EL Rincón de Yanka: CAMINO LEBANIEGO: 2017 AÑO JUBILAR

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sábado, 29 de abril de 2017

CAMINO LEBANIEGO: 2017 AÑO JUBILAR


ABIERTA LA PUERTA DEL PERDÓN

AÑO JUBILAR LEBANIEGO


Es posible que a mediados del siglo VIII, una vez consolidada la Reconquista en la zona de Liébana, se trajesen aquí los restos del obispo Toribio de Astorga y las reliquias del Lignum Crucis -que según la tradición él había traído de Jerusalén- para depositarlas en un lugar seguro como era este monasterio, que ya había adquirido mucho prestigio en el territorio cristiano.

Es importante diferenciar entre Santo Toribio de Palencia, el monje fundador del Monasterio y Santo Toribio de Astorga, el Obispo cuyos restos fueron trasladados al monasterio de Santo Toribio para su protección de la invasión musulmana.
Santo Toribio de Palencia, fue un monje del siglo VI, que llegó a Liébana con la intención de vivir una vida sencilla, en conexión con la naturaleza y con Dios. Este monje, junto a sus compañeros construyó un oratorio que posteriormente se convertiría en templo de estilo románico en honor a San Martin de Turieno o,lo que es lo mismo, al monje francés San Martin de Tours. Fueron, así, los monjes de esta orden, los primeros pobladores del que se convertiría en un momento dado, en el principal centro de peregrinación de toda Europa.

Santo Toribio de Astorga, fue un obispo que, de joven, estuvo en Jerusalén custodiando las reliquias de Jesucristo y que obtuvo permiso del Papa de la época para trasladar el brazo izquierdo de la Cruz de Cristo hasta Astorga. Esta reliquia así como sus restos, una vez muerto, eran de enorme valor para la cristiandad. Es por ello que todo se trasladó hasta Liébana ante el inminente avance de la invasión de los musulmanes.

Es en este siglo VIII, cuando el monasterio está en su mayor auge: con una reliquia única en el mundo, el trozo más grande de la Cruz de Cristo; con unos restos de un santo al que se le atribuían milagros; y con un fraile benedictino, Beato de Liébana, que escribe, en este siglo, los Comentarios del Apocalipsis y el O Dei Verbum conviertiéndose en el primer ideólogo de la Reconquista, aún España no existía como nación, ni Asturias ni Cantabria eran regiones tal y como las conocemos hoy. Nos encontramos, en ésta época, en el reino de las Asturias de Santillana.
Con el tiempo, el monasterio pasa de ser ocupado por los benedictinos a pertenecer a la orden de los franciscanos, sus actuales moradores, ya que los frailes de esta orden, son, a partir de un momento en la historia, los custodios de todas las reliquias del mundo cristiano.
El monasterio cuenta con una Iglesia que se construyó en 1256 con el apoyo económico de los fieles y sigue las directrices del gótico monástico de influencia cisterciense.

En la Iglesia se pueden contemplar:
La puerta del perdón, de estilo románico, que se abre tras los golpes de un martillo cada Año Jubilar.
La estatua yacente de Santo Toribio de Astorga en madera, de tradición gótica, anterior al siglo XIV.
La capilla, barroca, del siglo XVIII, que alberga al Lignum Crucis.
El claustro del monasterio de estilo herreriano, alberga una exposición con las miniaturas que acompañaban los comentarios del Apocalipsis del Beato de Liébana. También alberga el martillo con el que se llama tres veces para abrir la Puerta del Perdón.
Junto al Monasterio de Santo Toribio se encuentra el albergue de peregrinos que aloja a grupos de peregrinos como complemento al albergue de peregrinos de Potes.
La accidentada orografía de los Picos de Europa y de la cordillera Cantábrica delimitan geográficamente el valle de Liébana y condicionan el acceso a Santo Toribio desde las comunidades vecinas de Asturias, Castilla y León. Pese a ello, existen abundantes referencias históricas que avalan la existencia de cuatro vías principales de peregrinación al monasterio de Santo Toribio. Señalizadas recientemente como PR (rutas de pequeño recorrido) dentro de la red de senderos de Liébana, estos caminos discurren por diferentes trazados según la zona de procedencia.

El Camino Lebaniego discurre entre San Vicente de la Barquera y el monasterio de Santo Toribio, atravesando los municipios de San Vicente de la Barquera, Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillórigo, Potes y Camaleño. Ofrece al peregrino un recorrido por parajes naturales de gran belleza jalonados de ejemplos capitales del patrimonio arquitectónico de Cantabria. Permite igualmente unir los Caminos Norte (o de la Costa) y Francés del Camino de Santiago a partir de las rutas leonesa y palentina que recuerdan los lazos históricos de la diócesis de Liébana con los reinos de León y Castilla. El Camino Lebaniego posee una credencial específica y un documento acreditativo de la peregrinación, llamado la Lebaniega. Son muchos los peregrinos que dirigen sus pasos hacia Santo Toribio, enlazando después los dos caminos de Santiago con el fin de ganar ambos jubileos.


Desde la Edad Media, los “crucenos” o “cruceros”, peregrinos que querían llegar hasta la Cruz custodiada en Santo Toribio de Liébana, peregrinaban por el Camino Lebaniego hasta llegar al monasterio también para adorar los restos del Santo Toribio de Astorga. A la Cruz y a los restos del Santo se le atribuían propiedades curativas y milagrosas.

Toda reliquia o vestigio religioso vinculado a un lugar santo de relevancia, en el mundo cristiano está ligado a un Camino de Peregrinación. Y, en esto, Cantabria ocupa un lugar destacado por su peculiaridad: Cantabria es la única región del mundo cristiano que cuenta con DOS CAMINOS DE PEREGRINACIÓN.

Por un lado, por Cantabria transcurre la parte del Camino de Santiago que se conoce como Camino del Norte y que va desde Ontón hasta Unquera, pasando por Castro Urdiales, Laredo, Santoña, Santander, Santillana del Mar, Comillas,y San Vicente de la Barquera. Son 9 etapas que enlazan, al principio, con última del País Vasco, Portugalete-Pobeña-Ontón-Castro Urdiales y, al final, con la primera de Asturias, la etapa Unquera-Llanes.

En estos momentos, este camino, el Camino del Norte, está en auge por la espectacular belleza de sus paisajes. Junto al Camino Primitivo, que va desde Oviedo a Santiago de Compostela, pasando por Lugo, este Camino, el del Norte, que se inicia en Irún, podría ser considerado el primer camino que utilizaran los peregrinos para llegar hasta la tumba del Apóstol, la más antigua de las rutas de peregrinación jacobeas.

Por otro lado, Cantabria cuenta con su propio Camino de Peregrinación con destino santo jubilar, el Camino Lebaniego, que se separa del Camino del Norte, en Muñorrodero, a 12 km. de San Vicente de la Barquera, y llega hasta Santo Toribio de Liébana. Desde la Edad Media está registrada la afluencia de peregrinos al Monasterio Santo Toribio de Liébana, donde descansaban los restos del Santo, al que se le otorgaban propiedades curativas y milagrosas. Allí se acudía, igualmente a adorar al Lignum Crucis, por eso a los peregrinos del Camino Lebaniego se les conocía como “crucenos”, "Peregrinos de la Cruz”, los que llegaban a adorar a la Cruz. En el oficio religioso se les acoge todavía hoy con estos versos cantados:

“Peregrinos de la Cruz 
ya en la Puerta del Perdón,
Venimos con alegría 
al encuentro del Señor”

El Camino Lebaniego junto con la Ruta Vadiniense hacían de pasarela entre el Camino del Norte y el Camino Francés, en Mansilla de la Mulas, para llegar a Santiago de Compostela. Históricamente tenía mucho sentido que los peregrinos que llegaran hasta Santo Toribio continuaran Camino hasta el lugar de descanso del Apóstol.

Ambos caminos de peregrinación han sido declarados recientemente Patrimonio de la Humanidad Unesco.

En el presente, para realizar el Camino Lebaniego te recomendamos llevar: