EL Rincón de Yanka: TEMPERAMENTO

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jueves, 26 de enero de 2017

NIÑOS MIMADOS, ADULTOS DÉBILES Y PUSILÁNIMES: LLEGA LA "GENERACIÓN ESPONJITA"

Niños mimados, adultos débiles: 
llega la 'generación blandita'
Berta G. De Vega

"Tratando de dar a nuestros hijos 
todo lo que no tuvimos, 
nos olvidamos fundamentalmente 
de darles lo que sí tuvimos: 
esfuerzo, trabajo, hambre de progreso, 
sufrimiento,  anhelos, desvelos, constancia, 
disciplina, responsabilidad consecuente..." 
Yanka 

Proteger en exceso a los hijos, nunca decirles 'no' y complacerles en todo aquello que piden suele acabar creando pequeños "tiranos", niños exigentes, poco agradecidos y problemáticos. Este comportamiento se ha extendido y son muchos los padres que sin ser conscientes educan así a sus niños. Sin embargo, ante las nefastas consecuencias algo está empezando a cambiar. El diagnóstico está realizado y ahora hace falta un tratamiento.
Niños que cuando se caen 
esperan a que les levanten

Suma escolar: padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos.



Cuenta Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación.


Esto no es la nueva pedagogía. Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: «La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton». En los campos de Waterloo o en las canchas del mítico colegio inglés, cuna del establishment, ningún niño esperaba que le levantaran si podía solo.

En España, se habla de «educación en valores», pero puede que no sea lo mismo. El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Como dice Luri, «ahora mismo en España les fomentamos la náusea en lugar del apetito». En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y protegerle. Decir no a la presión del grupo.

El carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos, que abuchean a los árbitros en los partidos y que han hecho el vacío a niños que no invitaban a sus retoños a los cumpleaños. «Yo he tenido a un chaval de 19 años que se me ha echado a llorar porque le suspendí un examen», cuenta Elvira Roca, profesora de instituto. «Le dije que no me diera el espectáculo. Vino su madre a verme y me dijo que había humillado a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él».

COMO EN EL RUGBY

Nicky Morgan era ministra británica de Educación con David Cameron e hizo bandera de la educación del carácter. «Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso», decía en su cruzada por extender ese tipo de educación, muy vinculada al rugby. Suena familiar. Suena a Si, el poema de Rudyard Kipling y su verso sobre la victoria y el fracaso, esos dos impostores a los que hay que tratar de igual forma, que figura en la entrada de la cancha principal de Wimbledon.
"Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades que pasaron ellos, la sociedad se vuelve más cómoda"
Alfonso Aguiló escribió Educar el carácter (Ed. Palabra) hace 25 años. No ha parado de reeditarse y traducirse desde entonces: «Tener buen carácter no significa estar todos cortados por el mismo patrón. Pero estoy seguro que casi todos nos pondríamos de acuerdo en que ser honrado, trabajador, generoso, justo, leal, empático, valiente, austero, recio y organizado son buenas cualidades». ¿Cómo se educa el carácter? No desde la teoría, desde luego. «La educación en valores es algo abstracto. Las virtudes son los valores integrados en la persona», explica.

Este veterano profesor confirma que tenemos ahora a generaciones de niños blanditos y no se escandaliza: «Son ciclos normales del desarrollo de una sociedad. Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades por las que sí pasaron ellos la sociedad se vuelve más cómoda, blanda, menos esforzada. Pasa también con los países». Según Aguiló, la educación del carácter no tiene que ver con el dinero y sí con el capital cultural de las familias, con el modo de transmitir cómo afrontar la vida: «He conocido a madres que limpiaban escaleras para que sus hijos llevaran unas zapatillas de marca y a gente de dinero que también los mimaba mucho».

En EEUU, la cadena de colegios KIPP, con tasas de éxito académico inéditas en las zonas donde se instalan, insisten en la educación del carácter como indispensable: «Trabaja duro. Sé amable», han resumido en los carteles enormes que decoran sus centros. En ese país, Angela Duckworth se ha convertido en la gurú del estudio de la personalidad. Tiene un laboratorio donde analiza qué rasgos hacen que los niños tengan éxito de mayores. Está tan ocupada que no da entrevistas, dice su equipo. Siempre cuenta que, pese a las buenas notas, su padre le decía que no se creyera especial. «La tendencia a mantener el interés y el esfuerzo para conseguir metas a largo plazo», la fuerza de voluntad, es el rasgo que, según Grit, su reciente best seller sobre el poder de la perseverancia, define a las personas con éxito. Ha trabajado en barrios marginales y ha estado en West Point, la academia militar de EEUU, analizando cómo eran los 1.200 cadetes que pasaban las durísimas pruebas iniciales. Niños a los que no levantaron del suelo cuando podían ellos solos.


¿En qué fallamos?

Hay que llamarlos varias veces en la mañana para que vayan al Colegio. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo tele o conectados a la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con ‘arreglar algo en el hogar’.

Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles ‘defectos’ a sus padres, a los cuales acusan a diario de “sus traumas”. No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo. Hay que darles su ‘paga de la semana’ o propina, de la que se quejan a diario porque -‘eso no me alcanza’-. Si son universitarios, salen el fin de semana y lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo, cayéndose de borrachos que llegan o habiendo fumado droga.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndolos. Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de clases medias urbanas que bien pudieran estar entre los 16 y los 24 años y que conforman a la ya tristemente célebre Generación de los NINI’S, que ni estudian ni trabajan, o estudian y trabajan con todo el pesar.

¿EN QUÉ ESTAMOS FALLANDO?

Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevaban al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre o tenían un pequeño salario en la iglesia en donde ayudaban a oficiar la misa cada madrugada.

Lo que le pasó a nuestra generación es que nosotros mismos “elaboramos un discurso” que no dio resultado: ‘¡YO NO QUIERO QUE MI HIJO PASE LOS TRABAJOS Y NECESIDADES QUE YO PASÉ!’. Pero… ¿Usted por qué tiene lo que tiene? Pues porque le costó su esfuerzo… muchos sacrificios, y así es como aprendimos a valorar los esfuerzos de nuestros padres al “ver y compartir” su esfuerzo, en lugar de “ocultarlo” y aparentar que todo en la vida es “color de rosa”. Sin embargo, NOSOTROS ACOSTUMBRAMOS A NUESTROS HIJOS A RECIBIR TODO POR OBLIGACIÓN, SIN NINGÚN ESFUERZO O MÉRITO DE SU PARTE.
Nuestros hijos nunca han conocido la escasez en su exacta dimensión, se criaron desperdiciando…
El ‘dame’ y el ‘cómprame’ siempre son generosamente complacidos y ellos se han convertido en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV de Alta definición, DVD, Equipo de sonido, Internet, Tablet, Smartphone, Pc, Videoconsolas y comer en la cama, recogerle el reguero que dejan porque siempre se les hace tarde para salir, etc…) y luego pretendemos que nuestra casa sea un hogar… o exigimos o preguntamos, por qué nuestros hijos se aíslan, no comparten con nosotros, ya que cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar.

Pero… ¿Quién les suministró todo eso a nuestros hijos? …NOSOTROS MISMOS, SOLITOS Y SABIENDO QUE NO ESTABA BIEN. Al final, se marchan cuando encuentran pareja y al primer problema que surge o cuando ven que la vida fuera de casa de sus padres no es color de rosa, vuelven al hogar divorciados o porque la cosa ‘les va mal’ en su nueva vida.

Los que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a hacer tareas del hogar y a limpiar sus zapatos… a ganarse las cosas. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Víktor Frankl dice que “LO QUE HACE FALTA ES EDUCAR EN EL AMOR AL TRABAJO (CREATIVO)”. La música de moda, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó, y ellos se aprovechan de nuestra supuesta des-información para salirse con la suya; ya que ahora los ‘HIJOS MANDAN Y LOS PADRES OBEDECEN’, pues ahora somos padres ignorantes con hijos informados –mal- pero con información, a fin de cuentas. Será cierto que:
“¿SOMOS LA GENERACIÓN QUE PEDÍA PERMISO A LOS PADRES Y AHORA PIDE PERMISO A LOS HIJOS?”
Estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de niñeras, maestros, y en un medio ambiente cada vez más deformante y, supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, subsanarlo con cosas materiales.






Yaco- Tontos útiles. (Home session)

Yaco- Retro. (Home session)

Yaco- La Era de los ofendidos. (Home session) 

domingo, 31 de enero de 2016

EL PODER DE LOS INTROVERTIDOS




"La experiencia no consiste en lo que se ha vivido, 
sino en lo que se ha reflexionado". 
 Jose María de Pereda

"Encuentra el tiempo para reflexionar, 
es la fuente de la fuerza.
Encuentra el tiempo de jugar, 
es el secreto de la juventud.
Encuentra el tiempo de leer, 
es la base del saber."
Antigua balada irlandesa



El poder de los introvertidos, de Susan Cain, es un libro que habla de la introversión teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que tiende a valorar y fomentar más la extroversión; se centra espacialmente en las cualidades positivas y los beneficios que puede aportar la introversión a uno mismo, el trabajo o la sociedad en general, y trata de echar abajo ese mito de que es mejor ser extrovertido, puesto que ambos modos de ser son necesarios y ejercen papeles diferentes pero complementarios e igualmente importantes.


La introversión/extraversión es un rasgo de personalidad que se extiende a lo largo de una línea continua; en uno de los extremos estaría la introversión, en el otro la extraversión y en el medio encontraríamos una mezcla de ambos rasgos. Es decir, en la mitad de la línea se situarían las personas que no son ni demasiado extrovertidas ni demasiado introvertidas.

El lugar donde nos situemos en este continuo "ejerce una influencia en nuestra elección de amigos o pareja, en cómo conversamos, resolvemos diferencias y mostramos amor. Afecta a la profesión que elegimos, y si tenemos éxito en ella. Gobierna nuestra probabilidad de hacer ejercicio, de ser infieles, si funcionamos bien sin dormir, aprendemos de nuestros errores, hacemos grandes apuestas en el mercado de valores, retrasamos la gratificación, somos buenos líderes y nos preguntamos: y sí… ", escribe la autora.
"Sin introvertidos el mundo estaría privado de la teoría de la relatividad, la teoría de la gravedad, los nocturnos de Chopin, Google o Harry Potter".
Tal vez a los padres de una niña introvertida les digan que no presta atención, que está siempre en su mundo. No obstante, como la autora señala, existe otra palabra para eso: pensador. Los introvertidos son pensadores, más dados a la reflexión que a la acción, mientras que los extrovertidos son más impulsivos y dispuestos a actuar.

Muchas personas creen que ser introvertido es un defecto, pero no es así. La introversión, es una característica de la personalidad que indica un procesamiento más profundo sobre los pensamientos y emociones, además de la preferencia por lugares tranquilos, con bajos niveles de estimulación y conpoca afluencia de personas.

Carl Gustav Jung fue el primero en trabajar con la dimensión extraversión-introversión, definiendo al introvertido como una persona que en general se enfoca hacia sus pensamientos y sentimientos interiores.

“La soledad es un catalizador de la innovación”

Hay muchas personas introvertidas, sin embargo la sociedad parece que en cierto modo los estigmatiza, premiando las conductas opuestas tales como llamar la atención, ser muy activas e inquietas, asumir más riesgos o tener un amplio número de relaciones con los demás.

Incluso, en ocasiones se confunde la introversión con la timidez. Diferenciándose esta última por las sensaciones de ansiedad e incomodidad, así como de autocrítica negativa y miedo en la mayoría de las ocasiones, cuando se encuentran en grandes grupos de personas o ante la expectativa de ello.

Pero ser introvertido, también tiene sus ventajas. Susan Cain, abogada y escritora, nos lo cuenta en una de sus conferencias, ayudándose de una misteriosa maleta, revelándonos su contenido al final. Susan hace una defensa de la introversión y apuesta por las personas introvertidas.

Ella misma, nos revela como era una niña introvertida a la que le encantaba leer entre otras cosas, porque en su familia los libros eran algo indispensable. Y éstos, seguirían teniendo una importancia vital a lo largo de toda su vida, presentándonos una nueva historia relacionada con los libros y con el contendido de su maleta.


En el vídeo, se nos muestran datos curiosos sobre las personas introvertidas, algunos de ellos son:

-Los introvertidos aportan grandes cosas tanto al ámbito social como al personal. Suelen ser más prudentes y arriesgan menos que las personas extrovertidas; por lo que en la mayoría de las ocasiones suelen ser buenos jefes y líderes, ya que toman decisiones bien consensuadas.

–La introversión ofrece una gran creatividad. Grandes personajes de la historia como Jesús, Buda o Moisés, necesitaron el desierto para crear sus ideas y luego ofrecérselas al mundo. Un ejemplo bastante bueno para entender la importancia de la introversión. Muchas personas necesitan estar solas para crear grandes ideas.

Es muy educativo por ejemplo que los niños hagan trabajos en grupo, pero también es muy importante que realicen trabajos por sí solos, sobre todo los extrovertidos, para encontrarse más a menudo con ellos mismos y desarrollar su parte creativa y su potencial.

–La combinación extroversión-introversión. Susan Cain apuesta por encontrar el punto medio, lo que se llama ambiversión, indicando que es lo más beneficiosos.

Hagamos un esfuerzo por sumergirnos en nosotros mismos para conocernos, para descubrir cosas y descubrirnos. Hagamos de nuevo el esfuerzo por abrirnos a los demás y compartir nuestro interior. Evidentemente, según seas introvertido o extrovertido, habrá una de las dos acciones que te costará más que la otra.

-¿Y por qué están tan estigmatizados los introvertidos? Para Susan, la respuesta se encuentra en las sociedades occidentales y sobre todo, EEUU; en la que se ha impuesto “la cultura de la personalidad”. Los hombres de negocios son los hombres de éxito y no tienen más remedio que ser extrovertidos, para conseguir lo que quieren, para obtener contactos etc. así es que, parece que lo mejor que se pueda ser en la vida es extrovertido y no tiene porqué ser así.

¿Cuáles son las ventajas de ser introvertido?

Desde nuestra web y a propósito de la conferencia, te aconsejamos que no te sientas mal por ser introvertido, pues tú tienes cualidades y actitudes tan buenas como las personas extrovertidas, como:
-Ser más creativo.
-Tener mayor capacidad de escucha.
-Ser más prudente y reflexivo.
-Tener una mayor conexión con tu mundo interno (pensamientos y emociones).
-Tener menos conductas de riesgo.
-Ser más sensible, calmado e introspectivo.



Y así los dejo ahora con tres llamados a la acción para aquellos que comparten esta visión.

Número 1: Detengan la locura del constante trabajo en grupo. Sólo deténganla. 
Gracias. 
Y quiero ser clara sobre lo que estoy diciendo, porque en el fondo pienso que nuestras oficinas deberían animar las interacciones del tipo de charla informal de café, ya saben, del tipo donde las personas se reúnen y de manera espontánea intercambian ideas. Eso es grandioso. Es genial para introvertidos y para extrovertidos. Pero necesitamos mucha más privacidad y libertad y mucha más autonomía en el trabajo. En la escuela lo mismo. Debemos enseñar a los niños a trabajar juntos, por supuesto, pero también debemos enseñarles cómo trabajar por su cuenta. También es especialmente importante para los niños extrovertidos . Necesitan trabajar a su aire porque de ahí provienen en parte los pensamientos profundos.

De acuerdo, número dos: vayan al desierto. Sean como Buda, tengan sus propias revelaciones. No digo que todos debamos irnos y construir cabañas propias en los bosques y no volver a hablar con alguien, lo que digo es que todos deberíamos poder desconectarnos y meternos dentro de nuestras propias cabezas un poco más a menudo.

Número tres: Den una buena mirada a lo que hay dentro de su propia maleta y por qué lo pusieron ahí. Así que extrovertidos, quizá sus maletas están también llenas de libros. O quizá están llenas de copas de champán o de un equipo de buceo. Lo que sea, espero que las saquen en cada oportunidad que tengan y nos bendigan con su gracia y su alegría. Pero introvertidos, siendo quienes son, probablemente tengan el impulso de guardar cuidadosamente lo que está dentro de su maleta. Y eso está bien. Pero ocasionalmente, sólo ocasionalmente, espero que abran su maleta para que otras personas la vean, porque el mundo los necesita y necesita las cosas que llevan.

Así que les deseo el mejor de todos los viajes posibles y el valor para hablar con sosiego.

Muchas gracias.




miércoles, 4 de septiembre de 2013

CONMIGO, O CONTRA MÍ


Si queremos un debate serio hablemos de los problemas, de las causas, de las ideas: argumentémos y no personalicemos. Podemos discutir sobre nuestras opiniones describiéndolas sin prejuzgar, sin juzgar, sin interpretar y sin utilizar tonos ofensivos.



Conmigo, o contra mí

XLSemanal - 02/9/2013 

Patente de Corso

Me siento plenamente identificado con lo sentiexpresado por el autor. No nos importan los argumentos de las personas. Sólo el EGOTISMO EGÓLATRA...

Un lector me preguntó el otro día por mi escepticismo político: mi falta de fe en el futuro y mi despego de esta casta parásita que nos gobierna, sólo comparable a la desconfianza que siento hacia nosotros los gobernados: sin víctimas fáciles no hay verdugos impunes. Siempre sostuve, porque así me lo dijeron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca serán libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier lobo hambriento, a cualquier manipulador malvado. También en torpes animales peligrosos para sí mismos. En lamentables suicidas sociales.

Hace dos largas décadas que escribo en esta página. También, en los últimos dos años, Twitter me ha permitido acercarme a lo más caliente de nuestro modo de respirar. Y no puedo decir que sea confortable. Inquieta el lugar en que una parte de los lectores españoles se sitúan: 

lo airado de sus reacciones, el odio sectario, la violenta simpleza -rara vez hay argumentos serios- que a menudo llegan a un desolador extremo de estolidez, cuando no de infamia y vileza. Cualquier asunto polémico se transforma en el acto, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el más elemental sentido común.

Destaca, significativa, la necesidad de encasillar. Si usted opina, por ejemplo, que a Manuel Azaña se le fue la República de las manos, no encontrará criterios serenos que comenten por qué se le fue o no se le fue, sino airadas reacciones que, tras mencionar el burdo lugar común de Hitler y Mussolini, acusarán al opinante de profranquista y antidemócrata. Y si, por poner otro ejemplo, menciona el papel que la Iglesia Católica tuvo en la represión de las libertades durante los últimos tres siglos de la historia de España, abundarán las voces calificándolo en el acto de anticatólico y progre de salón. Pondré un ejemplo personal: 

una vez, al ser interrogado sobre mi ideología, respondí que yo no tengo ideología porque tengo biblioteca. 

No pueden ustedes imaginar cómo llovieron, en el acto, las violentas acusaciones de que escurría el bulto «y no me mojaba». Y es que en España parece inconcebible que alguien no milite en algo y, en consecuencia, no odie cuanto quede fuera del territorio delimitado por ese algo. Reconocer un mérito al adversario es para nosotros impensable, como aceptar una crítica hacia algo propio. Porque se trata exactamente de eso: 

adversarios, bandos, sectas viscerales heredadas, asumidas sin análisis. Odios irreconciliables. Toda discrepancia te sitúa directamente en el bando enemigo. Sobre todo en materia de nacionalismos, religión o política, lo que no toleramos es la crítica, ni la independencia intelectual. O estás conmigo, o contra mí. O eres de mi gente -y mi gente es siempre la misma, como mi club de fútbol- o eres cómplice de la etiqueta que yo te ponga. Y cuanto digas queda automáticamente descalificado porque es agresión. Provocación. Crimen.

Qué fácil resulta entender, así, nuestra despiadada Guerra Civil. Si ahora no se dan delaciones y paseos por las cunetas, es sencillamente porque ya no se puede. Pero las ganas, el impulso, siguen ahí. Me pregunto muchas veces de dónde viene esa vileza, esa ansia de ver al adversario no vencido o convencido, sino exterminado. La falta de cultura no basta para explicarlo, pues otros pueblos tan incultos y maleducados como nosotros se respetan a sí mismos. Quizá esa Historia que casi nadie enseña en los colegios pueda explicarlo: 

ocho siglos de moros y cristianos, el peso de la Inquisición con sus delaciones y envidias, la infame calidad moral de reyes y gobernantes. Pero no estoy seguro. Esa saña que lo mismo se manifiesta en una discusión política que entre cuñados y hermanos en una cena de Navidad es tan española, tan nuestra, que me pregunto quién nos metió en la sangre su cochina simiente. Desde ese punto de vista, el español es por naturaleza un perfecto hijo de puta. Por eso necesitamos tanto lo que no tenemos: 

gobernantes lúcidos, sabios sin complejos que hablen a los españoles mirándonos a los ojos, sin mentir sobre nuestra naturaleza y asumiendo el coste político que eso significa. Dispuestos a decir: «Preparemos al niño español para que se defienda de sí mismo. Eduquémoslo para que conviva con el hijo de puta que siglos de reyes, obispos, mediocridad, envidia, corrupción, violencia, injusticia, le metieron dentro».