EL Rincón de Yanka: 🎯 LA POLÉMICA PROPUESTA ESTRATÉGICA DE "LA OPCIÓN BENEDICTINA" 🔥

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domingo, 13 de enero de 2019

🎯 LA POLÉMICA PROPUESTA ESTRATÉGICA DE "LA OPCIÓN BENEDICTINA" 🔥

La polémica propuesta 
de la opción benedictina
“La opción benedictina. Una estrategia para los cristianos en una sociedad poscristiana”, del periodista y escritor norteamericano Rod Dreher: oportunidad para pensar el cristianismo en nuestro tiempo adormecido y burgués.

"Ya es imposible continuar con aquella ficción de que el Estado laico es neutral. Podemos discutir si alguna vez lo ha sido realmente, pero lo que es indudable es que el Estado, en Occidente, hoy en día, no es neutral. La progresiva imposición de la ideología de género como verdad oficial e indiscutible confirma este diagnóstico. En esta nueva situación, Dreher plantea que hay que buscar el modo por el que los cristianos podamos sobrevivir en un entorno cada vez más hostil.

Quizás Dreher no esté tan lejos de lo que afirmaba el beato Pablo VI, el 21 de noviembre de 1973: “Hemos andado fuera del camino en el conformismo con la mentalidad y con las costumbres del mundo profano. Volvamos a escuchar la apelación del apóstol Pablo a los primeros cristianos: ‘No queráis conformaros al siglo presente, sino transformaos con la renovación de vuestro espíritu’… Se nos exige una diferencia entre la vida cristiana y la profana y pagana que nos asedia; una originalidad, un estilo propio. Digámoslo claramente: una libertad propia para vivir según las exigencias del Evangelio. Hoy se hace precisa una CRISTOLOGÍA DESDE ARRIBA RENOVADA INUNDADA DE PARRESÍA, tanto más oportuna hoy cuanto mayor es el asedio, el asalto del siglo amorfo o corrompido que nos circunda. Defenderse, preservarse, como quien vive en un ambiente de epidemia".  Jorge Soley

"El tema de fondo es la relación entre fe y cultura, y el problema es que lo afronta desde un paradigma calvinista, confundiendo, en definitiva, religión y cultura. La cultura nace de la fe, es decir, de un encuentro personal con Alguien vivo, de una relación de filiación y no, como temía san Benito, de la autoafirmación. Lo que pueda surgir de esta relación es impredecible para el hombre y tiene unas consecuencias históricas de una magnitud enorme, puede que incluso desconocidas para sus protagonistas.

Las formas culturales de la fe son infinitas y adaptadas a las circunstancias. Es cierto que en todo cambio de época se pierden cosas mientras aparecen otras nuevas, y que esta pérdida es dolorosa. Pero, si nos aventuramos a un análisis teológico de la historia, debemos ser mucho más cautos de lo que lo es el autor y no ir demasiado lejos en la condena de los tiempos. Sostener que la mejor solución es la retirada es negar el poder generador de la fe y reducirla a cultura y a moral, a un simple “vivir juntos”. Sería una solución “política”, cuando la propuesta de san Benito nunca lo fue.
Quizás la pureza de las costumbres fuese suficiente para las culturas paganas, puede que la “autarquía” aristotélica fuese una buena solución política, y que el modelo calvinista haya funcionado en algunos lugares, pero si queremos hablar de san Benito, del origen de Europa y de la fe cristiana, entonces no se puede aceptar que lo mejor sea construir un arca nueva y esperar a que cese el diluvio. Esto no sería bueno ni para la fe ni para la cultura que apreciamos.

En efecto, según Benedicto XVI, “para crear una unidad nueva y duradera, ciertamente son importantes los instrumentos políticos, económicos y jurídicos, pero es necesario también suscitar una renovación ética y espiritual que se inspire en las raíces cristianas del continente”. Armando Zerolo

Lo primero que hay que destacar es el valor de esta propuesta como oportunidad para pensar el cristianismo en nuestro tiempo y para plantearnos algunas cuestiones de este cristianismo adormecido, acomodaticio y burgués que merodea por nuestros predios, o menos compleja sociedad del otro lado del atlántico, en la que se estén produciendo una serie de debates que trascienden lo eclesial y teológico, y que expresan una vitalidad singular en las formas de vivir la fe y la libertad religiosa, en las maneras en las que se plantea la relación entre cristianismo y ciudadanía. No es necesario que añada que, al menos en España, estas cuestiones de fondo están generalmente ausentes del panorama cultural e incluso del debate teológico.
El libro parte de una tesis que corrobora, en primera instancia, con datos sociológicos. De hecho, uno de cada tres encuestados, en el segmento de edad de 18 a 29 años en la religiosa sociedad norteamericana, confirma que se ha apartado de la religión. Ha nacido también entre los creyentes la denominada religión del “deísmo moralista terapéutico”.
Después de un profundo análisis de los cinco hitos históricos que han sacudido la civilización occidental: la crisis filosófica del XIV, la Reforma protestante, la Ilustración, la revolución industrial y la revolución sexual, plantea el modelo de vida benedictino como regla para un cristianismo que asume la tradición de las primeras comunidades cristianas y que se vuelca en recuperar lo que Romano Guardini definiría como “el esfuerzo por volver a encontrar la verdadera relación con la verdad de las cosas, con las exigencias de su intimidad más honda y, en último término, con Dios”.

Rod Dreher tiene claro el diagnóstico: ha caído la cultura cristiana, vamos a vivir en una cultura no indiferente, sino anticristiana. Y ofrece una terapia: hay que crear comunidades cristianas fuertes, siguiendo el modelo de los monasterios que creó San Benito al hundirse el Imperio Romano.
Las parroquias, las familias cristianas, las asociaciones cristianas, deben ser tan firmes y militantes, incluso en su vida cotidiana, como esos monasterios. La fe debe ser central en cada familia y asociación. Quien entienda la fe como algo que se hace solo el domingo, será asimilado por el mundo y sus hijos serán paganos.
Quizá para conservar la fe de tus hijos tengas que cambiarte de ciudad, buscando un colegio cristiano "de verdad" y una parroquia cristiana "de verdad" y vecinos cristianos "de verdad". No se trata de buscar a los "puros perfectos", pero sí de estar con los que quieren crecer en la exigencia de la vida cristiana. Rod Dreher señala el modelo de los judíos ortodoxos, que tienen que vivir a poca distancia de su sinagoga (en sabbath no se puede usar vehículo ni caminar mucho y hay que ir andando a la sinagoga). Eso permite crear barrios donde muchos tienen un mismo pensar y se ayudan. Hay que aprender de ellos: crear comunidades de gente que se conoce y apoya de verdad, se ven y hablan varias veces entre semana, comparten lazos de vecindad e identidad y priorizan la fe.

Dreher repasa la Regla de San Benito del siglo VI y analiza cómo se puede aplicar a las familias cristianas hoy, y como la adaptan comunidades católicas, ortodoxas y protestantes que quieren vivir según Cristo. De la Regla de San Benito se aprende:
- cómo vivir la oración: rezar, tratar a Dios, es lo realmente alternativo y transformador
- como vivir el trabajo: al servicio de la persona, la vocación y Dios
- como vivir el ascetismo: en un mundo ultraconsumista, el ayuno y la austeridad es lo más sano
- cómo vivir la comunidad: ya no es lícito el individualismo o la micro-familia incomunicada
- cómo vivir la hospitalidad: para evangelizar, hay que acoger al pagano, tratarse con él... pero sin dejar que cambie nuestra vida "benedictina"
- cómo evitar desviaciones sectarias: se necesita un equilibrio entre distintos tipos de bien, queremos comunidades firmes, no sectas; hay que evitar rigorismos alocados y líderes posesivos...


Espacios de resistencia que vivan de forma alternativa y no se dobleguen ante la cultura bárbara que ha conquistado el país. Hay que responder a la nueva tiranía creando Covadongas, espacios que algún día lleven a una sociedad cristiana fuerte. "Hay que multiplicar las voces críticas", pedía. Pueden ser asociaciones, pueden ser autores, pueden ser colegios... La respuesta debe tener tres aplicaciones: la religiosa, la identitaria (la historia) y la comunitaria (comunidades vivas, reales). 
En Canadá, el escritor Michael O'Brien, autor de las novela de "El Padre Elías", comenta que, ante "la oscuridad del mundo" "hay que formar y proteger con prudencia a nuestros hijos. Y, al mismo tiempo, nuestros corazones deben estar abiertos para amar a cada persona, incluso a nuestros enemigos. Sin rebajarse, pero sin miedo”.

El historiador y periodista francés Jean Sévillia: "Quizá nuestra época se parece a la Caída del Imperio Romano, el final de una época, grandes migraciones, un periodo de hundimiento, un cristianismo minoritario… en eso hemos vuelto al siglo V. Somos minorías cristianas ante mayo-rías paganas, hoy con un martirio moral, porque la moral del mundo contemporáneo va contra la moral cristiana. En este contexto, hemos de inventar nuevas formas de vida cristiana adaptada".
¿Qué propone priorizar el historiador? "Reconstruir la familia es lo más importante. Hay que vivir en esta cultura que nos ha tocado, pero reforzando la familia, creando asociaciones de jóvenes, creando entidades católicas. Hay que defender al hombre, con redes de apoyo, frente a esta sociedad tan dura".
Algo similar dice la analista Jennifer Roback, del Ruth Institute de EEUU. Le preguntamos: "¿Tiene sentido crear ambientes “protegidos” para nuestros hijos?" Y ella respondió: "Sí, esta cultura es demasiado tóxica, demasiado hostil. Antes podías dejar que un muchacho fuera creciendo en la cultura. Ahora no, es una cultura dañina y hay que protegerlos hasta que crezcan. Hay que seleccionar una buena catequesis y buenos programas de educación, también afectiva. Nada de educación sexual en la escuela: la hacen mal. Un padre o una madre se llevan aparte a su hijo o hija y hablan de sexo, adaptado a su caso personal. En cambio, en el colegio viene un desconocido, que no conoce a los chicos y les suelta el mismo rollo a todos a la vez, sin intimidad, en público, ante los compañeros. No es bueno".

No hay que huir de la política... pero hay prioridades

¿Y la política? Dreher pide a los cristianos abandonar la superstición de que algún partido o político va a "arreglar las cosas". Pero su opción benedictina no es una huida del mundo, al contrario. "Los cristianos no nos podemos permitir esfumarnos del espacio público. La Iglesia no debe eludir la responsabilidad de rezar por los líderes políticos y de hablarles proféticamente. A los cristianos no solo nos incumbe la lucha contra el aborto y proteger la libertad religiosa y la familia tradicional". Pueden surgir alianzas con compañeros curiosos en muchos temas: apoyo al pequeño comercio, o para combatir el tráfico sexual, la pobreza, el sida... Pero "los cristianos no pueden actuar por inercia siguiendo los patrones que han aprendido durante los últimos 30 años. Estos tiempos exigen más reflexión a los creyentes que salten al cuadrilátero político", avisa. Una estrategia que propone es abrazar la política local, crear comunidades localmente fuertes y localmente influyentes o decisivas.
Campo de batalla clave: la libertad religiosa y de expresión
Lance Kinzer, un político de Kansas que ha decidido especializarse en defender la libertad religiosa, tiene una serie de propuestas que Dreher cree que los cristianos deberían priorizar en este entorno postmoderno y hostil:
- defender la libertad de las entidades cristianas: colegios, asociaciones, etc...
- participar en la prensa local, debates, radios, televisiones locales, con la propuesta cristiana
- marcarse objetivos realistas y alcanzables, evitar desgastes innecesarios y luchas incendiarias
- ser siempre educado y respetuoso, no dar excusas a las acusaciones de "fanatismo"
- buscar aliados donde buenamente se pueda, sean de otras religiones, de izquierdas alternativas, gays pro-libertad, etc...
Dreher cree que "no nos podemos permitir el lujo de seguir luchando en guerras que perdimos hace mucho tiempo". La prioridad es poder formar a nuestros hijos en valores cristianos de ver-dad y protegerlos de la presión tóxica del adoctrinamiento del régimen postmoderno.
Crear una polis paralela: dar lo que el mundo no da

Dreher habla también en su libro de cómo los disidentes bajo la tiranía comunista checa intentaban crear todo tipo de espacios alternativos. Recomienda el ejemplo del matemático y disidente católico Václav Benda, que intentaba crear una "polis paralela", fomentar viejas tradiciones populares y líneas de educación alternativa. Por ejemplo, hay que enseñar a los niños lo que no les enseñan en el colegio: para eso, los cristianos han de fomentar sus propias instituciones. Eso incluye enseñar cosas sobre el amor, la familia, la felicidad, el sexo; también sobre los sentimientos, el perdón, todo lo espiritual. Y toda la tradición de grandes héroes, ejemplos e historias edificantes del pasado, que el poder bárbaro quiere ocultar y olvidar.

Cómo crear "aldeas cristianas"

De todas las instituciones, la que los cristianos debería priorizar hoy es la comunidad, la "pequeña aldea cristiana", que no vive según el modelo bárbaro. ¿Cómo se hace una "aldea" o "comunidad" cristiana, aunque sea en la gran ciudad? Dreher da ideas y pone ejemplos de comunidades que ya existen y funcionan en EEUU o en Europa.
1. El hogar es como "un monasterio doméstico": hay jerarquía con amor, hay prioridades, se reza, se trabaja, se acoge...
2. La familia es consciente de ir contracorriente y ser alternativa, inconformista...
3. La familia es fuerte y valiosa, pero no cae en lo sectario ni la autoidoloatría
4. Las familias cristianas viven cerca unas de otras, se ayudan, son amigas cotidianas
5. Las familias cristianas establecen redes con recursos y apoyos, usando también su parroquia
6. Los cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes) aprenden a trabajar juntos en temas comunes
7. Hay que echar a caminar ya, construir con lo que se tiene: no dejar que el perfeccionismo paralice
8. Hay que sacar a los hijos de la escuela pública y también de las escuelas falsamente cristianas; buscar o fundar escuelas "cristianas de verdad"
9. Hay que apoyar a los comercios cristianos, a los profesionales cristianos, etc (si son competentes) aunque cueste más dinero
10. Hay que prepararse para ser marginado y acosado... y para ayudar a los hermanos que sufren

VER+:
¿QUÉ PASA EN LA IGLESIA?: 
MUCHOS CLÉRIGOS IGNORAN 
QUE SOMOS UNA MINORÍA