EL Rincón de Yanka: 2026

inicio









CALENDARIO CUARESMAL 2026

CALENDARIO CUARESMAL 2026





martes, 24 de marzo de 2026

LIBRO "LAS ÉLITES QUE DOMINAN ESPAÑA": Una historia alternativa desde 1939 por Andrés Villena Oliver



LAS ÉLITES QUE
DOMINAN ES
PAÑA

Una historia alternativa desde 1939

Andrés Villena Oliver

En España, el poder ni se crea ni se destruye: se transmite, se negocia y se protege. Y, aunque a menudo se presente como un pulso permanente, nada une más a las élites madrileñas, vascas y catalanas que la defensa de sus intereses comunes. Pueden enfrentarse, traicionarse o competir entre sí, pero siempre acaban regresando al mismo lugar: la mesa donde se reparte un banquete blindado.
Ese pacto tácito sostiene una red de poder resistente y adaptable, capaz de sobrevivir a cualquier cambio político. Del aperturismo tecnócrata del franquismo a la reconversión industrial; de las privatizaciones del PP y del PSOE a las crisis de la burbuja inmobiliaria. Cambian los contextos, no los que mandan.
Este libro no es una teoría conspirativa, sino una investigación precisa y documentada sobre lobbies empresariales, bancos, sagas familiares, instituciones políticas y medios de comunicación. Setenta años de historia en los que tecnócratas, financieros, altos funcionarios y empresarios actúan como piezas de una misma maquinaria diseñada para que nada esencial cambie, aunque todo parezca hacerlo.
Las redes de influencia

El pasado sigue presente. Nuestro primer ministro, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ha contado con José Luis Rodríguez Zapatero como asesor informal. Con el expresidente Zapatero gobernaron tanto el ex­ ministro de Fomento, José Blanco, como el de Industria, Miguel Sebas­tián. Ambos influyeron en la progresión política de un entonces joven Sánchez, miembro del equipo de economistas que lanzó al candidato ZP a la victoria electoral en 2004. Mientras Blanco dirige una empresa de lobby llamada Acento, en la que comparte el mando con el exministro de Sanidad del PP Alfonso Alonso, Sebastián ejerce como profesor en la Universidad Complutense de Madrid y como consejero por delegación estatal de la multinacional Indra.

Pero hay más vías para realizar este viaje en el tiempo. Nadia Calviño, ministra económica de Sánchez, fue directora general con Pedro Solbes, ministro de Economía y Hacienda con Zapatero y con Felipe González. Calviño, miembro del cuerpo de los Técnicos Comerciales y Economis­tas del Estado -como Solbes y el actual ministro, Carlos Cuerpo- es hija de José María Calviño, quien fuera presidente de Radio Televisión Española y una de las manos derechas del exvicepresidente Alfonso Guerra.

Hoy, según dicen, hay dos PSOE en disputa. No obstante, los puentes entre estos son o eran al menos múltiples. Rodríguez Zapatero era, en 1993, diputado del grupo parlamentario socialista dirigido por Carlos Solchaga, el principal ministro económico del felipismo. Amigo y ex­ compañero de Miguel Boyer, Solchaga constituye un perfil mixto rela­cionado con grandes empresas, asesorías empresariales y bancos como el antiguo Vizcaya -hoy integrado en el BBVA-.

Los antiguos Bilbao y Vizcaya, las matrices del actual BBVA, hunden sus raíces en la burguesía vasca, que durante el franquismo dio un im­portante salto industrial. Algunas de estas familias han tenido influen­cia en el principal partido de las clases medias, el Partido Nacionalista Vasco, aunque otras se mantuvieron alejadas de esta tendencia política. Uno de sus puntales empresariales, y al mismo tiempo político, fue Pedro Luis Uriarte, consejero del BBV y exdirigente del ente autonómico vasco, donde coincidió con Solchaga durante la transición.

Las burguesías periféricas son claves en esta historia. Si Felipe Gonzá­lez contó con numerosos economistas como Solchaga y Boyer, también lo hizo con los profesores de la Universidad de Barcelona Narcís Serra y Ernest Lluch, relacionados con uno de los principales centros de pen­samiento de la élite catalana, el Círculo de Economía, que fue presidido por un exministro del PP, Josep Piqué, y al que también pertenecieron líderes como Pere Duran -fundador de Gas Natural- o Jordi Pujol, líder de Convergencia i Unió, la coalición hegemónica en Cataluña hasta 2003.

Es imposible separar el presente democrático del pasado autoritario. La amplia experiencia de Solchaga, que comenzó durante el fran­quismo, le llevó, junto a Boyer, a trabajar con dinosaurios de la tecno­cracia, que, como José María López de Letona o Claudio Boada, habían dirigido la etapa tardo industrial de la dictadura y ocuparon en los ochenta puestos clave en la gran banca que iba a afrontar su reconver­sión. Era lo que se denominó la beautiful people, la red público-privada que dirigió el país hasta mediados los años noventa.

Algo distinta de la biuti era la red del PP, que se asentó políticamente en 1996. La oligarquía económica y financiera española, en buena me­ dida procedente del Estado y víctima de las privatizaciones, ha ofrecido muchos puestos de trabajo a sus exministros. El ejemplo más llamativo quizá sea José María Aznar, empleado temporalmente en Endesa - mientras que Felipe González lo fue en Gas Natural-. Parte del equipo económico aznarista, formado por Luis de Guindos y Rodrigo Rato, ha tenido distintos destinos: De Guindos es aún el vicepresidente del Banco Central Europeo y estuvo en Endesa, como Aznar, y en Lehman Brothers; Rato pasó por casi todas las empresas privatizadas para des­pués instalarse en prisión, adonde, quizá, algún día le siga su compa­ñero Cristóbal Montero, exministro de Hacienda de Aznar y Rajoy.

Por último, cabe hacer mención al crecimiento de la fuerza Vox. Llaman la atención sus recurrentes contactos con la Comu­nidad de Madrid, desde donde la expresidenta Esperanza Aguirre finan­ció DENAES, una fundación en defensa de la nación española presidida por Santiago Abascal, ayudado en dicho cometido por Iván Espinosa de los Monteros, cuyo linaje conecta a todas las derechas. Carlos Espinosa de los Monteros, su padre, fue presidente de la Marca España, secretaría de Estado creada por un gobierno presidido por Mariano Rajoy. Uno de sus ancestros, Eugenio Espinosa de los Monteros, estuvo presente en el encuentro en Hendaya entre Franco y Hitler. El actual liderazgo del PP, disputado por Isabel Díaz Ayuso y por Alberto Núñez Feijóo, no puede ser ajeno a sus relaciones con Vox ni a su pasado franquista. No en vano, el PP es una refundación de la Alianza Popular, fundada en la transición por siete ministros franquistas, entre estos, dos muy citados en esta historia: Manuel Fraga y Laureano López Rodó.


Introducción

Una historia sobre el poder para salir de la neblina

Es para estar asustados. La actualidad mundial se ha convertido en un gigantesco cómic de terror. Un tebeo poblado por supervillanos que es­ grimen, orgullosamente,el saludo a la romana, y que emiten proclamas propias de una parodia política. La ultraderecha espera su momento para ganar las elecciones que tenga pendientes en cualquier plaza europea. Y, de fondo, las guerras, las amenazas climáticas y las pan­ demias nos observan confundidos y divididos, esperando al próximo bombardeo. Otro tanto sucede en nuestro país. Obstruyendo cualquier explicación sensata más allá de las consignas, los titulares chillones y las descalificaciones de los adversarios, presenciamos un sonoro en­ frentamiento, un griterío ensordecedor de unos contra otros. Los par­tidos políticos colisionan así en un espectáculo teatralizado en el que han de ganarse la gracia de los jueces, de los medios de comunicación y de las grandes empresas que pilotan la economía, además de captar la atención y el favor de los votantes. No parece quedar espacio para el diálogo. Nos queda poco tiempo paraolvidar a nuestros enemigos y pre­ guntarnos con honestidad por qué la democracia parece fracasada. Por qué las estructuras de mando petrifican cualquier intento de cambiar las cosas. Y qué hace que países como el nuestro sean lugares tan poco acogedores para el progreso.

El presente trabajo ofrece un respiro a tanta agitación digital y contri­buye a un debate sosegado que podría tener lugar cuando el estruendo amaine. Se propone ofrecer una historia de nuestro país que se aleje de todo combate maniqueo, y que se centre en el papel que juegan las diversas élites nacionales e internacionales. Se trata de los grupos de poder que han adoptado las decisiones más importantes en el curso de los cincuenta o sesenta años previos, y que, en muchas ocasiones, siguen siendo determinantes. Su historia no comienza hoy, ni empezó hace diez años. Analizarla nos permite entender mucho más de lo que las portadas de los medios nos gritan a diario.

Redes, dinero y discurso

Para entrar en esta historia, conviene dar un primer paso: no olvidare­mos a sus protagonistas, ni sus nombres y apellidos, pero subrayamos tres elementos que van a estar continuamente presentes: las redes de poder, el dinero o capital, y el discurso legitimador que hace toda domi­nación aceptable. Dichos elementos conforman un sistema que tiende a la estabilidad, y que en España se mantiene desde el final de la guerra civil hasta la actualidad de nuestra democracia.

En primer lugar, las redes de poder son el conjunto de vínculos y lazos entre nuestros gobernantes, los dirigentes políticos, los altos car­gos estatales y los tecnócratas de un lado y otro de la puerta giratoria, esa frontera difusa entre el sector público y el de las grandes empresas privadas por la que tantas personas transitan. Esta noción sirve para enfocar el papel del Estado como supremo árbitro de la economía y la política nacional, y extender su estudio a sus relaciones con las grandes corporaciones. De esta manera se supera la dicotomía Estado-mercado, esa separación imaginaria entre el capital privado y la Administración Pública, analizando el Leviatán, el Estado, como algo más que una élite depolíticos y una gran masa de funcionarios públicos; el Estado es tam­ bién un ámbito de relaciones entre personas de distinto grado técnico que, además, cruza con frecuencia los confines entre lo público y lo privado.

En segundo lugar, el capital, que agrupa a las grandes empresas nacio­ nalese internacionales quehan establecido con nuestras redes de poder acuerdos e intercambios clave desde los años cincuenta. Con el capital nos referimos a las grandes corporaciones industriales, financieras y de servicios, pero también a entidades de un menor tamaño, pero con incidencia económica y política significativa. Redes de poder y capital interaccionan profundamente; si las primeras tienden a la perpetua­ ción de sus mandatos yde sus posiciones, la segunda categoría registra una conducta que responde a la maximización del beneficio económico a corto y largo plazo. Mientras que las primeras se restringen normal­ mente a un ámbito nacional, las segundas cuentan con un grado de flexibilidad añadido y en expansión, sobre todo cuando la libertad de capitales y la globalización han servido para hacer de la empresa capitalista una entidad difusa y sin patria.

Y en tercer lugar, un componente ideológico, discursivo, mítico o de creencias sin el que los dos anteriores no podrían subsistir. La domina­ción se ejerce a través de la fuerza, pero esta no es suficiente en ningún caso. Se hace también necesario el consenso, convencer y persuadir a los dominados. Y esto se logra con un conjunto de ideas y enunciados que todos acabamos por creernos. España necesita ser periódicamente salvada y rescatada de sus demonios interiores. Las versiones domi­nantes dela historia todavía mantienen que nuestro país es una nación inevitablemente atrasada y con una tendencia al enfrentamiento fra­tricida. Por todo ello, es mejor dotarnos de unas élites fiables que, pese a tender a mandatos autoritarios, podrán mantenernos a raya y liberar­nos de nuestro canibalismo político.

Este componente ideológico se mantiene como una persistente som­bra sobre los asuntos de nuestro país y su influencia no depende preci­samente de la veracidad de sus postulados. Se compone de los discursos que señalan la necesidad que la nación tiene de ser intervenida frente a cada desafío para evitar males mayores. La salvación nacional es un sustrato ideológico del que no hemos logrado aún desprendernos. Dicho discurso mantiene importantes líneas de continuidad a lo largo del periodo analizado, así como modificaciones que se deben a la al­teración de las circunstancias históricas, pero también a la necesidad de lograr la complicidad y el consenso con las cambiantes audiencias electorales y con los distintos grupos de poder. Se trata de un discurso prefabricado y parcial, concebido y difundido desde las mencionadas altas instancias del poder, legitimado y reproducido a través de los dis­tintos medios de comunicación de masas, así como desde otro tipo de instancias socializadoras, como la escuela, la familia o la universidad. No podemos olvidar, por supuesto, el papel culturalmente hegemónico y creciente de las grandes plataformas, los feudos de la red, para impo­ner y recordar los sentidos comunes mayoritarios, y para multiplicar el impacto de las ideologías y creencias dominantes.

La combinación de estas tres fuentes de poder -tecnocrático, capita­lista y discursivo- nos permite observar un campo de fuerzas que se propone como explicación alternativa a la promovida por cada partido o conjunto de ideologías más o menos excluyentes. Un sistema que además puede explicar el poder y la desigualdad en nuestro país.

Este planteamiento subraya una nueva narrativa que puede enseñar­ nos cómo se gobierna España. Desde el discurso de salvación nacio­nal de los tecnócratas del llamado Plan de Estabilización, aprobado en 1959, y considerado el inicio del milagro económico, la presente obra analiza las formas de legitimidad de los gobiernos del último período autoritario, el de la transición, los de los progresistas y conservadores de la etapa dorada de la democracia, transcurrida entre 1982 y 2004, y los de las fases más recientes.

La narrativa dominante es una cortina verbal que oculta la irracionali­dad de las principales operaciones económicas y medidas políticas, que han provocado en numerosas ocasiones un expolio de recursos, y una especialización productiva perjudicial a largo plazo, cuyas consecuen­cias llegan hasta el presente. Señala, además, un déficit democrático y un enorme quebranto en la separación de poderes.

La eterna salvación de España no parece estar nunca en nuestras manos, sino que se convierte de manera periódica en la propiedad privada de pequeños grupos bien estructurados que adoptan medidas muchas veces dolorosas y de difícil explicación sincera: tanto grandes empresarios como tecnócratas suelen figurar en esos grupos. La com­posición de dichos grupos es volátil y variada: sus conexiones con el ca­pital nacional e internacional permiten el establecimiento de distintas redes de intercambio; su homogeneidad interna, con la procedencia común de muchos de sus miembros, es compatible con la renovación y la introducción periódica de nuevos elementos, favoreciendo una circu­lación elitista que consolida a los grupos dominantes, en ocasiones ab­ sorbiendo energías sociales contestatarias. Su ramificación a distintas áreas de la sociedad, como los partidos políticos, el Ejército, la Iglesia, la gran empresa, los cuerpos de altos funcionarios, o incluso y recien­temente, algunas vertientes de los movimientos sociales, representa una aplicación de la mencionada circulación de las élites, lo que añade fuentes de legitimidad adicionales a la élite dominante. Y su discurso emancipador varía sus argumentos en función de la fuerza política en el poder, de las circunstancias y del periodo, pero contiene un innegable factor común: descarta la emancipación, por gradual que esta fuera, del pueblo español, al que se juzga incapaz de adquirir cuotas superiores de autogobierno y al que se adjudica un pasado trágico y autodestructivo. Un enfermo social y político al que se exige una entrada periódica en una unidad de cuidados intensivos de la que salir regenerado.

Una pequeña caja de herramientas

Para entender este mapa, partimos de las élites, es decir, de un grupo re­ducido de personas que toman las decisiones que más nos afectan. Esas personas ocupan posiciones clave en las que se relacionan con amigos, compañeros de escuela, parientes, amantes, colaboradores, y también futuros adversarios. De todo ello podemos deducir que forman redes sociales, es decir, vínculos, lazos y conexiones que determinan estruc­turas que van cambiando con el paso del tiempo.

Para comprender cómo funcionan las élites, es preciso que salgamos cuanto antes del retrato individualizado para observar la conducta del conjunto. Una vez definido el ámbito social, nos ocuparemos de los rasgos de las redes que estas forman. Podemos entender la historia de España como una serie de acontecimientos; también, como el cambio continuo en una serie de variables, como la población, la renta per cá­pita, la inflación, la desigualdad o el consumo. Pero asimismo podemos analizarla a partir de los cambios operados en las redes de poder, las éli­tes o clases dominantes que han adoptado las decisiones de más calado. En España, una vez entrada la década de 1950, y debido a diferentes circunstancias, se fue abandonando el totalitarismo fascista y militar para dar lugar a otras formas de dominación más perdurables, sin que los principios fundacionales del régimen franquista se vieran significa­tivamente alterados. Las élites de los años sesenta no fueron las mis­ mas que las de la década de 1940. Su procedencia y redes habían cam­biado. Otro tanto sucedió con las décadas de los años setenta, ochenta y noventa del pasado siglo. Pero todas ellas nos han insuflado creencias irrebatibles, o lo que el politólogo Gaetano Mosca denominó a finales del siglo XIX «fórmulas políticas», los enunciados para hacer la dominación más digerible.

De la victoria en la guerra civil, se pasó a una salvación tecnocrática, que consistió en abrir el país a unos flujos de capital que aprovecharían el clima de represión militar y laboral sobre la ciudadanía. Del desarrollo cortoplacista de un tardofranquismo centrado en vender al exterior que España era diferente, se condujo a una transición que, gobernada por nuevos tecnócratas instruidos en la dictadura, contuvo una crisis capitalista para pasar de un sistema autoritario a uno de partidos. De la instauración de la democracia y la entrada en la alianza militar pasa­mos a la integración en Europa, baluarte de la estabilidad política. Y, de ahí, a los fastos de Barcelona y Sevilla en 1992; de la entrada en la zona euro como fundadores, a la enorme expansión económica especulativa de los primeros años de este siglo. Y, finalmente, al salvamento europeo de la economía española en plena crisis financiera. En todo momento deberíamos estar agradecidos: podríamos habernos vuelto a aniquilar. En todos los casos anteriores, la salvación, la reforma y la regeneración política y económica han venido impulsadas por colectivos elitistas compuestos por dirigentes políticos, tecnocráticos y con vínculos con el sector empresarial nacional e internacional. En dicha salvación no interviene nunca el grueso de la población española ni cabe su organi­zación en sindicatos, asociaciones de vecinos, movimientos sociales u otros colectivos. Esta explicación no anula el espíritu rebelde del pueblo español, latente a lo largo de los últimos siglos, presente en el período republicano y también en las distintas fases de la dictadura.

Cabe mencionar asimismo el movimiento protestatario 15M origi­nado en 2011 y las primeras etapas de la formación política Podemos como desafíos al statu quo político y económico. Que estas alternativas hayan sido sofocadas o reintegradas a nuevos equilibrios políticos no significa que no hayan existido nunca, como también hubo un movi­miento vecinal, feminista y obrero en la España de los años setenta.

Las formas de la élite dominante

El protagonismo de la compleja élite que nos domina exige estudiar sus características presentes y pasadas. En primer lugar, destacamos su cohesión interna, que consiste en el conjunto de lazos y similitudes que dan coherencia al conjunto de los gobernantes y dirigentes empresaria­ les. Dicha cohesión deja espacio a distintos tipos de diferenciación sec­torial, lo que delimita distintas facciones -empresariales, ejecutivas, burocráticas, o políticas-. Entre dichas facciones cabe tanto el acuerdo como el conflicto, y también la existencia de perfiles mixtos que combi­nan distintas posiciones sociales al mismo tiempo: un militar del Opus Dei, un ministro católico con carnet de la Falange o un abogado del Es­tado afiliado al Partido Socialista, algo menos frecuente.

En segundo lugar, conviene subrayar la circulación o renovación de las élites. La circulación elitista se define como un proceso de renovación de los miembros de la élite que actualiza las características de esta en cada periodo. Dicha actualización responde a los cambios del entorno, pero también a la maduración, jubilación e incluso fallecimiento de los miembros de las clases dominantes. La circulación es una característica inherente a las élites, lo que perpetúa la estabilidad de la dominación elitista. Al garantizar que los dominadores se actualizan, la categoría de la dominación se vuelve intemporal y constante: pase lo que pase, siem­pre habrá alguien al mando y una multitud que tenga que obedecer.

En tercer lugar, los procesos de circulación pueden venir desafiados por las distintas crisis, lo que puede dar lugar a una variante que pode­mos denominar fusión de élites. Los periodos de transición, las ocasio­nes en las que se producen eventos desafiantes o choques internos entre élites, son oportunidades para que tengan lugar fusiones. Estas consis­ten en procesos mediante los cuales componentes antiguos y nuevos de las clases dominantes se combinan para favorecer determinados cambios. La fusión resultante representa un acuerdo para superar un conflicto y, al mismo tiempo, un proceso de circulación más complejo gracias al cual se configura una clase dominante con unas caracterís­ticas alteradas pero con unas funciones parecidas. Que un partido co­mience desafiando un sistema y unos años después forme parte de este describe un caso particular de dicho proceso de fusión.

Este somero conjunto de ideas permite articular el relato del periodo seleccionado aportando una coherencia interna a este y extrayendo significados pocas veces destacados. Nos permite ahorrarnos detalles y contribuir al resultado final: detectar una teoría que explique el funcio­namiento de nuestras élites, y con ello, sus fallos, debilidades y oportu­nidades alternativas.

En lo que sigue se desarrolla el ensayo. El lector debe tener paciencia, pues se recorren más de ochenta años sobre el papel. Algunos hechos son más conocidos y se podrán encontrar referencias a estudios mono­gráficos o más profundos. Algunos otros acontecimientos son menos renombrados. Muchos de estos se ponen en relación para contribuir a la explicación que en estas páginas hemos esbozado. Por eso era tan im­portante leerlas y, por eso, el lector debe comprender que nuestro viaje en el tiempo mira al pasado, por supuesto, pero también trata de ex­ traer lecciones para entender el presente y para actuar en el futuro.

lunes, 23 de marzo de 2026

DOCUMENTAL "EL SIGLO DEL YO (INDIVIDUALISMO)" The Century of the Self) 👉👈

EL   SIGLO   DEL   YO
(INDIVIDUALISMO)

The Century of the Self)

Es un documental de la BBC que consta de cuatro capítulos, fue realizado por Adam Curtis documentalista y escritor británico. Muestra y analiza cómo Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud utilizó las teorías psicoanalíticas del inconsciente y el deseo, ofreciendo sus servicios a corporaciones, políticos y empresarios con el objetivo de manipular la opinión pública, la política, y la economía con fines propagandísticos y fomentar el consumo en la sociedad norteamericana.

El Siglo del Individualismo (YO) (en inglés The Century of the Self) es un documental británico realizado en 2002 por Adam Curtis que se centra en cómo el trabajo de Sigmund Freud, Anna Freud y Edward Bernays ha influido en las corporaciones y gobiernos para poder analizar y controlar a las personas a través de la psicología de masas y la creación de la sociedad de consumo. 
  1. Máquinas de felicidad: Se maneja una idea principal acerca de la psicología de masas y la influencia que tuvo el sobrino de Sigmund Freud, Edward Bernays, y como esto influyo para que se diera un cambio social y económico significativo después de la Primera Guerra Mundial. Bernays se centra en los escritos de su tío acerca del subconsciente y decide trabajar en aquello, pero no en el ámbito del psicoanálisis sino más bien en la publicidad y el mass media que influye en demasía, dándose cambios sociales significativos. Lo que realizó Bernays fue crear estímulos que determinaban el accionar de los individuos alterando el comportamiento que estaban llevando, esto se pudo realizar bajo la teoría de Freud que sostiene que el ser humano era malo por naturaleza y se rige bajo sus instintos animales, irracionales y sobre todo sexuales. Es de esta forma que las masas sociales de ese entonces se vieron influenciadas y manipuladas por las personas ostentosas del poder, sobre todo por empresarios, que buscaban que se creara una sociedad de consumo para así mantener una economía constante y que se diera una gran demanda de ciertos productos, como los cigarrillos por parte de las mujeres. Las máquinas de felicidad hacen referencia a los individuos que fueron trabajados con su inconsciente para comprar cosas que simplemente satisfacen su imagen o su deseo de realización, mas no sus necesidades. Si bien podría hacerse referencia a que en ese momento esto se convirtió en necesario dado que se comenzó a dar el proceso de industrialización y el levantamiento de un conflicto mundial, esto también significó que los sistemas de generación masiva de opinión en la historia política e ideológica sean de suma importancia, hasta la actualidad.
  2. La ingeniería del consentimiento: se muestran las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial resaltando lo irracional del sentido humano tomando en cuenta todas las violaciones dadas durante el Holocausto, esto confirmaría y mantendría en pie la teoría de Freud acerca de la existencia de estas fuerzas irracionales bajo la capa de aparente normalidad de la mente. Esto se vio exponenciado con la cantidad de soldados que regresaban con experiencias traumática después de este gran enfrentamiento mundial, los mismos necesitaban de cierta forma poder sobrellevar aquello y es en ese momento en donde la hija de Freud, Anna se convierte en uno de los mayores exponentes del psicoanálisis concentrándose sobre todo en esta temática de los soldados anteriormente mencionada. Después de la Segunda Guerra Mundial con las teorías de Anna se comenzó a buscar la creación de un individuo perfecto, pero las sociedades y sobre todo los grupos de poder, buscaban crear un consumidor modelo. Conjugaron las teorías hasta ahora conocidas de Freud, su hija y Bernays para estudiar al consumidor. Durante esto también se dio la guerra fría y era necesario manipular a los individuos parte de esta guerra, en este caso a la sociedad estadounidense, Bernays propuso hacerlo mediante el miedo, y el mismo se aumentó. Es sorprendente como las estrategias planteadas por Bernays funcionaron incluso para derribar un gobierno guatemalteco y mantener una guerra civil que duraría aproximadamente 30 años. Durante estos años, como se muestra en el documental, el psicoanálisis fue tomando fuerza, sobre todo en el ámbito político, pero se desmorona en el momento en el que se busca manipular las mentes y recuerdos de personas utilizadas para la experimentación, así también con el suicidio de Marilyn Monroe quien estaba siendo tratada por Anna Freud, desmorona esta teoría y sorprende a la opinión pública, la misma que se pregunta acerca de la eficiencia de la misma o si tan solo es una forma de mantener cierto control social. Se evidencia en esa época, que el psicoanálisis había sido utilizado como un medio para un fin corrupto y de manipulación de los individuos y de la sociedad, comienzan a aparecer detractores de esta teoría que plantean que pudo haberse utilizado de la manera incorrecta y que están manejando emociones y sentimientos que son la esencia del ser humano.
  3. Un policía en nuestras cabezas que debe ser destruido: centra sus ideas en lo planteado por Wilhelm Reich, antiguo alumno de Freud pero que comenzó a plantear que el hombre por naturaleza era bueno pero que la sociedad lo reprimía y distorsionaba. Si bien sus ideas fueron rechazadas en un principio, en la década de los 60 y 70, justamente en la caída del psicoanálisis sus ideas fueron tomando fuerza y defendidas por grupos liberales de la sociedad estadounidense. Las ideas se centraron en derrocar al Estado, a las grandes corporaciones e instituciones, al ver que esto no se podía realizar debido a la represión se fundamento la idea de que el individuo debe de reprimir este “policía dentro de su cabeza”. Se comenzó a dar el desarrollo del “yo” y esto se pudo ver reflejado para las grandes compañías, ya que no tenían la posibilidad de predecir a su consumidor. El capitalismo tuvo que adecuarse a esto tanto a nivel económico, así como a nivel político ya que los individuos eran impredecibles y no existía un solo “yo”. En los 70 se da una caída económica y quien se preocupa de la reconstrucción de esta son las personas que protestaban contra el Estados y las instituciones. Las corporaciones y las instituciones decidieron darles la importancia necesaria y promover la idea de la individualidad y de ser únicos. Los individuos se dieron cuenta de que era una gran oportunidad de hacer negocios, así como también de expresar su individualidad por lo que podría decirse que es en este punto en donde el siglo del yo comienza a afianzarse, tomar forma y ser un paradigma fuerte a lo largo de los siguientes años hasta la actualidad.
  4. 8 personas brindando: dentro de este, la idea principal que gira en torno a la problemática es la de un yo consumista. Esto se ve expresado en un principio en la economía con las empresas y su marketing para unas adecuadas relaciones públicas, pero pronto comienza a expresarse fuertemente en la política, su mayor ejemplo sería Margaret Thatcher. Ella lideró estas ideas acerca de individualismo y la expresión del individuo, esto no solo favoreció en la parte política ya que la votante tenía en la actualidad otro perfil, sino que las empresas comenzaron a florecer mediante el marketing que tuvo un empujón gigantesco, creando productos para ayudar al individuo a expresarse y ser singular. El concepto de relaciones públicas comenzó a ser fundamental y a ser parte de mundos sumamente grandes como el del periodismo, en donde el marketing dictaba que se debía de dar un espacio a celebridades y políticos si es que ellos a cambio del espacio, publicitaban productos, pero productos que se originaran en los deseos y satisfacciones individuales. Solo de esta manera se podría tener éxito, esto funcionó tanto en el periodismo como en la política, ya que primeramente se averiguaba los deseos individuales de las personas para luego buscar un candidato que se adecuara a las mismas.

El Siglo Del Individualismo 1º Máquinas De Felicidad 1 de 4 DOBLADA ESPAÑOL

sábado, 21 de marzo de 2026

PELÍCULA "CERCA DE TI" (NOWHERE SPECIAL) 2020 BUSCANDO A ALGUIEN MUY ESPECIAL 👨💞👦


CERCA DE TI 
(NOWHERE SPECIAL) 2020
BUSCANDO A ALGUIEN 
MUY ESPECIAL

👨💞👦

"Mientras tratamos de enseñar a nuestros 
hijos todo acerca de la vida, 
nuestros hijos nos enseñan de qué trata la vida". 
(Angela Schwindt)

A sus 35 años, John, un limpiador de ventanas, cría solo a su hijo de cuatro años Michael. Su vida es simple y está en orden, pero todo su amor no será suficiente para evitar que le queden unos meses de vida. Durante el tiempo que le queda, intentará encontrar una familia que adopte a su niño para que este tenga una oportunidad.

Umberto Pasolini nos presenta su tercer largometraje basado en una historia real, la de un padre en fase terminal con un niño de cuatro años. El mismo ha escrito el guion. En su anterior película "Nunca es demasiado tarde" ya tocaba el tema de la muerte. La cinta nos llega con bastante retraso a la cartelera, después de formar parte de la Sección oficial del Festival de Cine de Valladolid (Seminci) en la edición del año pasado, donde obtuvo el Premio del Público.

Nos cuenta la historia de John, un limpiador de cristales sin más familia que su pequeño, cuando se entere que padece una enfermedad terminal, hará todo lo posible para buscar un hogar para su hijo. John durante la película pasa por varias etapas en su búsqueda, un de ellas son las breves entrevistas a posibles familias adoptantes sin que su hijo sepa qué ocurre y con la ayuda de un asistente social.

El padre se pasa toda la película preparando a su hijo para el fatal desenlace, le hace una caja de recuerdos para que la vea cuando él no este. A pesar de que la situación donde se ubican los protagonistas es muy dramática, el director intenta en todo momento evitar el melodrama y el sentimentalismo, mostrándonos todo de una manera sutil y directa. La película desprende una belleza descomunal, la relación entre padre e hijo es espectacular y los dos nos regalan unas interpretaciones inmensas. El niño lo interpreta el actor Daniel Lamont y el padre es interpretado por James Norton.



VER+:



viernes, 20 de marzo de 2026

LIBRO "REINICIAR ESPAÑA": de la farsa del globalismo a la revuelta de las naciones por JOSÉ JAVIER ESPARZA

REINICIAR 
ESPAÑA

de la farsa del globalismo
a la revuelta de las naciones


Una época ha terminado. Empieza otra. La época que ha terminado es la que se abrió en 1989 con el desplome del bloque soviético e inauguró la construcción del mundo global. Pero hoy el globalismo ha muerto como doctrina rectora del orden del mundo. Enfrente ha surgido una realidad nueva: el interés nacional, encarnado en China, los Estados Unidos, Rusia… Esta época que ahora empieza aún no tiene nombre, pero ya es posible ver sus perfiles. La pregunta es: y ahora nosotros, españoles, europeos, ¿qué hacemos?

Hay que estudiar cómo hemos llegado hasta aquí y bucear en nuestra decadencia. Muy particularmente, en la España desmantelada que hoy tenemos. Tal vez encontremos, pese a todo, las energías precisas para reaccionar. El desplome del gran escenario es también un signo de esperanza: la oportunidad de un reinicio. La hora de reiniciar España.

Prólogo

EL RETORNO DE LA HISTORIA

Una época ha terminado. Empieza otra. La época que ha terminado es la que se abrió en 1989 con el desplome del bloque soviético, la hegemonía mundial norteamericana y la construcción del mundo global, eso que en su día se llamó «fin de la Historia» y, después, «globalismo». La época que ahora empieza aún no tiene nombre, pero ya es posible ver sus perfiles, como las siluetas que emergen desde lo oscuro en los primeros minutos de un amanecer, en «la dudosa luz del día», por emplear el celebérrimo verso de Góngora (los clásicos están para citarlos). No podemos saber aún qué habrá al otro lado, pero sí podemos describir el paisaje y estudiar cómo hemos llegado hasta aquí. Y qué pintamos los españoles en todo esto, si es que aún tenemos algo que pintar. Ese es el tema de este libro. 

El toque de trompeta para la apertura del nuevo escenario ha sido, sin duda alguna, la segunda llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, que parece haber puesto el mundo cabeza abajo. Sin embargo, la revolución política de Trump es en muchos aspectos una respuesta a cambios que ya estaban en marcha en todas partes, también en nuestras naciones, España incluida. Nietzsche decía que la Historia llega con pasos de paloma. Esos pasos de paloma no son los zapatones de Trump taconeando en los mármoles de Mar-a-Lago, sino las grandes transformaciones, a veces silenciosas, a veces estridentes, que han modificado el rostro de nuestro mundo en los últimos decenios. Bucear en esas transformaciones, rastrear su origen, nos ayudará a entender lo que está pasando. No es sólo cuestión de poder. No es sólo cuestión de dinero. No es sólo cuestión de ideas. Es todo eso a la vez, y así hay que acostumbrarse a pensarlo. 

Muchas cosas están cambiando al mismo tiempo. Cada una de ellas influye en todas las demás y el cruce de fuerzas dibuja un paisaje crítico. Crisis es la palabra: en su origen, «crisis» remite a la raíz indoeuropea *krein-, vinculada con el acto —decisivo— de separar el grano de la paja, y de la que derivan también voces como «criterio» o «criba». La gran criba se abre ahora. Durante algo más de un cuarto de siglo, todos hemos vivido —y especialmente en las sociedades occidentales— al compás que nos han marcado las instituciones globales con sus discursos sobre el mundo sin fronteras, la emergencia climática, el «orden internacional basado en reglas», el gran reinicio financiero mundial, el control sobre la «desinformación», la disolución de las identidades tradicionales, las consignas del Foro de Davos («no tendrás nada y serás feliz»), el catecismo de la Agenda 2030, la redefinición de nuestras sociedades según roles de género, etc.

Todo eso es lo que ahora termina. El orden del mundo se ha reconfigurado a partir del ascenso de nuevos espacios de poder. El horizonte del mundo global desaparece y en su lugar emerge un paisaje multipolar. Esos espacios de poder se corresponden muy precisamente con espacios de civilización que representan maneras distintas de entender las relaciones entre los hombres y las naciones, distintas expectativas vitales y formas también distintas de estar en el mundo. Vuelven las religiones y las identidades, que en realidad nunca desaparecieron, incluso allá donde los altares han quedado vacíos. El equilibrio de nuestras sociedades también se reconfigura, con frecuencia de manera traumática. Algunos lloran, nostálgicos del mundo de ayer, proclamando las viejas verdades como si su mera invocación sirviera para devolverlas a la vida. Pero no: lo que había, se acabó. 

En el caso de las sociedades occidentales, todos estamos experimentando ahora las consecuencias de las fuerzas que durante largo tiempo hemos acumulado en la caldera: sociedades opulentas sin previsión de futuro, desmantelamiento de las identidades colectivas, olvido o condena de la propia tradición cultural, salida de la Historia (es decir, renuncia a la decisión soberana), degeneración de las democracias, natalidad negativa, incorporación de millones de personas venidas de otras culturas con sus propias reglas y su propia forma de entender el orden social, entrega de los instrumentos básicos de supervivencia (la defensa, la economía, etc.) a instituciones transnacionales sin control popular… Durante muchos años, todo eso se nos vendió como un bien: estábamos construyendo «el mejor de los mundos posibles». Tal vez lo fue. Pero el espejismo tenía fecha de caducidad: la Historia ha vuelto. Cambio de ciclo. 

Y nosotros, españoles, ¿qué? Todos estos cambios de fondo sorprenden a España en la peor de las situaciones: con un país enteramente dependiente, una sociedad desmantelada a fondo, un tejido nacional pacientemente desconstruido durante medio siglo, un paisaje político envuelto en olas de corrupción, una economía sujeta a servidumbres no siempre confesables, un discurso público hozando en la insignificancia y una moral colectiva por los suelos. En la era de las soberanías nacionales y el lenguaje crudo del poder, nosotros hemos renunciado a todo eso. Y sin embargo, todavía quedan en nuestro pueblo energías capaces de movilizarse. Basta recordar las jornadas terribles de la última riada de Valencia, en 2024, cuando miles de españoles de todas partes afluyeron con sus palas y sus botas ante la inacción del poder. Hay un pueblo vivo. Por tanto, la nación puede sobrevivir. Pero sólo a costa de un severo proceso de rectificaciones que, sin duda, no será pacífico. 

Vienen años decisivos. Lo que empieza a vislumbrarse no es agradable. No tiene por qué serlo. Muchos preferirán no mirar, incluso optarán por mirar atrás y, como la esposa de Lot en Sodoma, convertirse en estatua de sal. Pero, por otra parte, ¿hay algo más fascinante que un cambio de ciclo histórico? Miremos.

jueves, 19 de marzo de 2026

LIBRO "LA RABIA Y EL ORGULLO" por ORIANA FALLACI


LA RABIA Y EL ORGULLO

«Hay momentos, en la Vida, en los que callar se convierte en una culpa y hablar en una obligación. Un deber civil, un desafío moral, un imperativo categórico del que uno no se puede evadir». Con La rabia y el orgullo, Oriana Fallaci rompió un silencio que había durado diez años. Lo rompió inspirándose en el apocalipsis que la mañana del 11 de septiembre de 2001, no lejos de su casa de Manhattan, desintegró las dos torres de Nueva York y redujo a cenizas a miles de personas. 
Enriquecido con un dramático prefacio donde cuenta cómo nació este texto y explica por qué el terrorismo islámico no se concluye con la derrota de los talibanes en Afganistán, Oriana Fallaci describe la realidad global de la Guerra Santa. Además, cogiéndonos por sorpresa, habla de sí misma: de su trabajo, de su hermético aislamiento, de sus rigurosas e intransigentes posiciones. Insertando a menudo recuerdos personales y episodios aclaratorios de su vida, nos habla de los temas relacionados con el 11 de septiembre de 2001: Norteamérica, Europa, Italia, el Islam, nosotros. Sobre todo nosotros. Con su famoso coraje, lanza durísimas acusaciones y arroja furiosas invectivas. Con su brutal sinceridad, expone penetrantes ideas y pasiones, incómodas verdades y reflexiones que reprimió durante esos años de obstinado silencio. Este «pequeño libro», como lo calificó Oriana Fallaci en su prefacio, es en realidad un gran libro. Un libro precioso, un libro que sacude las conciencias, más bien las trastorna. Pero es también el retrato de un ama: la suya. Permanecerá en nosotros como una espina dentro de nuestra cabeza y nuestro corazón. «No queréis entender que si no nos oponemos, si no nos defendemos, si no luchamos, la yihad vencerá. Y destruirá el mundo que, bien o mal, hemos conseguido construir».

"Ahora, aquí, se discute del próximo ataque que nos golpeará con armas químicas, biológicas, radiactivas y nucleares. Se dice que la nueva catástrofe es inevitable, porque Irak les proporciona los materiales. Se habla de vacunación, de máscaras de gas, de peste. Hay quien se está preguntando ya cuándo tendrá lugar... ¿Contentos? 

Algunos no están ni contentos ni descontentos. Se muestran indiferentes. Norteamérica está muy lejos y entre Europa y América hay un océano... Pues no, queridos míos. No. El océano no es más que un hilo de agua. Porque cuando está en juego el destino de Occidente, la supervivencia de nuestra civilización, Nueva York somos todos nosotros. 

América somos todos. Los italianos, los franceses, los ingleses, los alemanes, los austriacos, los húngaros, los eslovacos, los polacos, los escandinavos, los belgas, los españoles, los griegos, los portugueses. Si se hunde América, se hunde Europa. Si se hunde Occidente, nos hundimos todos. Y no sólo en sentido financiero, es decir en el sentido que me parece que es el que más os preocupa. (Una vez, cuando era joven e ingenua, le dije a Arthur Miller: «Los americanos miden todo por el dinero, sólo piensan en el dinero». Y Arthur Miller me contestó: «¿Ustedes no?»). 

Nos hundimos en todos los sentidos, querido amigo. Y en el lugar de campanas, encontraremos muecines, en vez de minifaldas, el chador, en vez de coñac, leche de camello. ¿No entendéis ni esto, ni siquiera esto?

¡Por Jesucristo! No le niego a nadie el derecho a tener miedo. El que no tiene miedo a la guerra es un cretino. Y el que quiere hacer creer que no tiene miedo a la guerra, tal y como he escrito mil veces, es un cretino y un estúpido a la vez. Pero en la vida y en la historia hay casos en los que no es lícito tener miedo. Casos en los que tener miedo es inmoral e incivil. Y los que, por debilidad o falta de coraje o por estar acostumbrados a tener el pie en dos estribos se sustraen a esta tragedia, a mí me parecen masoquistas". (LA RABIA Y EL ORGULLO Por Oriana Fallaci)














Oriana Fallaci - La Rabia y el Orgullo.pdf by Dylan Boquerón


miércoles, 18 de marzo de 2026

LIBRO "EL CARDENAL PIE": LUCIDEZ Y CORAJE AL SERVICIO DE LA VERDAD por ALFREDO SÁENZ


EL CARDENAL PIE
Lucidez y coraje al servicio de la verdad

"DOS COSAS SON NECESARIAS A LOS HOMBRES: 
LUCIDEZ Y CORAJE. 
LUCIDEZ PARA CONOCER E IDENTIFICAR LA VERDAD. 
Y EL CORAJE PARA SEGUIR LA VERDAD".

"Lo hemos ensayado todo, 
¿Por qué no ensayamos la verdad?" 

El Cardenal Pie, Arzobispo de Poitiers, una de las personalidades más relevarles del siglo XIX, digno heredero de su antecesor San Hilario -el gran contrincante de la herejía arriana en el siglo IV-, vivió una época de intensas controversias doctrinales en la Francia impregnada por la mentalidad de la Revolución francesa. El espíritu de dicha Revolución había penetrado en amplias capas de la Iglesia bajo el nombre de "catolicismo liberal", reeditándose así las viejas pretensiones del arrianismo bajo una óptica diferente. Este libro expone de manera sistemática el pensamiento del Cardenal, centrado en el Señorío de Cristo sobre las personas y las sociedades. Se analiza la naturaleza de la Revolución moderna, los grandes errores doctrinales del siglo pasado: el naturalismo, el racionalismo, el liberalismo, errores que no han desaparecido, ya que siguen permeando nuestra conflictuada época; al tiempo que se con-signan sus ardientes proclamas en pro de una decidida militancia contrarrevolucionaria, emprendida por caracteres recios, absolutamente extraños a aquella cobardía que se enmascara cómodamente bajo el nombre de "moderación" y "equilibrio". Trátase por cierto de un libro de género histórico, pero de acuciante actualidad, merced al cual el Cardenal Pie, obispo de la raza de Hilario y de Atanasio, podrá seguir haciendo escuchar su voz, proclamando verdades de a puño, a modo de clarinadas, que no dejarán de estimular al lector para que ponga por centro de sus luchas a Dios, a Cristo Rey, a la Santísima Virgen. La lectura de esta obra hará "renacer en nosotros el coraje", como gustaba decir el Cardenal.


Prólogo

Para sostener y animar a sus discípulos en medio de las incomprensiones y persecuciones que esperan a todo fiel pregonero de la verdad, San Pablo les exhortaba a buscar la “consolatio scripturarum”. El consuelo de las escrituras no se refiere tan sólo a las enseñanzas de los Libros Sagrados, sino a todo lo que nos ha sido transmitido de la historia y de su pueblo, y lo que la sabiduría y la experiencia de nuestros antepasados pueden enseñarnos para comportarnos rectamente frente a las realidades de nuestro tiempo.

El Cardenal Pie es uno de esos grandes espíritus que tienen mucho que enseñarnos hoy, y es sin duda una obra útil y meritoria hacer conocer su personalidad y su pensamiento. Ha vivido en un período en que se presentaban problemas religiosos, sociales y políticos muy semejantes a los que vivimos ahora. Recuerdo muy bien cómo hace cincuenta años el estudio de las obras de personajes como el Cardenal Pie y el escritor Louis Veuillot nos ayudaba a comprender ciertos fenómenos nuevos para mi patria canadiense pero que Francia había vivido y sufrido varias décadas antes. La perspicacia y el valor de estos grandes pensadores y hombres de acción nos preparaban para reconocer a los enemigos de la verdad y de la religión y para detectar sus maquinaciones, ocultas a menudo detrás de legislaciones o políticas aparentemente dictadas por la piedad o la búsqueda de la paz.

La parte del libro consagrada a la biografía del Cardenal es breve, concisa, pero muy viva y sumamente útil para comprender la substancia y la tonalidad especial de sus discursos y escritos. Muestra la fidelidad del dignatario de la Iglesia a sus ideales de joven ardiente y de sacerdote apostólico, vecino a su grey. Muestra la unidad, la coherencia entre sus convicciones, maduradas en la oración al pie del Santísimo, y sus actividades en favor de la comunidad eclesial y de las instituciones. Muestra también cómo, en todas las etapas de su vida, la docilidad frente al magisterio del Pastor Supremo y una obediencia escrupulosa a su persona, fueron el secreto de la seguridad de Luis Eduardo Pie cuando tuvo que tomar decisiones difíciles y denunciar errores, injusticias y violaciones de los derechos. Fue porque radicaba en una doctrina sólida y profunda que su acción pastoral y social supo ejercerse en las circunstancias más diversas y concretas.

Por otra parte el Cardenal tenía un amor ardiente a Jesús y a su divina Madre, y por eso su amor al prójimo era tal que no podía consentir en que quedara engañado por los sofismas del día o por una noción de libertad que, desconociendo los derechos del Creador, llevara al ser creado a su perdición. El Cardenal, así como la Iglesia misma, no ha pensado nunca que se ama y se presta servicio al hombre dejándolo en la “ignorancia material”.

La parte del libro consagrada al pensamiento de Monseñor Pie ilustra bien la reflexión del autor, a saber, que “Pie no se limita a predicar la verdad sino que la predica bien”. Las amplias citas que lo jalonan nos dan a conocer una persona de cultura excepcional, que a su conocimiento de la Escritura y de la Tradición añade un talento literario y sobre todo un fuego de caridad tales, que le hacen encontrar las palabras más adecuadas para llegar a las mentes y a los corazones.

No quiero quitar a los lectores el placer de descubrir poco a poco las riquezas de la enseñanza de Monseñor Pie. Pero quiero congratularme con el autor por el modo orgánico con que la presenta. Nuestra religión, nuestra fe, no es un andamiaje de atrayentes abstracciones. Es la adhesión de todo nuestro ser a un Dios que se nos ha revelado en Jesucristo, la adhesión al Señor, Dios y hombre. Se le debe aceptar tal como es, y es el Rey de la creación, tanto por derecho de naturaleza como por derecho de conquista: en la Cruz ha adquirido por su muerte redentora, en cuanto hombre, el derecho que tenía ya como Dios sobre nuestras personas y sobre las sociedades que constituimos. La realeza social de Jesús es un hecho del que no podemos prescindir. El reino del Señor no es como los reinos de este mundo. Es por cierto un reino de amor. Pero, como bien dice Teresa de Ávila, no es porque amo a mi Señor que le debo menos respeto y lealtad.

El reconocimiento de la soberanía de Cristo no es meramente cuestión de palabra. Debe comprometer toda la vida. Y por eso en sus sermones le agrada a Monseñor Pie presentarnos personas que han puesto todas sus fuerzas al servicio del Rey: Nuestra Señora, la Virgen María, en primer lugar; luego los santos que han tenido un gran impacto sobre sus respectivas épocas; y los ministros sagrados, llamados a continuar la obra de los santos.

A veces pensamos que somos nosotros quienes hemos descubierto la idea de que la Iglesia tiene que encarnarse en el mundo de su tiempo. Monseñor Pie, a la vez que propone ante nuestros ojos la figura de diversos santos que han cambiado su mundo, nos indica cómo podemos y debemos hacer en la actualidad para que todas las cosas y todos los días se hagan sagrados en nuestras patrias y en el mundo. Y para ser muy práctico nos enseña cómo el Enemigo de Cristo sabe utilizar los medios más variados, violentos o sutiles, para llevar a los ingenuos o desprevenidos por la senda de la secularización, del humanismo pagano, de las revoluciones materialistas y destructivas.

Espero pues que muchos cristianos, preocupados por la crisis actual, se interesarán por este trabajo apasionante. Sé que una vez empezada su lectura encontrarán motivos de confianza en el porvenir y estímulo para un apostolado bien inspirado en favor del Reino de Cristo.

CARDENAL EDOUARD GAGNON 
Presidente del Consejo Pontificio 
para la Familia Ciudad del Vaticano – 
ROMA 10 de junio de 1987