Los pastores (levitas)
de Migdal Eder (la torre del rebaño)
y el nacimiento de Jesús
(en el Pesebre) en Belén
🐏
“Lo puso en un pesebre,
porque no había lugar para ellos en el mesón»
(Lc 2,7)
Rafael SanzAcerca del lugar físico en el que nació Jesús, solo Lucas nos da los detalles: Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón (Lc 2,7) Conviene aclarar en primer lugar que la traducción frecuente de la palabra griega: καταλύματι (katalumati) en “mesón (o posada)” no es del todo adecuada; pues la palabra común para “mesón o posada” era el término griego πανδοχεῖον (pandocheion), como la encontramos, por ejemplo, referida a la posada a donde el buen samaritano llevó al herido de Lc 10,34 (cfr. «Jesús a través de los ojos del Medio Oriente», Kenneth Bailey). Pero la palabra a la que se refiere en Lc 2,7, kataluma, significa más bien “un lugar donde poder alojarse”.
Entonces, ¿cuál fue la razón de que José y María no encontraran “un lugar donde estar” en Belén? La razón era que según Lv 15,19-27 una mujer con flujo de sangre quedaba ritualmente impura; así como todo lo que ella toque o use; y también a todos los que tuvieran contacto físico con ella. Y esto se aplicaba también a las mujeres embarazadas (Lev 12,2-4), porque el parto implicaba derramar sangre. Por ello -para evitar contaminar ritualmente a sus familias-, las mujeres embarazadas buscaban un lugar apartado para dar a luz. Esto es lo que hicieron José y María, pero se nos dice que no lograban encontrar «un lugar donde estar” y poder dar a luz.
Una aclaración. La palabra “pesebre” es traducida del griego φάτνῃ “phatné”; pero también puede traducirse como “establo»: por ejemplo en la Septuaginta LXX (Escrituras hebreas en griego) en 2 Cr 32,28 y Prov 14,4; y lo mismo ocurre en Lc 13,15 que hace referencia al lugar donde hay animales.
«Hallaréis al niño envuelto en pañales,
acostado en un pesebre» (Lc 2,12)
Pero sigamos con nuestro tema: ¿Qué pistas se nos dan acerca del lugar en el que nació Jesús? Un dato que llama la atención a primera vista es que lo que se nos dice que hace María tras dar a luz a Jesús: «lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre” (Lc 2,7), y que es la señal que se da a los pastores: «Entonces el ángel les dijo: Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.” (Lc 2,12). A primera vista, puede parecernos difícil que con solo esos datos alguien encuentre rápidamente a nadie. Sin embargo ¿por qué a los pastores les resultó suficiente información para encontrar al Niño? Los pastores no dudaron sobre el lugar donde lo encontrarían y lo hicieron rápidamente:
“Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre«. ¿Qué se nos quiere decir con esto?
Por un lado sabemos que Herodes preguntó a los sacerdotes donde tenía que nacer el Mesías según las profecías, se nos dice que le dieron esta respuesta: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” (Miq 5,2; Mt 2,6). Pero había más profecías relativas a la ubicación del nacimiento del Mesías. El mismo profeta Miqueas dice unos versículos antes: “Y tú, oh torre del rebaño (Migdal-Eder, מִגְדַּל־עֵ֗דֶר), fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén” (cfr. Miq 4,8). Según esto, el Mesías sería anunciado en un lugar llamado “Migdal Eder”, que significa “torre de rebaño”. Hasta el punto existía esta creencia que la encontramos en la paráfrasis de Targum Yonatan de Génesis 35,23 y Miqueas 4,8 como: «Él extendió su tienda más allá de Migdol Eder, el lugar donde el rey Mesías se revelará al final de los días«.
Actualmente se desconoce la ubicación exacta de Migdal Eder, pero parece que se encontraba cerca de Belén (cfr. Eusebio, “Concerniente a los nombres de lugares en las Sagradas Escrituras” Sección B, 196) a una milla romana -1,5 Km- y al este, en el camino a Jerusalén (cfr. Gn 35,16-21; Efratá era el antiguo nombre de Belén). En Israel era común construir “torres de vigilancia” como protección de los enemigos (2 Reyes 18,8). A veces, estas torres también eran usadas para custodiar a los rebaños (2 Cr 26,10). Se han encontrado ruinas arqueológicas de algunas de estas torres. Por lo que parece en Migdal Eder hubo -en algún momento- una torre llamada la “torre del rebaño”, donde los pastores sacerdotes vigilarían su ovejas desde la parte alta de la torre, y en el nivel más bajo llevaban las ovejas para dar a luz a los corderos.
Por otro lado sabemos por El Talmud que “el rebaño que se encuentra desde Jerusalén hasta Migdal Eder, y en la misma vecindad en todas direcciones: los machos son [considerados como] holocaustos; las hembras son [consideradas como] ofrendas de paz» (cfr. Talmud de Babilonia, Shekalim 7,4). Si esto es así, es muy posible que hubiera cerca pastores que cuidaban sus rebaños. Y que por ser destinados para los sacrificios del Templo fueran un tipo especial de pastores.
«Un pasaje de la Mishnah lleva a la conclusión de que los rebaños que pastaban allí estaban destinados a los sacrificios en el templo y, en consecuencia, los pastores que los cuidaban no eran pastores ordinarios”. Según algunos estudiosos, existían unos pastores sacerdotales, es decir, de la tribu de Leví, que eran los encargados de cuidar los rebaños del templo (cfr. “The Life and Times of Jesus the Messiah”, Alfred Edersheim).
Entre los deberes de estos pastores estaba el de supervisar el nacimiento de cada cordero y verificar que fuesen aptos para el sacrificio en el templo. Según la ley, los corderos debían nacer sin mancha, sin huesos rotos y sin ningún defecto (Ex 12,5).
Nada más nacer los envolvían con tiras de tela bien apretadas para protegerlos de golpes y manchas. De ahí la referencia de Lucas a los pañales y el pesebre: pues mientras que al nacer un bebé judío se le cortaba el cordón umbilical, se lavaba y se envolvía en pañales (cfr. Ez 16,4), a un cordero destinado al Templo, nada más nacer se le envolvía con trozos de tela -desechos de las ropas sacerdotales que habían sido usadas en los sacrificios del templo-; y se les colocaba en unos comederos tallados en piedra caliza -que debían estar ritualmente limpios-, para evitar que los agitados corderos se lastimaran hasta que estuvieran tranquilos (cfr. “The Tower of the Flock: The Christmas Story”, Christine Van Horn).
Además estos pastores levitas debían cumplir las reglas rabínicas de limpieza y mantenían purificado el lugar de nacimiento de estos corderos; es decir, no se permitiría la presencia de otros animales. Esta es la razón por la que estos rebaños, para no ensuciar, se mantenían al raso, y sólo las ovejas que estaban para dar a luz se llevaban a la parte baja de la torre de vigilancia.
Y aquí viene una cuestionable pero no imposible interpretación: ¿Y sí José y María, al no encontrar «un lugar donde alojarse» en Belén, vieron en la cercana “torre del rebaño”, un lugar apropiado para dar a luz? Y como se nos dice que aquella misma noche también “había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (cfr. Lc 2,8), que parece apropiado pensar que éstos eran los de Migdal Eder (cfr. “The Life and Times of Jesus the Messiah”, Alfred Edersheim) y por eso dieron rápidamente con ellos. Y esto explicaría también porqué los pastores fueron y llegaron “rápidamente« al único lugar donde los corderos nacían para el sacrificio, y se envolvían en pañales y se acostaban en un pesebre: ¡Migdal Eder, la torre del rebaño!
Además desde esta perspectiva, los oyentes judíos de estos relatos habrían entendido inmediatamente el trasfondo religioso del cordero sacrificial con las palabras del ángel: “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor.” (cfr. Lc 2,10-11). En efecto, Jesús es “el Cordero de Dios” (Jn 1,29), y por eso “un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pe 1,18-19). Muy convenientemente, estos pastores levitas debían ser los primeros en recibir la noticia del nacimiento del Mesías, pues ¡ellos debían supervisar el nacimiento del “Cordero de Dios” y verificar que no tenía mancha ni defecto!
De todas formas, no sería necesario que Jesús naciera exactamente en la parte baja de la Torre del rebaño, bastaría que estuviera en ese perímetro para tener la misma interpretación de Cordero De Dios para el sacrificio. Así mismo, la noticia de un nacimiento en aquella noche correría como el viento en Belén y no les resultaría muy difícil dar con ello.
Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con este estudio.
Bibliografía
- Jesús a través de los ojos del Medio Oriente», Kenneth Bailey. Kenneth E. Bailey es un ministro presbiteriano ordenado, vivió y enseñó en seminarios e institutos en Egipto, Líbano, Chipre y Jerusalén por cuarenta años. Durante veinte de estos años, el Dr. Bailey fue director de la división bíblica y profesor de Nuevo Testamento en la Escuela Teológica Near East en Beirut. Fue ahí donde también fundó y dirigió el Instituto de Estudios del Nuevo Testamento del Oriente Medio. Ha enseñado como profesor auxiliar en las academias teológicas de Pittsburg, McCormick y Fuller en California.
- “The Life and Times of Jesus the Messiah”, Alfred Edersheim
- “The Tower of the Flock: The Christmas Story”, Christine Van Horn
- Talmud de Babilonia, Shekalim 7:4
- Septuaginta LXX
- Eusebio, “Concerniente a los nombres de lugares en las Sagradas Escrituras” Sección B, 196
- Los targums son traducciones judías arameas de libros de la Biblia hebrea. El género targómico combina representaciones literales del texto bíblico con material adicional, que varía en tamaño desde una palabra hasta varios párrafos. Las adiciones proporcionan información importante sobre la antigua interpretación bíblica judía. Targum Jonathan (hebreo: תרגום יונתן בן עוזיאל), también conocido como Targum Yonasan/Yonatan, es el targum oriental oficial (babilónico). El Talmud atribuye su autoría a Jonathan ben Uzziel, alumno de Hillel el Viejo. Según esta fuente, fue compuesta por Jonathan b. Uzziel «de boca de Hageo, Zacarías y Malaquías«, lo que implica que se basó en tradiciones derivadas de los últimos profetas.
- La Mishná o Mishná (/ˈmɪʃnə/; hebreo: מִשְׁנָה, «estudio por repetición«, del verbo shanah שנה, o «estudiar y revisar», también «secundario») es la primera gran colección escrita de las tradiciones orales judías conocidas como la «Torá Oral”. Cada aspecto de cómo los judíos debían obedecer la Ley (según estos fariseos) se registró en la Mishná: complementa, complementa, aclara y sistematiza los mandamientos de la Torá. La Torá, por ejemplo, ordena: «Cuando comáis y os saciáis, dad gracias a vuestro Dios por la buena tierra que os ha dado» (Deut. 8:10). La Mishná detalla bendiciones específicas que se deben recitar antes y después de cada tipo de comida, y qué hacer si la bendición equivocada se recita por error. También extiende la recitación de bendiciones a áreas distintas de la comida, detallando las bendiciones que se recitarán antes y después de la ejecución de los mandamientos, las bendiciones de alabanza y la acción de gracias, incluso estableciendo un orden regular de oraciones diarias. La Mishná fue escrita después del tiempo de Cristo, pero contenía gran parte de la Ley Oral adoptada por los fariseos durante su vida y nos ayuda a entender cuántos de los judíos estaban pensando durante este tiempo. La Mishná comprende seis secciones principales, u órdenes (sedarim), que contienen 63 tratados (massekhtaot) en total. Shekalim es el cuarto tratado en el segundo orden, Moed (Festivales), por lo que se ocupa principalmente de asuntos relacionados con el Templo de Jerusalén y los impuestos y ofrendas del templo.


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