EL Rincón de Yanka: BELLEZA

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lunes, 18 de mayo de 2026

CANCIÓN HECHA MAR Y CIELO: "VI LA ISLA EN SUEÑOS" por JOSÉ LEDESMA BATISTA


Vi la isla en sueños | Una canción que no sé explicar… – José Ledesma Batista

VI LA ISLA EN SUEÑOS
JOSÉ LEDESMA BATISTA 

Vi la isla en sueños. Siempre supe que existía. 
Recuerdo lo que dijeron los viejos: el canto del fuego, 
el origen del mar, la voz de la tierra... 
el primer amanecer en el jardín del mundo. 
Ya lo dijeron: El viaje termina justo donde empieza el deseo. 
Donde el volcán..., por fin..., habló con el mar. 

Seguí las estrellas antiguas, busqué la tierra de la bruma, 
seguí la voz del océano, crucé el camino del sol y el viento... me llevó al jardín. 
Cuánta sombra crucé buscando una orilla, 
tantos cielos cargué sin poder dormir, y entonces, al borde del mundo, 
la tarde me dijo: "Lo que has perdido sigue dentro de ti". 
Bellas islas, allende el mar. Lugar que es maravilloso. 

¡Óyelo!, ¡óyelo! 

Mar y cielo, míralos, son los campos elíseos, son... 
Las Afortunadas. Ahí está el Titán, con el cuello de basalto, 
sosteniendo en el azul, en el punto más alto. 
¿Dónde están las tres hermanas? ¿Dónde el oro de la flor? 
Si es mi sangre la de un Drago, ¿por qué siento este dolor? 

No es solo agua, es el llanto de la historia, 
es el precio que se paga de quien busca la gloria. 
Cae la gota, nace el árbol, rojo el drago, blanco el mármol... 
Y de su herida, que el tiempo no cierra, 
brota la savia que abona la tierra. 

Las ventanas gritan ganas de un aroma que perdí, 
del salitre en la mañana y el olor a musgo allí. 
La espuma que se deshace, un sorbo de agua mansa, 
el paraíso es este... donde el alma por fin descansa. 
Bellas islas, allende el mar. Lugar que es maravilloso. 

¡Óyelo!, ¡óyelo! 

Mar y cielo, míralos, son los campos elíseos, son... 
Las Afortunadas. La memoria sigue viva. 
La luz vuelve a mi voz. 
Respirar el Atlántico hasta volverse marea... 
El mar canta... dentro de mí.

jueves, 30 de abril de 2026

¡QUÉ BONITA ESTÁ LA VIDA! 🙌 (QBELV) OASIS MINISTRY


(QBELV) 
 Que bonita está la vida

Ahora vivo en otro mood, agarrado de mi Jesús
Que bonita está la vida y este gozo que yo mantengo,
Cuando pienso cosas bonitas, lo malo se va corriendo
Aunque el mundo se ponga oscuro, yo sigo dándole luz,

Coro
Oe oe oe oe oe oe oe oe oe

Verso 2
Si te tengo nada me falta, tu amor siempre me acompaña
No hay día malo en el viaje, hay días y aprendizaje
Si te tengo es suficiente, tu amor será para siempre
El tiempo es un regalo por eso se llama presente

Coro
Oe oe oe oe oe oe oe oe oe

La vida es Bella cuando alabas y no te quejas, agradécele más a Dios.
Y suelta todos lo problemas, analiza que el tiempo va de prisa. 
Suelta el pasado que ya no te identifica, analiza que el tiempo va de prisa
Suelta el pasado que ya no te identifica

Ahora vivo en otro mood ,agarrado de mi Jesús
Aunque el mundo se ponga oscuro, yo sigo dándole luz (2)

QBELV - (Que bonita está la vida) - Oasis Ministry (Merengue)

jueves, 23 de abril de 2026

LIBRO "ANTONIO GAUDÍ": LA PALABRA EN LA PIEDRA. Los símbolos y el espíritu de la Sagrada Familia por Jean-Paul Hernández SJ ⛪➕

 ANTONIO GAUDÍ:

Los símbolos y el espíritu 
de la Sagrada Familia

La Sagrada Familia es mucho más que el principal reclamo turístico de Barcelona. Es un poderoso mensaje oculto, una vibrante «homilía en piedra» diseñada por el genio Antoni Gaudí. Descubre los misterios que esconden las sobrecogedoras fachadas de la Natividad y la Pasión. Adéntrate en el significado real de su asombroso bosque interior y sorpréndete con el innovador trencadís, elaborado de forma revolucionaria con pedazos de baldosas rotas y materiales de desecho. El jesuita Jean-Paul Hernández nos revela las motivaciones profundas, la intensa aventura mística y el rotundo compromiso social de un artista que elevó a los trabajadores a protagonistas de la belleza y que decidió convertirse en un auténtico «monje en la ciudad». En un momento histórico en el que el complejo religioso se acerca más a su esperada culminación, esta es una guía absolutamente imprescindible para creyentes, amantes del arte y todo aquel que quiera dejarse transformar por una de las catequesis en piedra más deslumbrantes del mundo.
“La Belleza es el resplandor de la Verdad” Antoni Gaudí.

A veces pasamos por la vida con la mirada pegada al asfalto, olvidando que justo encima de nosotros sucede un milagro diario: el árbol buscando la luz. No es un esfuerzo agónico, sino una orientación vital, un instinto de supervivencia que se convierte en danza.
Para Antoni Gaudí (del que el 10 de junio se cumplen 100 años de su muerte), ese movimiento no era simple biología. Era el rastro de un Creador que se comunica en el lenguaje de las formas orgánicas.

Gaudí entendió que las leyes de la física —la gravedad, el equilibrio de una parábola, la resistencia de un tronco— son, en realidad, pensamientos de Dios. Al observar un árbol, no veía solo madera; veía una lección de sencillez y firmeza.
Como bien explora Jean-Paul Hernández en “La Palabra en la piedra” (publicado en el sello Mensajero), Gaudí no pretendía ser un innovador rompedor por ego, sino un traductor humilde. Su arquitectura es un intento de volcar en la piedra el susurro de Dios que él escuchaba en el bosque.

Y por eso, la Sagrada Familia es una homilía en piedra. Hernández nos recuerda que Gaudí bebía de fuentes profundas: la Biblia y la liturgia (especialmente a través de Dom Guéranger). Cada columna, cada capitel y cada vitral no están ahí por estética, sino por corazón. Y uno entregado casi por completo a Dios.
Al final, todos estamos llamados a ser un poco como la Sagrada Familia: obras en construcción, a veces incompletas y rodeadas de andamios, pero destinadas a ser un reflejo de la luz divina en medio del mundo.

Gaudí busca aproximar el Cielo y la Tierra, recrear la Jerusalén Celeste cimentada sobre la presencia de la Trinidad en el plan divino de la salvación, y sintetizar todo ello, en la forma simbólica suprema del templo (Puig, 2011: 47-49). 
La clave simbólica básica del interior la proporcionó el propio Gaudí al afirmar con sus palabras lo siguiente: Será como un bosque […] la decoración de las bóvedas serán hojas, en las cuales se verán los pájaros propios de la tierra. Los pilares de la nave principal serán palmeras; son los árboles de la gloria, del sacrificio y del martirio. Los de las naves laterales serán laureles, árboles de la gloria, de la inteligencia […] Las formas helicoidales son infinitas, se encaraman hacia arriba, sin acabar, como la eternidad. Así serán los pilares de la Sagrada Familia. (Giralt-Miracle, 2012: 216)

Gaudí aspiraba a convertir la Sagrada Familia en una suprema síntesis de teología cristiana, geometría, naturaleza y espíritu, con el sueño, según las palabras del teórico ya mencionado Armand Puig (2011: 217): 
“el sueño de la totalidad, como el Raimundo Lulio del Ars Magna, como el Dante de la Divina Comedia, o como el Tomás de Aquino de la Summa Theologica”. 
El templo es asimismo el resultado de la síntesis de innumerables formas arquitectónicas, entre ellas la de Santa Sofía de Constantinopla, las Catedrales de Reims, Tarragona, Mallorca, la iglesia de Santa María del Mar, y un largo etcétera de arquitecturas vistas, sentidas o imaginadas en el crisol de la mente Gaudiana (Puig, 2011: 218). 

Como hemos mencionado, varias dimensiones simbólicas se funden en el templo; por un lado, como ya se ha indicado recientemente, la Sagrada Familia es una figuración simbólica de la Jerusalén Celestial Apocalíptica, con la presencia de detalles interesantes que reflejan símbolos claros extraídos del apocalipsis, desde el Alfa y la Omega en la torre central dedicada a Cristo, hasta el lampadario que cuelga bajo el cimborrio central con la figura de Cristo crucificado.

Por otro lado, la Sagrada Familia se ha considerado como un himno a la presencia providencial de la Trinidad y de la propia Sagrada Familia en la naturaleza y la historia, que cristaliza en la figura suprema de Cristo como centro teológico y simbólico del templo (García Álvarez, 2017: 196). También se ha planteado por parte de algunos estudiosos, que la Sagrada Familia expresaría de forma simbólica la identidad entre el curso solar y la vida de Cristo. 

De esta manera, la fachada del Nacimiento está dirigida hacia Oriente, quedando iluminada por el sol naciente, al contrario que la la fachada de la Pasión orientada hacia Poniente, del modo que la mortecina luz solar del atardecer expresaría el luto por la muerte de Jesús (Torii, 1983: 131). Consideramos de gran importancia enfatizar en esta fachada porque, aunque se sabe que Gaudí no pudo contemplar su materialización plena, el mismo deja constancia sobre la intensidad con la que concebía la fusión simbólica entre la materia y la idea, en un esclarecedor testimonio al también arquitecto Joan Bergós:

Puede ser que alguien encuentre demasiado extravagante esta fachada, pero yo querría que llegara a dar miedo, y, para conseguirlo, no escatimaré el claroscuro, los elementos salientes y los vaciados, todo lo que resulte del más tétrico efecto […] Es más, estoy dispuesto a sacrificar la misma construcción, a romper, a cortar columnas, con el objetivo de dar una idea de como es de cruento el edificio. (Giralt-Miracle et alt, 2012: 198).

El templo también puede valorarse como la pura naturaleza hecha arquitectura, en donde se exhibe naturaleza local y mediterránea con toda clase de especies que, como una expresión de esa naturaleza local, quedan exaltadas y glorificadas por su presencia en el templo del espíritu. Elementos como las torres están dedicadas a los doce apóstoles, los Evangelios, la Virgen y Cristo (Puig, 2011: 77); dichas estructuras se elevan como si se trataran del resultado de los movimientos tectónicos que, en sus orígenes, produjeron la elevación de esa montaña sagrada en el pensamiento del arquitecto, Monserrat, pero también nos recuerdan subliminalmente, el resultado de elevar a una escala monumental, la forma natural del crespinell, la planta salvaje ya mencionada con anterioridad cuyo sencillo perfil se funde con la forma final del templo. 

Los remates de la propias torres, suponen una de las manifestaciones definitorias de la fusión simbólica de naturaleza, geometría, imaginación y espíritu; nos resulta difícil imaginar como es posible condensar en un espacio tan limitado, una cantidad de tales estructuras geométricas que sirvan de soporte a esos simbolismos naturales, imaginarios y espirituales, algo que para una mente contemplativa de la visión trascendental de nuestro arquitecto, sirve para referenciar como broche final, la grandeza de su legado artístico y personal.

Gaudí 

Fuiste enviado a este mundo para crear 
Quizás más de un tormento tuviste que pasar 
Tu genialidad artística quisiste dejar 
Realizaste una obra para recordar 

El mundo contemplabas de una manera diferente 
Para ti la naturaleza fue siempre alma latente 
Tu fe te convirtió en un devoto creyente 
Para ti un simple vistazo a la vida no fue suficiente 

Alzaste con tu dominio el Nacimiento 
Esculpiste con tu talante la Gloria 
Erigiste con tu saber la Pasión 
Alcanzaste una divina inmortalización.




domingo, 22 de febrero de 2026

LIBRO "EN FAMILIA": 👪 EL ARTE DE SER PERSONA por RICARDO PIÑERO MORAL

En   familia.
El   arte   de   ser   persona
👪

Ricardo Piñero Moral

Arte y familia son expresión de un modo de vida natural y posibilitan el crecimiento de la persona y el desarrollo de la sociedad. El arte no solo enriquece el patrimonio cultural de una nación o de un grupo, antes bien presta un servicio social cualificado. De la misma manera, la familia no solo contribuye a aumentar cuantitativamente el número de individuos, sino que los forma, los conforma, los educa para que sean ciudadanos libres, inteligentes, generosos, serviciales y comprometidos con el bien común. Si, además, arte y familia acogen una dimensión espiritual, estarán ofreciendo una visión más completa de la persona.
Solo con el título los ha dicho todo. Conlleva un rechazo de ese individualismo egoísta y estéril, que hoy se presenta como un modelo de conducta social. Estás expresando, en cambio, que vivir en familia es el modo de ser persona. Haces referencia a la familia natural, de la que todos procedemos, y que es atacada por quienes defienden modelos de convivencia, que muchas veces son de soledad y que se caracterizan por lo efímero, aunque no lleven impresa la fecha de caducidad como los artículos de consumo. Sin embargo, se observa en ellos la misma mentalidad de nuestra sociedad de consumo. La libertad se ha reducido a la libertad de elegir como en las estanterías del supermercado.

Tu enfoque en el libro sobre la familia va unida a nociones de estética. Sabes relacionar la crisis de la familia y de la persona con la crisis del arte, la belleza y cualquier otra forma de trascendencia. De ahí que en la segunda mitad del libro analices algunas pinturas y esculturas de diversas épocas en las que aparecen distintas familias. Hay cuadros de los primitivos flamencos, de los holandeses del siglo XVII, de Velázquez, de Picasso o del impresionismo francés, sin olvidar esculturas de Botero y Moore, aunque también te remontas a algún mosaico pompeyano en el que se muestra el poder inexorable del paterfamilias romano. Pienso que muchos profesores pueden utilizar estos recursos para transmitir valores en sus clases. Unos recursos que hacen pensar, observar los detalles y ejercer el pensamiento crítico. Me imagino que eso es lo que haces en tus clases, que, según la entrevista de El Mundo, se caracterizan, entre otras cosas, no solo por la gran afluencia de alumnos sino también la de sus novios y novias respectivas.

Tu libro es una afirmación de que los valores de la familia son los valores de la vida humana. La familia es, como bien afirmas, el auténtico modelo de felicidad, verdadera y duradera. Pero el individualismo imperante ha hecho creer a muchos que tener una familia representa una pérdida de autonomía personal y una renuncia a la propia libertad. Añado que también hay personas que están convencidos de la importancia de la familia y que en teoría quieren formar una, aunque siempre buscan excusas para aplazar la puesta en práctica. Pese a todo, a lo largo del libro vas desplegando los rasgos informadores de la familia, acompañados por una serie de obras de arte que sirven de reflexión. Estos son los rasgos en concreto: Seguridad, Alegría, Generosidad, Respeto, Justicia, Responsabilidad, Lealtad, Confianza, Intimidad, Libertad…

Finalmente, en el epílogo del libro nos estás diciendo que no nos quedemos en las obras maestras del arte que han sido descritas. La obra maestra la hemos de hacer cada uno haciendo de nuestra propia familia una obra de arte. Una obra de arte que para los cristianos se transforma en una referencia a un Dios que es familia, el Dios de la Trinidad.


Pensar para ser Feliz: una Conversación que te Transformará - Ricardo Piñero | Aladetres 162


viernes, 20 de febrero de 2026

LIBRO Y PELÍCULA "MANSIONES VERDES" (GREEN MANSIONS) por W.H. HUDSON y MEL FERRER, RESPECTIVAMENTE

 MANSIONES VERDES (GREEN MANSIONS)

Admirado por maestros como Joseph Conrad, Jorge Luis Borges, Virginia Woolf o Miguel de Unamuno, W.H. Hudson es sin lugar a dudas el gran escritor de la naturaleza y su obra enlaza un cierto espíritu romántico con el interés contemporáneo por el medio ambiente. Publicada originalmente en 1904, Mansiones verdes no sólo es una extraordinaria meditación sobre ese increíble universo que es la selva amazónica, sino también una gran historia de amor entre una india salvaje llamada Rima y Abel, un aventurero venezolano que huye de una fallida conspiración para derrocar al gobierno de su país.

Green Mansions es una película estadounidense de aventuras y romance de 1959 dirigida por Mel Ferrer. Está basada en la novela Green Mansions de 1904 de William Henry Hudson. La película fue protagonizada por Audrey Hepburn (quien en ese momento estaba casada con Ferrer) como Rima, una chica de la selva que se enamora de un viajero venezolano interpretado por Anthony Perkins. También participaron Lee J. Cobb, Sessue Hayakawa y Henry Silva. La banda sonora fue de Heitor Villa-Lobos y Bronislau Kaper.
La película iba a ser la primera de varios proyectos dirigidos por Ferrer y protagonizados por su esposa, pero finalmente fue la única que se estrenó. Fue uno de los pocos fracasos de crítica y taquilla de la carrera de Hepburn. Vincente Minnelli estaba previsto para dirigir la película, pero los retrasos en el proyecto llevaron a Metro-Goldwyn-Mayer a elegir a Ferrer.

Mel Ferrer convenció a la MGM de adaptar la novela de W.H. Hudson con un argumento irresistible: su esposa Audrey Hepburn como Rima, la joven de la selva que habla con los pájaros. Lo que filmó fue un cuento sobre lo que destruimos al intentar poseerlo.


Mansiones verdes - William Henry Hudson by henvelro


viernes, 6 de febrero de 2026

NIEVES ELENA BLANCO DE RIVERO, UNA MUJER EXCEPCIONAL DE LA GUAYRA, VENEZUELA ⛺ "POEMAS" y "LA GUAYRA, VIENTO VELOZ DE FUEGO"



GRACIAS...

Nieves Elena Blanco de Rivero nació en La Guayra, Venezuela, el 18 de agosto de 1921. En el año 1942 contrajo matrimonio con el Oficial Naval Ramón Rivero Núñez. Cursó estudios en el Externado San José de Tarbes y en la Bryant School de Filadelfia, U.S.A. Como pintora participó en medio centenar de exposiciones colectivas y más de veinte exposiciones individuales, siendo distinguida con numerosos Premios y Menciones de Honor. Nieves Elena fue una luchadora infatigable en pro de La Guayra y el Municipio Vargas, ahora Estado, de su historia, costumbres y tradiciones. Esto lo logró a través de sus pinturas, innumerables artículos en prensa, charlas, programas de televisión y en infinidad de labores en pro de su comunidad. Fue oradora de orden en numerosos actos solemnes. Donó muchas de sus obras sobre La Guayra a instituciones públicas como el Municipio Vargas y la Escuela Naval de Venezuela. También escribió poemas y los declamó ella misma, grabando dos CDs: Poemas I y Poemas II. 
Fue Miembro de la Sociedad Bolivariana del Estado Vargas, el Centro de Historia del Departamento Vargas, la Asociación Venezolana de Mujeres, el Centro Sociedad Bolivariana de La Guaira, el Complejo Cultural Vargas, el Centro de Historia Bolivariana y Naval de Venezuela, la Junta Conmemorativa de la fundación de La Guaira - La Guaira en sus 400 años y la Comisión para el Bicentenario de la conspiración de Gual y España, entre muchas otras. Recibió innumerables condecoraciones, premios y reconocimientos. Vargas la honró bautizando con su nombre una Casa Abrigo para niños necesitados y una galería de arte pictórico.

nace en La Guaira un 18 de Agosto de 1921, fue una guaireña que dedicó su vida entera a honrar la historia, la belleza y el espíritu de La Guaira. Amó profundamente su tierra natal y la defendió con su arte, su palabra y su incansable labor comunitaria.



PRÓLOGO

Si algún niño o niña o algún adolescente me preguntase quién es Nieves Elena Blanco de Rivero, diría que es una mujer nacida en 1921, en La Guayra, que siempre amó entrañablemente a su terruño, y que desde su adolescencia lo supo valorar, enaltecer y defender, como ninguna mujer guayreña lo ha hecho. Ninguna ha tenido más orgullo por su linaje, su legado y nacimiento en la tierra de mar que la vio nacer, y ninguna encarnó con tanta propiedad al “Viento Veloz de Fuego” que significa su nombre en voz indígena. Porque Nieves toda su vida fue el Viento Veloz de Fuego que amó, protegió y defendió como lideresa social, heroína civil enriquecedora del ethos guayreño, sin descanso y con coraje a sus ciudadanos, a su naturaleza tórrida y marina y a su región como pueblo porteño, sus costumbres, tradiciones e historia, y ello lo plasmó en sus pinturas, en sus artículos de prensa, en sus acciones cívicas y sociales, con perseverancia, paciencia y tenacidad, para con su gente y su pueblo.

Escribió poesía, fue la poetisa más auténtica, más sincera, más amorosa y tierna, que vivió en esa época de los albores del S. XX, que vivió su niñez, adolescencia y madurez de la mujer que empezó a cambiar, a gestarse como mujer emprendedora, con acción social, que representó la mujer activa socialmente, de los comienzos del treinta en adelante, como una de las características de la mujer del siglo veinte, y ella fue una de sus pioneras, la mujer que salía de la crisálida donde estuvo hasta el S. XIX, para convertirse en la mariposa multicolor que sabía volar en la sociedad, como una figura de las más significativas de su Guayra, que comenzaba a despertar a la modernidad. Nieves encarnó a la mujer que busca libertad e igualdad, dignidad como persona, pero ella lo hizo con la elegancia de la dama antañona que evoluciona suave y delicadamente, pero con firmeza y voluntad, en un ambiente aún ruralmarino, porque siempre fue fémina, madre abnegada cultivadora de valores y amante esposa de su gran marino Ramón. El cambio lo hizo con la reciedumbre y recato de matrona, sin escandalizar, sin confrontar los géneros, sin ser artista iconoclasta.

Aquí surge en ella, con fuerza, como una fuente cristalina que nunca cesa, su poesía. Poesía que se conjuga y entrelaza con sus prolíficas pinturas de su Guayra:
sus paisajes, sus ríos, sus casas, sus templos, sus esquinas, su mar; con sus artículos y crónicas, así su poesía no es aislada, y por su ternura, su amor, su caridad, su ingenuidad, su religiosidad y sencillez, siempre de niña (nunca dejó morir la niña adorable que había en ella).

Lo primero que viene a mi mente son “los amorosos diminutivos” de Santa Teresa ¡como usa los diminutivos en toda su obra poética!, con tanta naturalidad de niña, que son diminutivos entre humanos y divinos a la vez, pero indiscutiblemente auténticos. ¡Qué delicioso ambiente! ¡Qué sencilla confianza en los seres humanos, y qué fe! Pero otra característica es que escribe en verso libre, en una época en que muy pocos poetas se atrevían a liberarse de la rima, del pensamiento dominante, que no aceptaba que un poema por su música interior era poesía auténtica. Recuérdese lo que pasó con José Antonio Ramos Sucre, que no querían reconocerlo como poeta… Nieves Elena tiene plena consciencia de esto y en uno de sus poemas dice:

“Yo no se nada/ 
de rimas ni de versos/ 
solo escribo/ 
lo que llevo adentro, 
lo que me dicta mi corazón, 
lo que yo siento”
(Perdone Sr. Santana”, 16 de marzo del 90).

En ello está plasmado su carácter y personalidad. Y no hay pedantería. Lo mismo explica Dámaso Alonso de San Juan de la Cruz “según así viendo, según vamos comprendiendo que a este hombre no le importaba el arte, que lo único que le importaba era Dios, el misterio, el prodigio de su obra se hace más densa”, y así glosándolo, diremos de nuestra poetisa guayreña, que a esta valerosa y emprendedora mujer no le importaba el arte poético como tal. Para ella, lo único que le importaba era Dios, los valores religiosos, cívicos y sociales, democráticos y hondamente humanos de su Guayra (El viento veloz de fuego y su gente, para quien todos eran sus hijos) que es su Leit Motiv, idea o motivo central o conductor de su discurso u obra literaria, y pintura, que se repite a lo largo de toda su poesía.

A la vez me recuerda a Walt Whitman, porque como él, tiene un panorama complejo al que dedicó su observación y su poesía como contenido, como insumo o materia prima de su arte poética… Bástenos leer su poema “Debemos dar gracias” del 21 de octubre de 1990, para experimentar el espíritu de Whitman, sus combinaciones curiosas, sus palabras llanas, la intensidad de sus expresiones, para expresar momentos concretos de su pensamiento. Fue una intérprete de su pueblo guayreño y la motivaron sus costumbres, creencias y hábitos sociales, paisajes, ríos y mar que tanto amó, y su visión poética la convierte en íntima y profunda simpatía hacia el corazón humano de todos los guayreños de manera individual, con su poética de amor y de ternura, de su don maternal, de camaradería con todos sus coterráneos.

BAYARDO RAMÍREZ MONAGAS
Agosto de 2010.

“Puedes encadenar mis manos, 
puedes engrillar mis pies, puedes, incluso, 
arrojarme en un calabozo oscuro; 
pero no podrás esclavizar mi pensamiento 
porque mi pensamiento es libre".
 Khalil Gibran

INTRODUCCIÓN 

A comienzos del año 2010, los hermanos Rivero Blanco empezamos a organizar y archivar el inmenso legado dejado por nuestra madre, Nieves Elena Blanco de Rivero, en forma de escritos, notas, artículos, poemas, reconocimientos, diplomas, fotografías, revistas, periódicos, cartas, postales, obras pictóricas y toda suerte de documentos relacionados con su ardua labor en pro de su terruño natal La Guayra.

Conseguimos cientos de artículos escritos por ella, un sinnúmero de ellos escritos por otras personas en que la mencionaban y otros tantos dedicados exclusivamente a ella y a su obra. El haber navegado a través de todo este aluvión documental y, claro está, haber tenido el privilegio de ser sus hijos y haber compartido una vida con ella, ha sido para nosotros una gran aventura emocional, plena de momentos de suma alegría y otros de tristeza profunda; descubrimos detalles y elementos de la vida de nuestra madre, que nunca antes hubiésemos imaginado. Nos hizo reír tantas veces como llorar.

La capacidad de sorprendernos que tenía nuestra madre era ilimitada. Todavía recordamos con asombro el desfile de gente, de su gente, de sus guayreños, de todas las edades, que la visitaban diariamente en el Hospital Militar, cuando se cayó al momento de abordar un “carrito por puesto” para ir a La Guayra y se fracturó la cabeza del fémur, en plena avenida Baralt, en el centro de Caracas, allá, a mediados de los noventa. La auxilió una ambulancia de los Bomberos del D.F., ella “gerenció” su rescate y le ordenó a los bomberos que la llevaran al Hospital Militar “Carlos Arvelo”. Cuando se estabilizó, nos mandó a llamar. Por supuesto, como también era dama voluntaria de ese hospital, sus compañeras estuvieron pendientes de ella todo el tiempo.

Encontramos información sobre las asociaciones a las que perteneció, los comités y grupos de trabajo que integró, las charlas que dictó, los discursos que pronunció, la intensa actividad artística, histórica y educacional en la que participó. Las luchas que inició y culminó, de las que mencionaremos unas pocas: la reivindicación del Héroe Guayreño José María España, la preservación de las costumbres y tradiciones y de La Guayra, la reconstrucción de La Ermita del Carmen, el Paseo 24 de Julio, la recuperación de los fortines, plazas y plazoletas, las farolas de La Casa Guipuzcoana, la siembra de árboles y reparación de aceras en varias urbanizaciones, y un larguísimo etc. Y algo que no nos deja de llamar mucho la atención es que fue plenamente reconocida en vida por su obra. Entre sus papeles conseguimos noticias y documentos sobre homenajes que le rindieron, condecoraciones que le otorgaron, diplomas y placas de reconocimiento, premios y conciertos que le dedicaron, y hasta una casa abrigo de menores fue bautizada con su nombre.

También encontramos anotaciones, en su estilo de escritura impecable, que aprendió en el Colegio San José de Tarbes de La Guayra en los años 20, en casi todos los papeles que revisamos; y los que no eran escritos de su puño y letra, eran escritos con su eterna máquina de escribir “Underwood”, que no daba ya para escribir un papel más. No era muy amiga de las tecnologías modernas y jamás usó las computadoras personales, lo que, en nuestra opinión, hubiese multiplicado su obra escrita.

Por todo lo descrito en los párrafos anteriores, los hermanos Rivero Blanco, Carlos Vicente, Guillermo Ramón y Ramón Alberto, decidimos realizar una tercera edición de su libro “Guayra, Viento Veloz de Fuego” adicionándole una breve síntesis curricular, el artículo que escribió el periodista Federico Ortega cuando ella decidió marcharse de este mundo a otro plano, y algunas fotos de la familia. Esto lo hacemos para que el libro esté disponible a quien lo necesite.

Entre los documentos encontrados había 94 poemas, divididos en dos “tomos” de cuarenta y tantos poemas cada uno y dispuestos en cierto orden no cronológico. Estos poemas fueron escritos entre 1989 y 1996, con algunas excepciones que estaban sin fechar. La mayoría fueron escritos en 1991. Nuestra madre grabó 56 de los poemas a los que hacemos referencia en dos CD’s, el primero en el año 2000 con 28 poemas declamados por ella, y musicalizados y masterizados por Víctor Hugo Bracamonte, amigo de Gonzalo (Chile) Veloz Blanco, quienes lo hicieron con mucho cariño; y el segundo, en el año 2006, contentivo también de 28 poemas declamados también por ella, y musicalizados y masterizados por Guillermo Alberto Rivero Robles, su nieto, en Miami, Florida. Las Portadas de los CD’s fueron diseñadas por nuestra amiga Heidi Valentina Delfino Kremp.

Pues bien, hemos decidido publicar en el presente trabajo estos poemas de Nieves Elena, con el título que ella tenía dispuesto “Poemas”, y en el mismo orden en que ella los dejó. Sabemos que publicarlos era un proyecto importante para ella y que no culminó por que no le alcanzó el tiempo.

Nieves Elena tuvo una vida plena, 87 años de entrega a su familia, a su terruño La Guayra y a su país Venezuela, y les aseguramos que su huella sigue impactando a muchas personas día tras día. Nieves Elena se fue entre aplausos, los aplausos de sus guayreños, de sus amigos y de su familia que la sigue queriendo entrañablemente.

Y nosotros, parafraseando a mamá decimos “Nuestra madre para nosotros es un poema”.

LOS HERMANOS RIVERO-BLANCO.
Agosto de 2010.

RESURRECCIÓN
                                                                                                                                               
Al amanecer 
del día domingo, 
un día de sol 
y de verdor 
y flores, 
saliste de la tumba 
Jesús mío, 
y volaste 
a los cielos ligerito 
a unirte 
a tu Padre, que impaciente, 
te esperaba ansioso, 
mientras Magdalena 
y tu Madre, María, 
muy tristes 
lloraban tu partida, 
y pensaban: 
¿Qué nos haremos 
sin Jesús, ahora, 
el ser que tanto 
nos quería? 

- Y Jesús desde arriba les decía: Espérenme tranquilas,


que yo desde aquí, 
al lado de mi Padre, 
velaré por ustedes 
noche y día, 
y por toda la gente 
de la tierra, 
que mira al Cielo 
hacia lo alto, 
con amor, sin miedo; 
y con paciencia 
llevan su Cruz 
a cuestas, a la espalda, 
lo mismo que yo 
cargué la mía... 

El día llegará 
en que raudos 
volarán al Cielo, 
siguiendo la estela 
que dejé trazada, 
y serán felices 
como yo, una y otra vez, 
hasta el fin de los 
siglos, eternamente... Amén

Caracas, 17 de Abril de 1992. 

AL SANTO CRISTO DE MAIQUETÍA


                 Qué daño hiciste 

Cristo bendito, 

que tal castigo 

en tu Santo Cuerpo 

has recibido, 



si siempre supe 

que has sido bueno, 

que tus milagros, 

uno tras otro, 

los que te quieren 

han recibido? 



¡Ya basta, Cristo, 

de tanto duelo, 

de tantas lágrimas 

que humedeciendo 

tu Cuerpo Santo, 

son derramadas 

por los que te aman, 

desde que yaces 

ahí, acostado, 

en ese suelo! 



Haz un esfuerzo 

y estremece el alma 

de los humanos 

que allí te tienen




castigadito, para que rápido te den la mano y te levantes; y pronto puedas mirar el Cielo, sentir el aire y respirarlo, libre y contento, desde tu gruta, en la placita de Maiquetía, que amabas tanto y entonces, puedas ver a tu Madre, que desde enfrente, alegre, vuelva a mirarte. Y amorosa, te envíe sus besos y bendiciones... ¡Que así lo sea, Cristo Bendito, Cristo adorado, del pueblo maiquetieño, de nuestro pueblo, de aquí, de allá, y de más lejos...!






















Caracas, 11 de Abril de 1990





EL ALMA




 

¿Qué es el alma? ¿Me puedes explicar lo que es el ALMA? ¿Cómo te la haces en la mente? El alma para mí es como un “Hálito de Dios” en forma de “Haz de luz” que te ilumina en pensamiento, que le da vida al corazón cual llama ardiente que se enciende y queda así prendida mientras seas bueno; pero se apaga y se vuelve mortecina, se desvanece, cuando desviado del camino, al mal te dedicas por placer y entonces, se sale de tu cuerpo, te deja solo, a tu albedrío y en forma de humo blanquecino, sube hasta el cielo a guarecerse en una estrella, mientras encuentra una criatura buena, a un niño o niña por nacer, en quien volver a vivir sin tener que irse entristecida otra vez… Pero yo, particularmente quiero que mi alma sea como una gaviota,
que volando muy cerquita del cielo, encima del mar , allá en La Guayra, blanca, elegante, rauda, con la cadencia y el ruido musical que hacen las olas, no me abandone, hasta que ya tranquila, haya cumplido mi misión aquí en la tierra y y desee irme a descansar y entonces, sobre sus blancas alas, pueda volar al Cielo, donde San Pedro, antes de abrirme la puerta me pregunta: ¿Viene de la tierra de las castañuelas, de los mantones y las panderetas? Y yo le diré: ¡No! Vengo de la tierra del Joropo, del cuatro y las maracas, aunque por mis venas pasa la sangre gitana de mi papá, la de Málaga y Andalucía y también de las Canarias, pero yo nací en La Guayra. Entonces San Pedro me dirá: pasa adelante, guayreñita, es tuyo el Cielo y me asignará el lugar al lado de todos los míos, que volaron hacia allá, años atrás y alegres, seguramente me darán la bienvenida, me abrazarán, me besarán y me bendecirán. 




































Caracas, 18 de Agosto de 1994.


EL MAR Y LA GUAYRA 


¡GUAYRA! ¿Has visto hoy tu mar? 
¡Qué lindo está esta mañana, 
azulito y encrespado, 
parece que las sirenas 
bañándose allí estuvieran! 

Su azul es hoy más profundo, 
es más fuerte su oleaje 
y más blanca su espuma. 

¡Quién pudiera darse un baño 
fresquecito por la tarde! 

Un baño que sabrá a gloria, 
si es en el Guiriguire, 
al lado de los Uveros, las piedras 
y los pececitos que viven 
en esas aguas, 
rosaditos y azulados... 

¡Mar guayreño, mar sagrado, 
mar de todos los que te amamos! 

Caracas, 10 de Marzo de 1990.

¡DEBEMOS DAR GRACIAS! 

Hoy quiero hacer un desagravio a todos los seres que nos han ayudado de una y mil maneras y no les sabemos agradecer. 

¿Quién de nosotros al ver el Sol por las mañanas, le da las gracias por haber salido, por calentarnos y a las plantas hacer crecer, y darnos la alegría de un día bello y brillante como el que más? 

¿Quién cuando siente el aire fresco al amanecer, le da las gracias por el oxígeno que nos da, y cuando llueve y bebe el agua fresquita, le da las gracias por su alimento, indispensable para vivir? 

¿Quién besa el árbol que nos da sombra, flores y frutos, aunque sea por una vez? 
¿Quién se acuerda del inventor del bombillo, la aguja, el cemento, la rueda, el lápiz, el horno, el teléfono, el micro-ondas, el saca-puntas, la máquina de escribir, la plancha eléctrica, la inyectadora, la cocina de gas, la máquina de moler, el radio, la lavadora, la secadora, el hilo, la computadora, la televisión, la harina pan y la maquina de coser? 
¿Quién de nosotros recuerda al sabio Pasteur, a Salk, a Fleming, al Dr. Convit, a quien hizo la vacuna contra la difteria, a quien inventó la anestesia, a quienes descubrieron el Radium, a madame Curie, a su esposo, y al que preparó el suero anti-ofídico, por primera vez? 

¿Quién? ¿Quién le da las gracias en el silencio de su conciencia al que labra la tierra para nosotros poder comer; a los amigos, y a los que con el sudor de su frente hacen el pan, que día a día es nuestro sostén? 

Y al mono que viajo a la Luna, y al ratón que ayuda al médico para investigar y al tuqueque que limpia la casa, a la abeja que nos da la miel. 
¿Quién les da las gracias, quién? 
Y a los maestros que nos ilustran, a los médicos y científicos en general, las secretarias y los bomberos, a los escritores que cuentan la historia, a los periodistas que nos mantienen informados, a los músicos y a los artistas y a los poetas, que con sus obras elevan nuestro espíritu, a los fotógrafos, artífices de nuestros recuerdos, a los enfermeros; a los cómicos, que con sus gracias nos hacen reír; a nuestros peluqueros y sus ayudantes que hacen maravillas con nuestros cabellos; a los pedicuristas, benditos mil veces por dejar nuestros pies nuevecitos; a los criados, a los carteros, a los buenos vecinos, a los hombres que recogen nuestras basuras y al que caza las culebras venenosas, para que el biólogo pueda el suero anti-ofídico hacer?

¿Quién los recuerda con gratitud, quién? 
Y a los ejecutivos, que con sus negocios nos dan empleo; a los policías, que con peligro de sus vidas nos protegen; al soldado, al marino y al aviador, dispuestos siempre a luchar por nuestra Nación; a los abogados honrados, que nos defienden; al Sacerdote que nos consuela y nos perdona; a nuestros padres, quienes solícitos velan por nosotros toda su vida; y a nuestros hijos, esencia y presencia de nuestro ser, que llenan de orgullo nuestro ego, día tras día. A nuestros buenos gobernantes y a los que mereciendo estar aquí, les olvidé. A todos estos ¿quién les agradece como debe ser? 

Y a nuestra amada Patria, la más grande, la más buena, la mas hermosa, la mas espléndida del Planeta Tierra, para sus hijos y los extraños 
¿Quién de verdad la quiere y le da las gracias, quién, pero quién? 

¡No seamos ingratos, aprendamos a agradecer y a no olvidarnos con egoísmo, de los que nos han hecho el bien. Recordémoslos bendiciendo a Dios y a todos, justico al amanecer y hasta el anochecer también! 

Caracas, 21 de Octubre de 1990, Día del Censo.



PRÓLOGO

PALABRAS DE AMOR Y DEVOCIÓN

Nieves Elena Blanco de Rivero, una Guaireña apasionada por su terruño y por todo
cuanto él representa, sobre todo en lo concerniente a su acontecer costumbrista, me ha regalado ratos de íntima fruición espiritual con la paciente lectura de los originales de sus crónicas Guaireñas. Sin proponérselo me ha llevado de la mano por todo ese tesoro colonial que aquilata en sus inmuebles tatuados por la pátina del tiempo, reviviendo gratísimas épocas de nuestra primera juventud. Las crónicas de esta insuperable Guaireña, quien vive y se desvela por todo el acontecer del viejo puerto de nuestros grandes amores, por las sempiternas tradiciones lugareñas, resumen todo el afecto que una auténtica Guaireña es capaz de sentir por la ciudad-cuna de la República, la ciudad cuatricentenaria que vegeta en un constante esperar por la obra redentora del Gobierno Nacional y de sus conspicuos hijos con capacidad de poder. Estas emocionadas páginas impregnadas de amor por la tierruca testigo de nuestro amanecer a la vida, son suficientemente comprensivas del hondo afecto que La Guaira le inspira.

A través de la lectura de estas crónicas nutridas de ternura filial, entendemos el mensaje de serena campechanía y de amoroso cuidado, contenido en estos evocadores escritos de Nieves Elena Blanco de Rivero. En la incursión por esos amables textos puede seguirse retazos de la historia menuda de cuanto es La Guaira: sus templos, sus joyas coloniales, los sitios por donde pasó alegre nuestra infancia; las escuelas y sus maestros, quienes tanto dejaron en nuestro espíritu; el viejo puerto, tan lleno de recuerdos imborrables; sus calles, sus centros culturales, sus hombres relevantes, sus personajes populares, en fin, la síntesis de su desenvolvimiento de pueblo en una época que registra nuestro quehacer vital.

Nieves Elena Blanco de Rivero, además de cronista del acontecer de su terruño Guaireño, es también -y muy aceptada por la crítica entendida- una fina, exquisita maestra del pincel. Ya dije alguna vez, a propósito de una exposición pictórica sobre pintorescos recodos de La Guaira colonial, que asomarse con el espíritu propenso al disfrute superior a la exposición de esta artista nativa y nativista, es hacer un paseo fascinante en el tiempo por la antigua fisonomía de La Guaira. Sus crónicas como sus lienzos trasuntan la plasticidad, el color, la luz, toda en armonía y conjunción con la perspectiva y la sombra; en ellos está reflejada La Guaira cuatricentenaria. Sus callejuelas, evocadoras del paso trepidante del conquistador y el artesonado de sus ventanales hacia afuera, recrean la mirada y llenan el espíritu de contenido artístico. Lo mismo puede afirmarse de sus crónicas costumbristas, que la autora logra plasmar, con ayuda de cuanto atesora su memoria, fiel a la realidad, en escenas urbanas de esa ciudad colonial que se resiste a la acción disolvente del tiempo y a la piqueta demoledora que empuña con saña la mano bárbara e inconsciente.

Con estas cordiales palabras de presentación de este volumen, hijo de su pasión y
devoción por su terruño Guaireño, saludo la aparición de este renovado testimonio de quien es fina cronista-pintora de raigal amor por La Guaira, su pueblo, y su gente. Reitero que el mérito de esta excelente creadora de lienzos y crónicas, reside en su asombrosa capacidad de retención fisonómica de perfiles urbanos ya desaparecidos, que en los inefables tonos de su pintura y en sus amables crónicas cobran vivencia, fuerza y frescura.

Me siento complacido de adherir mi modesto aporte intelectual, también con sentimiento Guaireño, a este laudable esfuerzo de Nieves Elena Blanco de Rivero, con el cual trata de reconocer cuanto debemos en pasión filial a La Guaira de nuestro amor y devoción.

Caracas, 19 de septiembre de 1989.
Año Cuatricentenario de la fundación de La Guaira.

CARLOS NAVARRO GIRAL

REMEMBRANZA DE LA GUAYRA


Nuestros padres eran españoles y llegaron a La Guayra antes de 1900. Allí crecieron y estudiaron, luego formaron un hogar, en el cual nos enseñaron que, además del cariño que debíamos tener al terruño por ser nativos de él, teníamos que agradecerle el que ellos hubieran sido acogidos con cariño por su gente, y haber podido realizar sus deseos. Nuestros abuelos eran republicanos y deseaban vivir en una República suramericana.

Ambos nos contaron muchas cosas interesantes de esa época guayreña. Vivieron el terremoto de 1900, la terrible explosión de El Vigía, la angustiosa espera del cometa Halley, la pandemia o gripe española, los acontecimientos del año 28, la prisión de nuestro padre en el año 29, por su condición anti-gomecista; pero también vivieron días felices en el pueblo acogedor y de vida sencilla y sana. Nuestro padre siempre nos habló con mucho orgullo de su colegio y de su maestro, el profesor Manuel María Villalobos, hombre políglota, autodidacta, quien formó a muchos porteños en su disciplina rigurosa y de cuyo colegio salían bien
preparados en todo sentido.

El profesor Villalobos, guayreño, hablaba todas las lenguas muertas y además el alemán, el francés, inglés, holandés, italiano y también el árabe, chino y japonés. Nuestro padre nos contaba que el gobierno lo utilizó como intérprete para entenderse con una misión japonesa que visitaría Venezuela y en ocho días de fuerte estudio, pudo hacerlo. J. M. Núñez de Cáceres, una autoridad lingüística de América decía de Villalobos: "que los idiomas en sus manos eran como un reloj descompuesto en manos de un relojero experto."

Caracas, 11 de julio de 1989.

COSTUMBRES GUAYREÑAS

En La Guayra de los años 30 los guayreños disfrutábamos de una vida sencilla y sana.
Todos los vecinos éramos amigos, mejor dicho, como una familia, donde las alegrías y tristezas eran compartidas por todos. Si nacía un niño, o cumplíamos años, o salíamos bien de los exámenes, todos alegres alrededor y si enfermaba alguien, todos a una, ayudaban a los familiares a velar por el amigo en cama y acompañarlos en su angustia. Si había una familia en mala situación monetaria, los vecinos trataban de ayudar. Era un ir y venir de dulcito de lechosa, de una tunja, de unos pastelitos, de unos huevitos, en fin, de menudencias, pero que en tiempos de fronda, caían muy bien y se agradecían.

En un tiempo muy duro para nosotros, llego el día de Pascua de Navidad y Vicentico González, (q.e.p.d.), nuestro vecino de enfrente, que sabía por lo que estábamos pasando, nos mando una bandeja llena de uvas, manzanas y peras, pan de jamón, una tunja divina, cubierta de caramelo, de las que hacían muy finas en La Guayra, junto con unas hallacas, una cena completa para esa noche... Nunca olvidaremos el noble gesto de este buen amigo, que a tiempo nos sirvió y que Dios seguramente lo recompensó con creces.

En La Guayra casi todas las casas tenían zaguán; las que no, tenían una romanilla que separaba el salón, de la calle. Encima de la puerta de adentro, un cuadrito con el Santo preferido de la familia, pernoctaba colgado de la pared, cuidando la casa. En muchas viviendas, detrás de la puerta de la calle, colgaba un casquillo y una matica de sábila para salvarse de las malas influencias. Las puertas tenían aldabas o aldabones con cara de leones; en nuestra casa se usaba una manito de cobre macizo, para tocar la puerta. Hacían las veces de timbre. Eran resabios heredados de la vieja España.

Una costumbre de esos tiempos era que, al mudarse una familia para un vecindario nuevo, se mandaba a ofrecer a los vecinos, y la persona que iba, al tocar la puerta decía:
"Tun, tun"; la gente desde adentro preguntaba: ¿Quién es? y le contestábamos: "Gente de paz", y enseguida nos abrían. Algunas puertas tenían un postiguito para ver quién llegaba. Al abrirnos preguntábamos por la señora de la casa y al atendernos, le decíamos que veníamos de parte de la familia tal, nuevos vecinos y que nos poníamos completamente a la orden.
Entonces la señora nos dispensaba una visita, que a su vez era prontamente correspondida y así empezaba una interesante amistad entre ambas. Ahora eso será visto, tal vez, como una ridiculez; pero eso no significa, sino que nos hemos deshumanizado, que aquella época fue más humana, había más respeto, más consideración, y más amor por los demás y por nosotros mismos. ¡Quién pudiera volver a nuestras viejas costumbres!

Los niños de esa época jugábamos al frente de nuestras casas y como las callecitas eran de piedra y el tráfico de autos era casi nulo, lo hacíamos sin peligro. Por nuestra calle El León sólo subían las carretas recogiendo la basura, vendiendo mangos y plátanos; el señor Manuelito con su mula repartiendo leche; el señor Santiago, repartidor de pan de la panadería del señor León Marcou, con su burrito cargado con dos sentones de pan francés, español e isleño, galletas de María, acemitas, etc. De vez en cuando subía un auto para llevar algún enfermo a Caracas. El doctor César Almaral, médico muy querido de La Guayra, humanitario, que visitaba todos los días a sus enfermos v los atendía con amor, tenía su auto
pero muy pocas veces lo usaba. Como casi nadie tenía transporte, usábamos los autobuses y el tranvía para ir a Macuto y Maiquetía y el ferrocarril para ir a Caracas. Cuando íbamos para Caracas, la familia iba a despedirnos a la estación, que estaba frente a la hoy en día oficina de correos y al lado de la plaza Bolívar de entonces y hasta llorábamos. ¡Cosas de esos tiempos!

Caracas, 29 de agosto de 1989.

LA GUAYRA: VIENTO VELOZ DE FUEGO por NIEVES ELENA BLANCO DE RIVERO by Yanka