GEDEÓN Y LOS 300 GUERREROS
⚔
Gideón o Gedeón (hebreo גִּדְעוֹן “cantero” "picapedrero"), también llamado Yerubbaal (Jc. 6,32; 7,1; etc.), y Yerubbeset (2 Sam. 11,21, en el texto hebreo).
Gedeón fue uno de los Grandes Jueces de Israel. Pertenecía a la tribu de Manasés, y a la familia de Abiezer (Jc. 6,34). El padre de Gedeón se llamaba Joás y vivía en Ofrá (Jc. 6,11).
Gedeón vivió en una de las épocas más desalentadoras de la historia de Israel, tiempo de confusión y de apostasía; por esto Israel fue entregado en manos de los Madianitas por 7 años; "y los hijos de Israel clamaron a Yahveh".
Gedeón venció con solo 300 hombres porque Dios tenía un punto que dejar claro: no es la multitud la que gana la batalla, es la Presencia la que abre el camino.
Cuando Dios está contigo, lo poco se vuelve suficiente, lo pequeño se vuelve invencible, y lo imposible se vuelve testimonio.
Prepárate… porque Dios está por demostrar que no necesitas más números, solo más de Él.
El siguiente es en substancia el relato de la magistratura de Gedeón según es narrada en los capítulos 6 a 8 de Jueces: Israel había abandonado el culto a Yahveh y por siete años habían sido sumamente humillados por las incursiones de los madianitas y otras tribus orientales. Al fin, se volvieron a Dios quien les envió un libertador en la persona de Gedeón. En una primera teofanía, concedida a él de día mientras éste majaba trigo, Gedeón recibió la difícil misión de liberar a su pueblo; después de lo cual le erigió un altar al Señor (Jc. 6,24). En una segunda teofanía, a la noche siguiente, se le ordenó que destruyera el cipo-altar de Baal y que erigiera uno a Yahveh. Él realizó esto con el resultado de que la gente clamó por su muerte para vengar el insulto a sus falsos dioses. Sin embargo, Joás salvó la vida de su hijo con el ingenioso sarcasmo, que le aseguró a Gedeón el nombre de Yerubbaal: “Si Baal es dios, que pleitee con él, ya que le destruyó su altar” (6,25-32).
Así comisionado divinamente, Gedeón naturalmente tomo el liderato contra Madián, Amalec y otras tribus orientales que habían cruzado el Jordán, y acampaban en el valle de Jezrael. Reconfortado por la famosa señal del vellón (6,36-40), y acompañado por guerreros de Manasés, Aser, Zabulón y Neftalí, ocupó su posición no lejos del enemigo. Pero la intervención de Dios era para mostrar que fue Su Poder que liberó a Israel, y por tal razón redujo el ejército de Gedeón de 32,000 a 300 hombres (7,1-8). Según una directriz divina, el caudillo divino hizo una visita de espionaje nocturno al campamento enemigo y oyó sobre un sueño que lo impulsó a actuar de inmediato, ciertamente en victoria (7,9-15). Le proveyó a sus hombres antorchas dentro de cuernos y cántaros, los cuales, siguiendo su ejemplo, rompieron y gritaban: “Espada por Yahveh y Gedeón”. Presas del pánico por el repentino ataque, los enemigos de Israel volvieron la espada cada uno contra el otro, y emprendieron la huida hacia los vados del Jordán (7,16-23). Pero, convocados por Gedeón, los efrainitas atajaron a los madianitas en los vados y capturaron y mataron a sus dos príncipes, Oreb y Zeeb, cuya cabeza enviaron al líder hebreo, reprochándole el no haberlos llamado antes para venir en su ayuda. Gedeón los apaciguó con un proverbio oriental, y persiguió al enemigo más allá del río Jordán (7,24; 7,3).
Al pasar por Succot y Penuel, éstos se negaron a proveerle provisiones para sus desfallecidos soldados, y Gedeón los amenazó a ambos con tomar venganza a su regreso (8,4-9). Al fin tomó y derrotó a los enemigos de Israel, capturó a sus reyes, Zéjab y Salmunná, regresó triunfante; de regreso castigó a los hombres de Succot y Penuel, y finalmente mató a Zéjab y Salmunná (8,10-21). Agradecidos por esta gloriosa liberación, los paisanos de Gedeón le ofrecieron la dignidad de la monarquía hereditaria, la cual rechazó con estas nobles palabras: “No seré yo el que reine sobre vosotros ni mi hijo; Yahveh será vuestro rey” (8,22-23). Sin embargo, les pidió a sus soldados y obtuvo los anillos de oro y otros ornamentos que le habían quitado al enemigo; y con todo ello hizo lo que parece que pronto se convirtió en objeto de culto idolátrico en Israel.
La judicatura pacífica de Gedeón duró cuarenta años. Tuvo setenta hijos, “murió en una dichosa vejez y fue enterrado en la tumba de su padre en Ofrá” (8,24-32). En Is. 10,26 y en el Salmo 83(82),12, se hace referencia a su victoria, donde se menciona claramente a los cuatro reyes de Jueces 7 y 8, un hecho que muestra que, en la fecha que se compuso este salmo, las proezas de Gedeón eran comúnmente conocidas en su forma presente.
Los variados rasgos literarios exhibidos por el texto de Jueces, 7 a 8, han sido minuciosamente examinados y variamente apreciados por eruditos recientes. Varios comentadores consideran que estos rasgos---por ejemplo, los dos nombres, Gedeón y Yerubbaal; las dos teofanías que afectan la vocación de Gedeón; la aparentemente doble narrativa de la persecución de Gedeón a sus desbandados enemigos, etc. prueban concluyentemente el origen compuesto del registro sagrado de la magistratura de Gedeón. Otros, por el contrario, tratan de reconciliar todos los rasgos del texto con la unidad literaria de Jueces 6 a 8. Sea como fuere, una cosa es perfectamente segura, a saber, que cualesquiera hayan sido los documentos que fueron utilizados para trazar la narrativa de las hazañas de Gedeón, todos concuerdan substancialmente en su descripción de las palabras y proezas de este Gran Juez de Israel.
La historia de Jueces 7 es épica: Gedeón tiene un ejército de 10,000 hombres, y Dios le dice que son demasiados. Los lleva al río a beber agua para hacerles una prueba.
La mayoría se arrodilla para beber. Solo 300 hombres se quedan de pie y llevan el agua a su boca con la mano, lamiéndola "como perros". Dios elige a los 300.
Siempre nos han enseñado que Dios los eligió porque al estar de pie y beber con la mano, "mantenían la vista al frente y estaban más alertas ante un ataque sorpresa".
Pero la arqueología y la cultura de Canaán nos revelan que esto no fue una prueba militar; fue una prueba de adoración.
EL CÓDIGO: EL CULTO A BAAL
En aquella época, el dios falso que dominaba la región era Baal. Baal era considerado el "dios de la lluvia, los ríos y las aguas".
El ritual obligatorio para adorar a Baal y pedirle un favor era llegar a un cuerpo de agua y postrarse de rodillas frente a la corriente para beber. Era un reflejo automático en la cultura de ese tiempo.
Cuando los soldados de Gedeón llegaron al río, estaban muertos de sed. El instinto cultural y religioso de 9,700 hombres fue arrodillarse frente al agua.
Pero hubo 300 hombres que se negaron. Tenían la misma sed que los demás, pero rehusaron doblar sus rodillas frente a la fuente de agua. Prefirieron incomodarse, quedarse de pie y llevarse el agua a la boca con la mano.
DIOS NO BUSCA SOLDADOS, BUSCA FIELES
Dios no vio "soldados súper tácticos". Dios vio a 300 hombres que dijeron: "Me estoy muriendo de sed, pero no me voy a arrodillar ante las costumbres de este mundo para saciarme".
UN MENSAJE PARA TI
Cuando la crisis aprieta, cuando la necesidad financiera te reseca la garganta y estás desesperado por un respiro, el mundo te ofrece su "agua": hacer trampa en los negocios, mentir, pisar a otros o abandonar tus principios para ganar un poco de dinero rápido.
El sistema te pide que "dobles la rodilla" para beber. Pero Dios está buscando a sus 300. Personas que, a pesar del cansancio extremo y la necesidad, deciden mantener su integridad de pie.
El efod de Gedeón es un objeto religioso mencionado en el libro bíblico de Jueces 8. Tras una gran victoria contra los madianitas, el juez Gedeón recolectó oro del botín y mandó confeccionar un efod, una prenda sacerdotal.
El propósito y el error
Aunque el efod original era una vestimenta sagrada usada por los sumos sacerdotes para consultar a Dios, el de Gedeón se convirtió en un monumento o símbolo que colocó en su ciudad, Ofra.
La intención: Se cree que Gedeón quiso crear un memorial para recordar la victoria divina y honrar a Dios como el único rey de Israel.
El resultado: El pueblo de Israel comenzó a venerar el efod en lugar de a Dios, cometiendo idolatría. Las Escrituras describen esto como un "adulterio espiritual" o una trampa que llevó al pecado a Gedeón y a su casa.
El efod era una sagrada vestidura sacerdotal del judaísmo antiguo, descrita en la Biblia, que incluía dos piedras de ónice en las hombreras y un pectoral con 12 piedras preciosas. Estas gemas representaban a las doce tribus de Israel y servían como oráculo y símbolo de unidad.
Las doce piedras estaban organizadas en cuatro filas de tres:
Primera hilera: Cornalina (o Rubí), Crisólito y Esmeralda.
Segunda hilera: Turquesa, Zafiro y Jade (o Diamante).
Tercera hilera: Jacinto, Ágata y Amatista.
Cuarta hilera: Berilo, Ónice y Jaspe.
Gedeón: El Valiente Juez que Derrotó a los Madianitas | Impactante Historia Bíblica Jueces 6 al 8



0 comments :
Publicar un comentario