EL Rincón de Yanka: ANIMACIÓN

inicio














Mostrando entradas con la etiqueta ANIMACIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANIMACIÓN. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de noviembre de 2025

PELÍCULA DE ANIMACIÓN "LA TORTUGA ROJA" (La tortue rouge, 2016): UN POEMA VISUAL DE UN HOMBRE SOLO


LA  TORTUGA  ROJA
El director holandés Michael Dudok de Wit, galardonado con un Oscar al mejor cortometraje de animación ‘Father & Daughter’, estrena de la mano del estudio Ghibi, productor de ‘El viaje de Chihiro’ y ‘Mi vecino Totoro’, ‘La tortuga roja’. Una minimalista obra de arte que no necesita diálogos para emocionar al espectador.
Frente al bullicio de lo urbano, de las carreras histéricas de los salary-man (trabajador asalariado estilo japonés)  y los atestados metros tokiotas, está la calma de los campos de arroz, las lluvias de los entornos rurales, el té en un tatami o la contemplación de los cerezos en flor. Es esta temporalidad laxa, que se diluye, la que nos asombra por exótica y nos maravilla desde la mirada occidental.

‘La tortuga roja’ es también la epifanía de un náufrago que en realidad es el ser humano: nuestro instinto es el salvajismo frente al entorno natural, la dominación de lo ingobernable, y el fatal desenlace ante lo que no podemos controlar. Nuestro náufrago, llegado a una isla en la que nada no hay nada más allá de plantas y otros animales, termina habituandose a una nueva forma de existencia, donde no necesita oprimir lo que le rodea, sino que convive con ello.

La tortuga se nos aparece como toda una alegoría del tiempo y de la vida, como la representación de la calma perdida, de la anhelada pausa que nos desconcierta al principio y nos procura otra existencia cuando la asumimos. Y la mujer que nace del caparazón muerto es el símbolo definitivo de la comunión entre el ser humano, que ya no es invasivo, y la naturaleza.

La formación de una familia que es capaz de convivir y criar a un hijo en armonía con el entorno es un nuevo triunfo en la representación de la coexistencia del ser humano como parte de un esquema natural del que es una pieza más. El propio hijo, que crece y busca tras la ternura inicial de su figura nuevos mundos por explorar, se convierte en signo de la asunción de la irrevocable pérdida.

Ante la marcha del joven, los padres envejecen. El náufrago, ahora un viejo feliz, va a morir al mar, a donde vuelve la mujer que fue tortuga y recupera su forma original. Así, se culmina un círculo fraguado durante todo el largometraje, que mantiene en la película la aspiración de mostrar la existencia y la convivencia con el medio natural como la metáfora de un naufragio.

Un náufrago queda atrapado en una isla desierta, rodeado de aves, cangrejos cotillas y otra serie de animales marinos. Tras varios intentos fallidos de huir de la isla, tendrá que lidiar con las dificultades que la naturaleza le pone y con una tortuga roja que se cruzará en su camino y le cambiará la vida para siempre.
‘La tortuga roja’, con la más sencilla forma de animación y con tan solo los sonidos de la naturaleza y una pieza musical (por Laurent Pérez del Mar) que consigue mezclarse con ellos de manera magistral, pone los pelos de punta al espectador desde el comienzo de la cinta hasta el último segundo. Visualmente es una maravilla, la gama cromática cuidadosamente escogida consigue reflejar perfectamente las sensaciones del náufrago en esa preciosa pero solitaria isla tropical.

La película trata del ser humano y del ser humano con la naturaleza. De la superación de uno mismo, de los miedos y de las dificultades de la vida. Trata del más puro y sencillo amor y de cómo este cambia a las personas. Del ciclo de la vida de un ser humano y de que este no sería posible sin una absoluta conexión con la naturaleza y con todo lo que en ella ocurre.
Esta peculiar obra de animación consigue reflejar lo pequeño e impotente que es el ser humano frente a la naturaleza, pero a la vez consigue hacer sentir ternura, amor, añoranza y desaliento ante la vida.
En conclusión, ‘La tortuga roja’ es un pequeño poema visual y sonoro que mediante una extraña historia entre un náufrago y una tortuga sin ni un solo diálogo consigue hacer reflexionar sobre la naturaleza humana.

Con el rugido de un mar embravecido cuyas olas parecen tragarse en su furia al propio espectador, La tortuga roja (La tortue rouge, Michaël Dudok de Wit, 2016) comienza con una sinfonía sobrecogedora en la que contemplamos atónitos cómo entre las montañas de agua de continuo cambiantes se debate un hombre. Entrevemos también en un instante su barca destrozada. El océano en todo su poder y esplendor resonando y reverberando en nuestros oídos y desbordando nuestra mirada. 

El título del filme dejará paso en una previsible elipsis al náufrago tumbado en la playa de lo que pronto descubriremos que es una pequeña isla, una enorme roca circundada por el bosque y las arenas de su playa. El protagonista no tardará en conocer los contornos de su prisión y saboreará el dolor de la soledad más extrema, pero también sacará todas las fuerzas de su interior para aprender a construir una balsa y así poder huir. Una y otra vez lo intentará, en cada ocasión montando con palos de bambú una balsa de mayor tamaño, y una y otra vez verá sus esfuerzos anulados por la misteriosa intervención de un animal que bajo el agua golpea y destruye sus embarcaciones. 

Dudok de Wit entremezcla detalles de humor con la despiadada lucha por la supervivencia con un cuidado, una atención al detalle y una elegancia narrativa admirables. El tono medido y perfecto de la película nos sumerge en su fantasía y su poesía ínfima compuesta de pequeños gestos, miradas y actos crea una música que impregna cada escena de una emoción intensa. El náufrago solitario tendrá sueños de gran viveza que expresarán en algún momento lo más profundo de sus pensamientos y deseos, de modo que cuando lo increíble y lo fantástico se implanten de verdad en el relato ni él ni los espectadores tardarán en aceptar lo imposible como algo real. 

En estas ensoñaciones tomarán forma tanto su anhelo de escapar, de liberación, como la evanescente belleza del mundo perdido en forma de un cuarteto de músicos que interpretan una melodía clásica en el entorno solitario de la playa. La monotonía de los días solo es rota por sus esfuerzos en la construcción de las balsas con las que se ilusiona en su deseo de huir. 

La soledad y el aislamiento se transmiten con una fuerza incontenible que devendrán en un gesto cruel hacia ese animal que ha hecho inútiles sus esfuerzos por abandonar la isla. Y su despiadado proceder tendrá como respuesta el más sublime acto de comprensión y compasión: 
ese hombre abandonado por el destino ya nunca más estará solo. El relato se impregna así de una atmósfera poética y fantástica que en ningún momento entrará en conflicto con la realidad cotidiana de la isla. Lo increíble deviene posible y cotidiano con una naturalidad sobrecogedora.

De forma contenida, como si nos susurrara el viento o nos cantara una invisible ave extraña y exótica, La tortuga roja se desarrolla entre el asombro continuo por su belleza y la sencillez incontenible de sus formas. Elipsis admirables que hacen sentir el paso del tiempo con una poderosa elegancia encumbran el relato transformándolo en una metáfora de la vida, allí donde el hombre nace, vive, buscará el sentido a su existencia y culminará con la muerte. Una madre que con su mano cubre la de su hijo dándole protección, pero que este apartará para tomar entre la suya la de ella: 

ahora le corresponde a él tomar su lugar, ser la persona que, asumiendo el relevo vital y natural, cuidará de quien durante su infancia lo ayudó a crecer y convertirse en quien es. Miradas y gestos que explican más que todas las palabras del mundo, la de ese hijo que posa sus ojos en sus padres y no necesita más para hacerles entender que ha llegado el momento de marchar, de emprender por sí mismo el aprendizaje de la vida. 

El sonido de la naturaleza, calmada y violenta, hermosa y aterradora, es la música de fondo de una historia que crece a cada plano utilizando los elementos narrativos más esenciales, aquellos que nos conforman como seres humanos capaces de amar y de entregar nuestras vidas a aquellos que amamos. Y también de cómo pueden hacerlo con la misma pasión y fuerza cada animal, cada caña de bambú y cada hoja arrastrada por el vendaval como una sinfonía donde la humanidad pareciera no estar solo conformada por nosotros: de cómo el amor y el perdón no son cualidades exclusivas de los hombres.

LA TORTUGA ROJA | Tráiler Oficial Español | HD




miércoles, 26 de febrero de 2025

SAMUEL LANGHORNE CLEMENS MÁS CONOCIDO COMO MARK TWAIN: EL HOMBRE QUE SIEMPRE FUE UN NIÑO: LAS AVENTURAS DE MARK TWAIN

Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain*, ha pasado a la historia de la literatura gracias al ingenio, humor y picardía que destila su obra. A menudo considerado el Dickens estadounidense, Twain fue periodista, tipógrafo, escritor y, sobre todo, un aventurero incansable. Su sed de aventuras lo llevó en un largo periplo lleno de experiencias: fue aprendiz de piloto, buscó fortuna en las minas de plata, recorrió el mundo dando conferencias y fue nombrado doctor honoris causa por la universidad de Oxford. Todo ello lo inspiró para empezar a escribir pequeños cuadernos de viaje que publicaba en la prensa. Se calcula que llegó a escribir más de 500 obras, entre las que destacan _Las aventuras de Huckelberry Finn_ y _Las aventuras de Tom Sawyer_: dos novelas en las que Twain evoca una infancia inocente y feliz, en la que brillan la ilusión y la rebeldía que preceden a la edad adulta. Mark Twain nació durante una de las apariciones del cometa Halley, y predijo que “se marcharía con él”. Efectivamente, el autor nos dejó el 21 de abril de 1910, a la estela de una nueva visita del cometa. ‍
* Fue en 1863 cuando empezó a firmar sus obras bajo el pseudónimo de Mark Twain, nombre que hace referencia a una expresión típica en los cantos de trabajo del río Mississippi, y que significa «dos brazas de profundidad», es decir, el calado mínimo necesario para la buena navegación.


Twain dejó una huella imborrable en la literatura estadounidense gracias a su destreza para capturar la esencia de la vida cotidiana y destilar verdades universales. En sus palabras, encontramos no solo humor y entretenimiento, sino también una profunda sabiduría que perdura a través del tiempo.
Uno de los aspectos más destacados de la obra de Twain es su capacidad para explorar la dualidad humana. En Las aventuras de Tom Sawyer, su famosa novela semiautobiográfica publicada por primera vez en 1876, nos presenta a Tom, un niño aventurero con un corazón inquieto y una curiosidad insaciable. A través de las travesuras y desafíos de Tom, Twain nos invita a hacer un viaje dedicado a ese verano eterno que es la infancia: la mezcla de inocencia y astucia, la búsqueda constante de nuevos desafíos y la inevitable confrontación con las realidades de la vida. La obra ha sido apreciada por generaciones por su representación vívida de la infancia, su humor atemporal y su capacidad para captar la esencia de la época.

Twain también dejó una marca indeleble en el género de la novela con su obra maestra Las aventuras de Huckleberry Finn, publicada en 1884. A través de las andanzas de Huck y Jim, un niño blanco y un esclavo en fuga, Twain aborda entre sus páginas temas cruciales como la esclavitud, la moralidad o la libertad. La narrativa, impregnada de la voz auténtica de Huck, nos sumerge en un viaje que va más allá de las aguas del Mississippi; es un viaje hacia la comprensión de la humanidad y la lucha por la verdad y la justicia. Hoy es reconocida como una de las grandes obras maestras de la literatura estadounidense, junto a Moby Dick, y una continuación indirecta de la novela anterior de Twain, Las aventuras de Tom Sawyer.

Además de sus novelas, las citas de Mark Twain son famosas por su agudeza, humor e ingenio, así como por su capacidad para reflexionar sobre la condición humana y la sociedad. Reflexiones que, a pesar de estar arraigadas en el contexto histórico de su tiempo, tienen un carácter universal, ya que siguen siendo relevantes y aplicables en diversas épocas y culturas. Una de sus observaciones más citadas es: «La vida sería infinitamente más feliz si pudiéramos nacer a la edad de ochenta y gradualmente llegar a los dieciocho». En estas palabras, Twain destila la ironía de la juventud y la sabiduría acumulada con el tiempo.

Otra de sus célebres citas nos invita a reflexionar sobre la verdad: 

«Nunca dejes que la verdad se interponga en el camino de una buena historia». 
Aquí, Twain nos recuerda la poderosa influencia de la narrativa y cómo a veces la verdad puede ceder terreno ante la magia de una historia bien contada.

Durante su vejez, la desgracia golpeó recurrentemente a Mark Twain, que vivió sus últimos años de vida en una profunda depresión provocada primero por la muerte de sus hijas y posteriormente por la de su esposa. El escritor participó en diversos proyectos, hasta que el 21 de abril de 1910 un ataque de corazón se llevó para siempre al genio que, con sus obras, se convirtió en un veraz cronista de la hipocresía y la crueldad humanas, aunque en muchas de ellas también dejó un resquicio para la bondad y la esperanza.


El amigo personal de Grant, Samuel Clemens (más conocido por su seudónimo Mark Twain), pronto se enteró de este acuerdo editorial y no pudo ocultar su desaprobación por el poco dinero que pensaba que Grant ganaría si aceptaba los términos de Century. Twain dejó todo y se apresuró a viajar a la ciudad de Nueva York desde su casa en Hartford, Connecticut. Cuando Twain entró en la casa de Grant en la calle 66, vio que el hijo mayor de Grant, Frederick, estaba revisando el contrato de Century una última vez antes de que su padre lo firmara. Twain recordó que Grant estaba a punto de coger su pluma cuando llegó el novelista. 

Twain intervino en la firma y pidió leer él mismo el contrato. Después de terminar su revisión, Twain declaró que la cláusula que otorgaba a Grant el 10% de todas las ventas era insultantemente baja y equivalía a explotar la terrible situación del ex presidente. Twain insistió en que podía conseguir un contrato de publicación mucho más favorable para Grant y lo presionó para que lo representara en nuevas negociaciones. Grant sentía una lealtad personal hacia los ejecutivos de Century y consideró deshonroso rescindir su contrato después de que se hubieran acordado todos los detalles y se hubieran redactado los documentos. Twain se exasperó y confesó que él mismo había obtenido condiciones mucho mejores de su propia editorial, la American Publishing Company.

Grant falleció la mañana del 23 de julio de 1885, pocos días después de terminar sus memorias. El libro se vendió en dos volúmenes en ese momento a través del sistema de suscripción propuesto por Twain. A pesar de los rumores creados por Adam Badeau, el libro se convirtió en un éxito de ventas instantáneo. Twain dijo que el libro era uno de los mejores escritos que había visto jamás. Charles Webster Publishing emitió un cheque por 200.000 dólares para Julia Dent Grant a principios de 1886. Fue el cheque de regalías más grande emitido hasta ese momento. Las memorias personales de Grant todavía se imprimen hoy en día y a menudo se consideran una de las mejores escritas jamás producidas por un expresidente.


GENIO

El genio, como el oro y las piedras preciosas,
se valora principalmente por su rareza.

Los genios son personas que escriben
poemas extraños, descabellados 
e incomprensibles con una facilidad asombrosa,
se emborrachan y duermen en la cuneta.

El genio eleva a su poseedor a esferas inefables
muy por encima del mundo vulgar y llena su alma
de un desprecio regio por las cosas 
groseras y sórdidas de la tierra.

Probablemente, por eso
la gente que tiene genio
no paga su pensión, por lo general.

Los genios son muy singulares.

Si ves a un joven que tiene el pelo desaliñado
y una mirada angustiada 
y que se viste de forma excéntrica,
puedes considerarlo un genio.

Si canta sobre la degeneración de un mundo
que corteja la opulencia vulgar
y descuida el cerebro,
sin duda es un genio.

Si es demasiado orgulloso para aceptar ayuda
y la rechaza con aire señorial
al mismo tiempo
que sabe que no puede ganarse 
la vida para salvar su vida,
es sin duda un genio.

Si se aferra a la poesía,
a pesar de que serrar madera le resulte más fácil,
es un verdadero genio.

Si desperdicia todas las oportunidades de la vida
y aplasta el afecto y la paciencia de sus amigos
y luego protesta con rimas enfermizas 
de su dura suerte y finalmente persiste,
a pesar de los buenos consejos de personas 
que tienen sentido pero no genio,
persiste en meterse en algún infame callejón sin salida
y morir entre harapos y suciedad,
es sin duda un genio.

Pero, por encima de todas las cosas,
plasmar hábilmente en verso 
los delirios incoherentes de la locura
y luego salir corriendo 
y emborracharse estrepitosamente
es la más segura de todas las señales de genio.

¡OH, SEÑOR, PADRE NUESTRO!

Oh Señor, nuestro padre,
Nuestros jóvenes patriotas, 
héroes de nuestros corazones,
Salgan a la batalla - ¡esté cerca de ellos!
Con ellos, en espíritu, también salimos
Desde la dulce paz de nuestros amados hogares 
Para herir al enemigo.

Oh Señor, nuestro Dios,
Ayúdanos a despedazar a sus soldados
En pedazos sangrientos con nuestros proyectiles;
Ayúdanos a cubrir sus campos sonrientes
Con las pálidas formas de sus patriotas muertos; 
Ayúdanos a ahogar el trueno de
los cañones Con los gritos de sus heridos,
Retorciéndose de dolor.

Ayúdanos a devastar sus humildes hogares
Con un huracán de fuego;
Ayúdanos a retorcer los corazones de sus
viudas Inofensivas con un dolor inútil; 
Ayúdanos a dejarlos sin techo,
con sus niños pequeños, para que vaguen 
sin amigos por los páramos de su tierra desolada,
en harapos, con hambre y sed,
jugando con las llamas del sol del verano
y los vientos helados del invierno,
agobiados en espíritu, desgastados por el trabajo,
implorándote el refugio de la tumba y negándotelo -

Por amor a nosotros que te adoramos, Señor,
arruina sus esperanzas,
arruina sus vidas,
prolonga su amarga peregrinación,
haz pesados ​​sus pasos,
riega su camino con sus lágrimas,
mancha la nieve blanca con la sangre
de sus pies heridos!

Lo pedimos con espíritu de amor -
A Él que es la fuente del amor,
Y que es el siempre fiel
Refugio y Amigo de todos los que están 
asediados y buscan Su ayuda con
corazones humildes y contritos.

Amén.


FRASES DE MARK TWIN

"La verdad es algo muy valioso. 
No se debería malgastar".
  • Nunca discutas con gente estúpida, te arrastrarán a su nivel y entonces te ganarán con la experiencia.
  • Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados.
  • El valor es resistencia al miedo, el dominio del miedo, no ausencia del miedo.
  • El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
  • Un hombre no puede estar cómodo sin su propia aprobación.
  • Siempre haz lo que es correcto. Gratificarás a la mitad de la humanidad y sorprenderás a la otra.
  • La peor soledad es no estar a gusto con uno mismo.
  • La mejor manera de animarte a ti mismo es tratar de animar a alguien más (Te animo para que me animes).
  • Mil excusas y ni una buena razón.
  • Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día que averiguas por qué.
  • Dejar de fumar es lo más fácil del mundo. Lo sé porque lo he hecho miles de veces.
  • Mis libros son el agua; las de los grandes genios son el vino. Todo el mundo bebe agua.

Había una vez un niño malo cuyo nombre era Jim. Si uno se para a observar se dará cuenta de que en los libros de cuentos ejemplares que se leen en clase de religión los niños malos casi siempre se llaman James. Era extraño que éste se llamara Jim, pero ¡qué le vamos a hacer si era de esta manera!

Otra característica peculiar de nuestro protagonista era que su madre no estuviese enferma, que no tuviese una progenitora devota y tísica que habría preferido yacer en su tumba y descansar por fin, de no ser por el gran amor que profesaba a su hijo, y por el temor de que, una vez se hubiese marchado, el mundo fuera cruel e insensible con él.

La mayoría de los niños malos de los libros de religión se llaman James, y tienen una madre enferma, que les enseña a rezar antes de acostarse, y los arrulla para que se duerman con su voz dulce y lastimera, y que al despedirse les da el beso de las buenas noches y se arrodilla al pie de la cabecera a sollozar. Pero en el caso de este muchacho las cosas eran diferentes: se llamaba Jim, y su mamá no estaba enferma, ni tenía tuberculosis ni nada por el estilo.

Por el contrario, la mujer era fuerte y muy poco religiosa; es más, no se preocupaba por Jim. Decía que si se partiera la nuca no se perdería gran cosa. Sólo conseguía acostarlo a base de coscorrones, y nunca le daba el beso de buenas noches, sino que, por el contrario, al salir de su habitación, le solía propinar un fuerte tirón de orejas.

Este niño malo robó una vez las llaves de la despensa, se metió a hurtadillas en ella, se comió toda la mermelada y rellenó el frasco con betún para que su madre no se diera cuenta de lo que había hecho; pero acto seguido… No, no se sintió mal, ni oyó una voz que le susurraba al oído: «¿Te parece bien hacerle eso a tu madre? ¿No crees que es pecado? ¿Adónde van los niños malos que devoran la mermelada de su querida madre?», ni tampoco se puso de rodillas y prometió no volver a hacer fechorías, ni siquiera se levantó, con el corazón aliviado, pletórico de dicha, ni fue a contarle a su madre su fechoría y a pedirle perdón, ni recibió su bendición acompañada de lágrimas de orgullo y de gratitud en los ojos. No; ese tipo de cosas les suceden a los niños malos de los libros; pero a Jim le pasó algo muy diferente: engulló la mermelada, y dijo, con su modo de expresarse, tan pérfido y vulgar, que estaba «de rechupete»; metió el betún, y se dijo que éste también estaría de rechupete, y muerto de risa pensó que cuando su madre se levantara y descubriera su travesura, iba a llorar de rabia. Y cuando, en efecto, la descubrió, aunque él hizo como que no sabía nada, ella le dio unos cuantos azotes con el cinturón, y fue él quien lloró. Todo lo que le pasaba a este niño era curioso… era diferente a lo que les ocurre a los niños malos de los libros.

Una vez se subió a un árbol, en la finca de Acorn, el granjero, a robar manzanas, y la rama no se partió, ni él se cayó, ni se rompió el brazo, ni el enorme chucho del granjero le destrozó la ropa, ni languideció en su lecho de enfermo durante varias semanas, ni se arrepintió, ni se volvió bueno. Oh, no; robó todas las manzanas que quiso y bajó sano y salvo; se quedó esperando al perro, y cuando éste lo atacó, le pegó un ladrillazo, ¡Qué extraño…! No sucede así en esos libros sentimentales, de lomos jaspeados e ilustraciones de hombres vestidos de chaqué, sombrero de copa y pantalones hasta las rodillas, y de mujeres con trajes modelo imperio, y que no se ponen aros en el miriñaque. Nada parecido a lo que sucede en la clase de religión.

Una vez le robó la navaja al profesor, y temiendo ser descubierto y castigado, se la metió en la capucha a George Wilson… el pobre hijo de la viuda Wilson, el niño sanote, el niñito bueno del pueblo, el que siempre obedecía a su madre, el que jamás decía una mentira, al que le encantaba estudiar y le fascinaban las clases dominicales de catecismo, Y cuando se le cayó la navaja de la gorra, y el pobre George agachó la cabeza y se sonrojó, como sintiéndose culpable, y el maestro ofendido lo acusó del robo, y cuando ya iba a dejar caer la vara de castigo sobre sus hombros temblorosos, no apareció de pronto, para pasmo de todos, un juez de paz con peluca blanca que dijera indignado: «No castigue usted a este noble muchacho… ¡Aquél es el taimado culpable!: pasaba yo junto a la puerta del colegio en el recreo, y aunque nadie me ha visto, he sido testigo del robo». Y, así, a Jim no lo reprendieron, ni el venerable juez les leyó un sermón a los compungidos colegiales, ni se llevó a George de la mano y dijo que tal muchacho merecía un premio, ni le pidió después que se fuera a vivir con él para que le barriera el despacho, le encendiera el fuego, hiciera sus recados, partiera leña, estudiara leyes, ayudara a su esposa en las tareas domésticas, empleara el resto del tiempo jugando, se ganara cuarenta centavos mensuales y fuera feliz. No; en los libros habría sucedido así, pero eso no le pasó a Jim. Ningún juez entrometido y vejestorio entró e intervino, de manera que George, el niño modelo, recibió su buena zurra, y Jim se alegró porque, como bien saben ustedes, detestaba a los niños buenos, y decía que éste era un imbécil. Tal era el grosero lenguaje de este niño malo y negligente.

Pero lo más extraño que le sucediera jamás a Jim fue que un domingo salió en un bote y no se ahogó; y que en otra ocasión en que se vio atrapado en una tormenta mientras pescaba, también en domingo, no le cayó un rayo. Vaya, vaya; podría uno ponerse a buscar en todos los libros de moral, desde ahora hasta las próximas Navidades, y jamás hallaría algo así. Oh, no; descubriría que indefectiblemente todo niño malo que sale a pasear en barca un domingo se ahoga, y que a todos cuantos les sorprende una tempestad, mientras se hallan pescando los domingos, indefectiblemente les cae un rayo. Los botes que son conducidos por niños malos siempre se vuelcan en domingo, y siempre hay tormentas cuando los chicos malos salen a pescar en sábado. No logro comprender cómo diablos se zafó este Jim. ¿Será que estaba hechizado? Sí…, ésa debe ser la razón.

Nada malo le pasaba. Llegó incluso al extremo de darle tabaco a un elefante del zoológico, y éste no le pegó en la cabeza con la trompa. Registró la despensa buscando licor de hierbabuena, y no se equivocó ni se tomó el ácido clorhídrico. Robó el arma de su padre y salió a cazar el sábado, y no se voló tres o cuatro dedos. Se enfadó y le pegó un puñetazo a su hermana pequeña en la sien, y ella no quedó herida, ni sufriendo durante muchos y muy largos días de verano, ni murió con tiernas palabras de perdón en los labios, que redoblaran la angustia del corazón roto del muchacho. Al contrario; la niña recuperó rápidamente su salud.

Al cabo del tiempo, Jim escapó y se hizo a la mar, y al volver no se encontró solo y triste en este mundo porque todos sus seres amados reposaran ya en el cementerio, y el hogar de su juventud estuviera en decadencia, cubierto de hiedra y completamente desvencijado. Oh, no; volvió a casa borracho como una cuba y lo primero que tuvo que hacer fue presentarse en comisaría.

Con el paso del tiempo se hizo mayor, se casó y tuvo una familia numerosa. Una noche los mató a todos con un hacha, y se volvió rico a base de estafas y fraudes. Hoy en día es el canalla más pérfido de su localidad natal, es universalmente respetado y pertenece al Consejo Municipal. Es fácil de ver que en los libros de religión jamás hubo un James malo con tan buena estrella como la de este pecador de Jim con su encantadora existencia.

La letra se le atribuye sin excesiva certeza a un hombre negro emancipado 
que la compuso en 1862 en Oklahoma.

Letra Original:

Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me home.
Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me, home.
I look over Jordan and what did I see comi’n for to carry me home.
A band of angels comi’n after me, comi’n for to carry me home.
If you get there before I do comi’n for to carry me home.
Tell all my friends I’m comi’n after too, comi’n for to carry me home.
Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me home.
Swing low, sweet chariot comin’ for to carry me, home.

Traducción:

Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.
Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.
Miro hacia al río Jordán y ¿qué es lo que veo? que viene para llevarme a casa
Una banda de ángeles me siguen, que vienen para llevarme a casa.
Si llegas allí antes que yo, que viene para llevarme a casa,
Cuéntale a mis amigos que yo también estoy yendo, que viene para llevarme a casa.
Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.
Mécete suavemente, dulce carruaje, que viene para llevarme a casa.

Las Aventuras De Mark Twain (Subtitulos en Español) Película Completa
Esta película es una joya de la animación 
con la técnica de Clay-mation (Plastilina animada).

VER+:

The Adventures of Mark Twain (VOSE) 1944





El mejor hombre gana es una película estadounidense de drama histórico de 1948 dirigida por John Sturges y protagonizada por Edgar Buchanan, Anna Lee y Robert Shayne. Fue producida y distribuida por Columbia Pictures . Está basada en el cuento "La célebre rana saltarina del condado de Calaveras" de Mark Twain.

martes, 11 de julio de 2023

PELÍCULA "REY DE GLORIA (KING OF GLORY)" 🕂💕🕂


Haz un intenso viaje cronológico a lo largo del libro más vendido en el mundo – la Biblia. Conoce al Rey que vive más allá del tiempo. Experimenta Su historia. Conoce Su voluntad y plan para ti.

VER+:



Rey De Gloria (Parte 1)

Rey De Gloria (Parte 2)

Rey de Gloria - Marco Barrientos

Glorious - Élohé Élohim

lunes, 20 de febrero de 2023

"CAPITÁN VENEZUELA" por EDWIN ARRIETA 🆅


CAPITÁN VENEZUELA
▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀
▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀
▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀▀
POR
EDWIN ARRIETA
🆅

ENTREVISTA A EDWIN ARRIETA (Capitán Venezuela)


martes, 1 de marzo de 2022

UNO DE LOS LIBROS CLÁSICOS INGLESES DE FICCIÓN TEOLÓGICA MÁS IMPORTATANTES: "EL PROGRESO DEL PEREGRINO" (The Pilgrim's Progress) por JOHN BUNYAN


Viaje de Cristiano a la Ciudad Celestial bajo el símil de un sueño

“Había un hombre allí, aunque algunos lo llamaban Loco, 
cuanto más daba, más tenía”. 
John Bunyan, "El Progreso del Peregrino"
"El progreso del peregrino" (The Pilgrim's Progress) es una novela alegórica de John Bunyan, originalmente publicada en inglés en 1678.
El título completo es "The Pilgrim's Progress from this world to that which is to come, delivered under the similitude of a dream" ("El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño").
Es considerada una de las obras clásicas de ficción teológica más importantes del idioma inglés, habiendo sido traducida a más de doscientos idiomas. Consta de dos partes, la primera fue publicada en 1678 y expandida en 1679, y la segunda fue publicada en 1684.
El protagonista se llama Cristiano, y la mayoría de los personajes son llamados por su característica más evidente. Relata el viaje de Cristiano por su vida, buscando la salvación.
La historia del "Progreso del Peregrino" fue escrita por John Bunyan (1628-1688), uno de los predicadores más famosos de la historia inglesa. Considerado un puritano, fue arrestado por “predicar sin licencia” y encarcelado en una celda oscura, fría y húmeda. Tentado por sus captores con la promesa de salir libre si él simplemente se abstenía de seguir predicando, Bunyan contestó con su famosa frase: “Si me liberan hoy, predicaré mañana”. 

Permaneció encarcelado durante doce años y allí escribió sobre un peregrino llamado Cristian. Fue así como comenzó la mayor obra de ficción en la historia de la lengua inglesa: con un hombre sencillo, encarcelado por predicar las Buenas Nuevas de salvación, utilizando su tiempo e imaginación para escribir sobre las pruebas y triunfos en el peregrinaje de la vida cristiana. Durante los últimos tres siglos, esta historia, escrita desde la celda de una prisión, se ha arraigado en los corazones de adultos y niños por igual. Es un éxito de ventas internacional (sólo la Santa Biblia ha vendido más copias), fue introducido de manera ilegal para la iglesia clandestina y ha sido traducido a más de doscientos idiomas. Por generaciones, los padres han leído "El Progreso del Peregrino" a sus hijos, debido a su gran importancia, sólo superada por la Biblia. 

El don implícito de esta extraordinaria alegoría es que, mientras la leemos, adquirimos una visión invaluable de la realidad. Esta realidad nos proporciona una clara visión de nuestra vida: las dificultades, los obstáculos y el sufrimiento; pero también la promesa de redención, restauración y vida con el Rey Celestial en Su Ciudad Celestial.

EL CRISTIANO ES UN PEREGRINO FIEL 
DE LA MISERICORDIA DE DIOS

El mensaje en la obra clásica de John Bunyan, "El Progreso del Peregrino", es el viaje de todo cristiano que busca la salvación “de este mundo, al que esta por venir”. Todos los días debemos elegir si vamos a centrar nuestra atención en este mundo, un mundo que enfrenta juicio y decadencia, o si ponemos nuestra mirada en la eternidad con nuestro Rey. Incluso cuando elegimos viajar por el camino recto y estrecho, nos enfrentamos a constantes tentaciones, distracciones y falsas enseñanzas que nos pueden descarriar. Y aquellos que se presentan como amigos pueden ser enemigos. Es decir, todos los días debemos considerar cuidadosamente el camino vamos a seguir. A menudo el camino correcto es el camino lleno de difcultades y a veces, incluso, de desesperación. Aunque luchamos y algunas veces fracasamos, nuestro Rey siempre estará allí para darnos ayuda, consuelo e incluso perdón, si estamos dispuestos a pedirlos. Que esta historia anime a los cristianos (peregrinos en este mundo) a buscar continuamente al Rey y permanecer en su camino recto y estrecho. A los que aún no han entregado su vida al Rey, oramos para que esta historia los inspire a considerar cuál mundo va a prevalecer en su corazón.

Eran extraños y peregrinos en esta tierra... deseaban un lugar mejor, un país celestial... donde Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios. Vivían por fe aun cuando eran maltratados... ganaron fuerza por la debilidad... se rehusaron a negar a su Rey. Y Dios ha preparado una Ciudad Eterna para ellos... y todos sus peregrinos que transitan este mismo camino... porque estos son de quienes este mundo no es digno. [Adaptado de Hebreos 11]



VIDA DE JUAN BUNYAN

JUAN BUNYAN, hijo de un calderero, nació en Elstow, cerca de Bedford, el año 1628, en una época en la cual prevalecían las malas costumbres por todo el país de Inglaterra. Su educación fue la que los pobres podían dar a sus hijos en aquellos días. Asistió a la escuela primaria, y aprendió a leer y escribir; pero era un muchacho desaplicado, y muy pocos de su edad le aventajaban en maldecir, jurar, mentir y blasfemar. En sus días juveniles el terror era lo único que parecía tener alguna fuerza para sujetarle. Durante el día tenía frecuentes y tenebrosos presentimientos de la ira venidera, y de noche le sobresaltaban sueños horribles. Su imaginación concebía apariciones de malos espíritus que venían a llevárselo consigo, o le hacía pensar que había llegado el último día con todas sus terribles realidades. 

Tales eran los temores de su juventud. Conforme fue creciendo se fue endureciendo su conciencia, sin que bastaran a despertarle ni a conmoverle los extraordinarios y providenciales acontecimientos que le ocurrieron. Dos veces estuvo a punto de morir ahogado. Durante la guerra civil fue obligado a servir en el ejército. En una ocasión, un compañero suyo que había pedido y obtenido permiso para sustituirle en una guardia, recibió un tiro en la cabeza y murió en aquel puesto. 

Su matrimonio ejerció cierta influencia en su porvenir. La joven que tomó por esposa era muy pobre, y lo más valioso que tenía eran dos libros que su padre, hombre muy piadoso, le había dejado: El camino sencillo al cielo y la práctica de la piedad. La señora Bunyan leía con frecuencia estos libros en compañía de su marido, y le refería la vida santa que su padre había llevado. El resultado fue que Bunyan sintió un vivo deseo de reformarse, y así lo hizo; pero solamente en lo exterior. Su corazón no experimentó cambio alguno, y su vida siguió por el mismo camino de pecado que hasta entonces había seguido. Un sermón que oyó acerca del pecado de no santificar el día de reposo, le impresionó fuertemente. La tarde del mismo día, estaba ocupado en diversiones, como era su costumbre hacerlo, cuando de pronto se agolparon en su mente pensamientos acerca del juicio venidero. Quedó aterrado, imaginó oír una voz del cielo que le decía: 

“¿Quieres dejar tus pecados e ir al cielo, o prefieres retenerlos e ir al infierno?”.
Entonces cruzó por su conciencia, como un rayo, la convicción de que era un gran pecador; pero ó que era ya tarde para buscar el perdón o el cielo, y vio desesperado a sus pasatiempos. Algún tiempo después trabó amistad con un cristiano, cuya piadosa conversación tocó de tal manera su corazón, que comenzó a leer la Biblia. Encontró en el libro las cosas que le alarmaron, y emprendió la reforma de palabras y de su vida; pero confiado solamente en sus propias fuerzas e ignorando el amor y la gracia de Jesucristo. Un día atrajeron su atención la conversación que sostenían tres mujeres piadosas, que se hallaban sentadas a la puerta de una casa en una de las calles de Bedford. Se acerco, y oyéndolas hablar de las cosas de Dios, de su obra en los corazones y de la paz de la reconciliación, vio que había en la religión algo que él no había conocido ni experimentado aún. Las palabras de aquellas mujeres no las olvidó nunca, y desde entonces abandonó la compañía de viciosos y buscó la sociedad de los que, al menos, tenían cierta reputación de piadosos. 

Bunyan había ya emprendido su camino saliendo de la ciudad de Destrucción; pero cayó en muchos peligros y errores; apenas hay un temor de los muchos que pueden asaltar al espíritu ansioso de salvación que no inquietara alguna u otra vez su mente. Por largo tiempo fue como el hombre que él mismo describe en su libro, encerrado en una jaula de hierro, privado del gozo de las promesas divinas y esperando aterrado una segura condenación. Su lucha con el Maligno nos recuerda también el combate de Cristiano y Apollyón. Pero, según su propia y hermosa expresión, una mano misteriosa le alargó algunas hojas del árbol de la vida, que aplicó a las heridas que había recibido en la batalla, y fue curado al instante. La fe le llevó a la cruz de Cristo, y vino a ser más que vencedor por medio de Aquél que le amó. Poco después de esto hizo pública profesión de su fe y comenzó a predicar a otros el Salvador que él había encontrado. Pronto tuvo que sufrir por causa de su religión. Entre los años 1655 y 1660 predicó a menudo en la vecindad de Bedford. En el año último fue arrestado y metido en la cárcel de Bedford, en la cual pasó doce años, exceptuando únicamente un breve intervalo de pocas semanas. Se ha dicho con frecuencia que Bunyan escribió EL PEREGRINO durante este encarcelamiento. Pero algunos eruditos han demostrado que fue en otro posterior y más breve encarcelamiento, en el año 1676, cuando escribió la primera parte de su obra inmortal, la cual se publicó en los primeros meses del año 1678. La segunda parte no apareció hasta el año 1685. 

La obra de Bunyan ha sido elogiada por los literatos más eminentes. Ha sido traducida a numerosos idiomas, algunos de los cuales eran desconocidos para Europa en los días de Bunyan. Los misioneros han llevado este libro a casi todos los países del mundo, y ahora el Peregrino cuenta la historia de su viaje a los chinos en el Oriente, a los negros en el Occidente, o los groenlandeses en el Norte y a los isleños del Pacífico del Sur. La Sociedad de Tratados Religiosos, de Londres, ha ayudado a la impresión de esta obra en más de cien idiomas. 

Bunyan fue autor de otra alegoría, "La Guerra Santa", publicada en 1682, que sigue a EL PEREGRINO en mérito literario y religioso. Refirió también, de una manera inimitable, la historia de su vida y de sus experiencias religiosas en su libro "Gracia" que abundó para el mayor de los pecadores, digno de figurar al lado de Las Confesiones, de Agustín, y de Las Conversaciones de sobremesa, de Lutero. Además de estas grandes obras, escribió muchos tratados, algunos de los cuales se leen todavía con placer provecho. En la cárcel aprendió Bunyan el arte de hacer encaje de flecos largos, con lo cual ayudaba a mantener a su familia. Después de su libertad vivió una vida muy útil a la obra de Cristo, como pastor de la Congregación independiente de Bedford, y como predicador y escritor. Murió en 1658, en una casa que tenía una tienda con la muestra “La Estrella”, y fue enterrado en Bunhill Fields.

PRÓLOGO APOLOGÉTICO DEL AUTOR

No fue mi plan, cuando tomé la pluma para empezar la obra que te ofrezco, Hacer un libro tal; no, me propuse escribir una cosa de otro género, la cual, estando casi concluida, esta empezaba, sin fijarme en ello. Y era que al escribir sobre el camino por donde van los santos de este tiempo, empleé con frecuencia alegorías sobre la senda que conduce al cielo, en más de veinte cosas que narraba, y otras tantas después se me ocurrieron. Brotaban de mi mente estas figuras como chispas sinnúmero del fuego, y dije: 

Si tan pronto aparecéis, en orden os pondré con justo método, no vayáis a llegar a lo infinito, y a consumir el libro ya compuesto. Lo hice así; mas no me proponía mostrar al mundo mis escritos nuevos; lo que pensaba yo, no lo sabía; sólo sé que no tuve por objeto buscar de mis vecinos los aplausos, sino dejar mi gusto satisfecho. 

En componer el libro mencionado sólo empleé de vacación el tiempo, por apartar mi mente, al escribirlo, de importunos, ingratos pensamientos. Así con gran placer tomé la pluma, y pronto consignaba en blanco y negro las ideas venidas a mi mente, sujetas todas al fijado método, hasta tener la obrita, como veis, su longitud, su anchura y su grueso. 
Cuando estaba mi libro terminado, a varios lo mostré, con el intento ve ver de qué manera lo juzgaban: Unos, Viva; otros, muera, me dijeron. Unos me dicen: “Juan, imprime el libro.” Otros me dicen: “No.” Según criterio de varios, puede hacer un beneficio; tros opinan con distinto acuerdo.
En esta variedad de pareceres, Yo me encontraba como en una disyuntiva, y pensé: Pues están tan divididos, Lo imprimiré, y asunto ya resuelto. Porque —pensaba yo— si unos lo aprueban aunque otros avancen en canal opuesto, con publicarlo se somete a prueba y se verá quién tiene más acierto. Y pensaba también: Si a los que quieren tener mi libro, a complacer me niego, No haré más que impedirles lo que puede ser un placer muy grande para ellos. A los que no aprobaban su lectura les dije: Al publicarlo no les ofendo; Pues hay hermanos a los cuales gusta, aplazad vuestros juicios para luego. ¿No lo quieres leer? Déjalo: algunos comen carne, mas otros roen el hueso, Y por si puedo contentar a todos, a todos hablo en los siguientes términos: ¿No conviene escribir en tal estilo? ¿Por escribir en él, acaso dejo de hacerte bien cual yo me proponía? ¿Por qué tal obra publicar no debo? 

Negras nubes dan lluvia, no las blancas, más si unas y otras a la vez llovieron, la tierra con sus plantas las bendice, sin lanzar a ninguna vituperio, y recoge los frutos que dan ambas sin distinguir de dónde procedieron. Ambas convienen, cuando está la tierra estéril por falta de alimento; más si está bien nutrida, las rechaza porque ya no le sirve de provecho. Mirad al pescador cómo trabaja para coger los peces; qué aparejos dispone con astucia; cómo emplea redes, cuerdas, triángulos y anzuelos; mas aun habiendo peces, no lograra pescarlos con sus varios instrumentos, si no los busca, los atrae, los junta y les enseña el codiciado cebo. ¿Y quién dirá las tretas y posturas que tiene que adoptar el pajarero, si quiere coger caza? Necesita red, escopeta, luz, trampa, cencerro, según las aves que coger pretenda, y son innumerables sus rodeos. Más no le bastan; con silbido o toque atraerá tal pájaro a su cepo; pero si toca o silba, se le escapa, tal otro, que se coge con silencio. Suele hallarse una perla en una ostra o quizá en la cabeza de un escuerzo.

Pues si cosas que nada prometían, cosa mejor que el oro contuvieron, ¿Quién desdeña un escrito, que pudiera ayudarnos a buen descubrimiento? Mi libro (aun desprovisto de pinturas juzgadas por algunos como mérito) No carece de cosas que superan a otras muchas tenidas en aprecio. “Bien juzgado ese libro —dice alguno— Yo desconfío de su buen suceso”. ¿Por qué? “Porque es oscuro”. ¿Qué más tiene? “Es ficticio”. ¿Qué importa? Yo sostengo que algunos, con ficciones y con frases oscuras, cual las mías, consiguieron hacer que la verdad resplandeciese con hermosos y fúlgidos destellos. “Pero le falta solidez”. Explícate. “Esas frases, al corto de talento le turban, y a nosotros las metáforas, en vez de iluminar, nos dejan ciegos”.

Solidez necesita quien escribe de las cosas divinas, es muy cierto; ¿pero me falta solidez porque uso metáforas? ¿Acaso no sabemos que con tipos, metáforas y sombras vino la ley de Dios y su Evangelio? En estas cosas el varón prudente no encuentra repugnancia ni defectos; los halla sólo el que asaltar pretende la excelsa cima del saber supremo. El prudente se inclina, reconoce que Dios habló por diferentes medios, con ovejas, con vacas, con palomas, con efusión de sangre de corderos, y es feliz al hallar la luz y gracia que puso Dios en símbolos diversos. No seáis presurosos en juzgarme falto de solidez, rudo en exceso: Lo que parece sólido, no siempre tiene la solidez que nos creemos, no despreciamos cosas en parábolas; a veces recibimos lo funesto, y privamos al alma de las cosas que le pueden hacer grande provecho. Mi frase oscura la verdad contiene, como el oro la caja del banquero. Solían los profetas por metáforas enseñar la verdad: sí, quien atento a Cristo y sus apóstoles estudie, verá que la verdad así vistieron. ¿Temeré yo decir que la Escritura, Libro que a todos vence por su mérito, Está lleno doquier de analogías, de figuras, parábolas y ejemplos? Pues ese libro irradia los fulgores que nuestra noche en día convirtieron.

Vamos, que mi censor mire sus obras, y hallará más oscuros pensamientos que en este libro; sí, sepa que tiene en sus mejores cosas más defectos. Si apelamos ante hombres imparciales, por uno a su favor, yo diez espero que prefieran lo dicho en estas líneas a sus mentiras en brillante arreo. Ven, Verdad, aun cubierta de mantillas, tú informas el juicio, das consejo, agradas a la mente y haces dócil la voluntad a tu divino imperio; tú la memoria llenas con las cosas, que la imaginación ve con recreo y a la vez dan al ánimo turbado preciosa paz y bienhechor consuelo. Sanas frases, no fábulas de viejas, manda San Pablo usar a Timoteo; más en ninguna parte le prohíbe el uso de parábolas y ejemplos, que encierran oro, perlas y diamantes, dignos de ser buscados con empeño. Una palabra más. Hombre piadoso, ¿Te ofendes? ¿Era acaso tu deseo que yo diese otro traje a mis ideas, o que fuese más claro, más expreso?

Déjame proponer estas tres cosas, y al fallo de .mis jueces me someto. ¡Hallo que puedo usar, nadie lo niega, mi sistema, si abuso no cometo, con palabras, con cosas, con lectores; si en el uso de símiles soy diestro y en aplicarlos, procurando sólo de la verdad el rápido progreso. ¿Negar he dicho? No; tengo licencia (y también de hombres santos el ejemplo, que agradaron a Dios en dichos y obras más que cualquiera del presente tiempo) Para expresar las cosas excelentes en sumo grado que pensadas tengo. Hallo que hombres de talla cual los árboles en diálogos escriben, y por eso nadie los menosprecia; quien merece maldición es quien usa su talento en abusar de la verdad, que debe llegar a ti y a mí, según los medios que Dios quiera emplear; porque, ¿quién sabe mejor que Dios, el que enseñó primero el uso del arado, cómo debe dirigir nuestra pluma, y pensamiento? Él es quien hace que las cosas bajas suban a lo divino en raudo vuelo. Hallo que la Escritura en muchas partes presenta semejanza con mi método.

Pues nombrando una cosa, indica otra; se me permite, pues, sin detrimento de la verdad, que con sus rayos de oro lucirá comió el sol en día espléndido. Y ahora, antes de soltar la pluma, de este mi libro mostraré el provecho, y él y tú quedan en la mano que alza a los humildes y hunde a los soberbios. Este libro a tu vista pone al hombre que va buscando incorruptible premio: muestra de dónde viene, a dónde marcha, lo que deja de hacer y deja hecho; muestra cómo camina paso a paso, hasta que llega vencedor al cielo. Muestra, además, a los que van con brío esa corona, al parecer, queriendo; más veréis la razón por la cual pierden Sus trabajos y mueren como necios. Mi libro hará de ti fiel peregrino, si te quieres guiar por sus consejos; el te dirigirá a la Santa Tierra, si de su dirección haces aprecio; el hará ser activos a los flojos, y hará ver cosas bellas a los ciegos. ¿Eres algo sutil y aprovechado?

¿Quieres una verdad dentro de un cuento? ¿Eres olvidadizo? ¿Desearas en todo el año conservar recuerdos? Pues lee mis ficciones, que se fijan en la mente, y al triste dan consuelo. Para afectar al hombre indiferente está escrito este libro en tal dialecto; parece novedad, y sólo encierra sana y pura verdad del Evangelio. ¿Quieres quitar de ti melancolía? ¿Quieres tú, sin locura, estar contento? ¿Quieres leer enigmas explicados, o contemplar absorto y en silencio? ¿Quieres manjar sabroso? ¿Ver quisieras un hombre que te habla en nube envuelto? ¿Quieres soñar, mas sin estar dormido? ¿Quieres llorar y reír al mismo tiempo? ¿Quieres perderte sin que sufras daño, Y encontrarte después sin embeleso? ¿Quieres leer tu vida, sin que sepas que la estás en mis páginas leyendo, y ver si eres bendito, o todavía No has alcanzado bendición del cielo? Oh, ven acá, coge mi libro y ponlo Junto a tu corazón y a tu cerebro.
JUAN BUNYAN 
(Versión métrica de C. Araujo)

PRÓLOGO

Al sacar a luz una nueva edición de "EL PEREGRINO", creemos innecesario describir los méritos y hacer el elogio de un libro inmortalizado ya por el juicio de dos siglos y por la admiración de millones de lectores. En opinión de muchos críticos y pensadores, la alegoría de Bunyan es el libro religioso más grande que se ha escrito en el mundo después de la Biblia, en la cual encontró el autor inglés la inspiración que guió su pluma. Como libro de edificación espiritual "EL PEREGRINO" contiene un caudal de enseñanzas y estímulos que lo hace de inestimable valor para cuantos han emprendido la carrera celeste. Como literatura, pocos pueden igualarle en la sencillez y naturalidad del estilo, en el interés de su argumento y en la admirable descripción de personajes, arrancados a la viviente realidad. En dos ediciones anteriores a la que ahora se ofrece al público, han sido incluidas las traducciones métricas de los prólogos en verso que Bunyan escribió en defensa de su obra, así como varios cánticos que el autor puso en boca de sus personajes, las que, hechas por el conocido pastor y poeta cristiano don Carlos Araujo, que ahora goza del descanso y de las glorias de la Ciudad Celestial, han servido para completar esta versión española de la célebre obra. Los que la conocen en el original podrán juzgar del acierto y fidelidad con que se han hecho tales versiones.

"Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, 16.embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos". Ef 6, 10-18


VER+:



"El Progreso del Peregrino" en dibujos animados

LA HISTORIA DE JOHN BUNYAN

RVW THE PILGRIM´S PROGRESS

libro-digital by Diego Panche


GUÍA DIDÁCTICA ILUSTRADA 

El Progreso Del Peregrino by Carlos Gil