EL Rincón de Yanka: FALACIA DEL ACCIDENTE

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domingo, 12 de agosto de 2007

FALACIA DEL ACCIDENTE









"Cambian los paradigmas (accidentes),
no los fundamentos (esencias)"

La falacia de estos tiempos...


Se comete al confundir la esencia con el accidente, lo sustancial con lo adjetivo. Incurre en ella, por ejemplo, quien juzga por las aparien­cias.

Como es sabido, el hábito no hace al monje y aunque la mona se vista de seda... Todo esto viene a decir lo mismo: que las cosas tienen esen­cia y ac­cidentes.

Esencia es la substancia de una cosa, lo que no se puede suprimir sin alterar el concep­to; lo inherente, lo necesario, y tam­bién lo universal, por­que es en lo que coin­ciden todos los in­dividuos del mismo género.


Puede adoptar muchas presencias accidentales, pero lo común, lo in­separable, lo que se predica de todas es su esencia. Percibimos las cosas por sus accidentes y es preciso desnudarlas para conocer­las, para descubrir su meollo, aquello que permanece bajo los cam­bios de aparien­cia: la substancia, esto es, lo que sostiene los ac­cidentes (del latín substare = estar debajo).

Accidente (del latín accidere = sobrevenir a) es lo que par­ticulariza las cosas, lo añadido, lo sobrevenido. El accidente puede faltar, no es necesario para el concepto; es contingente, yuxtapuesto.


La Falacia del accidente se comete por tomar una propiedad accidental como esencial, lo que conduce a errores al generalizar y al definir.

Atribuimos como esencial a todos los individuos de una especie una cualidad que sólo conviene ac­cidentalmente a algunos de ellos.
La definición por los accidentes traiciona el concepto. Si definiéramos las aves como vertebrados que vuelan, no serían aves ni los pingüinos ni el Pato Donald, pero podrían serlo Dumbo y los murciélagos.

Es una falacia muy próxima a la
Generalización precipitada. La mayoría de las Falacias del ac­cidente se cometen al generalizar a partir de los ac­cidentes de las cosas, lo que ocurre con más facilidad cuando los datos son in­suficientes.