EL Rincón de Yanka: 🐦 POR ESTA LIBERTAD HABRÁ QUE DARLO TODO POR #VENEZUELA

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martes, 18 de abril de 2017

🐦 POR ESTA LIBERTAD HABRÁ QUE DARLO TODO POR #VENEZUELA



🐦Por esta libertad
🇻🇪

Por esta libertad de canción bajo la lluvia
habrá que darlo todo.

Por esta libertad de estar estrechamente atados
a la firme y dulce entraña del pueblo
habrá que darlo todo.
Por esta libertad de girasol abierto 
en el alba de fábricas
encendidas y escuelas iluminadas
y de esta tierra que cruje y niño que despierta
habrá que darlo todo.
No hay alternativa sino la libertad
No hay más camino que la libertad
No hay otra patria que la libertad.
No habrá más poema 
sin la violenta música de la libertad

Por esta libertad que es el terror 
de los que siempre la violaron
en nombre de fastuosas miserias.
Por esta libertad que es 
la noche de los opresores
y el alba definitiva 
de todo el pueblo ya invencible.
Por esta libertad que alumbra 
las pupilas hundidas
los pies descalzos
los techos agujereados
y los ojos de los niños 
que deambulan en el polvo.
Por esta libertad 
que es el imperio de la juventud
Por esta libertad
bella como la vida
habrá que darlo todo
si fuere necesario
hasta la sombra
y nunca será suficiente.

FAYAD JAMÍS
Copyright © Derechos reservados


TU LIBERTAD LA LLEVO EN MI CORAZÓN💖
LaNotaDe GW

LA CALLE
NICOLÁS GUILLÉN

Mire la calle.
¿Cómo puede usted ver
indiferente a ese gran río
de huesos, a ese gran río
de sueños, a ese gran río
de sangre, a esa gran río?
¿A ese gran río? 

Nicolás Guillén

La calle es un gran Río de aire,
un río de SANGRE,
de esqueletos
y SUEÑOS.

¿No ha visto usted la calle?
Ella es estrecha y ancha
y oscura y RUTILANTE,
silenciosa y alborotada,
pacífica y ¡abajo,
MUERA el rey!
Con perros, niños, automóviles,
hombres, mujeres, policías,
LODO, PIEDRAS,
lluvia, asfalto, todo
lo que usted sabe ya que hay en la calle,
que siempre hay en la calle.

Los edificios la custodian,
la mantienen en línea
como soldados. La vigilan.
Allí se están con ella.
No la abandonan. Viven
seguros de que si la abandonaran,
ella se fugaría.

Mire la calle.
¿Cómo puede usted ser
indiferente a ese gran Río
de huesos, a ese gran Río
de sueños, a ese gran Río
de SANGRE, a ese gran río?
¿A ese gran río?

Venga usted y acompáñeme.
¿Quiere que abramos la puerta de la calle?
¡Qué gusto ser un hombre simple,
no-senador,
no-diputado,
no-alcalde,
no-líder,
no-profesor,
no-presidente,
no-ministro!
No.
Un hombre simple
para poder andar andando por la calle,
callejeando y andar MIRANDO a todo el mundo,
hablando a todo el mundo,
el mundo universal que no nos pide nada.
Salgo con mi chaqueta
(apenas una ligera piel sobre la piel y el hueso),
sin sombrero,
sin cuello ni corbata.
Simple, lo digo y me repito.

¿Ve usted? Es el CARNICERO.
Lo saludo, pero aparto
la vista de todos esos CADÁVERES vacíos,
de todos esos muertos sin venganza que lo ciñen
como un AGUA rojiza.
¿Qué tal va el carnicero? -le pregunto.
Y él me responde con su voz SANGRIENTA
llena de vísceras
CORROMPIDAS:
Va bien, su señora llevó hoy la carne muy temprano.

Mire usted esa tienda, mire usted al tendero.
Venga, dice el tendero, venga.
Luego me anuncia que han llegado arenques
ahumados; me presenta
una gran caja de Noruega
llena de PECES egipcios MOMIAS
llena de PECES rectos
DUROS METÁLICOS BRILLANTES.
En fin, arenques.
Como ando a pie y soy el No-Importante
puedo comprar uno y comerlo
allí mismo,
junto al alegre mostrador lleno de MOSCAS,
frente a un vaso de láguer.

¡La calle, ésta es la calle!
Corre un aire fino, SECO,
pero lo mismo
podría llover. ¿No ocurre esto en la calle?
Hay SOL, es cierto, pero igualmente
podría estar el cielo a FLOR de tierra,
el aire eléctrico, fosfórico, la turbonada
rezongando, como una vieja
de mal humor al fondo de la casa.
Anda la gente en paz, pero lo mismo
podría correr, moverse
como si fuera un HORMIGUERO que al pasar
irritáramos de un pisotón.

Mire la calle. Vea
el lento río de SANGRE,
de esqueletos y sueños.
El lento río de huesos.
Mire usted, pasa
ahora el amor hecho un gran beso
rojo, largo, sin fin
bajo los árboles.
Pasa
un niño en pie sobre su escuela.
Pasa un grito lleno de periódicos.
Mire usted hacia allá, vea:
Diez esqueletos juntos entran en un cine


PABLO PUEBLO - RUBÉN BLADES