GRÜNARRIANISMO
De la Gnosis Progre-Luciferina
de Anselm Grün
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El objeto de estudio de este trabajo (o, mejor dicho, el subiectum, si seguimos la epistemología aristotélica), es la doctrina del teólogo alemán, Anselm Grün, «considerado el monje más famoso de Alemania» (Alonso, 3 de julio de 2020) y, según dice Castro Cubells en el prólogo a una obra de este monje germano, «conocido hoy en casi todo el mundo» (Grün, 2004a, p. 10).
El problema científico principal que ocupa este trabajo que aquí comenzamos, esto es, el gran tema a resolver o la gran pregunta a desentrañar en estas líneas puede resumirse en este interrogante: «¿es o no católica la doctrina de Grün?».
Nuestra hipótesis investigativa es doble y se resume en dos proposiciones: 1) la doctrina de Anselm Grün no es católica y 2) la doctrina de Anselm Grün es gnóstica.
Escribir un libro sobre Grün encierra un especial desafío ya que para él no hay ninguna autoridad: ni la Escritura (que él interpreta a su manera al punto de decir disparates aplicando el principio luterano del libre examen en grado máximo) ni el Magisterio infalible de la Iglesia (que él desprecia llamándolo «dogmatismo romano») ni Santo Tomás y la Escolástica en general (que él cree superados por la Teología Moderna) ni los argumentos de razón (que él elude con un pseudo-misticismo onírico gnóstico).
¿Cómo vamos a refutar a un sujeto que no acepta ninguna autoridad sino que es un librepensador en grado sumo? Nuestra estrategia será simple: nos limitaremos a demostrar que su pensamiento es profundamente contrario a la doctrina católica. De este modo, advertiremos a los fieles que en sus escritos no se encontrará la Verdad sino veneno a medida del gusto del hombre moderno.
Nos hemos tomado el trabajo de leer, citar y refutar, total o parcialmente, 79 obras (la mayoría libros y algunos ensayos) de Anselm Grün, lo cual es suficientemente representativo para conocer y desenmascarar a este lobo con piel de cordero (de la Introducción).
Hace casi catorce años asistíamos a la primera Misa del Padre Federico Highton (¡si hasta parece mentira todo lo que ha pasado desde ese entonces!).
Era una capilla pequeña en un orfelinato, con apenas un par de personas mayores y algunas niñas. Pero sabíamos que nuestro antiguo alumno, amigo y camarada, estaba comenzando un ministerio que daría que hablar; alguien que, como muchas veces nos alentamos mutuamente, buscaría por todos los medios terminar su vida o mártir, o exhausto de cansancio por predicar la verdad. Todo, menos esos obituarios aburridos y patéticos que dicen: “aquí yace Fulano de Tal: que nació tal día y murió tal otro”.
Tuve la gracia de que me pidiera predicar y la segunda gracia de guardar esa homilía que, en sus partes finales, decía:
“Por último, Padre Federico, quedan las palabras que a vos se dirigen. Esas palabras que sólo se pueden decir en el marco de una primera Misa de alguien que va a hacer mucho bien a la Iglesia si, como creo, te mantienes fiel y radical como hasta ahora.
Hacía meses que esperaba esta ordenación y ayer no pude contener las lágrimas al imponer mis manos sobre tu cabeza, mientras imploraba del Espíritu Santo el don de Consejo, ese don que ilumina la inteligencia para saber cómo obrar en cada instante.
Pero no las diré de mi boca, sino de boca de aquel santo que ha guiado gran parte de nuestro camino de formación y que hoy, providencialmente celebramos en sus primeras vísperas: San Francisco Javier.
Así decía el gran santo navarro desde Japón a sus compañeros jesuitas que se hallaban en España:
‘Venid a la misión; disponeos a buscar mucha humildad persiguiéndoos a vosotros mismos en las cosas que sentís repugnancia… y de aquí creceréis en mayor Fe, esperanza y confianza y amor de Dios y caridad del prójimo’”.
Pues hoy, más de una década después, es lo que exactamente el Padre Federico ha hecho: estar en la primera línea de misión, haciendo la opción preferencial por los pobres, los de verdad, los paganos que no conocen a Cristo y, desde allí, con un poder de concentración que hasta ahora no he visto en otro mortal, leer y refutar con sus escritos algunos temas tan fundamentales como repugnantes, sean éstos el budismo tibetano, el islamismo herético o la cábala talmudista.
Y esta vez ha entrado en las profundidades de otro tipo, el del psicologismo newageísta barnizado de catolicismo de una de las últimas vacas sagradas de la espiritualidad progre contemporánea: el monje benedictino Anselm Grün.
Hay libros que nacen para adornar bibliotecas… y hay otros que nacen para hacerlas temblar. El que el lector tiene entre manos pertenece, sin duda, a la segunda especie, haciendo con este libro lo que muchos consideran imprudente y otros directamente imposible: leer, estudiar, analizar… y luego juzgar no uno, sino decenas de las obras del monje alemán, cuyas obras han sido traducidas a más de 30 idiomas con más de 15 millones de libros vendidos.
– Perdón, ¿dijo “juzgar”?
Exacto. El padre Federico juzga -a pesar de que esa palabra cause urticaria en muchos oídos “tolerantes” de hoy. Y el fenómeno que analiza —con paciencia de cirujano y sin anestesia retórica— es uno de los más curiosos de nuestro tiempo: el éxito masivo de ciertas propuestas “espirituales” que, cuanto más se alejan de la fe católica, más parecen gustar… incluso dentro de ambientes que se dicen “católicos”.
Uno podría preguntarse: ¿pero cómo es posible? La respuesta es incómoda: porque muchas veces se prefiere una mentira agradable a una verdad exigente. Y aquí es donde este libro cumple su función: desmontar, paso a paso, una construcción que ha seducido a no pocos, mostrando sus presupuestos, sus fuentes y, sobre todo, sus consecuencias.
No se trata de una crítica superficial ni de un panfleto apresurado. Es el producto de una tesis doctoral en teología; estamos ante un trabajo serio, documentado, trabajado con ese raro equilibrio entre inteligencia y combatividad que caracterizaba a los grandes polemistas católicos de otras épocas, cuando todavía se entendía que la caridad no consistía en callar la verdad, sino en decirla a tiempo.
Pero alguno dirá que este libro es “duro”. Probablemente lo sea. Pero conviene distinguir: no es duro con las personas; es duro con los errores. Y eso, lejos de ser un defecto, es una obra de misericordia espiritual, tan olvidada como necesaria. Porque el error —especialmente en materia de Fe— no es un simple desacierto académico: es un veneno. Y si no se alerta sobre los venenos, terminamos bebiéndolos.
Y el Padre Highton, aún desde su hábitat propio de la misión, ha decidido no mirar para otro lado. Y eso tiene un costo. Siempre lo tiene. Pero también tiene un mérito: el de servir a la verdad sin negociar con la moda. Al lector le espera, entonces, un recorrido exigente pero iluminador. No encontrará aquí frases hechas ni concesiones al espíritu del tiempo, sino algo mucho más valioso: argumentos.
Y en una época que ha reemplazado el argumento por la emoción, eso ya es, en sí mismo, una forma de resistencia.
Terminemos con una advertencia —o, si se prefiere, una invitación—: este no es un libro para quien busca confirmación de prejuicios, sino para quien todavía cree que la verdad existe… y que vale la pena defenderla.
Los demás, probablemente, lo encontrarán incómodo.
Y eso, lejos de ser un problema, es una excelente señal.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
INTRODUCCIÓN
Palabras preliminares o motivos de la confutación
Anselm Grün (o Anselmo Verde, como lo llamaba graciosamente Castellani), «considerado el monje más famoso de Alemania», «conocido hoy en casi todo el mundo», autor de «"best-sellers" espirituales», «uno de los escritores cristianos de lengua alemana más leídos» y aun «uno de los escritores cristianos más leídos de la actualidad» e incluso uno de los autores espirituales más leídos del mundo, leído «tanto en círculos progresistas como conservadores» (principalmente por mujeres), citado por muchos scholars como una autoridad en Teología, que ostenta «una reputación de escribir libros que combinan la reflexión espiritual y una buena investigación [=scholarship] general», traducido a más de treinta lenguas (al punto de ser, curiosamente, uno de los más editados en República Checa e incluir lenguas como el chino, el ruso, el noruego y hasta el swahili), me irritaba por un simple motivo: su impostura se intuía con solo ver la tapa de los libros «de este monje benedictino que, según dice el prologuista de uno de sus libros, toca una cuerda particular en el corazón del hombre contemporáneo», lo cual torna urgente refutarlo ya que, como enseña el escoliasta Gómez Dávila (cuya «escritura fragmentaria» y «estética reaccionaria» iluminará nuestro libro), «La idea deletérea no alcanza a veces a corromper a su inventor, pero corrompe a toda una posteridad imprudente».
Me sorprendía que sus obras ocupasen el centro de las vitrinas de tantas brillosas librerías católicas y que tantas señoras instruidas se gozasen de leer a este autor. Desde el vamos olía a gato encerrado. Luego se me fue la irritación, pues me habitué a sufrir la agobiante omnipresencia del espíritu progresista que, en el ámbito de la espiritualidad, termina infiltrando en las almas una especie de tibieza militante (si se nos permite el oxímoron), que acaban dispuestas a todo menos a defender la Verdad.
Como bien observa Caal Coy, no hay mucho escrito sobre Anselm Grün. Hace muchos años, el buen Padre Gabino Tabossi (que en paz descanse) refutó a Grün y hace poco mi amigo el Padre Horado Bojorge, en una entrevista online en el portal QNTLC, denunció con lucidez y firmeza la heterodoxia de los gruñidos de Grün, todo lo cual es de suyo suficiente para que los bautizados decentes descarten a semejante impostor; pero como la plaga sigue en curso, sus libros se siguen vendiendo por millones, los videos online son difícilmente citables y siguen habiendo muchos laicos generosos que con santas intenciones apostólicas insisten en usar la pseudo-espiritualidad grüniana para predicar retiros de conversión.
Mi gran amigo el Dr. Carlos Romero Berdullas, uno de los pocos penalistas tomistas de la Argentina, me venía insistiendo para que refute sistemáticamente a Anselm Grün, a quien podemos llamar el profetastro más vendido de la espiritualidad moderna católica, que de católica no tiene casi nada y que, en el fondo, no tiene nada ya que cuando se mezcla la fe con la herejía ya no queda fe sino un caos doctrinal, si bien Grün dice que él «procura salvaguardar el tesoro de la tradición».
Le dije varias veces que no tenía tiempo, pero finalmente cedí y así me dispuse a hacer un opúsculo, que terminó siendo una tesis doctoral en Teología y luego un libro (que alarga la tesis y la adapta levemente), que busca desmontar de una vez a este sofista contemporáneo, que ofende al buen Jesús diciendo que «Jesús era buen bebedor», que calumnió a los santos mártires de la Iglesia primitiva calificándolos de masoquistas y que no temió interpretar en clave psicologista los exorcismos del Señor y hasta la misma señal de la cruz, diciendo que «el hombro izquierdo representa lo inconsciente; y el derecho, lo consciente» y, a la vez, «la izquierda lo femenino, la derecha lo masculino.
Valga aclarar que no hicimos una enciclopedia refutando absolutamente todos los errores de Anselmo Verde y cada uno de sus tomos (escribió una gigantesca cantidad de libros) sino que, por el contrario, nuestro propósito no fue sino el de elaborar un libro de estudio para demostrar de modo contundente e irrefutable que este autor no sólo es pródigo en errores gravísimos sino que creó una cosmovisión gnóstico-cristianoide radicalmente contraria a la Santa Fe Católica, esto es, escribimos este libro para probar que Grün no es un autor católico que tiene algunos errores sino el fautor de un sistema gnóstico radicalmente anticatólico, lo cual es muy grave ya que, como enseña Meinvielle, «para destruir al cristianismo había que vaciarlo por dentro dejando toda su apariencia exterior. Y éste es el trabajo de los gnósticos, incluyendo a Anselm Grün, el más vendido de los gnósticos-cristianos en la actualidad.
Nos hemos tomado el trabajo de leer, citar y refutar, total o parcialmente, 75 obras (la mayoría libros y algunos ensayos) de Anselm Grün, lo cual es suficientemente representativo para conocer y desenmascarar a este lobo con piel de cordero. Como el autor escribió «más de trescientos libros» con «media de unos diez títulos por año», hemos elegido los más pedidos y los más vendidos en las librerías pretendidamente católicas más importantes de la Ciudad de Buenos Aires, que es donde empezamos a escribir el libro con ocasión de un problema de salud ocular que la Trinidad Sacrosanta se dignó enviarnos para Su mayor gloria.
No creemos que nadie nos reproche que no citemos 300 libros, lo cual sólo serviría para que nadie lea este. Leer, citar y confutar más de 75 obras de este monje modernista que hace gala de su ignorancia al afirmar que «los mayores moralistas nunca hacen lo que exigen a los otros».2.Z, es suficiente si queremos evitar ser víctimas de alguna psicopatía. Además, no hace falta citar 300 libros de un autor moderno ya que hoy «Nadie se empeña tanto en opinar como el que es simple eco». De todos modos, si aún así alguien nos reprocha no haber citado toda la biblioteca grüniana, lo invitamos a que busque alguna retractación que este autor haga de alguna de sus tesis y con gusto la publicaremos.
Es urgente refutar a Grün ya que es uno de los principales autores gnósticos de la era contemporánea (mas se hace pasar por católico) y dado que hoy la gnosis está tan vigente que, como bien dice Gómez Dávila («el solitario de Dios»), «En todas las sectas que hoy pululan fermenta una soteriología gnóstica»: Si Grün no tuviese vestidura de monje católico y no ostentase la etiqueta de benedictino, nadie lo leería ni publicaría y en tal caso no valdría la pena refutarlo, pero pasa lo contrario.
Si bien Grün reconoce que, al tratar un tema, lo que más le atrae es ex ponerlo primero sobre el fondo de la actual psicología, y después en diálogo con las otras religiones y sus tradiciones místicas, Grün atribuye su éxito de ventas al hecho de que, como él dice, «hay un gran anhelo por una espiritualidad cristiana que sea sana». Ahora bien, él les vende una espiritualidad que no es ni cristiana ni sana, por lo que hay que concluir que, allende sus in tenciones (él dice que los benedictinos no deben engañar a las personas en el nombre de Dios, que su Padre le enseñó a ser francoli y que él siente el reto de «convertirse en roca para los demás), la obra de Grün es una gran estafa, una estafa grave ya que él insiste en que él «no pretende dar consejos, sino poner a la gente en contacto con la sabiduría cristiana», cuando en realidad pone a sus lectores en contacto con lo que San Pablo llama «ineptas fábulas», esto es, «mitos ridículos» (1Tim v, t) y, más específicamente, mitos gnósticos secularizados con fachada cristianoide. Mas, Grün dice: «en cualquier caso, para mí es importante permanecer fiel a mi mensaje [¿no al de Cristo?, nos preguntamos] y llevarlo adelante» y «debo escuchar una y otra vez a mi voz interior [¿y si no es la de Cristo?] y seguir mi camino (¿y si no es el de Cristo?)»
Pero, ¿por qué decimos que no es ni cristiana ni sana? Ante todo, porque es una obra gnóstica, como veremos a lo largo de nuestro libro.
De todos modos, como admite su biógrafo, otro de los móviles por los cuales Grün escribe es el de «desahogarse de los anhelos por medio de la escritura»12, anhelos que, como su escritura evidencia, son en gran medida tenebrosos.
Nos dirán que somos unos intolerantes y que no amamos al prójimo, mas es al revés, no solo porque «Sólo es respetuoso el que subraya con vigor las diferencias» sino también porque era mucho más cómodo para nosotros no escribir nada y usar el tiempo en dormir más y hacer más deporte que en refutar imposturas, pero por el bien de las almas, al cual nos debemos y consagramos desde el día de nuestra ordenación sagrada, decidimos privarnos de legítimas comodidades, sacar tiempo de donde no tenemos y proceder a la clarificación doctrinal, ya que como dijo el único Salvador del género humano: «conocerán la verdad y la verdad los hará libres» (Jn. 8, 32). Sabemos que -salvo un milagro- los libros de Grün se seguirán vendiendo dado que «el tonto no renuncia a un error mientras no pasa de moda», aunque también sabemos que «Matar un error no es posible, pero es posible apalearlo». Al fin de cuentas, como bien dice Grün, «A la larga, no se puede vivir impune enfrentando a la verdad», y «Jesús obliga a la verdad», y por eso lo refutamos.
No faltan quienes, con el afán de defender al famoso monje de Münsterschwarzach, dicen que los que lo atacan son «la derecha de la Iglesia», lo cual no deja de ser simpático no sólo porque las vulgares etiquetas derecha-izquierda son ineptas para describir el pensamiento católico sino porque, como reconoce la editorial Herder (la cual, desde su viraje progresista, le publica los libros), «su trabajo se nutre de las influencias de (...) Karlfried Dürckheim», un propagandista nacionalsocialista que en 1938 fue enviado por quien poco después devino el Canciller del III Reich, Joachim Von Ribbentrop, al Japón, para estudiar la educación nipona y la posibilidad de usar actividades culturales para promover los objetivos políticos de la Alemania de Hitler en Japón y toda zona asiática bajo el dominio imperial nipónil. Es más, el mismo Jung, una de las máximas fuentes de la doctrina de Grün fue, a juicio de varios estudiosos, como Eric Harper, antisemita, a tal punto que, según Harper, ésta fue una de las principales razones de que la ruptura entre Freud y Jung.
Terminamos este prólogo pidiendo al Espíritu Santo que nos llene de su luz y así nos salve «de la confusión que propagan los falsos maestros», especialmente de aquellos que tienen «ingenio teológico», que, según el gran pensador bogotano, «consiste hoy día en inventar formas subrepticias de apostasía», concluyendo estas líneas inaugurales convocando a los lectores a prepararse para reírse ya que, como decía el citado poeta colombiano, ante el progresismo actual, «el católico viejo se indigna primero, se asusta después, finalmente revienta de risa».
Subiectum: problema, hipótesis, objetivos y estructura del trabajo
El objeto de estudio de este trabajo (o, mejor dicho, el subiectum, si seguimos la epistemología aristotélica), es la doctrina del teólogo alemán, Anselm Grün, «considerado el monje más famoso de Alemania» (Alonso, 3 de julio de 2020) y, según dice Castro Cubells en el prólogo a una obra de este monje germano, «conocido hoy en casi todo el mundo» (Grün, 2004a, p. 10).
El problema científico principal que ocupa este trabajo que aquí comenzamos, esto es, el gran tema a resolver o la gran pregunta a desentrañar en estas líneas puede resumirse en este interrogante: «¿es o no católica la doctrina de Grün?».
Nuestra hipótesis investigativa es doble y se resume en dos proposiciones:
1) la doctrina de Anselm Grün no es católica
y 2) la doctrina de Anselm Grün es gnóstica.
Nuestro trabajo tiene objetivos de dos tipos: general y específico. El objetivo general de este trabajo es investigar dos asuntos conexos:
1) si la doctrina de Anselm Grün es católica (o no)
y 2) si su doctrina es gnóstica (o no).
Al fin de cuentas, ambos asuntos pueden formularse en una sola proposición ya que, como enseña J. Meinvielle (y veremos a lo largo de este trabajo), en el fondo sólo hay dos concepciones posibles: la católica o la gnóstica, como leemos al comienzo de la conclusión de la obra maestra del dicho autor: «A través de toda la historia humana no hay sino dos formas fundamentales del pensamiento y de la vida: la católica y la gnóstica» (Meinvielle, 1970, p. 456).
Para ahorrar equívocos desde el comienzo, precisemos en qué consiste la concepción católica y en qué la gnóstica: La concepción católica es la concep ción revelada por Dios y enseñada oficialmente por la Iglesia en Magisterio bimilenario infalible, la cual fue expuesta magníficamente por Santo Tomás de Aquino, que es el mayor Santo de los Sabios y el mayor Sabio de los Santos, siendo tan importante su exposición que es el único Doctor Universal vene rado por la Iglesia con el glorioso título de Doctor Universalis.
Por otra parte, como enseña Meinvielle, «Se llama gnosis y cábala a toda concepción de Dios, el mundo y el hombre que asigna una única sustancia, homogénea, a estas tres realidades» (Meinvielle, 1970, p. 18).
Consecuentemente con lo ya señalado, los objetivos específicos de este tra bajo son dos:
1) investigar el itinerario intelectual de Anselm Grün, sus fuen tes y, en la medida de los estrechos límites permitidos por la longitud de una tesis doctoral y que lo pida la mejor consecución de nuestro objetivo general, estudiaremos las fuentes de las fuentes grünianas, trazando una especie de árbol genealógico de la doctrina grüniana y, por ende, en cierta medida, de la gnosis alemana moderna;
2) investigar los principales puntos de la doctrina de Anselm Grün siguiendo el orden temático empleado por Santo Tomás en la Summa Theologice, que comienza con Dios y termina con Cristo, pasando por los ángeles, los hombres y, luego, la moral.
Que el petiso Grün tenga el apoyo entusiasta de la progresía y de la milenaria Abadía benedictina de Münsterschwarzach, en la que él vive, no da ninguna garantía de ortodoxia, sino al contrario. De hecho, Grün contra dice la doctrina católica en todos o prácticamente todos los grandes temas. Por eso, podemos hablar de "gruñidos grünianos" teniendo en cuenta que el gruñido es un sonido emitido por un animal en señal de ataque o amenaza, metáfora esta que nos sirve para denotar los gruñidos con los que el lobo amenaza o ataca a la grey católica falsificando la fe.
El eje de nuestro trabajo, entonces, consiste en desenmascarar los gruñidos grünianos, lo cual haremos siguiendo la siguiente estructura: primero, describiremos las fuentes, influencias y clave del pensamiento grüniano; segundo, salteando lógicamente algunos puntos, expondremos la doctrina grüniana siguiendo el orden expositivo de la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino (citado aisladamente en algunas de sus obras por Grün 2):
1) Dios Uno y Trino; 2) el hombre; 3) Teología moral (general y especial); 4) Cristo (y la Virgen); 5) Liturgía; 6) escatologíall.
Este libro, podríamos decir, es como una especie de Anti Suma Teológica. Alguno nos preguntará quizá por qué tratar tantos temas y la respuesta es, parafraseando al escoliasta bogotano, que «Sobre toda idea noble la Teología moderna ha sabido dejar la huella digital de su calumnia».
Status quo investigativo y metodología empleada
Escribir un libro sobre Grün encierra un especial desafío ya para él no hay ninguna autoridad: ni la Escritura (que él interpreta a su manera al punto de decir disparates aplicando el principio luterano del libre examen en grado máximo) ni el Magisterio infalible de la Iglesia (que él desprecia llamándolo «dogmatismo romano») ni Santo Tomás y la Escolástica en general (que él cree superados por la Teología Moderna) ni los argumentos de razón (que él elude con un pseudo-misticismo onírico gnóstico).
¿Cómo vamos a refutar a un sujeto que no acepta ninguna autoridad sino que es un librepensador en grado sumo? Nuestra estrategia será simple: nos limitaremos a demostrar que su pensamiento es profundamente contrario a la doctrina católica. De este modo, advertiremos a los fieles que en sus escritos no se encontrará la Verdad sino veneno a medida del gusto del hombre moderno.
Lo novedoso de este trabajo
Nuestra tesis es novedosa ya que no hay ningún trabajo científico que demuestre el carácter gnóstico del pensamiento grüniano a partir de los escritos del mismo autor. El valiosísimo trabajo del Padre Tabossi se basa más bien en citas de citas, mas el nuestro en las citas primarias. Por otra parte, nuestro trabajo es novedoso ya que nunca fue estudiado el corpus grüniano siguiendo el orden temático de la Summa Theologiae, que es lo que hacemos en este trabajo doctoral.




