EL Rincón de Yanka

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jueves, 28 de mayo de 2026

PELÍCULA "DONDE CRECE LA ESPERANZA" (EL PODER DE LA ESPERANZA) Where Hope Grows 2014 y LOS CAMPEONES CHAMPIONS 2023


DONDE CRECE LA ESPERANZA
Where Hope Grows

EL SENTIDO ÚLTIMO DE LA ESPERANZA
El gran valor de la película radica en que los miembros del equipo son interpretados por actores no profesionales que tienen discapacidades intelectuales reales, lo que aporta una autenticidad, ternura y humor incomparables. La trama rompe con los prejuicios y el paternalismo, mostrando a los personajes con sus propias virtudes, ambiciones y un optimismo contagioso. A través de situaciones divertidas, entrenamientos caóticos y momentos de gran emotividad, la cinta destaca la importancia de la inclusión, el verdadero espíritu deportivo y el aprendizaje mutuo. Es una obra luminosa y conmovedora que demuestra que los verdaderos «campeones» no se definen por los trofeos que ganan, sino por las barreras que logran superar.
Desde el primer plano, (DONDE CRECE LA ESPERANZA) Where Hope Grows se presenta como una película que quiere interpelar al espectador sobre el sentido último de la esperanza y el valor de la amistad humana en un mundo que con demasiada frecuencia celebra el éxito fácil y la victoria individual. La propuesta de Chris Dowling, autor también del guion, es clara: tomar un protagonista quebrado —un exjugador profesional de béisbol cuya carrera terminó vapuleada por sus demonios personales y autodestrucción— y exponerlo a una figura aparentemente simple pero moralmente compleja, un joven con síndrome de Down cuya bondad incansable choca con la amargura del protagonista.

Esta dinámica, en teoría, es fértil para explorar grandes cuestiones éticas y existenciales: ¿qué significa vivir una vida con propósito cuando todo lo que una vez definió tu identidad se ha desvanecido? ¿Puede la inocencia y la alegría de otro ser ser el catalizador de una transformación interior auténtica? La película intenta responder a estas preguntas de manera positiva, sin el nihilismo que tantas narrativas contemporáneas abrazan.
En cuanto a las interpretaciones, el elenco trabaja con sinceridad y oficio. El protagonista transmite con credibilidad la confusión y la herida interna de quien ha perdido sus coordenadas vitales, mientras que la figura del joven con discapacidad funciona como ese Otro que, según Emmanuel Levinas, nos confronta con nuestra responsabilidad ética ineludible hacia el prójimo. 

Estilísticamente, la película se mueve dentro de códigos dramáticos convencionales: una banda sonora suavemente edificante, diálogos que oscilan entre lo cotidiano y lo moralmente esclarecedor.
En suma, Where Hope Grows es una película bienintencionada y, en muchos momentos, conmovedora, que intenta abordar temas hondos como la redención, la fe y el valor de la amistad. No obstante, en su ejecución narrativa y filosófica termina abrazando un sentimentalismo amable que, si bien tiene mérito moral, le resta vigor crítico y dramatismo auténtico. Para quienes aprecien una parábola de esperanza accesible y suave, puede resultar estimulante.




miércoles, 27 de mayo de 2026

LIBRO "TIERRA ROJA": SUICIDIOS Y VIÑAS ARRANCADAS: 🍇🍷 UN THRILLER ADICTIVO Y TREPIDANTE AMBIENTADO EN EL EXCLUSIVO MUNDO DEL VINO, LAS BODEGAS Y LAS ANTIGUAS DINASTÍAS VINÍCOLAS


 TIERRA ROJA

PEPE MÜLLER

Un thriller adictivo y trepidante ambientado 
en el exclusivo mundo del vino, 
las bodegas y las antiguas dinastías vinícolas.

🍇🍷

Arnault Leclerc, propietario de la legendaria bodega bordelesa Château Marchand, aparece colgado de una soga en su habitación de hotel el día en el que iba a recibir un homenaje por el éxito de sus vinos de parte de toda la comunidad enológica. Aparentemente se trata de un suicidio, pero Cristina Castillo, una periodista especializada, sospecha que hay gato encerrado. Comienza así una investigación que irá atrapando a Cristina en una peligrosa tela de araña que envuelve las miserias y los secretos del mundo del vino.
De Washington a La Rioja, y pasando por Burdeos, Pepe Müller aprovecha todo su conocimiento sobre enología para construir una novela que todo lector aficionado al género disfrutará como el mejor tinto.

Nota del autor

Querido lector:

Este libro te trasladará a los viñedos de La Rioja y de Burdeos. Mientras disfrutas con su intrigante trama, aprenderás mucho sobre el fascinante mundo del vino y podrás descubrir excelentes representantes de ambas re­giones.
Aunque se trate de una novela de ficción, he incluido algunos hechos y personajes reales para darle más verosimilitud.

En primer lugar, el recordado enólogo riojano Ezequiel García, apodado el Brujo, al que me he tomado la libertad de homenajear.
Destacaré asimismo al abogado y crítico de vinos estadounidense Robert
M. Parker debido a su relevancia en la trama y la enología moderna.
Criado en Baltimore y gran aficionado al vino, creó la guía The Wine Ad­vocate para asesorar al consumidor. Saltó a la fama al predecir la excelencia de la añada 1982 en Burdeos, contradiciendo la opinión general de los exper­tos. Poco después, dejó la abogacía para dedicarse en exclusiva a la crítica de vinos.

Para ello, definió un método de valoración, basado en una escala de cin­cuenta a cien puntos, que pronto fue equivalente a las estrellas Michelin en la gastronomía. Si un vino obtenía cien «puntos Parker» aumentaba pronto su categoría y precio.
El impacto inicial fue positivo e impulsó la calidad en muchas bodegas.
Sin embargo, algunas adaptaron sus vinos al paladar de Parker para subir la puntuación y se fue reduciendo la diversidad. Esta «parkerización» ha hecho que el crítico ya no tenga el predicamento de 2006, año en el que se sitúa nuestra historia.

Tienes entre tus manos una novela muy sensorial. Para que puedas disfru­tarla plenamente, te recomiendo acompañarla con una copa de buen vino en la mano y escuchando su «banda sonora»...



Burdeos, al borde del abismo

Suicidios, viñas arrancadas 
y el colapso de un modelo centenario


La crisis del vino de Burdeos ha dejado de ser una abstracción económica para convertirse en una tragedia humana. En menos de un año, tres suicidios vinculados directamente al sector vitivinícola han sacudido a la región más famosa del vino mundial, revelando hasta qué punto la tormenta perfecta que asola al viñedo bordelés ha superado ya el umbral de lo asumible. No se trata solo de cifras en rojo, de excedentes o de mercados perdidos, sino de vidas rotas por la sensación de no tener salida en un territorio donde el vino no es una actividad económica más, sino una identidad.

El último de estos suicidios, ocurrido el 31 de diciembre de 2025, fue el de Guillaume Pétergne, un viticultor del Médoc que había heredado una explotación familiar centenaria. Tras años de ventas inexistentes, deudas acumuladas y participación en programas públicos de arranque de viñas como último recurso, Pétergne decidió abandonar la actividad. En una entrevista concedida meses antes de su muerte, había confesado que la idea de perder la propiedad familiar lo «roería hasta el final de sus días». A Pétergne le habían antecedido en el trance Christophe Blanc, viticultor de Castillon, y Jonathan Mayer, joven productor comprometido con la reconversión ecológica y con un papel activo en los órganos de gobernanza del sector. Tres perfiles distintos —un heredero exhausto, un viticultor tradicional y un reformista convencido— unidos por un mismo desenlace: la ruina económica convertida en derrota íntima.

Tras el tercer suicidio, el sector ha reaccionado con un gesto poco habitual en Burdeos: unidad absoluta. Todas las organizaciones profesionales, sindicatos agrarios y entidades interprofesionales han firmado un documento conjunto dirigido al Gobierno francés en el que reclaman medidas inmediatas para evitar el colapso de la viticultura regional. El diagnóstico es unánime: el sistema ha dejado de ser viable para una parte creciente de los productores.
Las cifras sostienen ese grito de auxilio. Solo en el último ejercicio, el sector habría acumulado pérdidas superiores a los 130 millones de euros. Miles de viticultores venden su uva por debajo de los costes de producción, cuando consiguen venderla. El Gobierno francés ha anunciado un plan de arranque de viñedos dotado con 130 millones de euros para los próximos años, con el objetivo de reducir superficie, aliviar excedentes y sanear el mercado. La medida supone aceptar oficialmente que una parte del Burdeos productivo ya no tiene mercado. Para muchos bodegueros, sin embargo, no es una solución, sino una eutanasia económica diferida.

A ello se suman las demandas de fondos para destilación de excedentes, la revisión de la ley Egalim para proteger los ingresos del productor, una mayor flexibilidad normativa en materia fitosanitaria y la posibilidad de crear organizaciones de productores con mayor fuerza negociadora frente a la gran distribución. La protesta ha llegado incluso a la Cité du Vin, convertida simbólicamente en escenario de «exequias de la agricultura francesa» por jóvenes agricultores que denuncian la paradoja de promover vinos extranjeros mientras el viñedo local se desangra.
Para entender la profundidad de la crisis hay que recordar qué es Burdeos. No se trata solo una región vitícola: es el arquetipo del vino moderno. Aquí se inventó, mucho antes de que existiera el término, el concepto de marca aplicada al vino. Aquí se fijó la idea de jerarquía territorial, de clasificación, de prestigio acumulado. Desde la Edad Media, cuando los vinos de Aquitania abastecían masivamente a Inglaterra tras el matrimonio de Leonor de Aquitania con Enrique II, hasta la clasificación de 1855 impulsada por Napoleón III, Burdeos ha sido sinónimo de orden, poder y comercio.

Durante siglos, el puerto de Burdeos fue una máquina logística al servicio del vino. El estuario de la Gironda permitió una expansión comercial sin precedentes. Los vinos bordeleses viajaban a Inglaterra, Flandes, Alemania y, más tarde, a América. Esa vocación exportadora moldeó el estilo: vinos pensados para largas travesías, para resistir el tiempo, para evolucionar en botella. Burdeos inventó el vino de guarda antes de que el concepto existiera.
También aquí se consolidó la noción de château como unidad simbólica. No era solo una bodega, sino un relato: una propiedad, una familia, un terroir, una continuidad. Nombres como Château Lafite‑Rothschild, Château Latour, Château Margaux o Château Haut‑Brion no solo designan vinos, sino una forma de entender el lujo, la herencia y el savoir faire.

Ese savoir faire era el santo grial al que aspirábamos, en los 90, los aficionados incipientes que ansiábamos descubrir los mejores vinos del mundo, que llegaban a nuestras enotecas y wine-bars primigenios –¡qué recuerdos de El Aloque y el Buen Provecho!– procedentes de un mosaico complejo de territorios y uvas. En la orilla izquierda dominaban los suelos calcáreos y las gravas del Médoc y de Graves, cuna de vinos estructurados y longevos basados en la variedad cabernet sauvignon. En la orilla derecha, las arcillas de Saint-Émilion y Pomerol daban protagonismo al merlot y el cabernet franc, con vinos más redondos y sedosos. A ello se sumaban los blancos secos de Pessac-Léognan, los dulces de Sauternes y Barsac, y un océano de denominaciones genéricas que son las que siempre han alimentado el mercado cotidiano. Ese equilibrio, hoy, está roto.

La campaña de venta a la avanzada (primeur) de la añada 2024 ha actuado como detonante final de una crisis larvada. Pese a rebajas de precios que en algunos casos alcanzaron el 30%, la respuesta del mercado fue el silencio. «Han sido los peores primeurs en 25 años», reconocía un comerciante británico citado por Neil Martin en Vinous, quien no duda en hablar de la mayor crisis de Burdeos desde los años treinta.

Martin describe un panorama devastador: vinos que no vendieron ni una sola caja, teléfonos que no sonaron, correos electrónicos sin respuesta. Incluso entre los grandes nombres —los 1.ers crus del Médoc—, el interés fue tibio. El problema ya no es solo el precio, sino la saturación del sistema. Hay demasiadas añadas anteriores disponibles a precios similares o inferiores. El incentivo para comprar vino que aún no existe ha desaparecido.

Desde el punto de vista cualitativo, la añada tampoco ayuda. William Kelley, en su informe para The Wine Advocate, califica 2024 como la cosecha más floja de la última década. Un año marcado por lluvias persistentes, presión extrema de mildiu, dificultades de maduración y decisiones límite en viña y bodega.
«La madurez, en resumen, fue el factor crítico», resume Kelley. Solo algunos productores, con medios técnicos y financieros suficientes, lograron sortear el desastre. El resto produjo vinos delgados, herbáceos o simplemente mediocres.
En otro contexto histórico, Burdeos habría absorbido una añada mediocre sin mayores consecuencias. Pero el mercado actual es implacable. Consumidores escaldados por la pérdida de valor de cosechas recientes, comerciantes saturados de stock y tipos de interés al alza han convertido 2024 en la prueba definitiva de que el sistema primeur ha dejado de funcionar tal como fue concebido.

Nada de esto es completamente nuevo. Burdeos lleva más de una década acumulando síntomas de agotamiento. El consumo mundial de vino tinto cae de forma estructural, especialmente entre los jóvenes. En Francia, el tinto se ha desplomado en pocos años; en China, uno de los grandes motores del auge bordelés de principios de siglo, la demanda se ha hundido. A ello se suman la competencia de regiones emergentes, el auge de blancos y espumosos, la presión sanitaria sobre el alcohol y un cambio cultural profundo.
Con un viñedo compuesto en un 85% por tintos, Burdeos es especialmente vulnerable. Ya en 2023 los viticultores pedían arrancar un 10% de la superficie. En 2024, el arranque dejó de ser un tabú para convertirse en política pública. Miles de hectáreas están destinadas a desaparecer o a reconvertirse en otros usos agrícolas. Es una cirugía mayor aplicada a un cuerpo histórico.

El ajuste, además, no es equitativo. Los châteaux de mayor prestigio pueden resistir gracias a su fama, su músculo financiero o su integración en grandes patrimonios. Pero el tejido intermedio y popular —los crus bourgeois, pequeños productores, cooperativas— es el que está cayendo. Ahí se concentran las quiebras silenciosas, las transmisiones familiares frustradas y, en los casos más extremos, las tragedias personales.
Desde The Guardian, Tim Dowling apunta a una posible salida cultural además de económica: recuperar estilos más ligeros y frescos, como el clairet de siglos pasados, adaptados a nuevos hábitos de consumo. No olvidemos que aquel tinto bordelés que nos fascinó hace décadas cambió de estilo mirando el modelo de Napa Valley y el gusto del mercado estadounidense, tornándose más oscuro, confitado, alcohólico y estructurado, al tiempo que multiplicaba sus precios por tres y por cuatro.

Solo unos pocos châteaux con vocación ultraclásica (Latour, Leóville-Las Casses, Lafleur) o bien con cierta rebeldía contracultural vinculada a la biodinámica y los vinos naturales (Le Puy, Meylet, Castel Vielh La Salle) se mantuvieron en sus trece. Casi todo el resto cayó, parafraseando a Patricia Highsmith, en la fascinación del amigo americano. Y hoy resulta difícil rectificar, no solo en estilo, sino también en el posicionamiento de precio en el mercado.

«Para una región cuya producción de vino es 85% tinto, esto es una crisis existencial», recuerda Dowling en el diario británico, subrayando que Burdeos produce cientos de millones de botellas que ya no encuentran comprador. Y no le falta razón.
Otros, como Neil Martin, son más radicales: la única salida pasa por asumir una fuerte corrección de precios, abandonar la ficción del vino como activo financiero y reconstruir la relación con el consumidor desde la honestidad. «La respuesta radica en lo que los consumidores están dispuestos a pagar por el vino, no en lo que piensa la bodega», sentencia.

Quizá ambas cosas sean ciertas. Lo que resulta indiscutible es que Burdeos ha llegado al final de un ciclo histórico. El modelo que convirtió al vino en objeto de especulación, que confundió prestigio con inflación permanente y que dio por sentado que el mundo siempre querría beber —y atesorar— sus botellas, ha dejado de funcionar.
Mientras tanto, en los viñedos de la Gironda, hay familias que arrancan cepas plantadas por sus abuelos, bodegas que cierran en silencio y viticultores que ya no ven futuro. Esa es la verdadera dimensión de la crisis. No la de los primeurs fallidos, sino la de un territorio que lucha por no perder su razón de ser.

martes, 26 de mayo de 2026

POEMA Y PELÍCULA "EL HOMBRE DEL RÍO NEVADO" 🐎

El hombre del río Nevado
🐎


Hubo un movimiento en la estación, 
porque la palabra había pasado alrededor
Que el potro de edad Pesar había escapado,
Y se había unido a los caballos salvajes de Bush - que valía mil libras,
Así que todas las grietas se habían reunido a la carga.
Todos los juzgados y señalados pilotos de las estaciones cercanas y lejanas
Habían reunido en la casa durante la noche,
Para los bosquimanos encanta montar a caballo duro 
donde los caballos salvajes de los terminales está,
Y la población de caballos olfatea la batalla con deleite.
Hubo Harrison, quien hizo su pila cuando perdón ganó la copa,
El anciano con el pelo blanco como la nieve;
Pero pocos podían montar junto a él cuando su sangre era bastante arriba -
Se iría donde el caballo y el hombre podía ir.
Y Clancy del desbordamiento bajó a echar una mano,
No hay mejor jinete siempre llevaba las riendas;
Por nunca caballo lo podría lanzar mientras que las cinchas 
de silla se mantendrían,
Él aprendió a montar mientras pastoreo en las llanuras.
Y uno era allí, un mozalbete en una pequeña y maleza bestia,
Era algo así como un caballo de carreras de tamaño insuficiente,
Con un toque de Timor pony - tres piezas de pura sangre, al menos -
Y como son por los jinetes de montaña preciadas.
Estaba duro y resistente y fibroso - justo el tipo que no hay vida -
Hubo coraje en su banda de rodadura rápida impaciente;
Y él llevaba el distintivo de bravura en su ojo brillante y ardiente,
Y el carro soberbio y altivo de la cabeza.
Pero sigue siendo tan ligera y maleza, 
se podría dudar de su poder para mantenerse,
Y el anciano dijo: "Ese caballo nunca hará
'Para un largo y cansado galope 
- muchacho, es mejor que deje de distancia,
'Esas colinas son demasiado áspera para alguien como usted.'
Así que esperó triste y melancólica 
- Clancy solamente estaba su amigo 
"Creo que deberíamos dejar que venga", dijo;
"Yo garantizo que va a estar con nosotros cuando ha querido, 
al final, 'Por tanto su caballo y él son criados montaña.'
'Él es oriundo de Río Nevado, por el lado de Kosciusko,
«Cuando las colinas son dos veces más empinada 
y dos veces más áspera, «Cuando los cascos de un caballo 
huelga luz del fuego de las piedras de sílex cada paso,
'El hombre que lleva a cabo su propia es lo suficientemente bueno.
'Y los jinetes del río cubierto de nieve en las montañas tienen su hogar,
«Cuando el río corre a esos gigantes entre colinas;
"He visto muchos jinetes completos desde que comencé a vagar,
'Pero en ninguna parte sin embargo este tipo de jinetes que han visto.'
Así que se fue - se encontraron con los caballos 
por el grupo grande de mimosa -
Ellos corrieron de distancia hacia la frente de la montaña,
Y el anciano dio sus órdenes, "chicos, van a ellos desde el salto,
'Inútil tratar de montar a caballo de lujo ahora.
'Y, Clancy, se les debe de ruedas, pruebe y les volante hacia la derecha.
'Paseo audazmente, muchacho, y no temas los derrames,
'Para embargo, nunca fue piloto que podría mantener a la multitud a la vista,
'Si una vez que obtienen el refugio de esas colinas.
Así Clancy montó con ellos la rueda - que estaba corriendo por las bandas
Donde los mejores y más audaces pilotos toman su lugar,
Y corrió a su población-caballo por delante de ellos, 
y él hizo el anillo de rangos
Con el látigo, mientras se encontraba con ellos cara a cara.
A continuación, se detuvieron por un momento, 
mientras él se abrió el látigo temida,
Pero vieron su montaña muy querido en vista completa,
Y ellos pagan por debajo de el látigo con un guion fuerte y repentino,
Y apagado en el matorral de montaña volaban.
A continuación, los jinetes rápidos seguidos, 
donde las gargantas profundas y negro
Resonó el estruendo de su banda de rodadura,
Y los latigazos despertaron los ecos, y ellos respondían con fiereza
Desde los acantilados y riscos que golpearon por encima.
Y hacia arriba, siempre hacia arriba, los caballos salvajes a cabo su camino,
Donde la ceniza de montaña y kurrajong se abrieron;
Y el anciano murmuró ferozmente, 'Podemos ofertar la turba buen día,
"Ningún hombre puede mantener pulsadas las teclas del otro lado."
Cuando llegaron a la cima de la montaña, incluso Clancy dio un tirón,
Bien podría hacer que el más audaz contener la respiración,
El matorral salto silvestre creció densamente, 
y el suelo estaba lleno oculta
De agujeros wombat, y cualquier deslizamiento era la muerte.
Pero el hombre de río Nevado dejar que el potro tiene la cabeza,
Y él pasó su látigo redondo y dio una alegría,
Y le corrió por la montaña como un torrente abajo de su cama,
Mientras que los otros se quedaron y vieron con muy miedo.
Él envió a las piedras de sílex que vuelan, pero el potro mantuvo sus pies,
Se aclaró la madera caída en su zancada,
Y el hombre de río Nevado nunca se movió en su asiento -
Fue grandioso ver que paseo jinete montaña.
A través de las cortezas fibrosas y árboles jóvenes, 
en la planta áspera y rota,
Por la ladera a un ritmo de carreras se fue;
Y nunca dibujó la brida hasta que aterrizó sano y salvo,
En la parte inferior de la terrible descenso.
Tenía razón entre los caballos mientras subían la colina más allá,
Y los observadores en la montaña de silencio de pie,
Vio surcan el látigo con fuerza, él tenía razón en medio de ellos todavía,
Mientras corría a través del claro en su persecución.
Luego lo perdió por un momento, 
en el que dos barrancos de montaña se reunieron
En los intervalos, pero ver por última vez revela
En una ladera oscuro y lejano a los caballos salvajes 
sin embargo, las carreras,
Con el hombre de Río Nevado en sus talones.
Y corriendo ellos con una sola mano hasta 
que sus lados eran blancos con espuma.
Siguió como un sabueso en su pista,
Hasta que se detuvieron acobardado y golpeados, 
luego se volvió la cabeza para el hogar,
Y los trajo de vuelta solo y sin ayuda.
Pero su fuerte caballo de monte apenas podía levantar un trote,
Era la sangre desde la cadera hasta el hombro desde el espolón;
Pero su desplume seguía impávido, y su valor de fuego caliente,
Para no estaba aún caballo de la montaña un perro.
Y por Kosciusko, donde las crestas cubiertas de pinos plantean
Sus almenas rasgados y escarpadas en las alturas,
Donde el aire es claro como el cristal, 
y las estrellas blancas bastante resplandor
A la media noche en el cielo frío y escarchado,
Y donde todo el desbordamiento de los cañaverales y barren dominio
A la brisa, y las llanuras onduladas son anchas,
El hombre de río Nevado es una palabra familiar a día,
Y los ganaderos cuentan la historia de su viaje.

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¡El vaquero más peligroso de las montañas ha vuelto!