EL Rincón de Yanka: 🔫 LIBRO "DISPAREN A MATAR" Y "LA SEGUNDA MUERTE DE BOLÍVAR" 💣

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viernes, 9 de junio de 2017

🔫 LIBRO "DISPAREN A MATAR" Y "LA SEGUNDA MUERTE DE BOLÍVAR" 💣

"Disparen a Matar" 🔫


MANUAL PARA LAVAR Y PLANCHAR CEREBROS 
EN LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Apreciado lector: lo que usted verá en este libro, probablemente no lo encontrará en ningún otro texto. El material que se encuentra en las páginas siguientes es totalmente exclusivo. Es un compendio de las clases (presentaciones en power point) y los materiales (guías de estudio) que reciben los miembros de la FANB dentro de las aulas de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela en la ciudad de Caracas.

Nuestra intención, al hacer públicos estos materiales, es una sola: poner en evidencia el Plan Comunista que se está llevando a cabo dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Sólo hemos querido alertar a la opinión pública nacional e internacional sobre el grave peligro que se está constatando con sangre y en propia carne en Venezuela, y especialmente sobre millones de venezolanos que se oponen al denominado Socialismo del Siglo XXI, como consecuencia de la utilización de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, la policía y los "colectivos" milicianos armados como instrumentos armados para acallar, hostigar, apresar, reprimir y asesinar  a nuestro oprimido pueblo con crímenes de lesa humanidad y de lesa Venezuela. 


Paramilitares formados y entrenados en Cuba, organizados en “colectivos” que funcionan en barriadas populares del país, junto a militares y policías adoctrinados e ideologizados en instituciones educativas venezolanas, son los encargados de defender la revolución a punta de plomo. Ya lo hicieron en febrero y marzo de 2014, dejando un saldo de más de 40 muertos, y lo están haciendo ahora, en junio de 2016, dejando un saldo de 7 fallecidos.

Las labores de adoctrinamiento están siendo realizadas desde la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, casa de estudios que pasó a monopolizar la totalidad de la formación académica de la Fuerza Armada a partir del 2010, aseveró el periodista e investigador venezolano Gustavo Azocar, quien esboza el fenómeno en su nuevo libro “Disparen a Matar”.

“De esa universidad están saliendo muchachos que realmente creen que el enemigo es Estados Unidos y que de verdad creen que el único camino para que Venezuela salga hacia adelante es el socialismo”.

"Allí se les enseña que el capitalismo es el verdadero causante de los problemas de Venezuela y que todo aquel que no sea socialista es un enemigo de la revolución, y en consecuencia, es un enemigo de la patria".

La mayoría de los profesores que enseñan las clases de los cadetes son marxistas que han sido formados en Cuba.

“La educación es de muy mala calidad y está siendo impartida por instructores con formación de izquierda, cuya prioridad es asegurarse que los jóvenes cadetes se conviertan en socialistas”.



Los oficiales que dan señales de estar resistiendo los esfuerzos de adoctrinamiento son sometidos a constante observación en las redes de monitoreo establecidas por los asesores cubanos de seguridad del régimen.

“Lo que se busca es adoctrinar a los jóvenes con una sarta de mentiras, con escenarios hipotéticos sobre una supuesta invasión de Estados Unidos”, dijo Azocar. “Y Como Estados Unidos nos va a invadir, entonces hay que combatir todo lo que representa Estados Unidos”.
Según Azocar, la formación impartida en la universidad fue diseñada por Cuba para permitir que el fallecido Hugo Chávez alcanzara un viejo sueño, transformar a la Fuerza Armada en una especie de partido político que le fuese leal a él y a la Revolución Bolivariana por encima del Estado y de la población venezolana.

La influencia cubana se evidencia dentro de la universidad quedó evidenciada recientemente con la visita de los integrantes de la “Red Avispa” de espías cubanos, luego de que estos fuesen liberados de Estados Unidos.
“Fueron recibidos en la universidad como héroes”, dijo Azocar. “Se les recibió con los máximos honores y fueron mostrados como un ejemplo a seguir por parte de los soldados venezolanos”.
Y en la nueva cadena de lealtades de las Fuerzas Armadas no hay espacio para el opositor venezolano.
De hecho, a los jóvenes oficiales venezolanos se les está enseñando que el opositor es tan enemigo de la patria como lo podría ser Estados Unidos.
“Para ellos es igual el opositor que lo que ellos llaman el enemigo externo. Es por eso que no les duele disparar”.

“No sienten ningún dolor de conciencia cuando disparan contra alguien que se opone al gobierno, porque ellos siente que están disparando contra un capitalista, contra un oligarca, contra un enemigo de la revolución y que a ese enemigo hay que pegarle un tiro”.

Para Azocar, los resultados de ese proceso de adoctrinamiento quedaron evidenciados durante las manifestaciones estudiantiles del 2014, cuando la feroz represión emprendida por el régimen de Nicolás Maduro dejó un saldo de más de 40 muertos y cientos de heridos.
Los nuevos militares venezolanos "no entienden que una fuerza armada no está para defender a los socialistas de los sectores de la sociedad que no comparten esos ideales. Están para defender al país en su conjunto".
He allí la razón por la cual a muchos policías y militares no les tiembla el pulso a la hora de accionar sus armas de fuego contra indefensos ciudadanos que lo único que hacen es protestar por la falta de comida, el desabastecimiento de productos necesarios para el sustento y derechos consagrados en la Constitución como la realización de un Referendo Revocatorio.

La batalla por la recuperación de Venezuela requiere de una estrategia destinada a convencer a militares y policías que el “enemigo” no es el pueblo venezolano, que protesta porque no hay comida ni medicinas. El verdadero enemigo es el gobierno, cuyos funcionarios se robaron el dinero de todos los ciudadanos para meterlo en sus cuentas bancarias y para financiar una supuesta guerra mundial contra el Imperio Norteamericano.




LA SEGUNDA MUERTE DE BOLÍVAR

...Y EL RENACER DE VENEZUELA 💣



Venezuela debe elegir entre relanzarse al mundo como un país visionario, o decidir estancarse como un país fracasado”, dice el autor. “El gran fracaso histórico de la segunda mitad del siglo veinte, y este catastrófico inicio del siglo veintiuno no deben repetirse, pero se repetirán a menos que cambiemos drásticamente de dirección”. 

Según Cordeiro, 
Venezuela necesita nuevos líderes, nuevos sueños, nuevos horizontes”.

¿Lo conseguirá? A veces pienso que he tenido el privilegio de observar el progreso –con todas las fallas antes mencionadas– de un país que parecía romper con muchos de los tabúes de otras naciones latinoamericanas condenadas al fracaso. Y de repente, en menos de dos décadas, Venezuela ha ido a parar al fondo del barranco.



¿Cómo se ha logrado esa increíble transfiguración? 
¿Por qué en ciertas épocas un pueblo muestra sus mejores galas, y en otras épocas se resigna a que lo despojen de su dignidad? 
¿Por qué no se ha podido desacelerar la hecatombe? 
¿Por qué la oposición se empecina en buscar, exclusivamente, callejones sin salida? 
¿Por qué esa ignorancia feroz de la realidad en que viven la inmensa mayoría de sus compatriotas? 
¿Quedará Venezuela como el paradigmático ejemplo del rumbo que no hay que seguir?

No existe la maldad humana como algo intrínseco, o planes secretos para arruinar un país. Pero es evidente que Venezuela ha perdido el derrotero. 
¿Podrá recuperarlo en esta generación, o sus habitantes quedarán condenados a deambular en el desierto, como lo hicieron las tribus judías antes de acceder nuevamente a la tierra prometida? 
Los países suelen ser construidos o destruidos por sus habitantes, a menos hayan sido colonizados por otras naciones.
“La culpa de nuestros problemas” dice Cordeiro, “no es de los españoles, ni de los gringos, ni de los chinos, la culpa es realmente de los venezolanos. Dentro de nosotros siempre sabremos que la culpa es nuestra: ¡Nuestra y solo nuestra!”
Asumir la responsabilidad es el primer paso para resolver problemas. Lamentablemente, la política venezolana está dominada por el populismo. Y en el populismo, siempre, absolutamente siempre, la culpa la tiene el otro.