EL Rincón de Yanka: 💻 LA IGLESIA JERÁRQUICA VIRTUAL EGOCÉNTRICA NO ES IGLESIA ENCARNADA NI HUMANADA

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miércoles, 6 de mayo de 2020

💻 LA IGLESIA JERÁRQUICA VIRTUAL EGOCÉNTRICA NO ES IGLESIA ENCARNADA NI HUMANADA






Entramos en la versión de animación 3D de “Church of Fools" (Iglesia de los necios). Nos dan la bienvenida con el siguiente mensaje: 

“Puede elegir un personaje de dibujos animados, entrar en la iglesia, caminar, sentarse en un banco, explorar el santuario o hacer sus oraciones. Incluso puede tocar las campanas de la iglesia". Tal cual. Se trata de vivir la experiencia religiosa en primera persona. En ella, además, podrás leer sermones, debatir en el foro, participar en la “cafetería – chat” y compartir vivencias.
La iglesia en línea está en auge en estos días aislados de coronavirus. Algunas iglesias están transmitiendo y otras están usando el video Zoom, pero ninguna, hasta donde sabemos, está usando la tecnología ahora antigua de Shockwave, que en 2004 permitió a Ship of Fools lanzar un experimento de tres meses en una iglesia en línea llamada Iglesia de Tontos.
El edificio gótico era virtual y funcionaba como un juego de computadora, pero la oración, la adoración y las relaciones eran reales.

La congregación inició sesión desde todo el mundo como avatares, que podrían participar en los servicios programados. Aquellos que no pudieron entrar aparecieron como fantasmas, avatares transparentes que podían observar pero no participar.

La llamada iglesia en línea no cumple con los requisitos que Dios ha instituido para su Iglesia. 

La Iglesia es entonces un cuerpo vivo, tangible, real, cuidado y velado por los pastores y obispos, creciendo y ayudándose entre sí. Ver predicaciones en YouTube, o conectarte a ver predicaciones los domingos cuando pudieras ir a congregarte no quiere decir que estás obedeciendo a Dios en tu asistencia a una iglesia local (Heb. 11:25). 
Al contrario, la idea de que puedes ir a la Iglesia en línea alimenta la noción incorrecta de que debemos buscar siempre nuestra comodidad. Cristo hizo un llamado a lo opuesto. Cristo quiere seguidores que estén dispuestos a negarse a sí mismos (Mt. 16:24), que estén dispuestos a amar a otros (Jn. 13:35), y que quieran estar bajo la autoridad de pastores (Heb. 13:17). La Iglesia no se trata de mí, mi comodidad, mis deseos, mi tiempo, o mi preferencia. La Iglesia es la máxima expresión del amor de Cristo a su pueblo (Ef. 1:22), su autoridad es el centro que une a la iglesia, y no mi opinión o gustos. Cuando he reemplazado la iglesia local por una “iglesia” en línea, eso refleja más mi deseo por hacer las cosas a mi manera que una necesidad por obedecer su Palabra.
Rod Dreher aporta una cita demoledora del teólogo anglicano Ephraim Radner: “a los cristianos no nos queda ni un solo lugar seguro en la tierra, ni siquiera nuestras Iglesias lo son. Es una nueva Era”.

En una iglesia de La Coruña:
HASTA FECHA DE HOY (15/06/2020)
CONFESIONES

Mientras dure la excepcionalidad no se utilizarán los confesionarios.

· Durante este tiempo, todavía incierto, pueden los fieles recibir el perdón sacramental haciendo un acto de contrición y recibir la absolución sub conditione con el compromiso de confesarse cuando sea posible.

· Si con todo, alguien quiere confesarse, ha de avisar en la sacristía (o en Portería de Fonseca) y en un espacio amplio (salas de visitas/capilla de san Ignacio), guardar la distancia social de seguridad y colocarse mascarrilla confesor y penitente.
· Al concluir el encuentro se procederá a limpiar las manos y la superficie de objetos con los que se ha estado en contacto.

Apaga y vámonos...

“Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.” (Marcos 16,15-16).“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mateo 28,18-20).“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hechos de los Apóstoles 1,8).

Church of Fools: service

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La misa duró unos cuarenta minutos y fue creada, incluido el sermón, las oraciones y la música con inteligencia artificial.


De esta manera, la jerarquía onanista o autocomplaciente apuesta por la tecnología digital para tratar de ofrecer respuestas pastorales en momentos difíciles.

La jornada se celebrará de manera virtual a través de una aplicación digital desde las 11:00 horas hasta las 13:00 horas. Además de las ponencias, se presentará la evaluación de las conclusiones del Congreso de Laicos; los proyectos para los próximos meses y las perspectivas para el próximo curso.
Se trata de un encuentro que va dirigido a todos los delegados diocesanos de apostolado seglar, los responsables de movimientos, asociaciones y otras realidades laicales.


Por otra parte, el día 31 de mayo se celebrará el Día de la Acción Apostólica y el Apostolado Seglar, como todos los años, bajo el lema: “Hacia un renovado (virtual) Pentecostés”.



Nosotros los católicos lo que esperamos de nuestros pastores es que nos faciliten y defiendan el derecho que como fieles tenemos a practicar el culto y a recibir los sacramentos.
“Inesperado” es en mi opinión el documento publicado por la comisión episcopal para las comunicaciones sociales, en el que se afirma que las empresas de comunicación están abriendo “una ventana a la esperanza y al futuro” 
No, nosotros los cristianos, por bautizados, no esperamos que nuestros obispos se dediquen a pasarles la mano por el lomo a los medios de comunicación y a los políticos. Nosotros, lo que esperamos de nuestros pastores es que nos faciliten y defiendan el derecho que como fieles tenemos a practicar el culto y a recibir los sacramentos, adoptando las medidas especiales que haga falta para poder ejercer ese derecho en esta situación de pandemia.

Muchos católicos, entre los que me incluyo, lo que esperamos de nuestros obispos es que pongan los medios y den la cara ante quien sea, para que el culto sea posible y que se incluya entre las actividades esenciales como son la compra-venta en farmacias, hipermercados y estancos o pasear a las mascotas.
Nosotros los que esperamos es que un obispo no mande desalojar la catedral a los pocos fieles que asisten a los oficios de Semana Santa, sino que defienda el legítimo derecho a la libertad de culto y denuncie a quien haya dado la orden a la policía, aunque sea el mismísimo Ministro del Interior.

Nosotros lo que esperamos es que cuando pasemos por delante de una iglesia estén sus puertas abiertas y expuesto el Santísimo Sacramento, para poder adorarlo. Y lo mismo que un tike de un supermercado justifica la salida de casa para que a uno no le multen, con más motivo pueda valer el comprobante y la firma de nuestro párroco de que se ha estado en la iglesia, adorando al Santísimo, recibiendo la comunión, confesándose o asistiendo a la Santa Misa.
Ya se habrán dado cuenta que, por un deber de conciencia, se me ha acabado la tregua del silencio y por eso quiero acabar reclamando a nuestros obispos que dejen ya de una vez de emitir comunicados “inesperados” y tomen ejemplo de tantos sacerdotes heroicos que, a escondidas, están haciendo todo lo que pueden, y no hacen lo que deben y exigen estás circunstancias, porque les falta la cercanía y el apoyo de sus superiores eclesiásticos, que se han refugiado en el escondite de lo “inesperado”.

Pero eminencia, si no criticábamos a los sacerdotes, 
solo a ustedes, los obispos onanistas


En estos momentos críticos en los que se puede encontrar la muerte a la vuelta de la esquina, la mayoría de los obispos nos han dejado tirados y abandonados en internet, donde ni se puede recibir a Jesús Sacramentado, ni el perdón de los pecados.


La mayoría de los obispos de España han ido todavía más lejos que un Gobierno de comunistas y socialistas y decidieron prohibirnos a los fieles asistir a la celebración de la Santa Misa, cuando el decreto del Gobierno no prohíbe el culto. Y dice en su escrito el cardenal que han cerrado los templos para no contagiarnos. Por esta regla de tres habría que haber cerrado también los hipermercados, las farmacias y los estancos, donde la gente está más apiñada que en una iglesia. Tomando las mismas medidas que se adoptan en estos centros comerciales, el cardenal Omella podría haber celebrado la Santa Misa en su gran catedral de Barcelona con un centenar de fieles, por lo menos. Y detrás del arzobispo de Barcelona podrían haber seguido los canónigos diciendo misa, ininterrumpidamente, hasta que hubiera asistido toda la fila, que esto es exactamente lo que se ha hecho ejemplarmente en los hipermercados: no dejar tirado a ninguno de sus clientes.

A lo mejor tan insólita decisión del presidente de la Conferencia episcopal tenga explicación en el título de su artículo: “Hombres de carne y hueso”. Reducido a materia el hombre es suficiente con que puede ir a Mercadona, a la farmacia o al estanco. Y eso sí que a mí, aunque por razones distintas a las suyas, me causa todavía más dolor y perplejidad que lo que según Omella le causan escritos como el mío. Y, sobre todo me provoca un inmenso desasosiego que con tanta frecuencia a nuestros prelados se les olvide que los hombres, además de carne y hueso, también tenemos un alma, que necesita el alimento que se nos niega cuando cierran las iglesias… ¡Nuestras iglesias!
Esta visión del hombre, materialista y pegada a la tierra, impropia de un pastor de la Iglesia y de un sucesor de los apóstoles es la que explica el contenido de ciertos comunicados y declaraciones carentes de contenido espiritual, que emite la Conferencia Episcopal, que podía firmar cualquiera de los mercachifles políticos y que nos los suele trasmitir un monseñor, portavoz de la Conferencia Episcopal, toda una lumbrera que ha declarado, “que el tiempo es superior al espacio”…
Sobre todo me provoca un inmenso desasosiego que con tanta frecuencia a nuestros prelados se les olvide que los hombres, además de carne y hueso, también tenemos un alma, que necesita el alimento que se nos niega cuando cierran las iglesias… ¡Nuestras iglesias! 
Estoy hasta los pelos de la cabeza de escuchar las melonadas de monseñor Argüello, que en definitiva redundan en el desprestigio de quienes dice ser su portavoz. Pero todavía no le he escuchado ni una sola palabra de las intervenciones que en días pasados ha hecho la policía de manera ilegal, cuando ha interrumpido varias celebraciones de la Santa Misa en la que asistían unas pocas personas, adoptando todavía medidas más escrupulosas que la de los clientes de un supermercado. Y esto pasa cuando alguien no se hace respetar, por haber ido más lejos que un Gobierno de socialistas y comunistas.
Es normal que cuando un obispo va de buen rollito con los enemigos de la Iglesia, le acaben tomando a uno por el pito del sereno; algo que, casualmente, no sucede con los poquísimos obispos que han dejado abiertas las puertas de sus iglesias, permitiendo asistir a misa a los fieles que lo deseen. A estos, de los que no hace falta dar nombres y que se pueden contar con los dedos de una mano, les respetan hasta los que no pisan la iglesia y los que la frecuentamos no escribimos artículos criticándoles. 
Javier Paredes.
Catedrático de Historia Contemporánea 
de la Universidad de Alcalá

Y el Gobierno se lava las manos: es la autoridad local la que decide si suprime una misa o no.

Son sólo algunos ejemplos de lo que está pasando en todo el país. En cualquier caso, es la Iglesia clandestina que se esconde de sus propios vecinos, mientras el Gobierno se lava las manos. No necesita mancharse. Pero eso sí, ha dejado el huevo de la serpiente en la normativa sobre el estado de alarma: será la propia autoridad, incluido en la autoridad el guindilla de las multas, quien decida qué contagia y qué no contagia. Es decir, el que decida qué es legal y qué es perseguible. Se trata del mayor ataque a la libertad religiosa de toda la historia democrática.

Termina una pandemia 
que ha devastado la práctica religiosa


Son tantos los factores que explican o tratan de explicar la abrumadora crisis de la práctica religiosa en Occidente en los últimos años, una notable aceleración de un proceso iniciado ya saben ustedes cuándo, que parece ocioso singularizar uno. Sin embargo, no cabe duda de que la actitud de la jerarquía durante la pandemia es uno de los más notables.

La Organización Mundial de la Salud ha decretado que la peste de coronavirus, que ha cambiado el mundo para siempre, ha terminado. Y aunque no creemos que las enfermedades acaten los decretos humanos, nos parece un buen momento para recordar el daño que la cobardía y falta de visión sobrenatural de nuestros pastores hicieron a la práctica religiosa y, probablemente, a la fe de cientos de miles de fieles.

Obispos, conferencias episcopales y la propia Roma se dieron una prisa indecente en interrumpir el culto público totalmente durante meses. Se adelantaron, incluso, en muchas partes -España, por ejemplo- al propio poder político -al que ni soñaron en desafiar en defensa de los fieles-, y en la propia Roma el Papa ordenó a su vicario cerrar físicamente las iglesias en una iniciativa de la que tuvo en seguida que desdecirse ante la indignación generalizada.

De repente, todos aceptaron sin un murmullo de protesta -y sí, en algunos casos, de alivio- que la Misa no era, no es, un “servicio esencial”. Animaron a los fieles a seguir la celebración por la televisión o por Internet, y suspendieron la obligación de asistir a Misa o incluso a seguirla online con la mayor tranquilidad. Soportaron en silencio que abrieran muchos otros servicios, mientras los fieles se veían imposibilitados de acceder a los sacramentos. Se negaban confesiones, viáticos, unciones de enfermos, comuniones. Tampoco alzaron mucho la voz cuando la policía interrumpía el Santísimo Sacrificio, en algún caso el de todo un obispo en su catedral.

Cuando abrieron, impusieron medidas propias de la Peste Negra, como si la gente se estuviera muriendo por las calles: aforos, distancia de seguridad, hidrogel a granel entrando en el ritual y sustituyendo al agua bendita (que no ha regresado a todos los templos), mascarillas…

Por caridad, se decía. Lo que nadie se molestó en investigar si todo aquello servía realmente para algo, y ahora que vemos que Suecia, el país disidente que se negó a someterse a todo esta histeria sanitaria, es la nación de Europa con menor exceso de mortalidad, las razones para dudar son abrumadoras.

No, muchos fieles no vieron tanto ‘caridad’ como miedo y mundanidad. Les ha llamado la atención que el alto clero le diera súbitamente tan escasa importancia a los canales habituales de la gracia. También sorprendía que, en un momento en que incluso cardenales como Hollerich o McElroy -ambos elevados por Francisco- pueden cuestionar públicamente la doctrina perenne de la Iglesia sobre cuestiones incuesionadas como la actividad homosexual, lo que emanaba de la corrupta OMS y de las ideologizadas autoridades políticas se aceptase como verdades incuestionables.

Como la presunta vacuna, ese ‘acto de amor’ al que se nos empujaba desde los más altos púlpitos. Porque no era por ti, era por los demás, para no contagiar. No importa que el contagio llevase en la abrumadora mayoría de los casos a algo no peor que una gripe, o que a poco hubiera que reconocerse públicamente que el producto no paraba la transmisión y nunca se pretendió que lo hiciera. Extraño amor.

Pero dicen que la victoria tiene siempre muchos padres mientras que la derrota es huérfana. O, si se prefiere, que cuando los resultados de nuestras prédicas no son los esperados, todo el mundo pretende que nunca se ha dicho lo que se dijo.

Ahora la CEI, nos cuenta el autor del blog Secretum Meum Mihi, la Conferencia Episcopal Italiana quiere que se interrumpan los servicios de Misas en streaming. Dicen:

“Acogiendo la comunicación de la OMS, señalamos que todas las actividades eclesiales, litúrgicas y devociones piadosas pueden volver a ser vividas en las modalidades habituales precedentes a la emergencia sanitaria.

Sin perjuicio de la posibilidad de que los obispos diocesanos dispongan o sugieran algunas normas prudenciales como la higienización de manos antes de la distribución la Comunión o el uso de mascarilla para visitas a enfermos frágiles, ancianos o inmunodeficientes.

También creemos oportuno que las celebraciones retransmitidas vía streaming cesen, o al menos sean disminuidas en su número. Las actividades en los establecimientos sanitarios, sociosanitarias y de asistencia social seguirán las normas propias de los lugares en los que se desarrollen”.

Y es que online no se puede pasar el cepillo.

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En base a esta noticia de INFOVATICANA, conviene matizar algunos detalles. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los obispos son masones, pertenecientes a una de la numerosas logias de las sociedades secretas, siendo una de ellas y, por cierto, muy poderosa, es la masonería eclesiástica, cuyo centro está en el Vaticano. 

Todas estas sociedades secretas son de inspiracion satánica, la cual, está ampliamente extendida en todos los niveles y rangos jerárquicos dentro de la Iglesia Católica. Teniendo en cuenta esta noticia, se puede comprender porqué razón la gran mayoría de los obispos en todo el mundo se precipitaron ordenando el cierre de las iglesias. Es cierto que la orden fue dada personalmente por Francisco, pero ese cierre de todas las iglesias, ordenado por los propios obispos, se adelantó incluso a las normas sanitarias previstas por los gobiernos. 

Eso quiere decir que, en el fondo, el cierre arbitrario de las iglesias por parte de los obispos durante la falsa pandemia, tenía el objetivo de apagar, de eliminar la fe en la mayoría de los fieles. Lo que estamos viviendo es el resultado de esa política suicida de la mayoría de la jerarquía actual de la Iglesia, carentes de fe y de carisma y vocación. (Damián Galerón)

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LA FE NACE, POR GRACIA, DE LA EXPERIENCIA

"Que el Señor remueva las aguas de nuestra existencia, 
estancadas por la "cómoda herejía de la indiferencia", 
como precisaba Papini". 


La fe cristiana surgió como la fe del ver. Se ve el rostro de Dios crucificado y resucitado, a quien se puede mirar, lo cual indica la importancia de los sentidos en la fe.
Piense en lo que sucede en la culminación de la vida cristiana que es la Eucaristía, en todos los sentidos que están implicados en esta experiencia. La Eucaristía es un momento absolutamente sacro en el que cada hombre puede decir: «Yo toco, veo y me como a Cristo». Los sentidos son todo. Aunque después, delante del Misterio, como dice santo Tomás, los sentidos menguan: entonces queda la contemplación.
¿Me equivoco, o con frecuencia también en la Iglesia esta atención a la realidad ha sido sustituida por un vago espiritualismo o "virtualismo", como si para vivir la experiencia cristiana hiciera falta separarse de la realidad y refugiarse en un intimismo exasperado?
Seguramente. Ha habido formas que han jugado mucho, incluso demasiado, con la emotividad. Se ha dado un exceso de emotividad que ha llevado a formas de un subjetivismo exasperado. Por ejemplo, se ha producido una falta de respeto hacia la forma concreta de oración de la Iglesia que es la liturgia. Hay oraciones que no tienen espesor teológico, profundidad ni espiritualidad, sino que están construidas sólo sobre un vago espiritualismo.
El Evangelio, en cambio, habla continuamente de hechos y experiencias concretas. Los doce primeros tuvieron la experiencia de un hombre que vivía con ellos, que caminaba con ellos, que comía con ellos y que decía que era Dios. Y lo relatan sin adornos literarios. Y de estas experiencias vividas nació la Iglesia.
El Dios del que hablamos, no sólo se ha hecho escuchar, sino que se ha hecho uno de nosotros. Y consigo trae a nuestra vida la respuesta a la pregunta fundamental por el sentido: "con la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre. Ha trabajado con manos de hombres, ha pensado con mente de hombre, ha actuado con voluntad de hombre, ha amado con corazón de hombre. Naciendo de María Virgen, él verdaderamente se ha hecho uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado" (GS 22). Ningún pretexto de parte nuestra. Él ha experimentado en todo nuestra condición humana, sobre todo allí cuando ella significa dolor, sufrimiento, enfermedad, muerte.

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"Al Angel de la Iglesia de Laodicea escribe: 


Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios. Conozco tu conducta: 
no eres ni frío ni caliente. 
¡Ojalá fueras frío o caliente! 
Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. 
Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. 
Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista. 

Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete. 

Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. 
Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como Yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. 
El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias". Ap 3, 14-22


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“Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia”.

PAPA BENEDICTO XVI


“Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor: ayudan a tanta gente a curarse o a morir en paz en precarios hospitales, o acompañan personas esclavizadas por diversas adicciones en los lugares más pobres de la tierra, o se desgastan en la educación de niños y jóvenes, o cuidan ancianos abandonados por todos, o tratan de comunicar valores en ambientes hostiles, o se entregan de muchas otras maneras que muestran ese inmensoamor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre. Agradezco el hermoso ejemplo que me dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más”.
“Tratamos de ser una Iglesia que sale de sí misma y que va hacia los hombres y las mujeres que no la frecuentan, que no la conocen, que se fueron, indiferentes”.
“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras fuera hay una multitudhambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!»”. PAPA FRANCISCO

“¿Qué es lo que marca mejor a la Iglesia Universal? Pues que ofrece a toda persona lo que más necesita y que no puede conseguirse en ninguna otra parte”.
GILBERT KEITH CHESTERTON

“Empezando por la Monarquía y siguiendo por la Iglesia (jerarquía), ningún poder nacional ha pensado más que en sí mismo”. JOSÉ ORTEGA Y GASSET

“Ninguna religión puede siempre seguir manteniendo su pureza cuando la iglesia se convierte en vasallo servil del Estado”. FELIX ADLER