EL Rincón de Yanka: SOS

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sábado, 11 de julio de 2026

¡FUERZA, VENEZUELA!: Ay, Venezuela, levántate mi tierra, que aunque el piso se mueva, el amor nunca se quiebra 💪 por DOOMFLOW23 y VENEZUELA SIGUE DE PIE por EL PATRÓN DE LA FE

¡FUERZA, VENEZUELA!

La tierra tembló de golpe, la noche se hizo más larga.
Sentí el dolor en el pecho. Mi alma lleva esa carga.
Venezuela de mi vida. Qué duro fue el movimiento.
Pero aquí está tu gente para curarte el sufrimiento.

Las calles que ayer reía, 
hoy tienen polvo y lamento.
Pero el bravo pueblo aguanta. 
Yo lo juro, yo lo siento.

Ay, ay, Venezuela, levántate, mi tierra, 
que aunque el piso se mueva, 
el amor nunca se quiebra.

DOOMFLOW23 te canta con la guitarra llorando.
Todos los países hermanos, la mano te están dando.
Fuerza, mi gente que nos vamos levantando.
Desde Colombia hasta Chile, de Argentina a Ecuador.

Somos una sola sangre compartiendo este dolor.
Brasil, Perú y Bolivia, la entera constelación.
Sudamérica se une en una sola oración.
No hay frontera para abrazo que te manda este canto.

Después de la noche oscura 
siempre brilla un nuevo sol.

Ay, Venezuelalevántate, mi tierra, 
que aunque el piso se mueva, 
el amor nunca se quiebra.

DoomFlow23 te canta con la guitarra llorando.
Todos los países hermanos, la mano te están dando.
Fuerza, mi gente, que nos vamos levantando.

Se cayeron los ladrillos, pero el alma sigue intacta.
Esta hermandad latina es un pacto que no se gasta.
Lloramos con ustedes, sufrimos sus heridas.
Pero vamos para adelante, reconstruyendo la vida.

Ay, Venezuela, levántate mi tierra.
que aunque el piso se mueva, 
el amor nunca se quiebra.

DoomFlow23 te canta con la guitarra llorando.
Todos los países hermanos, la mano te están dando.
Fuerza, mi gente, que nos vamos levantando.

Con todo respeto y el corazón en la mano.
Sudamérica unida, la hermandad no tiembla.
¡Arriba Venezuela!

Fuerza Venezuela
Esta canción es dedicada a todos nuestros Hermanos Venezolanos que hoy pasan por un momento muy difícil, recuerden Dios está siempre con ustedes, Fuerza Venezuela

VENEZUELA SIGUE DE PIE
EL PATRÓN DE LA FE

Esta no es una canción para hacer ruido.
Es para la madre que hoy abraza el silencio; 
para el padre que sigue buscando esperanza; 
para el rescatista que no dejó de cavar y; 
para un pueblo que aún llorando no dejó de creer.

Tembló la tierra y tembló el corazón. 
Se apagó la risa de toda una habitación.
El café quedó servido sobre la mesa, 
pero aquella mañana, nadie volvió. 
Una fotografía cubierta de polvo, 
un juguete esperando volver a jugar, 
una ventana mirando al vacío 
y un barro entero sin poder hablar. 

Vi muchas manos quitando escombros, 
otras levantadas buscando a Dios.
Cuando todo parecía perdido, 
la esperanza nunca se rindió.
Dicen que las piedras pueden derrumbar 
hogares, pero nunca podrán derrumbar la fe. 
Porque cuando un pueblo se une de rodillas, 
Dios empieza otra vez. 

Ay Venezuela querida, Dios no te soltó. 
Aunque cayeron los muros, la esperanza quedó. 
No camina sola. Cristo llegó. 
Mientras exista un abrazo. El amor venció. 
Una niña preguntó por su cuarto, 
su papá sonrió para no llorar.
Le dijo, "Mientras tengas mis brazos, 
siempre tendrás un hogar". 

Un vecino compartió su comida, 
otro dio agua sin mirar a quién. 
Cuando el dolor golpea tan fuerte, 
el amor aprende a correr también. 
Hubo quien perdió recuerdos, 
hubo quien perdió su voz, 
pero nadie pudo quitarles 
la fuerza que sembró Dios.

Si hoy tus lágrimas no te dejan dormir, 
Dios también las vio caer.
Él conoce cada nombre, 
cada historia y cada por qué.
No abandona al que sufre, 
no olvida al que lloró.

Cuando el mundo se hace ruinas, 
Él permanece en pie con nosotros. 
Ay, Venezuela querida, 
Cristo quedó donde hubo tanta tristeza, su luz brilló.
Que no se apague la fe, que sane el dolor, 
porque un pueblo tomado de Dios siempre venció.

Se fueron paredes, pero no el valor.
Se fueron muchas cosas, pero nunca el amor.
Mañana saldrá el sol, volverá el color 
y Venezuela escribirá otro capítulo mejor.

Para los que hoy siguen esperando una noticia.
Para quienes extendieron la mano 
sin pedir nada a cambio, 
para quienes perdieron tanto.
Que Dios fortalezca cada hogar, 
consuele cada corazón y de fuerzas 
para volver a comenzar.
El patrón de la fe.  Dios me los bendiga.


🇻🇪💔 Venezuela, Hoy Oramos Por Ti 🙏 La Canción Más Triste Que Escucharás Hoy...

lunes, 4 de mayo de 2026

LA REFORMA GATOPARDIANA DE LOS SINIESTROS, PATRICIDAS Y HUMANICIDAS DE LOS HERMANOS DELCY Y JORGE RODRÍGUEZ (SOSVENEZUELA)

 

La reforma gatopardiana 
de los hermanos Rodríguez

Muchas veces hemos hablado en Venezuela de que alguien está cambiando todo para no cambiar nada. Tal vez nunca ha sido tan cierto como ahora
Destituyen como fiscal general a Tarek William Saab, uno de los protagonistas del aparato represivo que somete a la sociedad venezolana, pero nombran en su lugar a un amigo de la familia que lleva años negando las atrocidades de Maduro en la arena internacional. Reemplazan a Vladimir Padrino, investigado por violaciones sistemáticas de derechos humanos, por Gustavo González López, investigado por violaciones sistemáticas de derechos humanos. Aprueban una ley de amnistía, pero sobre todo para amnistiarse a sí mismos. Excarcelan a más de 700 de presos políticos, pero dejan a otros 400 en las prisiones, y los que salen a la calle no siempre cuentan con libertad plena.

Las reformas institucionales de Delcy y Jorge Rodríguez generan titulares afuera que los hacen ver, ante quien no se fija en los detalles, como los moderados que The New York Times dijo que eran poco antes de la incursión militar del 3 de enero. Las reformas económicas, en cambio, brindan argumentos, o más bien contenido, a la administración Trump para que diga en sus cuentas de redes sociales que está triunfando al reconfigurar Venezuela, cuando en el terreno la población observa sus condiciones de vida —los apagones, la inflación, la vulnerabilidad generalizada— y concluye que siguen siendo las mismas que cuando Maduro estaba bailando tranquilo sobre nuestros muertos.

Sí, hay algunas razones para el optimismo, sobre todo en lo que se refiere a la transición económica, pero la transición hacia la democracia no parece estar ocurriendo todavía. El dictador y su esposa fueron removidos en un helicóptero, pero la dictadura sigue allí.
Hasta ahora, todo esto cuadra en una metáfora que se ha citado innumerables veces en décadas de artículos de opinión en Venezuela: los Rodríguez están cambiando todo para no cambiar nada.
Crecí leyendo ese cliché en la prensa, antes de que el chavismo irrumpiera, a tiros, en nuestra historia. 
“Son como el Gatopardo, cambian todo para no cambiar nada”. 
En un país que ha visto tantas supuestas refundaciones, tantas revoluciones que prometen tabula rasa para simplemente cambiar un elenco de poder por otro sin resolver ninguno de los problemas estructurales de la nación, ese cliché se ha dicho sobre muchos gobiernos y muchos líderes. Pero, ¿de dónde viene, y qué significa originalmente?

La astucia del oportunista

Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa, era un aristócrata siciliano que parecía el personaje de una novela: fracasó como militar, no pudo impedir la ruina de su familia, vio cómo las bombas de la Segunda Guerra Mundial destruyeron su palacio, y en realidad sólo servía para leer y aprender idiomas. Publicó muy poco en vida, y pasó más de veinte años escribiendo una novela que se editó un año después de su muerte en 1957. El libro, que tuvo mucho éxito desde el principio, se titulaba Il Gattopardo, por el guepardo que sale en el escudo de armas de su protagonista: don Fabrizio, el príncipe de Salina.

El personaje, como su creador, era el último de una estirpe. Era un terrateniente cuyos títulos nobiliarios y privilegios dependían de la existencia del Reino de las Dos Sicilias, como se llamaba para 1860 el dominio español del extremo sur de Italia. Cuando, ese año, las tropas de Garibaldi invadieron Sicilia, en el proceso que terminaría produciendo la Italia que conocemos hoy, Don Fabrizio se encontró con que todo lo que él representaba estaba en peligro. Sicilia dejaría de ser española para fundirse en el nuevo Reino de Italia, y él perdería su lugar en la cúspide de esa sociedad feudal, dominada por unos pocos por la mera voluntad de un soberano extranjero.
El mundo está lleno de Tancredis como Jorge, en Venezuela nunca han faltado. Juan Vicente Gómez también prometió cambios al derrocar a su compadre Cipriano Castro, para quedarse en el poder por 27 años.

Don Fabrizio, que había dedicado su vida a mantener inmutable lo que heredó, no veía cómo detener las transformaciones que se acercaban como un maremoto a las puertas de su palacio coronadas por guepardos de hierro forjado. Pero su sobrino favorito, Tancredi, un ambicioso trepador que se casó con la hija de un nuevo rico sin educación y se sumó sin titubeos a la revolución de los camisas rojas de Garibaldi, le enseñó lo que había que hacer: “si queremos que todo siga como está, hay que hacer que todo cambie”.

El destino de los cínicos

Il Gattopardo es una obra exquisita, una gran novela histórica que reúne todas las virtudes del género: la capacidad de transportarte a una época y de diseccionarla; el placer de escaparse hacia un hermoso palacio en las amarillas colinas de Sicilia, junto a un mar turquesa; los detalles como el timballo de pasta y las granitas que se sirven en una mesa con servicio completo. Todo eso está en la magnífica versión fílmica de Luchino Visconti de 1963, protagonizada por Burt Lancaster y Alain Delon, y en la estupenda miniserie —en la que todos los actores son italianos.

Pero lo que la inmortalizó fue esa frase de Tancredi, por la potencia que tiene para sintetizar lo que mucha gente, en muchos contextos históricos distintos, ha hecho una y otra vez: pasarse del viejo orden al nuevo, disfrazándose de reformistas, para evitar perder sus privilegios al asegurarse un puesto en la élite emergente. 
Cambiar todo para que nada cambie es la estrategia de quienes deben simular que son el futuro y no el pasado, porque pagarían un gran costo si no lo hacen. La hoja de ruta de quienes, como Delcy y Jorge Rodríguez, se han preparado para aprovechar un factor externo que desestabiliza el orden de su mundo —el desembarco de Garibaldi, el aterrizaje de los marines— y reorganizar ese mundo a su conveniencia.

Tal vez Jorge Rodríguez leyó a Lampedusa en la época en que frecuentaba las librerías y escribía ficción como el cuento que ganó el concurso de El Nacional. Tal vez vio la película de Visconti. Tal vez ni siquiera conoce esta historia: el mundo está lleno de Tancredis como él, y en Venezuela nunca han faltado. Juan Vicente Gómez también prometió cambios al derrocar a su compadre Cipriano Castro, para quedarse en el poder por 27 años, a la cabeza de una dictadura que se llevaba muy bien con las petroleras extranjeras.

En la novela, sin embargo, Tancredi termina mal: pierde un ojo, falla en su ambición de llegar al poder, paga el error de subestimar al suegro mafioso con quien se vinculó y el de sobreestimar sus propios talentos. El príncipe, como cabe esperar, desaparece con el mundo que representaba. La Italia de 1860 cambió en muchos sentidos, y dejó otras cosas tal como estaban. 
Cuando lees bien ese libro inmortal que nos dejó aquel pobre príncipe solitario de Sicilia, entiendes cómo los cínicos trabajan para apropiarse los cambios históricos, pero también te das cuenta de que nadie, ni siquiera quienes parecen más poderosos, los pueden controlar.

domingo, 8 de febrero de 2026

MASACRE Y GENOCIDIO DE CRISTIANOS EN NIGERIA CON LA COMPLACENCIA SILENCIOSA DEL VATICANO Y DEL MUNDO ENTERO 👿💥💀♰

La masacre se suma a un incremento de ataques en el estado de Benue, particularmente en la región de Makurdi, donde más del 95 % de la población es católica.
Al menos 200 cristianos fueron brutalmente asesinados por islamistas el pasado fin de semana en el estado de Benue (Nigeria), en lo que pocos dudan en calificar como una de las peores masacres ocurridas en la región. El ataque, llevado a cabo por radicales armados, tuvo lugar durante la noche, mientras las víctimas dormían en alojamientos temporales para desplazados internos por causa de su fe.
Los asaltantes, que irrumpieron en la plaza del mercado de Yelewata, en el área de gobierno local de Guma, cerca de Makurdi, gritaron «¡Allahu Akhbar!» («¡Alá es grande!») antes de comenzar la matanza. Las víctimas fueron quemadas vivas, acuchilladas y ejecutadas con disparos cuando intentaban huir. Un informe inicial de la Fundación para la Justicia, el Desarrollo y la Paz (FJDP) de la Diócesis de Makurdi describió la escena como «una monstruosidad, una visión que nadie debería contemplar», señalando que algunos cadáveres estaban «quemados hasta quedar irreconocibles: bebés, niños, madres y padres simplemente aniquilados».

El párroco de Yelewata, el padre Ukuma Jonathan Angbianbee, relató a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) cómo él y otros desplazados internos escaparon por poco de la muerte, tirándose al suelo de la casa parroquial al oír los disparos. El padre Jonathan confirmó que el asalto fue «cuidadosamente coordinado», accediendo a la ciudad desde múltiples ángulos y utilizando la cobertura de las fuertes lluvias.
Previamente, la misma tarde de la masacre, la policía había logrado repeler a los atacantes cuando intentaban asaltar la iglesia de San José de Yelewata, donde dormían hasta 700 desplazados internos. Sin embargo, el grupo de radicales se dirigió posteriormente a la plaza del mercado, donde prendieron fuego a las puertas del alojamiento con combustible antes de abrir fuego en la zona donde pernoctaban las víctimas.

La cifra inicial de fallecidos, que era de al menos 100, fue pronto actualizada a 200 por la FJDP, confirmando esta atrocidad como la peor en una región que experimenta un aumento constante de ataques. Existen «crecientes indicios de que se está llevando a cabo un asalto coordinado para obligar a toda la comunidad a abandonar la región». El padre Jonathan y otros clérigos criticaron la respuesta de la seguridad, indicando que la policía estaba mal preparada y no pudo evitar el ataque al mercado.
La masacre se suma a un incremento de ataques en el estado de Benue, particularmente en la región de Makurdi, donde más del 95 % de la población es católica. Líderes de la Iglesia local han solicitado en repetidas ocasiones ayuda internacional, denunciando un «plan yihadista en marcha para apoderarse de las tierras y llevar a cabo una limpieza étnica de la presencia cristiana en la región».

ACN ha condenado «esta nueva masacre contra la comunidad cristiana» en Nigeria y ha hecho un llamamiento a «oraciones constantes por el fin de la violencia» que tiene como objetivo a los cristianos en el país africano.

LA GUERRA CONTRA 
LOS CRISTIANOS EN NIGERIA
GENOCIDIO CRISTIANO NIGERIANO


Durante décadas, Nigeria ha estado en la encrucijada entre la fe y la violencia — una tierra de profunda espiritualidad ensombrecida por una persecución creciente.
En La Guerra contra los Cristianos en Nigeria, el Dr. Lalli Hagman, Ph.D., presenta un relato poderoso y rigurosamente documentado sobre una de las crisis de derechos humanos más urgentes de nuestro tiempo.
Basándose en testimonios presenciales, análisis históricos e investigaciones sobre el terreno, esta obra revela la dura realidad que enfrentan millones de cristianos que viven bajo la amenaza constante de la violencia extremista y la negligencia sistémica. Pone de manifiesto el silencio político, la indiferencia mediática y la apatía internacional que permiten que esta tragedia continúe.
Sin embargo, en medio del horror, también es una historia de fe, valentía y resiliencia — la de hombres y mujeres que se niegan a abandonar sus creencias a pesar de sufrimientos inimaginables.
El Dr. Hagman ilumina su fortaleza, haciendo un llamado a la conciencia global, la compasión y la acción.
Ya sea que seas estudiante de relaciones internacionales, defensor de los derechos humanos o una persona de fe, este libro desafiará tu comprensión de la libertad religiosa y te inspirará a defender a quienes no pueden hablar por sí mismos.

SILENT 
TEARS
THE UNTOLD STORY IN NIGERIA 
OF CHRISTIANS GENOCIDE


Lágrimas Silenciosas: 
La Historia No Contada 
del Genocidio Cristiano en Nigeria

Atención:
El mundo ha ignorado el sufrimiento de millones de cristianos en Nigeria. Durante años, han sufrido una brutal persecución, sus hogares destruidos, sus familias destrozadas y su fe puesta a prueba sin medida. Pero sus historias no se han contado, hasta ahora.
Interés:
El Genocidio de los Cristianos Nigerianos es una exploración profundamente personal y conmovedora de la crisis actual que enfrentan las comunidades cristianas en el norte y centro de Nigeria. A través de la mirada de sobrevivientes y testigos presenciales, este libro ofrece una mirada desde dentro a la terrible violencia perpetrada por grupos extremistas como Boko Haram, ISWAP y militantes fulani. Pero este libro no solo trata sobre la devastación, sino también sobre la esperanza, la resiliencia y la fe inquebrantable de quienes se niegan a rendirse, a pesar de las adversidades inimaginables.
Escrito con compasión, investigación exhaustiva y testimonios de primera mano, este libro saca a la luz las historias no contadas de nigerianos que han vivido uno de los peores genocidios religiosos de nuestro tiempo. Desde desgarradoras historias de supervivencia hasta la fortaleza de la fe frente a la muerte, es un viaje revelador a través del corazón de una de las regiones más peligrosas del mundo para los cristianos.

En el corazón de África Occidental, Nigeria se erige como un faro de diversidad religiosa y cultural. Sin embargo, bajo su vibrante superficie, se ha estado desarrollando una tragedia que ha permanecido en gran medida en silencio ante los ojos del mundo. En los últimos años, los cristianos en Nigeria han enfrentado horrores indecibles a manos de grupos extremistas, dejando un rastro de destrucción y sufrimiento indescriptible. Este libro, "Lágrimas Silenciosas: La Historia No Contada del Genocidio Cristiano en Nigeria", busca arrojar luz sobre este desgarrador capítulo de la historia del país.

El mundo ha oído hablar de Boko Haram y la violencia militante que ha asolado el norte de Nigeria. Sin embargo, persiste un silencio crucial en torno a la persecución sistemática de los cristianos nigerianos: un genocidio tan silencioso e insidioso que no ha logrado atraer la atención que realmente merece. La magnitud del sufrimiento a menudo se ve eclipsada por los conflictos políticos, y muchos sobrevivientes quedan sin voz, sin que la comunidad internacional atienda su dolor.

Este genocidio no es solo un problema confinado a las fronteras de Nigeria, sino una crisis humanitaria global. Detrás de cada estadística hay un ser humano: una madre, un padre, un hijo, una hija o un líder religioso que lo ha perdido todo, incluso su sentido de seguridad y dignidad. Si bien este libro pretende documentar la violencia contra los cristianos nigerianos, también busca dar voz a los silenciados, honrar la memoria de los caídos y visibilizar un conflicto que exige un reconocimiento internacional urgente.

Si bien el gobierno nigeriano ha tardado en tomar medidas significativas, y si bien los medios de comunicación internacionales han pasado por alto la crisis con demasiada frecuencia, nos encontramos en una coyuntura crucial. Cabe preguntarse: ¿Hasta cuándo puede el mundo permitirse hacer la vista gorda ante la persecución de millones de personas simplemente por su fe? En este libro, escucharemos a los sobrevivientes: los valientes hombres y mujeres que han sufrido un dolor inimaginable, pero que se mantienen firmes en su fe. Exploraremos el auge del extremismo y las poderosas fuerzas que han impulsado a estos grupos violentos a atacar a las comunidades cristianas. Comprenderemos los métodos de ataque, la destrucción de aldeas enteras y el impacto psicológico en quienes han perdido a sus seres queridos y sus hogares.

Pero lo más importante, profundizaremos en la fuerza y ​​la resiliencia de la comunidad cristiana nigeriana. A pesar de la destrucción y la pérdida, su fe perdura. Este libro no solo trata sobre el sufrimiento; es un homenaje a la esperanza inquebrantable que permanece en los corazones de quienes continúan viviendo y luchando por su fe y sus comunidades.

Al compartir este viaje desde la perspectiva de los afectados por el genocidio cristiano en Nigeria, buscamos crear conciencia y urgencia. El silencio debe terminar. Es hora de que el mundo escuche las lágrimas silenciosas de la comunidad cristiana nigeriana y se una a ellos en su lucha por la justicia, la paz y la libertad religiosa. Al pasar estas páginas, recuerden que este libro es más que una historia: es un llamado a la acción, un llamado a la comunidad global para que se levante, alce la voz y exija el fin de las atrocidades que se cometen contra los cristianos en Nigeria. Su lucha es nuestra lucha, su dolor es nuestro dolor, y su llamado de ayuda ya no debe ignorarse.

🙏Los cristianos nigerianos se niegan a abandonar las iglesias arrasadas por los islamistas. Más de 18.000 iglesias y 2.200 escuelas cristianas han sido atacadas o destruidas, y miles de cristianos han sido masacrados en Nigeria en los últimos años.
👉La Lista Mundial de la Persecución 2026, el informe anual que Puertas Abiertas ha dado a conocer la situación de la persecución religiosa en Nigeria y en todo el mundo.


A Ki O, Iya Mimo (Ave María in Yoruba Language)

VER+:


 
✝️🇳🇬 LA MATANZA DE CRISTIANOS EN NIGERIA
 
 
🚨 Violencia y masacre en Nigeria: 
Secuestran al menos 52 niños en una escuela católica | DNews



sábado, 24 de enero de 2026

LISTAS ACTUALIZADAS DE PRESOS POLÍTICOS EN VENEZUELA CASTROCHAVISTA #SOSVENEZUELA y "LOS DESAPARECIDOS" y "CUANDO EL INFIERNO TIENE ACENTO CRIOLLO" por GLADYS RODRÍGUEZ

 











































LISTAS ACTUALIZADAS 
DE PRESOS POLÍTICOS 
EN VENEZUELA 
CASTROCHAVISTA

Hoy hemos enviado al Secretario de Estado Estadounidense Marco Rubio @SecRubio

las LiSTAS actualizadas de Presos Políticos en Venezuela que hemos recaudado como @caslainstitute

Hemos recibido decenas de email con más casos que no habían sido denunciados o desconocíamos, o con poca visibilidad, que estamos procesando, y haremos otra actuación la próxima semana Gracias a la inmensa colaboración de los Familiares, esos valientes hombres y mujeres que están en las calles de Venezuela exigiendo la libertad de sus seres queridos, a los abogados, a los defensores y activistas de DDHH y miembros de Organizaciones de la Sociedad Civil que se abocaron a colaborar para la actualización de estas listas. 


parte del testimonio de un amigo que reaparece tras lo que no puede llamarse libertad, sino secuestro. Su historia expone una realidad brutal: detenciones sin orden judicial, tortura sistemática y deshumanización planificada en centros donde el Estado deja de proteger y pasa a ejercer el horror.
La periodista subraya que no se trata solo de presos políticos. En Venezuela, explica, hay personas encarceladas por incomodar al poder, denunciar abusos o simplemente cruzarse con intereses criminales. En ese contexto, la frontera entre justicia y venganza desaparece, y el mensaje es claro: nadie está a salvo.
Rodríguez insiste en que estos hechos no son excesos ni errores, sino crímenes de lesa humanidad, ejecutados —lo más doloroso— por venezolanos contra venezolanos. Ese, afirma, es uno de los daños más profundos del régimen: la corrupción del tejido humano y moral de la nación.

CUANDO EL INFIERNO 
TIENE ACENTO CRIOLLO

Nadie sale ileso de un secuestro, 
volvió con el cuerpo vivo y la mirada rota. 
Volvió para contarnos lo que muchos saben
y demasiados, prefieren no escuchar.
No estuvo preso: ¡estuvo secuestrado!
Lo arrancaron de su vida sin orden judicial,
sin explicación, sin derechos.
Los metieron en calabozos 
donde el tiempo deja de existir:
luz encendida las veinticuatro horas
para que el cuerpo nunca descanse,
frío constante para quebrar la voluntad,
desnudez forzada para borrar la dignidad.
Golpes. Humillaciones. Violaciones.
El catálogo completo de lo que el mal 
puede hacer cuando no hay ley,
cuando el estado se convierte en verdugo.

En Venezuela hay presos políticos, sí.
Pero, hay algo más oscuro: 
hay decenas de personas presas 
o que han estado presas por el poder,
no solo por la política.
Gente que se cruzó con alguien influyente,
que denunció, que incomodó, 
que estuvo en el lugar equivocado 
frente a la persona equivocada.
En un país donde los grupos de poder 
tienen cárceles, jueces y armas, 
la línea entre disidencia y venganza desaparece.
Lo que ocurre en esos centros de detención
no son "excesos" ni "errores".
SON CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD,
DE LESA VENEZUELA.
Tortura sistemática.
Deshumanización planificada.
Castigos diseñados para quebrar no solo 
al detenido, sino a todo el que escuche 
su historia y entienda el mensaje:

Aquí nadie está a salvo.
Y lo más devastador de todo 
no es solo el horror en sí, 
sino también de quienes lo ejecutan.
Sus captores no hablan otro idioma.
No viene de un país enemigo.
Son venezolanos. Compatriotas.

Paisanos que crecieron con el mismo himno,
la misma bandera, la misma historia 
de lucha por la libertad.
Paisanos que hoy oprimen, 
custodian, torturan, violan,
obedecen órdenes criminales sin 
hacerse una sola pregunta moral.
Y ése es el daño más profundo, 
para mí, que ha hecho esta narcotiranía.

No solo ha llenado las cárceles, 
ha corrompido parte del tejido humano de la nación.
De ésos que incluso todavía defienden lo indefendible.
Quienes justifican a un tirano junto 
a su cómplice pareja, hoy, presos en Nueva York.
Quienes relativizan la tortura, 
ponen comillas al dolor y piden "pruebas",
mientras los cuerpos siguen marcados,
las mentes rotas y algunos ya ni viven para contarlo.
Quienes creen que el poder merece indulgencia; 
y el dolor, silencio.

Este editorial no es un llamado al odio.
Es un llamado a la memoria, 
a la conciencia y a la responsabilidad.
Porque ningún país se reconstruye sobre calabozos.
Porque ningún proyecto político justifica
la violación, la tortura ni el secuestro.
Porque cuando un estado tortura, deja de ser estado
y se convierte en una organización mundial.

Mientras los inocentes sigan presos, 
mientras pretendan normalizar el horror
o mirar hacia otro lado, 
Venezuela seguirá siendo una cárcel grande, 
con algunos presos visibles 
y millones de rehenes invisibles.
Y esto no va de ideologías.
Simplemente va de humanidad.
Así lo veo.


Los familiares que se encuentran en las adyacencias de la PNB, en Boleíta, aseguran que no se movilizarán del sitio hasta que no liberen a sus seres queridos. Luego de 60 días pudieron visitar a los privados de libertad, a pesar de que los funcionarios negaban su presencia en este centro de detención.

Caracas. Con delgadez extrema, piel amarilla y un evidente deterioro físico, los familiares de los detenidos en la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), de Boleíta, lograron finalmente ver a sus allegados luego de dos meses de desaparición forzada.
Hasta este martes, 27 de enero, las autoridades del centro de detención preventivo negaron la presencia de estas personas a sus familiares. Anteriormente los reclusos estuvieron en la sede de la PNB de La Quebradita II y sus parientes, residentes de distintos estados del país, les perdieron el rastro.
“Yo no reconocí a mi hijo”, asegura Marina Saldivia, quien durante los 25 minutos que duró la visita pudo comprobar que sus cuatro familiares están presos en esos calabozos.
A Marina le detuvieron a sus dos hijos, su nuera y su nieta. A diferencia de otras personas quienes manejaban datos extraoficiales sobre el paradero de sus parientes en la antigua zona 7, de la extinta Policía Metropolitana, a la madre solo la llevó allí su intuición.
Además del deterioro general, denunció que uno de sus hijos presentaba moretones en los brazos, ya antiguos, y que su nieta tenía ojeras tan marcadas que “no parecía ella”.

Aunque algunos parientes indicaron que los suyos no sufrieron maltratos directos por parte de los uniformados, todos coinciden en que la pérdida de peso es crítica debido a que presuntamente les entregan la comida en mal estado.
“La niña me dijo que al principio la comida les llegaba piche”, relató una de las consultadas, sobre las condiciones de los detenidos mientras permanecieron en desaparición forzada, un delito de lesa humanidad que se configura cuando se priva de la libertad a una persona y las autoridades ocultan su paradero o se niegan a reconocer dicha privación, lo cual deja a la víctima fuera del amparo de la ley.
Este acto constituye una violación múltiple de derechos humanos que no solo afecta al detenido, sino que somete a sus familiares a una angustia prolongada y a la vulneración de su derecho a la verdad y la justicia.

“Hasta que salgan”

“Si ya los vieron, ¿para qué se van a quedar aquí?”, cuestionó un funcionario policial al grupo de mujeres que pernocta frente a zona 7. Sin embargo, ellas decidieron ignorar las presiones.
Desde el pasado 8 de enero, cuando el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, aseguró que un gran número de detenidos por motivos políticos serían liberados, las familias se mantienen en vigilia permanente.
Tras dos meses de incertidumbre, luego de la detención de sus familiares en noviembre, aseguran que la esperanza de la excarcelación es lo que las mantiene en pie.
A pesar de las insinuaciones de las autoridades, el grupo se niega a abandonar sus carpas y aceras. Para ellas, permanecer a la intemperie es la única garantía de que sus parientes no serán trasladados nuevamente a otra cárcel, un temor que cobró fuerza tras la visita.
“Mi esposo me dice que no me vaya, que siga aquí”, afirma Yaxodara Lozada, quien junto a otras mujeres sostiene que no permitirán un nuevo traslado.

La resistencia, sin embargo, tiene un alto costo. Entre lágrimas, Yaxodara confiesa que su único anhelo es recuperar la normalidad de su hogar junto a su esposo y sus hijos, de uno y 13 años. Pero la falta de condiciones mínimas merma su salud física y mental.
Las familias han recibido ayuda con alimentos y algunos recursos facilitados por organizaciones y personas de la sociedad civil que siguen la situación en las redes sociales.
No obstante, hay algunas condiciones de precariedad de las que no pueden escapar, debido a que deben realizar sus necesidades fisiológicas en cubetas que almacenan durante la noche en una garita cedida por una empresa de la zona industrial.
“Yo creo que tengo una infección urinaria porque me está saliendo un flujo amarillo”, relata Lozada, evidenciando el deterioro extremo que enfrentan.

Dos meses

Cuando los nombres de sus cuatro familiares – desaparecidos entre el 25 y 28 de noviembre- aparecieron finalmente en la lista de visitas, Marina no pudo contener la emoción. Desde la mañana de este martes 27 de enero, sentía un malestar físico que atribuyó a los nervios, pero prefirió guardar silencio ante sus compañeras de vigilia para no mostrar debilidad.
Al ingresar en el grupo de visitantes, subió las escaleras hasta la habitación donde la esperaba uno de sus hijos.
“No lo reconocí”, admite hoy con la mirada perdida, evocando la figura antes fornida de su hijo Richard, quien tras el encierro lucía como un extraño ante sus ojos. La impresión fue tal que Marina, quien viajó desde Ciudad Bolívar para buscar a sus hijos desaparecidos en Caracas, tuvo que ser asistida de emergencia para recuperar el aliento.

El impacto emocional pasó factura a su salida del recinto. Marina entró en un estado de shock y se desplomó en el suelo debido a una crisis de hipertensión provocada por el estrés acumulado. No es la primera vez que su salud flaquea; a sus 64 años, padece de diabetes e hipertensión, condiciones que maneja con dificultad en plena calle.
“A veces no como porque me da miedo comer muchas harinas y que se me dispare el azúcar”, explica, detallando que consume lo mínimo necesario solo para mantenerse en pie.
A pesar de que una familiar residente en la capital se ofreció a relevarla este martes, Marina se niega a abandonar su puesto. Tras confirmar que los suyos están tras esas paredes, recalca con determinación que nada la moverá de las puertas de Zona 7.
De acuerdo con el ministro de Interior, Justicia y Paz, desde la fecha del anuncio emitido por el representante del Parlamento venezolano, un total de 808 personas han sido excarceladas.
Las organizaciones que se han encargado de verificar estas cifras difieren: En el caso de Justicia, Encuentro y Perdón, al 26 de enero, hay 276 presos políticos excarcelados.

En cambio, Foro Penal contabiliza 266.

Hasta este martes, 27 de enero, el gobierno venezolano no ha mostrado cifras ni ha dado un número exacto que especifique cuántas personas formarán parte de ese «gran número» de excarcelados.



La desaparición forzada es un crimen de lesa humanidad cuando se comete de forma sistemática o generalizada, tal como lo establece el artículo 7 del Estatuto de Roma, tratado adoptado en 1998 y vigente desde 2002, que rige la actuación de la Corte Penal Internacional.
Además, está prohibida por la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas y por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que obliga al Estado a prevenir, investigar y sancionar estos hechos.
No se trata solo de una detención ilegal, sino de la negativa a reconocerla, el ocultamiento del paradero y la ausencia de información lo que configura el delito y lo mantiene en el tiempo.
En Venezuela, la pesadilla de la desaparición no termina cuando se llevan a una persona, sino cada día que el Estado calla, niega y no responde.