EL Rincón de Yanka

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miércoles, 14 de octubre de 2026

LIBRO "PATOCRACIA": 🦆 CÓMO DESTRUIR UN PAÍS EN OCHO AÑOS por LUCÍA ETXEVARRÍA

 PATOCRACIA

Cómo destruir un país en ocho años

LUCÍA ETXEVARRÍA

Patocracia, el término que describe los sistemas de poder dominados por personalidades patológicas, ofrece una lectura personal y demoledora del panorama español.
Lucía Etxebarría integra su experiencia de cancelación pública, y la de otras figuras conocidas, como síntoma de un clima político y cultural más amplio. Un ambiente en el que el disenso se castiga y el miedo se convierte en una herramienta de control.
Provocador, subjetivo y deliberadamente incómodo, este libro combina crítica política, psicología social y análisis del lenguaje. Explora el papel del neuromarketing y de la manipulación emocional para mostrar cómo la razón cede terreno frente al impacto afectivo y el pensamiento binario.
De esa manera, analiza el rol de los medios, las campañas en redes, la legislación, la distorsión del feminismo, la inmigración y el deterioro de las condiciones de vida. Traza al fin un mapa de enfrentamientos cainitas, cuidadosamente alimentados bajo la lógica del divide y vencerás.
Este libro no pretende respuestas cerradas. Invita, más bien, a cuestionar los relatos dominantes y a reflexionar sobre el retroceso de la libertad de expresión en un aterrador contexto de deriva autoritaria.
SOBRE LA PATOCRACIA 
🦆

En un país comunista la psiquiatría y la psicología pueden resultar profesiones especialmente peligrosas (excepto, obviamente, si usabas tus conocimientos y habilidades al servicio del poder). A Andrzej Łobaczewski lo persiguieron con especial dureza precisamente porque el foco de sus estudios era el poder político y la manera en que ese poder podía ser instrumentalizado al servicio de la persecución al ciudadano disidente. 

Łobaczewski vivió su adolescencia y juventud escapando de los nazis, solo para descubrir que lo que vino después fue igual o peor. Como sabemos, las purgas de Stalin fueron particularmente crueles en Polonia. Él se dio cuenta pronto de que a los psicópatas les atrae especialmente el poder político, y que muy a menudo consiguen infiltrarse en los gobiernos de naciones de todo tipo y condición, bajo sistemas con nombres diferentes, pero que no dejan de ser los mismos perros con distintos collares. Una dictadura es una dictadura, se llame a sí misma de derechas o de izquierdas. 

Este psiquiatra, sociólogo y ponerólogo estudió la relación entre poder y psicopatía, y acuñó el término «patocracia» para describir el fenómeno. Para él, la patocracia se configura como un sistema de gobierno cuando una pequeña minoría patocrática y patológica toma el control de una sociedad constituida por individuos en su mayoría normales. Desde el momento en que él mismo vivía bajo un régimen patocrático, hay que reconocer que corrió un enorme riesgo al realizar sus estudios patocríticos (no, no es una errata). El Gobierno polaco le arrestó y le torturó, y no pudo publicar su libro Ponerología política hasta que escapó a Estados Unidos en la década de los ochenta. 

Łobaczewski también acuñó el término «ponerología», para definir al estudio interdisciplinario de las causas que llevan a periodos en los que imperan regímenes totalitarios cuyo rasgo crítico lo marca la personalidad psicopática del líder. La ponerología utiliza datos de la psicología, la sociología, la filosofía y la historia para abordar fenómenos como las guerras civiles, la depuración étnica, el democidio, el genocidio y el terrorismo. 

La transición hacia la patocracia se inicia cuando un individuo con rasgos tóxicos (psicopatía, maquiavelismo, sadismo, codicia, narcisismo, perfeccionismo tóxico, dependencia malsana, envidia maligna…) emerge como figura de liderazgo. Aunque a la mayoría de la población estos rasgos suelen repugnarles, lo cierto es que en tiempos de crisis se constituyen en rasgos carismáticos. La población confunde impulsividad con asertividad, narcisismo con autoconfianza, falta de control de los impulsos con valentía. 

Cuando aparece el primer líder patocrático, muy pronto otros individuos con rasgos similares se sentirán atraídos como la luz atrae a la polilla. Como quien dice, se acercarán al amor de la lumbre para aprovechar la oportunidad de conseguir poder e influencia. De la misma manera, expulsarán de las esferas de poder a toda persona que sea moral y responsable. Este tipo de personas o bien dimitirán o bien serán expulsadas a partir de una campaña de difamación. En un proceso gradual e inevitable, muy pronto todo el gobierno estará tomado por un grupo de individuos que padece una aterradora ausencia de conciencia y empatía. Por siniestros personajes con rasgos de personalidad patológicos que asumirán el poder sobre una mayoría de ciudadanos que carecen de estos rasgos. 

En el siguiente estadio, las patologías del gobierno se extienden como una mancha de aceite hacia la población general. Tal y como escribió Łobaczewski: «Si un individuo en una posición de poder es un psicópata, esta persona puede crear una epidemia de psicopatología en ciudadanos que no son esencialmente psicopáticos». 

En ese momento, el gobierno patocrático presentará una ideología exageradamente simplista y populista, en la que promoverá la noción de una grandeza futura que implica acabar con los enemigos del país; enemigos que, siempre según su discurso, oponen un fuerte obstáculo en el camino hacia esa supuesta grandeza. En unos casos serán los judíos, en otros los kurdos, o los yazidíes, en otros serán los fascistas, en otros será el imperialismo americano. También pudieron ser los masones o los comunistas. 

El gobierno patocrático utiliza la propaganda para difundir un odio carnicero hacia esos presuntos enemigos y para crear un culto de la personalidad alrededor del líder. En la población general se va contagiando un sentido de pertenencia que prácticamente les intoxica y les emborracha de entusiasmo, y que les inspira una lealtad inquebrantable, una lealtad que puede llegar incluso al autosacrificio. Cuando el gobierno patocrático llega a su cenit, es cuando llegará la tortura, el democidio o las deportaciones masivas. 

Desde el momento en que los patócratas llegan al poder, generalmente se concentran en atrincherarse en él. En intentar no solo defenderlo con uñas y dientes, sino, sobre todo, incrementarlo a costa de lo que sea. 

Pero hay algo que da cierta esperanza: las patocracias no son nunca permanentes. En algún momento caen, porque su brutalidad y su falta de principios morales no pueden ser compartidas por la totalidad de la población, ya que la mayoría de individuos en cualquier país sí que posee principios de empatía y de conciencia. Esto fue así en las dos patocracias que Łobaczewski vivió en primera persona: el régimen nacionalsocialista de Alemania y el régimen comunista de Polonia. 

Existe la tendencia de pensar en los psicópatas como un grupo homogéneo, cuando en realidad deberíamos hablar más de personalidades con rasgos tóxicos. En general, se trata de aquellos que poseen tres características particulares: tres rasgos que configuran lo que hemos dado en llamar «la tríada oscura»: maquiavelismo, psicopatía y narcisismo. Individuos, por lo tanto, que están inusualmente obsesionados con el poder y que, por carecer de empatía básica, son los más peligrosos. 

Pero hay que tener algo en cuenta: más que pensar en sujetos que han nacido con estas características, es cierto que estas pueden llegar a ser legitimadas e incluso alentadas por nuestros valores sociales y nuestras instituciones. Cuando crecemos en una sociedad que le otorga exagerada importancia al éxito y al dinero, es fácil que quienes consigan ascender hasta la cumbre sean aquellos con rasgos psicopáticos, narcisistas, maquiavélicos y codiciosos. 

Un estudio realizado entre ciento cincuenta y siete líderes políticos (escogidos entre los ganadores de ochenta y una elecciones a lo largo del mundo, desde 2017 hasta 2019) encontró que catorce de ellos exhibían tendencias pronunciadamente autocráticas y arrojaban puntuaciones altamente significativas en la tríada oscura, sobre todo en psicopatía (Nai y Thoros, 2020). 

Los investigadores no indican qué personajes en particular evaluaron, ni dan sus nombres, pero yo barrunto que Pedro Sánchez estaba entre ellos. No tengo pruebas, tampoco dudas. Vamos a examinar una por una las características de la patocracia según Andrzej Łobaczewski, para verificar si son categorías válidas en la España sanchista. 

• Desigualdad extrema entre los más ricos y los más pobres. En España, el diez por ciento de la población más rica concentra una gran parte de la riqueza total, mientras que el cincuenta por ciento más pobre posee una proporción mínima. La ratio de desigualdad entre los más ricos y los más pobres se ha intensificado en los últimos años, según el Barómetro Social de España. 

• Medios controlados, concentrados, sesgados y/o dominados por la propaganda. Lo que se ha dado en llamar el equipo de opinión sincronizada. La toma por asalto del ente público Radiotelevisión Española y la instauración de una maquinaria de propaganda inspirada en los principios goebbelianos, una máquina engrasada por tertulianos y activistas que se limitan a repetir el argumentario que reciben cada mañana desde Moncloa. Un ejército de mercenarios que parten de la convicción de que la máxima «una mentira repetida mil veces acaba por convertirse en verdad» es perfectamente aceptable. 

• Corrupción generalizada. No hace falta ni explicarlo. Se han publicado numerosos libros e investigaciones que analizan en detalle todos los tentáculos de la corrupción sanchista. 

• Supresión del individualismo y promoción de un «sentido común» alineado a los intereses del poder. Si hay un ejemplo claro que ilustra cómo el sentido común se sustituye por la ideología del poder, es el hecho de que se nos haga creer que un hombre con barba y dotación genital masculina intacta es una mujer, y que, por tanto, puede acceder a una cárcel de mujeres (el caso Candy, sin ir más lejos, que abordaremos en este libro). O que se dé por hecho que, si alguien entra en tu casa sin tu permiso, o si le alquilaste la casa y ha decidido dejar de pagártela, esa casa ya es suya, y tú estás obligado a pagarle la luz y el agua.

• Empobrecimiento del arte y la cultura. El arte y la cultura españolas han sido fagocitados por redes clientelares masivas, infectadas para colmo por el virus woke. Los despropósitos que he llegado a ver en libros publicados gracias a fondos institucionales, exposiciones subvencionadas por el ministerio o chiringuito de turno o conciertos pagados por el erario merecerían otro trabajo. ¿Textos en los que se niega la biología? ¡Un clásico! Exposiciones que reescriben la historia a su manera en nombre del indigenismo bolivariano. Películas en las que de forma sutil o no tan sutil se alienta a la hormonación y mutilación de menores… 

• Degradación de los valores morales y una estructura social basada en el interés propio. A lo largo del libro explicaré cómo la polarización masiva ha creado un clima de «divide y vencerás», en el que hoy todo el mundo desconfía de su vecino, de su cuñado o incluso de sus familiares, abandonando los principios de cooperación y confianza para sustituirlos por el «sálvese quien pueda». • Ideología fanática. A menudo es una forma corrompida de una ideología válida. Lo vemos en cómo se ha sustituido el feminismo por el transgenerismo, el ecologismo por el ecolojetismo, la socialdemocracia por el socialismo del siglo xxi, y los valores de la izquierda tradicional por una amalgama de sinsentidos basada en la premisa de que «todo el que no piense como yo es fascista». 

• Intolerancia y sospecha hacia cualquier persona diferente o en desacuerdo con el Estado. Este rasgo se vio claramente en el Congreso Federal del PSOE de julio de 2025, un congreso «a la búlgara» en el que solo resistió numantinamente Emiliano García Page, al que el resto de los allí presentes le llamaron de todo menos bonito. • Control centralizado; legislación excesiva, arbitraria, injusta e inflexible. El poder de decisión se reduce o directamente desaparece de la vida de los ciudadanos comunes. Un Estado omnipresente controla qué comes, qué bebes, con quién te relacionas, a quién amas, con quién fornicas, qué árboles puedes tener en el jardín de tu casa, qué puedes cultivar, cuánto azúcar puedes consumir, cuánta carne, por qué zonas de la ciudad puedes desplazarte, a qué animales callejeros puedes alimentar, en qué zona de la playa puedes poner la sombrilla, en qué bares puedes jugar al dominó… y un sinfín de controles y restricciones absurdos. 

• Actividades encubiertas dentro del Gobierno y vigilancia generalizada. Esto se vio clarísimo cuando empezaron a salir a la luz los sistemas de fontanería del Gobierno del PSOE para espiar a los disidentes. 

• Gobierno paranoico. Esto ni siquiera habría que explicarlo. Basta con escuchar las diatribas de Óscar Puente, de Pedro Sánchez, de María Jesús Montero, o de ciertos elementos del equipo de opinión sincronizada, para percibir los rasgos paranoicos en su estado más puro. 

• Hipocresía y desprecio de la clase dirigente hacia los ideales que dicen defender.
Pocas veces fue tan evidente como en los casos de José Luis Ábalos, Koldo García y Paco Salazar. O en el caso Tito Berni.
O cuando se supo de los negocios en los que estaba implicada la familia de Begoña Gómez y que, presuntamente, beneficiaban también a su marido. Un Gobierno que se decía feminista en público, algunos de cuyos miembros más ilustres, en privado contrataban servicios de prostitución o se lucraba directamente de ellos. Un presidente que, cuando le llegaban quejas sobre un acosador de mujeres en la Moncloa, respondía que eran «cotilleos de mujeres» (textual). 

• Razonamientos psicológicos corruptos; lenguaje evasivo y paramoralismo. Como decía Orwell, el lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen veraces. Un ejemplo: «Va a ser bueno para este país en términos de convivencia y va a ser bueno también para las fuerzas políticas que hoy rechazan la ley de amnistía, puesto que la ley reincorpora al sistema político a actores a los que desde 2017 se les negó la participación en la gobernabilidad de España. Por supuesto, se trata de un mecanismo excepcional, pero es que la situación de los partidos independentistas también lo es». Es Pedro Sánchez hablando de la amnistía. 

Pero si alguien ha sido maestro en este tipo de discurso, ha sido Podemos: lo de «los procesos deconstituyentes en los que las élites se atrincheran para negarle las posiciones a las clases subalternas que aspiran a la centralidad del tablero…», bla, bla, bla. 

Y si alguien ha perfeccionado el arte de no decir nada, ha sido Yolanda Díaz. Es la experta en utilizar un lenguaje eufemístico para esconder la pobreza: «España multinivel», «nueva normalidad», «impuesto solidario», «fijo discontinuo», «coliving», «jubilación reversible»… 

No estamos escribiendo un diccionario del politiqueo español, así que bastará con decir lo siguiente: si un discurso incluye las palabras «inclusividad», «performativo», «personas menstruantes», «hombres con vagina», «el fango», «los bulos», «sostenible», «ecoresiliente», «subjetividades periféricas», «procesos deconstituyentes», «los cuidados», «les niñes», «todes», «nosotres», «los feminismos» (en plural)… desconecta el móvil, o si lo escuchas en un mitin o una conversación de bar, levántate y huye como hoja volandera que se lleva el viento. 

• Gobierno por la fuerza. Si no es un gobierno por la fuerza aquel en el que el presidente se niega a dimitir y se atrinchera en su búnker de la Moncloa (Pedro contra mundum), pese a saber perfectamente que tiene a la mayoría del país en contra, que venga Dios y lo vea. 

• Ciudadanos objetualizados. Se considera a las personas como «recursos» explotables, no como individuos con valor intrínseco. De ahí el término «recursos humanos», que en sí mismo ya dice mucho. A lo largo de este libro, se analizará cómo se ha abandonado a los trabajadores a la precariedad e ínfimas condiciones de vida; cómo se les utiliza solo como recursos cuando se les necesita para el voto o para algún tipo de acción. 

• El Estado controla tu fe. La vida espiritual está restringida a esquemas inflexibles y de adoctrinamiento. A cualquiera que intente ir más allá de estos límites se le considera hereje o demente, y por tanto peligroso. Esto se observa claramente en el doble rasero que se aplica a la religión católica, a la que se trata casi como un credo a exterminar, mientras que se exige tolerancia absoluta hacia determinadas ramas radicales del Islam que son, abiertamente, enemigas de los principios de igualdad, fraternidad, respeto y tolerancia que sostienen a la civilización occidental desde la Ilustración.

• Polarización extrema. Encendidas divisiones arbitrarias de la población, conflictos extremos. En este libro intentaré explicar, punto por punto, cómo han ido polarizando a la población utilizando la máxima de Julio César en La Guerra de las Galias, y asumida desde entonces por gobiernos autocráticos: divide y vencerás. 

• Supresión de la libertad de expresión, manifestación, protesta y debate público. Esto se manifiesta con toda claridad en los llamados delitos de odio, un derecho penal de autor diseñado minuciosamente para silenciar al disidente, o en el hecho de que el Congreso votase para expulsar a periodistas acreditados a los que nunca se les pudo probar la comisión de ningún delito ni de acoso ni de odio. 

• Violación de derechos humanos básicos. Restricciones o negación de acceso a necesidades básicas, detención sin cargos, tortura, abuso, trabajo esclavo… Gracias a Dios, aún no hemos llegado a eso. Esta obra pretende ser una de las muchas piedras que sienten las bases para levantar un edificio distinto. Siga usted leyendo si quiere colaborar en el esfuerzo de construcción, y unirse a este grupo de arquitectos en el que queremos integrarnos tanta gente con pasados e ideologías diferentes.

La Burbuja #585 / Lucía Etxebarria desmonta las mentiras de lo woke en 'Patocracia'


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lunes, 12 de octubre de 2026

LIBRO Y DOCUMENTAL "CRISTÓBAL COLÓN, JUDEOCONVERSO ESPAÑOL Y VALENCIANO por JUAN GARCÍA SENTANDREU y "ADN. SU VERDADERO ORÍGEN"

 CRISTÓBAL COLÓN

Judeoconverso español y valenciano

Juan García Sentandreu


Introducción

La emisión del documental "Colón ADN, su verdadero origen" en Televisión Española el 12 de octubre de 2024 en el que se dan los resultados de las investigaciones genéticas sobre el adn de Cristóbal Cristóbal y de Hernando Colón, su hijo, ha levantado ampollas en el mundo de la historiografía. Los historiadores repiten desde entonces que el documental no ha contado con el asesoramiento de los historiadores. De las 25.000 biografías existentes de Cristóbal Colón hay más de 200 tesis de historiadores que sostienen diferentes orígenes de Colón. Génova es el origen mayoritario pero ni mucho menos el que defienden todos los historiadores. Pero la irrupción en el análisis de la historia de otras ciencias como son la lingüística, la paleografía, la sociología, incluso la jurídica, y, sobre todo, la genética poblacional, se ha abierto el melón de la hasta hoy paternidad y exclusividad del análisis de la historia por los historiadores. Sin duda, la medicina nos aporta el dato empírico más preciso y exacto para determinar el origen de las personas, incluso el origen local, por cuanto el cromosoma "Y" nos precisa, inmutable y a lo largo de siglos, el arraigo territorial de las personas. Los bancos de datos haplotípi­cos de la genética son ya tan copiosos que con el simple contraste podemos determinar el origen poblacional de las personas. Y esto, aun cuando resulte incomprensible o increíble para muchos, es lo que va a dar la victoria a la medicina genética frente a la historiografía. Los estudios genéticos de Lorente (2003-2024) y Calafell (2012), unidos a los estudios de paleógrafos y lingüistas, van a hacer que muchos historiadores, investigadores y divulga­ dores tengamos que rectificar nuestros libros. Hemos de ser suficientemente humildes como para aceptar que la falta de acuerdo dentro del mundo de la historia va a resolverse, o se ha resuelto ya, con la llegada de la genética, espe­cialmente, además de la paleografía y de la lingüística y otras ciencias.

Es verdad que la localización del origen de Colón en Valencia ha despertado el interés del nacionalismo que intenta atraer el protagonismo del conquistador de América a sus reivindicaciones políticas. Pero esto será un dato anecdótico en el tiempo, no sólo por su carácter residual sino, también, por su obviedad ahistórica.

Si Colón era valenciano, ciudadano del reino de Valencia y de la Corona de Aragón, significa que era español. Y que el origen del proyecto colombino fue, desde su origen, netamente español y en él se afanaron tanto el monarca aragonés como la reina de Castilla, con la rúbrica legal de la Bula del Papa valenciano, Alejandro Sexto. Y si Colón tenía antecedentes judeoconversos es algo que apoya, precisamente, la tesis del Colón valenciano y cristiano nuevo.


La investigación que analizo sostiene que su origen estaría en Valencia y aporta argumentos genéticos, lingüísticos y paleográficos para defenderlo.
Pero el 12 de octubre es mucho más que el origen de Colón.
1492 fue una empresa impulsada por Isabel la Católica y el comienzo de un encuentro entre dos mundos que habían permanecido separados durante milenios.
Ese día cambió la historia para siempre.


Cristóbal Colon fue judío y, 
español, de Valencia.


Se reescribe la historia, adiós a la teoría de que Cristóbal Colón era genovés.
Ocho tesis son desmontadas, una a una... hasta que se encuentra la coincidencia genética.

500 años se ha tardado en descifrar la cuna de Cristóbal Colón. Y por fin sabemos de dónde viene el hombre que descubrió América. Colón ADN, su verdadero origen es el documental de RTVE que ha reescrito la historia. El largometraje muestra los 22 años de investigación liderada por el forense y catedrático de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente. Después de examinar cientos de huesos y de documentos, se puede afirmar que Cristóbal Colón era judío.

¿Cómo se ha sabido que Cristóbal Colón fue judío?

La primera parte del estudio estuvo destinada a encontrar los restos mortales de Colón. ¿Estaban en Sevilla o en República Dominicana? La ciencia ha confirmado que la sepultura de la catedral hispalense, efectivamente ,contiene los restos del almirante. El análisis de los huesos de su hijo Hernando Colón, bien conservados en el mismo templo, ha sido determinante en todo el estudio. 
Primero porque se pudo comprobar el parentesco padre-hijo y se resolvía una polémica que duraba ya 150 años entre España y el país caribeño.
Segundo, porque el ADN de Hernando ha resuelto el misterio: "Tanto en el cromosoma, 'Y' como en el mitocondrial de Hernando, hay rasgos compatibles con origen judío".

El ADN demostraría que Colón no era genovés

Teniendo en cuenta que los genes acotan el origen al oeste del Mediterráneo, Regis Francisco, director del documental, tira de historia para justificar la hipótesis: "El origen de los judíos sefardíes es Sefarad. Y Sefarad es el nombre en hebreo que designa a la península Ibérica en lo que hoy es España. Vivían alrededor de 200.000 judíos en la época de Colón. En la península itálica, se estima que vivían tan solo entre diez y quince mil. Donde sí había una población judía mucho mayor era en Sicilia, donde vivían alrededor de 40.000. Pero recordemos que Sicilia, en la época de Colón, pertenecía a la Corona de Aragón."

El investigador catalán está convencido que los resultados de ADN descartan ya por completo la historia de que Colón era italiano, de Génova: "Todos los historiadores importantísimos de Italia, todos, han escrito negro sobre blanco que es imposible que este, nuestro Colombo, fuese judío. O sea, hay una incompatibilidad total. Toda la teoría de Colón genovés entra en crisis si se acepta que Colón es judío." ¿Y por qué? Según explica Albardaner Génova había expulsado a los judíos en el siglo XII, "no había ni personas, ni comunidad, ni sinagoga, ni nada de nada. Los judíos sólo podían ir a permanecer en Génova tres días para hacer negocios y luego se tenían que marchar".
Además, como señalan incluso los defensores de otras teorías españolas, todas las cartas que se conservan de Colón, y son muchas, están escritas en castellano y nunca se aprecia ni una sola influencia o palabra italiana. Es más, se escribía con el banco de Génova en castellano.

Colón escondía su origen y mintió, el ADN lo demuestra

No es el único enigma que trata el largometraje. El ADN ha demostrado que Colón mintió. Diego, su hermano, no era tal. Según los cromosomas eran parientes, pero de quinto de grado, algo así como un primo segundo.
Lo que está claro y comparten todos los estudiosos es que Colón jamás hizo constar nada de su pasado. Según Bartolomé de las Casas, quien mejor estudió su figura por ser cronista de la época, Colón nunca hizo referencia a su procedencia.

A Colón lo tenemos por buen cristiano, según los libros de Historia, pero Albardaner, apoyado por la genética ve respaldada su teoría: "¿Por qué Cristóbal Colón tuvo que ocultar su identidad? Pues por un motivo mucho más fuerte que el hecho de que fuera de clase humilde. Los judíos estaban viviendo la persecución más grande desde que se habían asentado en la Península Ibérica. Muchos se vieron obligados a convertirse al catolicismo. Otros se vieron obligados a emigrar a ciudades como Lisboa, que fue precisamente donde vivió durante varios años Cristóbal Colón. Y en el año 1492 se da un ultimátum. Todos los judíos que no se conviertan al cristianismo deben abandonar los dominios de los Reyes Católicos."
El investigador se aventura aún más: "Cristóbal Colón, toda su vida, tuvo que aparentar que era cristiano, católico, apostólico y romano. Si hubiese cometido un error, este hombre hubiese acabado en la pira, en un auto de fe, pero estaba protegido por los reyes. Entonces la Inquisición lo respetaba".

Los judíos apoyaron a Colón es su viaje hacia Las Indias

El siguiente enigma que queda por esclarecer es cómo Colón consiguió llegar hasta Juan II de Portugal o hasta los Reyes Católicos para plantearles una aventura carísima y arriesgada. "La respuesta es clara - asegura el catalán - porque hubo muchos judíos y judíos conversos que le ayudaron, entre ellos el duque de Medinaceli, con el que convivió varios años. Y por supuesto, Luis de Santángel, que era algo así como el ministro de Finanzas del rey Fernando el Católico, y que financió personalmente la expedición a América, dando un grandísimo aval a Cristóbal Colón." También lo apoyó Andrés Cabrera, consejero muy afín y encargado de las cuentas de Isabel La Católica. "Eran todos de un grupo que se protegían".

Descartadas todas las teorías, gallegas, portuguesas, mallorquina, vasco-navarra y castellana, José Antonio Lorente se atreve a elegir la teoría judía mediterránea: "El ADN indica que Cristóbal Colón tuvo un origen mediterráneo en el Mediterráneo occidental. Claro, ¿qué ocurre?. Que si en Génova no había judíos en el siglo XV, las probabilidades de que sea de ahí son mínimas. Tampoco había una gran presencia judía en el resto de la península itálica, con lo cual lo dejaríamos muy tenue. No existen teorías sólidas ni indicios claros de que Cristóbal Colón pudiera ser francés. ¿Qué nos quedaría?, el arco mediterráneo español. Las Islas Baleares y Sicilia. Pero Sicilia también sería extraño, porque si no Cristóbal Colón habría escrito con algunos rasgos italianos o del idioma siciliano, con lo cual lo más probable es que su origen esté en el arco mediterráneo español o en las Islas Baleares, que en aquella época pertenecían a la Corona de Aragón".

 
Colón ADN. Su verdadero origen

 
Colón era español, estudio genético lo confirma. Juan García Sentandreu

sábado, 10 de octubre de 2026

LIBRO "ESTAMPAS CARAQUEÑAS" por GRACIELA SCHAEL MARTÍNEZ

 ESTAMPAS CARAQUEÑAS

GRACIELA SCHAEL MARTÍNEZ

Es una reconocida obra escrita por la periodista y cronista venezolana Graciela Schael Martínez, editada originalmente en 1975 por el Concejo Municipal del Distrito Federal en conmemoración del 408º aniversario de la fundación de Caracas. La "Presentación" formal de este volumen impreso fue redactada por el intelectual y periodista Pedro Beroes. La obra recopila crónicas, tradiciones, recetas coloniales y semblanzas de personajes icónicos de la capital (como el cochero Isidoro Cabrera o el floricultor Pacheco).

Estampas Caraqueñas - Autor Graciela Schael Martinez - 1975 by LUIS ZARATE


Moradas Caraqueñas Del Libertador - Autor Graciela Schael Martinez - 1983 by LUIS ZARATE


Historia_de_la_urbanizacion_Los_Chorros.pdf by Miguel Zavala