EL Rincón de Yanka: FRASES

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martes, 28 de octubre de 2025

LIBRO "TIERRA NUESTRA" y "LÉXICO y REFRANERO" EN LA OBRA DE SAMUEL DARÍO MALDONADO VIVAS

TIERRA NUESTRA


Samuel Darío Maldonado Vivas tenía 49 años cuando terminó de escribir "Tierra Nuestra", en la población de Tucupita, Venezuela,  en el año 1919, capital del Territorio Delta Amacuro donde fue gobernador durante dos años. El libro, considerado una novela enciclopédica, narra y describe lo que es la selva, la recolección de la sarrapia y la geografía del río Caura. Otros autores consideran que se trata de un texto autobiográfico por su estilo narrativo. Escrito en forma de charla, está poblado de comentarios en torno a diversos temas científicos y humanísticos. Incluye también relatos de experiencias con sus amigos, registros de sus lecturas y cientos de referencias amorosas al territorio, cuyos problemas y necesidades le preocupaban. 
"Tierra nuestra" cuenta con tres ediciones: la primera de 1921 publicada por el autor. La segunda, editada el año 1960 por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, a propósito del año cuatricentenario de San Cristóbal. Y la última del año 1970, una edición de la Presidencia de la República como parte de la celebración del centenario del nacimiento del autor.


El Reverendo Padre Pedro Pablo Barnola, ilustre y eminente Director de la Academia Venezolana dé la Lengua, correspondiente de la Real Española, escribió en el magnífico prólogo que redactó para la edición de "Tierra Nuestra", de Samuel Darío Maldonado, publicada por la Presidencia de la República, con motivo del centenario del nacimiento de aquel ilustre escritor, las siguientes palabras: 

"Pero una de las cosas que sí parece muy clara es que poseía un conocimiento y una práctica admirables de la lengua castellana. Tal vez sea uno de los aspectos más importantes que deba prestarse a un estudio detenido de las páginas de este libro... Fue generoso en el uso de los términos criollos, tanto de los que él llama provincialismos -voces populares de legítimo uso, aunque entonces no registradas en el Diccionario-, como también de palabras originarias de nuestras diversas lenguas indígenas... 
Y todavía queda otro notable filón de gran interés cultural y lingüístico: 
el concerniente a los refranes, adagios y dichos populares, no pocos de pura extracción criolla, los cuales acuden con increíble facilidad a la pluma de Maldonado, y matizan muy expresivamente muchas de sus páginas. Ojalá que esta reedición de Tierra Nuestra despertara en algún estudioso de estas materias el interés de recoger, catalogar y estudiar esta parte del tesoro de nuestra sabiduría popular, de nuestro refranero, contenido en estas páginas".

Aunque sin méritos en el campo filológico Y lingüístico; me he atrevido a corresponder a la insinuación del Padre Barnola en lo que atañe al material léxico y al de los decires y· refranes de Tierra Nuestra, de Samuel Darío Maldonado. Cuidadosamente he seleccionado ese precioso material lexicográfico con el propósito de analizar cada palabra y buscarle su posible etimología, así como al refranero y a los decires su procedencia histórica.  Aspiro a contribuir con este trabajo al conocimiento y significado de muchas palabras criollas,  especialmente las de uso en los Andes venezolanos, pues como el propio Padre Barnola lo dice en su prólogo: 

"Es posible que algunos de éstos y otros vocablos estén en uso en el habla tachirense, tan rica en voces castellanas poco conocidas en otras regiones. de Venezuela".

Caracas, junio de 1972.
TULIO CHIOSSONE


En Ureña, Táchira, Venezuela, nació el 7 de febrero de 1870 un hombre que marcaría la historia venezolana: Samuel Darío Maldonado Vivas. Médico, escritor, antropólogo y reformador social, su vida fue una constante búsqueda por el conocimiento y el progreso del país. 🩺📚
Graduado como Doctor en Ciencias Médicas en 1893, llevó su talento desde los hospitales del Táchira y Cúcuta hasta los más altos cargos del Estado. Fue Ministro de Instrucción Pública, fundador de la Oficina de Sanidad Nacional, gobernador del Amazonas y Delta Amacuro, y senador de la República. Su visión moderna sentó las bases de la salud pública y la educación venezolana. 🏛️✨
Pero también fue un intelectual brillante y pionero de la antropología, apasionado por el estudio de los pueblos indígenas y autor de obras que dejaron huella, como Tierra Nuestra (1920), donde mezcló poesía, reflexión y ciencia. 🌿✒️
Falleció en Caracas el 6 de octubre de 1925, a los 55 años. Su legado sigue vivo como ejemplo de vocación, sabiduría y servicio a la nación. 💫
🎧 Conoce su historia y descubre por qué Samuel Darío Maldonado fue mucho más que un médico: fue un hombre adelantado a su tiempo.


VER+:











Tierra Nuestra Samuel D Maldonado 1920 by juan.carlos.ramirez


Lexico Refranero Tierra Nuestra by LESTER-RUBIO


martes, 2 de septiembre de 2025

PÍO BAROJA: "SI NO HACES LO MISMO QUE TODO EL MUNDO, ERES RARO... PARECE QUE HAY QUE SER COMO LA MASA, BORREGO, DEPENDIENTE..."

“Creo que soy y he sido algo raro. 
Por lo menos, eso es lo que dicen de mí, 
especialmente los que no me conocen. 
Si no haces lo mismo que todo el mundo, 
eres raro, te desprecian. 
Para que te quieran, 
parece que hay que ser como la masa, 
adulador, borrego, no destacar, 
no ser independiente, 
tener obligatoriamente sus mismos gustos...”.


Publicado originalmente en 1917, Baroja parece más barojiano que nunca en esta colección de ¿artículos? ¿ensayos? ¿entradas de diario? Y lo es porque, con su desgaire característico, consigue un libro que ningún otro autor español, de entonces o de hoy, hubiera logrado armar con semejantes mimbres. Encontramos en "Las horas solitarias" un pulular de gentes abigarradas —desertores, arribistas enriquecidos, contrabandistas—, en contraste con un entorno tradicional en franca descomposición. Baroja se abandona a un tono de confidencia que, aunque el lector advierta pronto lo que tiene de juego de ocultación —porque si algo no hace jamás Baroja es hablarnos de su intimidad—, logra transmitir con singular eficacia su visión de un mundo donde «pronto no habrá más que postes de telégrafo», donde se produce una cierta relajación de costumbres —y aquí aflora la soterrada pudibundez de Baroja— sin que esto vaya acompañado de una mejor sociabilidad o una mayor cultura.

miércoles, 26 de febrero de 2025

SAMUEL LANGHORNE CLEMENS MÁS CONOCIDO COMO MARK TWAIN: EL HOMBRE QUE SIEMPRE FUE UN NIÑO: LAS AVENTURAS DE MARK TWAIN

Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain*, ha pasado a la historia de la literatura gracias al ingenio, humor y picardía que destila su obra. A menudo considerado el Dickens estadounidense, Twain fue periodista, tipógrafo, escritor y, sobre todo, un aventurero incansable. Su sed de aventuras lo llevó en un largo periplo lleno de experiencias: fue aprendiz de piloto, buscó fortuna en las minas de plata, recorrió el mundo dando conferencias y fue nombrado doctor honoris causa por la universidad de Oxford. Todo ello lo inspiró para empezar a escribir pequeños cuadernos de viaje que publicaba en la prensa. Se calcula que llegó a escribir más de 500 obras, entre las que destacan _Las aventuras de Huckelberry Finn_ y _Las aventuras de Tom Sawyer_: dos novelas en las que Twain evoca una infancia inocente y feliz, en la que brillan la ilusión y la rebeldía que preceden a la edad adulta. Mark Twain nació durante una de las apariciones del cometa Halley, y predijo que “se marcharía con él”. Efectivamente, el autor nos dejó el 21 de abril de 1910, a la estela de una nueva visita del cometa. ‍
* Fue en 1863 cuando empezó a firmar sus obras bajo el pseudónimo de Mark Twain, nombre que hace referencia a una expresión típica en los cantos de trabajo del río Mississippi, y que significa «dos brazas de profundidad», es decir, el calado mínimo necesario para la buena navegación.


Twain dejó una huella imborrable en la literatura estadounidense gracias a su destreza para capturar la esencia de la vida cotidiana y destilar verdades universales. En sus palabras, encontramos no solo humor y entretenimiento, sino también una profunda sabiduría que perdura a través del tiempo.
Uno de los aspectos más destacados de la obra de Twain es su capacidad para explorar la dualidad humana. En Las aventuras de Tom Sawyer, su famosa novela semiautobiográfica publicada por primera vez en 1876, nos presenta a Tom, un niño aventurero con un corazón inquieto y una curiosidad insaciable. A través de las travesuras y desafíos de Tom, Twain nos invita a hacer un viaje dedicado a ese verano eterno que es la infancia: la mezcla de inocencia y astucia, la búsqueda constante de nuevos desafíos y la inevitable confrontación con las realidades de la vida. La obra ha sido apreciada por generaciones por su representación vívida de la infancia, su humor atemporal y su capacidad para captar la esencia de la época.

Twain también dejó una marca indeleble en el género de la novela con su obra maestra Las aventuras de Huckleberry Finn, publicada en 1884. A través de las andanzas de Huck y Jim, un niño blanco y un esclavo en fuga, Twain aborda entre sus páginas temas cruciales como la esclavitud, la moralidad o la libertad. La narrativa, impregnada de la voz auténtica de Huck, nos sumerge en un viaje que va más allá de las aguas del Mississippi; es un viaje hacia la comprensión de la humanidad y la lucha por la verdad y la justicia. Hoy es reconocida como una de las grandes obras maestras de la literatura estadounidense, junto a Moby Dick, y una continuación indirecta de la novela anterior de Twain, Las aventuras de Tom Sawyer.

Además de sus novelas, las citas de Mark Twain son famosas por su agudeza, humor e ingenio, así como por su capacidad para reflexionar sobre la condición humana y la sociedad. Reflexiones que, a pesar de estar arraigadas en el contexto histórico de su tiempo, tienen un carácter universal, ya que siguen siendo relevantes y aplicables en diversas épocas y culturas. Una de sus observaciones más citadas es: «La vida sería infinitamente más feliz si pudiéramos nacer a la edad de ochenta y gradualmente llegar a los dieciocho». En estas palabras, Twain destila la ironía de la juventud y la sabiduría acumulada con el tiempo.

Otra de sus célebres citas nos invita a reflexionar sobre la verdad: 

«Nunca dejes que la verdad se interponga en el camino de una buena historia». 
Aquí, Twain nos recuerda la poderosa influencia de la narrativa y cómo a veces la verdad puede ceder terreno ante la magia de una historia bien contada.

Durante su vejez, la desgracia golpeó recurrentemente a Mark Twain, que vivió sus últimos años de vida en una profunda depresión provocada primero por la muerte de sus hijas y posteriormente por la de su esposa. El escritor participó en diversos proyectos, hasta que el 21 de abril de 1910 un ataque de corazón se llevó para siempre al genio que, con sus obras, se convirtió en un veraz cronista de la hipocresía y la crueldad humanas, aunque en muchas de ellas también dejó un resquicio para la bondad y la esperanza.


El amigo personal de Grant, Samuel Clemens (más conocido por su seudónimo Mark Twain), pronto se enteró de este acuerdo editorial y no pudo ocultar su desaprobación por el poco dinero que pensaba que Grant ganaría si aceptaba los términos de Century. Twain dejó todo y se apresuró a viajar a la ciudad de Nueva York desde su casa en Hartford, Connecticut. Cuando Twain entró en la casa de Grant en la calle 66, vio que el hijo mayor de Grant, Frederick, estaba revisando el contrato de Century una última vez antes de que su padre lo firmara. Twain recordó que Grant estaba a punto de coger su pluma cuando llegó el novelista. 

Twain intervino en la firma y pidió leer él mismo el contrato. Después de terminar su revisión, Twain declaró que la cláusula que otorgaba a Grant el 10% de todas las ventas era insultantemente baja y equivalía a explotar la terrible situación del ex presidente. Twain insistió en que podía conseguir un contrato de publicación mucho más favorable para Grant y lo presionó para que lo representara en nuevas negociaciones. Grant sentía una lealtad personal hacia los ejecutivos de Century y consideró deshonroso rescindir su contrato después de que se hubieran acordado todos los detalles y se hubieran redactado los documentos. Twain se exasperó y confesó que él mismo había obtenido condiciones mucho mejores de su propia editorial, la American Publishing Company.

Grant falleció la mañana del 23 de julio de 1885, pocos días después de terminar sus memorias. El libro se vendió en dos volúmenes en ese momento a través del sistema de suscripción propuesto por Twain. A pesar de los rumores creados por Adam Badeau, el libro se convirtió en un éxito de ventas instantáneo. Twain dijo que el libro era uno de los mejores escritos que había visto jamás. Charles Webster Publishing emitió un cheque por 200.000 dólares para Julia Dent Grant a principios de 1886. Fue el cheque de regalías más grande emitido hasta ese momento. Las memorias personales de Grant todavía se imprimen hoy en día y a menudo se consideran una de las mejores escritas jamás producidas por un expresidente.


GENIO

El genio, como el oro y las piedras preciosas,
se valora principalmente por su rareza.

Los genios son personas que escriben
poemas extraños, descabellados 
e incomprensibles con una facilidad asombrosa,
se emborrachan y duermen en la cuneta.

El genio eleva a su poseedor a esferas inefables
muy por encima del mundo vulgar y llena su alma
de un desprecio regio por las cosas 
groseras y sórdidas de la tierra.

Probablemente, por eso
la gente que tiene genio
no paga su pensión, por lo general.

Los genios son muy singulares.

Si ves a un joven que tiene el pelo desaliñado
y una mirada angustiada 
y que se viste de forma excéntrica,
puedes considerarlo un genio.

Si canta sobre la degeneración de un mundo
que corteja la opulencia vulgar
y descuida el cerebro,
sin duda es un genio.

Si es demasiado orgulloso para aceptar ayuda
y la rechaza con aire señorial
al mismo tiempo
que sabe que no puede ganarse 
la vida para salvar su vida,
es sin duda un genio.

Si se aferra a la poesía,
a pesar de que serrar madera le resulte más fácil,
es un verdadero genio.

Si desperdicia todas las oportunidades de la vida
y aplasta el afecto y la paciencia de sus amigos
y luego protesta con rimas enfermizas 
de su dura suerte y finalmente persiste,
a pesar de los buenos consejos de personas 
que tienen sentido pero no genio,
persiste en meterse en algún infame callejón sin salida
y morir entre harapos y suciedad,
es sin duda un genio.

Pero, por encima de todas las cosas,
plasmar hábilmente en verso 
los delirios incoherentes de la locura
y luego salir corriendo 
y emborracharse estrepitosamente
es la más segura de todas las señales de genio.

¡OH, SEÑOR, PADRE NUESTRO!

Oh Señor, nuestro padre,
Nuestros jóvenes patriotas, 
héroes de nuestros corazones,
Salgan a la batalla - ¡esté cerca de ellos!
Con ellos, en espíritu, también salimos
Desde la dulce paz de nuestros amados hogares 
Para herir al enemigo.

Oh Señor, nuestro Dios,
Ayúdanos a despedazar a sus soldados
En pedazos sangrientos con nuestros proyectiles;
Ayúdanos a cubrir sus campos sonrientes
Con las pálidas formas de sus patriotas muertos; 
Ayúdanos a ahogar el trueno de
los cañones Con los gritos de sus heridos,
Retorciéndose de dolor.

Ayúdanos a devastar sus humildes hogares
Con un huracán de fuego;
Ayúdanos a retorcer los corazones de sus
viudas Inofensivas con un dolor inútil; 
Ayúdanos a dejarlos sin techo,
con sus niños pequeños, para que vaguen 
sin amigos por los páramos de su tierra desolada,
en harapos, con hambre y sed,
jugando con las llamas del sol del verano
y los vientos helados del invierno,
agobiados en espíritu, desgastados por el trabajo,
implorándote el refugio de la tumba y negándotelo -

Por amor a nosotros que te adoramos, Señor,
arruina sus esperanzas,
arruina sus vidas,
prolonga su amarga peregrinación,
haz pesados ​​sus pasos,
riega su camino con sus lágrimas,
mancha la nieve blanca con la sangre
de sus pies heridos!

Lo pedimos con espíritu de amor -
A Él que es la fuente del amor,
Y que es el siempre fiel
Refugio y Amigo de todos los que están 
asediados y buscan Su ayuda con
corazones humildes y contritos.

Amén.


FRASES DE MARK TWIN

"La verdad es algo muy valioso. 
No se debería malgastar".
  • Nunca discutas con gente estúpida, te arrastrarán a su nivel y entonces te ganarán con la experiencia.
  • Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados.
  • El valor es resistencia al miedo, el dominio del miedo, no ausencia del miedo.
  • El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
  • Un hombre no puede estar cómodo sin su propia aprobación.
  • Siempre haz lo que es correcto. Gratificarás a la mitad de la humanidad y sorprenderás a la otra.
  • La peor soledad es no estar a gusto con uno mismo.
  • La mejor manera de animarte a ti mismo es tratar de animar a alguien más (Te animo para que me animes).
  • Mil excusas y ni una buena razón.
  • Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día que averiguas por qué.
  • Dejar de fumar es lo más fácil del mundo. Lo sé porque lo he hecho miles de veces.
  • Mis libros son el agua; las de los grandes genios son el vino. Todo el mundo bebe agua.

Había una vez un niño malo cuyo nombre era Jim. Si uno se para a observar se dará cuenta de que en los libros de cuentos ejemplares que se leen en clase de religión los niños malos casi siempre se llaman James. Era extraño que éste se llamara Jim, pero ¡qué le vamos a hacer si era de esta manera!

Otra característica peculiar de nuestro protagonista era que su madre no estuviese enferma, que no tuviese una progenitora devota y tísica que habría preferido yacer en su tumba y descansar por fin, de no ser por el gran amor que profesaba a su hijo, y por el temor de que, una vez se hubiese marchado, el mundo fuera cruel e insensible con él.

La mayoría de los niños malos de los libros de religión se llaman James, y tienen una madre enferma, que les enseña a rezar antes de acostarse, y los arrulla para que se duerman con su voz dulce y lastimera, y que al despedirse les da el beso de las buenas noches y se arrodilla al pie de la cabecera a sollozar. Pero en el caso de este muchacho las cosas eran diferentes: se llamaba Jim, y su mamá no estaba enferma, ni tenía tuberculosis ni nada por el estilo.

Por el contrario, la mujer era fuerte y muy poco religiosa; es más, no se preocupaba por Jim. Decía que si se partiera la nuca no se perdería gran cosa. Sólo conseguía acostarlo a base de coscorrones, y nunca le daba el beso de buenas noches, sino que, por el contrario, al salir de su habitación, le solía propinar un fuerte tirón de orejas.

Este niño malo robó una vez las llaves de la despensa, se metió a hurtadillas en ella, se comió toda la mermelada y rellenó el frasco con betún para que su madre no se diera cuenta de lo que había hecho; pero acto seguido… No, no se sintió mal, ni oyó una voz que le susurraba al oído: «¿Te parece bien hacerle eso a tu madre? ¿No crees que es pecado? ¿Adónde van los niños malos que devoran la mermelada de su querida madre?», ni tampoco se puso de rodillas y prometió no volver a hacer fechorías, ni siquiera se levantó, con el corazón aliviado, pletórico de dicha, ni fue a contarle a su madre su fechoría y a pedirle perdón, ni recibió su bendición acompañada de lágrimas de orgullo y de gratitud en los ojos. No; ese tipo de cosas les suceden a los niños malos de los libros; pero a Jim le pasó algo muy diferente: engulló la mermelada, y dijo, con su modo de expresarse, tan pérfido y vulgar, que estaba «de rechupete»; metió el betún, y se dijo que éste también estaría de rechupete, y muerto de risa pensó que cuando su madre se levantara y descubriera su travesura, iba a llorar de rabia. Y cuando, en efecto, la descubrió, aunque él hizo como que no sabía nada, ella le dio unos cuantos azotes con el cinturón, y fue él quien lloró. Todo lo que le pasaba a este niño era curioso… era diferente a lo que les ocurre a los niños malos de los libros.

Una vez se subió a un árbol, en la finca de Acorn, el granjero, a robar manzanas, y la rama no se partió, ni él se cayó, ni se rompió el brazo, ni el enorme chucho del granjero le destrozó la ropa, ni languideció en su lecho de enfermo durante varias semanas, ni se arrepintió, ni se volvió bueno. Oh, no; robó todas las manzanas que quiso y bajó sano y salvo; se quedó esperando al perro, y cuando éste lo atacó, le pegó un ladrillazo, ¡Qué extraño…! No sucede así en esos libros sentimentales, de lomos jaspeados e ilustraciones de hombres vestidos de chaqué, sombrero de copa y pantalones hasta las rodillas, y de mujeres con trajes modelo imperio, y que no se ponen aros en el miriñaque. Nada parecido a lo que sucede en la clase de religión.

Una vez le robó la navaja al profesor, y temiendo ser descubierto y castigado, se la metió en la capucha a George Wilson… el pobre hijo de la viuda Wilson, el niño sanote, el niñito bueno del pueblo, el que siempre obedecía a su madre, el que jamás decía una mentira, al que le encantaba estudiar y le fascinaban las clases dominicales de catecismo, Y cuando se le cayó la navaja de la gorra, y el pobre George agachó la cabeza y se sonrojó, como sintiéndose culpable, y el maestro ofendido lo acusó del robo, y cuando ya iba a dejar caer la vara de castigo sobre sus hombros temblorosos, no apareció de pronto, para pasmo de todos, un juez de paz con peluca blanca que dijera indignado: «No castigue usted a este noble muchacho… ¡Aquél es el taimado culpable!: pasaba yo junto a la puerta del colegio en el recreo, y aunque nadie me ha visto, he sido testigo del robo». Y, así, a Jim no lo reprendieron, ni el venerable juez les leyó un sermón a los compungidos colegiales, ni se llevó a George de la mano y dijo que tal muchacho merecía un premio, ni le pidió después que se fuera a vivir con él para que le barriera el despacho, le encendiera el fuego, hiciera sus recados, partiera leña, estudiara leyes, ayudara a su esposa en las tareas domésticas, empleara el resto del tiempo jugando, se ganara cuarenta centavos mensuales y fuera feliz. No; en los libros habría sucedido así, pero eso no le pasó a Jim. Ningún juez entrometido y vejestorio entró e intervino, de manera que George, el niño modelo, recibió su buena zurra, y Jim se alegró porque, como bien saben ustedes, detestaba a los niños buenos, y decía que éste era un imbécil. Tal era el grosero lenguaje de este niño malo y negligente.

Pero lo más extraño que le sucediera jamás a Jim fue que un domingo salió en un bote y no se ahogó; y que en otra ocasión en que se vio atrapado en una tormenta mientras pescaba, también en domingo, no le cayó un rayo. Vaya, vaya; podría uno ponerse a buscar en todos los libros de moral, desde ahora hasta las próximas Navidades, y jamás hallaría algo así. Oh, no; descubriría que indefectiblemente todo niño malo que sale a pasear en barca un domingo se ahoga, y que a todos cuantos les sorprende una tempestad, mientras se hallan pescando los domingos, indefectiblemente les cae un rayo. Los botes que son conducidos por niños malos siempre se vuelcan en domingo, y siempre hay tormentas cuando los chicos malos salen a pescar en sábado. No logro comprender cómo diablos se zafó este Jim. ¿Será que estaba hechizado? Sí…, ésa debe ser la razón.

Nada malo le pasaba. Llegó incluso al extremo de darle tabaco a un elefante del zoológico, y éste no le pegó en la cabeza con la trompa. Registró la despensa buscando licor de hierbabuena, y no se equivocó ni se tomó el ácido clorhídrico. Robó el arma de su padre y salió a cazar el sábado, y no se voló tres o cuatro dedos. Se enfadó y le pegó un puñetazo a su hermana pequeña en la sien, y ella no quedó herida, ni sufriendo durante muchos y muy largos días de verano, ni murió con tiernas palabras de perdón en los labios, que redoblaran la angustia del corazón roto del muchacho. Al contrario; la niña recuperó rápidamente su salud.

Al cabo del tiempo, Jim escapó y se hizo a la mar, y al volver no se encontró solo y triste en este mundo porque todos sus seres amados reposaran ya en el cementerio, y el hogar de su juventud estuviera en decadencia, cubierto de hiedra y completamente desvencijado. Oh, no; volvió a casa borracho como una cuba y lo primero que tuvo que hacer fue presentarse en comisaría.

Con el paso del tiempo se hizo mayor, se casó y tuvo una familia numerosa. Una noche los mató a todos con un hacha, y se volvió rico a base de estafas y fraudes. Hoy en día es el canalla más pérfido de su localidad natal, es universalmente respetado y pertenece al Consejo Municipal. Es fácil de ver que en los libros de religión jamás hubo un James malo con tan buena estrella como la de este pecador de Jim con su encantadora existencia.

La letra se le atribuye sin excesiva certeza a un hombre negro emancipado 
que la compuso en 1862 en Oklahoma.

Letra Original:

Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me home.
Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me, home.
I look over Jordan and what did I see comi’n for to carry me home.
A band of angels comi’n after me, comi’n for to carry me home.
If you get there before I do comi’n for to carry me home.
Tell all my friends I’m comi’n after too, comi’n for to carry me home.
Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me home.
Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me, home.

Traducción:

Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.
Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.
Miro hacia al río Jordán y ¿qué es lo que veo? que viene para llevarme a casa
Una banda de ángeles me siguen, que vienen para llevarme a casa.
Si llegas allí antes que yo, que viene para llevarme a casa,
Cuéntale a mis amigos que yo también estoy yendo, que viene para llevarme a casa.
Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.
Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.

Las Aventuras De Mark Twain (Subtitulos en Español) Película Completa
Esta película es una joya de la animación 
con la técnica de Clay-mation (Plastilina animada).

VER+:

The Adventures of Mark Twain (VOSE) 1944





El mejor hombre gana es una película estadounidense de drama histórico de 1948 dirigida por John Sturges y protagonizada por Edgar Buchanan, Anna Lee y Robert Shayne. Fue producida y distribuida por Columbia Pictures . Está basada en el cuento "La célebre rana saltarina del condado de Calaveras" de Mark Twain.

domingo, 6 de octubre de 2024

LIBROS "EL SENTIDO DE LA HISTORIA" y "EL SENTIDO DE LA VIDA": ASÍ COMIENZA LA EDAD DE ORO DE LA HUMANIDAD y "EL SENTIDO DE LA JUSTICIA": ATRACO EN NOMBRE DE LA LEY por RAFAEL PALACIOS


EL   SENTIDO  DE   LA 
HISTORIA

ASÍ COMIENZA LA EDAD 
DE ORO DE LA HUMANIDAD


George Orwell dejó dicho que “quien escribe el pasado, controla el presente y el futuro”. hasta que leas este libro no entenderás hasta qué punto el escritor inglés estaba en lo cierto. Arrancando en la revolución francesa, esta obra desmenuza las trampas colocadas en la historia oficial para que no comprendiéramos el origen de las guerras, las crisis económicas y el fenomenal vacío existencial del hombre moderno. 

El colapso de nuestra civilización, que prometen el paraíso a través de la tecnología, queda perfectamente explicado a la luz de una inmensa sucesiones de datos hasta ahora desconectados. Juntos y ordenados, estos datos en gran parte secretos conforman una visión de la historia con sentido, con significado, y nos llevan a la conspiración como la única manera de explicar los problemas que ha padecido el ser humano. La nueva ciencia de la "conspirología”. 
Como resultado, al leer esta obra todos los problemas que aquejan al ser humano moderno encuentran solución, bajo una única clave: unir los acontecimientos en base a la información censurada. Por eso, este monumental libro conecta la historia con el periodismo más actual: al conocer la historia real, el futuro aparece claro y diáfano.

EL SENTIDO DE LA HISTORIA POR KARL LÖWITH: "Ahora el mundo se asemeja a una almazara; es el momento del estrujamiento. Pero si eres alpechín, sales por la cloaca; si aceite, quedas en la zafra. Es necesario, pues, el estrujamiento. Fíjate en el alpechín; fíjate en el aceite. De vez en cuando se da en el mundo algún estrujamiento: por ejemplo, el hambre, la guerra, la escasez, el alza de precios, la pobreza, la mortalidad, el pillaje, la avaricia. Son los estrujamientos de los pobres, los sufrimientos de las ciudades; una y otra cosa estamos viendo. Fueron predichas como futuras y ahora vemos que son realidad. Hay hombres que en medio de estos estrujamientos murmuran y dicen: 
«¡Ved cómo abundan los males en los tiempos cristianos! ¡Cómo abundaban los bienes antes de ellos! Entonces no había tantos males». 
Este alpechín es resultado del estrujamiento, corre por las cloacas. Su boca es negra porque blasfema; no brilla. El aceite reluce. Hallas otro hombre que sufre también estrujamiento, la misma trilla que trilló al otro. ¿Acaso no es la misma trilla que le trilló a él? Habéis escuchado la voz del alpechín; escuchad la del aceite: «Gracias a Dios. Bendito sea su nombre. 
Todos estos males con los que nos trituras habían sido antedichos; estamos seguros de que llegarán también los bienes. Cuando nos enmendamos tanto nosotros como los malos, se cumple tu voluntad. Te conocemos como un padre que promete y como un padre que azota; edúcanos y danos la heredad que prometiste para el final. Bendecimos tu santo nombre, porque en ninguna circunstancia fuiste mentiroso. Todo lo has mostrado como lo habías prometido». En estas alabanzas que manan del estrujamiento corre el aceite hacia las zafras. Con todo, puesto que este entero mundo es una almazara, al que también se aplican como nueva semejanza las palabras: como el oro y la plata se acrisolan en el horno, así la tentación de la tribulación prueba a los justos, se pone también la semejanza del crisol del orífice. En el pequeño recipiente hay tres cosas: fuego, oro y paja. También en él contemplas la imagen del mundo entero: dentro de él se encuentra paja, oro y fuego. 
La paja se quema, el fuego arde y el oro se acrisola. Del mismo modo, en este mundo existen los justos, los malvados y la tribulación. El mundo escomo el crisol del orífice, los justos como el oro, los malvados como la paja, la tribulación como el fuego. ¿Acaso se purificaría el oro si no se quemase la paja? Acontece que los malvados se convierten en cenizas, pues cuando blasfeman y murmuran contra Dios se vuelven cenizas. Allí mismo el oro purificado —los justos que con paciencia soportan todas las molestias de este mundo y alaban a Dios en medio de sus tribulaciones—, el oro purificado —repito— pasa a los tesoros de Dios. Efectivamente, Dios tiene tesoros adonde enviar el oro purificado; tiene también basureros adonde arroja la paja convertida en ceniza. 
Una y otra cosa sale de este mundo. Tú considera qué eres, pues es preciso que venga el fuego. Si te halla siendo oro, te quitará la ganga; si te encuentra siendo paja, te quemará y te reducirá a cenizas. Elige qué ser, pues no podrás decir «me libraré del fuego». Ya estás dentro del crisol del orífice al que es preciso aplicar el fuego. De ninguna manera podrás estar sin fuego: una razón más por la que te es necesario estar en él". (SERMÓN 113 A (=Denis 24) Traductor: Pío de Luis Vizcaíno, OSA El rico epulón y el pobre Lázaro).


JAQUE MATE AL MAL

Introducción

La idea de escribir este libro de sabiduría, en unos tiempos tan poco dados a la reflexión, llegó a mí un día con una fuerza tal que tuve que salir a pasear para asimilar la envergadura del nuevo proyecto en el que me iba a embarcar. Una emoción tan grande, que me dispuse a cruzar la calle sin atender a que el semáforo todavía estaba a punto de cambiar de verde a rojo cuando, una milésima de segundo antes de poner mi primer pie en la vía, una persona que esperaba conmigo en el paso de cebra me hizo una seña de que un autobús venía a toda prisa, por el carril por el que no está autorizado a circular… Esa seña hizo que me detuviera, que me detuviera justo a tiempo de que el autobús silbara su viento a unos centímetros de mi cara. Una milésima de segundo de retraso o la inexistencia de ese buen samaritano y el espejo retrovisor del autobús me hubiera reventado, literalmente, la cara.

Fue esa señal de un desconocido, tan extraña en una ciudad que camina tan deprisa como Madrid, la que me salvó la vida y, por tanto, la que hizo posible que hoy puedas leer este libro. Recuperado el pulso de mi corazón apenas di unos pasos en la dirección que pretendía, y convenciéndome a mí mismo que nada importante había en realidad ocurrido, me crucé con un hombre que me abordó, impetuoso, de la siguiente manera: -Tú no me conoces, pero yo a ti te conozco de tus vídeos. Iba en el autobús: por poco te atropellamos. Lo he visto todo desde el autobús. ¡De menuda te has librado! Por si no me había dado perfecta cuenta de lo que acababa de suceder, este seguidor confirmó que aquella mañana, como si tal cosa, tenía que dar gracias de no estar muerto… o en el hospital. ¡Ya es casualidad que uno de mis seguidores fuera en el autobús que a punto estuvo de quitarme la vida! O sea, que este libro es posible gracias a que ha habido un ángel que quería que lo hiciera, como me lo dejó bien claro mi propio seguidor. Algo así como un año después, y en medio de muchas otras batallas y un proceso de filtrado de sentencias, terminé de recopilar las 365 que estás a punto de leer. El momento en el que comenzamos el proceso de publicación del libro no puede ser más contrario al espíritu que preside este libro: una serie de consejos y principios morales para derrotar el Mal.

Cuando escribo estas líneas nos encontramos en medio del golpe de estado mundial conocido como el ataque bioterrorista del Covid-19, que nos mantiene secuestrados desde hace ya dos meses y medio, con la gente caminando por la calle, como autómatas, con mascarillas, y con la amenaza de que nuestras vidas no volverán a conocer la libertad, bajo el tiránico lema de la “Nueva Normalidad”. Parece pues que el Mal ha derrotado al Bien y, sin embargo, aquí se yergue esta obra que promete ofrecer las claves para que el Mal nunca más se vuelva a apoderar de los seres humanos. El objetivo de esta obra es llegar a la esencia de los principios y los valores que son constitutivos del Bien, en apenas unas pocas líneas, de manera que se conviertan en “memes” de fácil transmisión y ayuden a desatascar la perdida civilización en la que vivimos, sobre unos sólidos cimientos al alcance de la gente común, al contrario de los abstrusos presupuestos ideológicos que dominan hoy día la política, la justicia, la ciencia, la salud y la cultura, por poner sólo algunos de los ámbitos más influyentes.

Toda esta exposición se erige sobre la existencia de un Orden Natural, que no sólo mueve en un orden perfecto el Cosmos sino que también gobierna nuestro planeta, a través de la Naturaleza y la Energía que todo lo mueve: cuando “algo” se descoloca de su orden natural, algo se recoloca en otro lugar como compensación de ese orden perfecto, en lo que he dado en denominar “la simetría causal”, y que afecta a la psicología, la sociología, los valores y principios del ser humano, lo que prueba la existencia de ese orden natural que llamamos Dios.

De alguna manera, estas 365 sentencias son la destilación de la investigación y el pensamiento que ido cosechando a lo largo de estos últimos 20 años y que culminó en la publicación de 15 libros a lo largo de este siglo XXI, miles de noticias y cientos de vídeos, conferencias y entrevistas, así como mi propia experiencia durante los 50 años que he vivido cuando he redactado este libro. Así pues, este es un libro de filosofía, pero de filosofía de la calle, de filosofía de la vida, que nace del enfrentamiento directo con el Mal, hasta el punto de lograr desmenuzar todas y cada una de sus estrategias, tácticas y técnicas, una de cuyas más exitosas es el travestismo, la imitación y la disimulación para aparentar ser el Bien.

Ojalá que cuando este libro llegue a tus manos la rebelión se haya abierto paso de entre los negros nubarrones que ciernen a la Humanidad. Entonces, será el momento de reconstruir la sociedad humana y, por tanto, momento óptimo para que este libro sea conocido. Que lo disfrutes.
 
Este libro contiene las claves para entender por qué el ser humano soporta tal grado de injusticia, en nombre de la Ley. En todo el mundo vemos cómo, día tras día, los expedientes de casos en los que se deberían juzgar las más importantes malversaciones de gastos en el propio estado se amontonan en los juzgados sin que la justicia intervenga y en asuntos gravísimos relacionados con la integridad de la infancia los jueces se inhiben cuando los acusados pertenecen a la élite del sistema democrático. Las evidencias son irrefutables: padecemos una corrupción en la administración de justicia de tal magnitud que me ha decidido a escribir un libro sobre este valor y, específicamente, por la trayectoria que llevó al ser humano a tal grado de degradación. 
El libro que estás a punto de leer nace del intento por explicar la Historia del Ser Humano bajo las premisas con las que encontré el sentido de la modernidad en El Sentido de la Historia: los ataques de bandera falsa, la usura/dinero-deuda y el ocultamiento del conocimiento, a las que añado en esta obra la batalla entre el derecho natural y el derecho positivo y la influencia de las creencias religiosas y ocultistas para determinar quién tiene derecho a emitir la moneda, convencido de que la relación entre "dinero, dios y ley” es vital para entender el sentido que ha operado la noción de Justicia.

EL COMIENZO DE LA EDAD DE ORO:
RAFAPAL EXPLICA EL SENTIDO DE LA HISTORIA EN EL MOMENTO PRESENTE

La intrahistoria, los hechos ocultos del devenir histórico desde la Revolución Francesa hasta nuestros días, dirigidos por una élite que a través de un proceso de ocultación de la Verdad, ha desarrollado un proyecto para robar el alma de la Humanidad, instalando un falso progreso que nos ha llevado a una era de oscuridad, a una guerra entre el Bien y el Mal. Sin embargo, el progresivo despertar de la Humanidad está marcando el comienzo de una EDAD DE ORO, donde triunfará el BIEN.