EL Rincón de Yanka: EJEMPLO

inicio














Mostrando entradas con la etiqueta EJEMPLO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EJEMPLO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de enero de 2026

JUAN TORO MARTÍNEZ, LA VOZ DE PARAGUANÁ: "CANTAGUANÁ"


Durante su labor como radiodifusor en el estado Falcón conversó con algunas personas notables en el campo de las ideas, del arte y de la cultura. Entre ellas: Morrella Muñoz, (Destacada cantante de música lírica y popular venezolana), Aquiles Nazoa, (Poeta, Escritor, periodista, y humorista), Alirio Díaz (guitarrista y músico venezolano), Alfredo Armas Alfonzo (escritor), William Faulkner (Famoso novelista norteamericano, ganador del premio Nobel de literatura en 1949), James Michener (Novelista, ganador del premio "Pulitzer"), y Graciano Gasparini (Arquitecto, fotógrafo artístico, pintor y venezolano reconocido en la academia de la arquitectura universal). Entre la más alta jerarquía de la iglesia católica, se encontró a Francisco José Iturriza Guillén, a quien Juan Toro Martínez, le realizó diversas entrevistas en sus programas de radio. Investigador de la comunicación social, logró desenvolverse como un buen pedagogo a través de la radio. 

Optimizó el uso de este medio para comunicar y llevar a los radioescuchas conocimientos y entretenimiento. Además de periodista y locutor del acontecer diario, fue designado Cronista del municipio Los Taques y más tarde, individuo de número XIV de la Academia de Historia del estado Falcón, donde ocupó la presidencia en el año 2000. 
En la columna "Fijo y en punto" que aparecía los días viernes en el diario "Médano" se recogían eventos que se disfrutaban en Paraguaná, entre ellos las tradiciones como la Cruz de Mayo y la solemnidad a la Santísima de la Virgen del Valle, tradiciones que fueron reseñadas con frecuencia en el espacio escrito. Trabajó en la provincia de Paraguaná. Toro Martínez, es uno de los casos más notables de constancia y consecuencia entre los escritores que se han radicado en la provincia. Desde que llegó a Paraguaná no dejó de escribir para lograr tener publicaciones nacionales y extranjeras. Estrenándose como cronista, entrevistó en Caracas a Guillermo Meneses, cronista de la capital, en ocasión de la celebración de la VI convención de cronistas de Venezuela, llevada a cabo en el año de 1974.

Literato por excelencia En Juan Toro Martínez, resulta importante identificar sus rasgos, fortalezas, virtudes, debilidades y carisma. Escribió una vez: "Hoy podemos decir con abierta propiedad y con el sentimiento iluminado que no hay lugar más hermoso, que no hay mejor gente en ninguna parte, y que por ello debemos darlo todo por este terruño de nuestra querencia”. Fue un insigne Literato, que se encargó de difundir y compaginar los géneros literarios con el periodismo. Tal vez sin saberlo, estuvo en la escuela de Gabriel García Márquez con la corriente de Nuevo Periodismo. Incorporó las figuras de la literatura con los géneros periodísticos y con ellas recreó la crónica y la crítica. Fue poeta y declamador desde los 19 años.

En la obra de Juan Toro Martínez destacan "La gente de allá lejos" (1970), donde se evoca la necesidad del conocimiento de la provincia, en ella inmortaliza para las generaciones futuras la expresión "se ama el país de origen cuando se le camina". "Adiós Adaro" (1998), calificada como una obra intimista que narra los acontecimientos de la llegada del núcleo familiar Toro Álvarez a Paraguaná, Falcón. "Montehondo" (1992) libro costumbrista que valoriza el sentido de convivencia y permanencia del paraguanero, específicamente del municipio Los Taques -en coautoría con su hija Hildamar Toro-. "La Siesta de las Fieras" (1997), es una reflexiva que analiza la conducta del político venezolano, durante las décadas entre 1969 y 1990. "Amuay 40" (1990) editado por la oficina de Asuntos Públicos de la Refinería de Amuay. En ella se recopilan 40 años de la trayectoria del centro refinador. Toro Martínez destaca aquí el trabajo y esfuerzo del hombre venezolano en la refinación de los hidrocarburos, "Paraguachero" (1986) en la que él resalta los valores costumbristas del hombre de la zona de la Península, y como se dice en este ensayo, fue la denominación que él dio a las personas que sin ser nativos eligieron vivir en esta región. También publicó "Alfredo Sadel" (1994) donde relata la obra del tenor de Venezuela y en "Buenos recuerdos de la radio" (1997) trata de su gran amistad con el cantante venezolano. Es un elogio al trabajo y proyección que Sadel le dio a Venezuela.

"El general generoso" (1978), es calificado como una obra integral. En ella comenta los inicios de la radio, habla sobre su vida, sobre las personas que entrevistó en su carrera hasta ese momento, sobre la belleza de Paraguaná, e incluye su obra poética y expresa el recuerdo de su familia. Son vivencias personales que se desarrollan a través de su discurso narrativo, es una obra querenciosa acerca de la crónica y la poesía. 
"Grandes pájaros bravos" (1973) expone acerca del aburrimiento que le causaba la actuación de los políticos, para él el ejerció de la política era considerado una ridiculez, porque quienes la ejercían no ejecutaban. A Juan Toro Martínez, se le hacía completamente indiferente el llamado juego de la política criolla. No estaba de acuerdo por la sencilla, razón de que oía hablar a los líderes, los cuales mostraban su mediocridad y su vocinglería. 

"No puedo estar de acuerdo. No quiero", señala. Además, expresa que no hay excepciones políticas "Todos están medidos desde la necedad y la petulancia hasta la falsedad y el ridículo", para más adelante expresar "lo único que querría sería que algunos hicieran el bien". 
"A mí que me toquen una dulce musiquita" (1978) recoge un grupo de poesías escritas por él al igual que la novela "Casi como una trampa" (1972). Especial mención merecen en la obra de Toro Martínez las publicaciones. 
"HITO, la memoria pintada" (2000) fue escrito en el páramo La Culata en Mérida. Su autor alquiló por un mes una casa y entre recuerdos tristes y alegres, dedica a su esposa las líneas donde destaca la obra pictórica de su esposa ya fallecida. Igual mención a "Los días que vienen mañana" (1998) un ensayo que refleja el sentimiento de la pérdida de su hijo Héctor Toro Álvarez de 46 años acaecida luego de un infarto el 28 de marzo del mismo año de su publicación. 

Están dos obras en preliminares "La Iguana de Acero" que aborda la vida del petrolero en la década de los 70 y 80 y "Jubilana", escrito durante su convalecencia. En él contiene su preocupación, ya a sus 73 años de ver cómo las nuevas generaciones de los habitantes de Judibana emigran para estudiar y él intuye que no van a regresar, lo que convertiría a este campo petrolero en una ciudad de jubilados, de allí el juego de su nombre.


CANTAGUANÁ


Aquí en Paraguaná nació la Iguana, el mismo día que cantó el chuchube y que Dios dibujó el primer crepúsculo.
Ese día también aparecieron el agua y el pez vela, el viento ya mayor y el asombro del relámpago. 
Aquí nace el brisote benigno que a las 5 de la mañana inauguran los pájaros. 
Aquí estrena la Acacia, un rojo de acuarela, el matorral silvestre lleva el pelo desordenado por la ventolera, el polvo se hace nube corredora que arenilla portales y ventanas. 
El mar de aquí parece una sabana, la sabana parece un cementerio con su larguísimo silencio pero, Paraguaná tiene un misterio y no se sabe bien por qué se queda como una pega-pega aquí en el pecho. 
Debe ser porque vista desde lejos se hace el milagro del acercamiento. 

Aquí hay una mujer de cara indiada que ha debido llamarse Venezuela, es honda y caquetía su mirada y esbelta que parece una bandera. Yo voy a preguntar cómo se llama esa bella mujer paraguanera que tiene caquetía la mirada y tanto se parece a Venezuela. 

Aquí en paraguaná brota la pitaya con el olor salvaje del cují para espantar la plaga y el mal de ojo. 
Aquí, los aguaceros son diluviones del paraguanero. Aquí sí que es verdad que truena feo, que son feas las noches con relámpagos, que hasta que se creen fantasmas que desfilan un gran desfile de descabezados que bailan en Cuadrilla, la danza de los endemoniados. Menos mal que uno sabe el Padrenuestro y se acuerda, y lo reza eestos casos. 

Este lugar, ¡qué bello se va haciendo!, así los rostros de sus moradores testimonian angustias y nostalgias, porque nos vamos pareciendo al indio, porque nos trata con amistad purísima y confiada, y ya tenemos que quererlo mucho, porque nos mira hondo cuando habla: 
- Yo soy como eres tú, - nos dice manso mientras que lento menea la cabeza. 
- Yo sí quisiera ser como eres tú, hermano. 
La palabra le sale como de un manantial y hasta se le humedece la mirada. Esta gente es así como agua clara, porque cuando lo dice, ya uno sabe que hay un hombre de pan en su palabra. 
entonces, uno sí comprende, por qué el lugar se nos va haciendo bello. 

Aquí hierve la tuna cuando agosto amanece echando fuego. La raíz de la tierra se reseca y hasta el cují, envejece antes de tiempo. Las chicharras se esconden, los chivos se encabritan, las taras se persignan, los chuchubes se vuelven paraulatas. El que se queda es el hombre y su iguana. 

Aquí apunta la sábila y alza el ajonjolí cuando arrecia la lluvia e inunda los terrones sedientos, la flor estrena ropa verde y amarilla, los pájaros celebran su día de fiesta nacional. Es el prodigio de las aguas, la plenitud del surco, la bendición del pan, el hallazgo del hombre. 

Aquí cuando paseamos, cada camino nos lleva hacia alguna parte, allá lejossss vemos la cardonera que se acerca, vemos los cujisales que caminan, se mueven y que se precipitan, que nos circundan, nos baten, que nos palpan, nos lamen, que nos silvan, en las raíces de la sangre, y oímos como si quisieran decirnos cosa, o es que somos nosotros, los paseantes empequeñecidos y asombrados que queremos creer, oyendo fábulas e historias. Viendo el camino, creo, que fue el primer camino, que caminó Dios junto al indio. 

Aquí en Paraguaná también, se estira la soledad más solerosa. Es esa vastedad de estáticos cardones sobre tierra rojiza, en donde nunca anida ni el zamuro; pero, esa soledad paraguanera que fecunda la tuna y la chamiza se parece a aquellos increíbles caquetíos con su silencio impenetrable, tan cerca de las piedras que hasta el mismo Pico de Santana, más que un cerro boscoso, es un paraguanero gigantesco, que talló con sus manos de greda cualquier indio, cualquier hermano tuyo, el día que se inventó el mundo.

Declamación poema CANTAGUANÁ de Juan Toro Martínez

sábado, 6 de diciembre de 2025

LIBROS Y PELÍCULAS "DAVID COPPERFIELD" y "OLIVER TWIST" por CHARLES DICKENS y "LLOYDS DE LONDRES" DE HENRY KING y "DÍAS ESCOLARES DE TOM BROWN"

 DAVID   COPPERFIELD

CHARLES DICKENS


PREFACIO

Difícilmente podré alejarme lo bastante de este libro, todavía en las primeras emociones de haberlo terminado, para considerarlo con la frialdad que un encabezamiento así requiere. 
Mi interés está en él tan reciente y tan fuerte y mis sentimientos tan divididos entre la alegría y la pena (alegría por haber dado fin a mi tarea, pena por separarme de tantos compañeros), que corro el riesgo de aburrir al lector, a quien ya quiero, con confidencias personales y emociones íntimas. 
Además, todo lo que pudiera decir sobre esta historia, con cualquier propósito, ya he tratado de decirlo en ella. 

Y quizá interesa poco al lector el saber la tristeza con que se abandona la pluma al terminar una labor creadora de dos años, ni la emoción que siente el autor al enviar a ese mundo sombrío parte de sí mismo, cuando algunas de las criaturas de su imaginación se separan de él para siempre. 
A pesar de todo, no tengo nada más que decir aquí, a menos de confesar (lo que sería todavía menos apropiado) que estoy seguro de que a nadie, al leer esta historia, podrá parecerle más real de lo que a mí me ha parecido al escribirla Por lo tanto, en lugar de mirar al pasado miraré al porvenir. 

No puedo cerrar estos volúmenes de un modo más agradable para mí que lanzando una mirada llena de esperanza hacia los tiempos en que vuelvan a publicarse mis dos hojas verdes mensuales, y dedicando un pensamiento agradecido al sol y a la lluvia que hayan caído sobre estas páginas de DAVID COPPERFIELD, haciéndome feliz.

David Copperfield es la novela más autobiográfica de Charles Dickens, considerada su obra favorita, que narra el viaje de su protagonista desde una infancia infeliz hasta la madurez, reflejando experiencias personales del autor como su trabajo en una fábrica y su experiencia como escritor, mientras ofrece una crítica profunda de la Inglaterra victoriana, sus injusticias sociales y la naturaleza humana, a través de un elenco inolvidable de personajes y su estilo único de humor, tragedia y comedia, publicada por entregas entre 1849 y 1850.

Características principales de la novela

Narrativa autobiográfica: Dickens usó sus propias experiencias, especialmente su infancia marcada por la pobreza y el trabajo forzado, para construir la historia de David.
Novela de aprendizaje (Bildungsroman): Sigue el desarrollo personal y moral de David Copperfield desde la infancia hasta la edad adulta, aprendiendo de sus errores y superando adversidades.
Crítica social: Expone la desigualdad, la pobreza y las duras condiciones de vida en la Inglaterra victoriana, especialmente las que afectaban a los niños, a través de un retrato realista de la sociedad.
Personajes memorables: Presenta una rica galería de figuras icónicas como el cruel Sr. Murdstone, la excéntrica Tía Betsey, el optimista pero endeudado Sr. Micawber y el hipócrita Uriah Heep.
Publicación por entregas: Al igual que muchas obras de Dickens, se publicó mensualmente, generando expectación y un gran éxito popular, y su trama está diseñada para mantener el suspenso entre entregas.
Temas: Explora la memoria, la identidad, la lucha contra la injusticia, la superación, el amor y la búsqueda de la felicidad, equilibrando momentos de humor, tragedia y ternura.

La conexión Dickens-Copperfield

Dickens se identificó profundamente con su protagonista, a quien consideraba su "hijo predilecto". La novela le permitió explorar su propia vida y sentimientos de forma más íntima, convirtiendo las experiencias de David en una narrativa universal sobre el crecimiento y la resiliencia humana.

VER+:



Oliver Twist, publicada por entregas en 1837, consolidó la fama de Charles Dickens y es, sin duda, una de sus novelas más conocidas. Con ella se proponía demostrar que se podía «servir a la moral» mediante una historia con «personajes elegidos entre lo más criminal y degradado de la población de Londres», y donde sin embargo sobrevivieran la candidez y la fragilidad. 
Oliver Twist, la segunda novela de Charles Dickens (1837-1839), narra la trágica y aventurada vida de un niño huérfano en la Inglaterra victoriana, que escapa de un hospicio y cae en una banda de carteristas londinenses, destacando la brutalidad de las leyes de pobres y la hipocresía social, con fuertes elementos autobiográficos sobre la propia infancia sufrida del autor. La obra critica la deshumanización, la pobreza y la injusticia, mostrando la lucha de la inocencia (Oliver) contra un mundo corrupto, a pesar de los maltratos que sufre desde su nacimiento.

La historia del pequeño Oliver, criado en un hospicio, empleado y maltratado en una funeraria, fugitivo en Londres, donde es reclutado por una panda de ladrones que él no reconoce como tales, es un magnífico relato sobre la inocencia acosada. Los distintos protectores que va encontrando en su camino nos descubren al Dickens idílico y sentimental, pero en el bando de los corruptores asoman algunas de sus más inquietantes creaciones –Fagin, el genio del crimen, el ladronzuelo Jack Dawkins, el asesino Sikes, el misterioso Monks–, que inspiran tanta repulsión como atracción. Tampoco faltan en la novela los efectos cáusticos y a la vez reparadores de su sentido del humor, ese que Anna Grigorievna, la segunda mujer de Dostoievski, recordaba que, en sus peores momentos, entraba a formar «parte de nuestra vida. Sobrellevábamos gracias a él nuestra pobreza con resignación, a veces irresponsablemente».

Oliver Twist (1948) - Película completa con audio en español


VER+:




LLOYDS DE LONDRES 1936 | Completa Español

El nacimiento de la famosa firma de seguros, la película combina elementos del más tradicional melodrama con una mezcla de elementos históricos en el que participan personajes como Lord Nelson o el príncipe de Gales. Jonathan Blake, amigo de la infancia de Lord Nelson, asciende de mensajero a un puesto importante en la aseguradora Lloyd’s gracias a que inventa un sistema de transmisión de noticias. Lord Stacey, un bellaco altanero, odia a Blake por su influyente cargo. Sin saber que está casada con Lord Stacey, Blake se enamora de Lady Elizabeth. Lord Stacey se convierte en enemigo de Blake cuando Lloyd’s rechaza su petición de un préstamo para cubrir sus deudas de juego.
LLOYD’S OF LONDON ofrece aventura, melodrama, comedia, reconstrucción histórica, amistad y, lo que es casi inverosímil, ¡la traslación de los modos del Americana, a tierras inglesas! De todo eso y de mucho más, podía ser capaz un cineasta de primerísima fila, como fue King, que en esta película concreta, mostró la intuición de elegir a un jovencísimo Tyrone Power -en detrimento de un Don Ameche, al que prefería Zanuck-, para encarnar el rol protagonista de un adulto Jonathan Blake -aunque en los créditos figure por debajo del protagónico de Freddie Bartholomew-, convirtiéndolo de la noche a la mañana en toda una estrella del estudio, y siendo frecuentado por el cineasta en numerosas ocasiones posteriores.

TOM BROWN´S
SCHOOL DAYS


Los días escolares de Tom Brown (a veces escrito como Tom Brown's Schooldays, también publicado bajo los títulos Tom Brown en Rugby, Días escolares en Rugby y Los días escolares de Tom Brown en Rugby) es una novela de Thomas Hughes, publicada en 1857. La historia se ambienta en la década de 1830 en la Rugby School, una escuela pública inglesa. Hughes asistió a la Rugby School de 1834 a 1842.



Por Thomas Hughes
(1822-96)


Tom Brown School Days (1940) | Full Drama Film | Cedric Hardwicke | Freddie Bartholomew

"Enseñarles a gobernarse a sí mismos. 
Amar lo que es correcto y verdadero 
para moldearlos como valientes 
caballeros temerosos de Dios. 
La Libertad exige Responsabilidad y Disciplina".

jueves, 7 de agosto de 2025

RENNY OTTOLINA PRESENTE y NUNCA, AUSENTE

 
RENNY 
PRESENTE

Renny Ottolina: De locutor a candidato 

Renny Ottolina fue noticia. Esto es un hecho innegable. Toparse con un venezolano que no sepa su nombre o reconozca su trayectoria, es una tarea difícil, porque incluso de manera efímera, ha tenido un encuentro con alguno de sus logros. No han sido necesario grandes textos que hablen sobre su vida, los cuentos populares son el mejor libro de historia, porque son narrados por la voz de la experiencia; llena de suspiros y lamentos, deja en claro que existió una gran admiración por este periodista. El propósito fue hacer en todo momento algo distinto, que innovara y que diferenciará su trabajo de los demás, siempre con una razón social. Era parte del despertar del venezolano; cualquiera se tomaba un buen café escuchando o viendo algunos de sus programas, incluso, era el entretenimiento de las tardes, pues, al pasar de los años era imposible ignorarlo. Ya era un buen amigo, estaba ahí en los espacios donde el ciudadano buscaba entretenerse, de ser así 

¿Cómo van olvidarlo? 

Razón social; ese sentimiento que une a todos los periodista, es el compromiso de ser el puente entre la información y el ciudadano. La búsqueda de la verdad, es su principal objetivo, justo ahí, en los lugares donde no todos llegan, pero hay voces que necesitan ser escuchadas. Renny dedico su carrera en trabajar en función de la cultura, la sociedad y la identidad nacional. Cada uno de sus programas estaba dedicado a crear un estado de conciencia en cualquier venezolano, que lo incentivará a seguir adelante. Tema que actualmente se ha dejado a un lado y ha sido desplazado por el sensacionalismo. Si los programas de entretenimiento educaran más, los conocimientos e ideas fueran la mejor arma de los ciudadanos para defenderse ante cualquier injusticia; más allá de los programas informativos o de opinión que llegan solo a un público en especial. Por mucho tiempo la televisión ha decidido que se debe ver y que no, pero con periodistas capaces de poner en marcha ideas distintas, es posible poner de moda programas de pensamiento crítico. Cada vez es mas necesario que existan iniciativas que superen las astucia política y la sobrepasen cualquier nivel, a tal punto, de crear un respeto por los derechos en cualquiera de sus ámbitos. La posibilidad de comunicarse es la herramienta natural que poseen todas las personas, el detalle está en cómo emplearlo de tal manera que transmita de efectivamente un mensaje. 
Estás cualidades comunicativas de crear sensibilidad en las personas las poseía Renny, por eso es tan importante saber como crear un vínculo con los ciudadanos. 
Aún hay quienes dicen: “él hubiese sido un gran presidente”. Sin saber, que podía resultar de este experimento político, los venezolanos convirtieron esta idea en un sueño porque en su discurso, seguía siendo distinto a los demás. Su mensaje era real, movía multitudes y llegaba a los corazones. Otra característica que debe tomarse en cuenta es el manejo de los medios de comunicación. Al ser buenos periodistas, la ética obliga a defender los hechos reales, el medio principal de llegar a las personas deber ser tratado con respeto y responsabilidad, es posible considerar que muchas de las decadencias que han tenido los medios se basa en quienes hacen uso de ellos. Por eso es tan fundamental prepararse y formarse para ejercer de forma correcta un profesión que va más allá de “cámaras y acción”, si no, de cumplir su razón social. Si bien es cierto, el pasar de los años, no borra los ideales de los grandes. Aún hay quienes ruegan por un próximo líder como lo fue Renny Ottolina.


Legado político de Renny Ottolina, más allá de su fama como animador. A través de sus pensamientos inéditos reunidos en Renny Presente, descubrimos a un líder ético, crítico del clientelismo y defensor de una "revolución del carácter" basada en disciplina, educación y honestidad.
Una voz que, aunque silenciada en su momento, sigue interpelando al ciudadano que sueña con una República decente.


VER+:



Renny Ottolina: El Número Uno de la Televisión
La Vida y Muerte de Renny Ottolina - Megadocumental
Estreno de RENNY PRESENTE

Renny Presente by Antonio Puerta


domingo, 6 de julio de 2025

JÉRÔME LEJEUNE, UN CIENTÍFICO FUERA DE LO COMÚN, CATÓLICO PRACTICANTE, QUE TENÍA MUY CLARO QUE LA MEDICINA DEBE ESTAR SIEMPRE AL SERVICIO DE LA VIDA Y DE LA DIGNIDAD HUMANA

Jérôme Lejeune:
luchar, amar, curar


Esta es la historia de un héroe del conocimiento científico y de la libertad de conciencia. Jérôme Lejeune (1926-1994), pionero de la Genética moderna, descubridor del origen genético del síndrome de Down, quiso emplear su hallazgo para curar y el mundo prefirió emplearlo para matar. A partir de ese momento, Lejeune emprendió una apasionante lucha personal para curar a sus enfermos y preservar su derecho a la vida. Conoció a los grandes del mundo (Kennedy, Breznev, la reina Isabel II) y ante todos defendió sus principios. Amigo y colaborador del Papa Juan Pablo II, hoy la Iglesia estudia su beatificación. Es la apasionante historia de un hombre que prefirió perder el premio Nobel antes que renunciar a sus convicciones.

Jérôme Lejeune (1926-1994) es conocido por su trabajo pionero en genética, su dedicación al servicio de los pacientes con discapacidad mental y la valentía con que los defendió. Pero muchos desconocen sus motivaciones más profundas. 
¿Cómo se convirtió un joven estudiante de medicina en un referente para sus amigos judíos y musulmanes? ¿Por qué constituye para muchos médicos jóvenes un modelo a seguir?
Este libro nos permite conocer más íntimamente al maestro, al esposo y al padre. Muestra cómo la dinámica de las virtudes lo llevó a la plena realización de sí mismo. A través de estas páginas descubrimos que la santidad no es un sueño espiritual abstracto sino una invitación a la excelencia profesional y un camino de progresión integral, que llevó al papa Francisco en 2021 a declarar venerable a este científico francés. Aude Dugast es filósofa y postuladora de la causa de canonización de Jérôme Lejeune. Este libro es el resultado de su estudio e investigación durante más de diez años.

31 años sin el genetista y «venerable» 

El genetista fue una importante figura de la ciencia y la investigación médica, y un ejemplo de católico defensor de la vida, que puede llegar a ser declarado beato y santo en un futuro. Todo el mundo se enriquece al conocerlo mejor.

El 3 de abril de 1994, justo ahora treinta años, murió en París Jérôme Lejeune (1926-1994), el hombre que revolucionó el estudio de las enfermedades hereditarias y se opuso con todas sus fuerzas a la eugenesia.
"Se sigue hablando mucho de él. A pesar de estos treinta años, sigue muy presente", comenta en una reciente entrevista, que recoge el portal Avvenire, Anouk Meyer, la mayor de los cinco hijos que tuvo el profesor Jérôme Lejeune.
Perseguido por defender la vida
"Recuerdo su calidez humana y su forma de ser, tranquila y tranquilizadora. A su alrededor reinaba siempre la paz. Estábamos felices de hablar con él, nos sentíamos escuchados", confiesa su hija Anouk Meyer.
Una fama, la del profesor Lejeune - fallecido en París con sólo 67 años - que sigue estando muy presente: "Me alegra y me emociona que tantos permanezcan fieles a su memoria y que nuevas personas se interesen sin haberlo conocido. Muchos se reúnen junto a su tumba y le piden ayuda. Una nueva generación ve en él un ejemplo a seguir".

Pero, ciertos recuerdos guardan un dejo de amargura: "A pesar de que había recibido numerosos premios, yo comprendí su exposición pública después de cumplir 18 años, cuando descubrí que también había gente que lo odiaba. Mientras muchos le hacían elogios, otras personas me daban la espalda. Fue en la lucha por el aborto cuando comencé a preocuparme por él", comenta.
"Un día, en la universidad, me encontré con un escrito que pedía su muerte. Al llegar a casa lo hablé con él, quien simplemente me dijo: 'Coge la moto y hazle una foto'. También recibíamos llamadas amenazantes a casa", confiesa su hija.
Sin embargo, sus familiares también saborearon el privilegio de ser testigos de una profunda vida interior: "Nos transmitió la fe con el ejemplo y explicándonos las verdades sagradas sin limitaciones. Sabíamos lo que quería, pero no teníamos presión. Por la noche rezamos en familia y sentíamos una presencia interior muy fuerte", dice Meyer.

"En la fe no era un conformista. Los fines de semana íbamos al campo y solía salir a caminar durante una hora para rezar el Rosario. Sólo comprendí su devoción mariana después de su muerte. Todo esto lo vivía con mucha delicadeza, sin dar grandes lecciones", añade.
Una forma de ser creyente que su hija sigue defendiendo hasta hoy: "Lo esencial es seguir siendo testigo del amor a la vida y a quienes tienen algún tipo de discapacidad. Que mi padre siga influyendo en las personas en su amor por la vida. El resto importa menos".

Aude Dugast conoció al profesor de una manera diferente. Fue postulador de la causa que llevó a la proclamación de Lejeune como venerable por la Iglesia en enero de 2021. El filósofo reunió "casi 200 mil páginas" escritas por el genetista y encontró nuevos testigos: pacientes, familias, médicos, investigadores, sacerdotes, cardenales... "Casi un pueblo entero", asegura.
"La brújula de su vida fue la verdad. Y gracias a la fe, la verdad fue también el camino del amor. Todo en él estaba muy conectado. Pero su inteligencia quedó magnetizada por la verdad. Nunca cuestionó la fe que recibió en la infancia", dice su postulador.
"Su modo de ejercitar las tres virtudes teologales fue ejemplar. Como gran científico, siempre demostró que la ciencia y la fe pueden ir juntas. Su amor incondicional por sus pacientes lo impulsó a entregarse por completo a ellos, primero para comprender las razones científicas de su condición, pero también para intentar curarlos y hasta defenderlos", añade.

Esta heroica defensa demostró la profundidad de su amor. En el apogeo de su carrera tenía mucho que perder. Otros, en cambio, guardaban silencio sobre la irrupción de la eugenesia en el mundo médico. Ante la amenaza que sufrían los niños, comprendió que su deber era hablar. Sabía bien que no le perdonarían y que perdería el Nobel. Pero entre los niños y los honores, no dudó.
En 1969 se produjo un punto de inflexión en su vida, con el discurso de San Francisco. Cuando invitó a los mejores genetistas presentes a reflexionar sobre su verdadera misión: no suprimir a los enfermos sino permanecer fieles al juramento hipocrático. A partir de entonces experimentó cierto aislamiento pero también una especie de despegue con invitaciones en todo el mundo, incluso de parlamentos y tribunales.

"La brújula de su vida fue la verdad. Y gracias a la fe, la verdad fue el camino del amor".
El gran genetista católico Jérôme Lejeune fue una importante figura de la ciencia y la investigación médica, y un ejemplo de católico defensor de la vida, que puede llegar a ser declarado beato y santo en un futuro. Todo el mundo se enriquecerá al conocerlo mejor.
Hay al menos 7 razones por las que es una gran figura de los últimos cien años.

1. Fue el descubridor del origen genético del síndrome de Down
Desde sus inicios como investigador, allá por los años cincuenta, Lejeune se interesó por el síndrome de Down, un trastorno cuyo origen era entonces un auténtico misterio. Algunos lo asociaban a la sífilis; otros culpaban a las madres. Con todo, a Lejeune no le asustaba el reto. Guiado por su director de tesis, Raymond Turpin, descubrió que los dermatoglifos, las configuraciones de los surcos de la piel en las manos, eran diferentes en las personas con síndrome de Down si se los comparaban con el resto de la población. Estimulado por este hallazgo, le confesó a su mujer: "en uno o dos años habré comprendido el mecanismo". Y así ocurrió.
Turpin y Lejeune ficharon para su equipo a Marte Gautier, que había aprendido en Estados Unidos técnicas avanzadas de cultivo celular y microscopía. Tras un gran trabajo colaborativo entre los tres, Jerôme por fin consiguió contar un cromosoma de más en el cariotipo de un individuo con síndrome de Down. Este hallazgo coronaba su carrera.
Con solo treinta y un años había descubierto que una mala distribución del patrimonio hereditario genera como consecuencia un trastorno en el individuo. Los resultados se publicaron el 16 de marzo de 1959. Se analizaron células de cinco niños y cuatro niñas con síndrome de Down. En todas las muestras de buena calidad se contaron 47 cromosomas.

2. Algunos lo consideran el padre de la genética moderna
El descubrimiento del origen genético del síndrome de Down no fue un hecho aislado. En 1963 demostró una vez más su gran habilidad al averiguar que también existían personas con un cromosoma de menos: en concreto halló la monosomía del cromosoma 5. Por humildad, al contrario que la práctica habitual, el genetista galo no quiso poner su apellido a este trastorno y lo llamó síndrome del maullido de gato, aunque no pudo evitar que a menudo se le cite como enfermedad de Lejeune.
El genetista francés también colaboró en el conocimiento del síndrome 18q, una monosomía que reportó el francés Jean de Grouchy en 1964 y cuyo síndrome clínico asociado describió Lejeune en 1966.
Asimismo, Lejeune descubrió en 1968 el síndrome en el que un cromosoma con forma de anillo sustituye al cromosoma 13, en 1969 identificó la trisomía 8, mientras que con la ayuda de la doctora Marie Odile Rethoré, fiel colaboradora suya, hizo lo propio con la trisomía 9 en 1970.
En 1963 halló la monosomía del cromosoma 5.

3. Recibió infinidad de premios pero no el Nobel... quizá por ser provida
Los premios no tardaron en llegar: en Estados Unidos el Pellman y el de la Fundación Kennedy, en Francia la medalla de plata del CNRS y el Jean Toy de la Academia de Ciencias, en España el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Navarra.
Con motivo de otro galardón, el William Allan Memorial Award, Lejeune se había dado cuenta de que la mayoría de los médicos que participaban en la ceremonia le admiraban porque gracias a su descubrimiento podían practicar la amniocentesis, es decir, la extracción de tejido del feto para determinar si una persona presentaba trisomía y poder abortarlo. En algunos países hoy no se deja nacer a ningún bebé con síndrome de Down.
Lejeune se revolvió contra esta barbarie y pronunció un discurso políticamente incorrecto: "La naturaleza del ser humano está contenida tras la concepción en el mensaje cromosómico, lo que le diferencia de un mono o de un pato. Ya no se añade nada. El aborto mata al feto o embrión, y ese feto o embrión, se diga lo que se diga, es humano".
Poco después se expresó de una manera similar ante la ONU. Y continuó liderando la lucha por la defensa de la vida en todo el mundo, lo que no le produjo ningún beneficio en cuanto a su popularidad. Se convirtió en un apestado para muchísimos sectores de la sociedad, hasta el punto de que algunos historiadores opinan que no recibió el Premio Nobel por este motivo.

4. Sufrió agresiones personales y respondió con paciencia y coraje
Abanderar la lucha por la defensa de la vida le produjo problemas incluso en el terreno personal. Durante una conferencia que impartió el 5 de marzo de 1971 en la Mutualité, un centro parisino destinado a charlas, congresos y meetings políticos, unos asaltantes entraron con barras de hierro y pegaron a bastantes personas, entre las que se hallaban disminuidos psíquicos y ancianos. Jerôme y su mujer, que le acompañaba aquella vez, se libraron de los golpes, pero no de una serie de tomatazos que recibieron. Hasta un trozo de carne de buey impactó en la cara del padre de la genética moderna. Los manifestantes también arrojaron menudillos al mismo tiempo que gritaban que los fetos no eran más que trozos de carne. Solo se detuvieron al intervenir la Policía.
En otras ocasiones, la agresión consistía en el insulto y la descalificación. Pero Lejeune no perdía la compostura. Desarmaba a sus rivales con su tranquilidad, su paciencia y su valentía a la hora de exponer sus ideas. Además no se lo tomaba como algo personal: "no combato contra las personas sino contra las falsas ideas". Tampoco faltaron pintadas en las calles: "Lejeune es un asesino", "Muerte a Lejeune y a sus pequeños monstruos".
Desarmaba a sus rivales con tranquilidad, paciencia y valentía a la hora de exponer sus ideas.

5. Colaboró con San Juan Pablo II por la ciencia y la vida
La valentía y el buen hacer del brillante científico francés no dejó indiferente a Juan Pablo II, que se convirtió en un gran amigo suyo. Lejeune, que perteneció a la Academia Pontificia de Ciencias durante 20 años, fue designado por el Papa como el primer presidente de la Academia Pontificia para la Vida, cuyos objetivos son estudiar, informar y formar sobre los principales problemas de biomedicina y derecho, relativos a la promoción y a la defensa de la vida.
También cabe destacar que el mismo día en que se produjo el atentado contra Juan Pablo II, Lejeune comenzó a sufrir unos dolores tan agudos que le trasladaron a un hospital. El impacto que supuso para Lejeune la desagradable noticia del atentado provocó una acumulación de piedras en su vesícula. Lo realmente sorprendente es que le operaron a la misma hora en que intervenían a Juan Pablo II. Sus hijos sostienen que fue una comunión de santos, como si Jérôme cargara con parte del dolor del Papa.

6. Mediador entre EEUU y la URSS en plena la Guerra Fría
Lejeune alcanzó un puesto en la ONU como experto sobre los efectos de la radiación atómica en genética humana. Allí desempeñó un papel notable como mediador entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría. No era agresivo, ni altivo, ni grosero como los demás. Poseía un estilo que hacía gracia a quienes asistían a esas reuniones. Este carácter conciliador le llevó a jugar un papel decisivo durante la peligrosa crisis nuclear de los euromisiles de 1981 que llevó a ambas potencias a una escalada de tensiones.
El Vaticano, muy preocupado por el asunto, envió mediadores a cinco países clave: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y, el más complicado, la Unión Soviética. Para este último, confiaron en Lejeune y otros dos investigadores.
Durante la cena que se sirvió en los aposentos de líder soviético, Brézhnev, Lejeune narró una bella historia: 
"Hace mucho tiempo, tres sabios partidos de Oriente visitaron a un poderoso príncipe. Habían observado signos en el cielo, anunciando, pensaban ellos, una buena noticia: la paz sobre la tierra a los hombres de buena voluntad. Aproximadamente dos mil años más tarde, científicos venidos de Occidente se pasan por la casa de un hombre muy poderoso. Ahora la historia es diferente. Pues nosotros sabemos que si por desgracia aparecen en el cielo signos desencadenados por los hombres, no será ya el anuncio de una buena noticia sino el de una masacre de inocentes".
A pesar del ateísmo oficial del régimen, los anfitriones entendieron enseguida a qué se refería, y el discurso les gustó. Los tres sabios de occidente —se da la circunstancia de que eran genetistas— le presentaron a Brézhnev un cúmulo de datos sobre los efectos que podría acarrear una guerra nuclear en la población y lograron pacificar la situación internacional.

7. Muy posiblemente será beatificado
Uno de los aspectos más destacados del genetista galo fue su gran humanidad. Como médico atendió a más de ocho mil personas con síndrome de Down, a los que trataba como a sus hijos. Se sabía el nombre de todos y a muchos de sus padres les hacía recuperar la dignidad perdida. Su hijo no era un monstruo, era un regalo, un hijo amado de Dios como lo somos todos los demás. Les atendía por teléfono a veces también de noche. Una de sus hijas también destaca de su padre que era un catecismo viviente, es decir, que predicaba con el ejemplo. Y una de las muchas pruebas de la humildad del genio francés fue que su hija se tuvo que enterar de que su padre era famoso a través de una profesora de su colegio.
Tampoco se puede ocultar el impresionante gesto que Lejeune tuvo la noche de su fallecimiento. Llevaba meses con un cáncer de pulmón y, como buen médico que era, sabía que se iba a morir. Así que no dijo nada y pidió a sus familiares que le dejaran dormir solo.

Les quería evitar lo que vivió con su padre, que murió ante sus propios ojos también de cáncer de pulmón. Durante la madrugada sufrió la agonía. Uno de sus colegas le acompañó y, cuando vio que se encontraba muy mal, le informó de que iba a llamar a su mujer. Pero Lejeune le suplicó que no lo hiciera. Unas horas más tarde, el padre de la genética le confesó: “Ve, he hecho bien”. Y expiró.
Jérôme Lejeune nos dejó como legado la Maison Tom Pouce (la Casa de Pulgarcito), que asiste a mujeres embarazadas o madres con un bebé de pocos meses, y la Fondation Lejeune, centrada en investigación genética y en atención de personas afectadas por el síndrome de Down o por una enfermedad genética de la inteligencia. Tal vez algún día sea su patrono, pues la causa para su beatificación avanza lenta pero satisfactoriamente.

Un científico fuera de lo común, católico practicante, que tenía muy claro que la Medicina debe estar siempre al servicio de la vida y de la dignidad humana.
Algo que –por desgracia– muchos médicos mercantilistas parecen haber olvidado.
Ahora bien, dejemos ya el caso de médicos que traicionan los ideales de su vocación y hagámonos las siguientes preguntas:
* ¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a renunciar a una cómoda posición social y económica por causa de nuestras convicciones?
* ¿Seríamos capaces de sacrificar amistades prestigio e incluso una prometedora carrera política?
* ¿Somos capaces de comprender que cualquier profesión debe estar siempre al servicio de la vida y de la dignidad humana?

Jérôme Lejeune, una vida por la defensa de las personas con Síndrome de Down