EL Rincón de Yanka: ANIVERSARIO

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jueves, 9 de abril de 2026

JUDIBANA: EL SUSURRO DE LO QUE FUIMOS por TEO LÓPEZ (EL NUEVO PELÍCANO)


JUDIBANA:
EL SUSURRO DE LO QUE FUIMOS



"Si las palabras no sirven para refrescar 
en los otros el recuerdo y lograr que ahí florezca 
la memoria de Dios, no sirve para nada".
"LA VIDA NO ES LO QUE UNO VIVIÓ SINO LO QUE UNO RECUERDA"

Caminar por nuestras calles en las madrugadas es un ejercicio de memoria. El corazón nos dicta un paisaje distinto al que ven los ojos: recuerdo la avenida Juan Crisóstomo Falcón vestida de gala, con jardines rebosantes y esa grama que parecía una alfombra verde dando la bienvenida a los visitantes. Nunca olvidaré, tampoco, las películas del momento en el Teatro Judibana. 

Añoramos la risa de los niños en la Plaza Bolívar los fines de semana; venían incluso desde Punto Fijo a disfrutar de estos espacios cuando eran todo un jardín, donde la sombra de los árboles era un refugio y no un recuerdo ganado por el polvo. Queremos recuperar ese hogar donde el agua fluía constantemente por las tuberías y el servicio eléctrico no conocía de pausas largas; aquel tiempo donde el personal de aseo barría cada una de nuestras calles. 

No escribo desde el reproche, sino desde el anhelo. Judibana nació bajo el signo del orden y la armonía; ese ADN sigue vivo. Soñar con calles sin baches y jardines florecientes no es pedir un imposible; es, simplemente, querer de vuelta el hogar que construyeron nuestros padres y abuelos con tanto esmero.

"Cuidar nuestro pasado es sembrar nuestro futuro".
Teo López

reafirmo que Judibana no es solo un lugar en el mapa, 
sino un estado del corazón que nos pertenece a todos...


En un mapa del tiempo, en Paraguaná,
nací en un jardín de acero, sudor y dignidad.
Es que nos trajo sueños con adheridas de luz.
Y el cují de Diego, a su viento voraz.
Campo médico, Los Bloques, los mundos en paz.
Un pueblo que escribió su historia sin retroceder.

Judibana es prueba, crónica y verdad.
Y en las páginas de Toro Martínez
se escucha el latido de un pueblo fiel.
70 años, no son cicatrices,
son raíces que crecen hacia el amanecer.

Judibana, 70 huellas en la arena, Judibana.
70 lunas en sus calles, son besos,
tus gentes son bandera,
su ciudad jardín que el tiempo no volará.
Judibana, nadie apagará tu nombre,
que eres Falcón y eternidad.

Buenos abuelos que generan su amor,
en la Plaza Bolívar siembran su voz,
su gente pervive con risas y sal.
Y La Refinería no se parará la voz.
Existen cují, existe valor.

Judibana no muere,
y en sus venas corre el sol,
petróleo o esperanza.
Aquí nace la flor.
Judibana en tu tierra hay futuro y raíz.
Somos hijos del viento, del cují, del tapiz.

70 años son solo el primer capítulo,
en tu leyenda no cabrá ningún olvido.
Judibana en tu nombre hay princesa y crisol;
petróleo y cují; y un pueblo en acción,
mientras tú lleves esta canción.




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lunes, 24 de noviembre de 2025

LIBRO "ALHUCENAS 1925: CIEN AÑOS DEL HISTÓRICO DESEMBARCO" 🚢

ALHUCENAS 1925
CIEN AÑOS 
DEL HISTÓRICO DESEMBARCO

La operación conjunto-combinada 
que facilitó el fin de una guerra

La Comisión Española de Historia Militar emprendió durante 2024 un proyecto para elaborar un libro con motivo del centenario del desembarco de Alhucemas que tuvo lugar a principios de septiembre de 1925. Tiene por objeto esta publicación divulgar y conmemorar los antecedentes, características y trascendencia del planeamiento y ejecución de estas operaciones militares con un enfoque conjunto-combinado, desde un punto de vista estratégico, operacional y táctico, y teniendo en cuenta las circunstancias y alcance histórico, nacional e internacional, y que si bien pretende abarcar la operación desde una perspectiva global, tienen especial interés y preeminencia los aspectos militares de la operación.

El valor del desembarco de Alhucemas, a cien años de su ejecución, debe contemplarse desde una visión general como el principio del fin del conflicto al que España tuvo que enfrentarse en el Protectorado del Rif pues fue clave para conseguir la pacificación del Protectorado casi dos años después de ocupar la zona occidental de la bahía de Alhucemas. Sigue siendo un referente en la historia militar internacional y un legado de innovación, perseverancia y valor para las Fuerzas Armadas españolas. Con esta obra, no solo conmemora este episodio histórico, sino que también se rinde tributo al esfuerzo colectivo de todos los civiles y militares que hicieron posible este éxito.


Los diversos autores que participan en la obra, todos especialistas procedentes tanto del ámbito civil como militar, nos ofrecen una visión integral de la relevancia histórico y militar de este primer desembarco conjunto combinado que fue innovador en la historia militar y que, incluso, marcó la doctrina anfibia del US Marine Corps en la década siguiente. Gracias además a sus gráficas y anexos, este trabajo se convierte, así, en un referente bibliográfico a la hora de ampliar el estudio de esta operación.

De este modo, en el libro podemos encontrar detallado el contexto histórico y geopolítico, la necesidad de una operación decisiva en el Rif, la planificación del desembarco y sus problemas logísticos, la coordinación de las armas aéreas, terrestres y navales, las innovaciones técnicas y tácticas y, por supuesto, todas las acciones realizadas desde que los primeros hombres pisan la playa de la Cebadilla hasta que se alcanzan todos los objetivos marcados.

Pinchando en el enlace se accede a la ficha de esta obra en el Portal de Publicaciones del Ministerio de Defensa, desde donde podemos descargarlo de manera gratuita en formato pdf o realizar su compra online en formato papel.

PRESENTACIÓN

Teodoro E. López Calderón
Almirante General 
Jefe de Estado Mayor de la Defensa

El desembarco de Alhucemas, ejecutado el 8 de septiembre de 1925, marcó un hito en la historia militar mundial al ser la primera operación conjunto-combinada de la historia. Este hecho no solo estableció la autoridad del sultán de Marruecos en un territorio rebelde, sino que también sentó las bases para las operaciones anfibias modernas, que serían replicadas y perfeccionadas en conflictos posteriores, como en la Segunda Guerra Mundial. 
La presente obra, editada por la Comisión Española de Historia Militar, conmemora el centenario de este episodio singular, rescatando las lecciones que, casi un siglo después, siguen siendo de una vigencia extraordinaria. 

El éxito del desembarco de Alhucemas fue el resultado de la superación de un reto que ha estado presente en la historia militar y de la aplicación de una innovación visionaria. Por un lado, la siempre ardua tarea de hacer converger las voluntades y combinar las fuerzas de dos naciones distintas —España y Francia— hacia la consecución de un mismo fin y, por otro lado, y clave principal y diferenciadora en este caso, la integración efectiva de medios terrestres, navales y aéreos en una acción conjunta fundamentada en el valor de las fuerzas participantes. Esta operación demostró que la coordinación entre Ejército, Armada y una naciente fuerza aérea, en ese momento integrada en ambos, respaldada por un mando decidido, un planeamiento riguroso y el valor y determinación de nuestros soldados, marinos y aviadores, permiten superar los desafíos más complejos en los entornos operativos más desafiantes. Alhucemas no solo representa un triunfo táctico, sino también un ejemplo de cómo la adaptación a los cambios tecnológicos y doctrinales puede transformar el arte de la guerra. 

Hoy, al conmemorar esta gesta, nos encontramos en un momento crucial para nuestras Fuerzas Armadas. La emergencia de un nuevo entorno operativo en continua evolución, caracterizado por el concepto de operaciones multidominio, plantea retos que demandan la misma capacidad de innovación y adaptación que demostró España hace casi un siglo en Alhucemas. En este nuevo paradigma, las dimensiones cibernética, espacial y cognitiva se suman a los dominios terrestre, naval y aéreo tradicionales, exigiendo una integración aún más compleja y un enfoque más holístico, así como el mismo valor y espíritu de combate. 

El compromiso de España con la excelencia operativa y la adaptación al cambio también debe inspirarse en su legado histórico. Si fuimos pioneros entonces, debemos serlo también ahora, liderando el desarrollo de capacidades que, con el mismo espíritu de lucha, nos permita operar con eficacia en un entorno complejo y tecnológicamente avanzado. La integración de inteligencia artificial, sistemas autónomos y capacidades cibernéticas y espaciales en nuestras doctrinas y estructuras operativas representa nuestro actual desafío, que está plenamente alineado con el espíritu innovador de Alhucemas. 

Esta obra no es solo un tributo al pasado, sino también una inspiración para el futuro. Las enseñanzas extraídas del desembarco de Alhucemas nos recuerdan que el valor, la adaptación, la innovación y la colaboración son los pilares sobre los que se construyen los éxitos operativos. Asimismo, subraya la importancia de la formación, la preparación y el don de mando como factores esenciales para afrontar los retos que plantea el entorno multidominio. 

Confiamos en que esta obra inspire a todos aquellos que tienen la responsabilidad de guiar nuestras Fuerzas Armadas hacia el futuro. El espíritu innovador que definió el desembarco de Alhucemas debe continuar guiando nuestras acciones en un mundo cada vez más complejo y desafiante. Si Alhucemas marcó un antes y un después en la historia militar del siglo XX, hoy, a cien años de distancia, nos corresponde a nosotros definir el rumbo de las operaciones del siglo XXI, honrando nuestro pasado mientras construimos nuestro futuro.

El Desembarco de ALHUCEMAS. 100 años de un hito de la Historia Militar

ALHUCENAS 1925 CIEN AÑOS DEL HISTÓRICO DESEMBARCO by Yanka


martes, 4 de noviembre de 2025

HOMENAJE A MARGARET THATCHER, EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO (T-100) 🙋 por EL INSTITUTO JUAN DE MARIANA



Es una colección de ensayos que conmemora la efeméride de los cien años del nacimiento de Margaret Thatcher (13 de octubre de 1925).
El documento reúne ensayos y artículos de destacados autores como Federico Jiménez Losantos, Lord Daniel Hannan, Pedro Schwartz, Diego Sánchez de la Cruz o Rainer Zitelmann.
A través de sus textos, se examina la influencia política, económica e intelectual de la llamada Dama de Hierro, cuya gestión transformó profundamente el Reino Unido y dejó una huella duradera en la concepción del liberalismo político y económico contemporáneo.
El volumen analiza el contexto histórico en el que Thatcher llegó al poder: una Gran Bretaña al borde del colapso económico, con inflación del 27 %, unos impuestos asfixiantes y unos sindicatos violentos que ejercían una posición dominante en la política económica de las islas.

Sus reformas —privatizaciones masivas, liberalización de los mercados, control de la inflación y reducción del gasto público— revirtieron esa decadencia, disparando el crecimiento, generando más de 3,3 millones de empleos y reduciendo la deuda pública del 54 % al 40 % del PIB.
El documento también destaca su alianza intelectual con Friedrich Hayek y Milton Friedman, quienes inspiraron su defensa del libre mercado y de la responsabilidad individual. Bajo su liderazgo, el Reino Unido pasó de ser “el enfermo de Europa” a un referente mundial de lo que Thatcher llamaba capitalismo popular.
Los textos incluidos enfatizan la dimensión moral y ética de su política, su determinación frente a la adversidad y reflexionan asimismo sobre su contribución a la derrota del comunismo junto a otros líderes internacionales de su tiempo, como Ronald Reagan o Juan Pablo II.

Finalmente, la obra reflexiona sobre la vigencia de sus ideas en el presente: el valor de la libertad económica, la necesidad de limitar el poder del Estado y la importancia de los principios frente al oportunismo político.


Los Héroes del capitalismo: 
Margaret Thatcher

Más allá de sus múltiples logros políticos, su posición, ya desde muy temprana edad, fue en contra de los impuestos, de Europa como institución, del concepto de sociedad -abogando por los individuos-, de la reducción del gasto (incluso, en la educación, cuando ella era ministra -eliminando la free milk for school children-), su apelación a la responsabilidad individual, así como su encarnizada lucha contra la Unión Soviética, por todo ello, bien merece estar dentro del Olimpo liberal. Hay una anécdota que podría describir mejor quién fue Thatcher y porqué su figura debe ser reivindicada con más contundencia. Cuando era jefa de la oposición, en medio de una reunión del partido conservador, un funcionario tímido pronunció algunas afirmaciones sobre la política económica de Gran Bretaña, postulando un camino intermedio entre la planificación soviética y el liberalismo económico, doña Thatcher le interrumpió, se levantó, buscó en su bolso y sacó el libro de “Los Fundamentos de la libertad” de Hayek, lo mostró delante de su audiencia, lo golpeó contra la mesa y dijo “¡Esto es en lo que creemos!” (Berlinski, 2008, pág. 12).

Como siempre, las grandes figuras tienen grandes detractores, especialmente por parte de la izquierda. Igual que para con Reagan, Thatcher no era considerada una política culta y la última crítica que, a vote pronto, yo recuerde, ha venido especialmente de Owen Jones. Para quien no lo conozca, se trata de un historiador británico que se ha dedicado al ensayo político con mucha virtuosidad, no por lo que dice, sino porque sus libros tienen cuota de mercado y sus ideas, muy espoleadas por Podemos, han conseguido cierta repercusión fuera de su país. En su libro “Chavs” (2011), de dudosa originalidad, se dedica a culpar al Thatcherismo de cuestiones como la desindustrialización de Gran Bretaña, de la demonización de la clase obrera y la supresión de identidad de la misma (cabría la posibilidad de preguntarle al excelso historiador si esta cuestión no está relacionada con su izquierda posmoderna y sus luchas parciales más que con Thatcher). Como siempre, otros intelectuales de la misma cuerda se han dedicado a pagar sus frustraciones con personajes concretos de la historia reciente, ejemplo de ello es David Harvey, Richard Wolff, Martin Barker, etc.

Finalmente, me dejo muchos episodios que darían pie a que me extendiera ad infinitum, como su respuesta a la Junta Militar de Galtieri en 1982, su represalia hacia los sindicatos y las huelgas mineras de 1984-85, su mano dura para con el IRA, su tándem internacional con Reagan, entre muchos otros.

Así pues, me gustaría acabar con las frases que la primera ministra británica pronunció cuando llegó al poder:

“Que donde haya discordia, llevemos la armonía. Donde hay error, que llevemos la verdad. Donde haya duda, que llevemos la fe. Y donde hay desesperación, que llevemos esperanza”.

Y esto es, en resumidas cuentas, lo que más necesitamos hoy en día.
Bibliography
Berlinski, C. (2008). There Is No Alternative: why Margaret Thatcher matters. New York: Basic Books.
Campbell, J. (2009). The Iron Lady: Margaret Thatcher: From Grocer’s Daughter to Iron Lady. New York: Penguin Books.
Thatcher, M. (1993). The downing street years. New York: HarperCollins.

Thatcher, el fusionismo 
y el desafío de la libertad en el siglo XXI 


Margaret Thatcher nunca fue una conservadora en el sentido pequeño de la palabra. La idea de que, algún día, la lealtad a su memoria llegaría a considerarse una medida de ortodoxia tory la habría sorprendido tanto como a sus detractores. Ella se veía, en cierto modo, como una opositora de su propio gobierno, una radical solitaria que luchaba por sacar adelante sus reformas frente a un establishment pesimista y estatista. No le faltaba razón: sus diputados la toleraron mientras ganaba, pero se volvieron contra ella en cuanto tropezó. Para entonces, por supuesto, sus remedios habían demostrado funcionar de maravilla. El Reino Unido, que en los años 70 era la economía de más lento crecimiento de Europa Occidental, fue en la década de los 80 la segunda que más creció. Solamente España, que partía de una posición más baja, avanzó más rápido. Incluso los laboristas tuvieron que aceptar que una mayor competencia en los mercados, una regulación más ligera y unos impuestos más bajos hacían que la gente viviera mejor. Pero ni los laboristas ni los tories que nunca llegaron a apoyar con convicción aquel programa llegaron a comprender por qué funcionaba el thatcherismo. Su actitud hacia el legado económico de la Dama de Hierro era como la de una tribu primitiva ante un artefacto heredado de una civilización superior: respetuosa, pero desde la incapaz de entender lo que estaba pasando. 

 La versión de liberalismo manchesteriano de Thatcher nunca colonizó al Partido Conservador. Como mucho, formó una alianza contingente con el conservadurismo tradicional, una coalición desigual, conviene añadir, porque los librecambistas siempre fueron minoría. Thatcher era como un mahout sobre el lomo de un enorme elefante. La bestia se movía por sus propios instintos: patriotismo, fe religiosa, respeto por la jerarquía, aversión a la indecencia, incomodidad ante el cambio social... Un jinete hábil podía persuadirla, susurrarle al oído, darle un pequeño empujón en una dirección u otra – pero solo hasta cierto punto. Thatcher sabía que no debía clavar el aguijón con demasiada fuerza. Por ejemplo, en todos los años que fue primera ministra, el gasto público neto siguió aumentando, aunque, en conjunto, la economía creció más rápido que el Estado, de modo que el peso relativo de las Administraciones en comparación con el PIB se redujo. 

¿Cómo consiguió subirse a los hombros de aquella gran bestia? Al fin y al cabo, el conservadurismo y el liberalismo habían sido tradicionalmente los dos polos opuestos de nuestro sistema de partidos, mutuamente repelentes a lo largo de los siglos, ya fuera como Partido Conservador y Partido Liberal, tories y whigs o incluso, en cierto modo, caballeros reales y parlamentarios. Lo que empujó a unos y otros a unirse tras tres siglos de antagonismo fue el auge del socialismo. Enfrentados en casa a un Partido Laborista decidido a expropiar y, en el exterior, al Ejército Rojo, conservadores y liberales enterraron sus diferencias. 

En Europa Occidental, donde los sistemas proporcionales lo permitían, solían mantenerse en partidos separados y rivales, aunque a menudo como socios de coalición. Pero en el mundo anglosajón, donde el sistema mayoritario fomentaba el bipartidismo, tuvieron que encontrar la manera de combinarse. En Estados Unidos, las identidades partidistas habían estado ligadas a todo tipo de factores, como las lealtades regionales, pero en los años 50 empezó a tomar forma una derecha más coherente. Este realineamiento lo impulsó William F. Buckley, el brillante, apuesto y carismático editor de National Review. Creía que constitucionalistas, patriotas, libertarios, cristianos y demás debían unirse frente a la amenaza soviética. Esta idea pasó a conocerse como “fusionismo”. 

Tuvo sus críticos: el gran intelectual conservador Russell Kirk solía argumentar que tenía aún menos en común con los libertarios que con los socialistas. Sin embargo, la apuesta funcionó, allanando el camino para el ascenso de Ronald Reagan. Algo parecido ocurrió en el Reino Unido. Ralph Harris, fundador del Institute of Economic Affairs (IEA), me contó poco antes de morir que él y sus compañeros librecambistas afrontaron una decisión trascendental tras la desaparición del Partido Liberal en las elecciones de 1950. Algunos de ellos querían retirarse de la política, leer ponencias entre ellos en la Mont Pelerin Society y preservar la pureza doctrinal, como monjes irlandeses copiando minuciosamente manuscritos iluminados en plena Edad Oscura. Harris no estaba interesado en aquello, no le seducían las ideas que no pudieran aplicarse. El jovial fumador de pipa sostenía que los amantes de la libertad debían intentar conquistar al menos uno de los dos partidos con posibilidades de gobernar. 

 El Partido Conservador de aquella época era patricio, imperialista y complaciente con la creación de los grandes monopolios estatales de la era de Attlee. Así que Harris y sus colegas se pusieron a convencer a algunos de sus jóvenes diputados: Enoch Powell, Geoffrey Howe, Nick Ridley y, de forma decisiva, Keith Joseph, que se convirtió en algo así como el Juan Bautista de Thatcher. La versión británica del fusionismo, que mezclaba liberalismo económico con conservadurismo cultural, resultó tan exitosa en las urnas como la estadounidense. 

Los conservadores gobernaron durante 18 años. Hoy, a ambos lados del Atlántico, esa alianza se está deshilachando. Sin la amenaza roja que la mantenía unida, el compuesto se separa y desagrega nuevamente en sus elementos constituyentes y, como antes, los liberales son con mucho los menos numerosos. La velocidad con la que los republicanos estadounidenses han pasado del reaganismo al trumpismo, del laissez-faire al populismo agresivo, del libre comercio a los aranceles, es asombrosa. Ya antes de 2020 los liberales clásicos éramos pocos. El votante medio siempre estaba a nuestra izquierda en materia económica y a nuestra derecha en cuestiones culturales. Sin embargo, la pandemia nos volvió aún más minoritarios, alterando las expectativas de la gente sobre el papel del gobierno. Es comprensible, quizá, que algunos librecambistas se pregunten si no deberían apartarse y dejar de fingir que tienen algo en común con los conservadores de gran gobierno. 

¿Por qué implicarse en una crisis provocada por el tipo de políticas que se oponen desde la misma raíz a sus principios? Mi respuesta es que la lógica del fusionismo no ha desaparecido. En los años centrales del siglo XX, conservadores y liberales estaban amenazados por el socialismo revolucionario. Hoy, ambos están en otro punto de mira: el del fanatismo de la política identitaria. Entonces, la amenaza venía de los MiG soviéticos; hoy, de ciberataques chinos. Pero, en ambos casos, está en peligro la civilización occidental que incubó las tradiciones conservadora y liberal. Por tanto, que los liberales clásicos abandonen la coalición conservadora sería, en el fondo, un acto de autoindulgencia. Significaría eliminar los últimos límites al gobierno y asegurar que las crisis de deuda e inflación se agraven innecesariamente. Implicaría, además, una retirada a la irrelevancia electoral. Quizá los votantes aún no estén de humor para la libertad. Quizá los que defendemos un gobierno limitado sigamos en la etapa de Keith Joseph, no en la de Margaret Thatcher. Pero cuando finalmente logremos darle la vuelta a la situación, será como parte de una amplia alianza capaz de ganar y de ejercer el poder. No tenemos derecho a retirarnos ahora.

La mujer que cambió 
el rumbo de Reino Unido


Thatcher supo enderezar el disgusto general por la decadencia de su país con reformas que revitalizaron la economía y la sociedad británicas. En el exterior, en alianza con el presidente Reagan, contribuyó a la derrota y disolución de la Unión Soviética y señaló al mundo entero el camino del capitalismo democrático. Los enemigos del libre mercado han querido aprovechar cualquier crisis económica para enterrar el legado de Lady Thatcher. Muy al contrario, ella acertó al coincidir con el diagnóstico de su amigo Ronald Reagan: “el Estado no es la solución, es el problema”. 

Ella, con el paso de los años, fue perdiendo la memoria, pero mayor desgracia sería que el mundo occidental olvidara su obra. En su primer mandato, de 1979 a 1983, la primera ministra trató a los terroristas del IRA con la firmeza necesaria. Así, dejó que diez de sus terroristas llevaran su huelga de hambre hasta el final, antes que ceder a su exigencia de recuperar el estatus de preso político. En cambio, los españoles cedimos al chantaje planteado por Iñaki De Juana Chaos. El resultado final de la política irlandesa de los gobiernos británicos ha sido que el Ulster sigue dentro del Reino Unido. 

 La misma firmeza demostró al embarcarse en la Guerra de las Malvinas, para recuperar un territorio ilegalmente invadido por la fuerza de las armas: los argentinos nunca le han agradecido suficientemente que así les librara del dictador Galtieri. El mismo principio, pero en una escala mucho menor, es el que tuvo que aplicar el gobierno de José María Aznar durante la crisis de la isla Perejil, donde la pronta solución articulada por Moncloa replicó la determinación thatcheriana y sirvió de aviso ante cualquier otra pretensión respecto a Ceuta, Melilla o las Islas Canarias. Durante su primer mandato, Margaret Thatcher se lanzó a recortar el poder de los sindicatos, que con sus huelgas políticas habían tumbado los gobiernos de sus predecesores Heath y Callaghan. También entonces implantó y mantuvo una política monetaria estricta, para reducir las altas tasas de inflación. En paralelo, permitió que se desarrollara el sector de los servicios, en especial el financiero de la City de Londres. Deberíamos aprender de ella. 

No es posible vivir con una moneda sólida si la economía real no es flexible. El euro nos impone aceptar los cambios que exige la vuelta a la productividad, pese a la resistencia de esos a los que Hayek definía como “los socialistas de todos los partidos”. Un gran triunfo electoral abrió su segundo periodo de gobierno, extendido de 1983 a 1987. Estuvo marcada esa nueva etapa por la violentísima huelga contra el cierre de minas antieconómicas, una pugna que duró todo un año. Venció de nuevo la primera ministra, que en los ejercicios anteriores había sido previsora, acumulando reservas de carbón para evitar los cortes de electricidad con que los mineros habían doblegado al Estado en dos ocasiones anteriores. Estos fueron también los años en que se acometió la venta masiva de empresas públicas al sector privado, así como del gran parque de viviendas protegidas a sus inquilinos, lanzando una ola de medidas de privatización que luego fue imitada en todo el mundo. 

 Su colaboración y amistad con Ronald Reagan dieron su mejor fruto en la resistencia ante las ansias expansionistas de la Unión Soviética. Thatcher entendió los deseos reformistas de Gorbachov y así contribuyó a la disolución del régimen comunista, con la subsiguiente liberación de la Europa sojuzgada. Muy criticada fue la moderación de su política frente al apartheid, que sin embargo desembocó finalmente en la liberación de Nelson Mandela. También se ha visto mal en el continente su parco entusiasmo por el lado burocrático de la Unión Europea, cuestión que nunca desapareció de la vida política británica y culminó, de hecho, en el Brexit. El tercer periodo de gobierno, de 1987 a 1990, nació bajo una estrella menos favorable. Su ministro Nigel Lawson quiso combatir la moderación del crecimiento económico con una política fiscal más expansiva, pero los resultados no fueron los deseados. 

Luego llegó una serie de propuestas tributarias cuya impopularidad llevó a que un grupo de sus colaboradores más íntimos, organizado por Lord Garrel-Jones, que tanto le debía, acabase clavando a la primera ministra un metafórico cuchillo por la espalda. El 22 de noviembre de 1990, la futura baronesa presentó su dimisión a la reina Isabel II. El día de su muerte, en 2013, fue despedida con honores por millones de británicos. La historia de la primera ministra británica nos confirma que el problema de las sociedades democráticas es el Estado. Lo difícil no es cambiar el rumbo de la economía, sino el de la política. 

Quizá tardamos uno o dos años en salir de las situaciones de recesión, pero ¿cuándo salimos de los hoyos donde nos vemos sumidos por la mala política? ¿Para cuándo la reforma del mercado de trabajo, la mejora de la educación, una ley electoral renovada…? Hija de un tendero metodista y su esposa, ama de casa, Thatcher fue la primera mujer en presidir el partido tory, hasta entonces dirigido por hombres que, por elitismo, desconfiaban de las decisiones individuales y, asimismo, veían con malos ojos a aquella joven política de orígenes burgueses y no aristocráticos. Una vez se convirtió en la primera mujer en presidir el gobierno del Reino Unido, gobernó con suficiente valor para romper el consenso de todos los partidos, tan favorable al Estado de Bienestar y al control administrativo de la economía. Su paso por Downing Street dejó un recuerdo imborrable en quienes la tratamos. Sus ojos calaban en los de su interlocutor. 

Expresaba su pensamiento directa y sencillamente, nunca dudando en contradecir aquello que creía equivocado. Sus discursos llegaban a todos los públicos, favorables o no, por el buen sentido de sus propuestas, expresadas en frases cortas que traslucían firmeza de carácter. Los once años de gobierno de Margaret Thatcher se caracterizaron, sobre todo, por una lucha ideológica sin cuartel entre quienes apoyaban la liberación de los mercados y quienes consideraban peligrosa la política económica de laissez-faire que defendía ella. 

Es la misma lucha que tenemos que entablar quienes aspiramos a ver una España productiva y moderna. Intentarán convencernos de que toda la culpa de nuestros males es del sector privado. Obviarán el peso de la regulación y de los impuestos. Dirán que no importa que las finanzas públicas estén al borde de la quiebra ni que la deuda del Estado crezca sin límite. Pero, pasada la tempestad que nos azota, será evidente que tendremos que replantearnos el papel que el sector público tiene que desempeñar en una sociedad que funciona, igual que lo hizo Thatcher tras constatar el fracaso del modelo socialdemócrata en su país.



HOMENAJE POR EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE MARGARET THATCHER (T-100) 

por EL INSTITUTO JUAN DE MARIANA by Yanka


jueves, 18 de septiembre de 2025

18º ANIVERSARIO (BODAS DE CUARZO) DE EL RINCÓN DE YANKA: 💎 SIMBOLIZA LA SABIDURÍA, LA TEMPLANZA Y LA MADUREZ


Se acercó a mí uno de los siete ángeles 
de las siete copas llenas de las siete últimas plagas 
y me dijo: «Ven, que te voy a mostrar a la novia, 
a la esposa del Cordero».
Me trasladó en espíritu a un cerro muy grande 
y elevado y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, 
que bajaba del cielo de junto a Dios, 
envuelta en la gloria de Dios. 
Resplandecía como piedra muy preciosa, 
con el color del jaspe cristalino. 
Ap 21, 9-11
💎
La amatista o el jaspe ES UN CUARZO, es una de las gemas más populares y antiguas del mundo, que se remontan a la antigua Grecia. Su nombre proviene de la palabra griega «amethystos», que significa sobrio, y hace referencia a la idea de mantener una mentalidad sólida y equilibrada. 

Las amatistas se forman en geodas o rocas huecas por la cristalización del agua saturada de minerales, gases y material volcánico. Son duraderas y tienen una dureza de siete en la escala de Mohs, lo que las hace ideales para joyería. La piedra puede tallarse en una gran variedad de formas y se encuentra en varios países. El precio de la piedra depende del tamaño y profundidad del color.

La amatista es un tipo de cuarzo con un rico simbolismo, representando principalmente la sabiduría, la espiritualidad, la protección, LA TEMPLANZA y la paz. Se la considera una piedra que calma la mente, alivia el estrés y la ansiedad, mejora la claridad mental y la intuición, y protege contra energías negativas.

Los primeros cristianos asociaron la amatista con Cristo debido a su capacidad para apaciguar las pasiones físicas y su simbolismo de pureza de espíritu. Se creía que sus tonalidades violáceas y rojizas representaban el sufrimiento y las heridas de Cristo.

CARTA SIN SELLO 
A ISRAEL STERN 

Sobre la piedra solitaria 
De la Ley, fundaste un reino. 
Escondiste el rostro 
Como Moisés escondió el suyo, 
Y oraste cara al muro 
Con la disposición antigua 
Del que ora. 
Sólo hay un error 
Que extingue tu mansión. 
El mismo que acecha 
mi casa Y despoja al día 
Su seguridad de durar. 
Es el que inspira 
la mano audaz De los 
que llegan Desafiando 
tu fortaleza Y mi choza. 
Una misma tormenta 
Roe nuestros huesos. 
Es la incontrolable nada 
Que no supiste prever. 
Esa nada que extiende el 
aire También es un peligro.


Si de ti me olvidaré
Enséñanos a orar bajo la luz
Ofrécenos tus labios
para alcanzar la gracia
Déjanos descansar en la tentación
de tus colinas.
No nos liberes jamás de esta pasión
de tus albas.
Y enséñanos a caminar tu paz
por angostas callejuelas de clavarios
por plateados domos orientales,
por la Cruz que de Gólgota refleja.
Acógenos al amor de tu Templo
tejido con lamentaciones,
peregrinos, humillamos la sandalia
ante el clamor de la piedras.
Inmersa estás en un tiempo
sin consuelo, doncella mandarina
del olivo y la azucena.
Jerusalem. Danos el pan de tus olivos
presente en la paz que ilumina
nuestra comunión de sangres.
Nosotros, los huérfanos de luz.
Oramos por tus resplandores.

Umbilical cordón del mundo.



Jeites - Mi Sol Mayor (2017) - 11. Amatista

martes, 13 de mayo de 2025

DÉCIMA: 70 AÑOS... ¡A MUNDO JUDIBANA MIRA! por PIERO LIBERATORE 🌵


DÉCIMA: 70 AÑOS... 
¡A MUNDO JUDIBANA MIRA!
AUTOR: PIERO LIBERATORE
MAYO 2025
🌵

I
Eso es algo muy arrecho.
Que uno tenga que vivir.
Siempre listo para huir.
Y con un nudo en el pecho.
Carente de todo derecho
Con la vaina de los servicios.
Calles, casas y edificios.
Todos las quejas tenemos.
Nos arrechamos o perdemos.
De Judibana los beneficios.

II

Sabían que Judibana
Tiene Casa de la Cultura
Con cara de sepultura.
Fríamente inhumana
Y a nadie le da la gana
De ponerla a Caminar.
Y dan ganas de llorar
De mi pueblo la cultura,
Tienen la cara tan dura,
Nadie lo puede negar.

III
Recuerden que Judibana
Tenia un Salon de Arte
Y gente de todas partes.
Venía de buena gana
Chuchubes, tunas e iguanas
Se dieron a conocer
Y mucho fino pincel
De Paraguaná salió,
Por el apoyo que se dio
Al arte aquí en Judibana.

IV

Y nadie quiere escuchar
Cómo pasamos tormento,
Buscando a todo momento,
Agua para el hogar,
bañarnos, lavar y fregar.
Es ahora una "rarez",
A veces una vez por mes,
Que vemos salir la "agüita"
Como si fuera bendita,
Que Tremenda desfachatez.

V

El asunto de la Basura
es más que desesperante
las excusas son bastantes,
el basuraje, locura,
y hasta la casa del cura,
la basura va a parar,
y quien nos va a ayudar,
pregunto como pendejo,
y es que ni al "Concejo",
le importa este lugar?

VI
Las noches de Judibana
ahora son un espanto,
y que uno que otro asalto
se da en cualquier manzana,
andando en la oscurana
por falta de iluminación,
rece siempre una oración,
si sale de madrugada,
por las calles de Judibana,
Mire que mortificación!!!

VII
Huecos hay un porción
en toda Judibana,
y a nadie le da la gana
hacer la reparación
en esta urbanización,
en la ocho y la siete,
un Alcalde que respete
y que eche un asfaltico,
pare bola un ratico
no sea tan impertinente.

VIII

Por ahí andan en Judibana
buscando real pa' fiesta,
será que no tienen en cuenta
la tragedia de Judibana,
mucha gente ya no gana
ni pa' pagar el sustento,
y no es estar hambriento
pero si con arrecherita.
Judibana no es ahorita
lo que era en su momento

IX

Que oigan las autoridades,
el reclamo de Judibana
y no a esa caravana de toros,
vacas y alacranes,
que andan como caimanes.
Venga Señora Alcaldesa
informese con certeza,
y con toda claridad
y en esta comunidad,
cumpla como Alcaldesa 
(de los Taques).
(María Arcaya, chavista) 


70 ANIVERSARIO DE JUDIBANA



jueves, 18 de julio de 2024

17º ANIVERSARIO (BODAS DE ALHELÍ) DE EL RINCÓN DE YANKA: FLOR QUE SIMBOLIZA LA CONSTANCIA, EL CORAJE Y LA FIDELIDAD EN LA DIVERSIDAD


Simbolismo de la flor 
de ALHELÍ O ALELÍ:

Constancia: El alhelí (alelí)  se asocia con la constancia y la perseverancia.
Su capacidad para crecer en terrenos difíciles y florecer temprano en la primavera simboliza la fuerza y la determinación para superar obstáculos.
Coraje: La leyenda escocesa de la joven que se convirtió en alhelí representa el coraje y la valentía para luchar por el amor.
Fidelidad en la adversidad: El alhelí también simboliza la fidelidad y el amor que perdura incluso en las situaciones más difíciles.

Las flores de Alhelí (Alelí) significan simplicidad, hermosura. Su significado depende un poco del color de sus flores; amarillas significan fidelidad y lealtad; blancas se suelen asociar con la modestia; el color violeta o purpura, belleza…

El alhelí (alelí), al igual que la azucena y el jazmín, deben su nombre en español al pasado árabe de nuestra lengua. Estas tres flores estaban ampliamente representadas en la cultura de los reinos musulmanes y eran muy apreciadas por el intenso aroma que desprendían a comienzos de la primavera en los patios andaluces y estancias palaciegas. En concreto, la palabra alhelí proviene del árabe hispánico alhayrí, que a su vez procede del árabe clásico hiri.

En español los arabismos iniciados en la letra A forman más que la mitad en todos los estudios accesibles. La fusión de este artículo con el lexema del sustantivo permite el uso de artículos romances: la almohada, el alhelí, el albarán,…etc. En muchos casos las palabras se han formado con el artículo al unido a la base latina (almeja ár. al+ lat. mitulu, alpiste ár. al + lat. pistu). En lo que atañe al portugués, también aquí se manifiesta una notable presencia de este elemento: alçaluz, alcova, alvoroço, etc.

Rafael Alberti recupera la tradicional vinculación del alhelí con el sur de España en su libro “El alba del alhelí”, escrito entre 1925 y 1926 y publicado al año siguiente. En esta obra, Alberti utiliza esta flor como metáfora de su tierra, Cádiz, de Andalucía y del pueblo andaluz, del amor al sol, el folclore, la tragedia y los dramas de amor que también embrujaron a Lorca. Fuera del área hispanohablante, esta flor sin embargo es conocida por su término científico, “matthiola incana”, en homenaje al médico y botánico italiano Pierandrea Matthioli (o Matthiole). 

Este científico, nacido en Siena en 1500, fue uno de los más célebres botánicos de su época. Dirigió el Jardín Botánico de Florencia, creado en 1543 por Cosme de Médicis, y que en su época fue uno de los más famosos por el estudio y análisis sistemático de las especies vegetales que en él se cultivaban. Matthioli escribió una de las obras fundamentales en la historia de la botánica “Comentari alla Materia Medica Di Pedania Dioscoride di Anazarbeo”, más conocida como “Herbario de Matthioli”. 

Publicada en Venecia en 1544, este compendio botánico se convirtió rápidamente en uno de los grandes bestseller de la época, debido en buena parte porque en este libro se detallaba concisamente cómo cultivar la mandrágora, una planta cuya raíz era muy utilizada en magia negra. La fama y el prestigio de Matthioli en la Europa del Siglo XVI fue tal que llegó a ser el médico personal hasta su muerte del Emperador de Austria.

El alhelí es originario de la cuenca mediterránea, donde es habitual encontrar esta flor en las zonas costeras. También esta planta fue cultivada desde antiguo en las Islas Canarias, donde es una flor muy apreciada. Es una especie de tallo recto y altura imponente, con una cúpula en forma de espiga llena de pequeños capullos que van floreciendo a lo largo de 4 a 7 días hasta formar una densa masa de pequeñas y compactas flores. Se obtiene una prolongada duración si se aplican los cuidados adecuados: mucha agua limpia, renovándola cada 2 ó 3 días, recortar el tallo, eliminar los capullos que se marchiten y poner las flores en un ambiente fresco. Con altas calefacciones los pétalos pueden estropearse y el ramo durará mucho menos. El alhelí simbolizaba la simplicidad y la hermosura. Se entenderá esta vinculación en cuanto se tenga un ramo entre las manos. Actualmente ha adquirido además un sentido diferente y es símbolo de elegancia.
El alhelí es una flor que si se seca, retiene su fragancia para siempre. Hay que esperar a que todos los capullos estén florecidos y posteriormente girar los tallos “boca abajo”, mantenerlos en una habitación fresca y a oscuras y después rociarlos con pegamento en spray o laca. 

Cuando las estrellas clavan 
rejones al agua gris, 
cuando los erales sueñan 
verónicas de alhelí, 
voces de muerte sonaron 
cerca del Guadalquivir. 

Federico García Lorca 
Fragmento de Muerte de Antoñito el Camborio 
El mito 

Una leyenda relata porque crece junto a los muros de viejos edificios, conventos, castillos, iglesias, ermitas, sepulcros, etc. En la Edad Media, se dice que los trovadores llevaban con ellos una ramita de alhelí, simbolizando la resistencia a los malos tiempos y el afán de sobrevivir. 

Durante el siglo XIV, una bella princesa vivía en un castillo escocés. Como era normal en aquella época, su padre la había prometido en matrimonio al príncipe heredero de un reino vecino, pero ella estaba enamorada de un noble bastante menos rico y poderoso. La vida se hizo difícil para los amantes, pero disfrazado de juglar, el enamorado logró entrar en el jardín de su amada Ahí cantó un romance en el que exponía un plan de fuga y la princesa lo escuchó encantada. El día señalado para la huida, el joven se presentó al pie del muro del castillo donde estaban situadas las habitaciones de su princesa y ésta le arrojó un ramito de alhelí como señal de que estaba de acuerdo con la fuga. Cuando estaba bajando por la cuerda que debía conducirla a los brazos de su amante, cayó y murió junto al muro. Al instante, se convirtió en una planta de alhelí, como las que todavía hoy crecen asidas a las paredes, y se dice que su dulce fragancia es la llamada a su enamorado para que acuda a su encuentro. 
“Un alhelí … caballero, éso es lo que yo quiero, además es delicado, pequeño y muy perfumado…”. 

El Herbario de Matthioli Fernando de Tirol invitó a Praga como médico de cabecera a Matthioli que gozaba en toda Europa de una inmensa autoridad en el campo de la botánica. Su libro, el Herbario, se publicó en checo en 1562, todavía durante la estancia de Matthioli en Praga, gracias a la traducción de Tadeás Hájek de Hájek. No es de extrañar que el Herbario de Matthioli se haya convertido en una obra muy codiciada. Matthioli aconseja en su libro, entre otras cosas, cómo obtener la mandrágora. Los polvos de la raíz de mandrágora se utilizaban para operaciones nigrománticas, o sea de magia negra. Por la configuración de la raíz, parecida a la del cuerpo humano, la mandrágora era denominada “hombrecito de la horca”.

El apodo se debía a la creencia de que la más eficaz era la mandrágora que crecía al pie de la horca. Matthioli aconseja en su célebre Herbario ir al lugar de las ejecuciones el viernes a medianoche en luna llena. Es necesario taparse los oídos con cera para no escuchar el llanto de la mandrágora al ser arrancada del suelo. El botánico recomienda trazar tres círculos en torno a las hojas de la planta y tocar un cuerno para contrarrestar el tumulto de los monstruos infernales. La raíz de la mandrágora debe ser después bañada en vino y vestida con una chaquetita roja y camisita de seda, y tocada con un gorrito negro. En comparación con otras traducciones, en la edición checa del Herbario de Pierandrea Matthioli se describen algunas plantas cultivadas solamente en el Jardín Real, en el Castillo de Praga. La fama del médico y botánico italiano Pierandrea Matthioli, impulsó un inédito aflujo al Castillo de Praga de nuevas especies y variedades botánicas, como alhelíes, tulipanes, lilas, jacintos y narcisos. En los Jardines Reales se cultivaba también el árbol de gingko y la misteriosa mandrágora.

Víctor Heredia - Bailando con tu sombra (Alelí)

Inspirada en una historia verídica, que a él le habían contado en una carcel donde Heredia visitaba y cantaba para los internos. La historia de un preso que había enloquecido, estaba preso por matar al amor de su vida por celos y el remordimiento lo llevó a la locura. El loco decía que todas las noches ella lo venia a buscar para bailar y después desaparecía. El día que le contaron la historia, al llegar al hotel, compuso esta bella canción.

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