EL Rincón de Yanka: CREDO

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jueves, 1 de octubre de 2026

MIGUEL PALOMO: POR QUÉ CARLOS BLANCO DEJÓ DE CREER EN DIOS (Y POR QUÉ SE EQUIVOCA)


Por qué este SUPERDOTADO
dejó de creer en Dios (y por qué se equivoca)

Tenemos más cosas en común. Por ejemplo, nacimos el mismo año y ambos hemos sido investigadores visitantes en Harvard. Pero algo nos diferencia nuestra visión sobre Dios y esa diferencia la vamos a analizar en cinco errores que comete Carlos. Vamos a ello. 

Número 5, ¿Qué es Dios para Carlos Blanco?

CARLOS BLANCO: 
- Sería otro tema. O sea, yo por eso me planteo que es Dios. 
Para mí sería el límite asintótico en las aproximaciones que la mente humana podría y una mente superior humana podría tener a la realidad absoluta. O sea, que no tuvieras una mente infinita, no tendrías el sistema infinito. 

MIGUEL PALOMO: 
- Imagina líneas, una recta que representaría a Dios y una curva que representa a los humanos y, que se acerca infinitamente, a la línea recta sin tocarla nunca. Nos vamos acercando a la realidad absoluta conforme nuestra inteligencia crece, pero nunca llegamos. Yo sería el punto de llegada imposible, el límite matemático al que apunta la serie de números, pero que ningún término alcanza. Bien, la imagen es bonita, pero tiene dos problemas que no son menores:

El primero, Carlos está confundiendo el conocimiento de dios con Dios mismo, que yo no pueda conocer toda la realidad, no dice nada sobre si Dios existe o no. Son dos preguntas distintas. De hecho, la imagen implica que él está viendo ambas líneas desde fuera, desde un punto de vista objetivo. Pero si su imagen es real y nunca llega a ver la línea divina, nunca llega a ver a Dios, ¿cómo sabes que te acercas sin tocarlo? El límite que él señala habla de las cosas que podemos conocer como humano. Es un concepto epistemológico. No habla de lo que existe de verdad, que sería un concepto ontológico, así lo llamamos en filosofía. Son cosas distintas. 

El segundo problema más sencillo pero más grave. Este "dios" de la curva no hace nada. Es una línea quieta que no se mueve, no crea, no ama, no se revela, no resucita a nadie. Es una abstracción matemática disfrazada de teología. Si Dios es solo el límite de lo que podríamos conocer, entonces la palabra dios no está haciendo referencia a Dios, sino a nuestra ignorancia. En el cristianismo esa línea no se queda quieta esperando a que tú te acerques. Es Él quien se acerca, quién se revela y quién nos llama. 
Llamar a Dios, el límite asintótico de la realidad absoluta, es poético, pero no funciona. A este error le doy una poesía sobre 10. Las flores son rojas, el cielo es azul. El límite asintótico, un sin sentido y Dios sigue ahí, aunque no lo veas tú.

Número cuatro, reducir el cristianismo a ética. 

CARLOS BLANCO:
- Y entonces me he quedado más con el sermón de la montaña, podríamos decir, ¿no? Con el mensaje central de Jesús en las bienaventuranzas y ciertos principios éticos. Ni siquiera Jesús, para mí, es definitivo, ni Buda ni nadie.
Al final, siempre tenemos que seguir buscando la esencia del cristianismo.
Para mí, sería la capacidad de crecer espiritualmente, mediante el amor, ¿no? O sea, y entonces, eso, yo creo, que es un mensaje universal para crecer en todas dimensiones. Pero, o sea, yo el cristianismo lo veo como un idealismo, como un gran humanismo idealista.

MIGUEL PALOMO: 
- Quedarse con el sermón de la montaña y descartar a Jesús como lo definitivo, me parece que algo así, no cuadra. El mismo Jesús que era el sermón de la montaña, dice ser el hijo de Dios, dice perdonar pecados y anunciar su resurrección. C. S. Lewis lo explicó muy claramente: "No puedes quedarte con la bienaventuranzas y tirar el resto, como si fuera un embalaje inservible". 
Si Jesús era un gran maestro de moral, entonces necesariamente es Dios. Y me explico: ¿Te imaginas a un gran maestro de moral que decía mentira?

Si su moral es buena y verdadera, entonces no mentía. Y si no mentía, entonces tienes que aceptar que Jesús es quien dijo ser. Aquí hay un error de comprensión del cristianismo. Carlos dice que la esencia del cristianismo es crecer espiritualmente mediante el amor. Suena genial, pero es falso. La esencia del cristianismo, la enuncia Pablo sin rodeo: Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe. Primera de Corintios 15:14.
Sin ese hecho, la resurrección, el sermón de la montaña es un bello poema que en realidad no serviría para nada. A este error le doy un tres sobre 10. El tres es por aceptar el sermón del monte, aunque sea solamente porque dice cosas bonitas. 

Número tres, la presunción del ateísmo.

CARLOS BLANCO:
- La carga de la prueba recae en el que dice que existe Dios, ¿no? En el que lo afirma. Digamos que habría una presunción de ateísmo en parte. Eh, evidentemente, si tú me dices que existe eh un unicornio en la otra habitación, pues me lo tienes que demostrar. 

MIGUEL PALOMO:
- Vamos, que la opción por defecto es ser ateo y que quien diga que Dios existe es él quien tiene que demostrar algo. El ateo no tiene que demostrar nada. Eso es falso. Tanto ateos como cristianos tienen que demostrar su punto central. El teísta tiene que justificar a un dios. El ateo tiene que justificar un universo que se sostiene solo, sin fundamento, sin razón de ser, surgido de la nada o existente desde siempre por pura casualidad cósmica. 

Él mismo afirma en el vídeo que quizá el universo existe porque sí, sin causa. Eso no es el pensamiento por defecto para nada. Si el universo es así, hay que demostrarlo. Y para justificar su visión, Carlos pone el ejemplo del unicornio. No es la primera vez que aparece este ejemplo. Ya salió en el vídeo donde refuto a la gata de Schrödinger que os dejo aquí. Y ahora vais a entender perfectamente por qué sale siempre el unicornio en estas conversaciones. Carlos dice, "Si tú dices que existe un unicornio en otra habitación, demuéstramelo".
Lo gracioso con este ejemplo es que siempre se utiliza algo que todos sabemos que no existe, como el unicornio, por lo que la propuesta, ese demuéstramelo ya resulta absurdo desde el inicio. O sea, que Carlos ya presupone que eso que queremos demostrar no existe por defecto. Pero Dios no es el unicornio de la habitación de al lado. Dios es la respuesta a la pregunta, ¿por qué hay habitación? ¿Por qué hay algo en lugar de nada? No se trata de preguntar por un objeto más dentro del universo. Se trata de preguntar por el fundamento del universo entero. Son preguntas de distintos nivel y el ejemplo del unicornio lo que hace, quizás sin darse cuenta, es ridiculizar al teísta. A este error le doy un rinoceronte sobre 10. Se parece al unicornio, pero al menos el rinoceronte existe. 

Número dos, el relativismo de la religiones.

CARLOS BLANCO:
- Incluso cuando era un super católico de niño, yo quería siempre estudiar pues la India, Egipto, China, otras religiones, otras formas de ver a Dios. Pero claro, esa diversidad de perspectivas me hizo también relativizar, contextualizar y ver, bueno, pues que hay muchas ideas del cristianismo que no son originales, que hay un proceso histórico, que luego muchas no son tan consistentes como parece cuando las analizas racionalmente. 

MIGUEL PALOMO:
- Aquí hay un error que se disfraza de apertura de mente y es que la pluralidad de respuesta a una pregunta no implica que toda respuesta sea falsa. Por ejemplo, ¿os imagináis a alguien diciendo que la medicina es falsa porque existen la alquimia, la homeopatía y el curanderismo? Creo que nadie en su sano juicio afirmaría algo así. O también, que haya muchos bares haciendo arroz con cosa no invalida a la paella valenciana.
Dicho de otro modo, la existencia de alternativa no es un argumento contra ninguna de ellas en particular. De nuevo, C. S. Lewis, que como Carlos conocía muy bien las religiones comparadas, señaló exactamente lo contrario, que los mismos temas aparezcan en religiones de culturas distintas y aisladas, no desdice al cristianismo, sino que más bien sugiere que hay algo real que distintos pueblos han estado intentando alcanzar. Esto nos lleva a una diferencia crucial que Carlos pasa por alto: El cristianismo no es una cosmología ni un sistema ético que haya que comparar con otros sistemas éticos. 
Es una afirmación histórica concreta: que un hombre llamado Jesús de Nazaret murió y resucitó al tercer día. Eso tiene testigos, eso tiene textos datables. 
Y ahora comparemos con otras religiones. El budismo te puede traer paz interior, el taoísmo te puede enseñar a fluir, pero ninguna de esas tradiciones compite contra una afirmación histórica. Es decir, el cristianismo no se refuta encontrando otras religiones. Solamente se puede refutar demostrando que la tumba de Jesús estaba vacía. A este error le doy un buffet libre del hotel sobre 10. Hay de todo, está todo muy rico y al final no te alimenta de nada.

Y llegamos al esperado número uno, el agnosticismo como postura superior. 

CARLOS BLANCO: 
- Ante esa abundancia de ignorancia y ese exceso de expectativas, prefiero mantenerme en el en el agnosticismo.

MIGUEL PALOMO:
- Y llegamos al argumento central: Carlos presenta el agnosticismo como la postura más honesta, más valiente y más racional. Pero esto no es así. Veréis, hay dos tipos de agnósticos: están los que no han dedicado esfuerzo en resolver estas cuestiones y se decantan por el agnosticismo por comodidad o por vagos, porque claro, no es nada importante todo esto, es solo el punto que define toda tu vida, toda tu cosmovisión y tu futuro. Vamos, nimiedades. 
Y también están, segunda opción, los que han reflexionado, han estudiado mucho sobre estas cuestiones y no llegan a tomar partido. He conocido a muchísimos de los primeros, y a muy pocos, de los segundos.

Puedo contarlo con los dedos de una mano. El caso de Carlos Blanco es el segundo, pero hay algo en común para todos los agnósticos. Prácticamente todos piensan que su posición es intelectualmente superior a la de un creyente y a la del ateo. Y aquí está el problema: El agnosticismo no es una postura neutral por el simple hecho de estar en medio. Estar entre dos opciones no te hacen más sabio que quienes han elegido una. El árbitro no juega mejor que los jugadores, simplemente no juega.

Y cuando la pregunta es sobre el fundamento de tu propia existencia, no jugar también es una decisión, probablemente una decisión terrible.
Vamos, que el agnosticismo es una postura extraordinariamente cómoda, no te compromete con nada. Puedes admirar la mezquita y la catedral, quedarte con el sermón de la montaña y descartar la resurrección, definir a un dios como un límite asintótico y seguir buscando indefinidamente, sin llegar a ninguna parte. Es la postura perfecta, para alguien que quiere todas las ventajas estéticas e intelectuales de la religión, sin ninguna de sus implicaciones. Pero claro, hay una diferencia entre seguir buscando, porque la verdad importa y seguir buscando porque nada te convence, porque quizás esperabas otra cosa de la religión o porque quizá querías llegar a una conclusión y resulta que esa conclusión cambia tu estilo de vida y tu visión de las cosas. El propio Carlos lo reconoce sin querer cuando dice que le cuesta creer por cuestiones científicas, filosóficas e históricas. Esas son exactamente las cuestiones que los apologistas llevamos 2.000 años respondiendo. Que no le hayan convencido es legítimo. Que las declare irresolubles, ya es otra cosa. A esta postura le doy un árbitro sobre 10. Muy respetado, está en el campo y lo ve todo, pero nunca, nunca, nunca mete un gol. 

Conclusión, Carlos Blanco es un tipo muy interesante al que le guardo mucho respeto, pero sus argumentos a favor del agnosticismo no soportan un análisis riguroso. En su vídeo veo a alguien con una inteligencia extraordinaria que paradójicamente usa esa inteligencia para construir una postura que no le lleva a ningún lado.

Hay un constante, yo creo, para mí, yo, yo, yo... Y al final, en lugar de presentarnos datos razonables sobre Dios, Carlos nos deja solamente con su opinión. Es la opinión de alguien que sí es muy inteligente, pero que comete errores como todo el mundo y cuyos argumentos no le llevan demasiado lejos, ni hacia el ateísmo ni hacia el cristianismo. Pero aquí no nos interesan las preferencias personales, lo que nos interesa es la Verdad. Y atención, porque Carlos Blanco dijo más cosas en sus charlas. Dijo, - "¿Cuál es la mayor prueba a favor y en contra de la existencia de Dios?". 
Esto da para otro vídeo. Si queréis que reaccione a sus palabras, decídmelo abajo en comentarios, os leo. Recordad que este contenido no lo vais a encontrar en ningún otro canal, por eso no olvidéis... Recordad que todo apunta a adiós.

El entendimiento, si entiende, no se entiende cómo entiende:
al menos no puede comprender nada de lo que entiende.
A mi no me parece que entiende, porque -como digo- no se entiende.
¡Yo no acabo de entender esto! 
 Santa teresa de Jesús

Creer en Dios no es pensar a Dios; Creer en Dios es sentir a Dios. 
(Y el que siente es el corazón) 
Pascal

Todo el que cree, piensa.
Porque la fe, si lo que cree no se piensa, es nula. 
 San Agustín

Lo mejor que podemos sentir es el lado misterioso de la vida.
Este es el sentimiento que se encuentra en el fondo
del arte y de la verdadera ciencia.
Quien no puede sentir asombro 
ni sorpresa está como muerto.
Sus ojos se apagaron. 
 (Albert Einstein)

La cosa más hermosa que podemos experimentar es el misterio. 
Es la fuente de todo verdadero arte y ciencia. 
Aquél a quien esta emoción le es extraña, 
que no puede hacer una pausa para meditar 
y permanecer en un rapto de asombro, 
está tan bien como muerto: sus ojos están cerrados." 
[Albert Einstein (1879-1955), físico alemán, Premio Nobel de Física 1921]

La experiencia más bella
que tenemos las personas es el misterio. 
 Albert Einstein

Por qué este SUPERDOTADO dejó de creer en Dios (y por qué se equivoca)

"Experto" intentó DEMOLER EL CRISTIANISMO. Le salió mal.
ANTONIO PIÑERO, EL HABLAPAJA.

viernes, 12 de junio de 2026

CANCIÓN "SOY CATÓLICO" por RESONANCIA DE GRACIA

SOY CATÓLICO

RESONANCIA DE GRACIA

No soy una hoja que mueve el viento
Tengo raíces, tengo cimientos
Vengo de una historia de dos mil años
De mártires, santos y grandes rebaños
Navego en la barca que Cristo fundó
La misma que a Pedro Él le confió
Y aunque las olas golpeen con fuerza
Las puertas del mal no podrán contra ella
Llevo el sello del agua en mi frente
Y el fuego del Espíritu en mi mente
No camino solo, somos millones
Un solo cuerpo, en mil naciones
¡Soy Católico! Y lo grito sin miedo
Esta es mi casa, este es mi Credo
Creo en el Pan que se hace Carne en el altar
Creo en la Madre que me enseña a caminar
Amo la Cruz donde el cielo se abrió
Y a la Iglesia que Cristo nos dejó
Universal es mi nombre, firme es mi pie
¡Soy Católico! ¡Esta es mi fe!
Me define el milagro de la Eucaristía
Dios escondido en el pan cada día
No es un símbolo, es Su presencia
La fuente de vida, mi gran diferencia
Y tengo una Madre que ruega por mí
La misma que dijo aquel dulce "sí"
Con el Rosario me ato al Señor
Cadena de gracia, misterio de amor
Sé que soy frágil, que puedo caer
Pero en el confesionario vuelvo a nacer
Y miro al cielo, a mis santos hermanos
Que me dan aliento y me tienden la mano
La fe y las obras van en mi andar
Amar y servir, esa es mi verdad
¡Soy Católico! Y lo grito sin miedo
Esta es mi casa, este es mi Credo
Creo en el Pan que se hace Carne en el altar
Creo en la Madre que me enseña a caminar
Amo la Cruz donde el cielo se abrió
Y a la Iglesia que Cristo nos dejó
Universal es mi nombre, firme es mi pie
¡Soy Católico! ¡Esta es mi fe!
Una sola fe (Una sola fe)
Un solo bautismo (Un solo bautismo)
Un solo Dios y Padre
Que nos llama a ser uno en el abismo
De su inmenso amor
Desde Roma hasta el último rincón
Un solo latido
Un solo corazón
Soy Católico

SOY CATÓLICO - RESONANCIA DE GRACIA


LibroEnDefensaDelCatolicismoLoQueTodoCatolicoDebeSaberPHF by Betty Fragoso



martes, 2 de junio de 2026

GEDEÓN Y LOS 300 GUERREROS ⚔ y EL EFOD COMO MONUMENTO MEMORIAL QUE SE CONVIRTIÓ EN IDOLATRÍA

 
GEDEÓN Y LOS 300 GUERREROS
⚔

Gideón o Gedeón (hebreo גִּדְעוֹן “cantero” "picapedrero"), también llamado Yerubbaal (Jc. 6,32; 7,1; etc.), y Yerubbeset (2 Sam. 11,21, en el texto hebreo).
Gedeón fue uno de los Grandes Jueces de Israel. Pertenecía a la tribu de Manasés, y a la familia de Abiezer (Jc. 6,34). El padre de Gedeón se llamaba Joás y vivía en Ofrá (Jc. 6,11).
Gedeón vivió en una de las épocas más desalentadoras de la historia de Israel, tiempo de confusión y de apostasía; por esto Israel fue entregado en manos de los Madianitas por 7 años; "y los hijos de Israel clamaron a Yahveh".
Gedeón venció con solo 300 hombres porque Dios tenía un punto que dejar claro: no es la multitud la que gana la batalla, es la Presencia la que abre el camino.
Cuando Dios está contigo, lo poco se vuelve suficiente, lo pequeño se vuelve invencible, y lo imposible se vuelve testimonio.
Prepárate… porque Dios está por demostrar que no necesitas más números, solo más de Él.

El siguiente es en substancia el relato de la magistratura de Gedeón según es narrada en los capítulos 6 a 8 de Jueces: Israel había abandonado el culto a Yahveh y por siete años habían sido sumamente humillados por las incursiones de los madianitas y otras tribus orientales. Al fin, se volvieron a Dios quien les envió un libertador en la persona de Gedeón. En una primera teofanía, concedida a él de día mientras éste majaba trigo, Gedeón recibió la difícil misión de liberar a su pueblo; después de lo cual le erigió un altar al Señor (Jc. 6,24). En una segunda teofanía, a la noche siguiente, se le ordenó que destruyera el cipo-altar de Baal y que erigiera uno a Yahveh. Él realizó esto con el resultado de que la gente clamó por su muerte para vengar el insulto a sus falsos dioses. Sin embargo, Joás salvó la vida de su hijo con el ingenioso sarcasmo, que le aseguró a Gedeón el nombre de Yerubbaal: “Si Baal es dios, que pleitee con él, ya que le destruyó su altar” (6,25-32).

Así comisionado divinamente, Gedeón naturalmente tomo el liderato contra Madián, Amalec y otras tribus orientales que habían cruzado el Jordán, y acampaban en el valle de Jezrael. Reconfortado por la famosa señal del vellón (6,36-40), y acompañado por guerreros de Manasés, Aser, Zabulón y Neftalí, ocupó su posición no lejos del enemigo. Pero la intervención de Dios era para mostrar que fue Su Poder que liberó a Israel, y por tal razón redujo el ejército de Gedeón de 32,000 a 300 hombres (7,1-8). Según una directriz divina, el caudillo divino hizo una visita de espionaje nocturno al campamento enemigo y oyó sobre un sueño que lo impulsó a actuar de inmediato, ciertamente en victoria (7,9-15). Le proveyó a sus hombres antorchas dentro de cuernos y cántaros, los cuales, siguiendo su ejemplo, rompieron y gritaban: “Espada por Yahveh y Gedeón”. Presas del pánico por el repentino ataque, los enemigos de Israel volvieron la espada cada uno contra el otro, y emprendieron la huida hacia los vados del Jordán (7,16-23). Pero, convocados por Gedeón, los efrainitas atajaron a los madianitas en los vados y capturaron y mataron a sus dos príncipes, Oreb y Zeeb, cuya cabeza enviaron al líder hebreo, reprochándole el no haberlos llamado antes para venir en su ayuda. Gedeón los apaciguó con un proverbio oriental, y persiguió al enemigo más allá del río Jordán (7,24; 7,3).

Al pasar por Succot y Penuel, éstos se negaron a proveerle provisiones para sus desfallecidos soldados, y Gedeón los amenazó a ambos con tomar venganza a su regreso (8,4-9). Al fin tomó y derrotó a los enemigos de Israel, capturó a sus reyes, Zéjab y Salmunná, regresó triunfante; de regreso castigó a los hombres de Succot y Penuel, y finalmente mató a Zéjab y Salmunná (8,10-21). Agradecidos por esta gloriosa liberación, los paisanos de Gedeón le ofrecieron la dignidad de la monarquía hereditaria, la cual rechazó con estas nobles palabras: “No seré yo el que reine sobre vosotros ni mi hijo; Yahveh será vuestro rey” (8,22-23). Sin embargo, les pidió a sus soldados y obtuvo los anillos de oro y otros ornamentos que le habían quitado al enemigo; y con todo ello hizo lo que parece que pronto se convirtió en objeto de culto idolátrico en Israel.

La judicatura pacífica de Gedeón duró cuarenta años. Tuvo setenta hijos, “murió en una dichosa vejez y fue enterrado en la tumba de su padre en Ofrá” (8,24-32). En Is. 10,26 y en el Salmo 83(82),12, se hace referencia a su victoria, donde se menciona claramente a los cuatro reyes de Jueces 7 y 8, un hecho que muestra que, en la fecha que se compuso este salmo, las proezas de Gedeón eran comúnmente conocidas en su forma presente.

Los variados rasgos literarios exhibidos por el texto de Jueces, 7 a 8, han sido minuciosamente examinados y variamente apreciados por eruditos recientes. Varios comentadores consideran que estos rasgos---por ejemplo, los dos nombres, Gedeón y Yerubbaal; las dos teofanías que afectan la vocación de Gedeón; la aparentemente doble narrativa de la persecución de Gedeón a sus desbandados enemigos, etc. prueban concluyentemente el origen compuesto del registro sagrado de la magistratura de Gedeón. Otros, por el contrario, tratan de reconciliar todos los rasgos del texto con la unidad literaria de Jueces 6 a 8. Sea como fuere, una cosa es perfectamente segura, a saber, que cualesquiera hayan sido los documentos que fueron utilizados para trazar la narrativa de las hazañas de Gedeón, todos concuerdan substancialmente en su descripción de las palabras y proezas de este Gran Juez de Israel.

La historia de Jueces 7 es épica: Gedeón tiene un ejército de 10,000 hombres, y Dios le dice que son demasiados. Los lleva al río a beber agua para hacerles una prueba.
La mayoría se arrodilla para beber. Solo 300 hombres se quedan de pie y llevan el agua a su boca con la mano, lamiéndola "como perros". Dios elige a los 300.
Siempre nos han enseñado que Dios los eligió porque al estar de pie y beber con la mano, "mantenían la vista al frente y estaban más alertas ante un ataque sorpresa".
Pero la arqueología y la cultura de Canaán nos revelan que esto no fue una prueba militar; fue una prueba de adoración.

EL CÓDIGO: EL CULTO A BAAL

En aquella época, el dios falso que dominaba la región era Baal. Baal era considerado el "dios de la lluvia, los ríos y las aguas".
El ritual obligatorio para adorar a Baal y pedirle un favor era llegar a un cuerpo de agua y postrarse de rodillas frente a la corriente para beber. Era un reflejo automático en la cultura de ese tiempo.
Cuando los soldados de Gedeón llegaron al río, estaban muertos de sed. El instinto cultural y religioso de 9,700 hombres fue arrodillarse frente al agua.
Pero hubo 300 hombres que se negaron. Tenían la misma sed que los demás, pero rehusaron doblar sus rodillas frente a la fuente de agua. Prefirieron incomodarse, quedarse de pie y llevarse el agua a la boca con la mano.

DIOS NO BUSCA SOLDADOS, BUSCA FIELES

Dios no vio "soldados súper tácticos". Dios vio a 300 hombres que dijeron: "Me estoy muriendo de sed, pero no me voy a arrodillar ante las costumbres de este mundo para saciarme".

UN MENSAJE PARA TI

Cuando la crisis aprieta, cuando la necesidad financiera te reseca la garganta y estás desesperado por un respiro, el mundo te ofrece su "agua": hacer trampa en los negocios, mentir, pisar a otros o abandonar tus principios para ganar un poco de dinero rápido.
El sistema te pide que "dobles la rodilla" para beber. Pero Dios está buscando a sus 300. Personas que, a pesar del cansancio extremo y la necesidad, deciden mantener su integridad de pie.



El efod de Gedeón es un objeto religioso mencionado en el libro bíblico de Jueces 8. Tras una gran victoria contra los madianitas, el juez Gedeón recolectó oro del botín y mandó confeccionar un efod, una prenda sacerdotal.

El propósito y el error

Aunque el efod original era una vestimenta sagrada usada por los sumos sacerdotes para consultar a Dios, el de Gedeón se convirtió en un monumento o símbolo que colocó en su ciudad, Ofra.
La intención: Se cree que Gedeón quiso crear un memorial para recordar la victoria divina y honrar a Dios como el único rey de Israel.
El resultado: El pueblo de Israel comenzó a venerar el efod en lugar de a Dios, cometiendo idolatría. Las Escrituras describen esto como un "adulterio espiritual" o una trampa que llevó al pecado a Gedeón y a su casa.

El efod era una sagrada vestidura sacerdotal del judaísmo antiguo, descrita en la Biblia, que incluía dos piedras de ónice en las hombreras y un pectoral con 12 piedras preciosas. Estas gemas representaban a las doce tribus de Israel y servían como oráculo y símbolo de unidad.

Las doce piedras estaban organizadas en cuatro filas de tres:

Primera hilera: Cornalina (o Rubí), Crisólito y Esmeralda.
Segunda hilera: Turquesa, Zafiro y Jade (o Diamante).
Tercera hilera: Jacinto, Ágata y Amatista.
Cuarta hilera: Berilo, Ónice y Jaspe.

Gedeón: El Valiente Juez que Derrotó a los Madianitas | Impactante Historia Bíblica Jueces 6 al 8


sábado, 28 de marzo de 2026

LIBRO "CRISTIANISMO: DE LA ESENCIA DE LA FE A LA EXISTENCIA CRISTIANA": Introducción general a la cosmovisión cristiana por MARCELO BRAVO PEREIRA

CRISTIANISMO: 
DE LA ESENCIA DE LA FE A LA 
EXISTENCIA CRISTIANA

Introducción general a la 
cosmovisión cristiana


La fe cristiana ha forjado la cultura occidental. Nuestro modo de hablar de Dios, del mundo y del ser humano lleva impresa la huella de la experiencia religiosa que se remonta a Jesús de Nazaret. Las ciudades de Europa y de América Latina se han construido en torno a iglesias, santuarios y monasterios. La arquitectura, la pintura, la escultura, la música: todo el universo del arte occidental testimonia cómo el cristianismo ha sabido sintetizar lo mejor de la herencia clásica con el genio artístico y espiritual de los pueblos en los que ha germinado. 
Este libro, del teólogo Marcelo Bravo Pereira, ofrece una introducción clara, rigurosa y profundamente humanista a la cosmovisión cristiana. No se trata de un tratado de apologética, sino de una guía para comprender, más allá de la adhesión personal, qué significa esta propuesta religiosa en sus elementos esenciales: su visión de Dios, del hombre, del mundo y del sentido de la vida. 
Primera edición en lengua española, esta obra recoge la experiencia del autor como docente universitario en Roma y responde a una necesidad urgente: conocer el cristianismo no solo para dialogar con los creyentes, sino para entender nuestras raíces culturales, las personas que nos rodean, nuestras calles y ciudades, incluso nuestras leyes y nuestra economía. Porque, en última instancia, conocer el cristianismo es conocernos más profundamente a nosotros mismos.

VER+:

El P. Marcelo Bravo nos invita a acercarnos al cristianismo no solo como una propuesta confesional, sino también como una propuesta cultural que ha dado forma a nuestra manera de entender al ser humano y el mundo.
Nuestra cultura occidental es heredera de esta visión, y reconocerlo nos ayuda a descubrir que, más allá de la fe personal, muchos elementos del cristianismo siguen vivos en nuestra forma de pensar, valorar y vivir.
Una reflexión para comprender mejor quiénes somos y de dónde venimos.

La fe no nace de una evidencia empírica, sino de la credibilidad de un testigo. Creemos no porque podamos demostrarlo todo, sino porque confiamos en quien nos transmite una verdad.
En este fragmento, el P. Marcelo Bravo profundiza en la esencia misma de la fe: una adhesión libre y razonable que se apoya en la confianza. Cuando el testigo es creíble, puede surgir una fe auténtica capaz de transformar la vida.
Escucha el fragmento y descubre cómo razón y confianza se encuentran en el corazón de la experiencia creyente.


Marcelo Bravo Pereira, LC: Comprender la religión en el siglo XXI


viernes, 27 de marzo de 2026

LIBROS "HUIR DE LA HEREJÍA": GUÍA CATÓLICA SOBRE ERRORES ANTIGUOS Y MODERNOS y "CREDO: COMPENDIO DE LA FE CATÓLICA" por ATHANASIUS SCHNEIDER


 HUIR DE LA HEREJÍA
GUÍA CATÓLICA SOBRE ERRORES
ANTIGUOS Y MODERNOS


«Mis viajes y mi ministerio pastoral me han dejado claro que hoy en día se necesita un libro en el que se recopilen y rebatan ciertos errores contra la verdadera fe, para que puedan ser más claramente reconocidos y evitados en nuestro tiempo.
He compuesto la presente obra para consolar a los católicos fieles mostrándoles cómo las herejías y otras formas de error religioso han formado parte de la historia de la Iglesia desde el siglo I; y que, como toda forma de maldad, Dios siempre ha utilizado el error para lograr un bien mayor en su misteriosa providencia. Para informarles sobre los errores más destacados y dañinos a los que se ha enfrentado la Iglesia desde su fundación. Puede resultar sorprendente saber que muchos de los errores actuales ya han sido abordados por la Iglesia, a menudo hace siglos.
Espero que, al abordar claramente los errores pasados y presentes, los católicos puedan combatirlos mejor, abrazar las verdades inmutables de la Revelación divina y guiar a otros hacia el mismo fin», monseñor Athanasius Schneider.

HUIR DE LA HEREJÍA. Guía católica sobre errores antiguos y modernos. Athanasius Schneider.

VER+:


Contra los Herejes 
San Ireneo de Lyon


SAN IRENEO de LYON, Contra Las Herejias. Adversus Haereses, 1. 1999 by Luciano II de Samosata


Contra las herejias - San Ireneo [Libro 3] by elvis cantillano


Schneider, Athanasius Credo Compendio de La Fe Catolica Trad Automatica by Ricardo Sebastián O. D.


LibroEnDefensaDelCatolicismoLoQueTodoCatolicoDebeSaberPHF by Betty Fragoso



sábado, 28 de febrero de 2026

LIBRO "DIOS. LA CIENCIA. LAS PRUEBAS": EL ALBOR DE UNA REVOLUCIÓN por MICHEL-YVES BOLLORÉ y OLIVIER BONNASSIES

DIOS
LA CIENCIA
LAS PRUEBAS

EL ALBOR DE UNA 
REVOLUCIÓN

En este libro se revelan, al cabo de tres años de trabajo en colaboración con unos veinte científicos y especialistas de alto nivel, las pruebas modernas de la existencia de Dios. Durante cerca de cuatro siglos, de Copérnico a Freud, pasando por Galileo y Darwin, los descubrimientos científicos se acumularon de manera espectacular, dando la impresión de que era posible explicar el Universo sin la necesidad de recurrir a un dios creador. Fue así como a principios del siglo XX se asistió al triunfo intelectual del materialismo. De manera tan imprevista como sorprendente, el péndulo de la ciencia se puso en movimiento en sentido inverso, con una fuerza increíble. Los descubrimientos de la relatividad, de la mecánica cuántica, de la expansión del Universo y de la complejidad de la vida llegaron uno tras otro. Estos nuevos conocimientos llegaron para dinamitar las certezas ancladas en el espíritu colectivo del siglo XX, hasta tal punto que hoy se puede decir que el materialismo, que nunca fue más que una creencia como otra, está en vías de transformarse en una creencia irracional.
Con un lenguaje accesible a todos, los autores de este libro retoman, de manera apasionante, la historia de esos avances y ofrecen un panorama riguroso de las nuevas pruebas de la existencia de Dios. En los albores del siglo XX, creer en un dios creador parecía oponerse a la ciencia. ¿No sería hoy todo lo contrario?

PRÓLOGO

Este libro es una muy buena presentación del desarrollo de la teoría del Big Bang y de su impacto en nuestras creencias y en nuestra representación del mundo. Tras haber leído los diferentes capítulos consagrados a la cosmología, pienso que esta obra ofrece una perspectiva particularmente interesante sobre la ciencia, la cosmología y sus implicaciones filosóficas y religiosas. 

Según los autores, Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, ambos ingenieros, un espíritu superior podría estar en el origen del Universo; aunque esta tesis general no me aporta una explicación suficiente, acepto su coherencia. Ya que, si bien mi trabajo de cosmólogo se limita a una interpretación estrictamente científica, puedo comprender que la teoría del Big Bang dé lugar a una explicación metafísica. En la hipótesis de un Universo estacionario, sostenida por Fred Hoyle, mi profesor de Cosmología en Caltech, el Universo es eterno y no hay motivo para plantear la cuestión de su creación. Pero si, a la inversa, como lo sugiere la teoría del Big Bang, el Universo tuvo un comienzo, no podemos evitar esta pregunta. 

Al inicio de mi carrera, como la mayor parte de mis colegas, pensaba que el Universo era eterno. A mis ojos, el cosmos siempre había existido y la cuestión de su origen ni siquiera se planteaba. Ahora bien, no sabía que estaba a punto de descubrir, por casualidad, algo que iba a cambiar para siempre mi visión del Universo. En la primavera del 1964, mi colega Arno Penzias y yo mismo nos preparábamos para utilizar, en las instalaciones de los laboratorios Bell, en Holmdel, el gran reflector de veinte pies para llevar a cabo varios proyectos de radioastronomía. Uno de ellos consistía en buscar un halo alrededor de la Vía Láctea. Pero, durante las experiencias preliminares de control, habíamos constatado la presencia inesperada e indudable de un exceso de «ruido» detectado por la antena. En esa época, estábamos aún lejos de darnos cuenta de que ese misterioso «ruido» no podía ser nada menos que el eco de la creación del Universo. Afortunadamente, uno de nuestros amigos, el radioastrónomo Bernie Burke, nos señaló en ese momento los trabajos de un joven físico de Princeton, Jim Peebles. Siguiendo las sugerencias del profesor Robert Dicke, había establecido por cálculo que la radiación residual del Big Bang podría ser detectada en el cosmos. Había redactado en ese entonces un artículo aún inédito sobre esa hipótesis. Inspirados por las perspectivas extraordinarias de ese artículo (predicciones que, paralelamente a una carrera excepcional en cosmología, valieron a Jim Peebles el Premio Nobel en 2020), realizamos rápidamente algunos test finales y publicamos nuestras medidas al mismo tiempo que el artículo de Peebles y Dicke. La única explicación verosímil de nuestros resultados era que, sin duda, habíamos encontrado la «radiación fósil» proveniente de una época muy antigua del Universo, tal como había sido predicho por Dicke y calculado por Peebles. 

Nuestro descubrimiento hizo añicos la creencia según la cual el Universo no tenía comienzo ni fin. Lo más sorprendente es que, desde los primeros microsegundos tras el Big Bang hasta hoy, la evolución del Universo predicha por la física actual corresponda tan bien a nuestras observaciones. De tal modo que la teoría del Big Bang parece ser una representación fiel de la manera en que el Universo comenzó y se desarrolló. Pienso que se trata de una conformidad notable entre la teoría y la observación. 

Sin embargo, esta imagen confortable presenta dos problemas. El primero es que actualmente solo conocemos aproximadamente el 4% de la materia y de la energía del Universo. La materia y la energía oscuras representan, respectivamente, un 26% y un 70% de lo que contiene el Universo, pero no sabemos de qué se trata. La resolución de este problema podría hacer surgir una nueva física, que cambiaría nuestra actual comprensión de la génesis y de la evolución de nuestro Universo desde el Big Bang. El segundo problema es quizá aún más serio. En efecto, para que el Universo primordial haya podido evolucionar hacia el que nos ha engendrado y que hoy comprendemos, el Big Bang ha debido necesariamente configurarse de manera ultraprecisa. Diferencias increíblemente pequeñas en la densidad del Universo primitivo habrían provocado o bien una expansión tan rápida que el Sol y la Tierra no se habrían formado nunca, o bien, por el contrario, una expansión breve seguida de una nueva desintegración, mucho antes del nacimiento del Sol, hace aproximadamente 4700 millones de años. Tal como veremos en este libro, la inflación cósmica pudo haber iniciado el Big Bang de la manera requerida. De todos modos, la inflación cósmica está basada en una nueva física que, si bien no está en conflicto con la física del momento, no puede ser corroborada por otras observaciones. Además, no cualquier inflación daría el resultado adecuado. Para ello se necesita una forma de inflación muy específica, en la que los valores de las constantes físicas sean justo los correctos. De hecho, una de ellas, la constante cosmológica de Einstein, que se precisa para el proceso inflacionista, difiere —en lo que los científicos llamarían su valor natural— en 120 órdenes de magnitud. De este modo, aunque la inflación podría haber lanzado el Big Bang como lo conocemos, los requerimientos que necesita no dan explicación en sí del origen del Universo: simplemente lo desplazan un nivel hacia atrás. Una explicación actual a este problema sugiere que somos parte de un multiverso que existe desde siempre y que quizá haya habido un número infinito de Big Bang, cada uno con unas constantes físicas aleatorias. Desde ese punto de vista, nosotros vivimos en el Universo en el que las constantes iniciales eran las adecuadas para que apareciéramos, tal como lo describe el conocido principio antrópico. Nada de todo esto, a mi entender, da una explicación científica satisfactoria de cómo empezó el Universo. 

Este libro explora la idea de un espíritu o de un Dios creador —idea que se encuentra en muchas religiones— en relación con los conocimientos científicos actuales. Ciertamente, para una persona religiosa formada en la tradición judeocristiana, no puedo pensar en una teoría científica del origen del Universo que coincida mejor con las descripciones del libro del Génesis que el Big Bang. Aunque, en cierto modo, esto solo pospone una vez más la cuestión de su último origen. ¿Cómo llegó a existir ese espíritu o Dios, y cuáles son sus propiedades? 

A veces, cuando levanto los ojos hacia los millares de estrellas que brillan en la noche, pienso en todas las personas que, como yo, levantaron los suyos hacia el cielo de la misma manera y se preguntaron cómo empezó todo esto. Ciertamente, no conozco la explicación. Pero quizá algunos lectores tendrán la suerte de encontrar el principio de la respuesta en este libro.

Robert W. Wilson,
Universidad de Harvard, 
28 de julio del 2021

DIRECTO | Presentación del libro 'Dios. La ciencia. Las pruebas'
   
LOS DOMINGOS, 2025

Ainara, una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la chica manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia, provocando un abismo y una prueba de fuego para todos.



EL MISTERIO DE LA FE


Hay en la sociedad una resurrección del debate sobre Dios, sobre el sentido de la vida y sobre qué somos y por qué estamos aquí.

EL 23 de noviembre de 1654 Blaise Pascal sintió la presencia de Dios en su habitación. Lo sabemos porque, tras su muerte, se encontraron unas notas, cosidas dentro del forro de su abrigo. Apuntó: «Certeza. Gozo. Paz: Dios de Jesucristo». Estas palabras me vinieron a la cabeza al salir del cine tras ver "Los domingos", la película de Alauda Ruiz de Azúa, que narra la historia de una joven de 17 años que decide ser monja de clausura. Su familia intenta disuadirla, pero ella persiste. 

Hay dos visiones que se confrontan en este extraordinario filme, lleno de matices y que entronca con el debate sobre la existencia de Dios. 
La primera es la de quienes creen que la joven ha sido abducida y que es víctima de un espejismo, producto de su inmadurez y de la muerte de su madre. 
La segunda es la de la propia protagonista, que, como la fe es un don gratuito, está convencida de haber escuchado la llamada de Dios y toma los hábitos contra viento y marea.

Estoy leyendo estos días el libro de Byung Chul Han sobre Simone Weil, una mujer que concilió la lucha contra la injusticia con una visión mística de la existencia. El filósofo coreano escribe: «No es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba». 
Retomando la concepción de Weil, Han apunta que la sociedad contemporánea, distraída por el espectáculo, padece una falta de atención que le impide escuchar la voz del Señor. 

«Quien no es capaz de mantener una actitud contemplativa, de mirar, no puede acceder a la verdad, al verdadero y duradero orden de las cosas», escribe. De sus palabras, se desprende que el filósofo sustenta que hay una verdad y un orden inmutables, a los que se puede llegar mediante un proceso de ascesis o, dicho con otras palabras, por la oración. Vemos en la película de Alauda a la joven que llora cuando escucha la llamada de Dios en una iglesia. Como yo sentí lo mismo cuando era adolescente, entiendo esa emoción. Salí conmovido del cine. Mientras mi mujer y mis amigos se centraban en el perfil psicológico de la joven, su vulnerabilidad y la fascinación por los ritos, yo pensaba en la frontera infranqueable que separa a los que creen de los que no creen. 

Me resisto a calificar la fe de una ilusión y la religión como un refugio que nos aporta seguridad. Por el contrario, sostengo que es una apuesta en el sentido pascaliano, una opción personal o, si se quiere, un don gratuito de Dios. Yo me considero agnóstico porque, como nadie ha vuelto de la muerte, no es posible saber lo que hay más allá. Tan racional es creer como no creer. Sí constato que hay en la sociedad una resurrección del debate sobre Dios, que es tanto como decir sobre el sentido de la vida y sobre qué somos y por qué estamos aquí. Sólo puedo dejar constancia de que no he encontrado respuestas a esas preguntas.

Roger Penrose: probabilidad del universo con condiciones para vida es tan improbable que escribirla requiere más ceros que átomos.
Einstein: "Dios no juega dados". 
Hawking: "Conoceríamos mente de Dios".
No eres accidente, eres milagro matemático de 1 en 10^10^123 con propósito divino.

John C. Lennox - Ha enterrado la ciencia a Dios..pdf by Paulo Ramiro

¿HA ENTERRADO LA CIENCIA A DIOS? por JOHN C. LENNOX


Origen Del Universo - Principio Antropico - Manuel Carreira, S.J by claferib

ORÍGEN DEL UNIVERSO por MANUEL CARREIRA

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