EL Rincón de Yanka

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sábado, 28 de enero de 2017

NO SE CONSIGUE NINGUNA FOTO (POR INTERNET) DEL PADRE ANTONIO RUBINOS RAMOS DE LA CORUÑA



P. Antonio Rubinos Ramos, S.J. 
(21-VII-99 - 21-I-83)

(NO SE ENCUENTRA NINGUNA FOTO 

DEL GRAN BENEFACTOR 
-ni en la misma institución benéfica social 
"Padre Rubinos" de diseño minimalista-)

ES MUY LAMENTABLE.....

"Semella branca nao que sempre emproa
Pra ir buscar ao emigrado, e xa axeitada
Agarda sô que brille a certa estrela.
Unha Torre é cal mástel qu'a coroa.
E un Castelo é bourel qu'a ten pousada".

POEMA DA CRUÑA DEL PADRE RUBINOS


Después de brevísima enfermedad, el 21 de enero, hacia las 2:30 de la tarde, moría el P. Antonio Rubinos. 
Coruñés de nacimiento y corazón, contaba 83 años de edad, 68 de vida religiosa y 53 de sacerdocio. 

Nacido en el seno de una familia profundamente cristiana y numerosa (fueron 11 hermanos, dos de ellos jesuitas, José y Antonio), el P. Rubinos entró muy pronto en contacto con la Compañía de Jesús por medio del famoso Hermano Echeveste, un humilde hermano coadjutor de la Compañía de Jesús, que dirigía una infantil y bulliciosa asociación de acólitos, especie de Oratorio festivo al que acudían puntualmente al salir del colegio y que empujaba por el camino de la vida espiritual de manera eficacísima. Y las vocaciones brotaban en abundancia, (¡Dichoso él que con tanta eficacia supo pasar por este mundo sembrando vocaciones!) que formó aquella especie de Escolanía o grupo de niños selectos, que ayudaban en las funciones de la iglesia, germen de la Congregación Mariana de Kostkas y que el mismo hermano bautizó con el nombre de “Los Intachables”. A aquel grupo pertenecieron y de él salieron, entre otros, el P. Antonio Rubinos, su hermano José, los PP., Pablo Pardo, David Fernández Nogueras, Jesús Muñoz, Carlos Usallán… y D. Joaquín García de Dios. 

A los 15 años, recién cumplidos, entra en el Noviciado de la Compañía de Jesús en Carrión de los Condes (Palencia), donde hará también su Juniorado y su Magisterio, y a donde, después de dos años de destierro en Bélgica y ya sacerdote, volverá de Prefecto, cursó Filosofía y Teología en Oña y Comillas respectivamente. Más tarde fue destinado a Cuba y a Santo Domingo para fundar allí la Apostólica. Con la misma finalidad (se trataba de la Pre Apostólica de la Guardia), regresó después a España y el año 1946 llega a La Coruña, donde vive los últimos 36 años. 

La huella profunda de su labor apostólica en la ciudad natal será muy duradera y precisamente por eso será difícil de llenar el vacío que deja. Desde su llegada a La Coruña se hizo cargo de la Congregación de Caballeros de San Ignacio que alentó y cultivó, y a través de ella promovió diversas actividades. Muchas fueron las tandas de Ejercicios, sobre todo, a obreros, empleados y oficinistas, que dirigió en Lugo, Pontedeume y La Coruña (Bastiagueiro). Admirable fue siempre su asiduidad al confesionario, al que acudían a diario en busca de absolución, dirección y consuelo, sacerdotes, religiosos y toda clase de fieles.

Entregado activamente al servicio del prójimo y a sus tareas de jesuita, dedicó una atención particular a dos vocaciones muy firmes en él toda su vida. Fue el gran difusor y divulgador del contenido religioso humano y social de La Biblia, cuyas páginas se esforzaban en poner al alcance de todos con un estilo sencillo y personal muy suyo. Era lo que pretendía con “La Hora de la Biblia”, reunión de una hora de duración, organizada por él y en la que todos los domingos por la mañana, desde hace años, iba explicando y comentando las Sagradas Escrituras. Con ese fin publicó “El Génesis”, “El Éxodo”, “Los Hechos de los Apóstoles”, tres libritos de bolsillo; “Leyendo a San Pablo”, comentario de sus cartas; “Cristo y la Biblia”. A estas publicaciones añadió otras cuatro: “Cultura Religiosa”, “Catecismo Histórico-Litúrgico de la Misa”, “Para comprender y meditar la Misa” y “Concepción Arenal: Una auténtica Reformadora Social”


Pero la Obra que, fundada y sostenida gran parte por él, más le ha caracterizado, la que él acariciaba con más ilusión y a la que dedicó la atención e interés de sus mejores ratos, fue, sin duda alguna el Complejo Residencial que forman el REFUGIO del Patronato coruñés de la Caridad, la GUARDERÍA INFANTIL y la RESIDENCIA para personas mayores que, con toda justicia, lleva su nombre. Cuando el padre se hizo cargo del antiguo Refugio, encontró un edificio ruinoso e inhóspito. Trasladado pro permuta y construido el nuevo en un solar contiguo, fueron acogidos centenares de mendigos y vagabundos, y ayudadas y atendidas numerosas familias económicamente débiles, a las que proporcionó comida, vestidos, habitación y hasta trabajo. Junto al refugio construyó en 1971 la “Residencia Padre Rubinos” para personas mayores, hombres y mujeres.

Completando el complejo social está la Guardería Infantil. Solía decir el Padre que esta Gran Obra era obra de la caridad de los coruñeses, y así es, pero el alma de todo, el que supo rodearse de sacrificados y óptimos colaboradores como han sido un equipo de Hermanas de la Caridad, Religiosas de San Vicente de Paúl, los Caballeros desinteresados que forman el Patronato, de una señora, fiel y constante, que ha sido su brazo derecho en la labor desarrollada en la Guardería, y del Doctor, que gratuitamente vino prestando su valiosa asistencia médica, el que se encargaba de hacer la propaganda preocupándose de las subvenciones, suscripciones y limosnas, fue siempre el P. Rubinos. Allí pasaba las tardes conviviendo con mayores y niños, gentes de todas las clases sociales, sin distinción de trato, marcó con su ejemplo un estilo de convivencia, sin diferencias de años, creencias, medios, inteligencia o idearios. Le formulaban consultas, le pedían consejo, solicitaban asesoramiento y el P. Rubinos tenía siempre soluciones, palabras de aliento, frases cariñosas. Sin ser expresivo, acogía a todos con bondad. Tenía suma paciencia; bien lo sabían los pobres que una y otra vez recurrían a él. En medio de su sencillez, era ameno en la conversación que salpicaba con su anecdotario bien conocido por todos los que convivieron con él, y un sentido del humor que hacía grata su convivencia. Nunca se enfadaba y sabía encajar las bromas con un aguante y una calma imperturbable.

Este fue, a grandes rasgos, el P. Rubinos. Defensor de todo lo nuestro, que hubiera querido conservar como él lo conoció. Operario al estilo antiguo de los hombres entregados a los ministerios propios de nuestras Residencias; trabajador incansable y tenaz; escritor de múltiples artículos y pequeños libros; creador y promotor de una Obra social con garantías de futuro; apóstol de necesitados y marginados. Por todo esto y mucho más el Sr. Arzobispo lo llama y propone como “Jesuita ejemplar”. 
Con el Apóstol San Pablo, a quién estudió con cariño para después explicarlo y escribir tan bien de él, habrá podido decir ya el P. Rubinos: “He competido en noble lucha, he corrido hasta la meta, me he mantenido fiel. Ahora ya me aguarda la merecida corona con la que el Señor, justo Juez, me premiará en el último día; y no sólo a mí, sino también a todos los que anhelan su venida” (2 Tim. 4, 7 y 8).




viernes, 27 de enero de 2017

¿QUÉ ES UN POETA? He aquí una de las claves para entender el oficio de hacer arte, el oficio de llegar "al otro lado", en las precisas palabras de Roberto Benigni.


"Cada persona es un abismo. 
Te marea mirar adentro"



"Para escribir poesía sólo hace falta una cosa... 
todo".



"No busquéis la novedad, 

la novedad es la cosa más vieja que existe".

«Vamos vamos, deprisa, ¿eh? Bien rapidito pero sin correr. Con calma, no os apresureis. Y no escribáis únicamente poemas de amor, ¿eh? Que son los más difíciles, esperar al menos a tener ochenta años. Escribirlos sobre otro argumento más lírico, no se,sobre... sobre el mar,el viento, un radiador averiado, un tranvía con retraso, ¿de acuerdo? Porque no existe una cosa más poética que otra. ¿Lo entendéis? 

La poesía no está fuera, está dentro. ¿Qué es la poesía? No se lo preguntes a Belcebú. Ve y mírate al espejo, la poesía eres tú. Decorar bien vuestros poemas, buscad bien las palabras, debéis escogerlas, a veces se necesitan ocho meses para escoger una sola palabra. Escogerlas porque la belleza se inició un día cuando alguien comenzó a elegir. Desde Adán y Eva. ¿Acaso sabéis lo que tardó Eva en elegir una hoja de parra idónea? “¿Cómo me está esta? ¿Cómo me está esta? ¿Cómo me está esta?” Ha desplumado todas las parras del paraíso terrenal. ¡Enamoraos! Porque si no os enamoráis está todo muerto, ¡si, todo muerto! Así que os tenéis que enamorar, porque todo revive, se mueve todo. ¡Dilapidad el gozo! ¡Consumad la alegría! ¡Estad tristes y taciturnos con exuberancia! ¡Insuflad con energía en la cara de la gente la felicidad! ¿Y cómo se hace eso? Bueno, mirare en mis apuntes porque lo he olvidado. Esto es lo que debéis hacer... Vaya, no he podido leerlos, pero creo que voy recordando. Para transmitir la felicidad es necesario ser feliz. ¿Y para transmitir el dolor? Es necesario ser feliz. Ser felices, porque tendréis que sufrir, estar mal, padecer. No tengáis miedo a sufrir, todo el mundo sufre. Y si desgraciadamente no tenéis los medios no os preocupéis, total para hacer poesía solo es necesaria una cosa: todo. Espero que lo entendáis. Y no busquéis la novedad, la novedad es la cosa más vieja que existe. Y si la inspiración no os viene es esta posición, o en esta, o en esta otra... Bueno, pues os tiráis al suelo y os ponéis cómodos de este modo. En esta posición podréis ver el cielo, fijaos que belleza. ¿Por qué no me habré estirado antes? ¿Qué estáis mirando? 

Los poetas no miran, observan. Haceros obedecer por las palabras. Si la palabra pared no os hace caso no la uséis más en ocho años, de ese modo aprenderá. ¿Qué es eso? Pues no lo sé. Esto es la belleza.»





jueves, 26 de enero de 2017

NIÑOS MIMADOS, ADULTOS DÉBILES Y PUSILÁNIMES: LLEGA LA "GENERACIÓN ESPONJITA"

Niños mimados, adultos débiles: 
llega la 'generación blandita'
Berta G. De Vega

"Tratando de dar a nuestros hijos 
todo lo que no tuvimos, 
nos olvidamos fundamentalmente 
de darles lo que sí tuvimos: 
esfuerzo, trabajo, hambre de progreso, 
sufrimiento,  anhelos, desvelos, constancia, 
disciplina, responsabilidad consecuente..." 
Yanka 

Proteger en exceso a los hijos, nunca decirles 'no' y complacerles en todo aquello que piden suele acabar creando pequeños "tiranos", niños exigentes, poco agradecidos y problemáticos. Este comportamiento se ha extendido y son muchos los padres que sin ser conscientes educan así a sus niños. Sin embargo, ante las nefastas consecuencias algo está empezando a cambiar. El diagnóstico está realizado y ahora hace falta un tratamiento.
Niños que cuando se caen 
esperan a que les levanten

Suma escolar: padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos.



Cuenta Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación.


Esto no es la nueva pedagogía. Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: «La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton». En los campos de Waterloo o en las canchas del mítico colegio inglés, cuna del establishment, ningún niño esperaba que le levantaran si podía solo.

En España, se habla de «educación en valores», pero puede que no sea lo mismo. El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Como dice Luri, «ahora mismo en España les fomentamos la náusea en lugar del apetito». En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y protegerle. Decir no a la presión del grupo.

El carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos, que abuchean a los árbitros en los partidos y que han hecho el vacío a niños que no invitaban a sus retoños a los cumpleaños. «Yo he tenido a un chaval de 19 años que se me ha echado a llorar porque le suspendí un examen», cuenta Elvira Roca, profesora de instituto. «Le dije que no me diera el espectáculo. Vino su madre a verme y me dijo que había humillado a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él».

COMO EN EL RUGBY

Nicky Morgan era ministra británica de Educación con David Cameron e hizo bandera de la educación del carácter. «Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso», decía en su cruzada por extender ese tipo de educación, muy vinculada al rugby. Suena familiar. Suena a Si, el poema de Rudyard Kipling y su verso sobre la victoria y el fracaso, esos dos impostores a los que hay que tratar de igual forma, que figura en la entrada de la cancha principal de Wimbledon.
"Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades que pasaron ellos, la sociedad se vuelve más cómoda"
Alfonso Aguiló escribió Educar el carácter (Ed. Palabra) hace 25 años. No ha parado de reeditarse y traducirse desde entonces: «Tener buen carácter no significa estar todos cortados por el mismo patrón. Pero estoy seguro que casi todos nos pondríamos de acuerdo en que ser honrado, trabajador, generoso, justo, leal, empático, valiente, austero, recio y organizado son buenas cualidades». ¿Cómo se educa el carácter? No desde la teoría, desde luego. «La educación en valores es algo abstracto. Las virtudes son los valores integrados en la persona», explica.

Este veterano profesor confirma que tenemos ahora a generaciones de niños blanditos y no se escandaliza: «Son ciclos normales del desarrollo de una sociedad. Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades por las que sí pasaron ellos la sociedad se vuelve más cómoda, blanda, menos esforzada. Pasa también con los países». Según Aguiló, la educación del carácter no tiene que ver con el dinero y sí con el capital cultural de las familias, con el modo de transmitir cómo afrontar la vida: «He conocido a madres que limpiaban escaleras para que sus hijos llevaran unas zapatillas de marca y a gente de dinero que también los mimaba mucho».

En EEUU, la cadena de colegios KIPP, con tasas de éxito académico inéditas en las zonas donde se instalan, insisten en la educación del carácter como indispensable: «Trabaja duro. Sé amable», han resumido en los carteles enormes que decoran sus centros. En ese país, Angela Duckworth se ha convertido en la gurú del estudio de la personalidad. Tiene un laboratorio donde analiza qué rasgos hacen que los niños tengan éxito de mayores. Está tan ocupada que no da entrevistas, dice su equipo. Siempre cuenta que, pese a las buenas notas, su padre le decía que no se creyera especial. «La tendencia a mantener el interés y el esfuerzo para conseguir metas a largo plazo», la fuerza de voluntad, es el rasgo que, según Grit, su reciente best seller sobre el poder de la perseverancia, define a las personas con éxito. Ha trabajado en barrios marginales y ha estado en West Point, la academia militar de EEUU, analizando cómo eran los 1.200 cadetes que pasaban las durísimas pruebas iniciales. Niños a los que no levantaron del suelo cuando podían ellos solos.


¿En qué fallamos?

Hay que llamarlos varias veces en la mañana para que vayan al Colegio. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo tele o conectados a la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con ‘arreglar algo en el hogar’.

Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles ‘defectos’ a sus padres, a los cuales acusan a diario de “sus traumas”. No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo. Hay que darles su ‘paga de la semana’ o propina, de la que se quejan a diario porque -‘eso no me alcanza’-. Si son universitarios, salen el fin de semana y lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo, cayéndose de borrachos que llegan o habiendo fumado droga.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndolos. Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de clases medias urbanas que bien pudieran estar entre los 16 y los 24 años y que conforman a la ya tristemente célebre Generación de los NINI’S, que ni estudian ni trabajan, o estudian y trabajan con todo el pesar.

¿EN QUÉ ESTAMOS FALLANDO?

Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevaban al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre o tenían un pequeño salario en la iglesia en donde ayudaban a oficiar la misa cada madrugada.

Lo que le pasó a nuestra generación es que nosotros mismos “elaboramos un discurso” que no dio resultado: ‘¡YO NO QUIERO QUE MI HIJO PASE LOS TRABAJOS Y NECESIDADES QUE YO PASÉ!’. Pero… ¿Usted por qué tiene lo que tiene? Pues porque le costó su esfuerzo… muchos sacrificios, y así es como aprendimos a valorar los esfuerzos de nuestros padres al “ver y compartir” su esfuerzo, en lugar de “ocultarlo” y aparentar que todo en la vida es “color de rosa”. Sin embargo, NOSOTROS ACOSTUMBRAMOS A NUESTROS HIJOS A RECIBIR TODO POR OBLIGACIÓN, SIN NINGÚN ESFUERZO O MÉRITO DE SU PARTE.
Nuestros hijos nunca han conocido la escasez en su exacta dimensión, se criaron desperdiciando…
El ‘dame’ y el ‘cómprame’ siempre son generosamente complacidos y ellos se han convertido en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV de Alta definición, DVD, Equipo de sonido, Internet, Tablet, Smartphone, Pc, Videoconsolas y comer en la cama, recogerle el reguero que dejan porque siempre se les hace tarde para salir, etc…) y luego pretendemos que nuestra casa sea un hogar… o exigimos o preguntamos, por qué nuestros hijos se aíslan, no comparten con nosotros, ya que cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar.

Pero… ¿Quién les suministró todo eso a nuestros hijos? …NOSOTROS MISMOS, SOLITOS Y SABIENDO QUE NO ESTABA BIEN. Al final, se marchan cuando encuentran pareja y al primer problema que surge o cuando ven que la vida fuera de casa de sus padres no es color de rosa, vuelven al hogar divorciados o porque la cosa ‘les va mal’ en su nueva vida.

Los que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a hacer tareas del hogar y a limpiar sus zapatos… a ganarse las cosas. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Víktor Frankl dice que “LO QUE HACE FALTA ES EDUCAR EN EL AMOR AL TRABAJO (CREATIVO)”. La música de moda, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó, y ellos se aprovechan de nuestra supuesta des-información para salirse con la suya; ya que ahora los ‘HIJOS MANDAN Y LOS PADRES OBEDECEN’, pues ahora somos padres ignorantes con hijos informados –mal- pero con información, a fin de cuentas. Será cierto que:
“¿SOMOS LA GENERACIÓN QUE PEDÍA PERMISO A LOS PADRES Y AHORA PIDE PERMISO A LOS HIJOS?”
Estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de niñeras, maestros, y en un medio ambiente cada vez más deformante y, supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, subsanarlo con cosas materiales.






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