EL Rincón de Yanka: LOS HOMBRES HAN OLVIDADO A DIOS: ALEXANDER SOLZHENITSYN

inicio








sábado, 25 de marzo de 2017

LOS HOMBRES HAN OLVIDADO A DIOS: ALEXANDER SOLZHENITSYN



"Los hombres han olvidado a Dios"

“¡Qué fácil es para mí el vivir contigo Señor! 
¡Qué fácil es creer en Ti! 
Cuando mis pensamientos retroceden 

con desconcierto o se debilitan, 

cuando las personas más brillantes 

no ven más allá de esta noche,

y no saben que hacer mañana,
Tú envías a mí la confianza clara 
de que Tú eres, 
y de que te asegurarás de que no 
se cierren todas los caminos del bien.” 

(Solzhenitsyn, como se cita 
en Burg y Feifer 1972, p. 189).
En su autobiografía, Solzhenitsyn describió que mientras su estancia en uno de los campos de prisioneros del Gulag, había conocido a un médico llamado Boris Kornfeld. Kornfeld se había convertido recientemente al cristianismo, y decidió compartirle su fe en Jesucristo a Solzhenitsyn.
En su artículo “Alexander Solzhenitsyn: El profesor de física de preparatoria convertido en novelista, cuyos escritos sacudieron a un imperio," el Profesor Edward E. Ericson, Jr. escribió:

"Cuando era niño, Alexander Solzhenitsyn planeaba encontrar la fama conmemorando las glorias de la Revolución Bolchevique. Pero como capitán de artillería, criticó en privado a Stalin y fue despedido y enviado a pasar ocho años en los campos de prisioneros. Allí, el leninista leal encontró creyentes luminosos y pasó del Marx de sus maestros, al Jesús de sus antepasados ​​rusos ortodoxos: 

"¡Dios del Universo!", escribió, "¡Creo de nuevo! Aunque renuncié a Ti, Tú estabas conmigo!" (Ericson 2000, 32; Christian History Magazine, 2000).
"La justicia es conciencia, no una conciencia personal, sino la conciencia de toda la humanidad. Los que reconocen claramente la voz de su propia conciencia por lo general también reconocen la voz de la justicia". Alexander Solzhenitsyn
Al igual que Fyodor Dostoyevsky, Solzhenitsyn había hallado su creencia en Dios después de su exilio, y comenzó a formarse una mentalidad cristiana-filosófica que le impulsó a arrepentirse de sus acciones en el ejército.

Solzhenitsyn escribió desde que estaba en prisión, y pronto se vio en la necesidad de describir los horrores que se experimentaban en los campos de trabajo forzado establecidos por el totalitarismo soviético. Recopiló, literalmente, cientos de testimonios de sus compañeros y personas que sufrieron las mismas injusticias que él, durante el encierro.

Por medio de sus obras literarias, ayudaría a crear una concientización global sobre las injusticias que pasaban en Gulag y la brutalidad del sistema comunista en la Unión Soviética. En esto, destacaría su libro "Un día en la vida de Ivan Denisovich" (1962), una obra que lo llevó a ser reconocido internacionalmente. 

En 1970, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por la fuerza ética que imprimió en la literatura rusa. 

Aunque no pudo viajar a Estocolmo para la premiación, por temor a que la U.R.S.S. le negara el regreso a su país; Solzhenitsyn envió un discurso de aceptación del Premio Nobel (1970), donde escribió la siguiente metáfora:
"Un día, Dostoievski lanzó el comentario enigmático: 

"La belleza salvará al mundo". ¿Qué clase de declaración es esa? Por mucho tiempo, la consideré como meras palabras. ¿Cómo podría ser posible algo así? ¿Cuándo, en la historia sanguinaria, la belleza salvó a alguien de algo? Ha ennoblecido, ha levantado, sí - pero ¿a quien se ha salvado? 

Hay, sin embargo, cierta peculiaridad en la esencia de la belleza, una peculiaridad en el status del arte: a saber, la persuasión de una verdadera obra de arte es completamente irrefutable y obliga incluso a un corazón oponente a rendirse. Es posible componer un discurso político aparentemente suave y elegante, un artículo impetuoso, un programa social, o un sistema filosófico basados tanto en el error como en la mentira. Lo que se oculta, lo que distorsiona, no llegará a ser evidente inmediatamente. 

Luego, un discurso, artículo, programa contradictorio, una filosofía construida de manera diferente llama a la oposición – y todo parece igual de elegante y suave, y otra vez funciona. Es por eso que este tipo de cosas son a la vez confiables y desconfiables. 

En vano se reitera lo que no llega al corazón. Pero una obra de arte lleva en sí misma su propia verificación: las concepciones que se inventan o se fuerzan no resisten ser retratadas en imágenes, todos se vienen abajo, parecen enfermizas y pálidas, no convencen a nadie. Pero las obras de arte que han recogido la verdad y la han presentado a nosotros como una fuerza viva - se arraigan en nosotros, nos compelen, y nadie, ni siquiera en los siglos venideros, aparecerá para refutarlas. 

¿Será que acaso la antigua Trinidad de Verdad, Bondad y Belleza no es una fórmula simple y vacía, como pensábamos en los días de nuestra juventud materialista y segura de sí misma? Si las copas de estos tres árboles convergen, como mantenían los estudiosos, mas los tallos demasiado evidentes y directos de la Verdad y la Bondad son abrumados, cortados, y prohibidos - entonces, no será que los fantásticos, impredecibles, inesperados tallos de Belleza se abrirán paso y se elevarán "a ese mismo lugar, y al hacerlo, habrán cumplido el trabajo de todo el tres? 

En ese caso, el comentario de Dostoievski: "La belleza salvará al mundo", ¿será que no era una frase descuidada sino una profecía? Después de todo, a él se le permitió ver mucho, un hombre de la fantástica iluminación."

(En 1868, Dostoievski había escrito: "Hay en el mundo solamente una figura de belleza absoluta: Cristo.") En el mismo discurso para la fundación Nobel, Alexander Solzhenitsyn expresó su respeto a los mártires cristianos asesinados por el sistema comunista, y denunció la hipocresía del sistema soviético de la siguiente forma:

"En una parte del mundo, no hace mucho tiempo, en persecuciones no menores a las de los antiguos romanos, cientos de miles de cristianos silenciosos dieron sus vidas por sus creencias en Dios. 
En el otro hemisferio, cierto loco (y sin duda no está sólo), se apresura al otro lado del océano para "librarnos" de la religión - ¡con una acuchillada de acero en el sumo sacerdote! ¡lo ha premeditado para cada uno de nosotros de acuerdo a su escala personal de valores!"
En 1978, el novelista fue galardonado con un título literario honorario en la Universidad de Harvard, y en 1983 recibió el Premio Templeton al Progreso de la Religión. Después de la disolución de la U.R.S.S., Solzhenitsyn pudo finalmente regresar a su país natal, en 1994.
Su fe cristiana
En su Discurso de Aceptación por el Premio Templeton al Progreso de la Religión (en el Palacio de Buckingham, Londres, 10 de mayo de 1983), Alexander Solzhenitsyn dijo:

“Hace más de medio siglo, cuando aún todavía era un niño, recuerdo haber oído a varias personas de edad avanzada que ofrecían la siguiente explicación para los grandes desastres que han sucedido en Rusia: ‘Los hombres han olvidado a Dios; es por ello que todo esto ha pasado.’ 
Desde entonces he pasado poco menos de cincuenta años trabajando en la historia de nuestra revolución. En el proceso, he leído cientos de libros, he recolectado cientos de testimonios personales, y ya he contribuido con ocho volúmenes propios esforzándome para quitar los escombros dejados por ese levantamiento. 
Mas si el día de hoy se me pidiera que formule en la forma más concisa posible la principal causa de la desastrosa revolución que consumió a cerca de sesenta millones de personas en nuestro pueblo, no podría decirlo con más precisión al repetir: 

‘Los hombres han olvidado a Dios; es por eso que todo esto ha pasado.’” (Solzhenitsyn 1984, Número 36; ver también: Solzhenitsyn 1983, p. 874).En su discurso ante la premiación Templeton (el 10 de mayo de 1983), Solzhenitsyn afirmó que el marxismo militarizado es producto directo del ateísmo:

"Una vez más, fue Dostoievski, quien sacó, a partir de la Revolución Francesa y su odio furioso contra la Iglesia, la lección de que ‘la revolución necesariamente debe comenzar con el ateísmo.’ 
Eso es absolutamente cierto, pero el mundo nunca antes ha conocido una impiedad tan organizada, militarizada, y tenazmente malévola como la practicada por el marxismo. Dentro del sistema filosófico de Marx y Lenin, y en el núcleo de su psicología, el odio a Dios es el principal impulsor, más fundamental que todas sus pretensiones políticas y económicas. El ateísmo militante no es meramente incidental o ambiguo en la política comunista, no es un efecto secundario, sino el eje central.” (Solzhenitsyn 1984, Número 36).

“Lo que es más, los eventos de la revolución rusa sólo pueden comprenderse ahora, a finales del siglo, cerca del segundo plano de lo desde entonces ha ocurrido en el resto del mundo. Lo que emerge allí es un proceso de significación universal, y si se me llamara a identificar brevemente el rasgo principal de todo el siglo XX, también en ese caso, yo sería incapaz de encontrar algo más preciso y conciso que repetir una vez más: ‘Los hombres han olvidado a Dios.’ 

Los fallos de la conciencia humana, privada de su dimensión divina, han sido un factor determinante en todos los grandes crímenes de este siglo.” (Solzhenitsyn 1984, Número 36).
En concordancia con 1 Crónicas 29:12, Solzhenitsyn expresó que la fortaleza moral y espiritual que se necesitan, sólo pueden recuperarse poniéndose en las manos de Dios:

“Todos los intentos para hallar cómo liberarnos del compromiso del mundo actual que nos lleva a la destrucción serán inútiles si no re-encausamos nuestra conciencia en arrepentimiento frente al Creador. Sin esto, ninguna salida se iluminará y buscaremos en vano. A las enfermas esperanzas de los dos últimos siglos, que nos han reducido a la insignificancia, y nos han trasladado al borde de la muerte nuclear y no-nuclear, sólo podemos proponer una búsqueda determinada de la mano cálida de Dios, la cual ha sido rechazado de forma imprudente y auto-confiadamente. 
Sólo de esa forma se podrán abrir nuestros ojos a los errores de este lamentable siglo XX, y nuestras manos podrán dirigirse a establecerse correctamente. No hay nada más a que aferrarse en este derrumbe de tierras: la visión conjunta de todos los pensadores de la Ilustración equivale a la nada. 

Nuestros cinco continentes están atrapados en un torbellino. Pero es durante adversidades como éstas que los mayores dones del espíritu humano se manifiestan. Si perecemos y perdemos este mundo, la culpa será solamente nuestra.” (Solzhenitsyn 1984, Issue 36).

En febrero del 2003, el escritor Joseph Pearce viajó a Moscú para realizar una entrevista a Alexander Solzhenitsyn. La conversación de la reunión fue publicada en el boletín St. Austin Review. En uno de los fragmentos Solzhenitsyn manifestó su rechazo al humanismo: 

Joseph Pearce: "¿Siente usted que muchos de los problemas del mundo moderno se deben a un inadecuado percepción de la verdad espiritual y filosófica por la población en general?" 

Alexander Solzhenitsyn: "Eso es muy cierto. El hombre se ha puesto a sí mismo el objetivo de conquistar el mundo, pero en el proceso pierde su alma. Lo que es llamado humanismo, pero sería más correcto llamarlo antropocentrismo irreligioso, no puede dar respuestas a las preguntas más esenciales de nuestra vida. Hemos llegado a un caos intelectual."En otro fragmento, consideró que todos los modelos económicos son repudiables si no se arraigan a la voluntad de Dios:
Solzhenitsyn, refiriéndose a los grandes eclipses morales del siglo XX, afirmaba que Europa era víctima de un «arrebato de automutilación» y de «una conciencia humana privada de su dimensión divina». Este «arrebato de automutilación» a la postre se resume en un laicismo frenético, erigido en idolatría de obligado cumplimiento, que pretende erigirse en religión civil e imponer unos falsos dogmas por los que la gente estaría supuestamente dispuesta a dar la vida.
Joseph Pearce: "Un periodista británico declaró recientemente que usted cree que Rusia ha destronado las maldades del comunismo sólo para reemplazarlos con las maldades del capitalismo. ¿es esta una declaración que expresa de forma razonable la postura de usted? y, si es así, ¿cuáles cree que son los peores males del capitalismo?" 

Alexander Solzhenitsyn: "En diversos momentos a través de los años he tenido que demostrar que el socialismo, que para muchos pensadores occidentales es como una especie de reino de justicia, estaba, de hecho, lleno de represión, de codicia burocrática y corrupción y avaricia, y [siendo] consistente en sí mismo, ya que el socialismo no puede llevarse a cabo sin ayuda de la coerción. La propaganda comunista a veces incluiría frases como "adjuntamos casi todos los mandamientos del Evangelio en nuestra ideología". 

La diferencia es que el Evangelio pide que todo esto sea alcanzado por medio del amor, a través de auto-limitación, más el socialismo sólo utiliza la coerción. Este es un aspecto.






Sin ser tocados por el aliento de Dios, sin restricciones en la conciencia humana, tanto el capitalismo como el socialismo son repulsivos."