EL Rincón de Yanka

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martes, 25 de febrero de 2025

LIBRO NOVELA CRIOLLISTA DE VENEZUELA "PEONÍA" por MANUEL VICENTE ROMERO GARCÍA 🌺

 PEONÍA
En 1896 una de las plumas venezolanas más agudas de nuestra era republicana, Manuel Vicente Romero garcía, publicó una frase que iba a marcar a la intelectualidad venezolana del último siglo: Venezuela es el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas”.

MANUEL VICENTE ROMERO GARCÍA

Publicada en 1890, Peonía es una de las primeras novelas venezolanas en explorar el realismo social y la identidad nacional desde una visión criollista. A través de la historia de Carlos, un joven que regresa a la hacienda familiar tras estudiar en Caracas, la obra nos sumerge en el contraste entre el mundo rural y la modernidad emergente.
Más que una simple historia de amor, Peonía es un retrato de la Venezuela del siglo XIX: la lucha entre tradición y progreso, las injusticias sociales y los conflictos de clase. Con una narrativa detallada y evocadora, Manuel Vicente Romero García abre el camino del criollismo literario, influyendo en escritores como Rómulo Gallegos.
La publicación en 1890 de esta “seminovela” abrió un nuevo ciclo en la literatura venezolana. Uno de los méritos de Romero García es convertir la trama en una afirmación por lo nacional, a pesar de que sus acciones estén focalizadas en un lugar de los Valles del Tuy. 
La novela transcurre en la hacienda Peonía, su dueño, hombre autoritario y conservador quien llega a decir que “las mulas y las mujeres… por la cintura”, puede verse como la representación del “bien” común pero no de la libertad, mientras que sus sobrinos luchan por materializar su amor bajo dos concepciones de la vida en oposición: seguir el modelo del dueño de la hacienda o rebelarse contra él. Esto último permite adentrarse en los pensamientos de uno de los protagonistas que servirá a manera de diagnóstico sobre la situación social y política del país. 

Novela precursora del realismo, estas acciones abrieron el camino para muchos escritores, desde Cabrera Malo hasta Gallegos. En Romero García se observa un profundo hombre de letras que fue absorbido por las acciones militares y las componendas políticas de su época. Murió en Aracataca en 1917, en donde diez años después en este mismo pueblo de Colombia, nacería Gabriel García Márquez.

Manuel Vicente Romero García (1861-1917) Militar, político, periodista y escritor. Participó en diferentes actividades desde muy joven. Fue uno de los protagonistas de La Delpiniada (1885), parodia contra el presidente Antonio Guzmán Blanco. Colaboró en periódicos y revistas: El Eco Andino; El Industrial; La Mamola; El Avisador Comercial, y Cosmópolis. Participó en la revolución Libertadora y llegó a ser jefe del Estado Mayor de Cipriano Castro en su campaña en Los Andes. Para esta época ya ha escrito Peonía (1890). Terminó en el exilio a raíz de una serie de escritos contra funcionarios de Juan Vicente Gómez. Dejó inacabadas Marcelo, Escenas de la vida revolucionaria y Mi parroquia.

Peonía es hoy parte fundamental del canon de la literatura nacional. Sus aportes, esbozados en estas páginas, se resumen en el hecho de haber fungido como iniciadora de la corriente criollista en nuestra novelística, en haber instaurado el llano como recurrente escenario de idilios y refriegas, en la inclusión de personajes populares con una mayor profundidad, más allá de la curiosa mirada del etnógrafo, y en el uso de una lengua sin formalismos ni rigores academicistas, que le podrían convertir en antecedente de una larga tradición de obras que apuestan por la búsqueda de nuevas maneras de contar. 

Aunque la lectura de Peonía fue alentada por el sistema educativo venezolano del siglo XX como parte de las obligaciones escolares, ya el interés por esta novela pareciera haber sido desplazado del espectro de las preferencias y gustos de las comunidades lectoras contemporáneas. 

La realidad que deseaba fotografiar Manuel Vicente Romero garcía ha cambiado y el campo es un contexto ajeno a las preocupaciones citadinas de hoy. Aquel aserto de Orlando Araujo (1984), expresado en el lamento “¿Hasta cuándo Peonía?”, parece ser ya lugar común de la institución canónica contemporánea. Quizás un leve recuerdo de lo que fue. 
La Peonía de Romero garcía constituye para la historia de la literatura venezolana una nueva forma de narrar, caracterizada por la confluencia de lenguajes periodísticos, ensayísticos y literarios que logrará representar la realidad del país desde otros ángulos y matices. 
La búsqueda de una lengua nacional, más viva, del lado del hablante real y alejada de academicismos, será uno de los grandes aportes de esta novela que dará inicio a una tradición de la literatura procaz y combativa y que tendrá por epígonos a Miguel Eduardo Pardo (1868-1905), Pío Gil (1865-1918), Rufino Blanco Fombona (1874-1944), Argenis Rodríguez (1935-2002), entre otros. Tradición de un género y de una lengua vernácula y de combate político que Peonía supo inscribir de forma indeleble en la historia de la novela venezolana.


NOTA EDITORIAL

Meses antes de su muerte, el 16-3-1917, Manuel Vicente Romero García (quien firmaba sus libros como Romerogarcía) escribe a su cuñado desde Aracataca (Colombia), que la realidad y todo por cuanto ha pasado su existencia, ahora le hacen ver “(…) las cosas de otra manera. En el mundo hay dos zonas abiertas: una para el capitalista y otra para el jornalero; el que no es capitalista ni jornalero y tiene por añadidura 53 años está perdido en todas partes”. Se encuentra viviendo las vicisitudes del exilio, apenas –dice–, se ha podido cambiar de ropa tres veces en lo que va de ese año. Tiempo atrás este general perteneció al Estado Mayor del ejército de Cipriano Castro, ocupó cargos importantes para luego optar por el exilio mientras Juan Vicente Gómez asume el poder en 1908. De este período es quizás aquella frase tan famosa como su Peonía (1890): 

“Venezuela es el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas”. En Romergarcía puede verse esa separación tan definida del fin de un periodo y el comienzo de otro. Militar con una fuerte pulsión por la escritura y la literatura, polémico e impulsivo, un hombre como el Marcos Vargas de Canaima, algunos suponen que fue de inspiración para Rómulo Gallegos al escribir su novela, otros ven en la escritura de Romerogarcía la autonomía y el perfil necesario que necesitaba nuestra literatura: esquema argumental, personajes simbólicos, presentación del medio y la oralidad del lenguaje criollo para consolidar las bases de un modelo que se cerrará precisamente con Gallegos. 

El propio autor de Peonía señalaba que la literatura venezolana se encontraba anquilosada “a los hombres de letras por ser serviles a las literaturas extranjeras”. Con Peonía se abre una corriente que muchos llamarán criollista, al tiempo que se debatía sobre su calidad literaria; por ejemplo, en la primera edición aparece como Peonía. Semi-novela. (Caracas: Imp. El Pueblo, 1890), mientras que en su segunda edición (1920) –a cargo de Rufino Blanco Fombona– se titula Peonía (Novela de costumbres venezolanas). Esta novela sale a la luz en un momento en que la filosofía materialista hace su aparición por medio de dos disciplinas: 

el positivismo y el evolucionismo. También la novela francesa naturalista tendrá una gran influencia, por lo que se puede ver en sus personajes rasgos cada vez menos orientados a la estética romántica. Esta es una gran diferencia a tener en cuenta cuando se hacen alusiones de imitación entre Peonía y María (1867) de Jorge Isaacs, alusión inducida por el propio Romerogarcía, pues al escritor colombiano le dedica su novela. 

No obstante, es cierto que los paralelismos entre los personajes, la hacienda donde se desarrolla, la acción y los motivos que impulsan al protagonista a continuar, parecen ser un reflejo de la novela de Isaacs. Lo cierto es que con Peonía se abre un ciclo en la narrativa venezolana que tendrá su expansión hasta la publicación de Doña Bárbara (1929) de Gallegos. 
Y no hay duda de que es una obra con un espacio propio en la historia de nuestras letras, por lo que ponerla al alcance de las lectoras y los lectores es una manera de contribuir al conocimiento de nuestro acervo literario. 

La presente edición de Peonía ha sido tomada de la editorial Monte Ávila Editores Latinoamericana. Se ha actualizado la ortografía en los casos necesarios y se han corregido las erratas advertidas.

Los Editores

DEDICATORIA

Al Sr. Dr. Jorge Isaacs Amigo mío: Pongo a Peonía bajo los auspicios del ilustre autor de María. No tienen mis páginas el mérito literario de las vuestras, porque yo escribo en la candente arena del debate político. Sin embargo, acaso encontraréis en ellas ese sabor de la tierruca que debe caracterizar las obras americanas. Peonía tiende a fotografiar un estado social de mi patria: he querido que la Venezuela que sale del despotismo de Guzmán Blanco, quede en perfil, siquiera para enseñanza de las generaciones nuevas. 
Quizá se resienta de mis rencores; pero ¿cómo no tenerlos cuando se nos humilla y envilece? ¿Cómo separar de la pluma todo el ajenjo que ponen en el pecho del insulto y el ultraje? Vos sabéis, por propia experiencia, que en las luchas políticas se arroja lodo al rostro del enemigo cuando no se le puede vencer gallardamente. Dadme, pues, el prestigio de vuestro nombre; dejad que una vez más sirva él de bandera en las batallas de la libertad. 

Vuestro apreciado amigo, 
M. V. Romero García Macuto, 
14 de marzo de 1890


lunes, 24 de febrero de 2025

LIBRO "EL LIBERAL ES PACIENTE" por ALBERTO BENEGAS LYNCH (h) 🗽

EL LIBERAL ES PACIENTE

Preámbulo 🗽
Esta nueva colección de mis artículos comienza en diciembre de 2012 donde terminó la publicación de mi anterior selección editada por la Fundación Libertad en conjunto con la Editorial Temas de Argentina con el título de Vivir y dejar vivir y va hasta octubre del corriente año 2013. Agradezco a CEDICE de Venezuela esta iniciativa comandada por la infatigable Rocío Guijarro con el apoyo de empresarios de Caracas consubstanciados con el ideario liberal y, por tanto, prestos al apoyo de proyectos que hagan de soporte logístico a la difusión de esa noble tradición de pensamiento. 
Me admira y celebro entusiastamente la perseverancia de CEDICE para continuar con las faenas educativas en medio de un trágico desvío de la democracia para mutar en cleptocracia, es decir, en un régimen que roba propiedades, libertades y los sueños más excelsos de la población. Teóricamente los gobiernos se constituyen en el mundo civilizado para proteger esos valores: la libertad, la propiedad y la vida de los gobernados quienes deben ser los empleadores de agentes con la idea de que logren esos cometidos, mientras se debaten otras avenidas en base a las externalidades, los bienes públicos, el dilema del prisionero y la asimetría de la información. Paradójicamente, en lugar de aquel ideal, resulta que el así denominado “primer mandatario” se constituye en mandante a través de una descarada usurpación del poder. Solamente a través del trabajo sobre la mente de la gente, es decir, a través de la educación de valores y principios compatibles con la sociedad libre es que puede revertirse semejante situación. Bien ha dicho el marxista Antonio Gramsci “tomen la cultura y la educación y el resto se dará por añadidura”. 

Es de suma importancia percatarse que el eje central de la democracia consiste en el debido respeto a los derechos de la minoría, de lo contrario caeríamos en la fantochada de sostener que Hitler era un demócrata porque asumió el poder con los sufragios suficientes. Juan González Calderón ha escrito con razón que los “demócratas de los números” ni de números entienden puesto que se basan en las siguientes ecuaciones falsas: 50% más 1% = 100% y 50% menos 1% = 0%. Sólo a través de la trasmisión de los fundamentos de la libertad es que se permitirá que en el futuro los políticos articulen un discurso civilizado y no pretendan arrasar con los derechos en nombre de los más necesitados a quienes se los explota y se los usa del modo más cruel en una carrera por la destrucción de instituciones clave como la propiedad privada de la que dependen especialmente los más débiles para prosperar. 

Por ello es que Ludwig von Mises ha escrito que “el programa del liberalismo puede resumirse en una sola expre- sión: la propiedad” y, por el contario, Marx y Engels afirman que “todo el programa del comunismo se resume en la abolición de la propiedad privada”. Resulta crucial comprender que en competencia en el contexto de los mercados abiertos, quienes dan en la tecla con las preferencias de su prójimo obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos. Este proceso permite optimizar las tasas de capitalización que es lo único que permite elevar salarios e ingresos en términos reales, lo cual se da de bruces con los privilegiados amigos del poder que se llenan los bolsillos a expensas de la gente. Hoy en día tal vez la política que más éxito tiene en el llamado mundo libre es el fascismo que es mucho más hipócrita que el socialismo ya que permite que se registre la propiedad en manos privadas pero usa y dispone el aparato estatal, en lugar de expropiar directamente los bienes particulares. Por eso, como señala J. F. Revel, en última instancia no hay diferencia entre derechas e izquierdas, posturas éstas que tienen un enemigo común: el liberalismo y, con diversas estrategias, ambas posturas atacan la propiedad. 

El Liberal es Paciente Aunque en tres casos me aparto de la secuencia cronológica, las columnas incluidas en este libro están encabezadas por tres de las publicadas en “La Nación” de Buenos Aires debido a la naturaleza de los temas allí abordados, que sirve uno como introducción a las flaquezas de la politización y los otros dos señalan el calibre de las raíces del populismo (el peronismo y el bache principal del marxismo en el contexto de las ideas de Belgrano) al que luego imitaron otros gobernantes de la región seguidas, por orden de aparición, de mis entregas semanales al “Diario de América” en Estados Unidos que tocan los más diversos aspectos de una sociedad abierta y la condición humana (incluyendo artículos escritos durante un corto paréntesis debido a algunas reformas en el periódico y la modificación de la plataforma para la versión digital de ese diario). 

Como en otras de mis colecciones, no incluyo artículos publicados también en ese mismo período en revistas y periódicos de mi país y del exterior puesto que aluden a temas puramente coyunturales por lo que no guardan la permanencia que requiere un libro de las características como el que está en mi ánimo publicar. Finalmente, a modo de post sriptum, tres ensayos, uno sobre Adam Smith publicado en Libertas, otro sobre Frédéric Bastiat publicado en Apertura y, finalmente, otro publicado en Estudios Públicos que fue originalmente preparado para la II Jornadas Liberales Iberoamericanas en España (Benidorm) sobre el nacionalismo, posición ésta que impregna todas las manifestaciones autoritarias aunque algunas se ufanen de “internacionalistas” pero siempre en base a la idea de invadir y aplastar zonas no tomadas por la xenofobia generalizada donde siempre hay ciudadanos de segunda a los que se debe combatir dentro y fuera de las fronteras, sin comprender ni remotamente los beneficios del cosmopolitismo y que toda cultura se nutre de una fértil trama de continuas donaciones y recepciones cruzadas. Tal como he consignado antes, el reunir trabajos en un volumen me trasmite una sensación de mayor provecho de los escritos en el sentido que, como es sabido, “nada hay más viejo que el periódico del día anterior” y, por tanto, el artículo correspondiente se esfuma para siempre y solo quedan rastros en la memoria de los lectores. 

Sin embargo, el reunir aquellas columnas en una publi- cación hace posible la permanencia de las ideas allí expresadas y permite al lector el volver sobre ellas cuando lo estime conve- niente, ya sea de su biblioteca o de su archivo en el ordenador. Respecto al título del presente libro -El liberal es paciente- se debe a que esa virtud es consubstancial al liberalismo por múltiples motivos. 

Primero, porque esta corriente de pensamiento no propone tajos abruptos en la historia sino debates abiertos, por los que confía en que habrá un número suficiente de personas que comprendan y compartan la filosofía de la libertad para adaptarse. 

Segundo, porque la misma evolución -siempre presente puesto que, como enseña Popper, las corroboraciones tienen el carácter de la provisionalidad sujetas a refutaciones- tiene lugar constantemente entre sus propias flas como una aventura del pensamiento, la que debe también ser objeto de un cuidadoso y lento escrutinio antes de que la idea esté lista para ser considerada por un público más numeroso. 

Tercero, aún en momentos extremos en los que se debe recurrir al derecho de resistencia frente a atropellos inaguantables del Leviatán, se apresura a entregar y compartir las decisiones relativas al poder para que sean consideradas por la gente puesto que estima impropio e inconducente el retener la conducción sin la expresa aprobación de sus semejantes como única manera de mantener la convivencia civilizada. 

Cuarto, sostiene sin sobresaltos razonamientos de largo alcance y escucha argumentos y cuestiona- mientos de quienes se oponen a la libertad porque consideran el pluralismo como mecanismo enriquecedor y la tolerancia como esencial para la vida en sociedad. 

Quinto, es paciente en su reducto familiar y de amistades para conversar, fundamentar e ilustrar sus puntos de vista. Sexto, es comprensivo y receptivo con sus subordinados porque tiene presente que el conocimiento está fraccionado y está disperso, lo cual se fomenta con la horizon- talidad y no con la verticalidad, y está siempre en las antípodas de quienes imponen alegando autoridad del mando porque creen en la autoridad moral. Séptimo, debe ubicarse siempre en la punta de la silla con mente abierta y despejada esperando con calma la posibilidad de incorporar algo nuevo y distinto.

El Liberal es Paciente de lo que venía sosteniendo en el fértil camino de la libertad porque nullius in verba (no hay palabras finales). Octavo, aún formulando las debidas y justificadas críticas debe tragarse sapos provenientes del plano político porque sabe que debe esperarse todo lo que sea necesario a que la opinión pública haga su labor hasta alcanzar a su debido tiempo las propuestas políticas. Y noveno, debe ser paciente consigo mismo al efecto de cultivar la autocrítica y en lugar de quejarse porque otros no adhieren a sus ideas se autoinculpa por no ser más efcaz para trasmitir el mensaje con lo que se incen- tiva para hacer mejor los deberes y así pulir el discurso. Los apresuramientos no dan resultado ni tampoco sus frutos pueden mantenerse en el tiempo. 

El liberal espera pacientemente los efectos bienhechores de la educación como su arma más contundente. Cree firmemente en el poder de las ideas por lo que está obligado a ser paciente, lo cual en modo alguno significa que se recueste y descanse esperando que las cosas sucedan automáticamente. Muy por el contrario, se afana en estudiar y difundir los conocimientos en todas las direcciones que le resulten posibles. Sabe que no hay tal cosa como las leyes inexorables de la historia, sino que todo depende de lo que cada uno sea capaz de hacer cotidianamente. 

Esta espera paciente en los resultados de la buena educación no es óbice para que por momentos el liberal se sienta escéptico y hasta alarmado cuando hay desidia en destinar tiempo y recursos para contribuir en aquél campo porque hay quienes irresponsablemente esperan que los problemas los resuelvan otros. Hago votos para que los escritos que siguen contribuyan en algo a clarificar ideas y sirvan para refutar ideologías que como tantas veces he repetido, no aluden al sentido inocente del diccionario ni siquiera en la dirección marxista de “falsa conciencia de clase” sino como algo terminado, cerrado e inex- pugnable, lo cual es la antítesis del liberalismo. 

ABL (h) Buenos Aires, octubre de 2013.

El liberalismo es una doctrina política y filosófica que defiende la libertad individual como principio fundamental de la organización social. Sostiene que el poder del Estado debe limitarse para garantizar derechos como la propiedad, la libre expresión y el mercado abierto. Surgido en el siglo XVII, promueve la igualdad jurídica y la autonomía del individuo frente a toda forma de autoridad arbitraria.

VER+:




Alberto Benegas Lynch en "Sólo una vuelta más".


CEDICE - Alberto Benegas Ly... by Roger Crespo


sábado, 22 de febrero de 2025

LIBRO "GRAPO": EL PARTIDO COMUNISTA DE 1975 por ELOY RAMOS MARTÍNEZ 👿👥💥💀


GRAPO
EL PARTIDO COMUNISTA DE 1975 


Esta es la historia, casi exhaustiva, de una banda criminal que comenzó su andadura política como supuesto brazo armado de un partido comunista en la última fase del régimen de Franco. Creo que hasta el nombre era falso pues el significado que le dieron a las siglas GRAPO fue el de Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, aludiendo así a la fecha en que asesinaron a cuatro policías en Madrid, pero tal asesinato múltiple no fue el primer acto criminal de la banda, pues dos meses antes, en agosto de 1975 habían intentado matar a una pareja de guardias civiles disparando sobre ellos a traición y habiendo resultado muerto uno y herido el otro.

Dado que entonces se decían comunistas en la línea pro china me inclino más porque tomaran para su nombre la fecha en que Mao Tse Tung proclamó el régimen comunista en China continental: el 1 de octubre de 1949.
Tampoco les duró mucho tiempo su postura pro china, ya que en unos años se definirían como comunistas pro soviéticos y a finales de los ochenta, cuando el derrumbamiento comunista, se dijeron autónomos, que era una forma suave de quitarse la careta política.

Pero esta banda comunista practicaba una consigna de la Internacional del mismo nombre, la que en la década de los años veinte dogmatizaba que cuando por circunstancias especiales, políticas o de cualquier otro orden no se pudiera desarrollar el trabajo legal del partido, éste debería complementarse con el ilegal.

En España, de forma más castiza lo había dicho el jesuita peneuvista etarra Javier Arzallus, que dijo la frase que sería celebérrima: “Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces” que expresaba fielmente lo que hacían a dúo el PNV y ETA mientras se negociaba el Estatuto de Autonomía para las Vascongadas, ahora Euskadi: El PNV se sentaba a la mesa con el Gobierno y ETA ponía los muertos.

Eso fue lo que se hizo en la transición del régimen de Franco a la Democracia, especialmente mientras se pensaba en legalizar o no al Partido Comunista. La actividad de los terroristas de GRAPO va pareja a la suerte que corría el Partido Comunista de Carrillo, poniendo muertos para forzar su legalización y luego para provocar una intervención militar que diera al traste con la reforma política. Recordemos que con el fracaso electoral de los comunistas se recrudeció la actividad asesina de los GRAPO, siendo el año 1979 el más sangriento con 31 víctimas mortales mientras el PCE no pasaba de 23 diputados hasta quedar con una cifra testimonial de 4.

Finalmente se quitan la careta y desde la década de los ochenta pasan a ser la banda de atracadores y asesinos que ha pervivido hasta hace bien poco, dedicándose a los atracos, la extorsión y asesinatos con fines sobre todo económicos.

Recordemos también la labor de sicarios con los secuestros de los señores Oriol y Villaescusa y comparemos ambos secuestros con los don Publio Cordón. Los hechos hablan por sí solos.
Mi propósito con este libro es el de contribuir al mejor conocimiento de la reciente historia de nuestra Patria, porque

Un pueblo que no conoce su historia
no puede comprender el presente, ni
construir el porvenir 
(Helmut Kohl).

INTRODUCCIÓN

La libertad que hay que dar al pueblo es la Cultura 
(Unamuno)

El terrorismo no es, desgraciadamente, un fenómeno nuevo en España. En una de sus vertientes mas graves, el magnicidio, durante los últimos ciento cincuenta años en nuestra Patria se han asesinado a cinco presidentes de Gobierno: Prim en 1870, Cánovas en 1897, Canalejas en 1912, Dato en 1921 y Carrero en 1973. Estos fueron los consumados. En grado de tentativa inacabada - frustrados, como se denominaban antes – hemos tenido veintiuno durante el siglo pasado, lo que nos coloca a la cabeza de ese ranking sangriento, seguidos de Rusia (con la URSS incluida) con 16, Alemania con 15 y Estados Unidos con 10. 

Es de recordar la figura del rey Alfonso XIII que tuvo hasta cinco y salió ileso de todos. En particular sufrió uno el día de su boda que ocasionó 20 muertos, cifra que sólo sería superada en 1979 por primera vez, con el alevoso incendio del Corona de Aragón que dejó más de ochenta cadáveres. El doctor Gregorio Marañón escribió“Hay países que escriben su historia; los hay que escriben la de otros los hay que dejan que los demás escriban la suya propia. 

España es de estos últimos. Sobre este punto haremos alguna referencia en este libro, pero digamos ya que, ciñéndonos a la década de los cincuenta del siglo pasado como punto de partida, los anarquistas fueron los más activos, aunque no causaron una profunda inquietud social, que sí causaría ETA a partir de la de los sesenta – la primera víctima la cobró precisamente ese año – seguida por el GRAPO, FRAP, MIL, MPAIAC, UPG gallega, EPOCA y OLLA catalanas, Primero de Mayo etc. Dejo aparte a los llamados de Extrema Derecha, pues si bien los asesinatos son siempre eso, los haga quien los haga, éstos fueron episódicos y nunca causaron la profunda inquietud social a que antes aludí. 

Tampoco hago mención a los del terrorismo islámico, por merecer un estudio aparte. Aquí trataré de relatar lo más fielmente posible, la historia de una banda criminal que, desde el año 1975 hasta el 2006, causó la muerte de 93 españoles, primero escudándose en una ideología marxista que coincidía en todo con lo que pregonaba el Partido Comunista de España, al que insultaban con la boca pequeña. 

Pero, sustancialmente veremos que se cumplió lo establecido en la Internacional Comunista que estipulaba que cuando por circunstancias especiales de la legislación de un país, estado de guerra o de leyes de excepción, no sea posible desenvolver legalmente toda la acción, la conexión entre el trabajo legal y el ilegal es absolutamente necesaria. Aunque eso, en un estilo más castizo, lo proclamó bien alto el jesuita etarra y peneuvista Javier Arzallus Antia que dijo que mientras unos agitan el árbol, otros recogen las nueces, obviamente en referencia a los atentados de ETA y como ejemplo podemos recordar que mientras se negociaba el Estatuto del País Vasco, la organización terrorista quemaba el Hotel Corona de Aragón, claro que entonces el Gobierno de España tuvo el cuajo de decir hasta la saciedad que el hotel había ardido en poquísimo tiempo por un incendio iniciado en la churrería del piso bajo. 

Y en la década de los setenta uno de los principales problemas que tenía el Gobierno de España, el de la misma UCD que soportó el incendio del Corona de Aragón, era la legalización o no del Partido Comunista, a pesar de que S. M. el rey don Juan Carlos había dicho que no quería que los vencidos en la guerra civil fueran los vencedores de la Democracia. 

Y veremos cómo, lo que desde el primer momento era una banda de asesinos y ladrones, fue llevando a cabo sus criminales actividades en función de cómo iba produciéndose la legalización primero y después los sucesivos resultados electorales que iba obteniendo el Partido Comunista, dirigido entonces por Santiago Carrillo Solares, y por tanto su influencia política. Cuando las primeras elecciones generales, pese a la enorme publicidad que se le proporcionó gratuitamente al llamado por muchos Duque de Paracuellos (en recuerdo de lo ocurrido durante la última guerra civil española), arrojaron el resultado de 20 diputados para el citado partido, la decepción fue grande; pero la siguiente cita electoral, celebrada dos años más tarde, tampoco mejoró mucho, pues obtuvo 23. 

Ese año, 1979, fue el terror como sistema el empleado por el que hacía el trabajo sucio, el GRAPO, que causó 31 víctimas mortales. El año más letal de la banda. La siguiente cita electoral, tres años después y que consagró al PSOE como indiscutible vencedor por amplia mayoría absoluta, relegó a la representación comunista a un grupo testimonial de tan solo 4 diputados. Como consecuencia fueron bajando en número considerablemente las víctimas mortales de la banda, que de las 31 de 1979 pasaron, afortunadamente a 2, 3, o como mucho, 5 muertos anuales. 

La Estadística es una ciencia muy fría. A partir de aquí la actividad de la banda, ya sin tapujos, va olvidándose de las teorías marxistas leninistas pro soviéticas o pro chinas, según el momento, y se dedican a robos, secuestros con fines económicos y algún asesinato en represalia por cualquier cosa. Por eso estimo que al igual que el nombre de Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre que dijeron tomaban de la fecha en que mataron a cuatro policías, lo que no tiene mucho sentido porque no eran sus primeras víctimas y sí creo que tomaron la fecha del 1º de octubre de 1949, día en Mao Tse Tung proclamó el régimen comunista en China continental, es por lo que yo creo más acertado que el nombre de esta banda de asesinos y ladrones debería llamarse por sus siglas GANSTERS, ROJOS, ASESINOS, PISTOLEROS DE OFICIO (GRAPO). 

Creo que el libro es una descripción bastante detallada de casi todas las actividades de esta banda, aunque por razones de economía de papel y de no aburrir al amable lector con repeticiones inútiles, no he referido la mayor parte de los juicios a que se enfrentaron por no repetir lo que hicieron desde el primero de ellos: insultar al tribunal, declararse soldados del pueblo, y adoptar posturas indecentes, siendo expulsados de la sala, etc. Asimismo puede que falten algunos robos realizados por la banda sino fueron esclarecidos policialmente porque en ocasiones otros delincuentes comunes los reivindicaban en nombre de esta banda y éstos callaban pues era propaganda gratuita para ellos. 

Sólo deseo con este trabajo relatar lo más verídicamente que me ha sido posible los acontecimientos terroristas que configuraron la Historia de España reciente a cuyo conocimiento deseo haber contribuido con este libro.

CAPÍTULO I 

El nacionalismo es la indignidad de tener 
el alma controlada por la Geografía 
(Georges Santayana)

Retazos históricos breves, pero imprescindibles, del Partido Comunista de España. 

Durante la década de los setenta, especialmente en la segunda mitad, cuando se produjo la transición a la Democracia, quizá el principal problema que se planteó al Gobierno de Adolfo Suárez (segundo presidente de la Monarquía) fue la legalización o no del Partido Comunista de España, dirigido por Santiago Carrillo Solares. Legalizarlo supondría hacerlo con el máximo enemigo de la libertad. Porque ¿era realmente adecuado el uso del término democrático al referirse al PCE? Los países del Este europeo se autodenominaban “Democracias Socialistas”, pero también había ciertos bebestibles sudafricanos que se llamaban Jerez. No es difícil imaginar qué pensaría el ciudadano de la entonces República Federal Alemana cuando veía que del otro lado del “Telón de Acero” había un Estado llamado República Democrática Popular de Alemania, en el cual la férrea disciplina teutónica había elevado a la enésima potencia la dictadura soviética. Para salir de esa “Democracia Popular”, como de todas las demás, había que salvar fosos, alambradas de alta tensión, campos de minas, muros de hormigón, barreras de ametralladoras, jaurías de perros. 

¡Una lección de la libertad de comunicación que nuestro Francisco de Vitoria consideraba como un derecho natural! Es un sarcasmo atroz llamar demócrata al Comunismo. Éste es lo más totalitario y antidemocrático que existe en el mundo: pretende imponerse en todo el planeta y a todas las gentes, aspira a ser la única ideología y la única alternativa política; sólo admite un partido y un único titular de todos los los poderes, de todos los medios de comunicación, de todas las aulas y de toda la propiedad. Es un despótico monopolio de los bienes, los cuerpos y las mentes. Y el destino del heroico y excepcional discrepante es el Archipiélago Gulag, el manicomio o, en casos de notoriedad mundial, el ostracismo y la difamación. Desde que, en 1918 se instauró el primer Estado comunista, ninguno de esta especie había sido relevado salvo por las armas. 

El comunismo, aniquilador de las disidencias, es irreversible. En resumen: todo para el PC. Es el totalitarismo supremo, lo absolutamente opuesto a lo democrático. No se debería legalizar porque sus hechos y su programa se convertían en el máximo enemigo de la libertad. Su legalización era un atentado contra la lógica y la evidencia. Estos eran los puntos esenciales de la doctrina del Partido Comunista de España:

Sobre las nacionalidades. En 1954 el PCE señalaba, en su órgano de expresión Mundo Obrero la política opresora del Régimen en la cultura, el folclore, el uso del idioma etc. en Galicia, Cataluña y Euskadi (ya le llamaban así). Se declaraba favorable a la autodeterminación de los tres países y ponía como ejemplo a seguir a la URSS.

Haría hincapié en esta postura con respecto a las tres regiones el 31 de octubre, en que se dijo, también en Mundo Obrero, que “el Partido luchará por la autodeterminación de Galicia, Cataluña y Euskadi”. Esta será también la postura adoptada oficialmente por el V Congreso del Partido celebrado en Praga del 1 al 5 de noviembre, en el que asimismo se hicieron referencias a Marruecos, país al que animaba a liberarse del protectorado francés y del español. En pleno frenesí nacionalista, volvía a insistir en el tema de las nacionalidades y de Marruecos en un número extraordinario de Mundo Obrero en noviembre. Recordemos, pues, que los primeros en hablar de las nacionalidades en España, fueron los comunistas, sin que absolutamente nadie se hubiera planteado antes esa cuestión. 

Y aquí conviene puntualizar algo importante: El derecho a la autodeterminación de los pueblos se refiere exclusivamente a los antiguos pueblos colonizados e invadidos y no a las regiones o territorios que ya forman parte de un Estado. Así está recogido en la Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, Resoluciones descolonizadoras de la ONU de 1960, diversas sentencias del Tribunal de La Haya e incluso, ya posteriormente a las citadas, los Tratados de la Unión Europea, que prohíben quebrantar total o parcialmente la integridad territorial de Estados soberanos e independientes... 

También se mostraban indignados los comunistas con el Gobierno norteamericano. Eisenhower había declarado ilegal al Partido Comunista de los EEUU y además aumentaba en cincuenta y cinco millones de dólares la ayuda al Gobierno español. Coincidía con el nombramiento de José María de Areilza como embajador en Washington, y, naturalmente, Mundo Obrero hizo una detallada relación de los puestos que desempeñaba en varias empresas nacionales e internacionales. Dos años después el Partido Comunista sería prohibido en Alemania, simplemente por aspirar a la “dictadura del proletariado” pues tal era uno de los puntos básicos de su ideología, y por su obediencia a Moscú.
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Entrevista al autor del libro: GRAPO. El parto comunista de 1975