EL Rincón de Yanka: ¿TEÓLOGOS AGNÓSTICOS?: LA TEOLOGÍA SIN DIOS NO ES TEOLOGÍA Y JESÚS ES DIOS Y HOMBRE

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domingo, 19 de abril de 2026

¿TEÓLOGOS AGNÓSTICOS?: LA TEOLOGÍA SIN DIOS NO ES TEOLOGÍA Y JESÚS ES DIOS Y HOMBRE

 
El Jesús histórico y los eruditos de la nada


Voy al grano porque no merece la pena andar con rodeos. Quien parte del apriorismo de que no existen los milagros difícilmente puede aceptar la historicidad de los que hizo Cristo, incluida su propia resurrección. Pero no tienen derecho a negar que los evangelios son plenamente históricos al contar dichos milagros, testimoniados oral y escrituralmente por aquellos que fueron testigos de los mismos.

Además, es deshonesto intentar reconstruir la figura histórica de Cristo partiendo sólo de sus predicaciones, como si las mismas no fueran también testimoniadas por aquellos que nos contaron de sus milagros. Es decir, si ustedes, señores eruditos de la nada, niegan que Cristo dio la vista a los ciegos, hizo hablar a los mudos, limpió la lepra a los leprosos, resucitó a los muertos y resucitó Él mismo, nieguen también que dio el Sermón del monte, que nos enseñó el padrenuestro, que habló por parábolas y que, en definitiva, predicó el evangelio. Eso de tomar sólo lo que les encaja en sus mentes racionalistas no es racional, no es serio, no es ciencia.

Porque además, ustedes saben muy bien (¿o hace falta que les copie las citas?) que el testimonio de los actos milagrosos de Cristo no aparece sólo en fuentes "amigas", sino también en alguna contraria a la fe cristiana, donde se reconoce la actividad milagrosa de Jesús aunque adjudicándole un origen poco "piadoso". Ustedes pretenden hacer historia sobre Jesús negando la veracidad del relato de aquellos que le acompañaron día y noche durante todo su ministerio. Pues valientes historiadores están hechos, señores.

Además, no sólo se trata de Jesús. Es que sus apóstoles también hicieron milagros en su nombre. Y no sólo sus apóstoles. La historia está llena de ellos. Y hoy se siguen produciendo. Tanto si ustedes lo aceptan como si no. No es una cuestión sólo de fe sino de hechos constatados y relatados. Por ejemplo, y por hablar de un caso que conozco, yo puedo ser el tipo más escéptico del mundo, pero si me muestran dos radiografías de la espalda de una misma mujer, la primera en la que parece que la columna vertebral es el circuito de Jerez por una espantosa escoliosis y la segunda con la columna absolutamente recta, y todo lo que medió entre una y otra radiografía fue una oración de petición de sanación, tengo dos opciones: o ser un necio que niegue la evidencia o aceptar la verdad aunque no la entienda. ¿Y qué me dirán ustedes si escribo una biografía sobre esa mujer? ¿que la parte en la que cuente cómo su enfermedad desaparece sin intervención médica es un mito? ¿que era una simple cuestión "psicológica"? Pues, ¿saben lo que les digo? Que se metan sus libros donde les quepa, que se vayan con sus teorías a otra parte y que dejen en paz al Cristo de la fe y de la Historia. No crean en Él si no quieren. Pero dejen de hablar sobre lo que no saben, sobre lo que no comprenden, sobre lo que no han visto y oído.

“Quien parte del apriorismo de que 
no existen los milagros difícilmente puede aceptar 
la historicidad de los que hizo Cristo, 
incluida su propia resurrección".
“…si ustedes, señores eruditos de la nada, niegan que Cristo dio la vista a los ciegos, hizo hablar a los mudos, limpió la lepra a los leprosos, resucitó a los muertos y resucitó Él mismo, nieguen también que dio el Sermón del monte, que nos enseñó el padrenuestro, que habló por parábolas y que, en definitiva, predicó el evangelio. Eso de tomar sólo lo que les encaja en sus mentes racionalistas no es racional, no es serio, no es ciencia".
Pues bien, ayer el Papa Benedicto XVI les dio una soberana lección a los miembros de la Comisión Teológica Internacional. En una homilía dirigida no sólo a ellos, de hecho más bien creo que pensaba en teólogos de otro perfil, sino a todos los habidos y por haber en el mundo mundial, el Santo Padre puso los puntos sobre las íes. Por ejemplo, afirmó esto:

“Se pesca en las aguas de la Sagrada Escritura con una red que permite sólo una cierta medida para los peces, y todo aquello que está más allá de esta medida no entra en la red y, por lo tanto, no puede existir. Y así, el gran misterio de Jesús, del Hijo hecho hombre, se reduce a un Jesús histórico, realmente una figura trágica, un fantasma sin carne y hueso, uno que ha quedado en el sepulcro, está corrompido, es realmente un muerto. Se trata de un método que “sabe pescar ciertos peces pero excluye el gran misterio porque el hombre se hace él mismo la medida y tiene esta soberbia que, al mismo tiempo, es una gran necedad, que absolutiza ciertos métodos que no son aptos para las grandes realidades (…) Es la especialización que ve todo los detalles pero ya no ve la totalidad”.

Al leer las palabras del Papa no he podido por menos que acordarme de lo que dijo el teólogo Torres Queiruga en una entrevista concedida a Tempos Dixital este mismo año:

Levaríame unha alegría inmensa se aparecese a tumba co cadáver de Xesús. Teriamos a máis preciosa e prezada reliquia histórica. Con todo, é difícil que suceda, porque o máis probable é que, unha vez crucificado, levasen o seu cadáver a unha fosa común, que era daquela o destino dos condenados sen recursos.

No hace falta ni que lo traduzca. Pero es que el teólogo gallego no se quedó ahí. Demostró su soberbia asegurando que lo que él cree, lo creen todos:

¿Non hai milagre no que se di que ocorreu tres días despois da morte do Xesús histórico?

Que a resurrección da que falan as Escrituras non é un milagre, xa é admitido por todos. Sería milagre se o cadáver volvese á vida. Non foi así. Os textos son parabólicos, son simbólicos. A interpretación máis axustada é a que deron dous grandes teólogos, Hans King e Karl Rhaner: Xesús morreu cara ó interior de Deus. É polo que entendo que é necesario repensar a Resurrección (o título dunha das súas obras).

Ese es el tipo de teólogos a los que le cae como guante a la mano lo dicho por el Papa. Sus redes tienen unos agujeros tan enormes que son incapaces de pescar algo que merezca la pena. Están muertos para la fe. Son zombies que andan dando tumbos alrededor de la fosa de su incredulidad. Son la escoria de la teología. Son los teólogos que, pretendiendo presentar una fe madura, apartan por completo de la fe verdadera a los fieles incautos que se dejan enseñar por ellos.

Lo peculiar es que todavía haya quien dude de que la Iglesia no tiene que deshacerse de esta basura adherida a ella. Y ahí es donde mi optimismo ante lo dicho por el Papa se ahoga. A mí me parecen muy bien las buenas palabras, los discursos y las homilías denunciando todo este tipo de cosas. Pero gran parte de los eruditos de la nada, los teólogos de la apostasía siguen propagando su ponzoña sin que los pastores hagan gran cosa por evitarlo. El propio caso de Torres Queiruga es un ejemplo de ello: ¿a qué esperan nuestros obispos para desautorizarle públicamente? ¿A qué esperan para pedirle que se retracte de sus herejías y, en caso de no acceder a ellos, para aplicarle lo que los apóstoles pidieron que se aplicara a los que se alejan y alejan a otros de la fe? Y como Queiruga, tantos otros.

Menos palabras contra la heterodoxia y más acción contra los que la propagan. Eso es lo que necesita la Iglesia. Y mientras no lo haga, seguirá enferma del cáncer de la secularización interna. Ese que tan bien describieron los obispos españoles y que tan poco hace, en mi opinión, por combatir. Las excepciones, que haberlas hailas, confirman la regla.

***

El Dr. Piñero afirma muy a menudo que sus obras no están influidas por dogmas o confesiones religiosas. Sin embargo, la manera como expresa esta cuestión me parece que quiere dar a entender que sus obras están libres de sesgo o prejuicio de cualquier clase, que son puramente "objetivas"... ¡como si la única influencia posible en una obra fuera la religiosa! Pero la realidad es que no existe ninguna obra literaria o académica que se pueda considerar absolutamente "objetiva", libre de toda clase de influencia; las del Dr. Piñero tampoco.

Como he escrito arriba, el Dr. Piñero suele explicar que sus obras están libres de todo sesgo religioso. Personalmente no estoy de acuerdo con esta afirmación. Él nació y se educó en la España nacionalcatólica de la posguerra. Es inevitable que haya recibido influencias positivas o negativas de la Iglesia Católica o de alguno de sus representantes y estas muy probablemente se reflejen en sus escritos. A esto hay que añadir las presiones académicas, editoriales, económicas, emocionales, etc., a las que con toda probabilidad ha de estar sometido. Y lo mismo se puede decir del resto de autores de Los libros del Nuevo Testamento. Traducción y comentario, alguno de los cuales fue sacerdote católico.

Personalmente detecto en Antonio Piñero una clara tendencia a la "desmitificación" del Nuevo Testamento y a la desacreditación de sus autores. Por supuesto, él tiene todo el derecho, no faltaba más, a tener su propia opinión respecto a la figura de Jesús, los milagros, la historia del texto bíblico, etc. Lo que no creo que sea ético es que en ocasiones exprese lo que solamente es su opinión personal como si se tratara de una verdad objetiva. El consenso científico en un determinado punto no es una verdad absoluta pues a lo largo de la historia se han desvelado y desmentido "consensos científicos" que simplemente eran falacias, elucubraciones de los "eruditos". Sabemos que el conocimiento puede hacernos orgullosos (1Co 8:1).
VER+:



Los fariseos de hoy son los que niegan los milagros de Cristo (los fariseos también los negaban) y consideran que son sugestiones colectivas o meros “signos”, y los que, después de ver los increíbles milagros eucarísticos de los últimos años o los milagros que Dios hace por intercesión de la Virgen a cientos en Lourdes o en Medjugorje, los niegan como contrarios a la razón, para negar a Cristo: el análisis racionalista e historicista, protestante, de la Biblia, con tantos epígonos “católicos” heterodoxos desde mitad del s. XX: Teilhard de Chardin, Küng, Kasper, Martini, Schillebeeckx, Rahner, Lehman, Boff… y los nacionales Pagola, Castillo, Queiruga, y un largo etc., cuya divisa ha sido, tristemente, mundanizar la Iglesia, en lugar de cristianizar el mundo.


He escuchado a muchos teólogos y me han parecido muy soberbios y muy racionalistas. Además van de intelectuales. Son muy teóricos y muy egoístas. Hablan de cosas que no han experimentado ni vivenciado. Creen pensando y no sentipensando a Dios.
Son los nuevos escribas. Jesús no escogió a ningún escriba o teólogo como discípulo.
No viven la GRATUIDAD. Que El Señor les quebrante (es una bendición)...

Estas aproximaciones a la realidad del Dios de la Fe y del Dios de los filósofos, no son más que el resultado de saciar, en parte, la sed en que todos los hombres deseamos saber, donde la verdad es el objeto propio de este deseo. Cada uno de nosotros busca descubrir más allá de lo conocido superficialmente, puesto que el hombre es el único ser en toda la creación visible
que no solo es capaz de saber sino que se da cuenta que se está dando cuenta y por eso se interesa por la verdad real de lo que se le presenta, nadie puede estar indiferente frente a la verdad de su saber.
El Dios de la Fe y el Dios de los Filósofos, Fe y Razón, son como las dos alas con la cuales el espíritu humano se eleva a la contemplación de la verdad. Y para alcanzar esa verdad se necesita llegar a una edad adulta donde el hombre pueda discernir con sus propios medios, entre lo que es verdadero y lo que es falso para lograr formarse un juicio propio sobre la realidad objetiva de las cosas.
Finalmente, desde mi punto de vista, Dios no se ha revelado para ser estudiado, sino para ser vivido. Sabe mucho más de Dios quien lo vive, que quien lo estudia, porque Dios se sigue revelándose a los pequeños y sencillos de corazón.


TEOLOGÍA SIN DIOS NO ES TEOLOGÍA

¿CÓMO VAS A COMPRENDER 
UNA CANCIÓN DE AMOR SI NUNCA 
HAS ESTADO ENAMORADO?

“Fuego, Dios de Abraham, Isaac y Jacob”, y no, Dios de los Filósofos y los sabios”. Es decir, que Pascal apuesta por el Dios Fuego, por el Dios vivo en contraposición a un Dios teórico o conceptual. Él experimentó al Dios vivo, al Dios de la Fe, y en tal vivencia transformadora, comprendió con asombro gozoso que la irrupción de la realidad de Dios es muy diferente en comparación con lo que la filosofía griega o la filosofía matemática de un Descartes pudieran explicar sobre Dios.
El Cardenal Joseph Ratzinger (actual Papa Benedicto XVI) señala que el Dios de la Fe es el Dios del Nombre, del monoteísmo, y el Dios de los filósofos es el de Aristóteles como el Dios concepto, el Dios Motor Inmóvil o el Dios garante de Descartes. Se debe tener presente que Blaise Pascal (1623‐1662) forma parte del pequeño grupo de filósofos que escriben para conocerse a sí mismos, dedican su vida a ello y no para resolver problemas conceptuales. La religión es vivencia, la filosofía es teoría, luego, el Dios de la religión es vivo y personal, mientras que el Dios de los filósofos, vacío y rígido.