EL Rincón de Yanka: ENCUESTA

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domingo, 3 de noviembre de 2019

📝 DOCUMENTO-CUESTIONARIO. CONGRESO NACIONAL DEL LAICADO. PUEBLO DE DIOS (EN ENTRADA Y...) EN SALIDA


Congreso Nacional de Laicos 
“Pueblo de Dios (en entrada y...) en salida”
Jesús nos reta a saber leer los signos de los tiempos (GS 4). “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Cf. Mc 16,15), ese es el gran desafío que tenemos como Iglesia. En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: “Va a llover”, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: “Viene bochorno”, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? (Lc 12,54-57).


DOCUMENTO-CUESTIONARIO 
CONGRESO NACIONAL DEL LAICADO


De camino al 14 de febrero 2020

🚶


Los laicos están llamados a convertirse en los protagonistas en la iglesia española de este curso que ahora comienza.
«La reflexión principal girará en torno al laicado, parte fundamental de ese Pueblo de Dios, y a su papel en la Iglesia y en el mundo», explican desde la organización del encuentro. «El gran objetivo es dinamizar el laicado y, sobre todo, ponerlo en la dirección de una Iglesia en salida que acompañe a los hombres y a las mujeres en sus anhelos y necesidades».
«Por un lado nos falta comprender todavía el papel que estamos llamados a desempeñar dentro de la Iglesia pero, principalmente, lo que se espera de nosotros fuera de ella». «El mundo, a pesar de que parece que rechaza la fe, a Dios y a la propia Iglesia, sigue teniendo necesidades y la Iglesia tiene respuestas. Nos corresponde sobre todo a los laicos hacer llegar esas respuestas». Y tras los retos, las tentaciones. 
«Los laicos tenemos esta doble tentación de, por un lado, centrar nuestra misión en el interior de la iglesia renunciando a lo que está fuera o, al contrario, estar simplemente fuera y dejar nuestras funciones dentro de la Iglesia».




Bajo el lema ‘Pueblo de Dios en salida’, el evento, auspiciado por la Conferencia Episcopal, se celebrará en febrero de 2020

“Nos importa mucho que después no quede en papel mojado”, asegura Dolores García, presidenta del Foro de Laicos

Aunque sea en las profundidades y no haya trascendido visiblemente a la superficie del paisaje, lo cierto es que se está produciendo todo un movimiento sísmico en la Iglesia con la toma de conciencia de que el 95% de sus miembros son laicos: ni sacerdotes, ni religiosas, religiosos o consagrados. Y estos laicos no son el objeto de la misión evangelizadora de los no laicos, sino verdaderos corresponsables de la misión del Pueblo de Dios en salida.

“Pueblo de Dios en salida” es, precisamente, el camino que la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS) ha propuesto para hacer efectivo el paso de un laicado concebido como consumidor de actividades eclesiásticas a un laicado corresponsable. Habrá un congreso nacional de laicos, sí, pero ‘Pueblo de Dios en salida’ no es solo el título: es también el antes y el después.

“Se trata de un camino protagonizado por los laicos. Empieza antes del Congreso y planteará líneas concretas de proyección del laicado para los próximos años”.

Un marcado carácter sinodal y práctico

La Plenaria de la Conferencia Episcopal de abril de 2018 aprobó la celebración del Congreso Nacional de Laicos. Encargó su organización a la CEAS, que informó de los avances durante la Comisión Permanente, celebrada los pasados 26 y 27 de febrero. El sábado 9 de marzo se celebra en Madrid un encuentro con los delegados diocesanos de apostolado seglar y presidentes de asociaciones de movimientos laicales para presentarles el itinerario, escuchar y recoger sugerencias: serán unas 90 personas, y un momento clave en el impulso de este camino.

El proceso tendrá el marcado carácter sinodal, de discernimiento y espiritual que Francisco quiere imprimir en la Iglesia. La primera etapa (precongreso) será en el ámbito diocesano, de los movimientos y asociaciones hasta octubre de 2019. Se organizarán grupos de laicos para reflexionar, con el método de la lectio divina, a la luz de la exhortación Gaudete et exsultate, sobre la vocación universal a la santidad, y para trabajar el documento-cuestionario “Un laicado en acción”. Las experiencias y sugerencias se recogerán en un encuentro diocesano, y servirán para elaborar un Instrumentum laboris entre noviembre de 2019 y enero de 2020. Romero calcula que unas 45 diócesis de 69 trabajan ya los materiales que se les ha distribuido.

Que no se quede en papel mojado

La segunda etapa será propiamente el Congreso “Pueblo de Dios en salida”, del 14 al 16 de febrero. No será un congreso al uso de ponencias: “Es un congreso de laicos, preparado por los laicos, en el que van a hablar los laicos; ellos mismos harán las propuestas concretas de acción para los próximos años”, asegura Dolores García, presidenta del Foro de Laicos, y miembro de la comisión organizadora.

“Los laicos serán el 95% de los participantes y los que hablarán; los obispos, escucharán”; los cuatro temas que vertebrarán el Congreso: primer anuncio, acompañamiento, formación y presencia pública.

“Nos importa mucho que después no quede en papel mojado”, afirma Dolores García. Por ello, la tercera etapa, o postcongreso, “tratará de concretar las líneas de acción en la realidad diocesana y de los movimientos y asociaciones, potenciándose el seguimiento mediante acciones a través de encuentros periódicos que ayuden a reforzar la vocación e impulsar la misión de los laicos”, explica.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS
El objetivo general es impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado en el Pueblo de Dios, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio de la esperanza y de la alegría, para acompañar a las personas en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia una vida más plena.
  • Tomar conciencia de la vocación bautismal, de la llamada universal a la santidad y, por tanto, de la responsabilidad laical en nuestras comunidades y en la transformación del mundo. La vocación bautismal del laicado para la misión.
  • Potenciar la caridad política como corazón de la identidad y espiritualidad laical. Dimensión socio-política de la fe.
  • Transmitir, desde el discernimiento, una mirada de esperanza ante los desafíos que nos presenta la evolución de nuestra sociedad actual. Vivir la misión con alegría y esperanza
  • Ser espacio de comunión, como Pueblo de Dios, desde el cual promover nuevas dinámicas de trabajo pastoral en las Diócesis y a nivel nacional en lo que concierne al apostolado seglar, para llegar a los bautizados, alejados por cualquier causa. Comunión para la acción misionera.
  • Visibilizar la realidad de un laicado que, a título personal y familiar, en movimientos, asociaciones y comunidades, desde la vivencia del Evangelio, comparten experiencias y líneas de acción en la Iglesia y en el mundo. Llamados a ser “discípulos misioneros” en la Iglesia y en mundo.
CLAVES DE FONDO

  • Dar voz al laicado asociado y no asociado, en tanto que somos auténticos protagonista de este proceso. Se trata, por tanto, de desarrollar una actitud de escucha, de aspiraciones y de experiencias.
  • Vivir la sinodalidad y la corresponsabilidad laical. Somos miembros del pueblo de Dios, llamados, junto con nuestros Pastores, a una misión en la Iglesia y en el mundo.
  • Ejercitar el discernimiento a la luz de la Palabra que transmite y vive la Iglesia.
  • Promover una cultura del encuentro frente a la cultura del descarte, en clave misionera.
  • Impulsar un laicado en entrada, en salida y alegre. Tenemos como Iglesia un mensaje positivo y de servicio que deseamos ofrecer, desde la sencillez, a la sociedad actual, descubriendo también los signos de la presencia de Dios que hay en el mundo de hoy.
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Cuestionario Diocesano Cong... by Yanka on Scribd




NOTA IMPORTANTE

En cada pregunta se ofrecen diversas respuestas opcionales. Responder señalando solo tres de las ideas indicadas (señalar con una X sobre el recuadro). Si no encuentran las respuestas entre las indicadas, responder por escrito con una o dos líneas que se suman a las tres señaladas con la X.

RECONOCER ES LO PRIMERO
INTERPRETAR A LA LUZ DEL ESPÍRITU
ELEGIR CAMINOS DE RESURRECCIÓN
DATOS PERSONALES

“Deseamos aprender a vivir como una Iglesia en salida, que sale realmente de sí misma para ir al encuentro de los que se fueron o de los que nunca han venido y mostrarles el Dios misericordioso revelado en Jesucristo. «La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera»” (Iglesia en misión al servicio de nuestro Pueblo, Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, 14)En Iglesia en misión al servicio de nuestro Pueblo se nos invita, a la hora de reflexionar sobre el papel de la Iglesia, a empezar por nosotros mismos, por nuestra propia responsabilidad.


Para salir, primero hay que entrar.
Iglesia en Entrada para ser Iglesia en Salida...

Sí a una Iglesia “en salida”; pero antes, o al unísono, una Iglesia “en entrada”. Una Iglesia evangelizadora tiene que ser siempre una Iglesia evangelizada, o comprometida en un serio proceso de evangelización intraeclesial. Pablo VI nos lo recordó meridianamente en su siempre actual “Evangelii nuntiandi”. Nuestra Iglesia, nuestras comunidades, parroquias y diócesis, tienen que entrar en sí mismas, en un arduo, profundo y sincero análisis de sí mismas para sumarse al reto de Francisco, que es, obviamente, el reto de Cristo.

Necesitamos un honesto “examen de conciencia eclesial” que nos permita ser discípulos/misioneros, como nos decía Aparecida y nos repite tanto Francisco; sólo así podemos percibirnos en un “estado permanente de misión” (Aparecida 201, EG 25). Si esta vez no hacemos las cosas bien, si todo se queda en el último eslogan, el último grito, la palabra puntual de moda para titular documentos y edulcorar conferencias, volveremos a morder el amargo sabor del fracaso evangelizador.

Y continuaremos lamentándonos, echando balones fuera, blindándonos en una espiritualidad desencarnada y anacrónica, contando el número de fieles de la misa del domingo pasado, expidiendo certificados y “partidas”, soñando el regreso de los jóvenes y los matrimonios, celebrando muchas misas y pocas eucaristías, y, sobre todo, se irá agrietando cada vez más en nuestro interior “la alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida de quienes nos encontramos con Jesús” (EG, 1).

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Lamentablemente no veo ningún aspecto positivo porque realmente no estamos ni en camino de entrada ni de salida ni de nada.

Puro quietismo en una jerarquía sin conversión ni renovación.

Se requiere un cambio profundo de la eclesiología y del clericalismo mental y eclesiástico.

Una Iglesia más eclesial y menos eclesiástica.

Hay que crear verdaderos espacios de diálogo eclesial sin preguntas condicionadas.

Una Iglesia más evangélica que contagie esperanza y entusiasmo. 

Los documentos pastorales se incumplen como es el caso del CLIM que no hizo nada para la promoción del FORO DE LAICOS. 

La Iglesia no es una ONG. La Iglesia que no evangeliza no es Iglesia. 

Es un escándalo la COPE y 13 TV. Unos medios que no evangelizan. Y eso que el derecho canónico dice que los obispos no pueden ser empresarios ni mercantilistas. 

La Iglesia es apostólica, profética y carismática (diakónica y koinónica).

Gran parte de la propia jerarquía eclesiástica son  obstáculos escandalosos para nuestra vocación cristiana.

El consejo económico parroquial debe organizarse con espíritu comunitario, eclesial y transparente.

DESARROLLAR LA VERDADERA COMUNIÓN ECLESIAL Y SEGLAR:

UN TEMA PARA REFLEXIONAR, PARA DESARROLLAR Y PARA COMPRENDERLO QUE NOS ESTÁ PERJUDICANDO EN LA TRANSMISIÓN EVANGÉLICA.

Hay una gran falta de inter-conexión y de coordinación estructural eclesial. Me explico:A pesar de que hay una gran y buena Estructura de organización Eclesiástica: parroquias (comunidad de comunidades), ARCIPRESTAZGOS, VICARÍAS, DIÓCESIS, PROVINCIA... ETC. Ahí está el problema sustancial, es un problema de sustantivos: Ya no puede ser únicamente una organización eclesiástica, sino, que debe ser auténticamente y genuinamente "ECLESIAL", EN TODO EL SIGNIFICADO ACTUAL QUE TIENE EL NOMBRE "ECLESIAL", DENTRO DE UNA ESPIRITUALIDAD Y FUNCIONALIDAD DE COMUNIÓN. AHÍ ESTÁN LOS DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II Y LAS CARTAS PASTORALES EPISCOPALES. Es la misma disfunción estructural y funcional eclesial la que delimita y desintoniza la comunicación diocesana y al mismo tiempo la transmisión del evangelio.Además de la estructura eclesiástica de mayor responsabilidad y de mayor dirección para subordinar y coordinar las respectivas estructuras laicales o ministeriales dentro del consejo parroquial. En cada parroquia, arciprestazgo, vicaría; tienen que haber una coordinación eclesiástica y una coordinación (o diaconía) laical o ministerial. Es decir un coordinador de laicos en general compuesto por un coordinador de catequistas, un coordinador del ministerio de música, así como lo hay de cáritas o de asociaciones o cofradías, etc... Todo tiene que ser desde la misma base o parroquia, pasando por los arciprestazgos, las vicarías y las diócesis en coordinación totalmente eclesial. (Pero no tiene que basarse en ACCIÓN CATÓLICA. NO PUEDE SER PARALELA AL APOSTOLADO SEGLAR EN GENERAL. NO PUEDE HABER DISTINCIONES). O más sencillamente habrá que ir desarrollando el consejo pastoral a mayores ámbitos, no tan solo parroquialmente, sino además, arciprestagamente, vicarialmente, diocesanamente y provincialmente y nacionalmente y mundialmente. Como también, el tema de los movimientos estaría resuelto si se cumpliera nuestro SABIO Y DISCERNIDO DOCUMENTO "CLIM", SOBRE EL TEMA DEL FORO DE LAICOS DIOCESANOS. UNA PLATAFORMA DE INTERCONEXIÓN DE LOS DIFERENTES MOVIMIENTOS O ASOCIACIONES LAICALES Y ECLESIALES... COORDINADOS O ESTRUCTURADOS BASÁNDOSE EN LA ORGANIZACIÓN ECLESIÁSTICA: PARROQUIAS, ARCIPRESTAZGOS, VICARÍAS, DIÓCESIS, ETC...

Es una cuestión de cambio de mentalidad, de cambio de sistema, de cambio de lenguaje. Cada vez más, los laicos notamos la gran irrealidad de concordancia eclesial que hay en nuestra Iglesia. Ya que como ha dicho el expresidente nacional del foro de laicos, Juan José Rodríguez: "Lo de la corresponsabilidad está muy claro a nivel doctrinal, pero a la hora de la verdad es difícil hacer un ejercicio práctico de ella" Y porque lo que es nuevo pide novedad, que no es lo mismo que "novedosidad". Porque los problemas actuales necesitan soluciones actuales. El vino nuevo necesita odres nuevos". Para poder discernir los "nuevos" signos de los "nuevos" tiempos en el mundo y dentro de la misma Iglesia. La "nueva" pastoral requiere per se un "nuevo o renovado" sistema estructural eclesial. Nuevas estrategias, nuevos planteamientos, nuevos métodos...

Como dice La Palabra: "Cuando se reúnen, cada un@ puede participar con un carisma. Pero que todo sirva para edificar"....para que todos aprendan y todos sean animados... no impidan que se hable... Pero que todo se haga decente y ordenado". 1Cor 14,1

Se nos habla de participación con sentido común. Para el bien común no para el propio... con sentido cooperativo, constructivo y edificativo. Tenemos que pensar, sentir y actuar diocesanamente, eclesialmente como pueblo de Dios. Como dice una moderna máxima "Piensa y actúa localmente y mundialmente". Tenemos que ir cambiando de mentalidad e ir actualizándonos: Necesitamos espacios no para los monólogos. Sino, para los diálogos compartidos y co-participativos de sugerencias y puntos de vista de la plena y total comunidad.

Hay una inmadura participación: Una participación indirecta e individualizada e individualizante y no compartidora, no comunitaria. Es que no damos tiempo ni espacio para poder explicar y expresar el por qué de tal sugerencia u opinión. No nos escuchamos, no hay sitio para el debate ni para el consenso ni para la decisión comunitaria. Tenemos miedo a la controversia... Tenemos miedo a la libertad de expresión comunitaria... Pero, ¿Por qué? Esto tenía que ser más involucrante... Más coordinado... Tenía que ser más compartido entre todos y todas. Para que fuera más constructivo y más sugerente y hubiese más iniciativas y entre todos surgirían nuevos puntos de vista que nos ayudarían a verlo más claro entre todos... Porque la comunión requiere la participación de todos los bautizados-discípulos:

La necesidad de una verdadera participación eclesial, exigencia de la misma comunión y misionariedad, reclama la tarea de trabajar, cada día más, por la recuperación del sacerdocio común de los fieles, hasta lograr que los laicos, -con especial atención las mujeres- en su rica diversidad carismática, lleguen a ser los protagonistas tanto de la renovación de la Iglesia como de la misión evangelizadora, con la clara conciencia de que gran parte de la responsabilidad del futuro de la Iglesia recae sobre ellos. Se trata de un protagonismo libre de todo clericalismo y que no reduzca su acción al ámbito intraeclesial.


La mayor participación eclesial de los laicos solicitará, a su vez: renovar cualitatívamente la presencia y acción de los ministros ordenados en la Iglesia (DA 186-208). Instaurar, reconocer e instituir los ministerios conferidos a los fieles que la comunidad necesite, de acuerdo a la amplia gama de carismas personales (cf. DA 211).

Fomentar y animar la incursión del laico en la sociedad para que la transforme según el querer de Dios, con la clara conciencia de que este es su campo específico de realización cristiana (cf. DA 210, 403, 406a, 497a, 505, 508, 517h).
Reconocer y asumir la capacidad que tienen los laicos, hombre y mujer, de participar y colaborar en la planificación pastoral y en la toma de decisiones en la vida eclesial (cf. DA 371, 451-458).

"Tú que duermes, despiértate,... No anden como tontos, sino como responsables. Sino que aprendan cuál es la voluntad del Señor. Más bien llénense del Espíritu Santo, y sométanse unos a otros por consideración a Cristo". Ef 5, 14-15
Como nos recuerda La Palabra: "Así, pues Cristo es quien dio los ministerios para la construcción del Cuerpo de Cristo. La meta es que todos juntos nos encontremos unidos en la misma fe y en el mismo conocimiento del Hijo de Dios"... Ef 4, 11-14
"Él (Cristo, la cabeza) da organización y cohesión al Cuerpo entero, por medio de una red de articulaciones, que son los miembros, cada uno con su actividad propia, para que el Cuerpo crezca y se construya a sí mismo en el amor". Ef 4, 15-16

Juan Carlos Vázquez
Iglesia del sagrado corazón de Jesús de La Coruña
Arciprestazgo Riazor
Vicaría de La Coruña
Diócesis de Santiago de Compostela

«En el modo que tenemos de vivir 
las circunstancias, decimos ante todos, 
quién es Cristo para nosotros»
 L. Giussani 
✝️💞



Presentación Congreso de Laicos 2020 - Isaac Martín




VER+:


“Debemos ser pescadores de hombres, 
no guardianes del acuario” 
Mike Francen


SOÑEMOS LA IGLESIA. Canción inspirada en el documento Evangelii Gaudi 

Ven espíritu Santo - Cristóbal Fones Sj


miércoles, 6 de noviembre de 2013

POR QUÉ YA NADIE QUIERE IR A LA IGLESIA Y POR QUÉ HAY TANTO DESINTERÉS (Why Nobody Wants to Go to Church Anymore)



























No conocemos ningún estudio en España que haya preguntado a un número importante de personas "por qué dejó usted de ir a la iglesia". 

Pero analizar estudios de este tipo en Estados Unidos, aunque se desarrollen en ámbitos protestantes, puede servir para dar algunas orientaciones antropológicas que indican que hay otras causas más profundas.

Tom y Joani Schultz, autores hace unos años de un libro sobre lo malos que son los sermones en las iglesias (“Why Nobody Learns Much of Anything in Church Anymore”, es decir, "Por qué casi nadie aprende ya nada en la iglesia"), acaban de publicar otro titulado "Por qué ya nadie quiere ir a la iglesia" ("Why Nobody Wants to Go to Church Anymore). Se basan en varios estudios y en ambientes protestantes -a veces conservadores, a veces liberales-, y observan razones logísticas y sociales (los deportes de los niños son el domingo, los hábitos de ocio, etc...). Pero al final destacan 4 causas "de fondo" para dejar la iglesia, que pueden aplicarse bastante también a la realidad católica. 

Las causas profundas son estas 4:

1) Muchos sienten que en las iglesias otras personas les juzgan; o piensan que les van a juzgar, y no quieren sentir que les juzgan.

No se trata tanto de que realmente haya muchos "metomentodos" juzgando a los demás en las parroquias, como de que los alejados lo sientan así, o lo teman. 

La solución eclesial eficaz, dicen los autores, ha de ser la insistencia en que la Iglesia acoge y acepta a todos tal como llegan, en su estado actual, independientemente de que la Iglesia y Dios no estén de acuerdo con todo lo que hacen. 

Dicho de otra forma: hay que repetir lo de "acogemos a cada pecador ya, tal como viene; más adelante, juntos iremos tratando su pecado". Se requiere, dicen, una "hospitalidad radical". 

2) La gente reclama el derecho a hablar y ser escuchada; sienten que en la iglesia sólo habla el cura o pastor y que nadie les escucha.

En el Occidente actual, todo el mundo está acostumbrado a opinar de todo: los vendedores de cualquier tienda escuchan con sonrisas todo lo que quiera decir su cliente; en el colegio hay debates y desde niño cualquier alumno interviene para decir al profesor lo primero que se le ocurre; los periódicos en Internet están llenos de comentarios de gente que en realidad no han estudiado ni conocen los temas que comentan...

El resultado es que estas personas llegan a la iglesia, sea a una misa católica o a un culto protestante, y allí no tienen nada que decir. No hay ningún momento para que hablen, se expresen.

De hecho, en algunas publicaciones protestantes se señala que los católicos lo tienen algo mejor: al menos en misa los católicos recitan respuestas, rezan en voz alta, etc... En muchos cultos protestantes (sobre todo los no carismáticos) deben limitarse a escuchar al pastor y cantar himnos, por lo que en cuanto se cambian las canciones o se usan cantos difíciles, no hay nada que hacer. (Los varones suelen quejarse de que las canciones son cada vez más agudas, sólo para mujeres, por ejemplo).

El caso es que los sociólogos detectan que la gente quiere hablar de sus sentimientos religiosos, formular sus preguntas y dudas, sentirse escuchados, que no se desdeñen sus dudas con un "no me moleste usted" o "búsquelo en el catecismo" o "no necesita usted saberlo"...

Por supuesto, eso no puede hacerse en una misa. Así que la Iglesia debe ofrecer otros espacios, el espacio en que la gente habla y se siente escuchada. 

¿Puede cada párroco escuchar a sus 2.000 o 3.000 o 30.000 parroquianos con esa escucha atenta, dejándoles hablar? Es evidente que no. Por lo tanto, la respuesta ha de pasar porcrear grupos pequeños de laicos, donde todos pueden hablar y todos se sienten escuchados. 

El éxito de métodos como Cursos Alpha, Células de Evangelización Parroquial, grupos carismáticos, el Camino Neocatecumenal, los grupos scouts (adolescentes y adultos), etc... tiene que ver con esto: el grupo donde se puede hablar y sentirse escuchado.

3) Mucha gente se aleja de la iglesia, o no se acerca a ella, porque piensa que "los cristianos son unos hipócritas".

Por supuesto, los hipócritas son "los otros". "Yo" nunca soy hipócrita.

Lo cierto es que los cristianos nunca serán suficientemente virtuosos para los exigentísimos estándares de los "alejados". 

No importa cuánto bien hagan los cristianos de su parroquia o entorno; el alejado caza-hipócritas siempre encontrará algún cristiano que no es suficientemente bueno para él y "además va de cristiano". Y si no encuentra alguien así en su entorno, lo encuentra en los medios de comunicación: un cura estafador, un religioso que cometió un crimen... O en el pasado. "No voy a misa porque hace 5 siglos la Inquisición, Galileo, etc, etc..."

La mejor estrategia para la Iglesia es la de siempre del cristianismo: repetir que "esta no es una casa para perfectos, sino un hospital para enfermos". 

Eso implica admitir esas "enfermedades": si hay pecado, se dice, se admite y se combate de forma realista. 

Y la Iglesia ha de fomentar además la humildad real, la sencillez y la participación. El Papa Francisco da "imagen de humildad" a muchas personas alejadas, y eso les atrae. 

4) Muchas personas se alejan de las iglesias porque creen que Dios está "distante", "o muerto", o "es irrelevante"; muchos dicen "no noto a Dios". 

Mucha gente que no va a la Iglesia sí que cree en Dios, pero no se trata con Él, no significa nada. En entornos católicos, son incontables los casos de personas que dicen que "iba a misa pero no me decía nada", o "las monjas en mi colegio eran encantadoras, pero a Dios nunca lo he visto, ni tratado". 

La respuesta aquí es el kerigma, el anuncio fuerte de que "Cristo ha resucitado, te salva de la muerte y del pecado y cambia tu vida", o bien que "Dios te ama y te perdona, de forma personal, a ti". 

Cursillos de Cristiandad, Cursos Alpha, el Camino Neocatecumenal, el seminario de las Siete Semanas de la Renovación Carismática, los Talleres de Vida y Oración y otras iniciativas de kerigma consiguen suscitar a menudo ese "encuentro personal con un Cristo vivo" que tantas personas han experimentado. 

Cuando alguien dice "creo en Dios, pero no es relevante en mi vida" no quiere que le respondan "claro que es relevante: exige una moral elevada que deberías practicar"; eso no le atrae ni le cambia. Por el contrario, necesita que le digan: "claro que es relevante, haz la prueba, abre tu corazón y pide a Dios que venga a tu vida, déjate transformar por Él, porque Él te ama y quiere estar contigo y cambiarlo todo". 

Hay algunas personas que quizá se asustan al pensar en un Dios cercano: "si le abro la puerta a Dios, entrará demasiado y se quedará como un okupa en mi casa".

Pero son pocas comparadas con las que piensan: "Dios no tiene nada que ver con mi vida y mi casa y no creo que Él piense mucho en mí; yo tampoco pienso mucho en Él". Por eso, un encuentro personal es la clave. 

En ese sentido, la Nueva Evangelización insiste, como definía Juan Pablo II, con "nuevos métodos, nuevo lenguaje, nuevo ardor".



VER+: 


Kerigma, Karisma, Koinonía: kekako. En Latinoamérica se ha usado con éxito. Pero en España hay problemas, especialmente, con la acogida y el sentido de comunidad. 



VER+:








jueves, 24 de julio de 2008

LOS PAÍSES MÁS Y MENOS FELICES DEL MUNDO







"El hombre es más feliz por lo que desea que por lo que posee". Bloch

"Si eres envidioso y soberbio, prepárate para ser solitariamente infeliz". Yanka


"El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se quiere,
sino en querer siempre lo que se hace". León Tolstoi

"Ya lo decía mi querido viejo: '¡que amigos éramos cuando éramos pobres!' ".

"¡Aquel tiempo feliz en que éramos tan pobres!".

Una mujer se mira a sí misma en el reflejo de un escaparate

"Hay cada vez más infelices que dejan de "VER"
los reflejos infinitos de comunión de la "VIDA",
para encerrarse sólo en el ensimismado mirarse
al espejo de su propio vacío". 
Yanka

Dinamarca y Puerto Rico, los más felices.
El Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan midió el grado de bienestar subjetivo durante 2007 en 97 países.
Dinamarca, Puerto Rico y Colombia son, por este orden, los países más felices del mundo, según un estudio divulgado hoy en el que se constata que la felicidad ha aumentado en la mayoría de los países.


Colombia es el tercer país más feliz del mundo y el primero de América Latina, región en la que le siguen El Salvador, undécimo en la escala mundial, Guatemala (17 en el mundo), México (18), Venezuela (23), Brasil (30) y Argentina (32). Perú se sitúa a la cola de los países latinoamericanos (61 a escala mundial), junto con República Dominicana (42), Chile (41) y Uruguay (39). Por su parte, Estados Unidos ocupa la décimo sex ta posición mundial, el Reino Unido la número 21, Francia se sitúa en el puesto 37 y Japón en el 43.


España se sitúa en el puesto (44) de la lista, en la que la institución ha medido el grado de bienestar subjetivo.


Para el director del estudio, Ronald Inglehart, esta premisa es "sorprendente", ya que, "en general, se creía que era casi imposible elevar el nivel de felicidad de todo un país".

De acuerdo a los resultados del informe, los niveles básicos de felicidad se muestran estables a largo plazo y no cambian. Así, la libertad se erige como el principal motivo de felicidad mundial. "Los resultados muestran claramente que las sociedades más felices son aquellas que permiten que las personas tengan la libertad de elegir cómo vivir" concluyó Inglehart.



http://webarroba.wordpress.com/2008/07/05/pases-mas-felices-del-mundo/



jueves, 1 de mayo de 2008

LOS ESPAÑOLES, ÚLTIMOS EN LA LECTURA DE LA BIBLIA

LEE SI QUIERES.
PIENSA SI SABES.
COMPRENDE SI PUEDES.

El próximo mes de octubre se celebrará en el Vaticano un Sínodo de Obispos sobre el tema “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”. Es una muestra de la preocupación de la Iglesia favorecer el conocimiento y empleo de las Sagradas Escrituras. Y como se ve, es una preocupación que no carece de fundamento.

Dentro de los preparativos científicos del Sínodo, el presidente del Consejo Pontificio de Cultura, Gianfranco Ravasi, encargó una encuesta que fue presentada en el Vaticano. Se trataba de un sondeo entre 13.000 adultos de nueve países occidentales (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, Italia, Holanda, Polonia y España) sobre el uso de la Biblia. El estudio fue realizado por GfK Eurisko y se tituló “La lectura de las Escrituras”.
Entre otras cosas, el sondeo muestra que el texto base del cristianismo, el libro más difundido y traducido en el mundo, sigue siendo poco conocido en muchos países que se definen católicos.
Los Estados Unidos son el único país que muestra un conocimiento extendido del texto revelado: el 75% de los norteamericanos consultados afirma haber leído al menos algún pasaje en los últimos 12 meses. Le sigue Polonia, pero ya muy por debajo, con un 38%, y cierran la lista Italia (27%), Francia (21%), y España (20%).

En España, los datos muestran que existe una notable incultura religiosa entre los católicos. Aunque el estudio revela que el 73% de los españoles se reconoce como católico, España ocupa el último lugar, con el 22%, entre los países seleccionados cuando se pregunta si los encuestados han leído un libro religioso en el último año. Muy por delante figuran los norteamericanos, con el 58%; en Francia la proporción es del 28%.
Los ciudadanos españoles son también los que menos utilizan la Biblia en su oración personal, pues lo hacen tan solo el 6 por ciento de los adultos. En cambio, la cifra sube al 32 por ciento en Polonia y al 37 por ciento en Estados Unidos.

A la vez, algo más del 50% de los encuestados está de acuerdo con que la Biblia se enseñe en las escuelas. De los católicos, el 74% dice asistir alguna vez a algún rito religioso, aunque sólo el 20% dice hacerlo al menos una vez a la semana.