EL Rincón de Yanka: EL MUNDO CAMBIA Y LAS DEMOCRACIAS RETROCEDEN - PARA LOS COMUNISTAS, EL CIUDADANO ES EL ENEMIGO

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jueves, 3 de agosto de 2017

EL MUNDO CAMBIA Y LAS DEMOCRACIAS RETROCEDEN - PARA LOS COMUNISTAS, EL CIUDADANO ES EL ENEMIGO

El mundo cambia 
y las democracias retroceden
Francisco Rubiales

Hace apenas dos décadas la democracia era intocable y su prestigio estaba por las nubes, pero ahora, por culpa de la pésima gestión de los políticos que se autoproclaman "demócratas", el sistema está cuarteado, en caída, perdiendo su viejo prestigio y abandonado por los ciudadanos. 

Los políticos, a golpe de indecencia, falsedad y corrupción, están acabando con las democracias, que ha sido el sistema político mas prestigioso de la Historia. Los políticos son los grandes culpables del desastre, pero los ciudadanos también, por no exigirles y controlarles, aunque tienen la excusa de que las democracias se han hecho tiránicas y han recortado intensamente el poder de los ciudadanos. 

El derrumbe social que se está produciendo en todo el mundo occidental y el retroceso de las clases medias están precipitando una debacle de la democracia. Simultáneamente, se observa que Rusia y China progresan a pasos agigantados. EEUU y, sobre todo, Europa retroceden en todos los aspectos y la principal razón es porque su maloliente democracia, cada día más falseada y ajena al modelo clásico, ya es solo una caricatura de mal gusto que todavía ilusiona algunos pero que no es mas que un fraude. 

Protestamos sin que la protesta cause efectos. afirmamos lo que queremos en las encuestas, pero los políticos imponen sus criterios sobre una voluntad popular que la democracia, en sus orígenes, consideraba sagrada. Los políticos se han acostumbrado a gobernar en contra de sus pueblos y en sintonía con los grandes poderes. Todo ese inmenso fraude produce decadencia, desgana y un divorcio creciente entre los ciudadanos y sus dirigentes que conlleva la semilla de la muerte. 

Los ciudadanos comprueban que están maniatados y que su influencia está muy disminuida porque los poderosos controlan los medios de comunicación, las instituciones, las fuerzas de seguridad, los ejeércitos y cuentan también con dinero casi ilimitado y con la ayuda de cientos de miles de expertos, asesores y "escuderos". Nos convocan a votar cada 4 años, pero ¿Para qué? Simplemente para nada porque todo seguirá igual. 

El divorcio entre políticos y ciudadanos no ha parado de crecer desde el fin de la II Guerra Mundial y, de manera acelerada, desde la caída del Muro de Berlín. Al mismo tiempo, el poder de las élites, del llamado stablishment y de los grandes poderes ocultos ha crecido, mientras los ciudadanos y las leyes retrocedían y perdían protagonismo. La alianza entre millonarios, políticos, banqueros y propietarios de grandes medios de comunicación se ha convertido en invencible y, de hecho, ha ejercido una dictadura real en las tres últimas décadas. 

Dicen algunos que el objetivo es crear un gobierno único mundial, pero quizás eso sea un espejismo engañoso porque es más efectivo lo que ahora funciona: un poder real mundial, invisible y oculto, pero efectivo e implacable. 

Los actuales regímenes de China y Rusia se parecen mucho al que gobernó España en los últimos tiempos del Franquismo, un sistema autoritario blando y escaso en libertades, pero poco corrupto, eficiente, austero y preocupado por el bienestar del pueblo y el verdadero progreso. La gente, al compararlo con la actual democracia, duda y se pregunta, ¿de qué nos sirve la libertad, si los que mandan se comportan como tiranos y gobiernan para ellos? 

Los ciudadanos de Occidente están cansados de soportar a políticos inútiles y arrogantes, atiborrados de privilegios, obsesionados por cobrar impuestos desmesurados y siempre egoístas e ineficientes, incapaces también de generar ilusión y de resolver dramas tan intensos como la falta de esperanza de los jovenes, que contemplan el futuro como una amenaza. 

Sólo China y Rusia están fuera, parcialmente, de ese conglomerado o de esa "conspiración", como se la quiera llamar. Se han convertido en el poder alternativo y su enfrentamiento con el prostituido mundo occidental será cada día más visible e intenso, con la carrera armamentística de fondo, basada en las tecnologías punteras y en la robótica que sea capaz de combatir sin bajas humanas insoportables. Sus sistemas políticos no son "democracias" sino un modelo nuevo que podría bautizarse como "dictablanda" con algunos controles y con enfoques que benefician a los ciudadanos, muchos más, incluso, que en las degradadas democracias de Occidente. En China, cada año hay casi 50 millones de chinos que abandonan la pobreza y se incorporan al progreso. En Rusia, el avance de las ciencias, las tecnologías y el bienestar del pueblo es constante, aunque todavía persiste muchas irregularidades y rasgos totalitarios que recuerdan el viejo comunismo. Lo más curioso es que el matrimonio entre los regímenes autoritarios de Rusia y China con el capitalismo están dando un resultado sorprendente y la economía funciona allí con más brío, seguridad y con menos altibajos que en las inestables democracias, donde el enfrentamiento entre ciudadanos y políticos ha introducido tensiones y conflictos latentes que atemorizan a los capitales. 

La situación es compleja y digna de meditación y debate. De nuevo, el mundo se divide en dos bandos y vuelve a ser dual, como cuando la URSS y los USA se disputaban la hegemonía. En un lado, la viejas democracia, degradadas, desvencijadas y plagadas de corruptos y malos gobernantes; del otro, un sistema autoritario blando que se asoma al populismo y que ha fraguado un brillante y productivo idilio con el capitalismo puro. 



Para los comunistas, 
el ciudadano es enemigo


Uds. mis respetados lectores leerán esta columna de hoy después que el último zarpazo del castrocomunismo haya rasgado aún más la piel ensangrentada de Venezuela, pero yo -por exigencias de la edición impresa- la estoy escribiendo horas antes de que la plaga chavista, plaga civicomilitar maligna y envalentonada a punta de abusos, terrorismo y maldad posiblemente imponga lo que sin dudas es no una constituyente sino un combo de narcochoros sacados del lumpen de un país tomado por rufianes decididos a implantarnos la ley del más bestia, el más ruin, el más asesino...

No le alcanza ya a esta narcotiranía tener a Venezuela invadida de cubanos castristas, siniestros terroristas de distintas latitudes, hampones de esa izquierda canalla cartelizada en la banda que llaman Foro de Sao Paulo, no, no basta... Necesitan un mamotreto a la cubana donde cuenten con un alijo de mal llamados preceptos constitucionales y para ello se buscaron los malandros que dirán ¡Misión cumplida! y como en la mazmorra comunista del Caribe esclavos aterrados no puedan sacudirse el yugo de unas hienas humanoides decididas a eternizarse.

18 años ya tiene el castrochavismo destruyéndonos Venezuela, saqueando sus arcas, ensangrentando su tierra, pero no les es suficiente, y menos ahora cuando desnudos frente al mundo no pueden soltarla porque es la guarida para esconderse y escapar de las sanciones y condenas por sus horribles crímenes. 18 años que si los comparamos con los 58 años de la tiranía cubana, tendríamos que decir -como asegura el famoso tango- que "No son nada".

Tampoco pueden soltarla porque aún quedan recursos que ponen a salivar a chinos, a rusos, a iraníes, a norcoreanos, a cubanos castristas, uno de ellos el coltán ese mineral tan codiciado que no se si para desgracia o fortuna coloca a Venezuela entre los siete países del mundo con mayores reserva de un componente clave para la industria armamentista incluida la nuclear.

Así que no es el petróleo el único caramelo que contenta a estas alimañas que no tienen piedad con los pueblos sino ambiciones de poder, al coltán también se suman más minerales radiactivos con equivalentes características como el uranio, torio y radio entre otros y que ya están siendo brutalmente extraídos por depredadores extranjeros con la anuencia de militares venezolanos que de esa nueva fechoría sacan más millones con los que siguen engordando sus fortunas.

Por eso, este domingo no importando consejos, mandato ciudadano ni repudio internacional la pandilla de Maduro, Padrino López, El Aissami, Diosdado Cabello y el resto de los capos, realizará quizá (Dios lo quiera) su último gran fraude.

Y digo Dios lo quiera, porque con ese fraude que busca mostrar una mayoría inexistente apoyando el alijo de horrores comunistas, pocos argumentos le quedarán a dialogueros y negociadores que bien nos muestran las razones que tenemos para rechazarlos, para cuestionarlos, para denunciarlos y arrancar de sus manos el destino de millones que arriesgando vidas, abonando con lágrimas el coraje y la esperanza hemos decidido que nuestro mandato ciudadano del 16 de julio pasado debe ser respetado por ese mundo político opositor tantas veces errático y tantas veces turbio.

Digo Dios lo quiera, porque con esa Constituyente manchada de sangre heroica de más de 113 venezolanos caídos desde el 1° de abril hasta la fecha, serán pocos los cabrones que puedan justificar sentarse a dialogar y seguir aplazando la formación inmediata de un Gobierno de Unidad Nacional, ese al que también le dimos un SÍ el 16J.

Gobierno de Unidad Nacional que nos libere del espanto de ser trastocados de ciudadanos a esclavos.

¿Con quién estás, con la nación o con el estado?
Que tenga la dignidad y los principios éticos para no permitirle a los cómplices poner a cogobernar a narcos más que identificados, a ladrones absolutamente precisados en sus delitos, a asesinos que por sus perversos actos en plena calle y visibles para el mundo, les tenemos que ver camino a tribunales y luego a cárceles donde paguen por sus crímenes y jamás en cúpulas gobernantes que dejarían burladas y pateadas las heroicas acciones de esos guerreros casi niños que han enfrentado la barbarie armada hasta los dientes con sus escudos de cartón, sus violines y su coraje hermoso.

Y realmente los ciudadanos somos para los comunistas, letales enemigos y aquí en Venezuela estamos derrotando la maligna tiranía, acorralando tanto a sus capos como a los cómplices que los apuntalan. Estamos demostrando que no conocemos la palabra rendición y mucho menos su significado.