EL Rincón de Yanka

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miércoles, 14 de junio de 2023

LIBRO "HERMANITO -MIÑÁN-": LA INMIGRACIÓN ILEGAL Y MAFIOSA POR LAS ONGS ES UN DRAMA A COMBATIR EN ORIGEN

 
HERMANITO
-MIÑÁN-


Esta historia arranca así: «Estoy en Europa pero yo no quería venir a Europa». Ibrahima Balde nació en Guinea, pero se vio forzado a abandonar su casa para ir a buscar a su hermano pequeño. No salió para perseguir un sueño. Abandonó su hogar para encontrar a la persona que más quería. Es imposible no llorar varias veces durante la lectura de este libro. Pero no solo por la crudeza de esta odisea a través de fronteras y desiertos y océanos. Sino también, y sobre todo, por cómo está contada: con una mirada ingenua, castigada, arrebatadoramente poética y, en definitiva, única. La de quien ha sufrido todo y, sin embargo, tiene el poder de convertirlo en algo útil. En algo bello.
Antes de los escritores están las personas. Antes de las novelas, las historias. Antes de las imprentas y los libros, las crónicas y mitos alrededor de la hoguera. Hermanito es literatura viva, por lo que tiene de vivencial y humano, pero también por lo que tiene de popular y oral. El encuentro entre Amets e Ibrahima no es solo el encuentro y la posibilidad de fruto entre dos personas sensibles. Es, también, la suma de dos culturas y de dos poéticas. Somos como nos explicamos. Nuestra cultura es, también, cómo sentimos lo que vivimos. Ellos estaban destinados a encontrarse y a entenderse: por muy lejos que crecieran el uno del otro, estaban cerca.

Para Ibrahima Balde nació en Guinea Conakri, de familia humilde, ayudaba desde pequeño a su padre en la venta de calzado.
Con el paso del tiempo sus intereses fueron dirigidos hacia los caminos y su conducción ofreciéndose como aprendiz en su niñez.
Sin embargo, pronto se vio forzado a abandonar su casa al descubrir que su hermano pequeño había escapado para buscar un futuro mejor con el que poder ayudar a la familia.
En este momento comienza un largo y cruento periplo para Ibrahima que durará años. Años lleno de difíciles y peligrosas situaciones que le dará un final que él nunca llegó a imaginar.

Para Ibrahima Balde la vida no ha resultado sencilla, como migrante guineano ha padecido mucho hasta llegar a Europa, aunque su testimonio asegura que él nunca quiso venir aquí. En 2018 llegó a Irún (Gipuzkoa) donde conoció a Amets Arzallus Antia, un periodista y poeta de versolari francés que ejerce como voluntario en la asociación Irungo Harrera Sarea (Red de Acogida de Irún) en donde orientan a los migrantes a seguir su camino por Europa y nacionalizarse.

Hablar de este libro sin tener en cuenta la figura de Ibrahima es casi imposible, pues en "Hermanito" o "Miñán", que en el idioma pular significa hermano o hermana pequeña, nos abre su corazón y las puertas de su vida. A pesar del dolor que le provoca recordar todos los años pasados, siente que debe dar a conocer al mundo a través de un relato sincero y directo, la corrupción y el sufrimiento que hay detrás de tantas personas que llegan a Europa, principalmente España e Italia, en condiciones deplorables, desde el conteniente africano.

Estas memorias recogidas por Amets, ya que Ibrahima reconoce las letras, pero no sabe escribir, tenía la finalidad original de ser adjunto como petición de asilo. Fue publicado originalmente en vasco y tuvo tal éxito, que no solo va por la quinta edición, sino que se ha traducido a 8 idiomas, de entre los que se encuentra el castellano, catalán, italiano, inglés y alemán.

Además, ganaron el Premio Euskadi de Plata de Literatura 2020 en reconocimiento otorgado por el Gremio de Libreros de Gipuzkoa.

Adentrándonos en la obra en sí, se puede decir que "Hermanito. Miñán" es un testimonio real, impactante, inocente, sincero y cruel que nos narra las desventuras de un joven cuyos valores morales y familiares le llevan a seguir un arduo recorrido a través de gran parte del continente africano. Tras las huellas de su hermano que ha escapado de casa en busca de un futuro mejor para la familia, Ibrahima cruza desiertos y océanos, es vendido, estafado, vilipendiado y maltratado en numerosas ocasiones.

En su relato, distribuido en tres partes de capítulos cortos, Ibrahima muestra la dureza existente en el mundo, nos abre los ojos y nos da una bofetada de realidad al descubrir las infrahumanas condiciones por las que todos los migrantes han pasado hasta llegar a nuestras costas, la inocencia y la esperanza con la que buscan ayuda y la brutalidad que reciben por parte de las mafias tuareg que se encargan de robarles, secuestrarles, venderles, e incluso matarles, prometiéndoles mandarlos a Europa de forma segura.

El libro se convierte en una exposición oral que Amets recoge. Por este motivo, la prosa no es estilística, aunque sí poética y única en muchos aspectos. El vocal realiza un diálogo en donde incluye al lector como oyente activo de su relato, un oyente que, en palabras del propio Ibrahima, puede ser cualquiera que desee escuchar su historia. Su narración es muy coloquial y directa, imperan las frases cortas y pocas conversaciones que se encuentran inmersas en el texto. Este estilo consigue transmitir esa humilde cercanía que el cronista posee.

En cada una de las palabras de Ibrahima hay dolor, sentimiento, resignación, miedo, incertidumbre y amor por su familia.

A lo largo del libro, el lector no podrá evitar sentirse compungido ante todas las calamidades que sufre Ibrahima. Su historia le muestra como un muchacho inocente cuyo objetivo es trabajar como camionero y sacar a su familia adelante tras la muerte de su padre. Su juventud e ingenuidad le lleva a ser víctima de todas las maldades existentes llevándolo a extremos insospechados que le hacen madurar de forma abrupta. Y es precisamente esto lo que el lector va a encontrar en el libro. Una historia de un niño que se convierte en hombre. La historia de un joven que a base de duras experiencias se endurece y descubre el mundo. Una historia de fortaleza, lucha, valor, supervivencia y madurez.

Leer esta historia no es fácil, sin embargo, es muy recomendable hacerlo pues a través de ella nos encontramos con el sufrimiento humano en su máxima expresión reflejada en el deseo de muerte, la impotencia ante una sociedad injusta y peligrosa y el futuro incierto y desolador al que están sometidos miles de personas en el mundo actual.
En cada una de las páginas se palpa el racismo entre conciudadanos, la falta de empatía, el odio y la indefensión en la que nos encontramos cuando no tenemos un gobierno que se preocupe de nosotros y de nuestro bienestar.
Se trata de un libro difícil que te hace enfurecer ante las injusticias del mundo llegando a sorprenderte porque esta situación se dé a día de hoy en una sociedad tecnológicamente avanzada del siglo XXI.

Es una historia que hace reflexionar mucho sobre nuestras vidas y lo afortunados que somos de ser libres agradeciendo a Dios, a la vida o a aquello en lo que creamos de tener todas las posibilidades de las que disponemos a pesar de los sufrimientos y necesidades diarias.
En un breve epílogo, Amets toma la palabra y relata cómo conoció a Ibrahima y qué le impulsó a querer dar a conocer su biografía.
Considero que es una historia necesaria pues, aunque afortunadamente el autor y protagonista activo de este libro ha tenido un final relativamente feliz, muchos son los que no corren con la misma suerte y dejan sus vidas en el mar.

Actualmente, Ibrahima vive ahora en Madrid donde es aprendiz de mecánica de camiones. Todo lo que gana, aunado a los derechos de autor por su libro, es el motor principal con el que paga la escuela de sus hermanas y el piso de su madre, aunque su mayor sueño no es tanto aportar esa ayuda económica a la familia, sino volver a reencontrarse con ella.
Recomiendo ver alguna de las múltiples entrevistas que se les ha hecho a los autores, pues no solo nos permite conocer el rostro de nuestro locutor, sino que el relato se hace más real al escuchar la voz rota de Ibrahima al recordar su historia.

En conclusión, "Hermanito. Miñán" se trata de un libro con una historia descorazonadora, emotiva y catártica que te llega al corazón y te hace replantearte el mundo tal y como lo conocemos, haciéndonos conscientes y más sensibles de la realidad en la que viven millones de personas a diario en el mundo.
La conclusión tras la lectura del libro es clara: La inmigración ilegal es un drama a combatir en origen. Un drama propiciado por las mafias de tráfico de personas, que han creado un negocio sobre el sufrimiento de millones de jóvenes africanos a los que se arranca de su vida, su familia, su tierra y su futuro.

Hermanito: un libro escrito sin papeles (CARNE CRUDA #962)

martes, 13 de junio de 2023

LIBRO Y PELÍCULA "CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE" (SOYLENT GREEN) ¡HAGAN SITIO! MAKE ROOM! 👥💀

CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE (1973)

¡HAGAN SITIO!
¡HAGAN SITIO!
HARRY HARRISON
MAKE ROOM!
MAKE ROOM!

La película que predijo 
cómo sería el mundo en 2022

- ¿DÓNDE ESTÁ ESE DIOS?
- TAL VEZ ESTÉ EN EL HOGAR. SÍ, EN EL HOGAR.

Año 2022. La ciudad de Nueva York, otrora absoluto paradigma de un mundo global y avanzado, es hoy el infierno en la tierra. Cuarenta millones de habitantes pueblan las calles de una ciudad intransitable, sofocante, abrumadora. En su aire viciado permanece, inextinguible, una polvorienta pátina de herrumbre. Los sintecho, mayoría, duermen amontonados en cada esquina.
La clase dirigente, ostentosa, habita en apartamentos de lujo que incluyen “chicas mueble” a su entera disposición. Una minoría enriquecida se apropia de las escasas existencias de productos frescos que aún pueden encontrarse (a unos precios, por supuesto, desorbitados); los demás, ciudadanos de a pie, se deben contentar con un alimento sintético supuestamente confeccionado a partir de plancton marino: el llamado Soylent Green. Y conviene no desvelar mucho más.

Sin duda, mucho más famosa que la novela es la película que en 1973 “adaptó” el relato de Harrison con el título de “Soylent Green” (“Cuando el destino nos alcance”), con el papel protagonista encarnado por Charlton Heston. Siendo como es una buena película distópica que lleva bien su medio siglo de vida, al mismo tiempo le hace un flaco favor a Harrison. En primer lugar, el escritor no tenía interés alguno en la intriga derivada del asesinato que, en último término, en la película lleva al descubrimiento del origen de la comida con que se alimenta a las masas –el “soylent green” del título-. De hecho, en la novela ni siquiera hay intriga alguna: desde el comienzo sabemos quién es el asesino, que éste ha actuado solo y que nada se esconde tras la muerte del gangster; no hay tampoco misterio alguno alrededor del origen de la comida.

Hay una diferencia aún más fundamental. En la película el mensaje final gira alrededor de la eutanasia más o menos forzada: los ancianos deben sacrificarse para dejar paso –y alimentar, literalmente- a las generaciones más jóvenes. En la novela, sin embargo, el acento se pone sobre el extremo opuesto de la vida del hombre: el nacimiento.

“Te diré lo que cambió —dijo Sol, agitando la bota delante de Shirl—. Llegó la medicina moderna. Todo podía curarse. La malaria fue erradicada junto con todas las otras enfermedades que habían estado matando a gente joven y manteniendo bajo el nivel de la población. Llegó el control de la muerte. Los viejos vivían muchos más años. Se salvaban muchos niños que antes hubieran muerto. Pero el ritmo de procreación era el mismo, y continuaba siéndolo: por cada dos personas que mueren nacen tres. De modo que la población empezó a duplicarse... y sigue duplicándose a un ritmo cada vez más rápido. Padecemos una plaga de gente, una enfermedad de gente infestando el mundo. Tenemos más gente que vive más tiempo. Tiene que nacer menos gente, esa es la respuesta. Tenemos que contrarrestar el control de la muerte con el control de la natalidad”.

De hecho, en la novela, Sol –personaje que funciona como enlace con el lector por ser el único que ha vivido en la época pre-crisis- muere, sí, pero no con el dramatismo que nos narra la película, sino de una forma mucho más terrible por su cotidianeidad. ¿Por qué ese cambio de enfoque en la película?

En 1966, cuando se publicó la novela, la píldora anticonceptiva era algo nuevo que desató una fuerte polémica, en no poca medida por los argumentos del sector religioso: “¡Deja de hablar de niños muertos! —gritó Sol (…) No hay niños involucrados en esto, ni vivos ni muertos, excepto en los obtusos cerebros de los idiotas que repiten lo que han oído sin comprender una sola palabra (…) ¿Cómo puede matarse a alguien que nunca existió? Todos nosotros somos ganadores en la carrera ovárica, pero nunca he oído que alguien se lamentara por, si disculpas el término biológico, los espermatozoides que resultaron perdedores en la carrera”.

En 1973, las agrias discusiones –que aún no han finalizado- ya comenzaban a trasladarse no tanto hacia la píldora como hacia el aborto: en 1971, Lorraine Rothman y Carol Downer, fundadoras de un movimiento feminista, inventaron el Del-Em, un método seguro y barato de succión que facilitaba el acceso al aborto. Pero Heston, propietario de los derechos de adaptación al cine de la novela, era un firme opositor a tal práctica y decidió introducir a cambio el tema de la eutanasia, quizá menos conflictivo en un país en el que ya se había intentado hacía menos de un siglo legalizar tal acto.

Con el aumento de la población, llega la otra gran pesadilla del mundo actual: el deterioro del medio ambiente. No, aquí no estamos hablando de una catástrofe puntual pero devastadora como un meteorito o un virus que arrasa los cultivos de la Tierra, sino de una paulatina y creciente depredación de los recursos naturales, producto tanto de la superpoblación como del autoengaño de toda una civilización: creer que el modelo de crecimiento económico es compatible con la finitud de recursos naturales. Harrison no da una solución. Tampoco lo pretende. Se limita a describir el problema, un problema del que fue pionero en tomar conciencia y que hoy no sólo no se ha solucionado sino que se ha agravado aún más. Otra vez en palabras de Sol:

“La culpa, a mi entender, es de los corrompidos políticos y de los llamados conductores de masas que han eludido el problema porque era muy conflictivo, y porque no querían complicarse la existencia con algo cuyos efectos, si se producían, tardarían años en dejarse sentir. De modo que el género humano devoró en un siglo todos los recursos que la Tierra había tardado millones de años en almacenar, sin que nadie en las altas esferas moviera una ceja ni prestara oído a las voces angustiadas que clamaban en el desierto. Permitieron que nos entregásemos a la superproducción y el superconsumo, y ahora el petróleo se ha agotado, el suelo se ha hecho improductivo, los árboles han sido talados, los animales se han extinguido, y siete mil millones de personas luchan por las migajas que quedan, viviendo una existencia miserable…pero procreando todavía sin control”

Es cierto que 1999 ha pasado, que el mundo camina hacia los siete mil millones que describe Harrison en el libro y que todavía –o al menos eso creemos- no se ha alcanzado el punto crítico que él menciona; que Estados Unidos cuenta ya con 314 millones de habitantes y que Nueva York, a pesar de sus veinte millones de almas –quince por debajo de la urbe de la novela- luce más bonita que nunca.

“Hagan Sitio, Hagan Sitio” no es una obra maestra; ni siquiera un libro perfecto. Tiene un buen ritmo y su estilo, reminiscente del de la literatura pulp por su agilidad y sencillez, facilita la lectura. Por otro lado, es un acierto ofrecer el punto de vista del hombre de la calle, una aproximación poco común en un género más proclive a la figura del héroe. Pero aquí no encontraremos ningún personaje que vaya a salvar el mundo. De hecho, apenas son capaces de sobrevivir ellos mismos, viéndose obligados a elegir entre opciones igualmente indeseables y a menudo fracasando en sus propósitos. En el futuro de Harrison, la justicia no siempre prevalece.

No obstante y a pesar de lo dicho, es una obra interesante y recomendable por su evocador y gráfico retrato de una ciudad en descomposición, su estudio de personajes y en su calidad de portadora de un irrefutable mensaje que hoy, casi cincuenta años después, todavía no ha caducado.


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043. Hagan Sitio! ¡Hagan Si... by Jeffrey T. Spaulding


lunes, 12 de junio de 2023

LIBRO "FUNDAMENTOS DE ESTRATEGIA: ¿POR QUÉ NO APRENDEMOS DE LA HISTORIA? ♖💣💥💀


FUNDAMENTOS DE ESTRATEGIA
¿POR QUÉ NO APRENDEMOS DE LA 
HISTORIA?
♖

Fue Bismarck quien apuntó agudamente que «los bobos dicen que aprenden de la experiencia. Yo prefiero aprender de la experiencia de los demás». Y de todas las fuentes a las que tenemos acceso, la historia es la más rica y variada, porque no existe excusa para que cualquier persona cultivada no tenga en consideración al menos tres mil años de antigüedad.
Por primera vez en español, presentamos ¿Por qué no aprendemos de la historia? una síntesis de la particular concepción y filosofía de la libertad por parte de Sir Basil Liddell Hart (1895-1970), el mayor estratega del siglo XX.
Las ideas del «capitán que enseñó a generales» sobre la aproximación indirecta han inspirado a generaciones de militares, tanto en los estados mayores como en el campo de batalla.
En esta obra se presenta el destilado de su pensamiento con el título de Fundamentos de estrategia, tanto para sus seguidores del ámbito castrense como para todos aquellos —empresarios, economistas, diplomáticos, estadistas o historiadores— que han encontrado en sus libros inspiración para su desarrollo personal y profesional. Las dos obras reunidas en este volumen constituyen la aproximación más rápida y esclarecedora al pensamiento de Liddell Hart para todos los públicos.

Nota del editor

En 1938, mientras el mundo contenía el aliento ante la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, Liddell Hart dictó una conferencia en la Universidad de Londres titulada «We learn from history that we don 't learn from history» ('Aprendemos de la historia que no aprendemos de la historia'). Tras ser publicada como un opúsculo, eminentes personalidades le urgieron a desarrollar en extenso las no­ tas de la ponencia en forma de libro. Este no vería la luz hasta 1944 con el título Why Don't We Learn From History (¿Por qué no aprendemos de la historia?) Cuando le llegó la muerte en 1970, el maest ro es­ taba trabajando en una edición revisada y ampliada, que publicó ya a título póstumo su hijo Adrian.
Sabemos precisamente por éste, por la correspondencia privada del propio Liddell Hart y por ciertas anotaciones de sus memorias que el autor acariciaba la idea de refundir en un único libro el capítulo 4 de Estrategia («Fundamentos de estrategia») y el texto definitivo de ¿Por qué no aprend emos de la histo­ ria? El lector atento notará, por tanto, ciertas redundancias menores o repeticiones, que en ningún caso son significativas o estorban la lectura, antes al contrario, sirven para remarcar ciertas ideas fuerza.
En cualquier caso, a más de cincuenta años del fallecimiento del tratadista británico, Arzalia Edicio­ nes se complace en hacer realidad su sueño aljuntar por vez primera ambas obras en un solo tomo.

LOS QUE NO ESTUDIAN LA HISTORIA 
ESTÁN CONDENADOS A REPETIRLA.
Y LOS QUE LA ESTUDIAN ESTÁN CONDENADOS 
A VER COMO LA HISTORIA SE REPITE POR CULPA 
DE LOS QUE NO LA ESTUDIAN
Prólogo

Los fundamentos de la estrategia fijados por Liddell Hart para el ámbito militar en estas dos obras tie­nen una clara lectura empresarial. No en vano, quizá gracias a grandes pensadores como él, esta palabra, «estrategia», ha ido asentándose con firmeza en ámbitos económicos. Así, se habla de estrategias com­petitivas, de estrategia de dirección, de estrategias de mercado o, genéricamente, de la estrategia en el mundo de los negocios. No es extraño. Aunque por medios pacíficos, pero a menudo francamente agresivos, la lucha por la supervivencia y el crecimiento de las empresas tiene muchos parecidos con los me­dios y fines perseguidos por los generales en el campo de batalla.

«No debemos perder nuca de vista el objetivo», «hemos de seguir la aproximación menos esperada», «no podemos comprometer todos nuestros recursos en una sola acción» son máximas que cualquier presidente de una compañía comercial firmaría sin dudarlo... y, sin dudarlo, son principios que pondría en práctica para conseguir una mayor cuota de mercado, abrirse camino en uno nuevo o sorprender con nuevos productos, procesos o avances logísticos, tan importantes. Pero son exactamente los principios que, deducidos del estudio de la historia militar, Liddell Hart fijó en estos dos textos complementarios.

Acaso más importantes sean sus reflexiones sobre cómo emplear la fuerza, fácilmente trasladables al ámbito de las negociaciones con proveedores, clientes e incluso otras firmas competidoras. El autor nunca olvida que al «enemigo», o al adversario en el mercado, siempre debe dejársele una salida digna, que no conviene obcecarse con conseguir resultados aplastantes, que siempre será mejor una paz nego­ciada, una situación de equilibrio y coexistencia, que cualquier situación de victoria total... o monopo­lística. La realidad expresada en la fórmula inglesa de wín-win para referirse al estado en el que todos los participantes ganan, ya no solo se vislumbra como una aspiración ideal sino que, en pleno siglo XXI, se alza como una auténtica necesidad.

Todas estas reflexiones y muchas otras, aplicables a la guerra, a la economía e incluso a la propia vida, contienen las claves de la filosofía de un autor empapado de historia bélica pero que, sin embargo, nunca perdió de vista un objetivo supremo: lograr una paz mejor para el mundo. Y, por tanto, también
para el mundo de los negocios.
PEDRO NUENO
May o de 2023
VER+:


¿Para qué sirve aprender historia?

La importancia de la historia en nuestra vida - Apasionados por la educación