EL Rincón de Yanka: UN SOLO MEDIO, UN SOLO PARTIDO, UNA SOLA DOCTRINA IDEOLOGIZADA

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martes, 14 de marzo de 2017

UN SOLO MEDIO, UN SOLO PARTIDO, UNA SOLA DOCTRINA IDEOLOGIZADA


Un solo periódico, un solo partido, 
una sola doctrina e ideología
En Cuba hay un solo periódico, un solo partido y una sola ideología legales. En España hay varios periódicos y partidos, pero todos emiten la misma ideología. El pluralismo es sólo aparente.
En su último artículo en El País, Mario Vargas Llosa aseguró que el comunismo ya es “residual” y para no tener que argumentar cómo entonces oprime a no menos de la cuarta parte de la humanidad, despacha a China Popular como “régimen capitalista autoritario”.

En China hay un solo periódico, una sola televisión, un solo partido… que se llama comunista; los católicos son perseguidos, los tibetanos son aplastados, quien tratase se fundar cualquier otro partido político sería encarcelado… Pero Vargas Llosa nos dice que en el país más poblado del mundo ya no gobierna el comunismo y no sé si por boutade o por vagancia intelectual prefiere atribuir todas esas violaciones de las libertades fundamentales al “capitalismo autoritario”.

Algunos fanáticos quieren el triunfo de su causa de tal manera que no vacilan en encontrar en el enemigo que aparentemente se ha rendido sus propias virtudes y creencias, aunque éste siga portando el uniforme y la bandera contra la que combatieron. Todos unidos por el capitalismo, salvo un puñado de irreductibles, como las monarquías comunistas de Cuba y Corea del Norte.

Muchas sociedades tenidas por libres empiezan a parecerse a los regímenes comunistas: bajo la apariencia de pluralismo social, hay un pensamiento único, un partido único y un periódico único

En algo sí tiene razón Vargas Llosa, y es en que el capitalismo se extiende por el planeta, hasta el punto de que sus más acérrimos adversarios, desde los Castro a los Syrizas griegos, tienen que someterse a él. Pero a la vez, muchas sociedades tenidas por libres empiezan a parecerse a los regímenes comunistas: bajo la apariencia de pluralismo social, hay un pensamiento único, un partido único y un periódico único.

Lo estamos viendo con la reacción de toda la clase política y la clase opinadora ante los autobuses de Hazte Oír. Pero ocurre en Europa occidental y sus epígonos, como Canadá, Perú o Australia.

El novelista francés Michel Houellebecq lo explicó así:
“está la cuestión de la libertad de expresión, que me concierne. Esa libertad la hemos perdido. Cuando yo era adolescente, en los años setenta, había más cosas permitidas. En la actualidad, el debate de ideas se limita a la detección de los derrapes. Una vez que el derrape ha sido cometido, el responsable puede disculparse; a eso se limitan sus derechos.”
Periódicos que se copian los titulares y las ideas

Analicemos primero el caso de la prensa. Los lectores tienen varias cabeceras a su disposición en los kioscos… pero todas –con alguna honrosa excepción- ofrecen la misma línea editorial. Por ejemplo, el 22 de febrero, varios de los principales periódicos españoles abrieron así sus portadas: «Trump autoriza deportaciones masivas de indocumentados» (El País), «Trump lanza un plan de deportaciones masivas» (El Mundo), «Trump abre la vía a expulsiones masivas de indocumentados» (La Razón) y «Trump pide acelerar las deportaciones masivas» (El Periódico). Misma idea y mismas construcciones sintácticas.Cabecera diario El País.

En cambio, el plan de la Comisión Europea que propone a los Estados la expulsión de un millón de inmigrantes ilegales o no apareció en las portadas del 3 de marzo o lo hizo en pequeños sumarios: «La Comisión Europea pide (sic) expulsar a un millón de sin papeles» (El País), «Bruselas urge a los Estados a elevar el tiempo de detención de los sin papeles» (El Mundo) y «La UE exige más capturas y expulsiones de inmigrantes» (El Periódico). Note los verbos empleados por El País y El Mundo: ‘pedir’ y ‘urgir’. Al menos El Periódico de Cataluña fue menos hipócrita.

Según el CIS, en torno al 40% de los españoles desea la supresión del Estado de las Autonomías o al menos su reducción. Pero no hay ningún partido con representación parlamentaria que defienda estas posturas. Ya dijo en 2012 Mariano Rajoy, cuando España parecía a punto de suspender pagos, que el Estado de las Autonomías “ni se plantea ni se debate”. Todo es aceptable para la oligarquía del partido único, incluso la ruina de los españoles, antes que renunciar a sus múltiples enchufes y negocietes.

La unanimidad de los partidos, viejos y nuevos

Puesto que son las ideas las que mueven el mundo, esta unanimidad discreta –que no oculta- es mucho más peligrosa para la libertad en los casos del discurso público y del pensamiento dominante.

En las Cortes, en los parlamentos regionales y en los plenos municipales suele haber diferencias cuando se votan proyectos de construcción de puentes, subidas del salario mínimo, retirada de la inmunidad a un aforado, rebaja de la edad mínima de votación, limitación del mandato del presidente del Gobierno, apertura de las fronteras a los inmigrantes…

Sin embargo, no hay disidencia en asuntos como la ideología de género, el aborto, la eutanasia, Bruselas, las denuncias falsas de maltrato machista, el calentamiento global, el carácter pacífico del islam… Todos unidos como legionarios contra quien se atreva a enunciar cualquier opinión, dato o hecho científico contra lo establecido como pensamiento único, sea Toni Cantó, sea el periodista Manuel Molares do Val, sea el libro de Alicia Rubio o sea el autobús de Hazte Oír.

El lobby LGTB y la clase política rechazan cualquier debate, incluso científico

Y lo peor es que, como hemos visto estos días, el lobby LGTB y la clase política rechazan cualquier debate, incluso científico. Podemos y Ciudadanos, que se presentaban hace dos años y medio como partidos nuevos y rupturistas, se han integrado perfectamente en lo establecido. ¿No le hace pensar que el único partido que ha pasado de tener grupo parlamentario a la condición de extraparlamentario haya sido UPYD, que proponía reducir las autonomías y comenzó el proceso judicial contra la cúpula de Bankia, en la que están manchados la partitocracia y los sindicatos de clase?

Se puede rodear el Congreso, porque los diputados “no nos representan”, es decir, se puede amagar con un golpe de Estado contra una cámara elegida en elecciones libres y competitivas; pero no se puede pasear un autobús con las célebres frases “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva”. Y si se hace, la partitocracia, nueva y vieja, se une contra el discrepante. No sólo hay que suprimir la libertad de expresión de éste, sino, además, humillarle. Como hacen los matones castristas.
El único aspecto positivo que encuentro en esta penosa situación es que, en la hipogresista España, este régimen de partido único, periódico único y pensamiento único no es sólido como la muralla de Lugo, sino frágil como una falla valenciana, tan débil que un autobús naranja pone histéricos a sus seguidores y beneficiarios como si fuera Donald Trump.

Yo, cada vez que leo los datos de OJD sobre la caída de ventas de El País, El Mundo y La Vanguardia, me tomo un gin-tonic.