EL Rincón de Yanka: NI XENOFOBIA NI XENOMANÍA NI ENDOFOBIA: LOS EUROPEOS NOS REBELAMOS CONTRA NUESTRO PROPIO GENOCIDIO Y ETNOCIDIO

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¡BIENAVENTURADA NAVIDAD!

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miércoles, 27 de enero de 2016

NI XENOFOBIA NI XENOMANÍA NI ENDOFOBIA: LOS EUROPEOS NOS REBELAMOS CONTRA NUESTRO PROPIO GENOCIDIO Y ETNOCIDIO



La xenomanía: 
Pasión o manía por lo extranjero.


Es el afecto desmedido hacia los extranjeros que a menudo está motivado política e ideológicamente por el igualitarismo. Al igual que la xenofilia (especie de versión moderada, pero igualmente injustificada, de xenomanía), tal afecto o ideología puede ser característico tanto de un individuo como de un agregado social determinado (los habitantes de una localidad o región, los de una nación, un grupo racial o étnico, un grupo de personas afines a un partido político concreto, etcétera). Y, también paralelamente al caso de la xenofilia, la xenomanía puede dirigirse hacia una o varias nacionalidades y hacia nacionalidades que pueden ser, o no, extrañas raciales a la propia.


LA ENDOFOBIA: 
Básicamente es lo que alienta hacer la propaganda progresista multicultural, que forma pensamientos débiles como el de los llamados "progres". Ahora bien, no pretenden lo mismo sobre los indígenas papuanos, ni sobre los palestinos o los pastores de Pakistán, ellos son como son y nadie lo discute. Los mensajes de este tipo se dirigen única y exclusivamente a los hombres y mujeres de la civilización occidental, como si nosotros no tuviéramos derecho a tener una identidad y el resto de culturas sí ¿Y por qué? Porque en el interior de sus corazones les ha sido inoculado el peor de los prejuicios, el más abominable de los odios: 

La Endofobia, es decir, el odio a lo propio: a sus compatriotas, a sus ancestros, a su tierra y todo lo que su cultura representa.

La Endofobia es aún peor que la xenofobia, y además, más estúpida.

Etnocidio es la destrucción de la cultura de un pueblo. 

El etnocidio es la destrucción sistemática de los modos de vida y pensamiento de gentes diferentes a las que imponen la destrucción. El genocidio considera a "los otros" como absolutamente malos, el etnocidio considera a "los otros" relativamente malos y cree que puede "mejorarlos" al transformarlos de manera que se parezcan al modelo propio; el etnocidio se ejerce "por el bien del salvaje". Si el genocidio liquida los cuerpos, el etnocidio mata el espíritu.





Frente a las políticas globalistas de multiculturalismo que se imponen en Europa y en el mundo, los alemanes en este video denuncian que se están sacrificando sus valores y sus tradiciones en favor de una utopía ideologista intolerante e integrista.



Todo parece indicar que la élite que gobierna este planeta está homogeneizando a la población europea para poder ordeñarla y someterla con la ideología de género y lo políticamente correcto, con mayor facilidad.
Contra este globalismo etnocida de la conformidad y del uniformismo materialista autodesctructivo nos rebelamos.
EXIGIMOS EL FIN DE LA CORRIENTE SOCIAL EN QUE EL SENTIDO COMÚN NO ES POLÍTICAMENTE CORRECTO.


"Lo que hoy se llama políticamente correcto (expresión emblemática que ya no quiere decir nada) es nada más que la clausura de toda idea de reflexión "política". Encomillo la palabra porque hoy se le llama política a cualquier cosa. Creo que lo que estamos elucidando es el tema del pensamiento como hecho vivo y novedoso. Pues lo políticamente correcto forcluye toda posibilidad de emergencia de ningún tipo de pensamiento, y muy por el contrario, inaugura una especie de nueva moral, tan dañina como las más arcaicas y conservadoras. 

Lo políticamente correcto no es más que unas nuevas tablas de la ley que indican las reglas de convivencia que garantizan la ausencia de fricciones y estimulan la pereza de pensar o repensar las situaciones. La ausencia de fricciones es el paraíso de cualquier dictador. Nadie está en desacuerdo con lo que yo pienso. Ese límite entre lo que se supone progresista y lo que es definitivamente represor es el que se desdibuja en lo que se entiende como políticamente correcto. Las diferencias deben limarse, las contradicciones deben disimularse. 

Lo políticamente correcto es en parte un concepto (quizá decirle concepto es darle la categoría que no tiene) heredero de la tan ansiada y occidental tolerancia. Pero la tolerancia sufre también del embate de la paradoja que supone. Se toleran las diferencias mientras esas diferencias no impliquen una intolerancia de las diferencias: toleraremos a todos los diferentes, siempre y cuando esos diferentes sean cualquier cosa menos intolerables. La tolerancia es una falacia. El acuerdo tácito en el que todos acordamos correctamente en tanto política también. Ser políticamente incorrecto es sinónimo de inadaptación. Pues a escuchar a los inadaptados, ya que serán los únicos que tendrán algo nuevo que decir.


No me considero políticamente correcto. Y espero que nadie me considere así. Ser políticamente incorrecto es muy difícil hoy en día. La fuerza de las ideas progresistas consensuadas tiene gran potencia y es muy difícil deslizarse por fuera de su dogma que tiende a englobarlo todo y volverlo asimilable y digerible por la hegemonía bienpensante".  Javier Daulte, dramaturgo


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