EL Rincón de Yanka: ESPAÑA, A LA CABEZA DE LA UNIÓN EUROPEA EN CONSUMO DE COCAÍNA Y CANNABIS Y TODOS FUMADOS

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miércoles, 22 de mayo de 2019

ESPAÑA, A LA CABEZA DE LA UNIÓN EUROPEA EN CONSUMO DE COCAÍNA Y CANNABIS Y TODOS FUMADOS

España, a la cabeza de la UE 
en consumo de cocaína y cannabis

La cocaína resurge en el mercado europeo 
por el aumento de producción en América Latina

La UE está sufriendo en la actualidad las consecuencias del incremento de la producción de cocaína en América Latina. El mercado de la cocaína en Europa está en alza, con una mayor disponibilidad de esta droga, a precio estable y con el nivel de pureza más elevado en la última década, según alerta el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías en su último informe anual publicado este jueves. Un año más, España sigue a la cabeza de la UE tanto en consumo de cocaína como de cannabis, aunque la prevalencia de ambas sustancias ha bajado en los últimos diez años.
Unos 2,3 millones de jóvenes europeos entre 15 y 34 años (el 1,9% del total) han probado la cocaína en el último año. España es el cuarto país de la UE con mayor consumo de cocaína en esta franja de edad (3%). Sólo le superan Reino Unido (con una prevalencia del 4%), Dinamarca (3,9%) y Holanda (3,7%). Además, Barcelona destaca entre las ciudades de la UE con más presencia de la cocaína, según el resultado de un estudio sobre residuos de drogas en las aguas residuales municipales, en el que también participaron Castellón, Santiago y Valencia.
La Península Ibérica ha sido tradicionalmente el principal punto de entrada de la cocaína por vía marítima a Europa, pero su importancia podría estar cayendo. Los últimos datos disponibles de 2016 indican que las rutas de tráfico se están trasladando hacia puertos de contenedores situados más al norte. En particular Bélgica, donde se decomisaron 30 toneladas de esta droga (el 43% de la cantidad total que se confisca en la UE).
El cannabis sigue siendo la droga ilegal más prevalente en Europa. Unos 17,2 millones de jóvenes (el 14,1%) la han utilizado en el último año. España es también el cuarto país de la UE con mayor tasa de consumo (17,1%), por detrás de Francia (21,5%), Italia (20,7%) y República Checa (19,4%).
A Bruselas le preocupan especialmente la legalización del cannabis en algunas partes de América, que ha conducido a la rápida aparición en estos lugares de un mercado comercial y recreativo. Eso ha dado lugar a la innovación en los sistemas de distribución y el desarrollo de productos derivados, por ejemplo soluciones líquidas, productos comestibles y cepas de alta potencia.
"No está claro cuáles serán las consecuencias para Europa si se desarrolla un gran mercado legal de esta droga en partes de las Américas, pero no se puede descartar un impacto en los patrones de oferta o consumo en Europa", dice el informe. Entre las cuestiones que según el Observatorio merecen más atención es la reducción de las facultades para conducir cuando se consume cannabis.



Todos fumados 
(UN MUNDO FELIZ). 
La religión ya no es el opio del pueblo, 
es el opio lo que se ha convertido 
en la religión del pueblo

Y el Nuevo Orden Mundial (NOM) está empeñado en legalizar -es decir, fomentar- los alucinógenos: no le gusta la libertad.

Días atrás se celebraba en Madrid una manifestación por la legalización del cannabis. Lo más curioso es que los organizadores aseguraban, de forma muy racional, que solicitaban la legalización de la marihuana “incluido su uso terapéutico”. Hombre, la verdad es que muchas drogas y venenos varios se utilizan con fines terapéuticos, pero no las fabrican los camellos: las recetan los médicos y sobre ellas se mantienen muchos controles.
Legalicemos la marihuana… ‘incluido su uso terapéutico’: hay muchos puestos de trabajo en juego 
Pero lo gracioso es el “incluso” para fines terapéuticos, lo que se prestaría a cierta coña si el pueblo español no hubiese perdido su sentido del humor.
El caso es que el Nuevo Orden Mundial (NOM) ha convertido en políticamente correcto el uso de alucinógenos de cualquier intensidad. Por eso, la ONU estudia (es decir, que ya ha decidido), la legalización del cannabis. Pero la legalización -que siempre conlleva promoción y fomento- de la marihuana, la droga más ‘blanda’ y más alabada de todas, resulta fundamental: no vas a empezar legalizando la cocaína o los sicotrópicos. Eso vendrá después.
El cannabis sí crea adicción y constituye el paso previo a experiencias ‘más intensas’. Lo dice la ciencia, pero también lo dice la policía 
A la legalización de la marihuana se oponen aquellos que han sufrido los efectos de la droga o han tenido un drogadicto en la familia. Pero esos son poco objetivos, como bien comprenderán, y extraordinariamente viscerales.
Por ello, la campaña se centra en asegurar que la marihuana puede ser una medicina y en que no resulta adictiva. Esto último lo niegan algunos científicos, muchos médicos y todos los policías dedicados a la lucha contra la droga. Es más se trata de seres tan fanáticos que aseguran que no existen las drogas blandas: para ellos, todas son duras. Con este tipo de gente, ya entenderán que no se puede abrir un debate ni una reflexión.
¿Por qué la Iglesia prohíbe la droga? Porque resta libertad al hombre 
Moralmente –aunque no creo que interese mucho- la Iglesia prohíbe la droga porque todo aquello que, en menor o mayor medida, prive al hombre de sus libertad -libertad es la capacidad de elegir entre el bien y el mal- es inmoral. Le prive mucho o poco.
Los maestros y los filósofos, que a veces son buenas personas, prohíben la droga porque consideran que el hombre está capacitado para ser feliz por su propia realización personal en el bien, la verdad y la belleza. Sin necesidad de fumarse un canuto. 
Por lo demás, el único riesgo que corremos es este: desde que descubrimos, 200 años atrás, que la religión era el opio del pueblo, nos hemos empeñado en hacer del opio la religión del pueblo. Y casi lo hemos conseguido: todos estamos fumados.



Cómo nos drogamos en España: 
a los adultos se las recetan 
y los jóvenes prueban los porros
España es de los países europeos donde más droga se consume; en cocaína y cannabis estamos en los primeros puestos de Europa.


España es de los países europeos donde más droga se consume. Sobre todo destaca en el uso de cocaína y cannabis, en los que está en los primeros puestos en Europa, según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. Pero son las sustancias que se venden en farmacias (tranquilizantes, somníferos e hipnosedantes) las más consumidas y las que mayor crecimiento han experimentado. Mientras los adultos utilizan estas drogas legales, los adolescentes se inician en el consumo de sustancias psicoactivas con el cannabis.

Estos son algunos de los datos más interesantes que extraemos del informe más reciente (2015) Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España que hace la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Los efectos secundarios del cannabis

Babín tiene una cruzada contra el cannabis, aunque admite que no causa muertes por sobredosis y tiene menos efectos sobre la salud que otras drogas.
"El cannabis mata en carreteras mucho más que otra sustancia, aunque no mate por sobredosis", dice Babín. El informe más reciente del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), publicado en julio de 2016, indica que "de los conductores fallecidos que dieron positivo a las diferentes sustancias analizadas (275 conductores en total), el 67% había ingerido alcohol, a más del 30% se le detectó algún tipo de droga y más del 26% había consumido psicofármacos". Pero en ese 30% no es el cannabis la sustancia más detectada, como dice el citado informe, sino la cocaína (49% de los positivos), seguida del cannabis (44%) y los opiáceos derivados de la morfina (14%).
El 70% de todo el hachís que se incauta en Europa es interceptado por la Policía en España, según la Delgación del Gobierno, que apunta también a que vienen detectando en los últimos años más consumo de marihuana. El cannabis en forma de resina proviene principalmente de Marruecos, pero hay cada vez más plantaciones de la hierba en el interior del país, sobre todo en Almería y Murcia. "Muchas veces están aquí pero para servir a los coffeeshops [establecimientos en los que se puede consumir en Países Bajos]", dice Babín, que se queja de que "en esto no puede haber políticas unilaterales de un un país porque otros acabamos sufriendo las consecuencias".

Uno de los mayores consumos de cocaína de Europa

La puerta de entrada de la cocaína en Europa desde los países productores en América Latina es España y esto favorece también el consumo. "Fuimos el primer país durante mucho tiempo y aunque ahora somos el segundo, no podemos ser triunfalistas", señala Babín. En el boletín estadístico del Observario Europeo de las Drogas y las Toxicomanías conservamos el primer puesto en la categoría de "prevalencia en el último mes".
"Es un tema francamente preocupante, aunque en la última década está descendiendo el consumo", dice. Entre 2005 y 2013 su uso diario ha descendido en un 37% y ha caído también la demanda asistencial por la adicción que genera.
"Se le prestó atención durante mucho tiempo porque se había convertido en una epidemia" y esto explica su disminición. Su prevalencia actual y las consecuencias de su uso, aunque solo la consuman a diario menos de un 1% de la población, llevan al Plan Nacional sobre Drogas a considerar estamos ante una segunda epidemia.

La ruleta rusa de las nuevas sustancias y alerta ante la heroína

Nexus, mefredona y spice son los nombres de algunas de las nuevas sustancias psicoactivas. "El 57% de la población no ha oído nunca hablar de ellas", señala el delegado, pero "su presencia es ubicua en internet, donde se compran". La inmensa parte se produce en el norte de Europa, pero en el 99% de los casos, la materia prima sale de China.
Las consumen más los jóvenes de género masculino. "Son una ruleta rusa", advierte el delegado, porque "no se sabe si producen un efecto u otro, o uno terrible". Además, es muy fácil producirlas con poco material de laboratorio y saltándose la fiscalización de algunos de sus componentes.
Su prevalencia, por ahora, es minoritaria. Excepto en las setas alucinógenas, que aunque están en esta categoría no son precisamente nuevas.

El aumento "brutal" del consumo de la heroína en Estados Unidos (EE UU) tiene en alerta a los responsables del control sobre drogas en España. Aquí, por ahora, "no hay absolutamente ningún indicador que diga que está repuntando", según Babín. "Todavía hay un grueso de la población que vivió la epidemia de heroína de los ochenta y le tiene respeto. Hay quien consume, pero el porcentaje no significa nada con respecto al total de la población, estamos a años luz de aquello", dice. Con las nuevas generaciones, apunta, habrá que estar más vigilantes.

Los adolescentes coquetean con el cannabis

Si a Babín le preocupa el consumo de cannabis en la población en general, en los adolescentes mucho más. "Uno de cada cuatro jóvenes de entre 14 y 18 años lo ha probado. Si no intervenimos desde una perspectiva eficaz, la que se avecina es tremenda", dice.
Salvando el alcohol, el delegado destaca que su prevalencia, comparada con otras sustancias, es mayor y que "es relativamente frecuente que un adolescente que consume cannabis acabe con un brote psicótico en el hospital".

El debate sobre la legalización del cannabis

En la Delegación del Gobierno (PP) estan "radicalmente en contra de la legalización del cannabis". La oposición se muestra sin embargo a favor de su regularización (Podemos, Ciudadanos e IU así lo afirmaron en campaña) o de, al menos, debatir el asunto (PSOE).
Países como México han dado los primeros pasos para su legalización con fines médicos y Colombia ya ha concedido la primera licencia de marihuana medicinal. En Estados Unidos más de 20 estados permiten su uso medicinal, pero hay ocho que han dado un paso adelante legalizando su consumo con fines recreativos.
El expresidente estadounidense, Barack Obama, afirmó en noviembre de 2016 que aunque la legalización no es "la panacea", cree que el cannabis debe tratarse como "un asunto de salud pública". "He sido muy claro sobre por qué creo que hay que disuadir del abuso de drogas", dijo a la revista Rolling Stone, pero añadió: "tratarlo como el tabaco y el alcohol es la forma más interesante de gestionarlo".
En Europa el panorama está muy fragmentado, desde la larga tradición neerlandesa de despenalización del consumo hasta la dureza de la legislación francesa, que no diferencia entre drogas duras y blandas.


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