efectivamente, del campo, pero guardaba las esen­cias y "el honor era su principal divisa", era muy familiar, acogedora, y, por encima de todo, muy profesional. Yo me levantaba temprano, para verlos hacer la instrucción en el patio. Y hubo un día que degradaron a un guardia, por no sé qué razones, pero fue un espectáculo bien fuerte, que helaba la sangre.

Mi padre antes de que toda la familia se trasladara a Vilaseca, incluso antes de ir destinado a Villameca, estuvo en el servicio militar en Figueras y en el Parque Móvil, de soltero. En Figueras, se encargaba de los caballos junto a otro soldado, que, por cuestiones políticas desertó, pero dejó una carta exculpando a mi padre. Y en el Parque Móvil participó en una batida contra dos maquis en los Montes Aquilanos, en la agonía final de tal movimiento; total, que fueron abatidos los dos bandoleros, pues a tal condición habían degenerado los que se echaban la monte. 

El maquis fue una torpe estrategia del Partido Comunista, por orden de Stalin, que se inició con la invasión del valle de Arán, con 6.000 efectivos de gente bregada en la lucha de la resistencia francesa, precedida de ataques de diversión por Roncesvalles, Roncal. Can­franc, Andorra. Aquella invasión fue un fracaso, pues la Capitanía General movilizó a todas las unidades. Los comunistas buscaban un levantamiento popular que justificara la intervención aliada. Ninguna de las dos situaciones se produjo ni por asomo, pero entre los años 1945 y 1947 la Guardia Civil vivió su propia epopeya para acabar con ese problema de orden público con tácticas ajustadas a las circunstancias como la formación de contrapartidas que fueron exitosas.

Los maquis actuaron con gran crueldad para conseguir vituallas y poder sobrevivir. La Guardia Civil contabilizó 8.054 hechos delictivos. Murieron 2.036 maquis y 3.211 fueron hechos prisioneros. Guardias civiles murieron 243 y hubo 1.341 heridos. En 1948, a la vista del estrepitoso fracaso, Josef Stalin dio la orden deponer fin a la aventura estéril, y visto que la inactividad de los aliados era total, y que no querían prolongar la guerra y sacrificar más hombres en una guerra con España, cuando ya empezaba la guerra fría. En­rique Líster culpa a Santiago Carrillo de en vez de trasladar la orden hacerlo con trapisondas y engaños, generando debates agotadores y desmovilizado­ res. Los últimos maquis fueron bandidos aislados que fueron cazados como los dos de la batida en la que participó mi padre.

Me encuentro en un tren, como solo cuarenta días rumbo a Vilaseca. Cambrils y Salou. No recuerdo nada de mi estancia durante cuatro años. Salou estaba virgen, quedaban años para el boom turístico que llenó de edificaciones el litoral. Los únicos recuerdos familiares son unas fotos delante de una solitaria casa con un matrimonio alemán, pioneros de las multitudes que llegarían después. Y una historia de mi padre que suena bastante a las películas del Oeste. Por una enrevesada cuestión de igualas en las que estaba mezclado el padre de Eduard Punset había una reunión en un bar en la que se hablaba de contratar a alguien para que matara a mi padre, cuando, sólo acompañado por el guardia que iba en patrulla, decidió entrar él y encararse con el orador asesino. Mi padre los tenía bien puestos.

Transcurren los años y en Cambrils hay un suceso luctuoso, el 17 de agosto de 2017, precedido el día 16 por una tremenda explosión en un chalet de Al­canar donde los inútiles terroristas han estado almacenando gran cantidad de bombonas de butano y explosivos para atentar contra la Sagrada Familia y la Torre Eiffel. Otros tiempos, otras costumbres. Los Mossos d'Esquadra, de quienes depende la seguridad en Cataluña, entregada al wokismo, no se en­teran de nada. El 17 agosto de 2017 un niñato, venido de Ripoll, montado en una camioneta, zigzaguea 530 metros por Las Ramblas arrollando a cuantos encuentra su paso, provocando 15 muertos. El niñato -será llorado por unas modernas plañideras, letales, las trabajadoras sociales- en su huida apuñala a un joven, Será abatido cuatro días después. Otros cinco musulmanes, llegados a Cataluña por la ceguera de Junts y el islamoizquierdismo de Esque­rra, se encaminan a Cambrils, compran cuchillos, y atacan como hienas, se saltan un control, y matan a una joven, pero un mosso d'esquadra, que ha sido formado en la Legión, mata a los cinco. Esta es otra España, surcada de problemas y conflictos, con barrios inseguros, violaciones disparadas, en la que el extranjero mata indiscriminadamente y los políticos tienen anteojeras de burro, vendidos al mejor postor, destruyen sus sociedades y lanzan a sus ciudadanos a las fauces de sus asesinos. Estos sólo siguen El Corán que predica, sin distingos, "matadlos a todos allá donde los encontréis".

Me veo en Olombrada, Segovia, a los cuatro años, en la escuela. Está en un alto, solitaria, tengo unas botas katiuskas y hay unos charcos helados y los estoy pisando. Sólo tengo recuerdos inconexos, como fotos, muy nítidas, gra­badas indelebles en mi memoria, pero como sin relación unas con otras. Me veo en una peluquería. Las paredes con viejas y la vieja máquina me pega unos tirones que me hacen daño. Luego veo nevada una plaza y allí vigilo unos cepos con uno trozo de pan. Más tarde, se abre una ventana y unas grandes llamaradas ascienden. El cuartel se quemó, la acumulación de depo­siciones de palomas hizo que un escape en la chimenea prendiera. Me sacan en brazos. Vamos a vivir a casa de unos señores. Distingo un manantial en una tarde de verano; el agua sale a borbotones, cristalina.

Después, mi primer recuerdo es de Segovia. Vivimos junto a la Estación: habitación con derecho a cocina. Me veo, con cinco años, con mi baby azul sentado en la Escuela que hay en la Casa Cuartel. El sol entra a raudales por los ventanales; afuera, los rosales expanden su alegre colorido granate y su fragancia. Estoy atento, concentrado, recogido los lápices de Alpino. Suena el timbre y salgo corriendo, despavorido, hacia la salida y cruzo por la puerta. No es que no me guste la escuela. No pienso en nada mientras mis pies dando todo de sí. No sé lo que pasa, sólo pienso en huir. 

No tengo recuerdos sombríos, pero tengo que escapar. Supongo que, incorporado a mitad de curso, siendo el nuevo, soy sometido a lo que ahora se conoce como bullying, pero no lo sé con exactitud. De pronto, me encuentro en una casa en el barrio con dos maestras que dan clases particulares, relajado, tranquilo, que preparan para el ingreso en bachillerato, porque la enseñanza no es obligatoria y los que quieren estudiar han de pasar un examen oral. Aún queda para eso. Las maestras tienen muchos libros, y me inculcan la afición por la lectura. Tienen unos magníficos ejemplares de la Editorial Doncel donde el protagonista es un joven pasiego que va recorriendo España y a través de sus andanzas nos presenta las costumbres y la economía de cada región. 

Para ser una dictadura, no adoctrinan demasiado -lo único que el padre del joven murió en el patio del Cuartel de la Montaña entre aquellos cuerpos acribillados a balazos, sin la guerra puesta, en camisa, para no poder esconder sus armas- y es una delicia conocer la geografía española. Allí soy feliz, entre un montón de libros.

Vivo en el barrio de la Estación y vamos al valle de Tejadilla, formado por el arroyo Clamores, que se une al Eresma al pie del imponente Alcázar. Dicen que en tiempos de peste se extendía por la ciudad milenaria los ayes y los gritos de los enfermos, porque el arroyo Clamores es una cloaca. Pero sus pa­redes cortadas, sus riscos pedregosos, sus riberas llenas de zarzas con moras tentadoras, todo el valle es mágico, propicio para imaginar una película del Oeste de John Ford con John Wayne. Para darle un tono más misterioso, estaba lleno de fósiles, de numilites, de forma que hasta allí había llegado el mar. Correteábamos por allí, pues entonces los chicos hacíamos la vida en la calle, seguros; cogíamos grillos, tarántulas, que salían peludas de su agu­jero donde introducíamos una pajita o una ramita, a veces espantábamos un bando de perdices. y, sobre todo, cogíamos gran cantidad de moras maduras, que, al llegar a casa, preparábamos con leche y azúcar, hasta deglutir tan exquisito manjar. Éramos felices.

Recuerdo un día en que en el barrio de la Estación se produjo un hecho extraordinario. Llegó mi tío Emilio -el mayor de los cuatro hermanos de mi padre, es decir tenía tíos, seis de mi madre, vivían mis cuatro abuelos, Sergia y Mariano, por mi madre, y Eusebio y María de los Ángeles, por mi padre, y 32 primos- con un camión lleno de sacos de patatas. Bueno, venía con más gente, pero mis ojos asombrados se centraron en mi tío Emilio, quien con un micrófono animaba a la parroquia a adquirir sus productos. Venía de Coca donde se había abierto paso a base de ingenio, sin tierras propias, para sacar adelante a sus cinco hijos, como Emilín, quien llegaría a ser Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, especialista en la guerra de la Independencia. Allí no había inspectores ni facturas, ni policías municipales pidiendo los papeles, las autorizaciones. Mi tío Emilio no era autónomo y esos rollos que ahora han montado para expoliar a la gente tra­bajadora, con iniciativa. Era mi héroe social.

Todo eso era obra, la bonanza económica, se debía al mejor ministro que ha tenido España, con mucho, en los tres últimos siglos: Alberto Ullastres. Antes de ser ministro de Comercio desde el 25 de febrero de 1957 al 7 de julio de 1965, momento en el que fue nombrado embajador ante la Comunidad Europea, don Alberto fue un hombre bragado, héroe de guerra. Luchó como alférez provisional en el bando nacional, rango creado en septiembre de 1936 por el decreto nº 94 de la Junta de Defensa Nacional, brillante creación para obtener una oficialidad de circunstancias. Los alféreces provisionales dieron buen juego en el combate, valientes, motivados, cohesionando las unidades. Con su distintivo de una estrella de seis puntas sobre fondo negro, aquellos hombres hicieron historia por su arrojo. 
De las academias salieron entre 28.000 y 30.000 alféreces provisionales que se batieron el cobre con gallardía, unos 3.000 ofrecieron su sangre y su vida por sus altos ideales. Al concluir la contienda, la mayoría volvieron a la vida civil, salvo 8.000 que siguieron como tenientes y 500 como capitanes, constituyendo la columna vertebral del Ejército de la victoria y la base de la legitimidad del régimen.


Como alférez provisional, don Alberto Ullastres brilló actuando en los fren­tes de Asturias, Aragón y Levante y en la 83ª División del Cuerpo de Ejército de Galicia, recibiendo por sus actuaciones las siguientes condecoraciones: la Medalla de la Campaña, la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo, la Cruz de Guerra, la Medalla del Asedio de Oviedo y citaciones como distinguido en la orden del día de la batalla de Nules (1938). En 1940 pidió la admisión como miembro numerario del Opus Dei, haciendo de su vida una total entrega a Dios. En eso también fue ejemplar.

El hombre idóneo en el momento oportuno. Franco sabía elegir a sus colaboradores. España había pasado por una autarquía forzada por un aislamiento internacional dictado por la masonería y el estalinismo. Ahora escogió a la mejor cabeza con que contaba España, un digno émulo de la Escuela de Sa­lamanca. Se había doctorado en Derecho con una tesis ni más ni menos que "Las ideas económicas de Juan de Mariana" defendida el 2 de junio de 1944. También estudioso de Martín de Azpilicueta. Adelantado a los estudios de la Escuela Austriaca que llevó a Friedrich von Hayek a considerar nuestra Es­cuela de Salamanca como el origen del capitalismo. Catedrático de Economía Política y Hacienda Pública en 1948 y más adelante de Historia Económica de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Com­plutense de Madrid. 
En 1959 elaboró y puso en marcha el Plan Nacional de Estabilización Económica, el conjunto mejor pensado y más correcto del siglo. Efectivamente, como ese gran hombre había previsto, al quitar rigide­ces a la economía española y eliminar los precios fijos incluso a los productos básicos estos se dispararon unos días pero luego bajaron y se adecuaron al mercado, a la ley de la oferta y la demanda.

Hombre de su tiempo supo aprovechar los medios de comunicación y tuvo un programa de televisión en el que daba consejos a esas grandes economis­tas que eran las amas de casa. Su nombramiento se produjo un día después de estar trabajando en la construcción de una ermita en Molino Viejo, la primera Casa de Retiros del Opus Dei y cuando lo vio en televisión, el guar­dés comentó que era el que llevaba la carretilla. El Fundador de la Obra, San Josemaría Escrivá de Balaguer dijo 'nos han hecho ministro'. Era un hombre cercano, con don de gentes. Estando haciendo un curso anual con la Obra, en la excursión semanal, le reconoció un pastor y allí se paró y estuvo un buen rato hablando con él de economía. ¿Qué dirigente 'democrático', con muchos menos méritos que él, os imagináis con esa cercanía al pueblo?

Don Alberto le había insuflado a mi tío Emilio y a todo el pueblo español un halo de libertad y de progreso que se manifestó exponencialmente. La economía española creció rauda a una media de un 7% del PIB y todavía entre 1985 y 2005 creció el 69%. Don Alberto merecía tener bustos, plazas o calles importantes en todas las ciudades de España y, sin embargo, es un desconocido para los españoles de hoy. Todavía prestó otro descomunal servicio a la nación: el Acuerdo Preferencial entre el Estado Español y la CEE, que resultaba muy ventajoso para los productos españoles, con un descenso importante de los aranceles y muy beneficioso especialmente para el campo español. El Acuerdo lo rubricó en 1970 el ministro Gregorio López Bravo. Franco siempre supo elegir a sus colaboradores y ministros, empezando por Luis Carrero Blanco, José Luis Arrese, el citado Gregorio López Bravo, Julio Rodríguez, Gonzalo Fernández de la Mora, Laureano López Rodó, José Ibáñez Martín, José Solís, etc., todos los cuales fueron de suma eficiencia y competentes, y a cualesquiera de ellos no le llegan a la suela de los zapatos los ministrillos de la democracia, ni los presidentes del Gobierno, pues en esta mierdocracia se eligen a los más mierdas y cada vez peores.

Del Barrio de la Estación a la Casa-Cuartel de la Guardia Civil hay unos cien metros que toda la familia recorrió encantada, cuando a mi padre le tocó un pabellón. Mi feliz infancia -adolescencia no tuve, lo que se entiende por adolescencia como la edad de rebeldía no existió- continuó. En el cuartel había suficientes chavales de mi edad para formar pandilla. Mientras tanto, me presenté al ingreso del Bachillerato, todo formal. Ya he dicho que por sorprendente que suene ahora la enseñanza no era obligatoria en ninguno de sus cursos. Como debe ser. En un colegio concertado de Madrid había una línea bajo el nombre de "garantía social" donde se agrupaban todo los alumnos, vamos a llamarlos así, que no hacían nada hasta llegar a los 16 años cuando se les ponían definitivamente en la calle.

No hay mayor fracaso que el de la enseñanza obligatoria que ha convertido todo el sistema educativo en una infame guardería, donde los niños y jóvenes son adoctrinados en cosas como la ideología de género. Donde la disciplina brilla por su ausencia: Durante el curso 2024-2025 en España, el servicio ANPE "Defensor del Profesor" ha registrado más de 2.000 casos de agresiones y acoso a docentes, incluyendo 174 ataques físicos. El profesorado no puede expulsar al alumno violento. Recuerdo una expulsión fulmi­nante cuando a un alumno que copiaba mecánicamente, por fin, le pillaron y produjo una situación harto curiosa: el profesor le dijo que levantara la hoja del examen debajo de la cual estaba la chuleta, cuando se decidió a ejecutar la orden, con un movimiento rápido puso la mano sobre la chuleta, vuelta a dar la orden que levantara la mano, cuando ejecutó de nuevo la orden, puso la otra mano; entonces se produjo una sonora carcajada. Él se fue a la calle definitivamente. Sin embargo, se estableció como aprendiz en un garaje de coches, luego se puso por su cuenta y luego montó una cadena.

Era una sociedad de oportunidades. Había una Formación Profesional espléndida, con Universidades Laborales magníficas. Todo lo hacía bien el jodido Franco. Aquellos gobernantes sabían actuar con cabeza. Por de pronto. Ahorraban un montón de gasto público. Y, sin embargo, el analfabetismo cayó del 30% en 1940 al 7% en 1975- Porque había una colección de escuelas informales financiadas por los ayuntamientos, como hemos visto en Olombrada o podríamos ver en Fuente el Olmo de Íscar, para chicos y chi­cas, o en el Cuartel de la Guardia Civil de Segovia, que se articulaban bajo el principio de subsidiariedad. Yo había ingresado en el IES Andrés Laguna -por el gran médico segoviano del Renacimiento, autor del Dioscórides, un naturista, autor de "La Europa que se atormenta a sí misma"- del que estaba muy orgulloso, con un plantel de profesores de primera, todos sumamente excelentes.

Corría la especie de que era un Instituto piloto y que de ahí pasa­ban los profesores al Ramiro de Maeztu de Madrid. No sé la verdad, porque de allí no se iba nadie. Había grandes poetas como el celebrado José Gaos, que era profesor de inglés, el profesor Córdoba, que hacía unas maravillosa poesías con los presocráticos, Platón y Aristóteles, y nuestro eximio profesor de Religión, don Rafael Matesanz, que había ganado el concurso internacional de poesía mística.

Cómo era vivir en ESPAÑA en los años 60. 

De la llegada del SEAT 600 y la televisión en blanco y negro al boom turístico, las migraciones del campo a la ciudad y la vida cotidiana bajo la censura. Un viaje sencillo y emotivo por una década que transformó al país: comida humilde, fútbol de los domingos, música ye-yé, el papel de la Iglesia y el cambio que muchos vivieron en primera persona.

lunes, 11 de mayo de 2026

CONOZCA, ¿QUIÉN ES EL GRAN ENEMIGO DE VENEZUELA? 💩


¿CUÁL ES EL GRAN ENEMIGO
DE LOS VENEZOLANOS?


«La SOCIEDAD VENEZOLANA es terriblemente ignorante, emocionalista, irresponsable y sin la capacidad de razonar y accionar por sí misma». 
Y es que HISTÓRICAMENTE la SOCIEDAD VENEZOLANA ha sido culpable de su propio fracaso. El mismo Bolívar comenzó a ver con profunda decepción y frustración que enfrentaba a una fuerza mayor y más destructiva que el mismo ejército del Imperio español: 

*«...un PUEBLO IGNORANTE es instrumento ciego de su propia destrucción»* 

Su preocupación central era que, tras lograr la independencia militar de España, el pueblo no supiera gestionar su propia libertad. Argumentaba que un pueblo que no conoce sus derechos ni sus deberes es fácilmente manipulable por tiranos o demagogos. Bolívar temía que ese "vicio" de la obediencia ciega se trasladara a los nuevos gobiernos republicanos, donde la gente podría seguir a líderes autoritarios simplemente por no tener un criterio propio. 

Y HOY, 207 años después de que Bolívar pronunciara esas palabras, no solamente siguen en vigencia, sino que además confirman la RAIZ de nuestros males: 

"SOMOS UN PUEBLO IGNORANTE" 

El mayor enemigo es justamente esa IDIOSINCRASIA, esa "VIVEZA", esa "masa amorfa, sin ideología, principios, sin orden ni consciencia propia" que tiene la capacidad de sufragar: EL PUEBLO. 
Y es que sería A TRAVÉS DEL VOTO que la misma SOCIEDAD VENEZOLANA se pondría una pistola en la frente. Es que si Chávez no hubiera nacido, la SOCIEDAD VENEZOLANA, igual se lo inventa. 

LA MALDICIÓN DEL IGNORANTE 

Y el problema NO es que SOMOS IGNORANTES, el problema es que NO LO QUEREMOS RECONOCER... 
NO solo se trata de que en 1999 LA SOCIEDAD VENEZOLANA votó por Hugo Chávez fuese presidente, sino que se trata también que durante los siguientes 27 años contribuyó a que permaneciera en el poder. Porque no hay nadie más fácil de manipular y engañar que UN IGNORANTE. 
Y en Venezuela los IGNORANTES no solo están en los barrios, no solo es la gente humilde de los estratos bajos. Hay también muchos IGNORANTES de clase alta con Maestrías y Postgrados. 

EL CICLO DE LOS 6 AÑOS 

Dicen que: "El que NO aprende de sus errores ESTÁ CONDENADO A REPETIRLOS". Nosotros cometíamos LOS MISMOS ERRORES cada seis años: 
  • Se levanta un "líder opositor" que promete que, participando en un proceso electoral, se desplazará al Chavismo del poder.  
  • La SOCIEDAD VENEZOLANA lo apoya irrestrictamente: Sin críticas, sin cuestionamientos de ningún tipo, de forma masiva y contundente.  
  • Se va a unas ELECCIONES, a pesar de que el Chavismo controla el tablero, pone las fichas, y dicta las normas del juego.  
  • El Resultado es obvio: El Chavismo "gana" las elecciones.  
  • La SOCIEDAD VENEZOLANA sale a las calles a reclamar, se manifiesta, hay revueltas y protestas.  
  • El líder opositor derrotado convence a la SOCIEDAD VENEZOLANA que regrese a sus hogares. Se luchará en otros ámbitos.  
  • La Oposición se sienta a "negociar" con el Régimen.  
  • Se adormece a la SOCIEDAD VENEZOLANA hasta que se necesite para un NUEVO PROCESO ELECTORAL, donde se levantará un nuevo "Líder Opositor" que reiniciará el Ciclo.  
*¿CUÁL ES EL COSTO DE LA IGNORANCIA?* 

Este es el resumen de lo que nos ha dejado CADA CICLO por 27 años: 

*Detenciones*: Más de 18,980 personas detenidas por motivos políticos. La mayoría sufrió torturas y tratos crueles con secuelas físicas y psicológicas permanentes. 
*Asesinados*: Más de 280 fallecidos documentados en el contexto de manifestaciones masivas. 
*Exiliados y migrantes*: 7.9 millones de personas han salido de Venezuela hasta la fecha (cifra oficial de la plataforma R4V) Pero son muchísimos venezolanos más sin registro. 

¿Y SI LO HACEMOS A "LA AMERICANA"? 

Por primera vez en 27 años SE ROMPIÓ EL CICLO: El 03 de Enero una variable inesperada golpeó la mesa y derribó el tablero.  
  • Se sometió al RÉGIMEN.  
  • Se apartó a la FALSA OPOSICIÓN.  
  • Se tutela a la SOCIEDAD VENEZOLANA. 
¿Será que esta vez NO lo arruinaremos?

Somos lo que somos PORQUE FUIMOS lo que fuimos.
Y estamos como estamos, porque somos como somos.
No somos capaces de ver la realidad de nuestra realidad.
Nuestra "VIVEZA" es nuestra "TORPEZA".

27 años Bailando: Daniel Lara Farías



DES-CHAVITIZAR VENEZUELA


ABSOLUTEDU: Fíjense, por años vimos, leímos y escuchamos que la dictadura solo estaba en Miraflores, en los tribunales, en los cuarteles, en los medios tomados y en las instituciones secuestradas…
Pero en los últimos meses (y años) he visto en respuestas a algunos post, en videos de comunicadores, políticos y hasta en portales de noticias, algo que debería llamarnos la atención… hay una parte de la dictadura instalada en los hábitos.

¿Dónde?
En la viveza que se celebra como inteligencia.
En la chapa que es usada como privilegio.
En el contacto que resuelve lo que debería resolver la ley.
En el abuso pequeño que se normaliza porque “así funciona el país”…
En la corrupción y el enchufe disfrazado de necesidad.
En la obediencia maquillada de prudencia… y un largo etcétera de comportamientos que se están justificando.

Yo creo que Venezuela no solo necesita justicia política. Como hemos dicho en otros post, necesitamos una reconstrucción moral, cívica y cultural. Porque no basta con cambiar el poder si seguimos repitiendo los códigos que nos enseñaron a sobrevivir dentro del desastre.
Sí, la tiranía nos condicionó… Sí, la escasez nos empujó a vivir en emergencia. El miedo dejó marcas profundas. Pero entender el daño no puede convertirse en coartada para seguir justificando hábitos que también nos rompieron como sociedad…
Desaprender una dictadura implica recuperar convivencia, confianza, pensamiento crítico, responsabilidad ciudadana y el sentido común!! 🙏🏻
Así que les pregunto, ¿Qué hábito de dictadura crees que debemos desaprender primero?




No es un carrusel para generar división. Es un recordatorio de una historia que millones vivimos en carne propia.

📍1998 – El inicio del chavismo.
🌧️ 1999 – La tragedia de Vargas.
⚖️ 2002–2003 – Golpe de Estado y paro petrolero.
💸 2013–2019 – Hiperinflación.
✊ 2014, 2017 y 2019 – Protestas nacionales.
🛒💊 2016–2021 – Escasez de alimentos y medicinas.
⚫ 2019 – El apagón nacional.
🧳 Más de 7 millones de venezolanos obligados a emigrar.
🗳️ Las elecciones que millones consideran les arrebataron la esperanza de un cambio.
🌎 2026 – Los terremotos que golpearon a Venezuela.

Y aun así… seguimos de pie.

Cada crisis nos cambió. Cada despedida nos hizo más fuertes. Cada obstáculo nos enseñó a reinventarnos.

Ser venezolano es llevar cicatrices que no siempre se ven, pero también una capacidad inmensa para levantarse una y otra vez. 💛💙❤️

A todos los que siguen en Venezuela y a quienes hemos tenido que empezar de cero lejos de casa: este también es nuestro homenaje.

Que nunca olvidemos de dónde venimos y que nunca perdamos la esperanza de volver a ver una Venezuela libre, segura y llena de oportunidades. 🇻🇪❤️

VER+:

📕 LIBRO "NO VALE, YO NO CREO" 
DE AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ 
Y EL OPTIMISMO ES EL OPIO DEL PUEBLO 😇