EL Rincón de Yanka: POEMAS: LA CONFUSIÓN - VIVE TU TIEMPO - EL VAGABUNDO - EL DECÁLOGO - RECUERDA - LA CAUSA - LA SOLUCIÓN

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lunes, 31 de enero de 2011

POEMAS: LA CONFUSIÓN - VIVE TU TIEMPO - EL VAGABUNDO - EL DECÁLOGO - RECUERDA - LA CAUSA - LA SOLUCIÓN

LA CONFUSIÓN

No confundas la energía con la terquedad,
la perseverancia con la obstinación,
el ideal con la quimera,
el propósito general con la apetencia egoísta,
el desapego con la ociosidad,
tus aspiraciones con tus posibilidades.

0. S. Marden

VIVE TU TIEMPO

Date tiempo para trabajar:
es el precio del triunfo.
Date tiempo para pensar:
es la fuente del poder.
Date tiempo para jugar:
es el secreto de la eterna juventud.
Date tiempo para leer:
es el fundamento de la sabiduría.
Date tiempo para ser amigo:
es el camino de la felicidad.
Date tiempo para soñar:
es atar tu carreta a una estrella.
Date tiempo para mirar alrededor:
el día es muy corto para ser egoísta.
Date tiempo para reír:
es la música del alma.

EL VAGABUNDO

No tengo nada que ocultar,
nada de lo que avergonzarme,
nada de lo que arrepentirme;
mi mente es como un alambre sin final....
tengo los dos pies firmes sobre la tierra.
No tengo nada que empeñar,
ni que pedir nada a nadie.
No necesito nada que se pueda comprar,
no tengo nada para vender, ni para dejar prestado.
No tengo que demostrarle nada a nadie.
No tengo nada que enseñaros.
Mi vida podría terminar ahora mismo.
No tengo nada que dar, nada que ofreceros,
nada que merezca la pena, nada de valor.
No tengo a nadie que reciba lo mío,
nadie a quien darme.
Mi vida es una subida sin final,
una pendiente constante.
Mi amor es un sueño escrito en papel usado.
No me queda nada excepto tiempo.
No tengo nada que deciros,
no sé nada, nada he conseguido.
No poseo nada de valor,
no sé tan siquiera mi propio nombre,
pero no voy por ahí dando vueltas
como una peonza,
aunque nadie me acompañe,
estando enamorado...

Gordon Lightfoot

EL DECÁLOGO

1) Yo no hablo, ni permito que se me hable nada
que sea contrario a la perfecta salud,
la felicidad y la prosperidad.
2) Yo le hago sentir a todo ser viviente
que lo considero valioso.
3) Yo le busco el lado bueno
a todo lo que me ocurre,
y a todo lo que veo ocurrir a otros.
4) Yo pienso en todo lo mejor.
Espero todo lo mejor.
Trabajo únicamente por lo mejor.
5) Yo siento igual entusiasmo
por lo bueno que le ocurre a otro
como por lo que me ocurre a mí.
5) Yo olvido mis errores del pasado
y sigo adelante a mayores triunfos.
6) Yo llevo una expresión agradable en todo momento,
y sonrío a todo ser que contacto.
7) Yo no tengo tiempo para criticar a los demás,
ya que paso tanto tiempo mejorándome.
8) Yo me hago tan fuerte
que nada puede perturbar la paz de mi mente.
9) Yo soy demasiado grande para preocuparme.
Demasiado noble para enfurecerme.
Demasiado fuerte para temer.
Demasiado feliz
para permitir la presencia de algo negativo.

Connie Méndez

RECUERDA

Recuerda siempre que:
Nuestro valor como personas no depende
de cuanto consigamos y realicemos,
sino de la capacidad para disfrutar plenamente
de cuanto la vida nos ofrezca.

Que la felicidad no consiste
en no tener problemas,
sino en afrontarlos con mente lúcida
y corazón tranquilo.

Que no necesitas la aprobación de los demás,
porque nuestro valor no depende
de nuestra conducta:
somos seres únicos e irrepetibles.

Que no es egoísmo amarse a uno mismo,
porque, si no lo hacemos,
seremos incapaces de amar a los demás.

Que tienes derecho a equivocarte,
porque eres un ser humano
y nadie te obliga a ser perfecto.

Que tienes control sobre lo que sientes
y experimentas,
porque la causa de todo lo que te ocurre
no está afuera, sino dentro de tu mente.

Que el propósito de las buenas acciones
no debe ser buscar que te aprueben,
pagar tu culpa,
demostrar nada,
sino expresar tu espíritu esencialmente bueno.

Que eres responsable de las cosas
que te pasan en la vida,
pero no eres culpable.

Que, con más frecuencia de lo que crees,
lo que la gente te hace
es lo que tú les has pedido.

... Y recuerda:

No olvides nunca tus sueños, tus ilusiones,
que el último día de tu vida puedas decir:

"Acordaos sólo de que he reído".

L. Benitez

LA CAUSA

He buscado la causa profunda
de la felicidad humana.
Nunca la he encontrado
en el dinero, en el lujo,
en el propio provecho,
en el poder, en el ocio,
en el ruido, en el placer.

En las personas felices
he encontrado siempre
una rica vida interior,
una alegría espontánea
hacia las cosas pequeñas,
una gran sencillez.

En las personas felices
me ha impresionado siempre
la falta de envidias insensatas.
En las personas felices
no he encontrado nunca
impaciencia, agresividad o divismo,
y siempre poseían una gran dosis de humor.

Phil Bosmans

LA SOLUCIÓN

¡Oh, señor!, cuando yo tenga hambre,
ponme junto a alguien que necesite alimento.
Cuando tenga sed,
dame a alguien que necesite bebida.
Cuando tenga frío,
dame a alguien a quien ofrecer calor.
Cuando esté triste,
dame a alguien para que lo consuele.
Cuando mi carga me resulte pesada,
hazme compartir la carga de otro.
Cuando sea pobre,
condúcerne a alguien que esté necesitado.
Cuando no tenga tiempo,
dame a alguien a quien pueda echar una mano.
Cuando me sienta humillado,
permíteme tener a alguien a quien alabar.
Cuando esté descorazonado,
envíame a alguien para que lo alegre.
Cuando precise de la comprensión de los demás,
dame a alguien que tenga necesidad de la mía.
Cuando necesite que se cuiden de mí,
envíame a alguien para cuidarme de él.
Cuando esté centrado exclusivamente
en mí mismo,
orienta mis pensamientos hacia algún otro.

André Bogaert