EL Rincón de Yanka: MASA

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jueves, 14 de mayo de 2026

POBRE ESPAÑA...TAN ORGULLOSA DE SUS VICIOS Y TAN AVERGONZADA DE SUS GLORIAS por PEDRO PEDROSA


POBRE  ESPAÑA... 
TAN ORGULLOSA DE SUS VICIOS 
Y TAN AVERGONZADA DE SUS GLORIAS.


(LÉELO HASTA EL FINAL) 
Esto ha de incomodar a izquierda y derecha por igual.

Llevo casi seis años viviendo en España, llegué con tantas incertidumbres como esperanzas, confiado en que al menos podría ejercer mi libertad y seguro de que mi hija podría empezar a desarrollarse personal y profesionalmente sin los temores que imponía Venezuela y en particular la ciudad de Caracas, donde tomar un bus o salir de noche para una chica joven, se había convertido en un verdadero deporte de riesgos. Llegué sintiéndome un español, que por circunstancias familiares se había criado fuera de España, pero no; de nada sirve ser hijo de padre y madre españoles cuando llegas a España; de nada sirve saber de los Trastamara, los Austria y los Borbones, o saber más canciones de Manolo Escobar que cualquier contemporáneo que haya nacido y vivido en España toda su vida, siempre serás "un pancho". Hasta he tenido que "tragarme" esa odiosa palabra "hispanchidad" en boca de quienes proclaman la Hispanidad, entendiendo que su concepto de hispanidad no es fraternal sino chovinista, pero de eso hablaré en otro artículo.

Pese a mi reputación de analista acuicioso, cuyos pronósticos en materia política pocas veces son errados (si no me cree, no vaya lejos; le basta con leer este blog) me encontré con una sociedad española absolutamente hermética y decidida a NO CAMBIAR, algo así como que - si la vamos a cagar, lo haremos nosotros -si alguien viene a decirles- por aquí no se metan -la respuesta será- ¿quién eres tú para decirnos qué hacer?- Así España, camina por un sendero que les lleva directo a un despeñadero del cual no podrá salir en por lo menos 100 años, sus élites sean políticas o empresariales, son miopes y mezquinas, encerradas en si mismas, y la población en general se debate entre el miedo a un futuro incierto y por otro lado el miedo a algo que jamás vivieron. Esa situación ha generado una sociedad profundamente fragmentada, más que polarizada, fragmentada, porque incluso en una situación de polarización, visiones encontradas podrían decidir por dónde marchas en el marco de un proyecto común, pero ese proyecto común en España NO EXISTE.

Quienes temen a un futuro incierto solo saben que hace 50 años su abuelo era celador o albañil y que podía cubrir los gastos del mes, enviar a sus 4 o 5 hijos al colegio y que además podía comprar una casa y pagarla en 7 años, seguro era además que ese abuelo de hoy, hace 50 años con su "currito" (expresión con la que los españoles se refieren al trabajo) podía agarrar a su mujer y sus cuatro hijos e irse a veranear en vacaciones. Para el currante de hace 50 años, la vida era dura, pero ese esfuerzo garantizaba que esos 4 chavales no serían albañiles, sino que irían a la universidad y serían profesionales; había una relación directamente proporcional entre el esfuerzo realizado y las expectativas de futuro.

Quienes temen a un "inevitable futuro incierto" (porque la única certeza que tienen es que no saben cómo llegar a fin de mes) desconocen cómo era aquella España, pero saben que esta no les garantiza NADA, y es extraño, porque el miedo al futuro que ven negro, se mezcla con nostalgia por algo que desconocen y que (tal como es la nostalgia) nunca conocerán, porque en España ya no hay ni la capacidad "ni los cojones" para que las condiciones de vida de aquel pasado desconocido vuelvan a existir.

En el otro extremo están los peores, los que temen a ese mismo pasado que no conocieron y se aferran con uñas y dientes a un presente precario y decadente, aunque este no les garantice un futuro. Estos tienen la cabeza llena de excrementos "DE MIERDA" vertida por prensa, radio y televisión desde 1978 por lo menos, en sus venas corre el resentimiento, la ignorancia y la arrogancia de los ignorantes. Oigan, de verdad, quisiera ser tan decente como la inane diputada Cayetana, pero serlo sería tan inútil como sus elegantes y refinados zascas al ministrico Bolaños; quisiera referirme a este grupo de españoles (no son pocos, por cierto) con palabras bonitas, pero la verdad NO PUEDO.

Unos más y otros menos, pero todos están avergonzados de lo mejor de su pasado, al adentrarme en la historia de España y visitar sus catedrales, sus ruinas romanas, el Valle de los Caídos, las murallas de Ávila, las ciudades de Toledo, Córdoba o Sevilla, entiendes que España tuvo una época repleta de gloria y que esa gloria había sido forjada por españoles que querían tener un lugar donde echar raíces y hacer de ese lugar un referente en el mundo. Desde la época de la reconquista, pasando por los 300 años de imperio español en Hispanoamérica, hasta los 40 años de franquismo, España tenía un pegamento que amalgamaba los impulsos de los españoles de cualquier signo ideológico; ese pegamento era LA FE.

Pero la democracia española se encargó de diluir ese pegamento, ya lo había intentado la II República española, cuando apenas proclamada comenzó la quema de iglesias y conventos y el asesinato de religiosos; pero en esa oportunidad los españoles reaccionaron generando lo que quiso ser un golpe de Estado y terminó siendo una guerra civil. Los españoles que temen al incierto futuro que ciertamente tienen al frente, son incapaces (en su mayoría) de hacer esta afirmación, por el contrario, también están avergonzados de esa guerra, hacen silencio permitiendo que los otros (los que tienen la cabeza llena de excremento) los amedrenten constantemente. Esa situación ha generado lo que el filósofo Quintana Paz denomina "El PSOE state of mind".

Los que temen al pasado que desconocen, están muy orgullosos de los vicios de España, de los políticos corruptos y putañeros, de la inexistente FE que a su vez ha creado en ellos un -nihilismo hedonista- para estos la vida no tiene sentido y esa falta de sentido en sus vidas les hace profundamente egoístas, viven exclusivamente el hoy y el ahora para su propia satisfacción. Son los de la realización profesional, por encima de formar una familia, los de viajar sin importar regresar arruinados del viaje, los de la eterna ruta del bacalao.

A estos españoles se refiere
Michel Houellebecq en su obra sobre la decadencia de Occidente, En obras como "Las partículas elementales" o sus ensayos, Houellebecq analiza cómo Irlanda pasó de ser el bastión más ferviente del catolicismo a una sociedad puramente materialista impulsada por el éxito económico (el "Tigre Celta"). Para él, la fe irlandesa fue comprada con la prosperidad. A menudo utiliza 
España (especialmente en novelas como Plataforma o Lanzarote) como el escenario del turismo sexual y la liberación de las costumbres. Sugiere que España abandonó su tradición católica a cambio del hedonismo y el mercado del placer. Houellebecq sostiene que el cristianismo era el único "pegamento" que mantenía unida a la sociedad europea. Una vez destruido por la revolución sexual y el capitalismo, solo queda el nihilismo, la soledad y la depresión (eje central de su novela Serotonina)

Los españoles se ufanan de "su libertad", pero ¿son realmente libres? ¿Quién era más libre, el abuelo de que hace 50 años compraba casa, educaba a sus hijos y viajaba, o el chaval de 25 que aún tiene que vivir con sus padres o compartir piso? Si para los españoles la libertad se limita a la libertad de expresión, permítanme decirles que no han logrado mucho. Su libertad de expresión no es más que libertad de mentir, en prime time y a sueldo del poder. España ha convertido en figuras relevantes a Jorge Javier Vázquez, Sara Pérez Santaolalla, Euprepio Padula, Esther Palomeras o Silvia Intxaurrondo; y hacer una lista de estos mentirosos de oficio llevaría una lista tan larga como la que he escrito hasta ahora.

Esta crítica a la sociedad española, la hago desde el más profundo amor a la tierra de mis padres y que además es la tierra donde seguramente serán enterrados mis despojos; no es un señalamiento destructivo, es un llamado de alerta angustiado, de alguien que ya vio desaparecer un país, víctima de la frivolidad de su sociedad. Pero más que una crítica a la sociedad española, es una crítica a las élites que han moldeado esa sociedad, unas élites absolutamente divorciadas de su sociedad, incapaces de darle un norte hacia el cual viajar; demasiado ocupadas en mejorar su rentabilidad o en permanecer en la poltrona del congreso una legislatura más. Ya me lo había dicho Carlos Esteban en el programa "El gato al agua" - Aquí los españoles sacamos la navaja para proteger los garbanzos - Pues ¡Enhorabuena! Habéis cuidado tanto los garbanzos, que dentro de poco tendréis que repartirlos a saldo, porque la necesidad se convertirá en hartazgo.

La juventud española parece estar dispuesta a reaccionar, pero no sé si estarán a tiempo, porque el nivel de destrucción económica, moral y sobre todo, la destrucción de la identidad nacional. España tiene mucho de qué enorgullecerse y no es precisamente de sus vicios actuales, busquen en su ADN, allí está la respuesta a la decadencia en la cual este glorioso país ha sido sumergido.

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sábado, 9 de mayo de 2026

LIBRO "TONTOCRACIA": EL TONTO FUNCIONAL. EN BUSCA DE LA SENSATEZ PERDIDA. UNA LLAMADA URGENTE A DESPERTAR DEL ADORMECIMIENTO BORREGUIL MASIVO por SANTIAGO ÁVILA

 TONTOCRACIA

SANTIAGO ÁVILA

EN BUSCA DE LA SENSATEZ PERDIDA.

«Una llamada urgente a despertar del adormecimiento masivo».
¿Cómo sobrevivir y prosperar en el reino de la incompetencia? Llega la revolución del sentido común.
Tontocracia es una radiografía brillante y sui generis de la realidad y la naturaleza humana que analiza cómo la incompetencia generalizada domina nuestras vidas: desde la educación, a la política, a la empresa y a la vida cotidiana. Y propone las claves para que pensemos si queremos ser parte del desastre o de la solución, y cómo hacerlo. Desde su larga y heterogénea experiencia, Santiago viene a desempolvar el sentido común y proponer un poquito de madurez.
Tras el éxito del estoicismo en la autoayuda, ahora es la sensatez la que nos ayudará a guiar nuestras vidas.
La crítica ha dicho:
«Su mensaje es una llamada urgente a despertar del adormecimiento masivo, cuestionar los mantras vacíos y abrazar el desafío y el error como únicos caminos hacia una inteligencia crítica y un liderazgo humanista verdadero».

La «tontocracia» española


Los tontos dominan el mundo y así nos va. Es la primera vez que ocurre en la Historia, donde el poder siempre ha estado en manos de los mejores y más preparados. Los que tienen el poder ahora demuestran cada día que son incapaces de solucionar los problemas del mundo, pero en lugar de reconocer sus enormes limitaciones y su fracaso, se niegan a rendir cuentas de sus errores y de los daños que causan desde el poder, no reconocen sus fracasos y ni siquiera piden perdón. La respuesta de los tontos es la arrogancia y el mundo, de la mano de fracasados e ineptos, camina hacia el abismo.

Es probable que el neologismo “tontocracia” sea el que mejor defina el actual sistema político mundial, dominado cada día más por tontos torpes en el poder, incapaces de solucionar los problemas y de responder a los desafíos. Pero la «tontocracia» no es igual en todas partes. En algunos países, entre los que figura España, los estragos causados por los tontos y su dominio de la política y la sociedad han llegado a extremos sorprendentes. Entre los tontos con poder y los ciudadanos tontos y aborregados que lo soportan todo, que se comportan como esclavos y que siguen votando a sus verdugos, el mundo ha entrado en caída libre y se hunde cada día más en la torpeza, la imbecilidad, la injusticia y la indecencia.
Tipos como González, Aznar, Zapatero y Rajoy, mandamases de los españoles en las últimas décadas, son hoy tontócratas solemnes. Los tres primeros han perdido el respeto y la fama, mientras que Rajoy exhibe un presente lamentable y triste.

Algunos piensan que los dirigentes políticos no deben ser tan tontos cuando han logrado hacerse con el poder y viven rodeados de privilegios y dinero fácil, sin ni siquiera tener que rendir cuentas por sus estupideces y errores, pero, a pesar de las apariencias del poder, estar arriba sólo significa hoy haber sido elegido por otros, probablemente igual de mediocres o tontos. Si se analizan las obras de los tontos con poder y la marcha de la sociedad, la única conclusión constatable es que los imbéciles tienen el poder en sus manos.

Tipos como González, Aznar, Zapatero y Rajoy, mandamases de los españoles en las últimas décadas, son hoy tontócratas solemnes. Los tres primeros han perdido el respeto y la fama, mientras que Rajoy exhibe un presente lamentable y triste: ni tiene amigos, ni consigue el aprecio de la ciudadanía, ni sabe dialogar, ni es capaz de formar un gobierno, a pesar de que le faltan apenas una decena de diputados.

La política española demuestra cómo miles de profesionales se quedan estancados y empiezan a declinar justo cuando alcanzan el nivel de su incompetencia. Nadie duda que Rajoy sea un buen registrador de la propiedad, pero como político es un desastre que reúne carencias y vicios que le inhabilitan para el liderazgo: indolencia, pasividad, incapacidad de transmitir, torpeza para despertar entusiasmo, imposibilidad de agitar, nulidad para trazar metas ilusionantes y objetivos comunes, además de una preocupante cara de pánfilo que no ayuda nada a un líder de masas.

Entre los otros políticos actuales, la tontura hace también estragos: Sanchez está a punto de ser expulsado de la Secretaría General del PSOE por perdedor y por torpe; Iglesias ha frenado con tu torpeza el crecimiento imparable de Podemos y sus errores le restan atractivo y futuro cada día; Rivera es un monumento a la confusión y a la indefinición, hasta el punto de que sus simpatizantes y votantes ya no saben si son de derecha, de izquierdas, demócratas o sólo atolondrados con ganas de cambio.

El tonto se impone al idiota y la mayoría equivocada se impone a una minoría acertada, pero poco inteligente y muy desinformada.
El principio de Peter impera en la España política, un territorio donde los incompetentes hacen carrera y los competentes nunca entran porque temen ser arrasados por la masa de mediocres que han tomado el poder.
La política española demuestra cada día con mas fuerza que “en un país de ciegos el tuerto es el rey”. El tonto se impone al idiota y la mayoría equivocada se impone a una minoría acertada, pero poco inteligente y muy desinformada.

La democracia como poder del pueblo, aun siendo ese poder delegado, está sirviendo para no evolucionar, para mantener la sociedad estancada por largos periodos de tiempo. Los cargos electos son cada día mas mediocres y todo atisbo de meritocracia ha sido eliminado del presente en las democracias, donde el voto de los imbéciles vale tanto como el de los sabios. El resultado de toda esta «tontocracia» dominante es que los elegidos por guapura, carisma o simplemente porque su partido, integrado por masas de militantes y simpatizantes mediocres, lo coloca como candidato, son cada día más ineptos, torpes y nocivos, lo que conduce el mundo hacia los conflictos, la pobreza y camino a su propia destrucción.

La estupidez domina un mundo donde lo que da fama y dinero, como todo el mundo sabe, no es la cordura ni la cultura ni la inteligencia.
¿Hay algún político profesional con tanto bagaje en teoría política del que se pueda aprender algo? La mayoría emiten sentencias precocinadas que disipan el interés por lo que puedan decir. Los tontos de la sociedad perdonan a los tontos en el poder que incurran en contradicciones y utilicen la mentira como recurso habitual de gobierno.

El sistema se ha pervertido y la tontería se ha vuelto dominante y endémica. Unos tontos eligen a otros y éstos, a su vez, tienden a atontar a la ciudadanía, restando potencia a la educación, vaciando de contenido los mensajes, suprimiendo el debate y utilizando la fuerza mediática para confundir y lobotomizar. Hay muchos ex altos cargos poco inteligentes que gozan de aparente prestigio, reconocimiento y cámaras, convertidos en estrellas del acontecer diario y de las pantallas de televisión, donde comparten la fama con imbéciles rutilantes de la vida civil cuyos únicos méritos conocidos es que visten bien o que se acuestan con muchos o que saben criticar y exhibir su ridícula torpeza con cierta gracia.
La estupidez domina un mundo donde lo que da fama y dinero, como todo el mundo sabe, no es la cordura ni la cultura ni la inteligencia, sino el impacto visual y presentar modelos de vida que permiten ganancias, aunque estén desprovistos de ética y grandeza.

¡¡¡Vivan los tontos!!!


De la sociedad de la información 
a la exaltación de la ignorancia: 
por qué mola presumir de ser un burro

'Influencers' oportunistas y magnates tecnológicos lo pregonan con orgullo: muera la inteligencia, viva la 'tontocracia'. ¿cómo hemos llegado a desdeñar el conocimiento y los títulos universitarios?


Texto
Si hace más de 2.400 años Sócrates dijo aquello de "sólo sé que no sé nada", el gran filósofo de nuestros días tiene su propia versión de la célebre frase: "Nunca puedes pensar que lo sabes todo cuando has tenido éxito. Yo siempre tengo este mindset". El autor de esta cita de mentalidad socrática es Amadeo Llados, quien se presenta a sí mismo como "escritor best seller" y "fundador de Llados University": el influencer que vende los burpees como la clave del éxito para pasar de lavaplatos a millonario. Para quien se pregunte si aquí vamos a defender los paralelismos entre el filósofo griego y el gurú de los gymbros (hombre que centra gran parte de su vida, amistades y personalidad en el entrenamiento de fuerza y el gimnasio), aclaramos que no: ¿cómo establecer una analogía entre la humildad de Sócrates, para quien el reconocimiento de la propia ignorancia es el primer paso hacia la sabiduría, y la arrogancia de Llados, que ante sus fieles presume de saber que no son capaces de escuchar a Dios porque son "una panza vaga con adicciones"?

Llados es la evidencia del gran cambio social que nos deslumbra: la cotización al alza de la ignorancia. Hoy ya no hay que ocultarla o disimularla: incluso se presume de ella. La ignorancia se reafirma y se ensalza porque vende, lo que significa que no hay por qué dejar de ser un idiota en estos tiempos. Es más, los idiotas son los que triunfan y sin haber pasado por esos templos del saber que eran las universidades.

Gonçal Mayos, filósofo y profesor de la Universidad de Barcelona, habla de una "incultura orgullosa". Es decir, de una respuesta social a la frustración que paradójicamente ha acabado provocando la llamada sociedad del conocimiento. "Estamos colapsados, al borde de un ataque de nervios", dice. ¿Qué nos está pasando? Mayos ya teorizó sobre lo que ha bautizado como la "sociedad de la incultura". 
En "La sociedad de la ignorancia y otros ensayos", pone el acento en lo que es una evidencia, una vez se ha traspasado el umbral de la inteligencia artificial: "El crecimiento hiperbólico en la información disponible es muy superior a la capacidad de los individuos para procesar dicha información".
Esto tiene una primera consecuencia: "La sociedad del conocimiento, ultraespecializada y a lomos de las TIC, amenaza a sus ciudadanos con la obsolescencia en todos los campos en los que no sean expertos profesionales". Para Mayos, "la sociedad del conocimiento no sólo se solapa con la sociedad de la incultura, sino que la crea o, al menos, la pone en toda su evidencia". El escritor argentino Jorge Luis Borges ya lo predijo: "La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma".

Llados nos explica su filosofía desde un garaje lleno de Lambos. Él entiende el crecimiento de la persona como la capacidad de poder decir una cosa y la contraria: "Yo te he podido soltar algo hace dos años y ahora digo lo contrario porque he cambiado de opinión, por eso se llama desarrollo personal". En realidad, lo que nos quiere vender es la universidad que se ha sacado de la manga. Y lo hace desde el ataque a la universidad tradicional con un argumento infalible: "No te prepara para saber generar dinero".
Desde su canal de YouTube, Llados nos avisa de que el título universitario no sirve de nada. Puedes haberte licenciado en Medicina, pero escucha lo que tiene que decirte: "Ese papel no te asegura una puta mierda. Otros 3.000 doctores se han sacado ese fucking papel".

Y cuando ya estás dándole la razón -¿acaso no la tiene?-, te desvela el secreto del conocimiento que merece la pena: "Si tú quieres ser el mejor cirujano plástico del mundo, que es lo que por supuesto haría yo, porque me encantan las tetas, me cogería el mejor mentor y me gastaría 80.000 pavos en juntarme con él en un máster. Ahí es cuando vas a aprender y a adquirir el conocimiento de ese cabronazo". Para cuando ya estás convencido, contratas el curso de Llados University de cómo convertirte en millonario. Al fin y al cabo, su precio de 1.000 euros parece barato si se va a aprender del mejor cabronazo.

"Tengo mil cosas que hacer, no llego a todo... ¿Y aún debería haber leído el Ulises de James Joyce y la Odisea de Homero? No te atrevas a juzgarme"

El universo de los gymbros tiene su reverso dulce y (aparentemente) blanco en los perfiles de estilo de vida que abundan en redes sociales. A estas alturas es imposible obviar a la influencer María Pombo y su polémica con los libros. Fue ella quien nos enseñó que no somos mejores porque nos guste leer. Pero, sobre todo, nos enseñó que no hay que avergonzarse de la incultura. Más bien, todo lo contrario: por qué no se va a poder alardear de las librerías vacías pero decorativas. Así lo demuestra Pombo en el fugaz house tour que nos brindó para presentarnos la suya. En la estantería de la influencer hay desde "libros que no tienen historia pero que son muy bonitos por dentro" como los de decoración, a otros como El Principito, que compró en un Zara Home. "Hay que abrir un poquito más la mente", insiste desde TikTok. El dependiente de una tienda de decoración -no sólo un librero- nos puede asesorar sobre qué leer.

Mayos insta a no menospreciar estos comentarios de quienes hacen apología de la ignorancia. Porque nacen de una "sensación de colapso" generalizada: "Tengo mil cosas que hacer, no llego a todo... ¿Y aún debería haber leído el Ulises de James Joyce y la Odisea de Homero? No te atrevas a juzgarme". Según el filósofo, esta respuesta podría darla cualquiera de nosotros ante la exigencia de estar al día de una cantidad de información abrumadora (y, por supuesto, de haber leído todos los grandes clásicos). 
"Frente a esa sensación de agobio, lo que acabas haciendo es valorar lo que a ti más o menos te funciona o te gusta. Y todo lo demás, que lo quemen. Buscamos reforzar lo nuestro", sostiene. 
"La ignorancia es un valor que levantamos contra la pretendida sabiduría del otro, porque ya nos tiene hartos".
Es lo que explica la derivada -que no supimos anticipar- de la sociedad de la información e hiperconectada: la exaltación de la ignorancia. Precisamente cuando se supone que teníamos los medios para convertirnos en los más sabios, los más inteligentes y los más cultos de la historia, lo que hacemos es rebelarnos ante esa tarea imposible.

El rechazo al saber

En su cruzada contra la universidad y a favor de la "autoeducación", Amadeo Llados da en el clavo en uno de sus monólogos: "Si tú no te autoeducas, vas a acabar en la mierda". Para ello, nos propone bucear en internet, ya que "la información está ahí y es gratuita". "El problema es que hay demasiada", describe, para sintetizar el gran mal de nuestro tiempo y el agobio que nos corroe: "¿A quién coño escuchar? Te vas a hacer la picha un lío". Espóiler: escúchale a él.
Esta respuesta de rechazo al saber -desde la frustración y la impotencia- provoca un refuerzo de la propia identidad que, según Mayos, tampoco es inocuo: lo siguiente es un aumento del desconcierto y de la desconfianza en el otro, que acaba impactando en la división social y la calidad de las democracias, que tienen hoy dificultades para consensuar unos objetivos comunes. "Detrás de la polémica de Pombo hay mucho de esto", afirma. "Al final, vemos al de enfrente y los valores que representa como algo que nos ataca o que nos menosprecia, que no nos valora lo suficiente".

En opinión del sociólogo Javier García-Manglano, en este análisis sobre la ignorancia como nuevo valor social no puede obviarse el impacto de la tecnología como facilitadora de la vida. El profesor, que lidera el grupo de investigación Jóvenes en Transición del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, subraya todo lo que la tecnología hace por nosotros en nuestro día a día, de recordarnos las citas importantes del calendario a guiarnos con el GPS, para a continuación señalar a sus problemas. 
"El gran peligro de la tecnología es facilitar cosas que son difíciles de por sí, como el aprendizaje", dice. "Así se originan estos discursos que vienen a decir que no hay que preocuparse por no saber o si no te esfuerzas, porque al final la tecnología te ayuda a conseguir las cosas. Sin embargo, hay un nivel de profundidad en el aprendizaje que es lo que nos hace humanos y que no es accesible fácilmente".

El peligro de fiarlo todo a la tecnología es acabar renunciando al esfuerzo para elegir simplemente lo fácil. "El criterio de elección para la sociedad en general, y para los jóvenes en particular, acaba siendo lo fácil y no lo bueno", resume. "Por eso escuchamos cada vez más: ‘¿Para qué te complicas la vida si lo puedes hacer con ChatGPT?’. Parece que quien se esfuerza es quien tiene que justificarse".
Para García-Manglano, elegir la solución más fácil nos vuelve "más frágiles". El resultado está a un clic. Nos hemos vuelto más impulsivos y, en esta dinámica de inmediatez y de acción-reacción, perdemos "la paciencia de escuchar al otro". "Estamos acostumbrados a obtener una respuesta inmediata y de forma fácil con la tecnología", dice. "Por eso es importante volver a poner en valor lo contrario: la lectura, un proceso lento del que no se obtiene aparentemente un beneficio rápido".

Para explicar este fenómeno de la compresión del tiempo, Ignasi Gozalo recurre a la teoría del "embudo de la virtualidad", que no es otra cosa que internet. Doctor en Filosofía y miembro del grupo de investigación MUSSOL de filosofía para los retos contemporáneos, este profesor de la UOC considera que estamos ante una "locomotora fuera de control". "Leer un libro te puede llevar unas horas, pero ver un vídeo de YouTube, unos minutos", subraya. "Esa compresión e intensificación del tiempo va en detrimento de la calidad y de la profundidad del conocimiento".

Desde un punto de vista de la salud pública, el doctor Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de la Universidad de Navarra y autor del libro 12 soluciones para superar los retos de las pantallas, apunta al "efecto Flynn inverso", que no es otra cosa que el descenso del cociente intelectual por primera vez en décadas. Aunque es pronto para afirmarlo con rotundidad, es "verosímil" que tenga que ver con la generalización de los móviles. El doctor lanza una alerta sobre la "dependencia" de la inteligencia artificial: "Se está dejando de ejercitar el cerebro conforme caemos en el automatismo". Gozalo también señala que estamos viviendo "la última fase de lo que la Escuela de Frankfurt ya llamó la dictadura de la razón instrumental, es decir, que toda inversión de tiempo o de dinero tiene que tener un objetivo instrumental". Y esto no es ni mucho menos nuevo, pues hace casi un siglo ya se criticaba la razón instrumental como la principal obsesión del capitalismo.

Un ejemplo es Rockefeller. El famoso magnate estadounidense hizo una fortuna con su compañía petrolera de Standard Oil y fundó la Universidad de Chicago, igual que hicieron otros empresarios. "Estos millonarios ven en la universidad un espacio de evolución del dinero invertido", dice Gozalo. Son estos campus los que popularizarían los másteres en Administración de Empresas, los famosos -y elitistas- MBA. En su opinión, el actual discurso contra el sistema de educación superior cuestiona en realidad el concepto de universidad surgido en la Edad Media, el de unas facultades ligadas a la difusión de conocimiento más que a saciar las necesidades laborales del turbocapitalismo. "Hay una dialéctica puesta en suspensión desde hace mucho en la universidad entre la razón humanística versus la razón instrumental".

Lo cierto es Silicon Valley lleva años presumiendo de poner el foco en las habilidades más que en un título académico, como demuestran Google o Apple con su políticas de contratación. Se recuerda convenientemente que los grandes gurús tecnológicos no necesitaron acabar la carrera para triunfar en el sector más próspero de nuestra economía. Que estudiar, de hecho, era incluso contraproducente. Mark Zuckerberg abandonó Harvard para poder centrarse en Facebook. En una entrevista este año en el podcast This Past Weekend, el fundador de la famosa red social abrió el melón de lo que entendía que había sido un tabú hasta ahora: "Quizás no todo el mundo necesita ir a la universidad". Lo dijo no sólo por la deuda financiera que arrastran muchos estudiantes en EEUU, sino porque "la universidad no te prepara para los trabajos".

El tuit de Elon Musk "La universidad está sobrevalorada" acumula 44 millones de visualizaciones. El dueño de X, Tesla o SpaceX imparte conferencias donde asegura a los jóvenes que no deberían "tener la idea de que para tener éxito se necesita un título universitario". También Larry Ellison, que recientemente arrebató a Musk durante unas horas el título del hombre más rico del mundo, se enorgullece de haber abandonado dos veces la universidad: "Premia el conformismo y no fomenta el pensamiento independiente", explicó en una entrevista en el Corriere della Sera.

Matías Cardozo, un aprendiz de Llados, lo expresa de una manera más simple cuando argumenta por qué no hay un posgrado que enseñe "las energías y la vibración" de la comida: "Todo lo que hay en la universidad son conocimientos desactualizados y antiguos". Que este discurso cale en los jóvenes se explica también por la falta de expectativas y el horizonte de precariedad como única promesa del mercado laboral. Gozalo no lo niega, aunque lamenta este discurso apocalíptico sobre el futuro de los estudiantes. 
"No ayuda y genera una ansiedad por el futuro de quererlo todo ya", dice. "La expectativa de los chavales es pasar de pobre a rico en tiempo récord, de pegar el pelotazo".

En una sociedad sin futuro para los jóvenes, lo que vende es "la promesa del éxito y del ego desmesurado. Todo el mundo quiere ser famoso, millonario y trabajar cuanto menos, mejor", resume el filósofo, para quien esto se relaciona con que los jóvenes sean nativos digitales acostumbrados a resultados con un clic.

"Nuestro país no se distingue por valorar el conocimiento. Los referentes son gente con éxito deportivo o que tienen mucho dinero o muchos seguidores"

El ‘show’ del éxito

José María Torralba, catedrático de Filosofía Moral y Política, apunta también a la cultura del pelotazo como una "cuestión cultural". "Nuestro país no se distingue por valorar el conocimiento ni a aquellas personas que lo tienen, como los profesores. Los referentes sociales o los ídolos son gente de éxito en el terreno deportivo, o que tienen mucho dinero o muchos seguidores en las redes. Incluso el propio concepto de experto está absolutamente deformado. Así que hay elementos que pueden acabar convirtiéndonos en una sociedad de la ignorancia".

No hablamos sólo del éxito de ser concursante en La isla de las tentaciones. Del culto a la ignorancia no es ajena la política. Toni Aira, profesor de comunicación política de la UPF-BSM, cita a Gilles Lipovetsky para destacar que la ignorancia se identifica en este caso con el valor de la autenticidad. "Después de sucesivas crisis, convulsiones y cambios, la gente tiende a idealizar en política lo que considera auténtico, en contraposición a lo calculado o a lo profesionalizado. Lo genuinamente defectuoso se percibe como más atractivo, y de esto se nutren referentes como Belén Esteban en el show televisivo o Donald Trump en el terreno del show político". Trump no está solo. Personajes como Giorgia Meloni o Javier Milei "son hoy lo más cercano a celebridades" para Aira, que recuerda que "en muchos casos han triunfado en los medios de comunicación antes que en la política". Este experto habla de la "degradación de la escena pública", en la medida en que estos dirigentes triunfan como lo hacen "los participantes de realities que hacen ostentación de sus malas formas".

"Eso gusta a la gente, que los percibe como auténticos", dice. "Ocurre especialmente con los jóvenes, ya que siempre se ha ligado a la juventud una actitud contestataria y de resistencia frente a lo instituido, lo clásico o lo políticamente correcto". ¿Hay algo más subversivo para un presidente de Estados Unidos que decir que "podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos"?
Ya lo dijo la propia Belén Esteban: "Estoy harta de no poder hablar de política. Esta inculta es ciudadana, paga sus impuestos y vota. Y puedo hablar de política como cualquier persona". Por algo fue siempre la princesa del pueblo.


La sociedad de la ignorancia.pdf by Vingtras Sanz


sábado, 2 de mayo de 2026

"ASÍ LE QUITARON LA LIBERTAD A ESPAÑA (Y NADIE PROTESTÓ)"

«Así Le Quitaron la Libertad a España 
(Y Nadie Protestó)»

El vídeo «Así Le Quitaron la Libertad a España (Y Nadie Protestó)», publicado por el canal Raíz Española, es una reflexión crítica y nostálgica sobre la progresiva pérdida de libertad individual en la vida cotidiana española. El narrador cuenta cómo, en las últimas tres o cuatro décadas, un crecimiento exponencial de normativas, burocracia, permisos, inspecciones y multas ha erosionado la autonomía personal y la sencillez con la que se vivía antes, sin que la sociedad haya ofrecido una resistencia significativa.

De la sencillez del pasado a la asfixia regulatoria actual

El vídeo arranca con una anécdota cotidiana: el autor sale de un taller tras cambiar el aceite y el mecánico le advierte sobre nuevos documentos obligatorios que hay que llevar en el coche para evitar multas de la Guardia Civil. Esto le hace recordar a su padre con un viejo Fiat 600: giraba la llave y se iba sin más trámites. Esa imagen sirve de punto de partida para comparar dos Españas.

Hace 30-40 años, sostiene el narrador, las reglas eran pocas y se limitaban a lo esencial: no matar, no robar, no quemar casas. Para todo lo demás, cada persona se apañaba con sentido común y acuerdos informales. 
Ejemplos concretos que repite: Un tío suyo montó un taller mecánico en el garaje en los años 80 con un simple cartel escrito a mano («Reparaciones, Manolo, y punto»). Nadie le exigió licencias de actividad, permisos ambientales, gestión de residuos peligrosos ni alta como autónomo. Hoy, abrir el mismo taller en el garaje desencadenaría multas del ayuntamiento, Hacienda, inspecciones ambientales y cierre casi seguro.

Su madre cosía ropa para vecinas en casa y cobraba en efectivo sin declarar nada. Era una economía de subsistencia honesta y aceptada socialmente. Actualmente, cualquier ingreso pequeño obliga a darse de alta como autónomo, pagar cuota mensual fija (aunque no haya ingresos) y facturar todo, lo que desincentiva ese microemprendimiento.

El narrador insiste en que no idealiza el pasado —reconoce que había problemas graves que se han solucionado—, pero afirma que se ha pasado de un extremo (poca regulación) a otro opuesto: una regla para cada gesto cotidiano.

Ejemplos que ilustran la burocratización total

A lo largo del metraje se acumulan casos que muestran cómo la vida diaria se ha complicado: Reformas en casa: antes se llamaba a un albañil de confianza y se hacía la obra. Ahora, incluso cambios menores requieren permiso de obras, planos de arquitecto, aparejador, tasas y esperas de meses. 
Una reforma que costaba 10.000 € puede llegar a 25.000 € solo por trámites obligatorios.
Toldos y estética urbana: instalar una tolda en la terraza exige permiso municipal; el color puede ser rechazado por no cumplir con normativas estéticas del entorno.
Negocios pequeños: abrir un bar o tienda implica licencias de apertura, actividad, terraza, seguridad contra incendios, accesibilidad, manipulación de alimentos, residuos… Cada trámite cuesta dinero y tiempo.

Multas desproporcionadas y automáticas: aparcar dos minutos para descargar, tirar una colilla, no llevar cinturón a pocos metros de casa… todo genera sanciones inmediatas. El narrador sugiere que muchas funcionan como mecanismo de recaudación para ayuntamientos con problemas financieros, más que como herramienta de seguridad real (cámaras de velocidad en rectas donde todos superan ligeramente el límite).

Sanidad y atención médica: del médico de cabecera que escribía recetas a mano y escuchaba al paciente, se ha pasado a citas online con largas esperas, consultas de 10 minutos mirando la pantalla y recetas electrónicas con caducidad estricta.
Relaciones vecinales: antes se resolvía un problema de ruido hablando con el vecino. Ahora se denuncia directamente a la policía, generando multas y enemistad permanente. Se ha perdido la resolución informal y el sentido de comunidad.

El mensaje central: ¿progreso o control?

El autor plantea una pregunta recurrente: ¿realmente vivimos mejor con tanta norma, o solo estamos más estresados, controlados y pobres de iniciativa? Argumenta que muchas regulaciones no nacen de una necesidad real de proteger, sino de justificar puestos de trabajo en oficinas, generar ingresos vía multas o dar poder a funcionarios.

Critica especialmente cómo se asfixia el emprendimiento real de la gente corriente (la mujer que vende pasteles caseros, el que arregla ordenadores en casa, el que da clases particulares), etiquetándolo como «economía sumergida» y persiguiéndolo, mientras se anima oficialmente a «ser emprendedor».

Termina con tono de frustración: se ha hecho ilegal o imposible lo que antes era simplemente ayudarse o vivir con naturalidad. Y lo más llamativo: todo esto ha ocurrido sin que apenas nadie protestara de forma masiva. La burocracia se ha normalizado hasta el punto de que la mayoría la acepta como inevitable.

Así Le Quitaron la Libertad a España (Y Nadie Protestó)

lunes, 23 de marzo de 2026

DOCUMENTAL "EL SIGLO DEL YO (INDIVIDUALISMO)" The Century of the Self) 👉👈

EL   SIGLO   DEL   YO
(INDIVIDUALISMO)

The Century of the Self)

Es un documental de la BBC que consta de cuatro capítulos, fue realizado por Adam Curtis documentalista y escritor británico. Muestra y analiza cómo Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud utilizó las teorías psicoanalíticas del inconsciente y el deseo, ofreciendo sus servicios a corporaciones, políticos y empresarios con el objetivo de manipular la opinión pública, la política, y la economía con fines propagandísticos y fomentar el consumo en la sociedad norteamericana.

El Siglo del Individualismo (YO) (en inglés The Century of the Self) es un documental británico realizado en 2002 por Adam Curtis que se centra en cómo el trabajo de Sigmund Freud, Anna Freud y Edward Bernays ha influido en las corporaciones y gobiernos para poder analizar y controlar a las personas a través de la psicología de masas y la creación de la sociedad de consumo. 
  1. Máquinas de felicidad: Se maneja una idea principal acerca de la psicología de masas y la influencia que tuvo el sobrino de Sigmund Freud, Edward Bernays, y como esto influyo para que se diera un cambio social y económico significativo después de la Primera Guerra Mundial. Bernays se centra en los escritos de su tío acerca del subconsciente y decide trabajar en aquello, pero no en el ámbito del psicoanálisis sino más bien en la publicidad y el mass media que influye en demasía, dándose cambios sociales significativos. Lo que realizó Bernays fue crear estímulos que determinaban el accionar de los individuos alterando el comportamiento que estaban llevando, esto se pudo realizar bajo la teoría de Freud que sostiene que el ser humano era malo por naturaleza y se rige bajo sus instintos animales, irracionales y sobre todo sexuales. Es de esta forma que las masas sociales de ese entonces se vieron influenciadas y manipuladas por las personas ostentosas del poder, sobre todo por empresarios, que buscaban que se creara una sociedad de consumo para así mantener una economía constante y que se diera una gran demanda de ciertos productos, como los cigarrillos por parte de las mujeres. Las máquinas de felicidad hacen referencia a los individuos que fueron trabajados con su inconsciente para comprar cosas que simplemente satisfacen su imagen o su deseo de realización, mas no sus necesidades. Si bien podría hacerse referencia a que en ese momento esto se convirtió en necesario dado que se comenzó a dar el proceso de industrialización y el levantamiento de un conflicto mundial, esto también significó que los sistemas de generación masiva de opinión en la historia política e ideológica sean de suma importancia, hasta la actualidad.
  2. La ingeniería del consentimiento: se muestran las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial resaltando lo irracional del sentido humano tomando en cuenta todas las violaciones dadas durante el Holocausto, esto confirmaría y mantendría en pie la teoría de Freud acerca de la existencia de estas fuerzas irracionales bajo la capa de aparente normalidad de la mente. Esto se vio exponenciado con la cantidad de soldados que regresaban con experiencias traumática después de este gran enfrentamiento mundial, los mismos necesitaban de cierta forma poder sobrellevar aquello y es en ese momento en donde la hija de Freud, Anna se convierte en uno de los mayores exponentes del psicoanálisis concentrándose sobre todo en esta temática de los soldados anteriormente mencionada. Después de la Segunda Guerra Mundial con las teorías de Anna se comenzó a buscar la creación de un individuo perfecto, pero las sociedades y sobre todo los grupos de poder, buscaban crear un consumidor modelo. Conjugaron las teorías hasta ahora conocidas de Freud, su hija y Bernays para estudiar al consumidor. Durante esto también se dio la guerra fría y era necesario manipular a los individuos parte de esta guerra, en este caso a la sociedad estadounidense, Bernays propuso hacerlo mediante el miedo, y el mismo se aumentó. Es sorprendente como las estrategias planteadas por Bernays funcionaron incluso para derribar un gobierno guatemalteco y mantener una guerra civil que duraría aproximadamente 30 años. Durante estos años, como se muestra en el documental, el psicoanálisis fue tomando fuerza, sobre todo en el ámbito político, pero se desmorona en el momento en el que se busca manipular las mentes y recuerdos de personas utilizadas para la experimentación, así también con el suicidio de Marilyn Monroe quien estaba siendo tratada por Anna Freud, desmorona esta teoría y sorprende a la opinión pública, la misma que se pregunta acerca de la eficiencia de la misma o si tan solo es una forma de mantener cierto control social. Se evidencia en esa época, que el psicoanálisis había sido utilizado como un medio para un fin corrupto y de manipulación de los individuos y de la sociedad, comienzan a aparecer detractores de esta teoría que plantean que pudo haberse utilizado de la manera incorrecta y que están manejando emociones y sentimientos que son la esencia del ser humano.
  3. Un policía en nuestras cabezas que debe ser destruido: centra sus ideas en lo planteado por Wilhelm Reich, antiguo alumno de Freud pero que comenzó a plantear que el hombre por naturaleza era bueno pero que la sociedad lo reprimía y distorsionaba. Si bien sus ideas fueron rechazadas en un principio, en la década de los 60 y 70, justamente en la caída del psicoanálisis sus ideas fueron tomando fuerza y defendidas por grupos liberales de la sociedad estadounidense. Las ideas se centraron en derrocar al Estado, a las grandes corporaciones e instituciones, al ver que esto no se podía realizar debido a la represión se fundamento la idea de que el individuo debe de reprimir este “policía dentro de su cabeza”. Se comenzó a dar el desarrollo del “yo” y esto se pudo ver reflejado para las grandes compañías, ya que no tenían la posibilidad de predecir a su consumidor. El capitalismo tuvo que adecuarse a esto tanto a nivel económico, así como a nivel político ya que los individuos eran impredecibles y no existía un solo “yo”. En los 70 se da una caída económica y quien se preocupa de la reconstrucción de esta son las personas que protestaban contra el Estados y las instituciones. Las corporaciones y las instituciones decidieron darles la importancia necesaria y promover la idea de la individualidad y de ser únicos. Los individuos se dieron cuenta de que era una gran oportunidad de hacer negocios, así como también de expresar su individualidad por lo que podría decirse que es en este punto en donde el siglo del yo comienza a afianzarse, tomar forma y ser un paradigma fuerte a lo largo de los siguientes años hasta la actualidad.
  4. 8 personas brindando: dentro de este, la idea principal que gira en torno a la problemática es la de un yo consumista. Esto se ve expresado en un principio en la economía con las empresas y su marketing para unas adecuadas relaciones públicas, pero pronto comienza a expresarse fuertemente en la política, su mayor ejemplo sería Margaret Thatcher. Ella lideró estas ideas acerca de individualismo y la expresión del individuo, esto no solo favoreció en la parte política ya que la votante tenía en la actualidad otro perfil, sino que las empresas comenzaron a florecer mediante el marketing que tuvo un empujón gigantesco, creando productos para ayudar al individuo a expresarse y ser singular. El concepto de relaciones públicas comenzó a ser fundamental y a ser parte de mundos sumamente grandes como el del periodismo, en donde el marketing dictaba que se debía de dar un espacio a celebridades y políticos si es que ellos a cambio del espacio, publicitaban productos, pero productos que se originaran en los deseos y satisfacciones individuales. Solo de esta manera se podría tener éxito, esto funcionó tanto en el periodismo como en la política, ya que primeramente se averiguaba los deseos individuales de las personas para luego buscar un candidato que se adecuara a las mismas.

El Siglo Del Individualismo 1º Máquinas De Felicidad 1 de 4 DOBLADA ESPAÑOL

martes, 17 de marzo de 2026

CUENTO Y PELÍCULA "EIGHT O´CLOCK IN THE MORNING" y THEY LIVE (ESTÁN VIVOS) por RAY NELSON y JOHN CARPENTER, RESPECTIVAMENTE.


They Live (título traducido como Están vivos en España y como Sobreviven en Hispanoamérica) es una película estadounidense de acción-ciencia ficción de 1988 escrita y dirigida por John Carpenter. Carpenter escribió el guion bajo el pseudónimo de Frank Armitage. La película está basada en un relato de 1963 de Ray Nelson titulado Eight O’Clock in the Morning.
Al final de la demostración, el hipnotista dijo a los presentes: “Despierten”. Algo inusual ocurrió. Uno de los presentes despertó del todo. Aquello era un hecho sin precedentes. Su nombre era George Nada: parpadeó ante el mar de caras de los presentes en el teatro, al principio sin ser consciente de que hubiera algo fuera de lo habitual. Luego se percató: estaban ahí, entre la muchedumbre, eran rostros no humanos. Eran los rostros de los Fascinadores. Ellos habían estado ahí todo este tiempo, por supuesto, pero solo George estaba realmente despierto, así que solo él podía reconocerlos como lo que realmente eran. Entendió todo en un instante, incluyendo el hecho de que si era demasiado obvio, ellos lo notarían y de inmediato le darían la orden de volver a su estado habitual, y entonces él volvería a obedecer.

Por intervalos, George observaba los carteles que colgaban y mostraban fotografías de los Fascinadores y sus múltiples ojos a lo largo de la calle. Debajo de ellas, inscritas, aparecían varias órdenes, tales como “trabaja ochos horas”, “juega ocho horas”, “duerme ocho horas” o “cásate y reprodúcete”. Una televisión colocada en el aparador de una tienda captó la atención de George, pero él desvió la mirada de inmediato. Si no veía al Fascinador en la pantalla, podría resistir la orden: “siga sintonizando esta emisora”.
George vivía solo en un pequeño dormitorio. Tan pronto como llegó a casa, desconectó el televisor. A pesar de ello, podía escucharse el rumor de los televisores encendidos de sus vecinos. Las voces eran humanas, la mayor parte del tiempo, pero ahora, de un momento a otro, él podía escuchar las voces arrogantes, los extraños graznidos de los alienígenas, semejantes a los de un ave. “Obedece al Gobierno”, decía uno de los graznidos. “Somos el Gobierno”, decía otro. “Somos tus amigos. Tú harías cualquier cosa por un amigo, ¿no?”. “Obedece”. “Trabaja”.

De repente sonó el teléfono. George contestó. Era uno de los Fascinadores. “Hola”, chilló. “Habla tu control, el Jefe de policía Robinson. Usted es un hombre viejo, George Nada. Mañana a las ocho en punto, su corazón se detendrá. Por favor repítalo”. “Soy un hombre viejo”, dijo George. “Mañana a las ocho en punto mi corazón se detendrá”. El jefe de policía Robinson colgó.
“No, no pasará”, susurró George. Se preguntó por qué lo querían muerto. ¿Sospechaban, acaso, que se encontraba despierto? Era probable. Alguien podía haberlo notado, darse cuenta de que George no actuaba como el resto de las personas. Si al pasar un minuto después de las ocho él seguía vivo, entonces estarían seguros. “No tiene caso esperar el final aquí”, pensó.

Salió de nuevo a la calle. Los pósters, los televisores o las órdenes ocasionales dictadas por los extraterrestres parecían no tener ningún poder definitivo sobre él, aunque todavía se sentía tentado a obedecer, a ver las cosas de la misma forma en que su amo deseaba que las viera. Entró a un callejón y se detuvo. Uno de los alienígenas se encontraba allí, solo, apoyándose en la pared. George caminó hacia él. “Sigue caminando”, gruñó la cosa, enfocando sus letales ojos sobre George. George sintió que su dominio de conciencia vacilaba. Por un momento la cabeza reptiliana se desvaneció, dejando ver en su lugar el amable rostro de un anciano ebrio. Por supuesto, el borracho era amable. George tomó un ladrillo y golpeó al anciano en la cabeza con todas sus fuerzas. Por un momento la imagen pareció difuminarse, luego brotó un tenue hilo de sangre azul-verdosa de la cara del reptil que cayó al suelo, retorciéndose. Después de un rato, el reptil estaba muerto.

George arrastró el cuerpo hacia las sombras y lo revisó. Encontró una pequeña radio en su bolsillo, además de un cuchillo tallado cuidadosamente y un tenedor. De la radio brotaba un audio incomprensible. Dejó la radio junto al cuerpo inerte del reptil, pero conservó los utensilios para comer. “Es probable que no pueda escapar”, pensó George. “¿Por qué combatirlos?”. Pero quizá él podía. ¿Qué pasaría si él podía despertar a otros? Valía la pena intentarlo.
Caminó doce manzanas hasta llegar al apartamento de su novia, Lily. Llamó a la puerta. Lily abrió, enfundada en una bata de baño. “Quiero que despiertes”, dijo él.
“Estoy despierta”, respondió Lil. “Adelante, pasa”. Entró. La televisión estaba encendida y George la apagó. “No”, dijo él. “Quiero que despiertes de verdad”. Ella lo miró sin comprender, entonces George chasqueó los dedos y gritó: “¡Despierta! ¡Los amos te ordenan que te despiertes!”. “¿Acaso estás loco, George?”, preguntó ella, sospechosa. “Estás actuando muy raro”. Él la abofeteó. “¡Lárgate!”, gritó ella. “¿Qué demonios haces?”. “Nada”, dijo George, derrotado. “Solo estaba bromeando”. “Darme una bofetada no es una broma”, chilló Lily.

Alguien llamó a la puerta. George abrió. Era uno de los extraterrestres. “¿Podrían mantener el ruido a un nivel más bajo?”, dijo. La imagen de los ojos amarillos y la carne reptiliana se difuminó un poco y George pudo ver el rostro vacilante de un hombre gordo en mangas de camisa. Todavía era un hombre cuando George le cercenó el cuello con el cuchillo de cocina, pero volvió a ser alienígena antes de tocar el suelo. Lo arrastró hacia el departamento y cerró la puerta de una patada. “¿Qué ves ahí?”, le preguntó a Lily, señalando aquella cosa, semejante a una serpiente con muchos ojos en el suelo.

“Señor... Señor Coney”, susurró ella, con los ojos llenos de horror. “Tú... Acabas de matarlo como si no tuviera importancia”. “No grites”, dijo George, avanzando hacia ella. “No lo haré, George. Te juro que no lo haré... por favor, solo suelta ese cuchillo, por el amor de Dios”. Ella retrocedió hasta que su espalda tocó la pared. George vio que era inútil.
“Voy a atarte”, dijo George. “Pero primero necesito que me digas en qué habitación vivía el señor Coney”. 
“La primera puerta a la izquierda, yendo hacia las escaleras”, dijo ella. “Georgie... Georgie, no me tortures. Si vas a matarme haz que sea rápido. Por favor, Georgie, por favor”.
La ató usando las sábanas de la cama y la amordazó. Luego buscó en el cuerpo del Fascinador. Encontró otra radio pequeña de la que brotaba un idioma incomprensible y otro par de utensilios de cocina. Nada más.

George fue hacia la puerta de al lado. Cuando llamó a la puerta, una de esas cosas-serpiente contestó: “¿Quién es?”. “Un amigo del señor Coney. Quiero verlo”, dijo George. “Ha salido por un segundo, pero volverá”. La puerta se abrió con un crujido y de ella se asomaron cuatro ojos amarillentos. 
“¿Quiere entrar y esperar?”. “Claro”, respondió George sin mirarle a los ojos. “¿Vives solo aquí?”, preguntó él mientras aquella cosa cerraba la puerta, dándole la espalda. “Sí, ¿por qué?”.
George se abalanzó sobre él y le cortó la garganta desde atrás, luego revisó el departamento. Encontró huesos y cráneos humanos, una mano a medio comer. Encontró tanques con babosas gigantes y gordas flotando en ellos. 
“Las crías”, pensó y las mató a todas. También había armas, de un tipo que nunca antes había visto. Disparó una por accidente, pero por fortuna no hacían ruido. Parecían disparar dardos venenosos.

Tomó la pistola, guardó todos los dardos que pudo y volvió al apartamento de Lily. Cuando ella lo miró, se retorció en una mueca de horror indefenso. “Tranquila, cariño”, dijo él. “Solo quiero tomar las llaves de tu auto”. Tomó las llaves y bajó las escaleras hasta estar de nuevo en la calle. El auto estaba estacionado en el mismo lugar de siempre. Pudo reconocerlo por la abolladura del lado derecho. 
George se introdujo en él, lo encendió y comenzó a manejar sin un rumbo fijo. Condujo por horas, pensando con desesperación en busca de una salida. Encendió la radio para ver si podía encontrar un poco de música, pero no había nada más que noticias. Eran todas sobre él: 
George Nada, el maníaco homicida. El locutor era uno de los Jefes, pero sonaba un poco asustado. ¿Por qué debería estarlo? ¿Qué podría hacer un solo hombre?
George no se sorprendió cuando vio el camino bloqueado. Se detuvo a un lado de la calle antes de llegar al punto de control. 
“No hay más viajes para ti, pequeño Georgie”, se dijo. Ellos ya habían descubierto lo que había ocurrido en el departamento de Lily, probablemente estarían buscando su auto. Lo estacionó en un callejón y tomó el metro. No había extraterrestres en el metro, por alguna razón. Tal vez se consideraban demasiado buenos para tomar el metro, o tal vez ya era demasiado tarde en la noche.

Cuando finalmente uno de ellos abordó el metro, George descendió. Salió a la calle y fue hacia un bar. Uno de los Fascinadores estaba en la televisión, diciendo una y otra vez: “Somos tus amigos. Somos tus amigos. Somos tus amigos”. El estúpido lagarto sonaba asustado. ¿Por qué? ¿Qué podría hacer un solo hombre contra todos ellos?
George pidió una cerveza. Entonces, repentinamente, le impactó la idea de que el Fascinador de la televisión ya no parecía tener ninguna fuerza sobre él. Lo miró de nuevo y pensó: “Tiene que creer que puede dominarme para realmente hacerlo. El menor indicio de temor por parte suya, y el poder de hipnotizar está perdido”. Mostraron la foto de George en la pantalla de la televisión y él se retiró a una cabina telefónica. Llamó a su control, el Jefe de policía Robinson.

“Hola, ¿Robinson?”, preguntó. “Él habla”. “Soy George Nada. He averiguado cómo despertar a las personas”. “¿Qué?… George, espera. ¿En dónde estás?”. Robinson sonaba casi histérico.
Colgó, pagó y abandonó el bar. Probablemente intentarían rastrear la llamada. Tomó otra línea del metro y fue hacia el centro de la ciudad.
Ya estaba amaneciendo cuando entró en el edificio que alojaba al más grande de los estudios de televisión de la ciudad. Consultó con el portero del edificio y luego tomó el elevador. El policía del estudio lo reconoció: “Eh, usted es Nada”, jadeó. A George no le gustó dispararle con el dardo envenenado, pero tuvo que hacerlo.

Tuvo que matar a algunos más, antes de poder entrar en el estudio, incluyendo a todos los técnicos presentes. Afuera había un montón de sirenas de policía, gritos y pasos que corrían por las escaleras. El extraterrestre estaba sentado frente a la cámara de televisión mientras decía: 
“Somos tus amigos”, y no había visto a George acercarse hacia él. Cuando le disparó con la pistola de dardos, el alienígena se detuvo a media oración y se quedó sentado, muerto. George se quedó cerca de él y dijo, imitando el graznido del extraterrestre: “Despierten. Despierten. ¡Vean lo que somos y mátenlos!”.
Fue la voz de George la que se escuchó en la ciudad aquella mañana, pero era la imagen del Fascinador. La ciudad despertó por primera vez y la guerra comenzó. George no vivió para ser testigo de la victoria que se alcanzó finalmente. Murió de un ataque al corazón exactamente a las ocho en punto.

1963

* En este cuento se basó la película They live (Viven) de John Carpenter



Los del sistema quiere verte pobre suena demasiado a conspiración y ya esta muy manido. Lo que dejas entrar en tu cabeza no te hace mas inteligente solo te hace tener mas o menos conocimiento. 

LO QUE HAY QUE VER: 
Somos una parte energía, es cierto, pero lo único que se sabe es que esa energía son pensamientos y sentimientos, lo del alma solo es una creencia, nada mas (una película tampoco me va a decir nada nuevo sobre una creencia que tiene miles de años en cuanto a la tercera película lo único que te dice es que busques un mentor, que normalmente deberían ser tus padres (eso si no lo sabes ya, mal vamos). 
Y luego en el documental sobre como funcionan las redes, en vez de la solución obvia (dejarlas o limitar mucho su uso) tu lo que dices es básicamente que sigamos usándolas pero escuchando tus historias en vez de las de otros.

VER+:




 
They Live: Están Vivos de John Carpenter (1988 ) | Película Completa en Español