EL Rincón de Yanka: NATURALEZA

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jueves, 23 de abril de 2026

LIBRO "ANTONIO GAUDÍ": LA PALABRA EN LA PIEDRA. Los símbolos y el espíritu de la Sagrada Familia por Jean-Paul Hernández SJ ⛪➕

 ANTONIO GAUDÍ:

Los símbolos y el espíritu 
de la Sagrada Familia

La Sagrada Familia es mucho más que el principal reclamo turístico de Barcelona. Es un poderoso mensaje oculto, una vibrante «homilía en piedra» diseñada por el genio Antoni Gaudí. Descubre los misterios que esconden las sobrecogedoras fachadas de la Natividad y la Pasión. Adéntrate en el significado real de su asombroso bosque interior y sorpréndete con el innovador trencadís, elaborado de forma revolucionaria con pedazos de baldosas rotas y materiales de desecho. El jesuita Jean-Paul Hernández nos revela las motivaciones profundas, la intensa aventura mística y el rotundo compromiso social de un artista que elevó a los trabajadores a protagonistas de la belleza y que decidió convertirse en un auténtico «monje en la ciudad». En un momento histórico en el que el complejo religioso se acerca más a su esperada culminación, esta es una guía absolutamente imprescindible para creyentes, amantes del arte y todo aquel que quiera dejarse transformar por una de las catequesis en piedra más deslumbrantes del mundo.
“La Belleza es el resplandor de la Verdad” Antoni Gaudí.

A veces pasamos por la vida con la mirada pegada al asfalto, olvidando que justo encima de nosotros sucede un milagro diario: el árbol buscando la luz. No es un esfuerzo agónico, sino una orientación vital, un instinto de supervivencia que se convierte en danza.
Para Antoni Gaudí (del que el 10 de junio se cumplen 100 años de su muerte), ese movimiento no era simple biología. Era el rastro de un Creador que se comunica en el lenguaje de las formas orgánicas.

Gaudí entendió que las leyes de la física —la gravedad, el equilibrio de una parábola, la resistencia de un tronco— son, en realidad, pensamientos de Dios. Al observar un árbol, no veía solo madera; veía una lección de sencillez y firmeza.
Como bien explora Jean-Paul Hernández en “La Palabra en la piedra” (publicado en el sello Mensajero), Gaudí no pretendía ser un innovador rompedor por ego, sino un traductor humilde. Su arquitectura es un intento de volcar en la piedra el susurro de Dios que él escuchaba en el bosque.

Y por eso, la Sagrada Familia es una homilía en piedra. Hernández nos recuerda que Gaudí bebía de fuentes profundas: la Biblia y la liturgia (especialmente a través de Dom Guéranger). Cada columna, cada capitel y cada vitral no están ahí por estética, sino por corazón. Y uno entregado casi por completo a Dios.
Al final, todos estamos llamados a ser un poco como la Sagrada Familia: obras en construcción, a veces incompletas y rodeadas de andamios, pero destinadas a ser un reflejo de la luz divina en medio del mundo.

Gaudí busca aproximar el Cielo y la Tierra, recrear la Jerusalén Celeste cimentada sobre la presencia de la Trinidad en el plan divino de la salvación, y sintetizar todo ello, en la forma simbólica suprema del templo (Puig, 2011: 47-49). 
La clave simbólica básica del interior la proporcionó el propio Gaudí al afirmar con sus palabras lo siguiente: Será como un bosque […] la decoración de las bóvedas serán hojas, en las cuales se verán los pájaros propios de la tierra. Los pilares de la nave principal serán palmeras; son los árboles de la gloria, del sacrificio y del martirio. Los de las naves laterales serán laureles, árboles de la gloria, de la inteligencia […] Las formas helicoidales son infinitas, se encaraman hacia arriba, sin acabar, como la eternidad. Así serán los pilares de la Sagrada Familia. (Giralt-Miracle, 2012: 216)

Gaudí aspiraba a convertir la Sagrada Familia en una suprema síntesis de teología cristiana, geometría, naturaleza y espíritu, con el sueño, según las palabras del teórico ya mencionado Armand Puig (2011: 217): 
“el sueño de la totalidad, como el Raimundo Lulio del Ars Magna, como el Dante de la Divina Comedia, o como el Tomás de Aquino de la Summa Theologica”. 
El templo es asimismo el resultado de la síntesis de innumerables formas arquitectónicas, entre ellas la de Santa Sofía de Constantinopla, las Catedrales de Reims, Tarragona, Mallorca, la iglesia de Santa María del Mar, y un largo etcétera de arquitecturas vistas, sentidas o imaginadas en el crisol de la mente Gaudiana (Puig, 2011: 218). 

Como hemos mencionado, varias dimensiones simbólicas se funden en el templo; por un lado, como ya se ha indicado recientemente, la Sagrada Familia es una figuración simbólica de la Jerusalén Celestial Apocalíptica, con la presencia de detalles interesantes que reflejan símbolos claros extraídos del apocalipsis, desde el Alfa y la Omega en la torre central dedicada a Cristo, hasta el lampadario que cuelga bajo el cimborrio central con la figura de Cristo crucificado.

Por otro lado, la Sagrada Familia se ha considerado como un himno a la presencia providencial de la Trinidad y de la propia Sagrada Familia en la naturaleza y la historia, que cristaliza en la figura suprema de Cristo como centro teológico y simbólico del templo (García Álvarez, 2017: 196). También se ha planteado por parte de algunos estudiosos, que la Sagrada Familia expresaría de forma simbólica la identidad entre el curso solar y la vida de Cristo. 

De esta manera, la fachada del Nacimiento está dirigida hacia Oriente, quedando iluminada por el sol naciente, al contrario que la la fachada de la Pasión orientada hacia Poniente, del modo que la mortecina luz solar del atardecer expresaría el luto por la muerte de Jesús (Torii, 1983: 131). Consideramos de gran importancia enfatizar en esta fachada porque, aunque se sabe que Gaudí no pudo contemplar su materialización plena, el mismo deja constancia sobre la intensidad con la que concebía la fusión simbólica entre la materia y la idea, en un esclarecedor testimonio al también arquitecto Joan Bergós:

Puede ser que alguien encuentre demasiado extravagante esta fachada, pero yo querría que llegara a dar miedo, y, para conseguirlo, no escatimaré el claroscuro, los elementos salientes y los vaciados, todo lo que resulte del más tétrico efecto […] Es más, estoy dispuesto a sacrificar la misma construcción, a romper, a cortar columnas, con el objetivo de dar una idea de como es de cruento el edificio. (Giralt-Miracle et alt, 2012: 198).

El templo también puede valorarse como la pura naturaleza hecha arquitectura, en donde se exhibe naturaleza local y mediterránea con toda clase de especies que, como una expresión de esa naturaleza local, quedan exaltadas y glorificadas por su presencia en el templo del espíritu. Elementos como las torres están dedicadas a los doce apóstoles, los Evangelios, la Virgen y Cristo (Puig, 2011: 77); dichas estructuras se elevan como si se trataran del resultado de los movimientos tectónicos que, en sus orígenes, produjeron la elevación de esa montaña sagrada en el pensamiento del arquitecto, Monserrat, pero también nos recuerdan subliminalmente, el resultado de elevar a una escala monumental, la forma natural del crespinell, la planta salvaje ya mencionada con anterioridad cuyo sencillo perfil se funde con la forma final del templo. 

Los remates de la propias torres, suponen una de las manifestaciones definitorias de la fusión simbólica de naturaleza, geometría, imaginación y espíritu; nos resulta difícil imaginar como es posible condensar en un espacio tan limitado, una cantidad de tales estructuras geométricas que sirvan de soporte a esos simbolismos naturales, imaginarios y espirituales, algo que para una mente contemplativa de la visión trascendental de nuestro arquitecto, sirve para referenciar como broche final, la grandeza de su legado artístico y personal.

Gaudí 

Fuiste enviado a este mundo para crear 
Quizás más de un tormento tuviste que pasar 
Tu genialidad artística quisiste dejar 
Realizaste una obra para recordar 

El mundo contemplabas de una manera diferente 
Para ti la naturaleza fue siempre alma latente 
Tu fe te convirtió en un devoto creyente 
Para ti un simple vistazo a la vida no fue suficiente 

Alzaste con tu dominio el Nacimiento 
Esculpiste con tu talante la Gloria 
Erigiste con tu saber la Pasión 
Alcanzaste una divina inmortalización.




lunes, 13 de abril de 2026

LOS ÁRBOLES TE ENSEÑARÁN A VER EL BOSQUE por Joaquín Araújo 🌲🌴🌳

 


Como ya he respirado, desde que nací, 500 millones de veces y en todas y cada una de esas inhalaciones mi intimidad más íntima fue abastecida por el alma verde de esos mismos árboles no puedo por menos que plantar, escribir, defender y, como podéis leer más adelante pretendo incluso convertirme en uno de ellos. Con este poema resumo los motivos que me llevan a la coherencia de poner a crecer lo que nos permite crecer.

¿PARA QUÉ PLANTO ÁRBOLES?

Planto árboles para que,
cuando yo no esté,
estén los surtidores de todos los suspiros,
los veneros del frescor,
otros trinos anidando en otros tímpanos.
Planto árboles para que,
cuando yo no esté,
quede el color de la vida
pintando otros paisajes,
acaso todavía en calma.
Planto árboles para que,
cuando yo no esté, manen todavía,
como sudor, flores y el frutos de las frondas.
Planto árboles para los nietos
de mi nieto y para que,
cuando yo no esté,
sigan los libros de papel
y los ojos que los leen.
Planto árboles para que,
cuando yo no esté,
esas nubes de hojas
siembren todavía el descanso de las sombras.
Para que otros ahora y después
respiren su alma verde.
Planto árboles para que,
cuando yo no esté,
la belleza de las flores
siga alimentando la sabiduría de los frutos.
Planto árboles para que cuando esté
el futuro sepa agradecer nuestro pasado
a través de la sabia savia que levantó
un bosque de recuerdos.
Planto árboles para que cuando estéis
vosotros siga siendo bella la Belleza.
Planto árboles para que,
cuando yo no esté, sea, por fin,
visible la transparencia.
Para que llegue a ser verdad la Verdad más grande

🌲🌴🌳

Planto árboles, por tanto, para que sea menos mortal la muerte.

Como anuncié me enterrarán bajo la sombra de un roble melojo que escogí para tal menester con sólo 29 años. Así lo esencial volverá a empezar. De lo demasiado que he escrito escojo, por si os apetece compartir este otro poema, dedicado a mi muerte.

Elijo elegir

Y elijo la condición
del árbol
Porque come luz.
¡Qué delicia desayunar
transparencia,
almorzar lucidez,
cenar ocasos anaranjados!
Y con ella construir
el verdor
y la sombra
y la rara nube que es toda copa,
donde se esconde el canto
de los pájaros.
Ahora no puedo,
pero cuando lo deje
seré lo he elegido.

De mis emboscadas caligrafías entresaco también estos otros propósitos de que nuestras palabras, acaso poéticas, nos enseñen a comprender que no contamos con mejores amigas que las arboledas.

Si hay paraíso tendrá, como tuvo,
un bosque de bosques.

Lúcido el árbol, casa y huésped al mismo
tiempo: ¡ganado!

De raíces a hojas viaja la sabia savia
que nos salvará.

ALGUNOS AFORISMOS
  • Los árboles siempre nos están esperando con los brazos abiertos.
  • Nada debería ser llamado crecimiento si allí no crece también los árboles.
  • Los bosques se escancian sobre ellos mismos y benefician a todos sin excepción.
  • Nada levanta tanto como las hojas cayendo.
  • Los bosques han publicado todos los libros.
  • Respiramos el alma verde de los árboles.
  • Humano, acaso la palabra más crucial, quiere decir del humus y por tanto del bosque.
En estos encuentros para la difusión de la literatura acaso sea imprescindible recordar lo que tan contundentemente se ha olvidado. Me refiero a la mejor, más contunde y breve de las definiciones de poeta. Solo tiene tres palabras y las escribió Federico García Lorca.

“Poeta es árbol”

GRACIAS Y QUE LOS BOSQUES OS ATALANTEN (CUIDEN, ACARICIEN).

VER+:

La más completa y compleja, la más necesaria y hospitalaria, la más bella y generosa de las creaciones de la historia de la Vida es el bosque. Si poco, o nada, del pasado —tanto el nuestro como el de la Natura— tiene sentido sin las arboledas, menos futuro aún tendrá el futuro sin ellas. Sin embargo esta civilización ha consumado su más imprudente torpeza arrancándose de su propio origen y devastando el gran hogar de la vida, envenenando al fabricante de la transparencia que respiramos, abatiendo al creador de la fertilidad.
Mantiene el autor, el emboscado Joaquín Araújo, que cada árbol en pie es un punto de apoyo para esta lisiada humanidad, para los aires rotos, para la vivacidad en su conjunto, para hacerle cara al desierto, para combatir el ruido y a la amontonada fealdad que la prisa siembra en casi todos los rincones. Nada como los árboles para darnos paz y ayudarnos a conectar con la Naturaleza y a reencontrarnos con nosotros mismos.
En estas páginas puede leerse una de las más intensas convivencias con las arboledas de uno de nuestros contemporáneos. Muchos de los mejores momentos de la vida de Araújo, a lo largo de sus cincuenta años de emboscadura, son narrados aquí con intensa belleza y emoción. Sin duda para que comprendamos mejor el extraordinario acierto de Federico García Lorca cuando escribió: «Poeta es Árbol».
Los bosques han inventado el rejuvenecimiento. Un suelo bien alimentado todos los otoños por los follajes desplomados es cada año más potente, lozano, vigoroso y conseguirá árboles más frescos. Cuando tengáis la suerte de contemplar con serena atención la caída de una hoja conviene pensar en que así, de alguna forma, el poderoso paso del tiempo es derrotado por el proceso de la fertilidad natural, sin duda lo que más y mejor deberíamos conservar y potenciar, sobre todo en este presente tan infértil. 

Como los más acertados pensadores el tilo, y todos los árboles, encuentran su inspiración, su sentido y destino en su propio origen —de ahí aquello de la originalidad— nunca desligado de la continuidad. Para crecer al año que viene, en efecto hay que viajar de uno mismo hasta uno mismo. No sé, pero eso a la postre es lo que le contó a mi emocionada contemplación la callada hoja. Una levedad desplomada que se sumó a miles de otras hermanas para abrigar al suelo del que había nacido. Pensé también en el estremecimiento de las raíces al sentir cómo aumentaba el peso del mismo suelo donde bucean. Pensé en que todo viviente depende de alguna forma de estas incandescencias aterrizadas y acabo convencido de que el ocaso otoñal es el amanecer más lento, por tanto el mejor principio. Una vieja sabiduría, la rural, casi del todo extinguida reconocía el carácter manantío del otoño y situaba, allá por San Miguel, el 29 de septiembre, el inicio del calendario. El ciclo se compadece, esa es su esencia, comenzar con lo que termina, terminar comenzando. ¡Qué inmensa pérdida el que casi nadie recuerde esto! 

Todos tenemos una colección de instantes preferidos en la memoria. Los que acompañamos a los paisajes sumamos acontecimientos como éste a las historias convencionalmente humanas. Lo que realmente ayuda a comprender se refugia en un puñado de acontecimientos como esta hoja de tilo cayendo que nada ha borrado de mi memoria; memoria que ya amenaza ruina, eso sí bien apuntalada por unos unos cuantos recuerdos imborrables como este. De hecho imposible de olvidar entre otras cosas porque guardé esa hoja y he escrito todo esto con ella, una vez más, delante de mis ojos. 

Como yo también, por insoslayables cuestiones de residencia y edad, soy bosque y otoñal, pretendo que también las hojas de este libro vayan cayendo desde vuestros ojos lectores hasta la otra fertilidad más necesaria: vuestra compasión hacia lo que hace posible buena parte de lo mejor de la Vida. Que es, ante todo, instantes capaces de crear eternidades. Eso que nada, ni nadie, consigue mejor que el bosque como pretendo demostrar y compartir a continuación.

martes, 3 de marzo de 2026

LIBRO Y PELÍCULA "VIEJOS MUCHACHOS (1995) "THE GOOD OLD BOYS" por ELMER KELTON y TOMMY LEE JONES, RESPECTIVAMENTE

 

VIEJOS MUCHACHOS (1995) 
"THE GOOD OLD BOYS"


"Uno de los mejores de una nueva generación de escritores del Oeste" presenta una novela clásica "Uno de los mejores de una nueva generación de escritores del Oeste" presenta una novela clásica sobre un vaquero de la vieja escuela que lucha contra el cierre de la frontera (The New York Times ).
Hewey Calloway tiene un problema. En su tierra natal del oeste de Texas en 1906, el estilo de vida que ama está cambiando demasiado rápido para su gusto.
Hewey sueña con la libertad; solo quiere ser un vaquero a caballo sin ataduras, vagando sin cesar por la pradera. Pero la pradera de su infancia está desapareciendo lentamente: la tierra se está parcelando y las cercas de alambre de púas están apareciendo por todas partes. Por si fuera poco, los coches y otras máquinas invaden la sencilla vida vaquera de Hewey, apestando la zona y amenazando con reemplazar los viajes a caballo. Mientras Hewey lucha contra la implacable corriente del "progreso", llega a comprender que la vida sencilla de su infancia se acabó, que un hombre no puede vivir una vida cuyo tiempo ha pasado y que cada elección que hace, incluso aquellas que conducen a la felicidad, requiere un requiere un sacrificio.

Hewey Calloway es un vaquero que siempre ha llevado una vida errante. Sin embargo, el país está cambiando a marchas agigantadas, y Calloway se siente necesitado del amor de una familia.
Esta producción televisiva supuso el debut como director de Tommy Lee Jones, que ya llevaba 25 años como actor, y acababa de consagrarse un par de años antes, con El fugitivo. Adapta la novela de Elmer Kelton 'The Good Old Boys'.


miércoles, 25 de febrero de 2026

¿POR QUÉ LA TIERRA ES INCREÍBLEMENTE PERFECTA PARA LA VIDA? 🌎🌌


¿POR QUÉ LA TIERRA ES INCREÍBLEMENTE 
PERFECTA PARA LA VIDA? 
🌎🌌 

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🐅🐆🐇🐊🐋🐌🐍🐎🐏🐐🐒🐒🐓🐕🐖🐗🐘
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¿Alguna vez te has preguntado por qué la Tierra es sospechosamente perfecta para la vida? 
En este análisis profundo, exploramos las asombrosas coincidencias cósmicas que permiten nuestra existencia. 
La realidad es que la Tierra está ubicada en un lugar sospechosamente perfecto dentro del sistema solar, en la zona habitable donde el agua líquida puede prosperar. A lo largo de este video, descubriremos por qué la Tierra tiene agua líquida en una cantidad casi imposible de creer y cómo la atmósfera de la Tierra funciona como un sistema natural de soporte vital que nos protege del vacío exterior. 
Analizamos también cómo el campo magnético de la Tierra protege silenciosamente al planeta de la radiación solar, y cómo la gravedad de la Tierra está equilibrada de una forma que parece casi intencional para permitir la vida compleja. Desde el papel de las placas tectónicas que mantienen vivo el ciclo del carbono, hasta cómo la Luna estabiliza la Tierra en su eje, cada detalle sugiere que nuestro hogar no es un simple azar. 
La química de la Tierra es inusualmente favorable y el planeta ha gozado de la estabilidad y segundas oportunidades necesarias para que surja la biodiversidad que conocemos hoy. Cuanto más aprendemos, menos la Tierra parece un accidente. 

La Tierra esta ubicada en un lugar sospechosamente perfecto. 
La Tierra tiene agua liquida y una cantidad casi imposible de creer. 
La atmosfera de la Tierra funciona como un sistema natural de soporte vital.
El campo magnético de la Tierra protege silenciosamente al planeta todos los días. 
La gravedad de la Tierra esta equilibrada de una forma que casi parece intencional. 
Las placas tectónicas mantienen viva a la Tierra en lugar de dejar que muera. 
La Luna estabiliza la Tierra en silencio detrás de escena. 
La química de la Tierra es inusualmente favorable para la vida compleja. 
La Tierra tuvo suficiente tiempo estabilidad y segundas oportunidades para que la vida surgiera. 
Cuanto más aprendemos, menos la Tierra parece un accidente.

 
Por qué la TIERRA es SOSPECHOSAMENTE PERFECTA para la vida

Roger Penrose: probabilidad del universo con condiciones para vida es tan improbable que escribirla requiere más ceros que átomos.
Einstein: "Dios no juega dados". 
Hawking: "Conoceríamos mente de Dios".
No eres accidente, eres milagro matemático de 1 en 10^10^123 con propósito divino.

Por qué la madera es más rara y valiosa que los diamantes.

VER+:



















martes, 24 de febrero de 2026

EL HOMBRE ES DE MAÍZ Y, LA MUJER, DE FRIJOL 🌽🌱 por RODRIGO GARCÍA PLATAS

 


EL HOMBRE ES DE MAÍZ Y, 
LA MUJER, DE FRIJOL 


La frase “El hombre es de maíz…, y la mujer de frijol”, atribuida a los pueblos mexicas o llamados hoy Aztecas, no es una simple metáfora agrícola: Es una declaración ontológica, una forma de explicar el equilibrio del mundo desde la tierra misma.

En la cosmovisión mesoamericana, el maíz no era sólo alimento: era origen.

En el libro sagrado Popol Vuh se narra que los hombres fueron creados de maíz. El maíz simboliza fuerza, sostén, verticalidad; crece erguido, desafía el viento, apunta al cielo. Representa la estructura, la presencia visible, la columna que sostiene.

El frijol, en cambio, crece enredándose, abrazando, adaptándose. No compite por altura: se integra. Nutre desde lo discreto, desde lo esencial. Su fuerza no es vertical sino envolvente. No impone; complementa. No compite; completa.

Y aquí está la profundidad:
no se trata de superioridad, sino de interdependencia.

En la milpa —esa sabiduría agrícola ancestral— maíz y frijol no sobreviven igual separados. El frijol fija nitrógeno en la tierra, la enriquece, la prepara. El maíz sirve de guía y soporte. Juntos crean un sistema perfecto.
Separados, pierden potencia.
La frase entonces no define roles rígidos; revela un principio:
La vida florece en complementariedad, no en rivalidad.

El hombre sin la energía que nutre, acompaña y transforma, se vuelve rígido.
La mujer sin la estructura que sostiene y protege, puede agotarse en el dar.
Pero cuando maíz y frijol se reconocen, se honran y cooperan, la tierra produce abundancia.

Esta enseñanza ancestral nos confronta hoy, en tiempos dónde a veces confundimos igualdad con uniformidad. Igual no es idéntico. Igual es digno. Igual es valioso.

Diferente no es opuesto: es necesario.
Ser de maíz o de frijol no habla de género como etiqueta biológica, sino de energías que todos llevamos dentro.

Todos tenemos algo de raíz firme y algo de enredadera sensible. El verdadero equilibrio no está en negar una parte, sino en integrarlas.

Tal vez la sabiduría antigua nos susurra algo sencillo y profundo:
No fuimos creados para competir.
Fuimos sembrados para complementarnos.
"Porque cuando el maíz se eleva y el frijol abraza, la tierra —y el corazón— dan fruto".

VER+:


viernes, 20 de febrero de 2026

LIBRO Y PELÍCULA "MANSIONES VERDES" (GREEN MANSIONS) por W.H. HUDSON y MEL FERRER, RESPECTIVAMENTE

 MANSIONES VERDES (GREEN MANSIONS)

Admirado por maestros como Joseph Conrad, Jorge Luis Borges, Virginia Woolf o Miguel de Unamuno, W.H. Hudson es sin lugar a dudas el gran escritor de la naturaleza y su obra enlaza un cierto espíritu romántico con el interés contemporáneo por el medio ambiente. Publicada originalmente en 1904, Mansiones verdes no sólo es una extraordinaria meditación sobre ese increíble universo que es la selva amazónica, sino también una gran historia de amor entre una india salvaje llamada Rima y Abel, un aventurero venezolano que huye de una fallida conspiración para derrocar al gobierno de su país.

Green Mansions es una película estadounidense de aventuras y romance de 1959 dirigida por Mel Ferrer. Está basada en la novela Green Mansions de 1904 de William Henry Hudson. La película fue protagonizada por Audrey Hepburn (quien en ese momento estaba casada con Ferrer) como Rima, una chica de la selva que se enamora de un viajero venezolano interpretado por Anthony Perkins. También participaron Lee J. Cobb, Sessue Hayakawa y Henry Silva. La banda sonora fue de Heitor Villa-Lobos y Bronislau Kaper.
La película iba a ser la primera de varios proyectos dirigidos por Ferrer y protagonizados por su esposa, pero finalmente fue la única que se estrenó. Fue uno de los pocos fracasos de crítica y taquilla de la carrera de Hepburn. Vincente Minnelli estaba previsto para dirigir la película, pero los retrasos en el proyecto llevaron a Metro-Goldwyn-Mayer a elegir a Ferrer.

Mel Ferrer convenció a la MGM de adaptar la novela de W.H. Hudson con un argumento irresistible: su esposa Audrey Hepburn como Rima, la joven de la selva que habla con los pájaros. Lo que filmó fue un cuento sobre lo que destruimos al intentar poseerlo.


Mansiones verdes - William Henry Hudson by henvelro


sábado, 15 de noviembre de 2025

PELÍCULA DE ANIMACIÓN "LA TORTUGA ROJA" (La tortue rouge, 2016): UN POEMA VISUAL DE UN HOMBRE SOLO


LA  TORTUGA  ROJA
El director holandés Michael Dudok de Wit, galardonado con un Oscar al mejor cortometraje de animación ‘Father & Daughter’, estrena de la mano del estudio Ghibi, productor de ‘El viaje de Chihiro’ y ‘Mi vecino Totoro’, ‘La tortuga roja’. Una minimalista obra de arte que no necesita diálogos para emocionar al espectador.
Frente al bullicio de lo urbano, de las carreras histéricas de los salary-man (trabajador asalariado estilo japonés)  y los atestados metros tokiotas, está la calma de los campos de arroz, las lluvias de los entornos rurales, el té en un tatami o la contemplación de los cerezos en flor. Es esta temporalidad laxa, que se diluye, la que nos asombra por exótica y nos maravilla desde la mirada occidental.

‘La tortuga roja’ es también la epifanía de un náufrago que en realidad es el ser humano: nuestro instinto es el salvajismo frente al entorno natural, la dominación de lo ingobernable, y el fatal desenlace ante lo que no podemos controlar. Nuestro náufrago, llegado a una isla en la que nada no hay nada más allá de plantas y otros animales, termina habituandose a una nueva forma de existencia, donde no necesita oprimir lo que le rodea, sino que convive con ello.

La tortuga se nos aparece como toda una alegoría del tiempo y de la vida, como la representación de la calma perdida, de la anhelada pausa que nos desconcierta al principio y nos procura otra existencia cuando la asumimos. Y la mujer que nace del caparazón muerto es el símbolo definitivo de la comunión entre el ser humano, que ya no es invasivo, y la naturaleza.

La formación de una familia que es capaz de convivir y criar a un hijo en armonía con el entorno es un nuevo triunfo en la representación de la coexistencia del ser humano como parte de un esquema natural del que es una pieza más. El propio hijo, que crece y busca tras la ternura inicial de su figura nuevos mundos por explorar, se convierte en signo de la asunción de la irrevocable pérdida.

Ante la marcha del joven, los padres envejecen. El náufrago, ahora un viejo feliz, va a morir al mar, a donde vuelve la mujer que fue tortuga y recupera su forma original. Así, se culmina un círculo fraguado durante todo el largometraje, que mantiene en la película la aspiración de mostrar la existencia y la convivencia con el medio natural como la metáfora de un naufragio.

Un náufrago queda atrapado en una isla desierta, rodeado de aves, cangrejos cotillas y otra serie de animales marinos. Tras varios intentos fallidos de huir de la isla, tendrá que lidiar con las dificultades que la naturaleza le pone y con una tortuga roja que se cruzará en su camino y le cambiará la vida para siempre.
‘La tortuga roja’, con la más sencilla forma de animación y con tan solo los sonidos de la naturaleza y una pieza musical (por Laurent Pérez del Mar) que consigue mezclarse con ellos de manera magistral, pone los pelos de punta al espectador desde el comienzo de la cinta hasta el último segundo. Visualmente es una maravilla, la gama cromática cuidadosamente escogida consigue reflejar perfectamente las sensaciones del náufrago en esa preciosa pero solitaria isla tropical.

La película trata del ser humano y del ser humano con la naturaleza. De la superación de uno mismo, de los miedos y de las dificultades de la vida. Trata del más puro y sencillo amor y de cómo este cambia a las personas. Del ciclo de la vida de un ser humano y de que este no sería posible sin una absoluta conexión con la naturaleza y con todo lo que en ella ocurre.
Esta peculiar obra de animación consigue reflejar lo pequeño e impotente que es el ser humano frente a la naturaleza, pero a la vez consigue hacer sentir ternura, amor, añoranza y desaliento ante la vida.
En conclusión, ‘La tortuga roja’ es un pequeño poema visual y sonoro que mediante una extraña historia entre un náufrago y una tortuga sin ni un solo diálogo consigue hacer reflexionar sobre la naturaleza humana.

Con el rugido de un mar embravecido cuyas olas parecen tragarse en su furia al propio espectador, La tortuga roja (La tortue rouge, Michaël Dudok de Wit, 2016) comienza con una sinfonía sobrecogedora en la que contemplamos atónitos cómo entre las montañas de agua de continuo cambiantes se debate un hombre. Entrevemos también en un instante su barca destrozada. El océano en todo su poder y esplendor resonando y reverberando en nuestros oídos y desbordando nuestra mirada. 

El título del filme dejará paso en una previsible elipsis al náufrago tumbado en la playa de lo que pronto descubriremos que es una pequeña isla, una enorme roca circundada por el bosque y las arenas de su playa. El protagonista no tardará en conocer los contornos de su prisión y saboreará el dolor de la soledad más extrema, pero también sacará todas las fuerzas de su interior para aprender a construir una balsa y así poder huir. Una y otra vez lo intentará, en cada ocasión montando con palos de bambú una balsa de mayor tamaño, y una y otra vez verá sus esfuerzos anulados por la misteriosa intervención de un animal que bajo el agua golpea y destruye sus embarcaciones. 

Dudok de Wit entremezcla detalles de humor con la despiadada lucha por la supervivencia con un cuidado, una atención al detalle y una elegancia narrativa admirables. El tono medido y perfecto de la película nos sumerge en su fantasía y su poesía ínfima compuesta de pequeños gestos, miradas y actos crea una música que impregna cada escena de una emoción intensa. El náufrago solitario tendrá sueños de gran viveza que expresarán en algún momento lo más profundo de sus pensamientos y deseos, de modo que cuando lo increíble y lo fantástico se implanten de verdad en el relato ni él ni los espectadores tardarán en aceptar lo imposible como algo real. 

En estas ensoñaciones tomarán forma tanto su anhelo de escapar, de liberación, como la evanescente belleza del mundo perdido en forma de un cuarteto de músicos que interpretan una melodía clásica en el entorno solitario de la playa. La monotonía de los días solo es rota por sus esfuerzos en la construcción de las balsas con las que se ilusiona en su deseo de huir. 

La soledad y el aislamiento se transmiten con una fuerza incontenible que devendrán en un gesto cruel hacia ese animal que ha hecho inútiles sus esfuerzos por abandonar la isla. Y su despiadado proceder tendrá como respuesta el más sublime acto de comprensión y compasión: 
ese hombre abandonado por el destino ya nunca más estará solo. El relato se impregna así de una atmósfera poética y fantástica que en ningún momento entrará en conflicto con la realidad cotidiana de la isla. Lo increíble deviene posible y cotidiano con una naturalidad sobrecogedora.

De forma contenida, como si nos susurrara el viento o nos cantara una invisible ave extraña y exótica, La tortuga roja se desarrolla entre el asombro continuo por su belleza y la sencillez incontenible de sus formas. Elipsis admirables que hacen sentir el paso del tiempo con una poderosa elegancia encumbran el relato transformándolo en una metáfora de la vida, allí donde el hombre nace, vive, buscará el sentido a su existencia y culminará con la muerte. Una madre que con su mano cubre la de su hijo dándole protección, pero que este apartará para tomar entre la suya la de ella: 

ahora le corresponde a él tomar su lugar, ser la persona que, asumiendo el relevo vital y natural, cuidará de quien durante su infancia lo ayudó a crecer y convertirse en quien es. Miradas y gestos que explican más que todas las palabras del mundo, la de ese hijo que posa sus ojos en sus padres y no necesita más para hacerles entender que ha llegado el momento de marchar, de emprender por sí mismo el aprendizaje de la vida. 

El sonido de la naturaleza, calmada y violenta, hermosa y aterradora, es la música de fondo de una historia que crece a cada plano utilizando los elementos narrativos más esenciales, aquellos que nos conforman como seres humanos capaces de amar y de entregar nuestras vidas a aquellos que amamos. Y también de cómo pueden hacerlo con la misma pasión y fuerza cada animal, cada caña de bambú y cada hoja arrastrada por el vendaval como una sinfonía donde la humanidad pareciera no estar solo conformada por nosotros: de cómo el amor y el perdón no son cualidades exclusivas de los hombres.

LA TORTUGA ROJA | Tráiler Oficial Español | HD