EL Rincón de Yanka: ENTREVISTA

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jueves, 16 de julio de 2026

LIBRO "POSESIÓN": 👿👥🙏 Un psiquiatra entre exorcistas. Un viaje profundo entre la ciencia y el misterio de los exorcismos por Dr. José Miguel Gaona

POSESIÓN
Un psiquiatra entre exorcistas.
Un viaje profundo entre la ciencia 
y el misterio de los exorcismos


El exorcismo no es una reliquia del pasado. Es un fenómeno vivo, presente hoy en culturas de todo el mundo, y que la Iglesia católica sigue practicando en su lucha contra el mal.
En una era en que la ciencia parece tener respuestas para casi todo, resulta inquietante comprobar que aún existen experiencias que escapan a la explicación médica y que intentan resolver nuestra lucha cotidiana entre la luz y la oscuridad. Personas que aseguran estar poseídas. Voces que no reconocen como propias. Fuerzas que desafían lo conocido.
¿Dónde termina la enfermedad y dónde comienza lo inexplicable? 
El Dr. José Miguel Gaona lleva años enfrentándose a esa frontera. Ha presenciado exorcismos, investigado casos documentados por la Iglesia y entrevistado a figuras clave como el exorcista padre Amorth o el psiquiatra Richard Gallagher, quien describe episodios que desafían la lógica: pacientes que hablan con precisión lenguas desconocidas, revelan datos imposibles de conocer por ellos y manifiestan una fuerza fuera de lo común.
Este libro es el resultado de ese viaje al límite entre la fe y la razón. Un recorrido inquietante por los territorios donde la psiquiatría, la espiritualidad y el misterio se entrelazan. Es una invitación a dudar. A mirar más allá. Y a preguntarse si, en ocasiones, la realidad es mucho más extraña de lo que estamos dispuestos a admitir.
Prólogo

Estimado lector: Ha sido un placer para mí, como colega médico, escritor y profesor de Psiquiatría en Nueva York, haber tenido la oportunidad de intercambiar ideas profesionales con el Dr. José Miguel Gaona. Me han impresionado sus rigurosos estudios sobre las experiencias cercanas a la muerte, la naturaleza de la conciencia y el diverso mundo de los fenómenos psíquicos en un sentido amplio. Su libro Al otro lado del túnel es una excelente panorámica de múltiples aspectos de estos temas tan controvertidos. 

Me alegré mucho cuando me envió el borrador de su último libro sobre la práctica del exorcismo. Se trata de un estudio histórico, fenomenológico y teológico de otro campo de estudio aún más relevante. Su propia formación médica y su experiencia de observación en la materia hacen que este libro sea valioso, riguroso e incluso práctico. Una de sus principales virtudes es su accesibilidad para el público que busca la opinión de un psiquiatra contemporáneo, de gran inteligencia y sólida formación. 

El Dr. Gaona ha escrito un valioso estudio sobre la realidad de los ataques demoníacos y la aplicación de prácticas exorcísticas prudentes para aliviar a personas que realmente sufren, lo cual constituye la verdadera señal de cualquier médico comprometido con el bienestar de sus pacientes.

Profesor Doctor Richard Gallagher *
Psiquiatra, Universidad de Columbia, Nueva York, 2026

* Richard Gallagher, MD, psiquiatra y profesor de Psiquiatría en el New York Medical College y psicoanalista en el claustro de la Universidad de Columbia. Graduado en la Universidad de Princeton, con honores Phi Beta Kappa en estudios clásicos, realizó su residencia en Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. Colaborador directo de exorcistas católicos durante décadas. Considerado el principal experto científico del mundo en el tema de los ataques diabólicos, ha sido miembro activo de la Asociación Internacional de Exorcistas desde la década de 1990. Autor de Demonic Foes, HarperOne, 2020; en español, Enemigos demoníacos.

¿POR QUÉ UN LIBRO SOBRE EXORCISMOS HOY?

«En mi nombre expulsarán demonios». 
Evangelio de Marcos 16,17 

Durante el tiempo en que viví en Malí, era inevitable dar un paseo por el mercado de Bamako. En algunos puestos se vendían amuletos o animales, algunos disecados o en pedazos para realizar actos de magia. Un alto precio y un hedor insoportable eran el peaje que había que pagar para intentar atraer a las entidades invisibles hacia causas más favorables de sus compradores o poco propicias para sus enemigos.

No pensaba en el poder mágico de dichos objetos por sí mismos, pero sí en la gran influencia de ellos sobre los seres humanos que participaban en dichos rituales y, quizá, la movilización de antiquísimas fuerzas invisibles. 

Pero años antes, durante mi infancia en Chile, alguna criada mapuche1 solía cuidarme durante alguna de las salidas de mis padres. Me convertía en oyente de interesantes y profundas historias de su pueblo indígena que no dejaban de impresionarme. A ciertas horas de la noche aquellos relatos parecían materializarse y la cuidadora parecía tornarse en una machi2 de cuya mano traspasaba fronteras mágicas que todavía, al día de hoy, intento volver a encontrar. 

Tal vez había una parte de sugestión, pero otra se adentraba en los laberintos más profundos del ser humano. Esa zona gris, o ennegrecida por el miedo y por la lucha entre la luz y la oscuridad, que nos persigue desde que mirábamos al cielo buscando las estrellas nada más salir de la caverna. 

Lo inexplicable regresa 

Vivimos en un tiempo en el que todo va extremadamente rápido. Por un lado, la inteligencia artificial es capaz de crear obras artísticas y algunos programas llegan casi a adivinar lo que vamos a hacer. Otros, como los de mi profesión, ya son capaces de diagnosticar la depresión e incluso aventurarse a predecir cómo van a evolucionar. Parece que la ciencia tiene respuestas para casi todo. Sin embargo, los exorcismos siguen siendo importantes y la gente se sigue interesando por ellos. Entonces, ¿por qué escribir sobre esto ahora? La respuesta no es especialmente fácil. Existen muchas razones por las que los seres humanos necesitamos imaginar aquello que desconocemos y también encontrar sentido en un mundo que para muchos parece vacío. 

Casi podríamos decir que un exorcismo va mucho más allá de expulsar los espíritus malignos del cuerpo o del alma de alguien. Es algo que va más allá de cualquier religión. De hecho, prácticamente todas las culturas del mundo lo hacen: desde los chamanes en América hasta los budistas en el Tíbet, sin olvidar a los hindúes o, por supuesto, numerosas religiones africanas. Lo que quiero decir es que todos necesitamos apoyo espiritual y que no importa de dónde seamos ni en qué época hayamos vivido. 

Para complicar aún más las cosas, observamos que el número de casos en todo el mundo, aunque no existen estadísticas especialmente fiables, siguen estables o incluso podríamos decir que aumentan. La Iglesia católica tiene más exorcistas actualmente que hace unas décadas. ¿Qué es lo que sucede en la mente con el espíritu de un ser humano cuando dice encontrarse poseído y busca exorcizarse? ¿Cómo es posible que, en ocasiones, la psiquiatría o la psicología se estrellen contra la muralla del espíritu? 

El contexto histórico y por qué sigue siendo importante 

Los exorcismos no son rituales del pasado; siguen existiendo y de una manera muy fiel a como se realizaban siglos atrás. La historia de los exorcismos revela una parte importante acerca de cómo los seres humanos hemos lidiado con aquellas cuestiones en las que fuimos o incluso somos ignorantes: enfermedades mentales, sufrimientos de alta intensidad, debacles psicológicas que en ocasiones nos pueden llevar a quitar la vida. 

Lo sugestivo de la situación es que, hasta no hace mucho, muchas enfermedades mentales, comúnmente llamadas «de los nervios», y algunas otras de origen neurológico, como la epilepsia, se veían como si los espíritus «malos» habitasen dentro de las personas. Ello nos podría llevar a pensar que los exorcismos no son otra cosa que una forma milenaria de practicar la medicina que, además, tenía todo el sentido con las creencias ancestrales. Sin embargo, a pesar de todo lo que sabemos actualmente sobre la psiquiatría o la neurología, muchas personas, incluso profesionales altamente formados, toman en consideración el exorcismo como una forma de liberarse de otros estados, como son las «posesiones». 

No queremos aceptar explicaciones solo sobre las cosas materiales. También nos confunden algunas experiencias extremas. ¿Cómo explicar cuando alguien cambia de forma radical, tiene conocimientos que no debería saber, una fuerza sobrenatural, o bien habla idiomas que, aparentemente, no conoce? Es entonces cuando comienzan nuestras dudas. 

Esta búsqueda de explicaciones, que va más allá de lo que podríamos esperar, ocurre incluso en países donde, aparentemente, la religión no parecía tan importante. Por ejemplo, en Estados Unidos, un país que visito con mucha frecuencia, han aumentado los exorcismos. 

En Hispanoamérica, gracias al crecimiento de las iglesias pentecostales, las prácticas para expulsar los espíritus de las almas ajenas han vuelto con mayor intensidad. Incluso, en la cada vez más atea Europa, todavía se realizan exorcismos. 

Lo que dicen la psicología y la antropología 

Pero los exorcismos podrían ayudarnos a entender importantes cuestiones de la experiencia humana que no llegan a explicarse solamente con la razón. Los casos de posesiones demoníacas tienen casi siempre cosas en común en diferentes culturas y épocas, algunas de las cuales ya hemos descrito unas líneas más arriba. 

Algunas de estas reacciones, que quizá deberíamos llamar «síntomas», podrían tener fácil explicación por parte de las ciencias que estudian la mente humana. Por ejemplo, el trastorno de identidad disociativo explicaría los cambios de personalidad. Algunos estados alterados de conciencia explicarían la adquisición de cierta información que bajo estados de vigilia no se podrían realizar. Cabe señalar que algunos estados psicóticos podrían imitar las posesiones. Pero, una vez más, estas explicaciones no acaban de tranquilizar muchas veces a aquellos que las padecen ni tampoco a sus familias. En ocasiones, lo más confuso del caso es que, cuando han fracasado los profesionales de la salud mental, entonces tienen éxito los sacerdotes con sus exorcismos. 
¿No será que las ciencias de la mente, profundamente materialistas, todavía no saben cómo manejar estas cuestiones espirituales? 

Justamente por esta última idea creo que es importante escribir sobre exorcismos en la época actual: tenemos que llegar a conectar la ciencia con la realidad. Tenemos que incluir el estudio profundo de lo espiritual con aquellas cuestiones que algunos científicos han sido incapaces, por su tozudez, de medir. Después de todo, ¿no resulta innegable que muchas de las cosas más importantes que poseemos los seres humanos son imposibles de medir, son intangibles?: el amor, la amistad, la lealtad y un largo etcétera que, justamente, constituyen nuestra esencia. Esta unión o intersección de la ciencia, la psicología, la antropología y la espiritualidad nos hará comprender quiénes somos. 

También desde la antropología el exorcismo no deja de ser un excelente mecanismo para que la Iglesia sane a esa persona que se cree poseída y la devuelva a la sociedad. Es un verdadero ritual para reintegrarnos, quizá para procesar traumas que nos afectan a todos y para reforzar nuestras creencias comunes. 

Cómo influyen la cultura popular y los medios 

No creo desvelar ningún secreto si decimos que los exorcismos siguen siendo unos rituales muy relevantes en la cultura popular que se manifiesta a través de los medios. Quizá todo comenzó con aquel clásico de la película llamada El exorcista, en la que el padre Damien Karras se enfrentaba a todo tipo de fenómenos; luego series de televisión, documentales, pódcasts en las redes sociales y programas realizados por youtubers independientes. Los exorcismos, como siempre, en la mente de todos. 

Por una parte, se ha reavivado este ritual y se han mantenido vivas preguntas importantes sobre el mal y lo sobrenatural, pero, por otro, es igualmente cierto que también se ha hecho mucho sensacionalismo y se han creado ideas falsas acerca de cómo son realmente los exorcismos. 

Paradójicamente, los medios también influyen acerca de cómo las personas vivimos y damos traducción a nuestras propias experiencias a través de un verdadero «contagio cultural». En otras palabras, los medios pueden influir sobre nuestros síntomas psicológicos. Antiguamente, por ejemplo, en nuestra cultura occidental se daban con mucha mayor frecuencia los trastornos conversivos.3 Este tipo de cuadro ha ido disminuyendo en gran medida con el paso de los años. La psicología social, en tanto, explica cómo las expectativas culturales influyen en los síntomas. 

Pero estos mismos medios también reflejan miedos sociales en estos tiempos modernos, ya sea perder el control, la desintegración de la familia, peligros para los niños o supuestas invasiones por elementos externos. En estos casos, el exorcismo se convierte en una forma de enfrentar las incertidumbres de la vida moderna. 

Un libro sobre exorcismos en la actualidad debería hablar no solamente acerca de cómo esta dimensión mediática puede llegar a distorsionar la realidad —le recuerdo que quien escribe estas líneas trabaja también en medios de comunicación—, sino también como parte integral de estos miedos que seguramente retroalimentan los síntomas de las posesiones. Estas representaciones culturales no son tan solo una serie de relatos, sino que su estudio nos puede ayudar a entender la realidad social que nos rodea y la interpretación de los mismos, tanto por aquellos que padecen los susodichos síntomas como por todos los que nos interesamos en la construcción de la realidad. 

A la vez, la ciencia, obviamente, tiene limitaciones a la hora de abordar la experiencia humana y su relación con el exorcismo. Podemos explicar mecanismos, pero raramente abordamos el significado, el propósito y, por supuesto, la experiencia subjetiva. Por ejemplo, un diagnóstico de trastorno disociativo podrá describir los síntomas y quizá facilitar un tratamiento, pero no garantizar la salvación integral del paciente. 

Al mismo tiempo, la situación se complica al entender que la ciencia occidental se basa fundamentalmente en el materialismo metodológico, forma de pensar que, por supuesto, ha sido imprescindible para avanzar en muchas de las materias del conocimiento humano. Sin embargo, esta metodología puede presentar dificultades para abordar aspectos de la experiencia humana que no se ajusten a sus modelos. Esta manera de pensar no niega el rigor científico, pero tenemos que reconocer que dicho método saldría ganando si añadiéramos enfoques complementarios para entender aquellas cuestiones que se escapan de las mediciones materialistas. 

¿Cómo estudiar ciertos casos que desafían cualquier explicación de la ciencia actual? Subrayo la palabra «actual», ya que probablemente en algunos años esa próxima ciencia se acercará mucho más a todas estas explicaciones. No son frecuentes, pero sí que hay informes de fenómenos durante los exorcismos y, lógicamente, también durante las posesiones que exceden a los mecanismos psicológicos o neurológicos conocidos. Parece resultar evidente que existen aspectos de la realidad aún no comprendidos. 

Un libro sobre exorcismos en el siglo xxi debería buscar un equilibrio entre el escepticismo científico y distintas posibilidades que pudieran ir más allá de los paradigmas actuales. Debe intentar explicar desde la ciencia aquellos casos que la desafían, permitiendo a los lectores formarse sus propias conclusiones. 

Resulta llamativo cómo ha cambiado el contexto religioso del exorcismo en las últimas décadas. Antiguamente, el exorcismo era propio de ciertas denominaciones cristianas, pero ahora también se ha adoptado, quizá transformado, en otras prácticas en forma de «liberación espiritual». Por ejemplo, el pentecostalismo ha difundido ideas sobre la guerra espiritual y la liberación que van más allá de los exorcismos tradicionales. También llama la atención que algunos movimientos new age hayan desarrollado sus propias versiones de «limpieza energética». Paradójicamente, muchos de estos parroquianos que se autodenominan ateos no solo buscan esa imprescindible dimensión espiritual, sino que además replican antiquísimas técnicas de sanación. 

Dentro de esta variedad espiritual no son pocas las personas que han reemplazado la adhesión a doctrinas religiosas tradicionales por una construcción de su propia espiritualidad, un tanto «a medida», combinando elementos de distintas tradiciones, pero que si las miramos de cerca y con buena voluntad veremos que no son otra cosa que reinterpretaciones de nuestras creencias milenarias. 

Atendiendo a estos cambios sociales, la Iglesia católica, históricamente asociada al exorcismo formal, ha ido adaptando sus prácticas y también la formación de los sacerdotes no solo incrementando el número de exorcistas, sino también desarrollando protocolos para distinguir entre problemas espirituales y psicológicos y, por supuesto, colaborando con profesionales de la salud mental. Todo ello muestra una evolución por parte de la Iglesia en la que ella misma reconoce que el tema de las posesiones no puede abordarse solo desde una perspectiva religiosa tradicional. 

Resulta interesante hacer notar que, a su vez, el secularismo no se ha querido quedar atrás y ha creado también un espacio donde tanto las posesiones como los exorcismos se intentan reinterpretar en términos psicológicos o terapéuticos sin perder su dimensión espiritual.
Tanto es así que algunos terapeutas han incorporado elementos rituales en su práctica, y no quiero ahora mencionar algunos tipos de drogas de tipo enteógeno,4 como la ayahuasca o el hongo peyote. Experiencias espirituales que, a su vez, son difíciles de categorizar. 

Hoy, en pleno siglo xxi, podemos utilizar todas las herramientas científicas en nuestra mano para estudiar tanto las posesiones como los exorcismos, a diferencia de los siglos pasados y de los casos históricos basados en testimonios que podrían ser cuestionables. En la actualidad, los casos se documentan con vídeos, audios y, por supuesto, con la observación directa por parte de los investigadores. Sin embargo, creo que son numerosos los casos en los que no se investiga a fondo fenómenos relacionados, por ejemplo, con cambios de temperatura, movimientos de objetos, efectos sobre equipos electrónicos, etc., dado el escepticismo de algunos científicos que afirman no creer en este tipo de cuestiones sin siquiera investigarlas. El propósito de este libro es, entre otros, permitir a los lectores evaluar los datos por sí mismos.

En estos casos de posesión se han observado diversos patrones de comportamiento en los que dichas experiencias se encuentran mediatizadas según factores culturales y personales.

Practicar exorcismos en el siglo xxi plantea una serie de cuestiones éticas que en el pasado carecían de consideración. Una de ellas no es solamente el consentimiento informado, sino también proteger a aquellos individuos que podrían considerarse psicológicamente vulnerables. Muchas personas que dicen estar poseídas y buscan un exorcismo se encuentran a menudo en estados de angustia psicológica y quizá no tomen las decisiones racionales propias del tratamiento que deberían recibir. 

Todo ello, como es lógico, da lugar a numerosos interrogantes: ¿cuándo sería apropiado realizar un exorcismo o cuándo sería recomendable derivar a la persona a tratamiento psicológico? ¿Podría ser que en ocasiones los exorcistas estuvieran causando más daño que beneficio al obviar una patología mental? ¿Existen medidas para proteger a estas personas vulnerables de aquellos que quieren practicar exorcismos en, por ejemplo, un grupo de una secta? 

En este complejo cóctel donde intentamos diferenciar qué partes podrían ser de responsabilidad sobrenatural y cuáles son psicológicas, ¿cómo tenemos que entender los casos de aquellas personas en las que el exorcismo ha tenido éxito y les ha producido alivio? ¿Un mero efecto placebo? ¿Sugestión? Incluso, ¿cómo se podría manejar y convencer a la comunidad científica de los beneficios de estos rituales de sanación si realmente tienen efectos terapéuticos reales? Me atrevería a decir incluso si los mecanismos psicológicos subyacentes no son aquellos que se asocian con los exorcismos tradicionales de la Iglesia católica.

Tal vez los exorcismos no hablan tanto de demonios como de nosotros mismos: de nuestro miedo al mal, de nuestra sed de sentido y de la eterna lucha entre la oscuridad y la luz en el corazón humano.

Pero la cuestión puede ser aún más compleja. Pensemos en algunas sociedades donde las creencias en la posesión demoníaca son tremendamente fuertes y están implantadas en su dinámica diaria. Estas creencias pueden literalmente estigmatizar a personas con enfermedades mentales, o bien evitar que busquen tratamiento médico. Al mismo tiempo, que las instituciones médicas o educativas rechacen este tipo de creencias creará barreras para que algunos grupos culturales tengan acceso real a los servicios de salud. 

Otra paradoja de este siglo que estamos viviendo es que estos fenómenos no dejan de ser una verdadera búsqueda humana sobre el significado de la existencia en una época en la que muchos la consideran espiritualmente pobre. Es cierto que estamos rodeados de multitud de avances tecnológicos y científicos, pero, a pesar de todo, son muchas las personas que experimentan un vacío existencial, una pérdida de conexión con aquello que tradicionalmente se ha considerado como trascendente. 

Experiencias de posesión y exorcismo son una forma más de conectar con otras dimensiones espirituales de la realidad que se sienten perdidas en el mundo moderno, porque nuestra psique sigue teniendo hambre de ellas. Para otros lectores, esta podría ser una explicación a para sufrimientos cuya etiología desconocen y que la ciencia no ha sabido abordar. 

En un mundo donde casi todo parece ser explicado a través de la física o de la química, este tipo de creencias mantienen vivo en lo más profundo de cada uno de nosotros que existan dimensiones de la realidad que vayan no solamente más allá de lo material, sino más allá de nuestras percepciones. Esta búsqueda de trascendencia en la vida no es necesariamente regresiva o anticientífica, sino el producto de integrar distintas formas de conocimiento o experiencia. Entender de las posesiones o los exorcismos puede llegar a servir para integrar la ciencia, la psicología y la antropología, así como aquellas cuestiones espirituales que busca gran parte de la humanidad y que respetan la necesidad del máximo rigor intelectual y la realidad de la experiencia humana, incluyendo, por supuesto, la experiencia religiosa del tipo que sea. 

Todo ello puede recordarnos que, por mucho que avancemos en nuestro conocimiento, una vez que miramos al infinito, o bien dentro de nosotros mismos, intentando encontrar ese sentido de la vida, nos damos cuenta de que seguimos siendo criaturas que buscamos significado a lo que nos rodea y que el pensamiento racional, tal como lo entendemos hoy en día, no nos proporciona todas las respuestas. 

Por último, escribir sobre exorcismos hoy en día es escribir sobre la persistencia de lo sagrado en un mundo secular, sobre cómo buscar la salvación en el terreno de lo espiritual, pero quizá, sobre todo, acerca de la resistencia del espíritu humano a ser reducido a simple materia.

CONCLUSIONES

• El exorcismo sigue siendo un fenómeno universal. A pesar de los avances científicos, rituales similares aparecen en casi todas las culturas, reflejando una necesidad humana profunda de dar sentido al mal y al sufrimiento.
• La posesión se sitúa entre la mente y la cultura. Muchos de sus síntomas pueden explicarse psicológicamente, pero su forma de manifestarse está fuertemente influida por creencias y contextos culturales.
• La ciencia aún tiene límites para explicar ciertas experiencias. Aunque describe mecanismos y síntomas, no siempre logra abordar plenamente el significado espiritual o existencial que estas vivencias tienen para quienes las padecen.
• El exorcismo puede cumplir funciones simbólicas y sociales. Desde la antropología, estos rituales actúan como formas de canalizar el sufrimiento y reintegrar al individuo dentro de su comunidad.
_______________________________

1 Pueblo indígena más numeroso de Chile y el suroeste de Argentina, cuyo nombre significa «gente de la tierra».
2 La machi es la máxima autoridad espiritual y curandera tradicional del pueblo mapuche en Chile y Argentina, actuando como intermediaria entre el mundo terrenal y espiritual. Su rol incluye sanar enfermedades físicas y espirituales.
3 Los trastornos de conversión son un grupo de trastornos mentales que tienen en común la presencia de síntomas y signos físicos, principalmente neurológicos, sin que exista una enfermedad o causa física objetivable que pueda explicarlos. Antiguamente se agrupaban bajo el diagnóstico de histeria.
4 Dicho de una sustancia: Que produce alucinación y que inicialmente fue utilizada en contextos religiosos y chamánicos, y hoy puede consumirse con otros fines (RAE).

Entrevista con José Miguel Gaona: Un neuropsiquiatra frente al demonio

VER+:




lunes, 13 de julio de 2026

LIBROS "PANFLETOS LIBERALES I, III y IV": REFLEXIONES DE UN ECONOMISTA AUDAZ por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN


PANFLETOS LIBERALES
REFLEXIONES DE UN ECONOMISTA AUDAZ


«No puede haber un motivo correcto para dañar a nuestro prójimo, no puede haber una incitación a hacer mal a otro que los seres humanos puedan asumir, excepto la justa indignación por el daño que otro nos haya hecho. El perturbar su felicidad sólo porque obstruye el camino hacia la nuestra, el quitarle lo que es realmente útil para él meramente porque puede ser tanto o más útil para nosotros, o dejarse dominar así a expensas de los demás por la preferencia natural que cada persona tiene por su propia felicidad antes que por la de otros, es algo que ningún espectador imparcial podrá admitir». Adam Smith, La teoría de los sentimientos morales.
«Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón... ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor!». Cambalache 
Este libro incluye una editada selección de mis artículos periodísticos, editados y ordenados en una docena de capítulos distintos, pero con un denominador común: cómo ve el mundo, desde la prensa escrita, un liberal. No se trata, por tanto, de un recorrido periodístico sobre la actualidad, y el lector observará que no recojo aquí algunos importantes problemas y acontecimientos de nuestro pasado reciente. He agrupado mis artículos conforme a ingredientes o aspectos del debate ideológico que confío puedan tener un interés más permanente. Es verdad que dentro de cada capítulo suelo seguir un orden cronológico de publicación, pero a veces no lo hago, igual que otras veces he enmendado lo publicado, por ejemplo, para clarificar o centrar los problemas, o evitar reiteraciones. Agradezco los comentarios de amigos como Rafael Termes, Jesús Huerta de Soto, Clara Eugenia Núñez, Gabriel Tortella, Blanca Sánchez Alonso, Leandro Prados de la Escosura, y otros muchos lectores a quienes no conozco, pero que también se comunicaron conmigo para amablemente apoyar o no mis puntos de vista y corregir mis errores. Sólo tengo palabras también de gratitud para los medios que aceptaron publicar mis artículos, en especial ABC y Expansión.

Madrid, marzo de 2005

Entrevista a Carlos Rodríguez Braun, autor de 'Panfletos Liberales III' -19 junio 2013-

domingo, 14 de junio de 2026

LIBRO "REYES Y VASALLOS" por CAPITÁN GENERAL DE LOS TERCIOS ⛨⚔🕀


REYES Y VASALLOS
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Prólogo 

Esta novela que tiene usted entre las manos es una historia de héroes y villanos, y de aventuras como esas que devorábamos de niños, solo que sin los exotismos latitudinales a que nos acostumbraron los Salgaris y los Vernes, porque el viaje de nuestro autor no es geográfico, sino histórico. 

Y por eso, porque es una excursión histórica, hay algo que advertir: el discurso dominante, que afirma el relativismo cultural en la geografía lo niega, en cambio, en el tiempo. Se llena las fauces de pomposas censuras a su propio pasado en nombre de unas creencias que, con afectados aspavientos, rechaza aplicar a otras culturas a las que se siente indigno de juzgar. Y desde su autoarrogado olimpo moral emite fetuas a discreción, seguro de que su veredicto moral es —curiosa afirmación relativista— infalible. 

Se trata, en realidad, de una mal disimulada patología en nada disminuida por su éxito. Patología también por pueril: si Walter Lippman definió en su día al marxismo como «la historia contada por un niño», la versión progre lleva décadas empeñada en demostrarnos que ese niño es, además, tonto y caprichoso. 

La historia es un ejercicio de empatía. Lo primero que exige es capacidad de entender que los hombres de otro tiempo, incluso si se comparten valores esenciales con ellos, tenían distintos intereses, diversas esperanzas, diferentes temores. Que cualquier tiempo pasado no necesariamente fue mejor, y que hay mucho de melancolía inducida en creerlo así. Quienes desfilan por estas páginas vivieron en una sociedad en extremo violenta, enfermaron sin remedio a edades mucho más tempranas que las nuestras, perdieron los dientes antes de los cuarenta y estuvieron frecuentemente malnutridos y encadenados a un trabajo extenuante. El frío en invierno resultaba insoportable —sí, más o menos como ahora, pero sin calefacción— y el calor del verano era en verdad opresivo, también más o menos como ahora. Tenían sus canciones, claro, y sus poesías, contaban los días por los santos de la fecha y cultivaban un sentido comunitario, pero apenas sabían leer y escribir, aunque no es que les importase demasiado. El horizonte de sus vidas no se extendía mucho más allá de la comarca y, quien más y quien menos, perdió un par de hijos y quizá alguna esposa en el parto o algún marido en las aceifas. 

¡Las aceifas! Los castellanos y leoneses vivieron aterrorizados por las expediciones procedentes del mediodía. Un verano tras otro, en las planicies semidesiertas del Duero, aquellos hombres orgullosos de su libertad aguardaron la cita periódica con los guerreros de la media luna, a la espera de la devastación de sus campos y hogares. Eso fue su vida en las lindes de los reinos cristianos: una eterna incógnita presidida por la certeza de lo fatal. 

Esta novela es, entre otras cosas, la historia de la vida y de la muerte en la frontera, historia por la que desfilan desde el moro Muza y don Rodrigo hasta Abderramán y Sancho Ramírez, pasando por el Cid y Alfonso VI. Y un tal García de Zamora, al que una de aquellas expediciones caniculares arrojó al vértigo de la guerra; y hasta ahí les cuento, que no se lo voy a destripar. En la frontera, como queda dicho, porque eso fue nuestra península durante los largos siglos en que nos afanamos por expulsar a los invasores muslimes que, desde su misma irrupción, percibimos como extraños. Solo el tiempo nos reveló que eran algo más que eso, y que traían como novedad lo que no era sino el reverso tenebroso de las viejas herejías (mal digeridas, encima) que un día excretamos de nuestra infancia cristiana. 

Tampoco es casualidad que sea nuestro autor quien nos acerque precisamente estas historias. Toda novela tiene algo —mucho— de autobiográfico, y él vive en su particular desierto del Duero en compañía de esa creciente legión de camaradas que a estas horas anda velando armas junto al Capitán General de los Tercios.

El autor, como la propia España, parece haberse hecho frontera, y en este caso el término no es una socorrida figura retórica. España, cuando dejó de serlo, volvió a buscarla navegando en cien mares y atracando en cien riberas. Replegada sobre sí, ha recobrado esa condición limítrofe que parece constituir su destino histórico y, otra vez, en su propio hogar. Y contra idénticos invasores; invasores que, para qué os lo voy a recordar, han hallado en nuestros días sus don Opas y sus hijos de Witiza, que además lo son de mala madre. 

Este Capitán General de los Tercios, fogueado en mil batallas, esgrime también en estas páginas su ropera, que no esperen desenvaine sin razón ni envaine sin honor. De él también cabe decir lo que se atribuye a uno de los protagonistas de esta vibrante narración: Dios, qué buen vasallo si hubiese buen señor. 

De momento, aquí tienen un buen libro —que no es poco— trazado por un guerrero del único señor terrenal que merece lealtad: España. 

Se lo van a pasar bien. Así que olviden sus prejuicios y prepárense para la inmersión.
Fernando Paz

Antecedentes históricos 

La sociedad española de los siglos viii al xiii se había organizado para la guerra. Nunca hubo un armisticio general y duradero entre moros y cristianos en lo que era la línea de la frontera, sino solo paces o acuerdos, siempre frágiles. 

Durante casi trescientos años la antigua Hispania romana estuvo dominada por los visigodos, una de las belicosas hordas germánicas que arrasaron el Imperio romano, quienes se instalaron en la península y cuyas numerosas luchas internas por el poder marcaron toda su historia. Fue tras la muerte del rey Witiza (710 d. C.) cuando estalló la última guerra por la sucesión al trono. El difunto rey había asociado a su hijo Aquila al trono, pero los nobles visigodos se sublevaron contra este y eligieron rey a don Rodrigo, duque de la provincia Bética, quien intentó someter a su rival. Los partidarios de Aquila solicitaron la ayuda de los musulmanes, lo que propició la llegada a la península de contingentes militares venidos del norte de África. 

En el año de Nuestro Señor de 711, el valí de Ifriqiya, Musa ibn Nusayr, envió a su lugarteniente Tarik ibn Ziyad para ayudar a la facción de Aquila. A finales de abril, Tarik cruzó el estrecho de Gibraltar acompañado por unos siete mil bereberes y un escogido grupo de árabes. Rodrigo, que se hallaba en Pamplona combatiendo una sublevación de vascones, se dirigió a su encuentro. El caudillo visigodo se enfrentó a las tropas musulmanas en la batalla de los montes Transductinos, en la bahía de Algeciras, cerca de la laguna de la Janda, y allí encontró la muerte. La victoria se decantó del lado de los musulmanes, quienes se prepararon para proseguir con su expansión. Esta fue la única oposición militar de importancia que tuvieron que superar los invasores, hecho que pone en evidencia el estado de descomposición política del reino visigodo de Toledo, que había dejado de existir como unidad política y económica antes de la muerte de Witiza, cuando la aristocracia militar visigoda había promovido un proceso de disgregación territorial que conducía directamente a la feudalización. 

Tras la batalla, una masa de población descontenta se fue uniendo a los musulmanes, a quienes consideraron libertadores. Se deshicieron rápidamente de Aquila e iniciaron la conquista de la península provincia a provincia, acabando con cualquier oposición militar o bien pactando la rendición, la práctica más habitual, pues, en la mayoría de los casos, los nobles visigodos y las poblaciones aceptaron el gobierno de la Umma. Tarik ocupó la capital del reino, Toledo, y prosiguió la campaña por su cuenta hacia el norte de España, llegando hasta León y Astorga. Al conocer la situación, Musa ibn Nusayr desembarcó personalmente en Algeciras al mando de un ejército de dieciocho mil árabes y emprendió la conquista de varias plazas de Andalucía; después se dirigió hacia la Lusitania y tomó Mérida. En Astorga, Tarik recibió la orden de su superior de reunirse con él en Toledo, desde donde se dirigieron a Zaragoza, que fue tomada en el año 713. 

Sus avances prosiguieron más allá de los Pirineos, hasta que fueron detenidos por las tropas del rey franco Carlos Martel en la batalla de Poitiers (732). El ejército musulmán regresó a al-Ándalus, nombre que dieron a la antigua España visigoda, donde se instalaron. La capital sería Córdoba, que con el tiempo se convertiría en uno de los centros más importantes en el ámbito político, económico y cultural de toda la Europa occidental, y rivalizaría con las grandes ciudades orientales como El Cairo o Bagdad. Fue allí, en Córdoba, donde se distribuyó entre los combatientes las tierras que formaban parte del botín. Solamente la cornisa cantábrica quedaba fuera del control directo de los musulmanes. 

Los diferentes clanes árabes, bereberes y pertenecientes a otras etnias (sirios, egipcios) se esparcieron por toda la geografía hispana. Los grupos bereberes se instalaron en el sur de Portugal, en Sierra Morena y en la franja de levante de la península. Los clanes orientales —árabes y sirios— se establecieron especialmente en los valles del Ebro y del Guadalquivir. Tal componente étnico marcó el posterior desarrollo histórico de al-Ándalus, sobre todo con enfrentamientos entre árabes del norte y árabes del sur. 

Los musulmanes se emparentaron con las familias nobles locales de las diferentes provincias. Más adelante, organizaron su gobierno imponiendo su religión, sus costumbres, leyes… de forma que la antigua organización social fue totalmente suprimida. La población quedó compuesta por una mayoría mozárabe, judíos, además de musulmanes que iban llegando a la nueva tierra del islam. 

Volvamos un momento a la conquista de la península por parte de los musulmanes. Durante la invasión árabe, muchos hispanorromanos y visigodos se refugiaron en las montañas de la cornisa cantábrica y formaron el único núcleo de resistencia ante los invasores. 

El primer movimiento independiente fue obra de las tribus montañesas de los Picos de Europa y el valle del Sella, que procuraron huir del control de los impuestos musulmanes; estos, por su parte, habían montado un sistema de fortalezas para evitar los saqueos frecuentes de estas tribus, que buscaban botín en el altiplano del Duero, actividad que había constituido desde siempre una base importante de su economía. La batalla de Covadonga (722) hay que situarla dentro de este contexto. El noble visigodo don Pelayo diezmó a los musulmanes ayudado por las feroces tribus montañesas astures. A partir de aquí comenzó lo que los historiadores han denominado Reconquista, un periodo de casi ocho siglos de duración. 

La resistencia cristiana se formó en las dos cordilleras septentrionales de la península, lugares donde los musulmanes no se habían adentrado por su inaccesibilidad: serían el reino astur-leonés en la cordillera Cantábrica y Navarra, Aragón y los condados catalanes en los Pirineos. 

El reino de Asturias fue el núcleo cristiano más importante hasta el siglo x por su extensión, su fuerza económica y su estructura política. Asturias se extendió tanto que de él surgieron los reinos de León y Galicia, siendo el primero el más importante. En el año 854 la capital se trasladó de Oviedo a León. Los reinos cristianos fueron avanzando cada vez más hacia el sur.

Los musulmanes realizaban frecuentes campañas militares contra los reinos del norte, donde casi siempre eran más fuertes y salían victoriosos, pero sin acabar con su amenaza. Navarra y León solían unir sus fuerzas para poder responder a los ataques musulmanes, lo que indicaba la peligrosidad de la frontera en la zona oriental de León. Este territorio, gracias al conde autóctono Fernán González, logró desvincularse de León y formar un reino aparte, Castilla, que, con el tiempo, llegaría a ser el más importante de toda la península. La peculiaridad castellana provenía sobre todo de su forma de luchar (caballería villana), no teniendo que dirigirse al rey leonés para sus campañas. 

En el año 1000 aparecieron Almanzor y su hijo Abd al-Malik. Almanzor, utilizando la yihad como herramienta política y económica de primer orden, efectuó expediciones militares de manera regular (razias) contra los reinos cristianos del norte hasta hacerlos retroceder. Saqueó Barcelona (985) y Santiago de Compostela (997), obligando a sus prisioneros a llevar las campanas de la catedral de Santiago a hombros hasta Córdoba. 

En la zona nordeste de la península, el imperio de Carlomagno quiso resguardarse de la posible penetración de los musulmanes e intentó invadir el valle del Ebro, donde los musulmanes se habían establecido sólidamente. Inició una expedición hacia Zaragoza que acabó con la desastrosa derrota de Roncesvalles (778). Pero en esa campaña logró someter a vasallaje a los condados que limitaban con él en el norte de la península, fundando la Marca Hispánica. 

La superioridad de los reinos cristianos se afianzó cuando la unidad política estatal musulmana comenzó a fragmentarse a causa de la formación de diversos reinos independientes de Córdoba, los denominados reinos de taifas, militarmente poco potentes. En un principio, los reinos cristianos se conformaban con no atacar a cambio del pago de fuertes impuestos o parias, que, por otro lado, no evitaban los constantes saqueos practicados por nobles y municipios de la frontera. El dinero que recibieron los cristianos fue dedicado en gran parte a la contratación de mercenarios y se hizo una transformación de la caballería. Hasta el momento las huestes cristianas habían estado formadas por infantes o levas (casi siempre campesinos-guerreros de frontera) y por una caballería ligera de nobles o villanos. La introducción de los estribos, las herraduras y las armaduras en los caballos permitió una mejor montada y el uso de un equipo de combate más completo; se impuso una nueva caballería pesada que decidía las batallas en compactos ataques frontales. 

Ante el imparable avance militar cristiano, los reinos de taifas se vieron obligados a pedir la ayuda del Imperio almorávide norteafricano. A partir del año 1083 la tribu islámica de los almorávides cruzó el estrecho de Gibraltar y comenzó a extender su poder por todas las taifas peninsulares, hasta acabar dominándolas. 

La Reconquista de España estaba en su momento álgido. Los diferentes reinos iban a comenzar una etapa de expansión territorial. En todos ellos, en mayor o menor grado, se había producido un proceso de feudalización que tendía a poner el control de las rentas en manos de una minoría nobiliaria o eclesiástica y a confundir propiedad y poderes públicos.


Reyes y Vasallos. Con Capitán General de los Tercios

lunes, 25 de mayo de 2026

LIBRO 👉 "TODOS FUERON CANALLAS": EL CONSENSO DE LA CORRUPCIÓN DE LA OLIGARQUÍA PARTIDOCRÁTICA: EL PUNTOFIJISMO (VENEZUELA)


 TODOS FUERON CANALLAS

GERMÁN BORREGALES

German Borregales en su celebre obra "Todos Fueron Canallas" hace denuncia de una gran cantidad de hechos sucios que vio en la política venezolana durante los años 40s y 70s.
Así, compilando los artículos publicados por su persona, comparte sus enfrentamientos con diversos personajes de la política nacional.
Gustavo Machado, Arturo Uslar Pietri, Raúl Leoni, Lorenzo Fernández y Rafael Caldera son las victimas mas conocidas de su pluma. No obstante también tiene tertulia con dirigentes de periódicos nacionales, a quienes quita la máscara contando cómo ellos han sido comunistas y perejimenistas cuando les ha convenido.


German Agustín Borregales Pachano nacido en Coro, Capital del Estado Falcón, Venezuela el 28 de Mayo de 1909 y murió el 2 de Marzo de 1984.
Fue un dirigente nacionalista, escritor de combate, periodista y político venezolano. Se le recuerda por su rectitud moral, su perseverancia para sanear a una Patria, su ayuda a los desvalidos y una defensa a ultranza de la Nación Venezolana (cualidades adornadas por un impecable flux con pajarita y una caballerosidad digna de su investidura como Nacionalista) que le valieron la persecución y el abuso por parte de la cúpula dirigente del puntofijismo y la izquierda.
Cuando por los medios de comunicación al servicio del PSUV se habla de »derecha fascista» y se señala a la Mesa de la Unidad Democrática como dicha »derecha» nosotros no hacemos otra cosa de reírnos a carcajadas de eso. No porque seamos unos sabelotodo, sino porque simplemente somos personas entendidas en grandes venezolanos como el señor German Borregales.

Me explico:

German Borregales sabía identificar a los comunistas encubiertos. German Borregales fue militante de una organización llamada UNE en los años 30. La UNE era un frente católico y anti-marxista con tintes falangistas. Dicho frente fue fundado por Rafael Caldera. La UNE fue la antesala de lo que sería COPEI. Don German militó en COPEI pero un día renuncio. El motivo de dicha renuncia no fue tanto el cambio de la UNE hacia COPEI, ya que el fue político en COPEI, el problema fue que comenzó a notar la infiltración marxista en COPEI, empezando por el mismo Rafael Caldera.

Alguien podría argumentar »paranoia anticomunista» o »McCartismo», simplemente aquí no vamos a ahondar en eso, referimos a los interesados hacia el libro »COPEI Hoy: 
Una negación», solamente vamos a recordar al lector que en 1993 se harían elecciones en Venezuela; vamos a recordar que esas elecciones las ganó el »señor» Rafael Kaldera (así, todo en minúsculas y mal escrito) y que las ganó gracias a la izquierda, en una coalición de partidos de izquierda apodada el chiripero donde estaría integrado nada más y nada menos que el mismo PCV.
Hoy en día COPEI es un partido que afirma ser de izquierdas, en una coalición de políticos social-demócratas llamada la MUD.

¿Te sigue pareciendo paranoia?

German Borregales también notó la infiltración comunista en AD y en URD. Simplemente, Rómulo Betancourt era un comunista, Borregales denunciaba esta clase de cosas. Al separarse de COPEI lo que hizo fue denunciarla con su periodismo de combate, esto le valió la persecución de los comunistas infiltrados en las altas esferas del puntofijismo criminal y asesino, hasta el punto en que fue forzado a dejar la política.
Finalmente, cuando decimos que nos da risa, es porque los chavistas no saben lo que es una derecha. Nunca han frenteado contra la más miserable de las miserables derechas liberales y pretenden llamar a la MUD, una »ultraderecha».
Sonríe conmigo: »No es lo mismo llamar al diablo, que verlo aparecer»

Continuando con la línea en la que veníamos.

German Borregales toma a todos los radicales, los extremistas, los »comecandela», los anticomunistas a ultranza de COPEI y forma el MAN. Ahora hablemos del pensamiento del MAN:
Antes que nada, invitamos al lector a dejar a un lado, por un momento, el complejo »anti-religión» y a tratar de ver lo más imparcial posible las cosas:
El Pensamiento de Don German Borregales se llama nacional-catolicismo. Es una vertiente extremista del nacionalismo. El MAN era el ala radical, de COPEI. No contiene ninguna nota extranjerizante, sino simplemente la aceptación de que en Venezuela, la religión católica es parte de nuestra identidad y que debe ser respetada, promovida, defendida.
(Es imperativo no confundir nacionalcatolicismo con franquismo para no echar a perder lo que estamos desarrollando. Son dos cosas diferentes, en España se le llama nacionalcatolicismo al franquismo, pero en Venezuela el termino tiene una connotación distinta. Confundir estos términos puede dar una visión distorsionada de lo que estamos, con mucho cariño, desarrollando aquí , así mismo, confundirlo o no ya es problema del lector)
El nacional-catolicismo toma inspiración de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que podemos explorar por ejemplo, en la encíclica papal Rerum Novarum. Este pensamiento expone la necesidad de una tercera vía espiritual frente al capitalismo y al comunismo, de allí el lema del MAN: Ni Rusia ni Hambre. Se pretende conservar el avance tecnológico del capitalismo, pero con un regreso político y cultural a la verdadera substancia de Nación, raíz que encontramos en la Religión Católica y en las tradiciones nacionales.

Esto, tiene sentido para un nacionalista: el nacionalista solo tiene una misión. El debe trabajar para que La Nación regrese a su forma de ser original y eliminar todo lo que vaya contra esta forma de ser. En realidad, el objetivo no es la religión, a diferencia de German Borregales, nosotros pensamos que nacionalismo y religión no deben mezclarse, pero hay que entender, que la religión esta más cerca de esta forma de ser real, ya que esta encarna las tradiciones y la expresión de una Nación. Según Oswald Spengler, toda Nación joven y rebosante de vida, es religiosa, el nacionalismo ve en la religión uno de los tantos caminos para encontrar nuestra forma de ser más pura como venezolanos y latinoamericanos.

En cambio: el liberalismo, el comunismo, el progresismo, son todo lo contrario, son formas importadas de Europa, que a alguien un día se le ocurrió traerlas para acá y aplicarlas al caletre. Por eso Bolívar era favorable a la dictadura (su constitución boliviana era un Cesarismo que se olvidaba de las ficciones liberal-demócratas muy en boga por aquella época) y quienes iban contra Bolívar eran precisamente los fariseos que no podían entender la diferencia entre el papel edulcorado que te presenta fantasías (»el pueblo gobierna») y la cruda realidad y forma de ser de nuestras naciones.
German Borregales tiene actualidad en tanto que la pegó, simplemente pegó lo que dijo: Caldera, AD y URD son partidos marxistas o infiltrados por marxistas.

La Historia le dio la Razón al final.

De Borregales podemos rescatar lo que es en común de todos los Nacionalistas, que es buscar, el retorno a nuestra forma de ser y eliminar lo que no se adapte a ella, el vio la forma de ser, en la religión, nosotros sin embargo consideramos que esta es una parte, pero no el cuadro completo.
Los Nacionalistas de Hoy en día, nos inspiramos en la virilidad nacionalcatólica para frentear contra los intentos fariseos de la basura puntofijista o la basura roja de implantar en Venezuela algo que no tiene nada que ver con nuestra substancia intima.


Germán Borregales fue un político controvertido durante la era del llamado Pacto de Punto Fijo. Tuvo enfrentamientos con varios personajes importantes de su tiempo. Fundador del Movimiento de Acción Nacional, fue un ferviente defensor del catolicismo y crítico del comunismo en la región. En la prensa, escribió textos como este donde dejó entrever su opinión sobre el rumbo que llevaba el país en la década de los 70's.
Llamar “diagnóstico” a una arenga política es algo osado. En el texto de Borregales están las mismas consignas vacías (ancladas o no en la realidad) que podrías encontrar en el discurso de cualquier copeyano en esa fecha (solo porque ellos ya no estaban en el poder). Aunque me alegra ver a muchos jóvenes interesados en la historia nacional, es frustrante ver la proliferación de cuentas que todas se basan en los mismos autores positivistas y comparten más o menos los mismos referentes, sin indagar más allá, o buscar autores más contemporáneos.
Ojalá en su camino puedan toparse con referencias y autores diferentes, y no con desnortados como Borregales o apologistas del gomecismo como la mayoría de positivistas para poder ampliar su visión de la historia.


VER+:









BEATRIZ BORREGALES: Que es ser "de derecha". "TODOS FUERON CANALLAS".

TODOS FUERON CANALLAS por GERMÁN BORREGALES by Yanka


Romulo Betancourt Amenaza Roja en America by Kuma Shinobi

Rómulo Betancourt
Amenaza Roja en América