EL Rincón de Yanka: INDIGNARSE

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miércoles, 24 de diciembre de 2025

LA DIFERENCIA ENTRE INDIGNACIÓN Y POLARIZACIÓN, O CÓMO LA IZQUIERDA PASÓ DE LA IRA AL LLORIQUEO 😠😡😭

La violencia sistemática contra la derecha 
que la izquierda finge no recordar


En 2011 surgió en España el llamado movimiento del 15M, creado desde la extrema izquierda (un hecho que estaba muy claro, aunque algunos ingenuos tardaron semanas o meses en darse cuenta de ello) con el fin de captar los votos de los socialistas descontentos y evitar que fueran a la abstención, después de dos desastrosas legislaturas del PSOE con José Luis Rodríguez Zapatero en la presidencia del gobierno.
Aquel movimiento pronto mostró las características de la extrema izquierda clásica: en el verano de 2011, el movimiento del 15M se marcó como meta reventar la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) organizada por la Iglesia Católica en esa ciudad. En agosto de ese año, los peregrinos católicos sufrieron una ola de insultos, amenazas y agresiones por parte de matones del 15M ante las cuales el gobierno socialista de Zapatero no hizo absolutamente nada, dando órdenes a la Policía de no actuar contra los ultraizquierdistas violentos.

A pesar de estos hechos, los medios izquierdistas defendieron y blanquearon a esos matones, calificándolos como "los indignados". Esta forma de propaganda pretendía presentar a los clásicos ultraizquierdistas violentos como unos jóvenes idealistas que estaban preocupados e inquietos. En contraste, las críticas de la derecha contra el gobierno de Zapatero habían sido calificadas como "crispación". En este caso, por lo visto, no se trataba de idealistas indignados, sino de malvados agitadores que querían irritar a los españoles.
El movimiento del 15M dio lugar a Podemos, un partido de extrema izquierda que ha apoyado abiertamente la violencia y que incluso ha justificado agresiones contra rivales políticos acusándoles de "provocar" (el viejo argumento de la minifalda con el que algunos disculpaban a los violadores). Esa violencia no molestó a la izquierda que se dice moderada, pero cuando los socialistas volvieron al poder, recuperaron el cuento de la "crispación" para demonizar cualquier protesta de la derecha. Un cuento que ha sido repetido tantas veces que ya no resulta eficaz.

Así pues, la izquierda sacó otro truco de su chistera: la "polarización", una palabra que sirve para adoptar una actitud de fingida preocupación porque cada vez más gente de derechas se ha hartado de la doble moral de la izquierda y está aplicando a socialistas y comunistas su propio jarabe. Se trata, además, de un concepto que los tibios del Partido Popular y sus medios afines son propensos a asumir, en su afán de parecer más moderados que nadie.
Ayer, el diario El Mundo publicó una entrevista con la periodista izquiedista Ana Pastor, poniendo en el titular esta definición: "Polarización es que tú digas buenos días y te llamen hija de puta". Habría que hacer un matiz a esa afirmación: según el manual de propaganda de la izquierda, eso es "polarización" cuando se lo haces a un izquierdista, pero cuando la izquierda se lo hacía a la derecha era "indignación".
Yo no defiendo la violencia con fines políticos. En este blog tengo por norma no insultar a nadie. Mis armas son la palabra, los argumentos y la razón. Lo que tengo muy claro es que la izquierda está cosechando el odio que ha sembrado durante años, un odio que le ha llevado a intentar deshumanizar a todos los que no somos socialistas ni comunistas, etiquetándonos como "fascistas" o cosas peores, unas etiquetas que nos convertían en personas que merecían toda violencia, a los ojos de una izquierda radicalizada y que ve fascistas por todas partes.
La diputada de Vox Rocío de Meer tras ser agredida de una pedrada por matones de extrema izquierda en Sestao, Vizcaya, en junio de 2020. Ningún miembro del gobierno de Pedro Sánchez condenó esta agresión, y algunos miembros de Podemos acusaron a la agredida de inventárselo todo, a pesar de los numerosos testigos y de que la agresión fue grabada en vídeo.

Esa izquierda ha venido utilizando contra la derecha la falacia del hombre de paja de forma sistemática, una falacia que inventa una falsa imagen de alguien y sobre ella construye un discurso fanático que en los últimos años ha dejado un reguero de agresiones izquierdistas, especialmente contra Vox, agresiones que los socialistas y sus socios comunistas nunca han condenado, tratando a los agredidos como si fuesen apestados. Y la izquierda aún se atreve a hablar de "polarización", pasando de la ira al lloriqueo. Qué cara más dura.

ZAPATERO CON GABILONDO: 
NOS CONVIENTE  QUE HAYA TENSIÓN. 
HAY QUE EMPEZAR A DRAMATIZAR

viernes, 7 de noviembre de 2025

PELÍCULA "EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA" (OUR DAYLY BREAD, 1934), OBRA CUMBRE DE VIDOR "Y SI TODOS NOS VAMOS DEL SISTEMA GLOBALISTA Y ESCLAVISTA"

‘El pan nuestro de cada día’ 
(Our Daily Bread) 1934,
obra cumbre de King Vidor

¿QUÉ NO HACEMOS PARA GANAR 
NUESTRO PAN DE CADA DÍA?

¡NOSOTROS VIVIMOS!
¡NOSOTROS AMAMOS!
¡NOSOTROS ORAMOS!
¡NOSOTROS NOS INDIGNAMOS!
¡NOSOTROS NOS OPONEMOS!
¡NOSOTROS LUCHAMOS!

En los años de la Gran Depresión, un matrimonio abandona las penurias económicas de la ciudad y se establece en una granja abandonada en medio del campo, para acabar formando una cooperativa agrícola regida por una comunidad solidaria.
La idea de Vidor era hacer una especie de secuela de su magnífica "Y el Mundo Marcha" (1928), retomando a sus dos protagonistas que encarnaban al americano medio y situándolos en el contexto de la Gran Depresión que azotaba al país por entonces. De hecho, para enfatizar esa idea, los protagonistas de El Pan Nuestro Cada Día se llaman igual que los de Y El Mundo Marcha, e incluso Vidor quiso que el protagonista fuera el mismo que el de la película muda, James Murray – por desgracia no pudo ser debido a que Murray estaba en plena fase de autodestrucción alcohólica.

Por otro lado, un film producido en Hollywood en que una joven pareja en paro crea una cooperativa agrícola es de entrada una idea totalmente descabellada, pero no para el emprendedor King Vidor. Una vez que todos los estudios se negaron a participar en un proyecto tan arriesgado y después de que los bancos le negaran crédito para el film, Vidor decidió producirla él mismo a su cuenta y riesgo. No fue un film muy exitoso pero el esfuerzo valió la pena artísticamente, se trata de una de las películas más interesantes de su carrera y uno de los primeros precedentes de cine social realizado en la glamourosa Meca del Cine.

El que sea una producción independiente es algo que se nota en cada plano de la película y que se agradece. Nada de grandes estrellas de moda, el reparto son en su mayoría actores desconocidos que dan más credibilidad a este relato que trata sobre los Juan Nadie, la América real, no la de las películas. Nada de decorados de cartón piedra, el film se rodó en el campo. Y nada de una gran producción lujosa, la escasez de medios se nota pero concuerda con el tipo de film que es y con la sinceridad de su mensaje. La suma de todos estos factores junto a lo atrevido de su mensaje, hacen de "El Pan Nuestro Cada Día" una película única en su contexto, que estéticamente parece más un film de otro país que una producción de Hollywood. De hecho la comparación con cierto cine soviético no es tan desacertada, ya que tienen en común detalles como ese cuidado retrato de la vida en el campo, el ennoblecer las tareas del humilde agricultor y el mensaje implícito de que la unión entre hermanos (ya sea hermanos proletarios o hermanos estadounidenses) hace la fuerza.

A partir de aquí el film se construye con una serie de estereotipos que, por manidos que sean, funcionan para el mensaje que desea transmitir Vidor: todos esos humildes hombres en paro con buenos corazones, el criminal redimido, la joven de ciudad que seduce a John y hace de elemento disruptivo dentro de ese pequeño universo idílico, etc. Porque "El Pan Nuestro Cada Día" no es solo un canto a la esperanza y a la lucha por la supervivencia a través de la unión, sino también a la América más humilde, a esos trabajadores honestos, inocentes y llenos de buenas intenciones, es la forma que tiene Vidor de transmitir la idea de «juntos lograremos levantar este país», una versión más seria del cine populista que Frank Capra practicaba en la misma época.

En definitiva, una película única y muy especial que cobra sentido precisamente en ese contexto tan particular en que fue gestada (Y TAMBIÉN SOBRE ESTOS TIEMPOS OPRESORES). Toda una rareza dentro del acartonado Hollywood clásico, un film que destila una autenticidad, pureza y honestidad raras en el cine americano de la época.
Pero esta bellísima historia, en la que resurgían los John y Mary de “La Multitud”, todavía trasegando por la difícil sobrevivencia en la irónicamente llamada “tierra de las oportunidades”, donde en realidad el Estado es invisible para la mayoría, sería muy bien acogida por la crítica internacional, y ahora es un clásico incuestionable por su profundo humanismo, su preciso sentido de la solidaridad y de la lucha mancomunada, y por la magnífica plástica de muchas de sus imágenes, donde hay momentos que son arte excelso, como la escena en que se subasta la finca; la actitud final de Loui Fuente (magníficamente representado por Addison Richards); o la maravillosa secuencia de la canalización del agua, con la que Vidor rinde su más sentido homenaje a la labor del hombre de campo, y en la que, él mismo, quiso sentirse parte de aquel encomiable grupo, apareciendo en un par de planos muy significativos.

Se necesita pleno conocimiento de lo que se habla, un gran sentido humano en lo que se escribe, y una cuidada estética en lo que se hace, para que un filme alcance la trascendencia. King Vidor sabía bastante de todo esto.

CONVENIO DE COOPERATIVA

- Cuando el capitán John Smith y su grupo llegaron a este continente, ¿qué hicieron? ¿Sentarse a quejarse del paro o quizá del valor del dólar? No. Se pusieron a trabajar para ganarse la vida. Construyeron sus casas y obtuvieron su propia comida. 
En el Mayflower había un granjero, un impresor, un médico, un soldado, un contable y demás. Y eso es lo que tenemos aquí. Si ellos salieron adelante sin terratenientes y cuentas de supermercado, nosotros también. Lo que tenemos que hacer es ayudarnos a nosotros mismos ayudando a otros. Tenemos la tierra y tenemos la fuerza.
Y aquí no existen indios que vengan a cortarnos la cabellera. 
No tenéis que quedaros. Podéis iros cuando queráis, pero si os quedáis, disponeos a trabajar y hagamos esto funcionar. 
- Muchachos, tengo dos sacos de patatas en el maletero de mi Ford Flivver. Propongo que pongamos todo lo que tenemos junto en un montón comunal. Dinero, comida, todo. 
- Sí. Yo pongo mis tres gallinas y el gallo.
- Yo una moneda de oro de 20 $. 
- Yo dos sacos de harina. 
- Yo pongo mi cabra. 
- Yo 5,16 $.
- Yo 1, 80 $.
- Estupendo. Estupendo. Muy bien. Tú, el hombre de las patatas, ¿cómo te llamas?
- Aníbal. George Washington Aníbal. 
- De acuerdo, Aníbal. Te encargarás de los suministros.
- Será un placer, señor. 
- Bien. ¿Quién tenía esa moneda de oro?
- Aquí está. Tú estarás a cargo de la pasta. Las finanzas si las hay. 
- De acuerdo.
- Señor presidente y amigos, ¿qué tipo de gobierno vamos a tener?
- Bueno, pues se hará lo que decida la mayoría. 
- Yo sugiero, amigos míos, que nos comprometamos en un convenio sagrado y establezcamos una democracia inmortal.
- Fue ese tipo de palabrería la que nos ha traído a esta situación.  
- Tiene razón, señor.
- No, debemos tener una forma de gobierno socialista. El gobierno tiene que controlarlo todo, incluso las ganancias. 
- Bah... Esperad un momento, dejadme hablar. Yo ni siquiera sé qué palabras ha usado ese tipo socialista. Todo lo que sé es que aquí tenemos un gran trabajo y necesitamos un gran jefe. Y John Sims es nuestro hombre. Sims al poder. Hip hip... hurra...
- Bueno, muchachos, depende de nosotros. Empezaremos aquí mismo. Vamos allá..."



(Ejemplo de como SI se puede llegar a la soberanía alimentaria)

El sistema no nos quiere libres pero hay una revolución de gente que está persiguiendo la autosuficiencia a todos los niveles.
Papá Estado no te cuida.
No te quiere saludable, consciente ni libre.
Que no te engañen: el Estado te quiere enfermo, dormido y esclavo.
Puedes empezar por montar un huerto en cualquier espacio, aunque sea pequeño, incluso en un balcón.
Ser un hortelano novato puede ser el comienzo de algo grande.

Pero cada nueva norma, cada impuesto, cada límite…
solo empobrece más al que trabaja.
Mientras ellos aplauden sus “avances”,
nosotros contamos pérdidas.
Esto no es progreso.
Es saqueo con traje y corbata.
Porque el silencio solo beneficia a 
quienes nos quieren obedientes.

El Pan Nuestro de Cada Día (1934) | Película Completa | Western

lunes, 19 de abril de 2021

ELEGÍA A LAS VÍCTIMAS DEL CORONAVIRUS Y DEL ESTADO DE ALARMA HUMANICIDA: "ENTERRAD BIEN A NUESTROS MUERTOS" 🔆🔆🔆



Enterrad bien a nuestros muertos, 

Elegía a las víctimas del coronavirus

El poeta jiennense Manuel Ruiz Amezcua revindica la dignidad, la justicia y la memoria de los miles de fallecidos por la pandemia del Covid-19.
El cuaderno ‘Enterrad bien a nuestros muertos’ se terminó de imprimir el 25 de mayo de 2020, “cuando España entera sufre, desde hace meses, una pandemia y un estado de alarma. Y la pérdida de miles y miles de españoles, algunos en condiciones más que lamentables. De todos ellos se acuerda este poema”, concluye Ruiz Amezcua.


ENTERRAD BIEN A NUESTROS MUERTOS

Muertos sin alas y muertos sin ojos,
muertos sin cuerpo y muertos sin nadie,
aún no habéis tenido vuestra tumba,
aún no habéis tenido vuestra muerte.

Os mostraremos la luz en la oscuridad.

No tuvisteis un dios,
ni siquiera una mano
en la hora del olvido.

Diremos no a vuestro silencio
y a todo lo que os separa
de lo eterno.

Porque la luz es dulce
y es grato para los ojos
contemplar el sol.

Lo peor del silencio
es su intención de muerte.

Enterrad a los muertos
y tocaréis lo extraño
y visitaréis lo desconocido.

Enterrad bien a nuestros muertos
antes que no haya compasión
por el rastro de su vida,
por el grito de su muerte.

Enterrad a los muertos, y dirán
todo lo que ocultáis de ellos.
Todo lo que ocultáis a todos.
Todo lo que no hicisteis por ellos.
Todo lo que no hicisteis por sus cuerpos.
Todo lo que no hicimos lo diremos.

Escuchad en silencio
todo lo que murmuran de vosotros,
todo lo que esperaban de nosotros.

Tantos muertos juntos tienen razón
y se levantarán contra nosotros.

Enterrad a los muertos dignamente.
Los dejasteis morir sin dignidad.
Y volverán un día, volverán
a decir su verdad.

Nunca perdonarán el abandono.
Nunca perdonarán tanta tristeza.
Nunca perdonarán tanta miseria.

Enterrad mejor a los muertos,
porque están en el sitio equivocado.
En el miedo a la enfermedad
y en el miedo a la muerte,
y en el laberinto de la locura.

Enterrad a los muertos.
Nunca enterraréis su memoria.

No hay lugar en el mundo
adonde no llegue ella.

«Se quedaban en la residencia, 
los sedaban y morían. 
Esa es la verdad. Había instrucciones»

Santa Elena. En Torrent aseguran que del 25 de marzo al 2 de abril murieron nueve ancianos que no llevaron al General, y en Alcoy eran conscientes «de lo que se podía derivar al hospital»
Domingo, 24 de mayo 2020

Entre el 25 de marzo y el 2 de abril fallecieron nueve personas por coronavirus que vivían en el centro de mayores Santa Elena. No los llevaron al hospital. Se quedaron en la residencia. Los médicos los sedaron para evitarles el dolor y allí murieron». El testimonio, crudo, es de Francisco Nemesio, secretario y portavoz del patronato que rige este centro, referencia en Torrent desde que se creó en 1927 a través de una fundación inspirada en el humanismo cristiano.

Esta semana también se ha conocido un informe interno de la conselleria de Sanidad sobre estadísticas de lugares en los que ha habido víctimas mortales por coronavirus. Indicaba que un 57% de los residentes en los geriátricos valencianos fallecidos por la pandemia han muerto en sus centros y no en los hospitales. Eso supone que 6 de cada 10 enfermos de Covid-19 de las residencias no fue llevado a un hospital para su tratamiento. En esta pandemia han muerto 525 residentes, dos de ellos se contabilizaron ayer, después de tres días sin ningún fallecido, y ha dejado un rastro de más de 170 geriátricos afectados. Ahora hay 80 con algún caso.




La residencia Santa Elena está intervenida por la conselleria de Sanidad desde el 16 de abril, cuando empezaron a incorporarse sanitarios de la administracion autonómica. La toma de control de esas instalaciones culminó el 19 de marzo. Buena parte de la plantilla del asilo estaba entonces o enferma de coronavirus o en cuarentena. El patronato había lanzado un grito de socorro porque con los medios que tenía no disponía de manos ni medos para atender a sus residentes enfermos. Y pese a la intervención, siguió el goteo de muertes. «Había un protocolo que tenían establecido para no enviar a los mayores de 75 años al hospital. Se quedaban en la residencia, los sedaban y morían. Esa es la verdad», recalca Nemesio. «Había instrucciones», reitera.
«En el hospital no iban a llevarlos a la UCI ni a ponerles ventiladores. Todos tenían más de 80 años y la instrucción era no mandar al hospital a los mayores de 75 con patologías previas o con enfermedades crónicas», afirma dolido.
Durante los últimos 15 años la edad media de los mayores que viven en geriátricos se ha situado en 84 años y muchos de ellos presentan patologías y enfermedades crónicas, lo que dificulta un tratamiento exitoso, especialmente la intubación, a los que caen bajo las garras del Covid-19.
«De esta manera, sin llevarlos al hospital, no fallecieron ni uno ni dos ni tres residentes, sino muchos más», asegura Francisco Nemesio.

Recuerda este directivo del patronato de Santa Elena que entre el 12 y el 16 de marzo murieron tres residentes en el Hospital General ingresados días antes, cuando el virus todavía no había llegado a desbordar a los sanitarios. El 16 y el 18 de marzo murieron dos ancianos en la residencia. Del 21 al 24 de marzo expiraron tres residentes que habían sido hospitalizados tiempo atrás, igual que el 27, cuando finó otro en el General, «y entre el 25 de marzo y el 2 de abril fallecieron nueve residentes que no fueron hospitalizados», asegura. La conselleria de Sanidad tenía, y aún tiene, el control médico de la residencia Santa Elena. La conselleria ha llegado a medicalizar una treintena de geriatricos durante la parte más dura de la crisis, una de cada 10. Ahora aún hay 28 residencias intervenidas.

«A partir de la segunda semana de abril, cuando bajó la curva de contagio, ya volvieron a enviar a residentes de Santa Elena al hospital», sostiene Francisco Nemesio.

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El secretario del patronato y portavoz de la residencia Santa Elena ya relató cómo procedían los médicos destacados por la conselleria de Sanidad en Santa Elena. «Hemos pedido explicaciones de por qué no se llevan al hospital a los casos graves y nos han contestado que no se les aplican procedimientos extraordinarios», lamentó Nemesio. «Nos han dicho que se aplica el protocolo y que los mayores de 75 años con coronavirus y otras patologías que se pueden complicar ya no ingresan en la UCI del Hospital General ni se les conecta a un respirador automático. Los médicos hablan con la familia, les cuentan cómo está la situación y les solicitan permiso para aplicarle un tratamiento paliativo», describía Nemesio en los peores días de la residencia.

En esas fechas de las que habla el dirigente del patronato, el Hospital General, del que depende médicamente Santa Elena, no atravesaba por sus mejores momentos. El sindicato de enfermería Satse realizaba una denuncia pública sobre la saturación de este centro sanitario. Esta organización sindical, el 27 de marzo, aseguraba que la UCI estaba llena, tenía 250 pacientes ingresados en planta por Covid-19 y se estaba empezando a derivar a pacientes de otras patologías a diferentes hospitales. El General se quedaba sin hueco para los pacientes de las residencias.

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Por su parte, José Fina Pérez, directora asistencial de las residencias Domus Vi para la Comunitat Valenciana, que regenta los centros de Alicante, Cocentaina y Alcoy, el más afectado con diferencia por la pandemia con 75 mayores fallecidos, cifra dada por los familiares de los finados, también se pronunció sobre cómo se funcionaba en los días más crudos de la pandemia. Pérez afirma que en Alcoy «siempre hemos tenido el soporte del hospital», el Verge dels Lliris, pero también desliza que se actuó como buenamente se pudo: «Hemos sido muy conscientes de que había que derivar al hospital lo que se podía derivar porque había cierto colapso del sistema». Y apuntó también que «lo que está claro con esta crisis es que la sanidad no estaba preparada».

La consellera de Sanidad, Ana Barceló, negó el pasado martes que no se atendiera en los hospitales a los mayores con coronavirus procedentes de las residencias, pero tampoco negó que seis de cada 10 residentes murieran en la cama de su geriátrico. «No comparto que no se hospitalizaran los casos más graves. Siempre se hizo siguiendo el criterio clínico, fuera cual fuera la circunstancia», dijo. Barceló afirmó que a mediados de abril, en la fase más grave de la pandemia, «estuvimos a un 71 % de camas críticas, nunca se dio saturación» en los hospitales.

También dijo la consellera que «se trasladó a los departamentos de salud que el objetivo era cuidar de los mayores» y afirmó que «siempre ha primado la atención y la asistencia a las personas. Se ha seguido el criterio médico: ante la gravedad, hospitalización».

Aunque los datos y los testimonios de quienes han sufrido esta situación, como el de Francisco Nemesio o el del presidente de Aerte, la patronal de las residencias, José María Toro, no parecen dar la razón a la consellera.
José María Toro también ha manifestado que considera que hubo internos de los geriatricos, enfermos de Covid-19, que fallecieron por no ser trasladados a un hospital. Cree que posiblemente por la saturación del sistema sanitario «los hospitales no fueron capaces de dar respuesta», con lo que «hubo residentes que acabaron falleciendo en la residencia por no haber podido recibir esa atención».

Y en un informe de finales del pasado mes de abril, elaborado por la profesora de Psicología Social y doctora Sacramento Pinazo, afirmaba que durante la crisis «ha habido protocolos de triaje y se ha incluido la edad para la no realización de determinados procedimientos terapéuticos». El estudio de Pinazo, presidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, se redactó para la Universitat de València y el Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local.

Pinazo incidió en la discriminación. «El estado de cuarentena en el que nos encontramos desde el 14 marzo condiciona la elaboración de protocolos de triaje para facilitar la toma de decisiones clínicas en un marco de recursos insuficientes. Y se incluye la edad para la (no) realización de determinados procedimientos terapéuticos», indicó en el informe.

ASESINADOS. El GRAN DOCUMENTAL SOBRE EL GENOCIDIO 
DE MILES DE ANCIANOS DURANTE LA «PANDEMIA». 

ABANDONADAS A SU SUERTE: G... by Yanka

ABANDONADAS A SU SUERTE LA DESPROTECCIÓN Y DISCRIMINACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES EN RESIDENCIAS DURANTE LA PANDEMIA COVID-19 EN ESPAÑA

miércoles, 22 de abril de 2020

"HE VISTO A CRISTO RESUCITAR" POEMA DE MACIEJ KLEIN 🙏🌅

"En la ola de indignación, 

solidaridad y reconocimiento"Poema-reflexión: 

💕🕂🔥

"He visto a Cristo resucitar"

Maciej Klein

Si no veo, no creo… dijo un discípulo.
Si no veo de nuevo a los parques llenos 
de niños gritando
y a sus padres charlando sobre minucias 
sin importancia…
No creo que se ha acabado.
Si no veo al personal hospitalario bien equipado
para proteger y ser protegido…
No creo en la buena gestión de los responsables.
Si no veo al político de cualquier color 
arrimar el hombro, ayudar,
aparcar su partidismo y sacar fuera su humanidad…
No creo en su vocación, su honradez, su razón de ser.
Emergencia sanitaria y vulnerables

Si no veo a una Europa, tal como fue concebida: 
unida y solidaria,
con proyectos ambiciosos para la casa común,
en vez de mirar con codicia a su pequeño rincón
No creo en la “Unión” Europea.

Si no veo aprendizaje, solidaridad hecha carne,
actitudes responsables de sacrificarse 
por el bien común.
Si no veo amabilidad, gratitud, perdón…
No creo en esa humanidad egoísta 
y destructora del planeta.
La solidaridad en tiempos de coronavirus

Pero he visto a Cristo resucitar
en aquel hermano tan bien tratado
y dado de baja en el hospital de campaña de IFEMA.

He visto a Cristo resucitar
en la doctora y en la vendedora ultrajadas pero
reconfortadas por la ola de indignación, 
solidaridad y reconocimiento.

He visto a Cristo resucitar
en tantos a los que le falta el tiempo de la cuarentena
para coser mascarillas, para ser útiles, 
para aportar, compartir.

He visto a Cristo resucitar
en el primer niño refugiado de la frontera griega 
que en tiempos de Covid19
fue aceptado por algunos pocos países 
de la Unión Europea.

He visto a Cristo resucitar
en el cielo tan bello y claro, en el aire limpio 
y sin contaminación, en el mar 
y en el bosque sin nosotros, 
en toda la creación recuperada 
porque estamos en casa.

He visto finalmente a Cristo resucitar
en el médico, en la enfermera y en el policía
que han fallecido cuidando y ocupándose 
de sus hermanos.

He visto a Cristo resucitar.

¡Ayúdame en mi poca fe! 
Señor mío y Dios mío. Sí creo.


You Raise Me Up - Josh Groban (subtitulado)

Tu me levantas, Ricaurte Fajardo


martes, 21 de abril de 2020

💕💗💕 "MASA" (PUEBLO SOLIDARIO CONTRA LA INDIFERENCIA Y EL ABANDONO) Y "ESPERGESIA" EN TIEMPOS DE PANDEMIAS, CUARENTENAS Y CONFINAMIENTOS








"MASA"

(PUEBLO SOLIDARIO CONTRA 

LA INDIFERENCIA Y EL ABANDONO). 

EN TIEMPOS DE PANDEMIAS
El poema Masa está cargado de humanidad. Vallejo vivió profunda y dolorosamente la Guerra Civil española y esa experiencia le inspiró a crear este poema. Este poema habla del valor de la solidaridad entre todos los hombres de la tierra. La unión hace la fuerza. El amor lo puede todo.
Traído al presente: el moribundo representa al moribundo abandonado en soledad.
No basta un hombre que pida que siga vivo. Ni dos, ni cientos, miles, millones. Si todos nos unimos aquella persona no morirá porque si nos unimos somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos...

💕💗💕

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

César Vallejo - "Masa"

"Espergesia" 

(Génesis de la Esperanza)
Cesar Vallejo

Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que mastico… Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos (desgastados) vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben… Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

Del libro Los heraldos negros (1919)

Espergesia - Cesar Vallejo - Poemas


jueves, 23 de mayo de 2019

🚫🚭🚧🔕 HARTOS DE TANTAS PROHIBICIONES: LOS VALIENTES ANDAN SOLOS (LONELY AND THE BRAVE) EL VAQUERO INDOMABLE (BRAVE COWBOY)


(LONELY AND THE BRAVE)
Nuevo México, alrededor de 1955... Jack Burns es un tipo solitario que rechaza la civilización moderna. Rebelde, indocumentado, hace vida de vaquero, ya al raso ya a lomos de una tozuda yegua por el nuevo Oeste, una hermosa tierra asfixiada por grandes urbes, promociones inmobiliarias, pistas de aterrizaje, autopistas y suburbios. Aunque no siempre fue así, desde hace tiempo Burns ha decidido vivir según sus propias normas, tan arcaicas como subversivas para este nuevo orden regido por la polución y la burocracia. Ahora galopa hacia la ciudad para sacar de un apuro a su viejo amigo Paul Bondi, un profesor de filosofía y escritor, antiguo camarada de correrías libertarias, que se encuentra encarcelado por desobediencia civil e insumisión.
LA BALADA DEL VAQUERO INDOMABLE 

Vengan a sentarse 
que les voy a contar 
la historia de un vaquero 
y su destino fatal. 

Llegado desde el este 
se apellidaba Burns. 
Nada más él decía 
ni a hombre ni a animal. 

En un rancho de Magdalene 
tenía su jornal: 
un dólar cada día, 
carne, frijol y pan. 

Vida dura y muy sucia, 
la muerte en un canal 
con los riñones rotos, 
con un picor mortal. 
De sol a sol trabajas: 
no te enriquecerás. 

Vivos y muertos todos los vaqueros valientes son, 
cabalgan contra el viento y bajo las estrellas van, 
una canción antigua les mantiene vivo el corazón.

Burns era alto y delgado, 
y solitario y no 
tenía más que un socio 
que se llamaba Bone. 

Unidos cabalgaron, 
y pelearon juntos.
Fueron a la ciudad 
donde bebían mucho 
y entonces no era raro 
que se burlaran 
disparo tras disparo. 

Vivos y muertos los vaqueros buenos danzan 
en la lucha en el polvo y en la sangre 
con un poco de áspero whisky guardan la esperanza. 

Un día del otoño 
llega orden de ir al tajo: 
son veinticinco tipos 
contra cinco mil piezas de ganado. 

Amarillo era el cielo 
y el sol rojo de sed, cuando 
fueron al sur 
a la ciudad de Mordred. 

Iba a ser divertido 
por lo que pude ver: 
viento que aullaba alto, 
diablos de polvo al bies 
y cinco mil cornudos 
que echaron a correr. 

Vivos y muertos los vaqueros tontos 
de arena, cactus, líos se alimentan, 
y se gastan la paga con una chica pronto. 

El ganado empezó a quedarse suelto 
y un trueno nos ahoga. 
Cualquier hombre estaría más seguro 
con su cuello en la soga. 

Tuvimos que cogerlos, 
pero tiraban como condenados, 
y seguían corriendo: 
perdimos lo ganado. 

El joven Bone se pierde 
en el polvo que mata: 
metió a su yegua en algún agujero, 
se le quebró una pata. 

Se arrastró como pudo 
y vio lo que allí había: 
10.000 ojos sangrientos 
buscando una porfía, 
eran 20.000 patas 
que encima le venían, 

El intentó correr, 
se arrastró por el suelo. 
Nada de lo que hiciera 
iba a librarle de ir al cielo. 

Le hubiera gustado rezar 
pero no recordaba nada 
de lo que su Mamá 
de niño le enseñara. 
Seguro que entendió 
que su carrera acababa. 

Muertos y revividos todos los vaqueros de excepción 
sabe Dios cómo logran salvarse del Infierno 
aunque entreguen sus almas sin una confesión.

Entonces Burns fue al punto 
y oye de aquel chaval la queja 
Galopó como un loco, 
como el mejor ranger de Tejas. 

Jaló del chico mientras 
su caballo danzaba.
Los temblores del suelo le decían 
que la bestia se acercaba. 

Trataron de ponerse a salvo 
pero era tarde para seguir vivos. 
Estaban rodeados por el odio, 
que era un bramido. 
El caballo entró en pánico 
y eso fue lo que decidió el destino. 

El grito del caballo: 
un sonido de duelo. 
Loco el ganado les pasó por cima 
los pateó en el suelo. 

Vivos y muertos muchos vaqueros parias 
no tienen ocasión de morirse en la cama 
ni siquiera de entonar sus plegarias. 

Cuando el ganado se detuvo 
y el polvo cayó al barro 
encontramos sus cuerpos 
mezclados con el fango. 

El muchacho tenía hogar 
en Blair, Texas, y allí mandamos 
lo que quedó de él. En cuanto a Burns 
aquí yace enterrado. 

Vivos y muertos todos los vaqueros valientes son, 
cabalgan contra el viento y bajo las estrellas van,
una canción antigua les mantiene vivo el corazón, 
y siguen vivos en una canción.

UN PRÓLOGO

En el oeste hay un valle al que los fantasmas van a gemir y a llorar, pálidos fantasmas que se mueren de nostalgia y amargura. Se puede oír cómo castañetean, cómo charlan entre las hojas secas de los viejos álamos muertos de la ribera del río —susurran y aúllan y silban con el viento a través de los conos negros de los cinco volcanes del oeste—, puedes oírlos bajo los rojos acantilados de las Montañas Sangre al otro lado del valle, sollozando por su pasado con las palomas salvajes y los sinsontes —y puedes ver a alguno, tocarlo, en los silencios y el espacio y el terror mudo del desierto si cabalgas sobre el río, porque en esta tierra árida es el río de la vida. 

El río Bravo baja de las montañas de Colorado y las montañas de Santa Fe y fluye por el valle pasando entre los muertos volcanes del oeste y la pared de montañas del este. El río deja atrás los campos de maíz y las aldeas de barro de los indios, deja atrás los matorrales de sauce rojo y las cañas de roble y la maleza, atraviesa la franja de la ciudad del hombre blanco y pasa por debajo del puente de cuatro carriles de su carretera nacional, más allá de la ciudad y del puente y una vez dejados atrás otras aldeas de barro y más campos de maíz; el río avanza más allá de la Montaña de los Ladrones rumbo al sur y desaparece al fin incrustándose en la mortecina niebla violeta de la distancia, de la historia, de México y del golfo. 

Pero el río está embrujado, la ciudad está embrujada, el valle y las montañas y el desierto silencioso están embrujados —turbados, aturdidos por los fantasmas, los espíritus, las vagabundas almas en pena. 

Los puedes oír río abajo, murmurando y crepitando en las hojas de los viejos álamos; si vas por allí, tienes que oírlos. O fuera de la meseta del valle, alrededor de los negros cráteres de los volcanes, los fantasmas gimen y lloran con el viento. O arriba, en la cima de los rojos acantilados, entre los pináculos, en esas hondas simas de espacio bajo el borde de la montaña, donde el aire es fresco y va aromado con el dulzor del enebro y el relámpago, donde el sinsonte y el reyezuelo de cañón y la paloma salvaje se unen a los fantasmas en su inútil lamento. Y más allá del desierto, desde el río y el valle, más allá de los volcanes, girando y silbando sobre el seco y rocoso descampado, rompiendo frágiles lanzas de yuca con la violencia de su odio... 

En ese valle de espíritus y niebla y quejidos desconocidos, una mañana de octubre de no hace mucho, el vaquero cabalgaba...


La desobediencia civil vuelve a las librerías de la mano del autor de "La Banda de la Tenaza"
El Vaquero indomable -The Brave Cowboy- es el título de la novela que, editada en Estado Unidos en 1956, acaba de sacar al mercado la editorial Berenice por primera vez en español. Se trata del segundo libro de Edward Abbey, autor de "La Banda de la Tenaza", una obra publicada en este mismo sello editorial que hasta la fecha lleva tres ediciones en menos de un año.
Subtitulada "Un vieja historia para un tiempo nuevo", esta narración, llena de acción y reflexión, funciona como una alegoría de nuestros tiempos, mediante un héroe atípico, un quijotesco “cowboy libertario cuya apuesta por la vitalidad y la autosuficiencia pone en evidencia muchas de las convenciones y contradicciones de la sociedad moderna".

Vestida como un western moderno y crepuscular, el libro es en realidad una distopía que crítica el mundo desarrollado, consumista, dócil y tecnologizado a través de un vaquero, Jack Burns, que se niega a adaptarse a la forma de vida de su tiempo, los años cincuenta en EE.UU. Un cowboy anacrónico que desea seguir cabalgando a lomos de una tozuda yegua por el nuevo Oeste, una hermosa tierra asfixiada por grandes urbes, promociones inmobiliarias, pistas de aterrizaje, autopistas y suburbios, realizando trabajos ocasionales, llevando una vida al raso y sin ninguna documentación ni obligación burocrática.
A partir de ahí se desarrolla una intrépida trama de huida y persecución, cuando Burns se hace arrestar en un pueblo de Nuevo México para intentar sacar de la cárcel a su antiguo amigo de correrías, Paul Biondi, un profesor de Filosofía, viejo amigo de correrías libertarias, que está encarcelado por insumisión y desobediencia civil.

Traducido por el escritor Juan Bonilla, como ya hiciera con "La Banda de la Tenaza", la novela de Edward Abbey narra una historia que está de máxima actualidad, por su mezcla de géneros populares de amplio público y sus temáticas vindicativas, por su actitud provocativa y reflexiva y su excelente literatura.
En 1962 esta novela fue adaptada al cine con el título Lonely are the brave (Los valientes andan solos), en una producción dirigida y protagonizada por Kirk Douglas quien la considera su mejor película aunque se arrepintió públicamente de no haber respetado el título original de Abbey. La película estuvo nominada para los Oscar. El guion lo realizó el oscarizado, y perseguido en la «caza de brujas», Dalton Trumbo, que trabajó en algunas fases del tratamiento con el propio autor.
Además, en otras novelas de los años sesenta, los protagonistas son familiares o han tenido alguna relación con este personaje. Abbey hizo aparecer y desaparecer a Jack Burns en casi toda su obra y lo consideraba su mejor personaje, por encima de George W. Hayduke, el protagonista de "La Banda de la Tenaza".

Edward Abbey, nacido en 1927 en Home, Pensilvania, fue un escritor y ambientalista estadounidense que con su novela, The Monkey Wrench Gang (La Banda de la Tenaza, Berenice, 2012), se convirtió en un icono de la contracultura y el pensamiento libertario norteamericanos.
Sirvió en Italia en la guerra mundial, hizo estudios universitarios de Filosofía en Nuevo México y se diplomó con una tesis sobre La Anarquía y la moral de la violencia. Trabajó como guardabosques y vigilante de incendios para el National Park Service. Bajo la máscara de “perro guardián” del árido desierto del Oeste y su actitud de “salvaje fanfarrón”, Abbey desarrolló una fértil obra literaria dedicada a la vida salvaje y la intrusión de la cultura industrial y de consumo en el entorno natural estadounidense, tocado por un gran sentido del humor y un carácter provocador capaz de remover conciencias sin hacer discursos políticamente correctos o prefabricados.
Él mismo estaba encantado cuando desde el FBI y desde sectores del ecologismo le llamaban el “anarquista del desierto”. Obsesionado con el lema de Walt Whitman, “Resist much. Obey little”, construyó una filosofía de la desobediencia civil que le hizo acreedor del título del "Thoreau del Oeste".

No estaba conforme cuando le tildaban de gran escritor de la naturaleza y prefería que le vieran como un moralista norteamericano a la antigua. El ensayo Desert Solitaire, de 1968, es uno de sus trabajos más conocidos. En "La Banda de la Tenaza", su más famoso libro, aparecido en 1975, inspiró el movimiento Earth First!, basado en la "eco-defense" y las técnicas del "monkey wrenching".
Abbey es hoy un personaje emblemático de la cultura contestataria y un pionero de la resistencia activa en Estados Unidos y en muchos países de Europa. Murió el 14 de marzo de 1989, en Oracle, Arizona, debido a las complicaciones de una operación quirúgica, y a su muerte pidió que lo enterraran en un lugar indeterminado del desierto. A día de hoy ya nadie sabe dónde está su tumba.
"Tenía una presencia impresionante -como si guardara un conocimiento de alguna fuente arcana- y su mirada estaba alejada de cualquier padecimiento necio... Edward Abbey era como de piedra. Fuerte reserva. Mirada pétrea. Sí, todo eso. Vivió entre las rocas, escribió acerca de ello y creía en disfrutar de ello en su estado original. Pero sobre todo era un hombre de gran pasión y amor por el orden natural..." comenta Robert Redford en el prefacio que hace en "La Banda de la Tenaza" en su edición de 2004.
Para Larry McNurtry el autor de La "Banda de la Tenaza" "es el Thoreau del Oeste americano", y “uno de los mejores escritores del oeste americano, un escritor de esos no querrá perderse”, según The Washington Post. "Este libro me conmovió profundamente. Compré inmediatamente los derechos para llevarla al cine y, de entre las más de sesenta películas que he hecho, "Lonely are the braves" es mi favorita”, comenta Kirk Douglas.



Al hombre del oeste le gusta el campo libre, odia las vallas, y cuantas más hay más las odia. Has visto cuantas vallas se están levantando, y los letreritos que ponen: "PROHIBIDO CAZAR", "PROHIBIDO LA ENTRADA", "PROHIBIDO ACAMPAR", "PROPIEDAD PARTICULAR", "CERRADO", "ACOTADO", "ALTO", "SIGA LA FLECHA", "MUÉRETE". VAS COMPRENDIENDO... Y luego hay otras vallas imaginarias que dicen: EN ESTE OTRO ESTÁ LA CÁRCEL, O ESTO ES ARIZONA, AQUELLO NEVADA, AQUÍ ESTAMOS NOSOTROS, ALLÍ MÉXICO...