EL Rincón de Yanka: PEDOFILIA

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martes, 19 de mayo de 2026

LIBRO "LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER" 💥👧👩👵💥 por SVETLANA ALEXIÉVICH, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2015


LA GUERRA NO TIENE
ROSTRO DE MUJER

SVETLANA ALEXIÉVICH

La Premio Nobel de Literatura 2015 Svetlana Alexiévich, «la voz de los sin voz», muestra en esta obra maestra una perspectiva de la guerra ignorada hasta el momento: la de las mujeres que combatieron en la segunda guerra mundial.
Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial, pero su historia nunca ha sido contada. Este libro reúne los recuerdos de cientos de ellas, mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.
¿Qué les ocurrió? ¿Cómo les transformó? ¿De qué tenían miedo? ¿Cómo era aprender a matar? Estas mujeres, la mayoría por primera vez en sus vidas, cuentan la parte no heroica de la guerra, a menudo ausente de los relatos de los veteranos. Hablan de la suciedad y del frío, del hambre y de la violencia sexual, de la angustia y de la sombra omnipresente de la muerte. Alexiévich deja que sus voces resuenen en este libro estremecedor, que pudo reescribir en 2002 para introducir los fragmentos tachados por la censura y material que no se había atrevido a usar en la primera versión.
«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.
«Soy historiadora de almas [...]. Por un lado, estudio a la persona concreta que ha vivido en una época concreta y ha participado en unos acontecimientos concretos; por otro lado, quiero discernir en esa persona al ser humano eterno. La vibración de eternidad. Lo que en él hay de inmutable».

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, soldados del Ejército Rojo cometieron violaciones masivas en territorios ocupados, especialmente en Alemania. Se estima que hasta 2 millones de mujeres fueron víctimas, muchas en repetidas ocasiones.
En Berlín, tras la caída del Tercer Reich en abril-mayo de 1945, al menos 100,000 mujeres fueron violadas por tropas soviéticas. Muchas eran menores de edad, algunas de apenas 12 o 13 años.
Las agresiones comenzaron en 1944, con el avance soviético en Europa del Este. En Alemania, los casos se dispararon en la zona de ocupación soviética. Hospitales reportaron abortos masivos y miles de muertes.
Según el historiador Antony Beevor, en Prusia Oriental, Pomerania y Silesia, al menos 1.4 millones de mujeres fueron violadas. Algunas sufrieron hasta 70 agresiones. La escala se describe como el mayor caso de violaciones masivas en la historia. Testimonios, como los recopilados por Svetlana Alexiévich, revelan la brutalidad: “Éramos jóvenes, sin mujeres durante años. Tomábamos niñas de 12 o 13 años. Si lloraban, las silenciábamos”. Las víctimas incluían alemanas, polacas y ucranianas.
En Berlín, los registros de abortos de 1945-1946 (995 solo en Neukölln) reflejan la magnitud de las violaciones. Se estima que 10,000 mujeres murieron por suicidio o enfermedades tras las agresiones.
Aunque Stalin sabía de las atrocidades, según archivos de la NKVD, no hizo mucho para detenerlas. Incluso dijo: “Un soldado que ha cruzado miles de kilómetros merece divertirse”. 
Las violaciones no fueron sancionadas oficialmente y muchos violadores fueron recompensados.
En la posguerra el tema fue silenciado. En Alemania Occidental se usó políticamente para victimizar a la población alemana. En Rusia, muchos veteranos negaron las acusaciones o las justificaron.
Las violaciones masivas del Ejército Rojo son una tragedia histórica que dejó cicatrices imborrables. Es importante que hoy en día hay gente que defiende el comunismo o la figura de Stalin, políticas totalmente criminales y contrarias a la moral de occidente.





domingo, 15 de febrero de 2026

EL CÍRCULO DIÁBOLICO INICUO DEL CASO ESPTEIN 👿👥💀

 


El caso Epstein 
o la evidencia de que las élites 
pueden quedar impunes 


El caso Epstein es "el espejo más turbio en el que se reflejan las élites internacionales". En 'Momento América', el periodista Mauricio Hdez. Cervantes da cinco claves del caso que tiene repercusiones directas en Estados Unidos y Reino Unido. Desde "la red de explotación sexual" hasta la muerte de Epstein en prisión, "esta trama demuestra que sigue habiendo nombres de gente intocable" para la justicia.

Los archivos de Epstein contienen más de seis millones de páginas de documentos, imágenes y vídeos que detallan las actividades delictivas y no delictivas del financiero estadounidense y delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein y su círculo social de figuras públicas, entre las que se encontraban políticos, miembros de la realeza, ejecutivos de empresas, académicos y famosos.
El mero hecho de aparecer en los documentos no prueba que se haya cometido ningún delito, y es habitual que las personas que figuran en las publicaciones hayan negado haber cometido ningún delito en relación con la vida y los delitos de Epstein. Aparte de Epstein y Ghislaine Maxwell, ninguna otra persona ha sido condenada por ningún delito relacionado con Epstein o con las revelaciones contenidas en los archivos a fecha de febrero de 2026.

En el corazón de la ecléctica esfera que gobierna el mundo late un secreto que se resiste a morir: el caso Epstein. No es solo la historia de un magnate arruinado, ni la crónica de otra celda en la que el suicidio se convirtió en sinónimo de sospecha. Es, más bien, una suerte de espejo que muestra el reflejo más obsceno, más turbio de las élites internacionales. Lo que vertebra a esta historia, más que una suma de delitos (gravísimos), es el silencio: complicidades, privilegios y presuntos chantajes, todo oculto en una infinita red de poderes sumergidos bajo la que parece ser el mayor escándalo de tráfico sexual de la élite global. Incluso parece un caso digno de otros tiempos.
"En ellos se menciona a los intocables, entre ellos expresidentes, magnates, intelectuales, banqueros, etc. No solo es la selección de apellidos ilustres, sino la confirmación de que la impunidad es el 'modus vivendi' de las élites globales"
Pese a lo que sabíamos hasta hace un par de años, el secreto de Jeffrey Epstein no murió con él en aquella prisión neoyorquina en 2019. Los archivos en los que incontables nombres de gente muy poderosa se relacionan con quien está considerado como uno de los mayores depredadores sexuales de nuestro tiempo son un océano inabarcable. Hablamos de más de tres millones de documentos, vídeos e imágenes filtrados como agua sucia por las rendijas del poder. En ellos se menciona a los intocables, entre ellos expresidentes, magnates, intelectuales, banqueros, etc. Pero esta lista no solo es la selección de apellidos ilustres, sino la confirmación de que la impunidad es el modus vivendi de las élites globales.

La desclasificación de esta información, desafortunadamente, lanza más preguntas que respuestas. ¿Es cierto que Donald Trump estuvo en la misma fiesta que miembros del Cártel de Sinaloa, una en la que supuestamente hubo violencia sexual contra una mujer? (No hay prueba oficial que confirme esos hechos, pero así se menciona en los documentos del caso). ¿Qué tan grave es que nombres como José María Aznar, Ana Botella o el magnate mexicano Ricardo Salinas Pliego hayan estado en la lista de contactos de Epstein, o en asuntos administrativos? ¿Qué implicaciones —judiciales, mediáticas— tiene o tendría el intercambio epistolar digital que hay entre Noam Chomsky y Epstein, en el que el intelectual y profesor emérito del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) se posiciona en contra de la forma en la que los medios y la prensa han atacado al presunto violador serial? Cabe destacar que la mera mención en este caso no es motivo de acusación judicial o de vínculo alguno con los delitos por los que fue juzgado Jeffrey Epstein, pero sí abre una ventana de investigación sobre la magnitud de la red de contactos del acusado.

Y es aquí cuando la pregunta se vuelve inescrutable: ¿qué significa que las élites mundiales aparezcan en estos papeles? Situaciones como la del príncipe Andrés de Inglaterra —acusado por Virginia Giuffre, una de las víctimas de trata de Epstein, que sostuvo haber sido abusada sexualmente por él mientras ella era menor de edad— muestran que, efectivamente, se cometieron delitos sexuales, que existía una red y que las víctimas hoy quieren contar la historia. En otro registro, Bill Clinton también fue forzado a declarar debido a sus vínculos con Epstein: aceptó haber estado con él en vuelos privados y haberlo conocido, pero negó cualquier conducta indebida o participación en los crímenes del protagonista del caso. Y la lista es larga, muy larga.

Pero ¿cuáles son las claves para comenzar a comprender, más que un caso, a un fenómeno en el que el poder, la impunidad y las redes sexuales alcanzaron a las más altas esferas mundiales, y del que apenas se conoce la punta del iceberg?

Las cinco claves del caso

¿Por dónde comenzar a comprender las dimensiones de una trama que obliga a asomarse al lado más ciego y oscuro del poder? En Agenda Pública hemos identificado cinco claves que pueden ayudar a develar la fotografía de un caso que aún tiene bastante recorrido.

La primera clave: la red de explotación sexual. Si hay un nombre que convierte a este caso en una trama de novela negra global es el de Ghislaine Maxwell, la hija de Robert Maxwell, un magnate británico caído en desgracia. Creció entre mansiones y privilegios, habituada a los salones donde se mezclan el poder y el dinero como la ginebra con el cítrico de moda. En 1991 conoció en Nueva York a Epstein y, desde entonces, se convirtió en su sombra: fue la mujer que reclutaba adolescentes bajo la promesa de trabajo, glamour o estudios, y que las convertía en otras piezas (de tantas más) del inmenso engranaje de explotación sexual que dirigía.

"Su abogado ha contado a los medios que ella está dispuesta a exculpar a Donald Trump y a Bill Clinton de esta trama si se le concede la inmunidad" 

Sin ella, probablemente, el perturbador mecanismo no hubiese sido tan eficaz, tan discreto, tan maquiavélico. Maxwell convertía la violencia en un ritual social, en una promesa eterna para adolescentes que terminaba en no pocas ocasiones en delitos sexuales graves. Su figura representa la extrema obscenidad del caso: la aristocracia que se vuelve proxeneta, la high society que se convierte en cómplice y operador a la vez, el poder que, debajo de su elegancia, oculta el abuso y el delito.

El FBI la detuvo en 2020 y desde 2022 cumple una condena de veinte años en una prisión de Texas. Recientemente se acogió a la quinta enmienda de la Constitución estadounidense para evitar declarar en una comparecencia. Su abogado ha contado a los medios que ella está dispuesta a exculpar a Donald Trump y a Bill Clinton de esta trama si se le concede la inmunidad. Su palabra (y sus silencios) sigue siendo, al parecer, la moneda de cambio de un caso que demuestra que la corrupción alcanza a cualquier institución.

La segunda clave: la muerte de Epstein en prisión. El 10 de agosto de 2019, Jeffrey Epstein apareció colgado en su celda, en una prisión de Nueva York. ¿Cuál fue la versión oficial? Un suicidio. Pero esa historia está marcada por una sucesión de errores: los guardias no lo monitorearon, a pesar de que había alertas de riesgo de suicidio; las cámaras, supuestamente, fallaron en momentos clave, y varios protocolos de seguridad no funcionaron con normalidad. Es como si alguien hubiese querido que todo saliera mal. Y la versión de que él mismo se quitó la vida se volvió sospechosa desde el primer momento.

Poco a poco las dudas fueron creciendo. Vídeos de la noche de su muerte dejaban ver a figuras extrañas en los pasillos. Hubo contradicciones respecto a los testimonios de las personas que supuestamente habían entrado a la zona de la celda de Epstein. A eso se le sumaron minutos faltantes en las grabaciones, informes de negligencia, etc. El punto es que la muerte del antiguo magnate fue tan turbia como su vida: ese evento, más que resolver el caso, solo avivó teorías de que, una vez preso, hubo mucha gente que quiso garantizar que su silencio fuese eterno.

"La medida se presentó como un gesto de transparencia, pero también como un movimiento político (el presidente dijo que el Partido Demócrata quedaría más perjudicado por lo que allí apareciera)"

La tercera clave: los archivos desclasificados. La desclasificación de estos millones de documentos es el punto de inflexión del caso y abre, por lo menos, algunas puertas sobre los detalles y los nombres de quienes pueden ser clave en el esclarecimiento de la aterradora red de tráfico de influencias y delitos sexuales. Cuando el Congreso estadounidense aprobó en noviembre de 2025 que el Departamento de Justicia hiciera públicos estos documentos, Donald Trump lo permitiría. La medida se presentó como un gesto de transparencia, pero también como un movimiento político (el presidente dijo que el Partido Demócrata quedaría más perjudicado por lo que allí apareciera).

La cuarta: el impacto en las élites. Los nombres hablan por sí solos. Andrew Mountbatten-Windsor (perdió el título de "alteza real", además de honores militares, y es el nombre más empapado en las cloacas de este caso); Lord Mandelson (político británico caído en desgracia por esta trama. Varios correos electrónicos revelan que, mientras fue embajador en Estados Unidos, pasó información sensible a Epstein. Renunció a su puesto vitalicio en la Cámara de Lores, y ahora está siendo investigado penalmente); Richard Branson (el creador de la empresa Virgin aparece en la lista de contactos sociales del protagonista de este caso, y en un correo electrónico él hace una supuesta alusión al "harén" de Epstein). Bill Gates, Steve Bannon, etc. La lista es muy larga.

"Todavía quedan muchas dudas sobre el proceso de desclasificación, sobre todo por el tiempo que pasó desde el supuesto suicidio de Epstein hasta las filtraciones de información" 

La quinta: la desconfianza institucional. Dinero, intercambio de favores, nepotismo, chantajes y redes de silencio que llegaron hasta los despachos más poderosos del mundo. De cara a la opinión pública, este caso ha expuesto, de forma muy clara, el doble discurso de quienes más dinero y poder tienen: venden la idea de un mundo mejor, imponen la norma de las instituciones o de sus mercados y, finalmente, aparecen en los archivos del creador de una red global de depredación sexual.
También, el proceso de esta trama demuestra que sigue habiendo nombres de gente intocable y que la justicia, por supuesto, no se aplica de la misma manera para todos. Todavía quedan muchas dudas sobre el proceso de desclasificación, sobre todo por el tiempo que pasó desde el supuesto suicidio de Epstein hasta las filtraciones de información.

Cabe destacar que este fenómeno, esta clave, ha desatado también una ola de ideas conspirativas respecto a la muerte de Jeffrey Epstein, así como a quiénes podían estar detrás de este enmarañado caso. Tras la liberación de los famosos documentos, en la red comenzaron a circular varias imágenes de un supuesto Epstein, con pelo largo y barba, paseando por las calles de Tel Aviv, alegando que jamás se suicidó. Son falsas. Un vídeo de la BBC News explica que esas "fotografías" fueron hechas con inteligencia artificial, y muestra cómo las marcas de agua (visibles e invisibles) propias de los programas digitales demuestran que solo son parte de otras tantísimas fake news. En esa pieza audiovisual, también se desmonta la idea de que sigue vivo porque hay registros de que ha estado jugando al Fortnite, un videojuego muy popular. Por último, la cadena británica tuvo acceso a información directa del Departamento de Justicia y al fiscal general, y confirman que Epstein (¿?) murió el 10 de agosto de 2019.

Sin embargo, estas cinco claves son solo eso, claves. Es, sin duda, una trama a la que le queda mucho recorrido y, por lo tanto, nos orilla a hacer la siguiente e incómoda pregunta: ¿quién, y por qué, borró, tachó o editó los nombres que tanto se mencionan en los documentos? Epstein está muerto, pero sus secretos todavía no.

Los archivos desclasificados 
también menciona a:

- Barak Obama
- Naomi Campbell - Modelo
- Bill Clinton e Hillary Clinton - ex presidente de Estados Unidos y esposa
- Alexandra Cousteau - directora de cine
- Alan Dershowitz -ex profesor de Derecho de la Universidad de Harvard
- Leonardo DiCaprio - actor
- Stephen Hawking - físico-investigador
- Heidi Klum - Modelo y presentadora
- George Lucas - director de cine
- Kevin Spacey - actor
- Thomas Pritzker - presidente ejecutivo del multimillonario Hyatt Hotels
- Leslie Wexner - ex CEO de Victorias Secret
- Bruce Willis - actor
- Oprah Winfrey - presentadora de televisión
- Al Gore, exvicepresidente de Estados Unidos







La carta incluye una lista de más de 300 nombres de alto perfil, entre ellos el expresidente Barack y Michelle Obama, el príncipe Harry, Bill Gates, Woody Allen, Kim Kardashian, Kurt Cobain, Mark Zuckerberg y Bruce Springsteen

Mucho peor de lo que imaginas. 

La podredumbre que rodea al caso Epstein y su círculo demoníaco es absolutamente repugnante y deleznable. Es la bajeza más absoluta de unos seres repulsivos que se creían con tanto poder como para hacer lo que quisieran con el resto de las personas, que no eran para ellos más que meros objetos prescindibles. Toda la información que nos va llegando, aún con cuentagotas y en muchos casos incompleta o desvirtuada, reflejan la inmoralidad absoluta y la total carencia de empatía de los poderosos que dominan el mundo. De todo ello nos habla el gran maestro Enrique de Vicente. Nadie como él conoce todos los entresijos del poder y de sus ritos satánicos.

sábado, 17 de enero de 2026

LIBRO "LOS HERMANOS SINIESTROS": LA CODICIA Y EL ODIO EN EL CONFORT DEL HORROR DE 👿👥💀 DELCY Y JORGE RODRÍGUEZ por IBÉYISE PACHECO

LOS   HERMANOS
SINIESTROS 

La codicia y el odio en el confort del horror

IBÉYISE PACHECO

"Los hermanos siniestros" es una impactante novela inspirada en los acontecimientos y personajes que han devastado a Venezuela en los últimos tiempos; es el rostro dantesco de torturadores, dictadores, violadores, pillos y canallas que operan desde el confort del horror como parte de un ecosistema nunca imaginado en ese país. Es un thriller inspirado en hechos reales en el que página a página el lector es llevado de la mano por la sagaz escritora especializada en investigación, Ibéyise Pacheco, para mostrarle el espanto de la cotidianidad venezolana que, al ser desvelado, ayuda a entender la inmensa y prolongada pesadilla. Con este libro la autora rinde homenaje a la honestidad y al coraje de quienes han entregado su vida y libertad en una lucha que ya lleva veintiún años. Pacheco ha destacado por abordar en sus novelas casos que han estremecido a la sociedad venezolana. Es autora de Sangre en el diván (Random House Mondadori, Editorial Planeta, 2010), uno de los libros más vendidos de Venezuela en la última década, con versiones para teatro y para la televisión de Estados Unidos; Bajo la sotana (Libros El Nacional, 2006), El grito ignorado (Editorial Planeta, 2017) y Las muñecas de la corona (Samarcanda editorial, España, 2019).
Allí nos pusimos, y desde aquel punto vimos en el foso unas gentes sumergidas en un estiércol, que parecía salir de las letrinas humanas; … —Procura adelantar un poco la cabeza, a fin de que tus miradas alcancen las facciones de aquella sucia esclava desmelenada, que se desgarra las carnes con sus uñas llenas de inmundicia, y que tan pronto se encoge como se estira. Esa es Thais, la prostituta, que cuando su amante le preguntó: —¿Tengo grandes méritos a tus ojos? ella le contestó: —Sí, maravillosos. (Dante Alighieri, La Divina Comedia, El Infierno, Canto XVIII).

¡Oh gentes malditas sobre todas las demás, que estáis en el sitio del que me es tan duro hablar; más os valiera haber sido convertidas en ovejas o cabras! … Cuando hube examinado algún tiempo en torno mío, miré a mis pies, y vi dos sombras tan estrechamente unidas, que sus cabellos se mezclaban… Ninguna grapa unió jamás tan fuertemente dos trozos de madera; por lo cual ambos condenados se entrechocaron como dos carneros: tanta fue la ira que los dominó (Ídem, Canto XXXI). Traducción de Manuel Aranda y San Juan (Barcelona, 1871) Nota: En la edición italiana (Milano, 1922), el párrafo xxxi corresponde al XXXII

Son los R. Ramírez en la novela, Rodríguez en la vida real. Betty y Jaime. Delcy y Jorge Rodríguez. Son los protagonistas de Los hermanos siniestros, una ficción que retrata cómo es la élite dirigente en la Venezuela chavista y madurista. La periodista y escritora venezolana Ibéyise Pacheco (Caracas, 1961) describe con detalle a los hermanos Ramírez, que manejan los hilos del poder gracias a sus excelentes relaciones con el líder bolivariano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
Ibéyise Pacheco explica desde Miami cómo se sintió atraída por los personajes de su novela porque han construido "una alianza potente". Betty y Jaime Ramírez los llama, pero cualquiera que conozca la realidad venezolana ve reflejados a Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, la protagonista del Delcygate, y su hermano Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información.
***
Los últimos años en Venezuela han inspirado este libro, en el que eventos y personajes existen, aun cuando algunos han sido modificados y presentados en circunstancias distintas. Por eso es relevante precisar que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Los hermanos siniestros es el retrato del estiércol, el viaje al infierno. Ese rostro dantesco que no habíamos imaginado como parte de nuestro ecosistema. Torturadores, dictadores, violadores, pillos, canallas. Bestias insensibles y amorales que con su maldad han activado el rostro oscuro de los venezolanos. Este libro lo escribí porque soy de las convencidas de que a esa inmundicia hay que mantenerla en el registro de los capítulos de lo aborrecible que nunca más se debería repetir.
Agradezco a mis amigos que me han apoyado con nobleza. Destaco la confianza y valentía de incontables e inimaginables informantes. Sin su ayuda este libro no habría sido posible. Cuando regrese la libertad a mi país, el mundo podrá conocer sus nombres, si así lo desean.

En "Los hermanos siniestros" sobresale la portada, obra de Rayma Suprani, amiga genial, valiente, sensible, generosa. Sin ella este libro estaría incompleto. Gracias, Rayma.
Quisiera también rendir homenaje a la honestidad y el coraje de muchos que han entregado su vida en esta lucha que lleva veintiún años. Cada víctima muerta o que ha sobrevivido, permanece en mis pensamientos. Espero que las próximas generaciones se encarguen con éxito de que los culpables de tanto dolor paguen ante la justicia y jamás regresen al poder.
Ibéyise Pacheco Miami, 2020.


Epílogo

El sacrificio de niños es atestiguado por fuentes de antiguas culturas del mediterráneo, aunque no queda clara la frecuencia con la que ese rito se cumplía. Varios historiadores griegos documentan la ceremonia. Diodorus Sículu en relato sobre la República de Platón cuenta que había en la ciudad una estatua de Cronos con las manos extendidas y las palmas hacia arriba y unas cadenas que le deban movilidad a sus brazos. Es la imagen de Moloch, una deidad cananea mencionada varias veces en la Biblia, considerada símbolo del fuego purificante. Como resultado de una catástrofe, el espíritu de Moloch se transformó en oscuridad, Baal, el devorador de niños. Los sacrificios de su preferencia son de bebés. Los historiadores detallan cómo depositaban en las manos de la figura a pequeñas criaturas que terminaban siendo lanzadas hacia un vientre incandescente. 
Moloch es representado como un cuerpo humano con cabeza de carnero o de becerro. Sentado en un trono, suele portar un distintivo de la realeza, bien sea una corona o un báculo. Los historiadores detallan que durante el sacrificio los sacerdotes hacían sonar tambores y trompetas para que no se escucharan los lamentos ni el llanto de los niños. 

En su reciente viaje a Turquía, Betty había conseguido una hermosa réplica de Moloch. Una escultura en bronce de unos 40 cm (15 pulgadas). Betty sabía que era una imagen asociada a satanás, al que rendían culto sus amigos socios, banqueros y jerarcas de otros gobiernos. Algunos de ellos, consumidores de adrenocromo. 
El viaje a Turquía había sido precedido por un sonoro incidente en España. Su gestión fue un fracaso. Las horas en Madrid resultaron humillantes y aún no estaba claro cuánto daño había infligido el incidente al gobierno aliado de Pedro Sánchez. Menos mal que se apareció el coronavirus, pensó Betty. 

La mañana del lunes 19 de enero de 2020 la vicepresidenta Betty Ramírez abordó en la rampa 4 de Maiquetía el Falcon 900 alquilado a la empresa Sky Valet para volar a Madrid. Betty tenía dos misiones que cumplir para las cuales se sentía sobradamente capacitada. 
La primera y urgente, era evitar que el presidente Pedro Sánchez recibiera a Juan Guaidó, a quien ya había reconocido como el presidente interino de Venezuela y que venía cumpliendo una exitosa gira por Europa reforzando su liderazgo. 
La segunda, adelantar gestiones para intentar un nuevo mecanismo de diálogo que encabezara España, sumara a México y propusiera incorporar al Vaticano. El plan era maquillar de democracia la tiranía de Maduro. 

Los movimientos habían sido acordados con Pablo Iglesias, socio del régimen desde la época en que Chávez estaba vivo. Correspondía a Iglesias pagar la deuda acumulada de favores, ahora que ocupaba la silla de vicepresidente segundo del gobierno español. Betty había exigido una reunión con el presidente Sánchez en la Moncloa como gesto contundente que definiera territorio frente a la inminente visita de Guaidó. 
Iglesias le aseguró que Sánchez había aceptado recibirla. Iglesias se precipitó, musitó Betty. O tal vez Sánchez se arrepintió. Su amigo Zapatero le había advertido de algunas mañas que dificultaban acuerdos políticos estables con su compañero de partido y actual presidente de España. Zapatero solía comentar que Sánchez no era de fiar. Refería situaciones desconcertantes en las que cambiaba de posición con descaro. «Es caprichoso y narcisista. Es impaciente y eso lo hace cometer errores porque es impulsivo», repetía. 

La vicepresidenta de Venezuela sobrevolaba el océano Atlántico a velocidad de crucero cuando la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, fue informada por protocolo de la visita de Betty Ramírez. No había lugar a confusión. La embajada de Venezuela en España en voz de Mario Isea lo había notificado. Arancha comunicó a Pablo Iglesias lo inconveniente de esta visita, pero ya era tarde para evitar su arribo. Iglesias se dio cuenta al intentar contacto telefónico. Betty viajaba acompañada de su novio, Yulke Najim, y del ministro de Turismo Félix Plasencia, quien pensaba quedarse en Madrid para Fitur. 
La presencia de Plasencia fue vista como una oportunidad. Un importante miembro del gabinete y ficha de relevancia en el PSOE, el ministro de Transportes José Luis Ábalos lo conocía bastante bien. Con ese puente, se intentaría convencer a Betty para que siguiera su camino hacia Turquía, tal como estaba planteado en el plan de vuelo. 

La ministra de Exteriores tenía razón en preocuparse. La presencia de Betty violaba el acuerdo adoptado en Bruselas en noviembre de 2017, que le impedía acceder al llamado espacio Schengen, el territorio de veintiséis países europeos que han abolido los controles fronterizos y que acatan decisiones sancionatorias que señalan a Betty por usurpación de competencias del parlamento venezolano, por atacar a la oposición y violación de los Derechos Humanos. 
Esa noche el ministro Ábalos no visualizó la pesadilla prolongada que le esperaba cuando acompañado de su asistente Koldo García Izaguirre se trasladó al aeropuerto Barajas. 

El tiempo de alertar a Portugal respecto a que una sancionada cruzaba en la vertical del área metropolitana de Lisboa había pasado. Eran las 23:25. Ya no se sabría si los portugueses hubiesen negado el permiso para sobrevolar su territorio para no contravenir la prohibición impuesta por Bruselas a dirigentes chavistas. Nada obligaba a España a informar, pero sí parecía poco gentil entre socios comunitarios ocultar que se estaba violando una normativa aprobada por la Unión Europea. Si el argumento era aprovisionarse de combustible porque el avión seguía hacia Turquía —excusa acordada para ser transmitida a la opinión pública— la aeronave podría haber hecho escala en Marruecos. 
Cuando Betty aterrizó en Barajas acababa de comenzar en España el día 20 de febrero. El personal del aeropuerto se percató de inmediato de que algo extraordinario sucedía. Un testigo observó muchos vehículos policiales no habituales en el lugar. En total, entre 15 y 20 policías nacionales y entre 6 y 8 guardias civiles. Los funcionarios no sabían de quién se trataba, pero sí estaban claros de que esa persona no podía acceder a territorio nacional. 

Entre la medianoche y las 00:15, el ministro Ábalos cruzó el arco detector con su asistente. Intentó acceder a la zona restringida, pero ya habían sido bloqueadas las puertas de acceso a la pista. A las 00:25 uno de los comisarios comunicó que el ministro y otras tres personas habían sido autorizados a entrar a la zona de pistas sin pasar ninguna medida de seguridad. También subiría al avión. 
Le tocaba a Ábalos convencer a la vicepresidenta de Venezuela para que continuara hacia otro destino. El ministro no avanzó más de una frase después de los saludos. Betty no le permitió argumentar. Los insultos y los gritos fueron violentos. Es probable que para el ministro de Transporte el rato con Betty esté entre los más desagradables de su vida política. En la discusión se presentó un problema adicional. La tripulación estaba obligada a descansar después de nueve horas de vuelo. Tendrían que pasar la noche en Madrid. El castigo se prorrogaba. Betty sería alojada evadiendo los controles de inmigración. 

Betty había insistido en que no se movería sin conversar vía telefónica con Pedro Sánchez. Y lo logró. La intemperancia de la vicepresidenta venezolana le anunció a Sánchez futuros dolores de cabeza. 
Funcionarios de inmigración habían tratado de impedir el ingreso de Betty, pero los de mayor jerarquía intervinieron luego de que el ministro del Interior Fernando Grande Marlaska se comunicó con el comisario del aeropuerto madrileño, Jesús María Gómez. 

Guiada por policías de extranjería Betty recorrió varios pasillos hasta la zona VIP del aeropuerto. No presentó el pasaporte. Su pareja sí tuvo que hacerlo, aunque intentó evadirlo. La leyenda llegó a referir que ella bajó del avión ente 12 y 40 maletas. Parece improcedente, aunque para una compradora compulsiva, eso es nada. Lo que sí confirmó su entorno es que llevaba mucho dinero en efectivo.
Era la 1 y media de la madrugada cuando los visitantes fueron alojados en un espacio premium para visitantes de alto nivel. Ahí, Ábalos y Betty se volvieron a reunir. El registro total de las dos conversaciones es cercano a una hora y media. 
A las 8:20 de la mañana Betty tomó junto a su novio un vuelo de Qatar Airways con destino a Doha, donde hizo escala para enlazar con otro vuelo que iba a Estambul. Tres días después apareció en Ankara en una reunión inexplicada con su homólogo turco, Fuatb Oktay. A las 14:42 el avión de Sky Valet partió con la tripulación hacia otro destino. 

Para Ábalos, la jaqueca se prolongó. Los hechos trascendieron y su versión de lo sucedido abundó en falsedades y contradicciones. La oposición política golpeó. La gravedad del suceso colocó al ministro en la situación de tener que responderle a la justicia. El Partido Popular con Pablo Casado y Vox con Santiago Abascal, acusaron a Ábalos de prevaricación omisiva y desobediencia al no expulsar a una funcionaria sancionada por la Unión Europea. Ambos partidos exigieron videos y audios de la pista de aterrizaje y de la sala VIP del aeropuerto. 
Ábalos sentía sobre sí la desgracia. Sus versiones tratando de reducir la responsabilidad fueron escalando en grados de torpeza. Se lamentaba de la desconsideración de Betty Ramírez y Nicolás Maduro que habían puesto al presidente Sánchez y a su partido en serios aprietos. 
La reacción no solo fue interna. El representante de Estados Unidos para la crisis de Venezuela, Elliott Abrams, solicitó explicaciones al Ejecutivo español y opinó que todo indicaba que se habían violado las sanciones europeas. 

Sin embargo, el alto representante de la Unión Europea, Joseph Borrell, ejerció la diplomacia y se aferró a formalismos que bajaron las aguas. «La comisión europea no puede iniciar un procedimiento de infracción contra España porque son los países los encargados de aplicar y verificar las sanciones en sus jurisdicciones». 
El objetivo político de Betty no se vio completamente frustrado. Juan Guaidó no fue recibido por Pedro Sánchez. El viernes 25 de enero el joven presidente encargado solo logró reunirse con la representante de Asuntos Exteriores, aunque recibió honores de la dirigencia opositora española y reunió a miles de venezolanos en las calles de Madrid. 

Para el 7 de febrero, Maduro junto a Jaime y Betty de anfitriones, recibieron en Miraflores al expresidente Zapatero, quien se reportó con sus socios o jefes. Su esfuerzo fue para que redujeran la presión que venían ejerciendo sobre su compañero de partido Pedro Sánchez. La sugerencia fue para esperar que la opinión pública se calmara y estar atentos ante cualquier posibilidad que pudiera ser aprovechada para reactivar un nuevo diálogo. Entretanto, el contacto con el Vaticano también había sido abortado. 
—Ya me tienes nerviosa con tanto misterio —reclamó Raiza Romero. Luisa De la Rosa la había citado en un café bar en la estación zona rosa en Bogotá. Entraban en la hora de tomarse una copa. Ya iban por la segunda y Luisa no abordaba el tema que había anunciado como «inquietante». 

—¿Has escuchado sobre el adrenocromo? —preguntó Luisa. Raiza tensó la espalda. —Lo poco que sé, me parece atroz. Lo vinculo con ritos satánicos. Un libro de Hunter S. Thompson, Miedo y exceso en Las Vegas, gira en torno al adrenocromo. Hubo una versión cinematográfica. 
Creí que era un tema del submundo hasta que escuché a mis sobrinos comentar que Justin Bieber había denunciado de manera subliminal, a través del video de su tema «Yummy», abuso sexual sufrido por personajes de la industria y habría aludido a élites poderosas que consumen adrenocromo. Prefiero que tú me digas lo demás. 

—Las glándulas suprarrenales producen la hormona adrenalina. El adrenocromo es el resultado de la oxidación de la adrenalina. El organismo utiliza esta hormona según el requerimiento de ciertas circunstancias. Puede activar tu cerebro haciéndote concentrado o sensible, advertirte de un peligro ante el miedo y hacerte reaccionar con astucia para salvar tu vida, o darte más energía y fuerza si eres un atleta, así como exacerbar tus sentidos en el aspecto sexual. 
—Todas son razones para hacer de ese producto algo muy poderoso. 
—Sí, la adrenalina es un disparador. Los rituales para su consumo vienen referidos desde tiempos remotos en citas de libros sagrados, textos de antropólogos, sociólogos, brujos, artistas, religiosos, donde a las deidades les son ofrecidas en sacrificio, vidas vegetales, animales y humanas. Mientras más compleja y difícil de cumplir sea la petición, más grande o importante ha de ser la entrega. Muchas veces han sido niños. 

—Qué terrible —sentenció Raiza—. Me aterra imaginar hasta dónde me vas a llevar con esta narración. 
—En esos rituales el clímax de la ofrenda es el momento en que la víctima está más aterrorizada y es cuando los oficiantes ingieren su sangre y disfrutan sus efectos lanzando después el cuerpo al horno de la figura adorada. Los métodos de tortura fueron avanzando. Los adictos asumieron que mientras más terror más efectividad. Las técnicas se volcaron en más atroces para elevar el nivel de adrenalina en las criaturas que debían estar vivas. 

—Esto que me cuentas ya no sucede ¿verdad? 
—Hay otros métodos. Extraen la adrenalina directamente de la glándula suprarrenal o de las arterias principales o de la médula espinal. Una red organizada se encarga de vender y distribuir clandestinamente el adrenocromo a millonarios o a sectas como Los Illuminati que, según conocedores del tema, están repartidos por el planeta. 
—Que tengan dinero o sean famosos no los desvincula de costumbres tan primitivas como el canibalismo… Estamos en el siglo XXI y lo que me cuentas se parece a las historias de la tribu australiana Ngarrindjeri… Dicen que sus miembros mantenían a sus víctimas con vida mientras extraían las glándulas suprarrenales que estaban rebosantes de adrenalina. 

—Realmente no sé como definirlo. Es un ritual, un crimen, un espanto. Significa aplicar la extrema crueldad de torturar a alguien para extraer adrenocromo por obtener un rato de éxtasis. El asunto del placer incluso puede ser más mito que realidad porque algunos que lo han consumido no le atribuyen el goce que alimenta la leyenda. 
—Por todo lo que implica, es la droga más costosa del planeta —acotó Raiza, que se había especializado en acusar a narcotraficantes—. Creo recordar testimonios de funcionarios policiales que han seguido las pistas de consumidores, aunque he escuchado que sufren la dificultad de que es un mercado que se comunica a través de la compleja Deep Web. 
—Así es. Las autoridades saben que son caprichos de una clase que maneja inmensas cantidades de dinero. Es gente de muchísimo poder. 

—Pero ellos no participan en ritos con niños que son torturados para sacarles la sangre, ¿verdad? 
—Si tú pagas por una droga que sabes ha sido obtenida con torturas, eres cómplice ¿no crees? —Luisa quería que Raiza se involucrara en el tema—. Entiendo que el adrenocromo ha sido sintetizado en una variación usada como tratamiento para sangrado capilar y muscular, sin ninguno de esos poderes mágicos que le atribuyen. Pero también he leído que un mercado ansioso de energía, de potenciar los poderes sexuales, sentir creatividad suprema y alcanzar la eterna juventud, compra frascos almacenados con sangre extraída en niños. O al menos así lo ofertan porque también —estoy segura— en ese mercado abundan los estafadores. 
—¿Y cómo llegaste a este tema? —preguntó Raiza después de una extraña pausa entre las dos. 
—Mildred. Nuestra astuta y tenaz Mildred. 
—Y puntillosa. —Gran amiga, la Mildred. No sé si este tema tuvo que ver con su muerte. 

—¿Sospechas que lo suyo no fue muerte natural? —reaccionó Raiza con sorpresa.
—Han podido matarla, cada vez tengo más sospechas. Míranos a ti y a mi, huyendo de las cabezas del chavismo que controlan Venezuela. 
—¿Mildred documentó el tema del adrenocromo? Porque en el expediente que me dejó no tengo nada de eso —aseguró Raiza. 
—Mildred sabía que Laura nos enlazaría para ensamblar información. Sucederá también con el resto de los cinco. Hemos de revisar bien papel por papel. Por eso te propongo en este encuentro, avanzar en la información que tiene mejor soporte. Por la atrocidad del adrenocromo, desearía que fuera uno de los primeros temas a considerar. 

He pensado —continuó Luisa— que Mildred tuvo muy presente una revelación que le hice en una de nuestras reuniones de la cofradía. Yo había descubierto que Julio Valentín era un consumidor de sangre humana y que Jaime era quien se la suministraba a través de una red que controlaba. Tal vez era un tema más fácil de compartir entre nosotras como colegas médicos. Lo cierto es que ahora entiendo que ella no soltó el caso. Algo ha podido descubrir. Mildred estaba documentando que no solo Jotavé, sino también los hermanos Ramírez eran consumidores de sangre humana. Y sus sospechas apuntaban a que sería este tipo de sangre humana. Con su inclinación por gustos exóticos ¿qué les impide incorporarse a la élite exclusiva de millonarios que adquiere adrenocromo? Solo hazte esa pregunta.

"LA PRODUCCIÓN DEL #ADRENOCROMO 🩸
 ES EL PEOR HORROR CONOCIDO" Jim Caviezel

Los.hermanos.siniestros_Pacheco.pdf by Bolboreta8




Entre 2000 y 2025, informes de la ONU, 
OEA y ONG's documentaron en Venezuela:

⚡ Más de 1.200 denuncias de tortura
⛓️ Más de 15.000 detenciones políticas registradas
🩸 Más de 350 muertes bajo custodia o en 
operativos represivos denunciadas por organizaciones de DDHH

También se denunciaron:

⚡ Descargas eléctricas
⛓️ Golpizas y asfixia
🚨 Desapariciones temporales
🕳️ Centros de detención clandestinos
💔 Violencia física y psicológica

Centros señalados en múltiples denuncias:

🏢 El Helicoide
🏢 SEBIN
🏢 DGCIM
🏢 Bases militares y centros clandestinos

Esto no trata de política.
Trata de seres humanos.

⚖️ Justicia para las víctimas
🕯️ Memoria para los que no volvieron

🕊️ Libertad para un país entero

miércoles, 27 de agosto de 2025

FIDEL CASTRO Y LA PEDERASTIA: EL USO DEL INFANTICIDIO

 

FIDEL  CASTRO  Y 
LA  PEDERASTIA

🔴FIDEL CASTRO Y EL USO DE LA INFANCIA 

En Cuba, la complicidad estatal con figuras acusadas de abusos sexuales no es historia olvidada. Fidel Castro recibió como invitados de honor al famoso Jeffrey Epstein —condenado por este motivo, quien terminaría quitándose la vida antes de enfrentar la justicia— y a Diego Armando Maradona, denunciado por la cubana Mavys Álvarez por aprovecharse de ella gracias al marco de poder de la dictadura, con pleno conocimiento y aval de Fidel Castro.
Los medios oficialistas en Cuba han especulado mucho con nombres de políticos norteamericanos que pudieran mencionarse en la famosa “Lista de Epstein”, y cuando de pronto aparece Fidel Castro todavía más comprometido, en fotos con Epstein, incluso en fotos con chicas que cuelgan en un apartamento del mismo Epstein, pues ya esos mismos medios no quieren hablar más del tema.

Sin embargo, tales casos pudieran ser solamente la punta del iceberg. Y pudieran estar vinculados con la imagen de Cuba como destino de turismo s., en medio de un clima de tolerancia y privilegios para los visitantes “amigos”.
Desde 2022, el nuevo Código Penal redujo a 12 años la edad mínima para el consentimiento sexual, sin debate público ni consulta especializada, contradiciendo recomendaciones internacionales y dejando a la niñez aún más expuesta.
Mientras la crisis económica, las leyes laxas y la tolerancia social han convertido a la isla en un destino barato, casos como el del norteamericano “Cubadave”, condenado en Costa Rica por promover viajes a Cuba, muestran cómo esta realidad se ha normalizado, bajo la mirada permisiva de un Estado que no prioriza la protección de sus menores.