EL Rincón de Yanka

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martes, 17 de julio de 2018

😃 PENSAMIENTO GUAY PIRULI COMO PIENSA VICENTE


El pensamiento guay

Son tantas y tan sonadas las cosas que pasan últimamente que no sé si han tenido oportunidad de comentar con sus allegados un hecho menor, pero para mí sintomático, ocurrido hace un par de semanas. No tiene la trascendencia histórica del tan inesperado como copernicano cambio en el mapa político español. Tampoco la relevancia trágica del problema de la inmigración, ni produce la zozobra asombrada de las sucesivas extravagancias de Donald Trump. 

El hecho del que hablo es solo una anécdota, todo lo más un síntoma. Me refiero a lo ocurrido en Francia durante la ceremonia del aniversario del célebre mensaje que Charles de Gaulle dirigió al país durante la Segunda Guerra Mundial. Un adolescente entre la multitud saludó al presidente Emmanuel Macron con un «¿qué pasa, Manu?». Este, en vez de fingir que no oía y seguir de largo (imagínense la cantidad de lindezas nada edificantes que por lo bajini, o no tan por lo bajini, oirá un político en esas circunstancias), como digo, en vez de hacerse el sordo, con lo fácil y poco comprometido que es, se detuvo en seco. Se acercó al muchacho para recordarle que estaban en una ceremonia oficial, que podía hacer el imbécil, pero que ese día tocaba cantar La marsellesa y el Canto de los partisanos. También le indicó cómo tenía que dirigirse a él, llamarlo ‘señor’ o, mejor aún, ‘señor presidente’. Antes de seguir su camino le señaló que las cosas se hacen por su orden y que, antes de hacer la revolución, convenía sacarse un diploma y poder alimentarse por sí mismo. Más tarde ya podría ir por ahí a dar lecciones a los demás. La noticia se hizo viral y, tal como era de esperar, surgieron comentarios para todos los gustos. Los jóvenes, como es lógico, tendieron a opinar que Macron se había pasado siete pueblos echándole un broncazo en público a un chico por el simple hecho de dirigirse a él del mismo modo desenfadado y coloquial con el que ellos hablan a sus profesores o a cualquier otro adulto. 

Los viejos como yo nos dijimos que qué suerte que una persona tan joven (apenas 40 años) hubiera dicho lo que tantos de nosotros no nos atrevemos a decir a los chicos, so pena de quedar como trogloditas. O como un fascista, descalificación polivalente y multiuso que hoy en día le lanzan a uno a gogó y que tiene un efecto paralizante, delicuescente, que suele dejar mudo a quien lo recibe. Pero, además de estas dos posturas tan comprensibles la una como la otra, existe una tercera, que me resulta cargante y es la de aquellos que cultivan lo que podríamos llamar ‘el pensamiento guay’. El pensamiento guay consiste en opinar no lo que uno piensa, sino lo que cree que piensan los demás. 
El pensamiento guay es, por ejemplo, decir, como oí hace poco a un amigo, que a él le encanta el pulpo con pimentón, pero que se está «quitando de comerlo» por solidaridad con los cefalópodos (sic). 
Y en el caso que nos ocupa, el pensamiento guay es decir que Macron es un troglodita y también un fascista (recuerden, siempre queda superguay añadir este adjetivo de propiedades taumatúrgicas) por no respetar los derechos del chico que lo llamó Manu. Porque otra de las manifestaciones del pensamiento guay es argumentar y repetir como un mantra que todos somos iguales, sin reparar en que, en efecto, todos somos iguales ante la ley y tenemos derecho a las mismas oportunidades. Pero en el resto de los órdenes de la vida es evidente que no somos iguales. Hay personas estudiosas y zotes, respetables y miserables, buenas y malas, generosas y cicateras, provechosas y aprovechadas. Y hay por fin personas guays y personas que dicen lo que piensan. Aunque estas son cada vez más escasas. O tal vez sea que se ocultan, como los cefalópodos.



lunes, 16 de julio de 2018

📒 ENSAYO SOBRE EL CATOLICISMO, EL LIBERALISMO Y EL SOCIALISMO DE JUAN DONOSO CORTÉS



Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (1851) es la obra cumbre del filósofo conservador español Juan Donoso Cortés. Esta obra fue escrita a instancia de Louis Veuillot, amigo de Donoso Cortés. Es una obra de filosofía política y es una apología del dogma católico. La obra afirma la grandeza de la civilización europea cristiana basada en la Divina Providencia y el acatamiento a la doctrina de la Iglesia.
Íntimamente ligado a obras como La ciudad de Dios de San Agustín y Discurso sobre la Historia Universal de Bossuet, el Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo afirma la acción de la Divina Providencia en la historia universal y proclama la doctrina católica como el elemento civilizador supremo de la sociedad humana.
Este Ensayo es uno de los escritos de filosofía política más importantes del siglo XIX,​ y fue muy bien recibido por los movimientos católicos contrarrevolucionarios de la época. El ensayo tuvo mayor impacto, a nivel general, fuera de España que dentro, debido a la división interna y política que existía dentro de las fuerzas católicas contrarrevolucionarias de la época.

La síntesis del Ensayo puede resumirse así:

“El catolicismo es un sistema de civilización completo; tan completo, que en su inmensidad lo abarca todo: la ciencia de Dios, la ciencia del ángel, la ciencia del universo, la ciencia del hombre…Sólo al mundo católico le ha sido dado ofrecer un espectáculo en la tierra reservado antes a los ángeles del cielo: el espectáculo de la ciencia derribada por la humildad ante el acatamiento divino…Por el catolicismo entró el orden en el hombre, y por el hombre en las sociedades humanas. El mundo moral encontró en el día de la redención las leyes que había perdido en el día de la prevaricación y del pecado. El dogma católico fue el criterio de las ciencias, la moral católica el criterio de las acciones, y la caridad el criterio de los afectos. La conciencia humana, salida de su estado caótico, vio claro en las tinieblas interiores, como en las tinieblas exteriores, y conoció la bienaventuranza de la paz perdida, a la luz de esos tres divinos criterios.

El orden pasó del mundo religioso al mundo moral, y del mundo moral al mundo político. El Dios católico, criador y sustentador de todas las cosas, las sujetó al gobierno de su providencia, y las gobernó por sus vicarios...
Bajo su imperio fecundísimo han florecido las ciencias, se han purificado las costumbres, se han perfeccionado las leyes y han crecido con rica y espontánea vegetación todas las grandes instituciones domésticas, políticas y sociales. Ella no ha tenido anatemas sino para los hombres impíos, para los pueblos rebeldes y para los reyes tiranos. Ha defendido la libertad, contra los reyes que aspiraron a convertir la autoridad en tiranía; y la autoridad, contra los pueblos que aspiraron a una emancipación absoluta; y contra todos, los derechos de Dios y la inviolabilidad de sus santos mandamientos...

Las escuelas socialistas, hecha abstracción de las bárbaras muchedumbres que las siguen, y consideradas en sus doctores y maestros, sacan grandes ventajas a la escuela liberal, cabalmente porque se van derechas a todos los grandes problemas y a todas las grandes cuestiones y porque proponen siempre una resolución perentoria y decisiva. El socialismo no es fuerte sino porque es una teología satánica. Las escuelas socialistas, por lo que tienen de teológicas, prevalecerán sobre la liberal por lo que ésta tiene de anti teológica y de escéptica, y por lo que tienen de satánicas, sucumbirán ante la escuela católica, que es a un mismo tiempo teológica y divina. Sus instintos deben estar de acuerdo con nuestras afirmaciones, si se considera que guardan para el catolicismo sus odios, mientras que para el liberalismo no tienen sino desdenes…”. Juan Donoso Cortés


«Unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos». 

"TODO ERROR POLÍTICO 
ES UN ERROR TEOLÓGICO". 

"Se muere porque el error mata, y esta sociedad está fundada en errores. Sabed que todo lo que tenéis por inconcuso es falso. La fuerza vital de la verdad es tan grande que si estuvierais en posesión de una sola, esa verdad podría salvaros. Pero vuestra caída es tan onda, vuestra decadencia tan radical, vuestra cegedad tan completa, vuestra desnudez tan absoluta, vuestro infortunio tan sin ejemplo, que esa sola verdad no la tenéis. Por eso, la catástrofe que ha de venir será la catástrofe por excelencia de la Historia. Los individuos pueden salvarse todavía, porque pueden salvarse siempre; pero la sociedad está perdida. Y esto, no porque tenga una imposibilidad radical de salvarse, sino porque para mí está visto que no quiere salvarse. No hay salvación para la sociedad porque no queremos hacer cristianos a nuestros hijos, y porque nosotros no somos verdaderos cristianos. No hay salvación para la sociedad porque el espíritu católico, único espíritu de vida no lo vivifica todo: la enseñanza, los gobiernos, las instituciones, las leyes y las costumbres".

Juan Donoso Cortés

Juan Donoso Cortés es, probablemente, el español que más prestigio a gozado en Europa en estos dos últimos siglos. Nacido en 1809 en Extremadura, en un pequeño pueblo (Don Benito) cercano a Medellín, patria de Hernán Cortés, vio el cenit de su fama los cuatro últimos años de su vida, desde 1849 con su famoso discurso impropiamente llamado "de la Dictadura" hasta su fallecimiento en París (donde era Ministro Plenipotenciario de España) en mayo de 1853. Tres discursos, el citado sobre la dictadura, y los que pronunció sobre Europa y España, junto con el Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo y la Carta al Cardenal Fornari constituyen los cimientos de su fama. Olvidado largos años en España gracias a la etiqueta de "reaccionario" que le pusieron sus adversarios (y entre ellos Juan Valera), fue un alemán, Carl Schmitt, quien en 1922 llamó la atención sobre él; a otro alemán Edmundo Schramm, debemos la mejor y más completa biografía que se ha escrito hasta ahora.

Hoy el interés que despierta es cada día mayor, sobre todo gracias a sus asombrosas predicciones que formuló, alguna con casi un siglo de antelación. Una muestra, muy leve pero desde luego significativa, es la última edición italiana de su Ensayo (Saggio sal Cattolicesimo, il liberalismo e il socialismo) aparecida en Milán en 1972 con una amplia introduccción del prof. Giovanni Allegra, de quién es también la traducción; la reedición en los Estados Unidos de la versión de Madeleine Vinton Goddard, precedida de un estudio del prof. Frederick Wilhelmsen, en Albany (N. Y.), en 1989, y en el mísmo año la nueva edición alemana debida -también con amplio estudio inicial- a Günter Maschke. Se pueden citar también a modo de complemento, A Defense of Representative Government (Lectures on Political Right by Juan Donoso Cortés), traducidas y anotadas por Vincent McNamara (Ontario, 1991), que no son sino las Lecciones de Derecho Político que pronunció Donoso en el Ateneo de Madrid entre noviembre de 1836 y febrero de 1837. Sería inacabable la mención de artículos sobre Donoso en distintos países. Hans Graf Huyn en su obra Ihr werdet sein wie Gott , traducido al español en 1991 con el título Seréis como dioses, dedica un par de páginas al comienzo tomadas de la Carta al Cardenal Fornari.

Con todo, y salvo raras excepciones, el Donoso conocido y celebrado es el de su última época, siendo muy ignorados, en cambio, sus años juveniles, los que vivió el joven Donoso Cortés, con ser importantes porque en ellos tiene lugar una evolución intelectual que -a parte el hecho que él mismo llama "su conversión"- le llevó a ser de un ardiente liberal a uno de los críticos más demoledores del liberalismo, apenas han sido estudiados. Y sin embargo, esos años que van desde 1833 a< 1840, precisamente los de la Regencia de María Cristina de Borbón, fueron de una actividad política y literaria asombrosa.

Precisamente cuando llegó a la Universidad de Navarra Gonzalo Larios, había yo localizado unos cerca de 400 artículos de Donoso publicados en "La Verdad" (1837), "El Porvenir" (1837) y "El Piloto" (1839-1840), de los cuales los de los dos últimos periódicos (376 en total) estaban en la imprenta. Eran artículos desconocidos de carácter político y muy polémicos, lo que constituía una fuente espléndida para estudiar la evolución intelectual y política de Donoso en sus inicios políticos. Gonzalo Larios se decidió por una tesis sobre el extremeño ceñida a estos años; estudió a fondo la bibliografía, tan a fondo que por una referencia de una obra, la de Alejandro Oliván, que nada tenía que ver con Donoso, y sí con los comienzos de la ciencia o el derecho administrativo en España, descubrió que en la "Gaceta de Madrid" había colaborado también el extremeño, aumentando el caudal de fuentes al localizar unas decenas de artículos desconocidos.

No se trataba, pués, de dar a conocer unos datos de un personaje hasta entonces desconocidos, sino de cubrir una parte de su actividad que completa lo poco que se sabía del "joven Donoso Cortés" (la expresión es de E. Schramm) constituyendo una aportación de gran importancia y que indispensablemente habrán de tener en cuenta cuantos escriban sobre esa década.

El personaje, verdaderamente, lo merecía. Antes aludí a algunas de sus predicciones que asombraron a su gran amigo, el conde Raczynski -embajador de Prusia en España- y que aun hoy siguen asombrando por la clarividencia con que este hombre singular, gran limosnero desde su conversión en 1847 (y aun antes), que formó parte de una de las primeras Conferencias de S. Vicente de Paul en España (1849-1850), supuso lo que se avecinaba en la historia de Europa y aun del mundo.

De la entidad del pensamiento donosiano se puede juzgar por estas muestras: en 1849 (febrero) de paso en París camino de su destino en Berlín como Ministro plenipotenciario predijo el II Imperio francés en la persona de Luis Napoleón, entonces Presidente de la República: "Si no hay insurrección ninguna, el Imperio tardará en llegar, y no llegará sino por un acrecentamiento sucesivo de las facultades del Presidente de la República; si hay insurrección, el Imperio llegará al mismo tiempo que la victoria, y la futura asamblea legislativa sancionará y legitimará el hecho consumado". Así sucedió en diciembre de 1851. Karl Marx profetizó (más bien fue una opinión errónea) la revolución proletaria en algún país industrializado, pensando probablemente en Inglaterra; Donoso dijo en enero de 1850 que más bien creía que estallaría en San Petersburgo. Así fue en 1917. Se pueden multiplicar los ejemplos.

En cuanto a su visión de las causas profundas por las que le tacharon de pesimista -cuando simplemente era realista-, véase este texto, uno de los que más impacto me han causado, tomado de su polémica con los redactores de "El País" y "El Heraldo" a propósito de unas cartas de Donoso al conde de Montalembert en 1849:

"Del racionalismo -escribía- han salido el spinosismo, el volterianismo, el kantismo, el hegeliainismo y el cousismo, doctrinas todas de perdición que, en el orden político, religioso y social son para la Europa lo que en el orden físico es para el Celeste Imperio el opio de los ingleses.

Sí, la sociedad europea se muere; sus extremidades están frías, su corazón lo estará dentro de poco. ¿Y sabéis por qué se muere? Se muere porque está envenenada. Se muere porque la sociedad había sido hecha por Dios para alimentarse de la sustancia católica y médicos empíricos le han dado por alimento la sustancia racionalista. Se muere porque así como el hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, así también las sociedades no mueren solamente por el hierro, sino por toda palabra anticatólica nacida de la boca de los filósofos.

Se muere porque el error mata, y esta sociedad está fundada en errores. Sabed que todo lo que tenéis por inconcuso es falso. La fuerza vital de la verdad es tan grande que si estuvierais en posesión de una sola, esa verdad podría salvaros. Pero vuestra caída es tan onda, vuestra decadencia tan radical, vuestra cegedad tan completa, vuestra desnudez tan absoluta, vuestro infortunio tan sin ejemplo, que esa sola verdad no la tenéis. Por eso, la catástrofe que ha de venir será la catástrofe por excelencia de la Historia. Los individuos pueden salvarse todavía, porque pueden salvarse siempre; pero la sociedad está perdida. Y esto, no porque tenga una imposibilidad radical de salvarse, sino porque para mí está visto que no quiere salvarse. No hay salvación para la sociedad porque no queremos hacer cristianos a nuestros hijos, y porque nosotros no somos verdaderos cristianos. No hay salvación para la sociedad porque el espíritu católico, único espíritu de vida no lo vivifica todo: la enseñanza, los gobiernos, las instituciones, las leyes y las costumbres. Torcer el curso de las cosas, en el estado que hoy tienen, no se me oculta que sería una empresa de gigantes. No hay poder en la tierra que pueda llevarla a cabo, y apenas podría ser llevada a término dichoso si obraran con concierto todos juntos. Yo dejo al cuidado de ustedes averiguar si este concierto es posible, y hasta qué punto lo és, y decidir si, aun en el caso de que sea posible, la salvación de la sociedad no sería de todos modos un verdadero milagro".

¿Tenía razón Donoso? Basta ver la situación actual de Europa -y del mundo- para comprobarlo. El aborto generalizado, la legalización de la eutanasia (Holanda), del "matrimonio" (?) entre homosexuales (Noruega y Dinamarca), el divorcio, la droga, la inseminación artificial (como si se tratara de animales), la esterilización sexual, y un largo etcétera.

Para terminar, quisiera hacerlo con palabras de un hombre que, cualquiera que hallan sido sus errores e infortunios, es sin duda uno de los mayores juristas de nuestro siglo y buen conocedor de aquello de lo que habla. Carl Schmitt escribió en su Glossarium. Aufzeichrungen der Jahre 1947 - 1951 (Berlín, 1991, p. 40) estas palabras: "No me avergüenzo hoy, como sesentón, trás todas mis experiencias con hombres y libros, con discursos y situaciones, de afirmar que el gran discurso de Donoso sobre la Dictadura, de 4 de enero de 1849, es el más magnífico discurso de la literatura universal, sin exceptuar a Pericles y Demóstenes, ni a Cicerón, Mirabeau o Burke".


Síntesis del pensamiento 
filosófico, político y teológico de


“Hubo un tiempo en que la razón humana, complaciéndose en locas especulaciones, se mostraba satisfecha de sí cuando había logrado oponer una negación a una afirmación en las esferas intelectuales, un error a una verdad en las ideas metafísicas, una herejía a un dogma en las esferas religiosas. Hoy día esa misma razón no queda satisfecha si no desciende a las esferas políticas y sociales para conturbarlo todo haciendo salir, como por encanto, de cada error un conflicto, de cada herejía una revolución, y una catástrofe gigantesca de cada una de sus soberbias negaciones”.

“Los errores contemporáneos son infinitos, pero todos ellos, si bien se mira, tienen su origen y van a morir en dos negaciones supremas: una, relativa a Dios, y otra, relativa al hombre. La sociedad niega de Dios que tenga cuidado de sus criaturas, y del hombre, que sea concebido en pecado. Su orgullo ha dicho al hombre de estos tiempos dos cosas y ambas se las ha creído: que no tiene lunar y que no necesita de Dios, que es fuerte y que es hermoso; por eso le vemos engreído con su poder y enamorado de su hermosura.”

“Descartado todo lo que es sobrenatural y convertida la religión en un vago deísmo, el hombre que no necesita de la Iglesia ni de Dios vuelve sus ojos hacia la tierra y se consagra exclusivamente al culto de los intereses materiales. Ésta es la época de los sistemas utilitarios.”

“Es imposible impedir la invasión de las revoluciones y el advenimiento de las tiranías, que son una misma cosa, como que ambas se resuelven en la dominación de la fuerza cuando se ha relegado a la Iglesia en el santuario y a Dios en el cielo.”

«De todos los errores de los hombres y de las clases en quienes ha cabido en estos tiempos el triste privilegio de la gobernación de las naciones, unos van a parar a una confusión absoluta y a una absoluta anarquía, mientras que otros hacen necesario para su realización un despotismo de proporciones inauditas y gigantescas. En el dialecto de la escuela se llaman socialistas en general los sectarios que difunden lo que va a la confusión y la anarquía, y comunistas los que difunden el despotismo inaudito y gigantesco. La esencia del comunismo consiste en la confiscación de todas las libertades y de todas las cosas en provecho del Estado.”

“Los socialistas no se contentan con relegar a Dios en el cielo, sino que, pasando más allá, hacen profesión pública de ateísmo. Supuesta la negación de Dios, la lógica exige la negación de la autoridad misma con una negación absoluta. Por lo que hace al comunismo, me parece evidente su procedencia de las herejías panteístas y de todas las otras con ellas emparentadas. Cuando todo es Dios y Dios es todo, Dios es, sobre todo, democracia y muchedumbre; los individuos, átomos divinos y nada más, salen del todo, que perpetuamente los engendra, para volver al todo, que perpetuamente los absorbe. De aquí ese soberbio desprecio de los comunistas por el hombre y esa negación insolente de la libertad humana. De aquí esas aspiraciones inmensas a una dominación universal por medio de la futura demagogia, que ha de extenderse a todos los continentes y ha de tocar a los últimos confines de la tierra. De ese oscurísimo y sangrientísimo caos debe salir algún día el Dios único, el Dios universal, vencedor de todo lo que es particular. Ese Dios es la demagogia…, el verdadero todo…, armado con un solo atributo, la omnipotencia, y vencedor de las tres grandes debilidades del Dios católico: la bondad, el amor y la misericordia. ¿Quién no reconocerá en ese Dios a Luzbel, dios del orgullo?”

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Española de la Lengua 


UN PENSADOR ESPAÑOL 


 
Joaquín Macías, Reinterpretando a Donoso Cortés

P. Gabriel Calvo Zarraute. Donoso Cortes: Contra la Revolución y el Liberalismo 
con Guillermo Mas Arellano 

Juan Donoso Cortés - Discurso sobre la dictadura

domingo, 15 de julio de 2018

OBISPOS DE VENEZUELA: “Llegó la hora de que demos la cara por Venezuela”


Padre Lenín Bastidas irrumpió 
en Rueda de Prensa de los Obispos en Caracas

Demandó que sus cartas no fueron respondidas por el Episcopado y la Nunciatura; pidió un canal humanitario con ayuda del Vaticano; y propone una "toma espiritual" de Venezuela, el 24 de julio
“No podemos esperar más, la gente se muere de hambre, los niños no van a las escuelas, las familias no saben qué hacer. El pueblo tiene que creer en la Iglesia, por eso estamos aquí”, dijo Bastidas mientras sostenía una carta que aseguró fue ignorada por los integrantes de la CEV.
“Lamento tener que irrespetar a la CEV. Traje una carta y me la ignoraron, nunca me dieron respuesta”, apuntó.
El Padre Caminante, indicó que la misión de los curas es procurar la salvación, pues “el pueblo se siente solo, tiene hambre, está desesperado, se muere sin medicamentos”.
“Llegó la hora que demos la cara por Venezuela”: el llamado del padre caminante a la conferencia episcopal venezolana
Eran las 12:10 del mediodía, aproximadamente, de este miércoles 11 de julio de 2018. Un horario estelar para todos los noticieros de las televisoras venezolanas. Todo fluía con normalidad en la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, CEV, durante la acostumbrada convocatoria a los medios y periodistas para dar a conocer la Exhortación al finalizar la asamblea de los obispos, aunque esta vez no ocurrió así.

Apenas el padre Pedro Pablo Aguilar, director de medios de la CEV, agradeció la presencia de los periodistas y mencionó a los obispos que fungirían de voceros: monseñores Alfredo Enrique Torres Rondón, obispo de San Fernando de Apure; Manuel Felipe Díaz Sánchez, arzobispo de Calabozo; y Juan Carlos Bravo, obispo de Acarigua-Araure, ocurrió lo que nadie esperaba: ¡irrumpe el Padre Lenín Bastidas!.


El sacerdote se dio a conocer el 21 de agosto de 2016, cuando inició una caminata desde El Tigre, estado Anzoátegui, y recorrió a pie varios estados hasta llegar a Caracas, teniendo por objetivo la paz y la reconciliación entre venezolanos. Desde entonces es conocido como el “Cura Caminante” que reclama por la violación de los derechos humanos por parte del Gobierno revolucionario que rige en Venezuela.

En esta ocasión vestía una camisa azul de mangas cortas, con cuello clériman y pantalón negro; tenía unos papeles entre manos a los que nerviosamente echó tres veces por tierra. Sin embargo, pudiera decirse que estaba impecablemente presentado para la ocasión mediática de la cual se hizo pronto, muy a pesar de lo programado.

Con todo, ya el protocolo estaba roto y Lenín se abrió paso frente a las cámaras hablando por más de cinco minutos. Aunque los reporteros seguían sus movimientos, su mensaje, una vez más quedó censurado en la Venezuela socialista del Siglo XXI a pesar de estar teñido de tinte religioso. Los obispos, perplejos, escucharon sus palabras.

Lenin dice que ignoraron su carta

“Yo siento mucho tener que interrumpir esto”, dijo Lenín Bastidas de entrada.
“Hace casi dos años comencé a caminar por Venezuela desde El Tigre a Caracas, y traje una carta”, decía mientras el documento caía la primera de tres veces al suelo.

Se conoció que debido a esa protesta en favor del pueblo venezolano fue cambiado de la Diócesis de Barcelona y asumido por la de Valle de la Pascua, siendo enviado a Sabana Grande de Orituco, estado Guárico. Dijo que es el “párroco legítimo” de esa comunidad por nombramiento de monseñor Ramón José Aponte Fernández, su paisano trujillano.
“En aquél tiempo solamente estaba profetizando una crisis humanitaria que hoy se ha acentuado”, expresó el sacerdote refiriéndose a sus denuncias durante la caminata. Por eso, lamentó “tener que irrespetar de esta manera a la Conferencia Episcopal”, aunque alegó: “traje una carta a la CEV, ignoraron mi carta, nunca me dieron una respuesta, y llevé la carta también a la Nunciatura Apostólica y nadie me dio respuesta”.

El pueblo se siente solo. “Yo vengo aquí para decirles que nuestra misión es la salvación de las almas y lamentablemente el pueblo se siente solo. Yo vengo de los pueblos pequeños y lamentablemente el pueblo se siente solo; el pueblo tiene hambre; está desesperado; el pueblo se está muriendo sin medicamentos”.
Según su pensar, en Venezuela aparece un “falso pastor” y “los obispos y sacerdotes nos quedamos callados delante de esto; aparece un político corrupto y lo dejamos quieto que haga y deshaga con el pueblo”. En ese tono les aconsejó: “Yo creo que llegó la hora, señores obispos, con su permiso, disculpen ustedes, que demos la cara”.

El Vaticano y el canal humanitario

Lenín Bastidas dijo que ya basta de documentos. “Los documentos de ustedes son súper especiales, súper hermosos pero el pueblo necesita una respuesta (…) necesitamos urgentemente, aquí en Venezuela, un canal humanitario, pero ya. Llegó la hora de dejar a un lado eso de pedirle permiso al Gobierno para que entre la ayuda humanitaria. Llegó la hora de que la Iglesia católica, que es la verdadera iglesia de Venezuela y del mundo, la iglesia fundada por Jesucristo, de la cara y pida respuestas absolutas”.
Lenín Bastidas asomó que el canal humanitario es una posibilidad para Venezuela si la decisión se toma desde El Vaticano, aunque no explicó cómo funcionaría tal medida.

“Dios les bendiga, señores obispos, perdón por venir aquí, y de verdad, tomen acciones contundentes, entre esas, abran el canal humanitario aunque sea a través del Vaticano, pero no podemos esperar un mes más para que se nos sigan muriendo la gente en los hospitales; muriéndose de hambre; lo niños que ya no van a las escuelas porque no aguantan en las escuelas”, aseguró.

Toma Espiritual de Venezuela

El sacerdote trujillano pidió a los obispos “que una de las acciones que van a tomar en contra de la crisis humanitaria que vive la Nación, se precisamente, “una toma espiritual de Venezuela”. Así, él informó que el 24 de julio, el Día del natalicio de Simón Bolívar, va a tomar la carretera nacional de su parroquia en el estado Guárico.

“Estoy botado por allá, en Sabana de Orituco, pero voy a tomar la carretera”, dijo. “¿Cómo lo voy a hacer?”. “Sin violencia y en oración”, aseguró el presbítero.

Acto seguido pidió a todos los sacerdotes y obispos que piensan como él, y con los que ha hablado, según dijo, “que tomemos acciones contundentes y no permitamos que Nicolás Maduro Moros y sus secuaces, ladrones y corruptos sigan haciendo lo que están haciendo con el país. Nos están dejando morir de hambre”.

Hacia el final de su irrupción tuvo palabras de aliento y solidaridad con los estudiantes y familiares de quienes han fallecido en las protestas de los últimos años. “Hoy se muere un montón de estudiantes y mañana los olvidamos”, dijo. Cerró con una perla para los medios de comunicación, como no se escuchaba en años: “que la historia no les cobre la indiferencia por no decir la verdad por miedo a perder sus intereses”.