EL Rincón de Yanka: IDIOCRACIA: BRILLANTES ESTÚPIDOS

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martes, 21 de mayo de 2019

IDIOCRACIA: BRILLANTES ESTÚPIDOS


Brillantes estúpidos
El ser humano ha demostrado a lo largo de la historia que puede ser extraordinariamente brillante y extraordinariamente estúpido. Brillante a la hora de crear, imaginar y desarrollar ideas, pero también estúpido a la hora de cometer los mismos errores una y otra vez.
"Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen. Francisco de Quevedo y Villegas". (1580-1645)
"Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda". Martin Luther King.


La brillantez humana nos ha permitido disfrutar de una época en la que todos contamos con la mayor biblioteca de la historia en nuestro bolsillo (el teléfono móvil) y un sistema que nos permite acceder a cualquier tipo de información, en apenas unos cuantos «clicks». Pero la estupidez es obstinada y la sociedad occidental desde hace algo más de una década, lejos de utilizar esta maravillosa herramienta para el aprendizaje, ha decidido utilizarla para manipular, insultar, perseguir y atacar al distinto.

Nuestra sociedad ha entrado en un proceso de descomposición muy similar al de inicios del siglo XX. El periodo de entreguerras se caracterizó por su fuerte rechazo al distinto y la necia a la par que solida convicción de que sólo una idea era posible. Así fue como los intereses de la mayoría consiguieron someter a la minoría acabando con la diversidad de opiniones (de la cual nos beneficiamos todos) y terminó arrastrando a la sociedad a la dictadura del pensamiento único. Se prohibió nuevas formas de crear arte, literatura, música, política, ideas, etc.
Teniendo en cuenta que la mayoría solamente aspira a pagar su hipoteca, hacinarse en alguna playa en verano y emborracharse en las fiestas del pueblo, el hecho de rehuir el envite e ir dejando paso poco a poco a la imposición moral de los más persistentes, es decir los totalitarios, provoca desazón y cólera. Porque esos mismos que forjan su opinión a golpe de tweet son los que no alzan la voz cuando el perseguido no es de los suyos.
Su supina imbecilidad les impide comprender que ahora se persigue a sus contrarios, pero mañana serán ellos los que vean como lo que hoy consideran como gustos, aficiones e ideas invulnerables, se convertirán en el objetivo de la prohibición de esta corriente pueril que apesta a estiércol y cuyo único objetivo es someter al individuo al colectivismo rancio, progre y liberticida.



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