JUDIBANA:
EL SUSURRO DE LO QUE FUIMOS
"Si las palabras no sirven para refrescar
en los otros el recuerdo y lograr que ahí florezca
la memoria de Dios, no sirve para nada".
"LA VIDA NO ES LO QUE UNO VIVIÓ SINO LO QUE UNO RECUERDA"
Caminar por nuestras calles en las madrugadas es un ejercicio de memoria. El corazón nos dicta un paisaje distinto al que ven los ojos: recuerdo la avenida Juan Crisóstomo Falcón vestida de gala, con jardines rebosantes y esa grama que parecía una alfombra verde dando la bienvenida a los visitantes. Nunca olvidaré, tampoco, las películas del momento en el Teatro Judibana.
Añoramos la risa de los niños en la Plaza Bolívar los fines de semana; venían incluso desde Punto Fijo a disfrutar de estos espacios cuando eran todo un jardín, donde la sombra de los árboles era un refugio y no un recuerdo ganado por el polvo. Queremos recuperar ese hogar donde el agua fluía constantemente por las tuberías y el servicio eléctrico no conocía de pausas largas; aquel tiempo donde el personal de aseo barría cada una de nuestras calles.
No escribo desde el reproche, sino desde el anhelo. Judibana nació bajo el signo del orden y la armonía; ese ADN sigue vivo. Soñar con calles sin baches y jardines florecientes no es pedir un imposible; es, simplemente, querer de vuelta el hogar que construyeron nuestros padres y abuelos con tanto esmero.
"Cuidar nuestro pasado es sembrar nuestro futuro".
Teo López
reafirmo que Judibana no es solo un lugar en el mapa,
sino un estado del corazón que nos pertenece a todos...
En un mapa del tiempo, en Paraguaná,
nací en un jardín de acero, sudor y dignidad.
Es que nos trajo sueños con adheridas de luz.
Y el cují de Diego, a su viento voraz.
Campo médico, Los Bloques, los mundos en paz.
Un pueblo que escribió su historia sin retroceder.
Judibana es prueba, crónica y verdad.
Y en las páginas de Toro Martínez
se escucha el latido de un pueblo fiel.
70 años, no son cicatrices,
son raíces que crecen hacia el amanecer.
Judibana, 70 huellas en la arena, Judibana.
70 lunas en sus calles, son besos,
tus gentes son bandera,
su ciudad jardín que el tiempo no volará.
Judibana, nadie apagará tu nombre,
que eres Falcón y eternidad.
Buenos abuelos que generan su amor,
en la Plaza Bolívar siembran su voz,
su gente pervive con risas y sal.
Y La Refinería no se parará la voz.
Existen cují, existe valor.
Judibana no muere,
y en sus venas corre el sol,
petróleo o esperanza.
Aquí nace la flor.
Judibana en tu tierra hay futuro y raíz.
Somos hijos del viento, del cují, del tapiz.
70 años son solo el primer capítulo,
en tu leyenda no cabrá ningún olvido.
Judibana en tu nombre hay princesa y crisol;
petróleo y cují; y un pueblo en acción,
mientras tú lleves esta canción.
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